Congreso en Colombia: sin mayorías y fragmentado, el próximo gobierno deberá negociar

Aunque la coalición de izquierdas Pacto Histórico fue la más votada, no tiene mayorías para gobernar en caso de gobernar. La centro derecha acumuló un caudal de votos relevante. ¿Cómo quedó el Parlamento?

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Senado de Colombia. Foto: Parlamento de Colombia
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Colombia decidió el domingo la composición del Congreso de la República para los próximos cuatro años. Además, tres candidatos presidenciales fueron elegidos en las elecciones interpartidarias previas a la elección nacional del 31 de mayo, alternativas al actual escenario polarizado entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.

En esta jornada electoral estuvo en juego la separación de poderes. Estos últimos cuatro años demostraron el valor de un Congreso que le hizo contrapeso a la agenda reformista y, en ciertos escenarios, a acciones antidemocráticas del gobierno actual. Si bien el presidente, Gustavo Petro, inició con una coalición de gobierno con el Pacto Histórico, Partido Liberal, Partido de la U y Partido Conservador, que inicialmente le aprobó sus propuestas, esto cambió pronto. Los partidos adoptaron una posición de independencia que el presidente usó para su principal argumento: ingobernabilidad.

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Pese a la narrativa de fraude del presidente, la mayoría se la llevó el Pacto Histórico con 25 senadores, sumada a la curul indígena que ha hecho parte de la coalición. El Centro Democrático ganó cuatro curules frente a 2022, pasó de 13 a 17. La fórmula, de volver a lista cerrada con el expresidente Álvaro Uribe Vélez funcionó, aunque no como preveían en el partido. Los partidos trandicionales, liberales y conservadores, que tenían un gran peso en el Congreso, pierden fuerza, especialmente los conservadores.

Sin embargo, ningún partido de manera independiente logró una mayoría absoluta en el Congreso. Por eso, siempre se requiere alianzas poselectorales de cara a una buena presidencia. Además, el desafío es que será un Congreso polarizado y con recientes escándalos de corrupción (caso UNGRD).

El próximo Congreso será fragmentado. Ninguna fuerza se acerca a mayoría absoluta y deberá haber coaliciones. Se observa un equilibrio entre la izquierda y la derecha; en Senado y Diputados respectivamente. Además, la elección del Congreso no necesariamente será favorable para el próximo gobierno. No se podrán aprobar reformas estructurales sin negociar entre distintos sectores.

Entre la integridad electoral y el orden público

El país se caracteriza por tener una histórica confianza en las autoridades electorales y los resultados, emitidos de manera rápida. Sin embargo, esta confianza se puso en duda desde la cabeza del Gobierno. Desde el 2025, el presidente insiste en una narrativa de fraude a través de X, vistos más de tres millones de veces, en los que contradice a instituciones como la Registraduría, la Misión de Observación Electoral (MOE) y los medios de comunicación. Recientemente lo llamó “fraude electrónico pactado por dinero”.

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Esta situación es alarmante de cara a las elecciones presidenciales. Es gravísimo generar desconfianza en los resultados. Por eso, ha existido un esfuerzo riguroso de parte de las entidades estatales por transmitir un mensaje de integridad electoral. El liderazgo lo asumió el registrador, Hernán Penagos, que aseguró transparencia al expresar que se publicarán el 100% de las actas electorales. Asimismo, se desplegaron más de 240.000 integrantes de la Fuerza Pública y un millón de testigos electorales, un aumento del 162% frente a 2022.

Riesgos electorales

El MOE alertó un incremento de riesgo electoral (fraude y violencia) del 30% en comparación con el 2022.  Algunos de estos riesgos se han materializado. Respecto a la compra de votos, el Ministro de Defensa anunció la incautación de $3.521 millones de pesos y 41 personas capturadas presuntamente estarían relacionadas con este delito.

Asimismo, las autoridades anunciaron que, a pesar del cierre de fronteras, aproximadamente 2.400 personas fueron movilizadas irregularmente desde Venezuela por una trocha en Norte de Santander. Presuntamente, el objetivo era redirigirlas en buses hacia sus puestos de votación. Según Defensa, el ELN podría estar relacionado con este hecho.

El magnicidio del precandidato presidencial por el Centro Democrático, Miguel Uribe en junio de 2025, dejó un precedente en términos de inseguridad. En el marco de estas elecciones, se reportaron diferentes hechos violentos, principalmente amenazas, constreñimiento y secuestros. Entre los casos que llaman la atención se encuentra la incineración del carro de campaña del candidato Mauricio Matri del Centro Democrático en Santander. También, el secuestro de los candidatos Andrés Vásquez (Partido Conservador) en Cesar y Ana Guetio (Curul de Paz ) en Cauca.

Además, durante la jornada se quemaron cuatro urnas en Calamar, Bolívar. El Ejército confirmó que frustró seis acciones terroristas con explosivos de las disidencias de las FARC en Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Hubo un enfrentamiento entre el Clan del Golfo y las Fuerzas Militares en Antioquia y hostigamientos en Puerto López, Meta.

Consultas presidenciales: una alternativa viable

Las consultas presidenciales fueron el primer gran pulso de la carrera presidencial, dando posibilidades a nuevas candidaturas para la primera vuelta presidencial. Si bien, el propósito principal era definir una candidatura única entre partidos y/o coaliciones ideológicamente cercanas, sirvieron para medir la fuerza electoral previo a la primera vuelta.  

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Por la centroderecha estaba la Gran Consulta por Colombia, con nueve precandidatos obtuvo casi seis millones de votos. La ganadora fue Paloma Valencia con más de tres millones de votos. Su liderazgo fue arrollador y duplicó el número de votos que obtuvo Iván Cepeda en 2025. Lo cual la posiciona como una candidata fuerte en la primera vuelta presidencial. Además, el segundo más votado fue Juan Daniel Oviedo con 1.2 millones, quién podría capturar los votantes del centro en la candidatura de Paloma Valencia.

Paloma Valencia, senadora y candidata por el Centro Democrático. Foto: X

Por la izquierda, estaba el Frente por la Vida, consulta que no fue apoyada de manera oficial por el presidente Petro. Solo obtuvo 588 mil votos y ganó el candidato Roy Barreras con 253 mil votos. Tras el resultado, Barreras manifestó su molestia con la falta de respaldo de la izquierda e incluso manifestó la posibilidad de apoyar a la derecha.

Desde el centro, en la Consulta de las Soluciones la ganadora fue Claudia López, exalcaldesa de Bogotá con 569 mil votos. A pesar de ser la ganadora, los resultados no fueron buenos. Se esperaba una votación de al menos un millón considerando su rol.

La primera vuelta no se decidirá necesariamente entre Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda. Paloma Valencia surge como una opción con amplio respaldo. El centro político no lo tiene Claudia López, sino Juan Daniel Oviedo. Y la izquierda ideológica no llegará dividida a primera a vuelta, pero le hará falta la maquinaria de Roy Barreras.

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Tatiana Niño

Tatiana Niño

Coordinadora de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia. Politóloga e internacionalista por la Universidad Javeriana de Bogotá. Magíster en construcción de paz con formación en el Centro William J. Perry de Estados Unidos y la Universidad de Linneaus de Suecia.

Dra. Kristin Wesemann

Dra. Kristin Wesemann

Directora de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Colombia. Doctora en ciencias políticas por la Universidad Tecnológica de Chemnitz; magíster en relaciones internacionales por la Johns Hopkins School of Advanced International Studies y politóloga por la Universidad de Potsdam.

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