Andrea Balladares: “Nuestro gran fallo como sector fue no llegar unidos a una primaria”

La senadora y primera mujer en presidir el partido chileno Renovación Nacional, repasa la relación del partido con el gobierno de José Antonio Kast y hace una autocrítica sobre la fragmentación de la derecha.

Por: Ángel Arellano 15 Sep, 2026
Lectura: 8 min.
Andrea Balledares
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Tras la segunda vuelta presidencial en Chile, Renovación Nacional, que bajo la coalición Chile Vamos apoyaba a Evelyn Matthei como candidata, decidió apoyar la candidatura de José Antonio Kast. 

Tras cumplir seis meses como aliados del gobierno, la presidenta de RN, Andrea Balladares, reflexiona sobre por qué la centroderecha perdió fuerza ante la derecha más dura.  La autocrítica se centra en la falta de unidad: no haber consensuado sobre un candidato único costó al sector la fragmentación del voto y, como consecuencia, bloques frágiles en el parlamento. 

Senadora por la región del Maule, Balladares es desde marzo de 2026 la primera mujer en presidir RN en los casi 40 años de historia del partido. En esta entrevista repasa cómo el partido sostiene su respaldo al gobierno de Kast, qué lugar ocupa hoy la centroderecha tradicional frente al avance de las derechas más radicales en la región, y hace una autocrítica sobre los errores que llevaron a la fragmentación de su sector en la última elección presidencial.

Liderar el partido

Es la primera vez que Renovación Nacional tiene una mujer como presidenta. ¿Qué desafío supone eso en la política chilena?

—Lo primero, es que somos un partido con historia en Chile. El próximo año cumplimos 40 años desde nuestra fundación, la de un partido tradicional que además es heredero de una tradición política chilena muy importante: el Partido Nacional. Nos costó tener una mujer presidenta, a pesar de que siempre fuimos un partido con muchas mujeres. En todas nuestras líneas de liderazgo hay muchas mujeres: alcaldesas, concejalas, diputadas, senadoras. Hoy me toca a mí liderar el partido, pero acompañada de muchas mujeres de Renovación Nacional en distintos espacios de liderazgo. La presidenta del Senado en Chile es militante de Renovación Nacional, la vicepresidenta de la Cámara de Diputados también es militante.  Tenemos secretaria general en el partido y distintas mujeres liderando en todos los espacios. Así que ha sido una suerte de cambio generacional y de apertura de espacios a distintos liderazgos.

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¿Se te exige más por ser presidenta mujer? ¿Hay alguna exigencia diferente a la que tendría un presidente hombre tradicional en el partido?

—Creo que hoy tenemos un momento de mucha unidad en el partido, y eso me ayuda muchísimo en la gestión. Hay unidad de propósito, hay unidad en el trabajo. Pero vivimos tiempos complejos, políticamente tiempos de polarización, tiempos donde partidos que históricamente hemos buscado consenso, partidos que siempre buscamos el diálogo, vivimos bajo la lupa pública. Y, en eso, siento el apoyo del partido y en la defensa de nuestra identidad. Pero claramente siempre es un desafío ser la primera en algo. Lo importante es no ser la última.

El presidente de Chile, José Antonio Kast, participa en la asunción de Andrea Balladares como presidenta de RN. Foto: Presidencia de Chile

Convivir en coalición 

¿Cómo cohabita RN con el actual gobierno de José Antonio Kast?

—El presidente José Antonio Kast nos hizo una invitación a todos los partidos que lo apoyamos en la segunda vuelta electoral. Esa invitación fue a dos cosas: a constituir un gobierno de unidad nacional, incluso más allá de los partidos de su coalición original, y a un gobierno de emergencia. En Chile vivimos hoy algunas áreas muy críticas, como la seguridad y la economía, y el presidente así lo ha establecido. Ante ese llamado, nosotros, como partido, tomamos la decisión de acompañar y apoyar al gobierno del presidente Kast. Ha sido un gobierno bastante unido. Incluso hay representantes y ministros que vienen de partidos de otro sector político.

Uno podría pensar que RN, heredero de Sebastián Piñera, un líder fundamental de la centroderecha latinoamericana, ha visto mermar su caudal electoral a la luz del ascenso de otras derechas en Chile. ¿Qué reflexión te merece eso?

—Lo primero es que tuvimos un cambio en el sistema electoral hace un par de años. Pasamos de un sistema binominal, que buscaba grandes bloques y menos partidos, a un multipartidismo que se generó por el ingreso de nuevos partidos. Desde el centro hacia la derecha, existían solo dos partidos: la Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional. Bajaron algunos de los requisitos para constituir partidos políticos, lo que abrió mucho el espacio. Además cambió la forma de elección: pasamos a un sistema proporcional, que permite que partidos con menores porcentajes electorales logren quedarse con escaños de representación parlamentaria. Eso cambió el escenario y hoy el porcentaje de votación se reparte entre muchos más actores.

Nosotros seguimos siendo uno de los partidos más grandes, con una base territorial muy potente. En base a municipios y comunas, somos el partido con más alcaldes, con más concejales y con mayor votación. En senadores también somos el partido con mayor número, y en diputados somos una bancada un poco más pequeña. Eso nos permite seguir siendo un articulador dentro del sector, impulsando las líneas que creemos que debe tener el gobierno.

Y, desde nuestros inicios, tenemos una democracia interna muy potente. Tenemos elecciones de partido cada dos años, desde la directiva nacional hasta las directivas comunales, en toda nuestra estructura. Eso nos permite mantener un partido muy vivo y muy activo territorialmente.

Perspectivas sobre la centroderecha 

Históricamente hemos visto una cooperación bastante estrecha entre partidos de izquierda (a la luz de la internacionalización del chavismo y recientemente ante expresiones de la derecha más radical). ¿Cómo ves la cooperación entre partidos de centroderecha? ¿Tienen alguna propuesta o agenda en ese sentido? 

—Hoy a miembros de nuestro partido les toca encabezar la Unión de Partidos Latinoamericanos, así que ahí tenemos una representación internacional potente. Además llevamos tres años de trabajo con la Fundación Konrad Adenauer, fortaleciendo también nuestros vínculos internacionales. El desafío en Chile siempre estuvo más alejado físicamente de otros países. Pero hoy se entiende que tenemos un desafío mucho más multilateral, en el que la coordinación con otros partidos también es esencial. Creo que lo que viven muchos de nuestros países tiene orígenes comunes, y podemos diseñar formas de coordinarnos para combatir el narcotráfico y otros problemas.

En la última elección presidencial de Chile hubo un discurso muy duro tanto de izquierda como de derecha. En el medio, estaban actores como RN, intentando dar ciertas garantías de moderación política. Sin embargo, la población no compró ese discurso. Esto mismo ha ocurrido en otros países, más recientemente en Colombia. ¿Por qué crees que está pasando eso?

El resultado de primera vuelta fue bastante fragmentado, con distintas listas de partidos que obtuvieron representaciones y porcentajes de votación considerables. Distinto fue el escenario de la segunda vuelta, donde hubo un eje muy claro: decir no a la continuidad del gobierno de izquierda de Gabriel Boric. Eso unió al resto del país, tanto que el presidente Kast sacó un 58% de la votación, un porcentaje muy alto para Chile. Pero en la primera vuelta hubo muchas opciones distintas, y creo que nuestro gran fallo como sector fue no ser capaces de llegar unidos a una elección primaria que nos permitiera presentar un solo candidato presidencial. Hubiera unido mejor al sector y nos hubiera dado mejores resultados parlamentarios. Hoy en Chile tenemos una mayoría muy frágil en el Senado y no tenemos mayoría en la Cámara. Es una mayoría que se tiene que ir construyendo proyecto a proyecto.

¿Eso puede estar pasando en América Latina? Es decir, que los partidos tradicionalmente de derecha no ocupan ese lugar y, en consecuencia, la población ve en expresiones más radicales una posibilidad.

—Creo que es un fenómeno mundial, que nos pasa a todos con los distintos matices que tiene cada país según su historia y tradición. Pero también tiene que ver con la forma de comunicación. Las redes sociales se han tomado la forma de comunicar, y existen las cápsulas de 15 o 20 segundos que captan la atención de la gente y le dan mayor espacio a los discursos más beligerantes, a quienes dicen las cosas más fuertes. Esos discursos se han ido quedando con la atención del público. Pero quienes creemos en la construcción o en la solución de problemas mucho más complejos, más difíciles de explicar, claramente vamos quedando fuera de la discusión. No creo que tengamos que caer en esa forma de hacer política. Al contrario, tenemos que redoblar los esfuerzos y buscar otras herramientas para llegar con nuestro discurso a la gente.

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Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Investigador del Sistema Nacional de Investigación de Uruguay. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay y editor de Diálogo Político.

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