Con el 99% de las mesas escrutadas en la segunda vuelta presidencial, el candidato de la derecha radical Abelardo de la Espriella se impone por una diferencia menor al 1% frente al oficialista Iván Cepeda, y se reconoce como el ganador. Aunque el margen es estrecho, la tendencia del conteo proyecta su victoria como irreversible, a la espera de la confirmación definitiva por parte de la autoridad electoral.
Una vez más en América Latina, los resultados muestran un país dividido en dos mitades con visiones ideológicas opuestas.
De la Espriella asumirá la Presidencia de Colombia el 7 de agosto en un contexto de fuerte polarización política, reconfiguración del mapa ideológico latinoamericano y ante el desafío de negociar en un Congreso fragmentado.
Desde su comando en Barranquilla, el presidente electo envió un mensaje centrado en la unidad. En referencia a quienes no lo votaron, y en un intento de moderar el tono de una campaña marcada por el enfrentamiento con el oficialismo, expresó: “Sus libertades serán protegidas, sus derechos serán respetados, sus opiniones serán escuchadas, jamás tendrán que temer por pensar distinto. Mi propósito será ganarme su confianza con hechos, no con discursos”.
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Sin embargo, y aunque aseguró que Cepeda “tendrá todas las garantías para ejercer la oposición” dentro del marco legal, le advirtió: “Ni se le ocurra estimular la violencia, absténgase de sembrar el terror, no se equivoque, señor Cepeda, ya usted sabe lo duro que muerde el tigre”.
Se consolida la derecha en Latinoamérica
En América Latina, gobiernos con agendas de orden, seguridad y ajuste del rol del Estado ganaron centralidad política en los últimos ciclos electorales. El triunfo de De la Espriella se inscribe dentro de esta tendencia regional de avance de fuerzas de derecha.
En este marco, el rol de Estados Unidos en la región vuelve a ocupar un lugar estratégico bajo una reorientación de la lógica hemisférica alineada con el norte. Sobre todo por el interés en la seguridad regional.
Donald Trump fue uno de los primeros en reaccionar con un escueto mensaje en Truth Social: “Él ganó, grande”. De la Espriella confirmó en su discurso de victoria que habló personalmente con Trump por teléfono y que el presidente estadounidense le expresó su reconocimiento. Colombia pasa de ser un país sancionado por EEUU bajo el gobierno de Petro a convertirse en un aliado cercano en la región.
En el ámbito internacional, De la Espriella recibió el apoyo de Giorgia Meloni de Italia, a través de un llamado personal, Santiago Abascal, presidente del partido Vox de España.
En Latinoamérica, Javier Milei de Argentina fue de los primeros presidentes latinoamericanos en reaccionar: “El león y el tigre rugen en Latinoamérica”. Y El Salvador envió sus felicitaciones a través de Presidencia. De hecho, se compara al De la Espriella con liderazgos como el de Nayib Bukele y Javier Milei, principalmente por su estilo disruptivo de comunicación y promesa de orden como eje. El presidente chileno, José Antonio Kast, expresó que “comienza una nueva etapa de libertad para Colombia”.
La declaración de María Corina Machado tiene un peso simbólico mayor: «Felicitaciones por esta victoria y al querido pueblo colombiano por una gran jornada electoral. Sabemos que tendremos un gran aliado en la transición democrática de Venezuela y que, juntos, lograremos la prosperidad y seguridad de nuestra gente”. Esta reacción es especialmente relevante porque marca el inicio de lo que podría ser una alianza entre Colombia y la Venezuela opositora, un eje que cambiaría la presión diplomática sobre el régimen que hoy gobierna en Caracas.
El continente aguarda por los resultados de la segunda vuelta en Perú, donde en los últimos días la candidata derechista Keiko Fujimori amplió su ventaja sobre Roberto Sánchez.
Gobernabilidad: un Congreso dividido
El nuevo presidente asume con un desafío inmediato: construir mayorías legislativas. En las elecciones parlamentarias de marzo, el Congreso colombiano quedó fragmentado entre múltiples bloques, sin una fuerza dominante clara.
Sin embargo, el Pacto Histórico, coalición de izquierda liderada por el candidato opositor Iván Cepeda, fue la fuerza más votada con 62 escaños en ambas cámaras. El espacio de derecha está fragmentado entre distintos partidos. De la Espriella llega a la Presidencia, a través de Defensores por la Patria, sin un solo escaño propio en el Congreso. Para gobernar, dependerá de alianzas con el Centro Democrático (49 escaños), el Partido Conservador, el Liberal, La U y Cambio Radical.
El Pacto Histórico es la bancada individual más numerosa del Congreso y con real capacidad de bloqueo. Como señaló el analista Thierry Ways, Colombia tendrá paradójicamente uno de los mayores respaldos populares individuales de la historia presidencial y al mismo tiempo una de las situaciones de gobernabilidad legislativa más complicadas, porque los dos bloques son de tamaño casi idéntico y el presidente no tiene bancada propia.
Qué esperar de De la Espriella
El nuevo presidente llega al poder con un perfil de outsider político, construido desde un discurso de confrontación con el establishment. Sin embargo, en la última etapa de la campaña, se consolidó el apoyo de los sectores empresariales, segmentos conservadores del sistema político tradicional y votantes movilizados por la agenda de orden.
Su propuesta de seguridad se centra en una ofensiva frontal contra el narcotráfico. Incluye medidas como el fortalecimiento de las fuerzas armadas, la construcción de megacárceles para criminales de alto impacto y planes de choque para recuperar territorios.
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