Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El gobierno de Daniel Ortega reprime a la oposición y pavimenta su nueva reelección.
El comandante Ortega celebra su afirmación al poder en 2012 | Foto: Fundación Ong DE Nicaragua, vía Wikicommons
El 25 de febrero de 2015 se conmemoraron 25 años de las elecciones aperturistas de 1990, un hito construido sobre un proceso de paz que dejó atrás un cruento conflicto civil en el marco de la guerra fría. Los protagonistas fueron el gobierno del Ejército Sandinista de Liberación Nacional, triunfante en la revolución de 1979 bajo el liderazgo de Daniel Ortega, y la Contra, agrupaciones paramilitares que recibieron apoyo de los Estados Unidos. Nicaragua ponía así sus esperanzas en una anhelada era de democracia, paz y desarrollo, y se constituía desde la dolida Centroamérica en un ejemplo a seguir.
Sin embargo, Ortega regresó a la presidencia en 2007 y el panorama del presente es que el poder se ha concentrado progresivamente de nuevo en el Ejecutivo. Afectando la teoría de la separación de poder, se ha alterado la Constitución para permitir la reelección indefinida de Ortega y se ha promovido un estilo de gobierno corporativo, en el que los militares han vuelto a tener prebendas. Como si fuera poco, el discurso político ha echado mano de la propaganda pública para enaltecer el populismo y el caudillismo de izquierda, mientras parte del empresariado y la derecha han asumido un pacto de no agresión con el fin de favorecer las cifras macroeconómicas y una relativa política de protección social.
Si estos aspectos son poca cosa para demostrar cómo se traicionó la transición a la democracia, las últimas actuaciones del presidente no dejan duda de que está empeñado en hacer volver a su país al autoritarismo que tanto costó dejar atrás y que aún jura haber combatido. Bajo control sandinista, la Corte Suprema autorizó a retirar el aval a los miembros de la coalición opositora en el Parlamento, encabezada por Eduardo Montealegre, del Partido Liberal Independiente, para eliminar la disidencia y asegurar la posibilidad de reelegirse para un tercer periodo consecutivo. Para los comicios, proyectados en noviembre, además de que es candidato único de facto, ha prohibido la presencia de observadores internacionales. Y para rematar, su esposa, Rosario Murillo, vocera del Gobierno y figura de dudoso misticismo poético y religioso, completará su fórmula presidencial.
No es momento de analizar el resto de la agenda de estos años, que nos hacen volver, sin querer, al odioso imaginario de una república bananera: el populismo tropical, que a pesar de ya no contar con los recursos de la maltrecha cooperación venezolana, pretende continuar la antorcha chavista en medio de un nacionalismo de doble moral librecambista. Las acusaciones de abuso sexual incestuoso que aún afectan al antiguo comandante. El uso estratégico de los asuntos internacionales, como las pretensiones interminables sobre aguas territoriales de Colombia o las violaciones a la soberanía fronteriza de Costa Rica. Y un último y grave ejemplo, la controversia que despierta el proyecto de canal interoceánico en términos ambientales, culturales y técnicos a realizarse con un vacilante capital chino. Un tema de gravedad geopolítica sobre el que la opinión pública del resto del continente y de buena parte del mundo ha guardado un vergonzante silencio.
Sí, se confirma una paradoja. Ortega, guste o no, contribuyó a derrocar más de cuatro décadas de abusos dinásticos del clan familiar Somoza, pero ahora está empeñado en que su legado sea el retroceso a un país dictatorial, nepotista y quizá de partido único. Y es que se suele olvidar algo: las revoluciones, por lo general, suelen salir muy mal.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Cuando el 15 de setiembre de 1949 Konrad Adenauer asume el cargo de Canciller de Alemania, tenía 69 años de edad y una vida dedicada por entero a la actividad política.
Konrad Adenauer en 1966 hablando en reunión general de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (UDC) | Foto: Archiv für Christlich-Demokratische Politik (ACDP)
Nacido en la Alemania imperial del siglo XIX, Adenauer ingresó a la actividad política de la mano del Partido de Centro Alemán y alcanzó diversas posiciones de jerarquía en el escenario político local. Su firme accionar frente a los intentos desestabilizadores del año 1919 lo fueron perfilando como defensor de la región de Renania frente al poder central, posición que se vio fortalecida durante su pasaje como presidente de la Cámara alta del Parlamento prusiano durante la República de Weimar.
El inevitable ascenso del nacionalsocialismo desembocó en su destitución, persecución y posterior encarcelamiento, y pasó incluso por el campo de concentración de Buchenwald.
Finalizada la guerra y sumergida Alemania en un pozo muy profundo, asumiendo las consecuencias de un conflicto que hirió y dividió profundamente al pueblo alemán y a este con la Europa continental, se tornó imperiosa la tarea de cicatrizar esas heridas abiertas años antes.
Su reputación de hombre demócrata, con un fuerte apego a las libertades y al federalismo, su honradez administrativa y su profundo rechazo al nazismo lo posicionaron como una figura clave para liderar la magna tarea de reunificar una patria profundamente dividida.
La política de las potencias aliadas de reintegrar a sus cargos a quienes fueron desplazados de estos por el nazismo permitió que volviera a ocupar la alcaldía de Colonia, hasta que las diferencias con las fuerzas de ocupación británicas, tradicionalmente aliadas a la socialdemocracia, lo llevaron a dimitir en el mismo año 1945.
Este episodio resultó fundamental en la vida política de Adenauer y para el futuro de Alemania: Adenauer fundó la Unión Demócrata-Cristiana (CDU) y se convirtió en su presidente dentro de la zona de ocupación británica.
En 1948, elegido presidente del Consejo Parlamentario, se puso sobre sus hombros la titánica tarea de diseñar las instituciones y la Constitución de un nuevo Estado alemán occidental que unificara las tres zonas ocupadas por las potencias aliadas, en virtud de la imposibilidad de estas de llegar a un entendimiento con el Este, ocupado por la Unión Soviética.
Al año siguiente asumió la presidencia de la CDU a nivel nacional como paso previo para ganar las primeras elecciones generales de la flamante República Federal Alemana (RFA), el 15 de setiembre de 1949.
Adenauer fue canciller de la RFA durante 14 años, justamente en el período previo al comienzo de la guerra fría que replicaría la división que ya vivía Alemania, a lo largo de todo el mundo.
Este período, bajo el mandato de Adenauer, significó para Alemania la reconstrucción de su identidad como nación, como potencia económica y como potencia política. Logró lo que luego fue denominado como el milagro alemán, una recuperación económica (con el acompañamiento de Ludwig Erhard) que llevó en poco tiempo a que el marco alemán fuera nuevamente una de las monedas más poderosas y codiciadas de Europa.
En el ámbito internacional, el rol de Adenauer fue indispensable para posicionar al país como referente. Se ocupó personalmente de la cartera de Relaciones Internacionales, fomentó una fuerte alianza con Estados Unidos que le permitió el ingreso a la OTAN en 1954 con unas fuerzas armadas nuevas y fuertemente preparadas. Asimismo encaró con contundencia el hermanamiento con Francia, cerrando una profunda herida abierta desde el tratado de Versalles y que permitió sentar las bases de la futura Comunidad Económica Europea y la posterior Unión Europea, mediante la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (Euratom).
La acción internacional de Adenauer tuvo su punto culminante el 5 de mayo de 1955 con el reconocimiento internacional de la República Federal Alemana como nación soberana e independiente.
Los años posteriores fueron turbulentos en cuanto a la política local y terminaron con su alejamiento de la actividad política en 1963, luego de 14 años al frente de la nueva nación alemana, cuando comenzaba a resurgir cual ave fénix de entre las cenizas del período más oscuro que supo atravesar la humanidad.
La victoria política de Adenauer es indiscutible, y no es otra que haber instalado los cimientos que permitieron el resurgimiento de Alemania como potencia y que fueron necesarios para que hoy este país ocupe un rol preponderante en el escenario internacional. Esa acción, hoy fortalecida con la gestión de su actual canciller Ángela Merkel, sigue los principios y valores fomentados por Konrad Adenauer, con un fuerte componente humanista y un estricto apego a la democracia y a la libertad, valores supremos para la CDU y para todos los humanistas.
Pero más allá de las victorias políticas, el legado de Adenauer es aun mayor; su accionar y firmeza así como su oposición firme al oscurantismo nacionalsocialista, y su apego a la libertad, imprimieron en su pueblo la sólida idea de que no existe una situación tan grave que no permita avanzar y salir adelante. Este es el espíritu del pueblo alemán, el mismo que le permitió superarse, levantar el velo que cayó sobre él y erigirse como ejemplo de superación y reinvención.
Hace setenta años Konrad Adenauer comenzó a sentar las bases de un movimiento que nos llega hasta hoy con fuerza y con más vigencia que nunca, en un mundo convulsionado y golpeado constantemente por la barbarie y la guerra, por crisis humanitarias, por catástrofes naturales y por el resurgimiento de la intolerancia y la violencia como modelos de hegemonía. Ese movimiento nos muestra que el camino del humanismo, la libertad y la democracia son las únicas alternativas posibles para recuperar lo que nos queda de humanidad.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En la carrera de postas, el secretario general de la ONU corre en el carril de Argentina.
Ban Ki-moon habla a jóvenes líderes políticos y estudiantes en su visita a Argentina | Foto: Juan Saintotte
Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU, visitó la Argentina y en un raid olímpico fue declarado visitante ilustre de Buenos Aires, dio su apoyo a la candidatura de Malcorra, se reunió con el presidente Macri y hasta se hizo lugar para dialogar con jóvenes líderes sobre los desafíos del organismo que preside.
El mandatario volvió tras cinco años a nuestro país, con una agenda cargada de reuniones, encuentros y actividades institucionales. Esta vez ya no fue recibido por un Kirchner, sino por Mauricio Macri, a quien le regaló una frase elocuente: «Las prioridades del país se han alineado con las prioridades de desarrollo de la ONU», manifestó Ban, para satisfacción del presidente argentino, hoy necesitado de sonrisas.
Uno de los anuncios más destacados fue la próxima apertura de la oficina de ONU Mujeres en Argentina, acto del que participó junto con la canciller Susana Malcorra y Luiza Carvalho, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe. Ban dijo estar muy feliz de poder establecer esta oficina en Buenos Aires, reafirmando el carácter pionero de nuestro país en la participación política de las mujeres, que cuenta en su medallero con haber sido el primer país de América en implementar el cupo femenino.
El mandatario también eligió esa oportunidad para brindar un apoyo explícito a la canciller Susana Malcorra como candidata a reemplazarlo al frente de las Naciones Unidas. Si bien no pasó desapercibida la elección de visitar nuestro país en tiempos donde la carrera para la ONU ya fue largada, y donde Malcorra es una clara favorita, Ban le agregó impulso, y manifestó: «Tenemos muchas distinguidas y eminentes líderes mujeres en gobiernos nacionales y otras organizaciones o incluso en la comunidad de los negocios, políticas y culturales, y en cada aspecto de nuestra vida. No hay razón para que no haya una en las Naciones Unidas».
Consultado sobre la oportunidad para que una mujer tome por primera vez el mando de la organización, que está cumpliendo setenta años de vida, respondió: «Es un gran momento ahora».
Otro momento destacado de su visita fue un encuentro que se realizó con participación de líderes jóvenes de diversos extractos políticos y con estudiantes destacados de niveles secundarios y universitarios de todo el país. Este tuvo lugar en la nueva sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Parque Patricios, y significó una gran oportunidad para conocer de primera mano el pensamiento del máximo responsable de las Naciones Unidas sobre el presente y el futuro del organismo del que forman parte 193 Estados.
En su disertación, Ban Ki-moon se mostró cómodo con el público joven, y arrancó la charla resaltando la hospitalidad argentina con una anécdota sobre su última visita a nuestro país. Ban reveló que en aquella oportunidad, a causa de las cenizas del volcán Caulle de Chile, el vuelo que lo trasladaba debió aterrizar en la ciudad de Córdoba porque los aeropuertos de Buenos Aires no estaban operables. Desde ahí debió trasladarse 700 km en un ómnibus de línea, haciendo una parada en una estación de servicio donde los trabajadores le cantaron el feliz cumpleaños, ya que ese día era su aniversario.
Reasumiendo su papel de líder mundial, Ban instó a los jóvenes a colaborar para lograr el cumplimiento de los 17 objetivos de desarrollo sostenible impulsados por la ONU, y nos alentó a involucrarnos en la política de nuestros países.
«Necesitamos de su compromiso para instar a los gobiernos a que aseguren que este mundo sea sostenible, pacífico, armonioso y más saludable», nos dijo, en un discurso inspirador. «Involucraos, alzad vuestras voces, dejad vuestra marca. Tenéis un poder ilimitado».
Además, realizó un balance de su labor al frente de las Naciones Unidas y nos contó sobre los desafíos pendientes: la inestabilidad en Medio Oriente y la crisis de los refugiados.
En este punto resaltó la reciente decisión del gobierno argentino de ofrecer asilo humanitario a tres mil refugiados sirios, lo que mereció un especial reconocimiento: «Hoy la Argentina es un soporte activo de la agenda por el desarrollo de la paz y los derechos humanos».
Finalmente, reivindicó la importancia de la resolución n.º 2250 del Consejo de Seguridad afirmando el papel relevante que pueden desempeñar los jóvenes en la prevención y solución de los conflictos, y como agentes cruciales para la sostenibilidad, la inclusión y el éxito de las iniciativas de mantenimiento y consolidación de la paz en el mundo.
El secretario general de la ONU reafirmó que la participación activa de los jóvenes es fundamental para garantizar el desarrollo sostenible del mundo, de la mano de una ONU que construya su accionar en el marco de lo que llamó un liderazgo compasivo, un concepto central de su mandato que espera sea continuado por su sucesor.
En su alocución final, Ban Ki-moon reveló que para 2030 proyectan que un 60 % de la población mundial viva en ciudades, de allí la importancia de trabajar para que estas sean sostenibles.
A esta reflexión quiero agregar un dato que revela la inmensa posibilidad que tiene la Argentina de cara a nuestro desarrollo económico futuro: el país tiene más de ocho millones de jóvenes de entre 14 y 24 años, que equivalen al 20 % del total de la población, cociente que se presentará muy favorable para nuestro país hasta mediados de la década del 2030.
Esto significa que en breve nuestro país contará con una población joven muy grande, potencialmente disponible para trabajar, en condiciones de capacitarse, de producir y de crecer, y en la cual el número de trabajadores en edad activa en relación con los dependientes —niños y adultos mayores de sesenta— será muy favorable.
Este verdadero bono demográfico sólo será útil si el sistema político lo asume y se aboca al diseño de políticas públicas superadoras que permitan aprovecharlo. Para ello, el Estado deberá: incentivar la inversión productiva, promover la inversión en educación y salud, aumentar las oportunidades de empleo y promover un ambiente social y económicamente estable. En este contexto, las palabras de Ban Ki-moon cobran especial relevancia, ya que la igualdad de oportunidades para la inclusión y el desarrollo de los jóvenes resultará indispensable para lograr ciudades integradas y sostenibles.
Juan Saintotte | @juansaintotte
Coordinador nacional de los Jóvenes del Frente Renovador, Argentina
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Como ciudadanos, deseamos que los mejores entren en política, pero rechazamos vincularnos con esta actividad. Eso dice mucho de nuestra ambivalencia hacia la democracia representativa y su crisis.
La vocación política continúa impulsando los sueños de muchos niños y jóvenes | Ilustración: Guillermo Tell Aveledo
Veo a mi hija seguir, desde su inocencia infantil, las noticias por televisión. Le emociona sinceramente que una mujer pueda ser presidente de los Estados Unidos, y ya va sabiendo los nombres de otras políticos del mundo. Declara, entre todas las ensoñaciones de su edad hacia el futuro, que será una líder de su país, ofreciendo sus comentarios críticos sobre la realidad circundante. Si es así su deseo, y teniendo el corazón en el lugar indicado, mucho tendrá que prepararse para tales responsabilidades.
Esto no debería sorprenderme; después de todo, vive en un hogar atravesado por el comentario político constante, lo que lo hace tema corriente. Pero esta particularidad me hace pensar en la ambivalencia de los ciudadanos en las democracias de Occidente hacia la vocación política: deseamos que emerja casi de manera silvestre, pero nos molestamos cuando los políticos no son del temple que idealmente esperamos.
En buena medida, casi todos los ciudadanos votantes proclamamos un mayor deseo de transparencia y participación, pero rehusamos la vida política, con sus riesgos y bemoles, porque nos parece un juego sucio e interesado. Exigimos que entren los mejores, como si se tratase de una raza aparte (acaso una versión activamente política de nosotros mismos, ya independientes, ya fríamente técnicos, ya aptos profesionales), pero nos repugna el espacio en que esta casta presumiblemente tendría que deliberar. Si un hijo de nuestras familias dice «quiero ser político», pensamos que es un prospecto de pillo y nos preguntamos en qué fallamos.
Tal repugnancia implica que desdeñamos el carácter que, inevitablemente, han de tener nuestros políticos. Ellos deben avanzar interesados por el bien común, pero sin desatender su ambición personal, ni mucho menos descuidar el fundamento material y humano que permite el primer sacrificio. No se nos ocurre exigir a un profesional cualquiera que renuncie a los aspectos más prosaicos de su ejercicio, pero nos escandalizamos cuando esa realidad se descubre en un líder político.
No están exentos de responsabilidad en este aprieto nuestros dirigentes. A fin de cuentas, nuestro discurso cívico celebra el estoicismo republicano como modelo de ciudadanía, y las biografías de campaña refuerzan la apelación a este ethos. Pero dada su importancia, ninguno de los involucrados estaría presto a admitir que se trata de un oficio cualquiera, precisamente porque no lo es: el entregado servicio se combina con la más alta influencia. La ambición de poder adquiere sentido con la posibilidad de cambiar la realidad. Es un temple especial, el del político.
Me cuesta concebir otra carrera donde tan pocos llegan a la cima, y el fin de una trayectoria se presenta como un desfiladero a cada paso. Nuestros políticos carecen en términos prácticos de vida privada ni sosiego familiar, recesos verdaderos, planes de retiro y estatus social. Las élites económicas y sociales esperan que les sirvan y los rechazan cuando no lo hacen. La ciudadanía espera que piensen a largo plazo, pero los someten al escrutinio constante y a las veleidades de su opinión. Sin negar que su corrupción acarrea consecuencias más graves, parecen ser en conjunto tanto o más honestos que aquellos que desempeñan otros oficios.
No puedo yo dar un comentario concluyente sobre la superioridad de la participación sobre la representación, porque la realidad lo muestra mejor: los ciudadanos hemos accedido a entregar nuestra autoridad y el resultado ha sido normalmente positivo. Admitamos esto con modestia y atrevámonos a agradecer a los hombres y mujeres que, desde el poder o sin él, dinamizan y orientan nuestras instituciones. Solo puedo esperar que la ilusión de mi hija, llegue ella a ser lo que desee, no dé paso al cinismo de la adultez antipolítica.
Guillermo Tell Aveledo | @GTAveledo Doctor en Ciencias Políticas. Profesor en Estudios Políticos, Universidad Metropolitana, Caracas
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Hace unos días Livia me llamó. Desde el principio la oí preocupada, diferente. Ella no suele hablar así. Su rápida respiración le hacía atropellar sus palabras. Le pedí me hablara con calma, para entender. En ese momento conocí una historia muy injusta.
Venezuela: avanzan el hambre y la desnutrición | Foto: Jonathan Loaiza
Livia llegaba al mercado de costumbre cuando los militares que custodiaban el lugar le exigieron colocara su cédula de identidad en una caja. Entendiendo que era un nuevo procedimiento para acceder a productos de alimentación, inmediatamente lo hizo. Minutos más tarde, a través de un informal sorteo, los militares anunciaron que solo seleccionarían 50 cédulas de ese cajón, ya que solo había 50 paquetes de harina de maíz. «Tal vez te toque la semana que viene», le dijeron quienes operaban la lotería del hambre.
La alimentación es un derecho humano. Esto quiere decir que todas las personas debemos gozar de acceso a una nutrición adecuada y a los recursos necesarios para disfrutar de forma sostenible de seguridad alimentaria. Esto necesariamente impone al Estado obligaciones jurídicas para superar el hambre y la desnutrición.
Desde de mayo de 2016 se ha venido incrementado rápidamente el número de venezolanos que comen dos o menos veces al día. Venezolanos como tú y como yo, que hoy pasan hambre. De esa hambre que angustia, de esa hambre que no te deja dormir, de esa que te provoca más llanto que sed.
En aquel mes, eran 12.270.000 venezolanos que dejaron de sentarse en la mesa tres veces al día. Tan solo treinta días más tarde, en junio, la cifra ya superaba los 15.060.000 venezolanos y el mes de julio cerró con 16.000.000 de venezolanos que comen dos veces o menos al día. Casi cuatro millones de venezolanos sortean su vida para poder comer.
Entender el derecho a la alimentación implica remitirnos a la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, en que se lo establece como parte importante del nivel de vida adecuado. Y más recientemente, a la Declaración del Milenio, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2000, en que los Estados se comprometieron a reducir a la mitad para el año 2015, el número de personas que padecen hambre.
Ya para ese año nos gobernaban quienes hoy siguen ocupando los espacios del Poder Ejecutivo del país y suscribieron, por tanto, ese compromiso y la ardua tarea de mitigar el hambre y lograr su erradicación. Hoy, agosto de 2016, los venezolanos nos encontramos en una suerte de laberinto dominado por el hambre y la desnutrición, que no solo depende de los últimos dígitos de nuestra tarjeta de identificación, sino de la suerte —que la mayoría de las veces se convierte en mala— de llegar a un establecimiento donde haya productos que comprar.
Este Gobierno se volvió retórico y no hizo su trabajo. No cumplió. Al contrario, implementó una serie de acciones con grandes debilidades estructurales y severos signos de deterioro ya durante la mayor bonanza petrolera de la historia; es obvio que hoy, con mayor estrechez económica, no tienen la viabilidad ni las ganas de garantizarnos el derecho a la alimentación.
Son millones de historias las que se están escribiendo en este momento en todos los sectores populares, la clase media y hasta en los grupos más privilegiados del país, sobre el hambre que se está generando en Venezuela, sobre los teteros de agua de pasta, la arepa compartida entre cuatro, y la ya famosa frase: «hoy cenas tú, mañana me toca a mí». Mientras, el Gobierno sigue avanzando en la dirección equivocada, sin reconocer que el problema no es de distribución sino de falta de producción.
Una suerte de azar es lo que hoy vivimos los venezolanos. Un derecho que debe ser garantizado, hoy es una realidad desvirtuada, una lotería del hambre. Y sí, es una dura frase y muy coloquial, pero que se escucha en las largas filas que hacemos para conseguir alimentos, no solo en las grandes ciudades, sino en centros poblados intermedios y menores.
La cruda realidad nos sigue golpeando: «solo puedes comprar un kilo de harina de maíz», y con eso no alimentas una familia. Esto simplemente se ha convertido en nuestra cotidianidad en el permanente intento y desesperado afán por adquirir algo de comida.
Todos estamos perdiendo talla y medida progresivamente. La respuesta a «estás más flaco» es, irremediablemente: «por la dieta de Maduro». Empleados han tenido que dejar de asistir a sus puestos de trabajo por sus constantes desmayos ante un estómago vacío, ya no duermen, solo lloran en sus recesos por no tener que dar de comer a sus hijos. Historias como estas se escuchan frecuentemente en las esquinas, calles, paradas de autobuses.
Esta es nuestra dura realidad de hoy. Suelen faltar una o dos comidas al día en las mesas de los venezolanos, las neveras están vacías, hay mucho mango y nada de proteínas o carbohidratos. Padres y madres con nudos en la garganta y lágrimas de vergüenza confiesan que «si desayunan, no almuerzan». Las porciones son cada vez más pequeñas, la tradicional arepa es difícil de hacer, el pan complicado de conseguir y el típico pabellón, imposible de realizar.
El crujido de los estómagos es un sonido que, si al adulto pega, escucharlo en un niño trae consigo impotencia pero también coraje. Venezuela no se rinde, aún sonríe, sonríe porque tiene la esperanza de un pronto cambio. Los planes para echar adelante este país existen. Los he leído. El camino será difícil, pero no habrá obstáculo que nos detenga. Hemos superado todos los retos y aprendido que juntos somos invencibles. Por eso creo, sé, estoy convencido de que muy pronto vamos a salir de este tortuoso laberinto.
Eduardo Rengifo | @edrengifo
Coordinador general de Programas Sociales del Fondo Único Social del estado Miranda, Venezuela
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Por diecisiete días el mundo ha mirado a Río de Janeiro. Más de once mil atletas compitieron en 28 disciplinas por el oro olímpico. Un mensaje de paz, inclusión y competencia honesta resonará por siempre en el recuerdo.
Equipo olímpico de refugiados desfila en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río 2016
Estas olimpíadas en Brasil significaron un estreno remarcable para los más de cien años de historia de los Juegos modernos: por primera vez tuvieron lugar en América Latina.
Brasil invitó al mundo a su casa. Y recibió una mirada curiosa en todos sus rincones. Detrás de la arreglada y bonita fachada, los huéspedes descubrieron tres facetas impactantes, que hacen reflexionar: la competencia desleal, la situación de exclusión social y las historias personales alentadoras de varios atletas. Todo ello, sin embargo, tiene que ver con los ideales de los Juegos Olímpicos.
La idea más destacada de los antiguos Juegos, que quedó a través de los siglos, es la competencia leal y pacífica entre los contendientes. Olympia es fundamentalmente un proyecto de paz, ideado en un contexto político de ciudades-Estado rivales para competir de manera pública y pacífica entre ellos y asegurar a la vez la cooperación política. Hoy la paz olímpica se ve contrastada por un golpe de Estado violento en Turquía, una guerra sangrienta en el Medio Oriente y la amenaza del terrorismo internacional que llegó en los últimos días hasta la misma Río. La corona de olivos —y por lo tanto, el olivo como símbolo de paz en el mundo— fue inventada en los Juegos de la antigüedad griega. Este mundo complejo y cambiante en sus estructuras necesita de la esperanza de Juegos que creen e irradien que una paz verdadera es posible.
El Olympia de los griegos era deporte y culto a la vez: un acto religioso, hasta sagrado y con ceremonias de consagración, ya que los dioses eran los atletas más poderosos. A partir de 1896, los nuevos Juegos se volvieron —ideológicamente y en otros términos— mucho más inclusivos. Ahora todos pueden participar, sea cual sea su creencia y todos pueden acudir a los Juegos, lo que estaba prohibido a las mujeres griegas casadas, por ejemplo. La competencia en iguales condiciones y con reglas comunes constituye también la mayor oportunidad para los pobres —en todos los sentidos— de poder participar, desarrollarse y ganar. La calificación a través de logros es una idea profundamente ética, que destaca el valor de cada vida, especialmente en las Paraolimpíadas.
Si tomamos a los juegos 2016 como espejo de igualdad o desigualdad de oportunidades, nos desanima el hecho de que la mayoría de países africanos y orientales no hayan podido mandar a lo sumo una decena de atletas, mientras los países desarrollados participaron con un promedio de 300 deportistas. Por otra parte, alienta el hecho de que los casi 206 países listados por las Naciones Unidas participaron en estos Juegos.
En cuanto a la competencia, vale la misma reflexión que para la economía: si se la coloca como algo absoluto, se vuelve destructiva. Esta es una consigna de nuestro tiempo. En el deporte, el juego y la perfección son los principales objetivos. Pero el que quiere ganar a toda costa y para ello se dopa, termina arruinando la idea principal de los Juegos. Los escándalos de centenares de casos de dopaje de atletas de todo el mundo, que se descubrieron en los meses previos a Río, revelan una concepción torcida y desleal de la competencia. El dopaje de atletas siempre debe ser denunciado y rechazado. Quien no puede perder, no participa de la competencia. Ganar y perder son parte de la vida. Solo quien comparte esta visión habilita estructuras competitivas reales. Y esto puede aplicarse también a otros ámbitos humanos como la economía.
Los logros de la inclusión se ven desbaratados por la exclusión que sufren aquellos que viven más cerca de las instalaciones olímpicas. Mucho ya se escribió sobre los casos de corrupción durante la construcción de las áreas olímpicas, el traslado de población para ello y el ocultamiento de la realidad de las favelas detrás de altos y coloridos muros. Una gran parte de la sociedad brasilera se siente excluida porque su día a día no es de fuegos artificiales, sino que está amenazado por un descenso en la escala social a causa de problemas estructurales y de la corrupción. Así como los atletas en la antigüedad juraban cumplir con los códigos y celebraban el ideal de la honestidad, hoy también debe exigirse este valor y comportamiento a todos los involucrados.
Finalmente, el punto donde el ideal de Olympia brilló más fuerte en esta edición de los Juegos 2016 han sido las historias personales que atravesaron muchos atletas para poder participar. Fue loable la iniciativa de habilitar un equipo de refugiados bajo la bandera de los cinco continentes. Los diez integrantes apátridas destacaron por su genuino espirito atlético, sin toda aquella profesionalidad que marca a muchos para los que el deporte es también un negocio. La nadadora siria Yusra Mardini, por ejemplo, salvó con sus 17 años a 18 refugiados en un barco que se hundía en el Mar Mediterráneo empujándolo a nado hasta alcanzar la isla de Lesbos. Los cinco integrantes provenientes de Sudán del Sur de este equipo eran, además, los únicos de su país que pudieron participar.
En las caras y en el espíritu de estos hombres y mujeres se han reflejado los ideales de la búsqueda de la paz, la inclusión y la competencia honesta. Es quizás el mensaje más fuerte de las Olimpíadas 2016.
David Brähler
Trainee de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
A cinco meses de haberse cumplido el aniversario número 25 de la fundación del Mercosur, hoy enfrenta uno de sus momentos más difíciles y controversiales.
Firma de protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur, 4.7.2006 | Foto: Ricardo Stuckert, vía Wikimedia Commons
El Mercosur atraviesa una de sus peores crisis institucionales desde su creación en 1991, tal vez solo comparable a la situación que tuvo como consecuencia la suspensión de Paraguay en 2012, luego de un juicio que destituyó al presidente Fernando Lugo. Momento propicio que permitió el ingreso de Venezuela como miembro pleno, sin el aval de Paraguay.
Hoy, la presidencia pro témpore del bloque regional se encuentra acéfala, luego de que los Estados plenos no consensuaron respecto a que Venezuela ocupara dicha posición en el bloque. Esta situación, nunca antes presentada, ha desencadenado sinfín de posturas en torno a si la República Bolivariana de Venezuela está en condiciones de asumir la presidencia pro témpore. La mayoría de los cuestionamientos redundan en la calidad democrática del régimen de Nicolás Maduro y la consecuente violación flagrante a los derechos humanos que los ciudadanos venezolanos están padeciendo.
Venezuela, que actualmente enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes, clama por ocupar la representación jurídica internacional del Mercosur, pues básicamente esa es la función que ostenta quien ejerce la presidencia. De esta manera, el régimen de Maduro se aferró de forma unilateral a lo establecido en el Tratado de Asunción, el cual señala que el traspaso de la presidencia es por orden alfabético; es decir que, luego de Uruguay, debía ocupar ese lugar Venezuela. Sin embargo, al no existir consenso entre los Estados, ni traspaso formal por parte de Uruguay, mayoritariamente se entiende que Venezuela no puede ejercer el rol en estas condiciones. Sin más, hoy se está en un callejón sin salida.
Ante esta tensión inesperada, los señalamientos son varios. Podríamos preguntarnos, por ejemplo, si Venezuela tiene totalmente las credenciales de que respeta el Estado de derecho, las libertades individuales y la libre expresión.
La preocupación es grande y es clara; esta crisis institucional debe sortearse. Por ello se espera la mejor salida dentro de los marcos democráticos. Quizá sea importante no perder de vista que es imperioso que la región no se desestabilice aún más. Ya demasiado tenemos con Brasil, en donde Michel Temer ha asumido como presidente interino y Dilma Rousseff está a pasos de enfrentar el impeachment. Por lo tanto, un Brasil que enfrenta una crisis institucional y una Venezuela sumida en una crisis humanitaria sin precedentes no colaboran con la estabilidad de la región.
Quiérase o no, el régimen de Nicolás Maduro se ha convertido en el elemento causante de esta crisis, sacando a la luz las divergencias existentes entre los miembros plenos del bloque. Brasil, Argentina y Paraguay acaban de instar al gobierno de Maduro a evaluar una salida negociada ante la asunción de la presidencia pro témpore del Mercosur en forma inconsulta y unilateral. Por su parte, el gobierno de Maduro respondió afirmando que los presidentes de Argentina, Paraguay y Brasil no respetan las normas del bloque regional y vulneran los tratados constitutivos del Mercosur.
Por su parte, el canciller paraguayo, Eladio Loizaga, acaba de informar que las relaciones entre Paraguay y Venezuela están congeladas y que el embajador paraguayo en Caracas permanecerá en Asunción, situación que profundiza la crisis entre ambas naciones.
Solo resta saber cuál será la salida diplomática para este conflicto que ha puesto en jaque las relaciones de los miembros plenos del Mercosur. Mientras tanto, el gobierno de Venezuela encabezado por el presidente Nicolás Maduro sigue afirmando que lleva la presidencia pro témpore del Mercado Común del Sur…
Claudio Romero | @CRomeroOk
Parlamentario del Mercosur
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Las elecciones presidenciales en Estados Unidos merecen la atención de todos. Compartiendo un hemisferio y siglos de relaciones, Latinoamérica no puede descuidarse ante la suerte de la más vieja democracia de la región.
Hillary Clinton y Donald Trump disputan la elección presidencial | Ilustración: Guillermo Tell Aveledo
Estados Unidos no nos deja descansar. Desde América Latina, especialmente desde el final de la guerra fría y en los tres lustros de las guerras contra el terrorismo, nos hemos acostumbrado a una actitud —y acaso una política— de aquello que antes se llamó benign neglect. Incluso en el apogeo de la marea rosa de la izquierda regional, el paso de la administración Bush a la administración Obama no cambió sustancialmente el ritmo de las relaciones, que se concentró en la continuación de las relaciones comerciales, los nexos de seguridad y cooperación antidrogas, con las excepciones del proceso de paz colombiano y la audaz reapertura de relaciones con Cuba.
No podemos olvidar la importancia de nuestros intercambios. En términos puramente materiales, Estados Unidos tiene en México, Brasil, Colombia y Chile a cuatro de sus primeros veinte socios comerciales, y todos nuestros países tienen profundas relaciones económicas con la gran potencia hemisférica, potenciadas en estas décadas de liberalización general. En lo tocante a seguridad, junto con la frecuente cooperación técnica y militar, la interacción con las fuerzas de seguridad ante el asedio del narcotráfico organizado —especialmente acusado en los Estados de la cuenca del Caribe— es esencial para la estabilidad de la subregión. Por último, no olvidemos los controversiales empeños de la USAID en la promoción de mejoras democráticas y de la sociedad civil iberoamericana. La coyuntura actual asoma cambios en estas orientaciones, que no deben ser desestimados.
Los dos candidatos con posibilidades de triunfo en las elecciones presidenciales de noviembre de este año, Hillary Rodham Clinton y Donald Trump, difieren en su actitud hacia Latinoamérica y los hispanoamericanos, y puede decirse que mientras la veterana política es una candidata normal del período neoliberal, el nativista empresario escapa de los comentarios usuales. La una conoce toda la región desde su experiencia diplomática y a través de los trabajos de la Fundación Clinton; el otro apenas ha tocado puntos de construcción urbana y turística en el Caribe como empresario inmobiliario y ha demostrado poco conocimiento de la política al sur del Río Grande.
Revisando la postura de la candidata demócrata, es claro que los medios hispanos en Estados Unidos están cerca de darle su apoyo en la contienda: contaría con la aprobación mayoritaria entre las comunidades de inmigrantes e hispanos estadounidenses y está abierta a una reforma de inmigración proclive a relajar las actuales restricciones laborales y de atención a los nuevos habitantes, continuando la cooperación policial con los países cercanos. Trump, por su parte, se lanzó al ruedo con la promesa de endurecer estas restricciones, prometiendo la construcción de un muro en su frontera sur y describiendo de manera a la vez denigrante y amenazadora a los inmigrantes de México y Centroamérica, al tildarlos de ladrones, violadores, terroristas y narcotraficantes.
Ambos, sin embargo, comparten un tema importante en el pivote del debate electoral: el instinto proteccionista en el comercio internacional. Estas son las primeras elecciones norteamericanas tras el fin del auge de las materias primas, el relativo repliegue y el claro estancamiento brasileño, por lo que la perspectiva de aislamiento económico de los Estados Unidos es preocupante. Claro está, aun en ello hay matices: la señora Clinton ha criticado el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), pero su instinto general es el de continuar la marcha de la globalización aun si está hoy forzada a cambios retóricos por el ala izquierda de su partido y su contrincante nativista. Trump, en cambio, sostiene que el mundo entero está embaucando a los Estados Unidos, y promete una regresión general del acercamiento norteamericano al mundo, que va desde el repliegue de alianzas militares hasta la autarquía económica.
Con todo, el cambio más preocupante radicaría en el prestigio regional de la democracia, así como en el despliegue de Soft Power de los estadounidenses. Trump no solo ha hecho elogio de algunos gobiernos autoritarios y líderes caudillistas a escala global, indicando que Estados Unidos no tiene la autoridad moral para indicar cómo han de comportarse esos países en términos de derechos humanos y libertades civiles, sino que además se ha mostrado desdeñoso de esas mismas libertades en su vetusta democracia: ha denunciado la libertad de prensa como abusiva, no muestra paciencia con la posibilidad de pesos y contrapesos institucionales, asoma la posibilidad de fraudes electorales y la posibilidad de violencia política, en una retórica que parece emanada de los peores críticos de Estados Unidos en la izquierda latinoamericana y las autocracias globales. La simbiosis entre estos mundos hace que la continuidad en la promoción de la democracia por una eventual administración Clinton aparezca como preferible, pese al moralismo y doble estándar que frecuentemente implican.
Por supuesto, la política exterior de nuestros países, así como nuestra propia cooperación, no puede estar subordinada a los vaivenes de Foggy Bottom. Los debates que tengamos sobre la democracia, el narcotráfico y el comercio no pueden paralizarse, pero sería insensato desestimar el mar de fondo que asoma la elección norteamericana.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El pasado 20 de julio se celebró el día de la Independencia de Colombia, por primera vez en décadas, en una paz de facto con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Parlamento federal alemán apoya proceso de paz colombiano | Fuente: Presidencia de Colombia
Producto de una declaración suscrita un mes antes desde La Habana (Cuba), las delegaciones del Gobierno y la guerrilla para el proceso de paz informaron haber alcanzado con éxito el acuerdo para el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, que implica despejar el camino para la dejación de las armas y un panorama más positivo en materia de seguridad.
La respuesta de la República Federal Alemana a Colombia ha sido la de un aliado incondicional de la paz. Alemania, nación que posee una experiencia vital en el ámbito de la reconstrucción democrática, el desarrollo, y a la vez en la memoria histórica para que no se repitan los contextos violentos del pasado, ha ofrecido un destacado apoyo.
Desde lo político destaca la moción de los grupos parlamentarios CDU/CSU, SPD y Alianza 90/Los Verdes, que dentro de la decimoctava legislatura del Bundestag en Berlín ratificó su acompañamiento a lo que resta del proceso de paz con las FARC, y a los eventuales progresos con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Se manifestó apoyo al modelo de justicia transicional negociado entre el Gobierno colombiano y las FARC, ofreciendo la propia experiencia histórica alemana para aportar a la reconciliación. Y finalmente, la intención de seguir poniendo a disposición los recursos necesarios para fortalecer a la sociedad civil y, en particular, a las organizaciones y defensores de los derechos humanos en Colombia, para contribuir a la mejora de las relaciones entre la sociedad civil y el Estado.
Este apoyo político se ha intensificado con la designación de Tom Koenigs, diputado del Bundestag, como enviado especial del Ministerio de Relaciones Exteriores para el proceso de paz en Colombia, que complementa la activa labor que ha venido realizando el embajador alemán en Bogotá, Günter Kniess. Además, el Bundestag celebró el inicio del proyecto en Bogotá de un Instituto Colombo-Alemán para la Paz, un compromiso en los temas de medioambiente y otras iniciativas a través del Ministerio para el Posconflicto de Colombia, y la participación de Alemania en la Global Demining Initiative for Colombia, iniciada por Noruega con apoyo de los Estados de la Unión Europea.
Desde lo económico, el discurso se traduce en que Alemania ha ofrecido 100 millones de dólares como crédito a Colombia para el financiamiento de la paz. A través del Banco de Desarrollo de Alemania esta ayuda se utilizará para la agenda del posconflicto, que incluye labores de prevención, protección, asistencia, reparación integral de víctimas, procesos de desmovilización, reintegración, desarrollo rural y agropecuario, entre otras.
Lo que se avecina para Colombia es la ratificación de la ciudadanía por medio de un emocionante plebiscito para aprobar el acuerdo definitivo que se produzca en La Habana, respecto a la guerrilla más vieja del mundo. El debate continuará abierto, pero es motivo de alegría saber que si una nación en el mundo se acerca a la paz cuenta con el apoyo de un país de la importancia histórica, económica y política como Alemania desde Europa.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El jurista Pedro Reyes Vallejos se convirtió en el nuevo representante del Partido Liberal Independiente (PLI) en sustitución del coordinador de la opositora Coalición Nacional por la Democracia, Eduardo Montealegre, quien fue destituido como diputado, junto a otros 27 congresistas, por no reconocer al nuevo dirigente. Esto dejó a la oposición prácticamente sin partido para las próximas elecciones, ya que Reyes era opositor a la dirigencia anterior.
Nicaragua hoy
DP: ¿Cuál es la situación actual al día de hoy en Nicaragua?
WP: La decisión de destituir a los diputados obedece precisamente a las reformas de la ley orgánica de la Asamblea Nacional, que establece que los escaños ya no le pertenecen a los ciudadanos sino al partido político que los propuso. El 8 de junio de este año, la Corte Suprema de Justicia resolvió favorablemente la demanda interpuesta por una de las cuatro fracciones del PLI, reconociendo que el presidente de este era el Sr. Rollin Tobee (QEPD); asumió entonces el Sr. Pedro Reyes Vallejos, quien llamó a los diputados electos bajo el liderazgo del Sr. Eduardo Montealegre Rivas, también diputado, para que se reunieran con él y organizaran el partido.
Pero ellos decidieron no reconocer la sentencia de la Corte y por consiguiente tampoco reconocer a Pedro Reyes como nuevo presidente del PLI. Por esa razón fueron destituidos. En vista de la ausencia de estos, los diputados suplentes asumieron sus escaños y el día de ayer tomaron posesión.
Las reformas constitucionales del 2014, entre otras a la ley orgánica de la Asamblea Nacional, le dan un carácter de legalidad pero no de legitimidad a las resoluciones que fueron tomadas por la Corte Suprema de Justicia. La ley vigente, entonces, considera que apartarse del partido y tomar una posición de independiente (para el caso de los diputados del PLI) configura un caso de transfuguismo, y por ello el nuevo presidente del PLI Pedro Reyes estaba facultado para solicitar la mencionada destitución de los diputados.
Decimos pues que son de corte legal ya que están establecidas en las leyes de Nicaragua, Ley Orgánica de la Asamblea Nacional y Constitución Política de Nicaragua, y fueron aprobadas después de despojar al diputado Agustín Jarquin Anaya (demócrata cristiano) en el año 2014.
Leyes y recursos
Estas leyes fueron aprobadas por los 63 diputados oficialistas en un periodo en que el presidente fue reelecto en 2011 en contra de la Constitución misma, pues solicitó a la Corte Suprema de Justicia, mediante un recurso de amparo, que se le permitiera participar nuevamente como candidato a las elecciones, dado que (decía el recurso) «la Constitución violaba sus derechos humanos». En aquel entonces, casi de manera automática, la Corte dio lugar a ese recurso interpuesto por el ciudadano Daniel Ortega y pudo ser candidato nuevamente a la Presidencia. Llevó como compañero de fórmula al exgeneral del ejército de la República, Omar Hallesleven, quien constitucionalmente también tenía limitaciones para ser candidato a la Vicepresidencia.
De esta manera, las medidas parlamentarias tomadas adquieren un carácter de legalidad pero no de legitimidad.
Una dinastía
—¿Estamos frente al surgimiento de una nueva dinastía dictatorial?
—Sí, categóricamente, estamos frente al intento de la instauración de lo que sería una dinastía familiar Ortega Murillo y no existe impedimento de la Constitución Política de la República de Nicaragua, según algunos juristas, para que la Sra. Rosario Murillo acompañe en la fórmula al Sr. Ortega. Algunos abogados y religiosos han expresado que ellos son una sola carne, por tanto no existe afinidad que los divida.
Según algunos constitucionalistas y reconocidos juristas opositores, la señora Rosario Murillo estaría facultada por la Constitución y el derecho internacional a ser candidata a la Vicepresidencia. Mi posición es que, según nuestra Constitución, ella está imposibilitada a hacerlo, más aún cuando su propio esposo es el candidato a la Presidencia.
Baso mi criterio en el artículo 147 de la Constitución Política, que señala: «No podrán ser candidatos a presidente ni vicepresidente de la República: […] a) Los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y los que sean o hayan sido parientes dentro del segundo grado de afinidad del que ejerciere o hubiere ejercido en propiedad la presidencia de la República en cualquier tiempo del período en que se efectúa la elección para el período siguiente».
De manera que la candidatura de la esposa del presidente es ilegal y es únicamente por mantener el poder en la familia, seguir controlando el ejército, la policía, los otros poderes del Estado, la Asamblea Nacional, fortalecer las relaciones con el sector privado del país concesionando exoneraciones fiscales, continuar apoderándose de los recursos del Estado para ellos y profundizar más la corrupción que se ha venido practicando con este gobierno socialista del siglo XXI.
Oposición desunida
—¿La oposición está unida respecto a estas medidas?
—No, no está unida, ni estaba unida en su totalidad desde antes de la cancelación de la representación legal del PLI al señor Montealegre, y tampoco en este momento. El Partido Liberal Independiente, de corte opositor, está en colaboración al intentar aparentar que el proceso electoral es legítimo.
Algunos miembros de los partidos liberales que por años se han considerado opositores al régimen sandinista han vendido sus principios a los intereses personales y particulares, entre ellos hombres de connotada personalidad del liberalismo como el exvicepresidente Sr. Jaime Morales Carazo o el Sr. José Antonio Alvarado, entre otros.
Particularmente, he analizado que este colaboracionismo con el régimen es sobre todo un problema generacional: en su mayoría son políticos de avanzada experiencia y que han ostentado cargos públicos. Están contribuyendo a que este régimen se fortalezca y avance de manera sistemática a una instauración dictatorial. Reconozco que estas acciones del Frente Sandinista obedecen a dos condiciones: el temor a perder el poder y la posibilidad de que la cooperación venezolana desaparezca en el corto plazo.
Alianzas posibles
La Unión Demócrata Cristiana ha asumido una responsabilidad seria con sus bases y con el pueblo. En noviembre del 2015 firmamos la intención de aliarnos para participar del proceso electoral del 2016 con el Partido Liberal Independiente encabezado por su presidente Eduardo Montealegre, junto con ocho organizaciones políticas más. En junio de este año ellos perdieron la representación legal, por tanto no podremos participar del proceso; no porque no queramos, sino porque el sistema político, autoritario y hegemónico, ha cerrado hasta hoy cualquier posibilidad para aquellas personas que queremos hacer política de una manera distinta. Anteriormente a nuestro partido le habían quitado de manera arbitraria la personería jurídica, en 2013, así como a otros partidos que estaban en esa alianza.
Hoy, estamos sumando esfuerzos para hacer valer la voz de los que no tienen voz, porque ¡Nicaragua vale la pena!
Revertir el proceso
—¿Qué posibilidades hay de revertir el proceso?
—A nuestro modo de ver, la situación actual el FSLN y del Gobierno del presidente Ortega han pagado un costo político muy alto como para revertir estas situaciones, además las han hecho «legalmente», aunque sean ilegitimas. La única manera de revertir esto sería que las elecciones se declararan nulas por alguna razón más política que legal y que se llamara a una constituyente, aunque signifiquen dos años más del señor Ortega en el poder, mientras se puede reorganizar el país.
De continuar así, el Gobierno de Ortega solo profundizará una terrible crisis en la sociedad de Nicaragua. Alejados de cualquier interés particular, miramos con preocupación los estallidos sociales, los grupos armados con fines políticos (ya existen en las montañas de Nicaragua), las migraciones masivas, la separación familiar y más pobreza para los nicaragüenses.
Hemos asumido un compromiso social continuar luchando porque se nos respeten nuestros derechos constitucionales, humanos y políticos, y que el país se libere de una vez y para siempre de esos intentos de eternizarse en el poder que hemos venido observando a lo largo de la historia.
Entrevista de Manfred Steffen, coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.
Magíster en Ciencias Ambientales por la Universidad de la República de Uruguay. Dipl. Ing. Fachhochschule für Druck in Stuttgart. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Comentarios sobre el informe del Banco Mundial del 27.7.2016
La economía latinoamericana bajo la lupa | Imagen: Correo del Orinoco
Quien se despierta con resaca después de una noche de copas se pregunta dos cosas: primero, ¿cómo llegué a esto?, y segundo, ¿cómo vuelvo a la normalidad? Feliz de quien tenga un buen amigo que en ese momento le dé una mano. El Banco Mundial se considera un buen acompañante de la economía latinoamericana. Su economista jefe Augusto de la Torre muestra en un trabajo recientemente publicado una investigación sobre los orígenes del freno al crecimiento en el continente y las aspirinas macroeconómicas que deben ofrecerse a los ciudadanos y ciudadanas.
Para la situación económica de Latinoamérica esta resaca tiene dos caras: por un lado, los países del norte —México, América Central y el Caribe—, que muestran un moderado crecimiento de aproximadamente 2,5 %. Por el otro lado, Sudamérica, que está afectada por un crecimiento negativo de 2 %. La razón de estos valores negativos se encuentra ante todo en las fuertes recesiones de este año en Brasil (-3,5 %) y Venezuela (-8,3%).
Este doloroso despertar contrasta fuertemente con el boom de los años 2003 a 2011, cuando los precios de mercancías y materias primas aumentaron sin cesar y trajeron ganancias a estos países. Pero cambiaron las condiciones marco. Mientras que China le era relativamente indiferente a la mayoría de los países latinoamericanos en el 2000, hoy los cambios económicos en ese país producen efectos más significativos en la región que los de los Estados Unidos.
La variabilidad extrema de los precios de las materias primas podría ser utilizada como una excusa por los economistas latinoamericanos para explicar esta situación de fragilidad. Pero, sorpresivamente, las variaciones en los precios y el retroceso en el crecimiento de China han afectado más a los países latinoamericanos que a países africanos que dependen exclusivamente de la exportación de materias primas.
Persisten errores del pasado —afirma el economista jefe—: de la misma forma que en los turbulentos años noventa, las economías latinoamericanas se basaron en la demanda local y no fomentaron suficientemente el ahorro. Los gastos provinieron ante todo del fenómeno inesperado del aumento de ingresos por tasas de cambio favorables. Aunque el poder de compra de la economía real se mantuvo, los países podían comprar más con su dinero, podían aumentar las importaciones con el mismo volumen de exportaciones y podían comprar más bienes transables con la misma cantidad de bienes no transables. El fenómeno de los ingresos inesperados, llamado Windfall en el lenguaje técnico, que no corresponde con un aumento de real del crecimiento, se le subió a la cabeza a algunos países latinoamericanos.
«A diferencia de Noruega, donde este aumento de ingresos se reserva para grandes proyectos como el sistema de previsión social (rentas), en Venezuela se gasta todo y más», comparó De la Torre. Y dirigiéndose a su audiencia, formula una disyuntiva: «Debemos decidir si queremos ser Noruega o Venezuela». Deben implementarse sólidas medidas de ahorro en las coyunturas favorables, que neutralicen racionalmente parte de estos ingresos inesperados.
En este punto, la región nuevamente se divide en dos campos: países como Bolivia, Ecuador y Perú, con sistemas de cambios fijos, parecen haber ahorrado más que Brasil, Chile y Colombia, que con sus sistemas flexibles generaron ganancias inesperadas. Por otro lado, los países más orientados al comercio exterior y con economías abiertas, como Chile y Perú, ocuparon estos ingresos en importaciones, mientras que Argentina y Brasil lo hicieron en el mercado interno. Finalmente, los países en los que los ingresos fueron capturados por los Gobiernos ahorraron más que aquellos países que distribuyeron las ganancias. El informe muestra también que países con un aparato estatal grande propenden al aumento del gasto y menos al ahorro.
Con la mirada en el futuro, De la Torre señala que los efectos de este ciclo de gasto excesivo no serán fáciles de superar. El recalentamiento del sistema económico por el aumento de la demanda y la falta de ahorro durante el boom disminuyen la capacidad de recuperación de los Estados. La pérdida real de capacidad de compra tendrá que ser absorbida por el ciudadano de a pie y los Estados tendrán que hacer uso de una batería suficiente de argumentos para convencer de ahorrar en el lugar adecuado y evitar que la cuenta recaiga sobre quienes no son responsables. La política de la aspirina será necesaria para combatir esta resaca y no afectar negativamente la estabilidad macroeconómica.
Este panorama indica que un nuevo dilema impregnará el estado de ánimo en los países latinoamericanos: sería necesario implementar programas de crecimiento expansivo tal como recomienda el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) recientemente publicado, pero los recursos para ello ya están comprometidos en medidas para contrarrestar problemas de liquidez y la caída del mercado interno. No importa cómo se mire, el dilema se muestra irresuelto en cualquiera de las cuatro dimensiones económicas: monetaria, fiscal, externa y social. Muchos Estados no pueden hacer lo que querrían y se perciben como controlados desde afuera.
El despertar en la nueva normalidad, como la define De la Torre, debería corresponderse con reformas estructurales y un crecimiento sostenido, tal como propone el reporte de julio de la CEPAL, como parte de la agenda hacia el 2030. Deberían producirse ahorros a través de una política tributaria más eficiente, la regulación financiera y la extensión del seguro social. La productividad debería ser mejorada a través de la apertura económica, la orientación hacia la exportación y una reasignación de los factores de producción. Finalmente debería asegurarse el acceso a la financiación externa a través de instituciones adecuadas, concluyó el economista jefe.
David Brähler
Trainee de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo
Manfred Steffen Coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El primer mensaje del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski (PPK) a la nación fue claro y conciso. Las palabras clave fueron: mayor seguridad interior, lucha contra la corrupción, mayor estabilidad económica, lucha contra la pobreza mediante la reestructuración del sector informal, acceso gratuito a una mejor educación y mayor protección de los derechos de las minorías.
El presidente Pedro Pablo Kuczynski en el Congreso | Foto: www.presidencia.gob.pe
Será importante fijarse en un futuro próximo en la situación de la justicia y de la política interna. Ahí se podrá ver la eficiencia y rapidez con la que el nuevo Gobierno consigue cambiar las cosas y, de esa manera, convencer al pueblo de la nueva política. La recién ingresada ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marisol Pérez Tello, ya dio de qué hablar durante el último Gobierno, cuando se desempeñó como congresista por el Partido Popular Cristiano (PPC). Prácticamente todos los temas que había tratado entonces son de su cartera: una reforma del sector judicial y de los centros penitenciarios, la búsqueda reforzada de personas desaparecidas durante el terrorismo en el Perú, leyes modernas contra delitos de discriminación y, sobre todo, leyes más severas contra la trata de personas, el respeto de las áreas y los derechos indígenas, pero también temas como la indemnización a mujeres esterilizadas forzosamente, así como a las víctimas de violencia. La lista es larga, y los temas, complejos. Recientemente el Ministerio Público ha ordenado, nuevamente, archivar el derecho a indemnización de las mujeres que fueron esterilizadas forzosamente, puesto que supuestamente no se puede demostrar que dichas esterilizaciones fueran una política intencionada y realizada durante el gobierno de Fujimori.
En la política interna, los retos y esfuerzos de reforma son igualmente fuertes. Más que nada, el nuevo ministro del Interior, Carlos Basombrio, deberá enfrentarse a un sistema policial cuya corrupción es conocida. Deberá equipar mejor a los agentes, al mismo tiempo deberá crear más puestos de trabajo y recompensar a los agentes con premios. Además deberá ejecutar proyectos de seguridad interior, como por ejemplo Barrio Seguro y Cuida a la Mujer. En estos proyectos, los agentes de policía deberán patrullar en todos los distritos de la ciudad y cooperar estrechamente con los ciudadanos. Es el primer ministro que se hace presente en los medios con sus proyectos en torno a la lucha contra la corrupción.
Más vale mirar hacia adelante que hacia atrás
Y así, los temas recorren las demás carteras. Una evaluación de los primeros cien días del Gobierno mostrará qué rumbo toman PPK y su gabinete. Una breve retrospectiva al Gobierno anterior muestra nuevamente las razones de la omnipresencia y el poder de la corrupción en el Perú. La salida del Gobierno de Ollanta Humala no fue muy buena. Su esposa, Nadine Heredia, se vio obligada a pagar una fianza para evitar una detención; además, se le ha ordenado el impedimento general de salida del país y ya se inició el proceso penal en su contra. Se trata de lavado de dinero y de donaciones inexplicadas al partido político por valor de millones para las campañas electorales de 2006 y 2011 del anterior partido gubernamental, el Partido Nacionalista. Tampoco es secreto que el gobierno de Venezuela ha apoyado financieramente a Humala. Sin embargo, estas donaciones no fueron declaradas como tales y fueron transferidas a cuentas bancarias privadas de la familia de la primera dama. Todo esto quedó documentado con anotaciones realizadas a mano en la agenda de Nadine Heredia. Un caos financiero como el del Partido Nacionalista es típico para el precario e informal sistema de partidos políticos en el Perú. Si el escándalo se extiende a Ollanta Humala, se sumaría a la lista de expresidentes denunciados, compuesta por Fujimori, Toledo y García.
PPK y su bancada parecen estar libres de reclamos de este tipo. Esto podría ser un punto a su favor en el futuro; y es también la razón por la que podría infundir confianza en el pueblo. La primera visita oficial de PPK será a China, la segunda mayor economía del mundo y mayor consumidor de bienes de exportación peruanos. El mensaje y el rumbo político están claro. Para PPK, el futuro del crecimiento económico y el diálogo con las potencias económicas se dan en Asia. En Latinoamérica no es el único con esta visión. Europa ya no está en el centro de la atención como antes. PPK quiere industrializar más al Perú, para lograr el aumento del crecimiento económico de las inversiones. Para ello necesitará, según él, del apoyo de los grandes clientes de los bienes de exportación peruanos.
Otra sorpresa dio PPK cuando aprovechó la cumbre de la Alianza del Pacífico, una unión económica compuesta por México, Colombia, Chile y Perú, para reunirse con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con la que conversó a puertas cerradas por varias horas. Eventos históricos, problemas fronterizos, barreras culturales y desequilibrios económicos son la causa de una relación tradicionalmente tensa entre Chile y el Perú. Por ello, la iniciativa de PPK es una señal clara de una mejora activa en las relaciones interestatales a todo nivel.
PPK mantendrá buenas relaciones con los países vecinos, para posicionar al Perú clara y visiblemente dentro de las alianzas y la comunidad internacional. También se anticipan cambios en el Ministerio de Relaciones Exteriores respecto a las relaciones con Venezuela. El objetivo es tomar una posición clara y demandar el respeto de los valores democráticos, de las instituciones y de la Constitución. Y en el ámbito internacional, PPK definitivamente ve próximamente al Perú en la OCDE.
Una de las obligaciones incómodas que deberá asumir PPK es el indulto de Alberto Fujimori. El estado de salud del expresidente ha empeorado. Fue condenado a una pena privativa de la libertad de 25 años por los delitos de violación de los derechos humanos y corrupción, de los que actualmente ya ha cumplido nueve años en la cárcel. Es sorprendente ver cuántos peruanos celebrarían este indulto. Para ellos, Fujimori fue el presidente que luchó contra el terrorismo y estabilizó la economía del país. Pero para una gran cantidad de peruanos este paso solo mostraría nuevamente la impunidad de dichos actos y sería una ofensa para las numerosas y traumatizadas víctimas de violación de los derechos humanos. Probablemente PPK no apoyará un indulto directo de Fujimori, pero tal vez apoye una ley que permitiría a prisioneros de tercera edad cumplir con su condena mediante el arresto domiciliario en sus hogares.
Los primeros cien días mostrarán con qué velocidad PPK y su Gobierno, junto con el Poder Legislativo, podrán iniciar y realizar algunas reformas. El Perú necesita urgentemente estas reformas y necesita también que se demuestre que incluso una mínima delantera en el resultado de las elecciones son suficientes para el impulsar el desarrollo democrático y sostenible de un país.
Informe de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Perú (segunda parte), a cargo de: Dra. Bernadette Kalz (representante), Mathias Mäckelmann (coordinador de proyectos), Micaela Grossmann (practicante)
www.kas.de/peru
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El pasado 28 de julio se celebraron 195 años de la Independencia del Perú. Ese día, Pedro Pablo Kuczynski, alias PPK, tomó posesión de su cargo. Grandes son las expectativas que tiene el pueblo peruano, aún dividido por las elecciones, respecto de su nuevo presidente.
Presidente Pedro Pablo Kuczynski asume en Perú | Foto: www.presidencia.gob.pe
Aún se oyen voces críticas que dicen que a PPK le falta carisma. Dicen también que solo es un tecnócrata sin visión, un neoliberal sin alma que solo vela por sus propios intereses, que terminará de venderse a sí mismo y al país entero a las multinacionales. Que por sus raíces extranjeras no es «uno de los nuestros». Que solo representa las elites y no conoce las necesidades ni la realidad de los peruanos fuera de Lima. Además, que ya es demasiado viejo para esta labor.
Elecciones democráticas, sin embargo…
PPK fue elegido por la mayoría, democráticamente; no obstante logró ganar las elecciones en Lima por un pelo, con un 50,12 % de los votos. Esa es la principal razón por la que muchos ahora se preguntan: ¿cómo va a gobernar eficientemente?, ¿cómo va a iniciar los procesos necesarios con tan solo 18 miembros de su partido en un Congreso compuesto por 130 congresistas? Su oponente en las elecciones, la candidata conservadora Keiko Fujimori, cuenta con 73 miembros de su partido político, Fuerza Popular, en el Congreso; es decir, una mayoría aplastante y hasta la fecha muy unida. En cambio, la bancada de PPK está dividida. Su partido carece (aún) de una estructura estable. La segunda bancada más grande, con 20 miembros, es la de Frente Amplio, el partido de izquierda de la candidata Veronika Mendoza, la cual en términos ideológicos tiene poco en común con PPK. Los demás congresistas son de los Acción Popular, Alianza para el Progreso y el partido socialdemócrata Alianza Popular Revolucionaria Americana, APRA. Este grupo ya ha anunciado su apoyo a PPK a través de los medios de comunicación. Pero está representado en el Congreso por apenas cinco miembros.
Es decir, la bancada del partido de PPK, Peruanos Para el Kambio, tendrá problemas para formar mayorías razonables junto con otros grupos parlamentarios. Se trata de tener mucha habilidad de comunicación, de dialogar y hacer compromisos; en otras palabras, de hacer concesiones desde el principio. Para poder aprobar leyes, el nuevo presidente prácticamente deberá gobernar junto con el partido de Keiko, de cuyos votos necesitará hasta para formar su gabinete y para poder viajar en función de presidente. Si las cosas se ponen difíciles, el Congreso podrá bloquear cada proyecto del Gobierno.
No obstante, parece que la nueva presidenta del Congreso, Luz Salgado, miembro del partido de Keiko, es una persona que no busca la confrontación todo el tiempo. Es posible que la decisión de elegir a Salgado para esta función le quite peso a las desafortunadas declaraciones de algunos colegas de su partido últimamente, como por ejemplo, de que el Congreso «ahora le pertenece a Fuerza Popular». En 1992, el Gobierno de Alberto Fujimori había llevado a cabo un autogolpe en el que se disolvió el Congreso para aprobar una nueva Constitución. El hecho de que Fernando Zavala haya sido nombrado presidente del Consejo de Ministros muestra que no volverá a suceder algo así. Zavala es conocido por su carácter mediador, y ya se ha reunido con representantes de Fuerza Popular. Según declaraciones de ambos partidos, estas reuniones han sido constructivas.
Recién en algunos meses se podrá ver si los poderes Ejecutivo y Legislativo pueden trabajar bien en conjunto. Ante los actuales presagios, esta tarea no será nada fácil para nadie. Sin embargo, PPK ya tiene ideas concretas sobre cómo será el futuro del Perú. No tiene mucho tiempo para cumplir sus objetivos. No podrá presentarse a la reelección en cinco años. Y Keiko no dará tregua hasta lograr su entrada en el Palacio de Gobierno. Este es el punto de partida para el nuevo comienzo en el Perú.
El pragmatismo como arma contra la corrupción
El primer mensaje del presidente a la nación no fue un discurso patriota, si bien se podría interpretar como tal el que haya tocado la flauta después de tomar juramento a los miembros de su gabinete ministerial. PPK es bastante claro, sus objetivos son pragmáticos, comprensibles, de muy altas pretensiones y contará con la benevolencia y el apoyo internacional, también de los grandes compradores de bienes de exportación peruanos, es decir, de China, Estados Unidos y la Unión Europea.
Ahora, su nuevo gabinete ministerial, compuesto por 19 miembros, deberá realizar los puntos de su programa político, especialmente los que se refieren a la seguridad y la lucha contra la corrupción. El gabinete está formado desde mediados de julio, y, salvo pocas excepciones, todos los ministros asumen el cargo por primera vez. En su mayoría se trata de personas que aportan a sus respectivos sectores con conocimiento especializado y profesional. Así, una abogada asume el cargo de ministra de Justicia, un reconocido diplomático el de ministro de Relaciones Exteriores, una médica el de ministra de la Salud, un ingeniero el de ministro de Transportes y Comunicaciones, un economista el de ministro de Energía y Minas, un sociólogo el de ministro del Interior y una socióloga el de ministra de Mujer y Poblaciones Vulnerables. Tal vez este hecho compense las críticas de la prensa internacional por la falta de experiencia del gabinete en políticas a nivel nacional e internacional.
Pero antes de que cada una de estas personas haya asumido su respectivo cargo, no solo el pueblo sino también los nominados hacían bromas acerca de cuánto tiempo aguantaría cada uno en su puesto. En el Perú, la continuidad en el gabinete no tiene mucha tradición. Por lo general, antes de ser sustituidos o retirarse, los ministros del Interior se mantienen en el cargo por ocho meses. Por esta otra razón es que la prensa presentó, con cierto cuidado, el primer gabinete ministerial de PPK.
A menudo, el trasfondo es el problema de la corrupción, uno de los temas clave que PPK quiere combatir de manera radical y consecuente. Para ello, quiere suspender totalmente y de por vida de cargos públicos a aquellos funcionarios cuya corrupción haya quedado demostrada. La cuestión de la corrupción se extiende también, de manera endémica, por muchos órganos del Estado a todo nivel. Luchar contra estos complejos sistemas, que existen desde hace décadas, y contra los reclamos por poder y dinero, significa renovar y reestructurar instituciones enteras y seguramente será una de los mayores retos del nuevo Gobierno.
Pero esa es la única manera de lograr que se resuelvan los demás temas clave a nivel nacional, tales como la seguridad interior, el mejoramiento del sistema estatal de educación, la modernización del Estado, la creación de empleo, la política social y una economía estable tanto hacia dentro como al exterior del país. PPK se ha propuesto crear 600.000 puestos de trabajo cada año, reducir hasta el año 2021 el IGV del 18 % al 15 %, mejorar las escuelas técnicas para adolescentes y fomentar jóvenes profesionales de manera que investiguen y trabajen en las regiones menos desarrolladas del Perú.
Además, los temas de PPK claramente toman como referencia los 17 objetivos de desarrollo sostenible fijados el año pasado en la Cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York. De esta manera, integra su política en el marco internacional y posiciona al Perú como un Estado que quiere hacer lo posible para lograr los objetivos fijados para los sectores de salud, educación, empleo, medioambiente y derechos humanos. Por ejemplo, el mensaje que promete acceso a agua potable limpia y un sistema de desagüe para todos los peruanos, parece ser de la mayor importancia para su país.
Informe de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Perú (primera parte) a cargo de: Dra. Bernadette Kalz (representante), Mathias Mäckelmann (coordinador de proyectos), Micaela Grossmann (practicante)
www.kas.de/peru
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
A poco de la inauguración de los Juegos Olímpicos la mitad de la población de Brasil los ve con ojos críticos y casi dos tercios creen que los Juegos les traerán más problemas que cosas positivas.
Esto apenas sorprende en un país sacudido por una crisis económica y política, a la que se suma la amenaza de la salud pública por el virus del zika. Al presidente interino Michel Temer (Partido del Movimiento Democrático Brasilero, PMDB) le falta el largo aliento para llevar a cabo las necesarias reformas políticas estructurales. Además, él no representa la renovación política que sería necesaria para la superación de la crisis de confianza.La elección en el 2009 de Brasil como sede de los Juegos Olímpicos de Verano y de los Paralímpicos en 2016 provocó una gran alegría en amplios sectores de la sociedad brasilera. Las Olimpíadas no solo prometían un paquete de inversiones y proyectos de infraestructura innovadores, sino también la atención internacional que este país emergente seguro de sí mismo reivindicaba.
Los preparativos para las Olimpíadas muestran problemas estructurales
El país anfitrión de las Olimpíadas de 2016 previsiblemente mostrará efectos positivos. Sin embargo, los preparativos de los Juegos mostraron problemas estructurales en el país: en medio de la detección de la red de corrupción Lava Jato en el entorno de la empresa semiestatal petrolera Petrobras, también surgieron denuncias por corrupción relacionadas con proyectos inmobiliarios. Además, el estado federado de Río de Janeiro declaró en junio el estado de emergencia financiera, instrumento que normalmente se utiliza en respuesta a catástrofes naturales o eventos similares para obtener ayuda de las finanzas del Gobierno central. Pero esta ayuda no irá a resolver ninguno de los problemas del estado federado, como la salud pública o la enseñanza.
Antes de esto, el estado había suspendido o reducido durante meses los pagos a los funcionarios públicos, así como las pensiones y rentas. También la policía y los bomberos de Río tuvieron y tienen que esperar por una parte de sus pagos. Y se tomaron medidas de ahorro respecto a combustibles de vehículos y helicópteros, lo que, si se considera la precaria situación en cuanto a la seguridad de la ciudad, es como jugar con fuego. Finalmente, dos semanas antes de la inauguración de las Olimpíadas fueron detenidos diez brasileros sospechosos de preparar un atentado terrorista.
La política brasilera paralizada entre la presidenta y el presidente
Cuando el 5 de agosto en la apertura de los Juegos Olímpicos los ojos de la opinión pública mundial se dirijan a Brasil, verán un país en crisis tanto política como económica, de la que el presidente interino Michel Temer no puede sacarlo. El exvicepresidente asumió el cargo en el pasado mes de mayo, en principio en forma provisoria, después que la presidenta Dilma Rousseff (Partido dos Trabalhadores, PT) fuera destituida del cargo en forma temporal. El motivo del procedimiento fueron los dislates en la composición del presupuesto estatal. Pero, ante todo, la presidenta había perdido el apoyo en el Parlamento y en la opinión pública debido a su deficiente gerenciamiento de la crisis, la explicación insuficiente de sus políticas y la falta de concreción de reformas. El voto de censura no está previsto en Brasil, por lo que se aplicó un proceso de destitución en contra de su finalidad constitucional. La votación sobre la destitución definitiva de Rousseff en el Senado está prevista para fines de agosto. Según una encuesta del diario Estadão, la mitad de los integrantes del Senado votarán a favor del procedimiento, una cuarta parte en contra, mientras que la otra cuarta parte no sabe o no contesta. Para efectivizar el procedimiento serían necesarios dos tercios.
Temer representa el establishment
Antes de que Michel Temer, de 75 años de edad, se convirtiera en 2011 en vicepresidente de Rousseff, se desempeñó durante veinte años como miembro del Parlamento, al que presidió en dos ocasiones. También fue abogado y fiscal general del estado de San Pablo. Desde 1981 es miembro del PMDB. Su predecesor, el MDB, fue fundado en 1966 como único partido de oposición permitido durante la dictadura militar, por lo que se convirtió en receptáculo de fuerzas opositoras. Con el fin de la dictadura, el PMDB se estableció como partido pragmático, sin base programática. Actualmente es el partido con más miembros en todo el país.
Desde que el candidato del PMDB fracasó estrepitosamente en las elecciones presidenciales de 1994, el partido no ha presentado más candidatos propios. En cambio apostó a una estrategia de hacedor de reyes. Gracias a su fuerte presencia en el Parlamento, su apoyo es prácticamente indispensable para cualquier Gobierno. Desde esta forma, el PMDB fue desde 2001 hasta abril de este año (bajo la dirección de Temer) parte de todas las coaliciones de Gobierno. Debido al esfuerzo de Temer, formó parte de la coalición de Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (PT) en su segundo mandato, lo que constituyó la piedra fundamental de su vicepresidencia bajo la sucesora y protegida de Lula, Rousseff. Con Temer, el PMDB asume por tercera vez la presidencia, ya que el vice ejerce dicho cargo en caso de muerte, renuncia o destitución (hasta ahora provisoria) del o de la presidente.
Con más de tres décadas de experiencia, el presidente interino Temer es un representante del establishment político. Domina mejor que Rousseff el «teclado» político de Brasil, en cuyo Parlamento extremadamente fragmentado las mayorías deben ser acordadas una y otra vez. Por tanto, no representa la renovación política, que es lo que gran parte de la población añora. La política del país sigue definida por los protagonistas de los tiempos de la redemocratización en 1985 y los escándalos de corrupción debilitan la confianza en la política.
Al Gobierno de transición la falta el largo aliento
Con la formación de su gabinete Temer provocó gran asombro tanto en Brasil como a nivel internacional, ya que no incluyó a ninguna mujer. En vez de ello presentó —en un país joven y diverso étnica y culturalmente— a un gabinete integrado por hombres blancos ancianos. Esto reveló que el principal objetivo del presidente interino no era conseguir el respaldo en la población sino en el Senado, que podría convertirlo en el jefe de Estado definitivo. Finalmente, en un mes se produjeron las renuncias de tres ministros: al ministro de Turismo Henrique Alves se le reprochó corrupción; el ministro de Planificación Romero Jucá y justamente el ministro de Transparencia Fabiano Silveira habían intentado supuestamente obstaculizar las investigaciones del escándalo Lava Jato, lo que fue descubierto gracias a escuchas telefónicas filtradas. Otros ministros están bajo sospecha de corrupción. La actitud de Temer respecto a aclarar el escándalo de corrupción es controvertida, y hay quien teme que no contribuya con la investigación. También las elecciones comunales en el otoño de este año favorecen la paralización política. Además, la Corte Electoral investiga irregularidades durante la campaña de la que Rousseff y Temer salieron triunfadores, podría invalidar el resultado de estas elecciones y llamar a nuevas elecciones. En medio de todas estas incertidumbres, al Gobierno de Temer le falta el largo aliento para realizar cambios.
Signos de recuperación económica
La economía brasilera se desarrolló más positivamente. Según el Fondo Monetario Internacional el país ya superó el punto más bajo: en 2016 la economía brasilera se reducirá menos que en el año anterior y para 2017 se prevé un leve crecimiento. El índice de la bolsa Bovespa aumentó 30 % este año (el DAX de la Bolsa de Fráncfort perdió un 2 % en el mismo período), lo que por un lado es atribuible a un punto de partida extremadamente negativo, pero por otro lado la moneda brasilera (real) y las bolsas prácticamente no fueron afectadas por shocks externos como el del referéndum en Gran Bretaña para salir de la Comunidad Europea (Brexit).
La política económica fue y es un punto central del Gobierno de transición de Temer. Con Henrique Meirelles eligió a un ministro de Finanzas que había sido director del Banco Central durante los años del boom y que goza de la confianza de los mercados internacionales. La fuerte orientación hacia el mercado interno —en un mundo en que solamente cinco países tienen un mercado interno que supera a las exportaciones— es enfrentada por el gobierno de Temer con una reducción de los altos impuestos a las importaciones, así como con tratados de libre comercio y de inversión.
También las privatizaciones y la disciplina en el gasto público (de lo que todavía no se ve mucho) tienen como objetivo al fortalecimiento de la confianza de los inversores. Pero se requieren reformas más profundas: después del fin del boom de los commodities, Brasil debe fortalecer su industria y sus ventajas locativas mediante la reducción de la burocracia y el combate a la corrupción, para no reducirse a ser mero proveedor de materias primas a China. Por carecer de un Estado de bienestar, la población siente la crisis económica a través de la desocupación y de la inflación. Temer necesita éxitos visibles, y estos deben mostrarse pronto.
Conclusión: Olimpia llega y se va. Los problemas del Brasil permanecen sin solución
Brasil se halla en una situación de inmovilidad política desde que en 2014 la profunda crisis económica desencadenó la crisis política. Si bien se vislumbra una luz en el horizonte económico, los imponderables políticos podrían destruirla. Por lo tanto, los problemas del Brasil se mantendrán sin solución después de las Olimpiadas, o incluso posiblemente se agravarán, como en el caso de la seguridad pública.
El presidente interino Michel Temer hasta ahora no está en condiciones de finalizar el estado de perpetuum immobile político. Aunque una destitución definitiva lo convierta definitivamente en jefe de Estado, no dispone del largo aliento para realizar las valientes reformas estructurales que Brasil necesita en forma imperiosa.
Grandes sectores de la política brasilera se autodesacreditaron debido a revelaciones de nuevos casos de corrupción, y Temer no es una excepción: contra él ya corren procedimientos por corrupción y dislates en la financiación de la campaña electoral. Si fuera declarado culpable de esto último, le estaría vedada la candidatura de cualquier cargo político durante ocho años. El país necesita por fin un Gobierno capaz de obrar y dispuesto a llevar a cabo las reformas, ya que problemas estructurales sobran. Lo esperable es empero que la inmovilidad política continúe hasta las elecciones presidenciales del año 2018.
Dr. Jan Woischnik
Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Brasil
Alexandra Steinmeyer
Representante adjunta de la Fundación Konrad Adenauer en Brasil
Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El día 14 de julio el presidente de Ecuador informó por cadena de radio y televisión que envió a la Corte Constitucional una solicitud de consulta popular, cuyo objetivo es preguntar a la ciudadanía si los propietarios de empresas off-shore en paraísos fiscales pueden presentarse como candidatos a dignidades de elección popular.
Rafael Correa | Foto: Emilio Sánchez, Presidencia de la República de Ecuador
El pedido de Rafael Correa debe primero ser aprobado por la Corte Constitucional y después enviado al Consejo Nacional Electoral para que tramite la consulta, que se realizaría a la par de las elecciones generales de febrero 2017. Por esta razón el presidente señaló que prácticamente no tendrá ningún costo.
En su cuenta de Twitter, la Presidencia presentó la pregunta que se haría en la consulta popular y su condicionamiento:
Correa hizo referencia a la información divulgada por la investigación de los Panama Papers, a través de la cual muchos nombres, incluyendo autoridades de Gobierno como el fiscal general de la Nación, aparecieron en la lista de personajes que crearon empresas con la asesoría del estudio jurídico Mossack Fonseca. El primer mandatario señaló que «los paraísos fiscales se constituyen en uno de los peores enemigos de nuestras democracias por lo que significan, en cuanto a evasión fiscal, ocultamiento de transacciones, fomento del crimen organizado e, incluso, apoyo al terrorismo…».
Además, dijo que con el dinero que salió entre 2014 y 2015 alcanzaría al menos los USD 3370 millones, con lo que se podría haber realizado la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto ocurrido el pasado 16 de abril.
Finalmente, Correa llamó a un pacto ético y a defender la consulta popular, tomando en cuenta que aquellos que tienen dinero fuera, en compañías off-shore, no tienen un compromiso con la patria y calificando de inmorales dichas operaciones.
La reacción de la ciudadanía en redes sociales no se hizo esperar, y muchos coincidieron en que la consulta popular parecería ir con dedicatoria a Guillermo Lasso, precandidato a la presidencia por el Movimiento CREO, quien ha asegurado tener una empresa domiciliada en Panamá, y ha indicado que Banisi es un banco formalmente constituido y establecido en ese país, por lo cual no tiene nada que ocultar.
Vale recordar que varios funcionarios de Gobierno, como el actual fiscal Galo Chiriboga, la exasesora de la presidenta de la Asamblea, Michelle Artieda, y el exgerente de Petroecuador, Alex Bravo, han sido involucrados en la investigación realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación sobre los denominados Panama Papers.
Carla Bonilla E.
Máster en Gobernabilidad y Gerencia Política. Ex asesora y jefe de proyectos en el Congreso Nacional, la Unión Demócrata Cristiana, la Fundación Konrad Adenauer y el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
La última edición del Estudio Mundial de Valores en Uruguay mostró en términos generales que la estructura de valores de los uruguayos se debate entre la persistencia y el cambio.
Plaza Independencia de Montevideo | Foto: Tomás Jorquera Sepúlveda, vía Wikicommons
Buena parte de los valores de la sociedad uruguaya son estables a lo largo del tiempo. Esta característica es la que, en general, se espera de las estructuras de valores. Pero también se procesan cambios que modifican la textura de la sociedad. Algunos de estos cambios se producen de forma parsimoniosa, impulsados en buena medida por el reemplazo intergeneracional; otros suceden de forma más abrupta y afectan al conjunto de la sociedad.
En Uruguay el estudio se realizó por tercera vez en el año 2011 (las mediciones anteriores fueron en 1996 y 2006), en un proyecto de Equipos Consultores financiado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y la empresa Ducsa. Gracias al apoyo de la Universidad Católica y la Fundación Konrad Adenauer fue posible investigar en 2015 algunos de los puntos centrales del estudio: valores de género, actitudes hacia la pobreza, confianza interpersonal, valores de autoridad y tolerancia social.
Algunos hallazgos de la investigación son muy relevantes para comprender a la sociedad uruguaya.
La investigadora Verónica Pérez confirma que la sociedad uruguaya ha transformado fuertemente su estructura de valores en cuanto a los valores de género. Esto, sin embargo, no siempre es suficiente para garantizar avances en materia legislativa. La experiencia en varios países de la región muestra que muchas veces los cambios legislativos dependen también de la capacidad de agencia de distintos tipos de actores sociales organizados, que a veces empujan y a veces bloquean la nueva legislación.
Otro cambio de valores fuerte de la sociedad uruguaya es el deterioro de la confianza entre las personas, temática investigada por Federico Irazábal. Si bien la pérdida de confianza interpersonal también ocurre en otros países del continente, en el nuestro parece haber sido un proceso relativamente reciente. La experiencia a nivel global advierte que la sostenibilidad en el tiempo de situaciones de escasa confianza puede tener efectos negativos sobre el capital social.
La sociedad uruguaya también ha modificado sus visiones sobre la pobreza y se orienta hacia una mirada más individualista sobre sus causas (responsabiliza de la situación cada vez más a los propios pobres, y menos a la existencia de una sociedad injusta).
Helena Rovner y Soledad Magnone investigaron el tema y discuten en qué medida este cambio se vincula a un giro ideológico de fondo o, por el contrario, se explica por algunos cambios en el contexto: crecimiento económico y mayor énfasis del Gobierno hacia las políticas sociales.
La tolerancia hacia la diversidad también es un factor clave en cualquier sociedad democrática. Uruguay en general se ha destacado por ser una sociedad tolerante, y esa característica en rasgos generales se mantiene. Pero ¿cuáles son los factores que la explican? La investigación de Inés Fynn muestra que la educación cumple un papel fundamental en ese fenómeno. Constata que existe una brecha muy importante entre la tolerancia de los más educados y la de aquellos con educación más básica. En tiempos de bajos resultados educativos, este no parece un dato alentador. La buena noticia es que esta diferencia tiende a acortarse con el tiempo.
Tal como habían identificado investigaciones anteriores, la sociedad uruguaya está atravesando un período de fuerte incremento de los valores de autoridad en diferentes planos, proceso cuyas consecuencias aún no son claras. Ignacio Zuasnabar profundiza en estos asuntos e identifica vínculos entre los valores de autoridad y menores niveles de tolerancia hacia algunos grupos sociales, elemento que puede amenazar la convivencia democrática.
En síntesis, el Estudio Mundial de Valores deja algunas lecciones relevantes sobre la sociedad uruguaya. Algunos valores persisten, otros cambian. Lenta pero inexorablemente las sociedades se transforman.
Ignacio Zuasnabar | @izuasnabar
Director de Equipos Consultores, profesor de la Universidad Católica del Uruguay
Consultor político y analista de opinión pública. Director de Equipos Consultores. Presidente de WAPOR Latinoamérica. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Francisco de Miranda fue el primer criollo que posicionó la nacionalidad venezolana en los más célebres acontecimientos emancipadores y políticos universales de su época. Hoy su legado cala y nos invita a luchar por el rescate de nuestros derechos.
Francisco de Miranda | Detalle del cuadro de Arturo Michelena, 1896.
Las proclamas e ideas de Francisco de Miranda trascendieron la literalidad de los términos y estaban cargadas de valoración a la dignidad humana; sus sueños apuntaban a sociedades libres en el sentido más estricto de la expresión. Su prioridad fue la libertad por encima de la patria, «porque sin libertad no pude haber nación».
Escribió: «Seremos hombres, seremos libres, seremos nación», y con ello se refería a que se debe velar por la dignidad humana, luego garantizar la libertad y solo así se podría aspirar a ser una nación. Esta última incluye a la sociedad y sus finalidades; es decir, el desarrollo de una cultura común y la realización personal de los habitantes.
Una retrospectiva a los tiempos de independencia nos rememora una Venezuela aturdida, que tenía que aprender a ser nación y luego a ser república; una sociedad que debía entender lo que significaba ser independiente y digerir cómo asumir esa independencia duramente luchada y poco comprendida.
En aquella naciente república independiente hubo discordias internas, no faltaron los alzamientos y amenazas de insurrecciones de los descontentos españoles y hasta de esclavos de las haciendas. En medio de esa turbulenta realidad, se erigía Miranda como un líder con arrojo suficiente para aplacar cualquier alzamiento, con la disciplina necesaria para imponer una visión sustentada en la libertad, con el respeto suficiente y un desempeño brillante capaz de despertar los celos de Bolívar. Paradójicamente, este lo entregó a las fuerzas españolas para conducirlo a una injusta encarcelación, al más perverso exilio en el más profundo rincón del olvido y de la injusticia, deshaciéndose del hombre más destacado del momento.
Hoy, a doscientos años del fallecimiento de Miranda, nos encontramos en una Venezuela ruidosa pero que no quiere callar; sumida en protestas, donde no es posible pensar en libertad cuando el estómago está vacío, ni soñar en un futuro de luz mientras los días son oscuros; una Venezuela minada por antivalores y problemas irresueltos por doquier.
En este punto hay que pensar prospectivamente y trazar la reconstrucción de Venezuela como república. Se requiere una sociedad que no olvide su pasado, que entienda sus errores, que se comprometa a no volverlos a cometer.
Y es aquí donde cala el legado de Miranda, especialmente su proclama de 1801: «Compatriotas, todo depende de nosotros mismos. Unámonos por nuestra libertad, por nuestra independencia. Que desaparezcan de entre nosotros las odiosas distinciones de chaperones, criollos, mulatos. Estas solo pueden servir a la tiranía, cuyo objeto es dividir los intereses de los esclavos para dominarlos unos por otros. Un gobierno libre mira a todos los hombres con igualdad. Cuando las leyes gobiernan, las solas distinciones son el mérito y la virtud. Pues que todos somos hijos de un mismo padre: pues que todos tenemos la misma lengua, y las mismas costumbres; pues que todos estamos injuriados del mismo modo, unámonos todos en la gran obra de nuestra común libertad. Establezcamos sobre las ruinas de un gobierno injusto y destructor un gobierno sabio y criador: sobre la tiranía la libertad, sobre el despotismo la igualdad de derechos, el orden y las buenas leyes».
Este extracto nos invita a luchar por el rescate de nuestros derechos naturales; sobre todo, por nuestra libertad como piedra fundamental para avanzar y progresar. La crisis es una oportunidad para cambiar. Ella, tan criticada y dolorosa, nos conmina a retomar elementos propios de nuestra idiosincrasia para juntos salir adelante. Debemos entender que seremos personas plenamente humanas cuando salgamos de lo individual, porque somos integrantes de una sociedad plural y diversa, y nuestra riqueza está en la esencia propia de la diversidad como punto de partida.
Asumamos con responsabilidad que somos el centro de toda acción política, social, cultural y económica, y los únicos capaces de hacer realidad el cambio que queremos para el país. Es justo en este momento donde nuestra actitud madurada por los golpes nos permite desmontar la indiferencia que se siente ante el dolor ajeno en la calle, que poco a poco nos ha ido deshumanizando, aislando y convirtiendo en espectadores —y a la vez protagonistas— de nuestro propio infortunio.
Aquí tiene fuerza mayor nuestro temperamento colectivo, nuestros valores y esa raíz propia que nos hace ver el rostro ajeno, esa consideración de la realidad del otro, del que piensa distinto a nosotros. Eso existe en cada venezolano y hay que sacarlo a relucir en el día a día; esa raíz humanista nos permitirá recomponer cualquier tejido social roto, hará que regrese la sencillez, la humildad y la solidaridad, hace tiempo idas de viaje. Y sobre todo, con fortaleza, restituirá los valores nacionales por encima del antivalor que nos han querido instaurar.
Aún le adeudamos una disculpa a Francisco de Miranda, el Generalísimo, el precursor de la emancipación americana. No será tardía si somos ese bravo pueblo que el yugo lanzó, si entendemos que siempre hay oportunidades para progresar. Solo unidos lo lograremos, porque nada es tan fuerte como la esperanza y el anhelo de vivir mejor.
Eduardo Rengifo Lugo | @edrengifo
Coordinador general de Programas Sociales del Fondo Único Social del estado Miranda, Venezuela
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
A veces siento que vivo como Sísifo, subiendo una piedra a la cima de una montaña. Luego recuerdo las palabras de san Juan Pablo II: «No tengas miedo», y vuelvo a escalar la montaña, porque al final siempre el bien triunfa sobre el mal.
Carabobo, Venezuela: manifestación popular y detención de jóvenes | Fotos: Andrea Mesa
Hoy no puedo escribir de mi país sin contar la realidad. Esa realidad que va más allá de la agenda política, la realidad de miles de venezolanos que sufren las consecuencias de la «revolución chavista» y de esas madres que hoy se acuestan llorando porque no tienen nada para darle de comer a sus hijos.
Aquí empieza este testimonio. Hace unos meses, en una visita al pueblo de Yuma, en el estado Carabobo, paramos en una zona muy pobre llamada El Bosque, donde solo hay casas hechas de barro y láminas de lata. En nuestro recorrido habitual por la zona nos encontramos con una familia de muy escasos recursos. Al pasar dentro de la casa unos minutos invitados por la madre, notamos a un pequeñín en el borde de un colchón maltratado. Era evidente su desnutrición.
Al salir de la casa, regresamos a nuestra ciudad con el corazón quebrado y con ganas de volver a rescatar a ese pobre niño, que no tiene la culpa de la crisis que el país está viviendo. Pasaron al menos dos semanas y volvimos a El Bosque esperanzados de ver a aquel bebe en mejores condiciones. Pero al llegar pudimos ver que todo había empeorado. El hambre había derrotado a la familia y un niño menos se encontraba en el lugar.
Días después pudimos ayudar a esa familia, gracias a la colaboración de muchos venezolanos que aún creen en un país de justicia y dignidad. Pero de nuevo me sentía Sísifo en la cima, sabiendo que pronto la piedra volvería a caer.
Hace pocos días, después de una lucha increíble, nos tocaba vivir el proceso de validación de las firmas que activarían el referendo revocatorio. Como siempre, volvimos a nuestra ciudad a trabajar por un mejor país. En el camino circuló una noticia en las redes —que puede sonar normal para muchos venezolanos—: «detuvieron a Gabriel San Miguel y a Francisco Márquez», dos jóvenes que al igual que yo, se levantan todas las mañanas a luchar por una nueva Venezuela.
No sé mucho de Francisco, pero sí de Gabriel. Somos compañeros de clases y conocidos desde hace un par de años, en la Facultad de Derecho. Y era hasta el momento la persona que todos los lunes, miércoles y jueves compartía conmigo un asiento en la maestría. De nuevo vuelvo a ver la injusticia que desborda a mi país y cómo, por tener un color político distinto al del Gobierno, te pueden quitar todo… incluso la libertad.
Estos días han sido duros, llenos de angustia y sufrimiento. Ver cómo se te puede ir la vida en una cola para comprar comida o cómo puedes perder la libertad por querer un futuro mejor, hace que cada día suba la piedra a la cima con más ganas, con la esperanza de que no volverá a caerse, con la alegría de saber que siempre el bien triunfa sobre el mal.
Y también hemos tenido alegrías. Ver a miles de venezolanos haciendo colas para validar sus huellas con el fin de revocar a Nicolás Maduro es otra de las razones por las que sigo luchando; la sonrisa de Luis Manuel ya aumentando de peso; la señora en la cola para comprar comida que dice «Pronto saldremos de esta»; y la madre de Gabriel pidiendo a los jóvenes que sigamos luchando… Eso es eso lo que me hace seguir.
San Juan Pablo II decía «No tengas miedo». Esas palabras resuenan en mi cabeza cuando veo la piedra caer, cuando veo la injusticia social, la indignación y las lágrimas de un pueblo que pide a gritos dignidad. No tener miedo ante la adversidad, no flaquear ante la injusticia y sonreírle a la vida aunque tenga cara de perro.
Así como yo, muchos venezolanos tomamos las palabras de san Juan Pablo II y las atesoramos en nuestros corazones, sabemos que si seguimos luchando veremos una victoria y siempre, siempre, el bien va a triunfar sobre el mal. Por eso, pronto revocaremos al régimen de Nicolás Maduro y veremos un futuro mejor para nuestra hermosa Venezuela.
Andrea Mesa | @AndreaMesaN
Abogada, militante de Primero Justicia en Carabobo, Venezuela
Abogada especialista en Derecho Constitucional y Parlamentario. Ex Coordinador de Proyectos en la Fundación Konrad Adenauer. Especialista en procesos legislativos, políticas públicas y gobernanza. Formó parte del equipo de la Asamblea Nacional de Venezuela, donde trabajó en reforma constitucional y redacción legislativa.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En los últimos años, la cooperación económica entre Bolivia y China se intensificó cada vez más y alcanzó un nuevo auge. Pero la relación entre ambos países no es complementaria sino asimétrica.
Mandatarios de China y Bolivia | Foto: www.comunicacion.gob.bo
La conexión histórica entre ambos países se generó en el siglo XVI a partir de la demanda de plata en China, que desembocó en el boom de Potosí. Luego esto disminuyó y recién en los últimos años Bolivia se volvió más interesante para China, debido a un impresionante desarrollo económico. Desde entonces, las relaciones se han ampliado rápidamente y China ha pasado a ser el socio comercial más importante para Bolivia, dejando atrás a los países europeos y a los Estados Unidos. Actualmente ambos países intercambian mercancías y China brinda préstamos e inversiones. Aparte, China fomenta el turismo y la migración hacia Bolivia y también ejerce una influencia política que fortalece los nexos entre ambos países a través del intercambio cultural.
A primera vista, esta llamada cooperación sur-sur parece tener varias ventajas para los involucrados, ya que podría brindarles a los países latinoamericanos la oportunidad de liberarse de las influencias y dependencias de los países del norte. Sin embargo, en el caso de Bolivia y China es cada vez más evidente que China tiene un mayor beneficio de la cooperación, mientras que las desventajas ya empiezan a perjudicar a ciertos sectores de la economía boliviana.
Los defensores de la cooperación resaltan las características complementarias de las economías de países como China y Bolivia: por un lado, el país andino es rico en materias primas y recursos naturales; por otro lado, China necesita dichos recursos para su producción y para satisfacer la demanda de su creciente población. Las mercancías más importantes que Bolivia exporta a China son el litio, entre otros productos mineros, el petróleo y el gas natural pero también están los alimentos como el café o la quinua. En cambio, Bolivia importa productos tecnológicos como electrodomésticos, textiles y celulares, que encuentran un amplio mercado de consumo debido a la creciente prosperidad de la población boliviana. Al comparar las mercancías intercambiadas se puede ver la inmensa diferencia entre las materias primas que constituyen el 93% de las exportaciones bolivianas y los productos con alto valor agregado de China. Actualmente este hecho tiene como consecuencia un déficit comercial de 4000 millones de dólares de Bolivia con respecto a China.
Consecuentemente, los perjudicados de esta cooperación en este momento son las pequeñas y medianas empresas bolivianas, que ya no pueden imponerse en el mercado con sus productos frente a las importaciones de productos baratos desde Asia. En los últimos meses se presentaron cada vez más casos de empresas chinas, en vez de bolivianas, que ejecutan obras de infraestructura a pesar de que estas se encuentran fuera de su especialidad. La situación tiende a agravarse especialmente en el sector textil, donde por lo menos seis empresas ya entraron en bancarrota. Por ejemplo, este año la Empresa Pública Nacional Estratégica de Textiles (Enatex) tuvo que cerrar sus puertas. Por lo tanto, el rol históricamente perpetuado de exportador de materias primas que Bolivia empezó en la economía global se podría agudizar, ya que la cooperación con China parece inhibir el proceso de industrialización y el avance tecnológico del país.
Al analizar la cooperación en más detalle se hace visible que la relación entre ambos países no es complementaria sino asimétrica. El país asiático brinda grandes préstamos, cooperó en el lanzamiento del satélite Tupac Katari y regaló sumas inmensas a las fuerzas armadas bolivianas. Por lo tanto, China dicta las reglas en este juego, decide en qué proyecto invertir y en esa decisión se guía por sus propios intereses. El país asiático tiene un interés meramente económico en Bolivia y no se involucra en políticas ambientales, políticas de lucha contra las drogas o problemas del Estado de derecho o de la democracia. Así, la cooperación económica con China parece ser una medida para liberarse de la dominación de los Estados Unidos y cumplir con el discurso antiimperialista del presidente Morales. Sin embargo, el análisis muestra que desgraciadamente Bolivia está en camino a sumergirse en una relación de dependencia con China que tiende a consolidarse cada vez más.
Maximilian Hedrich
Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Bolivia, director del Programa Regional de Participación Política Indígena
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El 20 de julio de 1944 un grupo de oficiales del ejército alemán, asqueados por las matanzas nazis, colocaron una bomba en el cuartel general de Hitler, la Wolfschanze. La bomba explotó pero una pesada mesa de roble protegió al Führer e hizo fracasar el atentado que tal vez habría cambiado la historia. Los oficiales implicados, liderados por Claus Schenk Graf von Stauffenberg, pagaron con su vida. Y la guerra siguió con su terrible secuela de dolor. El 20 de julio es recordado como Día de la Resistencia Alemana.
Cincuenta años más tarde, Liliana Edith pasaba por la calle Pasteur frente a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) de Buenos Aires cuando estalló la bomba. Un vehículo estacionado provocó la muerte de personas que trabajaban, buscaban trabajo o hacían algún trámite en la institución. Liliana Edith tenía 22 años.
Gauck y la reconciliación
En estos días el presidente federal de Alemania Joachim Gauck visitó Uruguay. Además de varias reuniones protocolares, pidió un encuentro con jóvenes uruguayos que trabajaran en la inclusión social. Uno de estos jóvenes le preguntó sobre la búsqueda de la memoria, la verdad, la justicia y la posibilidad de una reconciliación. Gauck tiene experiencia en el tema; antes de su elección como presidente fue comisionado federal para los archivos de la Stasi —los servicios de seguridad del régimen de la Alemania comunista.
Entre los 85 muertos en el atentado de la AMIA había también trabajadores migrantes bolivianos, ocupados en tareas de refacción del edificio. Fueron víctimas de un terrorismo sin sentido. A tantos años del episodio, la tragedia sigue impune. Cien artistas argentinos se reunieron a cantarle a todos los muertos de la AMIA. «Todo está guardado en la memoria», dice la canción.
Joachim Gauck sabe también de injusticias experimentadas en carne propia. Pero sabe que el centro no está en el castigo, sino en la restauración de la honra de las víctimas. «La verdad es indispensable para dar paso a la reconciliación», afirma el presidente, también pastor protestante y, citando el Evangelio, concluye: «Es la verdad lo que nos hará libres».
Manfred Steffen Coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo
Magíster en Ciencias Ambientales por la Universidad de la República de Uruguay. Dipl. Ing. Fachhochschule für Druck in Stuttgart. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Cristina Kirchner, Hugo Chávez y Evo Morales | Foto: Presidencia de la Nación Argentina
El populismo circula en Europa y en los Estados Unidos pero no allí donde siempre se sintió muy a gusto: en Latinoamérica. Justamente en su «hogar» es donde parece no ser deseado. Latinoamérica fue algo así como el coto natural del populismo. En algún momento pareció que no existía otra forma de hacer política que no fuera esta. Parecía que no importaba el resultado de una elección porque de todas formas ganarían siempre los mismos: el paternalismo tradicional, el personalismo poscolonial, la política de brazos remangados como estilo y el nepotismo como principio.
Las tertulias de café, habituales en Europa, no lo han sido tanto en América Latina. Las consignas simplistas siempre han sido las más eficientes. En todo tiempo se ha sabido cómo llegar al pueblo. «Denme un balcón en cada pueblo y seré presidente», decía el ecuatoriano José María Velasco Ibarra (1893-1979), y él mismo era la prueba viviente de esta fórmula de éxito que lo había llevado cinco veces al palacio presidencial.
Pero los latinoamericanos se volvieron más exigentes y más desconfiados. Se podría decir que por fin son adultos después de una niñez prolongada. Es que de esta forma fueron tratados siempre por la política, y de esta forma se dejaron tratar: como niños, como súbditos ingenuos, fácilmente seducibles. El patrón que desde arriba se ocupa de todo fue por mucho tiempo añorado por muchos votantes.
Populismos variopintos
Una de las causas de la longevidad del populismo en América Latina es su inventiva. No solo existe en sus variantes clásicas de izquierda o derecha; siempre persistió su capacidad de adaptación y de cambio. De esta forma, el populismo radical acompañó el éxodo campesino-urbano de la primera mitad del siglo XX y el populismo desarrollista, con su inspirador Juan Domingo Perón, se dirigió contra la oligarquía desde la posguerra hasta los años setenta. Los noventa pertenecieron al frío populismo neoliberal que prometía un alto estándar de vida con poco esfuerzo. Mientras tanto, su antípoda nacido a comienzos de este milenio está muriendo o por lo menos gravemente enfermo.
También esto es una característica esencial del populismo hecho en Latinoamérica. Emerge en medio de una crisis económica, social e institucional para luego desaparecer en la misma crisis. Es una solución que se volvió problema.
El arquetipo de este liderazgo populista del nuevo milenio lo constituyó Hugo Chávez, líder de la autodenominada Revolución bolivariana en Venezuela. Chávez apareció en el escenario público cuando, siendo oficial militar, intentó por de pronto algo muy tradicional: un golpe de Estado. Fue encarcelado y desde allí ascendió a portador de la esperanza de los desilusionados en el país. Recibió de esta forma lo que necesita un populista: fama y aura mística. Era el indomable que iba a la cárcel por sus ideales. Seis años después de su pasaje a la política, llegaba al objetivo de ser elegido presidente, cargo que conservó hasta su muerte en 2013.
Aprovechadores de las debilidades institucionales
Los populistas se benefician de las debilidades y las fallas del sistema político en los momentos en que la maquinaria democrática está necesitada de mantenimiento. Son llamados como mecánicos y sobre ellos recae una gran expectativa. Chávez sacó provecho de una larga crisis económica y del descrédito de los partidos tradicionales. Desde esta aparición política heterodoxa —en uniforme militar—, prometió el fin de los partidos tradicionales rigidizados en sus rituales— y diseñó una coalición de fuerzas nacionalistas autoritarias y de extrema izquierda unidas por el deseo de tomar no solamente el gobierno sino todo el Estado.
Apoyado por el pueblo —es decir, por todos los venezolanos que consideraba parte del pueblo—, atacó no solamente a las elites. El alto precio del petróleo en el mercado internacional ayudó a pagar programas sociales con los que el autodenominado socialismo del siglo XXI pudo comprar muchos seguidores. Los opositores y la gente con otras ideas fueron excluidos de los programas sociales.
Para los izquierdistas radicales de Occidente, bastante deprimidos después de la caída de la URSS, Hugo Chávez se convirtió en un ícono. Algo que diferencia a este realmente significativo populista de todos los demás es que tiene seguidores en Europa. Chávez casi se convirtió en una estrella mediática. Unas veces como no convencional, no ateniéndose al protocolo; otras como rebelde que enfrentaba a la potencia mundial Estados Unidos, a la que a pesar de esto seguía vendiendo petróleo venezolano.
Por supuesto que el chavismo fue copiado: por Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, así como Néstor y Cristina Kirchner en Argentina. Todos prometieron algo similar: una política antielitista, inclusión social y el fin de la pobreza. Mirando hacia atrás se reconoce una concepción idéntica del cargo, como si existiera un instructivo para el presidencialismo populista de izquierda del siglo XXI. Se trata de obtener más poder mediante cambios en la duración y límites institucionales del cargo de presidente, se aumenta el gasto público, se ataca la economía privada mientras se construyen alianzas con países en los que valen poco el Estado de derecho y la democracia. El Estado toma los medios de comunicación independientes o los combate, para quitarle la voz a la oposición.
¿Cambio de época en América Latina?
El triunfo del liberal conservador Mauricio Macri en las elecciones presidenciales de fines de 2015 sobre el kirchnerismo provocó un efecto dominó. Constituyó la primera derrota de un movimiento populista de izquierda en el continente, castigado también por la mala gestión económica y la corrupción. América Latina se dirige aparentemente a una época de transición. En Brasil, Dilma Rousseff perdió el poder, aunque fuera en un procedimiento de destitución controvertido. Evo Morales, que gobierna desde 2006 acostumbrado al éxito, fracasó en febrero en un referéndum con el objetivo de cambiar la Constitución para hacerse elegir por cuarta vez en 2019 y gobernar ininterrumpidamente hasta 2025.
Incluso en Venezuela, donde todo comenzó, de a poco se vislumbran nuevos tiempos. En diciembre la oposición ganó la mayoría en el Parlamento. Esto fue una inesperada derrota para el presidente Nicolás Maduro, que reaccionó como era de esperar: desconociendo al Parlamento y gobernando por decreto y con medidas de excepción. La prudencia nunca ha sido una característica de los populistas de izquierda, como consecuencia de las fantasías de poder absoluto de la que a menudo adolecen. En la era de internet, estos cuadros de enfermedad ya no son comentados en privado, sino compartidos con amigos y seguidores en todo el mundo. También las redes sociales, Facebook, Twitter, weblogs y cada vez más WhatsApp le dificultan la vida a los populistas, pues sencillamente no obedecen, como sí lo hacen los medios masivos de prensa fáciles de dirigir.
Venezuela sigue en las noticias del mundo, incluso dos años después de la muerte del comandante Hugo Chávez, pero ahora estas hablan de un país arruinado, de caos político y de largas colas en los supermercados. Ni siquiera en la izquierda europea mantiene demasiados seguidores, lo que es una muestra de lo serio de la situación.
Kristin Wesemann (Schwerin, Alemania, 1975). Directora del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia, de la Fundación Konrad Adenauer, con sede en Montevideo, Uruguay
Guillermo Aveledo Coll (Caracas, 1978). Profesor de la Universidad Metropolitana de Caracas, Venezuela
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
La ruta de la unidad interna y la organización eficaz, junto con buenos candidatos, fue la clave de los triunfos de Acción Nacional. Frente a la sucesión presidencial de 2018, repetir lo bien hecho en los comicios de este año será clave para un resultado positivo.
México: Gobiernos estatales luego del proceso electoral de 2016 | Imagen: PAN, Secretaría de Elecciones
Pasaron siete años para que el Partido Acción Nacional retomara una ruta de victoria electoral: desde 2009, la derrota en las elecciones intermedias —que renuevan el Congreso federal— dio inicio a un retroceso en las preferencias que apenas en este 2016 pudo ser contenido y revertirse en las urnas.
El saldo final fue una notoria victoria en la que se logró el triunfo en siete de los trece estados que se disputaron el pasado 5 de junio, lo que deja al PAN como la segunda fuerza política de México, la que más crece en cuanto a población gobernada y la que mejor se proyecta hacia la renovación de la presidencia de la República en 2018.
Más allá de los números, es importante señalar algunos factores que convergieron en esta elección, y que son no solo el trasfondo de esa victoria sino, sobre todo, una de las principales claves para que esa ventaja se mantenga y se incremente durante el próximo año y medio.
En primer lugar, el hartazgo ciudadano. Tanto el presidente Enrique Peña Nieto como los Gobiernos estatales derrotados este año son percibidos como corruptos e ineficaces, y, en algunos casos, francamente coludidos con el crimen organizado y con sospechas claras de enormes desvíos de recursos públicos; los casos de Tamaulipas, Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo son claros al respecto.
Esto se tradujo en un repudio que el PAN supo capitalizar a su favor, a través de campañas que destacaron por la organización del partido, por su claridad de mensaje, por su propuesta como alternativa y, sobre todo, por la unidad interna que antecedió en la designación de candidatos.
Las luchas intrapartidistas, en este último punto, fueron en ocasiones anteriores desgastantes y factor claro de división, lo que arrojaba entre el electorado una imagen de incapacidad para el acuerdo, de batallas no superadas y de incivilidad política. En este 2016, en cambio, el PAN pudo dirimir sin desgaste a sus representantes.
A este segundo factor de unidad se suma un tercero: la organización propia del partido. Los principales liderazgos, las dirigencias nacional y locales, los candidatos y la militancia, es decir, toda la estructura del PAN entendió desde muy temprano la importancia de actuar como una sola fuerza electoral. De ese modo, tanto el mensaje como la operación de tierra y la presencia entre la ciudadanía fueron claros, contundentes y capaces de sumar votos que ninguna encuesta previó e incluso sorprendió a propios y extraños.
Con estos atributos el PAN aparece como el gran ganador de este año, y se perfila de nuevo como una alternativa eficaz para recuperar la presidencia de la República.
Los retos que tendrá por delante serán, antes, un ejercicio de gobierno, ahí donde se obtuvo la victoria, que demuestre su eficacia en la aplicación de la ley y la recuperación del orden público, cosa no sencilla por los enormes fraudes a las finanzas públicas locales y el deterioro del Estado de derecho en no pocas entidades.
Otro pendiente que reforzaría la buena percepción del panismo a nivel nacional serán los comicios de 2017 en Coahuila, donde los casos de corrupción y mal manejo de recursos públicos es flagrante y cínica, y en el estado de México, del que fue gobernador Enrique Peña Nieto.
Además, y quizá lo más importante, Acción Nacional deberá definir al que será su representante en la contienda presidencial. De acuerdo con encuestas publicadas en fechas recientes, son tres los nombres que aparecen tanto en sondeos como entre los corrillos partidistas: el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien justo este año refrendó el triunfo panista en su estado; el presidente del Partido, Ricardo Anaya Cortés, quien es un perfil joven, de capacidad probada para el acuerdo y la acción política; y Margarita Zavala, un liderazgo con amplia aceptación y popularidad tanto al interior del partido como entre la ciudadanía.
La principal lección de la derrota de 2012 fue clara: una campaña interna desgastante y destructiva allana y anticipa la derrota, que en esa ocasión dejó al PAN en tercer lugar. La principal lección de este 2016 es también evidente: unidad y organización acompañando a buenos candidatos no es solo la ruta a la victoria, es lo que demanda y exige la sociedad mexicana. El camino a seguir está, pues, trazado. No es menor el reto, y ya se demostró a dónde conduce cada ruta.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Venezuela ha generado un alerta ante la región latinoamericana debido al impacto de su crisis económica, principalmente para el Petrocaribe, pues ya no se vislumbra como un socio económico y energético fuerte.
El histórico pozo Zumaque 1 inició el 31.7.1914 la era comercial del petróleo en Venezuela | Foto: SVIP, vía Flickr
Hace una década, con el entonces presidente Hugo Chávez, se prometió compartir la riqueza petrolera venezolana por todo el continente. Se ofreció gasolina subsidiada a Londres y a los pobres del noreste de Estados Unidos. Hoy en día las naciones latinoamericanas temen las consecuencias del desplome de una economía que en otras épocas fue la salvación de varios países y que ahora padece de una inflación desbocada y de escasez de productos básicos, que obliga a los venezolanos hacer largas colas durante horas y enfrenta a una sociedad desesperada que busca justicia por sus propias manos.
La Unión de Petróleo del Caribe (Petrocaribe) es una iniciativa creada en el 2005 que encarna, según algunos análisis, la diplomacia petrolera de la Revolución bolivariana, que ofreció petróleo subsidiado y créditos preferenciales a sus 18 países miembros —entre otros, República Dominicana, Nicaragua y El Salvador—, permitiendo que estos países liberaran recursos para hacer inversiones sociales. En la actualidad, muchos dudan de que Venezuela pueda mantener los subsidios petroleros a las naciones vecinas.
En este contexto, pocos meses atrás el presidente Maduro encabezó la XVI reunión ministerial de esta alianza energética. Ahora enfrenta una situación que preocupa a los analistas de las relaciones internacionales. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, el pasado martes 31 de mayo invocó para Venezuela la aplicación del artículo 20 de la Carta Democrática, como mecanismo para presionar al gobierno venezolano a la aprobación del referéndum revocatorio. El artículo convoca a un Consejo Permanente para tratar la situación de un país en donde exista «una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático». La implicación de su implementación en Venezuela pudo haber causado un efecto impactante debido a que esta no requiere del consentimiento del gobierno del país donde se ha visto afectada la democracia, e incluso hubiese implicado la suspensión del país del organismo regional.
El tema ha generado una alerta ya latente ante la región latinoamericana en donde el impacto de la crisis económica venezolana en otros países de América Latina es fuerte. Tal como lo señala BBC Mundo, «la onda expansiva generada por la situación catastrófica de la economía de Venezuela se esparce por el Caribe e impacta a partes de América Central, además de las regiones colombianas fronterizas con esta nación».
Venezuela tiene relaciones con doce países de la Comunidad del Caribe (CARICOM), socios de Petrocaribe desde hace diez años, extremadamente vinculados económica y energéticamente a este país. Todos ellos han tenido un acceso no necesariamente de precio preferencial sino de crédito preferencial para comprar petróleo de Venezuela.
Dilemas como el de la jornada de la OEA de mayo pasado seguirán siendo de gran preocupación para los países de Petrocaribe, debido al vínculo económico energético que tienen con Venezuela. Por otro lado, por ello también enfrentan conflictos políticos democráticos internos, pues los países miembros de este esquema de integración son islas, ex colonias británicas, de gobiernos de democracia parlamentaria, con sistemas muy abiertos y democráticos.
En el contexto de la caída de precios internacionales de petróleo, que se encuentra en torno a los USD 50 por barril, no se anticipa un panorama favorable para muchos países de seguir manteniendo a Venezuela como aliado. A pesar de que Estados Unidos se encuentra empujando todo un programa energético, este no se vislumbra como un reemplazo inmediato del petróleo de Venezuela sostenible para estas pequeñas economías del Caribe. Los países de la región se encuentran entre la espada y la pared. Son socios económicos y energéticos de Venezuela y a la vez tienen que enfrentar sus compromisos políticos ideológicos con la democracia en el hemisferio, por lo que les queda solamente esperar a lo que suceda con Petrocaribe.
Es necesario seguir dando apoyo a la sociedad venezolana para encontrar soluciones a la situación que enfrenta en su diario vivir.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En un rincón del país…
Contenedores para reciclaje de basura en Pueblo Rincón | Foto: Paula González
No me caben dudas de que la medida más eficaz a la hora de reciclar la basura —orgánica, plásticos, vidrios, etc.— es la concientización. Una de las posibilidades, y por qué no la mejor, es empezar con los más chiquitos, con el futuro de nuestra sociedad.
Las ganas de mejorar un pueblo y la colaboración del vecino son el motor fundamental que necesita un ser humano que se encuentra en el tercer nivel de gobierno en nuestro país.
¿Por qué lo digo? Sabemos del alto costo que tienen muchas veces las necesarias obras y que no siempre se cuenta con el apoyo económico para hacerlas. Pero tenemos que seguir adelante porque un pueblo nos espera. Debemos recurrir a la imaginación, a la creatividad, las herramientas que tenemos en este momento, integrar a la población en el proyecto, recibir su colaboración, trabajar en equipo.
De esta forma se realizó el plan piloto de contenedores de reciclaje en nuestro pueblo. Emprendimiento, trabajo duro, dedicación. Cosas que suceden, problemas, soluciones con proyectos que se encaminan… parecería hasta ahí lo más difícil. Pero la dificultad mayor, en el interior profundo de nuestro país y en todo el mundo, es dar continuidad al proceso de los proyectos realizados.
En Uruguay el régimen de gobierno hace que cada cinco años cambien las autoridades y con ello se producen cambios en la administración. Esto hace que muchas veces sea difícil dar continuidad a los proyectos. En estos casos habría que tener un régimen de políticas de Estado. Es muy desmotivante ver que el trabajo y los logros van perdiendo el rumbo, la intensidad, la motivación, mientras la preocupación por el medioambiente aumenta.
Un ejemplo típico de esta falta de continuidad sucedió en la escuela n.º 61 de Pueblo Rincón donde se comenzó con el depósito para la materia orgánica con el fin de armar con los estudiantes un invernáculo. Esto no solo era una motivación para ellos sino también una forma de colaborar con el comedor de ese centro de estudios. Pero, debido al cambio de gobierno, el proyecto se detuvo y no se pudo llegar al fin que se buscaba. Para que estas cosas no sigan ocurriendo, se podría implementar un historial del proceso de gestión que sirva para informar al representante que ingresa en el nuevo período de gobierno. Reitero: la falta de continuidad de muchos proyectos a causa de los cambios de gobierno entorpece la solución a los problemas.
Paula González
Militante de la Juventud del Partido Nacional en Pueblo Rincón, Treinta y Tres, Uruguay
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.