Nicaragua y Centroamérica, entre el comercio y la política

A pesar de ser una autocracia cerrada, los países del istmo mantienen relaciones económicas con el régimen Ortega-Murillo. Los vecinos centroamericanos combinan presión política, cooperación económica e intereses estratégicos.

Por: Mauricio Díaz Dávila 30 Sep, 2026
Lectura: 10 min.
Edificio del SICA
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Desde el retorno de Daniel Ortega al poder en 2007, Nicaragua ha mantenido una política exterior cada vez más confrontativa frente a EEUU y ciertos gobiernos de la región. Desde 2018, al demoler la democracia, hay faltas a compromisos jurídicos y políticos regionales e internacionales.

Asimismo, la dictadura pretendió controlar los órganos de la integración imponiendo candidatos a su medida que paralizaron al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), lo mismo que el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), utilizado como medio en la estrategia sandinista de obtener espacios para sus aliados internacionales, a saber, la Federación Rusa y la República Popular China, hasta Argelia y los Polisarios de Marruecos.

Por otra parte, el PARLACEN ha sido desnaturalizado al no abordar los problemas regionales en materia de democracia, derechos humanos y paz: ni una palabra sobre las crisis en Nicaragua ni sobre los abusos de poder y corrupción en otros Estados miembros. El resultado ha sido una creciente tensión entre los objetivos históricos de la integración centroamericana y las dinámicas políticas que hoy caracterizan a varios de los Estados de la región.

La evolución política de Nicaragua ha impactado los mecanismos de integración centroamericana así como el estado actual de sus relaciones bilaterales con los demás países de la región. Ambos planos se encuentran estrechamente vinculados, puesto que las tensiones políticas derivadas del deterioro democrático nicaragüense han terminado proyectándose sobre las instituciones regionales y sobre los vínculos diplomáticos entre los Estados centroamericanos.

La crisis institucional del SICA

El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) es el principal mecanismo regional de cooperación política, económica y social de Centroamérica. Sin embargo, desde 2023 atraviesa una crisis institucional vinculada a la elección de su secretario general.

El conflicto comenzó con la renuncia, en noviembre de 2023, del nicaragüense Werner Vargas, quien había sido elegido para el período 2022-2026 a propuesta de Nicaragua. Desde entonces, Managua sostuvo que, de acuerdo con el sistema de rotación, le correspondía proponer a su reemplazante. Presentó varias ternas de candidatos, pero ninguna obtuvo el respaldo de los demás Estados miembros.

La disputa se convirtió en un problema institucional porque la elección requería el consenso de los países miembros. Nicaragua insistió en su derecho a proponer al secretario general, mientras que los demás gobiernos cuestionaron sus candidatos y buscaron una salida al bloqueo. De este modo, un desacuerdo sobre un nombramiento terminó afectando el funcionamiento del organismo.

El punto de inflexión llegó el 24 de abril de 2026, cuando los representantes de los otros siete países miembros se reunieron en República Dominicana y aprobaron una nueva normativa sobre la toma de decisiones. El cambio permite recurrir a una mayoría calificada en determinadas decisiones, reduciendo la posibilidad de que un solo Estado bloquee el proceso. Nicaragua no participó de esa reunión y rechazó posteriormente la reforma.

Este episodio puso de manifiesto las limitaciones institucionales del SICA para gestionar desacuerdos políticos entre sus miembros. Evidenció las tensiones existentes en torno a los mecanismos de toma de decisiones dentro del organismo.

Nicaragua y los países de Centroamérica

Más allá de las diferencias políticas, los países centroamericanos mantienen importantes vínculos económicos e institucionales derivados del proceso de integración. Los Estados miembros del SICA se benefician del Tratado de Integración Económica Centroamericana, que incluye menores tasas arancelarias, facilidades aduaneras y logísticas, así como un transporte terrestre relativamente eficiente. Aunque la Unión Aduanera Centroamericana sigue siendo una tarea pendiente, los países del Triángulo Norte han avanzado en esa dirección.

Ningún país de la región puede prescindir completamente de Nicaragua, ni este de sus vecinos. La integración económica, los flujos migratorios, las cadenas regionales de producción, la seguridad fronteriza y el transporte terrestre han generado una interdependencia que obliga a mantener canales mínimos de cooperación, incluso cuando las relaciones políticas atraviesan momentos de alta tensión.

Costa Rica: beneficio comercial

La crisis sociopolítica iniciada en Nicaragua en 2018 agregó nuevas tensiones a la relación bilateral. Costa Rica se ha convertido en el principal destino del exilio nicaragüense y en uno de sus principales receptores de solicitantes de refugio. Esta situación ha otorgado a la relación un componente humanitario y político que trasciende los tradicionales vínculos comerciales y migratorios entre ambos países.

En el ámbito económico, Costa Rica continúa siendo uno de los principales socios comerciales de Nicaragua. El intercambio bilateral es favorable a Costa Rica, ya que Nicaragua le compra más de tres veces lo que le vende. La cercanía geográfica, la migración laboral y la existencia de relaciones familiares de consanguinidad y afinidad han generado una profunda interdependencia humana y social que persiste pese a las diferencias políticas existentes entre sus gobiernos.

Honduras: de la cercanía al distanciamiento 

Aunque existen diferencias políticas ocasionales, Honduras ha evitado confrontaciones directas con Managua. Durante los primeros años del gobierno de Xiomara Castro, la relación estuvo marcada por una relativa cercanía política, favorecida tanto por los vínculos históricos entre el movimiento zelayista y el sandinismo como por la acogida en Nicaragua de figuras políticas hondureñas vinculadas a distintos procesos judiciales y controversias políticas.

Sin embargo, esta dinámica ha dado paso a tensiones crecientes. Un ejemplo de ello fue la decisión del régimen Ortega-Murillo de declarar personas non gratas y expulsar en mayo de 2026 a la presidenta de la Corte Centroamericana de Justicia, Gloria Guadalupe Oquelí Solórzano, y al magistrado hondureño Óscar Fernando Chinchilla Banegas, pocos días después de que Honduras anunciara su retiro de dicho organismo.

En el ámbito económico, Honduras mantiene un importante intercambio comercial con Nicaragua. Según datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC), las exportaciones hondureñas hacia Nicaragua rondan los 800 millones de dólares, mientras que las exportaciones nicaragüenses hacia Honduras alcanzan aproximadamente los 500 millones.

El Salvador: cautela diplomática y pragmatismo político

En años recientes, las relaciones entre Nicaragua y El Salvador han sido relativamente cautelosas. Aunque existen diferencias ideológicas y de política exterior, ambos gobiernos han mantenido canales diplomáticos abiertos y cooperación regional. Evitan así escalar las diferencias políticas a un plano de confrontación abierta.

[Lee: ¿Por qué la economía de Nicaragua no colapsa?]

En el plano económico, El Salvador continúa siendo un socio comercial relevante para Nicaragua dentro del Mercado Común Centroamericano. El comercio bilateral se mantiene relativamente equilibrado, aunque Nicaragua importa ligeramente más bienes salvadoreños de los que exporta hacia ese país. Ambos países comparten además los beneficios de la integración económica centroamericana, particularmente en materia de transporte terrestre, cadenas regionales de suministro y facilitación del comercio.

Guatemala: el enfriamiento de la relación bilateral

Las relaciones con Guatemala, particularmente con el gobierno del presidente Bernardo Arévalo, atraviesan uno de sus momentos más fríos de las últimas décadas. Se debe a la posición crítica que este ha mantenido frente al deterioro democrático en Nicaragua.

El ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Ramiro Martínez, el pasado 12 de mayo, calificó al régimen como antidemocrático. Provocó una nota de protesta firmada por el cocanciller de la dictadura, quien las calificó de irrespetuosas e injerencistas. Este episodio profundizó el deterioro de unas relaciones que ya venían marcadas por la ausencia de un diálogo político fluido.

[Lee: Represión transnacional nicaragüense, amenaza para el exilio y países de acogida]

No obstante, el distanciamiento político no ha significado una ruptura de los vínculos económicos. Guatemala continúa siendo uno de los principales socios comerciales de Nicaragua dentro del Mercado Común Centroamericano y un actor relevante para las cadenas regionales de suministro. Las exportaciones guatemaltecas hacia Nicaragua están compuestas principalmente por productos manufacturados, alimentos procesados, medicamentos y materiales industriales, mientras que Nicaragua abastece al mercado guatemalteco con carne bovina, productos lácteos, café, azúcar, maní y otros bienes agropecuarios.

Banco Central de Nicaragua
Banco Central de Nicaragua.

Panamá: crítica política y cooperación económica

Panamá ha mantenido una relación compleja con Nicaragua, caracterizada por un contraste entre las diferencias políticas y la continuidad de los vínculos económicos. El presidente José Raúl Mulino ha expresado públicamente críticas hacia la deriva autoritaria del régimen Ortega-Murillo y ha manifestado solidaridad con la tragedia humanitaria que enfrenta el pueblo nicaragüense como consecuencia del exilio forzado y la represión política.

Panamá ha respaldado en distintos momentos iniciativas regionales orientadas a exigir el respeto de la democracia y los derechos humanos en Nicaragua. Esto ha generado episodios de tensión bilateral, particularmente en el marco de la Organización de los Estados Americanos y otros foros multilaterales. No obstante, estas diferencias no han desembocado en una ruptura de las relaciones diplomáticas ni de los mecanismos de cooperación económica.

En el ámbito económico, Panamá constituye un socio estratégico cuya importancia trasciende ampliamente el comercio bilateral. Además del intercambio de productos agropecuarios y manufacturas ligeras, el país representa uno de los principales centros logísticos y financieros de América Latina. El Canal de Panamá continúa siendo una infraestructura estratégica para el comercio marítimo regional y una vía fundamental para el tránsito de mercancías centroamericanas, incluidas las nicaragüenses, hacia los mercados de Norteamérica, Europa y Asia.

Nicaragua y los desafíos de la integración regional

Pese a ser una autocracia cerrada, Nicaragua mantiene intensos vínculos comerciales con sus vecinos centroamericanos, mientras sus relaciones políticas se deterioran. La crisis más visible es la del SICA: tras bloquear desde 2023 la elección de secretario general, los otros siete miembros aprobaron en abril de 2026 decisiones por mayoría calificada, que Managua rechazó.

El futuro de estas relaciones dependerá de varios factores. El primero es el retorno al ámbito democrático representativo de Nicaragua. La presión del gobierno de Donald Trump, si es que la hubiere, podría ser determinante. Dado que no existe, al menos formalmente, una oposición política interna y la externa continúa amorfa, se deberá buscar un liderazgo de emergencia entre las cabezas políticas reconocidas por su seriedad, prestigio y capacidad.

Lo peor que podría suceder es que el régimen quede en impunidad y se consolide como un modelo imitable, atractivo para los liderazgos autoritarios. Mientras tanto, continuará siendo el país que, por su naturaleza, obstaculiza la búsqueda de un modelo de desarrollo regional comunitario basado en la libertad.

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Mauricio Díaz Dávila

Mauricio Díaz Dávila

Abogado, político y diplomático nicaragüense. Fue diputado nacional, diputado del Parlamento Centroamericano y embajador de Nicaragua en Perú, Guatemala, Suiza y Costa Rica. Preso político del régimen Ortega-Murillo, fue desterrado en 2023 junto con otros 221 prisioneros políticos. Su trayectoria ha estado vinculada a la defensa de la democracia, los derechos humanos y la integración centroamericana.

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