Las instituciones importan: Uruguay, Canadá y la pandemia en las Américas

El surgimiento de la pandemia en casi todo el mundo en marzo 2020 creó una crisis exógena que mostró las fortalezas y debilidades de la instituciones en países en todo el mundo.

Por: Nicolás Saldías 3 Mar, 2021
Lectura: 5 min.
Instituciones y pandemia
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Se puede considerar a la pandemia como un experimento natural donde se puede comparar cómo los gobiernos de todos los tipos reaccionaron a una crisis. Para muchos países, el resultado para la calidad de la democracia y libertades individuales fue negativo. Según The Democracy Index 2020, publicado por The Economist, hubo un empeoramiento de la calidad de la democracia en todo el mundo, el peor desempeño desde que empezaron a medirla en 2006.

De todas las regiones del mundo (con la excepción de Norteamérica), América Latina y el Caribe refleja el más suave descenso en la calidad de su democracia en 2020. Un logro relevante considerando que la región fue la más negativamente impactada en términos económicos y sanitarios por la pandemia. Incluso, algunos países en la región han reflejado un aumento en la calidad de su democracia en el pasado año. Uno de ellos fue Uruguay, debido al manejo llevado a cabo por el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou.

En muchos países en la región que aplicaron una cuarentena reduciendo algunos derechos básicos para evitar un incremento de casos. El gobierno de Lacalle Pou decidió que la manera de controlar la pandemia era evitar la cuarentena. Para ello apeló para ello a la responsabilidad ciudadana. Gracias a esa postura, Uruguay evitó una recesión severa. La estrategia de equilibrar la pandemia, la economía y los derechos individuales ha sido exitosa en gran medida por la confianza que los ciudadanos han mostrado en el gobierno y las instituciones.

Instituciones innovadoras: el GACH

Esa confianza surgió no solo por una cultura democrática con raíces profundas y un alto nivel de aprobación en el nuevo gobierno. También porque el gobierno ha dado un rol protagónico a la comunidad científica con la creación del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH). Otro factor clave fue el rol de la oposición en evitar la politización extrema de las medidas del gobierno. Según una encuesta hecha por FACTUM en enero de 2021, el 57 % de los uruguayos apoyaban el desempeño del gobierno en relación con la pandemia.

Canadá fue otro país en América que ha visto mejorar la calidad de su democracia en 2020. Como en Uruguay, el gobierno del primer ministro Justin Trudeau ha dado un rol protagónico a expertos en epidemiología para guiar las políticas del Estado. Canadá es un país federal y por esa razón las provincias desarrollaron sus propias políticas de cuarentena en un contexto donde, sin embargo, el gobierno nacional tuvo un rol central en la coordinación de las políticas para combatir la pandemia.

Es importante señalar que esa coordinación ha sido exitosa a pesar de que los mandatarios de provincias importantes como Ontario y Alberta son opositores del primer ministro (como comparación, en los Estados Unidos, un país con un federalismo paradigmático, fue pésima la coordinación entre el gobierno de Donald Trump y los estados gobernados por demócratas). Además, la respuesta fiscal del gobierno para mitigar el efecto económico y social de la pandemia fue la más importante en el G20 (18,5 % del PBI), con sustanciales transferencias a los hogares y personas desempleadas. Una encuesta del Pew Research Center muestra que el 88 % de los canadienses consideran que la respuesta del gobierno ha sido buena y el 66 % piensan que el país se encuentra más unido.

Cultura política pluralista

Según The Democracy Index, Canadá y Uruguay tienen una cultura política pluralista y tolerante. En Brasil, Argentina y los Estados Unidos hay un altísimo nivel de polarización, es decir, una percepción de la oposición como una amenaza a la integridad de la nación. Con esa mirada del otro, ningún gobierno puede convencer a un gran porcentaje de la población de que sus decisiones son tomadas con buena fe. A su vez, las redes sociales han creado universos informáticos hiperpolarizados. Estos han contribuido a potenciar un ambiente de falsas noticias que erosionan la autoridad del Estado y la credilbilidad de las instituciones. Canadá y Uruguay no son excepciones a estas tendencias pero, con una cultura política sana e instituciones fuertes, han podido evitar las peores consecuencias.

La respuesta eficaz de los gobiernos de Canadá y Uruguay a la pandemia muestra que democracias plenas pueden enfrentar desafíos sistemáticos respetando los derechos individuales y con una mirada científica. Es un buen antídoto para quienes argumentan que la pandemia justifica los modelos autoritarios o para quienes, desde el otro lado, argumentan que el Estado no debe limitar libertades individuales, incluso si eso beneficiara el bien común. A pesar de sus propios problemas, Canadá y Uruguay son ejemplos para las fuerzas democráticas en el mundo, entre otroas cosas por sus instituciones fuertes. Por esa razón, ambos países deben usar esta oportunidad para profundizar relaciones diplomáticas, científicas y económicas, y prepararse para crear un mejor mundo cuando termine la pandemia.

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Nicolás Saldías

Nicolás Saldías

Senior Fellow de CESCOS, Uruguay. Analista para América Latina de The Economist Intelligence Unit.

DP EnVivo: Estrategia china para seducir a los partidos de Latinoamérica

El arte de hacer amigos de Juan Pablo Cardenal, especialista en la internacionalización de China y en el crecimiento de su […]

Por: Redacción 2 Mar, 2021
Lectura: 3 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El arte de hacer amigos de Juan Pablo Cardenal, especialista en la internacionalización de China y en el crecimiento de su impronta en la América Latina, ya está disponible en español, inglés y portugués.

Este minucioso trabajo apoyado por la serie DP Enfoque de Diálogo Político, plataforma de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), y que tiene el apoyo de Cadal, describe el relacionamiento del PCCh con sus contrapartes en América Latina. ¿Es solo coincidencia? ¿Son solo favores? «Nada es gratis. Los chinos cobran peaje después…», son algunas de las reflexiones que concluye El arte de hacer amigos, documento disponible en español e inglés aquí.

Hoy martes 2 de marzo a las 18:00 hs (hora Uruguay), tendremos un intercambio virtual con el autor vía Zoom para conversar, preguntar y comentar los alcances de este policy paper que viene a mostrar diversos datos antes no relevados. Los interesados en participar deberán registrarse previamente aquí.

La diplomacia que ha desplegado la potencia asiática en la región no distingue ubicación en el espectro político a la hora de establecer aliados. Acuerdos económicos, intercambios culturales, viajes de «turismo político» y asociaciones estratégicas son la moneda de cambio que el Partido Comunista Chino (PCCh) ofrece a los partidos latinoamericanos para ganar su reconocimiento e incrementar la influencia china en el hemisferio occidental.

Cardenal expone que los objetivos que persigue China con su fuerte desembarco como actor influyente en la política latinoamericana están trazados en la órbita de intereses geopolíticos y de exportación de su modelo de desarrollo donde la democracia no es un tema en la agenda, sino la expansión que ha puesto en marcha el PCCh para avanzar en el concierto global.

Tras cuatro décadas de crecimiento vertiginoso al abrigo del llamado capitalismo rojo, los líderes comunistas no solo están convencidos de que su modelo es el idóneo, sino también de que el occidental no es mejor. Y, por tanto, a la vez que el régimen promociona de forma subliminal su modelo, se abren paso críticas cada vez más explícitas contra el «anticuado» sistema de partidos democrático-occidental que «solo representa a una minoría selectiva» y cuyos defectos están «destruyendo la sociedad» occidental. Los supuestos éxitos de Pekín en su batalla contra el covid-19 y la pobreza sirven de coartada al PCCh para exhibir ante terceros el buen ejercicio de sus responsabilidades e «iluminar al mundo entero».

El documento disponible en español, inglés y portugués pone en perspectiva la estrategia china de ganar adeptos que se encuentran en todo el espectro político. Al final, muestra una lista de encuentros del PCCh con los partidos latinoamericanos que evidencia una actuación sostenida en todo lo que va del siglo XXI.

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Uruguay: cinco claves de un comienzo

Durante su primer año de gobierno, a la coalición multicolor que encabeza el Partido Nacional le fue bien. Sin embargo, sigue con tareas pendientes. Analizamos estos doce meses.

Por: Adolfo Garcé 1 Mar, 2021
Lectura: 6 min.
Presidente Luis Lacalle Pou y vicepresidente Beatriz Argimón, el día de la asunción de sus cargos, 1 de marzo de 2020 | Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El gobierno terminó el primer año de su mandato con buena nota. La mayor parte de la opinión pública sigue aprobando la gestión presidencial. La pandemia causó menos daño que en otros países. Asimismo, fue evidente el esfuerzo del gobierno por mantener abierta la economía evitando la destrucción de empleo, y por auxiliar a las personas sin trabajo. Para explicar por qué al gobierno le fue bien hay que tomar en cuenta cinco claves.

1. Liderazgo presidencial

No es necesario haber leído El príncipe de Nicolás Maquiavelo para entender la importancia del liderazgo. Ninguna organización funciona sin un jefe decidido. Ningún gobierno llega a buen puerto sin un buen timonel. Esto es así cualquiera sea el régimen concreto (presidencialismo, parlamentarismo, semipresidencialismo). Al nuevo gobierno le fue bien porque el presidente Luis Lacalle Pou puso de manifiesto virtudes de relieve. Adoptó medidas difíciles tomando nota de circunstancias cambiantes, y asumió riesgos significativos en momentos de máxima incertidumbre. Con el diario del lunes sabemos que acertó en lo esencial (apostar a la libertad responsable y a controlar la pandemia manteniendo abierta la economía) y que reconoció errores cuando fueron evidentes (en designaciones o decisiones). La opinión pública tiene claro que el presidente está muy presente, y que cumple con su promesa de «hacerse cargo».

2. Asesoramiento científico

Uno de los méritos más evidentes del nuevo gobierno es el de haber conformado un equipo científico de primer nivel para recibir asesoramiento de alta calidad en relación con el combate de la pandemia. Esta decisión era poco previsible, al menos para quien firma estas líneas. En primer lugar, porque la democracia uruguaya tiene muchas virtudes, pero no se ha caracterizado a lo largo de su historia por ser especialmente hospitalaria respecto al saber de los expertos.

Por el contrario, suele prevalecer la sospecha, el recelo mutuo, entre políticos y científicos. En segundo lugar, porque el Partido Nacional, aun siendo un partido catch-all, ha tenido a lo largo de su larga historia problemas para construir bases potentes de apoyo en el mundo académico (siempre hubo intelectuales y técnicos afines a los blancos, pero nunca fueron mayoría). El gobierno, liderado por un presidente del Partido Nacional y de genoma herrerista, logró conformar un Grupo Asesor Científico Honorario, y construir un vínculo de cooperación y confianza que contribuyó notoriamente a la adopción de buenas decisiones políticas en relación con la pandemia.

3. Fidelidad al programa

La magia de la democracia solamente funciona cuando los representantes honran el contrato que asumieron con los votantes en el momento de la elección. Dicho en otros términos: cuando el gobierno se esfuerza al máximo por cumplir con sus promesas electorales. El elenco liderado por Lacalle Pou ha dejado claro durante todo el año pasado que está dispuesto a cumplir sus promesas. Prometieron un cambio en la política de seguridad ciudadana (un viraje hacia la mano dura, para vivir sin miedo).

Lo han venido haciendo: desde el primer día hay un cambio en el tono del discurso del Ministerio del Interior, y especialmente en la Ley de Urgente Consideración, un conjunto de ajustes normativos orientados en esa dirección. Prometieron cambios en la política económica para mejorar la rentabilidad empresarial y para, de este modo, reactivar la economía. También lo vienen haciendo. Prometieron llevar adelante cambios estructurales en la educación y la seguridad social. Durante el 2020 ya se pusieron algunos cimientos. Prometieron bajar el déficit fiscal. No han cumplido. Por el contrario, el déficit fiscal aumentó sensiblemente. Pero esto me lleva a la clave siguiente.

4. Pragmatismo

Un gobierno responsable cumple sus promesas. Pero un gobierno serio ajusta sus políticas en función de las circunstancias. El buen gobernante debe estar atento, también, a estas dos perillas. Durante el 2020 el gobierno hizo un esfuerzo visible por cumplir con el programa ofrecido a la ciudadanía durante el balotaje, firmado por los cinco partidos que respaldaron la candidatura de Luis Lacalle Pou. Pero es notorio que el Poder Ejecutivo, en cuanto tomó nota de la gravedad del impacto recesivo de la pandemia covid 19, renunció (al menos temporalmente) a la promesa de disminuir el déficit fiscal, una de las más sonoras de su campaña electoral. El gobierno gastó mucho menos de lo que la oposición legítimamente le reclama. Pero mucho más de lo que el propio Lacalle Pou prometió en su momento, y hubiera sin dudas preferido.

5. Comunicación

La quinta clave del éxito del gobierno es su política de comunicación. Ningún gobierno sostiene niveles importantes de apoyo solamente con buenas estrategias de comunicación. Pero los buenos gobiernos, si quieren capitalizar méritos genuinos, deben tener estrategias profesionales de comunicación. El gobierno comunicó muy bien su política referida a la pandemia, especialmente durante los primeros dos meses. El papel del secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, durante ese lapso fue especialmente importante. Pero el gobierno no solamente ha hecho un esfuerzo significativo por explicar su política de salud. El esfuerzo comunicacional es más amplio, aunque seguramente más exitoso en algunas áreas que en otras, dependiendo también de las características personales de los diferentes gobernantes. En cualquier caso: el presidente y sus principales colaboradores, en Presidencia, gabinete y Parlamento, dedican tiempo y energía a argumentar sus decisiones.

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Perspectivas

Durante su primer año de gobierno a la coalición le fue bien. Encontró un buen jefe, gobernó la pandemia apoyándose en expertos, combinó el respeto a las promesas electorales con dosis razonables de pragmatismo, y comunicó sistemáticamente los fundamentos de decisiones y políticas públicas. Por supuesto, el gobierno también ha tenido problemas y adoptado decisiones muy discutibles. En medio de la tormenta causada por la pandemia, Ernesto Talvi, excandidato a la presidencia por el Partido Colorado, dejó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores y abandonó la actividad política.

Además, la coalición enfrentó críticas muy severas cuando otro excandidato a la presidencia, Guido Manini Ríos, líder de Cabildo Abierto, pese a haber prometido lo contrario una y otra vez durante la campaña electoral, optó por ampararse en los fueros parlamentarios en un caso judicial muy sonado. La atención a la emergencia social prestada por el MIDES no tuvo la centralidad que pudo tener. Tampoco faltaron los problemas a la hora de cubrir cargos (es evidente que, en muchas áreas, a Uruguay le falta masa crítica). La Ley de Urgente Consideración fue mucho más extensa de lo que la cátedra aconsejaría. Como sea, el gobierno va bien. Le espera, desde luego, otro año muy difícil.

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Adolfo Garcé

Adolfo Garcé

Doctor en Ciencia Política. Docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República, Uruguay

La estrategia diplomática china en Latinoamérica

La apuesta diplomática de China no es menor. Se trata de una estrategia global en la que América Latina ocupa un papel importante. ¿De qué se trata este despliegue del gigante asiático y qué impacto tiene en la región?

Por: Redacción 25 Feb, 2021
Lectura: 2 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

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La apuesta diplomática de China no es menor. Se trata de una estrategia global en la que América Latina ocupa un papel importante. ¿De qué se trata este despliegue del gigante asiático y qué impacto tiene en la región?

En qué consiste esta estrategia diplomática del gigante asiático. Por qué se despliega de manera especial en América Latina. Qué hace posible su carácter transversal a lo ancho de la escala ideológica. Qué están haciendo otros actores como EE.UU. y la Unión Europea para contrarrestarla, y qué peligros y oportunidades encierra para la región son preguntas que hoy ponemos Bajo la Lupa. 

Invitados: 

María Soledad Pérez Tello, ex congresista de Perú y ex ministra de Justicia y Derechos Humanos, Secretaria General del Partido Popular Cristiano. 

Juan  Pablo Cardenal, periodista e investigador asociado al Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL)

Sebastian Grundberger, representante del Programa Regional “KAS Partidos”

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.    

Conducción y realización: Franco Delle Donne  y Rombo Podcasts.

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Sobre movilidad y desarrollo en Argentina

Concebir el transporte como política de Estado debe ser una tarea primordial para comenzar a trazar un sendero de desarrollo sostenido en un país que no tolera más improvisaciones o parches de ningún tipo. Los desafíos están a la vista de todos.

Por: Alejo Dos Santos 25 Feb, 2021
Lectura: 5 min.
Fuente: Ministerio de Transporte de Argentina
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), compuesta por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 40 municipios circundantes, es la principal urbanización del país y el hogar del 38% de la población de toda la República Argentina. Posee una superficie de más de 13.000 kilómetros cuadrados y se ubica en el puesto 17 de las áreas urbanas más grandes del mundo, la tercera de América Latina después de San Pablo y Ciudad de México, en los puestos 7 y 9, respectivamente.

En condiciones habituales, la Capital por sí sola duplica la cantidad de personas que por ella transitan, producto de quienes llegan desde sus alrededores y el interior del país. Ya sea por trabajo, estudio u otras necesidades, este hecho es característico de muchas urbanizaciones a nivel global y representa grandes desafíos para la infraestructura existente.

Teniendo en cuenta los costos de combustibles y el tiempo invertido para cubrir diferentes trayectos, entre otros aspectos, el transporte automotor, ya sea con vehículos particulares o micros de larga distancia, ha perdido relevancia frente a soluciones más eficientes, seguras y sustentables. En el caso de la movilidad urbana, la tendencia actual consiste en sustituir el uso del automóvil por el transporte público, bicicleta o la caminata. Esto representa un considerable ahorro en mantenimiento y adaptación, emisiones de CO2, contaminación sonora y visual y posibilita también un mejor aprovechamiento de los espacios.

En Argentina se han implementado varias soluciones ya utilizadas en el mundo, como las ciclovías y bicicletas de uso comunitario, corredores con carriles exclusivos para buses y la peatonalización de áreas altamente concurridas, así como una renovación parcial del material rodante en subte (metro) y trenes de cercanías.

Sin embargo, es una tarea pendiente pensar en un sistema integrado de gestión del transporte que permita la intermodalidad, más allá de jurisdicciones y competencias. En el caso del AMBA, la segregación existente entre el subte y las líneas metropolitanas como sistemas totalmente ajenos uno del otro, da cuenta de una dinámica que prioriza las discusiones políticas sobre las necesidades ciudadanas.

Las ciudades representan hoy el 55 % de la población mundial y se espera que esta cifra se eleve al 68 % para el año 2050, de acuerdo con las estimaciones de Naciones Unidas. De confirmarse estos pronósticos, la producción automotriz sería uno de los principales afectados. Las principales compañías han atravesado en la última década un importante proceso de transformación para adaptarse a los hábitos de consumo de las nuevas generaciones. Se han visto ya numerosos ejemplos de fusiones, desarrollos conjuntos para el aprovechamiento de nuevas tecnologías y una paulatina transición hacia el sector servicios, con la introducción de sistemas de carsharing (alquiler temporario) para adecuarse además a las crecientes regulaciones mundiales y la inevitable migración hacia otras fuentes energéticas. Todo parecería indicar que en las próximas décadas podríamos presenciar el final de la industria tal como la conocemos.

No obstante, es preciso ir hacia un crecimiento equilibrado de las diferentes urbanizaciones. Argentina presenta el desafío de lograr una mejor distribución poblacional a lo largo del país. El crecimiento descontrolado del conurbano bonaerense da cuenta de una falta de planificación por décadas que amerita urgentemente un trabajo coordinado de los diferentes niveles de gobierno y actores de la sociedad.

Aeropuerto de El Palomar | Fuente: Ministerio de Transporte de la Nación, Argentina

La movilidad es clave para lograr un desarrollo integrado. Por ello, la renovación y puesta en valor de diferentes aeropuertos a lo largo y ancho del país fue un paso en esta dirección, que permitió a miles de personas trasladarse de forma rápida y económica. El caso de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires constituye un claro ejemplo de cómo es posible generar grandes cambios sin inversiones millonarias.

Sobre un antiguo predio militar, la apertura de este aeropuerto permitió algo único en la Argentina: la conexión directa con un tren urbano, en la estación homónima de la línea San Martín. Esto es algo de lo que ni siquiera la terminal más importante del país, Ezeiza, goza en la actualidad. Su cese de actividades es un lamentable retroceso en la integración del territorio nacional.

Por supuesto, el tránsito aéreo no debería ser el único medio disponible para este fin. El ferrocarril, tanto de pasajeros y de carga, es una de las grandes deudas en un país que supo contar con la red más extensa de la región. Este permitiría el acceso a distintos pueblos del interior que hoy se encuentran aislados.

La infraestructura hoy es el motor del desarrollo hacia las oportunidades de mañana. Se ha demostrado que mucho se puede hacer con poco.

De haber iniciativa, llegaremos a destino y sin pasar por Migraciones.

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Alejo Dos Santos

Alejo Dos Santos

Licenciado en Gerenciamiento Económico Intercultural/B.A. Kulturwirtschaft (Universidad del Salvador, Argentina - Universität Passau, Alemania)

Ramonet, Maduro y la posverdad

La discusión sobre la veracidad de la información es fundamental para el funcionamiento de la democracia. ¿Qué rol juega en esto la honestidad intelectual de los periodistas?

Lectura: 9 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los vínculos de una intelectualidad complaciente con el poder son de larga data en América Latina. Como ciudadanos urge la demanda activa, si no de cierta honestidad intelectual por parte de personajes como Ramonet, sí al menos de la verificación periodística de datos al momento de publicar información que tiene un impacto feroz en la vida de millones de personas. Hacemos un llamado a medios como La Jornada y Página 12 a respetar las pautas de profesionalismo periodístico que son, precisamente, las que fortalecen la democracia.

En tiempos en que la labor periodística parece acorralada por una política de posverdad, es relevante insistir en la necesidad de desmontar las fake news. Es lo que proponemos al revisar las afirmaciones publicadas en una reciente entrevista realizada por el periodista español Ignacio Ramonet al jefe del gobierno venezolano Nicolás Maduro. La entrevista, publicada en La Jornada de México y Página 12 de Argentina, difunde información falsa como propaganda de un régimen cívico-militar implicado en crímenes de lesa humanidad. Ramonet se limita a formular postulados del discurso oficial, que son expandidos por el entrevistado.

A continuación, destacamos las principales aseveraciones del entrevistador, junto con la verificación de los hechos:

Covid-19: «Las cifras que presenta Venezuela son muy alentadoras, muy positivas, se sitúan entre las mejores del mundo». FALSO. Las cifras y proyecciones reales sobre los efectos de la pandemia están lejos de los números de la propaganda oficial, de acuerdo a instancias internacionales y la academia venezolana. La Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales publicó un informe en mayo donde concluía que las cifras oficiales de la covid-19 no son confiables por la falta de pruebas PCR en el país, la escasez de insumos sanitarios y medicamentos, y la frecuente estigmatización de los que padecen el virus, quienes prefieren no reportar los síntomas y permanecer en casa hasta sanarse o morir. En septiembre, la Academia estimaba que habrían más de 7.000 casos diarios, es decir, siete veces más que la cifra oficial.

Según informes de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, la infraestructura de la salud pública está en ruinas por falta de inversión y mantenimiento desde hace años. Más del 70 % del sistema hospitalario carece de electricidad y agua corriente continua, y buena parte del sector profesional de la salud ha tenido que emigrar. Para peor, la covid-19 compite con las cifras de malaria, sarampión y tuberculosis que han resurgido en los últimos años por falta de vacunas y medicamentos. El ejemplo más reciente es el preso político de la etnia pemón Salvador Franco, quien murió de tuberculosis y desnutrición el pasado 3 de enero por no recibir asistencia médica (y alimenticia) en un centro penitenciario.

Hay que tener en cuenta que el régimen venezolano ejerce la hegemonía mediática a través de un complejo aparato de propaganda que controla directa o indirectamente todas las televisoras del país y más del 90 % de emisoras de radio. Los medios impresos independientes son casi inexistentes. Sumado a esto, en el 2016 se dejaron de publicar los informes estadísticos y epidemiológicos oficiales. Las noticias sobre la pandemia han sido fuertemente centralizadas y censuradas. Los médicos son amedrentados para no reportar la epidemia como causa de defunción y los informes de la citada Academia han suscitado constantes amenazas del gobierno. La hegemonía comunicacional le permite al régimen, además, reforzar su retórica belicista al tiempo que estigmatiza a los contagiados. Maduro llegó a declarar que la Covid-19 es un resultado de laboratorio de los «núcleos del poder imperial», y el secretario de gobierno del estado Zulia declaró que los venezolanos retornados al país son «armas biológicas» enviadas por Colombia para contaminar al país.

Elecciones y oposición: «Las elecciones legislativas del 6 de diciembre pasado le dieron una nueva y contundente victoria al chavismo». FALSO. En la «contundente victoria» a la que alude Ramonet, sólo acudió a votar un 30 % de la población, según cifras oficiales. Se trata del nivel más bajo de participación de la historia venezolana en unas elecciones parlamentarias. De acuerdo con el Observatorio Electoral Venezolano se violaron los procesos de designación de los rectores del Consejo Nacional Electoral, se despojó a partidos opositores de sus siglas, se intervinieron sus directivas para designar otras afines al régimen, se inhabilitó a dirigentes parlamentarios de la oposición y se despojó a los indígenas de su derecho al sufragio directo y secreto. Todo esto ha venido acompañado por una sistemática represión en la que la mayoría de los principales dirigentes de la oposición están detenidos, inhabilitados o en exilio. Fue precisamente esta falta de condiciones democráticas lo que suscitó la decisión de la oposición de no participar en la elección. En su respuesta, Maduro no sólo miente con relación a unas elecciones desprovistas de toda legitimidad, sino que lo hace también al culpabilizar a la oposición por la falta de diálogo. De hecho, en la última mesa de negociación, en Barbados (2019), se logró una serie de acuerdos políticos, pero cuando arribaron al tema de las elecciones, el gobierno pateó la mesa con la excusa de que así protestaba contra las sanciones estadounidenses.

Economía: «La economía por su parte, en circunstancias muy difíciles, conoce un espectacular repunte. Con un aumento inaudito de la producción agropecuaria y de las actividades comerciales». FALSO. El PIB de Venezuela es sólo el 25 % de lo que fue hace cuatro años, cuando ya la economía estaba en crisis y, actualmente, es similar al de las primeras décadas del siglo XX. Como resultado de esta contracción, Venezuela es, junto con Haití y Honduras, uno de los países más pobres de América Latina de acuerdo a las últimas cifras presentadas por Encovi. En 2019 esta encuesta estimó que 96 % de los hogares eran pobres. El régimen de Maduro no sólo produjo miseria, sino que convirtió a Venezuela en uno de los países más desiguales de la región. Esta desigualdad se expresa entre los que tienen acceso a dólares y los que no. El salario mínimo mensual en Venezuela no alcanza el dólar mientras una caja de aspirinas ronda los 6 dólares.

La mayoría de los economistas coinciden en afirmar que la dolarización venezolana de la que se ufana Maduro ha venido ocurriendo como un fenómeno espontáneo producto de la hiperinflación —la peor en la historia latinoamericana— que ha pulverizado la capacidad adquisitiva de la población, cuyos salarios no están dolarizados. La dolarización espontánea sólo beneficia a la cúpula de familiares, militares y empresarios vinculados al régimen. Es visible a través de los llamados bodegones: unas tiendas ubicadas en zonas residenciales de clase alta a donde acuden militares y civiles del entorno del gobierno para comprar todo tipo de exquisiteces en dólares. A esto es, en realidad, a lo que hace referencia Maduro cuando habla del auge comercial. Huelga decir que se trata de mercancías importadas, porque el aparato productivo nacional está en ruinas.

En esas precarias condiciones resulta difícil creer, como afirma Maduro, que Venezuela se dirige hacia una economía digitalizada. El servicio de internet es uno de los peores de la región y la intervención del régimen sobre las redes sociales es cada vez mayor. Igualmente, la vivienda y la educación pública han ido colapsando tal como documentan diversas instancias internaciones y ONG nacionales como la Oficina del Alto Comisionado y Provea. Hay que recordar que esta catástrofe económica, identificada desde el 2016 por la ONU como una «crisis humanitaria compleja», precede a las sanciones impuestas por la administración de Trump. Argumentar lo contrario, como sostiene Maduro y repiten intelectuales como Ramonet, es parte del libreto de teorías conspirativas que busca exculpar a un régimen que ha tenido el control de la renta petrolera y de todas las actividades económicas del país. Cínicas son las afirmaciones oficiales sobre la imposibilidad de vender petróleo a causa de las sanciones, cuando lo cierto es que de los 3,5 millones de barriles diarios que se producían cuando Hugo Chávez llegó al poder, hoy no se alcanzan a producir más de 400.000 barriles. Ha sido un deterioro largo y sostenido, al final del cual el chavismo acabó con la industria petrolera.

Los vínculos de una intelectualidad complaciente con el poder son de larga data en América Latina. Como ciudadanos urge la demanda activa, si no de cierta honestidad intelectual por parte de personajes como Ramonet, sí al menos de la verificación periodística de datos al momento de publicar información que tiene un impacto feroz en la vida de millones de personas. El pasado 6 de enero constatamos en Washington cómo la combinación de posverdad e ideologización ciega tiene efectos letales para la democracia. Hacemos un llamado a medios como La Jornada y Página 12 a respetar las pautas de profesionalismo periodístico que son, precisamente, las que fortalecen la democracia. Se lo debemos a las víctimas venezolanas; se lo debemos a los pobres, presos políticos, exiliados, inmigrantes, asesinados, torturados e indígenas que no tuvieron ni tienen el privilegio de gozar de una prensa libre.

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Publicado en el sitio web de CADAL, el 18 de enero de 2021.

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Magdalena López y Margarita López Maya

Magdalena López y Margarita López Maya

Magdalena López. PhD (University of Pittsburgh), investigadora del Kellogg Institute for International Studies (Universidad of Notre Dame, Estados Unidos) y del Centro de Estudos Internacionales del Instituto Universitário de Lisboa (ISCTE-IUL, Portugal). Se especializa en cultura y literatura en el Caribe hispano. ::: Margarita López Maya. Licenciada en Historia y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Profesora titular (jubilada) del Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES) de la UCV. Fue directora de la Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y presidenta de la Sección de Estudios Venezolanistas del Latin American Studies Association. Actualmente es miembro del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.

Uruguay toma la iniciativa en el Mercosur

En la reunión del presidente Luis Lacalle Pou con su par paraguayo Mario Abdo Benítez, el pasado 18 de febrero, volvió a estar sobre la mesa la actualidad y futuro del Mercosur. ¿Se encamina el bloque hacia una flexibilización?

Por: Angelo Bardini 23 Feb, 2021
Lectura: 5 min.
Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay | Fuente: Presidencia Uruguay
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La política exterior de Luis Lacalle Pou, que en pocos días va a cumplir su primer año de gobierno, es quizás una de las áreas con mayor potencial de crecimiento de su mandato. En la complejidad que suscita un gobierno de coalición, el Ministerio de Relaciones Exteriores fue encomendado al Partido Colorado, y este designó como canciller a Ernesto Talvi, su candidato más votado y candidato a presidente.

Tras apenas 4 meses en el cargo, Talvi renunció el 1 de julio de 2020. Su traumática salida supuso para el Partido Colorado resignar el Ministerio de Relaciones Exteriores, ya que su reemplazante, Francisco Bustillo, es una persona que responde directamente al presidente Lacalle Pou. Esto representó un punto de inflexión en la política exterior del país, derivando en un involucramiento creciente del presidente de la República en temas de política exterior, que puede verse reflejado en la serie de reuniones bilaterales que el mandatario mantuvo con sus pares regionales en este último tiempo.

Con la visita del presidente de Paraguay a Punta del Este el pasado jueves 18 de febrero, Lacalle Pou logró reuniones bilaterales con todos los presidentes del Mercosur. El primer encuentro fue en Anchorena, el jueves de 19 de noviembre, cuando recibió al presidente argentino Alberto Fernández. Luego, el pasado 2 de febrero, en el primer viaje oficial como presidente, Lacalle Pou viajó junto a Bustillo a Brasilia. Allí se reunieron con sus pares brasileros, el presidente Jair Bolsonaro y el canciller Ernesto Araújo. Al finalizar este encuentro el presidente uruguayo fue preciso en cuanto al futuro del bloque, destacó la importancia de rever y revisar el Mercosur y manifestó que el próximo paso a tomar es pensar un mecanismo para la flexibilización. Sin embargo, sus declaraciones una vez culminada la última reunión con su par paraguayo, fueron más mesuradas. Esto probablemente se explique por una posición no tan clara de Paraguay sobre la flexibilización.

Para comprender la complejidad que supone una reforma y flexibilización del bloque es necesario tener presente las asimetrías entre los países que lo integran, así como los objetivos y el escenario en el que fue creado. La conmemoración de los 30 años del bloque parecen ser una buena oportunidad para repensar el acuerdo de integración regional. Los tiempos han cambiado y parece evidente que el Mercosur no ha avanzado y necesariamente debe adaptarse a una nueva coyuntura que le permita ser competitivo y contemplar las asimetrías entre sus miembros.

La flexibilización del Mercosur ha sido un tema recurrente en este último tiempo. Pero, ¿qué se entiende por flexibilización? La resolución 32/00 del 28 de junio del 2000, aprobada en el marco del «relanzamiento del Mercosur», establece el compromiso de los países miembros en negociar de forma conjunta acuerdos comerciales con terceros. Esto restringe a los miembros la posibilidad de negociar acuerdos preferenciales que no hayan sido negociados por el bloque, y acota de este modo posibles acuerdos bilaterales o multilaterales de los países miembros.

El acuerdo con la Unión Europea quizás sea el impulso necesario para lograr que los países miembros del Mercosur se comprometan a repensar y reestructurar el bloque. La gran pregunta es: ¿qué sucederá si finalmente no prosperan las negociaciones? El pasado jueves 18 de febrero, Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Comercio, en una conferencia de prensa en la que expuso sobre las estrategias comerciales de la Unión Europea, manifestó que la intención del bloque es continuar trabajando para ratificar el acuerdo, pero resaltó que es necesario un mayor compromiso de los países miembros del Mercosur en temas de medio ambiente y desforestación.

Lacalle Pou en varias oportunidades se ha manifestado sobre la importancia de desideologizar la política exterior del país y ha tomado la iniciativa en el bloque concretando reuniones bilaterales con todos los presidentes. El interés e iniciativa del presidente uruguayo en reformar y flexibilizar el Mercosur reside en lograr que este no sea un obstáculo para el país a la hora de negociar acuerdos comerciales con terceros.

Considerando el hecho de que la política exterior de Lacalle Pou es quizás una de las áreas de mayor potencial de crecimiento, ¿es la diplomacia presidencialista el camino para avanzar hacia una reforma en el bloque? Por otro lado, y teniendo en cuenta el rol que ha desempeñado históricamente Uruguay, las asimetrías de los miembros y los distintos intentos por reformar el bloque, ¿es Uruguay el país que debiese impulsar esta iniciativa? Sopesando estos dos postulados, ¿logrará el presidente Luis Lacalle Pou su objetivo de avanzar hacia una necesaria reforma y flexibilización del Mercosur?.

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Angelo Bardini

Angelo Bardini

Licenciado en Estudios Internacionales. Aspirante a Maestría en Relaciones Internacionales. Marketing Digital. Director de comunicación de CESCOS.

¿Cómo nos manipulan las teorías conspirativas?

El hombre no llegó a la Luna, la Tierra es plana y Elvis está vivo. Las teorías conspirativas siempre han estado ahí pero, con la pandemia del coronavirus, se han hecho más presentes. Qué hacer para combatir esas actividades es la pregunta que se debate actualmente.

Por: Franco Delle Donne 22 Feb, 2021
Lectura: 9 min.
Imagen: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Las teorías conspirativas han dejado de ser el entretenimiento de personas con una idea difusa del conocimiento científico y se han convertido en un peligro para la salud pública y la convivencia. Tanto que la Comisión Europea ha creado una sección en su web institucional para combatirlas.

«Sólo puedo intuir lo mal que se deben sentir aquellos que sufrieron la pérdida de un ser querido a causa del coronavirus o de los que luchan contra las secuelas de una enfermedad, cuando ven que el virus es negado por algunos incorregibles. Las teorías de conspiración no sólo son falsas y peligrosas, sino que son cínicas y crueles hacia estas personas». Este fragmento del discurso de la canciller Angela Merkel, en su mensaje de fin de año, pone en relieve el perjuicio que causan las narrativas conspiracionistas a nuestras sociedades. Especialmente en tiempos como los que vivimos.

El caso es que el nivel de propagación de estas teorías nunca fue tan elevado. Obviamente, por la oportunidad que ofrecen las redes sociales. Y no parece que estemos ganando la batalla contra ellas. «Las razones están muy bien recogidas en el libro Fascismo Mainstream de Carles Senso, que discute el rol tan importante de los algoritmos que usan las redes sociales como YouTube o el momento histórico de crisis institucional que vivimos. Con la esfera política, mediática y científica en descrédito. Si a estos factores sumamos la angustia que está causando la pandemia, nos encontramos con la fórmula perfecta para propagar este tipo de teorías con mucha más efectividad de lo que hemos visto con anterioridad», explica Arsenio Cuenca, trainee en la unidad de Cibercriminalidad de la Gendarmería francesa, donde estudia la extrema derecha y los discursos de odio en Internet.

¿Qué son las teorías conspirativas?

En el libro The Psichology of Conspiracy Theories del profesor holandés Jan-Willem van Prooijen, de la Vrije Universitaet Amsterdam, se mencionan cinco ingredientes que debe cumplir una teoría para ser calificada de conspirativa:

  • El patrón. Una teoría conspirativa asume que los hechos que causan la sospecha no se han producido por coincidencia.
  • La intervención. Asume, también, que el evento sospechoso ha sido causado por fuerzas inteligentes. Es decir, denota la existencia de un plan detallado y sofisticado desarrollado con toda la intención.
  • El grupo. Siempre se encuentra involucrada una coalición o grupo de múltiples actores.
  • La hostilidad. Según la narrativa conspiracionista, los autores del evento sospechoso siempre persiguen objetivos malvados y egoístas, en contra del interés público.
  • El secreto. En la ideología conspirativa se presupone la existencia de coaliciones que operan en secreto. Es decir, la conspiración no ha sido expuesta públicamente y sigue operando de manera secreta e incierta.

Van Prooijen defiende que las teorías conspirativas no están hoy más presentes o más fuertes que antes. Al contrario, siempre existieron. Pero la diferencia es que hoy tienen mucha más velocidad de diseminación. Según Arsenio Cuenca, «estas teorías funcionan porque simplifican el mundo en el que vivimos. Cuando algunas personas se preguntan por las causas de su malestar, que son muchas y complejas de entender, las conspiraciones ponen en el punto de mira un blanco que culpar». No obstante, lo más interesante no es tanto la reproducción de viejas teorías, sino que, pese a ser las mismas, hoy parecen más difíciles de rebatir. Cuenca considera que esa dificultad reside en que «se escriben de forma colaborativa, como una investigación policial, que se asienta en un sin fin de hechos a modo de prueba. Los hechos que exponen no resisten contrastación empírica. Pero en su conjunto dan un aire de coherencia y de irrefutabilidad que llevan a ciertas personas a creerlos».

En The Psychology of Conspiracy Theories también se explica que «una teoría conspirativa es una reacción natural a situaciones sociales que generan sensaciones de miedo y/o incertidumbre». Por ejemplo, en una crisis como el atentado de las torres gemelas o la pandemia del coronavirus. Esto se conoce como efecto vigilante. Cuando hay incertidumbre o miedo, se tiende a prestar más atención a las cosas, entonces se ven más detalles e intentamos darle un sentido, una coherencia a todos esos detalles juntos. Como si estuviesen relacionados de alguna manera. Ahí nace la conexión de hechos posiblemente inconexos. Es decir, internamente el relato tiene sentido. Pero el problema es que la coherencia interna no le da estatus de verdad. Es algo similar a lo que sucede con la paranoia.

También entra en juego lo que van Prooijen llama sesgo de la proporcionalidad. Este es un sesgo definido por la creencia de que una gran consecuencia ha tenido una gran causa; por lo tanto, y siguiendo esa lógica, una gran crisis puede ser producto de una gran conspiración y no de algo menos elaborado.

La difusión del conspiracionismo

Para ser eficaces, las teorías conspirativas deben ganar notoriedad. En la difusión de esta ideología conspirativa contribuye también el hecho de que haya gobernantes y partidos políticos que las incorporan a sus mensajes, amplificándolas y otorgándoles legitimidad entre los ciudadanos sobre los que tienen influencia. El expresidente estadounidense Donald Trump ha fomentado, por ejemplo, la creencia de la existencia de un Deep State, una suerte de organización paralela que controla la política en su país.

Este tipo de declaraciones tienen consecuencias. Y lo que sucedió el pasado 6 de enero con el asalto al Capitolio es un ejemplo de ello. No se trata solo de mentir para conseguir apoyos, para descalificar al adversario político. Se trata de una amenaza a la democracia. Arsenio Cuenca señala que «la extrema derecha recurre a estas teorías porque encajan muy bien con su propia narrativa». Las ideas antiestablishment se basan muchas veces en la ideología conspiracionista. Cuenca explica que «el caso de Trump es paradigmático, ya que no solo recurría a conspiraciones sobre la vacuna o el 11-S en su primera campaña presidencial, sino que además simpatizó con el movimiento Qanon una vez llegó a la Casa Blanca.

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La pandemia y el rol de la ideología conspiracionista

Esta utilización de las teorías conspirativas ha aumentado mucho más en tiempos de pandemia. «En países como España y Alemania, la oposición de ultraderecha ha utilizado narrativas conspiracionistas para calificar a sus gobiernos de dictaduras orwellianas o totalitarias. En Estados Unidos ha pasado lo mismo en estados con gobernadores demócratas como California o Michigan, donde una milicia de extrema derecha incluso intentó secuestrar a su gobernadora», relata Cuenca y da cuenta con ello de los peligros para la democracia y la paz social que representan estas teorías.

En el Centro de Políticas Públicas Annenberg de la Universidad de Pennsylvania se ha investigado el impacto de teorías en la propagación de la covid-19 en los Estados Unidos. El estudio concluye que «la creencia en teorías de la conspiración relacionadas con la covid-19 predice resistencia tanto a los comportamientos preventivos como a una futura vacunación para el virus». Es decir, cuanto más se cree en esas teorías, menos respeto se tiene por las medidas de las autoridades.

Según esta investigación, el 28,3 % creen que el virus fue creado por el Gobierno chino, casi uno de cada cuatro piensan que se había exagerado el peligro de la covid-19 para dañar al presidente Donald Trump, y casi el 15 % están convencidos de que el coronavirus fue creado por la industria farmacéutica para incrementar las ventas de medicamentos y vacunas. Se trata de los efectos de la desinformación.

La desinformación y su ¿combate?

Existen iniciativas que se dedican a controlar la desinformación mediante técnicas de verificación de hechos, el fact-checking, también conocido como periodismo de datos. Durante la pandemia han tenido mucho trabajo, ya que tuvieron que desmentir enormes cantidades de información. Mentiras o exageraciones que iban desde criticar la seguridad de las vacunas hasta la creencia de que el virus fue diseñado en un laboratorio.

Qué hacer para combatir esas actividades es la pregunta que se debate actualmente. Arsenio Cuenca comenta que «la suspensión de cuentas en Facebook y Twitter, o algunos videos de Youtube que propagan teorías de la conspiración, ayuda a que estas no lleguen a usuarios que no son necesariamente de ideología reaccionaria». Sin embargo, también agrega que hay otros lugares donde pueden seguir difundiendo estos contenidos conspirativos como canales de mensajería instantánea o foros. Incluso la cancelación de cuentas también puede contribuir a la victimización de muchos de estos grupos, que así ganan notoriedad y en algunos casos hasta legitimidad.

Las instituciones públicas y los medios de comunicación juegan un rol principal en esta lucha. Y los ciudadanos también. Existen algunas recomendaciones básicas para evitar propagar esta desinformación.

En primer lugar, hay que saber que cuando un familiar comparte una información falsa, no lo hace con mala intención. Es importante saber cómo demostrarle que está equivocado, pero sin ridiculizarlo ni ser condescendientes. De lo contrario, podría rechazar nuestra explicación.

También es importante entender que detrás de esa difusión se esconden miedos e inseguridades. Eso nos permite empatizar y establecer un mejor diálogo. Siempre es bueno hablar en positivo y se deben emplear argumentos sencillos pero sólidos. Es decir, no se trata de dar mucha información y datos, si no de dar los adecuados. Todo ello empleando fuentes que el receptor pueda considerar fiables.

Bibliografía

Van Prooijen, J. (2018). The Psychology of Conspiracy Theories. Nueva York: Routledge.

Senso, C. (2020). Fascismo Mainstream. Independiente.

Annenberg Public Policy Center. (2020). Belief in Conspiracy Theories is a Barrier to Controlling Spread of Covid-19.

Franco Delle Donne

Franco Delle Donne

Doctor en Comunicación Política por la Freie Universität Berlin. Especialista en política alemana. Creador de «eleccionesenalemania.com», único blog de análisis político en español sobre Alemania. Conductor del pódcast «Bajo la Lupa».

Las lecciones de Menem

Carlos Menem fue presidente de la Nación Argentina entre 1989 y 1999. Su reciente muerte reaviva la discusión sobre su legado.

Por: Carlos Fara 19 Feb, 2021
Lectura: 7 min.
Carlos Menem | Foto: @carlosmenemlr
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Se lo llevó el carnaval es un tema de Horacio Guarany perfectamente aplicable al fallecimiento de Carlos Menem: se fue en pleno carnaval pandémico. Él, entusiasta difusor de la chaya riojana, siempre fue un polémico que jamás pasó desapercibido. Desde su carisma indiscutible hasta sus frases desopilantes, se convirtió en un parámetro para la sociedad y para la política.

Como siempre, no es motivo de esta columna hacer juicios de valor —que le corresponde a cada uno— ni hacer grandes balances sobre su gestión. Pero Menem deja varias lecciones para la política, no solo importantes en tiempos de crisis, sino también sobre la idiosincrasia argentina.

1. El votante pragmático. Decía Deng Xiao Ping: «no importa si el gato es blanco o negro, con tal de que cace ratones», refiriéndose al giro procapitalista de China a fines de los setenta. La reflexión de Menem sería: mientras el país crezca, haya trabajo y la gente consuma, poco va a importar si son reformas promercado o intervencionistas. La historia le da la razón. Para una porción importante del electorado, no importa tanto lo ideológico, sino que funcione. Porque si no funciona…

2. La síntesis cultural. El menemismo, como fenómeno electoral, logró algo que parecía imposible: que votaran juntos el sector popular con el medio alto y alto, el peronismo con los liberales, cumbia en las fiestas de alta sociedad, pizza con champagne. El fenómeno político se afincó como fruto de un proceso de adhesión cultural. Pero claro, eso no duro mucho tiempo.

3. La rara incidencia de lo económico. Se ha vuelto lugar un común decir que Menem ganó su reelección gracias al voto cuota, el 1 a 1, etc. Sin duda que él era la garantía de la convertibilidad (cuyos costos no fueron solo económicos) y eso era una amenaza sustantiva para parte de la sociedad endeudada en dólares o los que simplemente podían acceder a más bienes sin mucha capacidad de ahorro, pero con previsibilidad inflacionaria. Sin embargo, se pasan por alto dos sucesos muy relevantes: a) En el momento de la elección de 1995 (el 14 de mayo) la Argentina estaba en un momento récord de desocupación, casi el 19 %. Es decir, ganó en una coyuntura negativa, el PBI bajó ese año casi 3 %; b) Dos años después (en 1997), el país crecía al 8 % y el peronismo perdió el comicio de medio término. Esto es importante recordarlo, para quienes creen a ciegas en la relación mecánica entre crecimiento y triunfo electoral de los oficialismos.

4. A cada ciclo le llega su agotamiento. La sociedad no es así o asá, sino que todo depende de la coyuntura histórica y del grado de vitalidad del ciclo. En 1995 Menem ganó con el mandato de mantener la estabilidad pero recuperar el empleo. En 1997 la sociedad ya se había cansado del menemismo: empezó a crujir la estructura social con desocupación alta, las sospechas de corrupción, los excesos institucionales. La pizza con champagne había tocado su techo y la mayoría social buscaba un cambio de aire, con más equilibrio en todos los aspectos. El carisma se había agotado y dos años después llegó el aburrido De la Rúa.

5. La contundencia de los hechos. Una de las peores cosas que le pueden pasar a alguien en política es temer demasiado a los costos, porque el liderazgo tarde o temprano se desdibuja. Podemos estar años discutiendo si estuvo bien o mal privatizado el servicio telefónico; lo que no vamos a discutir más es si los teléfonos funcionan. Este es un tema harto polémico, pero como esta no es una columna de ética sino de realpolitik, nos permitimos decir que lo peor es que las cosas sigan como están sin intentar ningún cambio.

6. Pelearse con el ciclo histórico y las circunstancias es imposible. Menem asumió el 8 de julio de 1989 y a los cuatro meses se cayó el Muro de Berlín. El mes que llegó a la presidencia hubo 197 % de inflación y el año terminó con 5000 %. Desapareció la Unión Soviética, China llevaba once años de giro procapitalista, Fukuyama predicaba el fin de la historia, etcétera, etcétera. Salirse del mapamundi siempre es una decisión costosa, con todo lo loable que pueda tener.

7. ¿Un país sin grieta? Pizza con champagne era Alsogaray + Montoneros, almirante Rojas + repatriación de los restos de Rosas, indultos por doquier. Menem cultivó que había llegado un nuevo tiempo, donde «lo pasado, borrado». Pero las grietas preexistentes afloran tarde o temprano, cuando las heridas no se sanan realmente. Hubo una sensación de que la gran grieta argentina —peronismo versus antiperonismo— se había resuelto. En la práctica eso es mucho más complejo y lleva mucho tiempo (y en un mundo que se agrieta progresivamente, mucho más).

8. Carisma mata aparato. Menem es uno de los primeros peronistas en comprender que los aparatos son relativos cuando existe enfrente un liderazgo arrollador. Desde su apoyo al acuerdo por el diferendo del canal de Beagle en adelante, entendió que la opinión pública era una cosa con la que había que sintonizar con cuidado. La mejor muestra fue su triunfo de 1988 frente a Antonio Cafiero. Pero hasta al más astuto en algún momento se le rompe el GPS.

9. La política contenedora. Si bien Menem también tuvo su faceta confrontativa y excluyente —sobre todo en su segundo mandato— su modelo de conducción era contenedor. Hay anécdotas de todo tipo y color respecto a grandes críticos a los que ayudó cuando atravesaban un problema personal, sin pedirles a cambio que se volvieran menemistas. Formado en la tradición cultural oriental, la lógica amigo-enemigo era relativa.

10. Ya pasaron veinte años. Esta también es una lección, porque Menem arrolló cuando no existía internet ni redes sociales. Es uno de los últimos productos políticos de la era cultural de la posguerra. Difícilmente volvamos a ver carismáticos como él que tenían la creatividad comunicacional a flor de labios. No necesitaba un consultor que lo inspirara para decir «estamos mal pero vamos bien», «ramal que para, ramal que cierra», o «cirugía sin anestesia».

Este listado de diez lecciones es solo el prólogo de todo lo que se podría comentar sobre el fenómeno Menem. Valga para iniciar una reflexión sobre el hombre político, disruptivo si lo hubo.

PD: La primera vez que estuve con él fue hacia 1985 en la Casa de La Rioja en Buenos Aires, con un pequeño grupo de recién egresados de ciencia política, conducidos por un exprofesor. A fines de ese año, poselección, participé de una reunión de tres en su apart del Hotel Bauen: él, mi jefe de ese momento y yo. La charla obviamente era entre ellos dos, por lo que yo (con 23 años) me quedé de pie escuchando. Él estaba sentado en una cama de una plaza, y antes de que mi jefe empezara a hablar, se corrió y me hizo seña de que me sentara a su lado. Él, que iba a ser presidente. Él, que iba a ser la persona que gobernara más tiempo consecutivo en toda la historia argentina.

Publicado en el portal 7 Miradas, el 17 de febrero de 2021.

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Carlos Fara

Carlos Fara

Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.

Minería en tierras indígenas en Latinoamérica

Este libro, nace de la necesidad imperiosa de discutir a fondo la minería en las tierras indígenas de Latinoamérica, teniendo en cuenta, la garantía de los derechos indígenas y el tan deseado desarrollo sostenible.

Por: Redacción 18 Feb, 2021
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Desarrollo y medio ambiente

Este libro, nace de la necesidad imperiosa de discutir a fondo la minería en las tierras indígenas de Latinoamérica, teniendo en cuenta, la garantía de los derechos indígenas y el tan deseado desarrollo sostenible.

Organizadores: Leonardo Nemer Caldeira Brant y Tiago de Mattos Silva

Autores: Ana Carolina Gusmão da Costa – Ana Luiza Garcia Campos – Jaime Tejada Gurmendi – Laurent Sermet – Luis Bustos – Luis Fernando Bastidas Reyes – Marcos Augusto Conca – Tiago de Mattos Silva

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Polarización: factor de riesgo en la pandemia

Estudios científicos han verificado que la polarización política representa un problema importante para la gestión de la crisis. ¿Por qué? […]

Por: Ángel Arellano 18 Feb, 2021
Lectura: 7 min.
Imagen: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Estudios científicos han verificado que la polarización política representa un problema importante para la gestión de la crisis. ¿Por qué? ¿Cómo opera la polarización y qué efectos está teniendo en las instituciones que afrontan este reto inédito?

Los efectos del covid-19 en el mundo y la carrera por las vacunas, geopolítica mediante, dejó fuera de la discusión dos preguntas que nos hacíamos al principio de la pandemia, durante el incierto marzo de 2020, consternados por lo que ocurría en Europa y el desembarco del virus en Latinoamérica: ¿son suficientes las medidas drásticas para tener buenos resultados en la gestión de esta crisis?, ¿o hace falta que las políticas duras estén acompañadas de un abordaje institucional responsable y coordinado?

En aquel momento la apuesta casi unánime de los Estados en la región fue cerrar todo, cuarentena obligatoria, toque de queda. Los más autoritarios aprovecharon para actuar con mano dura, y la concentración de poder en el Ejecutivo, que mejoró su popularidad temporalmente, se hizo la variable común.

Otro elemento ya presente en el hemisferio se estimuló hasta el clímax: la polarización política. La intensa discusión sobre las decisiones para gestionar la inédita crisis y la falta de diálogo entre los diversos actores fue de a poco ocupando el espectro mediático sin importar la ubicación que tuviera el gobierno nacional en el espectro ideológico. Para fin de año, en términos generales, la dirigencia política lucía más informada de la realidad de los sistemas de salud de sus países y de la necesidad de implementar cambios para mejorarlos. Sin embargo, en el camino, la polarización, bien por prácticas populistas, bien por desinformación, bien por oportunismo electoral, convirtió a los Parlamentos, redes sociales y espacios de opinión en rines de boxeo y no de interacción y debate razonablemente sanos para el abordaje del desafío común. Hay quienes, aunque parezca absurdo, aún niegan la existencia de la pandemia o de su gravedad. Por suerte son los menos, pero no por eso dejan de representar un riesgo para la democracia, porque también están insertos en la política, tienen seguidores y hay espectadores viéndolos, escuchándolos y leyéndolos. ¿Acaso es coincidencia que las revistas científicas Nature, Science, NEJM, entre otras, hayan pedido a sus lectores que no votaran a Donald Trump en las pasadas presidenciales de Estados Unidos?

El siguiente gráfico del Pew Research Center (2020) muestra cuán divididos están los países en el contexto de la pandemia, según los ciudadanos residentes encuestados.


Cómo se encuentra cada país tras la pandemia de covid-19. Opinión de la población residente de cada país
Fuente: Pew Research Center

Dos aprendizajes muy claros luego de 2020 son: 1) La retórica populista de defensa de los pobres, identificación de enemigos externos e internos y exacerbación del nacionalismo no son funcionales ante un escenario que requiere alta coordinación, diálogo político y comunicación fluida con todos los sectores sociales. 2) El liderazgo polarizador y desafiante de los códigos escritos y no escritos de la institucionalidad democrática llevó a sus países a escenarios de alto contagio.

La premisa de que la polarización política representaba un problema importante para la gestión de la crisis era primero una idea basada en la lógica de que a mayor coordinación y diálogo en el sistema político, mejor sería la implementación de la política y la transmisión de certidumbre a la sociedad. La evidencia empírica relevada por la ciencia hoy la confirma categóricamente. «La polarización política es un factor de riesgo en la pandemia», afirma Rafael Radi, coordinador del Grupo Asesor Científico Honorario de Uruguay.

¿Cómo funciona la polarización en la sociedad? Luís Miller, sociólogo investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, lo explica según las experiencias vistas durante el gobierno de Donald Trump, el brexit y la crisis independentista de Catalunya: «Son las mismas dinámicas: empiezas a polarizar, usas los sentimientos para cerrar filas y [haces] que los otros parezcan malos y de repente partes a la sociedad de una forma muy dolorosa. Una vez que hay una división al 50 % tienes un bloqueo y no eres capaz de salir de ahí». ¿Algún parecido con la batalla por las vacunas y por los que están a favor y en contra de lo que hacen sus gobiernos para gestionar la crisis?

Algunos hallazgos trascendentales:

  • En reciente investigación de la University of Gothenburg sobre la polarización y el populismo como impulsor de las muertes por covid-19 en países europeos, demuestra que «la diferencia en el exceso de muertes entre dos regiones, una sin polarización de las masas (2,7 %) y otra con niveles máximos (14,4 %), es más de cinco veces mayor».
  • La revista especializada Sciencia Advances sostiene categóricamente que «el partidismo es un determinante mucho más importante de la respuesta de un individuo a la pandemia de covid-19 que el propio impacto del covid-19 en la comunidad local de ese individuo». Este dato también fue refrendado por la revista médica The Lancet Public Health.
  • Otro trabajo en relación con las creencias sobre la gravedad de la pandemia, el partidismo y la política proyecta con datos que «las estrategias de comunicación destinadas a informar al público sobre la gravedad de la pandemia no cambiarán sustancialmente los niveles de apoyo a las intervenciones de covid-19».
Fuente: Slate.com

Dos dimensiones para una aproximación breve al efecto de la polarización en estos tiempos de pandemia. Primero, la política: incremento de las tensiones que desencadenan estrés y miedo en los tomadores de decisiones y en los cuadros medios, quienes ponderan más los riesgos a equivocarse en el ejercicio de sus funciones y la crítica de la opinión pública que el cumplimiento de la tarea encomendada; e implementación de políticas sin consenso en el sistema político por falta de coordinación y contacto entre oficialismo y oposición. Segundo, la social: evidencia de desunión y conflicto en la clase dirigente dentro de un contexto de crisis general; y aumento de la incertidumbre, terreno fértil para la desinformación y las noticias falsas. En ambas dimensiones la variable común es la disminución de la popularidad del sistema político y de la democracia.

La pandemia sigue cobrando miles de vidas todos los días y los gobiernos son parte esencial de la gestión de esta crisis que ha removido a la humanidad tal y como la conocemos. Sin distingo ideológico ni geográfico, la polarización es el peor remedio para solucionar un problema que, aunque físicamente nos mantiene distantes, exige sociedades unidas por el bien de todos. El mayor aporte del sistema político democrático es disminuir la polarización y priorizar los puntos en común antes que las discrepancias. No obstante, pareciera que el cálculo electoral, el populismo y el oportunismo no solo han ganado terreno, lo que la ciencia ha dejado demostrado objetivamente, sino que desafían a la estabilidad misma de las instituciones y su factibilidad para el futuro inmediato..

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Ángel Arellano

Ángel Arellano

Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.

Panamá: «Pacto del Bicentenario». ¿Una forma seria de diseñar el futuro o un nuevo engaño?

La pandemia agudiza los desafíos y las tensiones en Panamá. El «Pacto del Bicentenario» se presenta como posibilidad de acción conjunta del gobierno y toda la sociedad.

Por: Winfried Weck 17 Feb, 2021
Lectura: 10 min.
Ciudad de Panamá | © Flickr/dronepicr/CC BY 2.0
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La pandemia de covid-19 ha golpeado duramente a Panamá. A fines de 2020, era el país del mundo con mayor número diario de nuevas infecciones con relación a su población. El lockdown completo, reimplantado desde Navidad, esta vez provocó protestas de la población urbana pobre. La tensa situación económica y social motivó al gobierno de centroizquierda del presidente Laurentino Nito Cortizo a iniciar un programa integral de desarrollo nacional con la finalidad de contrarrestar eficazmente la grave desigualdad en Panamá. Por lo tanto, la creación e implementación del programa «Pacto del Bicentenario» no debe ser puesta en marcha únicamente por el gobierno. Más bien, todas las fuerzas políticas, económicas y sociales, hasta cada ciudadano, están llamados a contribuir.

En octubre del año pasado, el gobierno panameño anunció el lanzamiento de un amplio plan nacional de reforma y desarrollo. En las semanas siguientes, miembros del gobierno se reunieron con representantes de todos los partidos, empresariado, asociaciones profesionales y la sociedad civil organizada para aunar esfuerzos más allá de líneas partidistas e intereses particulares. El 26 de noviembre de 2020, el presidente Cortizo anunció oficialmente el inicio del proceso de elaboración del Pacto del Bicentenario. El contenido del pacto debía completarse a finales de noviembre de 2021, como programa de acción.

Por qué se necesita urgentemente un programa de acción

En comparación con la mayoría de los países de la región, a Panamá le fue bien. Tanto el Canal de Panamá como el sector bancario garantizan un flujo constante de ingresos, incluso en condiciones de pandemia. Cualquiera que se acerque por primera vez a la ciudad de Panamá desde el aire para aterrizar en el aeropuerto internacional de Tocumen se sorprenderá con un fondo de rascacielos que recuerda a Singapur. En la capital del país, el dinero y la prosperidad están a la vista. Y eso es exactamente lo que ha convertido a Panamá en uno de los países más desiguales del mundo actual.[1] Incluso hoy en día, la vida cotidiana de muchas personas en Panamá está signada por la pobreza. En la capital misma, se encuentran barrios pobres justo al lado de las torres residenciales de los ricos. Un sistema de escuelas públicas completamente ineficaz y un sistema de salud y seguridad social que necesitan urgentemente ser reformados contribuyen a que las clases más humildes, tanto rurales como urbanas, sigan rezagadas en comparación con los las clases medias y, sobre todo, ricos. La pandemia amenaza a la sociedad panameña con una mayor profundización de las desigualdades en las condiciones de vida. Tras un lockdown total de cinco meses desde finales de marzo hasta principios de septiembre de 2020 y la nueva cuarentena desde la Navidad de 2020 —tras una fase de apertura y normalización de la vida pública entre septiembre y diciembre—, muchos panameños afrontan la ruina económica. Muchas familias que a pesar de pertenecer a los estratos más pobres de la población lograban llegar a fin de mes, ya no saben cómo pagar la comida ni siquiera el alquiler.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé una caída del producto nacional bruto del 11 % para Panamá en 2020. Para financiar el déficit presupuestario y las medidas por el coronavirus, el gobierno ha emitido en los mercados financieros internacionales obligaciones del Estado por un total de USD 8.200 millones (equivalentes a USD 1.823 por habitante) y ha recibido préstamos del FMI, del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial. Debido al lockdown de meses y los numerosos cierres de empresas, la tasa de desempleo en el sector formal aumentó al 18,5 % en 2020, mientras que la participación del sector informal aumentó del 44,9 % en 2019 al 52,8 % en 2021.[2] La deuda nacional aumentó en otros 6.000 millones, hasta 37.000 millones de dólares estadounidenses.[3] Estas son señales claras de agudización de la crisis económica y social.

A esto se agrega que varios miembros del gobierno, incluido el vicepresidente, así como altos representantes de la burocracia ministerial, están bajo sospecha de corrupción desde abril del año pasado por enriquecimiento personal a través de sobreprecios en las compras de dispositivos médicos para el tratamiento de los enfermos de coronavirus. La confianza de la población en el gobierno está por el piso.

Lo que se pretende alcanzar con el Pacto del Bicentenario

Plataforma Ágora

En este contexto, no es de extrañar que el presidente Cortizo y su gobierno lancen un gran proyecto que busca ser no solo beneficioso para la nación, sino también prestigioso. Y con la ambiciosa, si no grandilocuente, denominación de «Pacto del Bicentenario», el proyecto está condenado al éxito de antemano, y el gobierno no quiere perder por completo la confianza de todos los panameños. Por este motivo, se ha ideado una metodología completamente nueva para darle contenido al pacto: por un lado, todos los ciudadanos pueden participar directamente y hacer sugerencias a través de una plataforma de internet creada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), denominada Ágora. Esta plataforma fue diseñada en forma altamente transparente y puede usarse no solo en español, sino también en las tres lenguas indígenas más importantes del país. Por otro lado, el pacto pretende apuntar más a las particularidades regionales del país que solamente a soluciones nacionales. Y, finalmente, se han convocado comisiones de expertos independientes a nivel nacional y regional para examinar y evaluar todas las propuestas y elaborar una estrategia. El escepticismo inicial, especialmente entre los partidos de la oposición y los analistas políticos, no era infundado, pero el uso de la plataforma Ágora hasta el momento parece refutar este pesimismo: ya en las primeras 24 horas posteriores a la activación se recibieron 165 propuestas, y en los dos días siguientes 256 y 332 respectivamente. Al 31 de enero se habían recibido inesperadamente 26.567 sugerencias, 55.000 personas habían visitado el sitio web, de las cuales 54.274 habían hecho algún comentarios o propuesta. El sitio concede especial importancia a la transparencia en la comunicación de la información. De esta forma, es posible conocer cuántos ciudadanos, instituciones o partidos presentaron propuestas y sobre qué áreas temáticas. Los contenidos de las propuestas dependen totalmente del usuario y van desde la demanda de campos de fútbol en áreas remotas hasta propuestas detalladas para reformar el sector educativo.

Sorprende la participación extremadamente alta de aportes individuales, expresados en 25.345 propuestas al 31 de enero de 2020, mientras que se habían presentado 85 de organizaciones de la sociedad civil, 103 de organizaciones políticas, 1.000 de instituciones del Estado y empresariales y, muy por detrás, solamente 34 propuestas de académicos.

Además, la presentación transparente de los contenidos seleccionados muestra claramente cuáles son los temas candentes para los panameños. El sector de la educación, que necesita una reforma urgente, es claramente prioritario, seguido por el sistema de salud.

Solicitudes enviadas hasta el 31 de enero de 2021, por tema

Educación4.486
Salud3.698
Acceso al agua2.757
Seguridad en la alimentación2.102
Reformas económicas1.970
Deporte1.348
Estado de derecho, ética1.278
Inclusión756
Biodiversidad753
Cultura705
Otros temas6.545
Fuente: https://www.agora.gob.pa.

Plan para la formulación del Pacto del Bicentenario

Fase 126 de noviembre de 2020 al 28 de febrero de 2021. Ágora se activa para solicitudes y sugerencias.
Fase 22 de enero al 15 de abril de 2021. Todas las propuestas serán leídas, clasificadas y examinadas para determinar su viabilidad.
Fase 316 de abril al 30 de junio de 2021. Comisiones regionales tratan las respectivas propuestas.
Fase 415 de junio al 20 de noviembre de 2021. Realiza recopilación y edición final del texto definitivo del Pacto del Bicentenario.

A esto le seguirá la fase de implementación, aún no especificada con más detalle, ya que depende del texto final del pacto. No se puede descartar que algunas de las propuestas, particularmente en lo que refiere al sistema electoral, requieran reformas constitucionales. Para ello, sin duda sería apropiado legitimar democráticamente el pacto mediante un referéndum. Sin embargo, es dudoso que la política se considere este procedimiento.

El gran desafío: la construcción de confianza

El objetivo central del procedimiento de elaboración del propio pacto es la generación de confianza. La clase política se ha enriquecido descaradamente a lo largo de las décadas. La corrupción y la colusión son tan naturales en Panamá como la existencia del Canal.[4] La clase política siempre se ha considerado intocable, ya que el Poder Judicial no ha mostrado interés en tomar medidas contra tales acusaciones. Con las investigaciones de corrupción contra los expresidentes Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, así como los buenos resultados de los candidatos independientes en las elecciones presidenciales de 2019 (Ricardo Lombano logró el tercer lugar), parecen haber cambiado los vientos. Y la larga cuarentena hizo el resto para provocar que las personas fueran más reflexivas y críticas.

La creciente ira de la población contra la clase dominante y su código de conducta, a menudo exenta de ética, también se ve alimentada por periodistas de investigación que informan repetidamente sobre nuevos casos de comportamiento corrupto e irresponsable a través de las redes sociales y también documentan sus acusaciones. La participación ciudadana activa en los procesos de configuración política más allá de la membresía partidaria se está convirtiendo en forma visible en un tema popular en Panamá.

El gobierno de Cortizo, sometido a una fuerte presión por sospechas de corrupción, intenta liberarse de esto mediante el Pacto del Bicentenario. La transparencia, la inclusión y el enfoque de «no dejar a nadie atrás» deben asegurar que los ciudadanos de Panamá puedan realmente involucrarse en el proceso de renovación política por primera vez. Y el fuerte aumento en el número de sugerencias presentadas en la plataforma Ágora en los últimos días muestra que los panameños están a punto de liberarse de la pasividad política que han practicado durante décadas y volverse activos. Si el Pacto del Bicentenario es realmente exitoso y lleva a suavizar las profundas brechas y déficits estructurales en la nación panameña, podría convertirse en un modelo de mejores prácticas y convertirse en un ejemplo para proyectos similares en otros países no solo de América Latina.


Notas:

[1] Según el índice de Gini del Banco Mundial que mide la desigualdad, Panamá está en el puesto 15 a nivel mundial. En comparación con los países de América Latina y el Caribe ocupa el puesto 4.

[2] Panamá cierra el año con una tasa de desempleo del 18,5%, La Estrella de Panamá, 23 de diciembre de 2020, S. 4ª.

[3] La deuda pública aumentó 5.941 millones de dólares en un año, La Prensa, 21 de enero de 2021, S. 1B.

[4] De acuerdo con el índice de percepción de la corrupción 2020 (Corruption Perception Index, CPI) de Transparencia International, Panamá comparte el puesto 111 (de un total de 179 Estados) con Bosnia y Herzegovina, Mongolia y Macedonia del Norte.

Publicado el 1 de febrero de 2021 en la página web de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Panamá.
Traducción: Manfred Steffen

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Winfried Weck

Winfried Weck

Jefe del Programa Regional «Alianzas para la Democracia y el Desarrollo con América Latina» (ADELA) y la Oficina Panamá de la Fundación Konrad Adenauer

La economía naranja. Una oportunidad para la región

La economía naranja es un movimiento iniciado en Latinoamérica que impulsa a la cultura y la creatividad como generadoras de riqueza, convirtiendo al talento en el motor de nuestro crecimiento económico, a la vez que se destaca por la generación de empleo y su contribución a las exportaciones mundiales. Se presenta en nuestra región como un polo de creatividad con un gran potencial de crecimiento.

Por: Claudia Guardia 15 Feb, 2021
Lectura: 10 min.
Imagen: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Desde hace algunos años se escucha hablar del término economía creativa o naranja. Hoy es un concepto que está revolucionando al sector creativo. En el año 2001 John Howkins, en su libro La economía creativa: cómo las personas hacen dinero de las ideas, marcó un punto de inflexión y conexión entre la creatividad y los negocios. En 2009 la UNESCO propuso una definición amplia del conjunto de las industrias culturales y las industrias creativas, al definirlas como «aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial».

Esta definición engloba dos conceptos: el de industrias culturales y el de industrias creativas. El primero se remonta a los años treinta y cuarenta, a los trabajos de la escuela de Fráncfort, con una visión negativa, distante e incompatible entre la cultura y su comercialización. No obstante, ya en los años ochenta, el término industrias culturales fue impulsado por la UNESCO, abarcando sectores muy diversos como la música, el arte, la escritura, la moda, el diseño y las industrias de los medios, y otorgándole a dichos sectores un valor económico, social y cultural, significativo.

Ahora bien, el término industrias creativas, que comienza a utilizarse por los años noventa, se aplica a un sector productivo mucho más amplio, y engloba tanto a los bienes y servicios producidos por las industrias culturales como a la innovación, investigación y desarrollo de software. Uno de los pioneros en el desarrollo de estos temas fue Charles Landry, quien en el año 1995 publicó The Creative City. Este autor se centra en la cultura como eje para fortalecer y revitalizar la economía de una ciudad. Para ese entonces, a mediados de los años noventa, Australia y Reino Unido desarrollaron el concepto de la industria creativa, que tiene como elemento común la creatividad. Así, se produce el histórico documento Mapeo de las industrias creativas, en 1998.

Este mapeo fue el primer intento sistemático por definir y medir las industrias creativas. Fue diseñado para recoger datos sobre las industrias y promover el conocimiento del sector creativo, narrando su historia, de modo que políticos, periodistas, inversionistas, académicos y funcionarios entendieran fácilmente cómo este sector producía y aportaba a la sociedad en su conjunto. El estudio realizado durante estos años reveló la importancia económica de estas industrias, cuya actividad generaba casi un millón de empleos y 4 % del producto nacional bruto de Gran Bretaña, y facturaba 7,5 billones de libras en exportaciones. En 2006, el Reino Unido adoptó el término economía creativa como forma de representar la contribución de las industrias creativas a la vida económica y social del país.

La UNCTAD, agencia de las Naciones Unidas a cargo del comercio mundial, ha liderado el camino en los conceptos de economía creativa. En su Informe sobre la economía creativa del año 2008 (p. 6) señala cifras importantes, en tanto estas industrias representan 3,4 % del intercambio comercial mundial, 424 billones de dólares de exportaciones. «Este informe proporciona evidencia empírica de que las industrias creativas se encuentran entre los más importantes sectores emergentes y dinámicos en el comercio mundial. En el período 2000-2005, el comercio de bienes y servicios creativos aumentaron a una tasa media anual sin precedentes del 8,7 % de las exportaciones mundiales».

¿Qué es la economía naranja?

La economía creativa, que en adelante llamará economía naranja, no tiene una única definición; es un concepto desarrollado en Latinoamérica, en constante crecimiento y evolución. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la define como «el grupo de actividades a través de las cuales las ideas se transforman en bienes y servicios culturales y creativos, cuyo valor está o podría estar protegido por derechos de propiedad intelectual» (Grazzi y Benavente, 2017, p. 9). La economía naranja es una herramienta de desarrollo cultural, social y económico. Por otro lado, convierte al talento (creciente de Latinoamérica) en el motor de nuestro crecimiento económico e incluye actividades relacionadas con tres áreas principales a) las actividades tradicionales y artísticas, b) la industria creativa, y c) las actividades que brindan apoyo creativo a las industrias tradicionales. Esta nueva forma de llamar la economía como naranja se arraiga profundamente en nuestra identidad latinoamericana. Nuestra región es una invaluable reserva creativa, con riqueza en talento e ideas.

¿Por qué se eligió el color naranja?

El color naranja representa la identidad del ecosistema creativo, se lo ha asociado a lo largo de la historia al talento y la creatividad. Es un color que nos habla de lo que somos, de lo que pensamos y de lo que soñamos ser. En Latinoamérica se seleccionó el color naranja para identificar a la economía creativa, dada la relación existente entre dicho color y el mundo de la cultura.

¿Qué áreas comprende la economía naranja?

1. Las actividades tradicionales y artísticas: literatura, artes visuales (por ejemplo, cerámica, pintura y escultura) y artes escénicas (por ejemplo, teatro, danza y ópera)

2. La industria creativa, que incluye:

  • Las industrias culturales: artesanías, editorial, audiovisual, fonografía.
  • Las creaciones funcionales: diseño de interiores, artes gráficas, ilustración, joyería, software, videojuegos, publicidad, moda, entre otros.

3. Economía cultural: Es la suma de las actividades tradicionales y artísticas con la industria cultural.

4. Actividades de apoyo creativo: diseño de producto, diseño de empaque, marketing.

¿Por qué es importante desarrollar la economía creativa o naranja?

La mayoría de las personas desconocen todavía las oportunidades que esta economía es capaz de generar en la producción de empleo. Pensemos por ejemplo en un arquitecto capaz de innovar en otros sectores como la infraestructura o en un diseñador capaz de producir una innovación en la salud. La oportunidad está en el cruce de los sectores más tradicionales con las industrias creativas. «No es casual que las industrias creativas estén creciendo a un ritmo vertiginoso. El informe más reciente de las Naciones Unidas señala que, como parte de la Agenda 2030, los países en desarrollo deben potenciar sus capacidades estadísticas que les permitan tomar decisiones basadas en la evidencia (Rodríguez Oliva, 2018, p. 19). «Las industrias creativas están entre los sectores de más rápido crecimiento a escala mundial. Impactan la generación de ingresos, la creación de empleos y los ingresos por exportaciones. Pueden crear un mejor futuro para muchos países», dijo Irina Bokova, la directora general de la UNESCO (Oppenheimer, 2018, p. 274.).

En los últimos años se ha experimentado un crecimiento exponencial del sector creativo, impulsando el crecimiento económico y el desarrollo sostenible de la sociedad en su conjunto. De acuerdo con el informe del BID, en América Latina los ingresos generados por las industrias creativas alcanzaron los 124.000 millones de dólares en 2013, mientras que en 2015 la economía naranja generó 1,9 millones de puestos de trabajos para nuestra región. El SINCA (Sistema de Información Cultural Argentina), en su informe del año 2019, refleja que el empleo cultural a nivel nacional alcanzó los 308.872 puestos de trabajo, equivalentes al 1,8% del total del trabajo privado del país, y al 1,5% de los puestos de trabajo totales (públicos y privados), superando el de los sectores energéticos (electricidad, agua y gas) y minero, que representaron cada uno el 0,6% del total. El 74% de los puestos de trabajo culturales se concentró en los sectores audiovisual, publicidad, diseño y editorial (Coyuntura Cultural, 2020, p. 3).

Este nuevo término, que UNESCO publica como economía creativa y que el BID adopta como economía naranja, entiendo que requiere del debido reconocimiento de los gobiernos, por su importante aporte a la actividad económica, el desarrollo social inclusivo y el entendimiento de los pueblos. Para esto, es preciso desarrollar políticas públicas socioculturales que permitan al ecosistema creativo encontrarse en nuevos formatos y modelos de negocios para la recuperación, el crecimiento y la sostenibilidad a largo plazo del sector.

La pandemia que nos afecta desde finales del año 2019 ha puesto al mundo en una disrupción irreversible. En este contexto, las industrias creativas, la cultura, la conectividad y la creatividad han jugado un papel fundamental ante la crisis, tratando de unir a los que debíamos estar distanciados en nuestros hogares, contribuyendo a la sanidad mental de la población y al bienestar general.

Desarrollar una economía sustentable, respetuosa del medio ambiente y del ser humano es posible incorporando en las políticas públicas, el conocimiento, el talento y las identidades de todos los ciudadanos. Esto es así tanto que las Naciones Unidas, en su Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, que adopta un plan a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, ha declarado al 2021 como Año Internacional de la Economía Creativa. Por tanto, nos encontramos en un momento histórico. Y, como sabemos, Latinoamérica tiene un potencial creativo de talento e innovación, con grandes reservas de mentes creativas. Son muchas las ciudades —Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, San Pablo, Santiago de Chile, Montevideo, Cali y Rosario (la ciudad en la cual resido)— en las que se concentran artistas, emprendedores e inventores.

Por ello, «hoy en día, la prosperidad de los países depende cada vez menos de sus recursos naturales y cada vez más de sus sistemas educativos, sus científicos y sus innovadores. Los países más exitosos no son los que tienen más petróleo o más reservas de agua o más cobre o soja, sino los que desarrollan las mejores mentes y exportan productos con mayor valor agregado» (Oppenheimer, 2014, p. 11). La creatividad, el talento y la innovación son los recursos inagotables de nuestra región. Y esto es nuestra gran oportunidad, para poder aprovechar todos los beneficios que esta nueva economía nos brinda.

Bibliografía

BOP Consulting. (2010). Guía práctica para mapear las industrias creativas. British Council.

Coyuntura Cultural, n.º 33, noviembre 2020.

Buitrago Restrepo, Felipe, y Duque Márquez, Iván. (2013). La economía naranja. Una oportunidad Infinita. BID.

Finlev, Tessa, Maguire, Rachel, Oppenheim, Ben, y Skvirsky, Sara. (2017). El futuro de la economía naranja. Fórmulas creativas para mejorar vidas en América Latina y el Caribe. BID.

Grazzi, Matteo, y Benavente, José Miguel. (2017). Políticas públicas para la creatividad y la innovación. BID, p. 9.

Grazzi, Matteo, y Benavente, José Miguel. (2018). Impulsando la economía naranja en América Latina y el Caribe. UNESCO

Oppenheimer, Andrés. (2014). ¡Crear o morir! La esperanza de Latinoamérica y las cinco claves de la innovación. Debate.

Oppenheimer, Andrés. (2018). Sálvese quien pueda. El futuro del trabajo en la era de la automatización. Debate.

PNUD-UNESCO. (2013). Creative Economy Report 2013. Special Edition. Widening Local Development Pathways.

Potts, Jason. (2009). Introduction: Creative Industries and Innovation Policy. Innovation: Management, Policy & Practice, 11(2).

Rodríguez Oliva, Lázaro I. (2018). Economía creativa en América latina y el Caribe. Mediciones y desafíos. BID.

UNCTAD. (2008). Informe sobre la economía creativa.

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Claudia Guardia

Claudia Guardia

Abogada. MBA en Dirección y Gestión de Empresas de Industrias Creativas y Cultura (Euroinnova Business School, Granada). Experta en Economía Naranja (Banco Interamericano de Desarrollo). Postgrado en Gestión Cultural y Comunicación (FLACSO). Directora del Instituto de Políticas Socioculturales de ACEP, partner en Argentina de la Fundación Konrad Adenauer.

Nuevo DP Enfoque: Cómo el Partido Comunista Chino seduce a los partidos latinoamericanos

El relacionamiento del PCCh con sus contrapartes en América Latina. ¿Es solo coincidencia? ¿Son solo favores?

Por: Juan Pablo Cardenal 12 Feb, 2021
Lectura: 3 min.
Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El arte de hacer amigos de Juan Pablo Cardenal, especialista en la internacionalización de China y en el crecimiento de su impronta en la América Latina

La diplomacia que ha desplegado la potencia asiática en la región no distingue ubicación en el espectro político a la hora de establecer aliados. Acuerdos económicos, intercambios culturales, viajes de «turismo político» y asociaciones estratégicas son la moneda de cambio que el Partido Comunista Chino (PCCh) ofrece a los partidos latinoamericanos para ganar su reconocimiento e incrementar la influencia china en el hemisferio occidental.

El periodista e investigador español Juan Pablo Cardenal, especialista en la internacionalización de China y en el crecimiento de su impronta en la América Latina, ha elaborado un minucioso trabajo apoyado por la serie DP Enfoque de Diálogo Político, plataforma de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), donde describe el relacionamiento del PCCh con sus contrapartes en América Latina. ¿Es solo coincidencia? ¿Son solo favores? «Nada es gratis. Los chinos cobran peaje después…», son algunas de las reflexiones que concluye El arte de hacer amigos, documento disponible en español e inglés aquí.

Divulgar una imagen amable de China y promover la equivalencia moral entre el PCCh y los partidos políticos democráticos de Occidente son dos de los incentivos que, junto con apoyar sus objetivos de política exterior y contribuir a poner los cimientos de un eventual cambio en el orden mundial, explican el despliegue diplomático del PCCh en torno a sus homólogos políticos de América Latina y del resto del mundo.”

Cardenal expone que los objetivos que persigue China con su fuerte desembarco como actor influyente en la política latinoamericana están trazados en la órbita de intereses geopolíticos y de exportación de su modelo de desarrollo donde la democracia no es un tema en la agenda, sino la expansión que ha puesto en marcha el PCCh para avanzar en el concierto global.

“Tras cuatro décadas de crecimiento vertiginoso al abrigo del llamado capitalismo rojo, los líderes comunistas no solo están convencidos de que su modelo es el idóneo, sino también de que el occidental no es mejor. Y, por tanto, a la vez que el régimen promociona de forma subliminal su modelo, se abren paso críticas cada vez más explícitas contra el «anticuado» sistema de partidos democrático-occidental que «solo representa a una minoría selectiva» y cuyos defectos están «destruyendo la sociedad» occidental. Los supuestos éxitos de Pekín en su batalla contra el covid-19 y la pobreza sirven de coartada al PCCh para exhibir ante terceros el buen ejercicio de sus responsabilidades e «iluminar al mundo entero».

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El documento incorpora datos relevantes para la discusión política en la región que permiten poner en perspectiva la estrategia china de ganar adeptos que se encuentran en todo el espectro político. Al final, muestra una lista de encuentros del PCCh con los partidos latinoamericanos que evidencia una actuación sostenida en todo lo que va del siglo XXI.

Juan Pablo Cardenal

Juan Pablo Cardenal

Periodista e investigador especializado en la internacionalización de China. Investigador asociado del Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (CADAL) y editor principal de su proyecto «Análisis Sínico». Fue corresponsal en China durante una década para dos diarios españoles e investigó sobre el terreno los efectos de las inversiones, préstamos y proyectos de infraestructuras chinos en 40 países. Coautor de tres libros sobre esta temática, que se tradujeron a 12 idiomas.

Cultura como concepto, cultura como estructura y cultura como «praxis»

Zygmunt Bauman. La cultura como concepto, como estructura y como «praxis»

Por: Diego Peña 12 Feb, 2021
Lectura: 5 min.
Zygmunt Bauman La cultura como praxis
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El libro La cultura como praxis es un aporte que permite dilucidar en profundidad el concepto, estructura y práctica de la cultura de las implicancias que esta tiene en nuestra sociedad. El autor, Zygmunt Bauman, define la cultura como un conjunto de costumbres, ideas y tradiciones que caracterizan y amoldan a una comunidad o pueblo, con el límite del tiempo o de aspectos geográficos. Sin embargo, esta definición de cultura es una ambivalencia entre creatividad y regulación, una inherente a la otra. Ambos conceptos se definen como las condiciones de fijar leyes o seguirlas, de administrar o ser administrado, y que la cultura funciona como ente mediador en un encuentro de oposiciones. Bauman, de forma prolija y exhaustiva, plantea analizar dos corrientes ligadas a la cultura en sí, el multicomunitarismo y multiculturalismo.

La primera se basa en que las comunidades reniegan de aceptar influencias foráneas a su estilo de vida, básicamente las costumbres que no encajan en su modelo ya establecido. Por lo tanto, la corriente llamada multicomunitaria es un modelo que se concibe como obligatorio para el régimen del Estado, mientras que «la idea de multiculturalismo se opone drásticamente a la comunidad cultural» (p. 71), debido a que esta sí es inclusiva y receptora de nuevas tendencias, y nos ayuda a comprender la cultura en que actualmente vivimos, por ejemplo, la cultura contemporánea del siglo XXI, responsable de albergar un sistema que permite la mezcla de símbolos, valores, patrones de conducta.

Considero oportuno prestar atención a la advertencia de Bauman sobre nuestra actual vivencia del pluralismo basado en la cultura.«Nuestra época, la época del pluralismo cultural, opuesto a la pluralidad de las culturas, no es un tiempo de nihilismo. Lo que hace la situación humana confusa y las elecciones difíciles no es la ausencia de valores o la pérdida de su autoridad, sino la multitud de valores, escasamente coordinados y débilmente vinculados a toda una discordante variedad de autoridades» (p. 92). Bauman afirma que la mayoría de los ciudadanos es espectadora actualmente de una cultura que se comporta como una colección de ofertas comerciales dadas al individuo y que actúa como una fuerza desestabilizadora principalmente impulsada por las empresas, ya que en la actualidad se puede comprar y vender cultura.

Zygmunt Bauman (1925-2017)
Foto: M. Nadolski, WikiCommons

En el segundo capítulo Bauman analiza la cultura de forma estructural, cómo esta afecta el desarrollo de un Estado-nación-individuo y cómo la palabra cultura da valor a las personas que integran la sociedad. Menciona que estamos en un metasistema, es decir, que los individuos entran, salen y modifican su entorno por los constantes cambios sociales que aplican en su diario vivir y en su fusión con el entorno.

En el tercer y último capítulo del libro, también llamado «La cultura como praxis», el autor analiza cómo se forman y conforman las relaciones sociales, a las cuales cataloga como el núcleo duro de la interacción real y organización social. La cultura es algo sui generis, es decir, se ve afectada por los acontecimientos que suceden a su alrededor. Es un fenómeno social único, que cambia de significado dependiendo de la sociedad que la identifica. Bauman analiza la cultura en la sociedad haciendo hincapié en dos temáticas. La relación entre lo cultural y lo natural: «la naturaleza impone una necesidad de alianza y Dasein es natural y Sosein es cultural, esto parece ser un patrón universal para los vínculos que unen los fenómenos culturales a su fundación natural» (p. 264) quiere decir que el hecho de transferir conocimientos o creencias de valor de un individuo a otro transforman a las dos personas involucradas en miembros de una pareja (no netamente sentimental) en que ambos poseerán el mismo nivel cultural y de valor para sentirse pertenecientes a una cultura. También hace referencia al poder existencial, esto es, que cada individuo cree que su cultura es la que le han enseñado a través de los años. Sin embargo, una de las formas más siniestras de implantar cultura será la obligatoriedad de esta, es decir, que nos la impongan otras fuentes externas a nuestras creencias. Además, la biografía que uno teje a lo largo de su vida es la que hace que se sienta identificado dentro de una sociedad, lo que podemos denominar sentimiento de pertenencia o identidad.

Como punto final, Bauman menciona la cultura es exclusividad del hombre, en el sentido de que, entre todos los que conforman el ciclo de la vida, es el único capaz de razonar, vivir con justicia, libertad y bondad tanto individuales como colectivas.

Partiendo desde una perspectiva sociopolítica, La cultura como praxis es un libro para aquellas personas interesadas en los cambios sociales que puedan suscitarse en su nación, ya sea por la compra y venta de cultura mencionada por Bauman, por las masivas migraciones que vemos en la actualidad o por el shock cultural recibido u otorgado a sociedades ajenas a la nuestra. Surge la pregunta entonces: ¿nuestra cultura, tradiciones y costumbres se encuentran en riesgo? Personalmente considero que dependerá del legado del pueblo en cuestión y de su patriotismo.


Ficha técnica

La cultura como praxis
Zygmunt Bauman
Barcelona, Paidós, 2002
ISBN 978-84-493-1184-0
374 pp.

Diego Peña

Diego Peña

Administrador y marketero. Egresado de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Graduado en el Máster de Comunicación por la Universidad Europea de Madrid (UEM). Estudiante de la Facultad de Derecho de la UPC. Becario en el curso 2018 de Políticas Públicas para el Desarrollo Latinoamericano (KAS - ACEP)

Ecuador: las siete claves de la primera vuelta electoral

Como final de infarto será recordada la primera vuelta electoral del 7 de febrero de 2021 en Ecuador. Siete claves […]

Por: Juan Rivadeneira Frisch 11 Feb, 2021
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Como final de infarto será recordada la primera vuelta electoral del 7 de febrero de 2021 en Ecuador. Siete claves ayudan a comprender lo que sucedió.

El día de la elección, hacia las 21 horas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) otorgó —a través de un conteo rápido— al candidato de Unión por la Esperanza (UNES), Andrés Arauz, el 31,5 %, colocó en segunda posición a Yaku Pérez de Pachakutik (PK) con 20,04 % y al candidato del Movimiento CREO, Guillermo Lasso, en tercer puesto con el 19,97 %. Luego de ello, Pérez y Lasso han defendido —día a día— su paso a la segunda vuelta mientras avanza el conteo de votos.

Al 10 de febrero a las 17.30, el CNE mantiene a Pérez con 19,62 % y a Lasso con 19,63 % de las preferencias. Este último acortando espacio mientras pasan las horas. La reducida diferencia corresponde a 97,05 % de actas computadas y a 2,75 % de actas con novedad. A continuación, presento las siete claves que, en mi opinión, ayudan a comprender esta primera vuelta.

1. El espacio político del correísmo en Ecuador bordea el 30 %

La votación de Andrés Arauz comprueba que existe un espacio político en el espectro ecuatoriano de alrededor del 30 % que apoya a la corriente del expresidente Correa (o en este caso quien lo representa) y que es militantemente disciplinado. Lo ratifica la votación del año 2018 en que la pregunta para eliminar la reelección indefinida tuvo similar apoyo de parte de quienes se oponían a tal propósito. Además, este espacio ha sido suficiente para que su candidato pase (primero) a la segunda vuelta y su movimiento político se consolide como la primera minoría en el nuevo Legislativo.

2. Yaku Pérez obtiene el récord de votación del movimiento indígena en su historia

Desde fines de los años ochenta, cuando los indígenas irrumpieron en la política nacional, ningún candidato había obtenido el porcentaje que en esta ocasión Pérez ha logrado. Además, este resultado ha conducido a que PK cuente con un bloque significativo de 27 legisladores. Ha dominado en la Amazonía y en la Sierra (con excepción de Pichincha y Galápagos). Con un tono de campaña alegre y apuntando a los temas no polarizantes (ambientalismo, derechos, minorías, desigualdad, etc.), obtendría aproximadamente el 20 % de los votos, que lo consolidan como un actor de la política nacional.

3. Guillermo Lasso en la disputa del segundo puesto

Los resultados de Lasso en la primera vuelta de las elecciones de 2017 fueron cercanos al 29 %, ahora bordearían el 20 %. Es decir, son nueve puntos menos, que se reflejan en la victoria de dos provincias (Pichincha y Galápagos) y buenas votaciones en otras, sin necesariamente ganarlas. En las horas previas a la escritura de este documento, la diferencia con Pérez se reduce conforme pasan las horas, en su favor.

4. Una nueva Asamblea de izquierda

En paralelo, el conteo correspondiente a la elección de asambleístas prácticamente ha definido la nueva composición de la nueva legislatura, que arrancará funciones el 14 de mayo próximo. Se puede afirmar al momento que la tendencia de la Cámara será de izquierda y que no tendría una agrupación que defina una mayoría por sí sola. En este sentido, las fuerzas quedarían con el siguiente número aproximado de escaños:

Composición del nuevo Congreso Nacional de Ecuador 2021

5. La revelación: el candidato Hervas

El debut en política de Xavier Hervas ha resultado la sorpresa de la elección. Con un partido que no había gravitado por muchos años en el país y de la mano de una campaña novedosa y de nicho, se presentó como un candidato distinto y obtendría el reconocimiento de 16 % de los electores. Quedan por ver sus próximas acciones de cara al aprovechamiento que pueda darle a ese capital político ganado, para concluir su nivel de influencia en el espectro nacional. Además del comportamiento que tendrá el bloque de 18 legisladores obtenido.

6. Los factores estructurales que se mantendrán en la segunda vuelta

Los electores que tomaron sus decisiones usando un eje de valoración basado en la polarización política, obedecen al 50 % que suman los votos de Arauz y Lasso. Sus posiciones se sostienen, en buena parte, en consideraciones binarias de apoyo o antagonismo al correísmo. Es decir, los personalismos y el populismo —más en algunos casos que en otros— también son determinantes al momento de tomar sus decisiones.

7. Los electores que configuran el nuevo mundo están lejos de la polarización

Varios estudiosos de la política ya habían descrito al nuevo elector que existe en América Latina. Considero que en Ecuador estas elecciones han materializado y visibilizado tal hallazgo, ya que el otro 50 % de votos (Pérez, Hervas y demás) son espacios en donde los electores toman decisiones basados en consideraciones distintas a las sobrepolitizadas y polarizantes. Estos basan sus posiciones en conversaciones que se producen en comunidades que defienden causas como el ambientalismo, los derechos, la defensa de las minorías, las luchas de género, la exclusión, la desigualdad, entre otras. Es decir, tienen una agenda distinta al momento de decidir sus preferencias electorales que los votantes tradicionales.

Finalmente, considero que el candidato que sepa balancear los factores estructurales (punto 6) y los elementos del nuevo mundo (punto 7), podría obtener los mejores resultados en la segunda vuelta prevista para el próximo domingo 11 de abril.

Juan Rivadeneira Frisch

Juan Rivadeneira Frisch

Director senior de Asuntos Públicos y Crisis de LLYC en Ecuador. Máster in Political Management (The George Washington University) y economista (Universidad Católica del Ecuador). Director Cámara de Comercio de Quito.

Migración venezolana en Colombia: la regularización de Duque aviva la polémica

Los migrantes son instrumentalizados y culpabilizados. Las medidas de regularización en Colombia encienden la controversia en la región.

Por: Ana María Saavedra 10 Feb, 2021
Lectura: 9 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La migración masiva a países del continente ha hecho que el tema de los migrantes sea instrumentalizado por políticos en campañas electorales, en las protestas sociales y culpándolos de los problemas de inseguridad. Esto aumenta la xenofobia y el rechazo contra los migrantes. La decisión del presidente Iván Duque de regularizar a los migrantes venezolanos que se encuentran en Colombia revivió esas desinformaciones.

La migración de más de cinco millones de venezolanos en América Latina, la mayoría a Colombia, Perú y Chile, no solo ha sido un reto para los gobiernos de estos países, sino que los ha convertido en el chivo expiatorio para justificar la inseguridad o atemorizar en época electoral por su supuesta injerencia en las votaciones y su infiltración en las protestas que han sacudido al continente.

En Colombia, el país que más migrantes ha recibido —casi dos millones—, el reto ha sido mayor. Por esa razón, el presidente Iván Duque anunció un Estatuto de Protección Temporal para los migrantes venezolanos que se encuentren en situación irregular en nuestro país. Se trata de un mecanismo jurídico de protección temporal que tiene como propósitos registrar la información de la población migrante venezolana, «otorgar un beneficio temporal de regularización a quienes cumplan los requisitos establecidos» y «facilitar el tránsito del Régimen de Protección Temporal al Régimen Migratorio Ordinario».

Decisión histórica

Mientras personalidades como el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, calificaban como histórica la decisión, la medida que regularizará a los migrantes fue interpretada en redes sociales, e incluso por políticos, de forma engañosa para desinformar.

El senador Gustavo Bolívar, del partido Coalición Lista de la Decencia, publicó: «A los venezolanos los tratan como parias, los culpan de nuestra inseguridad que es endémica y centenaria y los excluyen de las vacunas. Pero, como vienen elecciones, Duque les ofrece nacionalidad. Lo mismo hizo Chávez, cedular colombianos para asegurar votación. Cada vez más castrochavistas», escribió en un trino.

Se trata de una información errónea que publicaron diferentes personas. Pero es algo que se veía venir apenas Duque realizó el anuncio, pues la migración venezolana ha sido usada como chivo expiatorio, no solo en procesos electorales sino para culpar desde problemas de seguridad hasta para criminalizar las protestas sociales.

Críticas de la oposición

La decisión de Duque generó desinformaciones, especialmente por críticos de su gobierno afines a la izquierda, pero meses atrás eran personas afines a la derecha o al centro las que usaban a los venezolanos para generar miedo..

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La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, había relacionado el aumento de los homicidios en la capital del país con los migrantes venezolanos, tras el asesinato de una persona en un bus del sistema de transporte masivo, cometido presuntamente por un venezolano, y el registrador nacional Alexander Vega alertó de irregularidades de ciudadanos venezolanos que quieren afectar las elecciones en 2022, en un supuesto plan de Nicolás Maduro.

Las declaraciones de Vera han sido difundidas en medios de comunicación como El Tiempo y RCN. En ambos medios citaron: «379.334 venezolanos listos para votar, cifra que alarma por información de inteligencia sobre un plan de Maduro para influir en los comicios colombianos».

País de inmigrantes

Sin embargo, se debe tener cuidado con este tipo de señalamientos pues, al relacionar esa cifra de personas a las que les están expidiendo cédulas con las supuestas intenciones de Maduro de influir en las elecciones, se está desconociendo el fenómeno migratorio. Como lo explica Ronald Rodríguez del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, que tiene una línea de investigación en democracia y migración, al referirse a estas personas como venezolanos que están cedulados se olvidan de que tienen doble nacionalidad. «No se tiene en cuenta que son colombianos retornados y se habla de ellos como si no tuvieran derecho a reclamar la nacionalidad ni sus derechos políticos. Son ciudadanos colombianos de pleno derecho, así hayan nacido en Venezuela y eso nos cuesta entender porque Colombia nunca había tenido un regreso tan importante de ciudadanos».

Al contrario, en nuestra historia hemos sido un país de emigrantes, con más de ocho millones de sus ciudadanos en el exterior, una gran cantidad de ellos radicados en Venezuela.

Ese supuesto plan macabro de Nicolás Maduro también ha sido publicado en cadenas y audios de WhatsApp, notas de portales sospechosos o páginas de Facebook en países como Perú, Ecuador, Chile y Bolivia. En Ecuador, por ejemplo, circuló desde septiembre pasado un mensaje en el que se alerta que todos los venezolanos podrán votar en las elecciones presidenciales, así hayan entrado de forma ilegal, pues la visa humanitaria que les otorgó Lenin Moreno les permitiría hacerlo. Además, decía que los venezolanos pondrían al presidente por orden de Maduro.

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Migrantes movilizándose en frontera colombo-venezolana. Fuente: Acnur.

En Chile, el señalamiento en las cadenas de WhatsApp fue para todos los extranjeros. En septiembre, cuando el país se encontraba ad portas de votar el referendo para una nueva Constitución, circuló un tuit que afirmaba que los migrantes que habían ingresado recientemente al país podrían votar en el plebiscito. Esta información fue desmentida por el Servicio Electoral de Chile.

Denuncias en la campaña electoral

En 2018, en las elecciones presidenciales de Colombia también difundieron un audio en el que denunciaban que supuestamente estaban «cedulando a los venezolanos que llegan al país para que participen en las elecciones y voten por los candidatos de la Fuerza Alternativa y Revolucionaria del Común (FARC) para el Congreso y la Presidencia de la República». El fantasma de los migrantes venezolanos en las votaciones también rondó en las elecciones locales de 2019, de alcaldes y gobernadores, en Colombia.

«Desde el Observatorio hemos venido haciendo seguimiento a este fenómeno. Era algo predecible por el aumento de las tensiones generadas por la migración y esa utilización se va a dar por los dos lados; van a aparecer candidatos de la derecha que hacen alusión a que los migrantes han llegado enviados por Maduro para desestabilizar. Y por la izquierda también se dará esto; de hecho, (Gustavo) Petro ya ha dado algunas puntadas en este tema al asegurar que Duque va a cedular venezolanos para poder asegurar la victoria del Centro Democrático», asegura Rodríguez.

Es un fenómeno de instrumentalización de los migrantes que ha sucedido en países que tienen altos fenómenos migratorios; pasó en Alemania, en Estados Unidos y en España.

Esta utilización de los migrantes como un chivo expiatorio de los problemas de los países que los acogen no solo se da en coyunturas electorales; también son culpados por casos de criminalidad. Los señalamientos de la alcaldesa de Bogotá no son aislados, sino que se han presentado en varios países de América Latina, en donde políticos los ven como una amenaza a la seguridad.

Inseguridad y estallido social

El fenómeno de una migración masiva no es algo habitual en estos países, que en cinco años han tenido que acoger a miles de venezolanos. En ese sentido, el reciente estudio Inmigrantes venezolanos, crimen y percepciones falsas: Un análisis de los datos en Colombia, Perú y Chile analizó los datos de los tres principales países receptores de esta población.

En el estudio, que analizó cifras de 2019, se concluyó que, pese a que algunos políticos han afirmado que dichos migrantes provocan un incremento en la delincuencia, «los resultados sirven como evidencia robusta de que la presencia de inmigrantes venezolanos no está generando un aumento sistemático de crimen en la región, ciertamente no en los tres países que han recibido la mayor cantidad de inmigrantes y refugiados venezolanos. De hecho, nuestra evidencia sugiere que la presencia de inmigrantes venezolanos contribuye a la reducción de las tasas de crimen dado que los inmigrantes cometen delitos en una proporción menor a su porcentaje en la población. Incluso en el único caso en el que los resultados son más ambiguos, Colombia, los delitos atribuibles a venezolanos son delitos menores».

Al tema de la criminalización de los migrantes se le suma el estallido social, que generó protestas en Colombia, Bolivia, Chile y Ecuador. En estos países se ha visto cómo circularon desinformaciones que hablaban de una infiltración de Maduro en las protestas y, en otros casos, las propias autoridades señalaban a los migrantes de ser parte en actos vandálicos.

Los movimientos sociales

Es que el fantasma del castrochavismo, que ha sido una carta de los políticos para generar temor en época electoral, también ha sido usado para macartizar los movimientos sociales y el estallido por el inconformismo. Tras las protestas en Chile, Colombia y Ecuador, autoridades de estos países anunciaron la deportación de venezolanos que supuestamente habían participado en «actos vandálicos».

Lucía Ramírez Bolívar, abogada colombiana especialista en derecho constitucional, migración y Venezuela, aseguró en un artículo de la BBC que en la política latinoamericana existe una «instrumentalización de la migración venezolana. Es un discurso que viene de algunos sectores políticos, de los medios de comunicación y también de una parte de la ciudadanía que hace que se propague la xenofobia».

Precisamente, en dicha nota se cita a Olga Sarrado Mur, portavoz para la situación venezolana de la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, quien expresó su preocupación por el aumento de las expresiones de xenofobia, discriminación y señalamiento generalizado con actos de violencia en contra de la población inmigrante proveniente de Venezuela.

Así que la migración venezolana, que seguirá en aumento con la crisis de ese país, ha sido convertida en el chivo expiatorio de los problemas de los países de América Latina, lo que aumenta la xenofobia y el rechazo contra los migrantes.

Ana María Saavedra

Ana María Saavedra

Periodista colombiana. Directora de Colombiacheck. Ha trabajado como editora del diario «El País» de Cali. Becaria del programa Balboa en «El País» de España.

Unidad en la diversidad: el fundamento de la CELAC para avalar el autoritarismo

En América Latina y el Caribe la institucionalidad democrática y los derechos de los ciudadanos están sometidos a ataques desde […]

Por: Gabriel Salvia 9 Feb, 2021
Lectura: 6 min.
Protestas en Nicaragua | Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En América Latina y el Caribe la institucionalidad democrática y los derechos de los ciudadanos están sometidos a ataques desde el poder. El último informe de la Fundación Bertelsmann pone en evidencia la contradicción entre las declaraciones, los compromisos y la realidad.

Si el respeto a las libertades civiles y los derechos políticos estuviera efectivamente vinculado a las cláusulas adoptadas en los organismos intergubernamentales regionales, entonces América Latina y el Caribe serían la zona más democrática del mundo. Pero de acuerdo con el último informe del Bertelsmann Transformation Index (BTI), que analiza cada dos años el estado de la transformación política, económica y de la gobernanza, seis países de la región califican como autocracia, es decir, no cumplen con requisitos fundamentales que hacen a un sistema de gobierno democrático. Se trata de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Guatemala, Honduras y Haití, en este último caso debido a que es un estado fallido.

Entre 1998 y 2011 han suscripto cláusulas democráticas cinco diferentes organismos regionales: «Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el Mercosur, la Republica de Bolivia y la República de Chile» (24 de julio de 1998); «Carta Democrática Interamericana» de la Organización de Estados Americanos (11 de septiembre de 2001); «Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de UNASUR sobre Compromiso con la Democracia» (26 de noviembre de 2010); «Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional en Iberoamérica» de la Organización de Estados Iberoamericanos (4 de diciembre de 2010); y la «Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños» (3 de diciembre de 2011).

Cuando se creó la CELAC gobernaban Hugo Chávez en Venezuela, Raúl Castro en Cuba, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, Dilma Rousseff en Brasil, Fernando Lugo en Paraguay, Cristina Kirchner en Argentina y José Mujica en Uruguay, quienes simpatizaban entre sí a pesar de que algunos gobernaban autocracias y otros/as democracias.

Mucho ha cambiado desde entonces. Por ejemplo, el 8 de agosto de 2017 se creó el Grupo de Lima para buscar una salida pacífica a la crisis venezolana. Dos años más tarde, el 22 de marzo de 2019 se constituyó en Santiago de Chile el Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR) cuya declaración constitutiva directamente incluyó en su punto 5 «Que los requisitos esenciales para participar en este espacio serán la plena vigencia de la democracia, de los respectivos órdenes constitucionales, el respeto del principio de separación de los Poderes del Estado, y la promoción, protección, respeto y garantía de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como la soberanía e integridad territorial de los Estados, con respeto al derecho internacional».

Más recientemente, el 1 de marzo de 2020, asumió la presidencia del Uruguay Luis Lacalle Pou, luego de quince años de gobiernos del Frente Amplio. A la asunción del flamante presidente oriental no fueron invitados Miguel Díaz-Canel, Nicolás Maduro ni Daniel Ortega, presidentes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, respectivamente, para no convalidar a dictadores. Es decir, el flamante presidente uruguayo, quien llegó al poder luego de competir primero en una elección interna, seguidamente en una votación general con candidatos de otros partidos y finalmente resultar electo tras triunfar en un balotaje, consideró con mucha lógica no invitar a su asunción a jefes de Estado de América Latina que carecen de legitimidad democrática. Sin embargo, Lacalle Pou decidió no integrarse ni al Grupo de Lima ni al PROSUR, al tiempo que no reconoció al representante diplomático de la Asamblea Nacional de Venezuela..

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.La creación de la CELAC decía asentarse en el respeto irrestricto del Estado de derecho, la defensa de la democracia, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Incluso la CELAC adoptó en Caracas la «Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional», suscripta también por Cuba, cuyo régimen político de partido único la viola expresamente, y por la propia Venezuela que ya entonces con Hugo Chávez en el poder había dado varios pasos hacia el autoritarismo.

La pregunta obvia que surge es: ¿cómo los países que integran la OEA y desconocen a la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela al mismo tiempo la reconocen y legitiman en la CELAC? ¿Se puede formar parte de un organismo, como la CELAC, que se define como «mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política» cuando Estados que lo integran reprimen a la oposición política o directamente la criminalizan?

Para los países latinoamericanos que aspiran al desarrollo, la CELAC no solamente es un organismo inútil, carente de estructura, que ni siquiera tiene un sitio web propio (el sitio web de la CELAC está incluido en el del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe). Además de una pérdida de tiempo y duplicación de recursos, el real objetivo de la CELAC es que el bloque del ALBA influya y condicione políticamente al resto de los países de la región, como lo viene haciendo Cuba en el Grupo Latinoamérica y el Caribe (GRULAC) de la ONU.

Asimismo, un fortalecimiento de la CELAC impulsada y liderada por los regímenes autoritarios de la región parecería que también apunta al debilitamiento del sistema interamericano de protección de los derechos humanos.

Los países y bloques regionales tienen diferencias económicas, sociales y culturales, pero sobre el compromiso con la defensa de la democracia y las libertades fundamentales como pilar del desarrollo debería existir una unidad política incondicional basada en lo establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. De lo contrario, seguirá existiendo la hipocresía, el doble estándar y nuevos casos de erosión del Estado de derecho que deriven en autoritarismo.

Acceda a un tratamiento en profundidad de los contenidos de este artículo en la publicación Unidad en la diversidad el fundamento de la CELAC para avalar el autoritarismo, de Gabriel Salvia, disponible aquí.

Gabriel Salvia

Gabriel Salvia

Director general de CADAL. Periodista y activista de derechos humanos. Autor de «Las sillas del Consejo: autoritarismos y democracias en la evolución de la integración del órgano de DDHH de la ONU» (2020).

DP Enfoque Nro. 3 El arte de hacer amigos. El Partido Comunista Chino y los partidos en América Latina

En esta nueva era política que se adivina en la región, China está perfectamente colocada. Este documento trae datos relevantes para la discusión política.

Por: Juan Pablo Cardenal 9 Feb, 2021
Lectura: 1 min.
Partido Comunista Chino y los partidos en América Latina
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En la nueva era política que se adivina en América Latina, China está perfectamente colocada. En sus cada vez más frecuentes interacciones con los partidos políticos latinoamericanos, el Partido Comunista Chino (PCCh) aspira a promover la equivalencia moral entre el PCCh y los partidos políticos democráticos de Occidente.

Tras cuatro décadas de crecimiento vertiginoso al abrigo del llamado capitalismo rojo, los líderes comunistas no solo están convencidos de que su modelo es el idóneo, sino también de que el occidental no es mejor. Y a la vez que el régimen promociona de forma subliminal su modelo, se abren paso críticas cada vez más explícitas contra el «anticuado» sistema de partidos democrático-occidental que «solo representa a una minoría selectiva» y cuyos defectos están «destruyendo la sociedad» occidental. Es tiempo para los partidos políticos latinoamericanos de descifrar estas tácticas.

[Lee también: ¿Democracia «made in China»?]

El autor realizó una presentación de este documento junto a Diálogo Político que puedes ver en el siguiente video:


Juan Pablo Cardenal

Juan Pablo Cardenal

Periodista e investigador especializado en la internacionalización de China. Investigador asociado del Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (CADAL) y editor principal de su proyecto «Análisis Sínico». Fue corresponsal en China durante una década para dos diarios españoles e investigó sobre el terreno los efectos de las inversiones, préstamos y proyectos de infraestructuras chinos en 40 países. Coautor de tres libros sobre esta temática, que se tradujeron a 12 idiomas.

Biden: una prueba de fuego

El discurso inaugural de Biden estuvo cargado de mensajes de reconciliación. Sin embargo, el país enfrenta desafíos enormes. ¿Podrá el nuevo presidente responder a las expectativas puestas en él?

Por: Gabriel Pastor 8 Feb, 2021
Lectura: 7 min.
Estatua de la Libertad, Nueva York | Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El día de la asunción de Joe Biden como el presidente número 46 de Estados Unidos, el pasado 20 de enero, hubo algunas tradiciones protocolares que debieron obviarse por la pandemia del nuevo coronavirus. Pero hubo una costumbre que no se rompió y cuyo significado es muy elocuente de la delicada situación que atraviesa la nación más poderosa del mundo: el cuadro pictórico que Biden y la vicepresidenta, Kamala Harris, recibieron en el Congreso: una obra de Robert S. Duncanson, de 1859, en la que este artista afroamericano pintó un arcoíris sobre un paisaje bucólico, en donde se ve a un hombre y una mujer contemplando la belleza de la naturaleza. El mensaje de esperanza de un país al borde de la guerra civil se vio apropiado para un presente tan desafiante para el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Paisaje con arcoíris de algún modo evoca la esperanza puesta en el espíritu de unidad que quiere recuperar Biden para superar problemas que están poniendo en entredicho el porvenir del país.

Y la primera prueba de fuego se vio con claridad esta semana en torno al debate político sobre el paquete de ayuda que el gobierno demócrata puso a consideración del Congreso.

Rol del COVID

El coronavirus es el principal enemigo, golpeando con virulencia a la salud y a la economía estadounidenses, cuyo arcoíris se puede empezar a proyectar con la inoculación masiva. Hasta el lunes 1º de febrero se habían administrado 32.222.402, de un total de 49.936.450 de vacunas distribuidas en todos los estados y territorios, y es probable que se llegue con comodidad a la meta presidencial de inocular a 100 millones de personas en los primeros 100 días del gobierno.

Y, justamente, es la distribución de vacunas lo que el 48% de los estadounidenses creen que debería ser la principal prioridad de Biden, según una encuesta realizada entre el 11 y el 13 de enero por la radio pública NPR, la red de televisión pública PBS y la encuestadora The Marist Poll.

Es que, aunque se advierte una desaceleración de los casos, las cifras en torno al covid-19 son horripilantes: 26.034.475 contagiados y 439.955 muertos hasta el pasado 1º de febrero. El presidente Biden dijo que el número de muertos podría llegar a 600.000.

Sin una reversión del virus es imposible pensar en una mejora de la economía que ha sufrido el cierre de una gran cantidad de empresas o que sufren de una baja de actividad y la pérdida de millones de puestos de trabajo.

Desempleo

En diciembre de 2020, el desempleo se ubicó en 6,7 %, lejos del 14,7 % de abril pasado, pero muy alto en relación con las estadísticas prepandemia. Solo en diciembre se perdieron 140.000 puestos de trabajo y, al cierre del año, 10,7 millones de trabajadores estadounidenses estaban desempleados. El producto interno bruto (PIB) cayó un 3,5 % en 2020, en relación con el periodo anterior, la mayor caída anual desde 1946, aunque hubo una recuperación en el último trimestre del año.

Casi 24 millones de adultos, el 11 % del total, informaron que en su hogar a veces o con frecuencia no hubo suficiente comida en los últimos siete días, según un informe reciente de The Center on Budget and Policy Priorities, un instituto de investigación independiente que hace un seguimiento a las políticas diseñadas para reducir la pobreza y la desigualdad. También detectó que uno de cada cinco inquilinos adultos no estaban al día con el alquiler.

Mientras el virus siga contagiando, el gobierno enfrentará el enorme reto de encontrar la respuesta política más adecuada para contrarrestar sus efectos más perversos y evitar una espiral descendente que es más pronunciada en los hogares más desfavorecidos.

El plan de Biden

El arma de Biden para enfrentar el deterioro económico y social es un plan de 1,9 billones de dólares con el objetivo de ayudar a familias pobres, reforzar beneficios a los desempleados, destinar nuevos fondos en la educación y más recursos en la lucha contra el covid-19. En el arsenal económico se incluye aumentar al doble el salario mínimo federal (hoy en 7,25 dólares la hora).

«Las familias pasan hambre. Las personas corren el riesgo de ser desalojadas. Las pérdidas de empleo vuelven a aumentar. Necesitamos actuar», dijo el mandatario el viernes pasado..

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.De aprobarse la nueva inyección fiscal, se sumaría a los 2,2 billones de dólares que el Congreso aprobó en marzo pasado, con apoyo bipartidista, el mayor desembolso en la historia del país. Además de otras ayudas financieras como por ejemplo programas de préstamos de emergencia, reducción de tasas de interés y operaciones en el mercado de bonos.

El paquete fiscal

Pero el paquete fiscal de Biden no tiene el respaldo del opositor Partido Republicano, que propuso un plan alternativo de 618.000 millones de dólares, que le hicieron llegar directamente el domingo pasado.

Para los republicanos, el plan de ayuda de Biden supone un brutal avance del gobierno en la economía y creen que un nuevo beneficio de casi 2 billones de dólares es imprudente por el alto endeudamiento del país y el déficit presupuestario. También cuestionan el aumento del salario mínimo porque entienden que acabaría con las pymes, así como la idea de más impuestos a las familias más ricas.

Entienden que la propuesta republicana es una buena oportunidad para crear un ambiente a favor del bipartidismo y el debate razonado, tal como quiere Biden.

El lunes pasado hubo una reunión de dos horas entre un grupo de senadores republicanos y el presidente, en la se conversó cordialmente del asunto. Biden quiere —y hasta necesita desde un punto de vista político— un acuerdo bipartidista, pero las diferencias de enfoque todavía son importantes y puede ganar la posición de demócratas en el Congreso de avanzar sin el apoyo del partido opositor, aprovechando un mecanismo legal: la reconciliación, un proceso especial que no exige 60 votos para aprobar una ley en el Senado, y que fue habilitado el viernes pasado en una votación tan cerrada que fue decisivo el apoyo de la vicepresidenta Kamala Harris.

Llamado a la unidad

En una carta pública de los diez senadores republicanos que se reunieron con Biden hubo un reconocimiento al llamado a la unidad del presidente y el compromiso de «trabajar de buena fe» con la Casa Blanca «para enfrentar los desafíos de salud, económicos y sociales de la crisis de covid-19».

La controversia en torno al plan de ayuda puede esfumar en cierto modo la intensidad del arcoíris de la unidad al obligar al presidente a tomar una decisión: negociar con base en la propuesta republicana, si opta por un gran acuerdo, o insistir con el plan demócrata solo con el respaldo oficialista, como plantean referentes demócratas en el Congreso.

Cualquiera sea la decisión, Biden se encamina a enfrentar el primer choque que puede poner en entredicho su compromiso por la unidad de su discurso inaugural, un camino de armonía como el que pintó Duncanson en su Paisaje con arcoíris.

Gabriel Pastor

Gabriel Pastor

Miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político. Investigador y analista en el think tank CERES. Profesor de periodismo en la Universidad de Montevideo.

La política en el espejo

Fábulas sobre temas humanos de todos los tiempos. Un proyecto de Alicia Peñaranda y la Fundación Konrad Adenauer, oficina Colombia.

Por: Redacción 5 Feb, 2021
Lectura: 1 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Fábulas sobre temas humanos de todos los tiempos. Un proyecto de Alicia Peñaranda y la Fundación Konrad Adenauer, oficina Colombia.

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

México: desafíos históricos

México se encuentra en un año superelectoral. Sin embargo, 2021 será también un año de continuación de la crisis.

Lectura: 10 min.
Ciudad de México, enero 2021 | Foto: Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

México se encuentra en un año superelectoral. Sin embargo, 2021 será también un año de continuación de la crisis.

Quinientos diputados nacionales, quince gobernadores, más de mil representantes locales, casi dos mil administraciones comunales: mientras México se prepara para el año electoral más importante de su historia, tanto el gobierno como la población siguen intentando arreglárselas con las consecuencias directas e indirectas de la pandemia de covid-19.

Contexto político del 2021

Desde las elecciones de 2018 el presidente AMLO y su partido MORENA disfrutan de altos índices de aprobación en México. Esto tampoco cambió en 2020. Aunque López Obrador perdió en las encuestas en los primeros meses de la pandemia, ahora mantiene constante un 59 % de aprobación.[1]

Especialmente durante la crisis, la retórica del presidente («primero el pueblo») encuentra recepción en grandes sectores de la población que se sienten desatendidos y defraudados por los gobiernos anteriores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN). La 4T (cuarta transformación) prometida por el presidente y el cambio social anunciado con ella hasta ahora son principalmente un elemento retórico. Incluso los pocos proyectos sensibles (aumento del salario mínimo, revitalización de hospitales, instituto social INSABI que ofrece sistemas de seguridad integrados, también para el sector informal) no cambian esta percepción. Otros proyectos de carácter puramente simbólico y sin efecto a largo plazo (pagos directos a través de los proyectos Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro) siguen en la línea del asistencialismo de los gobiernos priistas,[2] lo que sin embargo no disminuye la aprobación del presidente.

Incapacidad de la oposición

La oposición no ha logrado hasta la fecha poner en evidencia en forma más evidente esta incongruencia, ni construir un discurso alternativo creíble y ofrecer sus propias opciones. El partido de oposición más grande, el PAN, puede establecer contrapuntos políticos y demostrar un buen gobierno en algunos estados y municipios, pero sigue todavía en gran medida dedicado a la búsqueda de su propia identidad.[3] El PRI dispone de bastiones locales, pero sufre una sustancial pérdida general de reputación. Mientras tanto, numerosos miembros del anterior gobierno priista han sido acusados de corrupción y otras actividades ilegales,[4] mientras que otros hace tiempo se pasaron a MORENA. La confianza de los mexicanos en la clase política en general y los políticos en particular está profundamente afectada.

Morena, ¿partido consolidado?

En lo interno, a MORENA le falta mucho para ser un partido consolidado. Por su carácter de movimiento le faltan estructuras partidarias y procesos de formación de opinión. Idealistas socializquierdistas que creen en la cuarta transformación y en el cambio social desde abajo se contraponen a veteranos políticos de carrera que desde hace años están activos en diferentes partidos y constelaciones, y que anteponen la conservación de su poder a los intereses de los electores. Las fuertes tendencias autoritarias del presidente del partido, los programas sociales asistencialistas y los retrocesos en la economía hacen que incluso los exvotantes duden que MORENA sea realmente un proyecto de cambio social. Sin embargo, según las encuestas, esto no es suficiente para cambiar la intención de voto.

El PAN y el PRI conformaron con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) una coalición (“Va por México”) para enfrentar conjuntamente el poderío de MORENA. Habrá que esperar para ver si esta coalición tendrá el respaldo suficiente  en votos.

Los partidos de oposición cuentan con apoyo de asociaciones de la sociedad civil. Entre estas se destacan Alternativas por México y Sí Por México, ambas iniciativas con filiales en los estados federados que incluyen también a numerosos grandes empresarios.[5] Pero esta cercanía al empresariado constituye también su talón de Aquiles: la población simple, el pueblo bueno, al que López Obrador siempre se dirige, no se siente particularmente representado por agrupaciones de la sociedad civil, principalmente integradas por ciudadanos de grupos socioeconómicos más acomodados.

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Proceso electoral del 2021 firmemente organizado

El proceso electoral en México está claramente organizado. El INE (Instituto Nacional Electoral) y las instituciones electorales autónomas de los estados llevan meses en los procesos preparatorios. Los partidos ya se inscribieron para la elección de los 500 diputados nacionales.[6] Los precandidatos podían hacer campaña hasta el pasado 31 de enero, luego de lo cual comenzó un receso para las nominaciones internas y finales. La verdadera campaña electoral podrá desarrollarse entre el 4 de abril y el 2 de junio de 2021. Antes de las elecciones del 6 de junio habrá un período de reflexión, durante el cual no se permitirán actividades de campaña electoral.[7]

Los procesos electorales simultáneos en los estados para la elección de 15 gobernadores, 1.027 diputados locales y 1.923 gobiernos locales (alcaldes y concejales, incluyendo las alcaldías en el caso de la Ciudad de México) son manejados por las instituciones electorales autónomas de los estados, de acuerdo con cronogramas similares.

Rol del INE

Si bien el INE es el principal responsable de la implementación operativa de las elecciones y de garantizar un proceso electoral accesible, justo y transparente, su papel ha sido politizado. El año pasado, López Obrador se manifestó críticamente respecto a la independencia del instituto y recientemente escaló una disputa sobre sus conferencias matutinas. El INE exigió que se interrumpiera la transmisión de estas conferencias durante la campaña electoral, ya que el presidente las utilizaba para ejercer influencia política, criticar a los candidatos y así intervenir activamente en el proceso electoral, lo que no se corresponde con su función de gobierno.[8]

López Obrador acusó luego al INE de censura y prohibición de la libertad de expresión y remitió el tema al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Este ordenó que se interrumpa la transmisión de las conferencias matutinas en los estados en los que efectivamente se lleven a cabo las elecciones.

El presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, insiste en que esto se debe detener por completo. El tema aún no se ha aclarado definitivamente y parece ser un elemento más en el conflicto López Obrador con las instituciones autónomas. Aparte del intercambio político, queda por ver si el proceso electoral este año será pacífico. En 2018 se vivió el proceso electoral más violento de la historia de México. Se cometieron 140 asesinatos y numerosos atentados, ataques y secuestros a candidatos y políticos.[9] En este contexto, al desarrollo pacífico de las elecciones es digno de especial atención.

Candidaturas e intención de voto

Actualmente, en México se está introduciendo gradualmente la posibilidad de reelección de diputados y políticos locales. Hasta la reforma electoral de 2015 esto no era posible para prevenir la corrupción y el nepotismo. Según informaciones actuales, 448 de los 500 representantes nacionales quieren ser reelegidos. Como ya se mencionó, no solo el presidente López Obrador, sino también su partido MORENA mantienen altos índices de aprobación. En la última versión mexicana de la encuesta sobre intención de voto, el 28,4% de los encuestados dijeron que querían votar por los candidatos de MORENA, el 14,9% preferían el PAN y el 10,8% el PRI.

Sin embargo, más del 30% de los votantes no dieron información.[10] Consultados sobre las coaliciones, el 36,1% dijeron que era probable o muy probable que votarían por una integrada por MORENA-Partido del Trabajo-Partido Verde Ecologista. El 27,8% dijeron lo mismo sobre la coalición PAN-PRI-PRD.[11] En general, estos resultados muestran que el entusiasmo electoral aún es limitado y que los mexicanos continúan dudando.

Un apoyo más pronunciado a MORENA podría aumentar aún más la representación parlamentaria de dicho partido y sus socios de coalición. Ya en los dos años pasados le fue posible conseguir la aprobación de proyectos de ley en el Parlamento sin mucha oposición. Justamente para impedir esto es que se formó la coalición PAN-PRI-PRD. En algunos estados de la Federación los partidos de oposición mantienen sus bastiones, por ejemplo, el PAN en Aguascalientes, Chihuahua, Tamaulipas y Yucatán. Sin embargo, se puede afirmar que MORENA logrará ampliar su electorado.

Frente a grandes desafíos

Aunque el gobierno nacional orienta su esfuerzo político a la distribución de las vacunas y —según el principio de no perder la esperanza fomenta la creencia de la población en que en breve todo volverá a estar bien, hay tareas gigantes cara al 2021: junto con la superación de la pandemia destacan la consolidación económica, la reducción de las diferencias sociales, el combate a la creciente polarización en el país, las inversiones en infraestructura a todo nivel, la reducción real y sostenida de la corrupción, así como avances concretos en el control de la violencia y el crimen organizado.

Estos problemas deben ser abordados no solo por el gobierno actual sino también por todos los candidatos. Los enfoques alternativos de soluciones y propuestas concretas solo podrán realizarse contemplando la participación de la sociedad civil y los intereses de todas las clases socioeconómicas de México. Las próximas semanas demostrarán si esto se podrá lograr.


Notas

[1] #AMLOTrackingPoll Aprobación de AMLO, 04.01.2021.

[2] Partido de gobierno de 1929 a 2000; ¿Partido de oposición con potencial de gobierno? Auslandsinformationen, Konrad-Adenauer-Stiftung, 1.12.2020.

[3] Regierungspartei von 1929 bis 2000; Oppositionspartei mit Regierungspotenzial? Auslandsinformationen, Konrad-Adenauer-Stiftung, 1.12.2020.

[4] 2012 a 2018 bajo Enrique Peña Nieto.

[5] Presentan ‘Alternativas por México‘ y ‘Sí por México’ plan de trabajo para 2021, El Heraldo, 20.11.2020, https://heraldodemexico.com.mx/economia/2020/11/20/presentan-alternativas-por-mexico-si-por-mexico-plan-de-trabajo-para-2021-227674.html.

[6] El registro de los partidos en el INE fue controvertido. Más información sobre el tema se encuentra en: Oppositionspartei mit Regierungspotenzial? Auslandsinformationen, Konrad-Adenauer-Stiftung, 1.12.2020.

[7] Informaciones sobre el proceso electoral, INE, https://www.ine.mx/voto-y-elecciones/elecciones-2021/eleccion-federal-2021/.

[8] Prohíbe INE a AMLO hablar sobre elecciones en Conferencia Matutina, La Jornada, 17.01.2021, https://www.jornada.com.mx/notas/2021/01/15/politica/prohibe-ine-a-amlo-hablar-sobre-elecciones-en-la-mananera/.

[9] Violencia política y electoral en las elecciones de 2018, Arturo Alvaro Mendoza, ALTERIDADE, http://www.scielo.org.mx/pdf/alte/v29n57/2448-850X-alte-29-57-59.pdf.

[10] Preferencia Rumbo 2021, Diputados Federales, Mitkofsky, 17.12.2020, http://www.consulta.mx/index.php/encuestas-e-investigaciones/elecciones/item/1414-preferencia-diputados-dic20.

[11] Preferencia Rumbo 2021, Diputados Federales, Mitkofsky, 17.12.2020, http://www.consulta.mx/index.php/encuestas-e-investigaciones/elecciones/item/1414-preferencia-diputados-dic20.

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Publicado el 22 de enero de 2021 en la página web de la Fundación Konrad Adenauer, oficina México.
Traducción: Manfred Steffen

Hans-Hartwig Blomeier y Ann-Kathrin Beck

Hans-Hartwig Blomeier y Ann-Kathrin Beck

Hans-Hartwig Blomeier es el representante y Ann-Kathrin Beck es la representante adjunta de la Fundación Konrad Adenauer en México

La generación Z adicta a TikTok

Qué es TikTok, por qué arrasa entre la generación Z y qué peligros y oportunidades contiene. Hoy ponemos todas estas […]

Por: Redacción 4 Feb, 2021
Lectura: 1 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Qué es TikTok, por qué arrasa entre la generación Z y qué peligros y oportunidades contiene. Hoy ponemos todas estas preguntas Bajo la Lupa.

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Invitado: 

David Álvarez, analista y consultor en socialmedia

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo Político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.    

Conducción y realización: Franco Delle Donne.  

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Ecuador 2021: La incertidumbre manda en las elecciones

Los procesos electorales en Ecuador están acompañados de sorpresas. Este país no parece ser una excepción a este fenómeno.

Por: Juan Rivadeneira Frisch 4 Feb, 2021
Lectura: 6 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los procesos electorales en buena parte del mundo han estado revestidos por la incertidumbre y han arrojado resultados apretados. En muchos países como Ecuador se producen sorpresas electorales en sus procesos nacionales o locales. Candidatos que lucían establecidos resultan ser vulnerables y otros, sin despertar mucha atención, logran victorias inverosímiles.

Algo de lo mencionado en el párrafo anterior vive Ecuador en estos días de cara a la primera vuelta electoral que se celebrará el 7 de febrero y en la que se elegirán: presidente/vicepresidente, asambleístas nacionales, asambleístas provinciales, parlamentarios andinos y, adicionalmente, se llevará a cabo una consulta popular a propósito de la minería en la ciudad de Cuenca.

El propósito de este breve documento es presentar un análisis ejecutivo sobre el entorno que envuelve a los últimos días del proceso electoral ecuatoriano, aproximar a la realidad de los pronósticos de votación, presentar ciertas líneas generales de los potenciales gobernantes y señalar alguna perspectiva.

El ambiente en Ecuador plagado de ofertas y necesidades

En analogía con la ciencia económica, esta elección no ha estado ajena a la famosa ecuación de oferta y demanda. Especialmente la oferta de los candidatos, que se ha multiplicado en fondo y forma por estar condicionada a la crisis económica que vive el país.

En los distintos estudios de opinión pública en Ecuador se encuentran algunos factores comunes que vale destacar. Por el lado de la demanda (como suelen decir los economistas), los electores coinciden en que los problemas de sus familias giran en torno a la situación económica y el desempleo, que sumados alcanzan el 80% de sus preocupaciones. Por otro lado, esta realidad determina que el futuro no se lo mira con optimismo, ya que un 60% consideran que este sería peor o igual. Además, un 69% consideran que su situación personal es peor que hace un año.

Por su parte, por el lado de la oferta, los candidatos han procurado atender estas preocupaciones de los electores con propuestas de lo más variopintas y, en algunos casos, de carácter populista. Además de los programas económicos expansivos o conservadores, las propuestas concretas han girado en torno a la asistencia social; por ejemplo, entregar un cheque de mil dólares a un millón de personas o un aumento del salario mínimo hasta 500 dólares (al momento alcanza a 400 dólares).

Los pronósticos todavía con signo de pregunta

El escenario descrito en los apartados precedentes deriva en una realidad en que los electores sienten distancia y desconfianza con los liderazgos y, en este caso, con los candidatos. Además de malas calificaciones de imagen y credibilidad de la mayoría de políticos en Ecuador, se suma una condición que determina la incertidumbre de cara a los resultados de la primera vuelta: la indecisión que revelan (en promedio) el 40% de electores.

Es cierto que en procesos electorales pasados se presentaron cifras de dos dígitos en la incertidumbre frente a las urnas, pero en este caso es una cifra mayor y a muy corto tiempo de la votación. Además, vale destacar la movilidad que tienen todavía los electores que se catalogan como swing votes ante la abultada oferta de 16 candidatos.

Sin embargo, un escenario muy probable es que el 70% de los votos se concentren en tres opciones: Andrés Arauz, Guillermo Lasso y Yakú Pérez. Por su parte, por la dispersión en la votación, el nuevo método de asignación de escaños (Webster) y al no existir un partido dominante, la elección del Legislativo produciría un conjunto de fuerzas atomizadas y sin una mayoría clara.

¿Cómo sería una Presidencia de…?

De cara a entender cómo podría ser una potencial presidencia de los tres candidatos en Ecuador más opcionados, a continuación se presentan algunos criterios que pueden dar luces de probables acciones de:

Andrés Arauz: Renegociaría fuertemente las condiciones del acuerdo con el FMI; mantendría relaciones tensas con ciertos sectores productivos privados; privilegiaría el papel del Estado; tendría ciertos límites para el desarrollo de su programa económico y político debido a una Asamblea fraccionada, aunque podría tener un control relativo de esta; y habría cuestionamientos a la sostenibilidad de la dolarización por ciertas medidas económicas que podría implementar.

Guillermo Lasso: Podría imprimir una visión más abierta de la economía; renegociaría las condiciones del acuerdo con el FMI; impulsaría el desarrollo del sector privado con una visión más promercado; enfrentaría tensiones en el manejo de su agenda política y económica al contar con un Legislativo fragmentado y con el reto de lograr grandes acuerdos; y procuraría tomar medidas para sostener el modelo de dolarización.

Yakú Pérez: Mantendría relaciones tirantes y quizá rompería el acuerdo con el FMI; imprimiría una visión de desarrollo del mercado interno; alejaría las inversiones en minería y petróleo; y tendría dificultades en el manejo de la relación con el Legislativo por no tener una fuerza que lo represente de manera significativa.

Perspectiva pra Ecuador

Si bien el panorama luce incierto en el entorno electoral, los estudios de opinión pública llevarían a considerar que el desarrollo de una segunda vuelta entre Arauz y Lasso sería, al momento, el escenario más probable. Dependerá en buena parte de la cantidad de votantes que acudan a las urnas (se estima un aumento en el ausentismo) y del volumen de votación nula que condicionen el voto válido registrado. El comportamiento de estas variables podría determinar, incluso, sorpresas de último momento.

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Juan Rivadeneira Frisch

Juan Rivadeneira Frisch

Director senior de Asuntos Públicos y Crisis de LLYC en Ecuador. Máster in Political Management (The George Washington University) y economista (Universidad Católica del Ecuador). Director Cámara de Comercio de Quito.

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