Wilhelm Hofmeister: «El llamado nacional-populismo es, de cierta forma, una fuga de la realidad»

El Dr. Wilhelm Hofmeister, director de la Fundación Konrad Adenauer para España y Portugal, visitó la oficina Montevideo de la KAS y conversó con Diálogo Político. Habló sobre la relación entre América Latina y Europa, la importancia de la democracia en los tiempos que corren y cuál es la mayor herramienta para combatir el nacional-populismo.

. Wilhelm Hofmeister, director de la Fundación Konrad Adenauer para España y Portugal

La relación entre América Latina y Europa es histórica. ¿Qué importancia cobra, en el contexto actual, este vínculo? ¿Cuáles son los principales desafíos?

Los desafíos son, en el ámbito político, la necesidad de estrechar la relación mutua en las diversas áreas de la política. Nosotros los europeos compartimos muchos valores e ideas políticas con los latinoamericanos, sobre todo en el área de la democracia. América Latina es el continente más cercano a Europa en este tema, que está bajo amenaza en todo el mundo. Por eso creo que es importante para los europeos colaborar y profundizar las relaciones con Latinoamérica en el sector político.

Por otro lado, los europeos deben hacer un mayor esfuerzo por estrechar los vínculos con esta región en el área de la economía, las inversiones y el comercio. Europa ya no es el mayor socio económico y comercial de América Latina, ha perdido terreno frente a China en los últimos años y con ello también ha perdido oportunidades en Latinoamérica, porque este continente ofrece muchas oportunidades para la economía europea. Es un desafío que aprovechemos mejor esas oportunidades, ya que así también podremos contribuir al progreso económico y social de la región y, en consecuencia, nos permitirá estrechar las relaciones en el ámbito político.

Antaño se especulaba que lo que sucedía en América Latina era consecuencia directa de los sucesos que tenían lugar en Europa y Estados Unidos, ¿considera que esto sigue siendo así?

No creo que lo que ocurre en Latinoamérica sea consecuencia directa de lo que sucede en Europa. América Latina tiene vida propia y, si bien tiene muchas influencias —las relaciones estrechas con Estados Unidos han jugado un papel importante durante cierta época—, las ideas propias dentro del continente han contribuido al desarrollo de la región. Hay ideas propias sobre el desarrollo económico y social, hay conceptos propios sobre la estructura de la economía, el arreglo de la competencia, la inflación internacional.

Durante los últimos 50 años, post-Primera Guerra Mundial por así decirlo, América Latina ha tenido un concepto propio y lo ha defendido. Sabemos que la Comisión Económica de las Naciones Unidas ha jugado un rol importante y muy influyente en el desarrollo de ideas y conceptos propios en América Latina, particularmente en algunos países que han trabajado muy bien estos conceptos.

Por otro lado, en la época neoliberal, las ideas de Estados Unidos han jugado un papel mayor. Podríamos atrevernos a especular, incluso, que habría sido interesante para Latinoamérica participar con mayor interés y dedicación de los conceptos de una economía social de mercado tal y como se desarrollaba en Europa, sobre todo en Alemania. En esta área considero que América Latina no ha considerado lo suficiente los puntos clave de ese concepto para su propio desarrollo, y tal vez en el futuro Latinoamérica contemple más en esa clase de ideas. Yo estoy convencido de que eso ayudará mucho a un desarrollo mayor dentro de la región.

El nacional-populismo es un fenómeno que afecta a toda la democracia occidental. ¿Hay un antídoto realmente posible?

Yo creo que el único remedio es trabajar a favor de la democracia, tanto en las democracias europeas como en las latinoamericanas. Los políticos deben abocarse a su área, escuchar a la gente, procurar resolver los problemas económicos y sociales. Yo creo que eso puede ayudar a minimizar el peligro del nacional-populismo.

Considero que el llamado nacional-populismo es de cierta forma una fuga de la realidad. La realidad de las sociedades de Europa y Latinoamérica reside en la complejidad de los problemas, la diversidad de las sociedades y, frente a esos problemas, la democracia no puede ofrecer respuestas simples. El populismo sí.

Sin embargo, ofrecer respuestas simples a problemas complejos no va a funcionar, por eso el populismo siempre tiene la tendencia a ir hacia un cierto tipo de autoritarismo, porque en una sociedad libre no se puede recurrir a ese tipo de soluciones básicas. Y el autoritarismo tampoco va a resolver los problemas. Creo que el mejor medio para enfrentar el nacional-populismo es abordar los problemas en toda su complejidad, comunicar a la gente la profundidad de estos, y buscar soluciones adecuadas.