Las ciudades, su futuro y su identidad cultural

Es imperioso analizar un camino para el desarrollo de la identidad de las ciudades y estimular la incorporación de la […]

Por: Jorge Dell'Oro 29 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Es imperioso analizar un camino para el desarrollo de la identidad de las ciudades y estimular la incorporación de la identidad a las estrategias de marca ciudad, de manera que sus habitantes se sientan identificados, integrados y se sientan parte del proyecto. Hoy el gran desafío es integrar a sectores vulnerables y excluidos al resto de la ciudad, a partir de tres ejes: construir, reconstruir y recuperar el espacio público.

Favela Jaqueline, San Pablo, Brasil. Foto: Dornicke.
Favela Jaqueline, San Pablo, Brasil. Foto: Dornicke.

Ante la complejidad de la gestión de una ciudad —que crece vertiginosamente al ritmo de las carencias y demandas de los ciudadanos—, los dirigentes políticos optan muchas veces por soluciones cortoplacistas y cosméticas. La falta de una visión arquitectónica de la política ha impedido la elaboración de estrategias que perduren en el tiempo y que incluyan al ciudadano como eje central de todo el accionar en la elaboración de un proyecto de ciudad al que aspiran. La economía, la planificación urbana, las obras y servicios públicos y la seguridad han sido, recurrentemente, ejes de promesas electorales que, la mayoría de las veces, eran parte de propuestas desarticuladas surgidas por necesidades coyunturales o por planteos de corto y mediano plazo. Como consecuencia, no han logrado ilusionar a los ciudadanos con un futuro mejor.

En el marco de la globalización, una de las grandes batallas que afrontan y afrontarán muchas ciudades será por su identidad cultural. A raíz de ello, vale la pena preguntarse: ¿cuántos planes estratégicos han sido concebidos desde la identidad de la ciudad? Recientemente, muchos gobiernos municipales han puesto en marcha modelos casi idénticos de marca ciudad desconociendo las particularidades propias de la ciudad y perdiendo la oportunidad de instalar su verdadero valor diferencial.

En la búsqueda por resaltar la identidad de cada ciudad está el verdadero desafío. Sin este conocimiento un gobernante no podrá integrar a los ciudadanos al proyecto de posicionamiento del núcleo urbano que gobierna y, menos aún, hacerlos partícipes. La importancia del concepto de la identidad se ha impuesto masivamente en las ciencias sociales a partir de los años ochenta y sobre todo en los noventa. El problema es que, particularmente en Latinoamérica, este concepto tiende a trivializarse, del mismo modo que el de cultura, porque se lo usa hasta el hartazgo sin que haya la más mínima preocupación por emplearlo en forma correcta. Así como hay una tendencia a creer ver cultura por todas partes —cultura de la violencia, narcocultura, cultura del no pago—, parece que todo está dotado de identidad, desde la ciudadanía abstracta hasta las plazas públicas. Hay que tomar conciencia que parte de la clase dirigente latinoamericana ha dejado de satisfacer las aspiraciones de los ciudadanos y no logra la construcción de un proyecto a largo plazo que incluya la identidad de la ciudad conceptualizada en el triángulo de la identidad, cuyos vértices son: la morfología, la personalidad y la dinámica; en otras palabras, su diseño urbano, su impronta cultural y su ritmo.

Se hace necesario un cambio de paradigma que permita integrar a los vecinos, especialmente a las clases más humildes, como parte de la proyección del futuro de una ciudad. Será la forma que dará la posibilidad no solo de conectar a la política con la sociedad sino, también, de que el ciudadano se sienta orgulloso de pertenecer a ella. La política y los políticos deben interpretar hacia dónde se dirigen las sociedades y, más aún, anticiparse y liderar su porvenir. Es con la gente, con sus aspiraciones, con la cultura de la ciudad, con la política, que se hará posible recorrer un destino en común.

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge

Jorge Dell'Oro

Jorge Dell'Oro

Argentino. Consultor en comunicación política

Los jóvenes colombianos esperan un futuro pacífico

El histórico acuerdo de paz en Colombia cada vez más cerca. Cuando los alemanes hablan de Colombia, las discusiones suelen […]

Por: Dr. Hubert Gehring 28 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El histórico acuerdo de paz en Colombia cada vez más cerca.

Edgar Bermúdez entrevistado por el Dr. Hubert Gehring, director de la oficina de la KAS en Bogotá
Edgar Bermúdez entrevistado por el Dr. Hubert Gehring, director de la oficina de la KAS en Bogotá

Cuando los alemanes hablan de Colombia, las discusiones suelen estar llenas de prejuicios: el conflicto armado con la guerrilla, los secuestros de políticos, el tráfico de drogas, Pablo Escobar, quien sigue presente en el pensamiento de muchos alemanes. Resumiendo: un territorio peligroso que hay que evitar. Sin embargo, el café colombiano provoca sentimientos positivos. De hecho en los más de 50 años de conflicto fallecieron o fueron secuestrados  decenas de miles de personas, millones más tuvieron que huir del país. Sin embargo, los que viajan a Colombia hoy en día experimentan un país diferente: existe un ambiente de renovación. Particularmente la generación joven, que no conoció la vida sin el conflicto, mira el futuro con esperanza. Parece que solo falta una firma debajo del acuerdo para llegar a la paz y con ella un futuro sin violencia. Es impresionante la disposición a la reconciliación que muestran muchos colombianos. Una gran cantidad de víctimas está dispuesta no solo a reconciliación con la guerrilla sino que aboga por el involucramiento de los guerrilleros desmovilizados en el proceso de la paz y su reintegración en la sociedad y la política. Por ejemplo, el antiguo policía Edgar Bermúdez, quien pagó con su vista y severas deformaciones su lucha contra la FARC. Vea aquí la entrevista con Edgar Bermúdez.

[Extracto del artículo de Yvonne Scholliers, practicante en la oficina de la KAS en Bogotá, aparecido Huffington Post Deutschland.]

[La entrevista a Edgar Bermúdez fue realizada por el Dr. Hubert Gehring, director de la oficina de la KAS en Bogotá.]

Dr. Hubert Gehring

Dr. Hubert Gehring

Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Bogotá, Colombia

¿En el nombre de qué Dios?

Aunque resulte escalofriante afirmarlo, últimamente nos hemos acostumbrado a recibir casi a diario noticias que hablan de violencia contra personas […]

Por: Diego Silveira Rega 24 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Aunque resulte escalofriante afirmarlo, últimamente nos hemos acostumbrado a recibir casi a diario noticias que hablan de violencia contra personas de determinadas nacionalidades, contra personas que profesan determinadas religiones o, aun peor, contra quienes no profesan determinada religión.

Imagen: Sarah Alfinito, vía Wikicommons

Imagen: Sarah Alfinito, vía Wikicommons

Organizaciones como ISIS o Boko-Haram nos han hecho retroceder a épocas muy oscuras de nuestra historia y han hecho renacer un miedo que no se sentía desde los atentados del 11S del año 2001.

En Uruguay siempre lo hemos vivido desde lejos, desde una distancia lograda por una larga y profunda tradición laica y pacifista, que ha hecho posible la convivencia pacífica, tolerante y respetuosa de todas las religiones en nuestra tierra.

David Fremd tenía 55 años de edad y era un comerciante respetado en la ciudad de Paysandú, al norte del Uruguay. Pero sobre todo era un buen vecino, querido por todos. Este 1.° de marzo fue vilmente asesinado por la espalda, por un individuo que lo atacó al grito de «¡Alá!». Fremd era un reconocido dirigente de la comunidad judía de Paysandú.

Tal vez el homicida tenga algún tipo de trastorno psicológico; eso no cambia lo que pasó y no hace menos aterrador y preocupante que alguien haya sido vil y cobardemente asesinado en nombre de un Dios tan solo por creer en otro; y mucho menos que esto haya ocurrido aquí, en el patio de nuestra casa.

Podríamos tomar este episodio como un hecho aislado, aplicarle todo el peso de la ley con sus consecuencias, y nada más. Naturalmente que esto debe ser así, pero en tiempos de fundamentalismos, de fanatismos religiosos; en tiempos donde la laicidad está en el centro del debate, no para cuestionarla ni fustigarla, sino para redefinirla y reafirmarla, es necesario poner sobre la mesa lo que pasó en Paysandú y darnos el debate sobre qué tan tolerante somos con quienes piensan diferente.

Si permitimos que el fundamentalismo ingrese en nuestra sociedad; si permitimos que se radicalicen las opiniones y las creencias de la gente; si permitimos que nuestra sociedad se polarice en una lógica de buenos y malos, de perseguidos y perseguidores; si permitimos que existan intentos de imponer una creencia, una ideología o una religión a quienes piensan y sienten diferente; si permitimos que algo de esto suceda en nuestra sociedad, estaremos retrocediendo a pasos agigantados y quedará demostrado que nada hemos aprendido de todos los que lucharon en este país contra los diversos tipos de totalitarismos y mucho menos habremos aprendido de quienes tuvieron que recurrir a las lanzas y a las carabinas para construir un país donde nunca más fuera necesario recurrir a esos mismos métodos para hacerse escuchar y respetar. Tenemos que estar alertas y darnos por avisados. El terrorismo no llegó a nuestro país pero sí el odio que lo fomenta. Mientras escribo estas líneas y mientras intentamos procesar lo que sucedió en Paysandú, a pocos kilómetros, en Salto, detuvieron a dos neonazis.

¿Estamos preparados para hacer frente a esto o debemos generar más conciencia sobre lo que estos episodios representan? ¿No debemos tomarnos esto con un poco más de seriedad y tratar de entender como sociedad qué nos está pasando?

Si rehusamos a darnos el debate habremos perdido la oportunidad de avanzar en el camino de la tolerancia y el respeto, porque la indiferencia puede ser, en estos casos, un arma demasiado peligrosa, que puede conducirnos por la senda de la autodestrucción, hacia donde nos estamos dirigiendo como humanidad.

Diego Silveira Rega | @Diegosilveirar

 

Diego Silveira Rega

Diego Silveira Rega

Uruguayo. Miembro de la Red Humanista por Latinoamerica

Argentina: desideologizar la llegada de Obama

Obama llegó a Buenos Aires este 23 de marzo. Macri busca tender un puente con Washington, en su intención de […]

Por: Redacción 23 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Obama llegó a Buenos Aires este 23 de marzo. Macri busca tender un puente con Washington, en su intención de desideologizar las relaciones exteriores y reinsertar a la Argentina en el mundo.

Los presidentes Barack Obama y Mauricio Macri en Buenos Aires. Foto: Presidencia de la Nación [CC BY 2.5]
Los presidentes Barack Obama y Mauricio Macri en Buenos Aires. Foto: Presidencia de la Nación [CC BY 2.5]

«Hay que desideologizar la agenda internacional de la Argentina y abrirnos al mundo». La frase partió de la canciller Susana Malcorra unos días después de que Mauricio Macri se sentara en el sillón presidencial de la Argentina. Nadie creía en esos días que semejante directiva iba a convertirse en la nueva regla de la diplomacia de Buenos Aires en su mirada al exterior.

En este contexto de puertas abiertas al mundo, diálogo diplomático sin bandería política y reinserción de la Argentina en el concierto internacional se encuadra la visita del presidente norteamericano Barack Obama a Buenos Aires los días 23 y 24 de marzo.

Es la primera visita que hace un presidente de Estados Unidos a la Argentina luego de que George W. Bush asistió en 2005 a la Cumbre de las Américas en Mar del Plata. Aquella vez, el entonces presidente norteamericano se fue abucheado por los militantes kirchneristas y chavistas que se oponían al ALCA.

Se sabe que Obama está muy lejos del republicanismo que encarna Bush hijo. Pero ello no le quita su ropaje de presidente norteamericano ante la mirada latinoamericana que cosecha mayorías con un discurso antigringo. Para el argentino común, Obama representa la presidencia de un país que comulgó veladamente con la última dictadura militar. La opinión pública argentina no hace diferencias entre un presidente republicano y uno demócrata. Son todos iguales. Mucho menos recuerda a un expresidente como Jimmy Carter que tanto bregó por el cumplimiento de los derechos humanos en la Argentina durante los días de mando militar. Precisamente por todo ello, la fecha en que Obama llega a Buenos Aires para reunirse con Macri resulta muy emblemática: el 24 de marzo se conmemoran 40 años de aquel golpe militar sangriento que vivió la Argentina.

Desde Washington advierten que Obama dará un gesto hacia la izquierda argentina cuando en Buenos Aires se reúna con las Abuelas de Plaza de Mayo. También buscan destacar el hecho de que arribará apenas un día después de su histórico encuentro con la Cuba de Fidel y Raúl Castro, dos emblemas gigantes para la izquierda latinoamericana.

El gobierno de Macri buscará remitir la visita a la directiva de la canciller Malcorra en función de desideologizar la llegada de Obama. No se trata de una tarea sencilla para la visita de un presidente norteamericano al país. Pero Macri buscará tender un puente con Washington y tratará de distender los ánimos. El presidente argentino confiaba en que para la llegada de Obama estuviera casi resuelto el conflicto con los holdouts norteamericanos para poder anunciar la salida del default y el regreso al crédito internacional.

El mensaje de Macri es el mismo que instauró en su reciente paso por el foro de Davos: la reinserción de la Argentina en el mundo. Allí Macri fue más lejos aún. Dijo que va a cumplir con las revisiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), algo impensado en el esquema de poder de Cristina Kirchner. También prometió la reapertura del comercio en la Argentina y la eliminación de las trabas a las importaciones.

En sus reuniones en Davos con el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden, con el premier inglés David Cameron o con el premier israelí Benjamin Netanyahu, Macri envió el mismo mensaje: la Argentina quiere amigarse con el mundo y volver a tener relaciones serias. Fue el mismo mandato que emitió Macri hace unos días cuando lo visitaron en Buenos Aires el primer ministro de Italia Matteo Renzi y el presidente francés François Hollande.

La visita de Obama no escapa a ese mandato nuevo de la Argentina. Solo el futuro dirá si Macri puede mantener en el tiempo las directivas que impartió a la diplomacia bajo la idea de desideologizar las relaciones exteriores.

Martín Dinatale | @tachus
Editor de política del diario argentino La Nación

 

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Cuba, la lenta marcha hacia la democracia

Dado que en la isla es difícil la conquista de derechos plenos, como el de libertad de expresión, por ejemplo, […]

Por: Redacción 23 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Dado que en la isla es difícil la conquista de derechos plenos, como el de libertad de expresión, por ejemplo, hay que hablar de microderechos para comprobar qué lejos están de cumplirse todavía las promesas de apertura.

La Habana desde la bahía
La Habana desde la bahía. Foto: Gerardo Noriega [CC BY-SA 3.0] via Wikimedia Commons
Raúl Castro es muy aplaudido en las Naciones Unidas, y ahora también en otros foros. Muchos creen que esos aplausos tienen un efecto en libertades. Como a los niños: los alentamos para que hagan lo que queremos.

Pero Raúl no es un niño. Cuando Obama no había nacido, los Castro gobernaban Cuba. Cuando Arturo Frondizi y Dwight Eisenhower eran presidentes, la Revolución cubana ya se había convertido en una dictadura, aunque todavía no se adivinaba que era de tipo dinástico. Desde entonces, Estados Unidos tuvo once presidentes, la Argentina más de veinte, y Bolivia e Italia tuvieron alrededor de treinta y cinco gobiernos distintos.

Ya han pasado seis o siete generaciones de cubanos que no han podido crear, por iniciativa individual, un partido político (ni siquiera para apoyar a los Castro), un medio de comunicación, un sindicato ni una biblioteca pública, ni hablar con libertad en una plaza. Por eso, hay pocos casos en la historia donde los aplausos hayan tenido un efecto más inocuo.

Percibo un consenso entre los poderes del mundo de que la democracia en Cuba debe llegar despacito, en una transición que no diluya logros sociales de la dictadura. En términos de vida humana, eso implica que los cubanos tienen que esperar un par de décadas para ser ciudadanos. La democracia de golpe parece que atraganta.

Pero si este es el sentido común que se está imponiendo, ¿cómo sabemos si al menos se avanza algo en las libertades? Ya vimos cómo en el mismo momento en que el papa Francisco estaba en La Habana la policía política detenía disidentes. Dado que obtener un derecho en la isla es un salto de gigante, para saber si se avanza es necesario hablar de microderechos.

Si el derecho a la libertad de expresión es un derecho completo, este se compone de varios microderechos: tener acceso a Internet, poder hacer un sitio, que ese sitio sea accesible al resto de los cubanos, que se pueda escribir sobre temas públicos y que tenga acceso a la información sobre los temas de los que quiero hablar. Si todos se cumplen, hay libertad de expresión, pero ahora no hay espacio para que entre entero ese derecho.

El derecho de reunión se descompone en la libertad de movilidad, de reunirnos en nuestra casa sin ser molestados, de utilizar un lugar público, de hacer una convocatoria pública, de expresar nuestras opiniones en ese encuentro, y otros micro o nanoderechos que van construyendo nuestra plena ciudadanía. Hoy, el régimen bloquea toda protesta pública. A través de la vida de personas concretas podemos saber si la historia se mueve o no.

Por ejemplo:

Tania Bruguera es una artista que quiso colocar un micrófono en la Plaza de la Revolución para que los cubanos se expresaran. Había hecho lo mismo en una bienal de arte en 2009. En otra performance pública, pretendió leer y discutir durante cien horas Los orígenes del totalitarismo, de Hannah Arendt. Fue detenida varias veces y le retiraron durante meses el pasaporte.

El artista grafitero Danilo Maldonado Machado pintó los nombres Raúl y Fidel en dos chanchos y los soltó en Navidad en el Parque Central de La Habana. Llamó a la performance «Revolución en la granja». El sentido de humor castrista lo premió con diez meses de cárcel.

Yoani y Reinaldo son una pareja de periodistas que vive en un departamento pequeño en un piso catorce; crearon un sitio que se llama 14 y Medio. Nació en 2014 y pretende ser un medio que ayude a la transición democrática, como lo hicieron el diario El País de Madrid, La Prensa de Panamá y la Gazeta Wyborcza en Polonia. Hacen uno de los mejores periodismos que hubo en la isla en cincuenta años. Reinaldo fue detenido una vez este año, y ambos lo fueron varias veces otros años.

14 y Medio no puede ser leído regularmente en la isla. No existe el microderecho a acceder a su sitio. Además, las tarifas de Internet son caras. Solo algunas embajadas dan, con turnos estrictos y cortos, la posibilidad de navegar gratis. En Cuba, Internet es tan física que consiste en el intercambio de pendrives cargados de información y películas.

Dagoberto Valdés es un líder e intelectual católico, en la provincia de Pinar del Río, que organizó el think tank Convivencia para ayudar al cambio. Acaba de editar el primer libro de la transición sobre ética cívica para niños y jóvenes, pero no puede distribuirlo en las escuelas y cumplir así el microderecho de enseñar civismo. Pero Dagoberto sigue, como puede, construyendo la democracia bajo el techo de una dictadura.

Las Damas de Blanco son esposas, hermanas e hijas de los presos de conciencia y se reúnen los domingos, cuando salen de la iglesia Santa Rita. Cada semana me entero por alguna imagen o mail de que la policía volvió a reprimirlas. No les respetan el microderecho de caminar juntas vestidas de blanco.

El escape de los cubanos no se detuvo. En los campeonatos mundiales, Cuba pierde deportistas. En el último Panamericano en Toronto se escaparon unos treinta, incluida casi la mitad del equipo de hockey. Con los músicos pasa lo mismo. El humor popular dice que los alicaídos cuartetos se han multiplicado. Llaman cuartetos a lo que vuelve de una orquesta sinfónica que sale de gira internacional. Elegir tu futuro profesional es también un microderecho. Todos los años hay balseros muertos, pero falta la foto que despierte la conciencia mundial.

Oponerse es ilegal, pero el gobierno cubano logró que no lo llamen dictadura. En el mismo momento en que por la gracia de su majestad se libera a un preso y un canciller extranjero se siente realizado, otro disidente entra en la celda. Los aplausos para Raúl no construyen microderechos.

Sabremos si la realidad es inmóvil, con lo que pase con Danilo, con Tania, con Reinaldo y Yoani, con Dagoberto y con las Damas de Blanco.

Nunca son claros los límites entre el autoritarismo y el ridículo, por lo que la ausencia de elementales microderechos revela un absurdo control dictatorial. Tania quiere que el pueblo hable sobre el futuro, diga lo que diga; Joani y Reinaldo quieren que lean sobre el futuro, piensen lo que piensen; Dagoberto quiere producir ideas y proyectos para mejorar la vida de todos, y las Damas de Blanco quieren que liberen a sus hijos y maridos para que puedan vivir su verdad. No sé qué piensan de estas peticiones los realistas de la política mundial, pero la vida pasa.

Cuando tras décadas de dictadura comunista, en 1990 Vaclav Havel asumió la presidencia de la entonces Checoeslovaquia, dijo: «Pueblo, tu gobierno ha vuelto». En Cuba, siguen esperando.

Fernando J. Ruiz | @fejaruiz

Profesor de Periodismo y Democracia en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Autor de Otra grieta en la pared. Informe y testimonios de la nueva prensa cubana.

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Un presidente norteamericano en Cuba

Es la primera visita que realiza un presidente norteño a Cuba en más ocho décadas. Una nueva era está viviéndose […]

Por: Redacción 20 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Es la primera visita que realiza un presidente norteño a Cuba en más ocho décadas. Una nueva era está viviéndose en Cuba. Junto a los procesos paulatinos de apertura que están suscitándose en el país y a la normalización de las relaciones con el gobierno de Estados Unidos, la isla se ha convertido en trending topic.

Embajada de Estados Unidos en La Habana | Foto: Gerardo Noriega [CC BY-SA 3.0] via Wikimedia Commons
Embajada de Estados Unidos en La Habana | Foto: Fernando Medina


Desde hace meses, Francis del Río, vocalista líder de la banda cubana Interactivo, repite un coro pegajoso y llamativo en sus presentaciones: «Obama, vuélvete loco / y ven pa’ La Habana». Si bien es cierto que desde el 17 de diciembre de 2014, cuando Raúl Castro y Barack Obama anunciaron la voluntad de ambos gobiernos de comenzar a tender puentes, muchas personas en Cuba concluyeron que una visita del mandatario norteamericano era posible, el suceso no deja de sorprender.

Es la primera visita que realiza un presidente norteño a Cuba en más ocho décadas, desde que Calvin Coolidge viajara a bordo de un buque de guerra para asistir a la VI Conferencia Panamericana. Cargado de simbolismos y atención mediática, ahora Obama vuela a La Habana como parte de una gira por la región, acompañado por miembros demócratas y republicanos del Congreso de Estados Unidos.

La visita acontece en su último año de mandato, momento aprovechado por algunos de sus predecesores para impactar en materia de política exterior. Probablemente, el acuerdo de energía nuclear con Irán y el proceso de normalización de las relaciones con Cuba sean los mayores logros de Obama en esta esfera.

Coincidentemente, en abril se celebrará el Congreso del Partido, evento de gran importancia política en la isla, lo que refuerza el sentido estratégico de la visita de Obama a Cuba. Ya el presidente norteamericano resaltó que no es su intención validar el statu quo en la isla caribeña y que, por tanto, planea reunirse con representantes de otras esferas de la sociedad civil cubana.

Según un editorial publicado el 9 de marzo por el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, la llegada de Obama «será un paso importante en el proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales […] que requerirá de la solución de asuntos claves que se han acumulado por más de cinco décadas y que profundizaron el carácter confrontacional de los vínculos entre los dos países. Tales problemas no se resolverán de la noche a la mañana, ni con una visita presidencial».

A Obama se le expira el tiempo en la Casa Blanca. Por tanto, la consecución de un vínculo normal entre ambas naciones pasa por las decisiones que tomarán quienes le sucedan. Por lo pronto, ya los precandidatos republicanos de ascendencia cubana, Marco Rubio y Ted Cruz, han rechazado el viaje del actual presidente.

Todo alrededor de la visita del dignatario levantaba ánimos y perspicacias en suelo cubano a días de su arribo. Angelito, un taxista de La Habana, apenas puede esperar para cruzarse con la bestia, el Cadillac de lujo especialmente asegurado en el que se traslada Obama, del cual, se dice, es el carro más seguro del mundo. Según Reuters, algunos hoteles de La Habana realizarán una limpieza general de sus instalaciones entre el 19 y el 23 de marzo, enviando huéspedes con reservaciones previas a otros hoteles en el balneario Varadero, a unos 90 minutos de distancia de la capital.

Según parece, esta medida de seguridad afectaría paradójicamente a varios grupos de visitantes norteamericanos, quienes aún tienen restricciones para viajar a Cuba. Pese al establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países desde julio de 2015 y a la flexibilización de los viajes de ciudadanos norteamericanos a Cuba, estos aun no pueden viajar libremente en categoría de turistas.

Además de las reuniones de alto nivel que sostendrá el presidente Obama y de su expreso deseo de dirigirse al pueblo cubano, asistirá a un juego de exhibición entre el Tampa Bay Rays, integrante de la Major League Baseball, y el equipo nacional cubano, fijado para el 22 de marzo. Además, se rumorea que el mandatario quiere asistir al popular centro cultural Fábrica de Arte Cubano (FAC), por lo que se extreman las medidas de seguridad en los alrededores del local, en los márgenes del barrio habanero El Vedado.

Una nueva era está viviéndose en Cuba. Junto a los procesos paulatinos de apertura que están suscitándose en el país y a la normalización de las relaciones con el gobierno de Estados Unidos, la isla se ha convertido en trending topic. Hay quienes consideran que está viviéndose en Cuba una segunda revolución. Estrellas del mundo del espectáculo y el deporte, grandes personalidades de la política y un boom turístico sin precedentes en esta tierra así lo confirman.

Obama se suma a la lista de ilustres visitantes, y continúa dejando atónitos, en materia de su política exterior hacia Cuba, a especialistas y neófitos, a apocalípticos e integrados. ¿Qué podrían esperar los cubanos si tuviera la posibilidad de ser reelecto para un tercer mandato?

Manuel Alejandro Valdés

 

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Compasión por el diablo

La visita programada por los Rolling Stones a Cuba parece coronar la entrada en sociedad global del despotismo antillano, y […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 20 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La visita programada por los Rolling Stones a Cuba parece coronar la entrada en sociedad global del despotismo antillano, y la doble moral de la mundialización corporativa.

CheStones | © Guillermo Tell Aveledo
CheStones | © Guillermo Tell Aveledo

Cuando en una sorpresiva maniobra diplomática, promovida con discreta intensidad por la Casa Blanca y La Habana, se anunció la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, muchos sentimos una gran expectativa: por fin, eliminado el fardo del embargo, cesaba la pertinaz excusa del gobierno castrista. Se abrirían oportunidades para mejoras en el nivel de vida del pueblo cubano y podría suscitarse una apertura tan avasallante como la caída del Muro de Berlín.

Aunque puede ser temprano para un juicio definitivo, el saldo presente es decepcionante para quienes abrigábamos la esperanza de cambios. No solo ha sido el gobierno de Barack Obama cauteloso al demandar mejoras en las libertades civiles y la situación de derechos humanos en la isla, sino que ha entregado la que parecería ser su ficha más preciada en estas negociaciones al anunciar su visita a Cuba, lo que ningún presidente norteamericano había hecho desde los tiempos de Calvin Coolidge.

Pero el contingente más avezado en su interés en Cuba no se encuentra en los políticos y líderes del continente, atados a los requerimientos del protocolo y el decoro internacional, sino en las empresas y voceros corporativos ante los cuales la dictadura sexagenaria despliega sus mejores galas. La miseria del cubano promedio es anunciada en folletos turísticos como un modo de vida genuino e incontaminado, y se venden los encantos de una isla que parece un espejismo de nostalgia sacado de una posta de Broadway. Artistas pop y figuras de medios como Conan O’Brien, Rihanna y Beyoncé posan entre las ruinas de la capital, sustituyendo el glamur perdido de los intelectuales biempensantes, premios nobel y escritores ligados a la Casa de las Américas. Los Rays de Tampa jugarán una exhibición contra la selección nacional de béisbol de Cuba —tras veinte años de la última visita de las Ligas Mayores en la isla— y los Rolling Stones darán un concierto gratuito. Mojitos y Cadillacs para todos.

Mientras tanto, empresas norteamericanas y transnacionales globales comparten su interés no sin impudicia, y prestigiosas publicaciones económicas como el Wall Street Journal y The Economist discuten sesudamente las posibilidades de restauración de los derechos de propiedad y la apertura del mercado, que simula su avance socarronamente. Y, con todo, la represión política en Cuba permanece, como denuncian con angustia y riesgo personal los movimientos democráticos: en el último año las detenciones y actos de repudio contra la oposición han recrudecido.

Si bien en Cuba no se asoma la oportunidad de cambios políticos, la realidad ha demostrado que el régimen comunista no está negado a las transacciones comerciales en enclaves, zonas económicas especiales y complejos turísticos más excluyentes que aquellos de la época de Batista. Esto no debería sorprender; los Estados Unidos llegan tarde al festín que las corporaciones europeas y latinoamericanas han celebrado con acusado desinterés hacia las libertades y el bienestar del poblador común del último cuarto de siglo.

Queda abierta la oportunidad de que el presidente Obama aproveche la ocasión para una declaración inspiradora a favor de la democracia en presencia del comandante Castro, allí, en plena Plaza de la Revolución. O quizás los Stones lleguen a tener un gesto generoso para las libertades de su audiencia. Pero, mientras esto no ocurre, los demócratas del mundo pueden lamentar esta sympathy for the devil.

Guillermo Aveledo | @GTAveledo

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

¿Tambalea Merkel? No, ella mantiene su curso

La canciller federal Angela Merkel mantiene consecuentemente su camino de búsqueda de compromisos europeos y soluciones políticas a la migración […]

Por: Nico Lange 17 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La canciller federal Angela Merkel mantiene consecuentemente su camino de búsqueda de compromisos europeos y soluciones políticas a la migración de refugiados, a pesar del fortalecimiento del partido populista de derecha AfD.

Canciller Merkel en reunión de Europeans People Party ©Europeans People Party
Canciller Merkel en reunión de Europeans People Party ©Europeans People Party

Finalmente sucedió que Alemania se convirtió en un país europeo normal, ya que los resultados de las recientes elecciones regionales muestran que la conformación de un gobierno estable es muy difícil. El sistema de partidos se puso en movimiento. Catalizados por el tema de los refugiados, los populistas están en ascenso. Crece el espacio de protesta respecto a temas como migración, islam y anti-Unión Europea. Nunca antes en la historia de la República Federal un partido de protesta había sido tan exitoso como la AfD (Alternativa para Alemania) en las tres elecciones regionales del 13 de marzo.

Ya durante los últimos meses el tema de la inmigración de refugiados ha repolitizado y polarizado a Alemania. Después de años de relativa tranquilidad política y de bienestar económico, el tema de los refugiados lleva a duras controversias, que se expresan también en las familias y amistades y dentro de los propios partidos políticos. El clima de discusión en la sociedad se volvió claramente más áspero.

Se trata del futuro de la Unión Europea

Las líneas divisorias respecto a la política de migraciones no se corresponden con las líneas programáticas de los partidos políticos alemanes. Por eso fue posible que los presidentes de las provincias pertenecientes al Partido Verde y el SPD (Partido Socialdemócrata) ganaran sus elecciones provinciales justamente por haber apoyado a la canciller Merkel. Mientras que candidatos de la CDU (el partido de Merkel) no pudieron alcanzar nada debido a una actitud de distanciamiento, que fue percibida por los electores como una muestra de inseguridad.

Los ciudadanos inseguros, los medios de comunicación y los socios europeos miran con gran tensión a la canciller Merkel: ¿va a cambiar el rumbo? La respuesta claramente es no. Ella va a mantener su curso.

Esto es así por tres motivos: en primer lugar, Merkel sigue convencida de que la gestión de los refugiados debe ser organizada a nivel europeo y en conjunto, y que esto no solamente es necesario sino posible, a pesar de todas las dificultades. Para ella, así como lo fue también la gestión de la crisis de la deuda, esto es determinante para la integración europea. El futuro de la Unión Europea está en juego.

Aun no compartiendo esta opinión, se debe tomar nota de que Merkel y la dirección de la CDU se alinean en la tradición de Adenauer y de Kohl, de una posición fundamentalmente europeísta. Por eso se van a seguir oponiendo en forma consecuente al proceso de renacionalización de la política en Europa, en el que ven una amenaza a la unificación europea.

En segundo lugar, las elecciones de los estados federales recientemente desarrolladas justamente mostraron que el haber asumido las posturas populistas del partido AfD, legitimaron a ese partido y lo colocaron en el centro de la atención social, pero no significaron ningún tipo de ventajas a los otros partidos que lo hicieron. Por ejemplo, el presidente del estado federal de Sajonia-Anhalt, Reiner Haseloff, miembro de la CDU, exigió a Merkel establecer un máximo de inmigrantes y, sin embargo, en su estado la AfD consiguió un 24,2 % de votos en las lecciones.

Endurecimiento de los discursos

El jefe del SPD, Sigmar Gabriel, aceptó entrar en un debate sobre la envidia respecto a los servicios sociales que reciben los refugiados. Sin embargo, su partido perdió la mitad de sus votos en dos de las elecciones provinciales. Esto comprueba que para el partido de Merkel no hay nada para ganar en un cambio de rumbo sobre este importante tema.

En tercer lugar, la difícil formación de coaliciones en los tres estados federados donde hubo elecciones el 13 de marzo podría tener como consecuencia que la CDU participara en los tres gobiernos. La posición de Merkel respecto a las decisiones políticas sobre asilo, migración e integración, en el Bundesrat (Cámara de los estados federados), podrían entonces verse fortalecidas.

En este marco queda claro que Merkel no se va a apartar de su línea a pesar de las difícilmente comprensibles constelaciones político-partidarias y del preocupante fortalecimiento del AfD en las elecciones provinciales. Esto significa naturalmente también que para mantener la aceptación de la ciudadanía a mediano y largo plazo debe haber resultados claros y reconocibles en la política sobre las migraciones. La entrada de refugiados, calificada por Wolfgang Schäuble como «rendez vous» con la globalización, lleva a los alemanes a entender qué tanto cambió la República Federal y cuánto va a cambiar todavía.

Nico Lange | Director adjunto del Departamento de Política y Asesoramiento y Director del Departamento de Política Interior de la Fundación Konrad Adenauer.

Publicado en Die Presse

 

Nico Lange

Nico Lange

Director de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington, DC, EUA

¿Estamos preparados para proteger infraestructuras críticas?

La aparición en Uruguay por primera vez de un brote del virus del dengue autóctono causado por la transmisión del […]

Por: Rosario Rodríguez 16 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La aparición en Uruguay por primera vez de un brote del virus del dengue autóctono causado por la transmisión del mosquito Aedes Aegypti plantea como interrogante si estamos prontos para afrontar nuevos riesgos que puedan afectar la seguridad de nuestro país.

Las infraestructuras vitales y estratégicas para el país deben ser protegidas. Foto: Rjcastillo [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons
Las infraestructuras vitales y estratégicas para el país deben ser protegidas. Foto: Rjcastillo [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons
La clave en la solución a este y otros problemas radica en la prevención, en tener un sistema de respuesta frente a las crisis y en la coordinación interinstitucional.

Algunos acontecimientos naturales recientes hacen pensar en situaciones críticas que parecen pasar inadvertidas para las noticias. Las crecidas de los ríos suponen la evacuación de personas que viven en los lugares inundados hacia otros puntos de las ciudades afectadas, hacia donde esas personas no quieren ir, por temor a los robos en sus casas desalojadas. Con las intensas lluvias pueden aparecer riesgos sanitarios y transformarse en epidemias, debido a la basura doméstica, el desborde de alcantarillas y la presencia de animales y sus desechos.

Fuertes vientos nos dejan sin servicio de energía eléctrica. Escasea el agua potable al romperse líneas de bombeo. Caminos rurales usados para transporte de cargas pesadas como maderas y granos, destruidos por las lluvias, provocan un colapso vial.

Pero no solo los desastres naturales desafían la seguridad. Existen otras posibles amenazas, de terceros con voluntad de incidir y de pretender imponerse, que pueden afectar a un país o a una región. Pensemos en acciones que pongan en peligro funciones básicas para nuestra sociedad. Un ataque cibernético puede hackear el sistema informático y afectar, por ejemplo, a redes bancarias y a la economía del país. Pensemos en los atentados terroristas y en el crimen organizado transnacional. Se trata de riesgos en sectores que si por algún motivo cesaran de funcionar, acarrearían perjuicios para el país y su población. Se trata de estructuras estratégicas denominadas críticas porque requieren por su importancia ser protegidas, como el suministro de energía y de agua, la salud, el transporte, el sistema informático y el financiero.

La política de defensa nacional aprobada en 2014 señala las amenazas que pueden alterar la paz y el bienestar social de las personas: el deterioro del medioambiente, la aparición de pandemias, el crimen organizado, los actos terroristas, el espionaje y ataques cibernéticos, entre otros. Asimismo, establece como lineamientos estratégicos de la defensa nacional «proteger y fortalecer las infraestructuras vitales y estratégicas para el país, de las cuales dependan la provisión de los servicios y recursos esenciales, como ser energía, agua, transporte y comunicaciones […] proteger al Uruguay de ataques cibernéticos […] y prevenir las actividades del crimen organizado» (decreto 105/014 del Poder Ejecutivo).

La pregunta es cómo se van a proteger los principales sectores críticos y garantizar la seguridad. Siempre será menos costoso prevenir y anticiparse a las eventuales amenazas a las infraestructuras estratégicas. Se precisa trabajo en conjunto porque la forma de enfrentarlas requiere de una respuesta integral entre todos los sectores involucrados. Por eso, desde su lugar, las distintas organizaciones tienen que contribuir a planificar estrategias pensadas a mediano y largo plazo, y coordinar líneas de acción para responder a las crisis que afecten al país. El éxito estará entonces en la prevención y cooperación entre las diversas instituciones así como en la coordinación de planes multisectoriales.

Entre las herramientas de que dispone el Estado uruguayo para responder a algunos de esos desafíos se encuentra el Sistema Nacional de Emergencia, dependiente de la Presidencia de la República. En el caso del dengue, ante el peligro de la aparición de la enfermedad el sistema ya había elaborado en 2014 un protocolo de actuación, denominado Plan de Respuesta Nacional, que ha tenido muy buenos resultados y sirve para generar algo similar en otros ámbitos institucionales al momento de enfrentar una eventual crisis. Es necesario para ello contar con información sobre los acontecimientos que pueden acaecer en aquellas áreas hacia donde deben orientarse el esfuerzo de las entidades gubernamentales según sus competencias y responsabilidades y las interacciones entre estas.

En conclusión, para enfrentar los riesgos que pudieran afectar a las infraestructuras críticas (energéticas, de transporte, cibernéticas, entre otras) se requiere tener una visión multidimensional con una respuesta multisectorial. Solo así se podrá contar con organizaciones pensadas para diseñar planes de acción integrados que atiendan a las diversas amenazas a las cuales se enfrenta el país y brindar una respuesta adecuada. Ser proactivo en lugar de reactivo le cuesta mucho menos a un Estado como el nuestro, que tiene limitados recursos humanos y materiales.

Rosario Rodríguez | @mdelR33

Rosario Rodríguez

Rosario Rodríguez

Uruguaya. Magíster en Ciencia Política, asesora en temas de seguridad y defensa.

Petróleo en Uruguay

Los avances en materia de exploración en búsqueda de petróleo han llevado el tema al primer plano en Uruguay. Más […]

Por: Redacción 14 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los avances en materia de exploración en búsqueda de petróleo han llevado el tema al primer plano en Uruguay. Más allá de que se pueda concretar la extracción y explotación comercial de este recurso, vale la pena analizar esta posibilidad y sus posibles efectos.

Molinos de viento cambian el paisaje. © Ignacio Estrada
Molinos de viento cambian el paisaje. © Ignacio Estrada

En estas semanas hemos vivido en Uruguay una pequeña fiebre que ha ocasionado mucha cobertura en las noticias y expectativa en la gente. No me refiero al dengue ni a los Rolling Stones, sino a los avances en materia de exploración en búsqueda de petróleo. Parece mucho más factible no encontrar petróleo que sí encontrarlo, según la probabilidad del 20 % mencionada por autoridades. Y si hubiese petróleo y se pudiese extraer, la explotación comercial comenzaría a ocurrir recién en el año 2023. De todas formas, vale la pena analizar esta posibilidad y sus efectos.

En primer lugar habría que conocer a fondo qué aportaría el petróleo a nuestro país no solo en materia económica, sino también ambiental y social. ¿Cuántas ganancias dejaría para el país, o sea, cuál es el impacto económico esperado? ¿Cuál es el costo ambiental de la extracción que se llevaría a cabo? ¿Y cuál es el impacto previsto en la población? Medir los tres posibles impactos es fundamental, porque una valoración de estos puede dar una mejor idea de si estamos ante una posibilidad con amplios beneficios o con solamente uno. Además hay que tener en cuenta la variabilidad de los beneficios económicos ¿Qué pasa si el barril baja de precio drásticamente? A menudo los costos de un proyecto son seguros, pero los beneficios no tanto. Y hay ciertos costos ambientales (el calentamiento global que ocasiona el petróleo, por ejemplo) que deben pesar en nuestra mente especialmente, porque estamos dejando a nuestros hijos un planeta con graves problemas, donde las acciones de cuidado deberán ser mucho más audaces que hasta ahora.

Otra mirada que habría que aplicar para la exploración de petróleo es de tendencias de largo plazo. Actualmente las energías renovables han logrado una participación importante en la generación de energía, en nuestro país y en muchos países más. A futuro se prevé que ganen aún más espacio. ¿No reducirá ello la necesidad de petróleo en el mundo? Por ejemplo, en Uruguay 70 % del petróleo se usa para transporte. Ya vemos en las calles taxis eléctricos, pronto veremos seguramente muchos autos eléctricos (aprovechando la energía eólica, sobre todo en las noches, cuando la demanda baja y se podrían cargar los autos). ¿Convendría quizás apostar más a las energías renovables para el transporte y también para la exportación?

Finalmente, sobre el petróleo: ¿tenemos la mirada puesta en el objetivo correcto? Porque si de generar riqueza se trata, con proyectos de inversión de varios años que luego dan beneficios, tendríamos que estar invirtiendo más en la educación. Se ha comprobado que la educación tiene un impacto directo y muy importante en el crecimiento de una economía; tiene una probabilidad de beneficios mucho mayor al 20 % que promete la búsqueda de petróleo; y en nuestra sociedad de conocimiento será cada vez más determinante de cuáles países avanzan y cuáles no. Algunos países con población similar a la nuestra (Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Israel, Nueva Zelanda, Singapur, Suiza) tienen un producto interno bruto per cápita y un grado de avance y bienestar muchísimo mayores al uruguayo; podemos comprobar todo lo que se puede hacer sin necesidad de petróleo, pero con educación, ingenio y visión.

Ignacio Estrada | @ignacioestrada77

Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Crisis de investidura o el «hung parliament» a la española

[vc_row][vc_column][vc_column_text] Por primera vez en su historia institucional, España fracasa en formar gobierno luego de unas elecciones y llega a […]

Por: Carmen Beatriz Fernández 10 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

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Por primera vez en su historia institucional, España fracasa en formar gobierno luego de unas elecciones y llega a un «Parlamento ahorcado».

Campaña electoral en España - Foto: Carmen Beatriz Fernández
Campaña electoral en España – Foto: Carmen Beatriz Fernandez
Campaña electoral en España - Foto: Carmen Beatriz Fernández
Campaña electoral en España – Foto: Carmen Beatriz Fernández

Los británicos tienen un término peculiar, sin equivalente en el idioma español, para referirse a esa situación parlamentaria en la que constituir gobierno se dificulta porque ningún partido logró la mayoría absoluta: hung parliament o Parlamento ahorcado.

España fracasa a la hora de formar gobierno, como consecuencia directa de que el bipartidismo tradicional ha totalizado cerca del 50% del voto nacional en las recientes elecciones. Tradicionalmente los dos grandes partidos acumulaban cerca de un 80 % de la votación, dejándole el 20 % restante a los partidos regionalistas. Esa proporcionalidad electoral cambió, quizás definitivamente.

El bipartidismo llegó a su fin para darle paso a una nueva especie: un tetrapartidismo al que los actores no están habituados y que deben empezar a conocer: en sus formas, estilos y habilidades negociadoras. Luego de que Rajoy rechazara asumir la investidura que le propuso el rey Felipe, no era nada fácil formar gobierno para el líder del PSOE Pedro Sánchez, y este lo sabía. Las posiciones estaban tomadas desde su inicio y no había actores dispuestos a ceder. Por ello, la puesta en escena parlamentaria para lograr gobierno calzó más bien con una invocación a lo electoral.

El nuevo tetrapartidismo puede intentar clasificarse desde el plano ideológico con el tradicional eje izquierda-derecha, pero en su intento de investidura y tras la alianza con Albert Rivera, Pedro Sánchez invitó a pensar desde otro eje: el cambio o la continuidad. Era un marco de análisis mucho más perjudicial al PP y que ponía a Podemos en la difícil coyuntura de escoger sumarse al cambio o votar como lo iba a hacer el Partido Popular de sus antípodas, como a la postre hizo.

Sánchez no logró la investidura pero es muy probable que haya mejorado sus propias opciones de cara a una probable nueva elección, al igual que Albert Rivera con Ciudadanos. Desde hace casi un quinquenio los estudios oficiales del Centro de Investigaciones Sociológica (CIS) venían poniendo a la clase política como principal problema del país, solo después del desempleo y el terrorismo. Hay una crisis política estructural que viene asociada a la corrupción como gran tema de la agenda y que induce a identificar culpables. Y los aparentes culpables fueron castigados el 20 de diciembre pasado.

Restan unas siete semanas de plazo para que haya un nuevo intento de constituir gobierno. En el ínterin se prevé que el rey Felipe tenga una nueva ronda de conversaciones con los principales líderes partidistas. El rol del rey en esta crisis es muy importante, pues la monarquía ofrece ese soporte difuso al sistema que tan bien definió el politólogo canadiense David Easton. Este autor distinguió dos niveles de apoyo político: el soporte difuso y el específico. El soporte difuso está ligado a la legitimidad del sistema, en forma amplia, mientras que el soporte específico está más ligado a la ejecución y la gestión, a la calidad del gobierno. Es decir, la monarquía viene ofreciendo el apoyo difuso al sistema político español aunque se ponga en duda la eficacia democrática, más vinculada a los partidos históricos. Hasta ahora el rey Felipe ha venido siendo el gran ganador de la crisis de investidura. Un 74 % de los españoles apoya sin reservas el rol que ha venido desempeñando el rey en este proceso, y la aceptación toca incluso a los votantes de Podemos, quienes se supone son antimonárquicos de convicción, segmento donde tiene un 59 % de aceptación (Metroscopia, febrero de 2016). Y ello en el medio de una crisis monárquica sin precedentes que transcurre en paralelo.

España debe buscar una buena traducción para su hung parliament. Por lo pronto, una posible nueva cita en las urnas para el «descuelgue» ya tiene fecha: el 26 de junio.

Carmen Beatriz Fernández | @carmenbeat

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Carmen Beatriz Fernández

Carmen Beatriz Fernández

Consultora política internacional. CEO en DataStrategia. Urbanista. MBA (IESA), MA Political Campaigning (University of Florida), aspirante doctoral ). Investigadora del Center for Internet Studies and Digital Life de la Universidad de Navarra, España, donde es aspirante doctoral y docente. Enseña comunicación política en el IESA (Venezuela y Panamá)

Ana Frank no murió

Entrado ya aquel mes de marzo de 1945, las tropas aliadas habían logrado avanzar enormemente sobre la ya derrotada Alemania […]

Por: Diego Silveira Rega 9 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Entrado ya aquel mes de marzo de 1945, las tropas aliadas habían logrado avanzar enormemente sobre la ya derrotada Alemania nazi y el horror de los campos de concentración había quedado al desnudo con la paulatina liberación de estos.

Unknown photographer; Collectie Anne Frank Stichting Amsterdam - Website Anne Frank Stichting, Amsterdam
Unknown photographer; Collectie Anne Frank Stichting Amsterdam – Website Anne Frank Stichting, Amsterdam

Apenas unos días antes de que el campo de Bergen-Belsen fuera liberado por los británicos, una epidemia de tifus terminó con la vida de la joven Ana Frank entre los alambrados de púa que encerraban aquel horror que aún hoy, 71 años después, resulta imposible de explicar.

Poco se puede agregar sobre la historia de Ana que no haya sido dicho. Pero pienso que, al recordarla, no debemos realizar un viaje que se pretenda como histórico sino que debemos recorrer su historia, las páginas de su diario, su periplo fatal, con los ojos de quienes vivimos y sufrimos este siglo XXI.

¿De verdad podemos afirmar que estamos mucho mejor de lo que estaban quienes vivían en las fatídicas décadas del treinta y del cuarenta?

¿Somos realmente tan distintos de quienes nos legaron aquel mundo?

Naturalmente que hemos avanzado en muchos aspectos y de manera muy positiva. Jamás volvimos a enfrentar un conflicto armado de las dimensiones de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Hemos avanzado en materia científica y hemos dado pasos inimaginables en el campo de la salud, la genética, la investigación, la tecnología y el progreso económico.

A pesar de los cientos de conflictos que se sucedieron y se suceden a lo largo del planeta en lo que quedó del siglo XX y en lo que va del XXI, el mundo nunca más se vio envuelto en un conflicto global como los de principios de siglo; nunca más tuvimos una guerra total.

Pero hay algunas interrogantes que no podemos dejar de plantearnos. ¿Hemos evolucionado como humanidad? ¿Hemos aprendido de los errores y horrores que cometimos en el pasado? ¿Vivimos en un mundo más tolerante y pacífico que el que idealizaron los fascismos y los totalitarismos de otrora?

Hemos enterrado en la historia al nazismo, al stalinismo, a las monarquías absolutas; pero no hemos podido desterrar el totalitarismo, el fundamentalismo religioso, el imperialismo y, mucho menos, hemos podido lidiar con la avaricia, el revanchismo, el odio y la violencia, no ya como sentimientos humanos, sino como «valores» que mueven a muchos Estados.

En tiempos de ISIS, de Boko Haram, de separatistas y nacionalistas fanáticos; en tiempos de arsenales nucleares y de guerras por el petróleo; en tiempos de desplazados, de refugiados, de inmigrantes ilegales abandonados a su suerte: ¿cuántos campos de concentración hay aún en el mundo?, ¿cuántos guetos?, ¿cuántos perseguidos por pensar, o peor aún, por nacer diferentes? ¿Cuántas Ana Frank hay aún en el mundo?

Miremos a nuestro alrededor, en las calles de nuestros barrios de este alejado y pacífico país, y pensemos cuántos niños siguen aún en la calle, desplazados en su propia tierra.

Me cuesta creer que el odio, la avaricia, la codicia, el rencor y la intolerancia sirvan para definir a la humanidad de nuestra era cuando se nos mire dentro de doscientos o trescientos años —si aún existimos— y que no nos puedan diferenciar tan claramente de las generaciones que llevaron al mundo a los horrores de la Primera y la Segunda Guerra Mundiales.

En aquel marzo de 1945, Ana Frank dejó este mundo en medio de una verdadera pesadilla de crueldad y horror; pero en estos 71 años, miles y miles de Anas han perecido, víctimas del odio, de la intolerancia y de la indiferencia humanas, y aún hoy convivimos con muchas Ana Frank sin saberlo.

Ojalá su historia nunca muera y se haga presente generación tras generación como símbolo de lo que somos capaces de hacer los humanos en nuestro camino, que cada vez más se va transformando en un camino hacia la autodestrucción.

Diego Silveira Rega | @Diegosilveirar

Diego Silveira Rega

Diego Silveira Rega

Uruguayo. Miembro de la Red Humanista por Latinoamerica

Un tsunami llamado Trump

Donald Trump es el verdadero tsunami que ha estremecido la campaña de las primarias republicanas y se transformó en una […]

Por: Jorge Dell'Oro 9 Mar, 2016
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Trump en campaña.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Donald Trump es el verdadero tsunami que ha estremecido la campaña de las primarias republicanas y se transformó en una pesadilla para el partido. El transgresor millonario y estrella de la telerrealidad, saborea su victoria del supermartes, donde ganó en siete estados en las primarias, frente a los cuatro triunfos de Cruz y la primera victoria de Rubio.

Trump en campaña.
Foto: Página oficial ‹www.facebook.com/DonaldTrump›

Su discurso está dirigido a esos millones de estadounidenses, en gran parte humildes y maltratados por la administración Obama, que se sienten traicionados por los políticos tradicionales de los Estados Unidos. A ellos, Trump promete devolver la grandeza a su país.

Después de la derrota en Iowa, en el arranque de las primarias, el candidato republicano se comporta como un verdadero animal político. Actúa como un outsider y ha logrado que la opinión pública esté pendiente de sus declaraciones, no exentas de polémicas frases que en algunos inspiran temor. Quizás pueda ser comparado al también republicano Barry Goldwater, quien disputó la presidencia con Lyndon B. Johnson en 1964.

Sin duda Trump es carismático y brutal. Además posee un manejo de la telepolítica como ningún otro de sus contrincantes. Su imagen y popularidad fue construida desde hace muchos años. Hoy se planteó una estrategia de comunicación que está resumida en esta frase: No importa si hablan bien o mal de ti, lo importante es que hablen de ti, y los hechos están demostrando que mal no le va. A pesar de su fortuna, la inversión publicitaria es menor que la de Hillary. Hábilmente maneja de manera tal sus presentaciones que logra una inmensa cobertura gratuita en la prensa[1] y las redes sociales[2] para impulsar su campaña, y cada evento es armado para producir el mayor impacto mediático posible.

Él mismo les ordena a los fotógrafos y camarógrafos que registren las masivas concurrencias a sus actos y si no lo hacen se los reprocha acaloradamente.

Suele decir: «Nadie consigue concurrencias como las mías», «Nosotros rompimos récord. Y yo no tengo una guitarra». Elton John dijo: «Tú consigues las mayores muchedumbres en el mundo para alguien sin guitarra».

Su equipo está en cada detalle. La forma como arma sus plateas es un ejemplo: coloca a grupos de sus seguidores en plataformas altas detrás del candidato para que las cámaras no puedan perderse sus rostros.

Su estrategia, como él, es provocadora. Hasta el papa Francisco se ocupó de sus dichos. Ha sabido conectar con los más conservadores pero también con los que piensan que «tristemente, el sueño americano está muerto. Pero si fuera elegido presidente, lo traería de regreso más grande, mejor y más fuerte que nunca y haríamos a Estados Unidos grandioso de nuevo», como afirma uno de los mensajes que más cala hondo y es una de las columnas de su estrategia de comunicación.

La moneda está en el aire, veremos si cae a favor de Trump.

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge

 


[1] Trump consiguió un total de 22 horas y 46 minutos de tiempo gratuito al aire desde el 1 de mayo hasta el 15 de diciembre de 2015, solamente en el canal Fox News, de acuerdo con Media Matters for America.

[2] Los buscadores de Google y Facebook aumentaron un 92 % en sus rastreos de todo aquello que pudiera vincularse con Trump.

 

 

Jorge Dell'Oro

Jorge Dell'Oro

Argentino. Consultor en comunicación política

Camino al desarrollo

La inversión en infraestructura tiene un impacto directo en el crecimiento de una economía. Sin embargo, Latinoamérica destina actualmente a […]

Por: Ana Jacoby 7 Mar, 2016
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Máquina de vapor abandonada en el cementerio de trenes de Uyuni, Bolivia
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La inversión en infraestructura tiene un impacto directo en el crecimiento de una economía. Sin embargo, Latinoamérica destina actualmente a su infraestructura menos recursos que en la década de 1980. Lo poco que se invierte, se destina a obras que cuestan entre ocho y once veces más que en Europa. Mientras otros construyen carreteras, nosotros ponemos piedras en nuestro propio camino.

Máquina de vapor abandonada en el cementerio de trenes de Uyuni, Bolivia
Máquina de vapor abandonada en el cementerio de trenes de Uyuni, Bolivia | Foto: Jimmy Harris (2009), vía Creative Commons

Contar con acceso a agua potable, electricidad, puertos, vías y carreteras no solamente mejora la calidad de vida de los ciudadanos: también aumenta la productividad, disminuye los costos de producción, ayuda a diversificar la estructura productiva, promueve la generación de empleo, facilita el acceso a oportunidades educativas y la consecuente acumulación de capital humano.[i] Por todas estas razones, la inversión en infraestructura resulta vital para el crecimiento de una economía. Diversos autores han estudiado esta correlación positiva entre crecimiento económico e inversión en infraestructura en Latinoamérica. Entre ellos se cuentan Calderón y Servén, quienes observan que las mejoras en infraestructura en los períodos de 1991-1995 y 2001-2005 aportaron 1,1 puntos porcentuales al crecimiento económico en la región cada año.[ii] En este mismo sentido, un estudio de Standard & Poor’s[iii] estima que incrementar el gasto en infraestructura en un 1 % del PIB permitiría aumentar en tres años el tamaño de la economía brasileña en un 2,5 %, la argentina en un 1,8 % y la mexicana en un 1,3 %.

A pesar de esta evidencia respecto al impacto positivo de la inversión en infraestructura sobre el crecimiento económico, un estudio publicado recientemente por el BID demuestra que la inversión total en infraestructura en América Latina ha decrecido desde de la década de 1980.[iv] La caída respondió principalmente a la drástica reducción de la inversión pública a partir de los años noventa. Si en la década anterior rondaba el 3 % del PIB, desde 1989 comenzó a reducirse y desde entonces se mantiene en torno al 1,0 o 1,5 % del PIB. Este rezago se compensó parcialmente con inversión privada. La región ha sido líder en la materia, ya que entre 1990 y 2013 captó USD 680.000 millones, un 30 % más que las economías asiáticas de alto crecimiento y un 80 % más que las de África subsahariana. Sin embargo, la inversión privada no logró compensar la retirada del Estado, ya que pasó de 0,5 % del PIB en la década de 1980 a situarse entre el 1,0 y el 1,5 % desde entonces.

Para poder compensar la brecha de infraestructura, la región debería invertir alrededor del 5 % de su PIB por un período de tiempo prolongado, sostiene el estudio. Sin embargo, la realidad dista de este objetivo. Entre los años 2008 y 2013, el único país latinoamericano que se acercó al 5 % de inversión fue Nicaragua. México cuenta con el menor nivel de inversión en la región, cercano al 1,5 % de su PIB. Varias de las grandes economías regionales, como Argentina, Brasil y Chile, también se encuentran por debajo del promedio regional que ronda el 2,5%. Por su parte, países como China invierten más del 8 % de su PIB en infraestructura; Japón e India destinan un 5 % y otras economías industrializadas como Australia, Canadá, la República de Corea o Nueva Zelanda, emplean en ello alrededor del 4 % de su PIB.

Además de destinar pocos recursos a mejorar su infraestructura, Latinoamérica los gasta de manera poco eficiente. Como referencia puede tomarse un estudio del Tribunal de Cuentas Europeo,[v] que compara 24 proyectos viales ejecutados en España, Polonia, Grecia y Alemania entre los años 2000 y 2013. Luego de descontar las diferencias de precios resultantes de obras de ingeniería más complejas, como viaductos o túneles, el estudio concluye que el kilómetro de carretera cuesta en Europa un promedio de USD 178.000 por kilómetro. El país con costos más bajos de los cuatro es Alemania, en donde el kilómetro cuesta USD 116.000. Le siguen Grecia con USD $ 164. 000, España con USD 215.000 y Polonia con USD 218.000.

El costo del kilómetro de carretera en Latinoamérica es abrumadoramente superior. Como ejemplo, podemos tomar la carretera mexicana que une las ciudades de Campeche y Mérida. Según informó el gobierno a fines de 2012, el costo de los 149 kilómetros de ruta fue de un equivalente a USD 300 millones. De este modo, el costo por kilómetro fue cercano a los USD 2 millones, al tipo de cambio de ese momento. En el año 2010 se adjudicó en Bolivia la carretera Santa Bárbara-Caranavi-Quiquibey, de 184 kilómetros de extensión. El costo total del proyecto, financiado por Venezuela, fue de USD 257 millones, lo cual suponía un costo por kilómetro cercano a los USD 1,4 millones. En el año 2015 se rescindió el contrato a la empresa constructora por incumplimiento de los plazos de ejecución de la obra. En la provincia argentina de Santa Cruz se licitó también la construcción de 200 kilómetros de la ruta 47 por un monto cercano a los 1.200 millones de pesos argentinos. Al tipo de cambio de 2011, cuando se realizó la licitación, equivalen a USD 1,4 millones por kilómetro. Al tratarse de obras inconclusas, en los dos últimos casos no se puede conocer el costo final, que normalmente supera las estimaciones del proceso licitatorio. Más allá de las peculiaridades de cada obra, que pueden modificar relativamente los costos comparativos, las cifras resultan contundentes: Construir un kilómetro de carretera en Latinoamérica cuesta entre ocho y once veces más que en Europa.

Si Latinoamérica quiere achicar la brecha con el resto del mundo hay dos tareas que se imponen. La primera es aumentar el porcentaje de gasto que se destina a obras de infraestructura. La segunda es combatir aquellos factores que no permiten una asignación eficiente de recursos. La alternativa es permanecer rezagados, incomunicados y creciendo por debajo de nuestro potencial.

Ana Jacoby | @WAXJacoby

 


[i]. BID (2014). Megacities and Infrastructure in Latin America: What Its People Think, Washington: BID.

[ii]. Calderón, C. y L. Servén (2003). “The Output Cost of Latin America’s Infrastructure Gap.” en W. Easterly y L. Servén (eds.). The Limits of Stabilization: Infrastructure, Public Deficits and Growth in Latin America. Redwood City, CA: Stanford University Press.

[iii]. Standard & Poor’s (2015). “Global Infrastructure Investment: Timing Is Everything (and Now Is the Time”. Standard & Poor’s Ratings Services, McGraw Hill Financial.

[iv]. Serebrisky T., Suárez-Alemán A., Margot D., Ramírez M. (2015). Financiamiento de la infraestructura en América Latina y el Caribe: ¿Cómo, cuánto y quién? Washington: BID.

[v]. Tribunal de Cuentas Europeo (2013). ¿Se gastan correctamente los fondos de la política de cohesión de la UE destinados a carreteras?, Informe Especial n.º 5/2013, Luxemburgo: Oficina de Publicaciones de la Unión Europea.

 

Ana Jacoby

Ana Jacoby

Doctora en Ciencia Política (Freie Universität Berlin). Licenciada en Ciencia Política (Universidad de Buenos Aires). Profesora Investigadora en el Centro de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de Campeche, México. Ha sido consultora externa en proyectos del Banco Mundial y la Unión Europea y coordinadora de proyectos sobre medios de comunicación y democracia en la Fundación Konrad Adenauer.

70 días en la Casa Rosada

No hubo por ahora una crisis económica como algunos auguraban. El peronismo no lo vació de poder y la Argentina […]

Por: Redacción 4 Mar, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

No hubo por ahora una crisis económica como algunos auguraban. El peronismo no lo vació de poder y la Argentina restableció sus vínculos con el mundo. En los primeros setenta días de Mauricio Macri en la Casa Rosada hubo más sorpresas que certezas.

 

Macri ante el Congreso    © Presidencia de la Argentina
Macri ante el Congreso © Presidencia de la Argentina

El nuevo presidente proviene del PRO, un partido que rompió con el bipartidismo histórico de radicales y peronistas en la Argentina. No son pocos los funcionarios de Macri que aseguran que el secreto de su gestión es escuchar y dialogar. Dos palabras que estuvieron ausentes en el diccionario de los argentinos durante los últimos doce años en que Néstor y Cristina Kirchner manejaron el Gobierno.

En estos primeros setenta días hubo de todo. Desde medidas duras como la eliminación del cepo cambiario, pasando por el aumento de tarifas de luz, una política de despidos a empleados estatales de la gestión anterior, el inminente acuerdo con los holdouts para salir del default, una negociación con los maestros por el salario inicial y varias visitas de presidentes extranjeros. Entre todas estas medidas Macri privilegió su capacidad de diálogo con los diversos actores sociales: sindicatos, peronistas, Iglesia, diplomáticos, docentes y legisladores, entre otros.

La dura negociación que entabló el presidente con los denominados fondos buitre parecería llegar a su preciado fin. Así, se acordaría un pago a los bonistas que no habían logrado un acuerdo en 2005 y luego de 14 años de default la Argentina podría recuperar el crédito internacional. Hay señales que marcan este cambio de rumbo: las recientes visitas del primer ministro italiano Matteo Renzi y del presidente francés François Hollande más el anuncio de la llegada a la Argentina del presidente norteamericano Barack Obama. Es lo que se dice un cambio sustancial de clima político en la Argentina, si se compara con los días de tensión que se vivía con Cristina Kirchner.

El peronismo supo leer el cambio de vientos en el país. Un amplio sector del Partido Justicialista (PJ), liderado por el excandidato presidencial Sergio Massa, optó por mantener una oposición racional y dialoguista con Macri. Esta situación generó un debate interno y pases de factura en el peronismo. El único que se favoreció en todo este mar revuelto en el PJ fue el presidente.

Un sondeo de opinión que hizo hace unos días la consultora D’Alessio Irol para testear los niveles de aprobación y rechazo que generaron las primeras medidas de gestión presidencial destacó una equilibrada reacción de la ciudadanía ante esas medidas. Mientras que la eliminación del cepo cambiario fue la medida que recibió mayor aprobación, incluso de un sector representativo de votantes kirchneristas, la más cuestionada, sin dudas, fue la iniciativa de nombrar a los nuevos jueces de la Corte Suprema sin esperar el aval del Senado.

Precisamente, ahora el presidente se dispone a enviar al Congreso los pliegos de los jueces para ocupar dos vacantes en la Corte y anuncia un paquete de medidas económicas, impositivas y de reforma política para que se debatan en el Parlamento.

¿Podrá Macri amansar el ánimo de los diputados y senadores opositores en un Congreso donde no cuenta con mayoría propia? ¿Seguirá siendo útil en el tiempo su estrategia de diálogo y escucha? ¿Hasta cuándo podrá sustentar el presidente su poder con el discurso contra la «maldita herencia» recibida por el kirchnerismo?

Este es el gran desafío que enfrenta hoy el presidente argentino. La luna de miel fue demasiado corta para un jefe de Estado que recibió un país endeudado, con altos niveles de desocupación y pobreza, un Banco Central casi vaciado de arcas y una ciudadanía hambrienta de resultados inmediatos para mejorar su calidad de vida. Pero es lo que hay y así deberá enfrentarlo.

Martín Dinatale | @tachus Editor de política del diario argentino La Nación

Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Un supermartes que puede ser superdefinitivo

Este 1 de marzo tiene lugar uno de los hitos de campaña en la contienda por las nominaciones de los […]

Por: Federico Irazabal 29 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Este 1 de marzo tiene lugar uno de los hitos de campaña en la contienda por las nominaciones de los dos principales partidos políticos en Estados Unidos. Conocida como «supermartes», esta instancia electoral implica una serie de elecciones primarias simultáneas en 13 estados de la Unión, más el territorio de Samoa Americana.

 

Estados donde se celebran elecciones en el Supermartes.
Estados donde se celebran elecciones en el supermartes.

 

Si bien tanto demócratas como republicanos participan de  esta instancia, no en todos los estados se realizan elecciones para los dos partidos. Así, Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Minnesota, Oklahoma, Tennessee, Texas, Vermont y Virginia elegirán delegados tanto demócratas como republicanos, mientras que en Colorado y Samoa Americana solo habrá comicios del Partido Demócrata, y en Alaska y Wyoming solo votarán quienes escogerán al candidato del Partido Republicano o Grand Old Party (GOP).

La importancia de esta elección —que define el mayor número de estados y de delegados a ambas convenciones partidarias— ha sido decisiva en la historia reciente. Generalmente, el candidato con mejor performance en el supermartes termina siendo electo como representante de su partido. Aun así, la realidad se presenta con diferencias de cara a tan decisiva instancia.

Por el lado demócrata, Hillary Clinton aparece como favorita en el mayor número de estados. Los supuestos traspiés frente al ascendente Bernie Sanders —sensación de la campaña— parecen no haber inquietado a quien podría ser la primera mujer en presidir los destinos de los Estados Unidos. La tranquilidad de Hillary reside en algunas características del sistema electoral de ese país al que muchas veces, desde América Latina, subestimamos.

Al igual que sucede cuando se elige presidente, los partidos nominan a sus candidatos a través de un mecanismo de elección indirecta que funciona a partir de delegados electos en comicios dentro de cada uno de los estados. Estas elecciones tienen variantes locales en cuanto al carácter abierto o reservado a afiliados al partido, así como también a los niveles de proporcionalidad con la que se distribuyen los delegados.

A su vez, cada partido cuenta con sus particularidades para la conformación de sus respectivas convenciones. El Partido Demócrata, por ejemplo, reserva un cupo de 712 de un total de 4763 delegados para miembros destacados del partido, o figuras claramente identificadas con este, conocidos como superdelegados. Esta porción decisiva de quienes definen el candidato se compone de expresidentes, gobernadores, congresistas y representantes de organizaciones afiliadas al Comité Nacional Demócrata. La dirección partidaria se asegura con los superdelegados una carta que puede inclinar una elección sesgada por sobrerrepresentación en la participación electoral de algunos sectores.

Aunque estos superdelegados no tienen mandato de votación, en su mayoría respaldan la candidatura de Hillary Clinton, y en casos donde Sanders apareció triunfal, como New Hampshire, podrían modificar el resultado final. En este estado, Sanders conquistó 15 delegados, mientras que Clinton obtuvo 9. Sin embargo, de los 8 superdelegados con los que cuenta este estado, 6 ya han hecho público su apoyo por la exsecretaria de Estado, llevando la contienda a un virtual empate.

También hay que prestar atención a los tipos de adjudicación de escaños en las convenciones que otorga cada estado. A diferencia de la elección nacional, donde el partido que obtiene la mayor cantidad de votos en un estado gana todos los delegados de esa circunscripción, la distribución en las primarias presenta variados niveles de proporcionalidad. Si bien existen estados donde el ganador lo lleva todo, otros tienen una distribución proporcional entre los candidatos que compiten.

Esta parece ser la esperanza tanto de Marco Rubio como de Ted Cruz de no ser derrotados definitivamente por Donald Trump en la contienda republicana del supermartes. El partido del elefante ha visto caer recientemente las candidaturas del gobernador de New Jersey, Chris Christie —quien ya hizo público su apoyo a Trump—, y nada menos que la de Jeb Bush, exgobernador de Florida e hijo y hermano de presidentes norteamericanos. La marcha del Trump Train, de la mano de propuestas arriesgadas y con un fuerte tinte autoritario y racista, parece encaminarse a la nominación del GOP. Salvo que se dé una distribución en tercios en el supermartes, este inclinará la contienda hacia dos candidatos —probablemente Trump y el mejor posicionado de Rubio o Cruz—, y quedará como próximo mojón de campaña la instancia del 15 de marzo, donde bajo un régimen de ganador lo lleva todo, habrá elecciones en dos distritos clave: Florida y Ohio.

Federico Irazabal | @firazaba

Federico Irazabal

Federico Irazabal

Sociólogo; consultor en comunicación política; integrante del equipo de redacción de Diálogo Político.

Perú elige. Los candidatos

Los principales candidatos Keiko Fujimori Higuchi. Limeña, 40 años, líder de Fuerza Popular, hija del expresidente Alberto Fujimori (actualmente en […]

Por: Redacción 29 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los principales candidatos

Keiko Fujimori Higuchi. Limeña, 40 años, líder de Fuerza Popular, hija del expresidente Alberto Fujimori (actualmente en prisión). Fue primera dama de 1994 al 2000, congresista del 2006 al 2011 y candidata presidencial en el 2011 (perdió en segunda vuelta).

Fortalezas: se estima que dos tercios de sus partidarios son personas que aprueban la administración de su padre, al que se le atribuye haber derrotado al terrorismo y la delincuencia. Es popular en las zonas rurales y entre las mujeres más pobres. Debilidades: las conexiones con su padre, falta de experiencia política y financiamiento cuestionable.

Pedro Pablo Kuczynski. Limeño, 77 años, líder de Peruanos Por el Kambio. Fue ministro de Energía y Minas en el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry, así como ministro de Economía y Finanzas y presidente del Consejo de Ministros durante el gobierno de Alejandro Toledo.

Fortalezas: es visto como candidato con experiencia y no corrupto, tiene buenas relaciones internacionales. Debilidades: solo es fuerte en Lima, entre las clases medias y altas, visto como candidato de los ricos. Tenía doble nacionalidad peruana y estadounidense, y es fuertemente criticado por eso. Se cuestiona su capacidad para gobernar debido a su avanzada edad.

Alan García. Limeño, 66 años, líder del Partido Aprista Peruano. Fue diputado constituyente entre 1978 y 1985, senador vitalicio de 1990 a 1992. Ha sido presidente del Perú de 1985 a 1990 y de 2006 a 2011.

Fortalezas: experimentado en el gobierno, carismático. Debilidades: recibe fuertes cuestionamientos por sospechas de corrupción.

César Acuña Peralta. Cajamarquino, 63 años, líder de Alianza Para el Progreso. Fue congresista por el departamento de La Libertad entre 2000 y 2006, alcalde de la ciudad de Trujillo entre el 2007 y 2014, y electo presidente regional de La Libertad en 2014 pero renunció en 2015 para ser candidato presidencial.

Fortalezas: fuerte identificación con los sectores populares; exitoso hombre de negocios (educación universitaria). Debilidades: escándalo de plagio en su tesis universitaria y apropiación de una publicación entera, dificultades para hablar en público, acusaciones de violencia doméstica y de clientelismo.

Julio Guzmán. Limeño, 45 años, líder de Todos Por el Perú. Se ha desempeñado como asesor del BID y ocupó el cargo de viceministro de MYPE e Industria y secretario general de la Presidencia del Consejo de Ministros al principio del gobierno actual.

Fortalezas: es visto como outsider, popular entre los votantes más jóvenes, no tiene cargos por corrupción, es enérgico y joven. Debilidades: poca experiencia en cargos políticos, se ha contradicho en sus propuestas, tiene problemas en el registro de su candidatura por irregularidades en sus procesos de elección interna.

Principales propuestas de los candidatos

Keiko Fujimori. Dinamizar el desarrollo regional, tecnificar la agricultura, reforzar los organismos de evaluación y fiscalización ambiental, crear el Consejo Nacional de Infraestructura y Servicios Públicos, reformar el ministerio de Economía, acabar con los trámites para las mypes, promover la inversión pública (shock de inversión), dar incentivos a empresas que contraten jóvenes, estandarizar el TUPA.

Alan García. Reformar el sistema privado de pensiones, reducir las tasas por el uso de tarjetas de crédito, que los jóvenes gocen del seguro social de sus padres hasta que terminen sus estudios o tengan empleo, crear un Ministerio de la Juventud, utilizar a las Fuerzas Armadas como apoyo de la Policía Nacional para combatir la delincuencia, crecer al 6 % anual con obras, inversión y empleo.

Pedro Pablo Kuczynski. Refundar la Policía Nacional, cambiar la composición del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), aumentar el sueldo mínimo a S/ 850, eliminar los trámites que dificultan la inversión y el desarrollo, otorgar incentivos tributarios a la pequeña y mediana empresa, reducir el impuesto general a las ventas (IGV) del 18 % al 15 %, modificar la Ley de Fortalecimiento de la Responsabilidad y Transparencia Fiscal, crear un seguro de desempleo, lanza el Ministerio de Apoyo a las Regiones, aprobara una ley de igualdad de salarios para el hombre y la mujer.

César Acuña. Aumentar de S/ 750 a S/ 900 el sueldo mínimo vital y para los jubilados asignar una pensión no menor a los S/ 750, construir tren bala de Tumbes a Tacna, dar al Centro de Planeamiento Estratégico (Ceplan) rango de ministerio, reabrir el Consejo Nacional de Descentralización (CND), dar muerte civil a los funcionarios corruptos, crear un programa de servicio policial comunitario, eliminar el impuesto a la renta por tres años a las mypes que decidan formalizarse.

Julio Guzmán. Crear un comando de acción rápida para combatir la delincuencia y el crimen organizado, potenciar la educación inicial en el ámbito de la población en pobreza y para las clases medias, integrar los cuatro sistemas de salud que actualmente operan en el país, implementar un observatorio de seguridad que articule las diferentes instancias gubernamentales, crear módulos digitales de atención al ciudadano en todas las provincias del país, crear un fondo de garantía para que estudiantes accedan a crédito educativo privado.

Informe preparado por Víctor Rojas, director de NDI Perú.

Redacción

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Perú elige

El 10 de abril se realizará la primera vuelta de las elecciones en el Peru. Datos electorales El padrón está compuesto […]

Por: Redacción 26 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El 10 de abril se realizará la primera vuelta de las elecciones en el Peru.

Datos electorales

El padrón está compuesto por 22.901.954 electores hábiles. El 50,38 % son mujeres. Hay 6.927.437 de electores (30,25 %) menores de 30 años y 5.104.543 (22,29 %) entre 30 y 39 años. Están habilitados 884.924 electores en el extranjero (3,9 %).

El contexto

Luego de cinco años de la llegada al poder de Ollanta Humala (centroderecha), encabezando una coalición de izquierda y centroizquierda, el próximo 10 de abril los peruanos acudirán a las urnas para celebrar elecciones generales en las que se escogerán un presidente y dos vicepresidentes, 130 representantes al Congreso y cinco representantes al Parlamento Andino.

Las encuestas de inicios de año han revelado algunos movimientos importantes en las preferencias del elector. Lideran los candidatos Keiko Fujimori, Julio Guzmán, Pedro Pablo Kuczynski y César Acuña, en este orden.

Julio Guzmán salió de la categoría «Otros» para ubicarse en el quinto lugar, según las encuestas de enero de CPI, DATUM e IPSOS. Encuestas posteriores, de finales de enero (GFK) y comienzos de febrero, ya lo ubican en el segundo lugar. Sería el único candidato con probabilidades de ganar (41 %) en segunda vuelta contra Keiko Fujimori (42 %), según DATUM.

Otros candidatos empezarían a subir levemente: Alfredo Barnechea (Acción Popular) y Verónika Mendoza (Frente Amplio), quienes ya se encontrarían en empate técnico con las candidaturas estancadas de los expresidentes Alan García y Alejandro Toledo. Otros que parecen haberse estancado son Pedro Pablo Kuczynski y César Acuña, que disputan entre ellos el tercer y cuarto lugar en estos dos últimos meses, sin registrar grandes fluctuaciones desde el año pasado. Los escándalos por plagio de los títulos universitarios de César Acuña han afectado en forma considerable su impulso en la contienda.

Dos de los 19 partidos que se presentan están siendo investigados por presuntos incumplimientos a las normas electorales y podrían ser sancionados hasta con el retiro de la contienda. Estos son Todos por el Perú, de Julio Guzmán, por irregularidades en el proceso de elección interna, y Alianza Para el Progreso, de César Acuña, por compra de votos. Sobre Guzmán ya hay un fallo del JNE en su contra que desconoce la legitimidad de los organismos internos que lo eligieron como candidato; ahora queda en manos del Jurado Electoral Especial Lima Centro 1 decidir si invalida su candidatura. Sobre Acuña hay dudas, ya que no se sabe a ciencia cierta si se le juzgará según las nuevas modificaciones a la Ley de Partidos Políticos que sancionan estas anomalías.

La lucha por el Congreso

Un total de 2470 postulantes corren como candidatos al Congreso, entre los que se encuentran artistas, deportistas y congresistas que buscan reelegirse. Dentro de los cinco primeros partidos ubicados en las encuestas, hay 56 postulantes a congresales que se encuentran sentenciados por casos penales (24) o civiles (32).

Carrera presidencial

De acuerdo con los datos de DATUM relevados del 5 al 8 de febrero de 2016, las intenciones de voto se ordenan así:

Respaldo: Keiko Fujimori 35 %; Guzmán 17 %, Kuczynski 11 %, Acuña 8 %; García 4 %; Barnechea 2 %; Mendoza 2 %; Toledo 2 %.

Antivoto: García 40 %; Keiko Fujimori 18 %; Toledo 16 %; Acuña 10 %; Urresti 3 %; Kuczynski 1 %.

En síntesis

Keiko Fujimori estará en la segunda vuelta. No está claro aún quién será su contendor.

Los electores parecen no apreciar diferencias entre las propuestas de los candidatos en temas de seguridad, economía y corrupción.

El candidato Guzmán está con respiración asistida. Si se mantiene en carrera tiene buenas oportunidades de colarse en la segunda vuelta, pero si queda por fuera sus simpatizantes buscarán un candidato similar, que podrían ser Verónika Mendoza (Frente Amplio, izquierda) o Alfredo Barnechea (Partido Acción Popular, que fuera la residencia de los expresidentes Belaunde Terry y Valentin Paniagua).

Informe preparado por Víctor Rojas, director de NDI Perú.

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Bolivia rechazó posibilidad de nueva reelección del presidente

Los antecedentes El pasado domingo 21 de febrero de 2016 los bolivianos asistieron a las urnas para aprobar o rechazar […]

Por: Redacción 25 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los antecedentes

El pasado domingo 21 de febrero de 2016 los bolivianos asistieron a las urnas para aprobar o rechazar la modificación del artículo 168 de la Constitución Política del Estado (CPE) que habilitaría al presidente Juan Evo Morales Ayma y al vicepresidente Álvaro García Linera a ser candidatos en las elecciones generales que se realizarán en el año 2019.

El 22 de septiembre de 2015, una comisión de senadores y diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) aprobó el proyecto de reforma constitucional para autorizar al actual presidente del Estado Plurinacional de Bolivia a postularse una vez más a la presidencia. La ley fue ratificada en el pleno de la APL (Parlamento) por dos tercios de sus integrantes. La comisión decidió que el referendo popular que debía validar o rechazar la reforma se realizaría el 21 de febrero de 2016. Desde el punto de vista jurídico, el referendo (popular) constitucional es el mecanismo de consulta directa que decide la modificación parcial o total de la Carta Magna. La mencionada aprobación por el órgano legislativo se conoció con posterioridad a que el oficialismo sufriera una derrota electoral en los referendos sobre estatutos autonómicos que se realizaron el pasado año.

Participaron en el referendo constitucional los bolivianos mayores de 18 años inscritos y habilitados en el padrón electoral biométrico, tanto dentro del país como los que residen en 73 ciudades de 33 países en los que el Estado boliviano tiene una oficina consular. De acuerdo con el informe oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE), el padrón electoral preliminar para 2016 es de 6.502.079 de votantes, con inclusión de los ciudadanos residentes en el exterior. El padrón creció un 3,91 % en el último año.

La papeleta electoral planteaba la siguiente pregunta: «¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?». Las opciones «Sí» y «No» estaban indicadas con los colores verde y rojo, respectivamente.

Propaganda del NO
Propaganda del NO
Propaganda por el SI.
Propaganda por el SI.

Aspectos jurídicos

Desde el punto de vista normativo, el referendo constitucional 2016 fue convocado por ley. La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) sancionó la norma y el entonces presidente en ejercicio del Estado Plurinacional de Bolivia promulgó la ley 757 de Convocatoria a Referendo Constitucional Aprobatorio, del 5 de noviembre de 2015, que señala: «Se convoca a referendo constitucional aprobatorio en circunscripción nacional, para que el pueblo boliviano mediante la democracia directa y participativa y en ejercicio de su poder soberano, apruebe o rechace la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado». Dicho artículo 168 establece: «El periodo de mandato de la presidenta o del presidente y de la vicepresidenta o del vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua».

El artículo 4 de la ley 757 indica que debía preguntarse al pueblo boliviano sobre la reelección del presidente y del vicepresidente por dos veces de manera continua. Y para su aplicación, «por disposición transitoria de la Ley de Reforma Parcial de la Constitución Política del Estado, se considera como primera reelección al periodo 2015-2020 y la segunda reelección el 2020-2025».

El referendo constitucional tiene carácter vinculante y, de ganar la opción «Sí», el cambio propuesto es de cumplimiento obligatorio a partir de la fecha en que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) entrega los resultados oficiales a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). En este caso, el artículo 168 se modificará de la siguiente manera: «El periodo de mandato de la presidenta o del presidente y de la vicepresidenta o del vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua». Si gana la opción del «No», el artículo 168 permanecerá sin modificación.

El actual presidente, Juan Evo Morales Ayma, se encuentra en su tercera gestión, aunque la Constitución que el país aprobó en 2009 —principalmente por iniciativa del Movimiento al Socialismo (MAS)— establece el límite de una sola reelección continua del presidente del país. El presidente obtuvo la autorización para postularse en las elecciones de 2014 del Tribunal Constitucional, que arguyó que las gestiones presidenciales debían contarse a partir de la aprobación de la nueva Constitución.

El MAS ha descartado la figura de la reelección indefinida, que ya rige en otros países sudamericanos, presumiblemente por el rechazo que esta despierta en la población, según detectaron las encuestas realizadas en este tiempo.

Los líderes de la oposición protestaron en contra de lo que consideran «una adaptación de la ley a las necesidades de dos personas», y describen el esfuerzo oficialista como una carrera contra el cambio del ambiente político que puede causar la crisis económica latinoamericana. Esta todavía no ha golpeado a Bolivia pero, según los analistas económicos, ya está tocando a sus puertas. El Gobierno insiste en que la economía se halla preparada para resistir un largo tiempo de precios bajos de las materias primas que el país exporta.

Los resultados

Según el conteo rápido del domingo 21 por la noche de IPSOS, una de las reconocidas empresas encuestadoras del país, el «No» logró el 52,3 % y el «Sí» el 47,7 %. Pese a la ligera ventaja del «No», el partido de Gobierno hablaba de empate técnico.

El recuento de IPSOS se efectuó sobre la base de 2.000 actas de 137 poblaciones del país con mayor densidad poblacional y los resultados se presentaron tomando en cuenta los votos válidos, es decir, los que se inclinaron por alguna de las dos opciones. Pese a que este resultado preliminar no es oficial, miles de ciudadanos se volcaron a las calles en las principales ciudades para celebrar la tendencia favorable hacia el «No».

Tras conocerse estos datos, el vicepresidente García Linera afirmó en conferencia de prensa que hubo un empate técnico y que el Gobierno asumiría una posición oficial una vez que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) emitiera los resultados oficiales. Consideró que se podían revertir drásticamente los resultados con el voto de los bolivianos en el exterior, de las comunidades rurales alejadas de las ciudades —donde el MAS ha tenido importante votación— y de los barrios periurbanos de las ciudades. Sin embargo, en lo que respecta a los votos en el exterior, los resultados preliminares indican un marcado ausentismo. Es el caso de Argentina, donde votaron solamente 22.000 personas de un padrón de más de 100.000 votantes.

El expresidente de Bolivia, Jorge Quiroga, llamó al pueblo a defender su voto y pidió al TSE no ser cómplice del fraude que supuestamente estaría armando el Gobierno para modificar los resultados del referendo.

El martes 23 de febrero por la noche recién se conocieron los resultados definitivos. El apoyo a la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado fue del 48,7 %, mientras que el rechazo alcanzó a un 51,3 %. Seis de los nueve departamentos de Bolivia dijeron «No». Uno de los titulares del periódico Página 7 menciona: «Bolivia dice “No” a otra reelección continua del presidente Morales. El gobierno ratifica que respetará los resultados del referéndum».

Gráfica

La Agencia de Noticias Fides (ANF) y otros medios de prensa resaltaron el hecho de que, según estos resultados, el presidente Evo Morales cayó un 12 % en preferencia a nivel nacional y perdió el apoyo de cuatro regiones en el referendo constitucional respecto a los comicios presidenciales de 2014, en el que ganó con el 61 % y logró el respaldo de siete departamentos.

Página 7, edición del 24.2.2016.

 

Finalmente, la misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) observó la lentitud en la transmisión y publicación de los datos oficiales y sugirió cambios legislativos para que los datos se conozcan con mayor celeridad. Sin embargo, Katia Uriona, presidenta del TSE, expresó que, según la ley 026 del Régimen Electoral, hay siete días para que el TSE emita resultados oficiales. Quedó claro que una de las tareas pendientes para posteriores procesos eleccionarios es la auditoría al padrón electoral y el uso de tecnología para acelerar el recuento de los resultados.

 

Iván Velásquez Ph. D. | [email protected]

Coordinador de la Fundación Konrad Adenauer en Bolivia

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Estrategias contra el populismo

Se acabaron los tiempos de la política exclusivamente nacional. Este hecho no es ni nuevo ni original. Sin embargo, la […]

Por: Nico Lange 24 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Se acabaron los tiempos de la política exclusivamente nacional. Este hecho no es ni nuevo ni original. Sin embargo, la llegada de cientos de miles de refugiados a Alemania convierte la globalización por primera vez en un hecho concreto para muchos ciudadanos y constituye casi una experiencia físicamente tangible. Lo que es necesario ahora son estrategias nuevas contra el populismo.

© KAS
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Por supuesto, los políticos ya hablaron de la crisis económica mundial, de las conexiones europeas y de los límites de la política nacional hace años. Esas palabras nos parecieron plausibles, y simultáneamente abstractas y sin referencia a la propia vida. De repente parece que la vieja y querida República de Alemania se encuentra indefensa frente a masas de refugiados. Una cantidad de personas pide ahora soluciones nacionales de una manera porfiada y emocional. Desde un punto de vista racional deberían saber que esa solución ya no existe. Sin embargo al  «Rendez vous con la globalización», como dijo el ministro Wolfgang Schäuble, las reacciones humanas son la inseguridad, la ansiedad y la negación.

Estas emociones de la amenaza son vitales para las populistas. La diseminación de miedos difusos es su fuerte. Sin embargo, los éxitos en las elecciones y en las encuestas de los partidos populistas en Europa no son una novedad. En Alemania, el populismo del AfD (Alternativa para Alemania), los populistas de derecha de PEGIDA (Europeos patrióticos contra la islamización de Occidente) en las calles y el sonido lleno de odio en los masivos comentarios en internet son fenómenos relativamente nuevos.

Las razones para el fortalecimiento de los populistas

Los partidos populistas, en auge en toda Europa hace un tiempo, se diferencian mucho entre ellos. Sin embargo, se parecen las condiciones que permitieron su fortalecimiento. Cuestiones graves y no resueltas respecto a la zona euro, respecto al futuro de la integración europea así como olas migratorias crearon las condiciones para el surgimiento de partidos populistas en muchos países europeos.

Los populistas utilizan deliberadamente los crecientes miedos de las clases medias frente a procesos de transformaciones sociales. La diferenciación de estilos de vida y el individualismo en las sociedades modernas, en combinación con un alto nivel de inmigración, ocasionan sentimientos de amenaza cultural y miedos de pérdida de identidad colectiva. Los medios de comunicación —amenazados por la introducción de tecnologías digitales y que para sobrevivir trabajan en condiciones de reducción de tiempos laborales y ruptura de tabúes— se hacen eco del radicalismo de los populistas.

A esto se agrega que justamente en Alemania la sociedad de bienestar envejecida experimenta cualquier cambio como exceso.  A las exigencias de adaptación de la economía a nivel europeo y global se le opone una actitud de negación.

Los partidos de protesta como la AfD constituyen el caldo de cultivo de un mundo simplificado. A menudo la mirada esta dirigida hacia el pasado. Eso es válido tanto para los exfuncionarios estatales que gozan de una buena situación económica como para los ciudadanos de la ex República Democrática  de Alemania que están hartos de verse enfrentados nuevamente a inseguridades vitales.

En el marco del debate alemán llama la atención con qué dureza hace poco tiempo se juzgaba a «los griegos»: ellos presuntamente habían caído en una autosugestión de poder mediante decisiones nacionales de dejar sin efecto condicionamientos europeos y del mundo global. Pocos meses después, algunos políticos y comentaristas en Alemania sugerían que cerrando las fronteras nacionales se podría aprovechar de las ventajas de la globalización y dejar las consecuencias negativas fuera de dichas fronteras. El peligro de una renacionalización populista de Europa es en este momento tangible.

Las reacciones de los partidos políticos establecidos

A los partidos políticos establecidos y a sus representantes se les puede aconsejar mantener la serenidad, a pesar de los problemas políticos evidentemente serios y solucionables, en el mejor de los casos, en el largo plazo. La histeria solamente ayuda a los populistas. El surgimiento de nuevos partidos no es inusual en sociedades modernas. También en Alemania vamos a tener que vivir probablemente una y otra vez con auges y decadencias de partidos establecidos y con el surgimiento de nuevos partidos.

El auge de populistas dentro del propio partido tampoco justifica la vuelta a posiciones ya superadas. El desarrollo en los países europeos que tienen más experiencia que Alemania con el populismo muestran claramente a políticos supuestamente conservadores, los cuales proyectan su mundo ideal en el sector de populistas de derechas, tanto como a políticos marcados de izquierda, los cuales identifican su mundo ideal con el populismo de izquierda, y fracasan de la misma forma. En vez de recuperar los valores ideológicos propios de los partidos, en estos casos se le dio relevancia a las propuestas populistas.

El éxito a largo plazo de políticos y partidos no está determinado por ataduras ideológicas sino por el balance de los resultados. Puede ser que lamentemos la pérdida del relato ideológico que explica las situaciones, pero lo que vale es que los votos son para quien resuelve las problemas. Las promesas exageradas o poco realistas como reacción al fortalecimiento al populismo tal vez den tranquilidad o consuelo a corto plazo pero, al final, los votantes esperan resultados contundentes. Es muy difícil resistir a la tentación de darse aire a corto plazo. ¿A qué político no le gustaría ser el portador de buenas noticias? Sin embargo, el que reacciona a corto plazo a demandas populares, socava las condiciones de su propio éxito político a mediano y largo plazo.

Una cosa más podemos aprender los alemanes sin experiencia del relacionamiento signado por el fracaso con el surgimiento del populismo en Europa. Está comprobado que el principal error posible es pensar que hay que tomar las posiciones de los populistas y de esa forma recuperar los votantes «propios» perdidos. La adopción de posiciones populistas tiene un efecto totalmente diferente: legitima las concepciones populistas en el centro de la sociedad y abre la puerta a nuevas rupturas de tabúes. A menudo justamente esta legitimación facilitó el éxito de los populistas.

La fórmula de movilización tan simple como eficaz reza: «Nosotros contra ellos». Los ciudadanos sencillos contra los políticos, contra Bruselas, contra los medios de comunicación, o contra el cártel de los partidos políticos. Los adjudicatarios de altas pensiones, malhumorados y autoconvencidos, así como los beneficiarios de asistencia social coinciden en autodefinirse como ciudadanos de a pie. Los partidos populistas requieren el estatus de víctima y excluido, tanto como la representación de una presunta voluntad del pueblo.

Pragmatismo como salida de la trampa de la moralización

Los partidos establecidos y los políticos responden a los populistas generalmente en forma moralista. La formación de frentes únicos moralmente cargados y el destierro de los partidos populistas tras un cordón sanitario solo le da impulso a las causas de los populistas. Mientras pocos políticos se esfuerzan en encontrar solución a los problemas reales, los populistas inician el desquite general, y precisamente los políticos, argumentando con moralidad, dan la impresión de que los populistas eran el verdadero problema.

La mejor estrategia sería que los partidos lucharan por soluciones buenas y viables a los problemas políticos relevantes y no entrar en los juegos de los populistas, que finalmente les conceden el monopolio de los debates o incluso les adjudican el liderazgo de opinión. Los partidos establecidos no deberían apoyar la posición de la movilización exclusiva «nosotros contra ellos». Se deberían ocupar de los populistas en forma analítica, en lugar de hacer llamados al desprecio, en un gesto de indignación moral. Con eso no hay nada que ganar, salvo sentimientos de autocomplacencia.

Por supuesto, los políticos democráticos deben enfrentar decididamente a la agitación, el odio y el extremismo. Pero sería un error estigmatizar cualquier manifestación populista como extremista, ya que esto podría producir justamente el aislamiento y más reacciones de despecho entre los electores descontentos.

Actualmente, las exageraciones y falsedades, el resentimiento y fantasías catastróficas determinan fuertemente el debate periodístico. El debate sobre el futuro de Europa no debería remitirse a una política de sentimientos. Especialmente en tiempos de cambios radicales es fundamental tener una actitud positiva y un pensamiento positivo. Esto es evidentemente difícil para muchos de los que habitan en sociedades envejecidas y saturadas. Pero las visiones oscuras no deberían predominar  en la opinión pública.

En lugar de eso necesitamos políticos pragmáticos, que comprendan el futuro desde una visión sin miedo, y no solo un desastroso cerco. Solamente de esta forma ganaremos capacidad de resolver problemas en una economía global que requiere el establecimiento de reglas vinculantes y su aplicación a nivel europeo e internacional. Si ahora caemos en la trampa de la estrategia de renacionalización populista de la política europea, afectaremos los fundamentos de la paz y la prosperidad logrados trabajosamente durante décadas. Es simplemente inaceptable que la generación europea de posguerra y sus hijos sean impulsados por los populistas y que deban aprender en forma dolorosa, una vez más, que las soluciones nacionales no sirven para los problemas europeos y globales.

Nico Lange | Director adjunto del Departamento de Política y Asesoramiento y Director del Departamento de Política Interior de la Fundación Konrad Adenauer.

Publicado en The European – Das Debatten-Magazin

 

Nico Lange

Nico Lange

Director de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington, DC, EUA

Trump

El vociferante candidato Republicano demuestra cómo la democracia ha de juzgarse tanto por sus fines como por sus medios. Donald […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 22 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El vociferante candidato Republicano demuestra cómo la democracia ha de juzgarse tanto por sus fines como por sus medios.

Donald John Trump, figura de los bienes raíces y la reality TV globales, busca llamar la atención. Una miríada de artículos y comentarios siguen atentos su paso por las primarias del Partido Republicano de los Estados Unidos, retroalimentando la máquina de declaraciones, tuits y polémicas del precandidato en campaña hacia la presidencia de esa nación.

Retrato digital de Donald Trump

Donald Trump | Dibujo de Guillermo Tell Aveledo
Estos comentarios, cuando son críticos, se dividen en tres campos: el primero, hoy muy debilitado, que descuenta el eventual éxito de Trump como una posibilidad remota. El segundo comenta indignado las incendiarias declaraciones, dando argumentos al candidato sobre cómo el sentimiento popular es ajeno a los expertos y analistas. El tercero, más grave, reflexiona sobre las implicaciones de Trump para la democracia moderna más longeva, preguntándose cómo afectaría una presidencia suya a las instituciones y a la promoción del ideal democrático en el mundo.

Trump, pese a decir cosas que políticos más curtidos jamás pronunciarían, aventaja a sus rivales con cierta comodidad y es seguido por multitudes desbordantes y emocionadas. Su discurso nativista, xenófobo, agresivo, misógino y decididamente autoritario, aun si no es siempre coherente con sus actos pasados y en sí mismo, parece haber tocado la fibra sensible de una parte del electorado norteamericano, incluso más allá de las lealtades partidistas que el propio magnate parece trascender.

¿No sería el éxito popular de Trump evidencia, también, de una falla inherente a las democracias? La apelación a las masas, que pueden confundir su propio interés con aparentes ventajas inmediatas —y que por lo mismo pueden ser tan sensatas como desesperadas según el contexto—, ha sido hecha notar desde la teoría política antigua como el elemento distintivo de este régimen y, por tanto, su punto débil.

Puede que el complejo sistema electoral de la federación estadounidense, la prensa libre, los intereses y tecnócratas del Partido Republicano con experiencia real de gobierno, así como las enormes trabas constitucionales para la expansión agresiva del poder presidencial, terminen moderando a Trump hasta que se aburra de ser presidente porque no puede imponer su voluntad. Pero no nos engañemos: en todo país presidencialista la figura del jefe de Estado impone la agenda y lleva el tono de la política de su nación; y en los Estados Unidos el presidente tiene además una gran lenidad en términos de la política exterior que puede desarrollar, más aún si sus propuestas alcanzan un apoyo popular que diluya los frenos institucionales y causen timidez en la disidencia.

Como fuese, la emergencia de Trump no es sino la manifestación de una crisis que asuela a la gran nación norteamericana. Sin Trump, los ingredientes están incólumes: los rezagos de la crisis económica del 2008, las manifestaciones de debilidad de la clase media blanca y la sensación de amenazas en los movimientos de crítica a la represión policial sobre las minorías, así como la persistente inestabilidad global que tanto ha hecho por alimentar a los nuevos populismos europeos. Puede decirse que Trump es el hijo ilegítimo de la estrategia nixoniana de tomar los bastiones reaccionarios del sur de los Estados Unidos, pero si la Southern Strategy es su padre, su madre es la desilusión con las recetas liberales y keynesianas que servían, una y otra vez, para preservar el statu quo. Trump no es disruptivo: es consecuencia de una gran perturbación, ante la cual lo probado resulta insuficiente.

El poder que llega sobre una ola de descontento no debería, por sí mismo, sacrificar las libertades que lo hacen posible. El riesgo es grande, y es por eso que la democracia no puede satisfacerse con su carácter electoral y mayoritario, sino estar protegida con fuertes amarras normativas y de poder distribuido. Trump y compañía pueden ser un temor pasajero, pero ello no dejará de ser recurrente.

Guillermo Aveledo | @GTAveledo

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

Francisco: la palabra ante un país herido

La visita del Papa Francisco a México representó la oportunidad de escuchar el diagnóstico de las situaciones más dolorosas del […]

Por: Carlos Castillo 18 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La visita del Papa Francisco a México representó la oportunidad de escuchar el diagnóstico de las situaciones más dolorosas del país pero, sobre todo, la certeza de que las soluciones deben partir de valores universales, colectivos y de convivencia que están latentes en la cotidianeidad de un pueblo.   

 

Entre la gente, cercano y sensible al dolor de un país: Francisco en Chiapas © Marko Vombergar/ALETEIA
Entre la gente, cercano y sensible al dolor de un país: Francisco en Chiapas © Marko Vombergar/ALETEIA

No son pocos ni menores los conflictos políticos, económicos y sociales que padece el pueblo mexicano: la corrupción, los extremos de la pobreza más dolorosa y la riqueza indiferente, la apatía por lo público, la violencia asesina, la justicia y la autoridad semi ausentes, la migración forzada por carencia o presencia de grupos del crimen organizado.

Males todos latentes y que ensanchan las brechas y las divisiones sociales. Males que aquejan de manera cotidiana y que son de sobra diagnosticados, comentados y señalados con el asentimiento y la certeza generalizados, pero también con la incapacidad colectiva y gubernamental de transformar en acciones y soluciones la indignación de un país.

La visita a México del Papa Francisco ha contribuido a ahondar en ese diagnóstico de la situación nacional. Puede decirse incluso que aquello que Bergoglio señala y critica no es ni nuevo ni sorpresivo para quienes han atendido sus mensajes y homilías. Y sin embargo, no es común que en un periodo de cinco días toda esa verdad sea arrojada y expresada por voz de un solo hombre a través de mensajes sencillos y directos, sin eufemismos ni complacencias o la habitual distancia académica de quienes arrojan estadísticas y luego se resguardan a salvo de cualquier contacto cercano con la realidad.

La palabra de Pontífice no solamente tocó las heridas más profundas de una nación sino que, además, descendió hasta la raíz más honda de sus causas. Así, en cinco días, habló frente a la clase política de responsabilidad y servicio; frente a los jerarcas de su Iglesia, exigió dejar de dar respuestas viejas a problemas nuevos; frente a altares erigidos en medio de terregales y miseria, afirmó que con el mal no se dialoga, porque siempre habrá de triunfar; frente a los pueblos originarios, reivindicó la multiculturalidad y el valor ancestral de culturas relegadas; frente a jóvenes católicos, instó a perseguir los propios sueños y a guiar estos lejos del la riqueza vacía o la violencia estéril; frente a empresarios, criticó la cultura del descarte que ha dañado el tejido familiar.

El lenguaje fue cercano a quienes lo escuchaban. Las visitas, a zonas que podrían considerarse desahuciadas por motivos diversos: Michoacán y Ciudad Juárez por la violencia, Ecatepec por la pobreza, Chiapas por el abandono y la injusticia social. La retórica, favorecida por el idioma, tomaba en ocasiones los tintes del tribuno que entre gestos y el lenguaje transmite emociones, compromiso y, sobre todo, esperanza: la certeza de que puede transformase el presente, el anhelo de que es posible otro futuro, la convicción de que hay valores superiores y capaces de orientar desde la acción personal, el actuar colectivo.

Esos valores a los que Francisco se refirió en cada una de sus intervenciones públicas fueron la dignidad de la persona, el bien común, la fraternidad, el respeto a lo distinto, el valor de lo diferente, la justicia, la paz, la concordia, la honestidad. La crítica más urgente, en cambio, fue contra la resignación y la apatía, contra el individualismo y el lujo, contra las falsas salidas que ofrecen soluciones inmediatas que lindan con la muerte, contra el cinismo de los que se vanaglorian de nimiedades fruto del poder mal ejercido.

Y no se puede, al final, sino coincidir con quienes afirman que todo ello es solamente un lapso, un instante que dura lo que la visita y parte para dejar un sentimiento de gratitud. Pero tampoco puede negarse que la recomposición del tejido social, que la dignificación de la política, que la construcción de ciudadanía apta para al democracia, que las injusticias fruto de la enorme brecha entre ricos y pobres, es decir, los pasos para comenzar sentar las bases de las soluciones que México exige cada vez con mayor urgencia pasan de manera forzosa por esos valores, latentes entre la mayoría de los mexicanos, parte del día a día de millones que eligen vivir y convivir, cotidianos entre un pueblo que trabaja y lucha por un mejor porvenir.

Esa es la mayor certeza del mensaje de Francisco: que los valores individuales y colectivos capaces de dar solución a una realidad en ocasiones tan terrible, están latentes y arraigados entre quienes pueden tomar su propio destino en las manos. Un mensaje de diagnóstico y propuestas, una hoja de ruta, de acciones y certezas: esperanza para quienes merecen más que solamente esperar.

Carlos Castillo |  @altanerias

Carlos Castillo

Carlos Castillo

Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista «Bien Común».

Un modelo que se agota

Señalar las libertades como único parámetro de crítica, sin considerar la responsabilidad que ese ejercicio de derechos debe llevar implícito, […]

Por: Carlos Castillo 15 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Señalar las libertades como único parámetro de crítica, sin considerar la responsabilidad que ese ejercicio de derechos debe llevar implícito, es una de las grandes incongruencias del actual modelo de Occidente. La visita del presidente iraní a Italia saca de nueva cuenta a la luz uno de los conflictos reiterados de nuestro tiempo.

Galería de las Estatuas, Museo Capitolio, Roma | Foto: Lalupa, vía Wikimedia Commons
Galería de las Estatuas, Museo Capitolio, Roma | Foto: Lalupa, vía Wikimedia Commons

 Hay quien ha querido ver en la desnudez de una estatua el avance de la libertad de Occidente: cuando esa estatua se oculta a la mirada de un visitante para no ofender sus creencias, entonces la libertad está en jaque, se mancilla el gran avance de la cultura liberal y se revela el sometimiento frente a la intolerancia religiosa, señala el premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, en reciente artículo publicado en el diario El País de Madrid («Las estatuas vestidas», 7.2.2016).

El argumento se genera a raíz de la reciente visita del presidente iraní Hasan Rohani a Italia. Para un recorrido por los Museos Capitolios, que mantiene a resguardo y exhibidas esas joyas del arte clásico, se decidió encerrarlas en cajones de madera como muestra de respeto frente a las costumbres del visitante.

La crítica de la prensa, por supuesto, no se hizo esperar. Pensadores y periodistas salieron a la defensa, al igual que Vargas Llosa, de lo que fue calificado como un retroceso, en el mejor de los casos, cuando no de sumisión frente a prohibiciones de culturas donde el fundamentalismo y la verdad única son fuente de injusticias, atropellos a los derechos humanos y a la libertad mínima de la población.

Sin embargo, hay en la visita de Rohani a Italia un factor importante, que son los 17.000 millones de euros en inversiones que se realizarán en el país europeo; y lo que el nobel de literatura señala es que ese dinero resulta urgente para una de las economías más dañadas de la Unión Europea. Para estas cuantiosas inyecciones de capital no hay condiciones que valgan: ni una estatua ni condicionar la cooperación al respeto a los derechos mínimos, ni mucho menos el elemental señalamiento a las atrocidades que a diario comete un régimen que cuando menos puede calificarse de asesino.

Entonces cabe hacer la acotación, cosa que no hace Vargas Llosa en su texto, de que ese libre mercado y ese libre intercambio de dinero y mercancías —que son producto extremo del liberalismo más inhumano— solo resultan indignantes si traen consigo el tapar una escultura desnuda, y no si, como en realidad ocurre, representan beneficiarse del dinero extranjero sin considerar las condiciones políticas y sociales que se viven en el país de origen de ese capital.

Liberalismo de conveniencia, ideología de oportunidad. Los brazos abiertos a la inversión pero los ojos ciegos a las libertades y los derechos humanos. Lo mismo con Irán que con China o con Cuba; lo mismo en Estados Unidos, Francia o Italia: generación de riqueza y libre empresa sin importar los atropellos y situación de la población donde la mano de obra es barata, la situación laboral del trabajador coartada en su mínima libertad de asociación, y cualquier ejercicio de la libertad más allá de lo que el Estado totalitario permite: un crimen que puede costar la vida.

Lo que ocurrió en Roma frente a la visita iraní no es ni un retroceso de Occidente ni tampoco una sumisión. Es, por el contrario, la consecuencia de un sistema —el liberal— que ya no tiene altura moral para hacer la crítica de actos como el de las estatuas desnudas porque en esa misma crítica está la raíz del problema que se señala: libertad de expresión y su defensa a cualquier costo, permisividad frente a crímenes cometidos allende las fronteras.

La necesidad de corregir estas incongruencias de un modelo agotado se manifiestan de manera cada vez más visible en los conflictos cotidianos de nuestro tiempo: la convivencia intercultural, el diálogo interreligioso, el medioambiente, la migración, la libre expresión y la crítica de lo diferente, de lo distinto, de lo ajeno. Quizá porque las categorías de análisis ya no alcanzan o se contradicen, quizá porque se vuelve cada vez más urgente reconocer, sin denuesto de sus logros, la caducidad y lo incompleto de un modelo.

 

Carlos Castillo | @altanerias

Carlos Castillo

Carlos Castillo

Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista «Bien Común».

La publicidad de gobierno como mordaza a la libertad de prensa

La pauta publicitaria es la fuente de ingresos de los medios. Sin ella sería imposible sostener su infraestructura, pilar de […]

Por: Jorge Dell'Oro 15 Feb, 2016
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La pauta publicitaria es la fuente de ingresos de los medios. Sin ella sería imposible sostener su infraestructura, pilar de supervivencia. Ciertos gobiernos usan ese factor como un elemento que les permite de manera indirecta controlar las críticas.

En Argentina la malversación de fondos públicos en publicidad del Estado es tan notoria que ha dado lugar a que el tema se traslade a la oferta gastronómica | Foto: Jorge Dell’Oro
En Argentina la malversación de fondos públicos en publicidad del Estado es tan notoria que ha dado lugar a que el tema se traslade a la oferta gastronómica | Foto: Jorge Dell’Oro

Los gobiernos de origen populista en Latinoamérica se han destacado por usar la inversión publicitaria como un pulmotor que da oxígeno a los medios amigos o asfixia a los que les son adversos.

«Los países con regímenes autoritarios y autocráticos siempre se esfuerzan por publicar las declaraciones más elocuentes de los líderes, incluso hasta cuando no son tan elocuentes», dijo Nikolai Svanidze, historiador ruso.

Tanto en Argentina como en otros países se dictaron leyes que limitaron la libertad de expresión. Entre los argumentos que impulsaron esas leyes está el que hay que reglamentar el pluralismo de opiniones con una ley, pues la opinión pública sufriría de un bloqueo informativo realizado por los medios opositores, que son vistos como verdaderos enemigos. En realidad, lo que se busca es una hegemonía comunicacional a través de una reorganización del sistema de medios, de manera tal de poder ejercer control a partir de la publicidad como una herramienta de presión para alinear un discurso favorable al gobierno.

El control de la inversión publicitaria oficial y el favoritismo para la creación de medios aliados es una práctica extendida más allá de gobiernos populistas, y permite transformar el mapa de medios ejerciendo una mayor intervención sobre sus contenidos. También ha servido para beneficiar a los amigos del poder que arman multimedios financiados por suculentas pautas publicitarias. Este modus operandi contradice el concepto de publicidad oficial como bien público o como herramienta de comunicación ciudadana y fomenta no solo el monopolio informativo, sino también la corrupción.

En estos días en Argentina se está dando un ejemplo de ello. El país contaba con 117 medios oficialistas que significaban para el Estado una inversión de $ 2.500 millones anuales (210 millones de dólares). Uno de ellos es el multimedios Grupo 23, que creció a la sombra del gobierno kirchnerista, del que recibió publicidad por $ 400 millones (33 millones de dólares) entre el 2009 y el primer semestre de 2013, según los últimos datos publicados en la web de la Jefatura de Gabinete, además de lo que aportaron otros organismos descentralizados del Estado. Hoy el Grupo 23 está dejando sin trabajo a cientos de periodistas y trabajadores, lo que demuestra claramente que fue una empresa creada con el solo fin de sustentar el relato del gobierno pasado y que sus ingresos provenían en gran porcentaje de la pauta oficial.

La televisión pública en principio no debería recibir publicidad, ya que depende del Estado. Pero en la Argentina tanto el gobierno como las empresas privadas pautaban allí sus avisos. Ha sido particularmente curioso ver cómo, después de un spot de un lujoso automóvil, se criticaba periodísticamente el consumismo al que era sometida la sociedad. Si se imitan el formato y los contenidos de la televisión comercial, es difícil defender que esa TV sea pública.

Es de esperar que, con el cambio de signo político, los medios públicos dejen de ser amplificadores del poder de turno y retomen el sentido de producir periodismo de calidad y —sobre todo— con pluralidad, de manera que sean reflejo e intermediarios de la diversidad y complejidad de la sociedad actual.

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge

Jorge Dell'Oro

Jorge Dell'Oro

Argentino. Consultor en comunicación política

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