Cuarto mandato para Lula ante una derecha fortalecida: ¿qué le espera a Brasil?

Lula revirtió la primera vuelta, superando a Bolsonaro por 4,4 millones de votos. Pero gobernará con el Partido Liberal dominando el Congreso. ¿Qué puede esperarse de su gobierno y qué implica esta victoria para Brasil y la región?

Por: Agustina Lombardi, Sara Bachino 26 Oct, 2026
Lectura: 7 min.
Festejos en el comando de Lula da Silva tras su reelección para un cuarto mandato de Lula en Brasil, 2026
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil con el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro. Con el 100% del escrutinio, obtuvo 64,26 millones de votos contra 59,83 millones: una diferencia de 4,43 millones. La participación creció. La abstención bajó del récord de 21,07% de la primera vuelta, al 19,22%. Los votos en blanco fueron 1,12% y los nulos 2,12%. 

Tres semanas atrás, Bolsonaro ganó la primera vuelta con unos 2,2 millones de votos de ventaja. Es la primera vez que un candidato da vuelta en el balotaje una derrota de primera vuelta.

Lula asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027, con Geraldo Alckmin (PSB) otra vez como vicepresidente. Cumple 81 años el 27 de octubre, dos días después de la elección.

Tensión por la prórroga

La jornada tuvo un hecho inédito. A pedido de la coalición de Lula, que denunció una caída drástica del transporte público, el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin extendió la votación de las 17 a las 19 horas en todo el país. La medida valió solo para las secciones que seguían abiertas. La campaña de Flávio también había pedido una prórroga, pero solo para las ciudades afectadas por lluvias en São Paulo, Minas Gerais, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul.

La decisión abrió un conflicto institucional. Para los críticos, el STF pasó por encima del Tribunal Superior Electoral (TSE), órgano máximo de la justicia electoral del país. Con una diferencia de 4,4 millones de votos, la prórroga difícilmente haya definido el resultado. Pero deja una herida en la confianza en las instituciones electorales.

Hasta el momento, Flávio Bolsonaro no reconoce la derrota. “Es imposible reconocer el resultado de las elecciones en el contexto en que ocurrieron las cosas”, dijo en la noche de ayer, y anunció que su equipo jurídico pedirá anular el balotaje. “No voy a aceptar que la regla del juego haya sido cambiada en medio del juego”, agregó, y atribuyó la prórroga a “los amigos de Lula en el Supremo Tribunal Federal”. Su argumento es que la extensión se anunció cuando algunas urnas ya estaban cerradas y no pudieron reabrirse: “Nunca voy a saber cuántos votos podría haber tenido en un estado donde las urnas no fueron reabiertas”. Por su parte, el sistema político confirma la victoria, tanto el TSE como el Congreso. 

¿Cómo Lula cambió el rumbo del balotaje?

La historia reciente de Brasil no favorecía a Lula. Desde la redemocratización, el ganador de la primera vuelta presidencial nunca había perdido el balotaje. La diferencia de 1,9 puntos del 4 de octubre fue la menor en una primera vuelta desde 1989. En el balotaje, Lula se extendió el margen por 3,58 puntos.

Tres factores explican la remontada:

  • La abstención. El 4 de octubre quedaron afuera 33,4 millones de votantes (21,07%). La abstención bajó a 19,22%, unos tres millones de personas más que fueron a votar, indicando que la movilización favoreció a Lula. 
  • La tercera vía se dividió. Ronaldo Caiado y Romeu Zema apoyaron a Flávio. Augusto Cury, tercero con 2,89%, y Renan Santos no apoyaron a ninguno. Esos votos no se volcaron necesariamente al PL.
  • El efecto del gobierno. Como presidente, Lula contaba con la ventaja de la estructura estatal y la iniciativa de agenda. A eso se sumó una fuerte movilización digital. 

El mapa quedó partido al medio: Lula ganó en 13 estados y Flávio en otros 13 más el Distrito Federal. Lula arrasó en el Nordeste y Flávio retuvo el Sur y el Centro-Oeste. La elección se definió en el Sudeste. Ahí Lula sumó 4,8 millones de votos respecto de la primera vuelta, contra 1,9 millones de Flávio. Minas Gerais, el estado que suele anticipar al ganador, fue el más reñido: Lula se impuso por 50,43% contra 49,57%. Flávio ganó en los estados de São Paulo (53,85%) y Río de Janeiro (53,10%), pero Lula se impuso en sus dos ciudades capitales.

Qué esperar del cuarto mandato

Todo indica que será un gobierno de continuidad. El programa que el PT registró en el TSE, Diretrizes para o Programa de Transformação do Brasil, lo confirma: profundiza lo que ya está en marcha más que proponer un giro.

Los ejes principales del programa oficial son cuatro:

  • Responsabilidad fiscal. El punto de partida es exigente: una deuda pública mayor al 80% del PIB y gastos obligatorios que dejan poco margen.
  • Trabajo. El fin de la escala 6×1 y la reducción de la jornada a 40 horas semanales sin rebaja salarial ya fue aprobada en octubre, previo al balotaje. 
  • Seguridad. La creación de un Ministerio de Seguridad Pública, más protagonismo federal contra el crimen organizado y control de armas. Es la agenda en la que Flávio le sacaba ventaja en las encuestas. 
  • Política social e industrial. Continuidad del Bolsa Família, el Pé-de-Meia y el Minha Casa, Minha Vida, y de la Nova Indústria Brasil y el Nuevo PAC en lo productivo.

El desafío es la cuenta fiscal. Prometer más derechos y, a la vez, un superávit es la tensión central del programa. Lula terminará este mandato a los 85 años y no podrá presentarse en 2030, mientras el PT llega a 2030 sin un heredero claro. 

Gobernar en minoría

Lula ganó la presidencia, pero el bolsonarismo ganó el Congreso. Desde febrero de 2027, el PL tendrá 121 de los 513 diputados y 28 de los 81 senadores. La federación del PT tendrá 88 diputados (70 del PT) y el partido, 9 senadores. Será el escenario legislativo más adverso de sus cuatro gobiernos.

En ese contexto parlamentario, la composición marca los límites para el gobierno. Las reformas constitucionales requieren 49 votos en el Senado, en dos votaciones. Con 28 senadores, el PL puede bloquear solo cualquier enmienda constitucional. Por otro lado, para nombrar un juez del STF o al procurador general, Lula necesita 41 votos en el Senado. El mandato del actual procurador, Paulo Gonet, vence en diciembre de 2027.

El Centrão vuelve a ser la llave, pero esta vez más reducido. La federación União Progressista pasó de 105 a 87 diputados, y la derecha creció sobre su espacio. Eso significa menos votos negociables en el plenario.

Qué implica para la región

Con la victoria de Lula, la mayor economía del continente queda fuera de la ola azul que puso a candidatos conservadores a gobernar en la región.

El programa del PT apuesta por profundizar el Mercosur, ampliar la integración sudamericana y negociar nuevos acuerdos comerciales, también con África. Su principal activo es el acuerdo con la Unión Europea, cuya puesta en marcha estará en el centro de la agenda. 

Las primeras reacciones mostraron que la derecha regional no se alineó detrás de Flávio. José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), Keiko Fujimori (Perú), Santiago Peña (Paraguay) y José Raúl Mulino (Panamá) felicitaron a Lula, igual que Claudia Sheinbaum (México) y Yamandú Orsi (Uruguay). ¿Y Washington? Bolsonaro hizo campaña como aliado de Donald Trump. Con Lula, Brasil seguirá buscando un equilibrio entre EEUU y China, su principal socio comercial. Los únicos silencios fueron los de Trump y Javier Milei. Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado se pronunciaron.

Lula ganó la elección, pero no la disputa con el bolsonarismo. Empieza su cuarto mandato con un rival que desconoce el resultado, un Congreso donde el PL tiene la mayor bancada desde 1988 y un Senado capaz de bloquear sus reformas constitucionales. Su capacidad de gobernar dependerá menos del programa registrado en el TSE que de cuánto logre negociar con un Centrão más chico y aislar al ala más dura de la oposición.

Agustina Lombardi

Agustina Lombardi

Editora adjunta de Diálogo Político Periodista. Licenciada en Comunicación por la Universidad de Montevideo. Posgrado en Comunicación Política por la UM.

Sara Bachino

Sara Bachino

Asistente de redacción de Diálogo Político. Periodista. Licenciada en Comunicación por la Universidad Católica de Uruguay.

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