Cuando la política alcanza otra vez a la gente

Los menos esperaban este resultado. En el referéndum por la salida o la permanencia en la UE, finalmente los euroescépticos […]

Por: Redacción 30 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los menos esperaban este resultado. En el referéndum por la salida o la permanencia en la UE, finalmente los euroescépticos lograron una mayoría con consecuencias históricas. 

Brexit | Imagen: Vexels GroovyGraphics, vía Wikimedia Commons
Brexit | Imagen: VectorOpenStock, vía Wikimedia Commons, http://bit.ly/29rsluq

El jueves el pueblo británico le mostró su hombro frío a la UE. No se trató de una decisión consensuada, de esas que surgen al cabo de largas sesiones nocturnas y que no hacen perder la cara a ningún afectado. En la lucha electoral se quebró mucha porcelana para llegar a un resultado que jamás se habría producido de no haber mediado el referéndum. A muchos políticos se les notaba que esta situación era realmente nueva para ellos.

En realidad, esta consulta popular constituye una lección de democracia. Mientras que las elecciones parlamentarias a menudo están signadas por pactos y negociaciones, en el referéndum inmediatamente se pusieron en marcha discusiones controversiales. El interés mayor se expresó también en la participación electoral, que alcanzó un 72%, el porcentaje más alto de los últimos veinte años. El referéndum logró lo que las elecciones europeas no habían podido alcanzar ni por asomo: colocar la discusión sobre Europa en el centro de la sociedad.

Los británicos optaron así contra la política de puertas cerradas, por una cultura de discusiones intensa. La democracia vive de la competencia entre diferentes opiniones, de la discusión y también de las posiciones provocativas. Mientras que una elección de Parlamentos lejanos deja una generación hastiada, la perspectiva de lograr por sí misma respuestas concretas a cuestiones políticas mueve a toda la sociedad.

Aun a costa de tener que tomar decisiones dolorosas, esto es preferible a vivir en una sociedad que se olvida de la democracia, como ya sucede en algunas partes de Europa continental.

La democracia directa es ruidosa, áspera, controvertida y solamente conoce un sí o un no. Ese motivo alcanza para que no pueda sustituir a la democracia representativa. A pesar de esto, es llamativo cuánta pasión puede despertar la decisión entre dos posiciones en una sociedad, mientras que la decisión entre numerosos partidos que se orientan al votante promedio solamente despierta una cansada indiferencia en la mayoría de la ciudadanía.

Para la democracia esta pasión es indispensable. Solamente quien se entusiasma por la democracia, quien la ve como herramienta para dar forma a la sociedad y quien quiere enfatizar su opinión a través de los plebiscitos va a defenderla en caso de que sea cuestionada. Por el contrario, quien se percibe exclusivamente como parte de la masa de votantes que al comienzo de un período parlamentario es llevada a validar un Parlamento, no va a tener energía para enfrentar los ataques al sistema democrático y estará predispuesto a renunciar a las instituciones democráticas cuando las dificultades arrecien.

Europa se entiende como la cuna de la democracia. Si esta autopercepción se corresponde con la realidad, entonces los jefes de Estado y de Gobierno deberían aprender de las lecciones que dejan estas dramáticas experiencias.

Felix Gillmair
Pasante de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

 

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Brexit, Iglexit, Le Penxit: la belleza terrible contra el corazón de piedra

Cuando a las 1.30 de la madrugada del pasado viernes 24 de junio, hora británica, el Brexit se impuso en […]

Por: Redacción 29 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

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Cuando a las 1.30 de la madrugada del pasado viernes 24 de junio, hora británica, el Brexit se impuso en Sunderland, histórico bastión laborista, con un 61 % de los votos, se hizo evidente que se avecinaban dos acontecimientos históricos: Gran Bretaña abandonaría la Unión Europea, y Podemos no sería capaz de asaltar los cielos en España. Por no decir tres: Francia elegirá en 2017 un presidente europeísta, y no populista y xenófobo.

Con una participación casi idéntica a la del 20 de diciembre de 2015, los votos de los partidos comprometidos con el sistema constitucional de 1978 —PP, PSOE y C’s— se habían incrementado, en su conjunto, en más de tres puntos porcentuales: el PSOE pasó del 22,01 % al 22,66 %, y C’s del 13,93 % al 13,05 %, pero el PP ganó más de cuatro puntos, transitando del 28,72 % al 33,03 %; los mismos más de tres puntos que retrocedía la conjunción de Podemos e IU (del 24,33 % al 21,10 %). El bloque constitucional no crecía tanto en escaños —ha pasado de 253 (123 PP, 90 PSOE, 40 C’s) a 254 (con 137 PP, 85 PSOE y 32 C’s)— como en su aproximación a un 70 % de respaldo directo en las urnas que, después de casi cuatro décadas de experiencia constitucional, representa un umbral de legitimación más que significativo.

Unidos Podemos, cuyas candidaturas afines habían conquistado las alcaldías de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza o La Coruña tras las pasadas elecciones municipales al recibir el apoyo para su investidura del PSOE, no ha culminado sus dos objetivos: primero que todo, el sorpasso al PSOE; y, en segundo término, desde una posición de hegemonía en el espacio de izquierda, el acceso a la presidencia del Gobierno. Pero se ha impuesto en el País Vasco con 6 de los 18 escaños en disputa, perdiendo el PNV uno, pasando de 5 a 6, manteniendo EH Bildu los 2 que tenía, al igual que el PSOE 3 y el PP 2. Los escaños de las fuerzas independentistas catalanas permanecen invariables: 9 ERC y 8 CDC, 17 de los 47 que elige Cataluña, con los mismos 12 para En Comú Podem, la fuerza aliada de Podemos, que defiende un referéndum de autodeterminación, y 18 para PSOE (7) PP (6) y C’s (5). Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, conserva intacta su capacidad política en Cataluña y su proyección en España, lo que representa una mala noticia adicional para el liderazgo de Pablo Iglesias.

La ciudadanía española ha dicho el pasado domingo que no soporta la corrupción, pero también que desea que la regeneración del sistema democrático se realice dentro de los cauces constitucionales y por medio del diálogo entre identidades políticas y territoriales. En diciembre de 2015 lanzó una severa advertencia a los grandes partidos. Ahora, la advertencia es definitiva: la demagogia mesiánica, falsa y frívola de los euroescépticos británicos no es una alternativa a considerar en España. Una sociedad fraterna y generosa no se construye desde la fractura y la descalificación.

Las fuerzas políticas españolas están obligadas al fortalecimiento del edificio democrático mediante grandes acuerdos de Estado. Con algunas significativas variaciones en porcentajes y escaños, todas las fuerzas en escena han mantenido posiciones y papeles, Nadie apareció o desapareció. El público no ha cambiado de actores, ni de teatro, ni de empresario. Ni siquiera de pieza teatral. Pero quiere otro estilo de interpretación. Y quiere ser parte de la representación.

El mundo está a punto de asistir a una histórica renovación de liderazgos. Y ni Farage, ni Johnson, ni Iglesias, ni Trump, ni Le Pen tendrán cabida si las fuerzas democráticas interpretan el mensaje que están enviando los ciudadanos. Hace casi exactamente un siglo, el 25 de septiembre de 1916, William Butler Yeats finalizaba su poema Pascua 1916, dedicado a la insurrección irlandesa, diciendo que «un sacrificio demasiado largo puede volver de piedra el corazón». El populismo es la opción de los corazones de piedra, endurecidos por las penalidades. Pero Yeats añadía también que «una belleza terrible ha nacido». En España, la terrible belleza de la libertad nació hace cuarenta veranos. Ahora, el reto es que la belleza perdure.

Enrique San Miguel
Universidad Rey Juan Carlos, Madrid

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Brexit: ¿euroescepticismo sin retorno?

El Reino Unido, vía referendo, votó por abandonar la Unión Europea. En 1795 el filósofo alemán de origen prusiano Immanuel […]

Por: José Alejandro Cepeda 27 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El Reino Unido, vía referendo, votó por abandonar la Unión Europea.

Brexit. Fuente: Wikicommons.
Brexit. Fuente: Wikicommons.

En 1795 el filósofo alemán de origen prusiano Immanuel Kant publicó un texto decisivo para orientar a los Estados a favorecer la paz mundial. Titulado originalmente Zum ewigen Frieden. Ein philosophischer Entwurf —en castellano Sobre la paz perpetua—, se deja leer a más de dos siglos como un proyecto jurídico que envuelve lo ético, en el que Kant aspira a que, además de que los hombres puedan ser mejores seres humanos, la guerra sea considerada ilegal, como ocurre dentro de los estados federales.

El cosmopolitismo del pensador de Königsberg fue inspirado directa e indirectamente por el abad de Saint Pierre, quien produjo un ensayo sobre el proyecto de una confederación europea, La paz perpetua, sintetizado y comentado nada menos que por el filósofo político Jean Jacques Rosseau en el libro V de su tratado en forma de novela Emilio, o De la educación, una de las obras favoritas de Kant. La misma estructura del abad y el mismo fin de lograr la paz en una Europa unida son los motivos que impulsaron a Kant a retomarlo.

¿Qué pensaría Kant de haber podido ver a la Unión Europea como la consecución de un espacio de paz exitoso por más de siete décadas luego de terminadas la Primera y la Segunda Guerra Mundial? ¿Se habría conmovido al saber que la unión de 28 países en 2012 recibió el premio Nobel de la Paz por su contribución al avance de la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa?

No podemos estar seguros, pero es de suponer que se hubiera sentido orgulloso de la Europa más pacífica que se registre en los últimos seis periodos seculares de su historia. Y de igual forma apesadumbrado frente a la reñida decisión tomada por el Reino Unido, de abandonar el espacio de integración 43 años después de haber ingresado en su antecesora, la Comunidad Económica Europea, permanencia que ratificó por referéndum en 1975.

Técnicamente, el actual referendo no es vinculante para el gobierno. Los parlamentarios podrían bloquear el brexit, pero ir contra la voluntad popular sería suicidio político. Justamente el primer ministro, David Cameron, quien estuvo a favor de la permanencia pero prometió la consulta, ya sucumbió al resultado de las urnas y anunció su dimisión.

No es momento de recordar los sesudos análisis a nivel político, económico y social contra el brexit que hicieron intelectuales y políticos, ellos a favor del bremain, ni la confusión populista que reinó en la campaña nacionalista basada en dos pilares: inmigrantes y soberanía. Por ahora solo vale la pena decir que, aunque nunca un país miembro había abandonado una unión que desde sus inicios no había hecho más que expandirse, el sueño del abad, la perseverancia de Rousseau y la entereza de Kant siguen en pie.

José Alejandro Cepeda | @sinclair_simon

 

José Alejandro Cepeda

José Alejandro Cepeda

Colombiano. Periodista y politólogo. Doctor en Ciencias Políticas y de la Administración. Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá

Historia de dos Europas

La derrota del ideal europeo en el referendo británico es un alerta sobre los riesgos de una democracia desequilibrada. Fue […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 27 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La derrota del ideal europeo en el referendo británico es un alerta sobre los riesgos de una democracia desequilibrada.

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos» | Imagen: Guillermo Tell Aveledo
«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos» | Imagen: Guillermo Tell Aveledo

Fue una noche larga. Cuando aparecieron los resultados finales, toda esperanza de una remontada de la opción de permanecer en la Unión Europea se había desvanecido en la tristeza de ver una sociedad dividida. Pese a las sobrias palabras del conservador Boris Johnson asumiendo la victoria del Leave, el tono subyacente fue la arenga de Nigel Farage ante los seguidores del UKIP: era un día de independencia ante el yugo extranjero, ante los otros…

Este no es el espacio para hacer reseña de las obvias ventajas de la UE, o la mendacidad de los argumentos de los promotores de la salida británica. Recalcarlas no las hace más obvias, aunque hallemos votantes mostrando su arrepentimiento o buscando un cursillo exprés de instituciones internacionales que les haga comprender la magnitud de su decisión. Pero la apuesta del señor Cameron consistía precisamente en ello: nadie en su sano juicio desearía —llegada la hora de la verdad— renunciar a una institución política y económica tan evidentemente noble. Como en toda jugada al azar, o se tienen las cartas marcadas o se entra irresponsablemente. Las presiones de los partidos populistas en casi todos los países europeos han movido el centro político y con ello desbalanceado la coherencia ideológica entre los votantes europeos y la filosofía política moderada, de Estado social y democrático, del continente.

Pero, ¿por qué emergen estas opciones? No se trata de una conspiración, aunque haya aprovechadores. No se trata solo de racismo, aunque haya sido acicateado por la reciente crisis migratoria y expertos del marketing. Existen dos Europas: una incorporada con dinamismo y conciencia social al vertiginoso mundo moderno. Otra que entre ineficiencia y celo ideológico abandonó, en sus márgenes, a aquellos apuntalados por las instituciones del Estado social y que fueron desmovilizados por la ineficiencia y la desinversión social y económica. Los derrotados de la mundialización, que inercialmente apoyaban a los partidos ante los cuales su socialización primaria los había hecho votar por décadas, optan por sus versiones extremas. Aquellos que, pese a no vivir en las zonas más cosmopolitas de sus respectivos países, se les hizo creer que la inmigración de extranjeros a las prósperas metrópolis amenaza sus puestos de trabajo en regiones agrícolas e industriales paralizadas por décadas. ¿Cómo iban a seguir votando por partidos que apoyaron décadas de austeridad en medio de la bonanza y la prosperidad comercial y financiera? ¿Cómo seguir las indicaciones de los expertos de la City, que era competitiva a expensas de su vida? ¿Cómo importarles la perdurabilidad económica de un proyecto del que se encontraban alienados?

No resulta pues una ironía, sino una profecía autocumplida: cuando el conservatismo inglés parecía, con los señores Duncan-Smith y Cameron, retomar la senda de la centroderecha social y nacional tras los años thatcheristas, el triunfo profundo de esta ideología era evidente. Evidente también en el trágico fracaso del laborismo británico en retomar la senda de las reformas incluyentes y de defender su base electoral, esperando que una implosión política general le devolviera al camino del triunfo. Y tal es, por diversas razones, el preocupante panorama que se aparece en el conservatismo y la socialdemocracia española, italiana, francesa: no tienen las respuestas para un mundo más interconectado y siguen anclados a políticas preteridas, abrumados por la emergencia de los distintos radicalismos populistas de Le Pen, Iglesias o Grillo. Hoy el euroescepticismo está legitimado, de los márgenes de la respetabilidad al centro del debate.

Pero la crisis del ideal europeo no está solo en la pasión de los radicales y la inefectividad de las elites, sino también en la del ciudadano europeo, dividido entre los que han logrado beneficiarse de la creciente movilidad y paz de estas décadas, y aquellos que no sienten identificación alguna. Ambos bloques son, por extrema racionalidad o extrema indiferencia, poco dados al sacrificio y al valor de la comunidad. Votantes sofisticados o abstencionistas crónicos no asumen su cuota de responsabilidad en el destino de este proyecto que ha dado el período más prolongado de prosperidad y paz del continente. Los jóvenes, que lo perciben mejor, no tienen suficiente poder.

¿Dónde es más exitoso el ideal europeo? Donde existen partidos que no claudicaron por completo al credo de la austeridad, porque manejaron sus economías con sensatez durante décadas. Donde existen poblaciones que sí saben la diferencia entre el autoritarismo político genuino y los fantasmas atribuidos a Bruselas. El alma del ideal europeo está hoy en el centro y este de Europa, pero estará incompleto si el mar de fondo del descontento del oeste no es resuelto.

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos», dijo Charles Dickens sobre una de las tantas convulsiones europeas. Esta es la mejor Europa, que debe entonces vencer y convencer a quienes desean el resurgimiento de sus peores luces.

Guillermo Tell Aveledo | @GTAveledo

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

México: cambian las coordenadas

El panorama político mexicano ha dado un vuelco espectacular con el resultado de las elecciones regionales realizadas el pasado domingo […]

Por: Arturo Garcia Portillo 24 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El panorama político mexicano ha dado un vuelco espectacular con el resultado de las elecciones regionales realizadas el pasado domingo 5 de junio. Los efectos ya se están viendo por todos lados pero cambian radicalmente las coordenadas bajo las cuales se realizará la elección presidencial, exactamente dentro de dos años.

Elecciones en México | Foto: ProtoplasmaKid, vía Wikicommons
Elecciones en México | Foto: ProtoplasmaKid, vía Wikicommons

El centro de la atención fueron las doce gubernaturas en disputa, de 32 que tiene el país (haciendo equivalente el gobierno de la Ciudad de México). El PAN ganó siete de ellas, algunas en coalición con el PRD, y el PRI solo cinco. Nunca antes en la historia el PRI había retrocedido tanto a nivel local. Con este resultado pierde el gobierno de la mayoría de las 32 gubernaturas, pues ahora solo encabezará 15, el PAN 11, el PRD 4, el PVEM 1 (aliado del PRI) y habrá un gobernador sin partido.

El ganador incuestionable es el PAN. Con este resultado cambia radicalmente el eje de la competencia presidencial. Ahora los ojos de analistas y ciudadanos estarán centrados en quién será la candidata o candidato de este partido, que, a la luz de estos acontecimientos y salvo que pasara alguna catástrofe política en los siguientes meses, será el favorito en dicha competencia. Y claramente instala en el imaginario colectivo la posibilidad de una nueva alternancia y de su regreso a Los Pinos, la residencia presidencial. El PAN ahora cuenta con tres prospectos, encabezados por la ex primera dama Margarita Zavala, favorita en las encuestas, pero revitalizados el dirigente nacional Ricardo Anaya y el gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle. Sus posibilidades de éxito dependen mucho de poder resolver esta competencia en condiciones de unidad.

El mayor descalabro es sin duda para el PRI, y ya le costó el liderazgo nacional al célebre veterano dirigente nacional, Manlio Fabio Beltrones, a quien se le consideraba el mejor operador político de ese partido. Al momento de escribir estas líneas aún no definen sustituto. Además, han sumergido en una profunda crisis al gobierno de la república y es previsible que haya cambios en el equipo del presidente, al más alto nivel, así como en la definición de las políticas de gobierno, algunas de estas señaladas como causa de la derrota. Desde luego, aún tienen oportunidad de ser competitivos para la crucial elección de gobernador el próximo año en el estado de México, el más poblado del país, y para la presidencial de 2018.

Previo a las elecciones se anticipaba que el naciente partido de López Obrador, llamado Movimiento de Renovación Nacional, MORENA, sería el de mayor crecimiento. Se llegó a pensar en algún momento que aplastaría en las elecciones del Distrito Federal (sin gobernador, solo elección del cuerpo constituyente local) y se alzaría con la gubernatura de Veracruz. Estas entidades son las número 2 y 3 del país por su cantidad de electores. Y en general, se preveía que obtuviera un crecimiento importante, muy por encima del PRD. Nada de eso ocurrió. Así, para las elecciones de 2018 no cuenta con el respaldo de ningún gobernador. Con todo, sigue y seguirá apareciendo como la alternativa al PRI y PAN, y algunos encuentran ya semejanzas con el escenario de la célebre elección presidencial de 2006.

El PRD, sin embargo, tampoco salió bien parado y también le ha costado el puesto a su dirigente nacional Agustín Basave. Difícilmente puede presumir algún triunfo, aun cuando fue parte de la alianza ganadora en tres estados, y esta señala una ruta que para ellos puede ser la mejor en los siguientes años. Sin embargo, la crisis de liderazgos y de unidad sigue siendo muy intensa.

De las causas del resultado se han dado varias interpretaciones. La más común es la que señala que los ciudadanos dieron un severo voto de castigo al gobierno federal y a los estatales, cansados de varios problemas, en particular, la corrupción. Esto es así, señaladamente, en tres de los estados en los que perdió el PRI: Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo, en los que han sido públicos y muy documentados los excesos de los respectivos gobernadores. También hay quejas de lo mismo en muchos ámbitos del nivel federal, junto con una insatisfacción con la economía, particularmente por la devaluación del peso. Pero, como ya se ha dicho varias veces, es muy difícil atribuir a una sola variable los resultados.

En el lado favorable estuvo el PAN. Este partido tuvo el cuidado en la selección de sus candidatos, al postular a los que parecían más competitivos, prácticamente sin fracturas internas. El ganador en Durango, por ejemplo, hace seis años había competido y estuvo a solo dos puntos. Algo parecido ocurrió con el de Veracruz. El de Aguascalientes también había competido, y aunque en aquella ocasión no estuvo cerca, había sido víctima de una persecución que le quitó semanas de campaña, que luego la gente evaluó como injusta, así que hoy hubo una suerte de reivindicación. Y así por el estilo.

Finalmente, las causas en el interior del propio PRI. Mucho se especula de la confrontación entre el secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chongo con el líder priista Beltrones pero con sus respectivas expresiones estatales, en la que algunos grupos priistas francamente sabotearon a su propio partido, en una suerte de canibalismo político, situación por lo demás nada extraña en ellos.

En síntesis, el panorama político de México ha cambiado radicalmente. Pasaremos por dos años sumamente intensos en todos los sentidos, rumbo a una competencia sumamente dura por la próxima presidencia de la república, que habrá que seguir día a día, muy de cerca.

Arturo García Portillo | @AGPortillo

 

Arturo Garcia Portillo

Arturo Garcia Portillo

Consultor de campañas y comunicación. Exsecretario nacional de elecciones del PAN.

Fútbol y comunidad

Se juega esta semana la final de la Copa América Centenario. Más que un evento regional y de identidades nacionales, […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 22 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Se juega esta semana la final de la Copa América Centenario. Más que un evento regional y de identidades nacionales, es la muestra de un proceso mundializador avasallante.

Imagen: Guillermo Tell Aveledo
Imagen: Guillermo Tell Aveledo

La actividad deportiva como espectáculo, aunque ha existido de una forma u otra desde los orígenes de las grandes civilizaciones, es un fenómeno relativamente reciente. La combinación de actividad física lúdica era el coto cerrado de aristócratas y colegiales en la Europa de la revolución industrial y fue por medio de ella que se diseñaron las disciplinas deportivas modernas.

Sumado a la naciente democracia de masas, el deporte llegó a la práctica de las clases trabajadoras y por ese intermedio recaló en una América Latina en su primera modernización. Muchachos que habían viajado a los Estados Unidos o a Europa traían consigo implementos deportivos que usaban en los solares familiares; masas de inmigrantes incorporados a la masa obrera traerían reglas y aficiones. Con la llegada del siglo XX se formarían los primeros clubes deportivos y sociales en los barrios de las grandes ciudades latinoamericanas.

Aunque podría hacerse esta historia con cualquier gran disciplina moderna, es el fútbol el deporte dominante de nuestra región. De las academias y núcleos de expatriados hasta comunidades de inmigrantes arraigadas, nacen los grandes clubes populares: San Pablo, Boca Juniors, River Plate, Peñarol, Nacional, Colo-Colo, América, Atlético, Millonarios. Aunque el objetivo de estos clubes era la gloria deportiva, su ámbito de acción los hacía genuinos centros sociales y comunitarios; llegaron a ser la expresión más acabada de las asociaciones voluntarias en nuestros países, caracterizados por sociedades civiles iniciadas pero débilmente establecidas. Los clubes deportivos servían en funciones de socialización, sitios de encuentro, desarrollo físico y humano y hasta asistencia social a sus asociados. Estaban también conectados con sus barrios de origen, cantera de sus ídolos deportivos y espacio de patrocinios por pequeños negocios.

Naturalmente, la relación entre los clubes y la comunidad se atenúa con la creciente profesionalización deportiva. El recuerdo cándido de profesionales y obreros de la comunidad jugando los fines de semana en el club era insostenible para la competencia a alto nivel. Y así, lo que era antes una manifestación del dinamismo y el arraigo comunitario fue convirtiéndose en una demostración de la erosión de los lazos orgánicos de las comunidades. Para jóvenes atletas, el deporte profesional es la potencial ruta de escape de una juventud de miseria y delincuencia hacia el éxito global. Para las hinchadas que permanecen en las comunidades es la ocasión de reunirse para excesos etílicos, manifestaciones violentas y agresiones racistas, especialmente entre jóvenes desempleados y sin perspectivas de futuro. Los recientes escándalos de corrupción de las federaciones, así como la creciente influencia de regímenes autoritarios y oscuros patrocinios son evidencia de algunos de los peores efectos de la globalización.

No se puede negar que tanto jugadores como clubes proveen a millones entretenimiento y esperanza para las vicisitudes de la vida diaria, y que asisten con caridad y programas deportivos los pesares de muchas comunidades. Sin embargo, cuando los dos once nacionales se enfrenten este domingo, ¿cuántos de estos talentosos jugadores pertenecerán a algún club nacional?, ¿cuántos tendrán más que una tenue conexión con sus comunidades de origen? El fútbol, claro está, no es el culpable, sino un síntoma de las asimetrías profundas que aquejan a nuestras naciones. Aprovechemos su influencia virtuosa para ayudar a cambiar de manera definitiva las condiciones de multitudes en cantegriles, favelas y barrios, que sigue siendo el gran reto político de nuestra generación.

Guillermo Tell Aveledo | @ GTAveledo

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

El dinosaurio tambalea

A pesar de que el conteo de las elecciones de 12 parlamentos locales y 967 municipios no ha finalizado, después […]

Por: Redacción 20 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

A pesar de que el conteo de las elecciones de 12 parlamentos locales y 967 municipios no ha finalizado, después del resultado de las importantes elecciones de gobernador queda claro que el partido de gobierno PRI ha sido castigado electoralmente en forma inédita y solamente mantiene 15 de los 32 estados federales. En cuatro de estos perdió un dominio de noventa años ininterrumpidos. A dos años de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, el PRI debe cambiar a estado de crisis. La oposición, ante todo el PAN, percibe aires de triunfo.

 

El comité ejecutivo nacional del Partido Acción Nacional de México (PAN) | Foto: Carlos Castillo
El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional de México (PAN) | Foto: Carlos Castillo López

Debacle para el PRI

Ni los más pesimistas en el partido de gobierno habían contado con una debacle de estas dimensiones. Se partía de nueve estados seguros y la secretaria general del PRI hablaba en la noche electoral incluso de once. Pero en vez de esto el PRI se tuvo que conformar con solo cinco de los doce, mientras el PAN, el partido de oposición más importante, ganó los otros siete.

Para el PRI es un hecho dramático, así como es una ganancia para la democracia el hecho de que entre los siete estados perdidos haya cuatro (Veracruz, Tamaulipas, Durango y Quintana Roo) en los que el PRI gobernó ininterrumpidamente durante noventa años.

La participación electoral fue muy buena para el contexto mexicano y estuvo en todos los estados por encima del 50%.

Las razones para la derrota histórica del PRI son múltiples. Ya en los primeros años del gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando dentro un contexto internacional muy favorable era signado como un gobierno reformista, en México predominaba una visión claramente más crítica, a pesar de que la oposición también apoyaba esas reformas.

Casi en forma paralela al final fáctico del Pacto para México surgió un cambio de percepción internacional con la tragedia de Ayotzinapa, la desaparición de 43 estudiantes sin dejar huellas. La actitud del gobierno dubitativa y de dar largas al asunto, así como el intento de sacar el tema de la agenda con base en resultados erróneos de una investigación, calentaron los ánimos en el país. El gobierno no pudo liberarse de esta hipoteca hasta el día de hoy.

Otras razones se sumaron. Una corrupción indómita —cálculos no contestados parten del hecho de que un 10 % del PBI se pierde por la corrupción—, una situación de inseguridad creciente, un crecimiento económico que no llega a la gran parte de la población —México sigue ostentando como miembro del G20 y de la OPEP, con una tasa de pobreza de aproximadamente 50 %—, acompañadas de notorios recortes presupuestales debidos ante todo a la caída del precio del petróleo constituyen una mezcla problemática.

Que el presidente Peña Nieto exteriorizara una total incomprensión sobre el mal humor social —es decir, el descontento, la disconformidad y el desencanto con la política— seguramente no resultó una recomendación de votar al PRI. No se puede descartar que, además, la iniciativa de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo —en un país predominantemente católico— haya jugado un cierto papel, en particular fuera de la capital; incluso el propio PRI estaba dividido en relación con este asunto.El PAN ahora gobierna en 11 de los 32 estados federales, número que nunca había alcanzado antes. Al PRI le quedaron solamente 15 estados; en otros cuatro gobierna el PRD, en uno el Partido Verde y en uno un independiente.

Estos resultados colocan al PRI frente a una disyuntiva decisiva tanto de contenidos como estratégica en relación a los dos años que le quedan en el gobierno. Es más bien dudoso que le convenga —como se anuncia— impugnar los resultados electorales en siete estados.

El complicado sistema electoral y las masivas impugnaciones debidas a resultados muy ajustados seguramente provocarán considerables tardanzas en la presentación de los resultados de los parlamentos y ante todo en muchos de los municipios. Los resultados disponibles muestran que el PRI sufrió también a nivel municipal derrotas en parte masivas y que no va a poder mantener su posición dominante en una serie de Congresos locales.

El PAN necesita una interpretación correcta de la victoria

El resultado fulminante del PAN no era esperado por nadie después de la debacle electoral del año pasado. En las elecciones intermedias de 2015, cuando se renovó el Congreso federal, había obtenido su peor resultado en 25 años, lo que condujo al recambio de la dirección del partido. El futuro del partido depende esencialmente del análisis correcto de esta coyuntura. Creer que el PAN fue votado por ser un sobresaliente partido de oposición induciría a errores estratégicos. El resultado es ante todo un voto de castigo al PRI. Las elecciones se han perdido más que ganado.

También en 2015 hubo derrotas del PRI que no pudieron ser aprovechadas por el PAN, por no ser percibido como alternativa de poder. Esto cambió en forma significativa en 2016. Incluso en estados en los que el PAN no triunfó, ahora es considerado como competencia política seria. Si el PAN no sucumbe al vértigo por la comprensible y fundada euforia, y en vez de eso comprende que está en sus manos posicionarse como alternativa al sistema del PRI con buenos gobiernos en casi un tercio de los estados y en una base comunal mayor, la carrera del 2018 puede tener un final abierto. El voto de los electores es un adelanto de confianza al PAN, que este deberá ganarse si quiere mantenerlo y hacerlo fructífero en las elecciones de 2018.

La izquierda mexicana

La izquierda mexicana comprende dos bandos fuertemente enfrentados: el más bien socialdemócrata PRD y el populista de izquierda e incluso antisistema MORENA, liderado por el excandidato a la presidencia por el PRD, Andrés Manuel López Obrador. A ambos se les mostraron claramente sus límites. El PRD —que había construido una coalición con el PAN en las elecciones a gobernador— no logró el triunfo en Oaxaca con sus candidatos de coalición. Tampoco MORENA, del que se esperaba un triunfo en Veracruz, alcanzó puntajes decisivos.

El PRD tendrá que preguntarse seriamente con qué estrategia realizará su campaña en 2018, e incluso si presentar un candidato propio a la presidencia tiene sentido. MORENA tendrá que tomar nota de que su curso político actual tiene límites y que muchos votantes prefieren como alternativa de poder a un partido que esgrime argumentaciones serias como es el caso del PAN.

A esto se suma el hecho de que, contrariamente a lo sucedido el año anterior, las candidaturas independientes no jugaron un rol relevante.

Los candidatos a la presidencia

Los analistas políticos habían establecido el máximo alcanzable para los presidentes del PRI y del PAN Manlio Fabio Beltrones y Ricardo Anaya. Ocho triunfos del PRI y cuatro del PAN serían para cualquiera de los dos un excelente punto de partida para convertirse en el candidato a la presidencia de su partido.

Tomando esto literalmente, Anaya sería candidato y Beltrones parte de la historia. Pero la política —y la mexicana más que ninguna— no es unidimensional. El enfrentamiento dentro del partido y la selección del candidato están abiertos tanto en el PRI como en el PAN.

En el PRI se preparan varios candidatos, entre los cuales está la ministra de Relaciones Exteriores Claudia Ruiz Massieu. El presidente Beltrones es considerado uno de los más experimentados, mientras que al ministro del Interior Chong y al ministro de Finanzas Videgaray se les atribuyen intenciones. Después de la derrota electoral, el PRI tendrá que entrar en modo de crisis. El partido llegó a la realidad. De todas formas, no se puede dejar de reconocer que el PRI tiene una asombrosa resistencia y capacidad de resurgimiento y que en situaciones de crisis exhibe una formidable disciplina partidaria.

También para el PAN la situación se presenta muy compleja. Dos candidatos se presentaron oficialmente, uno analiza aún sus posibilidades y otro está en conversaciones. Margarita Zavala, esposa del expresidente Calderón, presentó su candidatura. Sin embargo, su situación se complicó, ya que un resultado más negativo del partido en las elecciones habría mejorado sus chances. Una derrota del PAN casi seguramente le hubiera permitido presentarse como candidata independiente, lo que por otro lado disminuiría las chances del PAN. Habrá que esperar para saber si este potencial de amenaza alcanza para imponer su nominación.

También presentó su candidatura el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle. Proviene del PRI y es uno de los gobernadores más controvertidos de México. Tiene dentro del PAN adversarios declarados. Como pudo mantener Puebla en manos del partido, superó el primer escollo. Sin embargo, otros seis triunfos del PAN neutralizan su triunfo en Puebla y desplazan las preferencias hacia el presidente del partido, Ricardo Anaya.

Queda abierta la cuestión de si entre los gobernadores del PAN alguno más se siente llamado a participar. Para Javier Corral, ganador sorpresivo en Chihuahua, las elecciones son demasiado tempranas. Miguel Márquez, de Guanajuato, perteneciente al ala socialcristiana del partido, podría entrar en cuestión. Hasta ahora no había utilizado la buena gestión exenta de escándalos en su estado federal, pero ahora anunció que analizará sus chances. Sin embargo, cuenta como seguro que Márquez evitará una confrontación dentro del partido y apostará más bien a una solución de consenso para salvar los errores del 2012. En aquella ocasión, el PAN llegó peleado irreconciliablemente a las elecciones y pagó con un tercer puesto la falta de unidad en la lucha electoral. La postulación del jefe del partido Araya haría muy difícil la de otros candidatos. En este caso, sería decisivo garantizar la unidad y llegar sin fracturas a las elecciones. Que esto se logre es dudoso, porque es probable que Moreno Valle no se deje encuadrar. Seguramente serán decisivos los escenarios de coalición, que recién decantarán en los próximos meses.

El PRD tendrá que reflexionar si quiere ir con un candidato propio a la elección. Que llegue incluso a una candidatura común con el PAN está en el terreno de la especulación. MORENA sin lugar a dudas irá a las elecciones con López Obrador.

Perspectivas

Las consecuencias de estos resultados electorales inesperados, que significaron un terremoto tanto para el PRI como para el paisaje político en México, no son previsibles todavía. La polarización de la política se agudizará. Parece no quedar lugar y tampoco fuerza política alguna para una profundización de la agenda de reformas que el país necesita con urgencia.

Los dos años que restan hasta la elección de mediados de 2018 estarán signados por enfrentamientos dentro y entre los partidos. Los tres partidos o campos —es decir el PRI, el PAN y la izquierda— tendrán que posicionarse lo antes posible, tanto respecto a los contenidos como a las candidaturas.

El resultado de la única gran elección de 2017, la del gobernador del estado de México, el más poblado del país, que hasta el momento se presumía como ganada por el PRI, ha tomado nueva relevancia.

El PRI está sujeto a considerables heridas en sus bastiones históricos. Esta elección constituirá por lo tanto un test del estado de ánimo de la población con vistas a la elección presidencial de 2018.

Prof. Dr. Stefan Jost
Representante en México de la Fundación Konrad Adenauer

Traducción:
Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

 

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Democracia y paz en Centroamérica, 30 años después

En 2016 se cumplen treinta años de la firma de los Acuerdos de Paz en Centroamérica (Esquipulas I) y veinte […]

Por: Redacción 17 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En 2016 se cumplen treinta años de la firma de los Acuerdos de Paz en Centroamérica (Esquipulas I) y veinte años de paz en Guatemala.

Foto: Pixabay.
Foto: Pixabay

A inicios de los años ochenta Centroamérica estaba sumida en sus conflictos, que no eran ajenos al contexto de guerra fría y crisis económica y financiera internacional. El triángulo norte de Centroamérica —Guatemala, El Salvador y Honduras— experimentaba cambios profundos en sus sistemas políticos, económicos y sociales, y las relaciones entre estos países entraba en declive.

Guatemala arrastraba casi veinte años de una guerra interna que estaba por iniciar su época más cruenta en términos de vidas humanas. El escenario de crisis vaticinaba el inminente desborde y entonces se constituyó el Grupo de Contadora para promover el inicio del diálogo entre los países centroamericanos y buscar una salida pacífica al conflicto.

Las soluciones no podían esperar. Así, los Acuerdos de Esquipulas I y II encarnaron el ejercicio histórico de concertación política regional del más alto nivel para buscar soluciones conjuntas y dieron paso a los procesos de paz a partir de la construcción de sistemas democráticos, como en el caso de Guatemala.

La democracia fue la plataforma que nos permitió avanzar en el proceso de paz. Aunque vivimos en términos democráticos, también es cierto que seguimos teniendo una agenda pendiente con grandes rezagos y desafíos en términos de pobreza, violencia y desigualdad.

Desde el 2015 se generalizó el descontento ciudadano por los casos de corrupción al más alto nivel —dados a conocer por el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la impunidad en Guatemala (CICIG)—, y finalmente se materializó con la toma pacífica de la plaza durante semanas por miles de personas. Exigían la renuncia del binomio presidencial, que hoy día guarda prisión acusado de liderar una banda criminal dedicada a saquear los recursos del Estado y a profundizar los niveles de corrupción en la estructura gubernamental.

La plataforma y las condiciones para que los ciudadanos llevemos nuestra democracia a un estadio superior de fortalecimiento están servidas. Las condiciones actuales en un contexto de democracia y paz son completamente distintas a las de hace treinta años; por lo tanto, son distintos los retos y los desafíos a superar. Basta con reconocer que el movimiento ciudadano que inició hace un año, no hubiera sido pensable en la década de los ochenta, sino un suicidio colectivo, en aquel contexto de conflicto armado interno, de dictaduras militares y altos niveles de represión estatal. En la actualidad, nuestra generación joven, que no vivió la guerra, da por sentada la posibilidad de estas movilizaciones, como un derecho adquirido más.

Conmemorar la democracia y la paz en Guatemala es hacer un llamado consciente a que está en nosotros el reconfigurar nuestro presente para avanzar hacia un futuro, tal como lo hicieron las generaciones anteriores. Los pre millenials afrontaron sus propias condiciones históricas; hoy por hoy nos corresponde tomar en nuestras manos el compromiso básico que recae en la misma premisa: asumir el reto histórico de cambiar estructuralmente nuestras condiciones para propiciar un escenario más amigable para las futuras generaciones.

No nos perdamos. Nuestra responsabilidad actual es hacer posible la reconciliación y resignificar nuestra herencia de concertación política en una visión solidaria de bienestar para todos.

Treinta años de los procesos de pacificación en Centroamérica y veinte años de paz en el país. Hacer memoria de ello es importante para que la generación joven de hoy, de quienes no vivimos la guerra, imprimamos en nuestra mente y conciencia la importancia de llevar a la acción una nueva agenda de paz, con una visión de inclusión, de ética y valores, de aceptación de nuestra diversidad étnica y lingüística; y, sobre todo, en la que prime el bien común ante el individual. Entiéndase, aprendamos y ¡ojalá! enseñemos a los próximos a vivir en paz.

Ingrid Morales | @ ingridymorales

 

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Voto… ¿obligatorio?

Solamente 13% de los países democráticos practica el voto obligatorio.

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Obligados a ejercer un derecho del que se jactan los pueblos libres, ¿sabía usted que de todos los países democráticos del mundo solamente un 13% practica el voto obligatorio?

Más interesante aún es saber que la gran mayoría de los 26 países que componen este 13 % global se encuentran en América Latina [1]. ¿Es realmente el voto obligatorio una garantía para la democracia? ¿Cuánto influye este sistema en el hecho de que los movimientos populares se extiendan o reduzcan con facilidad?

Estas son algunas de las preguntas que se nos plantean al ver el mapa de países con sistemas de voto obligatorio y de aquellos con voto facultativo. Quienes sostienen la aplicación del voto obligatorio argumentan que cuando un gran porcentaje de la población participa en las elecciones, las decisiones tomadas por los gobiernos elegidos son más legítimas y representativas de los intereses de la sociedad. Sostienen, además —tomando en consideración que la democracia es el gobierno del pueblo—, que la amplitud de este concepto incluye a todo el pueblo; por lo tanto, es responsabilidad de cada persona elegir a su representante.

¿Puede sostenerse que la participación en las instancias electorales se considere una obligación o un deber (como sucede en estos 26 países)? No resulta correcto sostener la existencia de un derecho cuyo ejercicio sea obligatorio.

Los derechos son, por definición, facultativos. Si bien existen derechos no renunciables (como los derechos laborales), no existen derechos que a la vez constituyan deberes. Cualquiera de nosotros entonces, tratándose de derechos, puede elegir ejercerlos o no, y esto no debería generar afectación alguna a estos derechos.

El premio nobel de literatura Octavio Paz aseguraba que «cuando la libertad y el derecho son impuestos por la fuerza, se convierten en tiranía». ¿Y no constituiría justamente eso la obligación del ejercicio del voto? ¿No resulta una imposición «por la fuerza» el obligar a ejercer un derecho del que se jactan los pueblos libres?

Ahora bien, ¿resulta justo y es representación de una verdadera democracia asumir las consecuencias de un electorado que no razona su voto o no considera importante su participación en actos decisivos para la vida y futuro de una nación?

El voto facultativo permite asumir con mayor precisión la decisión del votante, presumiendo que ha sido razonada y consciente, dado que es voluntaria. Es producto de un proceso que lo lleva a elegir el ejercicio de su derecho al voto a favor de uno de los candidatos disponibles, o directamente en contra de todos ellos (votando en blanco o anulado, por ejemplo).

El temor creciente en ciertas sociedades respecto al desinterés de la ciudadanía en las actividades electorales no deja de ser el mismo fantasma en los sistemas con voto obligatorio. El forzar la participación no necesariamente implica que quien participa lo haga con un interés legítimo.

La obligatoriedad del voto facilita que muchas personas, sin un análisis previo de los candidatos y sus propuestas, decidan por impulso o basados en factores aleatorios sobre temas que demandan seriedad y conciencia.

Elegir el rumbo político que afectará la dirección económica, social y cultural de un país no es una decisión que deba ser tomada a la ligera; y nuestro sentido de responsabilidad ciudadana, en muchas ocasiones, se ve desprestigiado y menoscabado por los miles de votantes que ejercen esta responsabilidad negligentemente, por tratarse de una imposición (que de no cumplirse traerá consecuencias; algo que podría ser cuestionado también).

Quedaría planteado un aspecto interesante sobre la influencia de esta variable en el tipo de campañas que realizan los candidatos de cara a una elección.

Es lógico suponer que, dada la instancia obligatoria, los candidatos presenten una campaña más mediática, apelando a los sentimientos de la gente, tratando de cautivar al votante obligado con frases emotivas y propaganda dirigida a las emociones más que a la razón. Es común ver que este tipo de campañas, bajo una perspectiva racional, utilizan falacias y pseudoverdades (aunque podemos estar de acuerdo en señalar que una verdad a medias es una mentira completa).

Si el acto eleccionario no es obligatorio, el candidato debe motivar al ciudadano a levantarse y ejercer su derecho el día de la elección, por tanto requerirá de mucho más que una campaña emotiva; el nivel de discusión entre candidatos será mayor y tendrá cierta cuota de influencia orientada a la razón.

Por lo expuesto, creo que es momento de cuestionarnos si este sistema aplicado en un 13 % del total de los países es el que debemos seguir manteniendo para los próximos tiempos. Aún más conociendo y reconociendo que, en cada campaña, el marketing político avanza apuntando a sectores de la población que en definitiva basarán su decisión (en un asunto que requiere y demanda consciencia) en emociones y colores, más que en análisis y razones.

La solución de la pregunta K

El Perú busca seguridad y presencia con el voto contra Fujimori 2.0. Celebraron toda la noche robando a la población […]

Por: Dra. Bernadette Kalz 9 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El Perú busca seguridad y presencia con el voto contra Fujimori 2.0.

La noticia del resultado del balotaje en la prensa de LIma, 9.6.2016 | Foto: Manfred Steffen
La noticia del resultado del balotaje en la prensa de Lima, 9.6.2016 | Foto: Manfred Steffen

Celebraron toda la noche robando a la población el sueño. Los seguidores de Keiko Fujimori lucharon hasta el final sin lograr la ansiada victoria para su líder. Las demostraciones en contra de Fujimori llevadas a cabo en Lima hasta pocos días antes de las elecciones fueron tan fuertes como los eventos electorales populistas en todo el país. Se bloquearon carreteras y el país se encontró muy polarizado.

Finalmente, el 28 de julio del 2016 su oponente, el político economista liberal de origen alemán Pedro Pablo Kuczynski, asumirá el mando en el Palacio de Gobierno peruano. La segunda vuelta electoral del 5 de junio pasado entre los dos candidatos, por un lado la populista de derecha Keiko Fujimori y por otro el antes ministro de Economía y Energía Pedro Pablo Kuczynski, tuvo un resultado muy ajustado.

Los representantes de los partidos conservadores, como también de los partidos de la izquierda, llamaron a sus seguidores a apoyar al liberal PPK para evitar la victoria de Fujimori. Sería equivalente a que el partido izquierdista alemán Die Linke pidiera a sus militantes votar por un candidato del partido liberal alemán FDP para evitar una victoria del partido derechista AfD.

Este resultado electoral parece prometer por lo menos mejores opciones para el país que un gobierno Fujimori 2.0.

Keiko Fujimori tenía prácticamente la victoria en la palma de sus manos: hace años apela al orgullo de sus compatriotas y a su identidad, ya que ambas cualidades escasean en el Estado andino. El país lucha todavía por integrar las diferentes clases y grupos de la población para que se comprendan como ciudadanos del país. Casi nadie se siente identificado con su vecino y las denominaciones de origen frecuentemente son usadas en forma despectiva para generar tensiones y divisiones.
Keiko Fujimori es polémica y tiene cercanía con el pueblo. Ningún otro candidato logró visitar tantos lugares como ella en el Perú durante su campaña electoral presidencial. Su partido Fuerza Popular cuenta con una organización estrictamente jerárquica y obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso en las elecciones del mes de abril. Keiko es la hija del expresidente autoritario Alberto Fujimori, actualmente encarcelado por casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

En cambio, Pedro Pablo Kuczynski, conocido también como PPK, es un economista liberal, que cuenta con varios años de experiencia trabajando en el Banco Mundial y en el ámbito político. Su joven partido lleva el nombre Peruanos Por el Kambio, en alusión a sus propias iniciales. No es un partido orgánico tradicional. Según Keiko, PPK representa al sistema económico liberal establecido y de elites intelectuales. Por otro lado, PPK aprovechó conscientemente las redes sociales para obtener el apoyo de muchos jóvenes.

Los contenidos políticos

El sistema político peruano está enfermo. La actitud de los gobernantes pasados ha sido la de «el Estado soy yo». La corrupción es generalizada y casi ningún político se siente obligado a rendir cuentas. Los partidos son más bien movimientos de seguidores de un determinado líder. Estos hechos no son poco comunes en América Latina. Así, los dos candidatos a la presidencia no presentaron muchos contenidos en su campaña. Tampoco hay muchos actores de peso en la prensa o la sociedad civil. Por lo menos hasta la fecha se creía que para ser escuchado por los ciudadanos era necesario levantar la voz fuertemente.

Keiko Fujimori entendió este principio y se puso en escena como representante de un Estado fuerte. A pesar de sus lemas y su publicidad —todo en un fuerte color anaranjado— no pudo convencer a las mayorías peruanas en el domingo electoral. La destacada K de Keiko quedó opacada frente a la K en fondo rosado de PPK y le dio a este último la posibilidad de iniciar el «Kambio».

Lo único que tenían ambos candidatos en «K»omún era en realidad esta letra. Después de la primera vuelta electoral, PPK y Keiko se atacaron fuertemente. En general, lo hicieron en torno a defectos de carácter del otro y muy raras veces en torno a propuestas políticas. Se exigía a Keiko que responda por acciones de su padre. Se acusó a PPK de traidor a la patria por haber migrado a los Estados Unidos durante el gobierno de Alberto Fujimori y de renunciar a la ciudadanía norteamericana recién por la presión pública.

En los programas políticos de ambos candidatos dominaban la educación, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento de la seguridad interna. Y se enfrascaron en una verdadera competencia de propuestas: Fujimori prometió centros para la formación técnica en todas las regiones del Perú, propuso el programa «Mi primera chamba (trabajo)» con incentivos a empresas que dan trabajo a jóvenes; PPK prometió mejores salarios para profesores y mayor apoyo para las universidades.

PPK proponía un sistema nacional contra la corrupción que evita que personas involucradas en estos casos tengan incidencia en el nivel político. Keiko proponía un fiscal general a cargo exclusivamente de los casos de corrupción. Además, los mismos ciudadanos peruanos deberían acusar a cada funcionario en casos de sospechas de corrupción.

PPK proponía más policías, más cárceles y mayor esfuerzo en la atención y reintegración de delincuentes jóvenes. Igualmente, Keiko prometió más seguridad, sin embargo priorizando medidas de control. Propuso por lo menos 10.000 efectivos policiales adicionales y el aprovechamiento de técnicas modernas para la vigilancia.

Una victoria condicional

El apoyo del ciudadano común otorgó a Keiko Fujimori el 40 % de los votos y un destacado primer puesto en las elecciones llevadas a cabo el 10 de abril. PPK obtuvo el 21 % de los votos superando por estrecho margen a la candidata de la izquierda Verónika Mendoza, ganando el derecho de presentarse en la segunda vuelta contra Keiko Fujimori.

El resultado de la segunda vuelta llevada a cabo el domingo 5 de junio fue extremadamente estrecho. PPK asume la presidencia con una ventaja de menos de uno por ciento.

Desde el 2011, la larga campaña de Keiko Fujimori logró mejorar continuamente la imagen deteriorada por el pasado de su padre. Para muchos peruanos de la clase baja y de la clase media-baja, el gobierno de su padre también es reconocido como un periodo de inversiones, creación de puestos de trabajo, construcción de infraestructura y ordenamiento. Keiko prometió más seguridad y decisión de liderazgo. Su propuesta fue polémica pero carente de suficiente profundidad política para convencer al 80 % de los peruanos que consideran a la falta de seguridad y la criminalidad como problemáticas principales del país. Keiko incluyó conscientemente candidatos nuevos y jóvenes en su partido, con el fin de distanciarse de la política de su padre, y eliminó de su lista a numerosos políticos establecidos que forman parte del núcleo duro fujimorista. Sin embargo, no fue suficiente en el momento de las elecciones.

El mayor enemigo de Pedro Pablo Kuczynski es su edad avanzada. A sus 78 años de edad, destaca su muy exitosa carrera profesional y la ventaja del político experimentado que garantiza la estabilidad. El instituto de investigaciones Ipsos llegó recientemente a la conclusión de que el apoyo a PPK se centraba en los grupos más educados, sobre todo dentro de los electores jóvenes.
Estos hechos y la ausencia de corrupción en su historial posiblemente fueron decisivos para la elección. Otro factor puede haber sido la forma de comunicar su complicado programa político a la población mediante mensajes sencillos, su continuidad y experiencia.

La situación en el congreso

De todas maneras, PPK se verá obligado a pactar acuerdos con Fuerza Popular de Keiko Fujimori, quien tiene la mayoría de diputados en el Congreso. Como próximo presidente del Perú, probablemente se enfocará, además de la seguridad interna y la lucha contra la corrupción, en fortalecer el sector económico liberal y la integración internacional del Perú.

En el próximo Congreso habrá seis bloques, de los cuales el claramente más importante será el del partido de Keiko. Su Fuerza Popular cuenta con 73 de un total de 130 congresistas, 54 de ellos debutantes en ese rol. PPK cuenta con 18 congresistas, el tercer bloque más importante después de la alianza electoral de la izquierda Frente Amplio de Verónika Mendoza, que obtuvo 20 congresistas. En ambas agrupaciones también la gran mayoría fueron electos fueron electos congresistas por primera vez, en total son 95 de los 130 congresistas. Casi un tercio de los congresistas ni siquiera fueron militantes del partido que representarán en el Congreso.

Lo que viene, lo que se queda

El Perú apareció algunas veces en la prensa alemana las pasadas semanas. Por un lado se publicó información acerca de las deficiencias a nivel jurídico y social en relación con las esterilizaciones forzosas sistemáticas durante el gobierno de Alberto Fujimori. Otro tema fueron las imágenes de las consecuencias dramáticas para el medioambiente y clima en la región de Madre de Dios, actualmente en estado de emergencia. La minería ilegal y excesiva de oro ha convertido en paisajes lunares a grandes áreas de esta región.

Ambas problemáticas —derechos humanos y medioambiente— no fueron decisivos para la campaña electoral en el Perú. Sin embargo, dichas problemáticas son esenciales para el desarrollo sostenible en paz y seguridad con inclusión del país. Aún no se sabe qué importancia tendrán para el próximo gobierno.

Por otro lado, se ve que en la actualidad el populismo no logra victorias en América Latina. Al parecer habrá un gobierno conservador en el Perú.

Dra. Bernadette Kalz
Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Perú

Dra. Bernadette Kalz

Dra. Bernadette Kalz

Exrepresentante de la Fundación Konrad Adenauer en Perú

La invención de la historia

La prisa por inscribirse en la historia es un síntoma de nuestro tiempo: urgido de trascender pero sin certeza de […]

Por: Carlos Castillo 8 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La prisa por inscribirse en la historia es un síntoma de nuestro tiempo: urgido de trascender pero sin certeza de que el mañana asegure la posteridad.

Foto Jorge Mahecha, vía Wikicommons
Foto Jorge Mahecha, vía Wikicommons

Hay, en estas primeras décadas del siglo XXI, una tendencia a apresurar la historia. Derivada en buena medida de la rapidez con la que la información se difunde, del acceso al conocimiento, de la facilidad con la que las tendencias nacen, crecen, se desarrollan y pasan, pareciera que la prisa por trascender se convierte en sino de buena parte de las acciones humanas.

Así, si el político aprueba una ley, dirá en su discurso que el trabajo legislativo logrado es un paso histórico en el país; si el gobernante decreta una disposición, aludirá al avance histórico que ello representa; si la sociedad toma por un instante —que pueden ser horas, días o semanas— la calle, alguien señalará el momento histórico que tal hecho significa. Incluso en el deporte, una victoria del equipo en turno goza de igual ponderación frente al futuro.

Términos asimismo como parteaguas, épico, fundacional, inédito, entre otros tantos que denotan algo que pretende ser duradero o alcanzar posteridad, se convierten en moneda corriente, al punto de que prácticamente toda acción capaz de alcanzar un eco mediático o un espacio de difusión pretende ser denominada como historia.

Este gusto por mirar hacia el porvenir como si fuésemos capaces de predecir lo que vendrá tiene, no obstante, mucho de aspiración, más de prestidigitación y poco de realidad.

El presente urge de ser pasado para hacer de las acciones en el hoy algo aún más fugaz y pasajero, menos estable; mientras más rápido se pase la página, mejor para que de igual modo, lo más pronto posible, seamos capaces de escribir una historia en la que los propios actores somos asimismo los principales beneficiarios, los que determinan el legado, los que indican cuál será la herencia que dejarán a las generaciones que vienen.

Se olvida, empero, que esa historia que nos apresuramos por dejar escrita en vida no depende en absoluto de nosotros mismos. Lo histórico es aquello que sobrevive al paso del tiempo y merece ese calificativo por sus consecuencias en el mediano y largo plazos y que casi siempre nos es imposible vislumbrar desde el presente, precisamente por estar inmersos en él.

Devaluamos pues el presente con ese gusto por marcarlo como histórico y con ello depositarlo en el futuro por la fuerza, sin tiempo para la evaluación, para el análisis o la infalible prueba del tiempo. Algunos incluso construyen sus propias estatuas, organizan concursos y premios con sus propios nombres, dan a calles, puentes o plazas sus apellidos, entre otras formas de megalomanía y certeza de que en el futuro seguirán presentes.

Devaluar la historia desde su dictado en el hoy contiene grandes rasgos de soberbia muy poco útil al estudio serio y objetivo de los hechos. Evita también que quienes no son protagonistas puedan ser considerados en su justa dimensión, porque los parámetros para aparecer como parte del mañana los dicta, como la antigüedad marcaba, quien vence o está a la cabeza.

Nada más antidemocrático que agenciarse uno mismo el porvenir, como juez que con flamígera determinación decide qué trasciende y qué no. Nada menos democrático que intentar —vana ilusión— determinar aquello que sobrevivirá y será capaz de trascender. En resumen, qué pobreza de presente la de quienes desde el pedestal del poder efímero —ya sea el que gobierna o el que aparece en los medios masivos— imaginan que pueden escribir el libro de otra historia que no sea la de sí mismos.

Relativizar la historia es un síntoma de nuestro tiempo, a veces frenético, otras desbocado, muy propenso a reinventar y poco útil para analizar en calma, con cautela, aquellos hechos que en verdad han sido —y no los que serán— historia.

Carlos Castillo | @altanerias

 

Carlos Castillo

Carlos Castillo

Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista «Bien Común».

Los presos y sus estigmas

En el Uruguay en que vivimos, ¿quién no ha sido robado al menos una vez en toda su vida, o […]

Por: Verónica González Macció 6 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Reclusos en la cárcel de Punta de Rieles (Montevideo, Uruguay) trabajan fabricando bloques | Foto: Gustavo Castagnello
Reclusos en la cárcel de Punta de Rieles (Montevideo, Uruguay) trabajan fabricando bloques | Foto: Gustavo Castagnello

En el Uruguay en que vivimos, ¿quién no ha sido robado al menos una vez en toda su vida, o más aún, en el último año? ¿Quién no ha escuchado decir a una víctima: «Ojalá que se pudra en la cárcel»? Hoy no les voy a hablar del ciudadano que sufrió un hurto, una rapiña, un copamiento, un asesinato de un ser querido… sino que voy a tratar de analizar la otra parte, de la que nadie quiere hablar, por miedo o por ignorancia. Hablaré de quienes cometen los crímenes. ¿Existe un después de la cárcel para ellos?

Durante toda mi vida he escuchado muchas historias sobre las cárceles uruguayas. Algunas muy tristes, otras alentadoras, y hasta algunos cuentos que resultaron no ser cuentos. Finalmente, he tenido la oportunidad de visitar una cárcel, la de Punta de Rieles. Hace muchos años, en época de dictadura, allí estuvieron recluidas las presas políticas —por ejemplo, Lucía Topolansky—. Años más tarde dejó de ser propiedad del Ejército y pasó a manos del Ministerio del Interior.

Punta de Rieles es una de las cárceles consideradas modelo, ya que los presos gozan de semilibertad. ¿Qué significa esto? Que pueden salir de las celdas dentro del predio de la cárcel y transitar libremente. Esta cárcel es una especie de barrio vigilado, donde hay calles y locales con emprendimientos, en donde trabajan los presos. La plata que ganan es enviada la mayoría de las veces a sus familias, esposas e hijos, quienes los están esperando afuera. Otros la guardan o usan para consumo personal dentro del establecimiento, en el llamado almacén comunitario. Entonces, ¿los presos manejan efectivo? No. Dentro del predio no manejan efectivo; en cambio, tienen unos papeles similares a unos vales que representan dinero. A medida que compran, se les marca hasta que se quedan sin saldo.

¿Los presos trabajan? Sí. La mayoría de ellos trabaja, y hasta algunos son los dueños de sus propios emprendimientos. Allí hay varias huertas, bloqueras, herrería, radio local, diario, panadería, entre otros. Todos los privados de libertad que están en Punta de Rieles tienen como consigna realizar alguna tarea. Algunos trabajan, otros estudian. Queda a decisión de cada individuo qué hacer allí. ¿Sorprendidos?

Cuando hablamos de las cárceles, nos imaginamos individuos enojados y malhumorados, sin ganas de salir adelante e inmersos en su realidad. Lamento desilusionarlos. No fue lo que presencié: vi personas que estaban cumpliendo su pena, pero que querían salir adelante; vi hombres educados y amables trabajando. Pero, lo más importante, vi esperanza.

Ahora bien, ¿es suficiente el trabajo que se realiza allí? A muchos de estos individuos se les inculca el hábito de trabajo, de responsabilidad, de convivencia, tolerancia y respeto hacia el prójimo. Seguramente, muchos de estos valores no los adquirieron de su familia o de su entorno más cercano. Pero no alcanza con esto. Cuando son liberados, ¿qué pasa con ellos? ¿Dónde trabajan? ¿Hay políticas de reinserción en la sociedad? ¿Son aceptados socialmente? La tasa de reincidencia es mayor al 60%. ¿No seremos nosotros los culpables? ¿No tendremos que proponer políticas reales y efectivas de reinserción para los sujetos que han demostrado con hechos la voluntad de querer cambiar? La mayoría de ellos aprovechan la oportunidad que se les brinda y logran terminar el liceo o comenzar una carrera universitaria.

Tenemos mucho camino por recorrer. No creo que hacer cárceles multitudinarias, en donde se encierre a las personas por muchos años y se pretenda una rehabilitación milagrosa sin ayuda ni el estímulo necesario, sea el camino. Aún nos debemos esta discusión como sociedad. Una discusión con contenido y conocimiento real de la situación. Debemos intentarlo. Por todos.

Los invito a involucrarse y a no mirar para el costado.

Verónica González Macció | @VeroGMaccio

Perú: ¿voto obligatorio o voluntario?

En democracia la voluntariedad del voto no asegura una participación activa.

Por: Javier Roncal 3 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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En Perú, en las elecciones regionales y municipales (nivel subnacional) y en las generales (nacional) el voto es obligatorio. Su no ejercicio acarrea una multa pecuniaria, salvo justificación. En ambos casos, los electores tienen ocho horas para acercarse a su local de votación. Es preciso mencionar que aún no se ha implementado al cien por ciento el voto electrónico.

Especialistas, investigadores y políticos tienen posiciones divididas sobre la obligatoriedad o no del voto. Algunos consideran que debe ser obligatorio en nuestro país porque no existe una adecuada conciencia o cultura cívica, falta madurez democrática, es menester de todos los ciudadanos y sirve para proteger a las minorías. Otros sostienen que debe ser voluntario porque evidenciaría la real participación ciudadana y no bajo coerción. O porque es un derecho que debe quedar en libertad de ser ejercido o no (razón moral).

Cartel en local electoral. Lima, Perú, 10.04.2016 | Foto: Manfred Steffen
Elecciones en Lima, 10.04.2016 | Foto: Manfred Steffen

Ausentismo

Todo esto me lleva a una reflexión vinculada con una experiencia personal. Actualmente estudio una maestría en Ciencia Política en una de las instituciones con mayor prestigio del país. Cada año se eligen, entre otros, a sus representantes estudiantiles ante la Escuela de Posgrado. Este 2016 no fue la excepción y decidí participar a pesar de conocer una realidad desfavorable: el elevado porcentaje de ausentismo de los electores haría que no se llegara al mínimo requerido (33%). Con lo cual las elecciones serían declaradas nulas y, como resultado, no existirán representantes estudiantiles ante la Escuela de Posgrado hasta una próxima elección, dentro de un año.

Este fenómeno es preocupante. Hablamos de estudiantes de posgrado, con estudios superiores y conocimiento de la realidad peruana que no ejercen su derecho a pesar de que el voto es cien por ciento electrónico y tienen 36 horas para efectuarlo desde cualquier medio tecnológico.

En consecuencia, una primera conclusión es que, en democracia, la voluntariedad del voto, aun para personas profesionales, en constante formación académica, no asegura una participación activa y efectiva en las elecciones, a pesar de contar con todas las condiciones, herramientas y facilidades para hacerlo. Es una condición necesaria pero insuficiente.

Obligatoriedad necesaria

A partir de esta experiencia podríamos aproximarnos a concluir —superficialmente— que el voto debe ser obligatorio en todo el territorio nacional y aplicable a los ámbitos nacional y subnacional. Uno de los fines últimos de toda elección es que la ciudadanía participe acudiendo a las urnas para elegir a sus representantes. Puede existir ignorancia, analfabetismo, mala educación, desconocimiento, falta de difusión, desgano o dejadez. Pero cuando el voto es obligatorio y coercitivo, la ciudadanía acude casi masivamente, valida las elecciones por el bajo porcentaje de ausentismo y otorga legitimidad de origen a quien o quienes resulten ganadores.

Hacemos esta comparación universitaria con las elecciones nacionales o subnacionales para mostrar que, al menos por ahora, si pretendemos implementar el voto voluntario en el territorio nacional estaríamos hablando, implícitamente, de aceptar un elevado porcentaje de ausentismo. Pues si el voto no es obligatorio ni coercitivo, la participación ciudadana sería casi inactiva como en los casos de Colombia o Chile. Salvo excepciones como la de Venezuela, que vive una coyuntura distante a la del resto de los países latinoamericanos.

Finalmente, una conclusión adicional: si estudiantes de posgrado no ejercen su derecho al voto, ¿qué nos garantiza que los casi 22 millones de electores peruanos lo hagan con un voto voluntario? Tendríamos que afrontar un gobierno autoritario o dictatorial que afecte directamente nuestros derechos fundamentales para que la ciudadanía exija elecciones y así acudir masivamente a sufragar para cambiar el statu quo. Es un escenario que, desde esta tribuna, no le deseamos a nadie.

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Javier Roncal

Javier Roncal

Peruano, Abogado consultor en temas administrativos, judiciales, municipales y electorales

¿A dónde va Venezuela?

«Lo importante no es donde se está, sino la dirección en que se camina». Wolfgang Goethe Restricciones a la libertad […]

Por: Cornelia Schmidt Liermann 1 Jun, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

«Lo importante no es donde se está, sino la dirección en que se camina». Wolfgang Goethe

Diputada Cornelia Schmidt en acto de solidaridad con Venezuela, en Buenos Aires
Diputada Cornelia Schmidt en acción de solidaridad con Venezuela, en Buenos Aires

Restricciones a la libertad de expresión; toma de medios de comunicación; carencia de medicamentos y productos básicos; suspensión de jornadas en fábricas, organismos públicos y escuelas por falta de energía; líderes políticos y jóvenes presos, y sus mujeres vejadas; desazón y temor por los colectivos que invaden y esparcen angustias. Son señales —mejor dicho, ¡realidades!— que parecen indicar que estamos hablando de un país que sufre las consecuencias del final de una guerra.

Desde el Vaticano se dictamina: «Se trata, sin ninguna duda, de la peor crisis nacional de Venezuela en la era republicana», y se describe que «a una inflación de más del 700 % y al progresivo desabastecimiento de insumos básicos, se sumó ahora la peor crisis energética de su historia».

¿Cómo fue posible que la civilizada Venezuela se convirtiera en un Estado totalitario e inhumano? Así como Friedrich Meinecke habló de la «catástrofe alemana» en referencia a la Alemania de las atrocidades del nazismo, creo que con el mismo sentido se puede hablar ahora de la «catástrofe venezolana» y la violación pura y sistemática de los derechos humanos. En esta línea, también cabe reflexionar sobre aquello que nosotros, como hermanos latinoamericanos, podemos hacer para ayudar a que no perdure esta división en el pueblo venezolano.

Debemos alzar voces unidas para denunciar atropellos y exigir respeto cuando los poderes ejecutivos de Estados omnipotentes ignoran y reprimen las voces disidentes o críticas. Y contribuir con expresiones de ánimo a que el espíritu venezolano no se aplaque, con la esperanza de que la existencia de una cierta clase política y en especial una resistencia cívica no decline en su empeño por devolverle a Venezuela la candidez, la alegría y la paz que le son propias.

Ante gobiernos autoritarios que construyen andamios legales para proteger su poderío corrupto, confundiendo Estado de derecho con Estado de legalidad, como lo hemos sufrido en nuestro propio país hasta diciembre del año pasado, la única solución es no resignarse y exigir respeto. Como políticos debemos abandonar la zona de confort y acercarnos al que menos tiene, al que necesita de nuestra empatía y ayuda, y no claudicar en la defensa seria y responsable de los derechos humanos y las libertades individuales en cada rincón donde sea necesario.

Nuestra canciller Susana Malcorra ha manifestado: «La salida de (la crisis en) Venezuela solo es posible con un diálogo entre las partes. El pueblo venezolano está llamando la atención a los líderes para que se sienten a dialogar». Es imprescindible para el triunfo de la democracia que los mandatarios, funcionarios y ciudadanos de todas las naciones del mundo recordemos que la defensa de la libertad está por encima de toda ideología, simpatía y amiguismo; que la libertad es un derecho, que la democracia es consenso y consentimiento político como base para la legitimidad de un gobierno pero también tolerancia de la diferencia, y que el Estado de derecho es para todos, sin excepción. Debemos acercarnos los unos a los otros sin ideas preconcebidas, porque es conveniente que nos escuchemos mutuamente con atención y porque tenemos el deber de dialogar aunque el otro no nos quiera escuchar.

Tengo plena convicción de que nuestro impulso de cambio también llegará a la querida Venezuela y fortalecerá el espíritu republicano de ese país hermano que supo recoger a muchos compatriotas argentinos en otras épocas. Ahora nosotros estamos recibiendo a muchos venezolanos, en especial jóvenes, que buscan futuro en nuestras tierras para su desarrollo. Futuro y desarrollo son dos palabras que el gobierno de Maduro pareciera haber decidido desterrar de su país, pero los propios venezolanos están obligados a restituirlas. Los políticos de bien tenemos una obligación moral, civil y política de acompañar al ciudadano venezolano en su camino hacia una democracia real, con pleno respeto de las libertades y la división de poderes.

Siguiendo la línea del espacio político que represento, he defendido siempre los derechos humanos en Venezuela y una muestra de ello es la presentación en abril de 2014, ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional de La Haya, de una denuncia firmada por más de 300 parlamentarios de Iberoamérica, para que se investigue al presidente de Venezuela y a otros altos políticos de ese país como presuntos autores de crímenes de lesa humanidad. También he sido la autora de varios proyectos de repudio y solidaridad por ataques sufridos a Lilián Tintori, Corina Machado, entre otros.

Incluso los venezolanos que emigraron de su tierra natal también deben unirse y no dejarse llevar por la desesperanza. ¡No están solos! Armando un círculo virtuoso se podrá romper con el círculo vicioso de don Maduro. Porque, al decir de Goethe, lo importante no es dónde se está, sino la dirección en que se camina.

Cornelia Schmidt Liermann | @CorneliaSL
Diputada nacional, Cambiemos, Argentina

 

Cornelia Schmidt Liermann

Cornelia Schmidt Liermann

Diputada nacional de la República Argentina por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados.

La agenda internacional: una visión desde Alemania

Reflexiones de Markus Rosenberger, representante de la Fundación Konrad Adenauer, en el marco del XXI Congreso de la Organización Demócrata Cristiana […]

Por: Redacción 30 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

GLOBO

Reflexiones de Markus Rosenberger, representante de la Fundación Konrad Adenauer, en el marco del XXI Congreso de la Organización Demócrata Cristiana de América realizado en Santiago de Chile los días 25 y 26 de mayo de 2016.

«América Latina es el continente que más fomentó la cooperación internacional de la Fundación Adenauer en sus principios. Gracias a una estrecha colaboración con nuestros socios de valores demócrata-cristianos en el continente, el compromiso internacional de la Fundación Adenauer se concentró durante mucho tiempo en América Latina. Hasta el día de hoy la Fundación se sigue nutriendo de esta importante colaboración sobre la base de los valores, la historia y la tradición del trabajo en conjunto.

¡Esto es certero e importante! Pero obviamente no es suficiente. Hay que ser honestos y constatar que en muchos países el pensamiento demócrata cristiano y los socios políticos de tradición han perdido su influencia. A pesar de que en los últimos años el llamado giro de izquierda —con nombres como Chávez, Morales, Lula da Silva, entre otros— se ha debilitado, aún no significa que la democracia cristiana se haya favorecido con este quiebre político.

A través de conceptos políticos alternativos basados en nuestros valores tenemos que hacer todo lo posible para apoyar a nuestros socios políticos humanistas y socialcristianos y prepararlos para recuperar la confianza perdida de la ciudadanía. Estoy muy contento de que hayamos creado un instrumento de intercambio regional como el Programa Partidos Políticos y Democracia, que ayuda a fomentar políticas de distintos ámbitos a través de la asistencia de expertos y el intercambio de las distintas experiencias nacionales. Uno de los más importantes socios en este ámbito es y seguirá siendo la ODCA.

Los valores que compartimos, a los cuales tanto se hace referencia, tienen que adaptarse a los desafíos del presente, entre otros: el estancamiento en la lucha contra la pobreza; la desigualdad social —que en América Latina es más alta que en ningún otro continente—; la falta de diversificación de sus economías y la dependencia de la exportación de materias primas; las deficiencias en el sector de infraestructura y la precariedad de los servicios públicos en educación, salud, agua y energía; la corrupción y la socava del Estado de derecho; y por supuesto, la cuestión de la seguridad interna y el crimen organizado.

Quiero aprovechar la ocasión para contradecir la creencia divulgada de que América Latina ha perdido prioridad en lo referente a la política exterior, ante los conflictos del Oriente próximo y la crisis migratoria, la guerra en Ucrania del este y la dinámica económica de Asia.

Por el contrario: si sabemos que podemos contar en la región con socios que tienen un sistema de valores tanto económicos como sociales similares a los nuestros, entonces debemos usar esta cooperación y fomentarla con nuevos impulsos. Lo que observamos en África se está haciendo realidad también cada vez más en América Latina: la influencia china y el presunto atractivo de un sistema capitalista estatal, el cual permitiría un crecimiento económico y un amplio control político —es decir, una garantía de poder permanente—, son creencias que se están esparciendo cada vez más en algunos gobiernos latinoamericanos.

El énfasis de nuestro trabajo está en la consolidación de los procesos electorales democráticos y el fortalecimiento de las Constituciones, para que garanticen un sistema pluripartidista democrático. ¡El credo «Sin democracia no hay desarrollo sustentable y sin un sistema pluripartidista que funcione no hay democracia» vale también para Latinoamérica!

En este contexto es importante observar y acompañar el desarrollo actual de nuestros países socios. Los últimos éxitos electorales de la oposición en Venezuela muestran la voluntad de la ciudadanía hacia un cambio y el rechazo al modelo del llamado socialismo del siglo 21. No obstante, la reacción del Gobierno en relación con la pérdida electoral —el veto de Maduro contra la amnistía de los presos políticos, etc.— muestra la fuerte obstinación del régimen. Por otro lado, luego de su victoria electoral en Argentina, Mauricio Macri se ve enfrentando a un gran desafío, por la resistencia de los representantes del kirchnerismo a la liberalización de la economía. En Bolivia, Evo Morales perdió el referéndum en febrero. Ya no habrá prolongación de la duración de su mandato, lo que implica también una votación contra el modelo socioeconómico impuesto por su gobierno. Resta esperar si Bolivia también dará un giro en lo político. Por otro lado, tuvieron lugar las elecciones presidenciales y parlamentarias en el Perú en abril de este año, que también podrían indicar un giro de dirección política. Nuestro socio político en ese país, el PPC, se encuentra en una situación muy complicada. Queda abierta la pregunta de si una alianza con el APRA, antiguo enemigo del PPC, ha sido una buena estrategia.

A pesar de la gran cantidad de conflictos, nos llegan buenas noticias desde Colombia. El proceso de paz parece avanzar sólidamente, aunque aún falta que los mismos colombianos voten y decidan sobre los resultados de las negociaciones. Interesante es el caso de Cuba, que cada vez más se presenta como un socio de respeto en el contexto internacional, gracias a la mediación en el proceso de paz colombiano, el acercamiento de Estados Unidos, la visita del presidente Obama y el encuentro del papa con los patriarcas rusos ortodoxos en la Habana. Está claro que la Fundación Adenauer, junto con sus socios en Alemania y Europa, debe observar este desarrollo y, si es necesario, formular nuevas posiciones. No debemos expresar euforia antes de tiempo. Una apertura democrática a corto plazo no es realista. Por el contrario, desde el acercamiento de Estados Unidos ha aumentado la represión en la isla.

No puedo mencionar a todos los países pero sobre Brasil y México me gustaría decir unas pocas palabras. Después de muchos años de constante crecimiento económico y éxito en la lucha contra la pobreza, Brasil se encuentra en crisis. La presidenta por el momento se encuentra suspendida, mientras el tema de la corrupción vuelve a la boca de todos. Por otro lado, la crisis económica muestra una vez más que el modelo económico basado en exportación de materias primas sin el suficiente grado de diversificación e industrialización no es sostenible a largo plazo. México, integrante del G20 y de la OCDE, se encuentra —a pesar de su bajo crecimiento económico— macroeconómicamente estable. Pero está enfrentado a otros grandes desafíos: la alta desigualdad en la distribución del ingreso, la conexión de elites mexicanas con el crimen organizado y las brutales guerras por droga, que llevan a una pérdida del monopolio de poder estatal o, mejor dicho, hacia un Estado bajo el orden de la anarquía. También son retos para el futuro las desigualdades regionales y el déficit de la integración de grupos indígenas a nivel económico, social y político, falencias que se pueden observar especialmente en los países andinos y centroamericanos. Son retos que el papa tematizó ampliamente durante su visita en México.

También quiero mencionar el tema de la migración e inmigración ilegal, que tanto en México como en el resto de la región es de gran relevancia. De seguro que se pueden encontrar puntos en común con la actual situación europea. Personalmente agradezco que esta problemática se tematice a través de nuestro trabajo en los países respectivos, ya que con ello se enriquece el intercambio de experiencias latinoamericanas-europeas.

Con solo estos comentarios, sin entrar en detalles respecto al desarrollo de los distintos países, quiero cerrar mi intervención. Seguramente que en los futuros intercambios entre ustedes y la Fundación Adenauer tendremos la oportunidad para profundizar los temas mencionados. Quiero subrayar una vez más que, a pesar de los diversos conflictos internacionales en las otras regiones del mundo, Latinoamérica sigue siendo un socio estratégico para nuestra colaboración internacional. Esto cuenta para la KAS como para las políticas exteriores alemanas y europeas.

Pero no es suficiente la colaboración con base en los valores tradicionales. Debemos adaptar nuestro trabajo cotidiano a los desafíos actuales. Esto se aplica al ámbito de las políticas económicas internacionales y a la política exterior, la de seguridad, la del clima, la del medioambiente y la de energía.
La Fundación Konrad Adenauer está dispuesta a enfrentar todos estos desafíos junto con ustedes, sus socios políticos en América Latina».

 Markus Rosenberger, director para Latinoamérica de la Fundación Konrad Adenauer

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Rompiendo etiquetas

En la pasada semana se conoció públicamente que el Ejercito Nacional uruguayo llevará a la mesa del Diálogo Social la […]

Por: Cecilia Sena 27 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En la pasada semana se conoció públicamente que el Ejercito Nacional uruguayo llevará a la mesa del Diálogo Social la iniciativa de generar un plan que sea destinado a quienes denomina como los jóvenes ni-ni.

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Por otra parte, y de forma muy rápida, actores políticos y sociales vinculados al área de la juventud nos expresamos de formas diversas sobre el tema. Algunos hicieron alusión a la terminología utilizada por el comandante en jefe al referirse a los jóvenes como los ni-ni, otros sobre los aspectos vinculados a la formación en disciplina y hábitos, algunos a favor y otros en contra.

Uno se pregunta: ¿dónde debemos centrar la discusión? La discusión debe centrarse en los jóvenes y la realidad que enfrentan; en qué se está haciendo hoy por ellos y qué queremos para el mañana.

Comparto de modo personal que debemos de llevar el tema al diálogo social, pero rompiendo etiquetas, y cuando hago alusión a esto, me refiero a los rótulos y preconceptos que ponemos sobre los jóvenes, pero también sobre las instituciones y puntualmente sobre el Ejército Nacional.

Hay que terminar de mirar de dónde vienen las ideas y quién las propone; hay que tomar lo que sirve de ellas y adecuarlas a las necesidades y al contexto actual.

La intervención en el área de juventud no es tan simple como a veces se expresa en los discursos. Por el contrario, se trata de una franja etaria sumamente volátil, que sufre cambios radicales en corto plazo, y la participación de los jóvenes no solo depende la voluntad política de escribir un plan, sino del interés que demuestren los jóvenes en la propuesta.

En síntesis, muchas veces a los jóvenes no les importa de dónde o quién propone un espacio de participación, solo se involucran si este es atractivo y los motiva.

Por esta razón, si bien es importante la voluntad política y llevar el tema a un diálogo social, no menos importante es la voz de los jóvenes.

Como sociedad no podemos seguir perdiendo el tiempo en discusiones simplistas. El desafío de nuestra generación es repensar el modelo de sociedad que queremos. No repetir errores ajenos, cometer los propios, pero comprometernos en las causas que son nuestras y de los que vienen. Tenemos la obligación de dialogar, debatir, proponer y construir para transformar.

Cecilia Sena | @chechisena
Licenciada en Trabajo Social. Secretaria General de la Juventud de Alianza Nacional, Partido Nacional, Uruguay

Cecilia Sena

Cecilia Sena

Licenciada en Trabajo Social. Secretaria General de la Juventud de Alianza Nacional, Partido Nacional, Uruguay

No defienden un sistema, defienden sus bolsillos

En Ecuador, la abogada Pamela Aguirre, en conjunto con el colectivo denominado Rafael Contigo Siempre, ha iniciado un proceso encaminado […]

Por: Redacción 25 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En Ecuador, la abogada Pamela Aguirre, en conjunto con el colectivo denominado Rafael Contigo Siempre, ha iniciado un proceso encaminado a derogar una disposición constitucional que impide al actual presidente del Ecuador, Rafael Correa, presentarse a las elecciones de 2017.

El colectivo Rafael Contigo Siempre busca eliminar trabas para la reelección indefinida del presidente Correa
El colectivo Rafael Contigo Siempre busca eliminar trabas a la reelección indefinida del presidente Correa

Pamela Aguirre fue asesora del asambleísta del oficialismo Juan Carlos Cassinelli en la comisión ocasional que tramitó las enmiendas propuestas por Alianza PAIS. Hasta enero de 2016, fecha máxima que muestran los registros de transparencia, trabajó como asesora del asambleísta Édgar Córdova Encalada, de Alianza País —partido de Rafael Correa—, por la provincia de El Oro.

Aguirre, según las actas de transparencia, gana alrededor de $ 32.500 anuales —aproximadamente $ 2.700 por mes—, nada mal considerando el salario que podría ganar trabajando en el sector privado y peor aún en esta época de crisis en la que nos encontramos y de la que nos resulta complicado salir por la falta de previsión y despilfarro del Gobierno actual.

Veo dos problemas en la postura de la abogada Aguirre. Primero, ella no decide todavía qué es lo que está defendiendo, lo cual es muy grave cuando se lucha por una causa. A veces pareciera que habla del sistema y otras veces, que habla solo como representante del Gobierno. Segundo, sostiene que negar la reelección indefinida es violar la libertad de un ciudadano presidente (Rafael Correa) de postularse cuantas veces quiera y que se lo está discriminando por el cargo que ostenta.

Vamos con el primer punto. Si está defendiendo al individuo representante del sistema y no al sistema en sí, existe un gravísimo problema y es que entonces está defendiendo un sistema inservible. Cuando un sistema estatal depende solamente de un iluminado, es decir, que solo un erudito o genio puede controlarlo y hacerlo funcionar, incluso después de que lleva casi una década en el poder, entonces ese sistema está destinado al fracaso.

Y si está defendiendo al sistema y no al individuo, entonces no necesita que el actual presidente sea reelegido, sino que alguien con su misma ideología y de su mismo partido se presente. Si la gente está contenta con el funcionamiento sistema actual, lo escogerá alegremente y este perdurará en el tiempo. Por ende, en cualquiera de los casos, su petición no tiene sentido alguno.

Ahora hay que desmitificar el segundo problema de la postura de la abogada Aguirre. Si existe la alternancia en el poder es por varias y sencillas razones, y más aún de la forma en la que están diseñadas nuestras instituciones. En Ecuador, el presidente no es solo representante de los ecuatorianos, sino que es el jefe de todos los organismos del Estado.

Por tanto, no se puede confiar en un sistema en que el Ejecutivo tiene a miembros o exmiembros de su partido político formando parte de la institución que se supone debe fiscalizar las elecciones. Esto sin duda pone en gravísimo riesgo los votos y la decisión real del pueblo, lo cual en una verdadera democracia es inaplicable. La institucionalidad y la división de poderes es muy importante para evitar los abusos, la corrupción, el despilfarro, las injusticias, entre otras cosas que de una u otra manera los ecuatorianos sentimos que han ocurrido en nuestro país.

Es decir, la alternancia sirve para evitar la acumulación de poder por el Ejecutivo, además porque el Gobierno aprovecha los recursos de los ecuatorianos para hacerse publicidad cada día del año y de esta forma vive en constante campaña. Esto es una ventaja y un privilegio con el que no cuentan los otros candidatos, ni ningún otro ecuatoriano que quiera llegar a la presidencia. Por ende, lo realmente injusto, inmoral y antidemocrático es la reelección indefinida que propone.

No estamos quitándole la libertad al presidente; estamos quitándole los privilegios que le ha dado su cargo durante una década. Es momento de que otros individuos —incluso del partido al que él representa— tengan la oportunidad que él tuvo y que no supo aprovechar a cabalidad.

Entiendo la postura de la abogada Aguirre, porque ganando cerca de $ 3,000 mensuales pocas ganas tiene de que se vaya el presidente y que el sistema caiga con él. Ella no está defendiendo el sistema, porque, como lo expliqué anteriormente, no tiene ningún sentido abogar por una reelección indefinida. Aguirre está defendiendo su bolsillo y es algo que todos podemos entender pero no apoyar.

En algo que podría estar efectivamente de acuerdo con ella es que los jóvenes somos el presente de la patria y que debemos luchar por nuestros ideales. De hecho, también aliento a los jóvenes a cada vez ser más activos en la vida política y social de nuestro país; que luchen por construir juntos un Ecuador mejor. Pero hay que tener claro que esto no depende de un mesías o de un iluminado que nos gobierne; depende de nuestras acciones e ideas como individuos.

Los países se construyen de abajo hacia arriba. Nadie puede diseñar o moldear una sociedad a su antojo. Ese trabajo solo se puede hacer cambiando cada uno de nosotros hacia lo que esperamos que también sean los demás. Debe ser una batalla de ideas, mas no de fuerza.

Leonard Quinde Allieri | @LeoQALib
Miembro de Estudiantes Por La Libertad Ecuador, Jóvenes CREO y Movimiento Libertario del Ecuador.

Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Nicaragua: ¿elecciones libres, justas y transparentes?

De manera sostenida, desde finales del gobierno sandinista de los años ochenta, Nicaragua es el país más empobrecido de América […]

Por: Wendy Puerto 24 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

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De manera sostenida, desde finales del gobierno sandinista de los años ochenta, Nicaragua es el país más empobrecido de América Latina. El atraso ocasionado a la nación y a la sociedad por el gobierno revolucionario de entonces no ha sido superado. Las cifras señalan que tenemos el más alto índice de adolescentes embarazadas de América Latina, como un dato que debe alertar a todos los jóvenes del mundo. Son acuciantes la pobreza y la pobreza extrema: más de dos millones de ciudadanos nicaragüenses sobreviven con solamente dos dólares americanos por día.

En su segunda época y tercer periodo, la administración del presidente Ortega y su esposa ha burlado de nuevo los compromisos y las promesas que en esta otra oportunidad ofreció a la población, a la Iglesia y a la democracia cristiana internacional (ODCA) y nacional (UDC), así como a los postulados de los Acuerdos de Esquipulas (que también convino y suscribió) y la Carta Democrática de la OEA.

En Nicaragua, por ejemplo, todos los trabajadores estatales, las alcaldías municipales, para poder seguir laborando tienen que asumir identidad sandinista; son obligados a afiliarse al partido del Gobierno y a participar en cada manifestación pública que se hace para reprimir a la oposición o para vanagloriar la imagen desgastada del presidente, su esposa y su gobierno.

Las escuelas públicas del país tienen la fotografía de la insistente campaña electoral permanente que mantiene el presidente de la República junto a su esposa Rosario, y no deja espacios posibles ni para poner una frase motivadora que permita que nuestros niños sueñen con un futuro mejor; ellos son obligados a recibir doctrina partidaria en la escuela. Trascendiendo la educación primaria y secundaria, se ha perdido la autonomía universitaria.

La represión a los campesinos y a los pueblos misquitos originarios, como consecuencia de la ley 840, mantiene a estos en una zozobra permanente, pues esta terrible ley obliga a los campesinos a vender sus propiedades —que tienen un alto valor emocional y son cien por ciento productivas— a China continental a precio de catastro, por debajo de su valor real.

Las principales demandas que manifiestan los nicaragüenses en todas las encuestas continúan siendo de carácter económico, dichas en el siguiente orden: 1) la creación de empleo, 2) la superación de la pobreza y 3) la disminución del costo de la vida. Luego se expresan la preocupación por la delincuencia, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la crisis de valores y la falta de ayuda internacional.

Analistas calificados consideran que la pobreza y la delincuencia se explican en gran parte por la subutilización de la fuerza laboral y señalan que, aunque la macroeconomía del país esté razonablemente bien, la microeconomía está mal y con varios temas pendientes que deben ser mejor atendidos por el sector político. La riqueza se concentra en doscientos nuevos millonarios que pertenecen a un grupo de hierro estrechamente ligado con la familia presidencial.

Ciertamente, la política tradicional ha dado poca atención a estas realidades y no ha formulado programas alternativos. Al respecto, la UDC desde hace tres años ha elaborado un estudio denominado Elementos de referencia para elaborar Un Plan Con Visión de Nación: 2014-2034, el cual ha compartido durante este periodo con otras organizaciones políticas democráticas, y por supuesto con la Coalición Nacional por la Democracia, esperando que contribuya a la formulación de la propuesta que se presentará a la ciudadanía. Esperamos que esta coalición gane el poder en noviembre de este año y que masivamente los ciudadanos salgan a votar, que el pueblo se defienda a través de este método, que premia y castiga a los gobernantes.

La Juventud Socialcristiana ha tomado los retos en Nicaragua. Hemos trabajado por hacer política de una manera distinta. Nos hemos enfrentado con las fuerzas policiales del sistema autoritario hegemónico. Nos han golpeado en las calles por luchar por elecciones libre justas y transparentes. Estamos apoyando la derogación de la ley 840, que entrega la soberanía de Nicaragua a China continental. Iniciamos a presentar proyectos con visión de nación, vamos a trabajar de manera incansable y sostenida por hacer prevalecer nuestros derechos y para que regímenes como el actual no se conviertan en dictaduras, para no cercenar nuestro derecho de jóvenes, niños, hombres y mujeres de bien a vivir en libertad, democracia plena y felices, a ser parte de esta bella nación.

Pedimos a los jóvenes con pensamiento humanista cristiano del mundo, que buscan el bien común, que multipliquen esta información de Nicaragua. Hoy los medios de comunicación están siendo manejados para que no se filtre información de lo que arbitrariamente hace el gobierno. Pongan sus ojos en Nicaragua: solo la presión social, el esfuerzo de cada uno de ustedes hará la diferencia.

Tú puedes, juntos podemos lograrlo.

Wendy Puerto | @PuertoWendy
Presidente de la Unión Demócrata Cristiana

Wendy Puerto

Wendy Puerto

Nicaragüense, presidente de la Unión Demócrata Cristiana

Revolución victimizada

La noticia de la semana en Venezuela ha sido la carta de Luis Almagro, secretario general de la OEA, al […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 23 May, 2016
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La noticia de la semana en Venezuela ha sido la carta de Luis Almagro, secretario general de la OEA, al presidente Nicolás Maduro. La crispación revela un mar de fondo en la crisis del país suramericano.

Luis Almagro y Nicolás Maduro | Composición gráfica de Guillermo Tell Aveledo
Luis Almagro y Nicolás Maduro | Composición gráfica de Guillermo Tell Aveledo

Pese a las apariencias, las tribulaciones del gobierno venezolano pueden haber tenido un involuntario respiro en el comunicado oficial que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, enviara a Caracas, en las que criticó la dilación oficial en atender la solicitud de iniciar el proceso de consulta popular contra su gobierno, como lo permite la Constitución venezolana y como solicitaron millones de firmantes.

Almagro, veterano político y diplomático uruguayo, tenía fundados motivos para el tono escogido: no solo es cierto que los poderes públicos controlados por el chavismo han aumentado los requisitos para iniciar un referendo revocatorio, sino que él mismo ha sido el objeto de una pertinaz agresividad desde los medios oficiales venezolanos: desde caricaturas despectivas, insinuaciones en programas de propaganda, hasta insultos del presidente Maduro («gusano», «agente de la CIA»…) han sido la constante desde la campaña electoral parlamentaria del año 2015, ante la cual Almagro abogó por el respeto a los resultados. El secretario culminó su misiva diciendo que Maduro sería considerado un «dictadorzuelo» si seguía dando largas a la alternativa refrendaria. Las redes sociales en Venezuela estallaron en un aplauso catárquico, y los factores democráticos lo celebraron como la declaración de una verdad cada vez más evidente.

No es la primera vez que el gobierno socialista Venezuela ha acusado a la OEA de injerencista: los períodos de César Gaviria (quien pasó meses en Caracas arbitrando el diálogo entre gobierno y oposición hasta la celebración del controversial referendo revocatorio contra Hugo Chávez en 2004), y José Miguel Insulza (caracterizado por una postura distante frente a los avances autoritarios del chavismo) estuvieron llenos de reconvenciones del chavismo cuando se asomaba alguna consideración crítica. Pero es la primera vez que sectores de la oposición democrática local sienten que tienen audiencia en ese escenario, gracias a los cambios políticos en la región y el repliegue de la política exterior de Maduro dados sus déficits en autoridad, carisma y recursos en comparación con los del fallecido presidente Chávez. La Asamblea Nacional venezolana, con amplia mayoría de la coalición opositora, ha acordado solicitar al organismo interamericano la activación de la Carta Democrática para sancionar a Venezuela por los sucesivos abusos contra su autoridad y competencia constitucional.

Un observador casual podría inferir que es un mal momento para el gobierno chavista. El comunicado de Almagro coincide con múltiples reportajes en la prensa internacional sobre los estragos humanitarios y represión política de la crisis venezolana —incluyendo al People’s Daily de Beijing—, así como exhortaciones al diálogo gobierno-oposición de un comunicado conjunto de los ministros de relaciones exteriores de Argentina, Uruguay y Chile, así como del Departamento de Estado de EE. UU. y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Desde Brasil, parlamentarios han anunciado un voto favorable a la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, y el gobierno interino de Temer ha manifestado un cambio de la postura de Itamaratí hacia el gobierno de Caracas. Sin embargo, países como Colombia y México han mantenido una cautelosa distancia, o han elogiado los gestos vacíos hacia el diálogo que ha hecho Maduro, al propiciar la visita de los expresidentes de España, República Dominicana y Panamá, quienes expresaron preocupación por la intransigencia opositora.

Mientras esto sucede, el gobierno venezolano pregona en todos los escenarios que existe una campaña mediática e internacional, orquestada por los Estados Unidos, para barrer con la Revolución bolivariana, involucrada en la «guerra económica» y la subversión política de la derecha, causante oficial de la crisis petrolera, la carestía y los altos índices de inflación. Los politólogos Carlos Romero y Víctor Mijares, en reciente artículo, [1] han establecido sagazmente que una de las posibilidades en la crisis del chavismo es que una exclusión o una persecución del movimiento revolucionario podría transformarse propagandísticamente en la «realización de su meta-narrativa revolucionaria», que impone una política de conflicto existencial, de todo o nada.

Aunque esta exclusión conjurada sobre el chavismo no ocurre en la vida real, las coincidencias dan cuerpo a la victimización del gobierno revolucionario y autorizan su mayor radicalización: el Consejo Nacional Electoral ha postergado nuevamente el proceso de validación de firmas solicitando el referendo; las jornadas de protesta han sido reprimidas; la Asamblea Nacional es hostigada física y judicialmente; el gobierno ha activado comités colectivos paraestatales contra el comercio, y mata de mengua a las empresas venezolanas. Para colmo, obstruyó la visita del secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, P. R. Gallagher, siendo la Santa Sede el actor internacional más comprometido con una transición democrática. La autoridad moral y legitimidad democrática de los reclamos opositores y sociales no bastan para promover el cambio.

Así, dictadorzuelo puede ser una profecía, si no se evita a tiempo la profundización de la tragedia venezolana.

Guillermo Aveledo | @GTAveledo
Profesor en Estudios Políticos, Universidad Metropolitana, Caracas

[1] Carlos Romero y Víctor M. Mijares (2016). «From Chávez to Maduro: Continuity and Change in Venezuelan Foreign Policy», en Contexto Internacional, ‹https://dx.doi.org/10.1590/S0102-8529.2016380100005›.

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

¡Atención, trampa!

Los partidos populares en Alemania discuten hace tres años cómo lidiar con el partido populista de derecha Afd y con […]

Por: Nico Lange 22 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los partidos populares en Alemania discuten hace tres años cómo lidiar con el partido populista de derecha Afd y con esto le dan más relevancia de la que debería tener. El problema está en la ciudadanía y no en la Afd. Marginar a este partido demostró ser la táctica equivocada.

Manifestantes de AfD | Foto: metropolico.org
Carteles contra la canciller Angela Merkel y su política, en manifestación de la AfD | Foto: metropolico.org

Hace ya tres años que los partidos, los medios y la opinión pública discuten cómo tratar a la AfD (Alternativa para Alemania). Los preocupantes resultados electorales de las elecciones en varios estados federados en marzo de 2016 y el congreso programático de la AfD avivaron nuevamente los debates. Partidos, conferencias temáticas y talkshows buscan la respuesta: ¿cómo debemos tratar a la AfD? La intensidad de las discusiones hace pensar que el nuevo partido populista de derecha —que según las encuestas tiene una intención de voto de 15 %— es el problema central de la República Federal. Esto le viene bien a la AfD.

Sin embargo, ya la pregunta es extraña. ¿Se discutió acaso de esta forma el trato con el Partido Pirata? ¿Existe una discusión constante sobre el trato con el Partido Die Linke (La Izquierda)?

La cuestión del trato deriva de la falsa presunción de que se podría hacer, decir o resolver algo que podría hacer desaparecer este partido del mapa político. Y en esta discusión se insiste en las categorías nuestros votantes, conservadores, izquierda y derecha. A un partido populista de derecha caracterizado por estar en contra y que responde a los miedos de los ciudadanos con variaciones de antes todo era mejor se oponen irónicamente partidos que también añoran el sistema partidario de antes.

En realidad, tres años es tiempo suficiente para confirmar o descartar las tesis sobre el trato. La AfD no es la vieja CDU ni una expresión de derechización de la sociedad alemana o de una Alemania oscura. Se trata de un partido oportunista de protesta. Con corrimientos a lo largo del espectro derecha-izquierda no se va a poder combatir a la AfD. Tampoco se lo va a lograr con viejas verdades del estilo de «a la derecha de la CDU no debe existir ningún partido». Estas categorías sencillamente no interesan a los votantes de protesta. Los votos provienen de personas que expresan su descontento difuso por el aumento de los temores en la sociedad, porque la gente se siente indefensa frente a procesos globales y añoran la claridad, el aislamiento y la tranquilidad.

La elevada tasa de movilidad entre los votantes alemanes facilita en este contexto el éxito de nuevos partidos. Esto se da especialmente en los nuevos estados federados (los de la antigua República Democrática Alemana). En sociedades individualistas y pluralistas, en las que los públicos mediáticos están fragmentados y el consumo de estos se orienta según los intereses particulares, son de esperar también los cambios en los sistemas partidarios. Tampoco es nuevo que una gran coalición (entre los partidos CDU y SPD) a nivel del Estado provoca el fortalecimiento de pequeños partidos y partidos de origen extraparlamentario. La AfD pertenece conjuntamente con el FDP (Partido Liberal) a los partidos de oposición sin responsabilidades gubernamentales mientras los Verdes y la Izquierda son parte de gobiernos en algunos estados federados. Frente a estos datos de la realidad sería por lo tanto recomendable una actitud algo más relajada frente a los resultados electorales de la AfD.

Esto no quiere decir que no haya que preocuparse por el espíritu autoritario de la AfD y de sus constantes rupturas de tabúes, el envenenamiento consciente del clima social y la absoluta ausencia de propuestas constructivas de este partido. Histeria y parálisis de miedo son exactamente los efectos que los populistas necesitan para vivir. Si los políticos de varios partidos ahora argumentan que hay que decidir algo «por la AfD» o «porque si no la AfD va a hacer…» están cayendo en la clásica trampa de los populistas de derecha. El que se deja impulsar por los populistas ya no está capacitado para resolver problemas relevantes. Y si no se resuelven los problemas relevantes, se fortalece a los populistas.

Por otro lado, la adaptación a la retórica populista o la «atención a la preocupación y miedo de los ciudadanos» —mediante las que se les termina dando razón— fracasó notoriamente. La resistencia pública de Horst Seehofer, jefe de la CSU (Partido Social Cristiano de Baviera, que integra la coalición con la CDU de Angela Merkel), a la política de los refugiados no afectó los resultados electorales de la AfD en las elecciones de los estados federados en marzo de 2016. Esto incluso no se logró donde Seehofer participó directamente en la contienda electoral. La postura del presidente del estado federado de Sachsen-Anhalt, Reiner Haseloff, respecto a un máximo de migrantes tampoco contribuyó a debilitar a la AfD. Nadie podría argumentar seriamente que la AfD hubiera obtenido más de 24,2 % si Haseloff hubiera defendido otra posición. Tampoco el alejamiento táctico de los candidatos Julia Klöckner y Guido Wolf respecto las posiciones de la canciller Merkel sobre la migración redujeron la adhesión a la AfD.

También fracasó la táctica de marginación del nuevo partido. Con un frente unitario que argumenta desde una posición moralista, se va a seguir fortaleciendo a la AfD y se van a multiplicar las reacciones de despecho. Por ello es un error descalificar a toda la AfD y a sus votantes como radicales de derecha. La marginación del partido no resultará. Existen opiniones interesadas en hacerla fracasar. Presuntos conservadores en la CDU disconformes con la marcha del partido utilizan a la AfD como instrumento, de la misma forma que lo hacerncompetidores políticos que esperan debilitar la posición de la CDU y de Merkel convirtiendo a la AfD en un problema similar al del partido Linke. En este sentido es interesante observar que los movimientos de los votantes hacia la AfD desde su primera participación en las elecciones federales de 2013 son claros: un tercio proviene de los partidos de centro, un tercio de los partidos de izquierda y un tercio de los no votantes. A pesar de estos hechos se mantiene el argumento de que la AfD es un problema exclusivo de la CDU, pero la pérdida de votos de protesta significa un peligro existencial para el partido Linke y ocasionó la pérdida de la mitad de los votos del partido SPD en marzo.

Otra vez la AfD es un partido de protesta. No recibe sus votos por su programa político o por sus líderes. Por el contrario, sus resultados constituyen un mensaje a todos los partidos establecidos y al sistema político de la República Federal. Para deconstruir la actitud de protesta, los partidos tendrán que encontrar caminos para comunicarle a sus votantes: «escuchamos y entendimos».

La constante pregunta de cómo manejar la AfD es incorrecta. Se debe manejar este partido como se lo hace con cualquier otro. Hay que enfrentar a esta partido desde los argumentos. El programa que acaba de establecer brinda oportunidades para esto. La AfD había evitado establecer posiciones programáticas firmes para ampliar la proyección sobre amplios contingentes de votantes de protesta. Muchos de los puntos de su reciente programa de principios son equivocados ya en el análisis. Muchas de sus demandas ya fracasaron en el pasado y carecen de perspectiva. Hoy se necesitan en los partidos establecidos personalidades capaces de argumentar que puedan poner en evidencia estos puntos y orientar el debate tanto directamente como a través de los medios.

La discusión con la AfD constituye una oportunidad de concientización de las propias bases políticas. El surgimiento de los populismos en Europa y en el mundo muestra claramente que las cuestiones básicas deben ser discutidas en profundidad y que las respuestas deben ser explicadas y defendidas en forma más sólida. ¿Por qué damos asilo? ¿Qué significa ser ciudadano alemán y cómo alguien puede convertirse en ciudadano alemán? ¿Qué significa la libertad de religión como derecho fundamental? ¿Cómo es nuestra actitud respecto de las religiones en el espacio público? ¿Por qué queremos la unidad europea? ¿Por qué somos miembros de la OTAN? ¿Cuál es el valor de la democracia parlamentaria representativa? Los ataques de los populistas de derecha de la AfD contra lo que ellos llaman partidos de consenso apuntan exactamente a estas cuestiones. Si queremos rechazar estos ataques, tenemos que ser capaces de argumentar desde los fundamentos.

La histeria respecto a los resultados electorales de la AfD no debería apartarnos de un aspecto central. El fortalecimiento de los populistas enemigos de la migración y de Europa tiene que ver con la incapacidad de acción de Europa frente a desafíos globales. Los populistas reaccionan respecto a problemas europeos irresueltos con la propuesta de encerramiento nacional. La crisis de endeudamiento en el continente europeo con la crisis en Grecia, las reacciones tardías a la anexión de Crimea y la intervención rusa en Donbass, así como los problemas de la administración de los flujos migratorios constituyen una muestra de la falta de capacidad de la Unión Europea. Sería deseable que después del referéndum en Gran Bretaña, las elecciones presidenciales en Francia y las elecciones parlamentarias en Alemania en 2017 los Estados líderes tomaran conjuntamente iniciativas para el fortalecimiento de la capacidad de acción política de la Unión Europea. Esta sería la forma correcta de lidiar con el populismo.

Nico Lange
Director adjunto del Departamento de Política y Asesoramiento y director del Departamento de Política Interior de la Fundación Konrad Adenauer

[Artículo original publicado en Taggespiegel Causa, el 12.5.2016. Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.]

 

Nico Lange

Nico Lange

Director de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington, DC, EUA

Más allá del Acuerdo de París

Un número récord de 174 países más la Unión Europea firmaron el Acuerdo de París el pasado 22 de abril, […]

Por: Katiana Murillo 20 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Un número récord de 174 países más la Unión Europea firmaron el Acuerdo de París el pasado 22 de abril, en un día simbólico, además, el Día de la Tierra.

COP21, 30 de noviembre de 2015 | Foto oficial de la reunión
XXI Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), 30 de noviembre-11 de diciembre de 2015

Para que este acuerdo entre en vigor es necesaria la firma de 55 países, que sumen al menos el 55 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del planeta. El 22 de abril, un total de 15 países presentaron también sus instrumentos de ratificación.

No solo falta que el Acuerdo de París sea ratificado por el resto de los Estados y que entre en vigor en el 2020, como está estipulado, sino también que las contribuciones nacionales (INDCs, por su sigla en inglés), presentadas por las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, sean puestas en práctica lo antes posible e incluso incrementen su ambición.

Porque el Acuerdo de París es un paso importante pero nada más que el primero. La Secretaria General de la Convención, Christiana Figueres, ha dicho que los planes climáticos de los países aún no son suficientes y que tenemos una ventana de oportunidad de una década como máximo para hacer las cosas de manera diferente si no queremos los impactos más fuertes del cambio climático; esos que sobrevendrían con un aumento más allá de los dos grados Celsius en la temperatura del planeta.

Sin embargo, para tener éxito no se trata de dejar todo en manos de los gobiernos. Tan importante es la ratificación del Acuerdo de París por los Estados como que cada sector de la sociedad a nivel nacional, regional y local cuente con su propio plan de reducción de emisiones y de adaptación que aporte a la contribución nacional de su país y se articule con los demás esfuerzos. Solamente la suma de acciones en los diferentes ámbitos es la que nos permitirá avanzar.

No se trata de medidas sueltas o planes aislados para continuar con el mismo estilo de desarrollo que ha provocado un crecimiento elevado en las emisiones del planeta. Se trata también de gestionar esa huella ecológica que hace que todos los años agotemos el presupuesto ecológico del planeta antes de que la Tierra sea capaz de producir los recursos que estamos agotando y de absorber nuestros desechos también.

Según la Global Footprint Network, el presupuesto ecológico del 2015 ya lo habíamos agotado antes de la mitad de agosto. Un reciente estudio del World Resources Institute mostró que unos 20 países, incluida Alemania, han logrado desde el 2000 reducir sus emisiones a la vez que han aumentado su crecimiento económico. Entonces, sí es posible generar un cambio, aun cuando este debe ser más acelerado.

Cuando entendamos que el Acuerdo de París depende de todos, no importa lo que hagamos y desde dónde actuemos, y que el tamaño de ese compromiso equivale al de nuestra calidad de vida y bienestar también, es que las cosas realmente van a cambiar.

Katiana Murillo | @Katianacr
Periodista costarricense especializada en temas de sostenibilidad

Katiana Murillo

Katiana Murillo

Periodista costarricense especializada en temas de sostenibilidad

La teatrocracia como reemplazo de la política

En una época en que el mundo necesita más que nunca de un juicio sereno sobre su futuro, el debate […]

Por: Jorge Dell'Oro 18 May, 2016
Lectura: 4 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En una época en que el mundo necesita más que nunca de un juicio sereno sobre su futuro, el debate político está cayendo en una preocupante debacle. El espacio público se está alimentando poco a poco de un intolerante griterío en las redes sociales y en la televisión, de una infortunada retroalimentación recíproca entre sectarismo y el entretenimiento.

Candidatos a presidente y sus dobles en Argentina | Capturas de pantalla de TV
Candidatos a presidente y sus dobles en Argentina | Capturas de pantalla de TV

Byung-Chul Han —pensador coreano afincado en Berlín— ha bautizado a este fenómeno como teatrocracia. Bernard Manin ha hablado de democracia de audiencias para referirse a esta constante necesidad de la política de hacerse presente en los privilegiados escenarios tanto televisivos como de las redes sociales.

La preponderancia del discurso populista mediático, en que la teatrocracia se impone sobre los argumentos y propuestas para atraer la atención de la opinión pública, nos está llevando a desear más a un actor que a un político con propuestas. Dice Byung-Chul Han sobre la teatrocracia: «Es la búsqueda obsesiva de audiencias emotivas por parte de la política (o de su sucedáneo: la tertulia, vivero actual de políticos), el abuso del medio televisivo y la ruidosa batalla diaria en las redes sociales». Este exceso confina a la política en la prisión del teatro. Ha llevado a la política en una única dirección: solo a complacer las emociones.

Este fenómeno no es nuevo en la comunicación política pero es alarmante que se haya expandido a países donde la matriz democrática era más sólida. En un principio se pensó que era una anomalía propia de países donde no había democracia plena, con una cultura política subdesarrollada y bajos niveles de participación política, pero se ha propagado a varios partidos europeos y a los Estados Unidos, y el candidato republicano Donald Trump es el ejemplo más elocuente.

Los consultores en comunicación política estamos ante un gran desafío: por un lado, poner al candidato en el top of mind de la opinión pública y, por otro, preservar los valores éticos que la política no debe perder.

Para los políticos, los valores refieren a situaciones de aplicación. El bien común, lejos de ser una abstracción, se materializa en cada acto realizado en las múltiples instancias de la política y, particularmente, en la implementación de las políticas públicas.

La Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos (Alacop) tiene en su código de ética un punto que dice: «Los consultores políticos preferentemente deberán evaluar las características de cada cliente antes de prestar sus servicios, con la finalidad de evitar realizar trabajo profesional para personas que puedan atentar contra la paz, desarrollo democrático o estabilidad social de los países a los que pertenezcan dichas personas».

Ello nos obliga a ser profesionales íntegros al utilizar los métodos de comunicación política y nos compromete con la sociedad a explotar con juicio sereno las cualidades del candidato. Es decir, a manejarnos con decencia y honestidad.

Estamos obligados por una gran responsabilidad, porque los consultores no somos personas aisladas y podemos incidir en los cambios de la sociedad. Debemos rescatar la dignidad de la política, la fuerza de las convicciones y no solo la pura estrategia del marketing. Somos actores importantes en la tarea de fortalecer y dar plenitud a la democracia y también debemos contribuir a una mejor calidad de vida de nuestros semejantes.

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge

 

Jorge Dell'Oro

Jorge Dell'Oro

Argentino. Consultor en comunicación política

Argentina: cambios y el efecto dominó

Cinco meses han pasado desde que Mauricio Macri asumió como presidente de la Argentina, y si algo podemos resumir de […]

Por: Juan Saintotte 16 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Cinco meses han pasado desde que Mauricio Macri asumió como presidente de la Argentina, y si algo podemos resumir de este nuevo período es que han cumplido con la promesa desplegada en la campaña: sin lugar a dudas, el país ha cambiado. Ahora, todo cambio no significa que sea para bien. Hubo aciertos y desaciertos varios, algunos por desconocimiento y otros por falta de experiencia o pericia.

Foto: Juan Saintotte
Foto: Juan Saintotte

A pocos meses de las elecciones, advertimos con preocupación que nuestra sociedad no ha logrado superar la lógica binaria, y el desencuentro entre argentinos amenaza con hacernos perder oportunidades. Nadie pretende que se resuelvan en tan poco tiempo los problemas heredados de la gestión anterior pero lo cierto es que las medidas tomadas por el gobierno de Macri hasta el momento no ha logrado frenar la corrida inflacionaria ni morigerar la ola de despidos a la que afecta a nuestro país.

¡Cambio!, ¡cambio!, gritaban poco tiempo atrás en la calle Florida los muchachos del mercado informal de dólares. En estos momentos son cada vez menos los que siguen en ese negocio. Y ello porque el presidente ha logrado quitar el cepo con el que convivíamos. El mundo ha vuelto a poner sus ojos en la Argentina y nuestra dirigencia política, tanto el oficialismo como la oposición, tiene la responsabilidad de generar los consensos necesarios para reconstruir los puentes.

Quizás el episodio más elocuente de este cambio de eje —que amerita un análisis puntual— sea la reciente visita del presidente Barack Obama a la Argentina. La última vez que un presidente de Estados Unidos mantuvo un encuentro mano a mano con su homónimo argentino fue en octubre de 1997, cuando el demócrata Bill Clinton fue recibido por Carlos Menem.

En esta oportunidad, fui invitado por la Embajada de los Estados Unidos para asistir al evento que reunió al presidente norteamericano con un nutrido grupo de jóvenes argentinos referentes de la política, la cultura y el emprendedurismo, y que tuvo lugar en las instalaciones de la Usina del Arte, en el barrio porteño de La Boca.

El encuentro se realizó bajo el formato de Town Hall Meeting, que permite al expositor tener un contacto espontáneo, con la posibilidad de que el público le realice preguntas en forma directa. Fue una gran oportunidad para compartir una jornada de debate junto a uno de los líderes más importantes del mundo.
Como referente joven del Frente Renovador, asistí especialmente interesado en la problemática que aqueja a los jóvenes en las distintas regiones del mundo, ya que son los principales afectados por el desempleo, la inseguridad y las inequidades de desarrollo.

La visita de Barack Obama significó un giro en materia de relaciones exteriores para nuestro país, y que haya ocurrido apenas tres meses después de la asunción de Mauricio Macri en la presidencia se traduce en un fuerte respaldo de los Estados Unidos a su naciente gestión. Obama tenía motivos de sobra para visitar la Argentina: en primer lugar, Macri es un presidente que inaugura un cambio político en la región, en claro contraste con la retórica bolivariana de la última década. No faltaron gestos del gobierno argentino: los cuestionamientos de Macri a la violación de libertades en Venezuela y la eliminación del polémico acuerdo con Irán fueron música para los oídos de Washington.

Pero la situación excede la coyuntura local porque toda la región atraviesa una metamorfosis: una alianza opositora ganó el Parlamento en Venezuela, y el desenlace de esa puja de poderes es incierto; Evo Morales perdió el referéndum por la reelección en Bolivia, y el oficialista partido MAS deberá sobreponerse a la ausencia de su líder en los próximos comicios; Brasil enfrenta una crisis de gravedad por las investigaciones judiciales de corrupción que comprometen a funcionarios del partido gobernante, y lleva a la propia Dilma Rousseff al juicio político.

En Argentina, si bien la sociedad se pronunció por una orientación diferente al populismo que gobernó los últimos doce años, el balotaje mostró un país dividido: el presidente Macri ganó con una ajustada diferencia de 2,68 % de los votos.

La diferencia con los otros países de la región —donde la polarización y la lógica binaria aparecen a la orden del día— es que en Argentina existen fuerzas políticas intermedias que garantizan una transición ordenada. El Frente Renovador ha manifestado su compromiso con el ejercicio de una oposición responsable, capaz de garantizar gobernabilidad y aportar ideas superadoras allí donde el consenso parezca imposible.

Sin ir más lejos, recordemos el efecto que causó la presencia de Sergio Massa junto a Macri en la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos. En aquella oportunidad, el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, fue el encargado de destacar el hecho: «Quiero que la prensa norteamericana observe algo: el nuevo presidente (Macri) trajo a un miembro de la oposición con él», dijo en referencia a la presencia de Massa, y agregó: «Eso es algo que tenemos que hacer en nuestro país».

Nuestra condición de país en un proceso de transición ordenada le dio a Obama un escenario propicio para hablarle a toda la región: «Creo que Argentina es un buen ejemplo del giro que ha tenido lugar en términos de la relaciones de los Estados Unidos con otros gobiernos y otros países en general».

La Argentina necesita el respaldo de los Estados Unidos para reinsertarse en el mundo financiero luego del default; pero los Estados Unidos también necesitan a la Argentina para consolidar un nuevo tiempo político en la región. Nuestro país puede aprovechar la oportunidad si sabe jugar con inteligencia, reconociendo el papel rector de los Estados Unidos en el mundo pero sin dejar de lado la defensa del interés nacional.

Macri tiene un gran desafío por delante: recomponer el diálogo con Washington, evitando recaer en las relaciones carnales del menemismo. Deberá mantener el equilibrio entre la búsqueda de inversiones extranjeras sin descuidar el delicado escenario regional.

Tenemos que ser capaces de relacionarnos con los países del mundo desde una perspectiva racional y constructiva, en que el diálogo sea el vehículo para transitar un mundo complejo, cada vez más integrado pero que aún arrastra profundas desigualdades sociales.

En el encuentro con jóvenes del que fui parte, Obama nos propuso a las nuevas generaciones que no aceptáramos el mundo como es, sino que asumiéramos el desafío de cambiarlo. A su manera, lo sintetizó en una frase en referencia a Cuba: «Obviamente tenemos diferencias con el gobierno cubano. Pero como le dije al presidente Raúl Castro: no podemos quedarnos estancados en el pasado».

El mensaje de Obama trasciende nuestras fronteras y resuena en todo el Cono Sur. Está profundamente ligado al nuevo acuerdo alcanzado con Cuba: significa el fin de la guerra fría y de sus ramificaciones en el continente, y demuestra que la voluntad política y el diálogo pueden poner fin a conflictos que parecían eternos.

En otras palabras: es una fuerte apuesta por dejar atrás los desencuentros estériles. Alcanzar consensos depende de todos pero especialmente de aquellos que tienen responsabilidades de gobierno.

Juan Saintotte | @juansaintotte
Coordinador nacional de los Jóvenes del Frente Renovador, Argentina

Juan Saintotte

Juan Saintotte

Miembro de la Red VOZES en el Frente Renovador, Argentina

Venezuela: las ganas de cambiar

En solo horas, más de un millón de venezolanos firmaron para habilitar el primer paso hacia el referéndum revocatorio que […]

Por: Redacción 13 May, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En solo horas, más de un millón de venezolanos firmaron para habilitar el primer paso hacia el referéndum revocatorio que intentará sacar a Nicolás Maduro de la presidencia.

Firmando por el revocatorio | Foto: Juan Galíndez
Firmando por el revocatorio | Foto: Juan Galíndez

Actualmente Venezuela atraviesa por la crisis económica, social, política y moral más significativa de su historia. La inflación alcanza un récord nunca antes visto, la escasez de alimentos básicos y medicinas supera el 79 %, según datos de CENDA.

Es indignante ver cómo los venezolanos nos humillamos todos los días en largas filas para intentar comprar los productos de primera necesidad o cómo las redes sociales se han convertido en el servicio público de los enfermos para conseguir tratamientos.

Esta historia ya tiene varios años aquejando el día a día del venezolano y, por eso, el pasado 6 de diciembre este pueblo valiente se expresó de manera contundente para elegir por mayoría calificada de 112 diputados a la alternativa democrática. Aun así, el desgobierno de Maduro maniobra a través del Tribunal Supremo de Justicia para invalidar una tras otra las acciones de la nueva Asamblea. Esto agrava la crisis política y crea desasosiego, ansiedad y angustia en el pueblo.

Esto es lo que reflejan los sondeos de opinión de las más importantes encuestadoras del país: más del 80 % de los ciudadanos dicen que la situación es muy mala y que no cambiará con Maduro presidente. Por eso, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ante el clamor del pueblo, comenzó a recorrer el camino espinado de las opciones constitucionales posibles para cambiar el gobierno actual. La Constitución de 1999 enumera distintos mecanismos, entre los que se encuentra el referéndum revocatorio, que de acuerdo al artículo 72 de nuestra carta magna, puede solicitarse luego de transcurrida la mitad del mandato presidencial.

El partido Primero Justicia, junto a nuestro líder Henrique Capriles comenzó a recorrer el país, demostrando que con organización podíamos conseguir todos los requisitos establecidos por el Consejo Nacional Electoral para dar este paso tan importante y cambiar pacífica y democráticamente el gobierno de Nicolás Maduro.

Este proceso comenzó hace aproximadamente dos meses, cuando se levantó un censo de las personas que estarían dispuestas a firmar para activar el primer paso, que consiste en presentar el 1 % del padrón electoral, o sea, 195.000 firmas. Pero no se tenía el formato oficial de la planilla para la recolección de firmas, que debía proporcionar el Consejo Nacional Electoral. No fue sino hasta el pasado martes 26 de abril cuando, luego de fuertes protestas de los diputados de Primero Justicia que se encadenaron en las instalaciones del CNE, la rectora principal Tibisay Lucena se vio forzada a entregar formalmente las planillas.

Inmediatamente se informó al país y al mundo entero que la Mesa de la Unidad Democrática ponía en marcha la campaña para recolectar el 1 % de las firmas del registro electoral permanente. Desde muy temprano del día miércoles 27 ya se encontraban largas filas, aunque esta vez no eran para comprar productos de la cesta básica, sino para firmar las planillas que revocarán la escasez, la inflación, la inseguridad y la corrupción del desgobierno de Nicolás Maduro.

En solo horas, más de un millón de venezolanos rellenaron cada renglón de las planillas con la esperanza de que, solo y a través de los mecanismos que establece nuestra Constitución, se impondrán la valentía y las ganas de cambiar de nuestro pueblo. A pesar de la grave crisis que afrontamos, creemos firmemente en los valores democráticos, no queremos más frustraciones y entendemos que a veces los caminos largos cuestan más que los cortos pero son seguros. Luego de tanta alegría, que no se respiraba desde el 6 de diciembre, hoy podemos decir que el «gloria al bravo pueblo» de nuestro himno nacional se seguirá sintiendo en la adversidad.

Juan Galíndez | @ juan_galindez

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

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