Rodrigo Paz y el desafío de negociar con los poderes regionales en Bolivia

Las elecciones regionales definieron finalmente el tablero político boliviano on 2.716 nuevas autoridades. En este escenario mucho más fragmentado y con visibilidad de nuevos liderazgos, el presidente Rodrigo Paz pone a prueba su gobernabilidad entre aliados y detractores.

Por: Fabiola Chambi 14 May, 2026
Lectura: 5 min.
Jornada de votación en La Paz, elecciones regionales en Bolivia 2026. Fuente: Tribunal Supremo Electoral
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El presidente Rodrigo Paz apostó por Alianza Patria para cobijar a sus candidatos en las Elecciones Subnacionales del 22 de marzo y la segunda vuelta para gobernaciones el 19 de abril (solo en cinco regiones). Sin embargo, no logró obtener el respaldo territorial que buscaba.

Luego de más de dos décadas del Movimiento Al Socialismo (MAS-IPSP) en diferentes esferas del poder,  los resultados de estos comicios reafirmaron el fin hegemónico del partido. Aunque la apuesta de la izquierda y el movimiento indígena popular, a través de alianzas estratégicas, consolidó su presencia en unos 161 municipios. En la otra vereda, la derecha también fragmentada, alcanzó triunfos en unos 135 municipios del país y la gestión de seis de las nueve gobernaciones, aunque sin una figura o liderazgo definido con alcance nacional.

Según un informe presentado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), en las elecciones subnacionales de 2021 participaron 122 siglas y en 2026, esa cifra se elevó a 181, un incremento del 34%. “A nivel nacional, 152 de esas siglas, el 84%, no alcanzaron ni siquiera el 1% de los votos o superar los 50.000 sufragios en todo el país. Ninguna fuerza política logró ganar en más de dos gobernaciones”, precisa el documento.

Este tablero político complejo y disperso plantea la interrogante clave: ¿cómo el presidente Paz logrará gobernabilidad? Las señales en los primeros seis meses de su gobierno han mostrado constantes altibajos. Aunque todavía su mayor soporte es el cambio de timón respecto a la política socialista de sus predecesores y dejar en claro el nivel de responsabilidad del pasado. De hecho, es el argumento que repite en sus discursos: “Nos dejaron una cloaca” y el proceso de “ordenar la casa”.

Acuerdos y presión social

La luna de miel ha terminado. Los errores ya no son solo desaciertos que se pueden pasar por alto. Son decisiones que en algunos casos demuestran incluso improvisación y hay una lista de hechos que opacan la gestión de Paz. Los más importantes están relacionados con la situación de los combustibles ya sea por la mala calidad o por la escasez. La problemática creció y le costó el puesto al ministro de Hidrocarburos, una de las figuras fuertes dentro del gabinete. Pero también está la transparencia sobre ciertos manejos en empresas estratégicas del Estado y compromisos que no se sostienen en el tiempo.

En los últimos meses varios sectores están ejerciendo presión con bloqueos de carreteras, movilizaciones y marchas. Incluso están alcanzando niveles de violencia y alta polarización. Los escenarios reflejan el descontento y el hartazgo de una situación económica frágil, ya arrastrada, pero que sigue golpeando el bolsillo del ciudadano. 

¿Alianzas para la gobernabilidad?

Luego de dos procesos electorales desgastantes, este momento da paso a la reconfiguración del poder territorial. Más allá de la coordinación o consensos que las nuevas autoridades estén empujados a establecer con el poder central, tienen su propia agenda. Por eso Paz quiso adelantarse convocando a un encuentro nacional con todos los actores políticos del país apostando por consensos que le ayuden a viabilizar su gobernabilidad. Pero también reconoció que “será extremadamente difícil” superar la crisis económica porque existen grupos que “buscan frenar las transformaciones para retornar al pasado”.

¿Hasta dónde podrá avanzar entre aliados y críticos? Su apuesta poselectoral está en la mesa. Es claro que los acuerdos deberán llegar porque alcaldes y gobernadores, tampoco cuentan con mayorías para gobernar. Esto puede significar trabas radicales respecto a la aprobación de presupuestos, planificación de proyectos y disposición de normativas.

El famoso 50/50 que prometió el presidente en su campaña sigue generando polémica. En simple, se refiere a la redistribución del poder económico entre el nivel central y las regiones. Es decir, una descentralización para que los manejos sobre salud, educación, infraestructura y producción sean más autónomos. Desde la visión del presidente Paz, es la mejor forma de enfrentar al “estado tranca”. Pero aún hay aspectos que no quedan claros respecto a su implementación. Pues, requiere de cambios legales complejos y el riesgo de que se pueda ahondar la inestabilidad y desigualdad de algunas regiones. 

Encuentro del presidente Rodrigo Paz con los nuevos gobernadores de Bolivia. Fuente: Oficina de la Presidencia
Encuentro del presidente Rodrigo Paz con los nuevos gobernadores de Bolivia. Fuente: Oficina de la Presidencia

El rol del Congreso

Hasta ahora ninguna iniciativa importante propuesta por el Gobierno tuvo el aval del Congreso. En más de seis meses de gestión, el presidente no pudo consolidar una base legislativa que le garantice mediana gobernabilidad. En este escenario adverso, Rodrigo Paz se ha apoyado más en decretos porque las negociaciones con la Asamblea Legislativa Plurinacional quedan estancadas.

Ahora el gobierno propuso un paquete de diez proyectos de ley en áreas como hidrocarburos, minería, electricidad y otras. Además de la creación de una comisión para impulsar la reforma parcial de la constitución y permita avanzar con las medidas económicas y las nuevas inversiones para el país. Por otro lado, el presidente Paz anticipó una nueva ley electoral, reforma judicial y una ley de seguridad nacional.

La realidad es que aún se espera por los resultados estructurales, mientras la economía va en lenta recuperación, recrudece la presión social y sube el nivel de desconfianza en la política actual. ¿Podrá Paz lograr los consensos y fortalecer su administración? Medio año para responder la pregunta puede ser pronto o no.

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Fabiola Chambi

Fabiola Chambi

Periodista con posgrado en periodismo digital, docencia universitaria, derechos humanos y comunicación política. Corresponsal de Voice of America. Editora en Connectas.

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