Récord de candidatos buscan llegar a la presidencia del Uruguay

El 30 de junio se abre el ciclo electoral en el país con las elecciones internas de los partidos políticos. Entre el oficialista Frente Amplio y el opositor Partido Nacional se disputará el próximo gobierno.

Torre Ejecutiva, en la Plaza Independencia de Montevideo | Foto: WikiCommons

Torre Ejecutiva, en la Plaza Independencia de Montevideo | Foto: WikiCommons

Como afirma un dicho popular, «hay de todo como en botica». La oferta es variada: un obrero de la construcción, un excomandante en jefe del ejército, dos millonarios outsiders, varios abogados, dos ingenieros, un expresidente, ambientalistas, economistas, comunistas, socialistas, liberales, de derecha, de izquierda, revolucionarios, populistas, antipolítica, en fin. El próximo 30 de junio los uruguayos podrán participar de las elecciones internas de los partidos políticos para decidir quiénes serán los candidatos que competirán por llegar al sillón presidencial, algo que se definirá en las elecciones nacionales del mes de octubre.

A pesar de la oferta variada, el desencanto, la apatía y la poca movilización, a falta de menos de un mes para los comicios, marcan el devenir de la campaña electoral. No se trata solo de una percepción. Las encuestas así lo reflejan y también el porcentaje de indecisos que, si fueran un partido político, sería uno de los más numerosos.

La paridad sigue siendo una constante. Los sondeos indican que dos fuerzas disputarán por el poder: el oficialista Frente Amplio y el opositor Partido Nacional. La fuerza de izquierda que gobierna el país desde hace casi 15 años intentará retener el gobierno y alcanzar su cuarta administración consecutiva.

Si esto se tratara de una carrera de caballos, hay tres pingos que llevan la delantera. Daniel Martínez, del Frente Amplio, Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, y Julio María Sanguinetti, del Partido Colorado, lideran a la interna de sus partidos, las tres grandes colectividades donde se dará fuerte competencia.

El 1º de marzo pasado, al cumplirse cuatro años de gestión, el presidente de la República, Tabaré Vázquez, realizó una rendición de cuentas enumerando los logros de su gobierno, con visos de acto político electoral, con el que intentó movilizar a los desencantados frentistas. Lo hizo en el Antel Arena, un estadio polifuncional con capacidad para 15.000 personas. El recinto, que costó el doble de lo previsto y generó grandes cuestionamientos, es una obra monumental que quedará asociada a la gestión del Frente Amplio. Allí, rodeado de sus militantes y rozando los límites constitucionales, ya que el presidente tiene vedado realizar actos proselitistas, el mandatario «bajó a la cancha».

La mitad de la población del país desaprueba la gestión del gobierno de Vázquez y el descontento es grande: la criminalidad, las pérdidas de puestos de trabajo, una economía estancada, servicios públicos ineficientes y un costo de vida agobiante hacen que muchos uruguayos vean la realidad con pesimismo. Este panorama hace pensar a la oposición que tiene chances reales de arrebatarle el poder a la izquierda.

Por su parte, los precandidatos del Frente Amplio tienen el desafío de dar a conocer las transformaciones que en los últimos 14 años su partido llevó adelante. La baja en la pobreza es uno de ellos. Cuando la coalición de izquierda llegó al poder, el 40% de la población estaba en situación de pobreza; la crisis económica y financiera del año 2002 fue arrasadora. Hoy, ese guarismo está en un 8 %. El desempleo se encuentra en un 9 % y los salarios no dejaron de crecer en este período. El llamado Plan Ceibal, que entregó una laptop a cada niño, y las políticas sociales son destacados por los militantes oficialistas, así como el cambio en la matriz energética, que permite el suministro de energía por medio de energías renovables en un gran porcentaje. A todo esto hay que sumar una agenda de nuevos derechos, que permitió, entre otras cosas, la legalización de la marihuana, el matrimonio igualitario y el aborto legal.

La mayoría de estos logros se produjeron en los dos primeros períodos de gobierno, mucho más efervescentes que el tercero, cuando la mayoría de los indicadores se deterioraron.

Rumbo a las urnas

Las elecciones internas son difíciles de predecir. Se tratan de una especie de primarias no obligatorias en la que los ciudadanos eligen dentro de los partidos políticos al candidato que competirá en las elecciones nacionales.

En total son 28 los contendientes y solo en cuatro partidos, de los 15 que se presentan a la elección, existirá competencia interna. Los demás llevan candidato único.

En el Frente Amplio, los candidatos son el exintendente de Montevideo Daniel Martínez, la exministra de Industria Carolina Cosse, el sindicalista Óscar Andrade y el economista Mario Bergara. Esta elección se definirá entre los dos primeros.

A la interna del Partido Nacional, el senador Luis Lacalle Pou lleva ventaja. La sorpresa es el ascenso continuo del hasta hace cuatro meses desconocido Juan Sartori, un multimillonario que a través de un intenso bombardeo mediático logró posicionarse en el segundo lugar de las preferencias, desplazando al senador Jorge Larrañaga, de dilatada trayectoria. Su real performance es toda una incógnita, pero su irrupción ya genera intensos debates y es objeto de análisis.

En el Partido Colorado, tercera fuerza que puede ser determinante en un balotaje, las cosas están sumamente parejas entre el dos veces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, que a sus 83 años vuelve a competir en una elección, y el economista Ernesto Talvi. Para los sondeos, están empatados en las preferencias.

Un parlamento variopinto

Todo hace indicar que el próximo gobierno no tendrá mayorías parlamentarias, como sí ha ocurrido en los últimos tres períodos. Las fuerzas opositoras, además, reconocen que para alcanzar el poder deberán realizar alianzas y, en caso de controlar el Ejecutivo, deberán hacerlo en forma de coalición.

Además de los tres partidos grandes, existen múltiples colectividades políticas que competirán en las próximas elecciones, muchas de ellas con chances de llegar al Poder Legislativo. Es el caso del Partido Independiente (centroizquierda) que intentará retener su banca en el senado e incluso ampliar su presencia. El partido de extrema izquierda, Unidad Popular, se estima que canalizará votos suficiente s para acrecentar su bancada, actualmente de un diputado.

El Partido de la Gente de Edgardo Novick (derecha) y el flamante Cabildo Abierto (derecha), liderado por el expulsado comandante en jefe del Ejército Guido Manini Ríos, quien se enfrentó al presidente Tabaré Vázquez, también cuentan con posibilidades reales de llegar al Parlamento y tener un rol preponderante a la hora de negociar, apoyar o limitar al nuevo gobierno. Será interesante ver lo que sucede con los partidos ambientalistas PERI (Partido Ecologista Radical Intransigente) de César Vega y el Partido Verde Animalista, liderado por Gustavo Salle, respecto a si logran colarse en el Congreso.

Los jingles y la cartelería política inundan las ciudades uruguayas por estos días. La militancia se mueve en busca de convencer y la campaña, aunque lenta, va entrando en calor. La cuenta regresiva comenzó y los candidatos ajustan sus estrategias en busca de los mejores resultados, para así sortear el primer escollo hacia el sillón presidencial.