¿Por qué Trump reduce tropas en Alemania y qué efecto puede tener?

Las reacciones en EEUU y Europa frente a la decisión de la Casa Blanca de reducir tropas en Alemania exige evaluar las consecuencias para la seguridad transatlántica y la OTAN. ¿Se trata de una efectiva retirada gradual o nueva estrategia de Trump?

Por: Dr. Hardy Ostry 12 May, 2026
Lectura: 7 min.
EEUU amenaza con retirar tropas de Alemania.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Pocos días después de que el presidente Donald Trump anunciara su intención de retirar a cinco mil soldados estadounidenses de Alemania, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó el 1 de mayo que EEUU planeaba ejecutar dicho retiro en un plazo de entre seis y doce meses.

En la opinión pública se debate hasta qué punto —desde la óptica de Trump— la insuficiente colaboración del Gobierno alemán en la guerra contra Irán, y las expresiones en este contexto del canciller Friedrich Merz y el ministro de Defensa Boris Pistorius, pudieron haber influido en esta decisión.

Algo similar podría esgrimir la Casa Blanca respecto al presidente español, Pedro Sánchez, y a la primera ministra italiana, Georgia Meloni. Una retirada de tropas como represalia por la retirada de simpatías. Así podría interpretarse. Pero este enfoque resulta simplista y no abarca la complejidad del asunto.

Resistencia estadounidense

Mientras en Berlín la decisión fue recibida, en particular por el momento elegido, con notable asombro, en Washington surgieron incomprensión y críticas. Un colaborador del Congreso fue citado afirmando que el Pentágono «no esperaba una decisión de este tipo y no contaba con ningún plan de retirada». Más claros aún fueron los senadores republicanos Roger Wicker y Mike Rogers, quienes se mostraron visiblemente consternados por la decisión. En una declaración conjunta reconocieron los esfuerzos de Alemania en materia de reparto de cargas, citando tanto el incremento significativo del gasto en defensa como el apoyo a la presencia de tropas estadounidenses y a la operación Epic Fury.

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Ambos subrayaron que, aunque los aliados estén aumentando ahora sus inversiones en defensa, se necesitará tiempo hasta restablecer plenamente las capacidades de defensa convencional. Una reducción prematura de tropas en Europa, antes de alcanzar ese punto, enviaría «la señal equivocada a Vladimir Putin«. Antes de pensar en retirar efectivos, EEUU debería considerar un mayor despliegue hacia el este de Europa para enviar una señal firme a Moscú.

Los representantes demócratas de la oposición coincidieron en gran medida y fueron incluso más lejos en sus evaluaciones. El anunciado repliegue no estaría respaldado por una política ni una estrategia de seguridad estadounidense coherente. Según el congresista Adam Smith (D‑Washington), sería exactamente lo contrario de lo que se necesita y alentaría a Rusia.

Más allá de la propia decisión de reducir las tropas, para EEUU surgen también considerables desafíos logísticos. Todd Harrison, del American Enterprise Institute, señaló que la retirada conllevaría importantes costes y que actualmente existen limitadas capacidades en EEUU para alojar a 5.000 militares y a sus familias.

El inspector general de la Bundeswehr, Carsten Breuer, quien se encontraba al mismo tiempo en la capital estadounidense para presentar la nueva estrategia alemana de defensa a representantes estadounidenses, se mostró seguro al declarar: «Como mayor economía de Europa, Alemania tiene la ambición de desempeñar un papel de liderazgo más importante en la OTAN. Está claro que Alemania asume una mayor responsabilidad«.

Según la visión de Berlín, este aumento de responsabilidades debe situarse más bien al final de un proceso gradual y no al comienzo. Forma parte de los consensos compartidos desde que la OTAN decidió en junio de 2025 elevar el gasto en defensa al 5% de PIB.

¿Coherencia interna?

Las decisiones sobre el aumento o la reducción de tropas estacionadas en el extranjero no se toman en el vacío. Se basan en la Estrategia Nacional de Defensa (National Defense Strategy, NDS), publicada bajo esta denominación desde 2018. Con la presentación de la NDS, el Pentágono cumple un mandato del Congreso para definir el marco estratégico y las prioridades del Departamento de Defensa al inicio de cada administración.

La estrategia presentada en enero por Pete Hegseth coincide en muchos aspectos con la Estrategia de Seguridad Nacional (National Security Strategy, NSS) presentada previamente en noviembre de 2025 por el secretario de Estado, Marco Rubio. Ambos documentos se centran en el principio de “America First”, el fortalecimiento interno de EEUU, la contención de China mediante la fortaleza, un mayor reparto de cargas con aliados y socios y una expansión masiva de la industria de defensa estadounidense. Desde el inicio del mandato de Trump, la concepción estadounidense de reparto de cargas se ha hecho más evidente.

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A su vez, durante décadas fue práctica habitual de las administraciones estadounidenses llevar a cabo, tras la NDS, una Revisión de la Postura Global (Global Posture Review, GPR) y publicar al menos parte de sus resultados. Esta revisión servía para evaluar las estaciones de tropas en el extranjero y, en su caso, introducir ajustes derivados de cambios en escenarios de amenaza, prioridades estratégicas o desplazamientos geopolíticos. El documento informaba al Congreso para obtener recursos presupuestarios adicionales o reorientar los ya aprobados.

En la actualidad, el Pentágono ha trabajado en una nueva edición de la GPR desde mediados del año pasado, pero no ha publicado ninguna conclusión. Esto ha sido objeto de reiteradas críticas por parte de congresistas y senadores. «Si no disponemos de la GPR, ciertamente no resulta útil para nuestro trabajo», declaró el senador republicano Jim Banks (R‑Indiana). Esto dificulta considerablemente la toma de decisiones fundamentadas sobre el presupuesto de defensa.

Poca información militar

Miembros de la OTAN expresaron en conversaciones confidenciales que esta carencia de información complica su propia planificación militar. «Nuestra gran petición es la previsibilidad«, fue citado un alto representante de la alianza. El Pentágono justificó su proceder señalando que mantiene conversaciones bilaterales con legisladores, aliados y socios para informar a todos los implicados sobre la aplicación de la NDS.

Este enfoque, descrito por críticos como un patrón de actuación unilateral, no encontró respaldo ni entre otros responsables en Washington ni en Bruselas. Actualmente, EEUU mantiene cerca de 170.000 soldados activos fuera de su territorio. Los principales focos de despliegue son Japón (54.300), Alemania (36.500) y Corea del Sur (23.500). Italia (12.700), el Reino Unido (10.000) y España (3.800) figuran también como emplazamientos relevantes.

Aún es difícil prever qué desplazamientos adicionales se producirán a la luz de las prioridades estratégicas de Trump. El Congreso no puede impedir directamente el traslado de tropas estadounidenses, aunque ambos disponen de una influencia considerable al poder bloquear el proceso mediante decisiones presupuestarias. Fuentes del Pentágono ya indican que el proceso iniciado podría requerir más tiempo del previsto. ¿La segunda es la vencida?

Durante su primer mandato Trump ya había intentado retirar o reubicar a 12.000 soldados estadounidenses de Alemania, algo que finalmente no se materializó. A ello se suma que el retiro ahora anunciado coincide con la fase de campañaprevia a las elecciones legislativas de medio mandato en EEUU.

El cálculo del presidente Trump podría ser recuperar apoyo, especialmente entre su electorado más fiel, tras la fuerte caída de sus índices de popularidad derivada de la guerra contra Irán. No obstante, dependiendo de la evolución de los acontecimientos en las próximas semanas, esta suposición podría revelarse errónea.

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Dr. Hardy Ostry

Dr. Hardy Ostry

Representante permanente en Oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington D.C.

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