El Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, la CELAC y la cumbre de la galaxia rosa en Honduras

La acción de organizaciones de izquierda para coincidir a fines de junio 2024 en Honduras en el marco de la denominada “CELAC Social” demuestra la actuación altamente coordinada y unida a modo de un partido trasnacional de izquierda autoritaria.

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27 encuentro del Foro de San Pablo en Honduras, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Entre el 27 y el 29 de junio de 2024 Tegucigalpa se convirtió en la capital latinoamericana de la izquierda autoritaria. Con la excusa de conmemorar los 15 años del supuesto golpe de Estado contra el entonces presidente Manuel Zelaya, la actual presidenta de Honduras, su esposa Xiomara Castro, invitó a las organizaciones y actores izquierdistas de la galaxia rosa. Se reunieron al mismo tiempo y en el mismo lugar el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla, la Internacional Progresista y la llamada CELAC Social. Lo que evidencia una estrecha coordinación entre estas organizaciones.

Alianza izquierdista

El encuentro del Foro de São Paulo se celebró bajo el lema “Somos resistencia”. Algo contradictorio, dado que trece fuerzas del mismo foro actualmente participan de gobiernos en la región. Como de costumbre, el Foro denunció la intervención neoliberal y la derecha, mientras defiende a los regímenes autoritarios de izquierda. La declaración final del encuentro pide “la unidad de las fuerzas políticas de izquierda, revolucionarias y democráticas, con los movimientos sociales y populares y la intelectualidad progresista”.

La reunión del Grupo de Puebla, bajo el título “El cambio es justicia”, culminó con la declaración “Renovar los Progresismos para Relanzar la Esperanza”. El grupo se comprometa a “frenar el avance de ideologías neofascistas” y luchar contra la supuesta criminalización de líderes políticos de izquierda. Como Jorge Glas (Ecuador) y Daniel Jadue (Chile). Los líderes de Puebla reafirmaron la integración regional para resistir la presión imperialista.

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La Internacional Progresista organizó junto con la CELAC Social paneles expositivos en Tegucigalpa el 27 de junio. Se realizó en el marco de su campaña “Honduras Resiste”, reforzando la imagen de lucha contra las políticas “neoliberales”. Específicamente contra las corporaciones transnacionales. La Internacional Progresista ha condenado a las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDES) como una forma de neocolonialismo. Junto con las discusiones en los paneles sobre justicia fiscal y soberanía popular, se subrayó la narrativa compartida de resistencia contra el poder corporativo y la intervención extranjera, unificando los mensajes de todas las organizaciones participantes.

Cooptación de la CELAC

La serie de reuniones en Honduras constituye un paso más en el intento de organizaciones de izquierda de cooptar organizaciones internacionales para su agenda ideológica. Desde que Xiomara Castro asumió como presidenta pro tempore de la CELAC, en marzo de 2024, impone una visión ideológica y política que obedece al modelo del socialismo “anticapitalista” y “antineoliberal”. Ha convocado cumbres y emitido comunicados sin respetar la regla de consenso. Esto despertó serias críticas y llevó a que diez países se desmarcaran de publicaciones hechas en nombre del organismo.

[Descarga el libro La galaxia rosa]

La auto-convocadaCELAC Social” reúne organizaciones de izquierda de los distintos países miembros de la CELAC, cuyos líderes participan de otros espacios de la galaxia rosa. La CELAC Social no tiene ningún vínculo institucional con la CELAC. Pero su nombre genera razonablemente confusión sobre una posible conexión. El hecho de que la presidenta pro tempore de CELAC fuera la convocante de la “CELAC Social”, indica que se trata de un proceder deliberado para confundir sobre las posiciones institucionales de la CELAC.

En su Declaración de Tegucigalpa, “CELAC Social” se comprometió “combatir” los “terribles efectos del capitalismo global”. Critica un supuesto “genocidio” en Gaza y declara a las sanciones contra Cuba, Nicaragua y Venezuela como “criminales”. Esta declaración llevó a diez países miembros de CELAC a emitir un comunicado distanciándose formalmente del organismo llamado “CELAC Social”.

Una cumbre de la galaxia rosa

El libro La galaxia rosa, explica que organizaciones como el Grupo de Puebla el Foro de Sao Paulo, la Internacional Progresista o el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, bajo la apariencia de progresismo, socavan los principios democráticos fundamentales. Utilizan narrativas de resistencia contra el «neoliberalismo» y la «derecha» para justificar regímenes autoritarios como la dictadura cubana, consolidar su poder y debilitar las instituciones propias del Estado de Derecho y la democracia. Sobre todo, demuestra que las organizaciones de la galaxia rosa operan como un actor conjunto. Si faltaba una evidencia para esto, las reuniones múltiples de Honduras muestran la estrategia común de imponer los siguientes relatos. 

Su agenda prioriza seis puntos. La oposición a la injerencia extranjera y el imperialismo, especialmente contra EE.UU. El rechazo a las políticas neoliberales y la promoción del socialismo como modelo económico y político. La solidaridad con países bajo sanciones y bloqueos, abogando por su derecho a la autodeterminación. La crítica al lawfare y la judicialización de la política, defendiendo un sistema judicial justo. El apoyo a movimientos de resistencia y la defensa de los derechos humanos. El llamado a la unidad e integración regional para fortalecer la resistencia y promover la justicia social.

Conclusión

Los recientes encuentros entre estas organizaciones de izquierda en Honduras confirman la actuación altamente coordinada de las fuerzas de la galaxia rosa. La instrumentalización de la Presidencia Pro Tempore de CELAC y la convocatoria de la CELAC Social evidencian un esfuerzo concertado para avanzar en una agenda autoritaria, erosionando la democracia bajo la apariencia de progresismo. Es crucial que la comunidad internacional y los actores democráticos en la región se mantengan vigilantes y actúen frente a estas dinámicas que buscan consolidar el poder a expensas de la libertad y la justicia.

Sebastian Grundberger

Sebastian Grundberger

Coordinador de los países andinos en la Fundación Konrad Adenauer.

Santiago Acosta Rajbe

Santiago Acosta Rajbe

IdeaPaís. Coordinador del Área Internacional

Cecilia Requena: “Está claro que Bolivia vivió un episodio bastante delirante”

La senadora boliviana explica por qué el país está en una situación de fragilidad institucional ante la virtual superioridad del Ejecutivo frente al resto de los poderes. “Acortando mandatos no vamos a resolver nada, los bolivianos aprendimos de la historia”.

Por: Manfred Steffen 16 Jul, 2024
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Cecilia Requena
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los acontecimientos del 26 de junio en La Paz cubrieron con un manto de incertidumbre a la política boliviana. Ese día, miembros de las fuerzas armadas tomaron la Plaza Murillo en la ciudad capital, frente al Palacio Quemado, la casa de gobierno. Desde la prensa y el gobierno se reseñó como un intento de golpe de Estado. Sin embargo, desde varios sectores, incluyendo al expresidente Evo Morales, esto se ha puesto en duda y se difundió como un autogolpe organizado por el presidente en ejercicio, Luis Arce.

Cecilia Requena es senadora de Comunidad Ciudadana, principal partido de oposición, que cuenta con una bancada de 11 de 36 miembros en la Cámara alta y 39 diputados de un total de 130. Requena integra la Comisión de Tierra y Territorio, Recursos Naturales y Medio Ambiente y es activista ambientalista. En entrevista para Diálogo Político reflexiona sobre el tenso clima político del país y sobre la superación o no del intento de golpe. 

El golpe que no fue

¿Qué pasó el 26 de junio en Bolivia?

—No está claro y requiere una investigación seria que no tiene muchas chances de ocurrir. Hay algunos esfuerzos, por ejemplo, del Senado, de hacer una comisión multipartidaria para entender. Las investigaciones por el lado del Ejecutivo no tienen ningún tipo de credibilidad. Tampoco el sistema judicial boliviano tiene credibilidad. Se han vuelto brazos operadores, cuando no represores del régimen, del Ejecutivo. De hecho, tenemos unos magistrados autoprorrogados contra la Constitución. Pueden hacer eso porque están en concomitancia con el Poder Ejecutivo.

Y la fiscalía funciona en un sistema que ha roto completamente todos los pesos y contrapesos, los mínimos de independencia y objetividad en el complimiento de los deberes de todas estas instituciones. Finalmente, tampoco tenemos una policía en la que podamos creer.

Toma militar en la plaza Murillo en la ciudad de La Paz.
Toma militar en la Plaza Murillo en la ciudad de La Paz.

Situación institucional

No podemos hablar de separación de poderes, ¿no?

—No, para nada. Y esto es grave. Porque no es solo que no hay separación de poderes, sino que esta dependencia del Ejecutivo se está utilizando como arma política. El Tribunal Constitucional está anulando en muchos casos las acciones del Legislativo. Hay leyes que son declaradas inconstitucionales a pedido del Ejecutivo y hay procesos que se detienen por acciones constitucionales como la elección de los magistrados para reemplazar a los autoprorrogados.

El Tribunal Constitucional se ha vuelto un colegislador de última instancia, que no tiene apelación, y está paralizando la Asamblea Legislativa. Y esto es posible porque el Ejecutivo, la parte del Movimiento al Socialismo (MAS) favorable al presidente Arce, ya no controla a la Asamblea Legislativa.

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Entonces, no se trata solo de falta de independencia, sino que es intervencionismo antidemocrático en los otros poderes, particularmente en el Judicial. Este ha aceptado una demanda de algunos ministros para que no puedan ser interpelados por la Asamblea en defensa de sus derechos al trabajo. Mientras esto no se resuelva, no podemos interpelar a estos ministros.

El rol de las fuerzas armadas

¿Y los militares?

—El estamento militar está en gran crisis institucional. El militar que habría hecho el supuesto golpe (pongo lo de supuesto subrayado), fue puesto en ese cargo pese a no tener los méritos. Y había hecho declaraciones fuertes contra Evo Morales. Esto no podía hacerlo por su investidura militar. Ellos no tienen derecho a deliberar. Pero se sintió con la fortaleza de hacerlo, es amigo personal del presidente.

Con esto quiero decir que también las fuerzas armadas fueron desinstitucionalizadas desde el poder. Esto sucede hace mucho tiempo y es una tradición del MAS para poner, como en Venezuela, a todos a los pies del Ejecutivo.

Respecto al acontecimiento, se trató de una asonada militar en la Plaza Murillo, porque tampoco fue más allá, y no tuvo grandes consecuencias. Entraron en el palacio y hubo un encontrón con el presidente. No trataron de apresarlo, ni el presidente trató de hacerlo con él. Fue una conversación muy sui generis. Concluyendo, ¿certeza de golpe? de ningún modo.

El presidente Luis Arce junto al vicepresidente David Choquehuanca en el palco de Palacio en ciudad de La Paz para anunciar que se había frustrado un intento de golpe de estado.
El presidente Luis Arce junto al vicepresidente David Choquehuanca en el palco de Palacio Quemado, en La Paz, para anunciar que se había frustrado un intento de golpe de Estado.

Las consecuencias

¿El episodio está cerrado, superado? ¿O todavía puede dar lugar a procesos que no sabemos cuáles podrían ser?

—Bolivia está en una situación de enorme debilidad institucional y por lo tanto de inestabilidad gracias a la forma despótica de operar del MAS y su sistemática destrucción de las instituciones democráticas desde hace veinte años. No hay en este momento instituciones capaces de defender la democracia frente al Ejecutivo.

Apenas, el Tribunal Supremo Electoral trata de resolver problemas de los partidos políticos. Las fuerzas armadas se han convertido en un brazo político. Se supone que los generales deben ser leales al masismo. No hay que descartar que algo así se pudiera repetir. Pero lo que está claro es que esto fue bastante delirante. No tiene mucho destino. ¿Un golpe militar en Bolivia? ¿Ahora, después de todo lo que ha pasado? Francamente no tiene condiciones para sostenerse. No es un tiempo en que las cosas funcionen en ese sentido.

Las fuerzas políticas en su totalidad, sin excepción, y los movimientos sociales más importantes se expresaron en contra de esto que parecía un golpe. No hay las condiciones en Bolivia para esto. Podemos sufrir de caos y desorden, pero no de un golpe exitoso. Acortando mandatos no vamos a resolver nada. Los bolivianos aprendimos de la historia.

En 2019 tuvimos un fraude y una inestabilidad institucional que le ha costado cara al país, que seguimos pagando porque no se termina de aclarar. Desde el poder se pretende imponer el relato de que no hubo fraude y que hubo golpe. Por esto, la gran mayoría de la gente ahora no aprueba esto. No quiere decir que no estemos en una situación grave, de desinstitucionalización complicada. Y a eso se le añade la crisis económica.

Visita de Lula

¿Qué importancia tiene la visita de Lula? ¿Es un indicador de algo?

—Creo que la visita del presidente Lula es un espaldarazo al gobierno. Justo se da después de que presentara la ley de ratificación de adhesión al Mercosur. Le da un respiro y una perspectiva de posibles futuros más allá de la debacle social y económica. Porque Lula ha expresado preocupaciones y que ve a Bolivia peor que antes. También vino el presidente paraguayo, pero no es nada que vaya a cambiar la percepción que hay del mal gobierno.

Bolivia y el Mercosur

¿Qué rol cumple la participación de Bolivia en la reunión del Mercosur?

—He lamentado mucho el discurso de nuestro presidente en el Mercosur. Creo que ha subestimado a los interlocutores tratando de vender el modelo de industrialización a la boliviana del litio. No puede suponer que los jefes de Estado estén tan desinformados. Ese discurso se vende aquí dentro, que tenemos baja inflación, alto crecimiento… pero es muy fácil desmontar esos argumentos.  

El crecimiento tiene que ver con inversión pública que es deuda, la baja de inflación tiene que ver con control de precios, incluidos los de los hidrocarburos, una subvención que genera una devaluación de peso boliviano y caída de reservas internacionales. Para quien disponga de conocimientos básicos, Bolivia está lejos de ser un ejemplo para la región. El litio el un fracaso de un proyecto estatal para generar un desarrollo autónomo, pero en este momento no estamos exportando nada significativo.

Lamento también que en su discurso el presidente Arce haya planteado que el golpe sigue vigente como peligro. No creo que sea un buen mensaje a nuestros colegas. El Mercosur plantea condicionalidades democráticas que hay que tomar muy en serio. El próximo gobierno deberá encargarse de resolver esto. Resumiendo, la intervención fue desafortunada. Bolivia tiene que recomponerse y lo puede hacer. Tiene muy buenas condiciones para plantearse sus relaciones con el Mercosur a partir de otro pilares. Ese es el desafío.

El conficto de Arce y Evo

¿Puede explicarnos el conflicto entre Evo y el presidente Arce?

—Poder, candidatura; es así de simple. Y es terrible porque ese enfrentamiento interno del MAS le está causando tal debacle al país porque agudiza la inestabilidad política, lo que no contribuye a la económica.

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Es un problema entre dos grupos que en el fondo están buscando el poder a través del instrumento político —así llaman al MAS— y, por lo tanto, de la candidatura. Lo que es increíble es que Evo Morales no ha sido condenado por el fraude de 2019. Por otro lado, hay una discusión, de nunca acabar, de si la Constitución prohíbe o no su candidatura; es decir, prohíbe candidaturas secuenciales, pero no está claro en el caso de una no secuencial.

La oposición

¿Cómo es la situación de la oposición?

—Es muy difícil hacer oposición en esta clase de regímenes. Aquí hay presos políticos, más de doscientos, a los que se agregan más en estas horas a raíz de este hecho de la Plaza Murillo. Por otro lado, líderes de alianzas como Carlos Mesa tienen juicios como espada de Damocles sobre ellos.

La normativa electoral ha sido sesgada para que sea más difícil aún no solo la conformación sino el funcionamiento de las organizaciones democráticas. Mucha de la debilidad de la oposición, que es real, tiene que ver con condiciones estructurales deliberadamente creadas para hacer casi imposible la existencia de partidos que le planten la cara al oficialismo.

Eso lo vemos en procesos como el venezolano. Hay que tener héroes capaces superar una cantidad de obstáculos y muchos se quedan por el camino. En este momento, la oposición no tiene una candidatura clara, pero es cierto que las opciones están abiertas. Es decir, hay una disponibilidad de la gente para un cambio, es relevante en términos porcentuales. Digamos que más de la mitad no están contentos con cómo están yendo las cosas. Esto es una oportunidad para la oposición.

Pespectivas para Bolivia

¿Qué perspectivas hay?

—Lamentablemente, con la pugna interna del MAS, la electoralización del proceso político se adelantó y estamos hablando de esto cuando desde el punto de vista de los tiempos no debería ser así. Como oposición vamos a tener que avanzar en estos acuerdos o en la presentación de opciones y que sea el voto de la gente lo que genere la opción ganadora.

Ahora se discuten cosas importantes. Por ejemplo, Comunidad Ciudadana propuso primarias como las PASO de Argentina. Estamos en ese proceso tanto en términos legales, institucionales, como políticos. Hay opciones abiertas y eso es lo que hay que remarcar. Los desafíos son enormes, pero no está todo cerrado.

Resumiendo: hay esperanza, opciones y gente dispuesta.

Manfred Steffen

Manfred Steffen

Magíster en Ciencias Ambientales por la Universidad de la República de Uruguay. Dipl. Ing. Fachhochschule für Druck in Stuttgart. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.

Milei y Bukele unidos por la inseguridad

Argentina y El Salvador firmaron un acuerdo de cooperación en seguridad. Bukele logra exportar su modelo de combate contra la violencia.

Por: Carlos Fara 12 Jul, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La seguridad es uno de los temas principales en toda América Latina. En algunos países eso ya es una tradición de mucho tiempo, como México, El Salvador, Honduras, Brasil y Venezuela. En los últimos años, el tema escaló también en lugares impensados como Chile y Uruguay. No había ningún modelo que sobresaliera en cuanto a su efectividad de manera notable. Por lo que, el caso de la política de Bukele ha cobrado especial relevancia a nivel regional.

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El presidente salvadoreño logró su reelección con el 85 % de lo votos luego de una fuerte polémica sobre si la Constitución se lo permitía, gracias al combate a las maras (pandillas locales). Las fotos de los reclusos apilados en la prisión de Tecoluca han dado la vuelta al mundo. Según la ONU, la tasa de homicidios bajó de 106 asesinatos cada 100.000 habitantes en 2015 a 2,4, por debajo del promedio mundial, que es de 8 asesinatos.

La preocupación argentina

La Argentina históricamente fue un país seguro para los estándares regionales. Sin embargo, la inseguridad se convirtió en uno de los dos problemas más importantes a partir la década del los 90. Si bien su situación es mejor que el promedio latinoamericano, el narcotráfico incrementó en algunas zonas como la ciudad de Rosario o Buenos Aires. Si no fuera por la fuerte crisis económica que experimenta el país, la preocupación por los delitos sería sin duda el tema central.

El presidente Javier Milei se planteó desde su asunción centrarse en el combate contra la inflación e inseguridad. Puso al mando del Ministerio de Seguridad a Patricia Bullrich, que compitió como candidata a presidenta el año pasado contra el actual mandatario. Ella ya había ocupado ese cargo en el gobierno de Mauricio Macri, de 2015 a 2019, con resultados positivos según la opinión pública. Ese recuerdo hizo que ella creara una imagen de dura, y utilizó ese rasgo durante su campaña electoral.    

Como se sabe, el nuevo presidente se presenta como un gran cambio en todos los aspectos. También en el tema seguridad. Criticó fuertemente la filosofía de los gobiernos kirchneristas en la materia, a los que tilda de “garantistas” (permisivos) dado su enfoque en el respeto de los derechos humanos. En ese sentido, Milei respalda claramente el accionar que viene llevando la ministra Bullrich.

Esperanza en el modelo

De la mano de una fuerte preocupación ciudadana por la inseguridad, la mayoría de la opinión pública avala una represión más dura en la lucha contra el delito, con una especial preocupación por la cuestión del narcotráfico. De modo que, en ese sentido, todo lo que implique reforzar la autoridad policial es visto con beneplácito.

Bullrich visitó El Salvador en junio pasado. En parte por el contexto de preocupación y en parte por la tendencia del presidente y su ministra a sentirse más identificados con la prédica de líderes de una derecha más radical. Como Trump o Bolsonaro. El objetivo fue interiorizarse de los pormenores de la estrategia de represión de las pandillas y firmar un convenio de cooperación. Además, se tomaron una foto con una celda de la prisión, con todo el impacto que eso produce en la Argentina. El propio Bukele recibió a la ministra, con quien ya se había entrevistado en febrero. Todo esto ocurre luego de la asunción del presidente salvadoreño a la que concurrió Javier Milei.

Foto subida a X por Patricia Bullrich.

Relevancia simbólica

Toda esa sumatoria de gestos políticos tiene una relevancia simbólica importante para la gestión del presidente argentino que solo lleva siete meses en el cargo. En primer término, porque se asocia a la dureza del salvadoreño como estilo de liderazgo. En segundo lugar, porque en varios estudios de opinión pública en la Argentina surgió la figura del mandatario centroamericano como un modelo a seguir en la temática específica. En tercer término, por todo lo que implica desde el punto de vista del encuadre ideológico. De hecho, en la Conferencia de Política de Acción Conservadora celebrada en Camboriú hace pocos días, se vitoreó la política de combate a la criminalidad llevada a cabo por Bukele.

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La asociación le viene como anillo al dedo al gobierno de Milei y su ministra, en una región donde viene cayendo el nivel de satisfacción con la democracia. Mientras, crece el apoyo a que gobiernos no democráticos sí resuelvan los problemas. En situaciones de fuertes crisis en temas centrales, la tolerancia social hacia conductas autocráticas se incrementa sin duda. Quizá Ecuador esté entrando en esta vertiente con el nuevo presidente Daniel Noboa.

Procesos políticos

Más allá de que Milei desee embanderarse con un sector a nivel global, lo cierto es que su liderazgo es más ideológico que el público que lo aprueba, que espera resultados concretos. Por lo tanto, es importante separar el discurso del líder de las percepciones ciudadanas para no realizar asociaciones automáticas que confundirían el nivel de análisis.

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Por último, cabe analizar si sería posible alguna extrapolación entre los procesos políticos de ambos países, El Salvador y Argentina. En primer lugar, el país de Milei tiene un tamaño y un nivel de complejidad muy superior a su par centroamericano. En segundo término, el argentino llegó al poder mediante una segunda vuelta, en un escenario de mucha fragmentación. Bukele ya había accedido a la presidencia con una mayoría notable, que reforzó con su reelección. El tercer aspecto son los diferentes niveles de estructuración institucional y sociocultural de cada caso. En la nación sudamericana el poder presidencial está muy equilibrado por la actual composición del Congreso, por un lado. Por el otro, la memoria en materia de violación a los derechos humanos durante la última dictadura actúa como un moderador al respecto.

Carlos Fara

Carlos Fara

Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.

Manual #2 DP Campus. Periodismo Político

Una hoja de ruta en la construcción colectiva de una conversación pública saludable y virtuosa.

Por: Valeria Sol Groisman 11 Jul, 2024
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DP Campus. Manual de Periodismo Político 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El Manual de periodismo político. Pautas para la información ciudadana y la verificación de datos editado por Diálogo Político, pretende ser una hoja de ruta en la construcción colectiva de una conversación pública saludable y virtuosa.

Fue elaborado con contenido teórico y herramientas que brindan un aporte a la tarea del periodismo político, considerado como un pilar fundamental de cualquier sociedad democrática. Cada una de las temáticas aquí desarrolladas surge de la experiencia y la mirada de profesionales formados en áreas específicas y en el ejercicio diario de su actividad. Porque creemos que el periodismo se aprende haciendo, que no alcanza con saber. Hay que sentarse y escribir. Salir y conversar con la gente. Detenerse y escuchar a esos otros con atención. Abandonar la modorra y animarse a probar nuevas herramientas y tecnologías. Por todo esto, este manual también invita a poner manos a la obra.

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En un escenario saturado de desinformación y polarización, es imperativo que realicemos un aporte constructivo a fin de promover una cultura de verificación de datos y elevar los estándares de calidad informativa.

DP Campus

Por ese motivo, algunos de los ejes fundamentales de este manual son los recursos para la generación de contenido atractivo y las pautas para el tratamiento certero de la información y, por ende, para el funcionamiento saludable de las instituciones y la toma de decisiones ciudadanas. También se esbozan diversas estrategias para mejorar la práctica del periodismo político: desde técnicas de fact-checking hasta el uso de herramientas de inteligencia artificial. Al mismo tiempo, se subraya la importancia de construir una conversación pública que priorice el entendimiento mutuo por encima de la confrontación y la polarización. En este sentido, es esencial que tanto los periodistas como la ciudadanía asuman la responsabilidad de promover un diálogo constructivo y respetuoso.

Uno de los mayores desafíos del periodismo hoy es repensar el trabajo de todos los días y reinventarse adaptándose a los tiempos que corren y correrán. Los cambios pueden resultar abrumadores, pero son grandes ventanas de oportunidad para diseñar y poner en práctica nuevos modelos que tiendan a un periodismo confiable y de calidad que promueva un debate público nutritivo. ¡Hacia allí vamos!

Valeria Sol Groisman

Valeria Sol Groisman

Periodista y licenciada en comunicación. Dirige W I Agency, escribe en la revista BeCult y se desempeña como secretaria de Cultura en Sociedad Hebraica Argentina. Asesora en la Universidad Favaloro. Coautora de "Más que un cuerpo" y "El método No Dieta" y autora de "Desmuteados".

Autoafirmación occidental y un nuevo orden mundial

No hay dudas de que el mundo se está reorganizando. Y es igualmente indudable: Occidente, ya lo definiremos, parece desorientado. La confusión en los distintos Estados varía en intensidad. Una perspectiva alemana hacia el nuevo orden mundial.

Por: Frank Priess 11 Jul, 2024
Lectura: 10 min.
Unión Europea
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En la prensa especializada de occidente y en foros internacionales se debate sobre lo que nos espera después del enfrentamiento Este-Oeste en la Guerra Fría y del “momento unipolar” de los Estados Unidos. ¿Una reedición de la confrontación de bloques con la distribución de combate aquí democracias y autoritarios allá? ¿Un “G2” con campos agrupados en torno a Estados Unidos y China? ¿Multipolaridad? ¿Anarquía estatal global?

Para Europa está claro: el conflicto sistémico, si es que alguna vez estuvo superado, ha regresado con fuerza. Y no deja la opción sobre participar en él o no. “La era de la autocomplacencia occidental ha terminado. Somos testigos de un ataque activo a la democracia por parte de regímenes autoritarios, y los efectos de esta agresión ahora se pueden reconocer claramente. […] A estas alturas debería estar claro que Rusia, China y sus imitadores no están empeñándose en llegar a ser como nosotros. Más bien están empeñados en buscar intensamente nuevos caminos en su lucha contra la libertad. El tiempo no está de nuestro lado” (Dobson/Walkner 2024).

La escalada de la guerra de agresión rusa contra Ucrania, que comenzó con la anexión de Crimea hace diez años y el separatismo en el este de Ucrania, debería haberle abierto los ojos a quienes todavía dudaban. A pesar de esto experimentamos cómo algunos tomadores de decisión política siguen aferrados a ilusiones y modelos anacrónicos. «Alemania está siendo atacada constantemente en esta guerra híbrida«, escribía el semanario Der Spiegel el 9 de marzo de 2024 en su artículo de portada “Putin nos escucha”. Con desinformación se intenta tanto en Alemania como en todo el mundo desestabilizar las democracias y hasta hacer susceptibles a un ataque. La ingenuidad, la corrupción e intereses no siempre transparentes en muchos países de la Unión Europea ayudan al agresor. Buenas investigaciones lo evidencian hace años.

El cuento del occidente decadente

Rusia no está sola con sus métodos: Irán con sus “Milicias proxy”, Corea del Norte y China actúan de manera similar e intentan ampliar sus esferas de influencia. Hace tiempo que anunciaron activamente la competencia de sistemas. y no oculta sus propias intenciones. Como narrativa básica sirve el cuento de hadas del Occidente decadente, que ya habría pasado su mejor momento y habría reducido a la servidumbre al mundo con dobles discursos, explotación colonial e imperialismo durante demasiado tiempo. La retirada de Afganistán fue entendida en este sentido. Estados Unidos es el principal oponente, Europa se identifica como particularmente vulnerable.

La cuestión es quién pertenece a Occidente: 45 países participan actualmente en todo el mundo en las sanciones contra Rusia. ¿Esto podría constituir un indicador? Fareed Zakaria habla de “Occidente plus” y teme, sobre todo, la retirada estadounidense, aunque al país le vaya muy bien: “Estados Unidos debe hacer del afianzamiento de sus alianzas la pieza central de su política exterior”. Al mismo tiempo, no es en modo alguno seguro como sigue la cosa con la “superpotencia que duda de sí misma” (Zakaria 2024) en un país donde el aislacionismo y el “Estados Unidos primero” amenazan con volverse preponderantes, y especialmente el Partido Republicano, se vuelve impredecible. Las elecciones presidenciales de noviembre de 2024 marcarán el rumbo mucho más allá de los EE.UU.

Normalidad temerosa

Durante mucho tiempo ha sido una perogrullada afirmar que Europa y especialmente Alemania tienen que hacer más por su propia seguridad. En este país se necesita en primer lugar una evaluación realista de la situación y voluntad política de dar seguimiento a estas conclusiones con acciones. Hace mucho que no somos el ejemplo brillante para seguir por todos. Los “Estados canallas” como la Rusia de Putin no están de ninguna manera tan aislados, como nos gustaría. La demanda de hipermoralidad alemana no es excesiva a nivel internacional. Incluso hay buenos ejemplos para reprochar doble moral a nuestra “política exterior basada en valores».

El impacto de la Zeitwende (cambio de época) parece ceder el paso a una miedosa normalidad, en vano buscamos cambios en las prioridades. Que la voluntad de defenderse y defender a los aliados en caso de ataque en conformidad con las obligaciones previstas en el artículo 5 del Tratado de la OTAN aparece alarmantemente baja en las encuestas, no fortalece precisamente la confianza en un país que en realidad hace mucho debería asumir responsabilidad y un papel de liderazgo en lugar de dejarse llevar y seguir. “La tragedia es que los Estados europeos que entienden lo que está en juego geopolíticamente rara vez disponen de los recursos financieros y políticos para poder actuar. A aquellos que tienen los medios (actualmente) les falta el coraje para actuar y liderar” (Fiott 2024).

Vecinos del este

Hay otros actores un poco más avanzados: los vecinos del este de la República Federal de Alemania se sienten confirmados en cuanto a sus advertencias respecto a Rusia. Ursula von Leyen, presidenta de la Comisión Europea intenta desde 2019 encabezar una “Comisión verdaderamente geopolítica” capaz de dar seguimiento con acciones a su análisis de amenazas. Países que han permanecido neutrales durante mucho tiempo, como Suecia y Finlandia, buscan protección en la alianza occidental lo que constituye una no deseada contribución de Vladimir Putin a la unidad de Occidente.

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Hacia el extremo oriente de Europa, sobre todo en Asia, donde China es percibida como la mayor amenaza por sus pretensiones respecto a esferas de influencia, al sur de China Mar y Taiwán y el eje con Rusia provoca grandes preocupaciones, allí hace tiempo que Estados como Japón y Australia actúan enérgicamente y fortaleciendo su sistema defensivo sus alianzas. Al mismo tiempo, China observa muy de atentamente si la agresión de Putin contra Ucrania tiene éxito y qué se puede aprender de las reacciones de occidente respecto a las propias pretensiones.

Sigue siendo urgente que la Unión Europea no se deje dividir, que demuestre como colectivo su voluntad de afirmarse y que refute la “narrativa de la decadencia”.

Parque temático u hogar de ancianos

Antes de asumir nuevamente la responsabilidad de la política exterior polaca Radek Sikorski ya definió el rumbo el año pasado: “Para sobrevivir y prosperar en un mundo de gigantes en guerra, Europa debe transformarse de una confederación militarmente débil en un genuino superpoder” (Sikorski 2023). Así Europa se convertiría en un mejor socio aliado de EE. UU. y de las democracias de todo el mundo. La pesadilla de Sikorski sería una Europa como futura combinación de parque temático y hospicio.

A la autoafirmación también pertenecen aliados en el llamado Sur Global. Estos últimos pueden únicamente ser ganados con respeto, una porción de Realpolitik y considerando sus intereses. Cuando en Occidente se habla de “orden basado en reglas”, el Sur llama la atención sobre el hecho que de que rara vez estuvo involucrado en la elaboración de dichas reglas. Y respecto a las actuales reglas, la composición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o las ponderaciones en los organismos financieros internacionales son sólo dos ejemplos que documentan más las relaciones de poder del pasado que una gestión del futuro con igualdad de derechos.

El comportamiento en las votaciones en las Naciones Unidas para condenar la guerra de agresión rusa contra Ucrania muestra que la soberanía y la no injerencia se perciben y defienden como valores y, finalmente, como preocupación de los más débiles. Lo mismo vale respecto a una honesta superación del pasado y para afrontar desafíos de la humanidad, como el cambio climático o las pandemias. Las heridas del período del COVID no han sanado en todas partes, y no es sólo la «diplomacia de las vacunas» de China la que sigue teniendo un impacto.

El tono moralista

A la hora de buscar socios surgen dilemas muy conocidos. ¿Qué está permitido hacer para conservación de nuestra libertad, nuestra democracia, nuestra forma de vida y con quién uno hace alianzas para esto? El presidente estadounidense Joe Biden invita todos los años a las “cumbres de la democracia” globales y siempre se complica. La India, bajo el presidente Narendra Modi, ¿es en realidad un socio de valores como sugiere la retórica de la “mayor democracia del mundo”? ¿Es justo que la Hungría bajo Víctor Orbán no haya sido invitada, aunque sea miembro de la Unión Europea y de la OTAN? ¿Cómo se está desarrollando Turquía bajo el presidente Recep Tayyip Erdoğan?

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¿Hemos olvidado que el país siguió siendo socio de la OTAN incluso durante las diversas dictaduras militares? ¿Se “perdona” al príncipe heredero de Arabia Saudita el asesinato de un periodista incómodo porque está orientado más bien al occidente y en declarado enfrentamiento con los intereses con Irán? ¿Debemos cooperar con las dictaduras militares africanas, no solo porque necesitamos las materias primas sino también para contener la influencia de los rivales sistémicos?

Promover la democracia

Además de la Realpolitik a nivel intergubernamental, hay necesidad de promover la democracia en todo el mundo. Esto requiere un apoyo constante de las sociedades civiles, así como el fortalecimiento de los derechos humanos y civiles donde sea posible. También se necesitan medidas comprometidas y dotadas de recursos para contrarrestar las noticias falsas y las campañas de desinformación como la afirmación rusa de que dicho país nunca fue una potencia colonial.

La promoción del periodismo de calidad siempre es una buena elección. «La cooperación para el desarrollo debería invertir aún más promoción de la democracia y la resiliencia de los procesos de democratización, y pensar en dónde dicha cooperación a pesar de objetivos geopolíticamente legítimos se vuelven contraproducentes porque fortalece estados autoritarios y su comportamiento externo propenso a conflictos”, afirma Jörg Faust, director del Instituto Alemán de Evaluación de la cooperación al desarrollo. (Faust 2024). La búsqueda del equilibrio adecuado sigue siendo una tarea permanente.

Fuentes

Dobson, William J. / Walker, Christopher: „Die Ära westlicher Selbstgefälligkeit ist vorbei“, en: Frankfurter Allgemeine Zeitung, Nr. 60, 11.03.2024.
Faust, Jörg: „Nicht ob, sondern wie“, en: Internationale Politik, 79. Jg., Nr. 2, marzo/abril 2024, p. 100–104.
Fiott, Daniel: „Wann wird Europa reif für Geopolitik?“, en: Internationale Politik, 79. Jg., Nr. 1, enero/febrero 2024, p. 25–29.
Sikorski, Radek: „Europe´s Real Test Is Yet to Come“, en: Foreign Affairs, 102. Jg., julio/agosto 2023, p. 66–77.
Zakaria, Fareed: „The Self-Doubting Superpower, en: Foreign Affairs, 103. Jg., Nr. 1, enero/febrero 2024, p. 38–54.

Texto publicado originalmente en alemán en Die Politische Meinung, número 586, año 2024.

Versión ligeramente resumida y traducida al español por Jonathan Neu y Manfred Steffen, programa regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina, Montevideo.

Frank Priess

Frank Priess

Ex director adjunto del área internacional de la Fundación Konrad Adenauer. Analista político.

Realidades políticas detrás del fútbol: de la integración a la corrupción

Además de entretenimiento, el deporte más popular también representa un fenómeno social más amplio, que refleja las dinámicas entre países.

Por: Luis Prats 10 Jul, 2024
Lectura: 6 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Por segunda vez en la historia, la Copa América y la Eurocopa coinciden en sus fechas. En 2021, fue por la pandemia. Esta vez, por decisión de la Conmebol. La simultaneidad no alcanza a los horarios. Permite a los futboleros fanáticos seguir un continuado de partidos por televisión de la mañana a la noche. Era inevitable que eso abriera las puertas a las comparaciones: los estilos de juego, las canchas, la calidad de las transmisiones, la organización y todo lo demás. También entre las realidades políticas detrás de la pelota.

Cultura fútbol

El anfitrión de esta Copa América, Estados Unidos, es el rara avis del ancho mundo del fútbol. Por más de que ha avanzado tanto en la competitividad de su seleccionado (considerando incluso su temprana eliminación) como en la organización de sus campeonatos internos, lo que ellos llaman soccer sigue siendo el hermano menor de los grandes deportes locales. Muchos aficionados no terminan de entender sus lógicas porque piensan en términos de béisbol o fútbol americano. En buena parte del amplio territorio estadounidense, el fútbol representa el último bastión de la cultura que la población inmigrante, latina o de otras partes, dejó en su tierra mientras se adaptaban al american way of life. Por eso no extrañan las multitudinarias muestras de color y alegría de residentes uruguayos, argentinos, venezolanos o colombianos presentes en los partidos de sus respectivas selecciones: se vive como el reencuentro con la patria lejana.

[Lee también: La sacralización del fútbol]

En Europa no es nueva, aunque sí relativamente reciente, la irrupción de los hijos de las colonias y de la inmigración en las selecciones del Oeste continental. Eso en algún momento originó críticas xenófobas por parte de políticos, hoy en general superadas. Aunque muchos de aquellos odios siguen presentes en el candelero electoral. Del lado del Este juegan nuevas selecciones, consecuencia de la atomización de varias antiguas repúblicas del área socialista. Mientras tanto, el fútbol trata de suturar heridas entre naciones enfrentadas desde hace décadas por motivos políticos, étnicos o religiosos. No siempre resulta: en esta Eurocopa un jugador turco fue sancionado por realizar gestos ultranacionalistas.

La pelota en América

La Copa América nació hace más de un siglo y a su modo contribuyó a una cierta integración continental detrás de la pasión compartida. Más que conflictos entre países o regiones, el gran reto de la competencia eran las enormes distancias. Resultaron vencidas incluso en los tiempos de los viajes en barco.

Es cierto, hubo en este continente una guerra del fútbol. Se trató de un nombre marketinero para el conflicto entre El Salvador y Honduras en 1969, que estuvo vinculada a los partidos entre ambos por la clasificación al Mundial de 1970. Pero, en realidad, estalló por otras razones. En esta parte del mundo las rivalidades internacionales a menudo se quedan en discusiones sobre partidos de fútbol. Ocurrió por ejemplo cuando las relaciones entre Argentina y Uruguay se enfriaron por el resultado de la final de la primera Copa del Mundo, ganada por la celeste en 1930. El hincha de fútbol tiene memoria de elefante para recordar peleas, goles mal anulados y provocaciones.

El fútbol representó, a la vez, un elemento integrador en sociedades a menudo muy desiguales. El caso más claro fue el de Brasil, donde los futbolistas de origen afroamericano hace un siglo chocaban contra enormes prejuicios incluso para poder jugar con los blancos. Ni hablar de formar parte del seleccionado nacional. Años más tarde, ya fueron los ídolos de todo el país. No se puede explicar la historia de la camiseta verde y amarilla sin cracks morenos como Léonidas, Pelé, Didí, Rivaldo o Ronaldo. Eso no indica que el problema haya desaparecido de todos los ámbitos de la sociedad, pero es un avance.

Rio de Janeiro 2014. Pelé en la inauguración de una cancha en Mineira.

Del fútbol a la política

La importancia que adquirió el fútbol en estos países determinó que el poder político le pusiera el ojo para controlarlo, o al menos aprovecharlo. Existen innumerables casos de dirigentes que usaron el fútbol como trampolín hacia la política. El fenómeno, en cierta medida, permanece. Pues la visibilidad que presta el deporte es infinitamente mayor que la de cualquier campaña proselitista tradicional. Hasta los propios clubes buscaban políticos para conducirlos procurando también ventajas. Hasta hace algunos años, los presidentes en ejercicio de Uruguay, Argentina y Paraguay habían sido presidentes de clubes de fútbol en su país: Tabaré Vázquez de Progreso, Mauricio Macri de Boca Juniors y Horacio Cartes de Libertad.

Sin embargo, poco a poco esta costumbre va cambiando, porque el superprofesionalismo actual necesita dinero más que contactos. Los equipos están atrás de empresarios con nutridas billeteras y los empresarios atrás de equipos que permitan explotar otros negocios.

Para los exfutbolistas, el tránsito de las canchas a los despachos políticos ha sido más difícil. Brasil ha sido el principal exponente de este fenómeno, con el ejemplo principal del propio Pelé como ministro de Deportes. En Ecuador, aprovechando la euforia de la participación en el Mundial 2002, varios jugadores entraron luego en el Parlamento, aunque su paso no dejó trazas considerables. Los pronunciamientos políticos de futbolistas en actividad resultan todavía más escasos. Incluso las grandes estrellas pasan a jugar a clubes del exterior, en especial Europa, de manera que a menudo no los alcanza ni siquiera el eco de noticias de su país fuera de lo deportivo.

En la política y en el fútbol

La Copa América, además, encierra un tema de política interna. La corrupción fue galopante en la Conmebol, cuando sus principales dirigentes fueron detenidos en Zurich por la policía suiza en el inicio del llamado FIFAGate de 2015. Costará mucho trabajo desprender esa mancha. La afición sigue mirando con desconfianza cualquier decisión de sus nuevas autoridades. En esta Copa América empezaron mal al violar sus propias normas de neutralidad religiosa para permitir que un pastor emitiera un mensaje en plena cancha antes del partido inaugural.

Luis Prats

Luis Prats

Es periodista. Trabajó en el diario El Día, el semanario Búsqueda, revista Galería, el diario El Observador y en el diario El País. Sobre fútbol, escribió La crónica celeste; Montevideo, la ciudad del fútbol; Un siglo de pasión violeta; y Goles y votos.

AI Steve, el primer candidato a un cargo político no humano

La iniciativa, basada en Inteligencia Artificial, es un punto de partida para debatir los sesgos de datos, la transparencia y cómo la IA puede afectar la democracia.

Por: Ximena Docarmo 9 Jul, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

AI Steve es la novedad del superaño electoral. En julio se celebran elecciones en Reino Unido y, a diferencia de las recurrentes (y necesarias) reflexiones sobre tecnología y desinformación, este proceso electoral ha traído una novedad: el primer candidato basado en Inteligencia Artificial (IA).

Su campaña está basada en la promesa de tomar decisiones políticas imparciales y basadas en datos. Pero, ¿realmente sería mejor que una IA maneje las decisiones técnicas complejas? AI Steve procesa información de diversas fuentes, pero: ¿qué pasa si los datos están sesgados o incompletos? ¿Puede realmente una IA comprender las sutilezas y complejidades de la vida humana? Estos son los dilemas que enfrentamos al considerar la integración de IA en la política.

¿Qué es AI Steve?

Conscientemente se ha optado por no usar la pregunta ¿quién es AI Steve? Con el fin de evitar la humanización de los algoritmos, se ha elegido la pregunta ¿qué es AI Steve?Aunque esta propuesta poco convencional tiene detrás al empresario y candidato Steve Endacott, AI Steve es un avatar potenciado por algoritmos.

Sin embargo, fue popularmente presentado como el primer candidato al parlamento británico generado por IA. El avatar promete lo que ningún humano —político o no—podría ofrecer: trabajar las 24 horas del día, los siete días de la semana.

Su campaña está construida sobre la premisa de tomar decisiones imparciales, basadas en datos. La promesa de una revolución sobre cómo se toman las decisiones políticas. Ofrece un representante que escucha y responde directamente a la voluntad popular, procesando abundantes cantidades de información para formular políticas efectivas.

[Lee también: Inteligencia artificial: modelos de regulación para Latinoamérica]

La propuesta es crear políticas públicas mediante la participación directa de los ciudadanos. Todas las contribuciones se resumen, analizan y pasan a ser propuestas de políticas públicas utilizando ChatGPT. La tarea, que parece automática, depende de dos grupos humanos: los creadores de las propuestas y quienes las validan. Estos últimos votan sobre las políticas en una escala del 1 al 10 y las que obtienen más del 50% de apoyo son adoptadas por el candidato humano.

A pesar del revuelo, el organismo de control de las elecciones ha sostenido que si Endacott gana, él sería el miembro del parlamento (MP). En ningún caso el MP sería una versión del candidato basada en IA.

Inteligencia limitada

La revolucionaria propuesta plantea una serie de interrogantes sobre la naturaleza de la representación política y su impacto en el sistema democrático.

Una de las principales preocupaciones radica en los sesgos que podrían estar presentes en los datos utilizados para entrenar los algoritmos. Si los datos históricos contienen prejuicios raciales, de género o socioeconómicos, la IA, en lugar de corregir estos sesgos, puede perpetuarlos y amplificarlos. Esto plantea serias preguntas sobre los resultados de las políticas generadas por una entidad no humana, incapaz de discernir este tipo de sutilezas.

Además, aunque se espera que en un futuro próximo los desarrollos tecnológicos cambien el escenario, actualmente los algoritmos de IA operan como cajas negras. Los procesos de la IA son complejos y opacos, difíciles de entender y auditar. Esta falta de transparencia es particularmente preocupante en el ámbito político, donde la rendición de cuentas y la claridad son esenciales para la confianza pública. Si estos avatars son utilizados a escala en la política y los ciudadanos no comprenden cómo y por qué se tomaron determinadas decisiones, la legitimidad del sistema democrático podría verse gravemente comprometida.

Riesgos

Asimismo, la IA ha avanzado enormemente en el procesamiento del lenguaje humano. Aunque todavía puede fallar en captar los matices o contextos culturales específicos que son claves en la formulación de políticas. Un factor final es el riesgo de manipulación con datos malintencionados o por actores con intereses específicos. Con la capacidad de infiltrar y sesgar los datos de entrenamiento, dichos actores podrían manipular las decisiones políticas.

[Lee también: Riesgos de la inteligencia artificial para la gobernanza democrática]

En este contexto, la introducción de IA en la política, aunque innovadora, debe abordarse con cautela y un robusto marco ético y regulatorio para evitar socavar los principios democráticos. La promesa de una IA infalible se enfrenta a la realidad de un campo de batalla digital, donde la manipulación y la desinformación pueden ser las armas más potentes.

¿Cómo prepararnos?

En un mundo globalizado e hiperconectado es posible que veamos con más frecuencia este tipo de desarrollos tecnológicos. Sin embargo, en una región como América Latina la tarea se vuelve compleja no solo por las limitaciones del desarrollo de este tipo de tecnología a nivel regional, sino por la generación de data que responda a las complejas realidades propias de la región.

En este contexto, los líderes políticos tienen la obligación de cuestionarse si es viable transferir la legitimidad del poder a una entidad no humana, como AI Steve. ¿Cómo redefinir la responsabilidad y la rendición de cuentas en un sistema donde las decisiones políticas serían tomadas por algoritmos y no por seres humanos? ¿Podrá la IA entender y representar con precisión las complejas dinámicas humanas y culturales que moldean América Latina? Y quizás lo más crucial: ¿qué impacto podría tener la IA en los principios fundamentales de la democracia y la gobernanza de la región?

Estas preguntas deben ser abordadas con un enfoque crítico antes de adoptar tecnologías que, aunque prometedoras, aún enfrentan desafíos significativos. Como hemos visto, con la tecnología disponible, es difícil confiar plenamente en sistemas que pueden estar sujetos a sesgos, manipulaciones y errores inherentes. La aspiración a una IA infalible aun se contrapone a la realidad de un contexto digital lleno de vulnerabilidades, donde la manipulación y la desinformación pueden socavar la integridad de las decisiones políticas.

La introducción de IA en la política debe garantizar que los principios democráticos se preserven en todo momento. Este camino hacia una nueva era de gobernanza tecnológica exige una consideración profunda de sus implicaciones éticas, sociales y políticas, asegurando que cualquier avance tecnológico esté al servicio del bien común y no comprometa la democracia.

Ximena Docarmo

Ximena Docarmo

Fundadora de InnovaLab, entrenadora política y máster en políticas públicas por la Hertie School of Governance de Berlín.

La sacralización del fútbol 

Con la Copa América, el fútbol gana relevancia y genera cohesión social a pesar de las tensiones geopolíticas. ¿Cómo funciona la divinización de un fenómeno social y deportivo?

Por: Miguel Pastorino 8 Jul, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Cada vez que se juega una Copa América, más todavía en un mundial de fútbol, los fenómenos sociales que acontecen y la transformación de las conductas de sociedades enteras llaman poderosamente la atención. Analizarlo es complejo. Es como meterse con la religión oficial de millones de seres humanos. Las discusiones sobre el tema son más emocionales que racionales y despierta pasiones que ya no despiertan ni la religión ni la política. El fútbol se ha convertido progresivamente en un sucedáneo de las religiones. Tiene sus propios mitos, ritos, dioses y templos que congregan multitudes enardecidas que entran en un ciclo litúrgico festivo que suspende la vida ordinaria trasladándolos a un mundo paralelo.

En los tiempos sagrados de competencia futbolística aparecen símbolos patrios como en ninguna fecha conmemorativa de la historia de un país. Los conflictos internos de cualquier país desaparecen, como si por un tiempo sagrado todos viviéramos reconciliados y apoyados en una esperanza épica. Las diferencias sociales e ideológicas se esfuman como por arte de magia mientras se contempla el espectáculo en el que parece jugarse el destino de la sociedad y la felicidad de cada uno en particular. La FIFA agrupa más naciones que la ONU. Parece desatarse una batalla cósmica en la que los equipos de once gladiadores representan a cada uno de los que gritan por ellos.

El traslado de lo sagrado

El juego siempre ha representado la ruptura con la rutina, con el trabajo, con lo obligatorio y penoso de lo cotidiano. Cuando juega, el ser humano imita a los que pueden ser libres para jugar; a los niños y a los dioses. Entra en un tiempo gratuito y sagrado, ensayando lo que en sus sueños desearía que fuese toda la vida. Realiza lo que la realidad debiera ser siempre.

Varios investigadores han visto en el fútbol grandes analogías con una celebración religiosa. Es un drama representado por un número preciso de oficiantes sobre el altar del césped. Ese recinto sacro de los estadios, hace recordar a los antiguos templos, bajo grandes focos de luz, ante la atenta y participativa, exultante o deprimida, pero siempre devota y fanática mirada de los miles de aficionados. El punto más alto, como verdadera consagración de este culto de multitudes, es el gol. En este momento los fieles se levantan, se abrazan en total comunión, gritan y claman en una catarsis colectiva que termina con un emocionado entusiasmo cuando se ha conseguido un triunfo o en una aplastante desesperación cuando se pierde.

En la previa, los asistentes son como fieles religiosos. Hacen largas filas como en una peregrinación hacia el gran templo donde se rompe la noción de tiempo cotidiano y se entra en una nueva dimensión de la vida. Las procesiones de hinchas van acompañadas de cánticos rituales repetitivos, con distintivos de su devoción personal. Es una especie de éxtasis místico de sentirse un solo cuerpo, una sobrenatural comunión de almas que al unísono cantan honor a sus dioses y religión, que da sentido a sus vidas y les hace ser capaces de actos profundamente generosos como violentos. Aquí la hermandad o la enemistad también adquiere un carácter sagrado.

Equipo marca gol, multitud de fans grita, celebran victoria.

Un nuevo tiempo ritual

Los colores que invaden el tiempo fuerte de los partidos, son señal de identidad tribal, de fiesta y expresión de la trascendencia específica de cada grupo o país. Los medios de comunicación, especialmente la TV, convierten la transmisión de partidos de fútbol en un rito seguido por millones de personas. A la misma hora, se reúnen en torno al altar doméstico —o en el bar transformado en pequeño templo— aquellos que anhelan esa porción de emoción y entusiasmo colectivo.

Se entra en comunión con una realidad que trasciende lo cotidiano y la pequeñez de la propia existencia. Aporta sentido y pertenencia en medio de la rutina gris de la cotidianeidad. Con la ayuda de las nuevas tecnologías el tiempo se organiza y estructura en función de los tiempos fuertes, ya sean fines de semana o eventos a gran escala como los mundiales de fútbol. Los comentarios durante la semana en programas televisivos, lugares de trabajo, bares o en el transporte colectivo, pasan a ser la prolongación cotidiana de esa fuente de sentido y pertenencia.

[Lee también: ¿Cómo recuperar el sentido de la política?]

Lo mismo suele suceder con los tiempos políticos y las campañas electorales. También tienen ritos y mitos, pero, al lado del fútbol, es una religión desgastada.

¿Sacralización inconsciente?

Los encuentros deportivos se convierten también en lugar simbólico de la confrontación internacional. Se rememoran confrontaciones y rivalidades históricas, expresando ansias de supremacía, compensando superficialmente las frustraciones políticas y económicas. Para las personas es más que un deporte. Ni la comercialización descarada y aplastante, ni los escándalos de corrupción pueden opacar el halo sagrado del fútbol. Asistimos a una divinización de un fenómeno social y deportivo. Ya se ha visto hace años en algunas publicidades la sustitución de los héroes del fútbol por los tradicionales héroes de la patria, santos católicos, o la sustitución explícita de un nuevo dios al que se le rinde adoración y se le consulta el oráculo que define lo realmente importante para la vida de millones: el resultado final del partido.

El traslado de lo sagrado a ámbitos tradicionalmente profanos no es algo exclusivo del fútbol. La religión civil y la sacralización de lo político no son nuevos. Estos fenómenos, incluyendo el fútbol, no son religión en el sentido estricto. Pero sí podemos encontrar analogías y traslaciones vivenciales, rituales y de sentido que nos dicen mucho sobre lo que le sucede a la sociedad.

El fútbol, como deporte con masivos fenómenos que arrastra detrás, es capaz de generar valores muy positivos para la convivencia y la cohesión social. También fanatismo y violencia irracional, como todo lo que se absolutiza. Tal vez la pregunta más difícil de contestar es: ¿cuál es el vacío que vino a llenar?

Este artículo fue publicado originalmente en Semanario Voces.

Miguel Pastorino

Miguel Pastorino

Doctor en Filosofía. Magíster en Dirección de Comunicación. Profesor del Departamento de Humanidades y Comunicación de la Universidad Católica del Uruguay.

Cuba y el panóptico estatal en decadencia

Desde las manifestaciones sociales de julio de 2021, el régimen busca evitar un nuevo alzamiento. ¿Será posible borrar la memoria de la pérdida del miedo y la unión del poder colectivo?

Por: Inés Pousadela 5 Jul, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Resulta irónico que, tras derrocar al régimen de Fulgencio Batista, la revolución victoriosa se empeñara en construir una sociedad a imagen y semejanza de la prisión donde la dictadura había encarcelado a sus líderes.

El Presidio Modelo, que recluyó a los hermanos Fidel y Raúl Castro y a una veintena de guerrilleros más en 1953 tras el asalto al Cuartel Moncada, tenía un diseño panóptico. En el centro de cada uno de sus edificios circulares se erguía una torre de vigilancia desde donde el guardián podía ver todas las celdas sin que los presos supieran si estaban o no siendo observados. La asimetría de la visibilidad aseguraba la permanencia de los efectos latentes de un poder que era tanto más efectivo cuanto menos necesitara activarse. Los presos debían comportarse todo el tiempo como si estuvieran siendo observados.

La Revolución Cubana reprodujo este modelo a escala, aplicando su principio a la construcción de todo el edificio social.

Espacio cívico cerrado

Tal como lo documenta el CIVICUS Monitor, Cuba tiene espacio cívico cerrado. Y, a diferencia de otros países de la región que, como Nicaragua, experimentaron en tiempos recientes procesos de autocratización y cierre del espacio cívico, Cuba carece de espacio cívico por diseño. Las libertades de asociación, expresión y reunión pacífica no están reconocidas ni en la ley ni en la práctica.

El artículo 5 de la Constitución de Cuba, reformada en 2019, continúa designando al Partido Comunista de Cuba (PCC) como “la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”. Toda organización y campaña de candidatos que se presenten al margen del PCC es ilegal.

El PCC es la “fuerza política dirigente” no solamente del Estado sino también de la sociedad. Sus organizaciones asociadas abarcan todas las dimensiones de la vida de las personas. El artículo 6 de la Constitución, en particular, erige a la Unión de Jóvenes Comunistas en vehículo exclusivo para la organización de la juventud. Toda pertenencia o lealtad rival está fuera de cuestión.

“Interés social”

El artículo 14 de la Constitución reconoce la existencia de las organizaciones sociales siempre que cumplan la función de incorporar a la población a “la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista”. La Ley de Asociaciones otorga al gobierno discrecionalidad para denegar reconocimiento legal a las organizaciones que no considere de “interés social”. Para las organizaciones que están fuera de la órbita del Estado socialista es muy difícil obtener reconocimiento legal. Y la pertenencia a organizaciones no reconocidas es un delito para el cual el nuevo Código Penal, en vigor desde diciembre de 2022, ha aumentado drásticamente las penas.

De igual modo, la Constitución dice garantizar el derecho a la información y la libertad de expresión, pero solo si dicha expresión es conforme a “los valores de la sociedad socialista”. Dice reconocer la libertad de los medios de comunicación, pero prohíbe los medios de comunicación privados. De ahí que los medios independientes operen al margen de la ley y su trabajo se considere “propaganda enemiga”. Desde 2019, el decreto ley 370 penaliza la publicación de “noticias falsas” o que afecten la moral pública o el prestigio de Cuba. El texto es tan vago y ambiguo que el gobierno puede utilizarlo a discreción para censurar opiniones críticas. Además, el nuevo Código Penal sanciona con penas de prisión la crítica a funcionarios del Estado.

Policías cubanos fiscalizan a ciudadano que traslada un colchón en La Habana

Control social panóptico

Finalmente, el artículo 56 de la Constitución de Cuba reconoce la libertad de reunión siempre y cuando se ejerza “con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley”. Pero son ilícitas todas las reuniones públicas convocadas por organizaciones cuya existencia sea ilegal. El Código Penal tipifica como delitos todas las tácticas de protesta utilizadas por la sociedad civil y la oposición política.

Estas herramientas legales son las bases de un régimen extremadamente represivo, aunque no particularmente sangriento. La represión violenta no ha estado en modo alguno ausente, pero ha tendido a ser episódica, emergiendo a la superficie toda vez que los mecanismos de control social han fallado en su función de reproducir la ideología del consenso.

El régimen siempre ha tenido presos políticos en cárceles donde se practica la tortura, pero no ha necesitado convertirse en un régimen carcelario. Ha prohibido las protestas, pero no ha necesitado reprimirlas disparando munición viva sobre decenas o centenares de manifestantes. No ha necesitado hacerlo porque durante décadas su sistema de control social, basado en la vigilancia y la delación, ha funcionado muy bien.

Peligrosidad predelictiva

En una sociedad panóptica eficiente, la mayoría de las personas actúa como si estuvieran siendo vigiladas en todo momento. Puesto que a todas ellas les ha sido encomendado vigilar a sus vecinos y reportar sus contravenciones, deben asumir que sus vecinos harán lo mismo con ellas. Puede que su fe en el sistema flaquee. Pero no tienen forma de saber si hay otros a quienes les ocurre lo mismo; por si acaso, seguirán actuando como si siguieran creyendo.

Durante décadas, los Comités de Defensa de la Revolución han sido los órganos omnipresentes de vigilancia a nivel barrial, encargados de reunir y reportar cada detalle de la vida de las personas. En sus épocas de mayor gloria, el grueso de la población participaba de sus labores; la mera ausencia resultaba sospechosa. La “conducta antisocial” era la antesala de lo que el antiguo Código Penal tipificaba como “peligrosidad predelictiva”. Habilitaba la detención preventiva de quienes fueran identificados como propensos a la comisión de delitos políticos como la “desobediencia”.

Este sistema es muy efectivo a la hora de identificar disidentes y, lo que es clave, aislarlos y neutralizarlos. Los convierte en blanco de advertencias, actos de repudio, intimidaciones, seguimientos, arrestos domiciliarios de facto, detenciones arbitrarias, procesos legales. Numerosos periodistas, activistas y opositores son “regulados”, es decir, impedidos de salir del país. O, por el contrario, obligados a salir en forma definitiva como alternativa a la cárcel.

El milagro de la protesta

En un sistema panóptico que funciona, las acciones colectivas son impensables. Por lo que las protestas que se iniciaron el 11 de julio de 2021, masivas y políticas, fueron lo que Hannah Arendt llamaría un milagro: la ocurrencia de lo infinitamente improbable. Una cantidad importante de gente se dio cuenta de que no estaba sola y perdió el miedo.

La internet móvil, disponible desde 2018, hizo su parte: le dio a la gente una forma fácil de organizarse, coordinar acciones y —lo más importante— de documentar su audacia. Atrás quedaban los tiempos en que todo intento de protesta podía ser fácilmente aislado antes de que nadie más se enterara, asegurando que todos continuaran convencidos de que el régimen conservaba el apoyo mayoritario.

[Lee también: Camila Rodríguez: “Desde afuera de Cuba, lo que uno puede hacer es trabajo de denuncia”]

No resulta sorprendente que el régimen no se lo viera venir. Pero su respuesta represiva fue instantánea y contundente. La seguridad pública trató de impedir que la gente protestara o informara sobre las protestas. Incluso deteniendo a manifestantes y periodistas cuando se dirigían a las protestas y evitando que reconocidos activistas pudieran salir de sus casas. Más de mil personas fueron detenidas, procesadas y juzgadas sin el menor atisbo de garantías del debido proceso.

En los tres años transcurridos desde el 11J, el régimen ha tenido una sola idea fija: evitar un nuevo 11J. Pero tiene un problema: va a ser muy difícil borrar la memoria de ese momento de pérdida del miedo y experiencia de poder colectivo. En las calles, los y las cubanas reivindicaron su derecho a tener derechos. Derechos de verdad, exigibles frente al Estado, no concesiones otorgadas desde arriba. Y los reclamos de derechos son reacciones en cadena, muy difíciles de controlar. En el largo plazo, el régimen vetusto lleva las de perder.

Inés Pousadela

Inés Pousadela

Licenciada y Doctora en Ciencia Política y Magíster en Sociología Económica. Actualmente dicta una asignatura electiva sobre La Sociedad Civil Global en la Universidad ORT de Uruguay. Su trabajo con CIVICUS se centra en las restricciones del espacio cívico y el activismo de los movimientos sociales. Sus investigaciones alimentan las campañas de incidencia de la organización en defensa de las libertades ciudadanas.

Fútbol, política y legitimación

¿Cómo funciona la relación entre fútbol y política? ¿Acaso el fútbol, los jugadores y hasta los organizadores tienen responsabilidades políticas? […]

Por: Redacción 4 Jul, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

¿Cómo funciona la relación entre fútbol y política? ¿Acaso el fútbol, los jugadores y hasta los organizadores tienen responsabilidades políticas? ¿Se puede ser neutro políticamente en un deporte que moviliza a las masas, que produce millones de dólares, que entusiasma a personas alrededor de todo el mundo?

Además del fanatismo, el fútbol ofrece otras oportunidades para otro tipo de actores. Actores que entiendes y pretenden aprovechar la popularidad y alcance del deporte. Muchas veces la relación entre el fútbol y los actores políticos no es tan explícita. Por eso, mientras está en disputa la Copa América, hoy ponemos estas preguntas Bajos la Lupa.

[Lee también: Super Bowl: lo que la política puede aprender]

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.

Conducción y realización: Franco Delle Donne | Rombo Podcasts.

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Adolfo Garcé: “En Uruguay, con poca volatilidad electoral, puede haber un gran cambio político”

El punto de partida hacia las presidenciales de octubre es parejo y se caracterizó por una baja participación popular. Hay razones que lo explican y que abre preguntas pertinentes en un contexto internacional de recesión democrática.

Por: Ángel Arellano, Gabriel Pastor 4 Jul, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Uruguay vivió el 30 de junio unas elecciones internas que registraron la menor participación ciudadana desde 1999. Si bien los comicios son voluntarios y en esta edición las competencias dentro de los tres principales partidos (Partido Nacional, Frente Amplio y Partido Colorado) estaban marcadas por favoritismos demostrados en las encuestas, la abstención permite plantear algunas preguntas sobre la salud democrática del Uruguay. Este ha sido el punto de partida para las presidenciales y legislativas que tendrán lugar el 27 de octubre.

El sistema político uruguayo destaca en la región por su baja polarización y partidos fuertes, dos rasgos extraños en el contexto latinoamericano. Su gobierno actual, encabezado por el presidente Luis Lacalle Pou, goza de una popularidad que ronda el 50%, y, de acuerdo con los sondeos recientes, la coalición oficialista tiene un empate técnico con su principal rival, el izquierdista Frente Amplio.

Para conocer el efecto de las elecciones internas en el futuro político del Uruguay, conversamos con Adolfo Garcé, politólogo y profesor titular de la Universidad de la República con amplia trayectoria en el análisis de la realidad política de su país.

Panorama post internas

¿Cómo explica el resultado? ¿Qué fue lo que ocurrió en las internas?

—En el Partido Nacional se impuso la candidatura de Álvaro Delgado, la más cercana al presidente Luis Lacalle Pou, que es un presidente popular y bien evaluado, y que ha hecho en líneas generales un gobierno exitoso. Lo otro que pasó es que en el Frente Amplio se dio una competencia por la renovación, sin Tabaré Vásquez, ni Danilo Astori y donde solo queda como viejo referente José Mujica y se termina imponiendo su candidato, Yamandú Orsi, que venció a la candidata auspiciada por el Partido Socialista y el Partido Comunista, Carolina Cosse.

¿Cuál es el mensaje global que dejó esta elección?

—Por el lado del Partido Nacional el mensaje es de conformidad con la gestión. Los blancos lo que dijeron [en sus discursos] es que están conformes con el gobierno, conformes con el presidente y por lo tanto confían en Álvaro Delgado, que ha sido la mano derecha del presidente.

De algún modo podría decirse a nivel global que el mensaje también es de polarización, en el sentido de que se fortaleció la oposición, que es una mitad y de algún modo, a grandes rasgos, también el oficialismo. Los partidos que acompañaron al gobierno son la otra mitad.

Los dos candidatos que ganaron son personas de diálogo y representan la centro derecha y la centro izquierda. En ese sentido, la elección de ayer fue una elección rara en el contexto internacional, porque estamos en la época de la ultraderecha y los radicalismos.

¿Las encuestadoras en Uruguay siguen siendo un instrumento de la democracia a contrapelo de lo que ocurre en el hemisferio?

—La verdad que sí. Una de las cosas lindas de esta elección fue el excelente papel de las encuestadoras que acertaron en los tres partidos. Desde luego que aportan información confiable y que se pueden equivocar, pero este no fue el caso.

Yamandú Orsi y Álvaro Delgado

Baja participación

La elección la elección interna tuvo la participación más baja desde 1999. ¿Qué dice esto sobre la democracia uruguaya?

—Bueno, yo creo que enciende alguna luz amarilla. Es la participación más baja desde que se cambiaron las reglas electorales. Es un poco más baja que la elección del 2014 donde habían participado 37%. Ahora fue un 35,3%.

Tampoco es que se haya desfondado la participación electoral en Uruguay. Pero quizás nos esté hablando de cierto desinterés creciente en la política, de apatía. El crecimiento de la distancia entre la ciudadanía y sus representantes en los partidos.

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En el mundo pasa que la democracia está en recesión, que existe una crisis de representación. Y lo que pasa en el mundo suele pasar en Uruguay, menos dramáticamente, diría que amortiguadamente, pero pasa. Entonces yo simplemente encendía una luz amarilla y pondría allí unos puntos suspensivos o una llamada de atención.

¿Esto habilita el debate sobre hacerlas obligatorias las elecciones partidarias?

—Yo veo oportuno que siempre se habiliten todos los debates relativos a cómo mejorar las instituciones y cómo mejorar las prácticas. Siempre los debates son oportunos, imprescindibles. Lo mejor que tiene la democracia uruguaya es que siempre se hace esas preguntas, las preguntas de ¿qué es lo que estamos haciendo bien y qué es lo que estamos haciendo mal y qué es lo que podemos mejorar? Yo no creo que las elecciones primarias internas de los partidos tengan que ser obligatorias. A mí me parece que está bien que sean así [voluntarias]. Eso fortalece a los partidos. Porque los somete a estrés, los obliga a pensar la maquinaria para ir a buscar a los votantes, para activarlos, para movilizarlos, para que vayan a votar por un lado o por el otro. En fin, obliga a los partidos a mantener su tradición.

Una precisión porque capaz que puede generar malas interpretaciones. La apatía en la política en una elección interna sí significa necesariamente un malestar con la marcha de la democracia.

Preguntas a la democracia

AA: Y cree que a partir de lo de este domingo…

—Puede significar algo. Yo parto de Adam Przeworski de que la democracia frustra, porque lo normal es encontrar electores desencantados, electores enojados, decepcionados. Eso es lo que fabrica casi inexorablemente la democracia, porque la democracia no puede cumplir con todas sus promesas. Por lo tanto, hay que estar siempre extraordinariamente atentos, alertas a cualquier señal de apatía, a cualquier señal de disgusto de descontento, de decepción.

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Es obligatorio que nos hagamos la pregunta: ¿estaremos haciendo algo mal como sistema político, como comunidad de práctica democrática? ¿Los partidos se estarán alejando de la gente? Es obligatorio hacerse esa pregunta, yo sospecho que hay cosas que no funcionan bien. Tengo la impresión de que el clima político que vivimos en estos años no ha sido bueno. Y tampoco puedo separar la baja participación de esta elección de una campaña que no interesó mucho.

GP: Sin embargo, para el mundo, la uruguaya parece una democracia modélica.

—La democracia uruguaya comparada con la región, es muy buena. Comparada con el mundo, también obtiene muy buena nota. Pero nosotros vivimos acá y la miramos de cerca. Y cuando la miramos de cerca, sabemos cuáles son los problemas. Como sociedad no podemos dejar de reconocer y de disfrutar de estar viviendo en la mejor democracia en la región. Pero sin perjuicio de esto venimos de una elección primaria en donde votó poca gente, de una campaña electoral que duró cuatro o cinco meses, que interesó poco y venimos de cuatro años en donde gobierno y oposición prácticamente no hablaron.

Reelección posible

Este 2024 inició con la reelección de tres gobiernos latinoamericanos, algo que no se veía desde 2018. ¿Hay margen para que esta tendencia llegue Uruguay?

—Puede ser. Desde el año pasado vengo diciendo que la película de esta elección se llama incertidumbre máxima. Un título muy poco original y ciertamente es el título de una mala película.

Lo cierto es que en este país hay dos bloques de un tamaño extraordinariamente parejo. Sus dos últimas confrontaciones electorales, que fueron el balotaje y el referéndum por la Ley de Urgente Consideración, obtuvieron prácticamente tres decenas de miles de votos de diferencia, a favor de la coalición. Yo creo que vamos de vuelta una elección presidencial súper pareja. Otra vez dos bloques muy parecidos.

Pequeños cambios

Pero algo va a pasar…

—Desde luego. Lo anterior no necesariamente quiere decir que el Frente Amplio o el gobierno vaya a ganar la elección, porque habrá balotaje donde se puede ganar o perder.

La historia de Uruguay es la historia de un país en general muy previsible en general, con poca volatilidad electoral que cada tanto tiene picos de volatilidad electoral. Entonces aparece la tormenta, con volatilidad electoral, y después calma, es decir, que el comportamiento electoral se estabiliza. Tuvimos un pico de volatilidad electoral en la elección pasada de 2019. Entonces, muchos electores cambiaron de partido, nació un partido nuevo, Cabildo Abierto, y el Frente Amplio perdió ocho o nueve puntos de apoyo.

En esta elección lo que hay que esperar es que vuelva la calma. Pocos electores cambiarán de partido y, por lo tanto, otra vez, un escenario muy parecido a 2019. Como el escenario es tan parejo, en Uruguay con poca volatilidad electoral puede haber un gran cambio político y la oposición puede terminar ganando, pero el gobierno puede ser reelecto, claro que sí, puede ser.

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.

Gabriel Pastor

Gabriel Pastor

Miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político. Investigador y analista en el think tank CERES. Profesor de periodismo en la Universidad de Montevideo.

Francia se corre a la derecha dura

Macron quería acabar con la división entre derecha e izquierda cuando asumió el cargo. Pero esta división hoy está más pronunciada que nunca. Francia se encamina hacia la cohabitación con populistas de derechas y eventualmente hacia el bloqueo de su sistema político.

Lectura: 10 min.
Marine Le Pen, Francia
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El partido populista de derechas Rassemblement National (RN) y sus aliados, encabezados por el presidente de Les Républicains (LR), Eric Ciotti, se impusieron en la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas con el 33,15% de los votos emitidos. Así lo indican los resultados anunciados por el Ministerio del Interior en la noche del 30 de junio al 1 de julio. Le siguen los partidos de izquierda del Nuevo Frente Popular (27,99%) y los partidos de la mayoría presidencial agrupados en la alianza Ensemble (20,04%). Todavía no se ha dicho la última palabra sobre la composición de la nueva Asamblea Nacional.

Mucho dependerá de las recomendaciones electorales de los partidos democráticos en las circunscripciones en las que han sido eliminados. En 306 circunscripciones también se han presentado tres candidatos a la segunda vuelta (triangulares). Queda por ver si los terceros partidos democráticos se retirarán de la campaña electoral para mantener el cortafuegos contra los populistas de derechas.

Participación y resultados

Según el Ministerio del Interior, la participación electoral fue del 66,71%. Esto significa que 32.911.132 franceses acudieron a las urnas. La última vez que hubo una participación tan alta fue en 1997, con un 67,9% de los votantes inscritos.

Según los resultados oficiales casi definitivos , los candidatos de la Rassemblement National han obtenido el 33,15% de los votos. Las estimaciones actuales indican que este partido y sus aliados podrían obtener entre 230 y 280 escaños en la Asamblea Nacional. Esto no alcanza para la mayoría absoluta que requiere de 289 escaños. En la última legislatura, el partido populista de derechas estuvo representado en la Asamblea Nacional con 89 diputados. La jefa del grupo parlamentario de RN, Marine Le Pen, y el líder del partido, Jordan Bardella, saludaron la «aniquilación del campo macronista». Bardella confirmó que quiere convertirse en primer ministro de la cohabitación. Anunció que respetaría la Constitución y el cargo del presidente, pero que llevaría a cabo una política intransigente.

Los candidatos presentados por los partidos miembros del Nuevo Frente Popular (NFP), que comprende La France insoumise, el Partido Socialista, Les Ecologistes-EELV y el Partido Comunista, obtuvieron el 27,99% de los votos en la primera vuelta. Por lo tanto, el NFP obtuvo mejores resultados la anterior alianza electoral entre diversos partidos de izquierda llamada Nupes. Esta había obtenido 25,78% de los votos en la primera vuelta de las elecciones legislativas de 2022. Según las previsiones actuales, este segundo puesto significa que la alianza puede aspirar a obtener entre 125 y 165 escaños en la Asamblea Nacional. Esto la convierte en la segunda fuerza política de la cámara. Jean-Luc Mélenchon, fundador de La France Insoumise, se congratuló de «una dura e indiscutible derrota» para el bando presidencial.

La alianza electoral Ensemble, que reúne a Renaissance, MoDem y Horizons, sólo obtuvo el 20,04% de los votos en la primera vuelta, según el Ministerio del Interior. Por lo tanto, con estas primeras proyecciones, el oficialismo tendrá que conformarse con un contingente de entre 70 y 100 diputados. El presidente Emmanuel Macron se felicitó por «la alta participación en la primera vuelta que atestigua la importancia de esta elección para todos nuestros compatriotas y la voluntad de aclarar la situación política». Con vistas a la segunda vuelta el presidente también pidió un «frente amplio, claramente democrático y republicano» contra la RN, al igual que el primer ministro Gabriel Attal, para quien «ningún voto debe ir a Rassemblement National».

Les Républicains (LR) y el bando conservador obtuvieron el 10,2% de los votos en la primera vuelta. Con este resultado, pueden aspirar a entre 41 y 61 escaños, según una estimación. En la última legislatura, LR tuvo 61 representantes en la Asamblea Nacional.

Elecciones directas y tropiezos

En la primera vuelta, 76 candidatos obtuvieron suficientes votos para ser elegidos directamente diputados, 39 de ellos por RN y sus aliados y 32 por el NFP. Sin embargo, esta cifra es inferior a la de 2007, cuando 110 candidatos fueron elegidos directamente en la primera vuelta.

Marine Le Pen obtuvo una aplastante victoria en su circunscripción con más del 58% de los votos. En la izquierda, el líder del Partido Socialista, Olivier Faure, también fue reelegido en primera vuelta con el 53,42% de los votos, al igual que la diputada verde Sandrine Rousseau (52,13%) y la comunista Elsa Faucillon (64,83%). En el oficialismo, sólo Pierre Cazeneuve ganó en primera vuelta con el 53,2%.

De los 24 ministros que se presentaron a las elecciones parlamentarias, 23 pasaron a la segunda vuelta, pero ninguno consiguió superar la barrera del 50%. El primer ministro, Gabriel Attal, y el ministro de Asuntos Exteriores, Stéphane Séjourné, obtuvieron el 43,9% y el 46,1% respectivamente. 16 ministros deberán enfrentarse a una elección en una constelación triangular. La ministra de Ultramar, Marie Guévenoux, y la ministra delegada de Política Urbana, Sabrina Agresti-Roubache, retiraron sus candidaturas como terceras candidatas para evitar una victoria de la RN en la circunscripción.

Triangulaciones

La alta participación electoral, del 66,7%, permitió que muchos candidatos pasaran a la segunda vuelta. Según las normas electorales vigentes cualquier candidato que haya recibido más del 12,5% de los votos en la primera vuelta pasa a la segunda. En 2022, siete circunscripciones se vieron afectadas por la llamada triangulación (tres candidatos se clasifican para la segunda vuelta). Esta vez son 306, y en otras cinco circunscripciones habrá incluso una segunda vuelta con cuatro candidatos.

Surge una reorganización del paisaje político en torno a tres bloques: RN y aliados, el Nuevo Frente Popular y Ensemble. En 244 circunscripciones, los candidatos de estos tres campos obtuvieron en la primera vuelta resultados que les permitieron pasar a la segunda vuelta. Es decir, casi la mitad de las circunscripciones en las que aún debe celebrarse una segunda vuelta. En otras 46 circunscripciones, los electores optaron por los candidatos de RN, NFP y LR, con lo que dejaron fuera de juego al oficialismo.

Segunda vuelta

El presidente Emmanuel Macron pidió un «frente amplio, claramente democrático y republicano» contra la RN. Sin embargo, no especificó cómo se lograría esto en la segunda vuelta electoral del 7 de julio. El partido Renaissance tampoco se pronunció sobre una recomendación electoral concreta para la segunda vuelta. En las circunscripciones en las que los candidatos de Renaissance quedaron terceros, el partido quiere dar un paso atrás en favor de candidatos capaces de vencer a la RN. Lo esencial es que se compartan los valores fundamentales.

El primer ministro, Gabriel Attal, subrayó que «ni un solo voto debe ir a la RN». Sin embargo, también pidió a los candidatos de la mayoría que se retiren en favor de un «candidato que defienda los valores de la República». El presidente saliente de la Asamblea Nacional fue un poco más explícito. Yaël Braun-Pivet hizo un llamado a los ciudadanos que votaran al candidato «más republicano» en la segunda vuelta de las elecciones, aunque ello excluyera a un cierto número de candidatos del Frente Nacional Popular.

El exjefe de gobierno Edouard Philippe fue aún más claro: «Ningún voto debe ir a los candidatos de la Agrupación Nacional o de La France insoumise, con quienes divergimos no sólo en los programas, sino también en los valores fundamentales», escribió el presidente de Horizons en un comunicado.

Anuncios y recomendaciones

Incluso antes de la primera vuelta, varios políticos de la coalición de izquierdas habían anunciado que decidirían retirarse en caso de una constelación triangular en la que participara RN. El líder del Partido Socialista, Olivier Faure, había pedido previamente a la mayoría presidencial que le devolviera el favor por sus llamamientos a votar por Macron en la segunda vuelta de las últimas elecciones presidenciales de 2022.

Jean Luc Mélenchon, fundador del partido La France insoumise, anunció la retirada de todos los candidatos de LFI en las circunscripciones en las que el partido quede en tercer lugar. Raphaël Glucksmann, de Place Publique, principal candidato del Campo Socialista a las elecciones europeas pidió a todos los partidos que queden en tercer lugar que se retiren en caso de constelaciones triangulares con RN. Y añadió: «La Historia nos mira y nos juzga».

[Lee también: El día después: Europa eligió un nuevo Parlamento]

Los Républicains (LR), que no se han unido a RN junto con Eric Ciotti, no hacen ninguna recomendación electoral. El comité ejecutivo provisional de este partido se negó a pedir el voto contra RN en las circunscripciones en las que los candidatos de LR no pasaron a la segunda vuelta. «En los casos en los que no estamos representados en la segunda vuelta, partimos de la base de que los electores son libres de hacer su elección y no damos ninguna instrucción nacional y dejamos que los franceses decidan de acuerdo a su conciencia», subraya LR en un comunicado firmado, entre otros, por el presidente del Senado, Gérald Larcher, los antiguos líderes del partido Laurent Wauquiez y Jean-François Copé y el candidato principal a la UE, François-Xavier Bellamy.

Protesta contra Putin, Le Pen, Trump
Protesta contra Putin, Le Pen, Trump

Peligro de izquierda y derecha

En la víspera de las elecciones, el eurodiputado François-Xavier Bellamy subrayó que «el peligro que amenaza hoy a nuestro país es la extrema izquierda». Tras las elecciones europeas, ya había anunciado que de todas maneras prefería votar a RN en lugar de a la alianza de izquierdas Nuevo Frente Popular en la segunda vuelta electoral. En los círculos políticos parisinos, LR ya es visto como el artífice de la mayoría absoluta para la RN, con la perspectiva de 41 a 61 escaños en la Asamblea Nacional.

El presidente Macron quería acabar con la división entre derecha e izquierda en el país cuando asumió el cargo. Sin embargo, esta división está más pronunciada que nunca. La primera vuelta electoral ha confirmado las predicciones de los últimos días. Francia se encamina hacia la cohabitación con populistas de derechas y eventualmente hacia un bloqueo de su sistema político. Es un panorama sombrío para las relaciones francoalemanas, la Unión Europea y la OTAN. A largo plazo, no bastará con formar alianzas antiextremistas de emergencia para evitar que ocurra lo peor en la segunda vuelta de las elecciones del 7 de julio. Por el contrario, el centro político debe reagruparse, mejorar su estrategia y diferenciarse claramente si quiere tener una oportunidad en Francia a largo plazo.

[1] Este estudio se basa en los resultados comunicados el 1 de julio a las 12 am. Hasta el 7 de julio se esperan nuevas actualizaciones.

Traducción: Manfred Steffen, programa regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina, Montevideo

Anja Czymmeck

Anja Czymmeck

Directora de la oficina en Francia de la Fundación Konrad Adenauer. Fue consultora de la KAS para los países andinos, en el equipo de América Latina y en el equipo de Europa.

Nele Katharina Wissmann

Nele Katharina Wissmann

Encargada de análisis y relaciones europeas y bilaterales

Biden se debilita luego de debatir contra Trump

De cara a las elecciones del 5 de noviembre, el presidente de EEUU tuvo una actuación lenta y vacilante frente a un líder republicano avasallante y envenenado de mentiras.

Por: Gabriel Pastor 1 Jul, 2024
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Desde el histórico debate Nixon-Kennedy, de 1960, la preparación exhaustiva para un debate se considera crucial para los candidatos presidenciales en busca del éxito electoral. Horas dedicadas a ensayar repuestas, con asesores y expertos que ayudan a perfeccionar argumentos y afinar estrategias. Todo con el objetivo de proyectar la mejor versión del líder ante el público y los electores.

Eso fue precisamente el camino que siguió el presidente estadounidense Joe Biden para estar en la mejor forma posible en el debate frente a su rival republicano, Donald Trump. De cara a las elecciones del 5 de noviembre, la cadena CNN organizó el evento el pasado jueves 27 de junio en horario estelar. No obstante, resultó ser una planificación fallida. El líder demócrata, un hombre de 81 años, frecuentemente  parecía desorientado, dejaba frases sin terminar y titubeaba. Todas características que preocupan en el talante de un jefe de Estado.

[Lee también: El ABC de las elecciones en Estados Unidos]

Una larga trayectoria en la arena política no es suficiente para ocultar condiciones físicas y mentales que revelan debilidades estructurales persistentes, que podrían agravarse con el tiempo. En el escenario de un debate presidencial en vivo de 90 minutos, su comportamiento eclipsó las virtudes de experiencia y conocimiento propias de un político de su veteranía.

¿Debería renunciar?

En un entorno político cada vez más complejo y exigente, en el que la rapidez se impone sobre todas las cosas, el equipo de Biden aparentemente no consideró cómo gestionar con honestidad y comprensión la imagen del presidente. Es difícil ocultar una verdad tan evidente como reflejan los crueles memes que circulan en las redes sociales que sugieren un estado senil.

El consejo editorial del diario The New York Times solicitó el viernes pasado que Biden renuncie a la candidatura, pese a que fue la propia base demócrata la que lo impulsó en su camino hacia la reelección. Aunque reconoció los méritos de su gobierno, consideró que su mal desempeño en el debate lo obliga a no seguir adelante con su campaña.

Pese al tropiezo mediático, Biden y su equipo cometen un error al restarle importancia al episodio. Acusan a los medios de comunicación y al movimiento MAGA que apoya a Trump de exageraciones o malas intenciones. El microclima del poder puede crear una burbuja. Eso afecta la capacidad de los líderes para tomar decisiones acertadas para mantener o acrecentar la confianza del electorado.

“No tuve una gran noche, pero Trump tampoco”, dijo Biden durante un recorrido por Nueva York y Nueva Jersey el pasado fin de semana, en el cual recibió el apoyo de líderes y referentes demócratas. “Ya no camino con tanta facilidad como antes, no hablo con tanta fluidez como antes, no debato tan bien como antes», dijo en otro mitin, en Carolina del Norte, pero “puedo hacer este trabajo».

La cuestión de fondo

El punto de vista del expresidente demócrata Barack Obama, que apoya la continuidad de Biden, parece más perspicaz. Plantea un énfasis en la cuestión de fondo. En X, escribió que se trata de elegir entre un candidato que ha luchado por la gente toda su vida (Biden), y alguien que solo se preocupa por sí mismo (Trump). Obama aseguró que el resultado del debate “no cambió” lo que está en juego en la elección de noviembre.

Nancy Pelosi, demócrata y expresidenta de la Cámara de Representantes, sugirió otro ángulo, también aconsejable, como evaluar el desempeño del presidente. Una perspectiva que supone insistir en la marcha de la economía. Mientras, los estadounidenses expresan consistentemente más opiniones negativas que positivas sobre el tema desde mayo de 2021. Esto podría tener un impacto significativo en las posibilidades de victoria de cualquier candidato presidencial.

Joe Biden y Donald Trump.

Revés en las encuestas

Más allá de los análisis y opiniones sobre el desempeño del presidente, es innegable que, después del debate, las calificaciones sobre la aptitud física y mental de Biden para continuar en la Casa Blanca han disminuido. Las encuestas de opinión pública muestran una ligera ventaja para Trump. Esto podría volverse irreversible si se refuerza la percepción de que el experimentado político no está en condiciones de salud para seguir en el ejercicio del gobierno.

De todos modos, el comportamiento de los electores es tan voluble como nunca. No hay estudios concluyentes que revelen que un candidato pierda una elección por su desempeño en los debates. Pero hoy en día no se puede afirmar con certeza absoluta que la imagen de fragilidad que transmite Biden tendrá más impacto que los deslices de Trump y su historial judicial. Aunque controló buena parte del debate, lanzó varias falsedades. Por ejemplo, la tendencia inflacionaria y la afirmación de que los emigrantes provienen de cárceles e instituciones mentales, con el propósito de desestabilizar al país.

[Lee también: Trump es culpable y la democracia en EEUU se tensa]

El núcleo duro de ambos rivales no cambiará su voto. Lo que verdaderamente importa de cara a las elecciones es la percepción de los votantes de los estados indecisos en un sistema de colegio electoral. En definitiva, lo crucial es si la sociedad estadounidense considera más importante las legítimas dudas sobre las condiciones de Biden para gobernar o que la primera potencia del mundo tenga como jefe de Estado a Trump, sobre quien pesan probadas conductas improcedentes.

Cinco meses es un lapso breve para determinar quién ocupará la Casa Blanca, pero aún quedan dos debates y suficiente tiempo para que la campaña electoral pueda tomar un giro inesperado.

Gabriel Pastor

Gabriel Pastor

Miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político. Investigador y analista en el think tank CERES. Profesor de periodismo en la Universidad de Montevideo.

La OEA concluye la era Almagro. ¿Y ahora qué?

Fue la última Asamblea General que presidió el uruguayo como secretario general. El eje principal fue la denuncia sobre el daño del crimen organizado en la región.

Por: Leandro Querido 29 Jun, 2024
Lectura: 8 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Concluida la Sesión 54 de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos realizada en Asunción, Paraguay, podemos realizar algunos comentarios sobre su desarrollo.

No puedo empezar sino por hacer mención a un hecho realmente extraño ocurrido en La Paz, Bolivia. En general de apellido Zúniga llegó con un grupo de militares a la plaza Murillo, y esto impactó en el incipiente desarrollo de la Asamblea. De modo muy rápido la OEA se expidió respaldando al presidente Luis Arce y condenando la asonada militar. Sin embargo, al momento, hay mucha confusión y no está claro el propósito del accionar de este grupo de militares. Visto a esta altura, linda con lo grotesco y nos llena de dudas.

Al retomar la calma se pudo proseguir con el desarrollo de una Asamblea que tenía de antemano una particularidad. Fue la última Asamblea General que presidió el uruguayo Luis Almagro como secretario general. Por lo tanto, además de hacer un repaso de temas poco atractivos para la agenda noticiosa, en la reunión hemisférica se respiraba un clima de balance por lo hecho durante diez años de conducción del organismo.

La era Almagro

Con esta han sido diez las Asambleas que ha presidido Almagro. El ex ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de José Mujica fue elegido en el 2015 casi por unanimidad. Su candidatura entonces solo recibió una abstención. A medida que su gestión iba encontrando su impronta relacionada con una defensa sin concesiones de la Carta Democrática Interamericana, su enfrentamiento con los regímenes autoritarios de la región fue aumentando.

Almagro denunció de modo permanente a los regímenes de Nicolás Maduro en Venezuela, Raúl Castro y Díaz Canel en Cuba y Daniel Ortega en Nicaragua. Pero también su departamento de Observación Electoral dio cuenta de modo muy documentado de un fraude electoral perpetrado en Bolivia por el expresidente Evo Morales en 2019. Esta actitud no fue gratis para Almagro. También por unanimidad fue expulsado de su propio partido político, el Frente Amplio de Uruguay. Este mantuvo, casi sin excepciones, una posición de aceptación de estas dictaduras mencionadas.

Estados mafiosos

Vamos al encuentro de Asunción. El eje principal ha sido la denuncia acerca del daño que el crimen organizado les ha hecho a las débiles democracias de nuestro hemisferio. Estados permeados por organizaciones delictivas que ha escala local han hecho alianzas con organizaciones criminales trasnacionales.

[Lee también: InSight Crime: violencia y crimen organizado en América Latina]

¿O cómo se explica la resiliencia del régimen de Maduro sin su alianza con Rusia e Irán? ¿Solo hay lugar para una clave de interpretación política en estos casos? ¿No es hora de analizarlo también como el accionar de organizaciones delictivas que se apropian de los Estados para que luego de desmontar sus estados de derecho, sus elecciones y la actividad privada, puedan garantizar y ampliar sus negocios extractivos? En este sentido podemos mencionar el trabajo de Moisés Naim sobre “Estados mafiosos”. “Son estos la expresión máxima de la corrupción 3.0. Ya no se trata de grupos criminales que influyen sobre el gobierno desde afuera, sino que la sede de la corrupción es el gobierno mismo”.

El caso cubano

Cuba es al respecto un gran estudio de caso. Allí de modo simbólico gobierna el Partido Comunista. Pero, en realidad, el poder político y económico se encuentra en el Grupo de Administración Empresarial S.A, más conocido por su sigla GAESA. Este consorcio reúne a un número considerable de empresas del Estado tendientes a concentrar y reproducir sus negocios en un marco de discrecionalidad total. Una “privatización” a gran escala del Estado. Funciona como holding monopólico manejado por una pequeña oligarquía civil y militar que controla sectores estratégicos de la economía y más del 95% de las finanzas del país según la OSC Cuba XXI.

Por lo tanto, la amenaza que padece la democracia es que este ejemplo de Cuba se replique en otros países del hemisferio. De hecho, en algunos países esto ya está ocurriendo. Así fue reflejado en el discurso de Almagro al sostener que “el crimen organizado como actor internacional violador de los derechos humanos y de la democracia en la región debe ser derrotado, eso se debe lograr con mayor cooperación internacional, con un sistema multilateral más fuerte y el apoyo entre los Estados que es un imperativo. Sin ellos, sin ninguno de estos pasos, esas soluciones no serán sostenibles. Es necesario fortalecer a la policía, a la fiscalía, al poder judicial con más recursos tecnológicos, humanos, materiales y financieros”.

La OEA en Paraguay

Es verdad que la OEA como organización a veces puede dar la sensación de conseguir magros resultados. Esto quizá se deba a la alta burocratización y a la representación de los países que son susceptibles de esta influencia del crimen organizado nacional y trasnacional. En este sentido, en su discurso inaugural Almagro sostuvo a modo de balance que se atendió esta erosión institucional “con la aplicación 12 veces de la Carta Democrática Interamericana, en sus artículos 17 y 18, para traer estabilidad, para traer gobernanza a nuestros países¸ con la aplicación del Artículo 20 de la Carta Democrática en dos ocasiones, con la liberación de 320 presos políticos en Nicaragua, con la investigación de crímenes de lesa humanidad en Nicaragua y Venezuela, porque no hay nada más contrario a la seguridad y a la paz que la ocurrencia de crímenes de lesa humanidad”.

Esto fue lo que pudo hacer la Secretaría General en un escenario de recesión democrática mundial y de presión autocrática. Y la solución para erradicar esta amenaza no parece fácil cuando en otro pasaje de su intervención nos sugiere el camino a tomar: “Aunque a veces haya que limpiarlas de corrupción o de mal funcionamiento, pero siempre las instituciones son las que nos dan las soluciones, las que mejor nos acercan a la eficiencia democrática y debemos fortalecer las mismas, no insuflarlas de ideología, no para hacer politiquería, sino para que sean instrumentos eficientes de la democracia”.

Nada de esto parece fácil de lograr cuando se advierte que hasta en los países del hemisferio que se encontraban en la cima de los rankings de calidad democrática (Uruguay, Costa Rica, Chile) se manifiesta un retroceso. Por lo tanto, el desafío es enorme y el futuro inmediato no parece traer buenas noticias.

Asamblea general de la OEA en Asunción. 2024. Fuente EFE.

¿Ahora qué?

Si bien aún faltan nueve meses para la finalización del mandato de Almagro podemos preguntarnos si el próximo secretario general tendrá apego y compromiso democrático. O, por el contrario, será una expresión de esta tendencia, que, con variadas intensidades, erosiona las instituciones y el estado de derecho por acción u omisión.

Por lo pronto, la Declaración de Asunción aprobada en el marco de este encuentro deja algunas pautas para la agenda que viene. En el centro del documento se encuentra la necesidad de fortalecer la integración y la seguridad para el desarrollo sostenible de la región, sobre la base de la cooperación multilateral entre los Estados. De igual forma, insistir en la gobernabilidad democrática y sociedades igualitarias, libres, justas y prósperas. En cuanto a los aspectos más específicos de esta declaración podemos mencionar la ratificación del compromiso con el Plan de Acción Interamericano sobre el Cambio Climático 2023-2030 como así también con la implementación de la Convención Interamericana Contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones y Explosivos (CIFTA).  

En definitiva, en este marco de incertidumbre internacional concluyó la Asamblea 54 aprobando, además de la declaración mencionada, catorce resoluciones entre las que se destaca el hacer un seguimiento de la delicada situación que atraviesa Nicaragua en lo que respecta a la situación política y los derechos humanos.

Leandro Querido

Leandro Querido

Politólogo por la Universidad de Buenos Aires. Magíster en Derecho Electoral por la Universidad de Castilla-La Mancha Fundador de Transparencia Electoral para América Latina y DemoAmlat. Autor del libro «Así se vota en Cuba».

¿Cómo opera Irán en América Latina?

Un análisis reciente de Diálogo Político explica las estrategias del Estado iraní, sus intereses y aliados en la región. En la presentación de este DP Enfoque intercambiaron los expertos Sergio Castaño, Gabriela Fajardo y Fernando Pedrosa para conocer más del tema.

Por: Redacción 27 Jun, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

A pesar de la gran distancia que separa a Irán de los países de América Latina, el gobierno de Teherán lleva adelante una estrategia para ganar presencia en el continente

La presentación del quinceavo DP Enfoque El poder blando de Irán en América Latina: HispanTV fue una instancia explicativa de la que participaron Sergio Castaño, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, investigador y redactor del informe, Gabriela Fajardo, magister en Derechos Humanos, y Fernando Pedrosa, profesor en la Universidad de Buenos Aires. Los tres expertos comentaron el tema y explicaron los motivos detrás del interés de la potencia sobre el continente y su modus operandi.

Poder blando: HispanTV

¿Por qué Irán tendría interés en financiar un canal de noticias en Latinoamérica? Sergio Castaño comenzó a interesarse por HispanTV y en 2015 incluso llegó a colaborar con el medio. A través de esa experiencia personal, cuenta que entendió que el objetivo del canal es “desarrollar una narrativa” para legitimar sus propios intereses. Una estrategia comunicacional —por eso de poder blando— que el analista comparó con el canal ruso RT.

[Lee también: DP Enfoque 15. El poder blando de Irán en América Latina: HispanTV]

A pesar de tener muy poca audiencia, el medio funciona para el régimen ayatolá  porque cumple con sus “propósitos propagandísticos”, explicó Gabriela Fajardo. Logra así una injerencia a nivel cultural en el marco de la expansión de su política exterior.  

Esto se refleja directamente en las alianzas que Irán estableció en América Latina, como con Bolivia y Venezuela. Con el paso del tiempo, el relato iraní logró conectar con los intereses de la izquierda latinoamericana. De esa manera, comenzó a ocupar un lugar en la opinión pública de la región. 

Para Fernando Pedrosa, la comunicación iraní en medios y en la web genera “nodos en las redes”; personas y entidades unidas por estas ideas. De esta manera, los relatos ganan poder a través de la conexión entre sus voceros. Como periodistas, académicos, políticos, deportistas y líderes de opinión.  

Poder duro: diplomacia

Actualmente, en América Latina hay once embajadas de Irán: Nicaragua, Chile, Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay, México y Venezuela.

Para Fajardo, Bolivia es el caso de “mayor éxito” respecto a la política exterior iraní, donde también hay una sobrerrepresentación de funcionarios políticos en la embajada. Ambos países han firmado un memorando de cooperación bilateral bajo cláusulas de confidencialidad en el que Irán se compromete a ayudar a Bolivia en la lucha contra el narcotráfico y la seguridad en las fronteras. Un acuerdo que deja muchas preguntas sin responder. 

Pedrosa señaló que el acercamiento iraní a la izquierda bolivariana es una alianza contradictoria. Mientras que la ideología de izquierda suele defender los derechos del pueblo y se apropia del bien común, en Medio Oriente se despliegan políticas terroristas —con grupos como Hezbollah y Hamas— y las mujeres son discriminadas. “Por eso Irán tiene que ir escondido, porque la izquierda no puede reivindicar a Irán”, dijo. 

[Lee también: Universitarios contra Israel, la izquierda woke y la fascinación islamista]

¿Cuáles son los motivos de estos esfuerzos? ¿Qué los une? Para Pedrosa “el antisemitismo iraní es un antisemitismo político, anicapitalismo, antiliberalismo, antinorteamericanismo”. En esa línea, Castaño explicó que Irán se vuelca hacia América Latina debido a las sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. “No puede hacer transferencias internacionales. Irán está fuera de los circuitos financieros”, agregó el investigador. 

Los intentos de penetración mediante HispanTV se comprenden al entender la estrategia geopolítica iraní, que busca ganar terreno respecto al bloque occidental. 

Perspectiva democrática

Para los exponentes, el empoderamiento de Irán en Latinoamérica, paralelo al fortalecimiento de la izquierda en la región, representa un debilitamiento democrático. Bajo esta perspectiva, Pedrosa piensa que la situación merece la atención de Estados Unidos y Europa, ya que cree que “los países democráticos del mundo tienen que tener responsabilidad y presencia”. Al mismo tiempo, Fajardo agrega que los Estados latinoamericanos deben “fortalecer la democracia desde dentro” y capacitarse contra la desinformación” para evitar narrativas sesgadas como las que se exponen en HispanTV.

Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Elecciones México 2024: cuatro factores clave

El presidente López Obrador tuvo más de 50 amonestaciones por parte de la autoridad electoral. La amenaza de perder las ayudas sociales caracterizó la intervención del gobierno en los 24 millones de beneficiarios de programas sociales.

Por: Julio Castillo López 26 Jun, 2024
Lectura: 7 min.
México, la reforma electoral de AMLO
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Las recientes elecciones en México dejan un saldo negativo para la democracia y para el bloque de países que en el mundo se alinea con los Derechos Humanos y la libertad.

No son pocos los factores que llevan a este resultado. Aunque puede haber muchos análisis de los errores y aciertos, aquí se resaltaran tres: falta de datos certeros, casa de espejos, violencia desbordada y elección de Estado.

Falta de datos certeros

La elección se vivió entre encuestas que daban datos totalmente discrepantes. No se trató de márgenes de error o de 10 puntos de diferencia. Hubo encuestas que pusieron por delante a Xóchitl Gálvez, la candidata de la oposición, mientras otras la ubicaban 60 puntos abajo.

[Lee también: Xóchitl Gálvez: la mujer que enfrentó a AMLO en México]

La calidad y disponibilidad de datos confiables es esencial para un proceso electoral transparente. También, para tomar decisiones con información, tanto para los estrategas como los votantes. No sólo se desinformó a la sociedad buscando generar una tendencia victoriosa; el propio equipo de Gálvez fue malinformado por sus proveedores. No hay forma de hacer una estrategia eficaz sin información confiable.

El principal objetivo de la posverdad no es que se acepten las mentiras como verdades. Sino, enturbiar las aguas hasta hacer que sea difícil distinguir la diferencia entre la verdad y la falsedad. En toda la elección, nadie supo que pasaría porque los datos eran totalmente disímbolos y empresas de mucho prestigio apoyaban cifras hacia cualquier lado.

Marea cívica

Desde los años 90, en México y en todo el mundo inició la participación de ciudadanos sin partidos políticos. La sociedad civil reunió a activistas y agrupaciones que, a través del énfasis en la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos, desarrollaron conciencia cívica y republicanismo contemporáneo.

Es muy probable que el mayor ejercicio de dicha sociedad civil en México se haya dado en el contexto de la elección con la llamada Marea Rosa. Tomó el nombre porque su primera movilización fue para defender el Instituto Nacional Electoral, que es representado con ese color. Desde noviembre de 2022, la autoridad electoral es atacada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Después, el movimiento defendió a la Suprema Corte y a la candidata opositora Xóchitl Gálvez.

[Lee también: México: la sociedad civil ante el populismo autoritario]

Las movilizaciones fueron impresionantes y llenaron las principales plazas del país en eventos emotivos que se diferenciaban de los oficialistas. Las personas llegaban por su propio pie, se quedaban al evento y se marchaban sin dejar destrozos. Esto generó la percepción de una fuerza inusitada.

Manifestaciones en México 2022. Defensa del INE.
Manifestaciones en México 2022. Defensa del INE.

Casa de espejos

De los partidos de la coalición opositora, en la presidencial el PAN pasó de 17,3% en 2018 a 16% en 2024; el PRI de 13,3% a 9,5%; y el PRD de 2,5% a 1,9%. Para diputados federales, el PAN pasó de 17,69% en 2018 a 16,9% en 2024; el PRI de 16,44% a 11,14% y el PRD de 5,08% a 2,4%. En cuanto a el Senado de la República, el PAN pasó de 17,3% a 16,8%; el PRI de 15,8% a 10,9%; y el PRD de 5,1% a 2,3%.

Si se analizan los resultados (por región es todavía más notorio) es fácil percibir que la Marea Rosa en realidad no existió. El PAN perdió poco más de un punto porcentual en todo y es mayor su votación para el Senado y diputados que para la Presidencia. El PRI perdió alrededor de cinco puntos en todo y el PRD prácticamente a la mitad y en todos los casos es mayor su votación al Congreso que a la presidencia. ¿Dónde quedó el voto de la Marea Rosa?

Lo que pasa es que vivimos en una casa de espejos. Vemos reflejados a los mismos una y otra vez. Aunque se cambien de playeras y aparezcan ahora como la sociedad civil, todos los que hablaron en sus eventos eran anteriores integrantes de los partidos políticos. Lo mismo pasa con los comunicadores y las asociaciones sumadas: siempre son los mismos y le hablaron a las mismas personas. Igual con las redes sociales, que, organizadas bajo el filtro burbuja, nos hacen pensar que todos piensan como nosotros porque solo nos muestran ese contenido.

Violencia desbordada

La elección del 2024 fue la más violenta de la historia de México. Hubo 42 candidatos asesinados, 239 incidentes violentos, 710 víctimas de violencia y más de 1000 candidatos renunciaron por amenazas.

[Lee también: Violencia en México: el crimen organizado amenaza candidatos]

Esta realidad no solo se refleja en el plano electoral. Los pasados seis años fueron la época más violenta de la historia de México. Incluso, han dejado la sensación de que el gobierno ha renunciado el hacerle frente al crimen organizado bajo el lema “abrazos, no balazos”.

El gobernador del partido oficialista del estado de Sinaloa calificó los incidentes como “cosas que pasan”. Mientras, el miedo se arraiga en la población y merma la participación social en prácticamente todos los temas. Ya no estamos hablando de un crimen organizado que se dedica únicamente al trasiego de drogas o de personas. Se trata de un crimen organizado que sustituye al Estado. Así como puede “aprobar o desaprobar” candidatos, cobra uso de suelo a comerciantes, decide qué productos se pueden comercializar y llega a ser proveedor de justicia cotidiana dentro de las familias. No existe una definición de Estado que no incluya la palabra territorio, y los norteamericanos calculan que entre el 30% y el 35% del territorio mexicano es controlado por el narcotráfico.

Elección de Estado

Sin lugar a duda, lo más importante es que se vivió fue una elección de Estado. Este fenómeno no es nuevo, pero la magnitud y la evidencia de estas prácticas han aumentado, generando alarma entre observadores nacionales e internacionales.

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El uso de recursos públicos para favorecer a los candidatos oficialistas, así como la manipulación de los programas sociales para ganar votos, son algunas de las tácticas empleadas. No estamos hablando de que se intentara cambiar el resultado de las urnas (fraude), pero hace seis años hay una promoción y manipulación constante. Estas acciones socavan la equidad del proceso electoral y la confianza pública en las instituciones democráticas.

La presión de los funcionarios públicos, llamados “servidores de la Nación” (más de 20.000 personas dedicadas a promover al presidente y su partido), para apoyar a determinados candidatos fue reportada y comprobada.

El presidente López Obrador fue parte de la elección y se dedicó a atacar a la oposición y a promover a su candidata, Claudia Sheinbaum. Tuvo más de 50 amonestaciones por parte de la autoridad. La amenaza de perder una transferencia monetaria (programa social) marcó la intervención del gobierno en los 24 millones de beneficiarios de programas sociales.

En fin, entender lo que pasó es la única forma de poder prever fenómenos similares en otros países y evitar que la democracia siga perdiendo frente a gobiernos cada vez más populistas y cada vez con menos contrapesos.

Julio Castillo López

Julio Castillo López

Licenciado filosofía y magíster en comunicación. Director general de la Fundación Rafael Preciado Hernández de México.

México y Colombia: procesos políticos, aprendizajes y retos

Este análisis comparativo busca promover la discusión. Los procesos políticos de estos países, ¿pueden desarrollar un aprendizaje mutuo? ¿De qué manera ciertas discusiones políticas resuenan de forma distinta?

Por: Nicolás Díaz Cruz 25 Jun, 2024
Lectura: 7 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

México y Colombia comparten tradiciones de todo tipo. Históricamente, son países con una gran diversidad de sus habitantes en términos étnicos, lingüísticos y culturales, fruto de su historia precolonial y, posteriormente, del colonialismo español y el mestizaje, propios de cada construcción nacional.

A partir de ese momento, a nivel político han experimentado conjuntamente la herencia de la democracia representativa, el sistema presidencialista y un sistema de partidos políticos de tipo hegemónico. Pocos partidos (en el caso de México uno solo) dominaron la escena política (roto por la coyuntura de los últimos años), así como una historia compartida de conflictos internos, orden público y narcotráfico.

Nueva configuración del poder

Ambos países experimentaron un proceso de independencia liderado por élites criollas que se rebelaron contra la corona española. Tras la independencia, dominaron el gobierno a través de unos pocos partidos políticos. Los dos países se ufanan de tener larga tradición de construcción democrática, pero siempre interrumpida por conflictos armados y guerras civiles. A su vez, comparten altas cifras de confianza y una sólida tradición partidista en sus sistemas democráticos. Aunque desde la década de los 90, surgieron cambios significativos, con nuevos actores involucrados en un declive partidista. Actualmente, estas estructuras de partidos políticos, han girado en torno al liderazgo individual de sus fundadores, hombres curtidos en la política. ¿Es esta una nueva configuración del poder?

A partir de la Revolución Mexicana, el Partido Revolucionario Independiente (PRI) fue hegemónico durante décadas sin ninguna alternancia. Posteriormente, el Partido de Acción Nacional (PAN) rompió esta tradición y entró al gobierno. Así como el PRD, que también entró a alimentar el sistema partidista y ser opción de poder. En los últimos años, Morena, partido fundado por Andrés Manuel López Obrador, ha logrado un dominio histórico a nivel nacional y asegurado la sucesión en el poder con Claudia Sheinbaum.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

De forma paralela, en Colombia hubo hegemonías por épocas y una alternancia conciliada de poder entre dos partidos tradicionales. El Partido Conservador y Partido Liberal, conocida como Frente Nacional. Esto se rompe con la entrada del partido de la U, encabezado por Álvaro Uribe y posteriormente del Centro Democrático, también de su mismo liderazgo. En estos últimos años alternó hacia la izquierda con la coalición del Pacto Histórico y el partido Colombia Humana, liderados por Gustavo Petro.

Hacia la concentración de poder

Encontrar elementos comunes de este declive partidista en los dos países es una tarea estudiada. Algunos síntomas se encuentran en el desgaste de la ciudadanía respecto a las instituciones democráticas, a causa de la corrupción (agenda constante en los dos países).

En los 80 y 90 se implementaron políticas similares de apertura económica y neoliberalismo con efectos visibles como la desigualdad. Pusieron en la agenda  la concentración de poder en unos pocos. Todas estas cuestiones desconectaron en distintas latitudes de América Latina a los principales partidos tradicionales con sus militantes y afiliados, generando nuevos partidos políticos y figuras de poder desde otros sectores ideológicos.

¿Qué tan duradero es el viraje?

El viraje a la izquierda parece más hegemónico y estable en México hasta el momento. En Colombia es muy pronto de pronosticar. Pero, por encuestas de favorabilidad y el anterior proceso electoral, no parecen tomar el mismo curso. Lo que se presencia ahora, es una nueva configuración de poder. Hay nuevas caras, pero: ¿eso se trasladará a una nueva política?

Si bien la trayectoria política de AMLO y de Petro coinciden en haber tenido procesos de desafuero y destitución, respectivamente, por parte de la Procuraduría, el estilo de liderazgo parece ser distinto. A pesar de ser carismáticos, tienen distintas formas, apuestas y narrativas. El gobierno de AMLO se caracterizó por la austeridad y por ser más conciliador y pragmático, con menos programas y reformas que el segundo. Por su parte, Petro es un orador mucho más elocuente, más ambicioso en sus reformas y más combativo, incluso en escenarios internacionales.

[Lee también: Así ganó Claudia Sheinbaum en México]

El giro a la izquierda en México parece más estable, no solo por la amplia votación de Sheinmbaum, también por el dominio electoral en la gran mayoría de estados mexicanos. En Colombia, ni en gobernaciones ni en alcaldías el petrismo creció. Su discurso, en vez de moderarse tiende a ser más combativo en materia de reformas.

Sociedad civil

Respecto a la sociedad civil organizada, el gobierno de Petro ha buscado tener una mejor relación que AMLO, confrontativo en varias ocasiones. Sin embargo, los dos gozan de críticas y cuestionamientos en materia de transparencia y ausencia de políticas anticorrupción. Aunque Petro mantiene procesos abiertos en materia de transparencia electoral, así como de escándalos de corrupción y enriquecimiento ilícito de su círculo cercano.

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Los dos fueron cuestionados sobre la protección de libertades civiles, particularmente sobre la libertad de expresión, la protección de defensores de derechos humanos y periodistas, y el respeto a la autonomía de instituciones independientes.

Políticas públicas

Con respecto a las políticas de seguridad, mientras en Colombia Petro ha propuesto un enfoque más orientado hacia el diálogo, la negociación y los derechos humanos, AMLO en México ha priorizado una presencia militar contínua en la lucha contra el crimen organizado. Creó la guardia civil, combinada con programas sociales y desarrollo económico. La ruta y las trayectorias de políticas de seguridad y su impacto, es materia pendiente en cuanto al aprendizaje y trabajo conjunto entre los dos países.

[Lee también: Discurso de Petro: frentes abiertos y reformas estancadas]

En materia de cambio climático hay distancias enormes. El gobierno colombiano ha logrado poner en agenda el tema de forma contundente, la política de estado mexicana será más conservadora por los siguiente años. Aunque sus políticas en materia de calidad del aire en la Ciudad de México han sido aplaudidas por expertos.

En cuanto a la inclusión, México demuestra el impacto de medidas afirmativas para romper los techos de cristal, propios de las profundas desigualdades políticas de género. En Colombia, a pesar de haberse firmado la paridad, todavía queda un enorme camino que recorrer.

¿Políticas paralelas?

Es pronto para juzgar a Sheinbaum como presidenta. Como jefa de gobierno de la Ciudad de México, se caracterizó por ser una mujer de carácter técnico, con una trayectoria científica y de liderazgo en el mejoramiento de indicadores ambientales. El camino de Colombia todavía es desconocido. Lo cierto es que todavía dichas naciones siguen enfrentando los mismos desafíos contra el crimen transnacional, seguridad y orden público, reducción de las desigualdades, transición energética y cambio climático, mientras crecen económicamente y garantizan mayores libertades para la sociedad civil.

Nicolás Díaz Cruz

Nicolás Díaz Cruz

Politólogo. MPA-Public Affairs (Sciences Po, París). Consultor. Gestor de proyectos. Director ejecutivo de Extituto de Política Abierta (Colombia). Cofundador de Demolab y de la Red Nosotras Ahora. Miembro de la Red Latinoamericana de Innovación Política.

Partidos entre cristianismo y política

Los partidos democristianos son en la centroderecha una fuerza importante. Analizamos la oferta política democratacristiana en un siglo, en el que se cuestiona la autoevidencia de una referencia religiosa en la política.

Por: Jonathan Neu 24 Jun, 2024
Lectura: 7 min.
Catedral Inmaculada Concepción, Bogotá
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Dentro del conservadurismo, la referencia a Dios y, con ello, a una confesión religiosa es fundamental para la propia identidad. Esto es particularmente evidente en los partidos demócrata cristianos, que ya llevan la referencia al cristianismo en su nombre. Ejemplo típico de esto es la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU). También en el continente latinoamericano existen partidos de este tipo. Algunos lo explicitan en su nombre, como el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) en Costa Rica y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) en Chile. Otros, como el Partido Acción Nacional (PAN) en México, podrían ser asignados programáticamente al democristiano.

En el siglo XXI de la posmodernidad, este tipo de partido demócrata cristiano parece estar bajo presión de dos lados. Por un lado, se proclama la era secular (Charles Taylor), especialmente para el “Occidente” de predominancia cristiana. Por otro lado, la composición religiosa en América Latina está cambiando significativamente debido al individualismo, la migración y el auge de movimientos evangélicos. El apoyo de grandes sectores de los evangélicos a Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales brasileñas ilustró de manera impresionante la nueva relevancia del todavía joven y creciente movimiento evangélico como factor de poder en la política latinoamericana. En este contexto, surge la pregunta obvia: ¿Qué relevancia pueden tener todavía los partidos demócrata cristianos en el siglo XXI y qué los caracteriza?

Visión cristiana del ser humano

El punto inicial y de orientación de la política democristiana es la visión cristiana de la humanidad. Por un lado, se entiende al ser humano como un creado por Dios a su propia imagen. De esta semejanza con Dios se puede justificar y derivar su unicidad y dignidad, independientemente de su origen, color de piel y género. Esto no se podría justificar de la misma forma en un contexto puramente secular. Así, el ser humano no es solo un exponente de su clase o raza, como lo fue en las ideologías totalitarias del siglo XX, sino que es un individuo único.

[Lee también: 75 años de la CDU: con valentía y curiosidad]

La dignidad inviolable del individuo no justifica un individualismo ilimitado. Por el contrario, la visión cristiana de la humanidad enfatiza la naturaleza dual del ser humano. Como individuo con derechos inalienables y como ser social, que solo se hace evidente cuando convive con otros individuos. Al mismo tiempo, por ser imagen de Dios, el ser humano es entendido como sujeto responsable y con obligaciones, dotado de conciencia y poder de juicio.

Sin embargo, esa visión cristiana de la humanidad siempre reconoce la falibilidad de las personas y entiende a los humanos como seres con defectos. De aquí, la política democristiana deriva no solo los derechos humanos, sino también la necesidad de instituciones rectoras y estabilizadoras como el Estado, la familia, las normas y el derecho. Así es como la idea demócrata cristiana de las personas difiere de la visión mucho más constructivista y optimista de la humanidad que tiene la izquierda política.

Factor aglutinante

De esa visión cristiana de la humanidad pueden derivarse los valores básicos de libertad, justicia y solidaridad, determinantes para los democristianos. Estos valores básicos reflejan la síntesis típica para los partidos democristianos, que combina ideas liberales y conservadoras, así como la enseñanza social cristiana. En el ámbito político, se encuentra la influencia liberal en los valores positivos de libertad como la libertad de creencias y confesión, la libertad de expresión, el derecho de prensa y de reunión, así como en el Estado constitucional liberal. La enseñanza socialcristiana, por otra parte, refleja las ideas de justicia de la política democristiana.

A diferencia de la idea de igualdad proclamada por el socialismo, la democracia cristiana no apunta a una redistribución radical de la propiedad. Quiere, en cambio, crear igualdad de oportunidades a través de condiciones marco justas, sin que esto implique necesariamente resultados iguales. En política económica, esto es particularmente tangible en la síntesis de la economía social de mercado. Aquí se combinaba la idea liberal de una economía de libre mercado y la creación de condiciones justas por parte del Estado, por un lado, con la igualdad social, por el otro.

El fino sentido para la transformación, el escepticismo ante las utopías futuras y el conocimiento de la falibilidad humana comprendido en la visión cristiana de la humanidad, reflejan los elementos conservadores de la democracia cristiana. La referencia al cristianismo sirve, por tanto, como soporte para unir bajo un mismo techo ideas y tendencias conservadoras, liberales y sociales. Esto significa que los partidos demócratas cristianos pueden ubicarse en la centroderecha, pero no son partidos genuinamente conservadores.

Dos frentes

En América Latina, particularmente, los partidos de inspiración demócratas cristianos se encuentran constantemente bajo presión entre dos frentes. En el pasado, la derecha los declaró a menudo opositores del régimen y los vilipendió como “socialcristianismos”. Hoy, en cambio, tienen que distanciarse de líderes autoritarios como el expresidente brasileño Javier Bolsonaro o del presidente de El Salvador Nayib Bukele. Por otro lado, desde la izquierda, en el pasado se han expresado a menudo acusaciones de ser un pilar del sistema de poder en favor de élites no democráticas. Actualmente, se les ubica deliberadamente en el rincón de la derecha.

Fuerza integradora

Aunque en las sociedades multirreligiosas del siglo XXI el calificativo de cristiano para los no cristianos suena excluyente, el éxito de los partidos democristianos por mucho tiempo se debió justamente a su fuerte efecto integrador. La política democristiana en Europa fue también un proyecto para superar las fronteras denominacionales entre protestantes y católicos y así establecer un contrapunto a los partidos confesionales que existían en Europa. El fuerte crecimiento de las iglesias evangélicas en América Latina las ha convertido en nuevos actores políticos importantes en un continente anteriormente casi exclusivamente católico. La expansión del cristianismo evangélico es sin duda el mayor cambio sociológico en América Latina.

[Lee también: Pastores y políticos: una relación dinámica en América Latina]

En consecuencia, casi todos los partidos tratan ahora de atraer estas voces evangélicas y atender los temas recurrentes en sus discursos que van desde pro vida, pro familia, educación hasta el debate de género. Las elecciones se pueden volver a ganar con la Biblia en la mano. Estos cristianos evangélicos profundamente religiosos, que a menudo aparecen como guerreros culturales, no pudieron ser asignados claramente a un movimiento político en el pasado. Pero la elección de Jair Bolsonaro, que logró unir votos para su presidencia, pone de relieve la vulnerabilidad de los evangélicos ante líderes autoritarios.

Los partidos demócratas cristianos clásicos podrían hacer de manera creíble una oferta política más liberal e integradora a estos evangélicos, precisamente debido a su referencia explícita al cristianismo. Aún está por verse si esta oferta de integración tiene éxito. Sin embargo, todavía se puede concluir que los programas democristianos también tendrán demanda en el siglo XXI.

Jonathan Neu

Jonathan Neu

Representante Adjunto del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina, con sede en Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay. Estudió matemáticas e historia en las universidades de Leipzig y Salamanca. Se especializó en historia de las ideas.

¿Qué busca Irán en América Latina?

¿Por qué Irán tendría interés en financiar una cadena de noticias? ¿Y por qué en español? ¿Acaso hay un interés […]

Por: Redacción 20 Jun, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

¿Por qué Irán tendría interés en financiar una cadena de noticias? ¿Y por qué en español? ¿Acaso hay un interés especial en la región?

El canal de televisión iraní HispanTV ha actuado como la voz de Irán para su audiencia en español desde que inició sus emisiones en el año 2012. La creación del medio se enmarcó en el programa de política exterior de Irán. Surgió a raíz de las sanciones que aislaron por completo al país, como consecuencia del desarrollo de su programa nuclear.

Siguiendo la estrategia desplegada por otros países, como el canal ruso de noticias RT, el gobierno de Teherán creó HispanTV. A través de su propio canal de televisión en español, Irán despliega su narrativa y trata construir un relato destinado a personas de habla hispana.

Hoy en Bajo la Lupa nos preguntamos: ¿qué busca Irán en América Latina?

[Descarga el nuevo DP Enfoque: El poder blando de Irán en América Latina: HispanTV]

Participa de este episodio Sergio Castañoprofesor de la Universidad Internacional de La Rioja, y especialista en relaciones internacionales.

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.  

Conducción y realización: Franco Delle Donne | Rombo Podcasts.

Los invitamos a la presentación de este documento el miércoles 26 de junio. Toda la información aquí.

Irán en América Latina
Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

InSight Crime: violencia y crimen organizado en América Latina

Hay más grupos criminales en la región que pelean por el control del negocio de las drogas, préstamos ilegales y armas en más zonas. Esta entrevista explica cómo ha sido la escalada de violencia.

Por: Ana María Saavedra 19 Jun, 2024
Lectura: 8 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La violencia en América Latina es uno de los grandes desafíos que enfrentan los gobernantes de esta región, la más violenta del mundo. El panorama va desde masacres, cárceles controladas por bandas delincuenciales donde se ordenan actividades criminales, ciudades militarizadas y hasta el asesinato de candidatos presidenciales.

En Diálogo Político analizamos esta situación junto a Steven Dudley, codirector y fundador de InSight Crime, y Lara Loaiza, investigadora de este centro de pensamiento.

Grupos y drogas

¿Cómo entender el desborde de violencia en América Latina?

Lara Loaiza: El crimen organizado se convierte en un factor clave para entender la violencia de América Latina. Más allá de las particularidades de cada país vemos ciertas cosas que ocurren a través de la región. El tema del narcotráfico, sea cocaína o sea drogas sintéticas, es un factor conductor de violencia en varios países. También podemos ver la atomización de los grupos criminales y, entre más grupos, pelean por menos recursos en términos de control de economías criminales. Tenemos más violencia.

Steven Dudley: Lo que hemos visto en varios países es un proceso de atomización de los grupos y un cambio de economías criminales, que son dos fenómenos paralelos. Hemos visto un crecimiento de grupos que subcontratan a otros grupos o se van uniendo con otros grupos criminales. Es decir, tienes un grupo de narcotráfico que se suma a un grupo de pandilleros. Un grupo está buscando entrar a las actividades criminales internacionales y el otro grupo subsiste de economías locales.

Es un fenómeno que va creciendo encima de sí mismo y tiene un efecto acumulativo. Lo hemos visto en Colombia, en Ecuador, en Honduras, en México y en partes de Brasil.  Estos grupos van creciendo como pequeños ejércitos y la forma de financiar esos ejércitos es darles cada vez más libertad e independencia. Así van entrando en pugnas entre ellos por esas economías criminales locales. No es solamente una pugna por el control de las economías grandes de cocaína o drogas sintéticas, sino que hay un crecimiento de conflictos locales.

El gota a gota

Paralelo al narcotráfico están otros delitos que van desde el “gota gota” (prestamistas), hasta el control del contrabando o el tráfico de migrantes. ¿Qué han podido identificar de estas economías ilegales?

LL: Hemos visto, por ejemplo, en Perú que el aumento de la violencia se da en parte por la pugna, por el “gota gota”. Es una economía criminal bastante grande en ese país por la extorsión, y también hay peleas por el microtráfico. Eso ocurre en Bahía, Brasil, donde hay luchas de los grupos pequeños, que están financiadas por grupos más grandes, no sólo por el control de rutas del narcotráfico, sino por el control del mercado local.

También hemos tenido disputas por las rutas de contrabando, del tráfico de migrantes, con el aumento de los flujos migratorios. Hay una economía ilegal bastante grande que mueve muchísimo dinero. Piensa, por ejemplo, la cantidad de dinero que se mueve por el Darién, entre Colombia y Panamá, o en la frontera entre México y Estados Unidos. Hay grupos que aprovechan estos movimientos para cobrar, no solo los migrantes, sino también a los grupos o a los “coyotes” que mueven a los migrantes. Hay toda una cadena de aprovechamiento criminal en estas economías.

SD: Estas economías locales ilegales se nutren de los mismos problemas que las economías locales.  El “gota gota” surge en muchos espacios porque se acaban ciertos programas gubernamentales, hay una crisis económica. Hay que ligar el surgimiento de estas economías ilegales con los fenómenos económicos que están viviendo estos países.  No es casualidad que en muchas partes de la región surjan los “gota gota” después de la pandemia.

El Tren de Aragua

En Insight Crime han publicado varios informes del Tren de Aragua y su presencia en varios países como Chile, Perú, Colombia. ¿Cuáles son los principales hallazgos?

LL: Identificamos que ellos aprovecharon los flujos migratorios que iban saliendo de Venezuela para expandirse a los países de Sudamérica, especialmente Perú y Chile, donde las barreras de entrada del mundo criminal no eran tan altas porque no había una criminalidad consolidada. Allí han victimizado a la población local. Entraron a dominar estos mercados criminales urbanos, que son la extorsión, el “gota a gota”, trata de personas con fines de explotación sexual y una parte del microtráfico. En países como Colombia y Ecuador, la criminalidad urbana estaba más consolidada, por lo que su entrada fue más difícil. Y en Bogotá se ha originado una ola de violencia por la disputa con otros grupos.

Ilustración de InSight Crime.

Ecuador y la violencia

¿Cómo Ecuador, un país con menos violencia que su vecina Colombia, terminó con una de las tasas de homicidio más altas?

LL: Ecuador fue una mezcla de varias cosas. Esto era una bomba de tiempo. Ecuador es el punto de salida del narcotráfico por el Pacífico más importante, después de Colombia. Tienes una cantidad de dinero que fluye por el tráfico de drogas y llega a grupos ilegales, como bandas pequeñas, y comienzan a generar relaciones comerciales, por decirlo de esta manera, con grupos de crimen organizado extranjeros: carteles mexicanos, albaneses y los colombianos, que les pagan por hacer el acopio y el transporte de la cocaína a través del país.

Esto les permitió evolucionar y pasar de ser pequeños grupos para convertirse en organizaciones criminales con más capacidad de reclutamiento, más armas y más dinero para corromper. Otro de los factores que llevó a esta situación es la corrupción en las fuerzas de seguridad, en el sistema judicial y en el sistema penitenciario. Y la capacidad del Estado para responder al crimen organizado disminuye y tienes un sistema penitenciario que está desbordado.

[Lee también: Juan Pablo Luna: «El crimen organizado y los acuerdos con el Estado»]

SD: Además, a partir de 2017 se cortaron programas sociales y educativos. La población de las cárceles crece de manera desbordada y dentro de las cárceles existe una diferenciación entre los de las mafias y, como llaman ellos, “los no-mafia”.

Y los que terminan controlando la situación del bajo mundo son los grupos más ligados al narcotráfico, quienes en algún momento determinado toman el control de las cárceles. Como hay un incremento del flujo de personas que van entrando y saliendo de las cárceles, esto hace que ellos tengan más control de los que están por fuera de las cárceles.

Bukele y su modelo

El discurso de mano dura que ha posicionado Nayib Bukele está siendo replicado por políticos de la región. Incluso, el presidente de Ecuador va en la misma línea.

SD: El Salvador es un país en el que ha se encarcelado en menos de dos años a casi el 2% de su población. Es un proceso desbordado y no tiene ningún fundamento en la Constitución salvadoreña. Ahora hay casi 80.000 personas más en las cárceles de El Salvador. Si miramos el caso de Ecuador, sabemos que es veinte veces más grande que El Salvador. Entonces, ¿cómo es que van a implementar la misma política? Son debates ingenuos que se escuchan en la región y que muchos políticos están intentando usar en época electoral para venderle humo a sus electores con esa idea de mano dura contra la inseguridad, que es uno de los problemas que más nos afecta.

Guerra contra las drogas

Gobernantes como AMLO reclaman que Estados Unidos tenga más contundencia en la lucha contra las drogas y otros como Petro insisten en que ese modelo ha fracasado.

LL: Es claro que no ha funcionado. La producción de cocaína está en sus máximos históricos. Hay nuevas drogas, la producción ilegal de fentanilo y el desvío de fentanilo médico es uno de los grandes problemas. Esto no deja ver que la guerra contra las drogas no ha dado frutos. En los países productores, donde se tiende a poner toda la presión se ha generado es un tema de violencia y la criminalización de los cultivos de coca no ha generado la disminución de estos.

La estrategia contra las drogas no se ha planteado en una forma en la que se ataquen toda la cadena del narcotráfico, incluyendo en los países en los que se comercializa. Y todo esto genera espacios para el crimen organizado.

Ana María Saavedra

Ana María Saavedra

Periodista colombiana. Directora de Colombiacheck. Ha trabajado como editora del diario «El País» de Cali. Becaria del programa Balboa en «El País» de España.

Los judíos e Israel en el foco de la política latinoamericana

La guerra en Medio Oriente puso el tema en agenda en el continente. Los mandatarios en la región tienen posturas diversas e Irán se impone como contrapoder.

Por: Isaac Nahón Serfaty 17 Jun, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Recientemente, México eligió su primera mujer presidente, Claudia Sheinbaum Pardo, de origen judío tanto por el lado paterno como materno. Argentina eligió a Javier Milei, un presidente que va declarando por el mundo su filo-judaísmo y su amor por el Estado de Israel, aunque él no es judío.

Por otra parte, otros mandatarios latinoamericanos se han posicionado en contra de Israel en el conflicto con Hamás. El colombiano Gustavo Petro ha hecho comparaciones odiosas entre el Holocausto nazi y la situación de los palestinos en Gaza, invadida por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Su par chileno, Gabriel Boric, decidió que su gobierno se uniera a la demanda por el supuesto genocidio contra Israel que Sudáfrica introdujo en la Corte Internacional de Justicia. En Brasil, durante la presidencia de Jair Bolsonaro toda era entusiasmo y apoyo por Israel. Ahora, Lula da Silva decidió retirar su embajador en Tel Aviv y apoyar el reconocimiento de Palestina como Estado, adelantado por Irlanda, España y Noruega.

Esta serie de eventos, declaraciones y posiciones merece desentrañarse. Tienen diversas implicaciones para la geopolítica latinoamericana, las relaciones de los gobiernos con el Medio Oriente y para las comunidades judías en la región. En todo caso, a los judíos no les gusta ser el centro de atención de gobernantes y políticos. En un pequeño tratado de máximas rabínicas del siglo II de la E.C. conocido La ética de los padres se recomienda: “Sean prudentes con el gobierno, pues no se acercan al hombre sino por interés propio; dan la impresión de ser amigos cuando les conviene, mas no ayudan al hombre en el momento de su necesidad”.

¿Quién es judío?

Los judíos en el mundo representan una pequeñísima cantidad de personas con relación al conjunto de habitantes del planeta. Son apenas unos 15 millones (incluyendo los que viven en Israel). En Latinoamérica, las comunidades más grandes están en Argentina (250.000 aproximadamente), Brasil (unos 90.000) y México (unos 40.000). En los demás países, las cifras varían. Desciende en Chile, con 14.000, y menos de 3.000 en Costa Rica. En Venezuela, donde antes de 1999 la comunidad judía rondaba 25.000 almas, hoy no tiene más de 7.000. En Perú, Paraguay, Colombia o Guatemala, son muy pequeñas.

Según la definición más ortodoxa del judaísmo, es judío o judía toda persona que nace de madre judía. Definiciones más flexibles, como la corriente reformista, consideran que es judío tanto quien nace de padre o madre judía. El judaísmo admite la conversión religiosa. Los ortodoxos son mucho más estrictos en el proceso de conversión, aunque las corrientes conservadoras y reformistas (más liberales y relativamente importantes en Estados Unidos) son más abiertas hacia quienes manifiestan interés por ser parte del pueblo judío.

En Latinoamérica

Aunque no hay estudios cuantitativos, sí se han observado fenómenos que indican un interés creciente por el judaísmo en Latinoamérica. Por ejemplo, en Colombia varios colectivos se han identificado como judíos, ya sea desde el tránsito del cristianismo evangélico o porque se consideran descendientes de conversos que fueron obligados a adoptar la religión católica en tiempos de la Inquisición en España y la misma Latinoamérica. También existen grupos que se denominan “judíos mesiánicos”. Fundamentalmente, son cristianos que consideran a Jesús como el mesías. Pero, siguen algunas costumbres judías, como guardar el Shabat (día de descanso) o la celebración de las fiestas del calendario hebreo. Igualmente, están quienes sin tener conexión con el judaísmo deciden convertirse. Esta situación se ha observado en Venezuela y otros países.

El cristal de la política

Milei es quien puso con más notoriedad lo judío en la palestra pública durante la campaña electoral. En varias declaraciones, hablaba de sus estudios de Torá (Pentateuco) y Talmud bajo la guía de un rabino. Cuando ganó la Presidencia, su primer viaje fuera de la Argentina fue a la tumba del famoso líder del movimiento Jabad en Nueva York, el último Rebe de Lubavitch, Menajem Mendel Schneerson. También viajó a Israel para expresar su solidaridad al primer ministro Benjamín Netanyahu ante las masacres cometidas por Hamás y la Yihad Islámica Palestina el 7 de octubre.

Javier Milei visitó el Muro de los Lamentos en Jerusalén, febrero de 2024. Fuente: Casa Rosada.

En el país con más judíos en Latinoamérica, uno podría pensar que Milei tuvo en mente un cálculo electoral al expresar sus simpatías por lo judío. Sin embargo, más allá de sus excentricidades, parece que su filo-judaísmo es auténtico. Precede su incursión en la política y no hay evidencia de que tuviera mayor repercusión en el voto judío argentino, que es marginal en el conjunto de votantes del país.  

En cambio, Sheinbaum Pardo prefirió mantener sus orígenes judíos alejados del escrutinio público. Raras veces se refirió a su conexión con el judaísmo; fue criada en un hogar secular sin mayores convicciones religiosas. Su posición de izquierda va contracorriente de la comunidad judía mexicana, que es más bien conservadora. Es nominalmente la primera presidenta judía de México. Pero eso no significa mayor cosa, pues no practica la religión ni ha expresado su vinculación con el pueblo judío.

El saliente presidente Manuel López Obrador declaró que México se sumaría al juicio que Sudáfrica inició contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia. Está por verse cuál será la decisión de la nueva gobernante. En el pasado, Sheinbaum Pardo ha sido crítica de la respuesta israelí con respecto a los ataques de Hamás desde Gaza.

La retórica y el cálculo

Los presidentes de Colombia y Chile condenaron con palabras más duras la respuesta militar israelí después de las masacres y secuestros del 7 de octubre 2023. Esto se puede explicar por su posicionamiento de izquierda. Sus discursos contra Israel y en apoyo a los palestinos corresponden a lo que se escucha en los campus universitarios y en las marchas de protesta en Europa, Estados Unidos, Canadá y varios países latinoamericanos.

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Sin embargo, el caso del presidente Boric tiene un elemento adicional. En Chile se calcula que hay una comunidad origen palestino de unas 500.000 personas. El total de personas de origen árabe en el país se estima en 800.000, alrededor de 5% de la población chilena. El peso demográfico y electoral es una consideración que no se puede descartar a la hora de valorar las posiciones del mandatario Boric.

Influencia iraní

Hay otros factores que entran en juego al considerar los posicionamientos de gobiernos latinoamericanos con respecto a la guerra entre Israel y Hamás. El régimen iraní ha mantenido una política de acercamiento a la región, con especial énfasis en sus relaciones con Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua. Como lo escribió el analista político Sergio Castaño en Diálogo Político: “A pesar de la gran distancia que separa a ambas realidades, los intereses comunes basados en el rechazo a Estados Unidos y la conformación de un orden mundial alternativo han permitido consolidar los lazos entre Irán y varios países latinoamericanos”.

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Las comunidades judías latinoamericanas tienen razones para preocuparse por estos acercamientos. Todavía no se ha hecho justicia después de que en 1992 se produjera el ataque terrorista que destruyó la embajada de Israel en Buenos Aires. En 1994 sucedió el atentado con carro bomba contra la sede de la Asociación Mutual Israelita de Argentina (AMIA). Este operativo fue supuestamente ejecutado por Hezbolá con complicidad del gobierno de Irán. Esta causa pendiente revela el nivel de penetración de los iraníes y sus aliados de Hezbolá en la región. Especialmente en lo que se conoce como la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina.

La influencia iraní se ha manifestado de otras maneras. Hugo Chávez ordenó en en 2004 y en 2007 allanar con fuerzas policiales las instalaciones del Colegio Hebraica Moral y Luces en Caracas. Sucedía en la mañana, cuando los niños llegaban a la escuela, con la excusa de que buscaban armas y explosivos. Se dice que el fallecido presidente venezolano quería complacer al gobierno iraní. En ninguna de las dos ocasiones los agentes del gobierno chavista consiguieron nada en el centro educativo.

En alerta

La notoriedad es algo que incomoda a los judíos. En tiempos de incremento de los incidentes antisemitas en todo el mundo, de una retórica agresiva contra Israel, y de una reivindicación del terrorismo como “legítima resistencia”, incluso si implica el asesinato, violación y secuestro de israelíes, tanto interés por lo judío no anuncia necesariamente buenas noticias. Esperemos que la historia no se repita.

Isaac Nahón Serfaty

Isaac Nahón Serfaty

Doctor en Comunicación. Profesor en la Universidad de Ottawa, Canadá

Camila Rodríguez: “Desde afuera de Cuba, lo que uno puede hacer es trabajo de denuncia”

La fundadora y directora de Justicia 11J se encuentra exiliada de Cuba y busca registrar el fenómeno de protestas y presos políticos desde 2021.

Por: Agustina Lombardi 14 Jun, 2024
Lectura: 8 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El 11 de julio de 2021, en medio de la crisis por el covid-19, personas en 60 distintas localidades de Cuba salieron a protestar contra el régimen que gobierna la isla desde 1959. Ese mismo día, nació la organización Justicia 11J, que dirige la activista cubana Camila Rodríguez.

Surgió como grupo colaborativo de mujeres dentro y fuera del país. Algunas se conocían previamente, mediante espacios de soporte a través de los que se compartían contenido. De esa forma, desde La Habana se enteraron a través de videos que las calles de otras ciudades comenzaban a llenarse de manifestantes.

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No hay consenso sobre la cantidad de ciudadanos que participaron. Pero, desde Justicia 11J registran 1.584 desaparecidos. “Antes de salir a la protesta, acordamos hacer una lista de las personas que viéramos, previendo que pudiesen desaparecer. Cualquiera podía ser detenido. Queríamos dejar mapeadas a las personas. La lista comenzó esa tarde y continúa hasta hoy”, dice Camila en entrevista con Diálogo Político.

El inicio del “estallido social” marcó un punto de giro para la sociedad cubana que, en los años que siguieron, continuó manifestándose. Mientras, Justicia 11J trabajaba para dejar todo registrado.

Base de datos

A pesar de que el proyecto surge en la ebullición del conflicto, lo que hacen es muy específico: registran y documentan información sobre las protestas cubanas. ¿Por qué pensaron que eso era lo que debían hacer?

—Iba a solucionar el problema inmediato; poder identificar a las personas. Al principio no sabíamos dónde estaban. Muchas personas estuvieron en desaparición forzada por dos semanas. Básicamente, intentamos triangular información para poder ubicar a los desaparecidos o detenidos.

Hasta el momento, contabilizan 1.969 personas detenidas, 796 en detención y 395 protestas. ¿Cómo organizan esa información?

—Comenzamos a documentar las detenciones asociadas a la protesta del 11 de julio de 2021. Pero después continuamos con el resto de las protestas y, con eso, hubo nuevas detenciones. Establecimos un sistema de clasificación propio. Tiene que ver con el análisis del contexto cubano. El criterio es particular: ubicación; magnitud de la protesta (individuales, familiares, grupales o masivas); por tipo de acción de protesta. Lo mismo con el estatus de los detenidos. A partir de eso hacemos un análisis cuantitativo y luego podemos hablar de cuál es el comportamiento general de las protestas. Pero todo nuestro trabajo se basa en análisis de datos. 

Tendencias

Al sistematizar la información, ¿qué tendencias identifican? 

—Por ejemplo, dentro de la prisión, vemos que hay una población mayoritariamente joven, negra, y también mujeres madres. Detuvieron a mucha población blanca o mestiza. Sin embargo, son los negros quienes han permanecido más tiempo dentro de la prisión. Tiene que ver con el tipo de protesta que hubo en cada comunidad. En general fueron pacíficas, pero también hubo desobediencia civil. Por ejemplo: romper el cristal de una tienda para acceder a alimentos de la canasta básica. Sucedió en barrios de comunidades empobrecidas. Estos incidentes no fueron espontáneos, fueron respuesta de la propia violencia estatal. Los sectores populares ya no tienen más nada que perder.

Pero fue revelador ver que personas propietarias de negocios en Cuba salieran a las calles. El pueblo no solamente protestó porque necesita comida y medicina, el pueblo también quiere derechos en un sentido más amplio, que le afecta a estos sectores de la población si no eres un enganchado del régimen. La mayor parte de las personas detenidas el 11 de julio no están afiliadas a ningún partido ni grupo de defensa de los derechos humanos. Fue el pueblo sin vínculo con la política.

Protestas en La Habana, Cuba. 11 de julio de 2021.

Bajo la mira

Antes del exilio, fue arrestada y estuvo bajo vigilancia de las autoridades. ¿Qué sucedió y cómo lo vivió?

—El 31 de enero de 2022 participé de una protesta muy pequeña, con las madres de niños encarcelados que estaban siendo juzgados por sedición. Estábamos en las afueras del tribunal y cuando sacaron a los muchachos del juicio hacia el camión, para llevarlos a la prisión, sencillamente gritamos: “Libertad, son héroes”. Todos los activistas allí terminamos en prisión. Algunos fueron liberados. Dos activistas, yo incluida, dormimos en detención por veinticuatro horas. Nos amenazaron por seguir con nuestro trabajo. Ese fue el primer incidente represivo que tuve. Antes de eso, ya me sentía vigilada. Sentía temor. En varias ocasiones había tenido los cortes de internet personalizados de la seguridad del Estado, para impedir que yo me comunicara.

Pero luego de esa manifestación, vino una vigilancia atroz. En los bajos de mi casa tuve operativos policiales desproporcionados. Nunca antes habíamos visto un operativo tan grande para una persona. Implicó autos de la policía, buses completos. Yo creo que tenían miedo de que personas se solidarizaran y fueran a apoyarme; las madres, activistas. Así estuve por veintiséis días. Hasta que fui desalojada de mi casa. Me obligaron a ir a lo de mis padres. Se me negó salir a tener una consulta médica y, cuando la habilitaron, dentro estaba con el oficial de la policía política que me vigilaba con un médico militar. Me senté y me dijo: «Te voy a atender pero sabes que tu y yo no tenemos el mismo modo de pensar». Eso tipifica como una forma de tortura, de hecho se presentó ante la ONU. También me interrogaron muchísimo y me precisaron: vas a la cárcel, colaboras con la seguridad del Estado o te vas del país. 

Presión internacional

¿Por qué no la llevaban presa?

—Realmente, no tenían un delito que probar. Siempre me amenazaron y sé perfectamente que me podían inventar el caso por apoyar a familias de presos políticos de mi organización. Recaudábamos dinero para comprarles medicina y ellos decían que yo había financiado un cartel. Pero, en los interrogatorios, reconocían que yo no había financiado ningún cartel. Y me decían: “Pero si nosotros queremos te procesamos, porque te tenemos que quitar del medio”. 

Nunca me pasó nada por la visibilidad que tiene mi organización y mi caso. Funcionarios de organizaciones internacionales intercedían por mí en redes sociales. Yo había trabajado con la Unión Europea y con representación diplomática de muchos países. Y Cuba es un Estado muy racista; personas que viven en barrios empobrecidos van más a prisión, son tratadas con más violencia. Cuando salía de mi casa, me decían: “A ella no la toques, no le cierres la puerta del auto, que sea ella quien la cierre”. Lo hablaban entre ellos, pero delante de mí. Se estaban cuidando de la opinión pública internacional

El exilio

Al entrar en vigor el nuevo Código Penal de 2022, se fue de Cuba. 

—Salí del país el mismo día que entró en vigor, el primero de diciembre de 2022, porque amenazaba mi situación como activista. A partir de las nuevas normas, me podían procesar por algún delito.

¿Cuáles son las dificultades de trabajar desde el exilio?

Cuando uno no está en el terreno, ya no es la fuente primaria de la información. No puedo llegar a los sitios y directamente entrevistar a las madres, apostarme fuera de los juicios, ver cuál es el trato represivo y comunicarme con las familias. Tuvimos que redoblar los esfuerzos para colocar personas dentro del país que, además, sean anónimas. No podemos repetir lo que hacíamos nosotras, que le poníamos cara a la organización.

¿Recibió amenazas desde fuera de Cuba?

—No. Sí hubo incidentes con mi familia, no de confrontación, pero sí han estado rondando espacios donde ellos estaban. Sé que son técnicas que utilizan para que yo los pueda acusar de que han hecho algo. Desde que salimos, no hemos dejado de hacer nuestro trabajo. Yo vivo con el temor de que mi perfil siga aumentando y que el régimen esté al tanto de las charlas en las que participo o las entrevista que doy a los medios. Les dije que no iba a seguir trabajado y lo seguí haciendo.

Activismo

¿Por qué se volvió a animar?

—Es una responsabilidad. Desde afuera, lo que uno puede hacer es trabajo de denuncia y visibilización. Cuando yo intentaba participar de un panel internacional desde Cuba, me cortaban el internet. 

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¿Hacia dónde va Cuba?

—Creo que estamos en camino hacia la construcción de la democracia, a que caiga el régimen dictatorial. La solución está en las calles. Está pasando de manera espontánea. El régimen intentó reprimir todo intento de protesta, como con el Código Penal. Pero, en un punto, va a ser tan sostenida la batalla pacífica del pueblo que veo que va a pasar, no está tan lejos. 

Agustina Lombardi

Agustina Lombardi

Editora adjunta de Diálogo Político Periodista. Licenciada en Comunicación por la Universidad de Montevideo. Posgrado en Comunicación Política por la UM.

Elecciones en Sudáfrica: ¿legado de Mandela en declive?

Desde 1994, con el arribo democrático, el Congreso Nacional Africano ha sido el partido hegemónico. Pero eso comenzó a cambiar desde la elección del pasado 29 de mayo, cuando la agrupación perdió la mayoría parlamentaria por primera vez

Por: Omer Freixa 12 Jun, 2024
Lectura: 7 min.
Cyril Ramaphosa
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Alrededor de 28 millones de personas fueron convocadas a votar para la renovación de los 400 escaños parlamentarios de las nueve gobernaciones de Sudáfrica, el país conocido como “Nación Arcoíris”. El presidente Cyril Ramaphosa fue reelecto. Pero en el balance de la gestión del mandato hay más sombras que luces; una victoria pírrica.

El 29 de mayo se llevó a cabo una suerte de referéndum sobre las tres décadas en el poder del partido dominante, el Congreso Nacional Africano (CNA). Obtuvo resultados bajos tras una perfomance mediocre, sobre todo en lo económico. A esto se agrega un cóctel peligrosísimo de temas, como la inseguridad, servicios deficientes y corrupción. En suma, este balance negativo ha hecho descender el voto del ANC al 40,18% desde el 57,5% de 2019. Son casi 20 puntos de pérdida en un lustro, o peor si se compara al 62,15% alcanzado en 2014. Ahora, el prestigioso partido de la liberación sudafricana deberá integrar una coalición gobernante. Las negociaciones ya comenzaron.

La economía y sus pendientes

Más del 30% de la población sudafricana padece desocupación, que afecta sobre todo a los sectores más jóvenes. De 62 millones de habitantes, 18 millones viven en la pobreza y casi 30 millones dependen del asistencialismo y ayudas. En una palabra: Sudáfrica es el país más desigual del planeta. Según datos del Banco Mundial (2022), el 10% de la población retiene el control del 80% de la riqueza nacional.

Claramente las huellas del apartheid continúan vigentes. Si bien el sistema de segregación racial más oprobioso de la historia terminó —en un sentido jurídico e institucional— con la llegada al gobierno del ANC, entre abril y mayo de 1994, el mismo perdura en su dimensión socioeconómica. Es decir, las mayorías negras son excluidas de los beneficios que son retenidos por una minoría predominantemente blanca, como en el pasado. El criterio racial aún determina la estratificación social. No se ven habitantes blancos en los townships, las barriadas más populares y donde la miseria es muy visible.

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La economía del país en 2023 solo ha crecido un 0,6% frente al 1,9% de 2022. El primer trimestre de 2024 registró una retracción del 0,1% luego de aumentar la misma cifra en el último mes del año pasado. En un país altamente industrializado, el sector de la manufactura fue el que más se derrumbó, en el orden del 1,4% restando 0,2% al crecimiento total del PBI. En este contexto difícil, la población sudafricana fue convocada a votar y, pese a todo, lo hizo con bastante entusiasmo. Aunque la calificadora Moody’s advirtió que la pérdida de la mayoría absoluta del ANC puede generar incertidumbre y obstaculizar la resolución de la crisis actual.

Banco antiguo de la época del apartheid en Sudáfrica.

Inseguridad y servicios deficientes

Otro problema es la inseguridad. Las tasas delictivas de actos criminales violentos son particularmente altas en grandes ciudades como Johannesburg, Durban y Pretoria. La medición de Sudáfrica en el Índice del Crimen Organizado (2023) ubica a el país en el puesto 7 de entre 193 países, primero entre las trece naciones de África austral y tercero en el ranking continental. Según datos de la policía, más de 1,8 millones de casos de crímenes violentos fueron reportados durante el año financiero 2022/23, representando un 7,7% más respecto del período anterior. También aumentaron los crímenes derivados del accionar policial, calculándose un 11,8% de suba a nivel nacional al comparativo de igual lapso previo.

Otro ítem que afectó el balance del ANC fue la gestión energética. Sudáfrica es un país habituado a los cortes del suministro eléctrico. Una pésima administración y la corruptela han generado que la proveedora Eskom no brinde adecuadamente la energía. En 2022, la empresa —endeudada— comenzó a alternar cortes de luz espacialmente para prevenir un colapso total de la red energética y un apagón masivo a nivel nacional.

Sin embargo, al ser interrupciones del servicio anunciadas, el problema es que muchas veces la firma no respeta las programaciones. En definitiva, los cortes de luz complican el desarrollo económico, causando a diario pérdidas millonarias, y la posibilidad de combatir el desempleo. El load shedding, como se conocen localmente al corte de suministro, se ha transformado en un símbolo de la ineficacia del ANC. Constituye una crisis agravada a más de quince años de iniciada e in crescendo. Pese a que desde Eskom aseguran que el problema está resuelto y la crisis estaría desactivada, el escepticismo persiste.

Corrupción

En el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional (2023) Sudáfrica está en el puesto 93 de entre 180, descendiendo dos posiciones respecto de 2022. Es el quid de la cuestión, un argumento de peso en el descenso de votos al ANC, es el flagelo de la corrupción que carcome todo el tejido social. El caso más notorio involucró al expresidente Jacob Zuma, un histórico del partido electo en 2009 y reelecto en 2014. Debió renunciar en 2018 por una impresionante acumulación de casi 800 causas en su contra. A punto de ser sometido a juicio político por la plana mayor del ANC, presentó la renuncia. Este caso dividió profundamente a la agrupación, dañó su imagen y el procesamiento del exmandatario llevó a graves disturbios que sacudieron a la nación en 2021.

Resultados electorales

A fines de 2023, paradójicamente, Zuma se relanzó a la competencia electoral. Utilizó el caudal simbólico del ANC y presentó su propio partido: uMkonto We Sizwe (Lanza del Pueblo), el antiguo nombre de la agrupación armada contra el apartheid fundado en 1912. Esta escisión partidaria lastimó la capacidad electoral del movimiento de Mandela. Se posicionó en un sorpresivo y vertiginoso tercer lugar (si se considera su creación reciente), con el 14,58%. Le siguió otra facción desprendida del partido ganador, los Economical Freedom Fighters (EFF), con 9,52%. Julius Malema, exlíder de las juventudes del Congreso, fundó en 2013 esta agrupación tras su expulsión del anterior. Con un discurso bastante virulento y de formación marxista.

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Ambos partidos le restaron 24% del voto a Ramaphosa y, entre los dos partidos, quedó en segundo lugar Democratic Alliance (DA), surgida en el 2000. Es liderado por el único candidato blanco de entre los más de 50 partidos que se presentaron. Si bien la participación fue del 58,64%, cayó unos siete dígitos respecto de 2019. Se trata de John Steenhuisen, que reunió el 21,81% del sufragio. Con ideas pro-mercado, responde a una agrupación de centroderecha que se alió a otras cinco formaciones para restar eficacia al ANC. Es la que más representa al electorado blanco y otros grupos minoritarios, si bien siempre tuvo ideas opuestas al apartheid. En su campaña también apareció la referencia a combatir la corrupción de la cual el ANC se ha convertido, lamentablemente, en un símbolo. Aducen desde el partido que ahora deberá compartir gobierno con su rival.

Mandela del pasado

En 30 años, el ANC perdió el gran prestigio que supo cosechar como el partido que logró la salida del apartheid vigente entre 1948 y 1994. En parte, se debe a que generaciones enteras nacieron luego de 1994 o eran demasiado jóvenes para recordar uno de los procesos más impresionantes de la historia: la descomposición de ese sistema. El recuerdo de la gesta del partido liberador les resulta completamente ajeno y la media de edad nacional no llega a los 30 años.

Omer Freixa

Omer Freixa

Historiador y escritor. Magíster en Diversidad Cultural y especialista en estudios afroamericanos por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Licenciado y profesor en historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y docente de historia africana en dicha casa de estudios, y de posgrado en UNTREF.

El día después: Europa eligió un nuevo Parlamento

Mientras que el Partido Popular Europeo (EPP) es el único partido de centro que sale fortalecido de las elecciones, los liberales y los verdes han tenido que sufrir pérdidas significativas. Por otro lado, las fuerzas de derecha y extrema derecha también han ganado terreno.

Por: Jonathan Neu 11 Jun, 2024
Lectura: 6 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Pasadas las elecciones europeas, la niebla se disipa lentamente y muchos vuelven a respirar más normalmente. En las elecciones al Parlamento Europeo, que se celebraron del 6 al 9 de junio en 27 Estados miembros, cientos de partidos nacionales compitieron por los escaños en el Parlamento Europeo. Aunque los equilibrios en el parlamento europeo se han desplazado debido a las elecciones, no se ha producido un cambio drástico. Al nuevo parlamento de la UE seguirán perteneciendo, además del bloque de centroderecha del Partido Popular Europeo (PPE), Socialistas y Demócratas S&D, los liberales de Renovar Europa (RE), los Verdes, la Izquierda y los dos bloques a la derecha del PPE, los Conservadores y Reformistas Europeos (CRE) y la Identidad y Democracia (ID), un total de siete grupos. Además, habrá alrededor de 100 diputados en el Parlamento Europeo que pertenecen a partidos no organizados en ningún grupo, muchos de derecha.

PPE claro ganador

El Partido Popular Europeo (PPE), bloque formado por partidos en el espectro de centroderecha, ha ganado las elecciones sorprendentemente y con una clara ventaja. El PPE logró aproximadamente 186 escaños, alrededor de una cuarta parte de los 720 escaños en el parlamento. Así, el PPE no solo será el grupo más grande en el Parlamento Europeo en la próxima legislatura . También ha sido el único grupo de centro político que ha logrado aumentar sus votos y escaños. Por primera vez en 25 años, el PPE ha conseguido más escaños (10) que en la elección anterior.

Dentro del PPE, debido a los buenos resultados de los demócratas cristianos alemanes, el grupo parlamentario alemán de CDU y CSU con 29 diputados volverá a ser el bloque más grande. Lo sigue el Partido Popular español con 22 escaños. Pero también en otros países como Polonia, Croacia y Grecia, los partidos de centroderecha del PPE obtuvieron resultados buenos. Por lo tanto, el PPE puede esperar con confianza nombrar al presidente de la Comisión en la próxima legislatura.

El bloque de derecha gana

Las elecciones europeas en el pasado han funcionado muchas veces como elecciones de protesta, durante las cuales los votantes les dieron una lección a los gobernantes nacionales. Por lo tanto, los partidos más radicales muchas veces obtienen mejores resultados en las elecciones europeas que en las elecciones nacionales. Esta vez, no fue la excepción. A pesar de las ganancias significativas de los partidos de derecha y extrema derecha, que ya habían sido ampliamente discutidas y pronosticadas en todas las encuestas antes de las elecciones, estos están lejos de formar una amenaza real a la posibilidad de formar mayorías desde el centro político.

A nivel de los estados miembros, destaca especialmente el resultado del Rassemblement National (RN) en Francia. La fuerza liderada por Marine Le Pen obtuvo el 31% de los votos, el doble que la alianza liberal del presidente Emmanuel Macron. El RN logró convertir las elecciones europeas en un referéndum sobre la política nacional de Macron, lo que obligó a este a anunciar nuevas elecciones para el parlamento francés la misma noche de las elecciones. También en Italia, el partido de la primera ministra Giorgia Meloni, Fratelli d’Italia, obtuvo un resultado sobresaliente y con ello apoyo para su política nacional.

Persiste la división

La derecha sigue profundamente dividida. En el Parlamento Europeo actualmente existen dos grupos de derecha, CRE e la más radical ID. Además, existen partidos de derecha fuera de estos bloques. Como estos bloques se van a configurar o reconfigurar después del veredicto de las urnas es una incógnita. Lo que parece claro es que no van a formar un bloque conjunto dadas sus notorias diferencias. Mientras algunos parecen dispuestos a colaborar con fuerzas centristas, otros prefieren sus trincheras extremistas. Especialmente la postura sobre la guerra rusa contra Ucrania ha creado profundas divisiones.

Los Fratelli d’Italia de Meloni y el PiS en Polonia se han destacado como partidarios prominentes de Ucrania, mientras que el partido Fidesz de Hungría y la AfD en Alemania, quien defiende postulados cada vez más extremos, mantienen una mayor cercanía con Rusia. El partido Fidesz de Viktor Orbán, por su parte, no pertenece a ninguno de los dos grupos, y la reciente expulsión de la AfD de Alemania de ID es sintomática de las divisiones dentro de la extrema derecha.

Verdes y liberales perdieron

Las mayores pérdidas las han sufrido los Verdes y los Liberales. El grupo verde se reducirá de 71 escaños a 53, mientras que los liberales de RE perderán 23 y se quedan en 79 escaños. Este desplazamiento refleja el cambio significativo en el clima político desde las últimas elecciones europeas. En 2019, la opinión pública estaba dominada por la crisis climática y el movimiento Fridays for Future, mientras que esta vez la crisis migratoria y la guerra en Ucrania dominaron la campaña en muchos estados de la Unión Europea. Mientras que la bancada verde ha sido disminuida en gran parte por las pérdidas de los verdes alemanes, los liberales se vieron disminuidos por la derrota de las fuerzas aliadas con Emmanuel Macron en Francia.

El camino hacia la presidencia de la Comisión

Los resultados electorales del domingo por la noche le dan a la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, una buena posición para ser reelegida, pero esto no está garantizado. Para que el Parlamento Europeo pueda votar sobre Von der Leyen, el Consejo Europeo (que reúne a los jefes de gobierno de los 27 Estados miembros) debe proponerla como presidenta de la Comisión. Para ello, necesita la aprobación de una doble mayoría de 15 jefes de gobierno que representen al 65% de la población de la UE. Solo por el tamaño de Italia, von der Leyen podría depender del beneplácito de Meloni.

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El segundo obstáculo para von der Leyen es la aprobación del Parlamento Europeo. Aquí, las fuerzas del centro político mantienen una cómoda mayoría. Después de las últimas elecciones europeas de 2019, von der Leyen fue elegida por una coalición de PPE, S&D y Liberales. Teóricamente, estos partidos aún tienen una mayoría, pero la votación es secreta y en 2019 von der Leyen tuvo que aceptar alrededor de 60 disidentes. Incluso dentro del PPE hay partidos que no quieren apoyar a von der Leyen. Por lo tanto, la actual presidenta de la Comisión Europea podría intentar obtener el apoyo de los Verdes o de algunos partidos del bloque de derecha. Otra vez, Meloni y su partido podrían convertirse en el factor decisivo y asegurar la mayoría para von der Leyen. Serán semanas movidas en Bruselas.

Jonathan Neu

Jonathan Neu

Representante Adjunto del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina, con sede en Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay. Estudió matemáticas e historia en las universidades de Leipzig y Salamanca. Se especializó en historia de las ideas.

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