La victoria de Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York constituye, quizás, uno de los casos de estudio recientes más significativos sobre la desintermediación algorítmica. Al partir de un marginal 1% en las encuestas, la campaña ejecutó una notable y evidente remontada. Operó una suerte de metapolítica 2.0: la sincronización del discurso ideológico y la oferta electoral con las lógicas de visibilidad de las plataformas digitales sociales.
Mamdani no buscó simplemente el like, sino que explotó la estructura digital para redefinir el concepto de sentido común respecto del alto costo de vida estadounidense. Esta estrategia transformó la estética de la Generación Z en una herramienta de combate discursivo, estableciendo una infraestructura que no terminó en el video viral y efímero, sino que se tradujo en poder material y gobernanza participativa.

Esto no ha sido más que la consagración de lo que Makena Kelly escribió en The Verge, en el contexto de las midterms del 2022. Advirtió que, ante el cambio de hábitos de uso y consumo digital de las audiencias, los políticos debían convertirse en creadores de contenido.
Desintermediación y “socialismo cool”
El éxito de Mamdani radica en su fluidez para recurrir especialmente a formatos verticales, principalmente a través de TikTok, Instagram y YouTube. Esto le permite saltar los filtros de los medios y conectar con públicos digitales más dinámicos. Su campaña abandonó el estilo rígido de la política tradicional por un mensaje “cool” y aparentemente auténtico.
Quizás uno de los ejemplos más representativos es el vídeo ‘cold plunge’ (baño en agua helada) en el que propone un cambio en la política de las rentas de la ciudad. En este caso, se aprecia el uso del lenguaje memético del ‘doom-scrolling’ (leer noticias sin cesar, a menudo negativas) para movilizar una demanda política concreta.
I’m freezing… your rent as the next mayor of New York City.
Let’s plunge into the details. pic.twitter.com/KM0TAU4dde
— Zohran Kwame Mamdani (@ZohranKMamdani) January 2, 2025
Disrupción y contraste estratégico
Pese a la notable digitalización de la comunicación del personaje, también hay una búsqueda por reforzar su carácter humano. Esto se logró con una desintermediación algorítmica mediante colaboraciones estratégicas con creadores locales:
- SubwayTakes y ShopCats: diferentes espacios de creadores de contenido incorporaron a Mamdani en los ritmos habituales de la ciudad convencional. El acercamiento al metro y los comercios de barrio lo alejan de las torres de cristal de Manhattan.
- Contraste con la “élite corrupta”: la narrativa de autenticidad moral se forjó por oposición directa al candidato Andrew Cuomo. Mamdani capitalizó las alegaciones de agresión sexual de Cuomo para presentarse como la alternativa ética, transformando la elección en un plebiscito sobre la integridad frente a la política de donantes corporativos y la integridad del individuo.


Ingeniería de datos y captura de intención
El uso de recursos como ManyChat y su integración con Instagram, permitieron construir un puente técnico entre el algoritmo y el territorio. En lugar de usar la red social simplemente como un canal de emisión unidireccional, la campaña convirtió la plataforma en un embudo de conversión automatizado.
Un ejemplo fue la estrategia de incluir en algunos de los videos un gancho interactivo sencillo. Se llamaba a que los usuarios comentaran la palabra clave «FREEZE» en una publicación sobre la congelación de alquileres. Al comentar, el sistema enviaba automáticamente un mensaje privado a los usuarios con un enlace o indicando el siguiente paso.
En la misma conversación del chat, el bot interactuaba con el usuario pidiéndole su nombre, correo electrónico y código postal. Esta información se sincronizaba automáticamente con la base de datos de la campaña, sin que la persona tuviera que salir de Instagram ni buscar un enlace en la biografía. Cuando un usuario etiquetaba la cuenta de Mamdani en sus historias o enviaba un mensaje privado, el sistema respondía al instante mensajes del tipo: “Gracias por la mención, queríamos ponernos en contacto…”, asegurando interacción constante con la audiencia.
Esta acción fue equivalente a 144.000 mensajes enviados, 45.000 clics hacia acciones prioritarias del tipo voluntariado o donaciones, un costo marginal por contacto de $0,03. En definitiva, una redefinición del retorno de la inversión.
Gestión pública como intimidad fabricada
Tras la toma de posesión, Mamdani no se refugia en la burocracia, sino que ha institucionalizado una suerte de intimidad fabricada como eje de transparencia. La comunicación gubernamental evolucionó hacia un modelo de noticiero de barrio, manteniendo la tensión militante desde las instituciones. Se mantiene una aparente imagen cercana del gobernante a través de acciones concretas y de la atención a los problemas de los ciudadanos.
Mamdani relanzó la cuenta de Instagram de la Alcaldía y creó el canal de WhatsApp “El Chisme Oficial” para conectar directamente con los 1.8 millones de hispanohablantes que viven en la ciudad. Mediante esta estrategia se intenta dejar en evidencia a un alcalde en momentos de aparente esfuerzo auténtico, como los videos behind-the-scenes aprendiendo sus líneas en español o participando en partidos de fútbol en Gracie Mansion, narrativas que tienen buen recorrido en la plataforma TikTok, por ejemplo.

Asimismo, construyó una red activa de 1.200 prescriptores, con un núcleo duro de más de 250 en el grupo de Signal “NYC Creators Announcements”. Estos creadores no reciben pagos directos, sino que son incentivados por el acceso exclusivo a City Hall. Esto ha permitido que la narrativa oficial se disemine de forma orgánica sin depender de la mediación de la prensa tradicional, incrementando el alcance a diversos públicos y comunidades digitales.
Por último, resalta la creación de una oficina de participación para atender la denuncia en redes de eventualidades municipales. Por ejemplo, la reparación de baches y la atención de servicios públicos. Así, valida y refuerza la utilidad del gobierno en la vida diaria del ciudadano.
El poder invisible del “boca en boca” y la militancia
El éxito de Mamdani es incomprensible sin su infraestructura analógica. La viralidad digital es un multiplicador de fuerza, pero el terreno ha seguido siendo la base. En esta campaña se entendió rápidamente que el píxel o el bit solo tienen peso si se apoyan en el vecindario.
A diferencia de Obama en 2008, quien disolvió su base de voluntarios tras ganar, Mamdani ha institucionalizado una suerte de ejército militante para mantener la presión externa sobre el propio Ayuntamiento, compuesta por 104,000 voluntarios. Se ha traducido en un promedio de 3.1 millones de puertas tocadas, un récord histórico de organización relacional (estrategia que aún cobra importancia en Estados Unidos) y 4.5 millones de llamadas telefónicas para conocer de primera mano la opinión ciudadana.
La simplicidad del discurso centrado en el costo de vida ha permitido que miles de voluntarios, desde estudiantes hasta pequeños comerciantes, hayan replicado un argumento coherente y sin complejidades retóricas. No se ha tratado de una campaña de propuestas técnicas complejas, sino de una política de mensaje basada en necesidades materiales y preocupaciones ciudadanas inmediatas.
El caso Mamdani demuestra que la tecnología no reemplaza la organización comunitaria. La tecnología actúa como un sistema de retroalimentación que refuerza la confianza cara a cara. Son los propios electores quienes luego fungen como prescriptores. La verdadera innovación no ha sido el uso de TikTok, sino la capacidad de convertir la atención algorítmica en disciplina militante y compromiso ciudadano.
Mamdani logró hibridar el discurso del socialismo democrático con las mecánicas de la economía de la atención. En un mundo donde crece la desafección democrática, el futuro de la comunicación política parece no residir en los comunicados de prensa, sino en la capacidad de las instituciones y los políticos para habitar, con fluidez y resultados, los espacios digitales y físicos del electorado, establecer relación directa y mantener una conversación activa.
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