El primer paso para un presidenciable

En Latinoamérica se respira el clima de las elecciones internas. Tanto en Uruguay que está a días de definir qué precandidatos llegarán a las nacionales, como en Argentina las PASO, la definición de quiénes serán los candidatos de cara a este octubre es inminente. ¿Qué se juega en estas urnas?

El camino para que un candidato llegue al sillón presidencial es largo y lleno de pasos intermedios para perfilarse como la persona con la capacidad y el apoyo para dirigir el gobierno. En algunos países este camino incluye las elecciones primarias, o elecciones internas, una instancia previa a la elección presidencial —donde optamos entre candidatos de distintos partidos—, enfocada en encontrar a la persona que representará a cada agrupación política.

Las elecciones primarias tienen el doble desafío de presentarse como la mejor opción de cara a un futuro gobierno de consensos y de captar los votos dentro de un partido político específico para lograr la chance de competir en las nacionales. Los desafíos son distintos en comparación con la elección nacional y, por lo tanto, también debe serlo la estrategia.

Las campañas y los mensajes de los candidatos cambian mucho en los dos períodos para llegar a la base de votantes que necesitan captar. En las primarias el foco estará en los votos de adherentes al partido, especialmente en un escenario de internas competitivas dentro de cada una de las opciones. ¿Qué es lo que más les importa a los que se identifican con mi partido? ¿Con qué valores debo asociarme para ser la opción que mejor represente al partido de cara a una elección nacional? Por supuesto que el factor emocional tiene gran peso, ya que las propuestas concretas de un futuro gobierno estarán más en juego en las nacionales. Aquí se trata, sobre todo, de lograr el espacio para ser quien las dirija.

Además, en grupos de electores más bien pequeños, comparados con la cantidad que hay a nivel nacional para un menor número de candidatos, es necesario buscar una postura fuerte para posicionarse, pero siempre pensando en las ideas y valores que corresponden al partido que se quiere representar.

Por supuesto que estos mensajes no deben perder de vista nunca el objetivo mayor: las elecciones nacionales. Debemos asegurar el lugar en las internas para poder competir en las elecciones presidenciales, donde los mensajes tendrán que cambiar para captar votos de un electorado más amplio en número y en ideas. Allí el objetivo será una identificación emocional, sí, pero también una plataforma de propuestas sobre las que se basará un eventual futuro gobierno.

La estrategia electoral en un escenario que contemple primarias deberá tener en cuenta que la táctica para las dos instancias electorales debe ser distinta pero coherente. Si el foco está únicamente en el objetivo final y se pierden de vista las características particulares de esta instancia previa podemos cometer errores que impidan ir por el lugar en las presidenciales.