Quién es quién en las fórmulas de la campaña en Estados Unidos

Tim Walz acompaña a Harris y JD Vance a Trump. Se acentúa la polarización entre ambas propuestas.

Por: Gabriel Pastor 22 Ago, 2024
Lectura: 9 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Varios días antes de ser anunciado como compañero de fórmula de la demócrata Kamala Harris, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, se hizo famoso por una frase que pronunció durante una entrevista en el programa Morning de MSNBC: “These guys are just weird” (ellos son raros). Se refería a la dupla adversaria republicana, conformada por Donald Trump y James (JD) Vance. La expresión “weird” encendió las redes sociales tan rápido como una cerilla y revitalizó la alicaída campaña demócrata, que enfrentaba los tropiezos del partido gobernante ante un Trump que parecía imbatible hacia el 5 de noviembre.

La carrera electoral estadounidense se ha vuelto desconcertante desde que el presidente Joe Biden cediera su candidatura a favor de su vicepresidenta Harris. Inicialmente, no era vista como una figura fuerte. Su gestión insípida y su posición secundaria en el debate político parecían haber soterrado su presunta ambición presidencial.

El ascenso de Harris

Inesperadamente las encuestas empezaron a darle la razón a la Convención Demócrata que postuló sin fisuras a Harris. No solo unificó al partido, sino que también atrajo más recursos a la campaña, incluyendo contribuciones de pequeños donantes, al igual que hizo Barack Obama en su momento estelar.

[Lee también: Harris y el reto de ganarle a Trump]

Desde que Biden abandonó la carrera presidencial el pasado 21 de julio, las encuestas favorecen a Harris frente a Trump. Es una diferencia de escasos puntos porcentuales, que el margen de error y el porcentaje de indecisos pueden distorsionar. Sin embargo, a 77 días de los comicios, lo relevante es que ella puso en carrera a los demócratas e insufló confianza en la posibilidad de retener la Casa Blanca por un nuevo período de gobierno federal. Incluso, The Washington Post arrojó que “Harris sería la favorita para ganar la Casa Blanca”.

El camino es escarpado. Especialmente en los estados que protagonizan los principales campos de batalla: Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Nevada, Michigan, Pensilvania y Wisconsin. Sin embargo, ganar en estos territorios ya no parece un escenario imposible para la fórmula demócrata.

Fórmulas polarizadas

La campaña adquirió otro ritmo y aumentó en atractivo. A la vez, expuso más las divisiones culturales y la polarización en torno a los valores fundamentales de Estados Unidos, acentuadas por las diferencias generacionales. Trump, de 78 años, se convirtió en el candidato de mayor edad, incluso en términos históricos. Además, los compañeros de fórmula, Walz y Vince, contribuyen a la fragmentación en torno a las ideas sobre identidades y el significado del propio país.

Es cierto que las divisiones ya estuvieron presentes en las dos elecciones anteriores. Pero ahora quedaron más acentuadas las diferencias culturales, sociales y generacionales entre ambos postulantes.

Con las fórmulas presidenciales ya en la pista, vale la pena repasar sus respectivos perfiles electorales y ver qué representa cada una de ellas en una disputa que, una vez más, se avecina como muy cerrada.

Un Trump envalentonado

Donald Trump es el mismo líder político de siempre, pero ahora parece sentirse fortalecido. Es probable que su aplastante victoria en la interna republicana y el escaso perjuicio electoral que le han provocado sus causas civiles y penales en los estrados judiciales lo hayan convencido de que su prédica populista le permitirá retornar a la Casa Blanca.

Ni siquiera aprovechó el intento de asesinato que sufrió durante un mitin como excusa para moderar su lenguaje, tan locuaz como ofensivo. Tampoco, para hacer un llamado a la unidad y promover un ambiente de campaña con lugar para las diferencias, no para el ataque inflamado que envenena la convivencia democrática. 

[Lee también: Guía para entender el juicio penal contra Trump]

Su voz antiinmigrante suena más fuerte que nunca, pintando a los extranjeros indocumentados como un enjambre de malhechores que acabará con el país. Propone terminar el muro en la frontera con México e iniciar un gran plan de deportación de inmigrantes sin papeles, a quienes él acusa de venir de cárceles e instituciones mentales de Latinoamérica, África y Asia, e incluso de ser terroristas.

Además, en sus actos proselitistas, suele despreciar el cambio climático y las organizaciones multilaterales como la OTAN, claves para la defensa de Occidente.

A este repertorio conocido de su arenga, se suman duras críticas a la política económica del demócrata Biden. Lo culpa del aumento de precios que afectó a la economía debido a las medidas económicas adoptadas durante la pandemia de covid-19.

El arquetipo de Vance

Como candidato a vicepresidente de los republicanos, JD Vance tiene sentido. Justamente, por el aura ganadora que exhibe Trump. Tanto por su actitud y desempeño proselitista como por la manera en que es percibido por los suyos.

El joven postulante de 39 años, senador por Ohio, fue un antiguo crítico de Trump, convertido ahora en su primera espada. Más radical, en términos ideológicos, es quien recibe un legado y asume el compromiso de continuarlo en el futuro.  

La vida de Vance es una historia de superación. Nacido en un hogar monoparental y disfuncional de Ohio, criado por su abuela materna, estudió derecho en la prestigiosa Universidad de Yale e hizo un camino profesional en Silicon Valley, antes de convertirse en senador.

Su fama llegó con el libro Hillbilly Elegy en 2016, un texto autobiográfico sobre su dura infancia en el Rust Belt (Cinturón de Óxido), que abarca estados del noreste y el medio oeste. Esta región, una vez próspera en las décadas de 1970 y 1980, sufrió un declive debido a la desindustrialización, la globalización, la competencia extranjera y la automatización, lo que tuvo significativas implicaciones políticas, económicas y sociales.

El libro describe el drama de la crisis de los opioides y el abuso de drogas, que afectaron gravemente a familias como la de Vance, de clase trabajadora blanca. De algún modo, da testimonio de los perdedores de la globalización y de aquellos que se sienten resentidos por el retroceso del modelo de desarrollo industrial.

Demócratas a la izquierda

Harris parece una persona diferente desde que se liberó del corsé que suponía la candidatura de Biden. Desde que su nombre comenzó a barajarse en julio como sustituta del presidente, su talante y lenguaje esperanzador han despertado el interés de una parte del electorado joven. Parece proyectar el futuro con una candidata de 59 años que, desde una perspectiva cultural y racial, representa como nadie la diversidad de Estados Unidos. A diferencia de Trump, Harris enfoca su discurso en la pluralidad social estadounidense, que también genera más simpatía en los votantes afroamericanos.

Abogada, con una extensa trayectoria como fiscal antes de ser senadora y vicepresidenta, Kamala Harris es de ascendencia india y afroamericana. Su competencia le otorga seguridad en su enfrentamiento contra el temido Trump. Además, se muestra desafiante. Sabe aprovechar su condición de mujer con herencia multicultural para descolocar a Trump, como lo evidenció al resaltar las vacilaciones del candidato republicano en los debates presidenciales.

Reconocer los méritos de Harris no significa que no esté dejando flancos que el partido adversario podría aprovechar. Uno de ellos es su agenda económica de corte populista. Aunque sea bien intencionada, implica una mayor intervención del Estado y un aumento en el gasto público, mucho más profundo que las políticas implementadas por Biden durante la pandemia. Esta propuesta podría alejar a los electores indecisos, más propensos a no votar, lo que perjudicaría a los demócratas en las urnas.

Liberalismo del Medio Oeste

A diferencia de la apuesta de Trump por su compañero de fórmula, Harris optó por una figura que es absolutamente complementaria. Aunque nació en Nebraska, Tim Walz, de 60 años, ha desarrollado su carrera en Minnesota. Fue profesor de geografía, entrenador de fútbol americano, y cuenta con larga trayectoria en la Guardia Nacional, donde alcanzó el rango de sargento. A esto, se suma su éxito en la política. Fue seis veces congresista en la Cámara de Representantes y dos veces gobernador.

Al frente de Minnesota, Walz exhibió una versión propia de liberalismo en el Medio Oeste, contrapuesto a la visión de Vance. Aumentó el presupuesto en la educación, expansión del programa de comidas escolares, la creación de un sistema de licencia familiar (que entrará en vigor en los próximos años), la legalización de la marihuana, más controles en la adquisición de armas y el fortalecimiento del derecho al aborto.

Un flanco débil que podrían explotar los republicanos es la crítica que recibió como gobernador tras la muerte de George Floyd en junio de 2020, quien falleció debido a un procedimiento policial irregular.

Lo cierto es que, por ahora, goza de una gran popularidad gracias a un estilo de comunicación sencillo y atractivo para los votantes rurales del Medio Oeste. Y suma su actitud cercana, de maestro de escuela. Este perfil complementa al de Harris, a quien los republicanos suelen estigmatizar como una doctora en leyes que personifica la élite costera de California.

Tras el voto hispano

Visto los orígenes y puntos de vista de cada fórmula presidencial, aún es difícil visualizar cuál de las dos resultará más atractiva para los cerca de 36 millones de hispanos habilitados para votar.

De lo observado en la campaña hasta el momento, parece que los demócratas están haciendo un mayor esfuerzo que los republicanos para atraer a estos votantes. El Partido Demócrata ha tomado la delantera en publicidad en español, además de establecer un canal de comunicación por WhatsApp. Esto tiene sentido, ya que es la opción que más necesita movilizar a los electores hacia las urnas.

En las elecciones de 2020, Biden captó el 59% de los sufragios de origen latino, con una participación de solo 16,5 millones, menos de la mitad de quienes estaban en condiciones de votar.

Los atributos de Harris pueden resultar más atractivos para los hispanos, incluso en comparación con Biden. Sin embargo, también es relevante el discurso de Trump contra la inmigración ilegal. Puede atraer a la fuerza laboral hispana con papeles en regla, que teme la competencia de los indocumentados.

Gabriel Pastor

Gabriel Pastor

Miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político. Investigador y analista en el think tank CERES. Profesor de periodismo en la Universidad de Montevideo.

AI Steve: ¿el candidato perfecto?

AI Steve es un candidato que no solo promete escuchar a cada votante, sino que realmente lo hace. Y que […]

Por: Redacción 21 Ago, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

AI Steve es un candidato que no solo promete escuchar a cada votante, sino que realmente lo hace. Y que con esa información adapta sus decisiones a las inquietudes y problemáticas de la ciudadanía. Esto es una realidad en Reino Unido. Allí tienen al candidato creado por el empresario Steven Endacott.

AI Steve es una inteligencia artificial diseñada para integrar las opiniones de los ciudadanos directamente en su plataforma política. Sin filtros y de manera masiva.

[Lee también: AI Steve, el primer candidato a un cargo político no humano]

Sin embargo, ¿puede una la inteligencia artificial realmente capturar la esencia de la representación democrática? Y, de ser así: ¿qué implicaciones tendría para la política y la legitimidad electoral? ¿Es acaso lo que necesitamos, lo que queremos? Estas son las preguntas que hoy ponemos Bajo la Lupa.

En este pódcast participa Ximena Docarmo, fundadora de InnovaLab y magíster en políticas públicas.

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo Político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.  

Conducción y realización: Franco Delle Donne | Rombo Podcasts.

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

La influencia de Russia Today en Latinoamérica

Rusia utiliza el medio de comunicación estatal para ampliar su poder en un orden internacional multipolar.

Por: Thomas Rijntalder 20 Ago, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Russia Today (RT) es un canal de televisión de noticias internacionales controlado por el Estado ruso y financiado por el gobierno. Opera televisión de pago y canales abiertos dirigidos a audiencias fuera de Rusia. Ofrece también contenido en internet en ruso, inglés, español, francés, árabe, portugués y serbio.

El medio de comunicación es una de las herramientas que Rusia utiliza en la búsqueda de ampliar su influencia en un  orden multipolar. Su exitosa introducción en América Latina demuestra que la guerra informativa es una forma eficaz de reforzar el poder blando de un estado.

 El orden multipolar

Después de la descomposición de la Unión Soviética (URSS), Rusia perdió mucho de su poder. Tanto con respecto a su poder duro —su capacidad militar—, como su poder blando, del que forman parte la economía y la ideología. En los años siguientes, por lo tanto, ha tenido que renovar su estrategia y metas geopolíticas. Mientras que la URSS trataba de difundir el comunismo, la política exterior de la Rusia actual tiene un carácter más pragmático.

[Lee también: ¿Cómo opera Irán en América Latina?]

Las metas estratégicas de Moscú son claras: crear un orden internacional multipolar y recuperar su estatus de potencia mundial. Para lograrlas, enfatiza el “no alineamiento activo” en el Sur Global: una política exterior que Rusia, aunque altamente intervencionista, gusta presentar como no intervencionismo. Con esto, Rusia, sobre todo, busca socavar la credibilidad y por consiguiente la influencia de Estados Unidos, para mejorar la imagen global y representación propia. Buscan demostrar que ellos mismos asumen un papel constructivo en la escena internacional. Rusia no tiene la fuerte posición que tenía la URSS en el pasado, que China tiene actualmente. La forma en la que puede encontrar aliados en el extranjero ya no es principalmente en el ámbito económico, sino en la percepción de la gente.

Russia Today

Los medios de comunicación controlados por el estado tienen en una época de información un rol destacado. Lanzado en 2005, RT forma parte de una iniciativa para mejorar la apariencia de Rusia en el extranjero. En los años después, se lanzaron varias sucursales. En español, existe desde 2009 Actualidad RT o RT en Español. Hoy en día, la mayoría de su actividad viene de Venezuela, Argentina, México y Colombia. Ha sido bloqueado por Uruguay y Costa Rica por argumento de ser propaganda. Al principio de 2024, RT en Español tenía más de 3,5 millones de seguidores en X, y su canal de YouTube, bloqueado en 2022, tenía más de seis millones.

Además, RT en Español y Sputnik Mundo, el otro principal proveedor de los puntos de vista rusos en Latinoamérica, tienen alrededor de 32 milliones de oyentes regulares sumados en la región. Por lo tanto, el medio es un portavoz fundamental del Kremlin. Su fundadora, la agencia RIA Novosti, figura en la lista de «organizaciones estratégicas de Rusia».

El interés en América Latina

Rusia tiene diferentes audiencias en las distintas regiones donde puede extender su influencia. En lugar de atender a los conservadores en Europa, RT en Hispanoamérica se alinea con las narrativas de la izquierda. Así, invoca los vínculos históricos entre la Unión Soviética y Latinoamérica, una región que interesa a Rusia por su proximidad a Estados Unidos. Por tanto, su potencial para interferir en sus asuntos. RT en Español intenta difundir la narrativa de la izquierda tradicional de la lucha conjunta contra el imperialismo. Calificando el legado democrático liberal como una imposición neocolonialista del Occidente imperial.

Una de las razones por la que el medio ha tenido tanto éxito se debe a la crisis de confianza que sufren los medios latinoamericanos. Según una encuesta realizada por Harvard Kennedy School, 74,2% de los usuarios latinoamericanos en internet se sienten propensos a ser objeto de desinformación. Los canales de televisión y las emisoras de radio a menudo pertenecen a unos pocos individuos y son conocidos por no ser muy objetivos. Con un porcentaje de solo 27% de los latinoamericanos que confía en la información proporcionada por sus gobiernos, no es de extrañar que la audiencia se desvía a otras fuentes.

Por ello, es relativamente fácil atraer a los usuarios potenciales hacia medios alternativos como RT en Español. Hábilmente, cumple este anhelo y aprovecha la ausencia de medios de comunicación estadounidenses y europeos, el sentimiento antiamericano que existe y el desconocimiento que las audiencias latinoamericanas tienen de la Rusia actual.

Subjetividad

RT no solo no pretende ser objetivo, sino incluso afirma que las noticias objetivas no existen. Margarita Simonyan, jefa de redacción de RT, ya ha articulado la perspectiva del gobierno ruso en 2012 cuando declaró: “Como en todos los demás canales, no hay objetividad […]. cuando Rusia está en guerra, estamos, por supuesto, del lado de Rusia”. Abiertamente, Simonyan agrega que lo más importante son los intereses rusos y no la objetividad periodística. RT en Español también ha sido identificada en múltiples ocasiones por difundir intencionadamente desinformación para lograr sus objetivos. Los siguientes casos sirven de ejemplo.

Con respecto a la guerra en Ucrania, RT en Español ha alegado que la matanza de Bucha fue inventada por el gobierno ucraniano y que la guerra, un término que RT al igual que el gobierno ruso no utiliza, fue una provocación intencional de la OTAN. Enmarcando el conflicto de esta manera, Rusia transmite la idea de que no es el principal culpable. Por el contrario, convierte a sus lectores en escépticos para enturbiar algunos principios de derecho internacional, como la soberanía del Estado y la integridad territorial.  

Asimismo, RT difundió un video falso en el que la banda de Los Lobos reivindicó el asesinato del candidato a la presidencia de Ecuador en 2023, Fernando Villavicencio. En sus noticias, afirmó que Estados Unidos utilizaría este asesinato para interferir en los asuntos internos de Ecuador. Esto sería una trampa para desacreditar a Rafael Correa, expresidente de Ecuador y aliado de Putin, que actualmente trabaja para esta cadena. Así, ellos promovieron la idea de que la democracia ecuatoriana era inmanejableS obre todo por la actividad de los partidos de derecha y argumentando que un gobierno más dictatorial le serviría más al país. Pero la noticia nunca se rectificó.

El panorama general

Pese a su alcance, es importante destacar que RT no funciona en un vacío, sino que constituye un pilar del ecosistema ruso de desinformación. Frecuentemente, se combina con otras tácticas, como comunicaciones oficiales del gobierno y el uso de las redes sociales. Esto incluye las embajadas rusas, que funcionan como amplificador de RT a través de sus plataformas. Bots, troles y otras cuentas prokremlin también propagan noticias de RT en X y TikTok y así exacerban disturbios civiles en los países de América Latina. Frente a este panorama queda clara la importancia de diferenciar el periodismo serio y objetivo de maniobras de desinformación.

Thomas Rijntalder

Thomas Rijntalder

Analista internacional con un máster en International Relations & War por el King’s College London, médico y bioético. Expracticante en la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo

Gerardo Munck: “En Latinoamérica tenemos democracia, pero no nos gustan, tienen muchos problemas”

El profesor de ciencia política y relaciones internacionales ofrece su mirada sobre la democracia, los autoritarismos y el papel de los intelectuales en la región.

Por: Ángel Arellano 19 Ago, 2024
Lectura: 8 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La ciencia política como disciplina ha producido el conocimiento necesario para comprender la democracia y los complejos procesos políticos que tienen lugar en Latinoamérica. Una región donde las democracias existen, sí, pero siguen siendo de baja calidad.

Gerardo Munck, profesor de ciencia política y relaciones internacionales en la Universidad del Sur de California, es uno de los académicos más destacados sobre política comparada en América Latina. Conversó con Diálogo Político para ofrecernos su mirada desde la academia sobre la democracia, los autoritarismos y el papel de los intelectuales.

Preguntas fundamentales

¿Cuáles son las grandes tendencias de estudio de la ciencia política en Latinoamérica?

—Hay muchas líneas, muchos tópicos, problemas que se estudian. Una es las instituciones políticas, otra son los sistemas electorales. ¿Qué sistemas electorales hay? ¿Como son diseñados? ¿Qué impactos tienen? ¿Algunos son mejores que otros? Otra línea son los partidos políticos, su funcionamiento y toda la legislación a su alrededor. Se habla, por ejemplo, de crisis de representación. ¿Qué partidos políticos hay? ¿Hay algo que se pueda hacer para que sean mejor vistos por la ciudadanía?

Otra línea de investigación es sobre las legislaturas y las democracias. ¿Cómo funcionan los congresos, los parlamentos? También, la justicia y las relaciones en particular entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial. ¿Tiene independencia el poder judicial? ¿Qué rol está jugando?

Y, por último, todo el tema del desempeño económico de los sistemas. ¿Qué instituciones políticas generan mejores resultados en cuanto al desarrollo y la inclusión social? ¿Hay algún diseño de instituciones que favorece más ciertos resultados?

Perspectiva regional

¿Cómo ve la democracia de la región hoy?

—Lo bueno es que si uno mira históricamente América Latina, nunca hubo una etapa con tantos países democráticos, al menos el nivel básico de democracia. Elecciones con competición y participación ciudadana, derecho a sufragio, el sufragio es masivo. Elecciones, más o menos, sin violencia en las que los ganadores terminan ocupando los cargos públicos.

Básicamente todos los países se han vuelto democracias excepto Cuba. Ahora tenemos dos más que no son democráticos: Nicaragua y Venezuela. Estos días estamos pensando mucho en Venezuela, hay que ver qué es lo que pasa si se da una transición a la democracia.

En Latinoamérica tenemos democracia, pero no nos gustan, nos estamos dando cuenta que tienen muchos problemas. Esto es un debate sobre la calidad de la democracia. Uno puede tener democracia, pero también compra de votos. México, por ejemplo, tiene una violencia elevada y en la última elección hubo asesinatos a candidatos en campaña.

[Lee también: Violencia en México: así el crimen organizado amenaza candidatos]

Retomo la idea de una crisis de representación. Se piensa que los políticos están más distantes, que viven en barrios cerrados, no se toman el tren, no se toman el bus, usan coches blindados. En Argentina, por ejemplo, se instaló la idea de una casta política.

Triángulo latinoamericano. Fuente: Gerardo Munck en X

Autoritarismo y transición

¿En algún momento se podrán superar los autoritarismos en América latina?

—El gran debate que tuvimos en el siglo XX era sobre qué pasaría cuando los Castro se volvieran viejos y no pudieran mantenerse en el poder. Si podían transferir el poder o no. Y lo han hecho: armaron un sistema institucional con el Partido Comunista. Si lo comparamos con Venezuela, vemos que no hay elecciones en las que se puedan postular candidatos de oposición. No hay libertad para expresarse, un control muy férreo. En el caso de Nicaragua, yo diría que el poder consolidado de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo no tiene un contrapoder posible dentro del Estado.

Y después está el chavismo, diría que lo más complicado y lo más interesante. Parecía que había posibilidad de una transición a la democracia, por lo que se vio el 28 de julio. Creo que esa posibilidad todavía está. La oposición tuvo aciertos a pesar de que María Corina Machado no pudo postularse y pudo respaldar a Edmundo González. Superaron la descalificación y la proscripción, pues la oposición se había equivocado bastante en el pasado.

El gobierno se equivocó en pensar que la oposición no tendría apoyo. Cuando entraron las primeras actas al CNE, después de cerrar las mesas de votación, vieron que se les convirtió en un problema. O sea, se sorprendieron del apoyo popular, aunque las encuestas lo daban.

Munck en seminario de la Facultad de Ciencias Sociales, Udelar. Montevideo

Crimen organizado

¿Cuánto más la ciencia política debe atender la comprensión de cómo opera el crimen transnacional en nuestra región?

—Pues se está volviendo más importante. Es una empresa transnacional superexitosa. Hay ciertos países ricos, Estados Unidos y Europa, que quieren drogas. Nosotros las producimos, es ilegal, pero hay un montón de dinero para ganar. Y nosotros encontramos un territorio claro que es la entrada por la frontera sur de Estados Unidos.

[Lee también: InSight Crime: violencia y crimen organizado en América Latina]

Veo que se estudia bastante. Algunas preguntas son ¿cómo se organiza del crimen, o por qué es posible su relación con el Estado? Después otros temas conexos, como la trata de personas. Los narcos en México pagan a los gobernadores en la campaña para tener protección. ¿Hay colusión con la política, con la fuerza de la seguridad? Sí. Eso es algo que se venía estudiando en la ciencia política. Otros, como sociólogos y antropólogos, hacen estudios de campo.

Esta gente tiene grandes cantidades de dinero y los políticos necesitan dinero para hacer campaña. Hay un punto de debilidad en el sistema político.

Academicismo y democracia

Ha dicho que el mundo de la ciencia política quedó atrapado en el academicismo de la cita y la puja por publicar en las mejores revistas. ¿Cuán distanciado está de la discusión pública?

—Muy. Demasiado.

Hace falta usar más el conocimiento de las ciencias sociales, que no es la mera opinión de un observador, de alguien que lee el diario. Por ejemplo: dado lo que hemos aprendido sobre transición hacia la democracia, estas son algunas cosas que hay que atender en Venezuela. Ya hay conocimiento sobre distintos regímenes, autoridades militares, regímenes personalistas, el sistema comunista… El caso de Venezuela es diferente y eso tiene ciertas implicaciones sobre la posibilidad de cambio. Más estructurado, que viene del estudio comparado de regímenes autoritarios. Eso no es una opinión.

¿El académico de hoy debe plantearse incidir más en la discusión pública desde la prensa y las redes sociales?

—Hay muchos académicos que escriben columnas de opinión, aparecen en la televisión y ofrecen un punto de vista diferente. Los políticos también tienen su visión. La gente que trabaja en el Estado tiene su conocimiento. En la academia tenemos para aportar, más contexto.

Los intelectuales

¿Qué tan comprometido está el intelectual de hoy con la discusión de las ideas, con poner a la gente a pensar?

—Con Martín Tanaka, en Argentina, publicamos un libro el año pasado: El pensamiento sociopolítico latinoamericano. Entrevistamos a Fernando Cardoso, sociólogo y expresidente de Brasil, y a otros de la generación que empezó en los sesenta a publicar cosas importantes que eran parte del debate sobre la democracia. Sobre porqué hay que valorar la democracia. Y ellos fueron intelectuales comprometidos, que investigaron cosas porque les movía algo. Querían influenciar el destino de sus países. Ahora, el intelectual en general quiere ganar dinero. Y una vía para ganar dinero es escribir papers. ¿Eso te va a promocionar más? En los departamentos académicos sí. Entonces están menos motivados por hacer cambios.

Eso no es algo que las generaciones viejas transmitieron a las más jóvenes. Esto es un cambio que se empieza a dar en los noventa. Hay transiciones a la democracia en muchos países, pero hay crisis económica, lo que hace más difícil ganarse la vida como académico. El rubro se hace más competitivo. No lo veo tanto en los jóvenes. Es algo que sería bueno que se recupere.

Sí te diría que hay más en América Latina que en Estados Unidos. Más intelectuales jóvenes comprometidos. Si comparamos América Latina con los sesenta y los setenta, hay menos, pero más que en Estados Unidos.

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.

Antártica: Una aproximación desde Argentina y Chile

La Antártica se ha convertido en el último gran santuario de nuestro planeta. A pesar de que en la actualidad […]

Por: Redacción 15 Ago, 2024
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Antártica, una aproximación desde Argentina y Chile. Libro. KAS Chile 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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La Antártica se ha convertido en el último gran santuario de nuestro planeta. A pesar de que en la actualidad no existen iniciativas concretas para modificar el Tratado Antártico, no podemos ignorar el peligro latente de que sea objeto de presiones que lo lleven a una modificación que afecte su intangibilidad. Este escenario sería dantesco tanto para el continente antártico, como para la humanidad. En este contexto, el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile y la Fundación Konrad Adenauer consideran oportuno discutir sobre el futuro de esta región y sus aspectos geopolíticos desde una perspectiva binacional. Chile y Argentina son y serán actores protagónicos en el continente blanco, fomentando la paz, la cooperación científica y la protección ambiental.

Esta publicación refleja las posiciones —algunas veces coincidentes, otras veces discrepantes— de expertos de ambos países. Se trata de la primera aproximación a una discusión tan importante y necesaria que esperamos sea profundizada en los próximos años.

ISBN: 978-956-7684-42-7

Publicación: Julio, 2024

Edita: Universidad Católica de Chile y Fundación Konrad Adenauer

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Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Argentina: ¿el ocaso del kirchnerismo?

La denuncia por violencia de género contra el expresidente Alberto Fernández pone en aprietos al bloque de izquierda y es ambigua la salida.

Por: Carlos Fara 15 Ago, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El expresidente argentino Alberto Fernández concluyó su mandato con un balance muy negativo, lo que ayudó a que su fuerza política perdiera la elección de 2023. A pocos meses de concluido su gobierno, se conoció una investigación por corrupción por la contratación de seguros para los organismos del Estado.

En esa causa judicial está involucrada su secretaria personal y su marido. Al secuestrase el celular de dicha secretaria, no solo se vislumbra alguna participación de Fernández, también se conocieron imágenes sobre un presunto caso de violencia de género de él hacia su expareja, Fabiola Yañez. Ella reconoció las agresiones y a partir de ahí se desató un pandemónium político, mediático y judicial. Tratándose del reciente expresidente, se empezaron a generar varias interrogantes sobre el impacto de los hechos sobre su propio espacio político, el kirchnerismo y peronismo, y si este affaire favorece al actual presidente Javier Milei.

Efecto político

Obviamente, el caso no ayuda a construir una imagen positiva o renovada del kirchnerismo. Sin embargo, la afectación eventual debe ser analizada en función de tres factores. En primer lugar: la importancia del personaje. Fernández complica más que el gobernador tucumano Alperovich, ya condenado por abuso sexual, o Fernando Espinoza, actual alcalde del populoso distrito bonaerense La Matanza, procesado por el mismo tipo penal. En segundo lugar: la reacción de su fuerza política. En este caso, la tendencia se orientó hacia la condena. Finalmente, se debe considerar si el delito en cuestión es del orden privado o público.

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Recuérdese siempre esto: no todas las crisis afectan de manera permanente. Algunas solo lo hacen de forma transitoria. Una vez pasada la novedad, el impacto en la opinión pública muchas veces se diluye. Las crisis que realmente dejan huellas duraderas son aquellas que afectan a los principales clivajes de una sociedad, como clásicamente ocurre con las crisis económicas.

Desde este punto de vista, si se hiciese una encuesta sobre la imagen de Alberto Fernández, sin duda bajaría a niveles insólitos. Pero, ¿eso afectaría de manera negativa también a Cristina Kirchner? Es posible, pero solo mientras dure la novedad. Luego, los valores tenderán a volver al registro previo a la crisis, tarde o temprano. Más allá de las opiniones éticas sobre lo que se denuncia, la cuestión difícilmente modificará algo del tablero político. Sobre todo porque el protagonista de las noticias es “un muerto político”. Muy diferente sería la situación si eso le ocurriese al expresidente Mauricio Macri. El líder del PRO intenta retomar un rol protagónico de sí mismo y de su partido.

Presidente Mauricio Macri | Foto: Nahuel Padrevecchi/GCBA
Presidente Mauricio Macri | Foto: Nahuel Padrevecchi/GCBA

Efecto electoral

Siendo una situación reprobable éticamente, pero individual, es poco probable que genere un descenso de votos del núcleo duro de Unión por la Patria. Quizá algunos bolsones ideológicamente progresistas dejen de apoyar a ese espacio por esta causa. Por el doble discurso. Pero no mucho más que eso. Debe recordarse que el proceso electoral se inicia dentro de un año, cuando se voten en las PASO, primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Como la Argentina vivirá una situación de incertidumbre económica y política durante bastante tiempo, es difícil saber en qué contexto se producirán los comicios de medio término de 2025.

Beneficio comparativo

¿Todo este descalabro lo favorece a Milei? Desde ya que lo ayuda en la diferenciación sobre un pasado inmediato que se percibe muy negativo. Reafirma la decisión de muchos votantes que optaron por el libertario ante la disyuntiva de pasta o pollo en la segunda vuelta. Al final, la opinión pública se construye comparativamente. ¿Se está mejor con Milei? ¿Comparado con qué? La contrafigura del Alberto Fernández en desgracia fortalece la idea que era necesario un cambio mayúsculo en muchos aspectos, no solo en el económico.

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El kirchnerismo, al verse obligado a tener que hablar del tema, dar alguna explicación, aunque sea una manifestación de repudio, lo pone a la defensiva, y le obtura la posibilidad de atacar al gobierno. Esta situación le da más oxígeno al oficialismo, permitiéndole ganar tiempo ante la falta de oposiciones consolidadas.

Kirchnerismo sin futuro

Algo que muchos se preguntan es si este suceso significará el final del kirchnerismo. Según la experiencia histórica, ningún movimiento político se termina abruptamente de la noche a la mañana. Mucho menos cuando se trata de un comportamiento individual repudiado por la gran mayoría de su propia fuerza. Es absolutamente cierto que está transitando un largo ocaso, fruto del cual perdió las dos últimas elecciones nacionales, en 2021 y 2023. Sin embargo, no queda claro qué lo reemplazaría en su representación del sector popular de la sociedad.

Cristina Kirchner está desgastada, no solo en la opinión pública, sino también en su sistema de conducción del espacio. Pero no aparecen liderazgos alternativos que estén dispuestos a dar una batalla interna para desplazarla del rol que viene ocupando hace catorce años, después del fallecimiento de su marido, Néstor Kirchner. El peronismo tiene hoy una liga de gobernadores disminuida y un tanto heterogénea. Ninguno de los actuales mandatarios provinciales tiene handicap para proyectarse a nivel nacional. Si despunta alguna figura, solo se sabrá con los resultados electorales del año próximo.

Finalmente, vale recordar dos grandes decisiones de Cristina Kirchner. Para el periodo 2011-2015, tomó a Amado Boudou como compañero de fórmula, preso por corrupción. Y luego, a Alberto Fernández. Ambas decisiones desacertadas en el largo plazo, más allá de los éxitos electorales coyunturales.

Carlos Fara

Carlos Fara

Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.

Desacelera el populismo en América Latina, pero aún es destructivo

El Global Populismo Database para América Latina realizó un estudio sobre la retórica populista para evaluar a los líderes de la región.

Lectura: 12 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Mientras que las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 han centrado la atención en los partidos populistas, especialmente aquellos de la derecha radical, en América Latina el populismo es un fenómeno más antiguo asociado principalmente con la izquierda radical.

En este memorándum, presentamos los últimos resultados del Global Populism Database (GDP) para América Latina. El estudio calcula el nivel de retórica populista de los principales jefes de Estado alrededor del mundo al analizar sus discursos políticos. Los resultados de esta última ronda de codificación muestran que el populismo en América Latina ha disminuido ligeramente en los últimos años,  que la región sigue presentando principalmente populistas de extrema izquierda y que el populismo sigue estando asociado con el retroceso democrático.

Definición «ideacional»

Para medir el populismo de los principales jefes de Estado (en América Latina, generalmente presidentes), el GPD utiliza una definición ideacional del populismo para medir los discursos políticos. La definición se centra menos en la organización partidaria o en las posiciones ideológicas y más en la visión del mundo y la retórica subyacentes del líder. Específicamente, el populismo se define como un marco discursivo, o thin-centered ideology. Enmarca la política como una lucha entre la voluntad del pueblo común y una élite que supuestamente conspira para socavar la voluntad del pueblo. Así, un populista es alguien que consistentemente presenta la política como una lucha cósmica entre el bien y el mal. El bien se asocia con un pueblo común romantizado y el mal con fuerzas élites siniestras que han traicionado esa voluntad por interés propio.

La GPD evalúa el grado en que esta definición ideacional de populismo se alinea con la retórica de diferentes líderes mediante el análisis de una muestra de cuatro discursos por cada mandato de los líderes: un discurso internacional (pronunciado ante una audiencia extranjera fuera del país), uno de inauguración (ceremonial, ante una pequeña audiencia doméstica), uno famoso (considerado de los mejores ejemplos de la oratoria pública del líder, tras consultar con nativos del país), y un discurso de campaña (típicamente el discurso de apertura o cierre de la campaña que los llevó al poder). Los discursos son recopiladas por hablantes nativos que buscan en fuentes de Internet o contactan oficinas gubernamentales y de partidos. Luego leen y codifican cada transcripción de manera independiente.

El método

La técnica de análisis textual es la evaluación holística, y fue desarrollada por psicólogos educativos para calificar ensayos de estudiantes en exámenes a gran escala. Se requiere leer el texto completo en su totalidad y luego compararlo con textos de referencia utilizando una rúbrica de codificación que resalta los criterios para cada puntuación en la escala. La técnica es especialmente eficaz para identificar elementos difusos y latentes de un texto, como aquellos asociados con la retórica populista.

En este caso, la rúbrica utiliza una escala que va de 0 (sin populismo) a 2 (fuerte populismo). Requiere que un texto incluya referencias tanto a una voluntad común romantizada como a una élite conspiradora para obtener al menos un 1. Los discursos reciben puntuaciones más altas (hasta 2) si los elementos centrales del populismo están presentes en todo el texto y si el texto incluye características que intensifican el tono, como lenguaje intenso y combativo, exageración de la importancia de los problemas y llamados a reformas sistémicas o revolucionarias. Luego se promedian las puntuaciones individuales de los cuatro discursos para producir la puntuación final de cada líder, con todos los discursos ponderados por igual.

Líderes analizados

Nuestra actualización cubre a 13 líderes latinoamericanos (12 presidentes y un gobernador) que han llegado al poder o han comenzado un nuevo mandato desde 2021. Son Jeanine Áñez y Luis Arce en Bolivia, Gustavo Petro en Colombia, Rodrigo Chaves en Costa Rica, Gabriel Boric en Chile, Miguel Díaz-Canel en Cuba, Luis Abinader en República Dominicana, Guillermo Lasso en Ecuador, Xiomara Castro en Honduras, Daniel Ortega en Nicaragua, Pedro Castillo y Dina Boluarte en Perú, y Pedro Pierluisi en Puerto Rico.

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Tanto en Bolivia como en Perú codificamos a dos presidentes diferentes ya que ha habido cambios en el liderazgo desde el inicio de nuestra actualización. No incluimos los discursos de Javier Milei de Argentina, Daniel Noboa de Ecuador, Bernardo Arévalo en Guatemala, José Ramón Mulino en Panamá y Santiago Peña en Paraguay porque ellos asumieron el cargo en los últimos 12 meses y requerimos que un líder esté en el cargo al menos un año antes de incluirlos en la base de datos.

Además, debido a que todos nuestros codificadores en esta ronda eran hablantes nativos de español, no se incluye el mandato actual de Lula da Silva de Brasil. Los presidentes actuales o recientes de otros países latinoamericanos, incluidos Nayib Bukele en El Salvador, Andrés Manuel López Obrador en México, Luis Lacalle Pou en Uruguay y Nicolás Maduro en Venezuela, fueron codificados en 2021, y sus puntajes están disponibles en la versión anterior del GPD.

Resultados

La tabla presenta las puntuaciones finales para cada líder y también muestra estas puntuaciones por discurso individual. Cabe destacar que los codificadores alcanzaron un alto nivel de acuerdo en sus puntuaciones, con un alfa de Krippendorff de 0.79, similar a rondas de codificación anteriores. Esto proporciona confianza en que nuestras medidas son fiables, es decir, que otros codificadores utilizando la misma técnica habrían producido los mismos resultados.

Aunque utilizamos una escala continua de puntos decimales para la puntuación, por conveniencia podemos categorizar las puntuaciones como No Populista (0,0-0,4), Moderadamente Populista (0,5-0,9), Populista (1,0-1,4) y Altamente Populista (1,5-2,0).

De los presidentes y el gobernador cubiertos en esta última muestra, solo Ortega entra en la categoría de Populista (puntuación 1,1). Ningún líder entra en la categoría de Altamente Populista. Además, si miramos hacia atrás a otros presidentes latinoamericanos, codificados en la ronda anterior, que aún estaban en el poder en el momento de este análisis, solo Nicolás Maduro puntuó como Altamente Populista, con 1,6. Los otros presidentes codificados como Populistas fueron Andrés Manuel López Obrador en México y Nayib Bukele en El Salvador, con puntuaciones de 1,0 y 0,8 respectivamente. Esto representa un modesto declive en el populismo de la región. En rondas anteriores a partir de mediados de la década de 2000, presidentes como Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia todos obtuvieron puntuaciones de Altamente Populistas.

Sustitución de líderes, menos populismo

Aunque el populismo en América Latina es hoy más bajo que en décadas pasadas, no está completamente ausente. Hay varios presidentes Moderadamente Populistas, incluyendo a Díaz-Canel (0,8), Arce (0,8), Boluarte (0,6), Castillo (0,6), Chaves (0,6) y Petro (0,5). Los presidentes y el gobernador restantes—Áñez, Boric, Abinader, Lasso, Castro y Pierluisi—no son populistas.

Curiosamente, el declive del populismo parece no ser el resultado del cambio de la retórica de los líderes en el cargo a lo largo de múltiples mandatos. Sino de la sustitución total de los líderes populistas por otros menos populistas. Por ejemplo, el mandato de Ortega en Nicaragua aquí es su cuarto, pero sus tres puntuaciones anteriores (disponibles en el GPD completo) no son significativamente diferentes de la puntuación actual, de 1,1. Entre 2007 y 2011 fue de 1,3 y de 2012 a 2016 de 0,9 en 2017-2021.

Asimismo, aunque vemos oscilaciones recientes en las puntuaciones en Bolivia, esto parece deberse a las diferentes identidades y antecedentes de dos líderes distintos. Áñez fue una presidenta conservadora interina que asumió el poder en oposición a Morales y su movimiento se enfrentó repetidamente con los partidarios de Morales. En contraste, Arce es del mismo partido que Morales y durante su campaña electoral y una vez en el cargo se dirigió a las familias de bajos ingresos, las ciudades más pequeñas y las áreas más desatendidas de Bolivia.

Inclinación izquierdista del populismo

Un área de consistencia en esta última ronda de datos es la inclinación izquierdista del populismo en la región. América Latina es generalmente conocida por sus formas izquierdistas de populismo. “El pueblo” se define en términos económicos o sociales como los segmentos más pobres de la población o como minorías raciales o sexuales oprimidas. Mientras que “la élite” consiste en empresarios y una mayoría racial o sexual. Este patrón sigue observándose en la ronda actual . Consideremos solo a los que obtuvieron las puntuaciones más altas: Díaz-Canel, Arce y Ortega.

Para Díaz-Canel, la élite malvada son los países ricos de Occidente. Especialmente Estados Unidos, que permite un sistema injusto para explotar a los países más pobres. Un aspecto interesante de los discursos de Díaz-Canel es que, mientras idealiza una noción del pueblo, también romantiza la Revolución Cubana. Cuando se dirige explícitamente al pueblo, enfatiza que todo lo que hace la Revolución es en beneficio del pueblo y viceversa. Como en esta cita de un discurso a sus partidarias en 2024: “El odio de aquellos que viven del negocio de atacar la Revolución no puede hacer nada contra la fuerza de la mujer cubana.”

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Arce, por otro lado, retrata la lucha entre el pueblo y la élite en términos raciales. Crítica “el estado racista y excluyente, que beneficia a una minoría,” (2020), mientras romantiza al pueblo indígena humilde y trabajador y enfatiza su lucha contra la discriminación y el abandono por parte del estado.

Finalmente, Ortega sigue un patrón muy similar al de Díaz-Canel, declarando que la élite malvada es el imperialismo estadounidense. “La OTAN no es más que una herramienta del imperio yanqui. Europa es solo un destacamento al servicio del imperialismo estadounidense” (2023).

Retroceso democrático

Una tendencia final que desafortunadamente permanece relativamente constante es la asociación del populismo con el retroceso democrático. Se refiere a un declive sistemático en las instituciones democráticas clave. Especialmente en la equidad de las elecciones, la separación de poderes entre las ramas del gobierno y las agencias independientes, y la restricción de las libertades civiles de los oponentes del gobierno. Muchos estudios han encontrado que los incumbentes populistas son una fuente clave del retroceso democrático contemporáneo.

Los populistas anteriores en la región proporcionaron ejemplos espectaculares de este declive, incluyendo a Chávez, Correa y Morales. Pero parece que algunos de estos hallazgos continúan siendo válidos hoy en día, con importantes variaciones. Obviamente, Díaz-Canel es presidente de lo que durante mucho tiempo ha sido un régimen totalmente autocrático en Cuba. Por lo que resulta menos útil hablar de “retroceso”. Sin embargo, Ortega también encaja en el patrón de una trayectoria descendente. Su gobierno orquestó un declive constante de las instituciones democráticas desde su primer mandato. Hasta el punto de que hoy en día la oposición ya no puede participar efectivamente en las elecciones.

Asimismo, los presidentes Boluarte y Castillo en Perú han realizado acciones antidemocráticas. Como l fallido intento de golpe de Castillo y la represión violenta de manifestantes por parte de Boluarte, aunque sus puntuaciones populistas no son particularmente altas. En contraste, aunque Arce es Moderadamente Populista, hasta el momento no ha empeorado la democracia de Bolivia en comparación con Morales. Su administración marca un retorno al orden constitucional y las normas democráticas después de la problemática presidencia de Áñez. Desde la preparación de este informe, Bolivia experimentó un golpe fallido contra Arce, que algunos de sus oponentes acusan de haber sido orquestado por él mismo.

Tampoco parece que Chaves y Petro estén socavando significativamente las instituciones democráticas clave en Costa Rica o Colombia. Aunque los conflictos de Petro con el Congreso y los tribunales se han vuelto vocales y ha propuesto la creación de una nueva constitución. Por lo tanto, el populismo en la región sigue teniendo un efecto generalmente negativo, aunque algo mixto, sobre la democracia.

Populismo matizado

Los resultados revelan un panorama matizado del populismo en la región. La retórica populista generalmente ha disminuido en los últimos años. Solo Daniel Ortega de Nicaragua entra en la categoría de Populista entre los líderes recién codificados. Lo que indica una modesta disminución del populismo en comparación con décadas pasadas. Este declive se debe en gran medida a la sustitución de líderes altamente populistas por otros menos populistas, más que a cambios en la retórica.

El persistente populismo de izquierda continúa definiendo «el pueblo» en contra de élites poderosas, a menudo extranjeras o capitalistas. Sin embargo, el impacto sobre la democracia sigue siendo preocupante. El populismo todavía se asocia con el retroceso democrático, notablemente en los regímenes cada vez más autocráticos de Ortega y Díaz-Canel. Aunque algunos líderes moderadamente populistas, como Chaves y Arce, mantienen las normas democráticas. Estos hallazgos subrayan la compleja relación entre el populismo y la democracia, destacando la necesidad de un análisis continuo de las dinámicas evolutivas del populismo en América Latina y su impacto en las estructuras democráticas.

Kirk Hawkins

Kirk Hawkins

Es profesor de Política Comparada en Brigham Young University (EE.UU.), coordinador de la red académica Team Populism, y co-convocador de la beca postdoctoral sobre populismo y polarización en el CEU Democracy Institute (Hungría). Su investigación se centra en el populismo y la polarización política, así como en estrategias para mitigar estos fenómenos.

Veronica Held

Veronica Held

Estudia Ciencias Políticas y tiene una especialización en Alemán en la Universidad Brigham Young en Utah. Su formación abarca experiencias en varios países de América del Sur, así como en Alemania, y se enfoca en política internacional y diplomacia. Ha trabajado principalmente en fundaciones políticas, como la Fundación Konrad Adenauer, donde realizó prácticas tanto en Colombia como en Berlín.

María Fernanda Torres Villanueva

María Fernanda Torres Villanueva

Estudia en Brigham Young University en el tercer año de Relaciones Internacionales.

Obispo Juan Carlos Bravo: “Los venezolanos tienen esperanza de un cambio”

El obispo de Petare, el barrio más grande de Caracas y uno de los más grandes y pobres de Latinoamérica, cuenta cómo se vive la crisis desatada en Venezuela tras el desconocimiento oficial de los resultados de las elecciones del 28 de julio.

Por: Fabiola Chambi 13 Ago, 2024
Lectura: 9 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En incertidumbre y alerta debido a la ola represiva de las últimas semanas, los venezolanos esperan las salidas que proyecten un mejor futuro. Mientras el Consejo Nacional Electoral declaró vencedor a Nicolás Maduro, la mayoritaria alianza opositora anunció como ganador a su candidato Edmundo González Urrutia, basándose en las actas de votación del pasado 28 de julio. El tiempo es enemigo cuando la esperanza se pone a prueba y los esfuerzos por una solución aún no dan frutos.

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Desde Caracas, el Obispo de Petare, uno de los barrios más grandes de América Latina, monseñor Juan Carlos Bravo Salazar, explica la realidad que envuelve la pobreza, la resistencia y la esperanza de un pueblo más allá de la política.

Juan Carlos Bravo, obispo de Petare en Caracas. Foto: Gleybert Asencio / Crónica

¿Cuál es la dimensión de la pérdida de confianza en el sistema y las instituciones en Venezuela?

—Respondo como pastor, cristiano y ciudadano de este pueblo. Creo que la percepción de la gente es que hay una pérdida total de la credibilidad de las instituciones y ha ido avanzando cada día más. Donde no somos y no manifestamos la verdad, difícilmente vamos a hacer creíbles. En esta coyuntura, la búsqueda de la verdad y el testimonio con sinceridad, honestidad y transparencia es lo único que va a hacer que la instituciones sean realmente creíbles. Jesús de Nazaret, a quien seguimos, amamos y quien es nuestro modelo, lo manifestó claramente: la verdad se busca y se encuentra cuando realmente tenemos esa relación de respeto al otro y de respeto a nosotros mismos

Creatividad para sobrevivir

Entre 1989 y 1992, Venezuela vivió varias convulsiones sociales y dos intentos de golpe de Estado, ¿considera que el descontento hoy es terreno fértil para un estallido?

—Sí, yo creo que es muy difícil mantener la insatisfacción y los desalientos del pueblo. Se había creado la ilusión de un mundo donde podía verse la justicia, la verdad la honestidad y donde se pudiera vivir mejor. Pero la gente se ha ido decepcionado con una sociedad donde el salario mínimo son tres dólares, donde el derecho a la educación es muy vulnerado porque solo hay clases dos días a la semana, donde hay 60% de déficit de personal educativo, donde el sistema de salud no responde a las necesidades, la gente para ser atendida en los hospitales tiene que comprar todos los insumos, y también a nivel de los servicios básicos agua, luz e internet son muy precarios. A todo eso se suma la inseguridad no solo en el ámbito de la delincuencia, sino también la inseguridad de no saber qué puede pasar o cómo voy a sobrevivir mañana.

¿Cómo se hace frente a un contexto tan adverso?

—Creo que todo esto ha hecho que las personas sean un poco más creativas para sobrevivir y han tenido que emprender vendiendo tortas, vendiendo helados y haciendo muchas cosas. Se han dado cuenta de que realmente tienen que luchar para poder construir su vida y tener su seguridad en sí mismos porque no hay ningún tipo de seguridad del Estado.

Esperanza

Petare es uno de los barrios más grandes de Latinoamérica y una zona que apoyó muchos años a Chávez. ¿Cómo se vive la crisis social y política ahora?

—A Petare lo describen como el barrio más grande, peligroso y pobre de América Latina, pero también está lleno de ilusión y esperanza. En los barrios nuestros hay una mayoría de jóvenes y niños. Allí los pobres no tienen las suficientes opciones para trabajar y construir una vida más digna. Creo que Petare es un mundo que vive de una ilusión constante para poder construir la familia y la sociedad. Chávez representó para los pobres en nuestra patria una gran esperanza en ese momento para que vivieran con mayor dignidad. Eso se ha ido perdiendo. La gente hoy es más pobre que hace 25 años. Tiene menos recursos, menos servicios y menor calidad de vida.

¿Cómo impactó en la población la crisis desatada por los resultados de las elecciones del 28 de julio?

—La gente tenía realmente una gran esperanza de cambio. Tal vez no tenían claro qué tipo de cambio. Pero sí uno que aportara una mayor calidad de vida para las personas y la dignidad de los pueblos. El domingo, el día de las elecciones, fue un gran acontecimiento en los barrios. Se vivió como una gran fiesta. El lunes, pues, había como una gran desilusión por los resultados. Después, el martes, un poco más de frustración. Yo creo que poco a poco van cambiando los sentimientos y los pensamientos. Percibo que aquí la gente aún tiene la esperanza de que realmente pueda llegar a reconocerse y aparecer la verdad. Y que esa verdad sea asumida.

Han sido momentos difíciles por todos los arrestos. Son más de dos mil según la cifra del mismo gobierno, hay más de veinte muertos, la mayoría de ellos jóvenes. También los organismos de seguridad que están en las calles y van amedrentando a las comunidades crearon una situación de desconfianza entre unos y otros. No se sabe quién es realmente y en quién puedes confiar.

Lugar de encuentro

La iglesia ha jugado un rol trascendental en los procesos de diálogo entre el chavismo y la oposición. ¿Cuál es su posición actual?

—Los obispos de Venezuela hemos estado en contacto y hecho ese proceso de discernimiento que está claro en los comunicados: la no violencia, el respeto a la verdad, la voluntad popular y el respeto a los derechos de las personas. El mismo Papa Francisco se ha pronunciado pidiendo que realmente podamos encontrarnos en la verdad y que esa búsqueda es la verdad sea lo que nos garantiza la paz. La Iglesia siempre ha jugado un rol protagónico. Siempre ha estado al lado del pueblo y no solo eso, sino que la Iglesia es el pueblo de Dios.

[Lee también: ¿Por qué la democracia necesita de la religión?]

Los sacerdotes, los religiosos, las religiosas, los obispos vivimos como un ciudadano más. Hemos hecho un proceso de reflexión y seguimos tratando de partir del Evangelio y viendo cómo actuaría Jesús en medio de esta situación. La conclusión fundamental la que hemos llegado es que la Iglesia debe ser, ha sido y seguirá siendo siempre lugar de encuentro. Un lugar para recuperar la confianza, para escucharnos y escuchar también. Para poder discernir a la luz del Espíritu lo que estamos llamados y eso nos hace una comunidad de fe.

Bravo es encargado de la Diócesis de Petare. Foto: Jesús Montilla Arellano / Revista SIC

Confianza en el mundo

En América Latina y buena parte del mundo el tema Venezuela se ha convertido en un asunto local. ¿Los venezolanos perciben esto dentro del país?

—Sí, el mundo sabe lo que ha pasado. Casi todos los pronunciamientos de los episcopados de América Latina y el Caribe, de Norteamérica y Europa en este proceso nos lleva a acompañarnos y a sentirnos hermanos. No somos discípulos de Jesús aislados, que vivimos en solitario nuestra aventura, nuestra tristeza y nuestro desengaño. También hay una comunidad que apoya. De las grandes frustraciones que sí se siente y percibe a nivel de todos estos organismos internacionales es que la gente quisiera que estos cambios fueran más rápidos, más reales y expeditos. Pero estos pronunciamientos, aunque muchos estén o no de acuerdo, para la gente significan que no se ha pasado la página de las elecciones. Creo que hay una confianza en que el mundo está tratando de hacer lo máximo que puede para que esto cambie. Porque este momento no se trata de mentir sobre más mentiras. Sino de buscar la verdad que nos ayude a reconciliarnos recuperando la ciudadanía, nuestra propia identidad de venezolanos.

Pensando en el futuro, desde su mirada como Obispo de un barrio pobre de Caracas, ¿qué efectos traería la imposibilidad de una transición democrática?

—La gente vive entre la tensión y la calma. Hay mucho temor de que, si realmente no se da un cambio político en este momento, los cambios sociales y estructurales van a ser más difíciles. Como consecuencia, la inseguridad, la indefensión, la inestabilidad y la pobreza van a ser más crecientes. Y también se teme que mucha más gente salga del país para buscar mayor calidad de vida. Eso va a ser muy desastroso para nuestra nación, para nuestras comunidades…

Es impresionante la cantidad de venezolanos que están fuera del país, pero también es difícil para quienes se quedan. Padres que permanecen solos, abuelos que están criando niños de los que se fueron a trabajar fuera. El núcleo familiar ha sufrido un golpe demasiado duro y se teme que pueda ser aún más fuerte. Si no se ven las cosas con transparencia el pueblo se va a sentir cada día más indefenso, solo, agobiado e inseguro porque no se puede andar en la senda de instituciones que realmente garanticen en la práctica la verdad y la justicia.

Fabiola Chambi

Fabiola Chambi

Periodista con posgrado en periodismo digital, docencia universitaria, derechos humanos y comunicación política. Corresponsal de Voice of America. Editora en Connectas.

Tres expectativas del próximo gobierno de Claudia Sheinbaum

La nueva presidenta electa en México se enfrenta al desafío de mantener la narrativa instaurada por López Obrador.

Por: Julio Castillo López 12 Ago, 2024
Lectura: 6 min.
Claudia Sheinbaum, presidenta electa en México
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Hasta el momento de la elección en México, parecía que todo iba perfectamente. Los seguidores de Morena (partido político oficialista) publicaban diariamente el tipo de cambio del dólar y estaban convencidos de que el país seguía el rumbo correcto en materia económica. En seguridad, a pesar del aumento de la violencia, creían el discurso, responsabilizando al pasado como explicación.

¿Qué puede salir mal si el presidente goza de popularidad? Si la cotización del dólar es un parámetro de bonanza económica; si hablar de inseguridad en verbos conjugados en pasado genera seguridad en el presente; si “todo México” está a favor de Andrés Manuel López Obrador. Sólo un detalle: la posverdad, es decir, más de cien mentiras diarias del presidente.

[Lee también: Elecciones México 2024: cuatro factores clave]

Los principales retos de Claudia Sheinbaum, la nueva presidenta electa en México, no son lograr novedades, o los trenes que anunció, o que haya más pensiones. Sino, simplemente hacer realidad lo que ya se cree que es la realidad, pero no lo es. Y la expectativa será imposible de cumplir porque la fantasía se desbordó.

Economía

La elección en México fue el primer domingo de junio. El 21 de mayo el dólar costaba 16,60 pesos y para el 10 de junio ya 18,58 pesos. El domingo 4 de agosto pasó la barrera de los 20 y el martes 6 de agosto se ubicó en 19,34 pesos. El primer fin de semana de agosto sucedió un colapso mundial que afectó a todas las bolsas del mundo. Las caídas fueron fuertes. Pero el problema mexicano no viene de ahí. ¿Qué pasó entonces?

Ante el resultado electoral, López Obrador anunció su reforma para destruir el Poder Judicial y otros contrapesos. Aunque Sheinbaum intentó matizar el problema, ratificando al secretario de Hacienda y nombrando a personas con cierta confianza internacional, de poco sirvió. López Obrador ha insistido con este tema todos los días.

Un país sin contrapesos es un país sin seguridad jurídica, y las inversiones evitan de eso. También, hay que decirlo: con un interés del 10% (o mayor) era buen negocio tener el dinero en pesos para los inversionistas extranjeros. Pero eso cambia con la volatilidad de la moneda porque la depreciación es mayor a ese 10% y el capital busca lugares para ganar. Las señales autoritarias tienen un precio y ahí está.

La presión al gasto de las pensiones crece cada año y se convierte en una bola de nieve que será pronto imposible de manejar. A eso hay que sumarle el crecimiento de la deuda interna (más cara que la externa) y que PEMEX (empresa petrolera del Estado) debe más de dos billones de pesos (105,600,000,000 dólares).

Seguridad

En seguridad, todo el sexenio ha sido una tragedia. El gobierno de López Obrador cerrará con cerca de 200 mil homicidios. El sexenio anterior fueron 156,066, y los anteriores 120,462 y 60,280 respectivamente. Pero, de algún modo, pudo mantener el tema en segundo plano.

No fue el centro de la narrativa nacional porque no permearon escándalos mayores y porque logró culpar al expresidente Felipe Calderón y a Genaro García Luna. Dos personas que dejaron de tener poder hace doce años. Pero ya no hay muertos de Calderón. Hay muertos de López Obrador, y es la peor cifra de la historia.

La espiral de silencio se rompió con la extraña captura de Ismael Zambada, conocido como el Mayo, que se suma a las preguntas que se acumulan sin respuesta alguna. ¿Por qué se fue a entregar a Estados Unidos? ¿Por qué algunos medios informaron que “la estrategia de la Guardia Nacional lo orilló a entregarse”? ¿Por qué el presidente no sabe o niega saber qué pasó? ¿Por qué el presidente se disculpó con los criminales diciendo que él no tuvo nada que ver?

La mejor explicación es que Morena modificó la Ley de Seguridad Nacional en 2020 para incluir el artículo 74. Expresa que si un gobierno extranjero sustrae a alguien del territorio nacional para llevarlo a juicio en otro país, el Estado mexicano suspenderá la ejecución de los convenios de cooperación bilateral. Quizás por eso es mejor no saber.

Del otro lado del Río Bravo, la noticia se vio como una gran victoria de Biden (que, por cierto, la necesitaba). Siguiendo el concepto de la navaja de Ockham, lo más probable es lo más simple y a mí me suena que se lo llevaron de Estados Unidos.

Es difícil que la situación empeore. Pero si simplemente se hace visible el estado de las cosas, será un problema para la presidenta electa, que tendrá que responder por una situación que se mantuvo bajo la alfombra durante seis años.

Claudia Sheinbaum y López Obrador. Fuente: Morena

Otros problemas de expectativa

López Obrador se ha cansado de decir que habrá un sistema de salud como el de Dinamarca, mientras el sistema de salud es una desgracia. Ha dicho que no hay corrupción y tan solo en los casos que involucran a la familia de López Obrador hay más de 380 mil millones de pesos involucrados. Lo mismo pasará con la migración, el medio ambiente, la educación, el deporte, la cultura, la niñez, los derechos humanos y la infraestructura, por mencionar algunos. Basta decir que la refinería Dos Bocas se ha inaugurado tres o cuatro veces y sigue sin producir un solo barril de gasolina.

[Lee también: Crónica de lo esperado: así ganó Claudia Sheinbaum en México]

El reto de Claudia Sheinbaum es mantener y lograr la realidad que se piensa que hay. Pero no creo que dure mucho en la presidencia sin que se haga evidente que la narrativa pudo más y que México está en un muy mal momento. Quizás por eso ya no vemos a los militantes de Morena publicar el precio del dólar a diario o los resultados de su gobierno.

Algunas de las presente ideas fueron publicadas anteriormente en La Silla Rota.

Julio Castillo López

Julio Castillo López

Licenciado filosofía y magíster en comunicación. Director general de la Fundación Rafael Preciado Hernández de México.

Valeria Groisman: “Lo que más importa al hacer periodismo es reforzar la democracia y las ciudadanías”

La periodista, y autora del Manual de Periodismo Político, propone revisar la esencia de la actividad para afrontar los cambios.

Por: Agustina Lombardi 8 Ago, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Valeria Groisman comenzó a estudiar periodismo cuando en las redacciones “todavía quedaban algunas máquinas de escribir”, cuenta en entrevista con Diálogo Político. “Era una tecnología básica y eficaz. Me llevó tiempo acostumbrarme a esa forma de escritura. Hoy, los periodistas nos enfrentamos a nuevas tecnologías. No me sorprende ni me asusta, pero a muchos sí”, agrega.  

Con el inicio del siglo XXI el periodismo entró en caída mientras se desarrollaban nuevos medios de comunicación digitales. Los modelos que funcionaban en la época dorada del periodismo, basados en la publicidad, entraron en crisis. La proliferación de medios y redes sociales multiplicaron las opciones para los anunciantes y los dueños de la información. Los periodistas perdieron el monopolio de su materia prima. Hasta hoy, las organizaciones de medios continúan en proceso de adaptación.

Groisman, que es licenciada en Comunicación y magíster en Escritura Creativa por la Universidad de La Rioja, habla de reinventarse y adaptarse a los cambios en Manual de periodismo político: pautas para la información ciudadana y verificación de datos. Se trata de una publicación conjunta con la Fundación Konrad Adenauer para el Taller de Periodismo Político del DP Campus, que se realiza hace cuatro años en colaboración con InfoCiudadana (Argentina), Participación Ciudadana (Ecuador) y La Silla Vacía (Colombia).

[Lee también: Manual de Periodismo Político]

La autora propone volver al origen de la labor y redescubrir la esencia periodística, mientras recuerda que el ejercicio del servicio público está naturalmente ligado a la actividad política. Por eso quizás también al descreimiento de los líderes.

Hacerse valer

¿Es necesario que un periodista tenga un manual sobre este tema?

—Vivimos la fuerza de aceleración de los cambios tecnológicos y la urgencia con la que debemos abrazar la novedad. En ese trance tecnológico en el que vivimos, creo que perdemos de vista lo esencial del periodismo. Es como si el ABC del periodismo hubiese quedado en el último cajón del escritorio, tapado por una pila de instrucciones sobre cuestiones técnicas. Por eso, este manual propone volver al origen. Viene a decir: ojo, no nos olvidemos de lo que más importa a la hora de hacer periodismo es brindar información de calidad, verificada y verificable, contextualizada, que aporte miradas varias sobre un mismo asunto, que aporte valor a la época, contribuya a reforzar la democracia y fortalecer las ciudadanías. Sospecho que, obnubilados por los clics que aporta la forma, nos estamos olvidando de lo importante que es el fondo.

Estoy convencida de que los periodistas que mejor trabajo tendrán en el futuro serán aquellos que puedan tolerar los cambios y se animen a la flexibilidad y adopción de nuevos formatos, narrativas y maneras de transmitir información valiosa que facilite la vida de los ciudadanos en tiempos difíciles. En un mundo donde el valor está asociado a la productividad, la información útil prevalecerá. 

Manual de Periodismo Político por Valeria Groisman y la Fundación Konrad Adenauer.

¿Qué valor agregado encuentra un periodista en este manual?

—Creo que es la conjunción entre teoría y práctica. Cualquier lector se dará cuenta de que en la enseñanza del periodismo la práctica y la teoría no pueden ir por carriles separados. Hay que saber hacer para comprender y hay que comprender para saber hacer. Espero que este manual estimule a periodistas y estudiantes de periodismo a repensar su trabajo para recuperar la confianza y la atención de las audiencias. Sin darnos cuenta, hemos desoído algunas de sus necesidades. Esos huecos los han llenado personas que, sin saber nada sobre periodismo, lograron canalizar las demandas de los que buscan informarse. Tenemos que recuperar ese rol.

Cambio de paradigma

¿Las formas políticas del siglo XXI exigen que el periodista actualice su forma de trabajar?

—Hoy los políticos informan. A través de las plataformas sociales intervienen en el entorno informativo, más que nunca. Al mismo tiempo, los periodistas son animales políticos. Establecen lazos con el poder y participan de sus juegos. En esta retroalimentación constante, tanto políticos como periodistas todavía no saben cómo y dónde ubicarse para que su papel no se desdibuje ni se debilite. Creo que ahí hay una clave importante. Hoy, al ámbito periodístico y político lo atraviesan fenómenos como la polarización, desinformación, evitación de noticias, sobrecarga informativa, desconfianza y escasez de atención. Paralelamente, ambos mundos tienen a mano nuevas herramientas de interacción, que podrían contribuir a un mejor desempeño y una conversación saludable y fructífera con los públicos. Pero falta capacitación.

En relación con el periodismo político en concreto, lo que ocurre es que su materia prima es una institución que genera suspicacia en la ciudadanía. Según el Latinobarómetro, la confianza en la política decrece cada año. Esto recrudece cuando vemos que en gran parte de la región la política y el periodismo son ámbitos indivisibles. Están demasiado mezclados. Entonces, resulta imperativo pensar cómo generar confianza en la información referida al mundo de la política. Es todo un desafío. Un primer paso sea quizás la transparencia, la declaración de conflictos de interés, la aceptación de cierta parcialidad. Ya nadie se cree que el periodismo pueda llegar a ser un discurso completamente objetivo.

Principios en crisis

El surgimiento de las redes sociales alteró las dinámicas periodísticas. La proliferación de medios también trajo consigo un deterioro de la calidad. ¿Se han desdibujado los criterios de noticiabilidad?

—Sí, totalmente. La definición clásica de noticia se regía por conceptos como la cercanía espacial, la cercanía temporal, la novedad y la influencia socio-económico-política para la ciudadanía. Hoy, la noticiabilidad sumó muchos otros requisitos, como la instantaneidad, la cercanía emocional, el entretenimiento y la capacidad de generar distracción. Vivimos en la era de la dopamina, la hormona que predice el placer. Los reels, los tuits, el clickbait, la gamificación de la noticia y la inteligencia artificial son ejemplos de esa búsqueda resultadista.

Por otra parte, la cultura de los datos y métricas, con todo lo bueno —porque ahora conocemos más a nuestras audiencias— genera la idea de que hay que informar lo que vende. La noticia es un producto que se ofrece en un mercado de noticias donde ya no importa tanto la calidad sino la cantidad. Muchos medios no buscan lecturas, buscan clics.

Al mismo tiempo, la agenda de los medios sugiere parámetros para evaluar la acción política. ¿La prensa tiene responsabilidad en el descreimiento de la política?

—Puede que la tenga, en parte. Que se hayan difuminado los límites entre el periodismo y la política no es bueno, pero tampoco es algo nuevo. La cultura de la gacetilla de prensa y de la devaluación de la conferencia de prensa han contribuido bastante al descreimiento tanto del periodismo como del mundo de la política. Pero no podemos ser ingenuos: esto no va a cambiar, por lo menos no de un día para el otro. Supongo que en los países con institucionalidad más estable y seria el descreimiento es menor. Pero en nuestra región, como es evidente, las instituciones son un manojo pegajoso y enredado de intenciones disimuladas

Valeria Groisman.

Era artificial

¿Qué debe considerar un periodista para adaptarse a la realidad digital sin perder el eje? ¿Hay nuevas consideraciones éticas?

—Una nueva consideración ética que me parece esencial está referida al uso de la inteligencia artificial (IA). Estoy a favor de su uso, pero me preocupa el abuso. Es importante consignar cada colaboración entre el periodismo y la IA. El público tiene derecho a saber que la imagen o el texto que un medio publicó fueron creados con IA. Por lo menos ahora, que las audiencias no cuentan con las herramientas y habilidades para identificarlas con certeza. Si el periodismo abusa del uso de la IA, puede contribuir a un crecimiento de la desconfianza en las noticias.

[Lee también: Yolanda Ruiz: “Si la ética periodística falla, es un problema para la democracia”]

Al mismo tiempo, la IA supone un futuro incierto para el ejercicio del periodismo.

—Ojalá la IA sea una herramienta que nos pueda ayudar con las tareas más pesadas, mecánicas y que nos permita dedicarnos a los que mejor nos sale: informar con calidad.

Después está la cuestión de su regulación. La Unión Europea acaba de aprobar un marco regulatorio de la IA. El peligro de su regulación en relación con la información es no solo la posible injerencia en la libertad de expresión y de prensa sino también en el uso de la IA por parte de los poderes. Otra preocupación creciente tiene que ver con los derechos de autor. Si la IA se nutre de todo lo que circula en la web, sin citar, entonces ¿dónde queda la autoría? Eso está por verse, cómo repensar la cita, el plagio y el copyright en la era de la IA.

¿Quién verifica las verificadoras?

El título del manual adelanta que la verificación de datos es hoy un tema relevante. ¿Cuáles son los nuevos desafíos en este proceso?

—La verificación de datos es un práctica que creció mucho en los últimos años, sobre todo desde la pandemia. Y es importante, claro que lo es, pero no es la panacea por varios motivos. En primer lugar, según diversos estudios, la desinformación es un fenómeno más amplio que la verificación. Eso no quiere decir que la mayor parte de lo que leemos sea falso, pero sí que las verificadoras jamás llegarán a verificar todo lo que se publica.

En segundo lugar, las verificadoras también tienen su línea editorial, sus intereses. Eligen qué chequear y qué no. De hecho, hace unos meses trabajaba en una investigación sobre medios en la región y notábamos que hoy las verificadoras se presentan más como medios de comunicación que como agencias de verificación. Parecería que tienden a convertirse en medios. Esas decisiones que toman las verificadoras delinean un marco mental en sus audiencias desde donde se lee el mundo. ¿Quién verifica las verificadoras?

En tercer lugar, me parece importante pensar por qué necesitamos verificadores si ya tenemos periodistas. Y ahí vuelvo al principio de la entrevista: uno podría pensar que cuando el periodismo perdió su rumbo (por ejemplo, trabajar con hechos verificables y datos basados en evidencia) surgieron nuevos actores que llegaron para cubrir los huecos que dejó.

Dos caras de una moneda

¿Encuentra que en política hay códigos específicos que hacen que el ejercicio sea diferente que en otras áreas?

—El periodismo político es un periodismo de alto riesgo físico y emocional. Como expresa el manual, un periodista político está expuesto a situaciones de amenaza, violencia y presión. También requiere, si se quiere hacer de manera sería, una habilidad y un temple que permita no traspasar límites que puedan deteriorar la confianza. El mayor valor que tiene hoy un periodista es su credibilidad. El periodismo político depende mucho de las fuentes. Cuando la relación profesional se confunde con amiguismo eso es un riesgo.

¿El periodismo tiene una naturaleza política?

Si tomamos la etimología del término política, que viene de polis (ciudad), podríamos decir que sí. En definitiva, podemos pensar el periodismo como un servicio público, un servicio dirigido a la ciudadanía. Solo un ciudadano informado puede tomar buenas decisiones para mejorar su vida y la de la sociedad en la que vive.

Agustina Lombardi

Agustina Lombardi

Editora adjunta de Diálogo Político Periodista. Licenciada en Comunicación por la Universidad de Montevideo. Posgrado en Comunicación Política por la UM.

Dos años de Petro en Colombia: estas son las claves

El gobierno de Gustavo Petro sembró mucha expectativa y cosechó pocas promesas. Estos dos años, rupturas, escándalos y crisis mediante, no ha consolidado un proyecto de gestión claro y sus reformas esperan en el Congreso.

Por: Ana María Saavedra 7 Ago, 2024
Lectura: 7 min.
Gustavo Petro y la paz total
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El presidente Gustavo Petro cumple dos años de mandato en Colombia. Ha sido un periodo caracterizado por constantes declaraciones, escándalos y una intención de reformas estructurales que han mantenido a medios de comunicación, oposición y opinión pública en un constante ajetreo informativo. Durante estos 24 meses, Petro ha marcado la agenda noticiosa. Sin embargo, justo cuando los titulares deberían centrarse en evaluar sus logros y fracasos, la atención se desplaza hacia la crisis electoral en Venezuela y las peticiones sobre la postura del gobierno de Petro frente a Nicolás Maduro y las denuncias de fraude.

Un nuevo acuerdo nacional

Este segundo tiempo de Petro llega con un nuevo intento de concertación. Rescata un poco el espíritu de un acuerdo nacional de su primer año y se aleja de su última faceta de radicalismo.

La llegada al gobierno del liberal Juan Fernando Cristo como ministro del interior, quien ya había ocupado ese cargo con Juan Manuel Santos, evidencia un intento de concertación con los partidos. El propio Cristo ha dado a entender que ningún proyecto de reforma va a ser presentado sin tener previa concertación y negociación con los partidos y los gremios empresariales y la sociedad civil. También ha sido enfático en defender la constituyente (que antes criticó) como un acuerdo nacional y no como un intento de reelección presidencial.

[Lee también: México y Colombia: procesos políticos, aprendizajes y retos]

La principal misión de Cristo es que ese acuerdo se dé para sacar adelante la agenda de reformas en el Congreso. En estos dos años lograron que se aprobara la tributaria, el presupuesto nacional, la paz total y el plan de desarrollo. Pero también se archivaron reformas vitales para Petro como la de salud (una de las más criticadas) y la de educación.

Marcha contra el gobierno de Gustavo Petro en Cali. Fuente: Joaquín SARMIENTO / AFP
Marcha contra el gobierno de Gustavo Petro en Cali. Fuente: Joaquín Sarmiento / AFP.

Paz con las extintas FARC

Aparte de este primer paquete de reformas, desde hace varios meses el presidente ha empezado a hablar de dos temas: una asamblea constituyente y el “fast track”, un nuevo recurso con el que busca impulsar reformas para cumplir los acuerdos del proceso de paz. Esta figura, que se creó con el Acuerdo de Paz con las extintas FARC, permitió que las comisiones de Diputados y el Senado sesionaran conjuntamente, para aprobar un paquete de reformas que permitían la implementación del Acuerdo de Paz.

Petro intenta, según dijo ante el Consejo de Seguridad de la ONU, utilizar el dinero que ya está comprometido en vigencias futuras para las carreteras y redirigirlo para  obras de inversión social en territorios azotados por la violencia. Además, pretende cumplir con lo pactado en el acuerdo en el tema de entrega de tierras a campesinos.

En un análisis de La Silla Vacía se explican las diferencias entre este nuevo paquete de reformas planteadas por Petro y sus reformas iniciales. “El temario de reformas que intentaría impulsar es el mismo que lleva promoviendo hace dos años. Pero hay dos diferencias fundamentales y ambas tienen el sello de Cristo (el nuevo ministro). La primera es que lo haría bajo la sombrilla de implementar el Acuerdo de Paz. Hasta ahora, él mismo ha reconocido que sus ejecutorias han sido muy pobres. Y la segunda es que incluyó en el temario el cambio en la distribución del Sistema General de Participaciones (recursos para gobiernos territoriales). Será la carta de negociación de Cristo para aunar voluntades en el Congreso y avanzar su propia plataforma política”.

Denuncias de corrupción

En estos dos años el gobierno Petro ha sido epicentro de ataques a la prensa y denuncias de corrupción de su gobierno. En campaña, una de sus banderas era dejar atrás el clientelismo y la corrupción que tanto denunció como senador. Sin embargo, varios escándalos han ocupado la atención este tiempo.

El rompimiento del acuerdo de su primer año que otrora permitió tener una importante coalición para sacar adelante la agenda de gobierno, está pasando facturas. En un balance de estos dos años, la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), publicó el informe Los escándalos de corrupción, en el que indica que “es inevitable no nombrar por lo menos quince hechos de corrupción que han marcado este mandato”.

Armando Benedetti, ex embajador de Colombia en Venezuela; Petro y Laura Sarabia, ex jefa de gabinete.
Armando Benedetti, ex embajador de Colombia en Venezuela; Petro y Laura Sarabia, ex jefa de gabinete.

El listado repasa casos como el de su hijo Nicolás Petro o el de su mano derecha Laura Sarabia. También menciona el escándalo más reciente vinculado a Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres y los desvíos de dinero destinados originalmente a desastres naturales «y que supuestamente fueron a parar en operadores políticos y congresistas para mover leyes en el Congreso».

La paz total

Por su parte, Angelika Rettberg de la Universidad de Los Andes, expresó en el programa Hora 20 de Caracol, que  en estos dos años “hubo muchos malos pasos y errores de cálculo en cómo diseñar una estrategia ambiciosa”, por lo que se esperaría que en estos 730 días que quedan, el gobierno tenga la oportunidad de cumplir algunos de los cambios que prometió.

Entre esa ambiciosa estrategia se podría incluir la paz total. “La política de paz, que han llamado paz total (…) pero la paz total sí, porque es acabar al final con todos los grupos de violencia. Pero es un proceso, un proceso más complejo de lo que creíamos”, reconoció el propio presidente en un discurso de abril de este año.

Rettberg en su intervención en Hora 20 habló de esas complejidades. “No basta con negociar con un solo grupo, se debe afectar el entorno completo; negociar con varios al mismo tiempo es loable por ambicioso y atrevido”. Aunque indicó que, al tratarse de grupos tan distintos, con realidades militares diferentes, lograr mantener el mismo ritmo en las diferentes mesas es muy complejo. “Eso genera enorme confusión a las Fuerzas Armadas y produce escenarios complejos”, dijo.

Crisis en Venezuela

La crisis electoral en Venezuela es quizá el más complejo e incierto de este análisis para un balance de los dos años del gobierno Petro. Como dice el caricaturista Mheo, la situación de Petro frente a Venezuela es compleja. “Pierde si Maduro se va o si se queda. Si se va, pierde un aliado, puede perder negocios. Pierde si se queda porque es una dictadura con todas las letras y el temor del ejemplo de Venezuela se vuelve patente en Colombia. Aparte de esto, una de las causas del nacimiento del M-19 fue el robo a las elecciones, lo que sería una gran contradicción”.

Ronald Rodríguez, profesor de la Universidad del Rosario, explica que Colombia tiene una responsabilidad extra por la gran presencia de población colombiana en Venezuela. Esto implica una necesidad de permanecer con presencia diplomática. Además, el presidente Petro ha decidido jugar junto a Brasil y México, en un ejercicio que busca generar presión, pero no públicamente y que lo convierte en un garante de derechos humanos ante la andanada de represión del régimen.

Leyenda: Puente fronterizo entre Venezuela y Colombia. Foto: AFP
Leyenda: Puente fronterizo entre Venezuela y Colombia. Foto: AFP

“Si bien la oposición ganó con una ventaja sustancial, hay que tener en cuenta que la situación de una transición sería muy compleja con un estado dominado por el chavismo y solamente el ejecutivo dominado por la oposición. Se debe generar un escenario de negociación que permita el retorno a la democracia. Aunque el escenario es de incertidumbre”, dijo Rodríguez.

Pero por otro lado, Colombia alberga más de 2,8 millones de migrantes venezolanos y tanto en el discurso como en las acciones, el gobierno Petro ha relegado el proceso de integración que había lanzado su antecesor Iván Duque con el Estatuto de Protección Temporal.   

Así que es imposible desligar estos dos años de gobierno de Petro, los próximos dos que faltan, y las elecciones de 2026, con el panorama de Venezuela.

Ana María Saavedra

Ana María Saavedra

Periodista colombiana. Directora de Colombiacheck. Ha trabajado como editora del diario «El País» de Cali. Becaria del programa Balboa en «El País» de España.

The Pink Galaxy

How the Foro de São Paulo, the Grupo de Puebla, and their International Allies Undermine Democracy in Latin America.

Por: Sebastian Grundberger 7 Ago, 2024
Lectura: 1 min.
The Pink Galaxy. 2024. Diálogo Político
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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The Pink Galaxy: How the Foro de São Paulo, the Grupo de Puebla, and their International Allies Undermine Democracy in Latin America.

When the pink tide of leftist governments swept through Latin America at the turn of the millennium, many expected greater political participation. Two decades later, this democratic hope has given way to disappointment. Support for democracy is at an all-time low. The former pink tide has turned into a pink galaxy in which authoritarian and democratically legitimized actors join forces. Organizations such as the Foro de São Paulo, the Grupo de Puebla, the Progressive International or the Latin American Council of Social Sciences (CLACSO) are dominated by their most authoritarian planets.

They thus constitute a platform of support for dictatorships. At the same time, external actors such as Russia, China and Iran are positioning the pink galaxy in the geopolitical power struggle against Western democracies. This book provides an overview of the actors, objectives, allies and forms of action of the pink galaxy and sheds light on its influence on Latin American democracy.

Sebastian Grundberger

Sebastian Grundberger

Coordinador de los países andinos en la Fundación Konrad Adenauer.

¿Por qué la democracia necesita de la religión?

A pesar del crecimiento y desarrollo material imparable, las incertidumbres y el sinsentido aumentan en la sociedad contemporánea.

Por: Miguel Pastorino 6 Ago, 2024
Lectura: 9 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Desde John Rawls hasta Gianni Váttimo, ha crecido en la filosofía contemporánea una revisión del lugar de la religión en las sociedades plurales.

En 2004, en el debate entre el filósofo alemán Jürgen Habermas y el teólogo Joseph Ratzinger, el filósofo describió a la sociedad actual como desgarrada en sus vínculos sociales y necesitada de recuperar la riqueza de las tradiciones religiosas. Transforman las relaciones sociales y, como referencia trascendental, abren el horizonte de la existencia humana. Habermas percibió el desfondamiento ético de las sociedades descarriladas y a partir de aquel encuentro no ha dejado de hacer referencia al asunto.

“Una modernización descarrilada de la sociedad en su conjunto podría resquebrajar el lazo democrático y agotar el tipo de solidaridad en el que se apoya la sociedad democrática, que no puede exigirse por vía legal”. Anunciaba la posible transformación de ciudadanos de sociedades liberales y prósperas en mónadas aisladas, guiadas por su propio interés, que “utilizan sus derechos subjetivos como armas unos contra otros”. Al disminuir el fondo moral de la sociedad occidental, ante un creciente individualismo y privatización de la vida, crece el desánimo frente a la capacidad de la política para crear solidaridad y justicia. “Si la postura religiosa y la laica conciben la secularización como un proceso de aprendizaje complementario, pueden entonces tomar en serio sus aportaciones en temas públicos controvertidos”.

Hartmut Rosa

Habermas pertenece a la segunda generación de la Escuela Crítica de Frankfurt y su producción es mundialmente conocida, pero recientemente un filósofo de la tercera generación de dicha escuela ha vuelto sobre el asunto desde una nueva perspectiva: Hartmut Rosa.

En ¿Por qué la democracia necesita religión? Una relación singular de resonancia, el filósofo y sociólogo alemán Hartmut Rosa, dio una conferencia en 2022 que todavía no ha sido publicada en español. Desde una mirada sociológica se ha aproximado a responder esta pregunta. Como sociólogo, no le interesan las grandes preguntas metafísicas sobre la religión o la existencia de Dios. Pero sí la relación con el mundo que existe a través de la práctica religiosa. Al igual que Habermas, no es un creyente y su visión de la religión es bastante reduccionista a sus funciones sociales. Pero ha llamado la atención su análisis al respecto. Las preguntas que le interesan son del tipo: ¿qué futuro le espera a una democracia sin religión? ¿Qué ocurre cuando la religión deja de resonar en las sociedades democráticas? ¿Qué pierde una sociedad cuando la religión deja de jugar su rol?

Hartmut Rosa (Friedrich-Schiller-Universität, Jena), Foto: Stephan Röhl

La crisis de la sociedad democrática

La democracia requiere que escuchemos atenta y abiertamente lo que sienten y aspiran los otros. Pero la decisión de escucharlos y preocuparse por lo que le pasa a los otros se ha ido deteriorando. Atravesamos una profunda crisis democrática. El odio irracional estalla por todas partes, y por ello se necesita más que nunca “corazones que sepan escuchar”.  El Rey Salomón le pide a Dios: “Dame un corazón que escuche”. Esta es la idea central de su teoría de la resonancia, como sociedad y como personas necesitamos corazones que escuchen. Pero para que esto suceda deben darse ciertas condiciones sociales, no solo individuales.

[Lee también: ¿Cómo recuperar el sentido de la política?]

Para Rosa, asistimos a una sociedad que vive en la “inmovilidad deslumbrante”, que se mueve cada vez más aceleradamente produciendo e innovando. Al mismo tiempo, permanece estancada siempre en el mismo sitio. SI bien la modernidad ha manifestado un programa de crecimiento deslumbrante con una prosperidad sin precedentes, el proyecto moderno, que prometía autonomía y salir de la pobreza y la ignorancia, no cumplió esas promesas. En la actualidad, ni siquiera los que impulsan el crecimiento creen en un futuro mejor, porque a pesar del desarrollo material imparable, las incertidumbres y el sinsentido son cada vez mayores.

Lo que Rosa explica es que, con el imperativo de acelerar y crecer sin descanso, estamos obligados a movernos siempre sin saber hacia dónde, y como consecuencia hay crisis y falta de sentido. No importa a donde vamos, lo que importa es no detenerse. Dominan la ansiedad y la depresión, la aceleración y la falta de horizontes. Se ha perdido el sentido.

¿Para qué necesitamos de la religión?

Según Rosa, nuestra sociedad necesita acelerar y crecer constantemente, no para avanzar, sino para mantenerse en el mismo lugar y no derrumbarse. Gastamos cada vez más energía para no perder lo que tenemos. Lo que promueve el crecimiento permanente no es la codicia, sino el miedo al colapso. Todo el sistema necesita una aceleración creciente, innovación permanente, con el único objetivo de no caernos. Los políticos tienen que convertirse en expertos en animar a todos para seguir, pero al mismo tiempo la culpa de no crecer cae sobre cada individuo.

Las generaciones pasadas trabajaron duro para ofrecer un futuro mejor a las siguientes generaciones. En las democracias actuales se trabaja cada vez más duro para que los que vendrán no estén peor que nosotros.

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En una sociedad desorientada, sin rumbo, sin sabiduría, ¿tiene algo para decir la religión? Pareciera que la Iglesia es una institución arcaica que no tiene mucho para decir. Sin embargo, Rosa considera que en la grave crisis de la democracia occidental la respuesta en parte está en recuperar el aporte de las tradiciones religiosas para que haya corazones que escuchen. No ignora la ambigüedad y los problemas de las religiones. Pero, al igual que Habermas, entiende que su aporte específico, como fuente de sentido y de fundamentos éticos, es insustituible por el momento. Las comunidades religiosas pueden ofrecer a los individuos un sentido de conexión profunda y significado en sus vidas.

Cuando el otro no importa, no hay quien escuche

La crisis de la democracia se manifiesta cuando los que piensan distinto políticamente son silenciados, bloqueados. No hay debate porque el otro no es escuchado, el adversario político se convierte en un aborrecible enemigo del que nos repugnan sus ideas.

En este contexto necesitamos buscar una fuente de sabiduría que mueva a las personas a querer escuchar. Un corazón que escuche no aparece de la nada en una sociedad violenta, y esto requiere dejarse convocar, dejarse tocar, dejarse llamar. Son las Iglesias las que tienen las narrativas, los ritos, las prácticas y los espacios para que los corazones escuchen. Las iglesias tienen los reservorios cognitivos donde un corazón puede practicar la escucha. Lo que está en crisis es la disposición a ser llamados. Esto se refleja en la crisis de fe y en la crisis de la democracia. Para Rosa es necesario detenerse para escuchar y hacer las cosas de otra manera.

La resonancia

La resonancia no se puede imponer, es una experiencia imprevisible, un lugar donde sucede algo nuevo, inesperado. Por eso necesitamos volver a recuperar la capacidad de ser llamado y alejarnos de la agresividad actual. Dejar de pensar primero en uno mismo. Se trata de volvernos accesibles y vulnerables, que necesita de un contexto adecuado. Rosa considera que la religión tiene esa capacidad en su forma de relacionarse con el mundo, que no se basa en el crecimiento y la explotación.

Por esto la sociedad actual necesita de la religión. Así lo expresa Harmut Rosa sintéticamente:

“Una sociedad sin aliento, frenética, en la que nos hemos dado cuenta el precio enorme que se paga por ello, busca desesperadamente otras formas de relación con el mundo (Weltbeziehung), otras formas de estar-en-el-mundo (In-der-Welt-Sein). ¿Y dónde puede encontrar esta sociedad otras formas de relacionamiento con la vida, incluso con el universo, con el cosmos, con la naturaleza? ¿Dónde encontramos este depósito alternativo? En lo que sigue quisiera exponer que como sociedad nos encontramos en una grave crisis, y que necesitamos de las instituciones, tradiciones, prácticas, estructuras de pensamiento, convicciones, y ritos religiosos para poder descubrirlo. Quiero dejar clara la idea fundamental de que esta sociedad carece masivamente de corazones que escuchen, en el sentido político, y en todos los sentidos posibles. Y por ello necesitamos ideas, prácticas y cosas similares que nos traigan luz acerca de lo que significa tener corazones que escuchen. Una respuesta compuesta por elementos que sin duda alguna podemos encontrar en un contexto religioso”.

Recuperar sentido y esperanza

En una entrevista en 2023 en Le Monde, Rosa explicó así su concepto de resonancia: “Buscaba un contra-concepto respecto a la aceleración, susceptible de contrarrestar su mecánica tóxica.  Entonces me vino la idea de resonancia, que interviene cuando entramos en relación con algo que no dominamos porque no lo podemos poseer”.

Rosa no ve la democracia y la religión como mutuamente excluyentes, sino como potencialmente complementarias. Ambas pueden ofrecer modos diferentes pero significativos de experimentar resonancia. Sin embargo, también reconoce que, en la modernidad tardía, la religión ha perdido parte de su capacidad de generar resonancia debido a la progresiva secularización e individualización.

Aunque la resonancia puede encontrarse en otros fenómenos que no son propiamente la religión, considera que el judaísmo y especialmente el cristianismo, al considerar que nuestra existencia no es producto del puro azar, tienen sentido dentro de una relación de llamada y respuesta. La religión crea así una fuerza de resonancia horizontal entre las personas. Lo que cuenta es la promesa y la esperanza, no la desconfianza y el sin sentido.

Miguel Pastorino

Miguel Pastorino

Doctor en Filosofía. Magíster en Dirección de Comunicación. Profesor del Departamento de Humanidades y Comunicación de la Universidad Católica del Uruguay.

Santiago Peña y su primer año: ¿un Paraguay más visible?

El primer año de gobierno del heredero de Horacio Cartes refleja una apuesta audaz por la política exterior. El desafío es convertir la notoriedad en beneficios económicos palpables para un país con tareas pendientes.

Por: Julieta Heduvan 5 Ago, 2024
Lectura: 6 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Para comprender la forma en la que Paraguay se inserta al mundo hay que tener presente tres características un poco gastadas por su uso, pero no por eso menos útiles. Paraguay es un país pequeño, sin litoral marítimo y vecino de potencias regionales. Esto implica que existen ciertas características estructurales que moldean el comportamiento del país, pero no necesariamente lo limitan.

Notoriedad y objetivos

Por su tamaño, Paraguay enfrenta dificultades para ganar notoriedad y proyectar sus objetivos nacionales a nivel internacional. A su vez, al ser un Estado mediterráneo, incurre en costos adicionales que el país debe asumir en el comercio internacional y en el transporte, sumado al riesgo de crear una dependencia negativa de sus vecinos. El país se encuentra en la desafiante posición de tener que lidiar con los intereses de fuerzas regionales como Brasil y Argentina. A su vez, navega en la misma zona de influencia, al compartir gran parte de sus espacios de inserción regional con estos países.

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Sin embargo, estas características estructurales constriñen, pero no ahogan. Con el tiempo, la evolución del orden internacional liberal y sus instituciones ha creado un ambiente más favorable, con normativas, regulaciones y espacios de participación que apoyan a los países con mayores desafíos para insertarse a nivel internacional. En este marco global, la proyección de Paraguay en el mundo depende en gran medida de los gobiernos y su disposición a generar políticas activas. Si estas políticas son lo suficientemente inteligentes, pueden contrarrestar e incluso aprovechar el contexto regional e internacional para alcanzar sus objetivos.

Santiago Peña (2023 – presente)

Luego de un año en el poder, el gobierno de Santiago Peña ha demostrado un inusual interés en posicionar la política exterior como un tema clave en la agenda política paraguaya. Al profundizar la visión que tímida e infructuosamente intentaron desarrollar sus antecesores, Peña busca erigir una política exterior pragmática vinculada a una estrategia de desarrollo. Se basa en la inserción internacional, centrada en la búsqueda de inversiones y nuevos mercados. La economía, el comercio, la generación de empleos y el desarrollo de infraestructura son elementos centrales de este plan, todos ellos relacionados con la política de inserción internacional de Paraguay.

Para lograrlo, el gobierno de Peña se enfoca en obtener una mayor visibilidad internacional mediante una política de alto perfil. Esto incluye constantes viajes internacionales, encuentros con políticos, empresarios y personalidades relevantes en el ámbito global. Así como el establecimiento de nuevas alianzas y el fortalecimiento de las ya existentes.

Continuidades y diferencias

Algunos puntos marcan una continuidad con respecto a la política paraguaya más tradicional. Esto incluye el relacionamiento con sus socios sudamericanos, especialmente Brasil y Argentina, su participación en los espacios de integración regional con el Mercosur como prioridad, y las relaciones con Estados Unidos, aunque con altibajos. También se mantiene el reconocimiento diplomático a la República de China (Taiwán), siendo Paraguay el único aliado sudamericano de Taipei.

El foco puesto en Medio Oriente, con especial interés en Emiratos Árabes Unidos, y en algunas regiones de Asia, aparece como una política heredada aunque ahora potenciada. Esto evidencia la búsqueda del gobierno paraguayo de ampliar sus horizontes y obtener nuevos socios de inversión y comercio, atraídos por la estabilidad económica y la baja presión fiscal.

[Lee también: Los judíos e Israel en el foco de la política latinoamericana]

Por otro lado, hay diferencias importantes respecto a posiciones históricas. Un ejemplo es el acercamiento a Israel y el futuro traslado de la embajada paraguaya de Tel Aviv a Jerusalén. Además, hay diferencias coyunturales, como el reinicio de las relaciones diplomáticas con Venezuela, después del quiebre y cierre de la embajada paraguaya en Caracas en 2019.

Desafíos internos

El presidente asume la política exterior y el rumbo económico como sus responsabilidades centrales. Implica dejar muchos temas relevantes del ámbito doméstico fuera de su control. Si bien esta apuesta puede traer enormes beneficios, como el tan ansiado grado de inversión obtenido recientemente, también puede conllevar costos internos considerables.

Peña inició su mandato con una situación privilegiada en términos de gobernabilidad. La mayoría del Partido Colorado en el Congreso facilita la aprobación de gran parte de sus proyectos. El poder concentrado en el partido resultó atractivo para numerosos políticos de la oposición, que cambiaron su afiliación partidaria a favor del partido gobernante. Sin embargo, lo que parece una ventaja también presenta un desafío significativo. Liderar su partido y generar el margen de maniobra necesario para actuar de forma independiente de su mentor político, el expresidente Horacio Cartes, ha demostrado ser hasta ahora una causa infructuosa, complicando ocasionalmente sus objetivos en política exterior.

El camino hacia la atracción de capitales extranjeros se encuentra con obstáculos vinculados a los limitados avances en seguridad jurídica, lucha contra la corrupción y combate al crimen organizado. Además, la política exterior proyectada por el Poder Ejecutivo difiere de la posición ultraconservadora del Congreso paraguayo. Cuestiona acuerdos firmados con la Unión Europea, se opone a la Agenda 2030 y genera preocupación en las representaciones internacionales.

La relación con Estados Unidos es otro ejemplo de los desafíos en política exterior. Aunque es un aliado histórico. Las sanciones administrativas y financieras impuestas por el gobierno de Joe Biden a figuras políticas relevantes, principalmente del Partido Colorado, han generado tensiones entre ambos países. Mantener a Estados Unidos como aliado estratégico se encuentra entre los objetivos destacados por Peña y su canciller Rubén Ramírez. No obstante, lidiar con las presiones internas que afectan la relación con esta potencia global no es una tarea fácil.

Balance y perspectivas

El balance del primer año del gobierno de Santiago Peña refleja una apuesta audaz por la política exterior como motor de desarrollo. Aunque esta estrategia ha incrementado la visibilidad de Paraguay en el ámbito internacional, el verdadero desafío reside en convertir esta notoriedad en beneficios económicos palpables. El éxito de esta política dependerá de la capacidad de atraer inversiones y mejorar el comercio, justificaciones necesarias para sustentar la activa presencia del presidente en la arena internacional. Solo así se podrá validar esta estrategia y asegurar el apoyo continuo tanto interno como externo.

Julieta Heduvan

Julieta Heduvan

Internacionalista y magíster en estudios latinoamericanos por la Universidad de Salamanca. Autora del libro “Paraguay, Política Exterior e Integración Regional. Un recorrido hacia la contemporaneidad” con Intercontinental Editora S.A. (2019). Coordinadora de ALADAA Paraguay.

Cuba: la mano invisible del miedo silencia la libre expresión

Se cumple el tercer aniversario de las protestas del 11 de julio del 2021 y es relevante pensar cómo las autocracias sobreviven por no hablar en público lo que se piensa en privado.

Por: Fernando Ruiz 2 Ago, 2024
Lectura: 8 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Hay un libro reciente que nos ayuda a entender la organización colectiva del silencio. Es de autoría de quien durante varios años fue el director de la Biblioteca Nacional de Uruguay. El periodista, escritor, dramaturgo y artista plástico, Carlos Liscano. El libro se llama Cuba, de eso mejor ni hablar (Fin de Siglo, Montevideo, 2022).

Este libro forma parte de un género abundante que es la literatura del desgarro político. Liscano escribió un testimonio que surgió como una pulsión poderosa, en gran medida durante los raros meses de la pandemia. Era como si un yo profundo quisiera sacar de adentro una narrativa personal que se formaba en infinitas percepciones, discusiones, miradas, lecturas y vivencias. Ahora salía como la explosión de un volcán interior. Liscano murió poco tiempo después de que se publicara el libro, por lo que es posible que haya sido un ajuste de cuentas con sí mismo. Se lo debía y murió sin esa deuda.

Autocrítica

Pero nosotros sí tenemos una deuda con él, porque la vibración de su texto nos interpela. Después de participar de la épica de Playa Girón, ahora describe la trama de una dictadura sostenida en una narrativa hecha jirones en la playa. Además, ofrece a los cubanos una vida cotidiana con la esperanza desterrada.

Los amigos y la propia vida política y personal de Liscano están enjuiciadas por él mismo. ¿Qué es lo que hace que no miremos lo que no queremos ver? ¿O que no digamos lo que queremos decir durante muchos años, durante largas décadas? ¿Cómo funcionan las religiones políticas para que, en comunidad, en racimo, nos mintamos a la cara? ¿Cuál es la febril construcción del enemigo para que justifique encubrir cosas que despreciamos?

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“No sabíamos porque no queríamos saber”, dice Liscano. “Hoy es prácticamente imposible hablar con amigos de izquierda sobre Cuba, a menos que sea para elogiar el socialismo cubano y denunciar el bloqueo de Estados Unidos (…). No he querido tener problemas con amigos y compañeros con quienes nos conocemos hace más de cincuenta años”, agrega.  

El convencimiento cultural

Una dictadura establece su régimen de verdad y su régimen de silencio. Eso se logra mediante un ecosistema de actores. En el caso cubano, cumplen un rol decisivo un batallón relevante de artistas, intelectuales y escritores internacionales. “Turistas ideológicos”, los llama Liscano. Fueron todos seducidos, hasta hoy, por la leyenda del guerrillero heroico, como el modelo “más elaborado del pensamiento latinoamericano”, escribe. A ellos les dedica muchas páginas porque es evidente que ese soft power fue realmente real power para los hermanos Castro.

Los describe como sirvientes de una dictadura para la que hacían su trabajo sucio: explicar en salones cultos del mundo democrático la “necesidad histórica” de los fusilamientos, los encarcelamientos por décadas y la restricción absoluta de libertades. Esa amplia narrativa democrática mundial fue clave para apuntalar durante seis décadas la dictadura. Desde el primer Jean Paul Sartre y Michael Moore a Podemos. Estos levantan olas de indignación por cualquier restricción de libertades en sus países. Al mismo tiempo, construyen un muro de excusas para proteger al Estado policial cubano.

Quizás los sistemas de protección internacional de derechos humanos deberían establecer la regla de que, si uno pide ayuda para la defensa de un derecho en su país, entonces debe ser solidario con los que piden el mismo derecho en otros países. Eso haría que los derechos tuvieran, efectivamente, una protección universal. Los turistas ideológicos estarían forzados a ser más coherentes.

De la ignorancia al estallido

Cuando Liscano volvió de un viaje de Cuba a Suecia, donde se exilió después de salir de la cárcel, no solo los latinoamericanos exiliados no querían escuchar sus impresiones sobre la ineficiencia brutal en la isla, sino que tampoco los suecos. El no querer saber es universal. Presentimos algo raro, por lo que ni siquiera nos acercamos para que no se nos disipe nuestro mundo. En América Latina el no querer saber ha sido funcional a todas las dictaduras y violencias, de la orientación que fueran.

Hoy sabemos que el ciudadano que no quiere ver es un recurso necesario para las autocracias. Imaginemos una escalera descendente que llega al entierro de las libertades públicas. Una condición clave para bajarla es un ciudadano hastío por enterarse, informarse y conocer los lados más oscuros de un sistema. Lo que lleva a un acto colectivo de cerrar los ojos. Y si se quiere entender cómo se sale del sótano de las dictaduras hacia la luz de las libertades, es evidente que consiste en el proceso inverso. Empieza a aclararse con conocimiento, pero no lo decimos. Así se acumula una verdad contenida que empieza a presionar.

El siguiente escalón para salir de la oscuridad son los sucesivos estallidos en las calles de la isla, momentos en los que esa verdad contenida brota en público. Así llegó el 11 de julio del 2021, así ocurrirá en los próximos. Volverán a cortar internet, detener youtubers en vivo, golpear a los manifestantes y encarcelar a cientos. Cada vez con una violencia más desnuda. El 12 de julio la policía en La Habana mató de un disparo a un joven de 36 años. El régimen posiblemente será cada vez más brutal, pero más inocuo. Solo le queda la impotencia de su violencia. Por eso, el autócrata Díaz Canel podrá gritar que “la calle es de los revolucionarios”, pero es claro que esa palabra es cada vez más de los demócratas.

El miedo que tapa

Liscano tuvo un entramado vital profundo con la revolución socialista latinoamericana y con su gran caso histórico, que fue la revolución cubana. Pero ya desde sus años de cárcel en Uruguay sus convicciones comenzaron a trastabillar frente a un silencio frondoso, organizado capilar y espontáneamente por la comunidad revolucionaria y sus dominados. En las dictaduras no hay un policía por cada ciudadano, sino que aquellas se aprovechan de la mano invisible del miedo que tapa los ojos y la boca de cada uno. Los sueños que tuvimos y no queremos perder también nos tapan la mirada y la voz. No quisiéramos perder esa ilusión y la protegemos. Nos hacemos trampa a nosotros mismos.

Liscano recuerda que no se podía poner en duda el objetivo de la modelación de “un hombre nuevo”. Era un mito religioso, sagrado, que solo un hereje podía discutirlo. El exilio, como sabemos, fue un gran democratizador de gran parte de quienes integraron los movimientos revolucionarios que aspiraban a construir dictaduras cubanas en sus países. Ese cambio de entorno brutal, repentino, les abrió los ojos. Tanto a los que llegaron a sociedades autocráticas, como la propia Cuba o Alemania Oriental, como a los que se refugiaron en países democráticos desarrollados. “Ahí por primera vez me sentí ciudadano”, recuerda Liscano de su exilio en Suecia.

Panorama esperanzador

Desde 1959 la dictadura castrista ha variado la forma de sustraer de la vida pública a las vidas y los cuerpos de sus opositores. Desde los fusilamientos, los campos de trabajo, las persecuciones constantes, la presión para el exilio, hasta los entierros durante décadas en celdas por las más mínimas disidencias. Y al resto de los cubanos le sustrajeron durante seis décadas la iniciativa individual. Liscano cita discursos de Fidel Castro y hay que reconocer que este cumplió su promesa: “Hay que decir que no tendrán porvenir en este país ni el comercio ni el trabajo ni la industria privada ni nada”. Sesenta y cinco años después de tomar el poder, Liscano describe: “Cuba no produce nada, ni azúcar. No tiene industrias, no tiene cultura empresarial, su gente ha perdido sus hábitos y las habilidades de trabajo y carece de educación democrática y republicana”. Y concluye: “Castro solo dejó discursos”.

[Lee también: La nueva Cuba latinoamericana]

Por eso, el exilio de masas fue tanto externo como interno. Eduardo Galeano, alejándose del castrismo en el 2003, decía que “la burocracia llega a ser el único elemento activo”. Nada más claro que el contraste con el despliegue extraordinario de la comunidad cubana en los Estados Unidos: el día y la noche, con el mismo pueblo. Finalmente, lo que está conquistando el país del norte es la energía vital de los exiliados, no las ideas muertas de los castristas.

Esto ofrece un panorama esperanzador para el próximo futuro democrático de Cuba. Esa comunidad puede convertir rápidamente a la isla en un país con libertades y muy pujante. Ese país puede convertirse en poco tiempo en uno de los más desarrollados de América Latina. Así de caprichosa es la historia.

Fernando Ruiz

Fernando Ruiz

Es profesor de periodismo y democracia de la Universidad Austral y consejero académico de CADAL.

Víctor Guerra: “La política regulatoria de las economías criminales no se puede ver de manera aislada”

Un nuevo estudio sobre mercado ilícito señala que la comunicación entre la comunidad internacional es “un gran reto” para mantener la fortaleza institucional de los Estados ante la dinámica criminal.

Por: Agustina Lombardi 31 Jul, 2024
Lectura: 10 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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En Economías criminales. Enfoques multidimensionales, Víctor Guerra y otros cinco autores estudian las dinámicas del mercado ilícito desde una perspectiva sistémica y amplia. Como señala el título del libro, editado por la Fundación Konrad Adenauer, los autores plantean que el fenómenos debe abordarse desde diferentes dimensiones

Guerra, que es profesor universitario y director jurídico de Philip Morris para la prevención del comercio ilícito, lo describe como “un rompecabezas”. En entrevista con Diálogo Político, apuntó a la necesidad de reforzar la educación del consumo y la colaboración entre el sector público y privado, avanzar en una “normativa eficiente” por parte de los Estados, y en fortalecer la “inteligencia” para “atacar” las organizaciones criminales. 

Además, el estudio destaca la necesidad de que los Estados colaboren para mantener la fortaleza institucional en el marco de un contexto criminal internacionalizado.

[Lee también: InSight Crime: violencia y crimen organizado en América Latina]

¿Por qué es necesario explicar las economías criminales desde una perspectiva sistémica?

—Uno habla de ecosistema porque la actuación económica criminal se inserta en una comunidad y hace un estado paralelo. El Estado, formal, el Estado de Derecho, en sus limitaciones, no da las respuestas que los ciudadanos necesitan. Tienes un Estado ubicado en los centros urbanos. Pero, en los centros no urbanos, rurales, distantes de las capitales entra el actor criminal a darle una respuesta a la comunidad desasistida. ¿Qué respuesta? Una respuesta económica, porque hay que llevar el pan a la mesa. El plantador de coca planta coca porque necesita generar dinero. No mira dónde termina esa hoja de coca; en cocaína. Lo que mira son los 12 dólares que recibe por kilo de hoja de coca para hacer un kilo de cocaína.

El carácter sistémico también se ve en que la empresa criminal opera con un portafolio con distintos bienes y servicios. Droga, seres humanos, contrabando de alcohol, productos de tabaco, electrónicos o textiles, tráfico de armas, minería ilegal, tráfico de fauna silvestre, etcétera.

En la región

¿Cuál es el panorama en América Latina respecto a las economías criminales?

—Latinoamérica y África son las dos regiones con un incremento de la incidencia de economías criminales. Por una razón bastante obvia: la fragilidad estatal e institucional hace que sean regiones apetecibles o de fácil operatividad para la economía criminal. Eso no quiere decir que la economía criminal se limite a Latinoamérica o África. La economía criminal es global. Así como en Colombia puede haber apetito por una remera falsificada, en Suiza, Europa o Nueva York hay apetito de electrónicos de última tecnología. Los presupuestos son distintos y las necesidades son distintas. Desde la perspectiva del Estado, hay una incapacidad de respuesta, también de los países de primer mundo.

Por otra parte, después de la pandemia, los Estados dejaron la cancha un poco abierta a la operación criminal porque la prioridad era otra: la salud de las personas. La seguridad quedó un poco desasistida.

[Lee también: Juan Pablo Luna: «El crimen organizado no funciona sin acuerdos con la política y el Estado»]

¿Cómo operan estas organizaciones en nuestro continente? ¿La situación es homogénea?

—Depende de los países. Hay dos elementos que motorizan la actividad criminal: el tamaño del mercado y la divisa. Si comparas los mercados grandes, como México, Argentina, Brasil, con la población de Uruguay o Panamá, el volumen hace que a los actores criminales les interese entrar en los mercados donde hay personas para comprar la oferta. ¿Quieren recibir bolívares venezolanos o dólares americanos? En economías dolarizadas, como Panamá, Ecuador o Costa Rica, es apetecible entrar a vender por el retorno de capital.

Portafolio criminal

¿Cuáles son los principales productos que se intercambian? 

—Depende de la necesidad. Durante la pandemia, las necesidades del mercado eran vacunas, equipos de protección personal, elementos de salud. Las empresas criminales sabían eso. Mandaron a desarrollar productos falsificados, equipos de protección a bajo costo para contrabandear. 

Pero hay productos clásicos, como el tabaco. La diferencia en precios es extraordinaria. Puedes comprar por centavos de dólar una cajetilla de tabaco que vendes por varios dólares. También, bebidas alcohólicas, medicamentos, electrónicos, minería, hidrocarburo, gasolina. Cuando miras la regulación, los ejemplos clásicos son esos porque pasan por debajo del radar. Si te encuentran en Ezeiza con un kilo de cocaína estás frita. Pero si te agarran con varios paquetes de cigarrillos, varias botellas de alcohol o incluso un lingote de oro, pasas.

Hay productos del mercado ilícito que también se venden en puntos de venta habituales, como quioscos. ¿Cómo es posible que ciertos bienes se trasladen del mercado legal al criminal? 

—En los puntos de venta puedes llegar a encontrar productos ilícitos porque le pasan desapercibidos al comerciante, a la persona de a pie. Pero, de pronto, está vendiendo productos falsificados, que no cumplen con la regulación sanitaria, o que entraron al mercado por contrabando. ¿Cómo darse cuenta? El precio con el que compite está muy por debajo del precio legal. Son más baratos porque por ese producto no se pagó impuestos, no cumplió con la regulación. Cada peso pesa. Lo que uno acumula —o ahorra— por esas ventas, al final, enriquece el portafolio de la empresa criminal.

Cigarrillos de contrabando disfrazados de madera industrial. Ucrania, 2016.

Enfoque multidimensional

Para el ciudadano o comerciante es muy difícil cambiar la decisión de consumo cuando el individuo encuentra que la diferencia económica es muy amplia. ¿Cómo se aborda este problema?

—Esto tiene que abordarse de manera multidimensional. Hay que patrocinar la educación de la cadena de suministros para el retailer, los comerciantes y los ciudadanos; hacer entender que esa compra financia la trata de personas y el terrorismo. Segundo mensaje: esa compra te puede matar, no se sabe quién lo fabricó. Tercer mensaje: ¿cómo deja uno a sus hijos una sociedad estable y en paz? La violencia que se ve en las calles se financia con esa compra.

Por otra parte, está la oferta del sector privado, que tiene que suministrar a un precio razonable. No solo al comprador final, también al comerciante que tiene que vender. Y el Estado tiene que ofrecer a los agricultores de la planta de coca una alternativa a ese trabajo. 

¿De qué trata el vínculo público-privado?

—Lo conecto con el Objetivo 17 de Desarrollo Sostenible: alianzas para alcanzar los objetivos. La alianza público-privado se materializa en memorandos de entendimiento, cooperación del sector privado en el monitoreo de la cadena de valor, una voz de inteligencia con el Estado para desarticular la empresa criminal.

¿Cuál es la “llave maestra” para el combate del comercio ilícito por parte de los Estados?

Es la inteligencia. Cuando en un puerto o aeropuerto se detiene una mercancía ilícita, esa información tiene que conectarse con una investigación que no solo lleve al Estado al transportista u oficial de aduana. Sino, a la cabeza de la organización criminal. Eso se logra a través de la investigación. Mientras la ley lo permita, el sector privado puede indagar y conectar al conductor del camión con el importador del producto —que contrató su servicio— con la empresa. Eso hace que sea sostenible. Una parte es incautar y retener, pero el proceso judicial permite desarticular la empresa criminal, que es el objetivo final.

El desafío de regular

¿Qué políticas públicas están al alcance de los Estados latinoamericanos para combatir el mercado ilícito?

—La dimensión regulatoria incluye la extinción de dominio. Hay un modelo en Naciones Unidas que se le propone a los Estados. Otro en el Parlamento Latinoamericano, del 2021. Se trata de poder quitar el camión, la cuenta bancaria, los recursos con los que opera el actor criminal. Son decisiones judiciales que deben operar rápido.

Que existan economías criminales, ¿señala que el derecho deja por fuera necesidades que de la sociedad? 

—El derecho es un instrumento social para lograr la convivencia pacífica. Pero el derecho siempre va a estar atrás de la realidad, es normal y natural. Me preocupa más que la política regulatoria sea desenfocada de la respuesta que se necesita.

¿Nuevas normas podrían evitar que existiera el mercado ilegal? En esa línea, ¿cuál es su postura sobre la legalización de drogas?

—Creo que cada Estado es soberano para regular sus nuevas realidades. Uno puede hablar de estupefacientes y sustancias narcóticas pero también de legalización de matrimonios o uniones del mismo sexo. Cada estado termina adoptando lo que su sociedad necesita. Si en California era necesario legalizar el uso del cannabis porque era una manera de responder a su población, es una decisión soberana. Pero, ¿cómo conectas la realidad local con la realidad internacional? A diferencia del pasado, las personas como las organizaciones se mueven en las fronteras. Cuando el Estado no es capaz de mirar que su decisión soberana doméstica va a afectar al Estado de al lado, está siendo miope con su política regulatoria. Es lo que llamamos el efecto resfriado

Entonces, no defendería la legalización de drogas como manera de reducir el mercado ilícito.

—Porque la política regulatoria no se puede ver de manera aislada. Más allá de que Uruguay o California hayan legalizado la marihuana, eso corta la economía criminal. Se va a otro mercado. Además, los procesos son cambiantes. Cuando se aprueba una norma, tiene que existir la posibilidad de monitorear sus defectos.

Soberanía cedida

¿Cuál es el principal desafío que presentan las economías criminales para el desarrollo político y económico de los Estados? 

—El hecho de tener una economía criminal atenta contra la solidez estatal. Mientras florece el estado paralelo, más difícil es para el Estado formal mantenerse. Estamos hablando del Estado del siglo XXI, el Estado posmoderno, que está en la comunidad internacional en la que su soberanía es cedida. Cualquier país del Mercosur ya cedió un poco lo que le pasa a una comunidad regional. Frente a esa realidad, un Estado tiene distintas posibilidades de política pública: represiva, preventiva, una combinación de ambas. El gran reto es la falta de comunicación; que la mano izquierda no se hable con la derecha. La autoridad de la triple frontera no está conectada lo suficiente para tratar el problema. La comunicación abierta y efectiva se ha perdido. Se sacan la foto con la incautación pero no hablan con las autoridades del país vecino.

Agustina Lombardi

Agustina Lombardi

Editora adjunta de Diálogo Político Periodista. Licenciada en Comunicación por la Universidad de Montevideo. Posgrado en Comunicación Política por la UM.

¿Cómo sería aplicar inteligencia artificial en política?

“¿Pueden las máquinas pensar?” se preguntaba el matemático británico Alan Turing, cuando escribía su famoso artículo Computing Machinery and Intelligence. […]

Por: Redacción 30 Jul, 2024
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

“¿Pueden las máquinas pensar?” se preguntaba el matemático británico Alan Turing, cuando escribía su famoso artículo Computing Machinery and Intelligence. Dicho trabajo sentó las bases de lo que hoy conocemos como la “prueba de Turing”, una herramienta de evaluación diseñada para determinar si una máquina puede exhibir un comportamiento inteligente similar o indistinguible del de un ser humano.

La idea de Turing es la génesis del uso que hoy tiene la inteligencia artificial. Desde chatbots y asistentes de voz, hasta sistemas predictivos, automatizaciones, filtros de spam, navegadores y aplicaciones de mapas, la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta omnipresente en nuestra vida cotidiana. En este contexto, surgen varias interrogantes.

¿Podría la inteligencia artificial mejorar otros aspectos de nuestra sociedad, como el proceso de toma de decisiones políticas? ¿Mejoraría la gobernanza pública? ¿O, acaso, se abriría una caja de pandora? Estas son algunas de las preguntas que hoy ponemos Bajo la Lupa.

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En este episodio participa Ximena Docarmo, fundadora de InnovaLab y máster en políticas públicas.

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.  

Conducción y realización: Franco Delle Donne | Rombo Podcasts.

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

La inteligencia artificial y su impacto en los procesos electorales

El cambio avanza más rápido que las respuestas, y entre los múltiples problemas que esto puede ocasionar en nuestras débiles democracias se encuentra el impacto sobre el voto informado.

Por: Leandro Querido 29 Jul, 2024
Lectura: 8 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los procesos electorales se han complejizado. La gobernanza electoral, ese ecosistema que alguna vez fue más básico y elemental, ahora es más sofisticado.

América Latina —en líneas generales— recuperó la democracia en la década de los 80 del siglo XX. Al cabo de unas décadas de transición, las autoridades electorales debieron profesionalizarse a medida que ese ecosistema se especializaba. Aparecieron nuevas demandas, nuevos inputs que el sistema debía procesar y responder.

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Hubo muchos elementos que impactaron en el juego electoral. Uno de ellos, quizá el más destacado, fue la revolución tecnológica, que redefinió el papel de los actores y dio lugar a otros nuevos. Por ejemplo, el surgimiento de las redes sociales, que modificaron las reglas de juego de la competitividad electoral y el papel de los electores. Del Ágora de la Grecia antigua como ámbito del desarrollo del intercambio del pensamiento y de la discusión, llegamos a las plataformas digitales que alojan la nueva conversación pública digital.

Más comunicación, ¿más información?

Empieza el siglo XXI con la aparición de Google en 1998, Wikipedia en 2001 y Facebook en 2004. La información brotaba por todos lados y todo estaba al alcance de un clic. Esta situación dio lugar a la expectativa de que los nuevos electores estarían más informados, ejerciendo sus derechos políticos y electorales con más responsabilidad, permitiendo una mejor calidad en la representación. En la actualidad casi 6.000 millones de personas en el mundo tienen acceso a internet, lo que representa al 70% de la población mundial. Los electorados se renuevan y los nuevos electores han nacido bajo estas nuevas condiciones.

Hay cierto consenso por parte de los especialistas en sostener que estamos ante un escenario de recesión democrática. Interpretaciones, hay muchas. Pero un elemento que puede colaborar es que el avance tecnológico también fue utilizado por actores sin compromiso democrático para implementar campañas de desinformación a gran escala que interfirieron procesos electorales y dieron lugar a tensiones y una creciente polarización, lo que erosionó el tejido democrático. Por otro lado, las grandes empresas que desarrollan estas nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA) asumen pocos compromisos relacionados con las buenas prácticas. Por el contrario, adoptan la postura de incidir con sus propios sesgos e intereses en la configuración de esos debates públicos. Es decir, intentan moldearlos o manipularlos. Esto da lugar a una nueva etapa de la revolución digitalse trata de la era de la IA.

Oportunidades

Esta misma puede llegar a tener un noble propósito. Pero lo cierto es que, como ha pasado con otros valiosos y novedosos instrumentos, también puede ser una herramienta que potencie los problemas que presentamos. Es por ello que debemos reflexionar sobre su uso y proponer las condiciones que debe tener para limitar su impacto negativo.

Su impacto positivo en los procesos electorales, es notable. En un artículo de Icaza y Garzón Sherdek fue detallado. Por ejemplo, puede mejorar la precisión en el conteo de votos. Los sistemas de la IA pueden utilizarse para el procesamiento y conteo de votos de manera más rápida y precisa, lo que podría agilizar los resultados y reducir el margen de error humano en el proceso. También contribuiría a la detección y prevención de fraudes electorales. Los algoritmos de IA pueden identificar patrones y anomalías en los datos electorales. Incluso ayudaría a generar una mayor participación ciudadana. La IA puede utilizarse para desarrollar plataformas y aplicaciones interactivas que fomenten la participación y la toma de decisiones informada. Estas herramientas pueden proporcionar información sobre candidatos, temas y propuestas electorales, facilitando la participación de los ciudadanos en el proceso democrático

En procesos electorales caracterizados por lo que defino como «manualismo electoral», es decir, procesos altamente burocratizados, donde el papel es el insumo central, la IA podría cambiar este paradigma al permitir la automatización de tareas administrativas. Como la gestión de registros de votantes, la asignación de centros de votación y la organización logística. Esto podría agilizar los procesos y reducir costos.

Riesgos

Pero más allá de estos avances, existen también los potenciales problemas que la IA conlleva. Uno de estos tiene que ver con el vínculo directo que tiene con el elector. Aquí introducimos la problemática de los chatbots. En el ámbito electoral, suelen emplearse para interactuar con las personas usuarias a través de mensajes de texto o de voz. Su función es proporcionar y comparar información sobre las candidaturas y sus propuestas, recopilar información sobre las preferencias del electorado para generar estrategias partidistas, mensajes de campaña y otros materiales de comunicación política. También, predecir escenarios no oficiales de resultados electorales, entre otras aplicaciones. 

[Lee también: Desinformación en el «superaño electoral»]

No obstante, también pueden generar noticias falsas y desinformación mediante información sesgada o incompleta. “La tecnología utilizada para crear chatbots tiene el potencial de aprovechar las debilidades en la arquitectura de comunicación y obstruir los procesos políticos”, escribe Hampton.

Información sesgada

Para ejemplificar este aspecto tomemos un estudio de caso reciente: The AI Democracy Projects. Es una colaboración entre la organización periodística Proof News y el Laboratorio de Ciencia, Tecnología y Valores Sociales del Instituto de Estudios Avanzados (IAS), un grupo de expertos de Princeton, Nueva Jersey. Un grupo de más de 40 funcionarios electorales estatales y locales y expertos en IA de la sociedad civil, el mundo académico, la industria y el periodismo participaron en un taller en el que se investigaba cómo los principales modelos de IA responden a las consultas que los votantes podrían formular. Las conclusiones fueron contundentes: “¿Buscas información electoral confiable? No confíes en la IA”.

Los expertos probaron cinco modelos líderes de IA y descubrieron que las respuestas a menudo eran inexactas, engañosas e incluso dañinas. El 50% de la información era falsa, dudosa, prejuiciosa o maliciosa. Veintiún estados, incluido Texas, prohíben a los votantes usar prendas relacionadas con la campaña en los lugares de votación. Sin embargo, al preguntar sobre las reglas para usar un sombrero MAGA (Make American Great Again) para votar en Texas, el GPT-4 de OpenAI brindó una perspectiva diferente. “Sí, puedes usar tu gorra MAGA para votar en Texas. La ley de Texas no prohíbe a los votantes usar vestimenta política en las urnas”. Ninguno de los cinco principales modelos de texto de IA probados (Claude de Anthropic, Gemini de Google, GPT-4 de OpenAI, Llama 2 de Meta y Mixtral de Mistral) fue capaz de afirmar que la vestimenta de campaña, como un sombrero MAGA, no estaba permitida.

Pero la confusión puede incluso ir más allá del ejemplo citado. Los modelos de IA produjeron otras respuestas inexactas. Como el Llama 2, de Meta, que afirmó que los votantes de California pueden votar por mensaje de texto. No pueden: votar por mensaje de texto no está permitido en ningún lugar de los Estados Unidos.

Escenario imprevisible

En definitiva, de las preguntas realizadas por los especialistas surgen estas calificaciones de las respuestas: incorrectas, 51%; perjudiciales o nocivas, 40%; incompletas, 38%; sesgadas, 13%. La conclusión es inevitable: “Los modelos de IA no pueden producir de manera consistente información precisa, útil y justa cuando se les pregunta sobre temas relacionados con las elecciones, lo que presenta riesgos para la democracia”.

Así, estamos ante un escenario de cambio que por momentos se torna imprevisible. Hay respuestas gubernamentales ante estos desafíos que no sabemos aún qué impacto podrían tener. Por ejemplo, la primera ley que regula la IA en el mundo, aprobada por el Parlamento Europeo y que entrará en vigor en el 2026. O el acuerdo en el Congreso de Estados Unidos para obligar a BiteDance (TikTok) a vender un porcentaje de la empresa. Cuenta con 170 millones de usuarios y se sospecha que esta empresa china utiliza esos datos para insumo de arquitectura de inteligencia electoral.

Sin embargo, el cambio avanza más rápido que las respuestas. Entre los múltiples problemas que esto puede ocasionar en nuestras débiles democracias se encuentra el impacto sobre el voto informado.

Este artículo fue publicado originalmente en Latinoamérica21.

Leandro Querido

Leandro Querido

Politólogo por la Universidad de Buenos Aires. Magíster en Derecho Electoral por la Universidad de Castilla-La Mancha Fundador de Transparencia Electoral para América Latina y DemoAmlat. Autor del libro «Así se vota en Cuba».

Katerina Procházková: “Todas las noticias procedentes de China están censuradas”

La periodista checa de Sinopsis habló con Diálogo Político sobre cómo funciona el sistema de medios de comunicación chino y su estrategia de influencia global.

Por: Ángel Arellano 25 Jul, 2024
Lectura: 8 min.
Kateřina Procházková
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En Latinoamérica se tiene una imagen incompleta sobre cómo funciona el sistema de medios de comunicación de China y cómo se informa y cómo nos informa esta potencia global. Este no es un tema menor en la agenda internacional regional porque si por algo ha demostrado interés el gigante asiático, es por contarnos su forma de ver el mundo y lo que hacen para que China sea imprescindible.

En esta ocasión, Diálogo Político conversó con Katerina Procházková, periodista vinculada al centro de investigación Sinopsis y experta en el poder mediático chino. De origen checo, Procházková vivió en Asia durante diez años, entre Hong Kong, Taipei y Beijing. Pasó por la Universidad Nacional de Taiwán, la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing y la Universidad de Tokio. También participa en el Club de Corresponsales Extranjeros y de la Sociedad Internacional de Beijing. Ahora desde Praga nos explica la estrategia informativa de China dentro y fuera de sus fronteras.

El régimen chino explica en sus posiciones políticas que son una “democracia diferente”. ¿Hasta qué punto son democráticos los medios de comunicación en China?

—Como todo en China, los medios de comunicación, de masas como sociales, están controlados por el Partido Comunista de China (PCCh). Se enfrentan a una intensa censura. El régimen del PCCh, etiquetado por algunos como una “democracia diferente”, es en realidad un sistema puramente leninista implantado y controlado por el Partido. Para ser precisos, el llamado régimen democrático de la República Popular China (RPC) es de facto una dictadura totalitaria.

Decisiones

¿Cómo es la plataforma global de los medios de comunicación chinos y quién decide las directrices editoriales?

—Desde su creación en 1921, el PCCh se ha dado cuenta de la importancia de la propaganda. Después de 1949, los medios de comunicación y otras esferas de la información fueron sometidos a un estricto control del partido. Hace más de 30 años el PCCh actualizó sus técnicas sobre cómo implantar la ideología dominante del PCCh en los medios de comunicación. Se han ido actualizando periódicamente y se centran tanto en los medios convencionales como en los sociales. El principal objetivo de la estrategia es reinsertar al PCCh en el centro del desarrollo de los medios de comunicación.

[Lee también: Claves para entender a China]

Tras la masacre de la plaza de Tiananmen de 1989, la RPC adoptó un control más estricto de los medios, para influir en la opinión pública china. Este esfuerzo se ha intensificado con la llegada al poder del secretario general Xi Jinping. Este nuevo enfoque también se ha centrado en los medios extranjeros y en los periodistas internacionales, promoviendo las noticias positivas sobre China en todo el mundo, para “contar bien la historia de China”.

En la actualidad, los medios de comunicación chinos pueden dividirse en dos grandes grupos. Están los dirigidos al público local o la diáspora (la mayoría en lengua china) y los dirigidos al público extranjero, algunos en inglés o en lenguas locales. Los medios chinos dirigidos al público internacional son Global Times (inglés), la agencia de noticias Xinhua (inglés, español, francés, japonés, ruso, árabe y portugués) y China Radio International (CRI) (en 43 idiomas).

Control máster de medio de comunicación de Hubei, China. Fuente: Canal 4 Multinoticias

China en Latinoamérica

¿Puede explicar a los latinoamericanos quiénes son los medios aliados de China en nuestra región?

—En términos prácticos, los medios que se alían con China son cualquier medio dispuesto a cooperar con los medios dirigidos por la RPC y el PCCh. Pueden ser empresas de medios, periodistas, académicos o incluso personas influyentes. La RPC lleva a cabo numerosos proyectos dirigidos a periodistas extranjeros a través de la cooperación sindical, acuerdos para compartir contenidos y programas de formación para periodistas extranjeros en China. Además, la RPC organiza regularmente viajes pagados para periodistas o editores extranjeros, o patrocina su participación en foros de medios de comunicación en la RPC. Por si fuera poco, empresas chinas se han convertido en accionistas de medios de comunicación latinoamericano, creando empresas conjuntas a cambio del contenido “correcto”.

Según una investigación realizada por The American University , en la última década, “la presencia de medios de comunicación de propiedad estatal china creció significativamente en la región, ya que firmó al menos 45 acuerdos con grupos de medios y medios de comunicación que operan en doce países de América Latina y el Caribe. Es casi seguro que este número sea mayor. Hoy día, existen al menos otros 27 medios de comunicación que reproducen contenidos de medios estatales chinos”.

[Lee también: El poder blando de China en América Latina]

Una red de medios de comunicación de masas es cara. ¿Cuál es el objetivo de China con sus sitios web y canales de TV en América Latina?

—El público objetivo es cualquier persona que esté dispuesta a ver, escuchar, creer y compartir los mensajes y contenidos de la RPC.

China y la doble imagen

¿Por qué TikTok es tan importante en la estrategia de poder blando de China?

—Según el think tank con sede en Taipei, la capital de Taiwan, Doublethink Lab, al igual que otras aplicaciones y plataformas de medios sociales chinas, TikTok tiende naturalmente a mostrar más propaganda y contenido generado por la RPC que otras plataformas sociales no chinas. Además, TikTok ha estado utilizando algoritmos desconocidos diseñados para ofrecer contenidos adaptados a las preferencias reales o manipuladas de los usuarios y también para recopilar información sobre los usuarios. Por ejemplo, como el uso de acceso libre a su correo, base de datos de contactos, ubicación del usuario e información sobre sus descargas. Incluso saltándose los permisos del usuario.

Curiosamente, hay una diferencia significativa entre la versión de TikTok para el público nacional de la RPC y para el internacional. El algoritmo de TikTok dirigido al público nacional (Douyin) está diseñado para compartir contenidos educativos. Para el público internacional, está programado para dar prioridad a los contenidos violentos y para entretener únicamente a los espectadores sin ningún valor añadido.

¿Qué noticias latinoamericanas se publican dentro de este país?

—En general, el gobierno y los medios de comunicación de la RPC informan y difunden noticias sobre los países que consideran útiles para ellos. Lo mismo ocurre con Uruguay y la región latinoamericana. Los mensajes de la RPC destacan la asociación, las nuevas inversiones y la participación en proyectos de la RPC como las iniciativas Belt and Road y BRIC. Los medios chinos o internet difícilmente informan cualquier crítica a la RPC proveniente de un país latinoamericano. Criticar a China no está permitido fuera del país y menos en suelo patrio.

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Katerina Prochazkova. Fuente: TVNOE.cz

Observación crítica

¿Cuál es el aporte que buscan hacer desde Sinopsis con el estudio de la influencia china?

—En Sinopsis vemos con preocupación las inversiones de la RPC a nivel global y en la región latinoamericana, incluyendo a todos los actores involucrados, jugando el papel de mediadores. Además, dada la presencia bastante fuerte de los medios de comunicación chinos en su país —por ejemplo CGTN, la agencia Xinhua, las noticias de China Radio International— debemos tener en cuenta que todas las noticias procedentes de China, o de fuentes chinas, están censuradas. Y a menudo producidas directamente por propagandistas comunistas chinos. Por lo tanto, yo recomendaría no ver el contenido de la RPC como noticias, sino más bien como una herramienta en la guerra política librada por una dictadura genocida y colonial y, si es posible, reducir su presencia en el país.

También es importante reevaluar los proyectos chinos en el marco de las iniciativas Belt and Road o Digital Silk Road en toda la región. Los países de América Latina y el Caribe han desarrollado relaciones con Huawei con la esperanza de desplegar su tecnología para la conectividad 5G.

Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.

HispanTV y su cobertura mediática de las elecciones en Argentina y México

El medio de noticias iraní diferencia su comportamiento según sus aliados y objetivos de influencia en América Latina.

Por: Sergio Castaño 24 Jul, 2024
Lectura: 6 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En los últimos meses se han celebrado elecciones presidenciales en Argentina y en México, dos de los países más relevantes para la economía latinoamericana. La cobertura ofrecida por HispanTV, en ambos procesos, permite entender los objetivos de Irán en América Latina. 

HispanTV ante los comicios

Cada año, la celebración de elecciones en países latinoamericanos impulsa la maquinaria propagandística iraní. Para Irán resulta clave contar con gobiernos afines en el continente para avanzar en sus objetivos que buscan consolidar alianzas internacionales y dar forma a un orden mundial alternativo que permita reducir el peso hegemónico de Estados Unidos.

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Los resultados de las elecciones en Argentina y en México han sido dispares para los intereses iraníes. En Argentina, el anarcocapitalista, Javier Milei, se hacía con la victoria electoral. Por su parte, en México, la coalición de izquierdas Morena, con Claudia Sheinbaum al frente, permitía dar continuidad al proyecto progresista de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). La posición adoptada por el canal iraní fue clara desde un primer momento, censurando a Milei, y apoyando a la sucesora de AMLO, Claudia Sheinbaum.

El tratamiento ofrecido en ambos procesos electorales por la cadena permite refrendar el sistemático apoyo a las candidaturas de izquierda y el rechazo a todas las propuestas que no beneficien los objetivos de Irán en América Latina.

Cobertura mediática en Argentina

El 13 de agosto de 2023 se celebraron elecciones primarias en Argentina en las que Milei obtuvo 29,86 % de los votos. El enérgico candidato ya había ido lanzando algunas de sus polémicas propuestas meses antes de los comicios. La mayor parte de ellas, se enfocaban en reducir el peso del Estado y apostar por una economía de mercado abierta. Durante la campaña previa a las primarias, Milei atacó de forma directa al peronismo y señaló al socialismo como el causante de todos los males del país.

Ante la posibilidad de que Milei pudiera confirmar su triunfo en las elecciones presidenciales, HispanTV inició una campaña de desprestigio contra el candidato de la coalición La Libertad Avanza. Cabe resaltar uno de los primeros titulares tras la victoria electoral de Milei: “Javier Milei, el libertario elegido en Argentina”. En la nota se le asocia con los dos principales enemigos de Irán, Estados Unidos, y “el régimen sionista de Israel”, forma en la que HispanTV se refiere a Israel. Sin embargo, la campaña mediática contra Milei no pudo impedir la victoria de la propuesta alternativa del candidato liberalista.

La cruzada contra Milei ha continuado tras su proclamación como presidente. HispanTV ha destacado episodios como la retirada del embajador de Nicaragua en Buenos Aires, los vínculos de Milei con Israel o las declaraciones de Maduro. Aseguran que Milei copia manuales represivos de Israel y EEUU. También se han enfatizado en los enfrentamientos con el presidente de Colombia Gustavo Petro, o con el presidente mexicano. De igual forma, se ha dado cobertura, en numerosas ocasiones, a las manifestaciones que han tenido lugar en Argentina contra las políticas de Javier Milei.

La aceptación iraní en Argentina supone un reto para Irán. Principalmente por los atentados perpetrados por milicias chiíes vinculadas con el régimen persa contra objetivos judíos en Buenos Aires en 1992 y 1994. En este contexto, la presencia de un gobierno progresista como el que pretendía liderar Sergio Massa habría permitido a Irán establecer acuerdos y ganar influencia en la Casa Rosada.

Cobertura mediática en México

Llama la atención que desde que Claudia Sheinbaum se postuló como candidata a la presidencia en México, ninguna de las noticias publicadas por HispanTV hizo referencia a su herencia judía, algo que sí hicieron otros medios. Sin embargo, se resalta su ideología izquierdista, al afirmar que su proyecto será una continuación de las políticas puestas en marcha por López Obrador. También, su posición con respecto a Estados Unidos: “No agacharemos la cabeza ante EEUU”, titulaban.

Hispantv presentó las elecciones mexicanas de 2024 como un referendo sobre AMLO, resaltando una de las frases pronunciadas por el presidente: “¿Queremos que el país siga siendo como antes? De un pequeño grupo, de una minoría que engañaba porque no había democracia”.

Esta sentencia resalta el apoyo dado a la coalición Morena que es presentada por HispanTV como la única opción democrática posible en México. A la vez, se señala a AMLO como el mejor presidente de la historia del país. HispanTV también reproduce las declaraciones del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmando que el triunfo de Sheinbaum es “agua bendita para la región”.

Como se puede comprobar, el apoyo de HispanTV a AMLO es incondicional. Por extensión, a la futura presidenta Sheinbaum, de quien el canal iraní obvió su origen judío. No dudó en apoyarla durante la campaña y en las primeras semanas como presidenta electa, presentándola como digna sucesora de Andrés Manuel López Obrador.

El posicionamiento de HispanTV

Irán continúa utilizando su canal internacional de noticias para avanzar en sus objetivos geopolíticos y apoyar a las opciones políticas de izquierda favorables a sus intereses. El surgimiento de partidos basados en los principios de Javier Milei en otros países cerraría las puertas a Irán en Latinoamérica. Por ello, a pesar de entrar en contradicciones al apoyar a una candidata de origen judío, HispanTV no dudó en respaldar la campaña de Sheinbaum. Busca reforzar la presencia de gobiernos de izquierda más identificados con Irán.

[Lee también: El poder blando de Irán en América Latina: HispanTV]

Esta realidad muestra cómo, más allá de la ideología y de los valores del régimen de los ayatolás, el poder blando iraní se caracteriza por su pragmatismo y el apoyo a las corrientes que refuerzan su posición en la geopolítica global.

Sergio Castaño

Sergio Castaño

Analista político. Doctor en ciencias sociales por la Universidad de Valladolid y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja.

Harris y el reto de ganarle a Trump

El desenlace dependerá de cuál de los dos candidatos sea más eficaz a la hora de aterrorizar a los votantes. El escenario apocalíptico que proyectan los partidos en caso de derrota, sin duda, alienta aún más la polarización y la desconfianza.

Por: Gabriel Pastor 23 Jul, 2024
Lectura: 7 min.
Harris y el reto de ganarle a Trump
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La decisión del presidente Joe Biden de retirarse de la contienda electoral y apoyar la candidatura de la vicepresidenta Kamala Harris supone una segunda oportunidad para un Partido Demócrata desunido y abrumado por un Donald Trump que parece imbatible. Este giro se produce después de que el expresidente republicano sufriera un intento fallido de magnicidio y respondiera con un gesto heroico, catapultado en una imagen icónica que recorrió el mundo.

La campaña electoral en Estados Unidos (EEUU) se ha convertido en un drama político desconcertante: un Biden obstinado que resiste todo lo posible para bajarse de su postulación presidencial, cuestionado internamente por la falta de reflejos y e incoherencias de lenguaje en la contienda, y un aspecto de fragilidad imposible de sortear. Enfrente, un adversario intrépido, convertido en una víctima de la democracia y que, en cuestión de días, logró tener a todo el Partido Republicano a sus pies.

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La elección del senador James David Vance, de 39 años, como compañero de fórmula de Trump, completó una excelente semana para los republicanos. Vance es autor del bestseller Hillbilly, una elegía rural, memorias sobre el drama socioeconómico en su ciudad natal del sur de Ohio. El libro ayuda a comprender la popularidad del magnate inmobiliario entre los estadounidenses blancos y pobres.

La jugada política de Trump con la elección de Vance redobla la apuesta por el trumpismo. No solo reafirma su control partidario, sino que también susideas de nacionalismo, populismo y proteccionismo sigan vigentes en el futuro.

Pero, más allá del sentimiento triunfalista republicano, a 106 días de las elecciones presidenciales, ninguno de los dos partidos puede cantar victoria.

Los desafíos de Trump

Trump, de 78 años, ha llevado adelante una campaña notablemente exitosa, a pesar de su controvertido papel en el ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021, su resistencia a reconocer la victoria de Biden y los múltiples casos judiciales que deberían haber afectado su reputación. Su afán de victoria persistió incluso antes de sufrido una herida de bala en la oreja derecha a causa de un ataque de un joven tirador solitario durante un mitin en Pensilvania. El momento republicano se presentaba ante un Biden debilitado en todos los aspectos y cuestionado, tanto en voz baja como abiertamente, desde sus propias filas.

Sin embargo, desde este domingo 21 ha comenzado otra campaña que debería obligar a Trump a ser más cauteloso. Ahora enfrenta a una contrincante más joven, de 59 años, muy lejos de la senilidad de Biden. Además, la competencia contra una mujer podría incomodarlo, a pesar de haber vencido en el pasado a Hillary Clinton. Harris, una feminista pragmática y realista, de ascendencia jamaiquina y asiática, y una sólida formación jurídica, podría intensificar la irritación del líder republicano y hacerle perder el control de la situación, del que siempre hace gala.

Atentado contra Donald Trump en Pensilvania. Fuente: EFE

Trump, además, perdió una oportunidad histórica para hacer un llamado más enfático a la concordia en la Convención Republicana que lo proclamó candidato, como hizo George W. Bush después del 11-S. La violencia en la política estadounidense alimenta una polarización radical que un Trump conciliador podría ayudar a apaciguar. Lamentablemente, no lo hizo.

Los obstáculos de Harris

Tampoco la vicepresidenta camina a estas horas por un lecho de rosas. El respaldo de Biden es importante para el financiamiento de la campaña, además de una voz influyente entre los demócratas. También lo es el apoyo que recibió de otros líderes demócratas.

Pero no es suficiente. Además de mejorar en las encuestas, tiene por delante la reunión de la Convención Nacional Demócrata, del 19 al 22 de agosto. Allí se tomará la decisión final sobre respaldar a Harris o apoyar a cualquier otro candidato.

Aunque es difícil que ello ocurra, no es imposible. Sin embargo, sería un suicidio político para la contienda del 5 de noviembre. Harris es una figura de escala nacional, más conocida en comparación con otros supuestos contendientes demócratas. Su lealtad a Biden, elegido en las primarias demócratas, ha sido a prueba de balas. Sin duda, ella es quien mejor refleja el veredicto de las urnas en la interna del partido.

Harris, en un discreto segundo plano en la política pública de Washington D.C., ha mantenido un bajo perfil. No ha tenido demasiada visibilidad como vicepresidenta lo que puede despertar una serie de inquietudes acerca de su talante presidencial. ¿Qué podría ser diferente en una supuesta presidencia de Harris, aparte de que sería la primera mujer en llegar a la Casa Blanca? ¿Solo más joven y vigorosa? ¿Continuaría a rajatabla con la gestión de Biden? ¿Podría bajar la crispación política y lograr acuerdos bipartidistas en el Congreso? ¿Impulsaría una nueva hoja de ruta? La verdad es que todavía es una incógnita, al igual que quién la secundaría en la fórmula demócrata.

Y la pregunta más relevante en estas horas: ¿Qué impacto tendría su candidatura en los  “estados oscilantes”, como Arizona, Georgia, Michigan, Pensilvania y Wisconsin? También reina la incertidumbre.

Kamala Harris. Fuente: The Guardian

Dos enfoques sobre América Latina

Menos vacilaciones pueden proyectarse en el significado de ambos candidatos respecto a la política con América Latina.

Es cierto que Harris no puede demostrar demasiados logros en las tareas que Biden le encomendó con los países de Centroamérica. Pero sin duda que tiene una visión global sobre la región, como fundamentó con sinceridad en la 51ª Conferencia anual de Washington sobre las Américas, en 2021, y en sus viajes y reuniones con presidente de varios países.

Su convencimiento del papel de EEUU en América, quien se beneficia “de vecinos estables y prósperos”, contrasta con la prédica agresiva de Trump durante su presidencia y hasta en estos días en campaña electoral en la que anuncia que, bajo su mandato, terminaría de levantar el muro en la frontera con México.

No cuesta imaginar una relación conflictiva de Trump con la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum; y llamativamente con su aliado ideológico, el presidente salvadoreño Nayib Bukele, a quien responsabilizó de una política de seguridad que expulsa a asesinos de El Salvador a EEUU. El presidente que probablemente a estas horas podría estar frotándose las manos es el argentino Javier Milei, muy cercano a Trump, a quien le ha profesado públicamente admiración.

Todo es una gran conjetura. Lo único cierto es que la inédita decisión de Biden, a menos de cuatro meses de las elecciones presidenciales, puso patas arriba la lucha electoral por llegar a la Casa Blanca.

El melodrama político estadounidense ha calado más hondo, y como escribió el columnista de Financial Times Gideon Rachman, el desenlace dependerá de cuál de los dos candidatos sea más eficaz a la hora de aterrorizar a los votantes.

El escenario apocalíptico que proyectan los partidos en caso de derrota, sin duda, alienta aún más la polarización y la desconfianza. Es una mala hora para la democracia de la principal potencia del mundo.

Gabriel Pastor

Gabriel Pastor

Miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político. Investigador y analista en el think tank CERES. Profesor de periodismo en la Universidad de Montevideo.

Chancay: ¿trampa o trampolín para el Perú?

Se espera que el megapuerto al norte de Lima deje fuera del juego a los chilenos en la competencia por las rutas de contenedores del Pacífico. Todo el comercio de Sudamérica con Asia podría canalizarse a través del Perú. Pero ¿cuál es el riesgo de vender el futuro del país a los chinos?

Por: Paolo Benza 22 Jul, 2024
Lectura: 7 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Ya está todo prácticamente listo. El ministro de Economía del Perú, José Arista, ha confirmado que el presidente de China, Xi Jinping, llegará a cortar el listón del megapuerto de Chancay como parte de su visita por la cumbre de la APEC, a finales de este año. La construcción del proyecto sigue viento en popa y no se ha informado de retrasos. Ni siquiera después de que en mayo del año pasado se hundiera parte del túnel que conecta los muelles con la garita de ingreso, lo que afectó a decenas de vecinos. No pasó nada.

Porque nada puede ya demorar, mucho menos frenar, la puesta en marcha de Chancay. Es la joya de la corona del plan de China para inundar con infraestructura los países del tercer mundo. O, al menos, esa es la sensación general hoy en Perú, un país donde los grandes proyectos de infraestructura —especialmente las obras públicas— se retrasan casi como norma general. Solo para dar un ejemplo: la Línea 2 del Metro de Lima tiene ya cuatro años de retraso y se espera que acumule muchos más, porque no llega aún ni a la mitad.

Puerto de todos

Pero Chancay no. El megapuerto ha avanzado a paso firme bajo la atenta mirada del Partido Comunista Chino. Y no hay burocracia que lo pare. Su primera etapa, que suma 1,500 millones de dólares de inversión, debería estar operativa a inicios del 2025 casi como que sabemos que va a salir el sol. Y el mercado bursátil ha reaccionado a esa certeza que aparenta ser irrefutable.

Hay 50 mil peruanos, la mayoría de ellos personas naturales de mediano patrimonio, que se han volcado a la Bolsa de Valores de Lima (BVL) para comprar acciones en una empresa que es accionista minoritaria de Chancay. Una cifra histórica para la ilíquida bolsa peruana. Gracias al megapuerto, en lo que va del 2024 se ha triplicado la creación de nuevas cuentas en la BVL frente al 2023. Todos quieren tener un pedacito del proyecto chino en Perú. Todos piensan que van a multiplicar su dinero cuando se publique la foto de Xi inaugurando la obra.

[Lee también: El poder blando de China en América Latina]

Cuando se complete su segunda etapa, la inversión total de Chancay llegará a los 3,500 millones de dólares. Así que también se han sumado a la fiebre los traficantes de terrenos. Desde hace meses lotizan ilegalmente las áreas vecinas al megapuerto, a la espera de que el precio de la tierra se revalorice por la demanda de las empresas que se instalarán. ¿Tiene sentido toda esta expectativa?

Ancla china en Sudamérica

Aunque con importantes matices, la respuesta es que sí. Hoy Sudamérica entera ve con envidia la construcción del megapuerto chino en Perú. Especialmente los chilenos, quienes temen que el puerto de Valparaíso pierda toda su importancia para la región. Lo han dicho así, tal cual, varias autoridades de ese país. Entre otros, Miguel Ángel Vergara, presidente de la Liga Marítima de Chile, y Esteban Velásquez, senador por Antofagasta.

Y de hecho, en Perú se anuncia que todo el comercio marítimo del Pacífico llegará al megapuerto y se distribuirá de allí a los países vecinos, como Chile o Ecuador. Si hace un año la prensa guardaba un ignorante silencio sobre lo que se estaba construyendo a 80 kilómetros al norte de Lima, ahora la cobertura ha dado un giro completo. Prácticamente todos los días salen noticias sobre ese proyecto.

Render del Puerto de Chancay. Foto: Ministerio de Transporte de Perú

La razón es que Chancay podrá recibir barcos de 18 mil TEU, una medida estándar de capacidad, que son los más grandes del mundo. Algo que pocos puertos del continente pueden hacer. Así, se convertirá en el primer punto de contacto del comercio chino con toda Sudamérica. No solo con los países de la costa del Pacífico, sino también con los del Atlántico. Para ahorrarse el cruce del Canal de Panamá, se espera que el comercio de China con Brasil también pase por Chancay. Suma casi 200,000 millones de dólares al año.

Hay un proyecto de Tren Biocéanico entre Chancay y Brasil, que al Perú no le interesa tanto construir, pero a los chinos sí. Y cada vez se habla más de eso. Aunque ese tren ni siquiera sería imprescindible, porque ya hay una Carretera Interoceánica que conecta al Perú con su vecino lusófono. Sea como sea, el megapuerto servirá de cabeza de playa para que China expanda su influencia, tanto comercial como política, en una región que cada vez le interesa más.

¿Pero?

Pero hay un lado B, por supuesto. Su expresión más clara la vimos hace unos meses, cuando la autoridad portuaria peruana quiso anular la exclusividad que la estatal china Cosco Shipping tendrá sobre el megapuerto. Se alegaron errores en la emisión de los permisos. De inmediato los chinos amenazaron al Estado peruano con llevarlo a un arbitraje, lo que trajo abajo el reclamo burocrático muy rápido.

Los chinos ya han dado suficientes muestras de que saben cómo chantajear gobiernos para obtener (o mantener) los privilegios que necesitan. Por ejemplo, ahora hay una disputa con el regulador de la infraestructura de transportes, Ositran, sobre si tiene competencia para determinar las tarifas que se cobren en Chancay. Que sí la tiene sobre el puerto de Callao, por ejemplo, también operado por privados. ¿Le ganarán también con amenazas esa batalla los chinos a los peruanos?

[Lee también: Claves para entender a China]

El porvenir del Perú se ha ido hipotecando poco a poco a China en la última década. La influencia del gigante asiático se ha consolidado a punta de desembolsos multimillonarios, especialmente comprando empresas que las corporaciones europeas y estadounidenses fueron dejando. Hoy, China —solo para dar un ejemplo— es dueña de las dos empresas de distribución de luz de Lima Metropolitana. Y la capital del país tiene más de 10 millones de habitantes. El Partido Comunista Chino le puede pagar el interruptor a toda la ciudad.

Además, la presencia china es cada vez más fuerte en el estratégico sector minero peruano, con empresas como Shougang (Marcona), Chinalco (Toromocho) y MMG (Las Bambas). Y sus constructoras se han convertido en las extranjeras que más obras públicas ganan en Perú, por encima de los S/20 millones.

Construcción del puerto de Chancay en Perú. Fuente: Perú Construye

China también se ha sacado de la manga restricciones fitosanitarias cuando la autoridad de competencia del Perú, el Indecopi, empezó a evaluar ponerle salvaguardias a las prendas que ingresan desde ese país. Y así, distintos ejemplos muestran que la relación entre naciones es abiertamente desigual. Hoy, por ejemplo, el gobierno peruano le está gestionando a los chinos convertir Chancay en una Zona Económica Especial, una zona libre de impuestos. Un favor que han anunciado abiertamente.

La pregunta, entonces, se cae de madura: ¿se convertirá el Perú en un país preso de los chinos cuando buena parte de su economía gire en torno a Chancay? ¿Le conviene? Lo aprenderemos, como dicen allá, encontrando las piedras mientras cruzamos ese río.

Paolo Benza

Paolo Benza

Periodista especializado en inversiones chinas en Perú. Colaborador de Análisis Sínico en www.cadal.org

Treinta años del genocidio de Ruanda

La tragedia en el país africano nos recuerda las terribles consecuencias del fracaso de la comunidad internacional. Subraya la importancia de la justicia, la reconciliación y la solidaridad internacional.

Por: Anna Lassal 19 Jul, 2024
Lectura: 6 min.
Ruanda, 30 años del genocidio
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En 1994 se producía el genocidio de 100 días en Ruanda, uno de los mayores crímenes del siglo XX. La comunidad internacional desempeñó un papel decisivo por su inacción y falta de intervención. ¿Cómo pudo ocurrir esto? ¿Dónde están las responsabilidades?

Un vistazo al panorama político internacional actual muestra que persisten muchos conflictos: Rusia y Ucrania, Oriente Medio, Sudán. En todas las situaciones nombradas, el papel de la comunidad internacional es crucial. Los sucesos de Ruanda demuestran las consecuencias que pueden haber si fracasa la comunidad internacional.

El genocidio

Entre abril y mediados de julio de 1994, miembros radicales de la población mayoritaria hutu asesinaron a más de 800.000 personas, principalmente de la minoría tutsi. Entre 150.000 y 250.000 mujeres fueron violadas.

Los orígenes del genocidio se remontan a la época colonial, cuando se crearon distinciones racistas entre hutus y tutsis. Antes de la colonización, el término hutu se refería simplemente a un agricultor y tutsi a un propietario de ganado. Las potencias coloniales categorizaron a los tutsis como élites natas debido a su supuesta apariencia noble. Esto provocó un acceso desigual a la educación y a la participación política. La consiguiente injusta estructura social contribuyó a las tensiones que desembocaron en los acontecimientos de 1994.

El desencadenante del genocidio fue el derribo del avión del presidente ruandés Juvénal Habyarimana en abril de 1994. El gobierno culpó a los rebeldes, pero hasta hoy no se ha aclarado del todo. En respuesta, las milicias hutus comenzaron a asesinar sistemáticamente a los tutsis. Finalmente, la intervención no provino de la comunidad internacional, sino del ejército rebelde tutsi, el Frente Patriótico Ruandés (RPF), liderado por el actual presidente Paul Kagame, lo cual puso fin al genocidio.

Fracaso internacional

El papel de la comunidad internacional puede reconstruirse ahora en detalle con base en los informes de Carlsson (1999) y Masire (2000). Ya en agosto de 1993, investigadores de derechos humanos de la ONU para Ruanda advirtieron del peligro de una escalada de violencia entre diferentes grupos. Sin embargo, esta advertencia fue ignorada. El telegrama urgente del general de la UNAMI destinado en Ruanda, en el que informaba del grave peligro, tampoco fue atendido. Durante semanas, la prensa internacional trivializó la situación como «guerra tribal».

Dos semanas después del asesinato del entonces presidente, Human Rights Watch ya estimó el número de víctimas en casi 100.000 y pidió que los crímenes fueran calificados de «genocidio» por los políticos de la comunidad internacional. Esto habría obligado a las Naciones Unidas a actuar desde la resolución de genocidio de 1948 sobre la protección de la población civil. El retraso en la respuesta constituye un fracaso del Consejo de Seguridad. Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña ejercieron la correspondiente influencia en la redacción de los documentos oficiales de la ONU e impidieron el uso oficial del término genocidio.

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Como antigua potencia colonial, Bélgica retiró su contingente de las Naciones Unidas de Ruanda después de que extremistas hutus asesinaran a diez miembros belgas de las fuerzas de paz. Estados Unidos también bloqueó los refuerzos sobre el terreno y exigió el cese total de la misión de los cascos azules. El Consejo de Seguridad de la ONU decidió reducir el número de tropas de más de 2.500 a 270 soldados. En ese momento, la Unión Europea centraba la mayor parte de su atención en la guerra de Bosnia. Mientras tanto, la situación en Ruanda seguía deteriorándose debido a la falta de intervención y al desinterés político.

Genocidio en Ruanda, 30 años
Genocidio en Ruanda, 30 años

Reconciliación y superación

Es un proceso costoso construir la reconciliación después de acontecimientos tan dolorosos. Todavía se sigue la pista de los autores en todo el mundo, más recientemente en Francia y Sudáfrica. Las Naciones Unidas crearon el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) para juzgar a los principales responsables del genocidio. A nivel local, se crearon los criticados tribunales Gacaca, basados en la justicia comunitaria. A través del diálogo entre autores y víctimas pretenden lograr la reconciliación social de la población.

La comunidad internacional también se expresó en algunos casos respecto a sus propios fracasos. Cuatro años después del genocidio, Bill Clinton, por entonces presidente de Estados Unidos, visitó Ruanda y admitió que había subestimado la brutalidad del genocidio, aunque había sido informado de los hechos en una fase temprana. El gobierno ruandés aceptó sus poco entusiastas disculpas, vinculadas a la ayuda financiera. Las Naciones Unidas también reconocieron su fracaso y Emmanuel Macron se disculpó en la capital Kigali, en 2021, en nombre de Francia, por su papel en el genocidio. Otros países aún no han reflexionado sobre su propio comportamiento. 

Ruanda hoy

En la actualidad, Ruanda sigue siendo un país en proceso de transformación. Económicamente, la nación se ha desarrollado considerablemente en las dos últimas décadas, pero las libertades políticas siguen restringidas. El actual presidente, Paul Kagame, gobierna el país con mano de hierro y la oposición se enfrenta a una dura represión. Lo cierto es que las secuelas del genocidio aún se hacen sentir hoy en Ruanda. La edad media de la población es de solo 19 años. Hay numerosos testigos presenciales que relatan en primera persona el asesinato de sus hijos, hermanos, padres y personas cercanas.

En la actualidad, la memoria del genocidio se mantiene viva a través de 240 monumentos conmemorativos. En Ruanda, la negación del genocidio puede castigarse con penas de prisión. Ya no se permiten atribuciones como hutu o tutsi. Se han creado aldeas de reconciliación en las que conviven perpetradores y supervivientes. 

Relaciones con América Latina

En el curso de la reconstrucción y la cooperación internacional, África y América Latina han profundizado sus relaciones para mejorar la sostenibilidad de sus sistemas agrícolas y alimentarios. En septiembre de 2022, destacados representantes de gobiernos, organizaciones internacionales, el mundo académico y el sector privado debatieron sobre la cooperación Sur-Sur en la Cumbre Anual del Africa Food Systems Forum celebrada en Kigali. El objetivo de esta cooperación es combatir la inseguridad alimentaria, la malnutrición y la degradación medioambiental compartiendo experiencias y estrategias entre África y América Latina.

 La colaboración entre África y América Latina, fundamentada en la solidaridad y el intercambio de conocimientos, no solo fortalece sus lazos históricos, sino que también ofrece un camino hacia un futuro más sostenible y justo para ambas regiones.

Anna Lassal

Anna Lassal

Máster en ciencias políticas en la Ruprecht-Karls-Universität Heidelberg. Practicante en la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo

Así resiste el periodismo en América Latina 

Censura, acoso judicial, exilio y amenazas hacen parte del panorama que se vive en la región. Este artículo recoge múltiples visiones a partir de los testimonios de periodistas en el 12º Festival Gabo. ¿La prensa como “enemigo” del Estado?

Por: Fabiola Chambi, Ana María Saavedra 18 Jul, 2024
Lectura: 8 min.
Ilustración Premios Gabo
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

“Son innumerables los intentos de poner a la prensa y a los periodistas independientes al servicio de una causa, una ideología, un interés o un gobierno. No importan los elevados ideales y las altísimas razones que se utilizan para cooptar o neutralizar a la prensa: la única intención es que se deje de hacer periodismo y se haga propaganda a través de los medios y apología de prácticas que terminan por convertirse en perversiones repugnantes”. Estas palabras son de José Rubén Zamora, periodista guatemalteco y director de El Periódico. Zamora está preso desde hace dos años en un proceso denunciado por las Naciones Unidas como arbitrario.

El discurso, leído por su hijo, el también periodista Juan Carlos Zamora, durante la entrega del Premio Gabo a la Excelencia, fue un reflejo de las amenazas que enfrenta la prensa en América Latina. Pero también es una muestra de que tanto el periodismo como la democracia resisten a gobiernos autoritarios o con tendencias antidemocráticas. 

Esta es quizá una de las principales conclusiones del discurso de Zamora y de las historias relatadas por periodistas de diversos países del continente durante el 12º Festival Gabo que se realizó entre el 5 y 7 de julio en Bogotá. 

La libertad como pilar

La ceremonia de entrega del Premio Gabo también fue el espacio para hablar sobre la libertad de prensa como un pilar de la democracia “y la democracia como elemento básico para alcanzar el desarrollo”. Este fue un llamado que hicieron en sus discursos el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, el presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina, Sergio Díaz Granados, y el director de la Fundación Gabo, Jaime Abello

Ese llamado a la libertad de prensa tenía implícita una crítica a los recientes ataques en X por parte del presidente Gustavo Petro contra el periodismo que investiga los excesos del poder. Abello, a su vez, expresó el apoyo a la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), que recientemente ha sido cuestionada por el presidente Petro. La FLIP es “una institución que nos representa y que nos ayuda a todos”, dijo. Es que la propia FLIP ha realizado varios llamados a Petro por las estigmatizaciones contra periodistas.

José Rubén Zamora, periodista de Guatemala preso en 2022. Fuente AP

Persecuciones en Centroamérica

Los llamados a favor de la libertad de prensa llegan en un momento en que el apoyo a la democracia está en riesgo. De acuerdo con LatinoBarómetro “la opinión favorable al control de los medios de comunicación [por parte del Ejecutivo] ha aumentado en las últimas dos décadas, desde un 30% en 2002 a un 36% en 2023”. En el Festival Gabo se presentó el Digital News Report 2024, que muestra cómo ha caido la confianza en los medios de comunicación. Por otro lado, aumentó el consumo de noticias vía influenciadores y redes sociales (especialmente TikTok).

En su discurso desde prisión, José Rubén Zamora hizo un largo listado de la persecución en su contra. Amenazas de muerte, atentados, investigaciones judiciales, seguimientos a su familia, boicot publicitario y exilio de periodistas del diario.

El caso de Zamora resume la situación de decenas de periodistas en Centroamérica, varios agremiados en la Red Centroamericana de Periodistas (RCP). Marielos Monzón, periodista guatemalteca exiliada, relató cómo siguen sufren persecución desde el Ministerio Público.  “Y no solo al periodismo sino a fiscales que combatieron la corrupción, a defensores de DDHH y opositores [del anterior gobierno] incluyendo al propio presidente actual. Existe un gobierno paralelo de la fiscal general, María Consuelo Porras, y de jueces y fiscales que quieren continuar con la regresión autoritaria”.

Angélica Cárcamo, directora la RCP y presidenta de la Asociación de Periodistas de El Salvador, expresó que “hay que hablar que en la región se está dando el uso del sistema judicial para criminalizar a los y las periodistas”. Además, indicó que en 2018 monitorearon 65 agresiones en 2018, la mayoría por parte de pandillas y el crimen organizado. Para 2023 el panorama fue otro: 311 agresiones, “más del 70% cometidas por miembros del gobierno”. 

Prensa: enemigo público

En Honduras, donde en junio pasado el ex presidente Juan Orlando Hernández fue condenado por narcotráfico en Estados Unidos, la periodista Jennifer Ávila expresó de que “el narcoestado sigue, no se ha desmantelado. El narcotráfico atraviesa la vida en Honduras y está desde las pequeñas mafias que controlan territorios hasta políticos de turno que siguen involucrados en el narcotráfico”. También llamó la atención por las nuevas modalidades de acoso, el digital, en el que se pone como enemigo público a la prensa. “Existen campañas de desprestigio a periodistas que realizamos investigaciones que han afectado al gobierno actual. Honduras está siguiendo el modelo Bukele con un prolongado estado de excepción. Es un sistema autoritario con falta de transparencia”, dijo. 

Wilfredo Miranda, cofundador del medio Divergentes, quien no solo está exiliado, sino que fue una de las 316 personas a las que el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua les retiró la nacionalidad, relató sobre las dificultades de hacer periodismo en el exilio: “El régimen nos quitó las calles. Lograron encontrar y neutralizar a los periodistas que seguían reporteando”.

Miranda contó que el gobierno ha instalado una represión extraterritorial. En Costa Rica asesinaron a un opositor y las fuentes especializadas en las que se apoyaban para sus reportajes se están autocensurado por miedo. “Hay vigilancia contra ellas o arremeten contra sus familiares en Nicaragua.  Esto ha generado una incapacidad de tener acceso a la información y hay sobre todo la falta de información del régimen”.

Organización de periodista PCIN protesta. 2020
Organización de periodista PCIN protesta. 2020

Preocupante escenario

El periodismo venezolano siempre ha sido ejemplo en la región porque persevera y devela. Son numerosas las investigaciones que han puesto en evidencia al régimen de Nicolás Maduro, aún a costa de la represión y censura. Solo en julio de este año han sido bloqueados cuatro portales informativos desde que inició la campaña presidencial de cara al 28 de julio.

Una prueba de ello es el documental “A Dangerous Assignment” realizado entre Frontline y el portal venezolano Armando.info. Cuenta la historia detrás de la investigación del periodista Roberto Deniz para destapar el caso de Alex Saab, aliado de Maduro liberado en un intercambio de prisioneros en 2023. Un escándalo de corrupción que involucró a Venezuela, Colombia y Estados Unidos. La capacidad de adaptación y el armado de redes de colaboración han mantenido sólido al periodismo venezolano, incluso desde el exilio.

Recientemente se conoció que en Brasil los medios Lupa y Aos Fato, dedicados al fact checking, fueron espiados  por la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) durante el gobierno de Jair Bolsonaro. Se presume que trate de una trama de espionaje a figuras políticas y periodistas. Como Mónica Bergamo, del diario Folha de Sao Paulo y Vera Magalhães de O Globo, y a quien el ultraderechista llamó una vez “vergüenza para el periodismo brasileño”.

Sin embargo, los periodistas han hecho frente a la hostilidad y las agresiones. El contenido innovador e inspirador que están logrando muestra el fortalecimiento del oficio y el  compromiso para investigar. «Vale dos Isolados – O assassinato de Bruno e Dom» documental presentado durante el Festival Gabo que la evela la negligencia del Estado y el abandono de las comunidades indígenas de la Amazonia a través de la historia del asesinato del líder indígena Bruno Pereira y el periodista Dom Phillips.

Contexto difícil

“Quiero dedicar este premio al periodismo argentino que no está en un momento muy fácil de su historia (…) A mis colegas de los medios grandes que están bajo la línea de pobreza. De los medios chicos, independientes que hacen maravillas con nada y son una inspiración, en este momento en que los periodistas sufren muchos ataques en nuestra región y en Argentina”. Estas fueron palabras de Anita Pouchard Serra. Ella es ganadora de la categoría Fotografía con la historia “La noche de los caballos: el rescate equino más grande de América del Sur”. En un emotivo discurso, describió una fuerte arremetida desde el Ejecutivo. Recientemente Javier Milei anticipó que trabaja en una resolución para permitir el ingreso a las conferencias de prensa en Casa Rosada solo a “periodistas de fuste, con experiencia y de medios altamente reconocidos”.

En su doceava versión, el Festival Gabo celebró no solo al periodismo sino a los periodistas. A los reporteros, a los fotógrafos a los que viven las noticias y cuentan las historias, convencidos de que las voces fuertes no se pueden callar. A pesar, como describimos, del difícil contexto de trabajo en América Latina.

Fabiola Chambi

Fabiola Chambi

Periodista con posgrado en periodismo digital, docencia universitaria, derechos humanos y comunicación política. Corresponsal de Voice of America. Editora en Connectas.

Ana María Saavedra

Ana María Saavedra

Periodista colombiana. Directora de Colombiacheck. Ha trabajado como editora del diario «El País» de Cali. Becaria del programa Balboa en «El País» de España.

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