Desmontando el mito de la «eficiente» solidaridad médica cubana en Latinoamérica

Uno de los mitos más difundidos de la revolución comunista en Cuba es el que se vanagloria del sistema de salud en la isla.

Unidad Cuba-Venezuela | Fuente Radio Televisión Martí

Unidad Cuba-Venezuela | Fuente Radio Televisión Martí

El milagro sanitario revolucionario habría producido grandes logros como la reducción de la mortalidad materna e infantil, mejoras en la prevención de enfermedades y resultados positivos en el control de dolencias crónicas, como las cardiovasculares, la diabetes y el cáncer. Basándose en este mito, el régimen castrocomunista se convirtió en un exportador de misiones médicas a Latinoamérica y África. La dictadura comunista cubana presenta estas misiones como iniciativas de solidaridad y cooperación internacional, pero existen evidencias suficientes de que ellas son, ante todo, un negocio que le provee divisas duras al régimen, y que su cacareado impacto positivo ha sido exagerado por una maquinaria de propaganda.

El caso venezolano es una muestra de ambas cosas: el negocio que representa la supuesta «solidaridad» cubana y la pobreza de sus resultados en salud. El fallecido presidente Hugo Chávez lanzó en 2003 la famosa Misión Barrio Adentro (MBA), concentrada en la atención primaria en salud con ayuda de supuestos médicos cubanos. El gobierno venezolano pagaba por esas misiones médicas y otras ayudas (incluyendo en deportes, educación y cooperación militar y de inteligencia) con 100.000 barriles de petróleo diarios (ahora sigue enviando unos 50.000 barriles diarios, según ciertas fuentes). Algunos investigadores aseguran que la MBA, en la que habrían participado 33.000 trabajadores de salud cubanos, permitió al gobierno venezolano confrontar algunas inequidades de salud combinando las perspectivas teóricas de la medicina social y la epidemiologia crítica con los saberes populares dentro de las comunidades afectadas.

Pero el balance de la MBA no es del todo positivo. Este programa contribuyó a una mayor fragmentación del sistema de salud e impactó negativamente sobre el financiamiento global y la organización del sistema nacional de salud propuesto en la Constitución aprobada en 1999. El sociólogo Jorge Díaz Polanco, profesor en la Universidad Central de Venezuela, ha calificado a la MBA como «la gran estafa en materia sanitaria». El académico ha dicho que «la Misión Barrio Adentro durante el gobierno de Hugo Chávez fue vista como una medicina para pobres y terminó siendo una pobre medicina». En un detallado estudio que hizo sobre la MBA, el profesor Díaz Polanco señaló la paradoja existente entre el volumen del gasto en salud (se estima que la misión cubana le costó al gobierno venezolano más de 40.000 millones de dólares) y los magros resultados obtenidos, en comparación con otros momentos históricos y con otros países. Según Díaz Polanco, la MBA no logró resolver los principales problemas de salud que enfrenta la sociedad venezolana, entre ellos, la ausencia de un Sistema Público Nacional de Salud, a pesar del mandato constitucional de 1999.

El médico venezolano Gustavo Villasmil, quien fuera secretario de Salud del estado Miranda durante la administración de Henrique Capriles, ha denunciado en un comentario difundido en Facebook, la complicidad de la Organización Panamericana de Salud (OPS), oficina de la Organización Mundial de la Salud para las Américas, en disfrazar los pobres resultados de la misión médica cubana en Venezuela:

Fueron muchos los años durante los que la comunidad médica venezolana denunció, cifras en mano, la tragedia sanitaria que estaba dejando a su paso la llamada Misión Barrio Adentro a la que la burocracia internacional adscrita a ese organismo (la OPS) cubrió de loas. Para muestra quedó el documento oficial titulado Barrio Adentro: derecho a la salud e inclusión social en Venezuela, publicado en julio de 2006. Ciento cincuenta y dos páginas de «paja» elogiando una política que se saldó para los venezolanos con la friolera de 34 millardos de dólares transferidos al régimen de La Habana por concepto de «servicios médicos» y con un millón de muertos en 20 años de chavismo, conforme los cálculos realizados entre otros por el profesor (Ricardo) Hausmann en Harvard.

Evaluaciones más recientes de las condiciones sociales, sanitarias y económicas de los venezolanos desmantelan el mito de la cooperación médica cubana y de los supuestos beneficios de la MBA para los más pobres. El médico e investigador de la Universidad Simón Bolívar, Marino González, ha apuntado que todos los indicadores sociales y de salud se han deteriorado en el país. Los datos, dijo González en un artículo, «ilustran con nitidez el profundo deterioro de las condiciones de vida que han experimentado los venezolanos a lo largo de estas décadas, pero especialmente en los últimos cuatro años».

Un estudio, en el que participó González junto con otros investigadores, concluyó que Venezuela tiene el peor desempeño en mortalidad materna en las Américas desde 1998 (solo superado por Cuba), la peor desprotección financiera de salud en el hemisferio, la mayor privatización de financiamiento de la salud en la región en el siglo XXI y una tendencia a mayor deterioro debido a la hiperinflación, empobrecimiento de la población, deterioro de los servicios y la infraestructura (i.e. cortes constantes de electricidad y de agua corriente), falta de medicamentos e insumos médicos, destrucción de la red de hospitales públicos y aumento de la desnutrición en niños, adultos y ancianos, como ha sido reportado por UNICEF.

La guinda que sirve para desmontar el mito de la «solidaridad» desinteresada de las misiones cubanas en Latinoamérica la puso el académico y columnista Héctor Schamis en un artículo titulado «Mais Médicos», en el que denuncia el tráfico de personas, la explotación, trabajo forzoso y la corrupción vinculados con la cooperación sanitaria de Cuba con Brasil en la época del presidente Lula. Schamis da cuenta de la demanda interpuesta por varios médicos cubanos en un juzgado en Miami, en la que acusan a la OPS de haber facturado más de 75 millones dólares desde 2013 mientras endosaba y administraba los contratos que la empresa Sociedad Mercantil Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (CSMC ) firmó con el gobierno brasilero.

Al parecer no todo es cooperación y solidaridad internacionalista en las misiones cubanas en el mundo. Es también por el maldito parnés capitalista, como habría dicho un andaluz.