Lo nuevo y lo viejo en la política argentina

Mauricio Macri superó la prueba electoral previa a las legislativas de octubre y Cristina Fernández demostró que sostiene un caudal […]

Por: Jaime Rosemberg 17 Ago, 2017
Lectura: 4 min.
Presidente Mauricio Macri y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Mauricio Macri superó la prueba electoral previa a las legislativas de octubre y Cristina Fernández demostró que sostiene un caudal propio respetable, aunque está muy lejos por el momento de representar una opción electoral competitiva en las presidenciales de 2019.

Presidente Mauricio Macri y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina
Presidente Mauricio Macri y expresidenta Cristina Fernández de Kirchner | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina

Una nueva era política acaba de nacer en la Argentina, aunque «lo viejo» se resiste a morir. Con resultados positivos concluyentes en la mayor parte del país, el frente Cambiemos que sostiene al presidente Mauricio Macri superó con creces el test electoral que significaron las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), previas a las elecciones legislativas de octubre. Y sentó las bases para que su proyecto político se extienda más allá del recambio presidencial, en 2019.

Aunque los resultados obtenidos (con triunfos en grandes distritos como Córdoba, Mendoza y la ciudad de Buenos Aires) suponen un espaldarazo mayúsculo para su política de reformas, el 35 % de los votos logrados por la expresidenta Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires (comicios cuyo resultado final se conocerá recién en quince días) habla a las claras de una figura política que, aunque eclipsada, aún conserva su poder de fuego y la posibilidad latente de intentar retornar al poder en 2019.

Sin crecimiento económico palpable ni llegada masiva de inversiones, el Gobierno atravesó de todos modos airoso esta cita electoral, éxito que necesitaba como el agua para asegurar la gobernabilidad del país y encarar una batería de reformas pendientes, en lo político, tributario, laboral y previsional, entre otros planes gubernamentales.

El Frente Cambiemos, que integran Pro, el radicalismo y la Coalición Cívica-ARI obtuvo un 35,9 % de los votos totales en el país, quince más que el peronismo oficial, y se benefició de la dispersión justicialista, que fue representado por tres opciones en la provincia de Buenos Aires: además de Cristina y el kirchnerismo ortodoxo, que prefirieron ir con el sello Unidad Ciudadana, jugaron con candidaturas propias su exministro de Transporte Florencio Randazzo y el también peronista Sergio Massa, ya consolidado desde hace más de dos años como cabeza de la tercera fuerza de la política nacional.

El triunfo electoral y la dispersión peronista son dos datos de la realidad que el Gobierno pretende aprovechar en su favor. Los mercados-con la pronunciada baja del dólar y la renovación de bonos en pesos efectuada el martes-le dieron un aval que la Casa Rosada pretende extender más allá del 22 de octubre, fecha de las elecciones legislativas en que se renovarán un tercio de los senadores y la mitad de la Cámara de Diputados.

De repetirse los resultados del domingo 13 de agosto —aún está pendiente saber quién ganó en la provincia de Buenos Aires— el Gobierno tendría mayor capacidad de negociación para encarar reformas que traerán polémica, como un recorte masivo en los gastos del Estado o una reforma laboral que baje los costos para la inversión local y extranjera.

Será ese un escenario a todas luces conflictivo, que se sumará a los altos índices de pobreza e indigencia que evidencian las propias cifras oficiales. Pero un triunfo en octubre que convalide los resultados del domingo dará al Gobierno la posibilidad de pensar un horizonte más largo, con reelección de Macri (o la aparición de un sucesor surgido de su entorno) y continuidad hasta 2023.

En el oficialismo se fortalecieron no solo el presidente, sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal, figura excluyente de la campaña bonaerense, y Elisa Carrió, cuyo abrumador triunfo en la capital la posiciona de forma inmejorable excluyente en el distrito donde nació el Pro, la fuerza política del presidente.

Con buenos resultados en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, y debacles estrepitosas en otros distritos como la de su cuñada Alicia Kirchner en Santa Cruz (provincia donde nació el kirchnerismo), la expresidenta demostró que sostiene un caudal propio respetable, aunque está muy lejos por el momento de representar una opción electoral competitiva en las presidenciales de 2019, dado que la mayoría de los gobernadores peronistas no reconocen su liderazgo. En esa tarea están líderes peronistas como Massa, Randazzo (ambos quedaron debilitados y necesitarán reinventarse) o el salteño Juan Manuel Urtubey, otro de los ganadores de una jornada en la que el gobierno de Mauricio Macri consolidó su poder de cara al futuro.

 

Jaime Rosemberg
Sección «Política», diario La Nación, Buenos Aires

 

Jaime Rosemberg

Jaime Rosemberg

Periodista. Sección «Política», diario «La Nación» de Buenos Aires

Mercosur-UE: transfiguración en una agenda aún incompleta

En 1992 el Mercosur y la Unión Europea comenzaron a negociar un acuerdo con promesas de resultas positivas para ambas […]

Por: Diego A. Cabrita 16 Ago, 2017
Lectura: 5 min.
banderas Mercosur y Unión Europea
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En 1992 el Mercosur y la Unión Europea comenzaron a negociar un acuerdo con promesas de resultas positivas para ambas regiones, en especial para los países fundadores del Mercosur.

banderas Mercosur y Unión Europea

Tras varias décadas de negociaciones emerge un déjà vu del comunicado conjunto que orgullosamente promueven los gobiernos como un «avance innovador» desde el seno del comité negociador:

«Los jefes negociadores de ambos bloques se reunieron con miembros de la sociedad civil y empresarios, abriendo un espacio de diálogo sobre el estado de situación del proceso negociador, el impacto del futuro acuerdo y las oportunidades que el acuerdo ofrece en áreas como comercio, inversión, trabajo y empleo, medioambiente, entre otros.» [1]

Evocando una retrospectiva, es necesario separar por épocas la negociación birregional, sin perder de vista las bases del primer acuerdo de cooperación entre ambas regiones el 15 de diciembre de 1995 que, paradójicamente, tras varias décadas versa sobre las mismas materias generales:

«2. Para el cumplimiento de dicho objeto este Acuerdo abarca los ámbitos comercial, económico y de cooperación para la integración, así como otros campos de interés mutuo, con la finalidad de intensificar las relaciones entre las Partes y sus respectivas instituciones.» [2]

Parecía entonces un avance importante para el intercambio entre las regiones, más cuando en 1992 la ayuda concedida por la Comunidad Europea y sus Estados miembros a los países del Mercosur (unos 270 millones de ecus) [3] representó el 42 % del total de la ayuda pública al desarrollo recibida por estos países; en 1993 la ayuda de la Comisión Europea superó los 60 millones de ecus y en 1994 fue de aproximadamente 75 millones de ecus.[4]

Esta se constituiría en la primera época, desde los primeros acercamientos de la Unión Europea con el Mercosur, definido por el acompañamiento e inversión institucional de la UE hacia la integración de ambos bloques, bajo esquemas cooperativos para el desarrollo, inversión directa y diálogo político. Esta época finalizó con el abrupto cierre de las negociaciones en el 2004, cuando las diferencias del Comité Birregional se hicieron evidentes y concluyeron en el abandono de la mesa de negociación luego de doce años, sin acuerdo alguno.

En términos prácticos, a mediados de 2017 el Mercosur y la UE esperan por la concreción de los objetivos planteados desde el 1992, en agendas simultáneas interregionales y con la firme voluntad política «del ayer y del hoy», en donde el desarrollo birregional es un objetivo transversal de ambos bloques, mientras que los cambios políticos de los países fundadores del Mercosur han forjado diferencias significativas en el modelo y estrategia de integración e inserción económica del bloque. Las características ideológicas y conceptuales han limitado hasta el punto de suspender en 2004 los esfuerzos de relacionamiento con la UE, que ha deseado asociarse con el Mercosur desde sus inicios.

Esta situación fue superada por la vertiginosa dinámica del nuevo orden económico mundial y el auge del regionalismo abierto, que precisaba de una dialéctica distinta para su evolución. Ello demandó a los países del Mercosur el diseño e implementación de una nueva estrategia de inserción internacional y de un marco teórico que la sustentara.

Esta disparidad de enfoques es, sin duda, una limitación a la cooperación en torno al desarrollo productivo con el Mercosur. Tal y como se recoge en los documentos de cooperación, la Unión Europea no presenta ninguna disconformidad con las políticas transversales, de formación, investigación, de fortalecimiento de instituciones de apoyo empresarial o de creación de clusters —de hecho forman parte de la batería de instrumentos empleados dentro de la Unión Europea—, pero sí respecto a las políticas proteccionistas de apoyo sectorial directo. Pero más grave es, sin duda, la inexistencia de instituciones fuertes que lideren el proceso de integración en el Mercosur. La falta de este liderazgo resulta central para explicar los pobres resultados de la integración productiva. La debilidad, en este sentido, no ha permitido llevar a cabo con éxito políticas de competitividad. [5]

La visión y los fines institucionales del Mercosur en tanto organismo internacional deben sobreponerse a las acciones específicas de agendas partidarias de los diferentes Poderes Ejecutivos de los Estados parte, cuyas consecuencias son evidenciadas por la historia y el desarrollo comercial del bloque.

Nos encontramos ante un adelanto real de las negociaciones UE-Mercosur. Es decir, ¿estamos ante otra época de la agenda birregional? O, por el contrario, ¿retomamos los viejos proyectos revitalizados por un discurso con nuevos actores y los mismos guiones de décadas atrás?

 

 

Diego A. Cabrita | @diegocabrita
Abogado, Universidad de los Andes. Estudiante de Maestría en Estudios Internacionales, con orientación en Economía, Política y Derecho de la Integración Regional, Universidad de la República, Montevideo, Uruguay. Fundador de Manos Veneguayas, Montevideo (2017). Fundador de Equipo 10, Mérida, Venezuela (2009)

 

[1] Comunicado Conjunto. XXVIII Reunión del Comité de Negociaciones Birregionales Mercosur-UE. 7 de julio de 2017.

[2] Acuerdo Marco Interregional de Cooperación entre la Comunidad Europea y sus Estados Miembros, por una parte, y el Mercado Común del Sur y sus Estados Partes, por otra.

[3] ECU, european currency unit, en español ‘unidad monetaria europea’, fue una unidad de cuenta usada en la Comunidad Europea (CE) —posteriormente Unión Europea (UE)— con propósitos monetarios, antes de ser reemplazado por el euro el 1 de enero de 1999.

[4] Comisión Europea, 1994. MEMO 94-62.

[5] «La integración productiva en Mercosur: orientaciones para la Unión Europea», Revista Avances de Investigación, n.º 41, Madrid, Fundación Carolina.

 

 

 

Diego A. Cabrita

Diego A. Cabrita

Abogado. Estudiante de Maestría en Estudios Internacionales con orientación en Economía, Política y Derecho de la Integración Regional, Universidad de la República, Montevideo, Uruguay. Fundador de Manos Veneguayas, Montevideo (2017). Fundador de Equipo 10, Mérida, Venezuela (2009)

Cambiemos avanza en las urnas: las PASO 2017 en Argentina

El domingo 13 de agosto la República Argentina volvió a las urnas. Esta vez en las elecciones primarias que seleccionaron […]

Por: Patricio Dellagiovanna 15 Ago, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El domingo 13 de agosto la República Argentina volvió a las urnas. Esta vez en las elecciones primarias que seleccionaron a los representantes que se disputarán el cuerpo legislativo del país. Utilizando un sistema que funciona a dos tiempos, se celebraron las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), que fueron pensadas para dirimir las querellas intrínsecas partidarias de cara a la sociedad.

Festejos en el búnker de Cambiemos la noche del domingo 13 de agosto | Foto del autor
Festejos en el búnker de Cambiemos la noche del domingo 13 de agosto | Foto del autor

Las PASO se han convertido en un instrumento que cumple la función de termómetro electoral: indican la tendencia del voto popular. Salvo contadas excepciones, en algunas fuerzas políticas menores o provincias como La Pampa o Santa Fe, el resto de los partidos no fueron a consulta interna y por tanto llevarán a la elección oficial una lista única de candidatos.

Cambiemos debutó en su primera elección como oficialismo nacional, disputando el complejo territorio de la provincia de Buenos Aires, equivalente al 40 % del padrón electoral. Allí, su representante Esteban Bulrich se enfrentó a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien lideraba el nuevo sector Unidad Ciudadana. La batalla contra la expresión más pura del kirchnerismo fue encabezada por la gobernadora de Cambiemos, María Eugenia Vidal.

¿Qué podemos decir de los resultados?

En primer lugar, Cambiemos logró arraigarse como una fuerza nacional en el interior del país. Un hecho que pocos esperaban. Sobre todo, porque los detractores del presidente Mauricio Macri sostenían que un «porteñito» —término peyorativo con el que lo catalogaban por ser parte de la elite económica de Buenos Aires— jamás lograría ganarle a la maquinaria electoral del peronismo, el Partido Justicialista (PJ). En los hechos, Cambiemos no solo es la primera fuerza electoral sino que desbancó de sus feudos a dirigencias históricas, como por ejemplo en La Pampa (donde un joven de tan solo 28 años le ganó al PJ y a la Unión Cívica Radical, UCR), San Luis (provincia gobernada por peronistas de la misma familia desde 1983) y Neuquén (región históricamente dominada por el neoperonista Movimiento Popular Neuquino). Un detalle de color, muy simbólico, es que por primera vez en más de dos décadas los Kirchner no fueron candidatos en su feudo, Santa Cruz, y además perdieron: Cambiemos los dobló en votos.

En segundo lugar, Cambiemos habría ganado por 6915 votos en la provincia de Buenos Aires. Quienes lo ven en perspectiva, sacan las siguientes conclusiones: por más que la diferencia sea casi inexistente, bastará tan solo un voto en octubre para ganar dos de los tres senadores. Ello implica que Cristina Kirchner será senadora, de un modo u otro, y que su fuerza ha quedado circunscripta únicamente a la provincia de Buenos Aires.

En tercer lugar, el Partido Justicialista sufre una crisis interna que lo licúa y corroe a medida que el kirchnerismo se apropia de su simbología para convertirla en parte de su relato. Tanto Sergio Massa como Florencia Randazzo son los grandes perdedores, con un termómetro que dice que ellos no tienen la fuerza suficiente como para ofrecer una alternativa válida de gobierno de acá al 2019. Los únicos casos desviados son Santa Fe y Salta. En la primera, el PJ y el kirchnerismo se mostraron unidos y se impusieron por un pequeño porcentaje: 0,64 %, que puede ser revertido en octubre, ya que Cambiemos habrá dirimido sus problemas internos con candidatos disidentes de la UCR. La segunda dio una gran victoria al gobernador Juan Manuel Urtubey, quien arrasó en las urnas. ¿Reside ahí la esperanza del PJ? Eso aún está por verse.

En cuarto y último lugar es imprescindible mencionar que, más allá del triunfo virtual de Cambiemos, las PASO no definieron absolutamente nada. Al fin y al cabo fueron todos ganadores, ya que la ronda electoral de octubre será la que delimite de forma efectiva a los ganadores y perdedores de la contienda nacional.

¿Cuál será el panorama posterior a octubre?

El oficialismo recibirá un espaldarazo de confianza de parte de la sociedad, que le permitirá salir victorioso en las elecciones. Sin embargo, ello no implica un camino sencillo. Cambiemos seguirá sin tener mayoría propia en ninguna de las dos Cámaras legislativas, lo cual lo fuerza a negociar todas y cada una de las leyes con el kirchnerismo y otras fuerzas menores como el PJ Federal, la izquierda y los renovadores.

Eso planteará una senda que no podrá ser otra que la del diálogo, el acuerdo, los pactos y la negociación. El gobierno deberá hacer gala de sus dotes diplomáticas para impulsar reformas necesarias para el desarrollo de la nación: impositiva, laboral, judicial y previsional. Sin ellas, la economía nunca crecerá de forma sana y constante para lograr un desarrollo ecuánime y equilibrado sostenible en el tiempo.

Estas PASO han servido para mostrarle al gobierno que, más allá de un triunfo que ronda el 40 % a nivel nacional, todavía hay un 60 % de la población que elige opciones diferentes a Cambiemos. En consecuencia, tiene la responsabilidad política e institucional de convocar a todas las fuerzas nacionales a un gran pacto de gobernabilidad. Es por eso que ayer no ganaron ni Mauricio Macri ni Cristina, ganó la democracia del diálogo y la libertad; es decir, ganamos todos.

 

Patricio Dellagiovanna | @pato_della
Coordinador del Centro de Estudios Internacionales (CEI) de la UCA, Juventud Cambiemos, delegado SRA

 

 

Patricio Dellagiovanna

Patricio Dellagiovanna

Coordinador del Centro de Estudios Internacionales (CEI) de la UCA, Juventud Cambiemos, delegado SRA

Un divorcio definitivo

El 24 de mayo reciente, Rafael Correa entregó la Presidencia de Ecuador a Lenín Moreno, quien por ser miembro activo […]

Por: César Coronel Garcés 14 Ago, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El 24 de mayo reciente, Rafael Correa entregó la Presidencia de Ecuador a Lenín Moreno, quien por ser miembro activo del mismo movimiento político y por haber acompañado al exmandatario en los primeros seis años de gobierno como su vicepresidente fue recibido por la opinión pública como el heredero de la forma de gobierno correísta… ¡Nos equivocamos!

Lenín Moreno, presidente de Ecuador, 24.5.2017 | Foto: ANDES/Micaela Ayala V.
Lenín Moreno, presidente de Ecuador, 24.5.2017 | Foto: ANDES/Micaela Ayala V.

Inmediatamente luego de que Correa abandonó el lugar donde se llevó a cabo el traspaso de mando, el presidente Moreno no tardó mucho en marcar diferencias con el estilo del expresidente. Durante su discurso de posesión hizo importantes anuncios y envió varios mensajes que con el paso de los días se han convertido en realidades impensables hace tres meses. Sobre algunas de estas medidas los invito a conversar brevemente.

Haberle retirado todas sus funciones es la sanción más grave que puede un presidente imponer a un vicepresidente, porque el sistema constitucional ecuatoriano no le permite al jefe de Estado remover al segundo mandatario, pero sí dejarlo sentado frente a su escritorio sin tener tareas que realizar.

Es necesario precisar que el vicepresidente Glas también ocupó ese cargo en el gobierno de Correa y tuvo bajo su control todos los sectores estratégicos en los cuales se han dado las más grandes denuncias de corrupción de la historia reciente y —como bien dijo el presidente Moreno— hoy todos los dedos apuntan a Glas.

Esta decisión de dejarlo sin funciones marcó una ruptura definitiva en el binomio que ganó las elecciones y también entre Moreno y su antecesor, además de que incrementó el clima de incertidumbre dentro de Alianza País, movimiento político al que pertenecen ambos mandatarios. Hoy existen dos grupos: los que apoyan al nuevo gobierno y los seguidores del expresidente Correa que respaldan al vicepresidente Glas.

El llamado al diálogo abierto y franco también diferencia el ejercicio de la presidencia de Moreno del de su antecesor. De hecho, las reuniones que ha tenido el presidente Moreno con líderes de la oposición como Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, no fueron moneda corriente en los diez años de mandato de Correa. Estos diálogos han permitido tender puentes con varios personajes y partidos políticos, lo que ha generado el aplauso de la ciudadanía, cansada de la confrontación como forma de gobernar que sostenía Correa.

Pero estos diálogos, además de generar armonía, también están fundamentados en la necesidad que tiene el nuevo mandatario de una tregua de todos los sectores políticos ante las fuertes medidas económicas que va a tener que tomar en los próximos meses para intentar salir de la crisis generada, entre otros factores, por el manejo fiscal y económico irresponsable del gobierno anterior.

En el marco del diálogo nacional, el presidente Moreno ha conversado con directivos de los medios de comunicación privados que denunciaron ataques y persecuciones del régimen de Correa, en un acto que pone clara distancia con los principios de gobierno de este, y da al país una perspectiva de mayor pluralidad y libertad.

El gobierno de Moreno heredó una economía en franca crisis, con un déficit fiscal de 8000 millones de dólares y una deuda pública que alcanza los 42.000 millones de dólares (más del 40 % del PBI de Ecuador). Por ello debe tomar medidas inmediatas que permitan reactivar al sector productivo y enviar señales de confianza a los inversionistas extranjeros, para así generar los empleos que tanto se necesitan. Ya ha anunciado una reforma a un impuesto confiscatorio a la venta de inmuebles y la derogación del anticipo del impuesto a la renta, polémicas medidas creadas por el correísmo.

El presidente Moreno no tiene un camino fácil por recorrer, pero la sensación es que ha empezado bien. Eso sí, se equivoca al mantener la misma postura cómplice del gobierno anterior respecto a la dictadura sangrienta de Nicolás Maduro en Venezuela y tiene muchos pendientes en la lucha contra la corrupción, que llegó a niveles insospechados durante el régimen correísta.

Ecuador merece y exige días mejores. Es fundamental trabajar en conjunto ciudadanos y Estado para salir de esta crisis económica y emprender la reconstrucción institucional del país. La tarea no es sencilla y el camino es sinuoso. Eso sí, la ruta se debe seguir sin odio, sin miedo y sin violencia.

 

César Coronel Garcés | @ccoronelg
Abogado y comunicador. Ha sido articulista de Diario Hoy y la revista Plan V en Ecuador

 

César Coronel Garcés

César Coronel Garcés

Abogado y comunicador. Ha sido articulista de "Diario Hoy" y la revista "Plan V" en Ecuador

De puerta en puerta contra la indiferencia a la política

Cómo queremos ganar las elecciones parlamentarias. Con más de 120.000 miembros, la Junge Union es la organización política de jóvenes […]

Por: Conrad Clemens 11 Ago, 2017
Lectura: 4 min.
Connect17
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Cómo queremos ganar las elecciones parlamentarias.

Con más de 120.000 miembros, la Junge Union es la organización política de jóvenes más grande de Europa | Foto: Junge Union

Mucho cambió en el panorama político en Alemania: populistas envenenan el discurso el ambiente, surgen nuevos partidos y desaparecen en pocos años, viejos partidos experimentan, una semana y otra también, triunfos y derrotas. Por esto, la próxima elección federal de setiembre —la elección de nuestro Parlamento federal— será como ninguna otra antes y, por eso, esta vez probaremos cosas nuevas. Debemos encontrar nuevos caminos para convencer a los ciudadanos. Un gran problema en Alemania es que cada vez menos personas confían en los políticos. «Esos allá arriba hacen los que quieren», dicen, y no van a votar.

Por esta razón debemos movilizar a las personas. Debemos hablar con ellos(as) y convencerlos de nuestra política, nuestras ideas y nuestros programas, para que vayan a votar o se involucren políticamente.

Esto lo intentamos de dos formas: analógica y digitalmente. Analógicamente significa para nosotros la campaña de puerta en puerta. Vamos de casa en casa, tocamos timbre y les pedimos a los ciudadanos que voten (en el caso ideal a la CDU, por supuesto). Tenemos en esto una gran ventaja: la CDU es uno de los dos partidos populares en Alemania, que dispone de suficientes miembros como para realmente hacer campaña electoral de ese tipo en todas las regiones y distritos electorales. Estamos en condiciones de organizar para cada candidato al Parlamento equipos que vayan casa por casa a hacer campaña por él(ella).

En Alemania, esta forma de movilización electoral es nueva. Antes existían cartas dirigidas a los hogares, actos masivos con candidatos y los llamados canvassing: miembros del Partido y candidatos van a las plazas y frente a los supermercados a explicar a los interesados nuestra política. El descreimiento en la política llevó a que este año por primera vez tomemos la iniciativa de ir al encuentro de las personas y tratemos de convencer a cada uno(a).

El segundo camino —el digital— es también nuevo en Alemania. Con ayuda de Facebook, Google y otras plataformas hacemos sistemáticamente propaganda por Angela Merkel y nuestro programa político. Como muchos candidatos a nivel de los distritos electorales carecen de experiencia profesional con Facebook, ofrecemos unos servicios de asesoría para mejorar su visibilidad.

Existen numerosos temas sobre los cuales la gente quiere conversar con nosotros. Y la crisis de los refugiados no es de los más requeridos. Efectivamente, muchos tienen preocupación con el tema de la seguridad. Después de los atentados en Berlín, Hamburgo y Baviera, muchos se preguntan sobre cómo deben atender su seguridad. Por lo contrario, la economía y los asuntos sociales no parecen ser temas decisivos. Diez años después de la crisis económica y financiera mundial, Alemania se encuentra en mejor posición que nunca.

Tanto la campaña electoral analógica como la digital son dirigidas desde la central de la CDU en Berlín. Desde aquí intentamos motivar a los miembros del Partido y dar forma a la campaña. Para esta tarea se constituyó, junto con la organización juvenil del Partido —la Junge Union (Joven Unión)— un equipo de campaña llamado connect17. Alrededor de diez personas trabajan en él. Los colegas los llaman comando de la valija con ruedas, ya que cada semana están de tres a cuatro días de recorrida, para explicarle la campaña electoral puerta a puerta a nuestros correligionarios y convencerlos de nuestra estrategia.

Y efectivamente tenemos éxito: en los últimos meses nuestros correligionarios golpearon más de 275.000 puertas y partimos de la base de que el número aumentará considerablemente en la fase caliente de la campaña hacia fines de setiembre. El éxito en las elecciones regionales de marzo y abril nos da razón en cuanto a la estrategia aplicada: la CDU tiene el más alto índice de popularidad desde 2013 y en todas las encuestas tenemos una intención de voto de más de 40 %. Pero no debemos descansarnos en estos números, pues nuestros contrincantes podrían alcanzar mejores resultados ya la semana que viene.

 

Conrad Clemens | @ConradClemens
Director ejecutivo de la Junge Union (organización juvenil de la CDU)

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

Conrad Clemens

Conrad Clemens

Alemán. Director ejecutivo de la Junge Union (organización juvenil de la CDU)

(Des)apariciones

A veces los cambios descubren lo que estaba oculto. Y con ello surgen nuevas preguntas. Tres pequeñas historias de (des)apariciones.

Por: Manfred Steffen 10 Ago, 2017
Lectura: 4 min.
Glaciar de Tsanfleuron
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El zapatero y la maestra

Una tarde el zapatero y su esposa maestra salieron a caminar en la montaña y no volvieron. ¿Se desmayaron por el frío y de un sueño pasaron al otro? Nadie volvió a verlos, pese a que los buscaron muchas veces. Las montañas suizas son frías y seguramente la nieve los cubrió e hizo desaparecer. Algunos llaman nieves eternas a las que cubren las montañas.

El cambio climático hace retroceder los glaciares. Los geólogos llaman ablación a esta pérdida de masa. El hielo se derrite o incluso se sublima y como gas se va por los aires. El glaciar Tsanfleuron en Suiza es angosto y retrocede dejando a su paso rocas pulidas. Están  apareciendo las huellas de lo que ocurrió antes del hielo.

El túnel de Linda

Linda vivía en el pueblito de Sajonia, en Alemania. Dicen que tenía buenas notas y que era tranquila y alegre. El verano pasado fue cálido pero ella andaba vestida con mucha ropa. También había cambiado su dieta. «Seguramente se trata de una fase difícil, de una búsqueda típica de una joven quinceañera», decía su hermana a la prensa cuando Linda desapareció esa tarde de julio. Revisaron entonces sus chats y vieron que estaba en contacto con un grupo de seguidores del Estado Islámico.

El 11 de julio la policía alemana inició una búsqueda internacional. Se supo entonces que había viajado hasta Fráncfort y tomado un avión a Estambul. El permiso de viaje tenía la firma falsa de su madre. En Estambul se perdió toda huella de Linda. «Lo único que espero es que aparezca viva», decía una madre desesperada. Pero todo indicaba que se había unido al ISIS, «y quién sabe si no está en Siria o alguno de esos lugares».

El miedo de Kevin

Kevin siempre fue invisible. Es de esos chicos que nadie ve porque son iguales con sus gorritos plancha. Andaba en mala compañía, la de la droga y la violencia de la calle. O tal vez él fuera la mala compañía de otros. Por ejemplo, de su novia Shakira. A ella la mataron una tarde, pero parece que no era con ella, sino que tuvo mala suerte de estar paseando por las calles de Montevideo. Aparecieron unos tipos con gorritos en moto y la mataron cuando caminaba con Kevin.

Apariciones

El cambio climático hace retroceder los hielos. Y el otro día, entre las piedras pulidas del glaciar suizo, encontraron los cuerpos de la maestra y su marido zapatero. Juntitos. Seguramente el frío los durmió en un abrazo final. Pasaron 75 años desde la caminata sin regreso. Ahora sus hijas muy viejitas pudieron despedirse de los caminantes perdidos.

La ciudad vieja de Mosul, en Irak, está destruida. Allí la batalla por derrotar al Estado Islámico duró muchos meses. Entre sus escombros hay túneles y en uno de ellos las tropas aliadas encontraron algunas mujeres. Una de ellas parece ser Linda. Tiene un balazo en una pierna, pero está bien. Dice que quiere irse de allí, lejos del ruido de las bombas.

Kevin tenía miedo de que lo encontraran. Estaba en un programa de rehabilitación, trabajando en una huerta. Cuando estuvo preso lo fueron a visitar: «Le llevamos un tomate que plantamos juntos en el taller de huerta y que había crecido mientras él no estaba. No paraba de mirarlo, no lo podía entender. Dijo que lo iba a poner en su repisa, como un trofeo» [1].

Cuando Kevin salió de la cárcel no pudo seguir plantando tomates, ni hacerse invisible. También a él lo encontraron y lo mataron a tiros, a plena luz del día.

[1] Véase «Kevin siempre supo que lo iban a matar», Denisse Legrand en La Diaria, 25.07.2017

Manfred Steffen

Manfred Steffen

Magíster en Ciencias Ambientales por la Universidad de la República de Uruguay. Dipl. Ing. Fachhochschule für Druck in Stuttgart. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.

Morena: escuela de revolución bolivariana

El apoyo del partido de López Obrador al régimen de Nicolás Maduro ha sido constante y parece formar parte cotidiana […]

Por: Carlos Castillo 7 Ago, 2017
Lectura: 5 min.
Embajadora-de Venezuela en México, en evento con militantes de Morena
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El apoyo del partido de López Obrador al régimen de Nicolás Maduro ha sido constante y parece formar parte cotidiana de su programa político, por más que sus líderes se empeñen en disfrazarlo bajo el principio diplomático de no intervención.

Los mensajes borrados de la cuenta de Twitter de la embajada venezolana en México
Los mensajes borrados de la cuenta de Twitter de la embajada venezolana en México

Ocurrió el pasado 30 de julio, en el marco de la elección de la Constituyente venezolana, en la Ciudad de México: opositores al régimen de Maduro que protestaban frente a la embajada fueron agredidos por grupos organizados, que llegaron en camiones y que arremetieron contra quienes expresaban su repudio ante un gobierno que poco a poco termina de enterrar lo que queda de democracia en aquel país.

Los agresores pertenecían a grupos de defensa del campo mexicano, de la ocupación ilegal de predios, de taxistas sin matrícula, entre otros, todos brazos de choque y de presión del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena. Arremetieron a gritos y golpes contra los manifestantes, bajo consignas que defendían al gobierno de Venezuela y calificaban a los detractores de perros de Trump.

No es la primera vez que el partido político que preside Andrés Manuel López Obrador demuestra, ya sea de manera pública o privada, su apoyo a Maduro. Inclusive antes, cuando el otrora alcalde de la Ciudad de México arribó a este cargo (año 2000), abrió la puerta para que grupos radicales organizados por representantes del entonces presidente Hugo Chávez operaran en el país.

El escritor mexicano Fernando García Ramírez, colaborador de la revista Letras Libres —dirigida por el historiador Enrique Krauze—, documentó estos hechos desde marzo pasado: van desde instrucción ideológica a jóvenes, apoyos económicos y hasta una demanda no atendida por la autoridad electoral mexicana respecto del posible financiamiento a la campaña presidencial de López Obrador en 2006, cuando militaba en el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Otra muestra reciente de cómo Morena ha sido espacio para defender las acciones contra la democracia emprendidas por el régimen de Maduro ocurrió en mayo de este año, en una reunión en la que participó la embajadora de Venezuela en México, María Lourdes Urbaneja, y de la que la cuenta de Twitter de la propia representación diplomática dio nota. «Desde la Escuela de Formación Política del partido Morena, Venezuela expone los alcances de la Asamblea Nacional Constituyente» y «Celebramos el acompañamiento del Partido Morena, su solidaridad y apoyo irrestricto a la Revolución Bolivariana» fueron los tuits que registraron el evento.

Estos mensajes, cabe señalar, fueron borrados de la cuenta @EmbaVenMexico tras desatarse un revuelo en las redes sociales, que retomó y condenó buena parte de la prensa nacional; no toda, porque el diario La Jornada, afín a López Obrador y apologista por años del régimen venezolano, más bien se dedicó a criticar la «intromisión» del gobierno mexicano en asuntos de política interna de otros países, siguiendo la línea adoptada por la entonces canciller Delcy Rodríguez de señalar a México por sus violaciones a derechos humanos, la desigualdad que «compromete el funcionamiento de la democracia» y su «sumisión» a Estados Unidos.

En días recientes, además, ha circulado en redes sociales el video de un evento público donde la secretaria general de Morena, Yedickol Polenvsky, también junto a Urbaneja, señala que «el gobierno de Venezuela es un ejemplo para nuestra América» y solicita a los asistentes: «ayúdennos a hablar de lo grande que es el gobierno chavista». Esto se suma a las declaraciones de febrero pasado —hoy ya rectificadas— del propio López Obrador, cuando en entrevista, ante la pregunta de si la democracia venezolana es mejor que la mexicana, responde un sí enfático que no deja lugar ni a miramiento ni duda alguna.

Morena, sus dirigentes, sus aliados, sus militantes y simpatizantes, es decir, toda su base de apoyo, han dejado en claro que no tienen voluntad de criticar la violencia, los atropellos o las francas violaciones al orden legal y constitucional que se han dado desde hace años en Venezuela. Tampoco tienen objeción alguna en defender al gobierno de Nicolás Maduro ante prácticamente cualquiera de sus decisiones.

Y lo que quizá sea más peligroso para México en el presente y en el futuro: el partido de López Obrador se ha convertido en un espacio donde se justifican y se promueven las acciones que han sumido ese país en crisis política, económica y social, un espacio donde pueden aprenderse los métodos, las argucias y la ideología totalitaria de la revolución bolivariana.

 

Carlos Castillo | @altanerias
Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista Bien Común.

 

Carlos Castillo

Carlos Castillo

Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista «Bien Común».

Ecuador con un vicepresidente sin funciones

Jorge Glas se quedó sin atribuciones por orden del Poder Ejecutivo. En los últimos días, las fracciones en filas del […]

Por: Carla Bonilla 5 Ago, 2017
Lectura: 4 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Jorge Glas se quedó sin atribuciones por orden del Poder Ejecutivo.

Portada del diario Últimas Noticias, Quito, 4 de agosto de 2017
Portada del diario «Últimas Noticias», Quito, 4 de agosto de 2017

En los últimos días, las fracciones en filas del movimiento Alianza País se volvieron evidentes, pero el jueves 3 el presidente Lenín Moreno rompió completamente con Jorge Glas y le retiró todas las funciones que se le habían otorgado como vicepresidente de la República.

A través del decreto ejecutivo n.º 100, Moreno derogó las atribuciones y delegaciones de Glas, tales como el «encargo de la articulación del Consejo Sectorial de la Producción», «la integración del Comité Ejecutivo del Consejo Consultivo Productivo y Tributario» y la presidencia del Comité de Reconstrucción y Reactivación Productiva de las zonas afectadas por el terremoto de abril del año pasado. La única función que podría cumplir sería la de asumir las responsabilidades presidenciales en caso de la ausencia de Moreno.

Todo empezó cuando el nombre de Jorge Glas apareció en dos audios difundidos por O’Globo sobre el caso Odebrecht, y el presidente Moreno dijo que no se pronunciaría sobre el tema pero si tomaría acciones al respecto. Luego, Glas arremetió contra Moreno señalándolo como traidor de los principios de la Revolución ciudadana, diciendo que se sentía perseguido y advirtiendo de medidas en perjuicio del pueblo ecuatoriano adoptadas por el Gobierno actual, como contar con un grupo de «nuevos amigos».

En medio de esto, el expresidente Rafael Correa también arremetió contra el actual gobierno, a través de su cuenta de Twitter, señalando que Moreno había pactado con la familia del expresidente Abdalá Bucaram y le había entregado la administración del sector energético y, finalmente, después de que Glas se quedará sin funciones, escribió en su cuenta: «¡Ups! ¡El diálogo solo ha sido para los que odian la Revolución! Adelante, JORGE. Tómalo como una condecoración». Y Glas así lo hizo, en rueda de prensa señaló que terminará su mandato porque fue electo por el pueblo y que no renunciará al cargo.

Pero hay más fichas pendientes en el escenario actual. Por un lado, la Contraloría emitió un informe sobre la explotación del pozo petrolero Bosque Sinche señalando que hubo irregularidades en la negociación y adjudicación del contrato, encontrando indicios de peculado de varios funcionarios, incluidos el vicepresidente Glas. Por ello, la Fiscalía abrió una investigación previa en contra de Glas y otras 20 personas que podrían tener responsabilidad penal en dicho caso. Además, el jueves en la noche saltó la noticia a través del diario brasileño O’Globo, donde un informante de Odebrecht aseguró que Glas recibió 14 millones de dólares de «propina» de parte de la compañía.

Por otro lado, las piezas se empiezan a mover entre los militantes de Alianza País, a pesar de que pocas horas después de la cesación de funciones de Glas emitieron un comunicado señalando que mediarán para resolver el conflicto entre Moreno y su binomio, y al parecer hay quienes tirarían del lado de Moreno y quienes lo harían por el lado de Correa-Glas.

De todas formas, sería la Asamblea la que podría decidir sobre la destitución del vicepresidente, ya sea por pedido de juicio penal por la Fiscalía o si da paso a la petición del Movimiento CREO de seguir un juicio político en contra de Glas, siempre que este no dimita a su cargo antes, cosa poco probable porque ha asegurado que cumplirá con el mandato popular que lo eligió como vicepresidente.

 

Carla Bonilla | @CarliBonilla
Ecuatoriana. Comunicadora. Máster en Gerencia Política y Gobernabilidad. Exasesora y jefe de proyectos en el Congreso Nacional, la Unión Demócrata Cristiana, la Fundación Konrad Adenauer y el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito

 

Carla Bonilla

Carla Bonilla

Ecuatoriana. Periodista y comunicadora. Máster en Gerencia Política y Gobernabilidad

¿Hasta dónde «podemos» llegar?

«Populismo» fue la palabra del año 2016 en España. Este hecho refleja que los movimientos populistas también se encuentran en […]

Por: Castellar Granados 3 Ago, 2017
Lectura: 6 min.
Madrid Podemos | Foto: Wikicommons
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

«Populismo» fue la palabra del año 2016 en España. Este hecho refleja que los movimientos populistas también se encuentran en el centro del debate político español y amenazan con derrumbar el statu quo. ¿Cuál ha sido su verdadero impacto en el país?

El candidato Pablo Iglesias saluda a un simpatizante | Foto: Wikicommons

En los últimos años, nuevos actores han aprovechado el descontento de las clases populares para incrementar su poder y jugar una baza importante en el panorama político. Este fenómeno no es nuevo y a lo largo de la historia podemos encontrar varios ejemplos de populismo, tanto de izquierdas como de derechas, alrededor de todo el mundo. Estos sectores reclaman mantener un vínculo especial con el pueblo y establecen una separación clara entre las clases populares y las élites. Se trata de personajes dotados con un carisma extraordinario que son capaces de llegar al público por medio de las emociones. Sin embargo, parece que actualmente nos encontramos ante un resurgimiento de los movimientos populistas; una especie de boom que se está instaurando en muchos países y que abusa del desagrado popular para lograr legitimidad.

El caso español no es diferente y esta ola de populismo también ha llegado al país ibérico. La crisis económica del 2008 y el debilitamiento de los principales partidos políticos propiciaron el surgimiento de movimientos populistas que al día de hoy se han posicionado en primera línea del sistema político español.

La mejor representación de este suceso la constituye Podemos, un partido que nació como una respuesta de varios intelectuales de izquierdas en contra de la posición de la Unión Europea ante la crisis económica. Su líder, Pablo Iglesias, ha conseguido cautivar a un alto porcentaje de votantes con su elocuente retórica y su gran vehemencia. La propuesta de Podemos llegó en un momento en el que la sociedad española pedía a gritos un cambio en el sistema político que acabara con el bipartidismo PP-PSOE. El partido de Iglesias se identificó desde un primer momento con el sentir del «pueblo», por oposición a la casta, estableciendo esa división en dos de la sociedad tan característica de los populismos (de izquierdas).

La ruptura interna en el PSOE y el desgaste personal de su secretario general han llevado a una bajada histórica de simpatizantes, la mayoría jóvenes que, desilusionados con la gestión de su partido, han decidido confiar en el discurso populista de Pablo Iglesias. Tanto es así que en 2015 Podemos, por medio de un grupo patrocinado, consiguió arrebatar al Partido Popular (PP) el bastón de mando de la capital española, un territorio donde los populares llevaban 24 años consiguiendo mayoría absoluta.

Otro de los alicientes del éxito de Podemos ha sido el descrédito del PP entre las nuevas generaciones. Los escándalos de corrupción y la falta de carisma de Mariano Rajoy alejan a los más jóvenes del partido que dirige el Gobierno. Los hijos de familias que votan tradicionalmente al PP ya no se decantan por la misma opción que sus padres y buscan otras propuestas, como la de Ciudadanos. No obstante, este novel partido que encabeza Albert Rivera aún no ha conseguido plasmarse como una alternativa clara y a pesar de haberse consolidado como cuarta fuerza política en España, los votantes no acaban de confiar en la formación como grupo de gobierno.

Por otra parte, muchos han sido los comentarios acerca de la supuesta financiación de Podemos por parte de Venezuela a cambio de propagar el sentimiento bolivariano en España. El partido ha evitado en muchas ocasiones condenar lo que está sucediendo en el país caribeño. El mes pasado, la portavoz de Podemos en el Congreso equiparó las violencias del Gobierno venezolano con las de la oposición y, al contrario que el PP, el PSOE y Ciudadanos, que mostraron abiertamente su rechazo a la Constituyente venezolana, el partido de Iglesias se limitó a pedir diálogo para alcanzar una «resolución democrática» a los problemas de Venezuela.

Pablo Iglesias, con su característica coleta, su aire desenfadado de camisas de cuadros y su capacidad de oratoria, ha conseguido cautivar a una gran parte de la población española que, disgustada con la situación política que atraviesa el país, ha encontrado en el líder de Podemos un soplo de aire fresco. Nada tienen que ver los discursos de Iglesias —que posee todas las características de un buen orador (contacto visual, paralenguaje, lenguaje corporal, respiración diafragmática, exordios y peroratios llamativos)— con la pobre retórica de Rajoy, quien cada vez pierde más adeptos. Además, el populismo de izquierdas de Podemos contrasta en un continente en el que hoy predominan los populismos de derechas.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. A pesar de haber conseguido el mando de varios ayuntamientos, los resultados de Podemos en las últimas elecciones de 2016 no fueron los esperados y la coalición de izquierdas no consiguió colmar sus expectativas en las urnas. Las cifras conseguidas por su partido no se consideraron abiertamente como un fracaso pero la verdad es que este resultado constituyó un gran fiasco para un grupo que aspiraba a superar en votos al PSOE o incluso adquirir el mando del país. Además, Podemos también presenta diferencias internas, especialmente derivadas de la cuestión de Cataluña y del choque de liderazgo entre sus dos principales figuras.

Así, el debate populista está en primera línea de actualidad en España. Podemos se presenta como un grupo que con su discurso emocional y el carisma de sus líderes aporta opciones más llamativas a un público aburrido del bipartidismo. Lo que comenzó como un pequeño susurro ya ha conseguido formar su concierto, haciendo tanto eco que ha logrado definir la palabra del año del país. Solo el tiempo dirá si este proyecto populista tendrá incluso más repercusión de la que ya tiene y si un día veremos al señor de coleta respirando diafragmáticamente mientras entona su discurso como presidente de España.

 

Castellar Granados | @castegranados

Española. Estudiante de Relaciones Internacionales y Traducción e Interpretación. Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Becaria en la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo (2017).

 

Castellar Granados

Castellar Granados

Magíster en Estudios Latinoamericanos (Universidad de Salamanca). Licenciada en Relaciones Internacionales y en Traducción e Interpretación (Universidad Pontificia Comillas de Madrid). Investigadora predoctoral en el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca

Diez ideas para una relación razonable con el presidente Trump

Medio año después de su asunción Donald Trump sigue siendo presidente de los Estados Unidos de América. La histeria sin […]

Por: Nico Lange 2 Ago, 2017
Lectura: 12 min.
Foto: Mauro Bottaro, © Unión Europea 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Medio año después de su asunción Donald Trump sigue siendo presidente de los Estados Unidos de América. La histeria sin precedentes de los últimos meses no cambió esto. Trump se mantuvo fiel a su estilo personal y conserva la popularidad entre sus seguidores. El mundo no sucumbió.

Foto: Mauro Bottaro, © Unión Europea 2017
Foto: Mauro Bottaro, © Unión Europea 2017

A pesar de las irritaciones que ha provocado en su país y en el exterior, solo unos pocos efectos concretos se derivan de la presidencia de Trump. Contrariamente a muchas profecías de sus opositores, es probable que permanezca en su cargo. Para asegurar una relación política razonable con los Estados Unidos de América, aquí se formulan diez recomendaciones a los hacedores de la política en Europa.

1. Conservar la calma y la confianza

Trump vende, y este fue uno de los factores de éxito en su campaña. Su estilo le aseguró cobertura mediática gratuita por valor de miles de millones de dólares y esto persiste durante su presidencia: los titulares y artículos sobre Trump se venden muy bien. La constante reproducción de un presidente no calificado y grosero tiene su contracara en el odio contra el establishment y la simplificación populista. Las redacciones de ambos lados no tienen incentivos para una diferenciación. Esta no aplica en los Estados Unidos.

La lógica económica de la cobertura sobre Trump es fácilmente comprensible. La evaluación política no debería guiarse por estos factores. Esto vale ante todo para la cobertura parcializada en Alemania, que predominantemente se basa en opiniones de medios de comunicación liberales de izquierda que toman literalmente las declaraciones de la oposición en los Estados Unidos. Es como si se evaluaran las políticas de la canciller Angela Merkel exclusivamente desde la perspectiva del comentarista de un partido de oposición.

Para la relación política con los Estados Unidos es determinante no focalizar en las provocaciones de Trump y la histeria de los medios, sino concentrarse en asuntos concretos. Se deberían ignorar tanto los tuits de Trump como las constantes exageraciones que predicen el fin del mundo o el hundimiento de Occidente.

Conservar la calma es fundamental, ya que la táctica de negociación de Trump consiste en llevar a la otra parte a posiciones extremas y realizar demandas de máxima para después sacar ventaja de esto. La histeria ayuda a Trump.

2. Aceptar a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos

Donald Trump fue elegido presidente en una elección justa y democrática. Es el legítimo presidente de los Estados Unidos. A pesar de las persistentes discusiones e investigaciones sobre posibles influencias rusas es muy improbable que tenga lugar un impeachment. Donald Trump no va a renunciar por voluntad propia.

Trump no es el presidente de Alemania o de Europa. Si conserva su cargo, es reelegido o debe cambiar la dirección de su presidencia depende exclusivamente de los ciudadanos americanos. En los últimos meses la Constitución y el sistema político americano demostraron su robustez. En los Estados Unidos están garantizadas la independencia de los poderes y de la justicia, así como la independencia y libertad de los medios de comunicación. No se constatan limitaciones a la democracia bajo Trump. La sociedad civil es muy activa.

Por lo tanto, tiene poco sentido denostar constantemente a Trump e incluso dar consejos a la democracia americana sobre la destitución del presidente. Es mucho mejor tener una relación razonable con Trump como parte de la realidad política.

3. Vivir con la personalidad de Trump

En todo el mundo mucha gente se siente bien comentando «lo tonto que fue hoy Trump nuevamente». Su personalidad se presta para hacerle burlas y realizar comentarios despectivos. Sin embargo, los continuos comentarios cobre su estilo personal y sus tuits no constituyen una estrategia política.

Donald Trump también fue elegido presidente por su personalidad. Justamente su estilo no ortodoxo es admirado por muchos de sus seguidores. Tiene más de 70 años y es una figura pública permanentemente hace 35 años. Su estilo personal no va a cambiar.

Muchos ciudadanos americanos encontraron formas de convivir con su personalidad. En círculos republicanos se oye frecuentemente: «No me gusta el 70 % de los que dice pero me gusta el 70 % de lo que hace». Se puede aprender de esta postura.

4. Resistir la tentación del populismo anti-Trump y del antiamericanismo

Donald Trump no se la hace fácil a los socios de los Estados Unidos. Muchas de sus posiciones cuestionables lo convierten en un blanco fácil. Por posiciones anti-Trump muchos políticos europeos cosechan aplausos en sus países. Esto devino en la emergencia de un populismo anti-Trump especialmente notable en las campañas electorales en Europa. Trump se convierte en el catalizador de un antiamericanismo latente. Para la cooperación estratégica entre los Estados Unidos y Europa esto es peligroso. No es de interés de Alemania ni de la UE promover una brecha en las relaciones transatlánticas.

Parte del populismo anti-Trump en Alemania consiste en mencionarlo en la misma frase con Putin y Erdogan. A pesar de lo difícil que es para los europeos como presidente de los Estados Unidos, Trump no es un gobernante autocrático. La equiparación del presidente de los Estados Unidos con dictadores es percibida como insultante por oponentes de Trump. Los Estados Unidos son también con el presidente Trump una democracia viva con separación de poderes y una oposición activa, libertad de prensa y una sociedad civil abierta. La Rusia de Putin y la Turquía de Erdogan no lo son. Esta equiparación relativiza los regímenes antioccidentales y antidemocráticos en Rusia y Turquía y daña la comunidad de valores de Occidente.

5. Utilizar el sistema político de los Estados Unidos

El sistema político de los Estados Unidos no está constituido solamente por el presidente. Desde que asumió el mando quedó claro, para él mismo y para todos los observadores, que no puede gobernar según su exclusiva voluntad. En todas las cuestiones importantes el presidente necesita el apoyo de la Cámara de Representantes y del Senado. De esto devienen importantes puntos de referencia para el diálogo con la UE y sus miembros. En los últimos meses quedó claro que Trump debe adaptar sus posiciones relacionadas con la política respecto a Rusia, la salud, los impuestos y muchas otras cuestiones para lograr acuerdos con los diputados y senadores republicanos y el Congreso en su conjunto.

El estrecho diálogo con diputados y senadores y sus colaboradores brinda además la posibilidad de entender en qué asuntos Trump goza de apoyo en la sociedad americana y entre los republicanos, y en qué asuntos está realmente solo. Algunas de sus posiciones están firmemente arraigadas en por lo menos algunos sectores de la sociedad americana. Sería un error atribuirlas exclusivamente a su persona.

El federalismo está muy desarrollado en los Estados Unidos. Muchos americanos no se sienten demasiado afectados por Trump, ya que las decisiones significativas para su vida son tomadas en las comunas y en los estados federados. Los tomadores de decisión europeos han sido poco cuidadosos en a la hora de atender el diálogo con actores americanos fuera de Washington D. C., Nueva York y el Silicon Valley. Para las relaciones transatlánticas durante el gobierno de Trump podría ser útil a los políticos y actores de la economía de los Estados miembros de la UE intensificar el diálogo con las regiones, los gobernadores y los alcaldes de los Estados Unidos.

6. Ir al encuentro de los Estados Unidos en asuntos legítimos

Muchos de los asuntos a los que Trump refiere no son ni nuevos ni faltos de justificación. La demanda de más aportes europeos para su propia defensa es un claro ejemplo de ello. Sobre este tema diferentes gobiernos norteamericanos lo han advertido desde hace décadas. El estilo drástico de Trump en este asunto seguramente es inaceptable. Pero esto no cambia que la exigencia es justificada y que goza de apoyo, más allá de las fronteras partidarias, en vastos sectores de la sociedad americana.

Durante la administración Obama los Estados miembros de la OTAN se autoimpusieron aumentos en sus aportes para la defensa. Pero desde la anexión de Crimea es innegable que la intervención rusa en el este de Ucrania, la guerra en Siria, el desarrollo de los refugiados, la guerra cibernética y la amenaza terrorista cambiaron significativamente la situación de la seguridad en Europa. Sería un error político vincular la demanda de los aportes europeos para la defensa únicamente con la persona de Trump. Seguramente se fortalecerían las argumentaciones de los socios europeos en la cooperación transatlántica si en este asunto fueran al encuentro de los Estados Unidos. En este sentido, la cumbre de la OTAN en Bruselas fue una oportunidad perdida por ambas partes.

7. Desarrollar contraargumentos claros en áreas de desacuerdo

Algunas posiciones de Trump están en franca contradicción con principios políticos de la UE. El área de la política comercial es un ejemplo. Las tácticas de negociación de Trump mediante posiciones extremas y maximalistas irritan además a muchos socios en la UE, acostumbrados durante décadas a negociaciones calladas sin tomas de posición públicas y una constante búsqueda de acuerdos.

Como autodenominado dealmaker, Donald Trump no tiene problemas con las opiniones fuertemente divergentes. Ese es el estilo que entiende. Para la UE, el camino hacia los acuerdos con Trump y su gobierno en temas conflictivos pasa por la construcción y la comunicación de contraargumentaciones claras.

8. Presentarse unidos como Unión Europea

El presidente Trump y su círculo inmediato declararon repetidamente que para los Estados Unidos es mejor no negociar más con la UE sino con cada Estado miembro en forma individual. Detrás de esto está la idea que, de esta forma, los Estados Unidos son la parte fuerte en todas las negociaciones, lo que le permitiría imponer sus posiciones. El éxito de esta estrategia no depende de la administración Trump, sino de los Estados miembros de la UE. Si se mantienen unidos en caso de conflicto, la lógica de Trump no podrá imponerse.

Para alcanzar la unidad entre los miembros de la UE se necesita que estos informen constantemente de sus contactos con la administración Trump y que coordinen posiciones antes de los encuentros importantes. Sería útil que los representantes de los miembros de la UE viajen conjuntamente a Washington D. C. para la discusión de ciertos temas.

9. Mantenerse fieles a los valores propios

Una de las acciones de la política exterior de Trump más irritantes es la no diferenciación entre viejos y nuevos socios de los Estados Unidos. El ensayo programático redactado por el asesor de seguridad McMaster y el asesor económico Cohn publicado por el Wall Street Journal a fines de mayo lo ilustró en forma prominente. Parece que la administración de los Estados Unidos se esfuerza en renunciar a las cooperaciones basadas en valores a cambio de otras basadas puramente en políticas transaccionales.

No se debería, sin embargo, responder a esto con el mismo error. Para la UE siguen rigiendo los valores occidentales. Contrariamente a Trump, esto es compartido por muchos de los representantes y senadores republicanos. En la UE y sus países miembros no se debería concluir, a partir de la posición de Trump, que ahora China o Rusia son nuestros nuevos socios en lugar de los Estados Unidos, cuya retórica finalmente está dirigida a evitar la cohesión y fortaleza de Occidente.

La asociación especial de la comunidad de las democracias en el mundo occidental mantiene su importancia, independientemente de quien gobierne. Esto vale especialmente si se tiene en cuenta la creciente agresividad de regímenes autoritarios en varios lugares del mundo.

10. Buscar llegar a la opinión pública en los Estados Unidos

Los recientes desarrollos en las áreas de las políticas de seguridad y de defensa, las políticas respecto a los migrantes y de desarrollo tanto en la UE como en sus Estados miembros son bastante desconocidas en los Estados Unidos. Para muchos jóvenes americanos y ciudadanos no pertenecientes a las élites, las relaciones estrechas con Europa y el significado de las relaciones transatlánticas no son obvias. Por supuesto que esto constituye un constante desafío para socios (de cualquier cooperación) pero justo en una situación tensa como la actual es evidente la necesidad de dar un nuevo impulso al diálogo y al intercambio personal entre la UE y los Estados Unidos. Esto incluye también que la UE se presente en forma más confidente en los Estados federados con su agenda política, que refuerce su presencia en los medios fuera de Washington y que se involucre en forma más clara en los debates actuales en los Estados Unidos. La alianza transatlántica requiere ahora de más compromiso.

La unidad europea y una alianza transatlántica estable basada en valores e intereses comunes son la garantía de la libertad, la paz y la prosperidad desde el fin de la segunda guerra mundial. Esto no cambió con la elección de Trump. A Europa le interesa alcanzar también con Donald Trump políticas comunes con los Estados Unidos. Realmente tampoco fue sencilla en el pasado la relación entre los Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Nico Lange
Director de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington, DC, EUA

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

Versiones originales en inglés y alemán en la página web de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Washington, DC

 

Nico Lange

Nico Lange

Director de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington, DC, EUA

¿Quién reconocerá lo que derive de la Constituyente madurista?

Luego de las elecciones para iniciar un proceso supraconstitucional que renueve los poderes públicos e instale un Estado chavista y […]

Por: Ángel Arellano 1 Ago, 2017
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Luego de las elecciones para iniciar un proceso supraconstitucional que renueve los poderes públicos e instale un Estado chavista y totalitario, un importante número de países decidieron no reconocer los resultados y criticar fuertemente la ilegalidad del procedimiento. No todo sigue igual en Venezuela.

 

Pasada la media noche, la rectora-presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena, informó al país que la participación en la elección de los representantes a la Asamblea Nacional Constituyente, convocada por Nicolás Maduro violando los principios establecidos en la Constitución vigente impulsada por el chavismo en 1999 como su principal realización fundacional, fue “sorpresiva” y “exitosa”: 8.089.320 votantes, 41,53% del padrón que cuenta con un total de 19,5 millones de personas. 58,47% de abstención, la segunda más grande desde 1958[1]. El detalle de los números todavía no se encuentra disponible en la página web del CNE, también sorpresivamente.

Llama la atención que durante la jornada, Lucena dijo en rueda de prensa que estaba participando el 99,9% de los electores. Sin embargo, en las redes sociales se evidenció todo lo contrario: una abstención gigantesca reconocida por exjerarcas del chavismo y exhibida en los centros de votación, órganos públicos, embajadas y misiones diplomáticas. Todo quedó registrado en videos y fotografías. Según las estimaciones de la Mesa de la Unidad Democrática, participaron 2.483.073 personas, el 12,4% de la población electoral. Paradójicamente, la cifra anunciada por el CNE es ligeramente superior a la totalización de la consulta popular realizada por el Parlamento el pasado 16 de julio que contó con una masiva movilización de ciudadanos dentro y fuera de Venezuela[2].

 

Los otros resultados

16 fueron los fallecidos durante la ola de protestas que se generaron en todo el territorio nacional rechazando la celebración de los comicios electorales. En el estado Táchira: Luís Ortiz (15 años), Wilmer Flores (17), Albert Rosales (53), Adrián Romero (13), Julio Manrique (22) y Ronald Ramírez (GNB, se desconoce edad). En el estado Zulia: Miguel Urdaneta (25). En el estado Sucre: Ricardo Campos (30). En el estado Mérida: Eduardo Olave (39), Ángelo Méndez (28), Marcelo Pereira (38), Iraldo Gutierrez (38), José Sánchez (19) y Andrés (se desconoce apellido y edad). En el estado Lara: Luís Zambrano (43) y Juán Gómez (32). 56% de los fallecidos son menores de 35 años de edad. Además, el Foro Penal Venezolano registró 96 detenidos en menos de 24 horas.

Cabe destacar que la prensa independiente y los corresponsales internacionales tenían prohibido, por orden expresa del Plan República (dispositivo de defensa de los procesos electorales organizados por el CNE), acercarse menos de 500 metros de los centros de votación.

Varios países y órganos internacionales emitieron comunicados categóricos de rechazo y desconocimiento de la Asamblea Constituyente: Argentina, Panamá, Canadá, México, Chile, Paraguay, Brasil, Costa Rica, Noruega, Colombia, Perú, Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, España, Francia, Italia, Alemania, el Parlamento Europeo, entre otros. Vale preguntarnos qué países, fuera de los aliados tradicionales del chavismo (Cuba, China, Rusia, Bolivia, Nicaragua, algunas islas del Caribe y un grupo de Estados del Movimiento de Países No Alineados) reconocerán el resultado de esta elección que tiene como finalidad redactar una nueva carta magna y renovar los poderes públicos. La reacción moderada de países como Ecuador o Uruguay, que no terminan de romper totalmente con Venezuela pero tampoco le dan su rotundo respaldo, deja mucho de qué hablar. Y en general: ¿quiénes se atreverán a saludar y reconocer el poder que puede eventualmente constituir este órgano supraconstitucional? ¿Quiénes mantendrán relaciones económicas con este gobierno fraudulento? La oposición ha mostrado un discurso antibloqueo luego de que EEUU anunciara su intención de imponer sanciones económicas al país, pero tal parece que para la administración Maduro no es de interés el que su principal comprador de petróleo se retire de la cartera de clientes.

Hoy el chavismo amanece más aislado en la región y el mundo. No todo sigue igual en Venezuela. Lo que sí al parecer se mantendrá es la cruenta represión contra la oposición y el bloqueo a cualquier iniciativa de diálogo fructífero. Para muestra, Leopoldo López y Antonio Ledezma vuelve a prisión, luego de que se les otorgara arresto domiciliario.

[1]    El evento electoral que tuvo más abstención desde la instalación del sistema democrático moderno en Venezuela en el año 1958, fue la elección legislativa nacional realizada en 2005 donde la oposición al gobierno de Hugo Chávez decidió no presentarse: 74,8% de los electores no votaron.

[2]    La Consulta Popular articulada por el Parlamento venezolano y la Mesa de la Unidad Democrática contó con una participación de 7,6 millones de personas.

 

 

Ángel Arellano | @angelarellano
Venezolano. Doctorando en Ciencias Políticas, integrante del Centro de Formación para la Democracia

 

 

 

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.

Fraude constituyente en Venezuela

La Constituyente que impone el Partido Socialista Unido de Nicolás Maduro contra las grandes mayorías venezolanas puede ser un error […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 31 Jul, 2017
Lectura: 3 min.
Imagen: Guillermo Tell Aveledo
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La Constituyente que impone el Partido Socialista Unido de Nicolás Maduro contra las grandes mayorías venezolanas puede ser un error arrogante, o el último paso para imponer un modelo totalitario.

Imagen: Guillermo Tell Aveledo
Imagen: Guillermo Tell Aveledo

En ninguna medida ha sido una jornada electoral normal. Venezuela acaba de pasar por un fraude inusual: una elección no competitiva en un país que, al menos formalmente, debe ser una democracia pluralista. Esta elección, cuyos procedimientos han sido opacos y no tiene medidas ordinarias de verificación, no solo ocurre con una baja participación sino además con el recrudecimiento de la violencia estatal contra las protestas de la oposición y la sociedad civil.

Son, así, nuestras primeras elecciones plenamente autoritarias, promotoras de una Asamblea Constituyente que se propone reescribir la Constitución venezolana al uso de un socialismo totalitario, imponiendo el dominio único del oficial Partido Socialista Unido de Venezuela y anulando los espacios políticos controlados por la oposición y la disidencia.

Han sido unas elecciones que muestran de lo que es usual en Estados totalitarios: sustituye el padrón electoral histórico por uno determinado desde el Ejecutivo, hace prohibitiva la postulación de candidatos contrarios al gobierno, distribuye los escaños entre las diversas facciones oficiales y sirve como mecanismo de monitoreo poblacional, vinculando el voto directa y groseramente a las redes asistenciales del Estado y a las nóminas de empleados públicos. El presidente Maduro, sin disimulo alguno, mostró su «Carnet de la Patria», la tarjeta de acceso a bienes y servicios racionados por el gobierno, tras ejercer su voto.

La dualidad es evidente: la Asamblea Constituyente avanzaría bajo la negativa de millones de venezolanos, mientras el Poder Legislativo legítimamente constituido, la Asamblea Nacional, corre el riesgo de ser anulada por aquel cuerpo. Mientras el proyecto de institucionalizar de modo permanente el programa económico, social y político del PSUV avance, es probable que aumente la conflictividad política, inspirados como se encuentran decenas de miles de venezolanos en ejercer el mandato constitucional de restaurar la Constitución vigente.

El contumaz cierre de los canales institucionales y electorales por el gobierno de Maduro ha invitado a un aumento de la protesta hacia la rebelión, que puede terminar imponiendo medios no pacíficos. Si nos atenemos a las víctimas de la jornada, que se cuentan por varias decenas en todo el país, el terrorismo de Estado anuncia su ejercicio más ominoso.

Ante esto, las reacciones de la comunidad internacional han sido notorias. Por una parte, casi todas las naciones comprometidas con la democracia pluralista condenan el proceso electoral como írrito y de resultados nulos. Los autoritarismos de alcance e influencia globales, como China, Cuba y Rusia, demandan respeto a la soberanía del Estado venezolano por encima de su población disidente. Esta división será explotada por la propaganda chavista, buscando con ello atizar un sentimiento nacionalista ante su menguada popularidad.

El fraude constituyente no parece ser el fin del conflicto político en Venezuela, sino el prólogo de un período terrible, que lleve a un enfrentamiento más acusado, a la imposición definitiva del totalitarismo, o a una creciente anomia anarquizante. El futuro de la libertad de la nación suramericana está gravemente comprometido.

 

Guillermo Tell Aveledo | @GTAveledo
Profesor en Estudios Políticos, Universidad Metropolitana, Caracas

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

Solidaridad ante la desigualdad

En un mundo rápido y competitivo, muchas personas tienden a pensar que la clave para sobrevivir está en buscar sólo […]

Por: Pablo Vicente Bautista 28 Jul, 2017
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En un mundo rápido y competitivo, muchas personas tienden a pensar que la clave para sobrevivir está en buscar sólo su beneficio personal, sin importar lo que ocurre con los demás. A esto se le llama individualismo.

Foto: pixabay.com

Piensan solo en sí mismos y efectúan cada acción evaluando su propia conveniencia. Estas personas, al no dar ayuda, no la reciben. El individualismo exagerado conduce a la insensibilidad, a la ausencia de grandeza humana, y resta méritos y alegría a cualquier logro por grande que sea, pues no hay con quien compartirlo.

Frente a este panorama es necesaria la globalización de la solidaridad, como plantea el papa Francisco. Esta nos obliga a ir más allá de nosotros mismos, de nuestros intereses personales o necesidades particulares. Este valor nos invita a preocuparnos por otras personas. Existen individuos o grupos a los que podemos ayudar: gente que sufre hambre o pobreza extrema, que vive las consecuencias de un desastre natural, que padece alguna enfermedad; personas discriminadas, marginadas, que necesitan la mano amiga o una palabra de aliento y esperanza.

Pero reconocer esto no basta; para que la solidaridad esté completa no es suficiente con darse cuenta de que podemos brindar ayuda y apoyo, sino que hay que hacerlo; es decir, se trata de reconocer las necesidades de los demás y actuar en consecuencia y contribuir a que se pueda cambiar esa realidad.

Es tan grande el poder de la solidaridad que cuando la ponemos en práctica nos hacemos inmensamente fuertes y podemos asumir sin temor alguno los más grandes desafíos, al tiempo que resistimos con firmeza los embates de la adversidad.

El que se niega a colaborar de manera entusiasta y desinteresada con quienes lo rodean, para el logro de un objetivo común, renuncia a la posibilidad de unirse a algo mucho más grande y más fuerte que él mismo. Como dice un adagio, en la unidad está la fuerza. Solamente podemos ser felices cuando somos útiles. Por eso es necesario contribuir a cambiar la realidad en que vivimos.

Me llega a la mente una señora del barrio en el que nací. Ella es de piel morena, de estatura promedio, pelo corto canoso por los largos años de vida, rostro un tanto arrugado por el pasar de los años, complexión lánguida y mirada serena, de voz fuerte y enronquecida por los años y la penuria, de manos maltratadas y callosas por el trabajo indigno, los pies casi siempre descalzos o con una chancleta que no aguanta más arreglos, el vestido gastado y con algunos remiendos. Su paso, cada vez más lento, requiere la ayuda de un palo de escoba que se ha convertido en su bastón.

Sin lugar a duda, es solo una cruda muestra de la desigualdad social en que vivimos muchos países de Latinoamérica. A esa señora le cayeron los años sin techo, sin alimento, sin salud, sin nada de donde agarrarse, como se dice popularmente. A sus años es un desafío diario conseguir el café en las mañanas. Comer el pan y el arroz de las doce nunca está seguro para ella. Aunque siempre vive enferma, con una tos eterna, le es obligatorio salir a buscar el pan… hasta el día en que la cruda muerte toque a su puerta y le robe el aliento.

Para ella no hay Navidad en familia, nadie la incluye en su lista de regalos, en su mesa no hay finos vinos y suculentos manjares, no participa en las conferencias que se realizan en los grandes hoteles donde se discute sobre pobreza. De seguro, ocasionalmente recibe una cena de algún vecino solidario en un plato desechable y ella lo acepta con una gran sonrisa en sus labios, y devuelve el deseo de miles de bendiciones que, en realidad, necesita más que nadie. Posiblemente hasta baile bachata, de esa que ponen a alto volumen en el colmado de la esquina.

Estoy seguro de que cuando fallezca no repicarán las campanas por ella. No habrá panegírico ni bandera a media asta; ningún edificio o carretera llevará su nombre. El presidente no hablará de ella, ni los senadores ni diputados. Ningún proyecto de ley se conocerá para erradicar el hambre en su honor. Nadie predicará a la sociedad combatir el flagelo de la pobreza que le robó la sonrisa y las fuerzas a esta vieja mujer, condenada a vivir sin tiempo para reír.

Pensemos en los millones de personas que como ella viven un presente precario y un futuro incierto. Es necesario que aportemos desde los diferentes ámbitos en que laboramos para construir un mundo como lo merece la gente buena por la cual trabajamos y luchamos. Un mundo de más iguales y menos desigualdades.

Para eso tenemos que sumar voluntades, sumar voces, sumar sentimientos de cambio. Sumar para multiplicar la vida, el trabajo, el alimento, la salud, la educación y la dignidad de las personas. Muchos grupos sociales luchan por un mundo más solidario y más humano y con menos desigualdad.

Desarrollemos en cada uno de nosotros ese sentimiento de solidaridad por lo más necesitados. De esa manera contribuiremos a construir un mundo en el que nos sintamos orgullosos de vivir, cantar, reír.

 

Pablo Vicente Bautista | @pablo_vicente
Dominicano. Abogado. Gestor social. Presidente de la Fundación Justicia y Desarrollo Local (FUJUDEL) y de la Red Latinoamericana para el Desarrollo Democrático (REDLADD)

 

Pablo Vicente Bautista

Pablo Vicente Bautista

Dominicano. Abogado. Gestor social. Presidente de la Fundación Justicia y Desarrollo Local (FUJUDEL) y de la Red Latinoamericana para el Desarrollo Democrático (REDLADD)

La hora crucial: plebiscito por la libertad

La respuesta de la ciudadanía venezolana a la reciente consulta plebiscitaria organizada por la oposición ha sido inequívoca en favor […]

Por: Marco Antonio Adame Castillo 26 Jul, 2017
Lectura: 3 min.
Masiva manifestación de los venezolanos en las urnas contra la iniciativa de Asamblea Nacional Constituyente | Foto: Marco Antonio Adame
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La respuesta de la ciudadanía venezolana a la reciente consulta plebiscitaria organizada por la oposición ha sido inequívoca en favor de la libertad y la democracia.

Marco Antonio Adame junto a Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, en la jornada de consulta soberana, 17 de julio de 2017
Marco Antonio Adame junto a Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, en la jornada de consulta soberana, 17 de julio de 2017

Alegre y participativa, intensa y comprometida, pacífica y esperanzadora, así fue la inédita jornada de consulta soberana por la libertad y la democracia en Venezuela que se celebró el pasado 16 de julio.

Como testigo presencial, en mi calidad de observador internacional, pude constatar la fe democrática de un pueblo puesta en movimiento para organizar, con singular eficacia, una consulta plebiscitaria en la que más de siete millones de venezolanos, en el territorio nacional y alrededor del mundo, votaron por el a fin de rechazar la espuria convocatoria de Nicolás Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente, para defender la Constitución y para renovar los poderes mediante elecciones libres.

La jornada se preparó en unos cuantos días y contó con la participación de más de 50.000 voluntarios, quienes, con la participación preponderante de jóvenes y mujeres, hicieron funcionar 1776 centros soberanos de votación donde se emitieron en tiempo récord las boletas de votación. Durante mi recorrido por plazas y parroquias de distintos barrios de Caracas, me percaté de los cuidados y el respeto a los votantes, en especial a los adultos mayores; lo que vi fue estremecedor, sin precedente para mí y para otros observadores, no solo por la agilidad para sufragar sino por el espíritu, la dignidad y la convicción democrática que posee el pueblo venezolano y que ha puesto de manifiesto en las calles, en los centros de votación y en la comisión organizadora y de garantes, estos últimos rectores de universidades venezolanas autónomas.

Pasada la consulta, las preguntas obligadas apuntan a las consecuencias para el presente y el futuro democrático de Venezuela. Por lo pronto, el plebiscito confirma la legitimidad de las demandas, ya históricas, que exigen la celebración de elecciones, la liberación de los presos políticos y la apertura de un canal humanitario para apoyar a la población más necesitada. Adicionalmente, la pérdida de legitimidad del gobierno y la amenaza de una Asamblea Nacional Constituyente para destituir a la Asamblea Nacional vigente, hace necesaria e inminente la renovación democrática de los poderes.

En esta hora crucial para este país hermano, es indispensable el apoyo de las naciones y de los organismos internacionales para reconocer la consulta y su resultado a fin de exigir que se cancele la Constituyente de Maduro. Mientras tanto, las acciones de resistencia continúan, como la exitosa huelga nacional que paralizó al país el pasado 20 de julio.

De no ceder a la voluntad popular, única depositaria de la soberanía, el gobierno venezolano expone a la población a mayores tensiones y violencia, y al país a sanciones políticas definitivas. En nombre de los derechos humanos fundamentales y la justicia debida, todos deseamos que el gobierno recapacite y que abra paso a la agenda democrática que merece Venezuela. Solo así se alcanzará la anhelada paz.

 

Marco Antonio Adame Castillo | @MarcoAdame
Coordinador de Asuntos Internacionales del Partido Acción Nacional de México

 

Marco Antonio Adame Castillo

Marco Antonio Adame Castillo

Mexicano. Coordinador de Asuntos Internacionales del Partido Acción Nacional

El narcotráfico en la Ciudad de México

El enfrentamiento entre fuerzas del orden federales y narcotraficantes en la Ciudad de México saca a la luz una realidad […]

Por: Carlos Castillo 25 Jul, 2017
Lectura: 5 min.
Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera ante elementos de las fuerzas armadas | Foto: Presidencia de la República, México
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El enfrentamiento entre fuerzas del orden federales y narcotraficantes en la Ciudad de México saca a la luz una realidad acallada por años: la presencia y actividad del crimen organizado en la capital del país.

Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera ante elementos de las fuerzas armadas | Foto: Presidencia de la República, México
Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera ante elementos de las fuerzas armadas | Foto: Presidencia de la República, México

La respuesta de las autoridades ante la presencia del narcotráfico en México ha sido, durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, ambigua y limitada, lejos de los reflectores y, salvo casos excepcionales, forzados por tragedias como la de los normalistas de Ayotzinapa, silente y casi siempre en secrecía.

Esto representa un contraste absoluto con su predecesor, Felipe Calderón, quien decidió enfrentar abiertamente a los grupos criminales que tenían el control de varias zonas del país, y logró así el desmantelamiento de los principales cárteles, hoy multiplicados en pequeños grupos que han centrado sus actividades en el nivel local.

En ambos casos, que cubren un periodo de más de diez años, la Ciudad de México permaneció al margen de los enfrentamientos provocados por la persecución de capos, libre de las redadas de las fuerzas públicas y bajo una calma que se rompió el pasado 20 de junio, cuando fue abatido el líder del llamado cártel de Tláhuac, en una redada organizada por la Marina Armada.

El uso de las fuerzas federales es común en estos casos, sobre todo por la infiltración que padecen las policías locales, lo que las hace incapaces de confidencialidad frente a estrategias que, en este caso, tomaron meses de planeación, acciones de inteligencia y de encubierto, para concluir en un enfrentamiento en las calles de la capital mexicana en el que fallecieron, además, una decena de criminales.

La operación sorprendió pues a una ciudad no acostumbrada a este tipo de acciones, que conllevaron consecuencias inmediatas como bloqueos de calles con camiones incendiados por los narcotraficantes, balaceras y persecuciones que hasta hace unos días se percibían lejanas e improbables en la sede de los poderes federales del país.

Preocupa, en este sentido, la reacción del jefe de gobierno (gobernador) Miguel Ángel Mancera, quien ante la magnitud de los hechos se limitó a negar la presencia de cárteles en la urbe y señaló que los fallecidos pertenecían a bandas de narcomenudistas. Hoy, no obstante, y a raíz de los sucesos del pasado jueves, se sabe que al menos tres grandes cárteles operan en la ciudad, además del llamado cártel de Tepito, intocado durante décadas y que opera con total impunidad a medio kilómetro de la sede del gobierno capitalino.

Han sido pocos, además, los medios de información que han investigado a fondo las acciones del narcotráfico en la ciudad: destaca, sobre todo, la pluma de Héctor de Mauleón, quien a través de la revista Nexos y del diario El Universal, de circulación nacional, documenta y recupera casi de manera semanal diversos casos relacionados con los grupos de narcotraficantes y sus actividades, y padece por ello amenazas e intimidaciones que ante estos casos trae consigo el oficio periodístico y que no pocas veces han terminado en el asesinato impune de informadores.

La escasa disposición de la autoridad para asumir el tema como uno de carácter urgente vulnera aún más a una población que mira con asombro cómo, frente a las aspiraciones a contender por su partido (la izquierda moderada del PRD) o por la vía independiente a la Presidencia de la República el próximo 2018, Miguel Ángel Mancera desdeña y minimiza hechos que podrían traducirse en una escalada mayor de violencia en el corto plazo.

Este caso involucra, también, al partido de izquierda extrema Morena, que gobierna la Delegación Tláhuac y cuyo delegado (alcalde) podría resultar implicado por complicidad y omisión frente a la presencia del crimen organizado en la demarcación; así, tanto Andrés Manuel López Obrador, presidente y futuro candidato de esa fuerza política, como Mancera tendrán en estos hechos escollos que demuestran su franco deslinde o incapacidad para enfrentar un tema de primer orden para el país.

Una vez más ha quedado demostrado que, ante una amenaza como la que es el narcotráfico en México, la estrategia de voltear a otro sitio, informar a medias o la franca indiferencia traen consecuencias aun mayores a las que se desprenden de reconocer la gravedad del problema y actuar, con la fuerza del Estado, en consecuencia.

Demuestra también, por otra parte, que los partidos que buscan aliarse en los comicios federales del próximo año deberán tener en cuenta mucho más que la aritmética electoral o la definición de una candidatura para construir una fuerza opositora confiable, capaz y garante del orden, la eficacia y la justicia que tanto urgen a México.

 

Carlos Castillo | @altanerias
Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista Bien Común.

 

Carlos Castillo

Carlos Castillo

Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista «Bien Común».

Instituciones y desarrollo

Nogales (Arizona) y Nogales (Sonora) tienen la misma población, cultura y situación geográfica. ¿Por qué una es rica y la […]

Por: Fabrizio Anchorena 24 Jul, 2017
Lectura: 4 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Nogales (Arizona) y Nogales (Sonora) tienen la misma población, cultura y situación geográfica. ¿Por qué una es rica y la otra pobre? La prosperidad no se debe al clima, a la geografía o a la cultura, sino a las políticas promovidas por las instituciones de cada país.

Más de una vez nos cuesta entender la disparidad entre algunos países de Europa y aquellos de nuestra región, en lo que respecta a desarrollo. Sin cruzar el océano, nos es más difícil aún entender los casos de éxito de Estados Unidos o Chile, por citar algunos ejemplos. Cruzamos la frontera e inmediatamente, por una cuestión de instinto, nuestro comportamiento tiende a adaptarse a las de la sociedad que nos recibe. En Estados Unidos las reglas de tránsito se respetan; eso hace posible un tránsito ordenado y muestra la forma correcta de manejar. En el caso chileno, el ejercicio de los carabineros (Policía Nacional) en la función pública, con su sola labia, nos somete a su autoridad. En ambos países, ni por una milésima de segundo se nos vendría a la mente quebrantar el orden; sin embargo, regresamos a nuestras jurisdicciones y olvidamos todo. La regla es otra. Aquí hacemos todo lo que evitamos allá.

El premio Nobel de Economía (1993) Douglas North enfocó su trabajo en cómo batallamos los humanos con la incertidumbre. Él señaló que la incertidumbre se reduce con las instituciones: estas encaminan nuestro desarrollo.

North llamaba a las instituciones «un conjunto de reglas de juego y restricciones que condicionan la interacción de los individuos en la sociedad», y Lin y Nugent, «un conjunto de reglas de conducta que rigen y dan forma a la interacción de los seres humanos, en parte ayudándoles a formar expectativas de los que otras personas van a hacer».

En ese orden de ideas, aproximadamente dos décadas más tarde, Robinson y Acemoglu, en Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza, enfatizan en que el desarrollo de un país está estrechamente determinado por las instituciones políticas y económicas. También dejan atrás y contradicen aquellas posturas que señalan que el crecimiento de un país está sometido por su desarrollo cultural, el error en la implementación de políticas públicas o políticas económicas, y la geografía. Ellos rechazan esta teoría mediante la comparación entre las ciudades de Nogales en los Estados Unidos y Nogales en México.

Las instituciones importan. Son las que marcan la diferencia del éxito de un país con otro y son las que, además, construyen la perspectiva de vida de los ciudadanos.

Salvo Uruguay y Chile, que se ubican en las posiciones 32 y 35 respectivamente del Pilar #1 Instituciones del Índice de Competitividad Global para el periodo 2016-2017 del Fondo Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), el resto de los países latinoamericanos recién empieza su ascenso en la casilla 60, lo que evidencia que vivimos permanentemente en una carencia de institucionalidad.

En América Latina es poco frecuente hablar de instituciones sólidas. Por el contrario, como en mi país, es muy frecuente hablar de la fragilidad y volatilidad de las instituciones, que se ajustan a la realidad de turno. Las instituciones, aunque suene muy simple o sencillo, tienen un impacto significativo en nuestras vidas: son las que aseguran el derecho de propiedad, la fuerza de cumplimiento de las reglas de conducta: cumplimiento de contratos e imposición del orden (enforcement), un sistema administrativo y judicial imparcial y un sistema político pluralista.

Sonará gaseoso pero la apuesta a futuro, de los políticos y del electorado, debe ser aquella en la que se construyan instituciones y permanezcan las que nos permiten tener cierto equilibrio. Recordemos que son estas las que reducen nuestra incertidumbre y conducen al desarrollo. Las instituciones son indispensables.

 

Fabrizio Anchorena | @fabrianchorena
Bachiller en Derecho. Trabaja en la Agencia de Promoción de la Inversión Privada, ProInversión. Columnista en Lucidez

 

Fabrizio Anchorena

Fabrizio Anchorena

Bachiller en Derecho. Trabaja en la Agencia de Promoción de la Inversión Privada, ProInversión. Columnista en Lucidez.

Crisis en Venezuela: polarización ideológica en el Parlasur

Si la situación política, económica y social de Venezuela es a todas luces crítica y su inestabilidad democrática evidente en […]

Por: Claudio Romero 20 Jul, 2017
Lectura: 3 min.
Sesión del Parlasur en su sede de Montevideo | Foto: Carlos Romero
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Si la situación política, económica y social de Venezuela es a todas luces crítica y su inestabilidad democrática evidente en toda América, es gravísimo que organismos e instituciones latinoamericanos como el Parlasur, en condiciones de gravitar sobre el futuro del hermano país, dilaten sus pronunciamientos por excusas que minimizan la violencia y la violación de derechos humanos en ese país.

Sesión del Parlasur en su sede de Montevideo | Foto: Carlos Romero
Sesión del Parlasur en su sede de Montevideo | Foto: Carlos Romero

La calificación de simple «crisis humanitaria y/o alimentaria» a la situación que vive el pueblo venezolano, por parte de parlamentarios argentinos del otrora Frente para la Victoria, confirma la complicidad con el actual régimen de Nicolás Maduro, promotor de un centenar de muertos en una ya innegable guerra civil nacional.

La identificación ideológica del kirchnerismo con el chavismo obstaculiza las decisiones en el seno del Parlasur, y ejerce una oposición que defiende con endebles argumentos el actual statu quo de un régimen que se sostiene exclusivamente por el uso de la fuerza militar y la prepotencia en sus decisiones unilaterales.

Argumentar que en Venezuela solamente existe una crisis humanitaria o alimentaria es bajarle el precio al sistema democrático, devastado por el autoritarismo oficialista que ha convocado a una asamblea constituyente ilegítima y ha establecido un estado de represión generalizado y de persecución a los opositores.

El seno del Parlasur tiene la obligación de contribuir con el restablecimiento de la democracia en Venezuela, como lo han hecho otros organismos continentales, aun cuando les fueran cerradas las puertas del país como ocurrió con la Organización de Estados Americanos (OEA).

Las dilaciones de los parlamentarios kirchneristas impiden que el organismo tome decisiones determinantes en esta cuestión. Los enredos infantiles y la verborragia ideológica que se suceden en cada encuentro parlamentario alejan los acuerdos y obstaculizan las decisiones del cuerpo.

Por una ceguera ideológica francamente inadmisible, niegan terminantemente el nivel de gravedad institucional en que se encuentra Venezuela. Mientras ello ocurre, en territorio venezolano continúan muriendo civiles todos los días a manos de una dictadura que ya no disimula sus formas ni sus objetivos. Consecuente con su estilo, Maduro ha manifestado: «lo que no se puede con los votos, lo haríamos con las armas», expresión clara de un herrumbroso régimen político antidemocrático.

 

Claudio Romero | @CRomeroOk
Argentino. Parlamentario del Mercosur

 

Claudio Romero

Claudio Romero

Argentino. Parlamentario del Mercosur

Más derechos para los argentinos en el exterior

Recientemente el gobierno de Mauricio Macri modificó el acceso al voto de los argentinos en el exterior. Cuando un gobierno […]

Por: Danilo Rey 19 Jul, 2017
Lectura: 3 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Recientemente el gobierno de Mauricio Macri modificó el acceso al voto de los argentinos en el exterior.

Cuando un gobierno habla de avances para la ciudadanía, no solo piensa en salud, educación, economía, seguridad y otros tópicos que surgen como preocupaciones principales al preguntar al pueblo y en todas las mediciones. También existen otros temas y estos se pusieron en negro sobre blanco en la elección presidencial argentina del año 2015.

El avasallamiento de los tres poderes del Estado, el no respeto de las instituciones, los denigrantes acuerdos o memorándums con países que lesionaron los derechos de muchos compatriotas, el espionaje y persecución a quienes pensaban distinto eran claves del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. E inexorablemente iban a continuar en caso de que Daniel Scioli fuese electo presidente. Del otro lado había una propuesta de cambio, que venía a plantear más democracia, más institucionalidad, individualidad y fortalecimiento de los tres poderes del Estado. Era un crisol de pensamientos pero con un objetivo en común: mejorar el país y la vida de quienes lo integran.

Durante muchos años los argentinos que vivían en el exterior no tuvieron derecho al voto. Fue luego del Pacto de Olivos y con la reforma constitucional de 1994 que se estableció un régimen de participación para quienes se encontraban fuera del país. Ese sistema no fue realmente pensado de una forma eficiente, ya que oponía ciertas trabas; la más importante era que quien cambiaba su domicilio al exterior debía ir a la embajada o consulado a llenar un formulario de inscripción al padrón electoral. Eso hacía que, por ejemplo, en un país como Uruguay, donde residen más de 30.000 argentinos, menos de 3000 de ellos estuvieran habilitados para votar.

Gracias al reciente decreto presidencial 403/17, el padrón electoral de argentinos en Uruguay pasó a tener 30.000 inscriptos. Según una nota periodística del diario Clarín y de Infobae, el sufragio optativo para los argentinos mayores de 16 años residentes en el exterior ahora quedaría habilitado para un 60 % de los aproximadamente 900.000 que están en esa condición. Bastará con tener el domicilio en el extranjero actualizado en el DNI.

Este reclamo llevaba décadas y es un paso más en la larga y empinada escalera de la suma de derechos. Es también un desafío para los funcionarios de los consulados, ya que cambia totalmente su forma de trabajo, y es un desafío también para la fuerza política que lo impulsa —que ganó en todos los países en donde hubo votación, salvo Suecia—, que habrá de buscar que la gente la siga acompañando.

En el año 1999, el expresidente Fernando De la Rúa impulsaba el proyecto Provincia 25, por el cual se generaban cupos legislativos para los argentinos en el exterior, como lo tienen hoy Francia e Italia, por ejemplo. Aquel proyecto necesitaba de una reforma constitucional. Pero lo importante es que hoy los argentinos en la diáspora tienen un gobierno que piensa en ellos, y que ellos también decidirán si volvemos a un pasado gris o continuamos por este camino que, con muchas dificultades y con mucho «campo minado», estamos transitando.

 

Danilo Rey | @DaniloRey1
Coordinador del programa «Argentinos en el exterior» para Uruguay (Cambiemos, Argentina)

 

Danilo Rey

Danilo Rey

Coordinador del programa “Argentinos en el exterior” para Uruguay, de Cambiemos (Argentina)

Votar y luchar: la esperanza de Venezuela

Un acto de rebeldía que movilizó a millones de personas contra el gobierno chavista. Entre llamar a la violencia y […]

Por: Ángel Arellano 18 Jul, 2017
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Un acto de rebeldía que movilizó a millones de personas contra el gobierno chavista. Entre llamar a la violencia y hacerle el juego a la represión oficialista, o perseverar en los métodos democráticos con miras a resucitar la justicia y la institucionalidad republicana, la sociedad venezolana optó por esto ultimo

Venezolanos votan en Montevideo masivamente contra la iniciativa de asamblea constituyente, 16 de julio de 2017 | Foto: Ángel Arellano
Venezolanos votan en Montevideo masivamente contra la iniciativa de asamblea constituyente, 16 de julio de 2017 | Foto: Ángel Arellano

Porque cada circunstancia trae consigo una oportunidad y cada oportunidad es aprovechada por los pueblos para avanzar en el tortuoso camino de superar la dictadura y restablecer la democracia. Entre llamar a la violencia y hacerle el juego a la represión oficialista, o perseverar en los métodos democráticos con miras a resucitar la justicia y la institucionalidad republicana, la sociedad venezolana optó por esto último. Paz.

Después de cien días de masivas protestas y una cruel represión que ha cobrado la vida de 95 personas, y ha dejado miles de heridos y detenidos, la comunidad venezolana dentro y fuera del país se manifestó en una histórica jornada de consulta organizada por el Poder Legislativo en apenas dos semanas. Fue un acto de rebeldía que movilizó a millones de personas contra el gobierno chavista.

En casi todos los rincones de Venezuela la jornada se desarrolló con tranquilidad, salvo algunos espacios donde los grupos armados al servicio del oficialismo causaron estragos. En el populoso barrio de Catia, al oeste de Caracas, una mujer de 61 años murió luego de una balacera protagonizada por los colectivos chavistas y tres más salieron heridas mientras asediaron una iglesia con doscientas personas y mantuvieron retenido al cardenal venezolano Jorge Urosa Savino durante varias horas. El pueblo de Boconó, en el estado Trujillo, también vivió gran tensión. Los colectivos atacaron centros de votación dejando algunos heridos a su paso. Un candidato del PSUV a la asamblea nacional constituyente participó en el robo de cuadernos electorales, según reseñó la prensa local. En otras regiones también hubo focos de violencia que sembraron miedo y zozobra.

Con el 95 % de las actas escrutadas a las once de la noche de este domingo, la Comisión de Garantes de la Consulta Popular, conformada por los rectores de las principales universidades venezolanas, informó el número de votantes y los resultados del proceso: 7.186.170 personas participaron; 6.492.381 dentro de Venezuela y 693.789 en las 220 ciudades del mundo donde se instalaron centros de votación.

Los números

1. ¿Rechaza y desconoce la realización de una asamblea nacional constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo venezolano?

98,4 % (6.387.854) de votos al  y 0,13 % (8.440) al No.

2. ¿Demanda a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana obedecer y defender la Constitución del año 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional?

98,5 % (6.393.048) de votos al y 0,12 % (7791) al No.

3. ¿Aprueba que se proceda a la renovación de los poderes públicos de acuerdo con lo establecido en la Constitución, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional?

98,3 % (6.384.607) de votos al  y 0,14% (9089) al No.

En cada pregunta, los votos nulos representan la diferencia de votos hasta completar el 100 %.

Venezolanos en Uruguay, una comunidad que crece

Frío domingo de lluvia, con fuertes vientos y una Ciudad Vieja desolada. La comunidad venezolana en el Uruguay convocó a sus compatriotas residentes en el país a participar en la consulta popular en un centro instalado en el Centro de Apostolado del Mar, puerta 274 de la calle Washington de Montevideo. Tres mesas de votación fueron habilitadas; luego, en la tarde, se instaló una más por la gran cantidad de asistentes.

Desde las 9 de la mañana se acercaron los votantes, sorteando la sensación térmica que oscilaba entre 4 y 8 grados. A las 11.30 de la mañana la fila de personas le daba la vuelta a la manzana. Así se mantuvo hasta las 7 de la noche. Videos y fotografías iban y venían. Todos registraban el momento, nadie quería dejar de ser parte. Pocos podían creer la impresionante movilización que presenciaban. En 14 días la sociedad venezolana se organizó para librar una nueva batalla contra el régimen dictatorial, demostrando gran capacidad para desplegarse y dar un golpe contundente con las herramientas de la paz y el civismo.

Desde Tacuarembó, Rivera, Colonia, San José, Maldonado y Rocha viajaron muchos para ejercer su derecho en una consulta donde el Parlamento nacional le preguntaba al soberano si quería luchar o desistir. El Sí se impuso.

Participaron 2816 personas. El 51 % de los 5500 residentes que, siguiendo las estimaciones estatales, se encuentran en Uruguay. Las mesas cerraron a las ocho de la noche. Apenas hubo algunos votos nulos. La determinación fue el rasgo más destacado en una jornada donde observadores internacionales, legisladores, asociaciones civiles y demás testigos dieron fe de la aspiración democrática que impulsa a un pueblo que busca salir de la oscuridad.

 

Ángel Arellano @ | @angelarellano
Venezolano. Doctorando en Ciencias Políticas. Integrante del Centro de Formación para la Democracia

 

 

 

 

 

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.

Venezuela: cuenta regresiva

Tras más de cien días continuos de protestas, millones de venezolanos reiteran su rechazo al autoritarismo de Nicolás Maduro. Sin […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 17 Jul, 2017
Lectura: 4 min.
Venezuela: cien días de protestas | Imagen: Guillermo Tell Aveledo
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Tras más de cien días continuos de protestas, millones de venezolanos reiteran su rechazo al autoritarismo de Nicolás Maduro. Sin embargo, el régimen mantiene su convocatoria a una Constituyente, haciendo llamados vacíos de paz. ¿Qué presagia tal desencuentro?

Venezuela: cien días de protestas | Imagen: Guillermo Tell Aveledo
Venezuela: cien días de protestas | Imagen: Guillermo Tell Aveledo

Casi siete millones y medio de venezolanos se expresaron en una extraordinaria jornada de desobediencia civil, manifestando su rechazo a la convocatoria de una asamblea constituyente comunal planteada por el Partido Socialista Unido de Venezuela. Las imágenes fueron emotivas, movilizando casi sin recursos, desde lugares muy remotos y ante serias amenazas de violencia, resultando en una consulta popular masiva, en la cual incluso participaron disidentes del chavismo.

El presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, quien lideró la convocatoria de este ejercicio cívico, manifestó que: «Hoy Venezuela le dijo sí a un país donde la gente no tenga que comer de la basura; hoy Venezuela le dijo sí a un país de progreso, de libertad; le dijo sí a un país unido, le dijo sí a un país democrático, le dijo sí a un país donde la gente no se tenga que ir porque no hay futuro […]. Ojalá que quienes tienen el poder en Venezuela tengan la grandeza, la humildad, de entender el grito que dio Venezuela hoy».

Mientras tanto, una importante periodista venezolana, Naky Soto, lo resumía diciendo que «elegimos la esperanza».

¿Fueron los venezolanos suficientemente contundentes en su rechazo? Por una parte, la consulta ocurrió con menos centros electorales, enfrentando una férrea censura gubernamental en los medios de masas y sin los recursos de movilización de una campaña electoral ordinaria: organizada en pocas semanas, contando con el activismo voluntario de miles de ciudadanos y en un contexto de mayor autoritarismo, que millones se expresen de manera tan resuelta y pacífica tienta a trascender todo análisis. Sin embargo, muchas encuestas señalaban que el rechazo hacia la Constituyente era mayor, y la cifra alcanzada es poco más de un tercio del padrón electoral total, y poco menos de lo alcanzado por la oposición en las parlamentarias de 2015.

La distancia entre las expectativas de algunos analistas y los hechos pueden explicarse desde diversos factores: desde lo electoral, los límites de infraestructura, que contó con apenas un quinto de las mesas de votación ordinarias. Desde lo anímico, el temor a la persecución política. Desde lo político, la desconfianza ante la propuesta de la Unidad por sectores descontentos con el chavismo. Cualquier explicación ha de ser sobriamente asumida por la Unidad hacia el futuro, pero el tiempo apremia y la convocatoria ha de ser más amplia.

En apenas dos semanas, el Estado-PSUV se dirige a la elección de representantes para su totalitaria Constituyente Comunal. Si el presidente Maduro y la dirigencia chavista creen que pueden superar lo alcanzado por la Unidad —contando con la triple tenaza del celo revolucionario de sus fieles, el clientelismo hacia poblaciones vulnerables y la violencia—, no cesarán en su objetivo. Sabemos que el gobierno de Maduro puede apelar a los más oscuros expedientes en su obsesión por someter a toda la sociedad, evadiendo enfrentar a la población y su enorme descontento en elecciones libres. Sabemos también que esa ruta nos lleva a todos hacia el despeñadero impredecible de la violencia.

Le hermosa jornada de ayer, cuyo carácter simbólico es innegable, muestra a un importante sector de la sociedad resuelto a evitar la violencia hacia la que nos empuja el proyecto socialista. ¿Será suficiente esta expresión de esperanza cívica para reencauzar la vida republicana? ¿Podremos los venezolanos evitar el desastre? Estamos en la cuenta regresiva.

 

Guillermo Tell Aveledo | @GTAveledo
Doctor en Ciencias Políticas. Profesor en Estudios Políticos, Universidad Metropolitana, Caracas.

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

Brasil y la joven esperanza de renovación política

En un país donde la clase política ha sido señalada como corrupta y deshonrosa, y con un expresidente recientemente condenado […]

Por: Rayssa Moura 14 Jul, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En un país donde la clase política ha sido señalada como corrupta y deshonrosa, y con un expresidente recientemente condenado en un escándalo de enriquecimiento ilícito, las nuevas generaciones representan la renovación necesaria para cambiar y avanzar.

En medio de la ola de escándalos de corrupción en la que Brasil está inmerso, la necesidad de rejuvenecer la política se hace cada vez más urgente en el país. No hablo tan sólo de un rejuvenecimiento de edad, sino también de ideas, propuestas y reformas.

Desafortunadamente, hoy Brasil está pasando por una crisis económica e institucional que está afectando negativamente la vida de sus ciudadanos, y con ello, la población está ansiando respuestas, cambios y justicia. Pero lo que se ha hablado en los noticieros no atiende este anhelo popular.

Cada día que pasa sólo se escucha en los medios de comunicación un nuevo acuerdo de delación premiada. Una nueva prisión (de empresarios, asesores o políticos) e incluso una nueva condena, como sucedió recientemente con el caso del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, condenado a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero. Pero, incluso condenado, Lula aún podrá apelar esta decisión en libertad y participar como candidato en las elecciones de 2018, amparado en la Ley Complementaria N° 135 de 2010, conocida como Ley de la Ficha Limpia (Lei da Ficha Limpa). Esta Ley sólo impide la candidatura de condenados por una decisión colegiada y no de un solo juzgador. Lula fue condenado en primera instancia por un único magistrado, el juez Sérgio Moro. Cabe destacar que todavía, sin comenzar a cumplir su pena, puede recurrir al Tribunal Regional de la 4ª Región (TRF-4), donde un grupo de desembargadores decidirá finalmente si mantienen esta sentencia del juez Moro o si se absuelve el ex presidente. Para que Lula sea arrestado es necesaria una decisión colegiada de estos desembargadores, conocida como sentencia (acórdão), y una condena en segunda instancia, sin fecha prevista para ocurrir. Es importante recordar que, incluso con la decisión en segunda instancia, el ex presidente podrá recurrir en libertad a partir de una decisión liminar concedida por el Tribunal Superior de Justicia, o por el Tribunal Supremo Federal. De obtener resultados negativos en estas instancias, ahí sí el ex presidente pudiera ser arrestado y volverse inelegible.

Pues bien, pasando la página en cuanto a estos hechos lamentables que ponen en tela de juicio la honorabilidad de la clase política brasileña porque uno de sus dirigintes más importantes ha sido señalado como culpable en una escandalosa causa de corrupción, nos inclinamos a pensar que la esperanza actual para Brasil reside en las nuevas generaciones.

En los últimos años se ha hecho notable una creciente participación juvenil en la política, no sólo en el Parlamento, sino también dentro de los partidos políticos y en los movimientos sociales. Los jóvenes están cambiando su forma de participación por una dinámica más activa en la que son protagonistas de actividades.

Según un reportaje del diario Folha de São Paulo, en medio del creciente descrédito de la clase política, cada vez hay más jóvenes estudiando para disputar las elecciones. Un ejemplo es el caso de un grupo de alumnos de Administración Pública, Derecho y Gestión de Políticas Públicas, de la Fundación Getúlio Vargas y de la Universidad de São Paulo. Para estos jóvenes, al mismo tiempo que la población ha dejado de creer en la política brasileña, anhela también encontrar nuevas personas y propuestas. Es una mezcla de incredulidad con esperanza de renovación.

Pero, subrayo que la juventud todavía tiene mucho para avanzar y alcanzar. Es tiempo de luchar más para ocupar espacios públicos, así como de intercambiar ideas viejas por ideas innovadoras.

Resalto una cita de un artículo del senador Cristovam Buarque, del que estoy totalmente de acuerdo: «La política brasileña necesita sustituir a sus agentes actuales por jóvenes políticos. La mayor dificultad para esta renovación está en la división de la juventud: los que se niegan a la acción política y prefieren realizar sus proyectos personales y aquellos que militan políticamente con ideas viejas. Los primeros miran hacia adelante sin ver el lado, los demás miran hacia atrás sin percibir los cambios en el frente».

Es tiempo de unidad, de mirar al frente sin perder la esperanza de un Brasil mejor. Esperamos que en las elecciones de 2018 se pueda ver a Brasil con una cara nueva y limpia, olvidando toda esta suciedad que tanto afecta y avergüenza a sus ciudadanos.

Juventud: Brasil necesita y espera por ustedes. ¡Avante!

 

Rayssa Moura | @rayvyp

Brasileña. Licenciada en Ciencia Política

 

Notas:

– El artículo del Senador Cristovam Buarque fue publicado el 27 de mayo en globo.com (Blog do Noblat).

– El reportaje del diario Folha de São Paulo, fue publicado el 26 de febrero en folha.uol.com.

 

 

 

 

 

 

Rayssa Moura

Rayssa Moura

Brasileña. Politóloga. Exsecretaria de formación política de la juventud de PSDB en Brasilia.

El significado de Europa

«Europa es nuestro futuro, nuestro destino», decía Kohl, muy citado en las últimas semanas. Y esta referncia parece más actual […]

Por: Katharina Fietz 13 Jul, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

«Europa es nuestro futuro, nuestro destino», decía Kohl, muy citado en las últimas semanas. Y esta referncia parece más actual que nunca. En tiempos de globalización, y también de populismo y terrorismo, Europa debe demostrar unidad y fortaleza.

La Unión Europea (UE) fue pensada por sus fundadores Robert Schuman (Francia), Alcide de Gasperi (Italia) y Konrad Adenauer (Alemania) ante todo como proyecto de paz. Después de las experiencias del siglo XX nunca más deberían marchar jóvenes a la guerra unos contra los otros. La economía sería un medio fundamental para el acercamiento creciente. En este contexto, Europa debe ser mucho más que un espacio para el libre comercio. Sin embargo, la institución otrora tan fuerte está debilitada.

Egoísmos nacionales pasan juntos al primer plano. La sociedad es percibida como unión para lograr ventajas individuales. A esto se agregan los intentos de extremistas que provocan miedo a través de ataques al estilo de vida occidental. París, Londres, Bruselas o Berlín no fueron las únicas ciudades de Europa que tuvieron que enfrentarse con sentimientos de impotencia y consternación. La pregunta sobre el “por qué”, surge inevitablemente. ¿Qué debe suceder dentro de un ser humano para que cometa atentados que cobren vidas inocentes? Una religión mal utilizada por fundamentalistas puede ser convertida en una suerte de lucha cultural que fomente enemistades y amenaza la convivencia pacífica justamente en estados con un alto porcentaje de migrantes.

Aparte: en los últimos años una crisis siguió a la otra. Después de la bancarrota de Grecia y la acalorada discusión sobre su permanencia o exclusión de la UE o de la unión cambiaria, siguió la crisis de los refugiados. Solamente en 2015 llegaron cientos de miles de personas a Europa, desterrados de sus países de origen por guerras, hambre y enfermedad.

Con ellos aparecieron nuevos idiomas y nuevas costumbres. Lo desconocido alarmó a muchos y dio impulso a los populistas y derechistas en Europa. Hasta hoy algunos países de la UE se niegan a reconocer que la superación de los flujos migratorios a nivel mundial constituye una tarea colectiva, a la que no habría que negarse por egoísmos nacionales.

En julio de 2016 el pueblo británico decidió finalmente dejar la UE. Por un momento Europa estuvo en estado de shock. Muchos habían temido un resultado muy justo, pero pocos habían contado con que el resultado pudiera finalmente ser el Brexit.

La mala situación en Europa fue reconocible también en la lucha electoral en Francia. La populista de derecha Marine Le Pen y su Front National lograron una movilización masiva de votante antieuropeos. Pero en esta ocasión fue solamente un susto y finalmente fue elegido presidente Emmanuel Macron, un convencido europeísta. Él, conjuntamente con Angela Merkel quiere fortalecer el eje franco alemán y darle así un nuevo impulso a Europa. También fueron alentadores los resultados en Austria y los Países Bajos, en los que los populistas tampoco lograron imponerse.

A menudo se dice que Europa debe defenderse mediante sus valores. Y los críticos se preguntan si Europa realmente tiene valores. ¿No será que los países europeos son demasiado diferentes como para poder hablar de valores comunes? Por supuesto que persisten diferencias que ni siquiera el más europeo de los europeos quiere eliminar. Sin embargo, la UE fue fundada sobre principios que sí pueden ser vistos como valores compartidos. En los Tratados de Lisboa dice literalmente que “La Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías.”

En este punto, Europa puede estar orgullosa. “La unidad alemana y la europea siempre estuvieron juntas tanto para Konrad Adenauer como para Helmut Kohl”, decía Bill Clinton en la ceremonia funeraria del ex Canciller Federal. Llegó el momento de que todos los estados y todos los ciudadanos de la Unión Europea tomen conciencia al respecto. Europa no entierra, sino que fortalece valores. Y solamente en forma conjunta los estados europeos podrán enfrentar y resolver los desafíos globales, como el terrorismo y el cambio climático, así como la resistencia al libre comercio.

Una señal prometedora la constituye el movimiento “Pulse of Europe” en el que ante todo gente joven defiende la Europa unida de los ataques populistas. Durante demasiado tiempo la Unión Europea fue difamada como monstruo burocrático con reglas que nadie necesita. Mientras tanto la idea europea original ocupa otra vez el primer plano: Europa es un proyecto por la paz y solamente una unión firme de sus 500 millones de ciudadanos estará en condiciones de persistir frente a un comercio globalizado y defender así los valores europeos.

 

Katharina Fietz
Alemana. Estudiante de economía y practicante en la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

Traducción de Manfred Steffen
Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

 

 

 

Katharina Fietz

Katharina Fietz

Alemana. Estudiante de Economía. Practicante en la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo.

Después de la tormenta…

En 28 años posteriores a la caída del dictador Alfredo Stroessner, Paraguay tuvo un arduo camino en la construcción de […]

Por: Wolfgang Adrian Urtlauf 12 Jul, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En 28 años posteriores a la caída del dictador Alfredo Stroessner, Paraguay tuvo un arduo camino en la construcción de sus instituciones. Fraudes electorales, el asesinato de un vicepresidente, juicios políticos, renuncias, intentonas golpistas entre otros malabares de la política bananera, dieron palos a la joven democracia.

Postormentaparana ©Jennifer Urtlauf

Los últimos tres Presidentes electos (Duarte 2003, Lugo 2008, Cartes 2013) buscaron continuar en el poder intentando modificar la constitución vía enmienda de la misma, lo cual está vetado por la mismísima Carta Magna que prevé la reforma constitucional (asamblea constituyente) para la modificación de cuestiones de trascendental importancia como ser la posibilidad de reelección y la duración de los mandatos.

Duarte terminó su aventura con levantamientos populares y protestas que sirvieron de catapulta para que el entonces obispo Fernando Lugo saltara al ruedo político y terminara convirtiéndose en el primer presidente no colorado desde 1947.

Ya siendo presidente, Lugo insinuó, a través de sus bases más radicales, la idea de la reelección vía enmienda. Tras este y otros escándalos terminó destituido por un juicio político nueve meses antes de finalizar su mandato.

Pero ninguno había llegado tan lejos como lo hizo recientemente Cartes que logró que el Senado apruebe la enmienda en una sesión de dudosa legalidad, hecho que enardeció al pueblo y generó protestas que terminaron con el incendio del Congreso y el asesinato de un joven político opositor dentro del recinto del Partido Liberal (mayor partido de oposición del país). Luego de un par de semanas caóticas Cartes desiste públicamente de presentarse como candidato y el proyecto de enmienda es rechazado por la cámara baja.

Cuáles fueron los motivos de la “retrocedida” del Presidente Cartes? Algunos dicen que fue la presión de la Iglesia Católica a través de la Conferencia Episcopal Paraguaya, otros que fue la posición de “preocupación” adoptada por la Embajada de los Estados Unidos Finalmente hay sectores que dan este merito a la presión ejercida por el pueblo al salir a las calles. Particularmente creo que todo lo mencionado incidió, y agregaría en la balanza el resultado de varias encuestas que señalaban una amplia derrota del “sí” en el referéndum necesario para aprobar la enmienda.

Apenas apagadas las brasas del conflicto, se inició la carrera para suceder al presidente. Los contendientes de la futura elección van apareciendo. En Paraguay las elecciones cuentan con “dos rounds” bien definidos: elecciones internas de los partidos simultáneas en diciembre de 2017, y luego las generales en abril del 2018.

Las internas del partido colorado prometen ser duras. Por un lado el oficialismo que responde al liderazgo del presidente Cartes, acaba de oficializar la candidatura del exministro de Hacienda Santiago Peña, figura joven y de un excelente currículo técnico, pero sin historial de militancia política. Peña se afilió al Partido Colorado hace apenas ocho meses pero proviene de familia liberal (histórico adversario del Partido Colorado). Si bien esta falta de militancia puede ser bien vista por el votante independiente, al interior del Partido Colorado, la tradición caudillista y los 130 años de historia hacen que este factor le juegue en contra en las primarias .Por otro lado la disidencia colorada cierra filas con la figura de Mario Abdo Benítez, hijo de un caudillo colorado de la dictadura Stronista, que representa la tradición y militancia colorada, pero sin el sustento técnico y de preparación que posee Peña. La fortaleza de uno es la debilidad del otro.

En los partidos de oposición las cosas se ven turbias, la precandidatura del presidente del Partido Liberal Efraín Alegre, no parece ser lograr aglutinar por sobre las diferencias generadas en su partido en los conflictos sobre la reelección. Los liberales son la segunda fuerza política pero tienen claro que sin una alianza fuerte entre todos los sectores de oposición, la victoria en abril próximo sería casi imposible. Algo parecido pasa dentro de la izquierda: los más extremos siguen afirmando que buscaran candidatear a Fernando Lugo pese a que jurídicamente esto es inviable, mientras que también suena el nombre de Mario Ferreiro, exshowman de la televisión y actual intendente de la capital (Asunción), quien aún no expresó abiertamente su deseo de entrar al ruedo, pero es la única figura de izquierda que ha conseguido un triunfo electoral importante como es la administración de la comuna capitalina, además las encuestas lo posicionan favorablemente.

Este es el panorama de la política paraguaya para los próximos meses, no sabemos quién nos gobernará en el 2018, pero esperamos que la jugada de reelección de Cartes haya sido la tercera y la vencida, que el próximo presidente haya aprendido de los errores de sus tres antecesores, y así entonces por fin, tal vez después de tanta tormenta efectivamente llegue la calma.

 

Wolfgang Adrian Urtlauf Acosta  | @adrianurtlauf

Abogado. Concejal Municipal de la Ciudad de Santa Rita, Alto Paraná, Paraguay

 

 

 

Wolfgang Adrian Urtlauf

Wolfgang Adrian Urtlauf

Abogado. Concejal Municipal de la Ciudad de Santa Rita, Alto Paraná, Paraguay

Cumbre del G20

La consolidación de Merkel como líder mundial. Mucho se ha hablado durante y después de la reciente cumbre del G20 […]

Por: Jaime Rosemberg 11 Jul, 2017
Lectura: 4 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La consolidación de Merkel como líder mundial.

Cumbre G20, 7-8 de julio de 20147, Hamburgo, Alemania | Foto: Consejo de la Unión Europea

Mucho se ha hablado durante y después de la reciente cumbre del G20 realizada en Hamburgo, del verdadero infierno en el que se convirtió esta ciudad por obra y gracia de los feroces grupos de manifestantes antiglobalización, que parecen no encontrar mejor camino que la violencia directa para mostrar su disconformidad con el sistema capitalista y los líderes de las principales potencias del mundo.

Pero esta no fue solo la cumbre de la violencia, ni tampoco la reunión donde quedó sellada la virtual soledad de los Estados Unidos en el escenario mundial. Sin minimizar el arraigo que las ideas de los manifestantes pueda tener en un porcentaje de la juventud europea, y el poco interés mostrado por los mandatarios del G20 a problemas que los afectan directamente, como el de los refugiados, la canciller alemana Angela Merkel pudo consolidar en la organización de esta cumbre su liderazgo más allá de los límites de la Unión Europea, en momentos en que las disidencias y la imprevisibilidad parecen ser los comunes denominadores a escala mundial.

El documento final de la cumbre contiene —al menos en sus anexos— referencias al calentamiento global que el presidente norteamericano Donald Trump considera un detalle menor. También al libre comercio como el mejor sistema para el desarrollo y bienestar de las naciones, aunque con la salvedad del cuidado de las «producciones locales» que pregonan los países que quieren cerrar sus economías. A la cabeza de Europa, y con aliados como China, Canadá o Argentina, Merkel impuso una visión del mundo más abierta y colaborativa. Lejos estuvo Trump, con el apoyo ocasional de Gran Bretaña y (a medias) de Rusia, de lograr consenso en torno a sus ideas, tan criticadas en su propio país.

Como anfitriona, Merkel pudo haberse evitado las críticas de los medios alemanes a meses de las elecciones mudando al G20 a una zona más alejada del país. Eligió Hamburgo, donde los grupos de izquierda radicalizados tienen su base desde hace varias décadas, en barrios antiglobalización como Sankt Pauli, ubicado a pocos kilómetros de donde las cabezas del mundo estuvieron reunidos el fin de semana. ¿Error? Difícil de creer, aunque en todo caso el modelo que se propone es diametralmente opuesto al de China, país que organizó la cumbre del G20 el año pasado en una Hangzhou vacía, con presidentes sin contacto alguno con la población local.

Entre los aliados que busca Alemania está claramente la Argentina. La sintonía entre Merkel y el presidente Mauricio Macri, que quedó evidenciada en la reciente visita de la canciller alemana a Buenos Aires, quedó reafirmada en Hamburgo, donde Argentina tomó la posta para la realización de la próxima reunión del G20, a fines de 2018.

Para Macri fue también esta una cumbre provechosa. Además de sus charlas con presidentes de países emergentes como India, Singapur y Sudáfrica, obtuvo del presidente francés Emmanuel Macron un guiño para avanzar en el trabajoso pero inminente acuerdo UE-Mercosur, que servirá para compensar a ambos bloques en su búsqueda de contrapeso contra las políticas proteccionistas de Trump. A pesar de su vieja amistad con el presidente norteamericano, también Macri parece convencido de que su batería de reformas económicas y sociales encuentra oídos más receptivos en la UE que en Washington.

 

Jaime Rosemberg | @JaimeRosemberg
Periodista político. Diario La Nación de Buenos Aires. Cubrió la cumbre del G20 para este medio.

 

Jaime Rosemberg

Jaime Rosemberg

Periodista. Sección «Política», diario «La Nación» de Buenos Aires

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