La última cumbre anual de la Comunidad del Caribe (Caricom) se celebró en un complejo turístico de la isla San Cristóbal y Nieves el pasado febrero. La presencia del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, revistió de importancia el encuentro. Además, la Casa Blanca afirmó la jerarquía que la actual administración le da a la región. También expresó su voluntad de ejercer un papel preponderante e indisputado en la cuenca del Caribe y de transformar, sin titubeos, la geopolítica de esa región.
No es casual que la primera visita al extranjero realizada por el secretario Rubio (tras ser elegido el primer hispano en dirigir las relaciones exteriores de EEUU) haya sido a Panamá. Con este viaje se manifestó el propósito explícito de Washington de recuperar el control de un canal transoceánico construido por los estadounidenses. Sin embargo, ese canal ya prácticamente se encontraba en manos de China.

El despliegue aeronaval que los norteamericanos ejecutan en el Caribe desde el año pasado (el mayor del presente siglo y paso fundamental para la extracción del dictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero) confirma la importancia crucial que EEUU le otorga al Caribe bajo la presente administración. Por esto, es una presencia que refuerza la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe ante países como República Dominicana y Jamaica. Se manifiesta en la plena cooperación militar que Trinidad y Tobago le brinda con sus bases a Washington. Igualmente, se afianza con el posicionamiento geoestratégico y energético ejercido por los EEUU en Guyana.
El tutelaje sobre la transición venezolana, la creciente presión sobre la Cuba castrista con la restricción naval y los reiterados ataques letales a embarcaciones presuntamente narcotraficantes, afirman que la segunda administración del presidente Donald Trump no bromea con este asunto.
Pero ¿en qué consiste la política hemisférica y caribeña del actual gobierno de EEUU? ¿Qué nuevas pistas se desprenden del reciente discurso de Rubio ante el Caricom?
Ejes para la cooperación regional
Washington propone a los países del Caribe reforzar la cooperación para afrontar los retos comunes y aprovechar las oportunidades compartidas. Además, en su discurso ante el CARICOM, Rubio afirmó que, al haber nacido y crecido en la Florida, siente el Caribe como su hogar. Luego, señaló que el hemisferio occidental ha vuelto a ser la prioridad en la política exterior de EEUU. Además, añadió que esa política dejó de estar “anclada en ortodoxias obsoletas”.
En cuanto a los retos, para EEUU el crimen organizado trasnacional es la principal amenaza que enfrenta la región en estos momentos. La administración Trump designó a tales entidades como “organizaciones terroristas extranjeras”. Tampoco ha dudado en capturar a “individuos que los han apoyado” (en clara referencia a Nicolás Maduro).
[Lee: El plan de Estados Unidos en Venezuela: ¿cuáles son los obstáculos y cómo se pueden superar?]
Tras comentar su preocupación por México (y aunque allí acaban de abatir a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el Mencho”, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación), Rubio dedicó buena parte de su tiempo a comentar la política estadounidense hacia Venezuela. “Sin disculpas ni aprensión alguna”, afirmó que Venezuela está hoy mejor que hace ocho semanas (cuando se produjo la extracción de Maduro). Además, resaltó que sin la intervención de EEUU no se hubieran producido liberaciones de centenares de presos políticos o el cierre del Helicoide, principal centro de torturas del país.
Venezuela: el plan de tres fases
Rubio manifestó la aspiración de que Venezuela sea gobernada por un “gobierno legítimo”. Además, señaló que “también podría ser un socio y activo extraordinario para muchos de los países representados aquí en términos de necesidades energéticas y similares, y también una fuente menos de inestabilidad en la región”. Pero esto compete a la última etapa de un plan de tres fases que antes contempla la estabilización del país. Como primer paso, antes de iniciar la recuperación de la infraestructura económica básica, se busca evitar el caos de la violencia y una mayor crisis migratoria.
[Lee: Fin del orden]
En resumen, el secretario Rubio le manifestó a los países del Caribe que el plan de EEUU para Venezuela constituye la piedra angular de su política regional. Con ella, esperan conjurar las principales amenazas comunes y consolidar la seguridad energética de una cuenca que también integran (según refirió) varios estados del sur de la Unión americana. Para Rubio no se trata solamente de una convicción personal que, de paso, abriría las puertas del cambio en la Cuba de sus padres. Además, se trata también de un paso fundamental dentro de una fulgurante carrera política: el sueño de la presidencia de EEUU.

Marco Rubio: el hijo del bartender
Los padres de Marco Rubio nacieron en Cuba y llegaron a la Florida en 1956, antes de la revolución castrista. El abuelo materno, Pedro Víctor García, descendía de inmigrantes murcianos y le habría inculcado desde niño el amor por el sueño americano. Además, le transmitió su profundo rechazo al comunismo que terminó privando de libertad durante décadas a la isla. Sus padres desempeñaron los oficios más humildes al llegar a EEUU. Ella como empleada doméstica, mientras que él trabajó de barman en varios hoteles.
El matrimonio tuvo cuatro hijos, de los cuales Marco es el tercero. Se graduó en Ciencias Políticas por la Universidad de Florida (1993) y es Juris Doctor cum laude por la Universidad de Miami (1996). Se casó con Jeanette Dousdebes, hija de colombianos, y tienen cuatro hijos. En 1998 fue Comisionado de West Miami. Durante ocho años (2000-2008) fue miembro de la Cámara de Representantes de la Florida. Además, llegó a ser su primer speaker hispano, y por espacio de dos años.
El Tea Party lo catapultó como senador por Florida en 2010, 2016 y 2022. Destacó en los comités de Inteligencia y Relaciones Exteriores. Adversó siempre los regímenes castrista y chavista, consolidando así una base natural de votantes en su Miami natal.
Al no ser precisamente un favorito del grupo MAGA, muchos le auguraban pocos meses en su posición actual, pero la realidad ha sido otra. Se le asignaron tres cargos adicionales de forma interina y simultánea. En febrero de 2025 se convirtió en Administrador de USAID y Archivero de EEUU. Y en mayo del mismo año se le designó como Asesor de Seguridad Nacional. Es el Secretario de Estado con más atribuciones desde Henry Kissinger y dirige un giro profundo en la política exterior de EEUU.
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