¿Se ensombrece el gobierno de Milei?

La confianza cae por cuatro meses consecutivos debido al estancamiento de la microeconomía, escándalos de corrupción e impaciencia social. Mientras, la oposición continua sin renovarse para lograr desafiar al libertario.

Por: Carlos Fara 21 Abr, 2026
Lectura: 5 min.
Javier Milei, presidente de Argentina. Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El presidente Javier Milei ganó ampliamente la elección legislativa de medio término en octubre pasado, lo cual le dio un fuerte impulso político para avanzar con su ambiciosa agenda de reformas. Logró aprovechar ese capital político para hacer aprobar varias leyes este verano en sesiones extraordinarias, sobre todo una profunda reforma laboral.

Sin embargo, dichos avances no están siendo acompañados por el apoyo de la opinión pública. El último registro del Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella (marzo 2026) detectó una nueva retracción, sumando cuatro meses seguidos. En este caso fue más profunda que las mediciones anteriores, ubicándose a esta altura ligeramente por debajo del mismo hito que el gobierno del expresidente Mauricio Macri, es decir, el marzo posterior a la legislativa de medio término.

Hay tres detalles para atender. El descenso más pronunciado fue en el ítem “evaluación general del gobierno”, que marcó por debajo de los dos puntos (de cinco), un retroceso del 9%. El aspecto peor evaluado continúa siendo “preocupación por el interés general” (cayó 6%), que debe ser leído como falta de sensibilidad. El segundo dato es que en el segmento de 18 a 29 años el índice cayó un 25%, el grupo etario que más apoyaba a la administración libertaria. Y, en tercer lugar, si bien el índice no va de la mano automáticamente con el de satisfacción del consumidor, llevan dos meses de descenso conjunto.

Las sombras

¿Por qué se produce este descenso en el apoyo desde diciembre, luego de ganar con comodidad la elección legislativa de octubre? En primer término, desde hace ya muchos meses la demanda social está centrada en la cuestión socioeconómica, específicamente el deterioro salarial y el miedo a perder el empleo. Existen varios datos que dan cuenta de un estancamiento en la microeconomía. Es lógico pensar que mientras no se vean mejoras la aprobación seguirá deteriorándose.

[Síguenos: Contrastes: Milei y su política económica, ¿sí o no?]

En segundo lugar, la mayoría le dio al presidente el crédito que solicitó. En consecuencia, la sociedad elevó su exigencia. Por lo tanto, luego de dos años de esfuerzos frente al ajuste, era de esperar que la paciencia social no sea tan laxa como en la primera parte del mandato.

En tercer término, otro tema que preocupa es la corrupción. Sobre este aspecto el gobierno sufre algunos contratiempos. Esto involucra a todos los asuntos relacionados con el jefe de gabinete —incondicional de Javier Milei y su hermana Karina, secretaria general de la presidencia—, Manuel Adorni: el viaje con su pareja a Nueva York, un viaje en avión privado a Punta del Este en el verano y la compra de propiedades que podrían no ser sustentables con su ingreso como funcionario. A esto se suman las novedades continuas sobre el famoso Libragate, un caso de supuesta estafa a través de una criptomoneda que promocionó el propio primer mandatario.

Manuel Adorni, vocero de la Presidencia argentina. Foto: AFP
Manuel Adorni, vocero de la Presidencia argentina. Foto: AFP

Narrativa contradictoria

Existe un elemento del marco que complejiza la situación. El presidente, en su discurso del primero de marzo, cuando inauguró las sesiones ordinarias del Congreso, anunció “la moral como política de Estado”. Más allá de dónde desemboquen los casos Libra y Adorni judicialmente, desde el punto de vista de la mayoría social se está produciendo una contradicción entre una actitud impoluta que promueve Milei y estos acontecimientos.

Recuérdese que uno de los puntales del relato libertario es su lucha contra “la casta”, referenciándose en las conductas y privilegios de la clase política tradicional. Los casos comprometedores opacan la imagen del oficialismo. El año pasado estuvo teñido de supuestas coimas en la agenda de discapacidad o la candidatura fallida de José Luis Espert por eventuales vinculaciones con un narcotraficante. Esta es la dinámica que complica el juego al gobierno de Milei, pese a que está mucho más sólido políticamente que en su primera fase.

Falta de adversarios

A favor del gobierno nacional está la ausencia de una oposición renovada y competitiva de cara a la elección presidencial de 2027. Por el lado del peronismo y kirchnerismo, la detención domiciliaria de Cristina Kirchner y el conflicto entre las huestes de la expresidenta y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, tiene a ese movimiento político sin la suficiente capacidad de reacción para capitalizar los errores del oficialismo. El resto del espectro político aun está lejos de una articulación virtuosa. Sin una base política de sustentación amplia, comienzan a circular versiones sobre eventuales outsiders, emulando en cierta medida al propio fenómeno que representó Milei.

Este escenario de dificultades por ambos bandos, oficialismo y oposición, se está volviendo bastante habitual en la política contemporánea: nadie está muy fortalecido, lo que genera interrogantes sobre la gobernabilidad. Recordemos que en muchas de las últimas elecciones presidenciales en la región se ha impuesto la idea del menos malo, como plebiscitos en contra del mal mayor. En el caso argentino, Javier Milei cuenta a su favor con el fresco recuerdo de la crisis económica heredada de la administración de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Si la elección fuese hoy, el mandatario libertario llevaría las de ganar frente a la imagen negativa de la principal fuerza opositora, pese al desgaste.

De todos modos, en las últimas semanas varios estudios de opinión comenzaron a detectar que estarían siendo mayoría quienes creen que la responsabilidad de la actual situación económica se debe más a Milei que a su antecesor. El tiempo pasa y siempre termina complicando a quien está en el poder.

Carlos Fara

Carlos Fara

Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.

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