¿Solidaridad o inmovilidad? Una mirada al rescate de inmigrantes en el Mediterráneo

Barca de refugiados en alta mar | Foto: pixabay
Barca de refugiados en alta mar | Foto: pixabay

Millones de personas están en la huida. Actualmente existen más refugiados en el mundo que durante la Segunda Guerra Mundial. Incluso después de las elecciones de la UE no está claro cómo se desarrollará la política de asilo en Europa.

Barca de refugiados en alta mar | Foto: pixabay
Barca de refugiados en alta mar | Foto: pixabay

En 2019, más de 22.700 inmigrantes cruzaron las fronteras exteriores de la UE hacia Italia, Grecia, España, Chipre y Malta.

Refugiados e inmigrantes se meten en un peligroso viaje para llegar a la fortaleza de Europa. Botes neumáticos, lanchas, botes de pesca, barcazas de madera: hasta 170 personas se hacinan en los barcos. Hombres, mujeres, niños. La mayoría de ellas se encuentran enfermas, con hipotermia o deshidratadas. Apenas hay provisiones de alimentos o agua potable. Muy pocos a bordo saben nadar o gobernar un barco. Muchos vienen del Sáhara y nunca antes han visto el mar. Con su trayecto se exponen a una situación de altísimo riesgo, pero su miseria es mayor y toman el peligro. La agencia de la ONU para los refugiados UNHCR habla de la travesía marítima más mortífera del mundo: desde 2014 y el comienzo de la crisis de los refugiados un año después, más de 12.000 personas murieron tratando de cruzar el Mediterráneo hacia Europa.

La situación es precaria. Organizaciones de derechos humanos critican especialmente el hecho de que los rescatados sean llevados de vuelta a Libia por guardacostas libios. Allí a los refugiados les espera extorsión en campos y prisiones. Actualmente, más de un medio millón de personas se encuentran en estas condiciones crueles en Libia, un país en guerra civil.

Hace tres años, todavía se celebraba el despliegue de los rescatistas marítimos en el Mediterráneo. En cooperación con el Estado italiano, unos barcos de rescate privados de toda Europa llevaron a varios miles de personas a tierra. Sin embargo, en la actualidad hay apenas unos pocos barcos en el Mediterráneo que salvan a los refugiados de ahogarse, y son cada día menos. Debido a la alta presión política, muchos rescatistas han dejado de trabajar: en algunos países europeos se penaliza el rescate marítimo privado. Muchos miembros de las tripulaciones y activistas ya están siendo juzgados por «instigar (facilitar) a la inmigración ilegal».

El gobierno de Italia también se opone a la admisión de inmigrantes. A comienzos de junio emitió un nuevo decreto. Capitanes y armadores que se acerquen a las costas italianas sin permiso se enfrentarán a multas gigantescas; las naves que violen el decreto serán confiscadas. ¿El rescate en el mar ha llegado en gran medida a su fin?

Italia insiste en que los inmigrantes sean distribuidos dentro de la UE. Con el fin de aliviar la carga de los principales países de llegada, como Grecia e Italia, la Comisión de la UE quería introducir cuotas de distribución obligatorias. Pero muchos Estados no quedaron contentos con tal disposición y se negaron a aceptar refugiados de acuerdo con una clave de cuota fija o acoger a refugiados en general. Por último, solo cuatro de los 28 gobiernos europeos estaban dispuestos a aceptar inmigrantes. Incluso después de las elecciones de la UE, no está claro cómo se desarrollará la política de asilo en Europa. La UE todavía no ha encontrado una solución estable para la inmigración. Por el contrario, los acontecimientos dan la impresión de que la solidaridad de Europa está disminuyendo. Algo que, en realidad, formaba parte integrante de la imagen internacional y del consenso europeo.