¿Hacia una democratización de derechos para los más jóvenes?

La participación de los y las jóvenes en la vida de las democracias ha cobrado un rol preponderante en las […]

Por: Maria Delfina Larriva 10 Jul, 2017
Lectura: 6 min.
Foto: Dirección de Reforma Política y Electoral. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La participación de los y las jóvenes en la vida de las democracias ha cobrado un rol preponderante en las últimas décadas y esto los visibiliza como sujetos políticos y sociales con derechos y obligaciones. Las elecciones que toman en esta etapa vital de sus vidas los acercan cada vez más a la vida adulta, por lo que también deben reconocerse como actores cuyas opiniones e intervenciones son legítimas. En este sentido, la ampliación de sus derechos políticos se ha presentado como una herramienta que apunta a quebrantar las estigmatizaciones y avanzar hacia situaciones igualitarias.

Foto: Dirección de Reforma Política y Electoral. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Jóvenes en simulacro de votación | Foto: Dirección de Reforma Política y Electoral, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

El reconocimiento de ciertos derechos se ha visto reflejado tanto en el plano internacional como en el nacional argentino a partir del desarrollo de un cuerpo normativo que reconoce, entre otros derechos, el de ser escuchado. Así, en el ámbito internacional de los derechos humanos la Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989) revela la construcción de un corpus iuris, que avanza en el terreno de derechos de los niños, niñas y adolescentes y obliga a los Estados a proteger y garantizar un piso mínimo de derechos y a adaptar su legislación y políticas públicas a tal fin.

En América Latina, y particularmente en Argentina, el tema de los jóvenes y su participación en el ámbito público ha cobrado cada vez más fuerza, lo que demuestra que estos se han constituido como sujetos de derecho cuya voz y acción tienen peso en la agenda pública. Las movilizaciones, de las que son parte en carácter de estudiantes, defensores(as) y promotores(as) de derechos de las minorías (hoy en día vinculados especialmente con la cuestión de género) y en reclamo de justicia, refuerzan la necesidad de que sean reconocidos(as) como ciudadanos(as) y sujetos de pleno derecho.

Entre los múltiples espacios de participación juvenil existentes, el electoral ha cobrado relevancia en los últimos años. En el ámbito doméstico, la ley nacional n.º 26774, sancionada en 2012, reconoce el derecho a ejercer el voto a partir de los 16 años. Esto impuso un nuevo debate en torno a la inclusión en el marco normativo de cada provincia de la obligatoriedad del voto y la efectivización de este derecho a través de herramientas ejecutadas a partir de diferentes iniciativas, estatales o de la sociedad civil.

Nos interesa aportar en este artículo sobre la manera en se puede lograr la efectivización de este derecho a participar, como parte de una cuestión social [1] que debe ser mirada más allá de la mera incorporación de los jóvenes en el padrón electoral.

En primer lugar, nos interesa indagar en las políticas que se han articulado desde el aparato estatal para garantizar que todos(as) los(las) jóvenes puedan ejercer el derecho al voto, teniendo en cuenta que, tradicionalmente, estos asumen una postura adultocéntrica que los deja muchas veces fuera de los debates públicos. La discusión parlamentaria en 2012 suscitó polémicas dentro de los bloques partidarios involucrados en la sanción de la ley de voto joven pero no se conoció ninguna iniciativa que evidenciara el posicionamiento de los(las) jóvenes en torno a esta ley.

En segundo lugar, nos preguntamos si el derecho a votar (derecho civil y político) puede realmente efectivizarse en sociedades desiguales donde muchas veces los derechos básicos (a la alimentación, salud, vivienda y educación) no son garantizados para el conjunto de la sociedad. No buscamos caer en reduccionismos sino pensar en cuáles son las deudas que los Estados tienen con sus ciudadanos, no solo en términos jurídicos tradicionales, sino como personas con derechos humanos fundamentales.

Por último, asumiendo que frente a estas desigualdades latentes los jóvenes representan la voz transformadora, entendemos que es necesario preguntarnos si existen espacios de participación reales, cuáles son y cuál es la verdadera incidencia de los jóvenes en estos.

La concatenación de respuestas a estas preguntas debería analizarse desde la perspectiva de los(as) jóvenes como sujetos de derecho, iguales para todos(as) y exigibles frente a un Estado cuya obligación es la de ampliar esos derechos a partir de leyes, políticas públicas y acciones concretas. La sociedad en su conjunto tiene el deber de ver y entender a los(las) jóvenes como actores legítimos en sus reclamos.

Norberto Bobbio (1986) nos invita a pensar en la democratización como un proceso que debe ir más lejos que la mera inclusión de electores (votos), entendiendo que se generan nuevos centros de poder más allá de Estado. Hay que entender la democratización como el paso de una democracia política a una democracia social, en donde pueda efectivizarse la extensión del poder ascendente de la sociedad política —representada por instituciones burocráticas y jerárquicas— hacia la ciudadanía que conquista nuevos espacios de poder dentro de sus espacios vitales (por ejemplo, en sus escuelas, fábricas y familias).

A partir de ello, invitamos a pensar en el desafío que implica comenzar a trabajar desde la perspectiva de la democratización de los derechos, que incluye al ámbito electoral y lo trasciende. «Únicamente la democracia permite la formación y la expansión de las revoluciones silenciosas» (Bobbio, 1986).

 

[1] La cuestión social, en los términos acuñados por Oszlak y O’Donnell (1976), es un nudo problemático que se ve sujeto a un complejo proceso tejido por diferentes actores a lo largo de la historia y que obligaría al Estado a tomar una posición a través de políticas estatales.

 

Bobbio, N. (1986). El futuro de la democracia (vol. 177). México: Fondo de Cultura Económica, pp. 42-44.

Oszlak, O., y O’Donnell, G. (1995). «Estado y políticas estatales en América Latina: hacia una estrategia de investigación», Redes, 2(4).

 

Delfina Larriva
Argentina. Licenciada en Ciencia Política. Coordinadora general de programa «Mi voto, mi elección»

 

Maria Delfina Larriva

Maria Delfina Larriva

Argentina. Licenciada en Ciencia Política. Coordinadora general del programa «Mi voto, mi elección»

Asedio al Parlamento en Venezuela

Al mejor estilo de José Tadeo Monagas en 1848, grupos paramilitares del Estado asediaron la Asamblea Nacional por más de […]

Por: Andrea Mesa-Atencio 7 Jul, 2017
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Sangre de parlamentarios y trabajadores mancha las paredes del Parlamento | Foto: Andrea Mesa
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Al mejor estilo de José Tadeo Monagas en 1848, grupos paramilitares del Estado asediaron la Asamblea Nacional por más de siete horas. Más de 350 personas fueron retenidas en el recinto parlamentario y resultaron heridos siete diputados y cinco trabajadores.

Sangre de parlamentarios y trabajadores mancha las paredes del Parlamento | Foto: Andrea Mesa
Signo de la violencia, sangre de parlamentarios y trabajadores en las paredes del Parlamento, 5 de julio de 2017 | Foto: Andrea Mesa

Este 5 de julio, día de la firma del Acta de la Independencia de Venezuela, quedó en evidencia una vez más la violencia del régimen de Nicolás Maduro.

Preparados para celebrar los actos del Día de la Independencia, nos reunimos en el Palacio Federal, cada quien a sus labores, para rendir honores a esta fecha patria. Ya muy temprano en la mañana, el día no pintaba pacífico. Altos funcionarios del gobierno —entre ellos, el vicepresidente, el ministro de Interior y el ministro de Defensa— se habían presentado en la sede de la Asamblea Nacional sorpresivamente para organizar un acto no previsto del Día de la Independencia, con seguidores del régimen. Luego las autoridades del Ejecutivo se retiraron, pero los seguidores permanecieron en el lugar.

Siguieron las horas y quienes hemos dado la lucha por el rescate de la institucionalidad y la libertad de nuestro país nos íbamos sumando al recinto parlamentario para dar al país una muestra de civismo, un acto en el que se resaltarían los valores democráticos de nuestra independencia.

Minutos después de comenzada la sesión especial de la Asamblea Nacional, un grupo de paramilitares asaltaron el Parlamento. Correr por nuestras vidas se hizo imperioso en ese momento: sabíamos que venían a hacernos daño.

En medio del asedio, quedé atrapada en la oficina de la Presidencia de la Asamblea. Allí, muchos trabajadores lloraban y gritaban. Desde la ventana vi cómo los paramilitares golpeaban a un diputado hasta más no poder.

Miedo, ira, impotencia corrían dentro de mí. Los órganos de seguridad del Estado veían cómo sucedía todo y no actuaron ni sacaron a los violentos hasta que los diputados ya no podían resistir más y estaban siendo golpeados cruelmente.

Apenas se retiraron, bajé de la oficina. Había manchas de sangre en las paredes y personas heridas recibían los primeros auxilios de nuestros compañeros. Me sentí llena de impotencia. Mientras el régimen de Maduro estaba haciendo un acto de la independencia, reinaba en nuestro país la «soberanía de la pólvora» —como diría Juan Germán Roscio, redactor del Acta de Independencia—.

Pasaron más de siete horas antes de que decidiéramos salir, aunque un grupo grande ya había logrado pasar en medio de un cordón de la Guardia Nacional. Sin embargo, se seguían escuchando detonaciones y pensaba que salir era una opción arriesgada.

Llegó el momento. Parados en la puerta, nos indicaron que debíamos evacuar. Un cordón de la guardia, que dejaba colar fuegos artificiales, cócteles molotov y artefactos explosivos era el camino por donde debíamos salir. Comencé a caminar y faltando unos cincuenta metros de donde nos esperaban los carros para salir, escuché a alguien decir: ¡no corran! Pero seguí. Y cuando estamos a menos de diez metros, sonó una detonación muy fuerte. No era distinta de las demás, solo que cada vez nos acercábamos más a ellas. Logramos llegar a un carro. Seguían las detonaciones. Habían cerrado la salida principal, pues los violentos ya estaban afuera esperándonos. Tras largas horas de angustia logré llegar a mi casa.

Aún con mi impotencia, con mi ira y mis ganas de tener un país mejor, me fue imposible no derramar lágrimas por lo sucedido. ¡Pero tengo la certeza de que los buenos somos más! Hoy estoy aun más firme. Creo que más temprano que tarde vamos a recuperar Venezuela. Seguiremos en la calle dando la batalla, seguiremos desde la Asamblea trabajando por reconstruir la república civil que logramos hace 206 años con nuestra independencia.

¡Feliz día de la Independencia de Venezuela!

Andrea Mesa | @AndreaMesaN
Abogada. Asistente parlamentario en la Asamblea Nacional de Venezuela. Militante de Primero Justicia

 

Andrea Mesa-Atencio

Andrea Mesa-Atencio

Abogada especialista en Derecho Constitucional y Parlamentario. Ex Coordinador de Proyectos en la Fundación Konrad Adenauer. Especialista en procesos legislativos, políticas públicas y gobernanza. Formó parte del equipo de la Asamblea Nacional de Venezuela, donde trabajó en reforma constitucional y redacción legislativa.

China en América Latina: ten cuidado de los riesgos políticos

Los países de América Latina deben tener cuidado de los riesgos en cuanto a corrupción y estabilidad política que implica […]

Por: Dr. Ralf Juan Leiteritz 6 Jul, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los países de América Latina deben tener cuidado de los riesgos en cuanto a corrupción y estabilidad política que implica un acercamiento económico más estrecho con la República Popular de China.

La propuesta más importante de la administración Trump con respecto a América Latina ha consistido en la construcción de un muro que separe a Estados Unidos de México. Esa es una gran señal de la importancia que este nuevo gobierno va a darle a los asuntos políticos y económicos de América Latina, indicando que su presencia va a empezar a reducirse, lo cual ha abierto las puertas para que nuevos actores ocupen el lugar que hasta el momento había ocupado Estados Unidos.

El mejor candidato es China. Durante los últimos años el país asiático ha aumentado su oferta de productos financieros hacia América Latina, pasando de una oferta inexistente en 2006 a más de 20,000 millones de dólares en 2016, de acuerdo a datos del centro de pensamiento The Inter-American Dialogue. Por el lado del comercio, los datos muestran que las exportaciones de América Latina hacia China se han incrementado desde 2014, aprovechando el aumento en el tamaño de la clase media del país asiático y su permanente demanda por materias primas. Esta nueva cercanía económica, y la posibilidad de su fortalecimiento en el corto plazo, es considerado una razón para celebrar por parte de los gobierno latinoamericanos. Sin embargo, la lógica del comercio y de oferta de productos financieros por parte de China es distinta a la de Estados Unidos, y sus efectos políticos y económicos pueden ser poco deseados por parte de los países latinoamericanos.

El ejemplo de los países africanos es un buen referente para calcular los riesgos a los que se exponen los países latinoamericanos. Se ha podido comprobar que el aumento en materia de oferta financiera y en cooperación para el desarrollo económico por parte de China ha intensificado la intensidad del conflicto interno en los países que más se han beneficiado de esa cercanía. Asimismo, se ha podido apreciar un deterioro en la calidad institucional de dichos países: se ha reducido la capacidad de controlar la corrupción, y el monopolio de la fuerza y la estabilidad política del gobierno se han visto reducidos.

Con el fin de evitar este tipo de consecuencias poco deseadas, los países latinoamericanos deben prepararse para recibir una mayor atención por parte de China. Hasta el momento los países que han recibido una mayor cantidad de ayuda para el desarrollo y oferta financiera son aquellos que ya cuentan con un ambiente institucional poco robusto: los que tienen una menor capacidad para controlar la corrupción y los que tienen un menor nivel de estabilidad política, de acuerdo a la base de The Worldwide Governance Indicators. Esto sugiere que los países que se van a empezar a acercar a China son los que en el pasado han hecho grandes esfuerzos encaminados a fortalecer el ambiente institucional, ganando réditos políticos y económicos. Las acciones que se deben tomar en materia de política pública para evitar que estos beneficios se pierdan tienen que ver con el fortalecimiento de la capacidad institucional para el control de la corrupción, con el aumento en la capacidad de garantizar la seguridad de quienes habitan en su territorio, y, en especial, el fortalecimiento de los mecanismos de participación ciudadana.

 

PhD Ralf J. Leiteritz

Profesor titular y director de la escuela doctoral en la Facultad de Ciencia Política, Gobierno, y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario en Bogotá

 

 

Dr. Ralf Juan Leiteritz

Dr. Ralf Juan Leiteritz

Profesor titular y director de la escuela doctoral en la Facultad de Ciencia Política, Gobierno, y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario en Bogotá

Una sola y gran grieta: la social

En Argentina coexisten dos grietas: la política y la social. Y es realmente importante diferenciarlas, ya que, de ambas, solamente […]

Por: Julio Augusto Picabea 5 Jul, 2017
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Villa miseria en Buenos Aires | Foto: Sbassi, vía Wikicommons
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En Argentina coexisten dos grietas: la política y la social. Y es realmente importante diferenciarlas, ya que, de ambas, solamente una tiene incidencia en la calidad de vida de un gran número de ciudadanos: la social.

Villa miseria en Buenos Aires | Foto: Sbassi, vía Wikicommons
Villa miseria en Buenos Aires | Foto: Sbassi, vía Wikicommons

Si uno busca la definición de la palabra grieta en el diccionario de la Real Academia Española, encontrará que una de sus tres acepciones refiere a ‘dificultad o desacuerdo que amenaza la solidez o unidad de algo’. En Argentina hablar de la grieta ha devenido en costumbre para la opinión pública. Casi una moda. Se ha vuelto una constante observar a políticos, periodistas, intelectuales, docentes, estudiantes, etcétera, mencionar esta palabra en todas aquellas cuestiones que presentan alguna dificultad para arribar a un consenso. Siempre hay un mismo culpable: la grieta . ¿Esto es así? ¿Efectivamente existe un desacuerdo en la sociedad argentina que favorece su desunión?

En mi opinión, en Argentina coexisten dos grietas: la política y la social. Y es realmente importante diferenciarlas, ya que solo una de ellas tiene incidencia en la calidad de vida de un gran número de ciudadanos: la grieta social. Comenzaré por la primera. Vivimos la grieta política todos los días quienes, en términos de Jaime Durán Barba, conformamos el denominado círculo rojo. Este espectro representa no más del 20 % de nuestra sociedad y está integrado por todas las personas a quienes les interesa lo político. Vivimos esa grieta en los Parlamentos, ministerios, Poder Judicial, universidades, escuelas, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil. Es la variación en el entendimiento ideológico sobre cómo debe hacerse el manejo de lo público.

Según la ONG Latinobarómetro, entre un 30 % y un 50 % de la sociedad argentina se encuentra impregnada por un sesgo izquierdista. En su cosmovisión predominan valores tales como el nacionalismo y el proteccionismo económico. Son antimercado, consideran que el Estado y no el individuo es el principal responsable del bienestar individual, y tienen preferencia por líderes de tipo mesiánico. Mientras tanta, el resto de la sociedad brega por mejores democracias (liberales) y cree en el esfuerzo individual como motor del éxito personal. Esta grieta es eso: la diferente cosmovisión política. Pero como afirmé, solo vive en el círculo rojo. Estas concepciones y discusiones ideológicas tienen carácter existencial solo en ese círculo. Al conjunto de la sociedad esto no le importa en lo más mínimo.

La verdadera y gran grieta es la social. Esta amplísima brecha que existe en el acceso a una calidad de vida digna, de algunos con respecto a otros, es la gran deuda (política) de nuestro país. Hoy, uno de cada tres ciudadanos argentinos es pobre. En este aspecto es en el que debe articularse una verdadera política de Estado; un gran «pacto de La Moncloa» al que se convoque a los diversos sectores políticos y cuyo fin último sea sacar a ese 30 % de argentinos de la pobreza; una política pública que goce de los caracteres de estabilidad y perdurabilidad; terminar con las peleas absurdas entre políticos para buscar la solución —al menos en el caso concreto— a una problemática estructural de nuestro país. Una problemática que impide nada más y nada menos que vivir dignamente a un tercio de nuestra población.

Entonces, es menester entender que existe una sola grieta con real incidencia en la calidad de vida de un gran conjunto de nuestra ciudadanía: la grieta social. Es la expresión material de la falta de oportunidades de progreso que sufre un tercio de la población argentina. El Gobierno debe, mediante políticas de Estado, con horizontes temporales largos, buscar garantizar esas oportunidades si quiere pensar en una proxima generación que pueda vivir dignamente, sin preocuparse de males como la inseguridad y el narcotráfico.

En resumen: ¿la sociedad está dividida? Sí. ¿Hay una grieta? Sí. ¿Cuál es? La social. Es la que realmente importa.

 

Julio Augusto Picabea | @julitoap
Argentino. Abogado. Maestrando en Políticas Públicas de la Universidad Austral, Buenos Aires. Presidente de la Fundación Tucumán Propone

 

Julio Augusto Picabea

Julio Augusto Picabea

Abogado y especialista en Administración Pública (Universidad Nacional de Tucumán, Argentina). Magíster en Políticas Públicas (Universidad Austral, Argentina). Coordinador y docente en la Carrera de Ciencias Políticas de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA). Presidente de Fundación Proponer. Miembro del Consejo Consultivo de Fundación León.

Venezuela: estado fallido vs estado insurgente

La confrontación violenta protagonizada por la sociedad que resiste en defensa de la democracia y las Fuerzas Armadas que actúan […]

Por: Ángel Arellano 4 Jul, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La confrontación violenta protagonizada por la sociedad que resiste en defensa de la democracia y las Fuerzas Armadas que actúan de forma delictiva bajo las órdenes del gobierno de Maduro, arrojan números de terror. La desinstitucionalización del país oscurece cualquier salida política a la crisis y da paso a la posibilidad de un conflicto más extremo.

Luego de que el coronel Vladimir Lugo, un personaje proveniente del riñón chavista en las Fuerzas Armadas, gritara, insultara y empujara al presidente del Parlamento, se esperaba que Nicolás Maduro lo condecorara en Cadena Nacional de radio y televisión, lo cual sucedió al día siguiente. El accionar totalitario del régimen venezolano, atroz y sin barreras morales ni éticas, ha derivado en una agenda por demás predecible.

El siglo XX sirvió para dejar claro que las experiencias “socialistas” devienen en prácticas autoritarias que condenan a sus pueblos al hambre, la miseria, la muerte y la destrucción. Es ingenuo pensar que la historia cambiará en un mundo globalizado que se aleja de las ideologías e impone el pragmatismo como modelo para sortear los difíciles retos actuales.

Sin embargo, siempre hay quienes estén dispuestos a alimentar la utopía, aun cuando durante su construcción, marcada por el fracaso económico y por una impresionante diáspora de jóvenes, empresarios y profesionales, se aniquile a la población civil. Si bien el chavismo es culpable directo de la forma delictiva con la que atacan a la sociedad que se ha levantado contra el caos que instaló en Venezuela, la élite política progresista regional, que lo apoyó en la ficción de la revolución bolivariana, es solidaria y lo alienta. Para buena parte de la izquierda iberoamericana, los atropellos, torturas y muertos, son políticamente correctos.

La solidaridad es mucho más discreta que antes, por supuesto, pero solidaridad al fin. Tanta culpa tiene Maduro de asesinar manifestantes, como Raul Castro, José Mujica, Rafael Correa, Cristina Fernández de Kirchner, Evo Morales, Lula da Silva y Daniel Ortega, quienes aplauden estos “esfuerzos antiimperialistas” y “antiderecha” que en nada suman para que Venezuela deje de depender de los pagos en efectivo que hace su mejor comprador de petróleo: Estados Unidos.

El estado chavista/sin Chávez es pobre, incapaz, fanatizado y radicalizado. Tiene una diminuta base social y se sustenta en el apoyo corporativo de las Fuerzas Armadas. Es un estado fallido atrincherado en la infraestructura del poder y en la violencia: oficial (policías, cuerpos de inteligencia y militares), y paraoficial (colectivos paramilitares, bandas delincuenciales).

“Lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas”, dijo Maduro. Sin puntos ni comas planteó la lucha armada contra una sociedad que resiste en las calles desde hace más de 90 días, cuando un par de sentencias del Tribunal Supremo de Justicia liquidaron la precaria división de poderes que existía y eliminó la Constitución Nacional.

Esta sociedad que lucha encuentra sus máximos referentes en la Asamblea Nacional; en los líderes de los partidos de la MUD; en la dirigencia de los cuerpos civiles (movimiento estudiantil, iglesias, gremios…); en los gobernadores, legisladores, alcaldes y concejales opositores; en el único rector disidente del Consejo Nacional Electoral; y, ahora, en la Fiscal General de la República (una división imprevista dentro de la corporación chavista). Así conforma un “estado insurgente” que se levanta contra el desastre para solicitar la reinstauración del orden constitucional y en consecuencia convoca un plebiscito. El choque de ambos estados, el fallido y el insurgente, está dando paso a una guerra civil no reconocida por los gobiernos de América pero que ya ha cobrado la vida de 87 personas y ha generado miles de heridos, presos, torturados y desaparecidos.

En medio del desconcierto propio del conflicto, diversos intentos de héroes fugaces aparecen en la escena para confundir y añadir más desorden a esta situación ya perturbadora. Fue el caso del piloto del Cicpc que informó por redes sociales que atentaría contra el TSJ, voló en helicóptero sobre Caracas con una pancarta llamando al desconocimiento del régimen y luego desapareció. Nada quedó claro. Lo que sí salió a la luz fue que el sujeto participó en una película local de policías y ladrones de baja factura. También, otro hecho con fines similares ocurrió cuando el periodista opositor exiliado en Miami, Leopoldo Castillo, informó a través de su cuenta de Twitter que Leopoldo López estaba muerto, lo cual era falso. En ambas situaciones de crispación y angustia el gobierno avanzó en represión y desmantelamiento institucional.

Este panorama nos deja las siguientes interrogantes, que por terrible y sensacionales que parezcan, son las que nadie logra responder: ¿qué hace falta para que Venezuela sea reconocida en América y el mundo como una dictadura? ¿Cuántos muertos, presos, torturados y desaparecidos son necesarios para confirmar globalmente que estamos ante una guerra civil? ¿De qué sirven los derechos humanos cuando los organismos que deberían velar por su cumplimiento no actúan?

 

Ángel Arellano | @angelarellano
Venezolano. Doctorando en Ciencias Políticas, integrante del Centro de Formación para la Democracia

 

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.

De la juventud a la adultez: el «bildungsroman» del Estado

¿Por qué tantos jóvenes en la Argentina eligen transitar los llamados «mejores años de la vida» dentro del Estado? ¿Cómo […]

Por: Sofía de Cucco 3 Jul, 2017
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¡Soy joven! | Foto: Facebook de Soy Joven
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

¿Por qué tantos jóvenes en la Argentina eligen transitar los llamados «mejores años de la vida» dentro del Estado? ¿Cómo nos prepara esta formación profesional para afrontar las complejidades del mundo de hoy?

«Para cambiar la realidad hay que involucrarse». Equipo de la Subsecretaría de Juventud en La Emilia ayuda a los vecinos afectados por las inundaciones | Foto: Soy Joven
«Para cambiar la realidad hay que involucrarse». Equipo de la Subsecretaría de Juventud en La Emilia ayuda a los vecinos afectados por las inundaciones | Foto: Soy Joven

¿Quién no leyó o escuchó hablar de novelas como Demian de Herman Hesse o El guardián entre el centeno de J. D. Sallinger? Son historias que quedan grabadas en los corazones de sus lectores. Tanto, que fueron bautizadas como un género propio: son las llamadas bildungsroman, o novelas de aprendizaje-crecimiento, que narran la transición de la niñez o juventud hacia la vida adulta.

Ahora bien, esta es una etapa de la vida en la que todavía estamos conociéndonos a nosotros mismos, entendiendo cuáles son nuestras fortalezas y debilidades y comenzando a construir un proyecto de vida propio. De hecho, durante la juventud es que se termina de conformar nuestra identidad como personas.

En estos días estuve haciendo algunas preguntas orientadoras a colegas menores de treinta años: ¿por qué empezaron a trabajar en el Estado argentino?, ¿cómo sienten que moldeó su personalidad?, ¿qué es lo que más y lo que menos les gusta de ello? En las cuarenta respuestas que recibí de personas tan dispares, había un denominador común: todos trabajan en el Estado porque tienen la convicción de que ese es el único lugar desde el cual se puede verdaderamente conocer y mejorar la realidad.

Esta capacidad de ver la potencia transformadora del Estado es algo que tiene mucha relación con nuestra visión de la vida como jóvenes. Una vez, en una reunión de equipo, una directora nos dijo: «Acá les van a decir siempre que no. Si se quedan con eso, no van a llegar a ningún lado. Su objetivo es que les digan que sí». Esa energía por buscar el sí dentro del marco de lo institucional y una sana ingenuidad son algunas de las características que hacen del nuestro un valor agregado en una trama estatal que está acostumbrada a todo lo contrario. En el Estado argentino, ir de la idea a la acción puede implicar un abismo que muchas veces solo se acorta con creatividad, ingenio y perspicacia.

Según el estudio Doing Business 2016 del Banco Mundial, en los países de la OCDE el tiempo que lleva por año hacer trámites para pagar impuestos es de 177 horas. En América Latina y el Caribe son 361 horas al año. En el caso de la Argentina, hacer un trámite lleva 405 horas. O sea, una hora por día, todos los días del año.

En este contexto son muchas las trabas que se presentan a diario. De hecho, al preguntar qué era lo que menos les gustaba de trabajar en el Estado, la gran mayoría respondió «la burocracia» o «la lentitud para poder ejecutar acciones concretas». Curiosamente, sin embargo, muchos dijeron aprender gracias a esto sobre la importancia de los procesos, a cultivar la paciencia, a encontrar soluciones creativas para poder ejecutar más y mejor políticas públicas que verdaderamente ayuden a la gente.

El ingreso al mundo laboral es un punto fundamental en el crecimiento y maduración de cualquier persona. Te permite entender sobre responsabilidad real, horarios, respeto y cultura de trabajo. Pero estar en el mundo laboral estatal te pone enfrente desafíos que no muchos están acostumbrados a enfrentar a tan corta edad.

No son pocas las veces en las que los jóvenes nos cuestionamos por qué trabajamos en un lugar donde la frustración es constante, donde uno se esfuerza para conseguir algo y después de meses el proyecto se derrumba, donde la presión y las responsabilidades son desproporcionadas para la edad. Hay respuestas a estos interrogantes que son tan intangibles en el trabajo diario como visibles en los resultados de ese esfuerzo: sonrisas, palabras de agradecimiento, gestos, miradas, en fin, personas de carne y hueso.

Esto nos hace entender que el carácter sistémico del aparato estatal en su conjunto y la suma de las fuerzas individuales es lo que permite alterar las reglas de juego, redoblar las apuestas, hacer que se tomen decisiones para mejorar la vida de las personas.

¿De qué manera trabajar en este ambiente nos prepara para un mundo interconectado, demandante e incierto, para una sociedad que exige de sus servidores públicos cada vez más transparencia y autenticidad? «Para cambiar la realidad hay que involucrarse», fue una de las respuestas que me dieron. Y aunque en esta trama haya infinidad de obstáculos —unos conocidos y otros tantos desconocidos—, el bildungsroman del Estado conduce a un desenlace perfecto: una adultez responsable y resiliente pero no por ello menos idealista.

 

Sofía De Cucco | @Sophiecucs
Escritora, comunicadora. Investigadora en la Jefatura de Gabinete de la Subsecretaría de Juventud de la Nación Argentina

 

Sofía de Cucco

Sofía de Cucco

Argentina. Escritora, comunicadora. Investigadora en la Jefatura de Gabinete de la Subsecretaría de Juventud de la Nación Argentina

El camino de Venezuela hacia una política energética sin sentido

Venezuela está experimentando una profunda crisis económica y política, de resultado incierto. La incapacidad del gobierno populista de izquierda de […]

Por: Dr. Christian Huebner 1 Jul, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Venezuela está experimentando una profunda crisis económica y política, de resultado incierto. La incapacidad del gobierno populista de izquierda de utilizar su riqueza en petróleo y gas para el desarrollo del país es una de las causas. Venezuela amenaza con caer en una política energética sin sentido que acarreará graves consecuencias para las futuras generaciones.

Refinería de Amuay, Venezuela | Foto: Luisovalles, vía Wikicommons

La riqueza de recursos como modelo político

Venezuela posee las mayores reservas de petróleo y gas sin explotar del mundo. Para el gobierno socialista de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, la riqueza de recursos propicia una favorable situación política ya que ayuda a comprar el apoyo del público con regalos de bienestar selectivos. Los ingresos de la compañía petrolera Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA), ya casi totalmente nacionalizada, debe cubrir una parte creciente de los gastos del Gobierno.

Hasta ahora no se había necesitado ni una política económica de incentivos para el sector privado ni un sistema económico diversificado.

En política exterior, los acuerdos de exportación de petróleo de Petrocaribe garantizan unas condiciones particularmente favorables con países del Caribe y Centroamérica como Cuba, Nicaragua, Jamaica o República Dominicana.

Estos países resultan socios fiables cuando se trata de cumplir los intereses venezolanos, especialmente dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA). A esto se suma la relación especial entre Venezuela y Estados Unidos. A pesar de la violenta retórica antiestadounidense del Gobierno venezolano, Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Venezuela.

Por otra parte, Estados Unidos sigue siendo uno de los principales compradores de petróleo venezolano. En los últimos años, China también se ha posicionado como uno de los principales clientes del país caribeño en el mercado petrolífero. El intercambio de préstamos para el petróleo ha demostrado que es un «buen» negocio para ambas partes.

La inflación del petróleo y la pérdida de poder como potencia regional

Hoy en día, la política del modelo económico de la riqueza de recursos ha erosionado en Venezuela. Apenas pasa un día sin protestas sangrientas. Los bajos precios del petróleo a nivel mundial, la mala gestión constante en la industria petrolera venezolana y la pérdida de personal competente reducen la producción de petróleo y los ingresos del Gobierno.

Por otro lado, el Gobierno está replegando cada vez más esfuerzos para luchar contra la recesión en el país y pacificar a otras elites políticamente compatibles.

La energía se convierte así en un bien escaso que solo está disponible unas pocas horas al día. Enfermedades simples no pueden ser tratadas debido a la falta de medicamentos y antibióticos. Un rescate en forma de subida de los precios del petróleo no está en el horizonte.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de la cual Venezuela es miembro fundador, podría, a pesar de iniciativas recientes como el programa de reducción de su producción, no poner en marcha ninguna medida efectiva para reducir la producción mundial de petróleo.

Estados como Jamaica y República Dominicana han sido rescatados del acuerdo de Petrocaribe. Venezuela necesita dinero desesperadamente. Como consecuencia, la política exterior regional ha perdido una gran relevancia.

El anuncio de retirada de la OEA y la exclusión del Mercosur reflejan claramente la pérdida de significado de la política regional.

Petróleo venezolano «made in America»

Las relaciones comerciales en materia de energía entre Estados Unidos y Venezuela también están cambiando dramáticamente. En primer lugar, el volumen comercial ha disminuido y, en segundo, los volúmenes de importación y exportación de petróleo se han reubicado.

Así, Venezuela es rica en petróleo pero se enfrenta a una escasez de gasolina. El punto de esto es que el petróleo venezolano no puede utilizarse fácilmente, ya que necesita un tratamiento complicado para poder ser procesado. Sin embargo, el retraso en la modernización de las refinerías venezolanas lo impide. El procesamiento del petróleo venezolano debe hacerse fuera del país o a través de la importación de petróleo ligero de Estados Unidos. Por tanto, Estados Unidos desempeña un papel primordial, ya que la compañía PDVSA opera en ese país con refinerías asociadas. Además, el costo de importación de petróleo ligero de Estados Unidos suele ser muy bajo debido a la proximidad geográfica.

Por tanto, se ha llegado a la paradójica situación en la que Venezuela se ve obligada a importar petróleo procesado de Estados Unidos para poder exportar el suyo propio.

Los crecientes riesgos de incumplimiento por parte de Venezuela también han llevado a PDVSA a poner sus refinerías en Estados Unidos como garantía. Así, Venezuela depende cada vez más en términos económico-energéticos de Estados Unidos.

China, la hermana «paciente»

Para Venezuela, China es hoy uno de sus socios financieros más importantes. Sin los préstamos chinos, que ya suman más de 60.000 millones de dólares, Venezuela sería insolvente. A cambio, Venezuela envía petróleo a China, lo que permite a las empresas de este país llevar a cabo proyectos de infraestructura.

Las inversiones y préstamos chinos en el sector energético latinoamericano suman miles de millones de dólares entre 2005 y 2016:

  • Venezuela: 55,0
  • Brasil: 34,3
  • Ecuador: 6,1
  • Argentina: 2,7
  • Bolivia: 1,1
  • México: 1,0
  • Total: 100,2

Para China, Venezuela es también un socio importante pero no el más relevante. Sin embargo, los créditos a este país ya han alcanzado un volumen tan considerable que han agotado la «paciencia» de China, que ya ha enviado representantes no oficiales para conversar con la oposición sobre posibles reembolsos.

Existe una clara señal de que China considera que un postsocialismo para Venezuela es posible y los recientes retrasos en las entregas de petróleo podrían haber sido un alerta en ese sentido. No está claro hasta dónde llegará la paciencia de China con Venezuela. Ya se puede observar que sus inversiones en el país caribeño están disminuyendo.

China mantiene una constante colaboración y lealtad con Venezuela en temas de política exterior como, por ejemplo, en la cuestión de Taiwán. Sin embargo, en el contexto económico, China tiene que seguir unos criterios. Por tanto, si se ve en la obligación, tendrá que tomar medidas para proteger sus préstamos e inversiones.

Poco para el futuro

Venezuela no ha sido capaz de generar ganancias para el bienestar a largo plazo de su población a partir de su gran riqueza en petróleo. Los gobiernos populistas de izquierda no han sabido explotar el valor político y económico de la riqueza petrolera de Venezuela.

Por otra parte, la mirada hacia el futuro, en el caso de que haya cambios políticos, no parece muy positiva. En América Latina, y en el mundo en general, el panorama político-energético ha cambiado drásticamente. Las energías renovables van económicamente en aumento.

Las posibles inversiones en la industria energética venezolana se llevarían a cabo en un entorno competitivo mucho más fuerte, sobre todo desde que China realiza una importante inversión a largo plazo en los recursos energéticos de Venezuela. Además, las posibles inversiones deberían ser de un tamaño que probablemente no está disponible. El Gobierno venezolano ha llevado a cabo una política energética tan irrelevante que ha dejado un mal legado para las generaciones futuras.

 

 

Dr. Christian Hübner
Director del Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina, de la Fundación Konrad Adenauer

Traducción de Castellar Granados
Practicante en la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

 

Nota publicada originalmente en The Huffington Post, 14.6.2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

Dr. Christian Huebner

Dr. Christian Huebner

Director del Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina, de la Fundación Konrad Adenauer

Honduras: ¿reelección o socialismo?

Las luchas políticas por el poder en Honduras son fratricidas y se espera una campaña electoral sucia, llena de acusaciones […]

Por: Álvaro Albornoz 29 Jun, 2017
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Las luchas políticas por el poder en Honduras son fratricidas y se espera una campaña electoral sucia, llena de acusaciones de un bando contra otro, incluyendo las denuncias de fraude el día de las elecciones.

Isla de Roatán | Foto: James Willamor, vía Flickr

El domingo 26 de noviembre de este año se celebrarán las elecciones generales en Honduras, donde se elegirán los 298 alcaldes de todo el país con sus respectivos regidores, los 128 diputados del Congreso Nacional, 20 diputados al Parlamento Centroamericano y el presidente de la República. Por lo tanto, el país se encuentra inmerso desde ya en una lucha por el poder y en la precampaña electoral.

Varios partidos con sus candidatos compiten por obtener la corona más preciada: la primera magistratura por un periodo de cuatro años. Tenemos en primer lugar al actual presidente de la República, el abogado Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, quien opta por la reelección, después de que una sentencia de la Sala Constitucional —muy cuestionada por la oposición— habilitó esta posibilidad, prohibida en la Constitución por un artículo pétreo.

En segundo lugar, el candidato de la alianza política entre los partidos Libertad y Refundación (LIBRE), de ideología comunista, y el Partido Innovación y Unidad (PINU) de ideología socialdemócrata: Salvador Nasralla. Es un ingeniero, comentador de noticias deportivas en televisión, que ya había competido en las elecciones pasadas, quedando de cuarto lugar.

En tercer lugar, el ingeniero Luis Zelaya, candidato del Partido Liberal, quien venía desempeñándose como rector de una universidad privada.

Luego hay varios candidatos sin posibilidades reales de triunfo, pero que añaden sal y pimienta a la sopa electoral. Entre ellos, el general Romeo Vásquez Velásquez (quien ordenó llevar al expresidente Mel Zelaya a Costa Rica, cuando fue defenestrado en el 2009), postulado por el partido Alianza Patriótica Hondureña; Lucas Aguilera, por el Partido Democracia Cristiana; Marlene Alvarenga, por el Partido Anticorrupción (fundado por Salvador Nasralla); Alfonso Díaz, por UD; Augusto Cruz Asencio, por el partido Vamos; Isaías Fonseca, por el Faper, y el único candidato independiente, René Bendaña.

En esta primera etapa, previa a la campaña electoral, las encuestas y los resultados de las elecciones primarias de los partidos principales indican que lleva la delantera, de manera sólida, el actual presidente conservador Juan Orlando Hernández, cuya obra de gobierno tiene una alta aceptación de la población hondureña. Las principales ofertas electorales del candidato oficialista son: seguir disminuyendo los índices de criminalidad, acabar con los cárteles de narcotráfico, seguir impulsando el desarrollo económico y social del país y convertir a Honduras en una potencia turística con pleno empleo.

Por su parte, el candidato de la izquierda chavista, Salvador Nasralla, después de haberse declarado, tiempo atrás, enemigo de los comunistas y conocérsele como un personaje de derecha, ahora mutó en defensor de la dictadura venezolana y del socialismo del siglo XXI, lo cual ha afectado su credibilidad y popularidad y no logra despegar en las encuestas.

Como una tercera vía entre la izquierda y la derecha se presenta el exrector Luis Zelaya, que ganó las primarias del Partido Liberal sin haber tenido una trayectoria partidista y presentándose como un outsider, quien pretende recuperar la grandeza que tuvo en otros tiempos ese partido. Pero luego comenzó con mal pie al pedir perdón a los seguidores de Mel Zelaya por los sucesos del 2009, tratando de que volvieran al partido del cual se escindieron; logró el efecto contrario, de que los michelettistas liberales —que tienen un peso significativo en el liberalismo hondureño— más bien dejaran de ver con buenos ojos su opción presidencial. Todo esto aunado a la falta de carisma y al desconocimiento que tiene la población de su figura política, el ingeniero Luis Zelaya no logra alzar vuelo tampoco en las encuestas.

El panorama electoral, hasta el momento, luce despejado para la reelección presidencial de Juan Orlando Hernández, quien se convertiría en el primer presidente de la era democrática en ser reelecto en el cargo por la voluntad popular, a pesar de las acusaciones de corrupción que le endilga la oposición al Partido Nacional, como por ejemplo el desfalco en el Instituto de los Seguros Sociales, que se dio en el gobierno nacionalista anterior.

Sin embargo, las luchas políticas por el poder en Honduras son fratricidas y se espera una campaña electoral sucia, llena de acusaciones de un bando contra otro, incluyendo las denuncias de fraude el día de las elecciones, como ya se empieza a visualizar.

 

Álvaro Albornoz
Venezolano-hondureño. Abogado. Magister Scientiarum en Derecho Administrativo. Doctor en Derecho Constitucional

 

Álvaro Albornoz

Álvaro Albornoz

Venezolano-hondureño. Abogado. Magíster Scientiarum en Derecho Administrativo. Doctor en Derecho Constitucional

Paraguay: ¿del «golpe parlamentario» al retorno de Lugo?

Los sucesos transcurridos, y los que vendrán, responden a la estrategia hegemónica del oficialismo dirigida a concentrar el poder político, […]

Por: Mario Paz Castaing 28 Jun, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Los sucesos transcurridos, y los que vendrán, responden a la estrategia hegemónica del oficialismo dirigida a concentrar el poder político, y, al mismo tiempo, dividir a sus adversarios de cara a las elecciones venideras.
Expresidente Fernando Lugo – Foto: Presidencia del Paraguay

«Cosas de la vida» tuiteaba el conocido analista argentino en temas internacionales Pedro Brieger, al referirse a la elección de Fernando Lugo como Presidente del Congreso de la Nación, de la mano de los mismos actores políticos que exactamente cinco años atrás lo habían destituido por la vía de un juicio político, que él y sus seguidores del Frente Guazú, hasta hoy siguen repudiando por considerarlo  un “golpe parlamentario”.
En realidad son las “vueltas” que da la política, como dinámica de lo impensado, las que llevaron a Lugo a una instancia novedosa en el Paraguay por la cual quien ejerció por un ciclo constitucional la Presidencia de la República, años más tarde, ocupa la titularidad del Poder Legislativo.

Además, es bueno recordar, que desde la caída del régimen de Alfredo Stroessner en 1989, han transcurrido más de 28 años de vigencia de las libertades públicas, de alternancia de los signos partidarios en el ejercicio del poder, y de otros resultados positivos en términos democráticos, que constituyen una continuidad inédita en la historia política del Paraguay.

Más allá de las anécdotas y del recuento histórico, nuestro país atraviesa un período crítico en la prolongada consolidación de la democracia, que por imperio de la inestabilidad política, afecta al funcionamiento de las instituciones y a la credibilidad de quienes las representan.

En el sentido expresado, las decisiones tomadas en ambas Cámaras del Congreso, han sometido las reglas institucionales a los caprichos o intereses particulares de mayorías circunstanciales, que vienen deteriorando nuestro proceso democrático, desde la idea de modificar la Constitución, para permitir la reelección del Presidente de la República, por la vía de una enmienda que ha polarizado a la sociedad, hasta el extremo de costar la vida de un líder juvenil del PLRA, la quema parcial del Congreso, invasión policial sin orden judicial del recinto  del citado partido político, infinidad de detenciones, y otros hechos reveladores de la fragmentación producida .

La designación de los nuevos integrantes de las mesas directivas de Diputados y Senadores de la Nación, de por si, no es un hecho grave, por cuanto en éstos casos, siempre los juegos de la política permiten maniobras en varios sentidos, aunque debe reconocerse, en ésta situación, la grosera violación de normas reglamentarias de rango constitucional, que han permitido la destitución de miembros de las Cámaras que integraban, en su representación, el Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, que gozan de las mismas inmunidades que detentan los magistrados judiciales, y, que solo pueden ser removidos de sus cargos, por la vía de un juicio político, y, no por la decisión de una mayoría coyuntural del Cuerpo respectivo, tal como así ocurrió días atrás.

Una mirada crítica, comprometida y reflexiva, nos permite observar, que todos los sucesos transcurridos, y los que, seguramente, vendrán, responden a la estrategia hegemónica del oficialismo. dirigida a concentrar el poder político, y, al mismo tiempo, como efecto colateral trascendente, dividir aún más, a sus adversarios internos y externos, de cara a las elecciones venideras.

El Paraguay vive un momento importante en términos económicos,  de la producción agrícola y ganadera y de promisorios proyectos de industrialización, aunque con desigualdades sociales inocultables, sin embargo, este proceso está amenazado por un retroceso en la calidad de la democracia, en el respeto absoluto a las instituciones y en la vigencia del estado de derecho, cercado por las desbordadas apetencias políticas.

No todo es oscuro en éste panorama,  existe un ciudadanía alerta que ya dio pruebas que está dispuesta a poner límites al ejercicio abusivo del poder político. Su presencia en las calles y plazas de toda la República detuvieron el inconstitucional proceso de reelección presidencial, y. en las elecciones municipales de 2015, volcaron los resultados electorales en los principales distritos del país.

Los actores políticos no deben subestimar a la gente, a 6 meses de las elecciones internas y 10 de las generales, es muy probable que los electores castiguen a quienes se han apartado del marco institucional para romper las reglas de la convivencia republicana y democrática

Finalmente, la coherencia y la firmeza en la defensa de los principios tutelares de una vida en democracia, más temprano, que tarde, derrotarán al oportunismo de las victorias pasajeras, que no detendrán la construcción de la patria soñada en términos de equidad y justicia.

Mario Paz Castaing | @MarioAPazC

Doctor en Ciencias Juridicas, exsenador Nacional del Paraguay y vicepresidente del Partido Patria Querida

 

 

Mario Paz Castaing

Mario Paz Castaing

Doctor en Ciencias Juridicas, Exsenador nacional del Paraguay y vicepresidente del partido Patria Querida

Merkel y el retorno de Argentina al mapa mundial

El jueves 9 de junio, el presidente Macri obtuvo la foto que le faltaba para confirmar el giro en las […]

Por: Juan Saintotte 27 Jun, 2017
Lectura: 5 min.
Mauricio Macri y Angela Merkel brindan en la reciente visita de la canciller alemana a Argentina | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El jueves 9 de junio, el presidente Macri obtuvo la foto que le faltaba para confirmar el giro en las relaciones internacionales de la Argentina: la canciller alemana Angela Merkel llegó a Buenos Aires, por primera vez, para una visita de Estado tan corta como intensa.

Mauricio Macri y Angela Merkel brindan en la reciente visita de la canciller alemana a Argentina | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina
Mauricio Macri y Angela Merkel brindan en la reciente visita de la canciller alemana a Argentina | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina

Pasaron quince años desde que un canciller alemán estuvo en nuestro país. La última ocasión fue en 2002, cuando Gerhard Schröder llegó a la Argentina luego del default, con lo que esta visita debe leerse como un respaldo político a la inserción de nuestro país en la agenda mundial. Precisamente, doce de aquellos quince años de frialdad respondieron a gobiernos kirchneristas.

Merkel es la primera mujer en desempeñarse como canciller federal de Alemania. Accedió al cargo por primera vez en 2005, y en septiembre buscará su cuarto mandato. Si lo logra, entrará a la galería de los grandes líderes democratacristianos de su país, junto a Konrad Adenauer y Helmut Kohl, ambos con cuatro mandatos en su haber.

Definida como austera y sencilla, pero firme y decidida, la revista estadounidense Forbes la ubicó por sexto año consecutivo como la mujer más poderosa del mundo.

¿A qué vino Angela Merkel? Las razones oficiales fueron dos: reforzar las relaciones entre ambos países y preparar el relevo en el G20, del que este año ella es anfitriona y que en 2018 pasará a la Argentina.

Tuve el honor de presenciar su disertación en el Polo Tecnológico de Palermo, donde pronunció un discurso ante científicos y estudiantes, y participó en un foro de debate.

La mandataria fue recibida por el ministro Lino Barañao, quien calificó la visita de la canciller como «histórica» y remarcó: «La ciencia es un sistema que implica una visión común del mundo, una aproximación racional a la solución de problemas y una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes; por lo tanto, hoy por hoy la ciencia es una herramienta imprescindible en la política».

Merkel, por su parte, hizo hincapié en la relación bilateral y en la contribución de Alemania en el crecimiento argentino, destacando los veinte mil empleos que generan las empresas alemanas en nuestro país. También reflexionó sobre la apertura al mundo. «Queremos demostrar que son mucho mejores la unidad y los beneficios de la globalización, sobre todo en lo que tiene que ver con la digitalización, el cambio climático y la lucha contra el terrorismo. Una Europa unida a escala internacional puede defender sus valores y sus intereses. En un mundo globalizado se trata de tender puentes y no de levantar muros», sostuvo en alusión indirecta a las políticas segregacionistas que impulsa Donald Trump.

Para el final, Merkel contestó preguntas al público presente, donde destacaban colegios alemanes, universidades como la de Buenos Aires (UBA) y Católica Argentina (UCA) y jóvenes líderes de distintas extracciones partidarias. Allí, habló sobre los desafíos que enfrentará el mundo en los próximos veinte años: «Creo que vamos a pasar por distintas fases difíciles. Primero, tenemos desarrollos geográficos muy variados. En Alemania, la población está envejeciendo. Tenemos un promedio de 43 años. En África, en cambio, la media es de 15 años y allí para el 2050 dejarán de ser 1.500 millones para pasar a 2.600 millones de personas. Hay que darles alimentos, trabajo, acceso a la salud. Si no le damos esperanza a esa gente, vamos a tener una gran presión migratoria». Otro de los tópicos que mencionó fue la digitalización. «La robotización va a influenciar nuestros trabajos. Habrá distintos tipos de producción e individualizada. Habrá conducción automatizada. Y no sabemos qué nos va a deparar la inteligencia artificial. La digitalización lleva a una gran transparencia pero también conlleva peligros, como el ciberataque, que plantea muchos desafíos por delante», reflexionó la canciller que se retiró en medio de una ovación del público.

Alemania se muestra decidida a jugar a fondo en la disputa por el liderazgo mundial. El periplo de Merkel por Latinoamérica no es inocente: primero la Argentina y después México, dos de los tres países latinoamericanos que integran el G20, ambos dentro del área de influencia norteamericana. El país restante, Brasil, está sumido en una profunda crisis política, que Merkel prefirió evitar.

A nivel internacional, Macri se muestra dispuesto a jugar a dos bandas. Por un lado, necesita mostrarse cercano a los Estados Unidos, porque gran parte de las inversiones que espera vendrán de ese país. Por eso evitará enfrentarse abiertamente con Trump.

Al mismo tiempo, la posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea lo acerca a Merkel. Con Brasil fuera del mapa a causa de su convulsión interna, Argentina puede colocarse a la vanguardia del continente y ocupar ese liderazgo vacante volviéndose una plaza atractiva para el mundo.

La retórica proteccionista de Trump y el liberalismo de Merkel volverán a medirse pronto en la reunión del G20, y ambos buscarán el favor de los demás países del grupo. La política pendular del gobierno argentino no podrá sostenerse sin costos. La danza geopolítica ya empezó y para no quedar fuera de la pista se necesita destreza pero fundamentalmente equilibrio.

 

Juan Saintotte | @JuanSaintotte
Miembro de la Red VOZES en el Frente Renovador, Argentina

 

Juan Saintotte

Juan Saintotte

Miembro de la Red VOZES en el Frente Renovador, Argentina

Armas en manos latinoamericanas

América Latina presenta el mayor porcentaje de homicidios cometidos con arma de fuego, 36 % de todos los crímenes del […]

Por: Christa Rivas Caballero 26 Jun, 2017
Lectura: 4 min.
El 36 % de los homicidios con arma de fuego de todo el mundo se cometen en América Latina
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

América Latina presenta el mayor porcentaje de homicidios cometidos con arma de fuego, 36 % de todos los crímenes del mundo. ¿Cuáles son los factores que inciden para que este continente presente tan nefasto panorama?

El 36 % de los homicidios con arma de fuego de todo el mundo se cometen en América Latina
El 36 % de los homicidios con arma de fuego de todo el mundo se cometen en América Latina | Foto: pixabay.com

¿Cómo explicar que en países como El Salvador haya hoy más casos de muertes violentas que los que se dieron durante la guerra civil que vivió ese país en los años ochenta y noventa? Este país concentra solo el 13,6 % de la población de Centroamérica pero acumula el 35,3 % del total de homicidios en la región, ¡uno de cada tres homicidios en 2015!

Si echamos mano a los estudios de paz y a la definición de los distintos tipos de violencia, podemos encontrar algunas causas. La más evidente: la violencia estructural. Hay un vínculo innegable entre violencia y subdesarrollo. «Los países con amplias disparidades de ingresos tienen cuatro veces más probabilidades de ser afectados por delitos violentos que las sociedades más equitativas. Por el contrario, el crecimiento económico contribuye a evitar los crímenes violentos, como se ha comprobado en los últimos 15 años en América del Sur. La delincuencia crónica es al mismo tiempo causa y consecuencia de la pobreza, la inseguridad y el subdesarrollo. La delincuencia disminuye las posibilidades de negocios, erosiona el capital humano y desestabiliza la sociedad» (UNODC, Global Study on Homicide 2011.)

A esto debemos sumarle el acelerado proceso de urbanización que vive el continente. América Latina es la región más urbanizada del mundo en desarrollo. Dos tercios de la población latinoamericana vive en ciudades de 20.000 habitantes o más y casi un 80% en zonas urbanas (CEPAL, Perspectivas de urbanización mundial: Revisión 2007). Si bien este fenómeno puede verse con optimismo, implica grandes dificultades; la más contundente es señalada por UNODC cuando en su informe de 2011 afirma: «los homicidios también son más frecuentes en las ciudades, donde se cometen tres veces más asesinatos que en las zonas menos pobladas».

¿Qué clase de ciudades estamos construyendo? ¿Acaso la sola aglomeración de personas eleva los porcentajes? ¿O es que las formas de vida son cada vez más excluyentes y violentas? ¿Qué tanta eficacia tiene el muro de un barrio cerrado cuando a pocos metros existen villas sin siquiera acceso a servicios básicos? ¿Los muros de verdad nos protegen? ¿O solo ocultan lo que no queremos ver?

Un agravante más: la impunidad. La tasa de condenas a nivel global ronda los 43 criminales condenados por cada 100 víctimas de homicidio doloso; sin embargo, en el desglose por región, apenas 24 criminales por cada 100 víctimas es condenado en América Latina.

Finalmente, y para agregar una variable más en la compleja reflexión sobre esta realidad, es importante resaltar el factor político. Al parecer, a las democracias consolidadas les va mejor en la tarea de reducir la violencia. No es casualidad que los tres países ocupantes de los primeros lugares en el Índice de Desarrollo Democrático 2015 hayan alcanzado ese año niveles de paz superiores al resto del continente: Uruguay, Costa Rica y Chile. Para reforzar esta afirmación es importante mencionar que luego de El Salvador (cuya democracia es joven y frágil), el segundo país con mayor violencia es Venezuela, en donde se está viviendo una profunda crisis democrática.

La tarea de revertir esta situación es ardua, compleja e integral, desde lo económico hasta lo político, y demanda significativos esfuerzos conjuntos a nivel regional. Llevados de manera aislada, estos esfuerzos no tendrán resultados contundentes. Combatir la violencia con más armas es un parche que cada vez cuesta más y cubre menos.

 
Christa Rivas Caballero | @RivasChrista
Paraguaya. Actualmente becaria de la Fundación Konrad Adenauer. Miembro de la Red Humanista por Latinoamérica

 

Christa Rivas Caballero

Christa Rivas Caballero

Paraguaya. Máster en Resolución de Conflictos, Paz y Desarrollo. Directora de la Fundación Feliciano Martínez, Paraguay. Miembro de la Red Humanista por Latinoamérica

Ecuador: el decálogo de la herencia

Diez años se dicen fácilmente. Sin embargo, en Ecuador se sabe ahora que una década es un tiempo largo para […]

Lectura: 4 min.
Rafael Correa, expresidente de Ecuador | Foto: Thierry Ehrmann, vía Flickr
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Diez años se dicen fácilmente. Sin embargo, en Ecuador se sabe ahora que una década es un tiempo largo para experimentar cambios radicales. El pasado 24 de mayo, Rafael Correa concluyó su mandato de diez años y cedió su lugar a su copartidario, Lenín Moreno. Pero ¿cuál es la herencia que deja Correa a Ecuador?

Rafael Correa, expresidente de Ecuador | Foto: Thierry Ehrmann, vía Flickr
Rafael Correa, expresidente de Ecuador | Foto: Thierry Ehrmann, vía Flickr

Este es un decálogo de esa herencia:

1. Popularidad sin precedentes: Correa es el primer presidente de la historia de Ecuador en gobernar diez años ininterrumpidos. Y, como si eso fuera poco, su popularidad nunca estuvo por debajo del 40 %.

2. Un país diferente: se presentan cifras récord de obra pública. Alrededor de USD 70.000 millones se han destinado a la inversión en educación, salud e infraestructura vial en los diez años. A eso se suman legislaciones que han permitido, por ejemplo, la afiliación de las empleadas domésticas y las amas de casa a la seguridad social, o la abolición de la flexibilización laboral.

3. Economía en dos extremos: en los primeros siete años se dio el boom de la obra pública. No obstante, desde que bajó el precio del petróleo en 2015, inició una crisis que coincidió con un terremoto, algunos de cuyos daños se han reparado con créditos internacionales y con una ley que permitió recaudar fondos desde la ciudadanía.

4. Lenín Moreno y su necesidad de legitimarse: con el 51 % de los votos del 2 de abril, Lenín fue declarado presidente, aunque en medio de un fuerte descontento de quienes no lo votaron. Por tanto, sus primeras acciones deben encaminarse a:

a. Demostrar que puede ser el presidente del 51 % de adeptos y del 49 % de detractores (que en realidad se oponen a Correa).

b. Demostrar que él no es Correa, tomando distancia, al menos, del estilo de su antecesor.

5. Oposición débil y fragmentada: la ausencia de una oposición sólida fue pieza clave para que Correa resultara ganador de las batallas que inició (electorales, mediáticas, etc.). Para las elecciones de 2017 la oposición no logró postular un candidato único y, para colmo, el contendor que disputó la segunda vuelta con el oficialismo no logró capitalizar los votos que obtuvo y dejó como escenario de lucha solamente las salas de hotel o los sets de televisión.

6. El fantasma de la corrupción: «Manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes» fue el eslogan con el que se inició el gobierno de Correa. Pero sobre las «manos limpias» hay dudas. Para nombrar algunas instituciones, el Ministerio de Salud (2008), el Ministerio de Transporte (2010), la empresa Agua Potable de Esmeraldas (2015) y Petroecuador (2016) encabezan la lista de los cuestionamientos.

7. Funciones del Estado «dependientes»: la Constitución aprobada en 2008 dio paso a que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social se convirtiera en la superautoridad que designa a varios de los más «poderosos» del Estado. Estos, casualmente, provienen del entorno íntimo de Correa y sus amigos.

8. Ricos versus pobres: Correa quiso jugar un papel de Robin Hood, pretendiendo dar a los pobres las posesiones de los «ricos» (empresarios y clase media). Pero la «lucha» por las posesiones rebasó lo económico y dio paso a discrepancias irracionales por el aspecto físico. Sí, a la gente de tez blanca, rubia y de ojos claros, el expresidente le dio el rol de antagonista, haciendo asumir que esas características son casi exclusivas de las personas adineradas o, en sus palabras, «peluconas».

9. Reputación debilitada de medios y banca: en los diez años Correa se encargó de configurar dos enemigos: los medios de comunicación y la banca. Innumerables juicios y denuncias se han entablado en contra de prensa y periodistas, y contra los banqueros ha caído una lluvia de descalificaciones que han revivido el shock del feriado bancario de 1999.

10. Exceso normativo: una de las más profundas críticas que ha recibido el gobierno saliente refiere a las leyes que se han expedido y no únicamente por las reglas de juego, sino por la cantidad: hay quienes afirman que en el país se han tramitado alrededor de 1.500 normas por mes y por ello los empresarios han insistido con la necesidad de establecer una pausa normativa. Detener ese ritmo es una de las herencias directas de Correa para el nuevo mandatario.

 

Verónica Poveda | @ vero_poveda
Ecuatoriana. Periodista y socia fundadora/directora de cuentas en Conceptum

 

Verónica Alexandra Poveda Naranjo

Verónica Alexandra Poveda Naranjo

Ecuatoriana. Periodista y socia fundadora/directora de cuentas en Conceptum

Sobre la derogación del delito de abuso de funciones en Uruguay

El Frente Amplio ha avanzado en la derogación del artículo 162 del Código Penal —delito de abuso innominado de funciones— […]

Por: Alejandro Guedes 22 Jun, 2017
Lectura: 7 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El Frente Amplio ha avanzado en la derogación del artículo 162 del Código Penal —delito de abuso innominado de funciones— tras lograr media sanción en la Cámara de Senadores. Sin embargo, el proyecto aún debe pasar por la Cámara de Diputados, donde el gobierno no tiene mayorías y deberá negociar el voto 50, si pretende que la propuesta se convierta en ley.

Palacio Legislativo, sede del Parlamento uruguayo | Foto: GameOfLight, vía Wikicommons
Palacio Legislativo, sede del Parlamento uruguayo | Foto: GameOfLight, vía Wikicommons

La aprobación de este proyecto beneficiaría directamente al exministro de Economía Fernando Lorenzo y al expresidente del Banco República Fernando Calloia, ambos procesados por esa norma en 2012, en el caso del cierre de la aerolínea de bandera nacional Pluna. Esto ha levantado un fuerte debate público y desde la oposición se propuso promover el mecanismo de referéndum en caso de que se apruebe el proyecto.

La virulencia de los debates en torno al tema ha inhibido un intercambio más amplio acerca de la interpelación sistemática que se viene dando sobre diversos mecanismos de contralor republicano. Más allá de la discusión actual, no hace mucho se cuestionó fuertemente la utilización del mecanismo de comisiones investigadoras (comisiones creadas en alguna de las Cámaras para investigar casos de presunta irregularidad o ilicitudes) y de las interpelaciones (llamados a sala de los ministros) que promueve la oposición. Por tanto, resulta interesante analizar con un poco más de perspectiva el asunto.

Especialistas en la materia del derecho y políticos de gobierno y oposición dividen las aguas. A ello se agregan algunos aspectos, más bien de la casuística, que abonan la discusión en torno al proyecto. En este sentido no es menor el hecho de que el proyecto fue presentado por un senador que en su momento defendió esta norma frente a una propuesta de derogación, del expresidente Julio María Sanguinetti (en ese momento ya senador). O que, casi simultáneamente a la media sanción en el Senado, se publicó en la prensa un listado de polémicos gastos del vicepresidente Raúl Sendic durante su pasaje por la presidencia del ente público petrolero Ancap. Eso ha calentado aún más el debate, el que parece circunscribirse al abuso de funciones pero que, como decía, tiene elementos que lo conectan a problemáticas más estructurales que afectan nuestra democracia.

Con tantos admiradores en Uruguay de Frank Underwood y la célebre serie House of Cards, pareciera que este proyecto es la concreción de un punto más en la agenda de gobierno. Es decir, es totalmente válido discutir los elementos técnicos del proyecto, las posturas a favor y en contra y la existencia o no de mayorías para aprobarlo. Pero hay preguntas que no se pueden pasar por alto. Si la norma del año 1933 y que luego recibe otra redacción por ley en 1998, ¿por qué se trae esta propuesta ahora? Siendo que actualmente se está tramitando en el parlamento diversas modificaciones al conjunto del Código Penal ¿por qué no se incluyó este punto en ese proceso? ¿quiénes ya han sido procesados por este delito? ¿hay implicados penalmente por este delito que pueden quedar sin sentencia con la derogación? Y sobre todo: ¿es este un nuevo debate acerca de los controles y balances entre los poderes del Estado?

Accountability: no desvestir el sistema de controles

Pensando en esta última interrogante, hace ya unos cuantos años el célebre politólogo argentino Guillermo O’Donnell (1998) advertía que en América Latina estaban coexistiendo libertades políticas con débil accountability horizontal. [1] Podemos traducir rápidamente el término accountability como ‘rendición de cuentas’, y la accountability horizontal como ‘rendición de cuenta entre los poderes’. Es decir, organizaciones estatales que tienen autoridad legal para emprender acciones orientadas al control rutinario, destituciones o sanción penal. El control entre los poderes clásicos del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), así como el Tribunal de Cuentas (TCR) o la Contaduría General de la Nación forman parte de las agencias de accountability. El dilema que plantea O’Donnell es el de otorgar a nuestros representantes suficiente margen de acción para llevar a cabo las tareas de gobierno, pero evitando que ese poder sea descontrolado o arbitrario.

Digamos que la desconfianza es la razón de ser de estos institutos de control. El impeachment de 1992 al presidente Collor de Mello en Brasil es un ejemplo claro. Igualmente, en los nuevos manuales en la materia ya no es este el ejemplo emblemático, sino el escándalo de Odebrecht que, por lo visto, involucra a la plana mayor de políticos del Brasil. En Argentina también hemos visto distintos procesos de este tipo, ya con el componente cinematográfico de los bolsos de dinero en las iglesias.

Los controles institucionales importan

Si bien Uruguay se destaca en América Latina por sus bajos niveles de corrupción, cabe preguntarse por qué tiene niveles de corrupción más bajos. Alguien podría responder que es debido a una naturaleza humana distinta (la del hombre bueno de Rousseau, por ejemplo) y que por ello no hay motivos de desconfianza, ni necesidad de controles como los que señala O’Donnell. Pero quizás esa sea una respuesta excesivamente optimista. Otra respuesta, más razonable, podría señalar que los niveles de corrupción relativamente más bajos tengan que ver con las instituciones de accountability horizontal y las normas penales. Entonces, en ese caso, ¿por qué tendríamos que cargar contra esas instituciones o pretender derogarlas?

Nos podríamos quedar solo con el delito de abuso de funciones. Pero como se señaló al inicio, podríamos encontrar que son varios los puntos de tensión y de interferencias entre quienes se encargan de la gestión pública y la disconformidad con los institutos de control. Estos problemas no son exclusivos del primer nivel de gobierno, sino que en el nivel subnacional (gobiernos departamentales) también se dan casos donde los institutos de control terminan observando los procedimientos de gestión, o casos donde vemos que la gestión no es transparente. Ejemplo: se le reclama al gobierno central por el «excesivo» ingreso de funcionarios públicos, pero tenemos intendencias que no solo aumentan permanentemente la cantidad de funcionarios, sino que lo hacen sin ningún tipo de concurso (y no son gobernadas por el oficialismo). Se reclama al gobierno central por observaciones del Tribunal de Cuentas y existen muchas intendencias que acopian observaciones en sus archivadores. Podríamos seguir con los pedidos de informes, contrataciones, licitaciones, etcétera.

Lo interesante de este análisis es que este tipo de tensiones no se resumen al Uruguay. Como vimos, O’Donnell daba cuenta de estas debilidades en los Estados latinoamericanos. Si le agregamos los episodios de corrupción que se están evidenciando a nivel regional, vemos que estamos frente a un tema sumamente relevante. Pero el camino no puede ser el de desvestir los controles y mecanismos penales que tiene la sociedad para garantizar mínimamente que no se incurra en acciones ilícitas o irregulares.

En suma, el tiempo y la forma de abordar el delito de abuso de funciones no parecen ser los mejores. Seguramente la ciudadanía espera otro tipo de señales.

 

[1] Guillermo O’Donnell (1998). Horizontal accountability and new polyarchies. Kellogg Institute.

 

Alejandro Guedes | @GuedesAlejandro
Politólogo. Maestrando en Ciencia Política. Integra el Programa de Estudios Parlamentarios del Instituto de Ciencia Política, Universidad de la República, Montevideo.

 

 

Alejandro Guedes

Alejandro Guedes

Politólogo y magíster en ciencia política por el Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República de Uruguay.

La generación Kohl dice ¡gracias!

«En tiempos vertiginosos, por un momento las agujas de los relojes se paralizaron. Los alemanes nos detuvimos y sentimos que […]

Por: Sebastian Ehlers 21 Jun, 2017
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
«Quédate tranquilo, quédate con Kohl», juego de palabras utilizado como lema de campaña de la Unión Joven (CDU) en 1998.

«En tiempos vertiginosos, por un momento las agujas de los relojes se paralizaron. Los alemanes nos detuvimos y sentimos que un pedazo del camino de nuestra historia finalizó, con la muerte del hombre que la había marcado tanto». Con estas palabras el presidente federal Frank-Walter Steinmeier comenzaba su alocución por la muerte del excanciller federal Dr. Helmut Kohl.

Así, el presidente federal puso palabras a los sentimientos de muchos alemanes. La noticia del fallecimiento de Helmut Kohl nos alcanzó el viernes en la tarde, es decir, a poco de comenzar el fin de semana. Como tantos otros, estaba haciendo las compras para el fin de semana y quedé conmocionado cuando la noticia apareció en mi celular. La generación a la que pertenezco quedó marcada por su obra. Por eso siento que una parte del camino de nuestra historia llega a su fin.

Nací en 1982, en el mismo año en que Helmut Kohl asumió como canciller de Alemania. Durante los primeros 16 años de mi vida solamente hubo un canciller. Por esa razón, la elección perdida en 1998 me provocó por esa razón un gran shock. [1] Me llevó bastante tiempo acostumbrarme a la idea de que el canciller ahora se llamaba Schröder y no más Kohl. La alegría de la mayoría de los profesores y alumnos después del triunfo de la coalición rojiverde (del Partido Socialdemócrata y el partido Verdes) me motivó entonces a ingresar en la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Un año antes había entrado en la Unión Joven (agrupación juvenil de la CDU). Con la campaña «Bleib cool – keep Kohl!» fuimos a la campaña electoral, aunque lamentablemente sin éxito.

Mis primeras experiencias personales con Helmut Kohl habían sido a comienzos de los noventa, en mi ciudad natal Schwerin. Son inolvidables sus intervenciones durante la campaña en el Alten Garten, frente al castillo. Allí miles de personas ovacionaban al canciller de la unidad alemana. A los pocos izquierdistas que protestaban les dijo: «¡Algún día ustedes van a pagar impuestos y entonces van a votar a la Unión!». Esa exclamación se fijó en mi memoria hasta hoy. Yo había tenido muy temprano la fortuna de conocer algunos entretelones de la república de Bonn. [2] En 1990, mi padre fue miembro de la primera Cámara elegida libremente, en la ex República Democrática Alemana (RDA), y fue elegido en 1994 al Parlamento Federal Alemán. Las anécdotas sobre charlas íntimas con Helmut Kohl eran relatadas los fines de semana. Todo eso me resultaba muy interesante, aunque no lo entendiera completamente a mis diez años de edad.

[Lee también: Kohl y la grandeza política]

Inolvidable es su discurso en el congreso de la Unión Joven en la ciudad de Oldenburg, en 2004. Después del problema de las donaciones, [3] sus vínculos con algunos sectores del partido estaban dañados. Y fue justamente la Unión Joven, liderada por el lamentablemente fallecido Philipp Mißfelder, que volvió a juntar a Kohl con el partido. Su discurso fue interrumpido una y otra vez por ovaciones de pie y consignas como «Tenemos un ídolo, Helmut Kohl». Fue una mañana de domingo cargada de emociones. Muchos de nosotros teníamos lágrimas en los ojos.

Mi generación en la RDA debe agradecerle haber crecido gozando de paz y libertad. Las ciudades de Schwerin, Dresden, Potsdam, Erfurt y Leipzig se convirtieron en perlas en los últimos 27 años. Quien hoy recorre el este de Alemania con ojos abiertos verá los paisajes florecidos que habían sido prometidos. Helmut Kohl fue un patriota y un gran europeo. Sus enormes méritos respecto a Alemania y a Europa son reconocidos. La generación Kohl dice ¡gracias!

[1] Elecciones al Parlamento Federal Alemán celebradas el domingo 27 de septiembre de 1998. El Partido Socialdemócrata de Alemania, con Gerhard Schröder a la cabeza, se impuso con 295 escaños de un total de 669. La CDU, liderada por Helmut Kohl, en su peor votación desde 1949, perdió 35 bancas y totalizó 245.

[2] República de Bonn es un término acuñado por historiadores para referirse a la antigua Alemania Occidental.

[3] El 3 de enero de 2000 la fiscalía de Bonn abrió una investigación a Kohl por donaciones a la CDU cuyo origen no estaba identificado en los registros. Kohl dimitió como presidente honorario del partido aunque luego la fiscalía cerró el caso sin formular acusación.

Sebastian Ehlers
Diputado de la CDU en el Parlamento del estado federado de Mecklenburg-Vorpommern

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

Sebastian Ehlers

Sebastian Ehlers

Diputado de la CDU en el Parlamento del estado federado alemán de Mecklenburg-Vorpommern

Brasil sin perspectivas. Ni con el presidente Temer, ni sin él

El presidente de Brasil Michel Temer se salvó por poco de la destitución del Tribunal Supremo Electoral. Sin embargo, su […]

Por: Dr. Jan Woischnik 20 Jun, 2017
Lectura: 5 min.
Michel Temer
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El presidente de Brasil Michel Temer se salvó por poco de la destitución del Tribunal Supremo Electoral. Sin embargo, su coalición de gobierno amenaza con desintegrarse y la Fiscalía lo investiga por corrupción. Tanto el Gobierno como el Parlamento se dedican más a controlar lo daños que a gobernar, mientras la justicia se polariza, con el consiguiente daño persistente a la democracia brasilera. No se vislumbra una salida.

Michel Temer
El presidente Temer se mantiene en el poder y Brasil no encuentra el camino | Foto: Diego DEEA, vía Wikicommons

«El Tribunal Supremo Electoral ignora pruebas». Así titulaba O Globo, el diario de mayor circulación, su edición del 10 de junio. El tribunal había concedido un triunfo parcial al presidente Michel Temer (Partido Movimiento Democrático Brasilero, PMDB), pero al costo de su propia credibilidad. En medio de revelaciones del escándalo Lava Jato, el Tribunal, que está integrado mayoritariamente por aliados de Temer, llegó a la conclusión de que la elección de 2014 —en la que Temer había resultado triunfador— fue legítima. Por lo tanto, el presidente conservaba su cargo. Sin embargo, las grabaciones que habían sido publicadas un poco antes, indicaban lo contrario.

Al mismo tiempo, la crisis parece cada vez más sin salida. El presidente Temer perdió su credibilidad, pero con movidas políticas (de ajedrez) logra una y otra vez mantenerse en el poder. Mientras tanto, las reformas estructurales urgentes no se realizan. La ciudadanía brasileña discute acaloradamente el final de su presidencia, ya sea mediante renuncia, destitución o condena penal. Lo primero fue descartado por él y las otras dos opciones podrán ser evitadas mientras mantenga el apoyo del Parlamento.

Sin embargo, incluso después de la sentencia del Tribunal Supremo Electoral, el presidente de Brasil no puede respirar aliviado. Una testigo de cargo señaló que durante su mandato el presidente estaba al tanto y aprobó prácticas corruptas. Debido a esto, la Fiscalía General de Brasil inició una investigación penal contra Temer por soborno, obstrucción de la justicia y asociación para delinquir.

La ciudadanía reaccionó con indignación y exigió su renuncia, junto con medios y voces de la política. Si Temer se mantiene o no en el cargo depende ahora del Parlamento, que deberá votar el proceso de destitución o el inicio de un proceso penal. Hasta ahora la clase política brasilera, en gran parte sometida a investigaciones por corrupción, apoya al presidente, con la esperanza de que este logre limitar las investigaciones del Lava Jato. Pero la coalición de gobierno, que comprende partidos conservadores y orientados al mercado, está amenazada de ruptura desde que estalló una pelea abierta dentro del conservador Partido de la Social Democracia Brasilera (PSDB) sobre la permanencia en el gobierno.

Hasta ahora el presidente logra mantenerse en el poder mediante movidas políticas. Un final de Temer no significaría de ninguna forma el final de la crisis. Para muchos brasileros la perspectiva de que el sucesor de Temer provenga del establishment político enturbiado con acusaciones de corrupción aparece como una muestra de cinismo y critican que la Constitución no prevé elecciones directas.

Brasil no encuentra el camino para salir de la profunda crisis del Estado. Las revelaciones en el marco del escándalo de Lava Jato desacreditaron en forma sostenida a todas las fuerzas políticas establecidas y la farsa de la sentencia del Tribunal Supremo Electoral muestra que también la justicia se está politizando fuertemente. Injerencias políticas en el Lava Jato constituirían una señal fatal para el Estado de derecho brasilero.

El país, que en 2016 organizó en forma bastante exitosa las Olimpíadas de verano, está perdiendo rápidamente su prestigio internacional. Aparte de la tendencia histórica a ocuparse mucho de los asuntos de la política interna, las crisis actuales no permiten a Brasil prestar atención a los acontecimientos fuera de fronteras. Que la canciller federal Angela Merkel (CDU) en su gira de cuatro días por Latinoamérica sobre el G20 no haya visitado a Brasil —que es miembro del G20— y que además postergara la cumbre intergubernamental germano-brasilera prevista para comienzos de 2017, habla por sí solo. Brasil, considerado un global player, está desperdiciando su potencial geopolítico. Este aislamiento creciente es un lujo que el país no debería darse, ni política ni económicamente. Pero la salida no está a la vista.

 

Dr. Jan Woischnik
Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Brasil

Alexandra Steinmeyer
Representante adjunta de la Fundación Konrad Adenauer en Brasil

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

 

Dr. Jan Woischnik

Dr. Jan Woischnik

Jefe del departamento de América Latina de la Fundación Konrad Adenauer. Abogado y doctor en Derecho.

Kohl y la grandeza política

El fallecimiento de Helmut Kohl, el Einheitskanzler alemán, nos recuerda la falta de referentes en estos tiempos de cinismo, pero […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 20 Jun, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El fallecimiento de Helmut Kohl, el Einheitskanzler alemán, nos recuerda la falta de referentes en estos tiempos de cinismo, pero también la posibilidad de la voluntad humana y la trascendente heredad de la política humanista.

Imagen: Guillermo Tell Aveledo
Imagen: Guillermo Tell Aveledo

Quise ver a Helmut Kohl. Yo, entonces un joven estudiante suramericano de pasantía en el extranjero, no podía desaprovechar la oportunidad. Un compañero de residencia, becado como yo y que venía de la ex-República Democrática Alemana, no deseaba utilizar su boleto a una recepción que la embajada alemana daba al canciller de visita en esas tierras. Era mi oportunidad de ver a una figura admirada y definitoria en la vida de quienes crecimos en los ochenta y noventa.

Es cierto que, tras la muerte, queda en quienes sobrevivimos recordar la grandeza perdida. Muchas veces se trata de un gesto amable, pero en este caso nos encontramos ante una figura colosal —figurativa y literalmente— de la política democrática del siglo XX.

Es la vida de Kohl un testimonio y una herencia del fundamento democrático del Estado alemán tras la Segunda Guerra Mundial. Emergido de un origen humilde, ascendió tanto académica (fue el primer miembro de su familia en lograr un título universitario) como políticamente en la defensa de la libertad alemana.

Se enroló en la juventud de la Unión Demócrata Cristiana casi a partir de su fundación y ayudó vivazmente a sus líderes a sacudir el espectro de la vieja política alemana para la forja de un partido político moderno. Su tesis doctoral, sobre la reconstrucción de los partidos en el Palatinado, recogió esta experiencia.

Llegó joven al gobierno de Renania-Palatinado, en 1969, y con un celo reformista social se proyectó como líder emergente en la larga oposición de la CDU a la coalición socialista-liberal de los setenta. En esa oposición forjó también un sentido de pragmatismo y moderación propio de las democracias más maduras.

Su cancillería coronó el esfuerzo histórico de la reunificación, realizada sin revanchismos y con la confianza del mundo en que Alemania recuperaba plenamente su tradición humanista, nunca exenta de contratiempos, abriendo los brazos a los hermanos del Este. Con ese esfuerzo, profundizaba los lazos que reunirían a Europa, otrora atravesada por las viejas heridas.

No era un tiempo fácil, y la ruinosa situación de Alemania del Este requirió sacrificios de comprensión y apoyo, similares a las de las potencias industrializadas de Europa frente a las naciones menos aventajadas de la región en la adopción del Euro. Sacrificios que hoy juzgan injustamente algunos como un fardo sobre el destino de Europa, pero que fueron la valiente asunción de un principio de justicia.

Los últimos años de Kohl fueron tocados por el escándalo de financiamiento de la CDU, ante el cual mantuvo una posición de respeto institucional sorprendente incluso para las democracias avanzadas. Asumió el retiro de manera constructiva, siempre atento a las amenazas al ideal europeo y a la democracia.

Finalmente, mi amigo decidió ir a la recepción en honor a Kohl, y nunca pude verlo. Pero su perfil se proyecta en la grandeza y la perfectibilidad del reto democrático del presente. Como ha dicho la canciller Angela Merkel, «Llevará tiempo hasta que nos demos cuenta de lo que hemos perdido con su partida».

 

Guillermo Tell Aveledo | @GTAveledo
Profesor en Estudios Políticos, Universidad Metropolitana, Caracas

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

Cambios históricos y liderazgo de Kohl: ¿Cómo evolucionó Alemania?

Helmut Kohl: ¡ejemplo de liderazgo para enfrentar los desafíos de su tiempo! Momentos impredecibles que cambiaron la historia. Descubre las energías sociales y los aciertos y omisiones.

Por: Carlos Castillo 16 Jun, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Hoy que la política es cuestionada, ejemplos como el de Helmut Kohl demuestran la necesidad de liderazgos que enfrenten los retos de su tiempo con amplia altura de miras.

En la historia hay momentos súbitos que sorprenden, impredecibles y de consecuencias, en su momento, imposibles de anticipar. Son instantes en los que los sucesos, las energías sociales, los aciertos y omisiones de gobiernos, entre otros muchos factores, se conjuntan para producir eventos cuyo desenlace se torna confuso y difícil de prever.

La caída del muro de Berlín corresponde a uno de esos instantes que, más allá de la euforia que representó como derrumbe de un símbolo de división, odio y enfrentamiento, dejaba tras de sí la incertidumbre de lo que ocurriría, porque no estaba planeado, porque no había certezas de lo que podría suceder a la postre, porque algo inédito llegaba y no existían aún esquemas claros para atisbar el futuro.

En esos momentos es cuando los líderes se consolidan frente a la circunstancia histórica que les corresponde enfrentar. Decisiones que requieren mucho más de sensibilidad y experiencia que de conocimientos y estudios: estar al frente ante esas situaciones puede transformar para siempre a una nación o desbocarla sin rumbo ni orientación.

Reunificación alemana

Helmut Kohl ha sido llamado el artífice de la reunificación alemana precisamente por esa determinación que mostró en una circunstancia histórica clave para su país y para la humanidad en su conjunto. Sin poca oportunidad para la reflexión profunda, ante la rapidez con la que ocurrían los sucesos, cada una de sus decisiones condujo a lo que es hoy es una de las potencias más sólidas del Planeta.

Porque aquella histórica apertura requirió sacrificios, nuevos diseños institucionales, la incorporación de un país fragmentado por más de cuatro décadas que tenía culturas políticas distintas en cada lado, tradiciones libertarias de una parte y la imposición autoritaria por la otra, un auténtico choque de dos mundos que de la noche a la mañana comenzaron a convivir plenamente, en las mismas calles, en la misma ciudad, bajo el signo de una unidad deseada que debía construirse sin demora.

[Lee también: Kohl y la grandeza política]

Kohl llevó a Alemania de manera exitosa por una senda desconocida. Tuvo un liderazgo que demostró que estar al frente en tiempos de paz requiere valores nuevos: los del diálogo y el acuerdo, los de la legalidad y la congruencia, los de la dignidad humana, la solidaridad, la subsidiariedad y el bien común.

No es casualidad que haya sido precisamente un demócrata cristiano el que respondiera con altura de miras a los retos de su tiempo, porque bajo estos principios, si bien no es más sencillo, al menos hay un faro que ilumina y marca el camino.

Reflexión

Su lamentable fallecimiento es ocasión para revisar y recordar una de las hazañas más complejas de nuestro tiempo, la que marcó el fin de una época y, en buena medida bajo su guía, construyó una nueva. En tiempos de amplios cuestionamientos y puesta en duda, también es ocasión para revalorar la necesidad de la política, sus enormes retos y su capacidad de, en momentos claves, responder y estar al frente de sociedades que, de otro modo, podrían terminar rotas o heridas.

Descanse en paz un hombre bueno, un auténtico estadista: Helmut Kohl, artífice de la unidad alemana.

Carlos Castillo

Carlos Castillo

Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista «Bien Común».

Angela Merkel en Argentina: honrar la memoria y vivir el presente

El miércoles 8 de junio de 2017 fue uno de esos días que se viven sabiendo que algo bueno quedará […]

Por: Alan Dosoretz 16 Jun, 2017
Lectura: 4 min.
Angela Merkel en el Templo Libertad de Buenos Aires
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El miércoles 8 de junio de 2017 fue uno de esos días que se viven sabiendo que algo bueno quedará luego de la exaltación de recibir a una jefa de Estado.

Angela Merkel en el Templo Libertad | Foto: Alan Dosoretz
Angela Merkel en el Templo Libertad | Foto: Alan Dosoretz

Queda la clara convicción de haber dado un salto de calidad en la construcción de la Argentina y la región que queremos ser. Me refiero a un salto de calidad porque fue justamente eso lo que propuso Angela Merkel a la dirigencia política, el empresariado y la sociedad civil de nuestro país.

Tal vez resulte más fácil ejemplificar esta perspectiva con una experiencia en primera persona. En mi caso, tuve el privilegio de compartir un encuentro con la mandataria alemana. Es, sin duda, una de las personas más poderosas del mundo actual. Y cuando resalto la palabra poder, me refiero a la capacidad real de hacer.

En su visita al Templo Libertad, la primera sinagoga de la Ciudad de Buenos Aires, la canciller de Alemania nos ofreció algunas perspectivas de acción que merecen ser resaltadas.

Honrar la memoria y vivir el presente

En primer lugar, Merkel agradeció a la Argentina por haber «acogido a muchas personas de fe judía que escapaban del régimen nazi». Asimismo, hizo referencia y lamentó los atentados terroristas a la embajada del Estado de Israel en el año 1992 y a la sede de la AMIA en el año 1994. En este sentido también enfatizó que «debemos luchar contra el antisemitismo donde se presente y luchar por la democracia y la vigencia del Estado de derecho en todo el mundo».

Lo trascendente de este planteo es la claridad con que Angela Merkel propone encarar los desafíos del siglo XXI. Esta manifestación no es únicamente retórica. El actual gobierno alemán es uno de los pocos que está realmente comprometido con la crisis de los refugiados que vive el mundo entero. Dar refugio a aquellos que lo necesitan no es solo una enseñanza del pasado, sino también un compromiso con nuestro presente, para proyectar el futuro que queremos construir.

Restauración simbólica y real

En segundo lugar, y con motivo de la reparación de uno de los pocos órganos Walcker que quedan en el mundo, Merkel también recordó que «todos estos órganos instalados en Alemania fueron destruidos por el régimen nazi». Y por ello su gobierno pone especial cuidado en conservar los que quedan dispersos por el orbe. En este sentido, el apoyo económico del gobierno alemán para la reparación también es coherente con una política de Estado que busca recordar y reparar los crímenes del nazismo. Es una clara síntesis de una restauración tanto simbólica como real: un fiel reflejo del rol decide ocupar hoy Alemania en el plano de los derechos humanos. Una evolución social, cultural y política que no niega ni olvida lo sucedido en el pasado, sino que lo afronta con la convicción de mejorar los desafíos del presente mediante acciones concretas.

Un gesto que lo dice todo

Por último, vale la pena resaltar la expresión de emoción que pudimos contemplar los presentes en la sinagoga, cuando Merkel escuchó sonar nuevamente la música del potente órgano Walcker que volvía a cobrar vida. Más tarde ella misma explicaría que «todos (estos órganos) fueron destruidos durante el régimen nazi. Volver a escuchar uno fue muy conmovedor».

Más allá de haber presenciado ese momento único, lo más gratificante fue ver reflejado en ese gesto genuino cómo las convicciones de Merkel no son solo políticas, sino sobre todo de calidad y calidez humana. Fue sin dudas una oportunidad para entender que su compromiso en la arena política se basa en lo que le demandan sus convicciones. Esto es tal vez el atributo más relevante (y escaso) que los líderes mundiales deben lograr desarrollar.

El viaje de Angela Merkel a la Argentina nos propone introducirnos también nosotros en un viaje hacia nuevas posibilidades para generar impactos de calidad en nuestra realidad.

Por tu simpleza y claridad política, social y sobre todo personal; por ser una mujer que nos invita a poner la intención en acción; por impulsarnos a actuar desde todo aquello que nos motiva a ser una Argentina, una Latinoamérica y un mundo más justos e inclusivos; por tu visita y, fundamentalmente, por las perspectivas de acción que nos regalaste, gracias Angela.

 

Alan Dosoretz | @ alandoso
Director ejecutivo de la Fundación Argentina Ciudadana

 

 

Alan Dosoretz

Alan Dosoretz

Argentino. Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE). Director ejecutivo de la Fundación Argentina Ciudadana

España: 40 años de elecciones libres

La transición de España a la democracia aún arroja lecciones. La democracia liberal posee algunos fundamentos que vale la pena […]

Por: José Alejandro Cepeda 15 Jun, 2017
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Toledo (España), elecciones generales del 15.6.1977
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La transición de España a la democracia aún arroja lecciones.

Toledo (España), elecciones generales del 15.6.1977
Toledo (España), elecciones generales del 15.6.1977. Foto: Magica, vía WikiCommons

La democracia liberal posee algunos fundamentos que vale la pena no olvidar. Uno de ellos, como lo recordó Robert Dahl en su clásico Poliarquía (1971), es un principio asociado a la libertad: el derecho a participar y a oponerse. Y este se refleja, de manera esclarecedora, en un segundo pilar de la convivencia democrática, la celebración de elecciones libres y competitivas.

España conmemora el 15 de junio de 2017 cuarenta años de sus primeras elecciones libres desde los tiempos de la Guerra Civil (1936-1939), lo que significó la concreción de la transición a la democracia y dejó atrás justamente cuarenta años de dictadura franquista. Esas elecciones, que encajan en lo que el politólogo brasileño Bolívar Lamounier denominó Opening Elections, permitieron tres cosas decisivas: recuperar la libertad, construir un nuevo gobierno de manera democrática y abrirle el camino a una nueva Constitución (1978).

¿Qué lecciones nos deja el caso español a cuatro décadas de su recuperación democrática? Aunque el tema ya ha sido estudiado a fondo —véase, por ejemplo, Transiciones desde un gobierno autoritario, de Guillermo O’Donnell y Phillipe C. Schmitter (1986)—, listemos algunos puntos que aún arrojan luz tanto al panorama europeo como al latinoamericano, o incluso a los de otras latitudes.[1]

  • Las elecciones se realizan tanto en gobiernos autoritarios como democráticos pero solo las celebradas en contextos de libertad son verdaderamente legítimas y legitiman un gobierno.
  • Hay que distinguir entre derecho electoral, sistema electoral y autoridad electoral. El primero nos indica quienes tienen derecho a elegir y a ser elegidos; el segundo, la metodología que usamos para convertir votos en escaños; y la última refiere la organización que garantiza el desarrollo transparente de los comicios y el conteo de los votos.
  • Sin libertad y competitividad electoral no hay democracia. Por eso podemos llegar a distinguir el grado de competitividad que alcanzan las elecciones —si es que se realizan— y el tipo de gobierno que producen: democrático, autoritario o totalitario.
  • El grado de libertad reflejado en las elecciones refleja a su vez el grado de pluralismo. Por eso desconfiamos de los sistemas monopartidistas y preferimos al menos los bipartidistas.
  • La celebración periódica de elecciones libres y competitivas suele ser signo de sociedades respetuosas de sus fundamentos constitucionales, de los derechos humanos, la libertad de prensa y expresión, y de la libertad de sus componentes por elegir la mejor forma de desarrollarse.
  • No existe una receta única para provocar el derrumbe de la democracia, ni para su recuperación. Por eso debemos aislar sus variables y analizarlas en cada contexto.

A cuarenta años de su recuperación democrática España nos sigue ofreciendo un importante contraste para el análisis transicional. El país superó el autoritarismo, recuperó el funcionamiento de la monarquía parlamentaria, estableció una nueva Constitución y el modelo de comunidades autónomas, ingresó formalmente a Europa y despegó económicamente. Y este impulso le ha alcanzado —con virtudes y defectos— para enfrentar los problemas venideros hasta el presente. Si el tema pareciera cosa del pasado, solo imaginemos lo que falta por hacer en nuestra región en países como Cuba, Nicaragua o Venezuela. El orden es alfabético, la urgencia es la misma.

 

[1] Para los interesados son recomendables las enseñanzas de otros destacados académicos como Giovanni Sartori (La democracia en 30 lecciones, 2008) o Dieter Nohlen (Sistemas electorales y partidos políticos, 1994).
José Alejandro Cepeda | @sinclair_simon_
Periodista y politólogo

 

José Alejandro Cepeda

José Alejandro Cepeda

Colombiano. Periodista y politólogo. Doctor en Ciencias Políticas y de la Administración. Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá

En México Angela Merkel reafirmó su liderazgo global

La canciller alemana dijo en México que los populismos son intentos condenados al fracaso y llamó la atención de los ciudadanos […]

Por: Marco Antonio Adame Castillo 14 Jun, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La canciller alemana dijo en México que los populismos son intentos condenados al fracaso y llamó la atención de los ciudadanos de que la política es una cuestión que involucra a todos, no solamente a los políticos.

En su visita a México Angela Merkel reveló una vez más el rostro humano de una verdadera líder global | Foto: Presidencia de la República de México
En su visita a México Angela Merkel mostró una vez más el rostro humanista de una verdadera líder global | Foto: Presidencia de la República de México

 

Como parte de su gira por Latinoamérica, la canciller Angela Merkel visitó México el viernes 9 y el sábado 10 de junio luego de haber concluido su primera visita oficial a Argentina. La segunda parada de su viaje sirvió para clausurar el año dual de Alemania en México a fin de fortalecer la relación bilateral entre ambas naciones. A lo largo de un año se llevaron a cabo actividades que tuvieron como objetivo hacer crecer la creatividad, la innovación, la productividad, el desarrollo sustentable, el fomento a la democracia y los derechos humanos.

En su tercera visita a México, la jefa del gobierno alemán se reunió con el titular del Poder Ejecutivo en el Palacio Nacional, donde se realizó la ceremonia oficial de bienvenida. En su intervención, señaló que «los populismos son intentos condenados al fracaso, nunca han tenido éxito» y dijo no creer en esas «respuestas simples». Además, llamó la atención de los ciudadanos en general para advertir que la política es una cuestión en la que todos estamos involucrados, no solamente los políticos.

Merkel aludió a la importancia de salvaguardar el Estado de derecho, la protección a los periodistas y urgió a resolver las desapariciones de las que son víctimas los ciudadanos. Por esta preocupación común es que resaltó la cooperación que el Estado alemán brinda a la Procuraduría General de la República de México (Fiscalía General) y sostuvo un encuentro privado con líderes de asociaciones civiles que velan por la protección de los derechos humanos.

El sábado por la mañana, Merkel participó en un evento en el Museo Interactivo de Economía (MIDE) en la Ciudad de México donde aludió al tema de la migración y declaró que «hay que luchar contra las causas que motivan a las personas a irse de su país, [ya que] la construcción de muros no va a resolverlo. Hay que intentar ayudar, dar perspectivas para mejorar la vida de la gente y hablar con los gobiernos afectados».

Además de su condena al populismo y el llamado a fortalecer las instituciones de seguridad del país anfitrión, la visita de Merkel contribuye a fortalecer los mecanismos internacionales de cooperación al desear éxito a los tres países de la región que actualmente discuten la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); de igual modo, anunció que al concluir este año se concretará la firma de la actualización del Acuerdo Global de México con la Unión Europea, documento rector de cooperación e intercambio comercial entre ambas entidades; finalmente, el gobierno mexicano ratificó su compromiso con el Acuerdo de París para contribuir a mitigar las consecuencias del cambio climático.

El Partido Acción Nacional, partido hermano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y socio de la Fundación Konrad Adenauer, reconoce el liderazgo global de la canciller y suscribe su posición acerca de que la cooperación internacional debe estar basada en valores como la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos, con independencia de cualquier condición, y que solo en el marco de estos principios es que los gobiernos contribuyen con el bien común.

 

Marco Antonio Adame | @MarcoAdame
Coordinador de Asuntos Internacionales del Partido Acción Nacional de México (PAN)

 

Marco Antonio Adame Castillo

Marco Antonio Adame Castillo

Mexicano. Coordinador de Asuntos Internacionales del Partido Acción Nacional

PUSC eligió candidato a la presidencia de Costa Rica

El día 4 de junio el Partido Unidad Social Cristiana de Costa Rica (PUSC) celebró su convención interna. Más de […]

Por: Sergio Araya Alvarado 13 Jun, 2017
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El día 4 de junio el Partido Unidad Social Cristiana de Costa Rica (PUSC) celebró su convención interna. Más de 100.000 socialcristianos eligieron a quien los representará en la carrera por la Presidencia de la República para el periodo constitucional 2018-2022.

Rodolfo Piza Rocafort, candidato electo del PUSC a la Presidencia de Costa Rica | Imagen de campaña
Rodolfo Piza Rocafort, candidato electo del PUSC a la Presidencia de Costa Rica | Imagen de campaña

Ya a las 9 de la noche de ese domingo, con 531 mesas escrutadas (42 %), el precandidato Rodolfo Piza Rocafort alcanzaba el respaldo de 50.666 votos (69 %), frente a su oponente Rafael Ortiz Güier, quien obtenía un 24 %. Un 7 % representaba la suma de votos nulos y blancos.

Dentro de ocho meses, el 4 de febrero de 2018, Piza Rocafort, abogado, excandidato presidencial en 2014 y extitular de la Caja Costarricense de Seguro Social —entidad emblemática de la seguridad social costarricense y del legado socialcristiano—, tendrá el desafío de alcanzar el respaldo electoral requerido para devolverle a su partido la conducción del Poder Ejecutivo, tras doce años de su última Administración.

No obstante la atención mediática y de la opinión pública centrada en la escogencia del aspirante presidencial, el Partido realizaba en simultáneo otras elecciones para iniciar la renovación de sus estructuras internas de representación legal y de representación sectorial.

Los electores tenían la posibilidad de votar delegados a las asambleas de cantón, instancia intermedia clave en la definición ulterior de quienes representarán a la agrupación en los comicios municipales previstos para el primer domingo de febrero de 2020. Aunado a ello, las asambleas de cantón elegirán cinco delegados de su respectivo cantón a las correspondientes asambleas de provincia y estas últimas designarán a los miembros de la Asamblea Nacional, autoridad superior del Partido.

Las asambleas de provincia jugarán un rol estratégico en agosto de 2017, cuando escojan las siete papeletas ofrecidas por el Partido en las elecciones legislativas, a celebrarse el mismo día en que se elija al próximo presidente de la República.

Además, las organizaciones partidarias de jóvenes, mujeres, profesionales, educadores y cooperativistas también comenzaron su proceso de renovación de liderazgos.

De cara a las elecciones nacionales, el PUSC tiene distintos desafíos que encarar. Algunos son compartidos con las restantes fuerzas del sistema de partidos costarricense: recuperar la credibilidad de un segmento importante de la población que muestra apatía hacia lo político, tiene baja adhesión a los partidos y es renuente a acudir a las urnas.

Distintos estudios de opinión sitúan en un rango de 50 a 70 % las personas que no se identifican con ningún partido político. Esto puede explicar en parte la consolidación de alrededor de un tercio del padrón electoral que se abstiene de ejercer el derecho al sufragio; en particular, este comportamiento es cada vez más frecuente entre los extractos más jóvenes de la sociedad.

A ello debe agregarse la distribución en muchas porciones, de reducido y similar tamaño, de quienes dicen respaldar fuerzas políticas con un pensamiento similar al socialcristiano, por cuya preferencia electoral compite directamente esta orientación doctrinaria-ideológica.

Finalmente, la emergencia de opciones electorales provenientes del ámbito no partidario, portadoras de un discurso con rasgos populistas pero atractivo a sectores disconformes e incluso molestos, deviene en una variable más que no debe menospreciarse y, mucho menos, ignorarse.

Hacia el interior del Partido, hoy su candidato presidencial y líder formal comporta retos que pasan por su reinvención como alternativa fresca y capaz de ir más allá de lo ofrecido en la contienda de cuatro años atrás, cuando consiguió alrededor del 6 % del total de votos válidos, muy lejos del 30 % conseguido por quien ganó la primera ronda y del 29 % de quien ocupó la segunda posición y se ubicó en el balotaje.

Ello implica encontrar elementos distintos, de orden discursivo y programático, que produzcan planteos atractivos para sectores poco afectos a su candidatura anterior, entre ellos, la población joven. Conlleva además generar la comunicación política apropiada que potencie su nivel de empatía y generación de confianza con un electorado cada vez más volátil, que privilegia tanto aspectos de orden emocional como de percepción al momento de construir su decisión de voto.

Incrementar el caudal electoral implica consolidar, en primer término, la unidad del Partido en torno a su liderazgo. Supone además la constitución de siete papeletas a diputados con la mayor armonía y representatividad interna posible, que manera tal que todos cierren filas en torno a la figura de Piza Rocafort y sean puntas de lanza en cada provincia en la ardua tarea de sumar votos a la causa común.

El desafío recién inicia para el PUSC. El 4 de junio significó un paso de página pero lo realmente fuerte está por venir.

 

Sergio Araya Alvarado
Politólogo. Coordinador de Proyectos del Área Política para Costa Rica de la Fundación Konrad Adenauer

 

Sergio Araya Alvarado

Sergio Araya Alvarado

Politólogo. Coordinador de Proyectos del Área Política para Costa Rica de la Fundación Konrad Adenauer

Contra los muros, por la libertad: Merkel en México

La visita de Angela Merkel a México estuvo enfocada a estrechar lazos, reforzar alianzas y afinar el próximo encuentro del […]

Por: Carlos Castillo 12 Jun, 2017
Lectura: 5 min.
Comercio, medio ambiente, derechos humanos y migración, los temas de la visita de Merkel a México | Foto: www.presidencia.gob.mx
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La visita de Angela Merkel a México estuvo enfocada a estrechar lazos, reforzar alianzas y afinar el próximo encuentro del G20 en Alemania, donde será crucial sumar apoyos para garantizar el libre comercio, el compromiso medioambiental global y la solidaridad internacional.

Comercio, medio ambiente, derechos humanos y migración, los temas de la visita de Merkel a México | Foto: www.presidencia.gob.mx
Comercio, medioambiente, derechos humanos y migración, los temas de la visita de Merkel a México | Foto: www.presidencia.gob.mx

El año dual México-Alemania comenzó en junio de 2016, con la entonces visita del presidente Enrique Peña Nieto al país europeo y como parte de los acuerdos para fortalecer la relación entre ambas naciones.

Había por entonces poca claridad del giro que tomaría el mundo en un periodo tan breve de tiempo: Donald Trump sorteaba con éxito las primarias del Partido Republicano y tiraba a su paso los escollos que el sistema político norteamericano diseñó para contener ambiciones demagógicas.

Un año después el panorama global tuvo un reacomodo inusitado. China se consolidó como el gran apologista del libre comercio, Venezuela se bate en las calles contra el totalitarismo madurista y Estados Unidos, tras la cumbre del G7 en Italia, confirmó, por boca de su presidente, una postura radical de cerrazón y aislacionismo que, por si cabía duda, refrendó con el anuncio de su salida de los Acuerdos de París.

Angela Merkel fue clara ante esa ruptura: «los europeos tenemos que tomar el destino en nuestras manos», señaló tras el encuentro con los principales líderes del mundo, y las acciones de la canciller alemana no se hicieron esperar.

La gira por Argentina y México ha sido un primer paso que va de una declaración a una estrategia: sumar aliados en la región latinoamericana, estrechar lazos, refrendar vínculos que afirman su disposición a encabezar un orden del que ella es la más sólida representante y que tendrá una prueba compleja en julio de este año en Hamburgo, cuando se reúna el G20.

Merkel llegó a México por la tarde del viernes 9 de junio con el objeto de clausurar precisamente el año dual y abordar temas de comercio, medioambiente y derechos humanos con su homólogo Enrique Peña Nieto.

La situación en el país, a partir del triunfo de Trump, ha sido compleja, pero el respaldo de las empresas alemanas ha sido firme, sobre todo en lo que respecta a la industria automotriz: se ha refrendado la permanencia de las ensambladoras en México incluso frente a las amenazas estadounidenses de mayores aranceles e impuestos, asegurando así los 150.000 empleos que dependen de 1.900 empresas germanas que invierten en el país.

A ello se refirió Peña Nieto en su discurso de bienvenida, reiterando la disposición a respaldar los esfuerzos para mantener un intercambio abierto y fluido en materia comercial, un esfuerzo que a partir de finales del año pasado ha llevado al país a intentar diversificar los destinos de sus exportaciones y de sus negocios internacionales.

Merkel, por su parte, expresó la disposición alemana para acelerar una futura renegociación del tratado comercial entre la Unión Europea y México. No obstante, fue enfática en reiterar el apoyo alemán en aquellos temas que aún son materia de urgente atención: derechos humanos, garantías para el ejercicio periodístico, Estado de derecho, legalidad; es decir, aquello que hace posible una relación comercial estable y que garantiza un crecimiento no solo económico sino, sobre todo, capaz de generar estabilidad política y paz social.

Y fueron precisamente esos temas, manifiestos en el primer mensaje conjunto de parte de ambos mandatarios, los que acompañaron parte de la agenda de Merkel. En reunión privada con representantes de la sociedad civil y la prensa, casos como el de Ayotzinapa y la desaparición forzada de normalistas —sin solución ni culpables hasta el momento—, así como el de los numerosos asesinatos de periodistas este año, fueron abordados a fondo según testimonio de los participantes.

En el último evento oficial, la canciller alemana se refirió al tema migratorio, destacando el papel de Alemania y de la Unión Europea frente al conflicto sirio y la labor de acogida de refugiados, y señalando la importancia de que, en el caso centroamericano, la migración hacia Estados Unidos cuente con la cooperación internacional necesaria para garantizar los derechos humanos de mujeres, hombres y menores de edad que huyen por necesidad en busca de una mejor calidad de vida.

Con esta visita, Angela Merkel reafirma su disposición a que la Unión Europea asuma un papel protagónico ante el vacío que dejan, una tras otra, las decisiones de Donald Trump, cierta de que son los puentes y no los muros, que es la cooperación y no la cerrazón, que son el intercambio y la solidaridad el camino para dar forma a la posibilidad de un nuevo orden mundial.

 

Carlos Castillo | @altanerias
Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista Bien Común.

 

Carlos Castillo

Carlos Castillo

Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista «Bien Común».

Intensa agenda de Angela Merkel en Argentina

La canciller Angela Merkel fue recibida por los argentinos con emoción, ya que se trataba de su primera visita a […]

Por: Silvia Mercado 9 Jun, 2017
Lectura: 5 min.
Merkel y Macri
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La canciller Angela Merkel fue recibida por los argentinos con emoción, ya que se trataba de su primera visita a la Argentina, y con preocupación, por los recaudos especiales en seguridad que debieron tomarse después de los sucesivos ataques terroristas en las principales capitales europeas.

Angela Merkel y Mauricio Macri en la Casa Rosada | Foto: Presidencia de la Nación Argentina
Angela Merkel y Mauricio Macri en la Casa Rosada | Foto: Presidencia de la Nación Argentina

La visita fue rauda pero muy intensa. Arrancó temprano con un desayuno en el hotel Alvear con empresarios alemanes, continuó con la clásica ofrenda floral al Libertador José de San Martín, padre fundador de los argentinos. Y tuvo su primer momento emotivo cuando acudió al llamado Templo Libertad, la sinagoga que tenía un órgano Walker, una verdadera reliquia que fue reparada por técnicos alemanes traídos especialmente para que pudiera volver a sonar. Los primeros acordes, justamente, fueron interpretados frente a Merkel.

Por entonces, la Casa Rosada ya hervía de ansiedad por la líder alemana, que fue recibida en la explanada presidencial con honores militares. El presidente argentino, Mauricio Macri, la esperaba en la puerta central de la oficina del Gobierno. Pasaron por el Salón Blanco a sacarse la primera foto juntos ante los medios y luego mantuvieron una reunión con ambos equipos, donde se repasaron todos los temas de interés mutuo en la agenda.

Abordaron desde el interés de Argentina por ingresar a la OCDE, hasta el pedido alemán para que se apruebe un proyecto de ley de formación dual en los secundarios, una modalidad en la que los estudiantes pasan parte de su tiempo de escolarización entrenándose en alguna competencia laboral dentro de una empresa, pasando por un acuerdo de seguridad social, otro para evitar la doble imposición, y todos los desafíos en relación con la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado.

Por el lado de Alemania participaron el secretario de Estado y vocero de Gobierno, Steffen Seibert, el embajador en la Argentina, Bernhard Graf von Waldersee, y los asesores en política exterior y seguridad, Christoph Heusgen, y de Asuntos Económicos, Lars-Hendrik Roller.

Por Argentina, la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el designado canciller, Jorge Faurie, y los secretarios de Coordinación Interministerial, Mario Quintana, y de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, además del embajador en Alemania, Luis María Krecker.

En esta reunión, según lo relató un testigo, Merkel le reconoció al presidente Macri su aporte a la democratización y la salida del populismo en la región, y el argentino le agradeció el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer, tanto a favor de la libertad de expresión durante los años kirchneristas como en capacitación a muchos jóvenes de su partido, que ahora están gestionando en el Gobierno.

Luego de una reunión a solas de 15 minutos entre ambos mandatarios, el presidente invitó a Merkel a un almuerzo, que estuvo focalizado, básicamente, en el traspaso de Alemania a Argentina como país anfitrión del G20, que se concretará el año próximo. Más tarde, en la conferencia de prensa que ambos brindaron ante periodistas argentinos y alemanes en el Salón Blanco, ratificaron la firma adhesión de ambos países al Acuerdo de París sobre cambio climático.

Merkel, por su lado, elogió las reformas que impulsó el gobierno de Macri al señalar que «inició un camino importante con mucho valor para fortalecer la economía y volver a abrir a la Argentina hacia el mundo». También anticipó el respaldo de Alemania para que la Argentina pueda incorporarse al seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Cuando le tocó el turno a Macri, le dio la bienvenida a la canciller diciendo que «sabemos que es su primera vez en la Argentina y no será la última. Si Dios quiere, la tendremos ya en el G20 el año que viene». También dijo que «la ausencia de visitas oficiales a la Argentina por parte de gobernantes germanos durante más de 15 años no pudo enfriar ni dañar 160 años de relaciones bilaterales entre nuestros países».

Posteriormente, Merkel y Macri tuvieron una reunión conjunta con empresarios, en la que participó el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Héctor Reyser. Inmediatamente después, la alemana se dirigió al Parque de la Memoria, donde homenajeó a los desaparecidos de la dictadura militar argentina. Fue el otro momento emotivo de su viaje, cuando caminó hacia el Río de la Plata de la mano de una Madre de Plaza de Mayo, para tirar flores al agua donde años atrás se tiraron cadáveres de perseguidos políticos.

Por la noche, Macri ofreció a Merkel una cena de gala en el Centro Cultural Kirchner. Ella se fue temprano a dormir. A primera hora salía a México, segunda y última etapa de su viaje por América Latina.

 

Silvia Mercado | @silmercado
Argentina. Periodista. Docente. Escritora.

 

Merkel y Macri: aliados en el G20

La relación entre la canciller Ángela Merkel y Mauricio Macri inició cuando este ejercía la jefatura del gobierno de la […]

Por: Maria Eugenia Helguero 8 Jun, 2017
Lectura: 4 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La relación entre la canciller Ángela Merkel y Mauricio Macri inició cuando este ejercía la jefatura del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los vínculos se mantuvieron por la cercanía de Macri con la democracia cristiana, sector gobernante en Alemania desde desde 2005 y que hoy impulsa la reelección de Merkel para septiembre.

La canciller federal Angela Merkel y el presidente Mauricio Macri en Buenos Aires. Fuente: Presidencia de la Nación

El portavoz de la cancillería germánica, Steffen Seibert, afirmó que la visita de Merkel busca iniciativas emprendidas por los miembros del G20 para reafirmar lazos comerciales entre América Latina y Europa.

Argentina es uno de los socios comerciales más importantes de Alemania en América Latina. Más de 200 empresas con capital alemán se encuentran activas en este país empleando a decenas de miles de personas.

La visita tiene gran importancia en múltiples aspectos: el presidente Macri busca fortalecer el respaldo internacional obtenido en sus primeros 15 meses de gobierno para impulsar la reapertura de Argentina al mundo y entrar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El ejecutivo argentino ha estrechado lazos con Estados Unidos, Japón, Francia, entre otras potencias. Ahora persigue el apoyo oficial de la canciller alemana.

El año pasado, Merkel respaldó los intentos de Argentina por cerrar un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. En este encuentro, se tratarán temas trascendentes como posibles inversiones en energías renovables.

 

América Latina y el grupo de los 20 grandes (G20)

El grupo fue conformado en 1999 como foro de discusión de la economía mundial. Está compuesto por el G7, es decir, los siete estados más industrializados (Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos); como así también el G7 más Rusia (G8) y los 11 países recientemente industrializados del resto del mundo, dentro de los que solo tres estados de América Latina lo integran (Argentina, Brasil, México). Asimismo, la Unión Europea es miembro con estatus de representante dentro del grupo.

En pos de una mayor amplitud de agenda, se abordan diversas temáticas: cambio climático, políticas de desarrollo, mercado laboral enmarcado en empleabilidad (en donde tanto Europa como Argentina poseen similares índices de desempleabilidad juventud, tema que preocupa a los líderes de cada Estado), TICS, empoderamiento de las mujeres, salud y supervisión de la corrupción.

El grupo de los 20 principales países industrializados cuenta con dos tercios de la población mundial, el 80% del comercio global y el 85% del producto bruto planetario.

En la actualidad, el bloque latinoamericano tiene el reto de superar su abismal e histórica desventaja, ya que no ha podido definir una agenda regional común a fin de incorporar sus prioridades en la agenda global. Una de las prioridades de la región y del grupo en general será buscar soluciones para sacar a la economía global del letargo en el que entró en 2008 manteniendo a los mercados financieros bajo control. No obstante, una década después, existe un nuevo e inesperado suceso que surge de la agresiva amenaza aislacionista y proteccionista planteada desde la principal economía plenaria: Estados Unidos.

En el G20, América Latina se encuentra representada por sus principales economías emergentes. Por lo que incorporar sus experiencias ha sido muy valioso para encolumnar a estos estados dentro de las soluciones propuestas por los países del norte.

México, se concentró en resolver los problemas que derivaban de su condición como vecino y socio de los Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Mientras que Argentina y Brasil alzaron su voz en el foro a favor de las regulaciones financieras básicas, y la generación de políticas públicas de inclusión frente a la desigualdad que los afectaba a ellos y a muchas otras potencias.

Alemania llevará adelante la cumbre del Foro Mundial del G20 en Hamburgo los días 7 y 8 de julio del corriente, donde se discutirá sobre la economía global y el sistema financiero internacional. Luego de su celebración, podremos tener una visión más integral de que depara no solo a la región, sino a los bloques económicos más importantes del mundo.

Maria Eugenia Helguero | @Meryhelguero

Licenciada en Relaciones Internacionales, coordinadora de Asuntos Internacionales en la Subsecretaria de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación Argentina.

 

Maria Eugenia Helguero

Maria Eugenia Helguero

Licenciada en Relaciones Internacionales, Coordinadora de Asuntos Internacionales en la Subsecretaría de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación Argentina

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