La revolución de los vices

Luego de una larga pasarela de alianzas teóricas y fotos bienintencionadas, Argentina definió los espacios políticos que aspiran a la […]

Por: Augusto Reina y Maximo Reina 17 Jun, 2019
Lectura: 4 min.
Cristina Fernández (Frente por Todos) y Miguel Ángel Pichetto (Juntos por el Cambio), precandidatos a la vicepresidencia de Argentina | Fotos: Flickr, WikiCommons.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Luego de una larga pasarela de alianzas teóricas y fotos bienintencionadas, Argentina definió los espacios políticos que aspiran a la presidencia. La concreción de las fórmulas, particularmente la elección de los candidatos a la vicepresidencia, viene marcando el ritmo del ciclo noticioso.

Primero fue el anuncio de Fernández-Fernández, luego la elección de Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula del actual presidente. Dos jugadas simétricas que causaron revuelo político y tuvieron una alta repercusión mediática. Sin embargo, su impacto concreto en la elección resulta más difícil de apreciar y requiere espera.

¿La elección de las fórmulas tendrá impacto en la intención de voto? Rara vez un candidato a vicepresidente sirvió para dinamizar el caudal electoral de un espacio político. El caso excepcional fue la elección de Chacho Álvarez como compañero de Fernando De la Rúa en 1999. Pero el contexto actual es diferente. Hasta este punto, la selección de los candidatos se ha llevado a cabo no tanto pensando en la opinión pública, sino contemplando la construcción política. En el caso de Pichetto, el dato esencial es que el senador cuenta con muchos años de experiencia política y un amplio abanico de relaciones de las que el presidente carece. Para sus defensores es un hombre de Estado, y para los críticos es alguien que ha estado con todos. El discurso de la necesidad política, en el interior de Cambiemos, plantea que Pichetto transmite un gesto de apertura a otros espacios y brinda un reaseguro de gobernabilidad.

Estas intenciones muestran cierto paralelismo con la elección de Alberto Fernández en la vereda de enfrente. La búsqueda de una fórmula que aporte moderación parte de un diagnóstico compartido de que el próximo gobierno necesitará un despliegue más amplio para construir consensos. Esta despolarización de la política tiene dificultades para concretarse más allá del discurso, ya que a los efectos prácticos las dos fórmulas mayoritarias han servido para licuar el espacio del centro.

La hipótesis actual es que los dos grandes polos electorales (Frente por Todos y Juntos por el Cambio) irán aspirando lentamente la intención de voto del tercer espacio. Es una estrategia magnética, adaptada al sistema electoral argentino, que consta virtualmente de tres vueltas. Entre turno y turno electoral, se buscará recolectar los frutos de los árboles caídos. Vamos así a una elección de dos frentes y medio, en las primarias de agosto, para llegar en octubre a dos frentes y un cuarto. La pregunta en estos días es cuál es la utilidad del tercero en discordia; el oficialismo prefiere que la tercera fuerza subsista, como tapón necesario para restarle votos a la oposición; la oposición prefiere que desaparezca.

Cualquiera sea el caso, la estrategia está marcada por la restricción de opciones y por el armado político antes que la apelación a la ciudadanía. Centrada en reducir la oferta antes que ampliar la demanda. Estrategia amparada en un sistema electoral que favorece la coordinación de la oferta y el voto estratégico. El corset institucional aprieta y fuerte.

Fuera de los pasillos de la política, donde las fórmulas presidenciales fueron recibidas con euforia y detallados análisis tácticos, el contexto electoral que prevalece está marcado por la desilusión, hastío e indiferencia. Las alternativas electorales resultan poco atrayentes, y la intención de voto se ordena más por antipatías que por simpatías. No hay opciones para todos los gustos; de hecho, hay muy pocas opciones para muchos gustos.

La clase dirigente, una vez más, se apalanca en la restricción del mercado político. Las mismas estrategias dirigidas —al menos, en teoría— a cerrar la polarización no han hecho más que acentuarla, y el tercio neutral de la sociedad se verá obligado a elegir entre un pasado que no lo entusiasma y un presente que lo decepciona. Dos opciones subóptimas, pero las únicas que se presentan con posibilidades de ganar. Una campaña que deja sabor a poco y que se encamina a una elección residual.

Augusto Reina y Maximo Reina

Augusto Reina y Maximo Reina

Augusto Reina. Politólogo. Consultor político. Director de Doserre. Presidente de @AsacopArgentina ∷ Máximo Reina. Sociólogo. Consultor político especializado en opinión pública y diseño de estrategias de comunicación. Director de Doserre ∷ Ambos son coautores (en colaboración) del manual de marketing y comunicación política «Acciones para una buena comunicación de campañas electorales» (KAS, 2013).

Ortega y los círculos concéntricos de poder

En Nicaragua no solo estamos al borde de un abismo; estamos en una crisis de valores sin precedente en los […]

Por: Oscar Rene Vargas Escobar 14 Jun, 2019
Lectura: 3 min.
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua | Foto: WikiCommons
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En Nicaragua no solo estamos al borde de un abismo; estamos en una crisis de valores sin precedente en los últimos 40 años. Decenas de miles de ciudadanos buscan una vía para sobrevivir y poder construir una alternativa política al régimen inhumano que nos lleva a todos al abismo social y económico.

Dado que el régimen ha perdido una buena parte de su base social y, por lo tanto, también ha perdido poder real y consenso, recurre a una creciente represión para intentar anular al movimiento social. La represión no le podrá dar legitimidad, porque la mayoría de los ciudadanos rechazan al régimen dictatorial, pero le garantiza el mantenimiento de los círculos de poder.

Empeñado en esconder la realidad social, el régimen continúa falseando la realidad. La represión indiscriminada demuestra que el régimen no tiene ningún proyecto de país de futuro, salvo conservar el poder.

Ortega ya no piensa en el futuro. No le importa cómo lo definirá la historia; él piensa que ya la escribió al participar en la revolución social de 1979. Ahora vive el presente y en cómo lo conserva.

Ha logrado mantenerse en el poder rodeándose de círculos concéntricos, muros de contención, murallas de protección:

El círculo íntimo familiar, el círculo de aduladores y aprovechados. A estos les reparte el grueso del botín del Estado.

Luego viene el círculo de políticos, jueces, magistrados y diputados que le proporcionan las bases y el aura de legitimidad institucional.

Después el círculo de fuerza: militares, policías, turbas, paramilitares y sicarios a su servicio. A estos les deja comer del botín del Estado y del producto del narcotráfico.

Finalmente, el círculo de los tontos útiles, empresarios miopes que como luciérnagas atraídos por la luz de poder giran alrededor buscando algún beneficio.

Al centro de este infierno está el gran satán, controlando todo; ese es su leitmotiv, su razón de ser. Esos círculos de poder giran alrededor y se mantienen por el campo magnético de la permanencia. Para ellos es importante la continuidad Ortega forever o el comandante se queda. Por eso, Ortega no puede aceptar nada de lo firmado, menos el adelanto de elecciones transparentes, ya que se fracturaría el control sobre los círculos de poder.

La combinación de negociación, represión y crimen es la estrategia del régimen para mantener la incondicionalidad de los círculos de poder y, al mismo tiempo, el diálogo es una cortina de humo o instrumento de distracción para congelar las sanciones internacionales.

Actuar sobre la base de hipótesis no es, al menos en política, recomendable. Tampoco es aceptable actuar según posibles escenarios. De lo que se trata, más bien, es de proceder de acuerdo con objetivos precisos y concretos; es decir, actuar conforme una estrategia establecida.

La estrategia política futura debe estar dirigida a romper esos círculos de poder. Para eso es necesario reactivar la lucha de los movimientos sociales e incrementar las presiones internacionales. Seguir en las negociaciones sin estrategia precisa y sin cumplimiento de los acuerdos firmados es fortalecer al régimen, al mantener incólumes los círculos de poder.

Oscar Rene Vargas Escobar

Oscar Rene Vargas Escobar

Sociólogo, economista, historiador y analista político. Autor y coautor de 55 libros

Guatemala 2019 y la encrucijada electoral

El 16 de junio Guatemala tiene el desafío de emitir un voto responsable. Sin embargo, lo ocurrido en estos meses: […]

Por: Ricardo Barreno 12 Jun, 2019
Lectura: 8 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El 16 de junio Guatemala tiene el desafío de emitir un voto responsable. Sin embargo, lo ocurrido en estos meses: judicialización de la política, poca oferta electoral, altos niveles de incertidumbre ciudadana, nos obliga a preguntarnos: ¿estamos listos para asistir a las urnas en medio de esta encrucijada electoral?

Con el decreto 1-2019 emitido por el Tribunal Supremo Electoral dio inicio la carrera electoral a nivel presidencial, legislativo y municipal. Esta se ha desarrollado en tres fases, según el artículo 196 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP):

1. Del 19 de enero al 17 de marzo de 2019. En este período las organizaciones políticas postularon e inscribieron candidatos. Durante esta etapa también inició la integración y juramentación de juntas electorales departamentales/municipales y concluyó el proceso de empadronamiento.

Sin embargo…

Las dinámicas institucionales y partidarias durante el mes de marzo dieron cuenta de una presentación tardía de documentación para inscripción. Esto ocasionó, según datos iniciales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) el registro de 24 solicitudes de inscripción de candidatos a presidente y vicepresidente.

A menos de un mes para las elecciones generales, el Departamento de Justicia de Estados Unidos informó de la captura de uno de los candidatos, acusado de nexos con el crimen organizado. También se conoció la resolución de la Corte de Constitucionalidad (CC) en la que rechazó tres candidaturas, argumentando impedimentos constitucionales y por encontrarse en investigaciones judiciales.

La encrucijada electoral…

Si al caminar por las calles guatemaltecas, usted le pregunta a cualquier persona: ¿por quién votará este 16 de junio?, es muy probable que le responda de tres maneras: 1) creo que no iré a votar porque todos son más de lo mismo; 2) es que no sé si al final mi candidato participará en las elecciones; o 3) no tengo idea porque no escuché propuestas políticas.

Desafortunadamente, estas realidades coinciden con estudios con mayor rigurosidad metodológica como los de cultura política de la democracia en Guatemala, cuyos resultados recientes dan cuenta de que a 8 de cada 10 personas en el país no les interesa la política; 7 de cada 10 no simpatizan con ningún partido político; únicamente 1 de cada 5 personas afirma que irá a emitir su voto este 16 de junio; mientras que 2 de esas cinco 5 personas votarían pero dejando la papeleta en blanco o anulándola.

2. Del 18 de marzo al 14 de junio. Durante esta fase, las organizaciones políticas han realizado campaña electoral, entendida como cualquier actividad con el objetivo de difundir programas de gobierno; captar, estimular o persuadir a los electores; así como promover políticamente a ciudadanos, afiliados o candidatos, por medio de la celebración de reuniones públicas, asambleas, marcas o a través de medios de comunicación (art. 219, LEPP).

Sin embargo…

La misma judicialización del proceso electoral que obliga inicialmente al Registro de Ciudadanos del TSE a resolver recursos de nulidad y/o apelación en contra de candidaturas, ha ocasionado un nivel de incertidumbre en el ejercicio de campaña electoral.

En declaraciones dadas a un medio de comunicación, el pleno de magistrados del TSE señaló que las personas que no estén inscritas no podrán hacer campaña electoral, debido a que sólo han presentado su papelería y que no han sido calificados como tal por el Registro de Ciudadanos.

La encrucijada electoral…

Si usted camina, una vez más, por las calles guatemaltecas y le pregunta a cualquier persona: ¿cuál es la principal propuesta de tu candidato/a?, seguramente le dará una de las siguientes respuestas: 1) no estoy seguro porque no he sentido que estemos en campaña electoral; o 2) no sé, porque aquí solo vallas de afiliación se observan.

Debe reconocerse que el sistema de partidos políticos en Guatemala (caracterizado por su alta volatilidad y fragmentación) no ha sido capaz de atender —a través de una oferta electoral pertinente y viable— las principales necesidades de la población. Por ejemplo, mediciones del Latinobarómetro evidencian que por más de 10 años las principales necesidades continúan concentrándose en inseguridad y falta de empleo.

En ese sentido, y para garantizar igualdad de condiciones y de oportunidades a los partidos políticos para exponer sus principales propuestas políticas, se elaboró el Plan de Distribución Igualitaria de la Unidad Especializada sobre Medios de Comunicación y Estudios de Opinión del TSE. No obstante, una revisión de este da cuenta de que la cobertura territorial de vallas para la campaña electoral fue del 23% del territorio (77 de 340 municipios). En cuanto a los spots publicitarios en medios televisivos y radiales, las desigualdades también son evidentes, porque mientras algunos partidos políticos tienen por día, en promedio, 10 espacios de 20 segundos cada uno para promocionar a sus candidatos, otros llegan a tener hasta tres veces más.

3. 16 de junio, día de las elecciones, cómputo y calificación de los votos emitidos.

Entonces…

¿Estamos listos para asistir a las urnas en medio de una encrucijada electoral?

A nivel institucional, y a pesar de los diversos desafíos que ha enfrentado, el TSE continua con el proceso de impresión final de las papeletas para el día de las elecciones. Con éxito se han conformado y capacitado a las juntas departamentales, municipales y receptoras de votos, que ese día serán responsables de atender el desarrollo de la jornada electoral, tanto a nivel nacional como en el extranjero. Por primera vez, los guatemaltecos residentes en Los Ángeles, California; Silver Spring, Maryland; Nueva York; y Houston, Texas, podrán emitir su voto para binomio presidencial.

A nivel partidario, las agrupaciones en contienda han iniciado con sus respectivos cierres de campaña, con la confianza de haber podido capturar la mayor intención de votos tanto a nivel urbano como rural.

A nivel ciudadano, conforme se acerca el día de las elecciones, el nivel de incertidumbre se incrementa; la desconfianza por el proceso se hace cada vez más evidente; y el rechazo a la oferta electoral se canaliza con mayor agudeza en un voto nulo que ahora tiene validez jurídica, a efecto de determinar la repetición de cualquier elección (art. 327 LEPP) si llega a superar más de la mitad de los votos válidamente emitidos.

En conclusión, por primera ocasión, desde hace 20 años, la renovación de los organismos ejecutivo, legislativo y judicial ocurrirá en un mismo año. La ciudadanía guatemalteca elegirá: a) presidente y vicepresidente; b) 160 diputados por el Congreso de la República; c) integrantes de las 340 corporaciones municipales; y 20 diputados titulares al Parlamento Centroamericano.

Sin embargo, también se conformarán comisiones de postulación —dirigidas por el Congreso de la República— para elegir al representante de la Contraloría General de Cuentas (CGC), [1] a los 13 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a 210 magistrados que ocuparán 42 Salas de Cortes de Apelaciones, [2] adicional a la convocatoria para elegir nueva junta directiva del Colegio de Abogados y Profesionales del país (CANG).

Aunque esto representa una oportunidad para garantizar tanto instituciones independientes y autónomas como una ciudadanía actica y critica, la situación actual del país da cuenta de que, a pocos días de las elecciones, el futuro poselectoral es incierto.

Fuentes normativas:

Decreto n.º 1-85. Ley Electoral y de Partidos Políticos
Decreto n.º 1-2019. Convocatoria a Elecciones Generales
Decreto n.º 85-2002. Ley en Materia de Antejuicios
Decreto n.º 31-2002. Ley Orgánica de la Contraloría General de Cuentas

Fuentes documentales:

LAPOP (2019). Cultura política de la democracia en Guatemala
Base de datos del Barómetro de las Américas
Plan de Distribución Igualitaria del TSE.

Notas:

[1] El art. 13 de la Ley Orgánica de la CGC establece que a esta le corresponde la entrega de la Constancia Transitoria de Inexistencia de Reclamación de Cargos (requisito que cualquier candidato a puestos de elección popular debe presentar para el trámite de su inscripción).

[2] Según el art. 14 de la Ley en Materia de Antejuicios (decreto 85-2002) es competencia de la CSJ conocer y resolver antejuicios en contra de diputados al Congreso de la República. Mientras que en el art. 15 establece que los antejuicios en contra de alcaldes municipales son competencia de las salas de la Corte de Apelaciones. Es necesario subrayar que el abordaje de la judicialización temprana del proceso electoral adquiere mayor notoriedad como una aproximación para entender la relación y sus efectos de la justicia y la política. Una revisión documental y hemerográfica de los principales casos entre 2016 y febrero de 2019 da cuenta de 121 casos de alcaldes que han sido sujetos de procesos judiciales y 33 casos de antejuicio a nivel parlamentario.

Ricardo Barreno

Ricardo Barreno

Licenciado en Ciencia Política. Politólogo especializado en temas electorales, transformación de conflictos y desarrollo local. Docente universitario

Colombia: entre la paz resistida y la corrupción

Desde la firma de los acuerdos de paz en 2016, han sido asesinados 702 líderes sociales y defensores de derechos […]

Por: Hugo Machín Fajardo 11 Jun, 2019
Lectura: 8 min.
Firma del acuerdo de paz | Foto: Presidencia de El Salvador (detalle), CC0
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Desde la firma de los acuerdos de paz en 2016, han sido asesinados 702 líderes sociales y defensores de derechos humanos. La mayoría pertenecientes a minorías y comunidades rurales. Desde la firma del acuerdo, 499 víctimas de homicidio eran líderes campesinos, indígenas, afrodescendientes y comunales.

A fines de junio tendrá lugar el 49 periodo de sesiones de la Asamblea General de la OEA en Medellín, Colombia, lo que constituye una distinción para el país cafetero. Externamente, Colombia puede ser percibida como un país al que sus números macroeconómicos no le son tan desfavorables y que, con enormes dificultades, intenta dejar atrás casi seis décadas de enfrentamiento bélico, luego que en 2016 la administración Santos llegara a la firma de un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla más antigua de Latinoamérica.

El pasado miércoles 29 de mayo, quien fuera comandante principal de las FARC, Rodrigo Londoño (Timochenko), en su comparecencia ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), expresó un concepto que quizás tiene mayor incidencia fuera que dentro de fronteras colombianas: «Siento vergüenza de lo que hicimos». Es que durante el accionar guerrillero en Colombia el derecho internacional humanitario (DIH) fue un ausente para las FARC: homicidios, torturas, violaciones, utilización de niños, esclavas sexuales, secuestros extorsivos, sociedad con el crimen organizado. Nada le fue ajeno.

No solamente un exguerrillero reconvertido en político debería expresar lo mismo. Precisamente, sectores de la ciudadanía colombiana reclaman mea culpas similares respecto a diferentes delitos cometidos por otros componentes e instituciones de la sociedad.

Al ejército colombiano se le pide sinceramiento respecto a las ejecuciones extrajudiciales cometidas contra civiles ajenos a la guerrilla. Los llamados falsos positivos. Que tras la denuncia publicada el 18 de mayo en el New York Times (NYT), regresaron bajo sospecha de repetición reciente, generando una lógica polémica que ahonda más, si cabe, la brecha entre partidarios y contrarios a la firma de la paz de 2016.

A la clase política se le reclama que no entierre el resultado del referéndum anticorrupción de agosto de 2018 en que más de 11.645.000 de ciudadanos votaron siete propuestas tendientes a acotar este flagelo que en Colombia es pan de todos los días. En esa oportunidad faltó medio millón de votos para alcanzar el umbral de aprobación, por lo que quedó en manos del Congreso y el presidente Iván Duque hacer efectiva la demanda.

Desde que la Universidad de los Andes realiza el Observatorio de la Democracia, por primera vez la corrupción es una preocupación central de la ciudadanía (19,05%), detrás de la generada por la economía (21%).

Decían hace años los obispos católicos brasileños que la corrupción «golpea a los más pobres». En Colombia viven 13 millones de ellos. Pobre se considera quien gane menos de 85 dólares mensuales. Por encima de esa cifra el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), no lo considera en esa situación. Un hogar de cuatro personas en el que ingresen más de 344 dólares mensuales no es considerado pobre.

Crecimiento del PIB. Si bien la economía tuvo un mejor comportamiento en el último bienio, constatable en un mayor crecimiento del PIB —que pasó de 1,8% a 2,7%, en un mayor consumo de los hogares y en el mejor desempeño de las ventas del comercio, los principales indicadores sociales, es decir los de pobreza y desigualdad, no tuvieron ninguna mejora en 2018. Al contrario: desde 2016 a 2018, 1.107.000 personas entraron al nivel de pobreza multidimensional.

La tierra. A esto se suma el histórico problema de la tenencia de la tierra, ya que Colombia es el país más desigual de América Latina en los derechos de propiedad sobre las tierras, pues la mayoría de predios están concentrados en manos de unos pocos. El 1% de las fincas de mayor tamaño tienen en su poder el 81 % de la tierra colombiana. El 19% de tierra restante se reparte entre el 99% de las fincas, según Oxfam. Y un 42,7% de los propietarios de los predios más grandes dicen no conocer el origen legal de sus terrenos. Mientras que, según el mismo informe, un millón de hogares campesinos viven en menos espacio del que tiene una vaca para pastar.

Editorial de Arcadia: «No más lideres asesinados». Esta frase repetida 150 veces, constituye el último editorial de la revista cultural masiva más importante de Colombia, perteneciente al influyente grupo editorial Semana, que, sin embargo, acaba de despedir a su principal columnista, Daniel Coronell, luego de censurarle una columna referida precisamente a las denuncias del NYT y de ceder sus páginas a varios líderes sociales o defensores de derechos humanos para que escribieran diferentes columnas.

Desde la firma de los acuerdos de paz en 2016, han sido asesinados 702 líderes sociales y defensores de derechos humanos. La mayoría pertenecientes a minorías y comunidades rurales. Desde la firma del acuerdo, 499 víctimas de homicidios eran líderes campesinos, indígenas, afrodescendientes y comunales.

La causa presunta que más incide en estos asesinatos es el conflicto de tierras, según informe publicado por El Espectador de Bogotá. Gran parte de los asesinados defendían el territorio y los recursos naturales, pues representan el 71,08% de los homicidios.

Unos 125 exguerrilleros de las ex-FARC han sido asesinados desde la firma del acuerdo de paz, a fecha 15 de abril, según el director de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, Andrés Stapper. El Gobierno sostiene que solamente tres de esos casos obedecen a móviles políticos. Según un informe del Consejo de Seguridad de la ONU del 26 de marzo, los responsables de los ataques «son grupos armados ilegales y organizaciones delictivas».

Beligerantes. Se mantienen en armas el Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC, combos delincuenciales, que según el ejército colombiano, en febrero de este año, sumarían al menos 6.000 combatientes.

¿Cómo va el nuevo gobierno? Sin mayorías parlamentarias, Duque no ha podido concretar iniciativas como la reforma tributaria, que quedó reducida a la mitad de lo presupuestado; o lograr que se aprobaran sus objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP, normativa que regula la justicia transicional.

Su reclamo de que Cuba entregara a los dirigentes del ELN, luego de suspender el diálogo con esa guerrilla debido al atentado terrorista del 18 de enero de 2019 contra una escuela de cadetes de policía que costó la vida a 23 jóvenes y dejo a 87 heridos, no tuvo el eco esperado.

Agréguesele que más de un millón de de los tres millones y medio de venezolanos que han abandonado su país en el último periodo están en Colombia, lo que supone esfuerzo extra para ofrecerles una contención digna.

La popularidad de Duque, que se ubicó en el 53,8% en octubre y bajó al 30% ya a finales de 2018, orilló un 20% de aprobación en promedio de distintas empresas encuestadoras.

«El presidente Duque gobierna contra sí mismo y contra el país. Puso a Colombia frente a falsos dilemas, y se quedó sin soluciones. Que objeciones sí, o no; que glifosato sí, o no; que intervención militar en Venezuela sí, o no; que modificación de los acuerdos de La Habana sí, o no. Pero la sociedad política no cabe en esas dicotomías», es el resumen de estos nueve meses escrito en Semana por el cientista político Gonzalo Sánchez, quien estuvo once años (2007-2018) al frente del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), y ha sido galardonado en la categoría de Liderazgo por la Paz, en la decimoctava versión del Premio Nacional de Paz, que otorgan el PNUD, la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia (FESCOL), El Tiempo, Caracol Radio, Caracol Televisión, entre otras instituciones.

Test. En octubre habrá un primer test constituido por las elecciones municipales. Por el momento, en Bogotá la candidata que encabeza encuestas con sobrado margen es la exsenadora Claudia López, una politóloga de Alianza Verde que fuera clave en la campaña del referéndum anticorrupción pese a no contar con la maquinaria tradicional, ni propaganda electoral, ni presupuesto para actos de campaña.

 

Una versión más extensa de este artículo se publicó en el portal Análisis Latino, de CADAL, el 8 de junio de 2019.

Hugo Machín Fajardo

Hugo Machín Fajardo

Periodista. Exdocente de periodismo en Universidad ORT de Montevideo. Exvicepresidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya. Preso político durante la dictadura uruguaya (1981-1985).

Récord de candidatos buscan llegar a la presidencia del Uruguay

El 30 de junio se abre el ciclo electoral en el país con las elecciones internas de los partidos políticos. […]

Por: Juan Pablo Da Costa 10 Jun, 2019
Lectura: 7 min.
Torre Ejecutiva, en la Plaza Independencia de Montevideo | Foto: WikiCommons
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El 30 de junio se abre el ciclo electoral en el país con las elecciones internas de los partidos políticos. Entre el oficialista Frente Amplio y el opositor Partido Nacional se disputará el próximo gobierno.

Como afirma un dicho popular, «hay de todo como en botica». La oferta es variada: un obrero de la construcción, un excomandante en jefe del ejército, dos millonarios outsiders, varios abogados, dos ingenieros, un expresidente, ambientalistas, economistas, comunistas, socialistas, liberales, de derecha, de izquierda, revolucionarios, populistas, antipolítica, en fin. El próximo 30 de junio los uruguayos podrán participar de las elecciones internas de los partidos políticos para decidir quiénes serán los candidatos que competirán por llegar al sillón presidencial, algo que se definirá en las elecciones nacionales del mes de octubre.

A pesar de la oferta variada, el desencanto, la apatía y la poca movilización, a falta de menos de un mes para los comicios, marcan el devenir de la campaña electoral. No se trata solo de una percepción. Las encuestas así lo reflejan y también el porcentaje de indecisos que, si fueran un partido político, sería uno de los más numerosos.

La paridad sigue siendo una constante. Los sondeos indican que dos fuerzas disputarán por el poder: el oficialista Frente Amplio y el opositor Partido Nacional. La fuerza de izquierda que gobierna el país desde hace casi 15 años intentará retener el gobierno y alcanzar su cuarta administración consecutiva.

Si esto se tratara de una carrera de caballos, hay tres pingos que llevan la delantera. Daniel Martínez, del Frente Amplio, Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, y Julio María Sanguinetti, del Partido Colorado, lideran a la interna de sus partidos, las tres grandes colectividades donde se dará fuerte competencia.

El 1º de marzo pasado, al cumplirse cuatro años de gestión, el presidente de la República, Tabaré Vázquez, realizó una rendición de cuentas enumerando los logros de su gobierno, con visos de acto político electoral, con el que intentó movilizar a los desencantados frentistas. Lo hizo en el Antel Arena, un estadio polifuncional con capacidad para 15.000 personas. El recinto, que costó el doble de lo previsto y generó grandes cuestionamientos, es una obra monumental que quedará asociada a la gestión del Frente Amplio. Allí, rodeado de sus militantes y rozando los límites constitucionales, ya que el presidente tiene vedado realizar actos proselitistas, el mandatario «bajó a la cancha».

La mitad de la población del país desaprueba la gestión del gobierno de Vázquez y el descontento es grande: la criminalidad, las pérdidas de puestos de trabajo, una economía estancada, servicios públicos ineficientes y un costo de vida agobiante hacen que muchos uruguayos vean la realidad con pesimismo. Este panorama hace pensar a la oposición que tiene chances reales de arrebatarle el poder a la izquierda.

Por su parte, los precandidatos del Frente Amplio tienen el desafío de dar a conocer las transformaciones que en los últimos 14 años su partido llevó adelante. La baja en la pobreza es uno de ellos. Cuando la coalición de izquierda llegó al poder, el 40% de la población estaba en situación de pobreza; la crisis económica y financiera del año 2002 fue arrasadora. Hoy, ese guarismo está en un 8 %. El desempleo se encuentra en un 9 % y los salarios no dejaron de crecer en este período. El llamado Plan Ceibal, que entregó una laptop a cada niño, y las políticas sociales son destacados por los militantes oficialistas, así como el cambio en la matriz energética, que permite el suministro de energía por medio de energías renovables en un gran porcentaje. A todo esto hay que sumar una agenda de nuevos derechos, que permitió, entre otras cosas, la legalización de la marihuana, el matrimonio igualitario y el aborto legal.

La mayoría de estos logros se produjeron en los dos primeros períodos de gobierno, mucho más efervescentes que el tercero, cuando la mayoría de los indicadores se deterioraron.

Rumbo a las urnas

Las elecciones internas son difíciles de predecir. Se tratan de una especie de primarias no obligatorias en la que los ciudadanos eligen dentro de los partidos políticos al candidato que competirá en las elecciones nacionales.

En total son 28 los contendientes y solo en cuatro partidos, de los 15 que se presentan a la elección, existirá competencia interna. Los demás llevan candidato único.

En el Frente Amplio, los candidatos son el exintendente de Montevideo Daniel Martínez, la exministra de Industria Carolina Cosse, el sindicalista Óscar Andrade y el economista Mario Bergara. Esta elección se definirá entre los dos primeros.

A la interna del Partido Nacional, el senador Luis Lacalle Pou lleva ventaja. La sorpresa es el ascenso continuo del hasta hace cuatro meses desconocido Juan Sartori, un multimillonario que a través de un intenso bombardeo mediático logró posicionarse en el segundo lugar de las preferencias, desplazando al senador Jorge Larrañaga, de dilatada trayectoria. Su real performance es toda una incógnita, pero su irrupción ya genera intensos debates y es objeto de análisis.

En el Partido Colorado, tercera fuerza que puede ser determinante en un balotaje, las cosas están sumamente parejas entre el dos veces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, que a sus 83 años vuelve a competir en una elección, y el economista Ernesto Talvi. Para los sondeos, están empatados en las preferencias.

Un parlamento variopinto

Todo hace indicar que el próximo gobierno no tendrá mayorías parlamentarias, como sí ha ocurrido en los últimos tres períodos. Las fuerzas opositoras, además, reconocen que para alcanzar el poder deberán realizar alianzas y, en caso de controlar el Ejecutivo, deberán hacerlo en forma de coalición.

Además de los tres partidos grandes, existen múltiples colectividades políticas que competirán en las próximas elecciones, muchas de ellas con chances de llegar al Poder Legislativo. Es el caso del Partido Independiente (centroizquierda) que intentará retener su banca en el senado e incluso ampliar su presencia. El partido de extrema izquierda, Unidad Popular, se estima que canalizará votos suficiente s para acrecentar su bancada, actualmente de un diputado.

El Partido de la Gente de Edgardo Novick (derecha) y el flamante Cabildo Abierto (derecha), liderado por el expulsado comandante en jefe del Ejército Guido Manini Ríos, quien se enfrentó al presidente Tabaré Vázquez, también cuentan con posibilidades reales de llegar al Parlamento y tener un rol preponderante a la hora de negociar, apoyar o limitar al nuevo gobierno. Será interesante ver lo que sucede con los partidos ambientalistas PERI (Partido Ecologista Radical Intransigente) de César Vega y el Partido Verde Animalista, liderado por Gustavo Salle, respecto a si logran colarse en el Congreso.

Los jingles y la cartelería política inundan las ciudades uruguayas por estos días. La militancia se mueve en busca de convencer y la campaña, aunque lenta, va entrando en calor. La cuenta regresiva comenzó y los candidatos ajustan sus estrategias en busca de los mejores resultados, para así sortear el primer escollo hacia el sillón presidencial.

Juan Pablo Da Costa

Juan Pablo Da Costa

(Montevideo, Uruguay, 1990). Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Católica del Uruguay. Trabaja en Canal 4, como periodista en el informativo Telenoche. En radio Carve 850 AM conduce y dirige el programa Puras Palabras. Su labor en los medios comenzó en CX 50 Radio Independencia. Durante cinco años desarrolló su profesión en Radio Oriental 770 AM, pasando por el departamento de prensa y coconduciendo los programas En otras palabras junto a Daniel Bianchi y Frade con permiso con Julio Frade. Trabajó también en los diarios La República y El País

Colombia y la importancia de las elecciones de 2018

En un mundo polarizado, donde los Estados han visto reducidas sus capacidades de gobernabilidad, pululan el populismo y los caudillismos, […]

Por: José Alejandro Cepeda 10 Jun, 2019
Lectura: 5 min.
Elecciones presidenciales y del Congreso 2018
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En un mundo polarizado, donde los Estados han visto reducidas sus capacidades de gobernabilidad, pululan el populismo y los caudillismos, queda la pregunta de por qué siguen siendo importantes las elecciones. Colombia no es la excepción pero nos confirma un rasgo importante: América Latina recuperó sus democracias en lo que Samuel Huntington denominó la tercera ola de la democracia y, si bien el país no presenció su derrumbe en prolongadas dictaduras como sus vecinos, el nivel electoral sigue siendo definitivo para entender su representación y los desafíos que afronta.

El año 2018 fue clave para la democracia colombiana, ya que definió el pulso en los niveles ideológicos y participativos frente al posible escenario posconflicto que legó la administración de Juan Manuel Santos por su negociación de paz con la guerrilla de las FARC. Estos niveles, que resaltan los ámbitos presidencial y legislativo, contrastan a un grupo de partidos y representantes del centro a la izquierda, más benéficos y acomodados a ese contexto pero ciertamente debilitados, con las posturas más críticas desde el Centro Democrático y la derecha aún dominada por la figura de Álvaro Uribe, que encontró en Iván Duque remojo y juventud, además de fortaleza parlamentaria, aunque debatida entre un verdadero nivel coalicional y el mero oportunismo.

El libro Elecciones presidenciales y del Congreso 2018, editado por el politólogo Fredy Barrero, permite ver parte del tránsito de cambios internos y externos en el sistema de partidos colombiano, que, tras la Constitución de 1991 y la superación definitiva del bipartidismo, se ha debatido entre la hiperfragmentación y un pluripartidismo moderado. Un rasgo típico de las campañas políticas, que continúa y se agudiza, es la tendencia a sobredimensionar —sin que esto reduzca su verdadero calado— los problemas que enfrenta un país y presentar las propuestas propias como la única y excluyente solución. Esta tendencia se ratifica en el mayor grado de polarización que viene experimentando Colombia, y sale a flote especialmente en el discurso político de los extremos que hicieron oposición al santismo: el uribismo y el petrismo.

Además de la presentación del Dr. Hubert Gehring, de la KAS, Barrero nos ofrece en una primera parte el análisis propio de las presidenciales y legislativas de 2018. La perspectiva de género, que se desgrana gracias a Daniela Vargas y Margarita Batlle, aún deja que desear en el Congreso, que tiene en Martha Lucía Ramírez la primera vicepresidenta de Colombia. Nicolás Liendo y Lina Guavita se ocupan del rendimiento del centroderecha y su aparente predominio; Fabián Acuña, de las candidaturas presidenciales que se movieron entre independientes, coaliciones y candidatos de partido, lo que se confirma con el texto sobre los nuevos viejos actores políticos, de Sabastián Álvarez. Juan Pablo Milanese se ocupa de la distribución geográfica de los votos de Gustavo Petro e Iván Duque, que tensaron pero estimularon en un hecho positivo la participación en la elección presidencial definida a segunda vuelta. Luciana Manfredi, Juan Manuel González y David Biojó se preocupan del Twitter y las dinámicas de competencia electoral de los candidatos.

Una sección sobre participación política complementa el aporte, presentándonos el camino accidentado —pero necesario— del Estatuto de la Oposición en Colombia, por Fabio Pulido y Andrés Agudelo; el análisis «entre votos y almas», en torno a las iglesias evangélicas, de Juan D. Velasco, Jaime A. Torres y Mónica Burgos, para desembocar en una oportuna lectura sobre las tensiones entre movimientos sociales y partidos políticos, de Magda Catalina Jiménez. Pero, antes de ello, encontramos uno de los textos más valiosos de toda la publicación, gracias a Fabián Acuña y Nadia Pérez, que se ocupan de analizar el desempeño electoral de las FARC en su debut democrático (si aceptamos dejar por fuera la campaña por el sí o el no para refrendar el acuerdo de paz, que fue además su primera derrota), donde la inclusión política de la guerrilla más antigua del mundo se ve aterrizada y condicionada por su —aún— pobre desempeño como partido en un ambiente inhóspito.

El tomo cierra con una reflexión sobre metodología para el análisis electoral, de Fredy Barrero y Sergio Ángel, que nos lleva a repensar los desafíos entre el análisis de los datos cuantitativos puros y su relación real con el contexto, que debe incorporar, como han señalado expertos como Duverger, Lijphart, Rokkan, Sartori o —con clara propiedad— Dieter Nohlen, el contexto institucional y de cultura política donde operan sus variables.

¿Por qué entonces seguir insistiendo en el análisis electoral? Porque de la democracia representativa se seguirán desprendiendo los tipos de liderazgo capaces o no de llevar las reformas esperadas, los consensos y la inclusión social. Claro, ese liderazgo no depende solamente del porcentaje de votación que alcancen las opciones vencedoras, sino del mensaje y la forma en que se ejerce desde el primer día el mandato surgido de las urnas.

 


 

Ficha técnica

Elecciones presidenciales y de Congreso 2018. Nuevos acuerdos ante diferentes retos
Fredy Barrero (ed.)
Bogotá: Fundación Konrad Adenauer, 2019
ISBN 978-958-5687-1-2-7

 

José Alejandro Cepeda

José Alejandro Cepeda

Colombiano. Periodista y politólogo. Doctor en Ciencias Políticas y de la Administración. Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá

Políticas urbanas para el Montevideo metropolitano. Una agenda necesaria

Montevideo ¿es una ciudad de 1.300.000 habitantes, con su población estancada hace más de tres décadas o un espacio metropolitano […]

Por: Leonardo Altmann 6 Jun, 2019
Lectura: 6 min.
Modelo territorial del área metropolitana de Montevideo | Fuente: MVOTMA (2011). Estrategias regionales de ordenamiento territorial y desarrollo sostenible metropolitanas. Las estrategias metropolitanas de ordenamiento territorial plantearon en 2011 un acuerdo de acciones de articulación que no ha tenido seguimiento ni evaluación de su implementación.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Montevideo ¿es una ciudad de 1.300.000 habitantes, con su población estancada hace más de tres décadas o un espacio metropolitano de 1.800.000 personas cuyos bordes suburbanos crecen de forma vertiginosa?

La fragmentación socioterritorial en Montevideo, ¿se aprecia en el contraste entre Casavalle y Pocitos o entre Ciudad del Plata y los barrios privados de Camino de los Horneros? ¿En qué medida se han introducido en la agenda política respuestas institucionales para territorios con fuertes niveles de interacción económicas y culturales pero que abarcan distintos distritos administrativos?

El problema de la gobernanza metropolitana es parte de los procesos de crecimiento urbano de las grandes ciudades occidentales, que comenzó con las ciudades industriales europeas del siglo XIX. La coordinación de obras de infraestructura o sistemas de transporte, el debate sobre ámbitos de residencia y pago de impuestos, de trabajo y consumo, o participación política («voto donde duermo, no donde trabajo o consumo»), que atravesaron el siglo XX parecen no haber permeado en el Montevideo metropolitano. A la vieja ciudad macrocefálica le cuesta mirarse más allá de sus límites departamentales, asumirse en tanto metrópolis y que su funcionamiento y complejidad como tal exige ciertos arreglos institucionales que redunden en una mejora de la calidad de vida de sus habitantes metropolitanos.

Aunque desde mediados del siglo XX se comenzó a hablar a nivel académico del área metropolitana de Montevideo, identificando un fuerte vínculo de movilidad por motivos de trabajo entre las localidades próximas y la capital, se sucedieron décadas en que las políticas de desarrollo urbano, transporte, ambiente y servicios (por nombrar algunas) han seguido manejándose de manera ensimismada en los ámbitos departamentales, entes autónomos y Poder Ejecutivo. En la limitada coordinación y el funcionamiento espasmódico ha mediado una falta de comprensión del funcionamiento de ese territorio en dinámicas que superan su división político-administrativa. Aunque, claro está, dentro de las competencias y obligaciones que a los gobiernos departamentales les dan normas como las leyes: orgánica municipal, de centros poblados, de ordenamiento territorial, o de descentralización política y participación ciudadana.

El propio proceso de conformación y consolidación urbana del ámbito habla de esto: en tanto Montevideo aplicaba a rajatabla la Ley de Centros Poblados y definía precisos límites de crecimiento urbano dentro del departamento, San José y Canelones permitían fraccionamientos sin infraestructura que fueron desparramándose en torno a las principales rutas convergentes a Montevideo y alrededor de las históricas ciudades de Las Piedras, La Paz, Pando y Toledo. Muy poco tiempo después, los balnearios de la costa de Canelones (también loteados sin servicios) fueron transformándose en lugares de primera residencia.

La ciudad de Montevideo fue enviando progresivamente a Canelones y San José pobladores de todos los niveles socioeconómicos y, a su vez, dio lugar a un nuevo fenómeno demográfico de dualización: la ciudad presenta una población crecientemente más envejecida que los ámbitos metropolitanos de Canelones y San José.

Experiencias como el Plenario Interjuntas Departamentales (1985), el Programa Agenda Metropolitana (Presidencia de la República, 2005), o las Estrategias Regionales Metropolitanas de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible (2011) han promovido la articulación entre los gobiernos departamentales en cuestión y el gobierno nacional. Han existido otros intentos de coordinación sectorial, muy acotados, pero que en sus asordinadas trayectorias y reducidos efectos han redundado en un catálogo de buenas intenciones y un valorable esfuerzo por un reconocimiento del ámbito y problematización de la necesidad de abordar problemáticas conjuntas.

La quimera del transporte metropolitano

Las áreas metropolitanas suelen conceptualizarse como un único mercado de trabajo, o cuenca laboral. En ello está implícito una alta movilidad cotidiana por trabajo o acceso a bienes y servicios. En el censo INE de 2011, por primera vez se preguntó por la localidad donde uno realiza su trabajo, para el caso de que fuera diferente a la de residencia. Según sus datos, en los departamentos de Canelones y San José, para las localidades distantes hasta 30 kilómetros del centro de Montevideo, al menos el 35 % de los ocupados de aquel momento trabajaban en Montevideo; con varias de las más pobladas, como las del eje Giannatasio-Interbalnearia o rutas 6 y 7, que superan el 50 % de los ocupados con trabajo en Montevideo.

Las políticas de transporte y movilidad que deberían ser vanguardia de la gestión metropolitana están totalmente rezagadas. Dejando de lado aspectos estructurales del sistema como la carencia de estrategias multimodales, veamos un ejemplo de políticas implementadas. La Intendencia de Montevideo instrumentó una tarjeta de pago de transporte que lleva el ambicioso nombre de metropolitana y a más de diez años de ser lanzada aún no puede utilizarse fuera del departamento de Montevideo (se espera que próximamente pueda ser usada en Canelones). También llevó el ambicioso nombre de metropolitano un proyecto de sistema de transporte montevideano, que dejó para la ciudad una millonaria inversión dilapidada en la fracasada experiencia de los corredores Garzón y General Flores y el vacío urbano de la costosa Terminal Colón; y poco tenía de metropolitano en su concepción. Pero observemos algunos indicios estimulantes: a casi diez años de creado el anillo perimetral de Montevideo, en 2018 se permitió que circulara por él una línea de bus interurbano que permite llegar en lapsos razonables desde la zona de Las Piedras-La Paz a la Ciudad de la Costa sin pasar por centro de Montevideo y sin trasbordo.

De cara al próximo ciclo electoral, el área metropolitana debería ocupar un lugar destacado dentro de una necesaria agenda urbana nacional. El hecho de no corresponderse a una única circunscripción electoral juega en su contra. Es hora de que el aprendizaje de las experiencias de intentos de coordinación se alimente con algunos emergentes, como el caso de la red de municipios de la cuenca del Santa Lucía. Repensar y discutir los marcos institucionales y de acción resulta un estimulante desafío para un área metropolitana cuya débil gobernanza y carencia de políticas urbanas integradas ha sido, tristemente, una política de Estado.

Leonardo Altmann

Leonardo Altmann

Arquitecto. Maestrando en Estudios Urbanos (UNGS, Argentina). Docente del Instituto de Teoría y Urbanismo (Universidad de la República, Uruguay). Investigador en la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial (MVOTMA). Investigador asociado del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED). Becario de la KAS

Fridays For Future: ¿un movimiento de los que no quieren ir a la escuela?

Lo que empezó con unos pocos estudiantes se convirtió en un movimiento de muchos, todos con la misma pregunta: ¿quién […]

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Foto: Pixabay
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Lo que empezó con unos pocos estudiantes se convirtió en un movimiento de muchos, todos con la misma pregunta: ¿quién va a salvar el clima y cómo? Los jóvenes están luchando por una respuesta y por su futuro. Por este motivo se formó el movimiento estudiantil contra el cambio climático, que anima a los estudiantes para que participen en las manifestaciones en vez de estar en clase los viernes.

La figura más emblemática del movimiento es la activista sueca Greta Thunberg (16 años), que tuvo la idea de esta iniciativa que está coliderando. No obstante, es importante decir que una persona sola no puede salvar el planeta y cambiar las reglas del juego, y por ende es tan importante el apoyo, esfuerzo y compromiso de los jóvenes en todos los países.

El cambio climático no es un problema nacional sino internacional, así que la ciudadanía mundial debe actuar para encontrar soluciones internacionales que después se implementen nacionalmente. El movimiento que tuvo sus inicios en Europa ya se está extendiendo en Australia, los Estados Unidos, Asia, Latinoamérica y algunos países africanos. Fridays for Future ha llamado tanto la atención que los jefes de gobierno y los parlamentos están hablando de él y de Greta Thunberg. De hecho, la estudiante ha sido invitada a hablar ante varias organizaciones, por ejemplo, las Naciones Unidas y la Unión Europea, que muestra su rol como líder social.

Por otro lado, el hecho de que cada vez más alumnos están ausentes de las instituciones educativas para protestar en las calles es motivo de varias críticas. Políticos alemanes han empezado a reaccionar. El presidente federal de los Demócratas Libres Christian Lindner explicó en un tuit que la protección del clima es un «asunto para profesionales». Opina que los alumnos no están capacitados para ver las conexiones globales. También critica la ausencia de lecciones. Por lo tanto, los alumnos deberían «informarse sobre las conexiones físicas y científicas, así como de las conexiones técnicas y económicas».

En su página de Facebook, el movimiento Fridays For Future respondió a algunas críticas: se manifiestan durante el horario escolar y no los fines de semana, porque es, según ellos, la única manera de obtener la atención necesaria. La mayoría de los estudiantes también podrían imaginarse cosas mejores que ser castigados por profesores o pasar horas afuera, en la lluvia. «Ya no podemos salvar el mundo jugando con las reglas. Es hora de rebelarse para salvar el futuro», son las palabras de Greta Thunberg. El cambio climático no va a esperar hasta que los estudiantes de hoy salgan del colegio con su bachillerato. Por eso el apoyo de padres, abuelos, profesores y políticos es apreciado por los jóvenes de todo el mundo.

Los estudiantes no quieren negar que tienen un privilegio enorme y son conscientes de que otros niños estarían felices si pudieran ir a la escuela. Sin embargo, no se manifiestan en contra de la educación, sino «más bien, en contra de un mundo en el que la educación ya no vale nada». Opinan que es la única tarea que existe en la sociedad para crear cierta presión.

Pero, ¿realmente han logrado esta presión los Fridays For Future? Primero, y probablemente lo más importante, han logrado que la sociedad hable del problema y los estudiantes, participando en las manifestaciones, han puesto la crisis climática en la agenda política como tema urgente, no solamente en las organizaciones internacionales sino también en los parlamentos. Segundo, han logrado animar a más personas y a diferentes grupos a participar en las acciones. De hecho, se formaron otros grupos, por ejemplo, Parents for Future, un movimiento de padres que apoyan a sus hijos. Consecuentemente, más y más personas de diferentes grupos sociales, edades y contextos se están juntando para luchar por una causa superior, que les da en consecuencia más poder para influir en la opinión pública y en la toma de decisiones políticas. Los científicos profesionales apoyan especialmente a la joven generación: más de 23.000 renombrados científicos alemanes, austríacos y suizos ya firmaron la petición de la organización Scientists for Future. Uno de los firmantes es Volker Quaschning, profesor en Berlín: «Nosotros somos los profesionales, y decimos: la generación joven tiene razón».

Christina Müller y Solveig Inga Bähner

Christina Müller y Solveig Inga Bähner

Christina Müller. Estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad de Erfurt, Alemania. Pasante en la oficina Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer (2019) :::: Solveig Inga Bähner. Estudiante de la Universidad de Mannheim, Alemania. Pasante en la oficina Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer (2019)

¡Qué pena! Tres breves historias de frontera

Las fronteras son delgadas líneas en los mapas, a veces ríos y otras veces trazadas en desiertos, lugares desolados donde miles […]

Por: Manfred Steffen 4 Jun, 2019
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Las fronteras son delgadas líneas en los mapas, a veces ríos y otras veces trazadas en desiertos, lugares desolados donde miles caminan en busca de protección. ¿Las migraciones hacia el norte siguen siendo noticia? ¿Alguien recuerda a Jakelin Caal, la niña de Guatemala que falleció deshidratada? Las fronteras se mueven, y con ellas, el dolor.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

La guerra del fútbol

Hace medio siglo, El Salvador conseguía por primera vez su pasaje a un Campeonato Mundial de Fútbol, el de México 1970. La clasificación se definió en forma dramática contra Honduras. Cada equipo ganó su partido de local y fue necesaria una definición en cancha neutral. Durante los partidos se produjeron hechos violentos que provocaron la ruptura de relaciones diplomáticas entre los vecinos. La escalada finalmente culminó en una guerra fronteriza que costó varios miles de muertos en ambos pueblos e hizo fracasar el proyecto de un Mercado Común Centroamericano. Desde el punto de vista militar, aparentemente, El Salvador resultó triunfante pero las secuelas del conflicto, particularmente la masiva migración de salvadoreños expulsados de Honduras, se cuenta como una de las causas de la guerra civil que azotó al país unos años más tarde. Honduras perdió la guerra y debió ceder territorio, pero uno de sus pilotos consiguió derribar tres aviones enemigos en combate. Fue declarado héroe nacional.

La isla de la basura

Una gigantesca isla de basura flota entre Guatemala y Honduras en la desembocadura del río Motagua, en la frontera entre ambos países. Allí se encuentra el Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo del mundo, después del de Australia. Se trata de uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del mundo, donde viven, por ejemplo, más de 500 especies de peces.

La contaminación de este río de casi 500 km que cruza ambos países tiene múltiples causas, como era de esperar. Por un lado están las toneladas de desechos domésticos de la ciudad de Guatemala, que van a parar diariamente a los rellenos sanitarios. Por otro lado, los agroquímicos provenientes de las plantaciones de banano y palma africana, cuyas áreas de cultivo se expanden a menudo a costa de la selva. La región fue catalogada como de peligro crítico por el Fondo Mundial para la Naturaleza, la mayor organización proteccionista independiente del mundo.

El poeta en el exilio

Hace un siglo, un poeta español firmaba su libro Versos y oraciones de caminante como León Felipe. Con ese nombre sería conocido a partir de entonces. León Felipe compuso poesías de lo pequeño y cotidiano desde sus experiencias personales. En una de estas habla del camino, de la pena de que fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran los mismos pueblos, las mismas ventas, los mismos rebaños, las mismas recuas… Medio siglo más tarde, León Felipe moría en su exilio mexicano.

Tres finales y una pena

En México se desarrolló el Campeonato Mundial de Fútbol y la escuadra brasilera, la de Pelé y Tostão, se quedó con el torneo. Y por haber ganado tres mundiales, se quedó con la copa Jules Rimet en propiedad.

El Salvador no tuvo una buena participación. Perdió sus tres partidos con Bélgica, México y la Unión Soviética, y la selección volvió a casa con nueve goles en contra y ninguno a favor.

La isla de basura en la frontera sigue creciendo y hoy, internet mediante, las imágenes están a disposición de quien quiera verlas.

Como decía León Felipe: ¡qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!

 

 

Manfred Steffen

Manfred Steffen

Magíster en Ciencias Ambientales por la Universidad de la República de Uruguay. Dipl. Ing. Fachhochschule für Druck in Stuttgart. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.

Descarbonización de la economía

En los países de América Latina y el Caribe (ALC), con dependencia histórica de los combustibles fósiles, el sector energético […]

Por: Pablo David Necoechea Porras 3 Jun, 2019
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Parque Eólico
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En los países de América Latina y el Caribe (ALC), con dependencia histórica de los combustibles fósiles, el sector energético ha sido central en las agendas de formulación de políticas.

Parque Eólico "Sierra de los Caracoles", Uruguay | Foto: Andrés Franchi Ugart, vía WikiCommons
Parque Eólico «Sierra de los Caracoles», Uruguay | Foto: Andrés Franchi Ugart, vía WikiCommons

Hoy en día, la región sigue siendo un importante consumidor, productor y exportador de combustibles fósiles. Sin embargo, la descarbonización de la economía en estos países está avanzando. Algunos de ellos están experimentando esta transición debido a su capacidad de energía renovable (hidroeléctrica, eólica y solar).

En ALC, los cinco emisores de gases de efecto invernadero (GEI) más grandes son: 1) Brasil, con 1,823 Mtep (millones de toneladas equivalentes de petróleo); 2) México: 748 Mtep; 3) Argentina: 405 Mtep; 4) Venezuela con 396 Mtep; y 5) Colombia con 200 Mtep.

En el contexto regional, Brasil es el mayor productor de petróleo y se ubica como el tercero global en generación hidroeléctrica. El país consume el 47 % de petróleo en su mezcla energética; la segunda fuente de energía es la hidroeléctrica (29%), mientras que el carbón y el gas natural están disminuyendo. Brasil pretende reducir al menos el 40% de sus emisiones de GEI para 2030. Para lograr esos objetivos, ha aumentado un 52% su capacidad instalada de energía renovable (excepto energía hidroeléctrica), y 48% su capacidad de energía hidroeléctrica.

México tiene vastas reservas de petróleo y gas. Sin embargo, debido a que históricamente contaba con una industria energética monopolizada y obsoleta, importaba casi la misma cantidad de petróleo que sus exportaciones. Desde la reforma de 2013, las energías renovables han tenido la oportunidad de desarrollarse para alcanzar las metas de energía renovable (35% para 2024). Argentina, hasta el 2011, se desempeñó como un importante productor de combustibles fósiles. Los gobiernos de Kirchner y Fernández modificaron la industria energética y el país se convirtió en un importante importador de energía. Hoy en día, Argentina depende del petróleo y el gas (casi el 87 %) pero el país apunta a reducir su dependencia de los combustibles fósiles para alcanzar sus objetivos de energía renovable (20 % para 2025).

Los países de ALC tienen el desafío de implementar políticas públicas que discutan fundamentalmente la relación entre el crecimiento económico, el consumo de energía y las emisiones de CO2, sin socavar el desarrollo. Para abordar el problema, las políticas públicas destinadas a aumentar la eficiencia energética y a promover tecnologías limpias deberían ser congruentes con el crecimiento económico de la región. La viabilidad de estas medidas debe ser contextualizada para cada país.

El mercado de fuentes de energía limpia en los países de ALC está creciendo. Los gobiernos están implementando diferentes tipos de medidas para alentar las inversiones verdes. Las subastas de energía renovable son un instrumento financiero cada vez más popular para los gobiernos con el fin de obtener electricidad renovable a un costo competitivo y de acuerdo con sus características geográficas y geopolíticas. Argentina, Brasil, Chile y Costa Rica han completado rondas de subastas exitosas. Brasil, Chile y México ofrecen las condiciones de mercado más favorables para la energía solar. Por otro lado, Argentina y Colombia muestran grandes condiciones para el mercado de la energía eólica.

2018 fue un año crucial para la energía en los países de ALC, ya que los principales productores de petróleo de la región celebraron elecciones presidenciales y ello podría representar cambios en la política energética. En Brasil y México, países que están llevando a cabo reformas energéticas orientadas al mercado aumentando promesas de inversión, sus nuevos gobiernos presentan tendencias contrarias a las reformas, basándose en un nacionalismo petrolero que se opone a políticas favorables para los inversores.

Los compromisos climáticos en el Acuerdo de París y las INDC (contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional) de reducción de las emisiones GEI para 2030 son ambiciosas: Brasil 37 %; Chile 30 %; México y Costa Rica 25 %; Colombia, Ecuador y Perú 20 % (2025-2030), y han contribuido a impulsar políticas públicas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y favorecer la descarbonización de las respectivas economías.

Las principales medidas para América Latina y el Caribe pasan por el uso de energías renovables, la eficiencia energética y la implementación de mejores prácticas. Sin embargo, el incumplimiento de los compromisos, la falta de regulaciones ambientales y la incertidumbre política se han convertido en una barrera para el despegue de la energía renovable en la región, y han desincentivado la iniciativa privada y las inversiones en el sector.

Pablo David Necoechea Porras

Pablo David Necoechea Porras

Licenciatura en Administración de Empresas y maestría en Desarrollo Económico y Estratégico (Universidad UPAEP). Maestrías en Competitividad e Innovación (Deusto Business School) y en Economía (Universidad Complutense de Madrid). Exbecario del Programa EKLA-KAS en el Centro Europeo para la Energía y Seguridad de Recursos en el King’s College

Argentina: campaña con sorpresas

Sorpresa. Consternación. Entusiasmo. Asombro. El anuncio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de postularse como vicepresidenta de Alberto Fernández […]

Por: Augusto Reina y Maximo Reina 31 May, 2019
Lectura: 5 min.
Alberto Fernández y Cristina Fernández., nov. 2007 | Foto de archivo, Presidencia de la Nación, Argentina
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Sorpresa. Consternación. Entusiasmo. Asombro. El anuncio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de postularse como vicepresidenta de Alberto Fernández hizo temblar los cimientos de las alianzas políticas de cara a octubre. El microclima argentino fue un laberinto de emociones en los últimos diez días.

Alberto Fernández y Cristina Fernández., nov. 2007 | Foto de archivo, Presidencia de la Nación Argentina, vía WikiCommons
Alberto Fernández y Cristina Fernández., nov. 2007 | Foto de archivo, Presidencia de la Nación Argentina, vía WikiCommons

Luego del asombro petrificador siguió una secuencia de reuniones, llamados, guiños, señales, gestos. Toda mímica es plausible de lectura política por estos días. Es que los tiempos se acortan y la política está en movimiento. Los partidos tienen hasta el 12 de junio para inscribir las alianzas en la justicia electoral y hasta el 25 de junio para oficializar sus candidatos. Tanto oficialismo como oposición están intentando brindarle una opción electoral a una demanda social crecientemente insatisfecha con un contexto económico negativo y con las alternativas partidarias existentes.

¿Por qué tanto asombro con la nueva fórmula? Los analistas daban por supuesto que Cristina Fernández de Kirchner, con una candidatura crecientemente competitiva, tenía todos los incentivos para seguir adelante. El diagnóstico pareció ser otro. Tal vez ayude recordar una frase de Néstor Kirchner, acuñada en momentos de armar un frente en unas elecciones previas, cuando dijo: «Con el peronismo no alcanza, sin el peronismo no se puede». Sustitúyase, para los tiempos que corren, Cristina Fernández de Kirchner por peronismo y ahí habrá una respuesta. Es que la crisis económica argentina ha ido recortando las posiciones de Cambiemos e incrementando las posibilidades de victoria de un frente opositor. La intención de esta candidatura parece ser triple: a) contener al votante de CFK; b) facilitar la apertura al peronismo alternativo; y c) moderar el perfil de la coalición en vistas a la economía real.

¿Se está cumpliendo? Al día de hoy, la contención del votante kirchnerista se está verificando, la apertura al peronismo alternativo parece estancarse y la moderación es un aspiracional a consolidar. Habrá que aguardar un poco más para ver la correspondencia hay entre la idea y la acción.

La particularidad de esta fórmula es que no parece una decisión pensada para obtener el respaldo de la opinión pública, sino una decisión mirando la construcción política. La novedad es que mientras Néstor Kirchner construyó su poder desde el intercambio y la alianza, Cristina Kirchner supo hacer de la intransigencia una herramienta de construcción política. Hoy su estrategia parece tomar un nuevo rumbo.

Ellos mismos lo manifestaron; es una coalición electoral sí, pero con expectativas gubernamentales. El diagnóstico del kirchernismo es que el próximo gobierno se tendrá que conformar con los márgenes del cambio antes que hacer una refundación unilateral. De hecho, la situación electoral argentina parece llevar a un empate hegemónico, en que uno de los espacios tendría suficiente energía como para vetar los proyectos de otros, pero ninguno lograría reunir las fuerzas suficientes para dirigir el país como quisiera. Cambiar esta trayectoria parece haber influido en la decisión final.

Cuando se anunciaba la decisión, Cambiemos hacía frente a una incipiente rebelión de sus socios radicales y parecía pronosticar un conflicto. La presentación de la fórmula Fernández-Fernández frenó todo. El binomio opositor se convirtió en el centro gravitatorio de la política. No solo ordenó a la oposición, también lo hizo con el oficialismo. La amenaza electoral del kirchnerismo activó las fuerzas centrípetas de la alianza oficial. La diáspora se comienza a cerrar y la cohesión está en marcha. El oficialismo no tiene nada para regalar y mucho para recolectar. La definición sobre las candidaturas es inminente y las divisiones son un lujo caro para tirios y troyanos.

¿Tercero en discordia?

Cambiemos promueve la mayor cantidad de ofertas opositoras posible, sin disimulos. Luego de algunas especulaciones con que la fórmula Fernández-Fernández abriría la puerta a un gran frente peronista, el presidente recibió la semana pasada a los tres socios de Sergio Massa en Alternativa Federal: Juan Schiaretti, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey. Este martes 27 se reunieron los principales dirigentes de Alternativa Federal para acordar los términos de una interna. Roberto Lavagna, exministro de Economía de Néstor Kirchner y precandidato presidencial, aspira a ser respaldado sin ir a elecciones internas. La ambición parece desmedida para sus posibilidades. Parece el fin de las esperanzas frentistas.

Son semanas claves, a seguir de cerca. Muchas fichas han quedado del lado del oficialismo. Aún puede sorprender con la configuración de sus fórmulas y empujar los límites electorales para construir una alternativa competitiva de cara a octubre. La tercera vía parece destinada a un lugar menguante, pero su presencia es fundamental para la supervivencia oficialista, dado que tapona las posibilidades de un teórico triunfo opositor en primera vuelta.

Fuera de los pasillos de la política, el contexto electoral está marcado por el desencanto, el desánimo, la angustia y el miedo (son las frases más reiteradas en los estudios cualitativos que realizamos las últimas semanas). Con alternativas electorales poco atrayentes y preferencias electorales que se ordenan más por antipatías que por simpatías vamos a una elección con rumbo incierto, una elección entre un pasado que sigue siendo competitivo y un presente sin grandes triunfos.

 

 

Augusto Reina y Maximo Reina

Augusto Reina y Maximo Reina

Augusto Reina. Politólogo. Consultor político. Director de Doserre. Presidente de @AsacopArgentina ∷ Máximo Reina. Sociólogo. Consultor político especializado en opinión pública y diseño de estrategias de comunicación. Director de Doserre ∷ Ambos son coautores (en colaboración) del manual de marketing y comunicación política «Acciones para una buena comunicación de campañas electorales» (KAS, 2013).

El Parlamento europeo: mecanismo de reloj de los ciudadanos de la Unión Europea

El Parlamento europeo representa los intereses de todos los habitantes de la Unión Europea. En sus 28 Estados miembros viven […]

Por: Carmen Missal 30 May, 2019
Lectura: 4 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El Parlamento europeo representa los intereses de todos los habitantes de la Unión Europea. En sus 28 Estados miembros viven 427 millones ciudadanos con derecho de votar. Más de 50 % de ellos participaron en las elecciones 2019 del nuevo parlamento. Desde 1994 la participación electoral no había sido tan alta. Pero no hay un claro ganador. Los grandes partidos populares sufrieron pérdidas, los partidos pequeños se fortalecieron. La formación del nuevo parlamento ya ha comenzado pero sigue difícil.

Europa está en movimiento: plebiscito en Austria, el brexit del Reino Unido, partidos eurocríticos que aspiran al poder. Del 23 al 26 de mayo fueron días muy importantes para los habitantes y para el futuro de la Unión Europea (UE). El Parlamento europeo tiene 751 escaños que buscan los nuevos diputados que decidirán sobre el futuro del bloque. Aunque es muy probable que entre ellos estén un chef de televisión austríaco, dos artistas de Alemania y Silvio Berlusconi, expresidente de Italia, los resultados no muestran un claro ganador. Los dos grandes partidos, el Partido Popular Europeo (PPE) y el Partido Socialista Europeo (PSE), perdieron la mayoría de las bancas. Por eso también interesa saber quién será el sucesor del actual presidente, Jean-Claude Juncker.

Con 23,97 % de los votos, el PPE ganó en la mayoría de los Estados miembros, por ejemplo, en Alemania, Austria y Hungría; el PSE recibió 19,31 % de los votos y ganó en España y en los Países Bajos, entre otros. En tercer, cuarto y quinto lugar se ubicaron el Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa, el Partido Verde Europeo y el Partido de la Izquierda Europea. Contrariamente a lo que vaticinaban las encuestas, los partidos de ultraderecha lograron menos votos de lo que pensaban. Sin embargo, en Italia y en Francia estos fueron los partidos más votados.

La Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) de la canciller Angela Merkel ganó, con un 22,6 % de los votos. Pero el segundo partido más fuerte no fueron los socialdemócratas, sino Los Verdes, que lograron más de 20 % de los votos. Fue una gran sorpresa. Hace cinco años recibieron un 10%. En este año, especialmente, los jóvenes votaron por Los Verdes por la protección del medioambiente y la política energética.

En Austria, desde hace dos semanas el caso Ibiza conmociona al país vecino de Alemania. Después de las elecciones europeas habría un plebiscito contra el canciller austríaco como consecuencia de este caso. Ahora habrá un gobierno de transición hasta el mes de septiembre, cuando tendrán lugar nuevas elecciones nacionales. No obstante, el Partido Popular Austríaco del canciller anterior ganó las elecciones europeas.

¿Cómo votaron el Reino Unido, Italia y Francia? A pesar del brexit, los habitantes del Reino Unido pudieron participar en esas elecciones. El Brexit-Party que lo apoya, ganó la mayoría de los votos. Solo en quinto lugar aparece el partido de la primera ministra Theresa May. En Italia y en Francia ganaron los partidos eurocríticos, que ahora tendrán mayor repercusión en el Parlamento europeo.

En los pasados 25 años la participación electoral no había sido tan alta como en estas elecciones europeas. Especialmente los jóvenes quisieron votar para aprovechar la oportunidad de fortalecer el futuro de Europa. La campaña Fridays for future o la importancia del medioambiente son argumentos centrales para los jóvenes. Ellos dicen que se trata de su futuro y además son las personas que tendrán que vivir con las consecuencias de la política de hoy. Por eso, varios desafíos esperan a UE para los años que vienen. Europa sigue en movimiento.

 

Carmen Missal

Carmen Missal

Licenciada en Ciencia de la Comunicación y Ciencia de la Lengua de la Universidad de Passau. Pasante en la oficina Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer (2019)

El debate feminista: perspectivas latinoamericanas y europeas

¿Qué relevancia tiene el movimiento #MeToo hoy en América Latina? ¿Qué significado tiene el término para las mujeres en los […]

Por: Lea Schütz 29 May, 2019
Lectura: 5 min.
Marcha en el Día de la Mujer. Montevideo, 8 de marzo de 2019 | Foto: Lea Schütz
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

¿Qué relevancia tiene el movimiento #MeToo hoy en América Latina? ¿Qué significado tiene el término para las mujeres en los países latinoamericanos y cómo trata la región el tema del feminismo en general?

Cuando vine a Argentina a principios de 2018, el debate #MeToo recién comenzaba a ponerse en marcha con las acusaciones contra el cineasta estadounidense Harvey Weinstein.

Desde mi punto de vista de joven europea hay que comprender el debate #MeToo como un movimiento de mujeres que finalmente comenzaron a hablar sobre todas las formas de discriminación sexual que han experimentado u observado, sea en el ámbito privado, en el trabajo o en cualquier espacio público. Eso puede, por ejemplo, incluir el abuso sexual en sus distintas facetas, el acoso callejero o simplemente un comentario, un toque, en el fondo inocente pero sin embargo inapropiado. Además, a pesar de hablar públicamente sobre discriminación sexual, el movimiento #MeToo significa que creció la conciencia social en cuanto a comportamientos sexuales considerados inadecuados o ilegítimos.

Parece que ahora más mujeres, y hombres también, realmente sienten que es legítimo denunciar a cualquier persona, sea el jefe del trabajo, un amigo de la familia o un desconocido en caso de abuso o acoso sexual. No es que las mujeres europeas o latinoamericanas antes no fueran conscientes de la posibilidad de la denuncia. Sin embargo, una denuncia está vinculada estrechamente al estigma que todavía acompaña a una mujer que denuncia a su agresor, se trate de un famoso o no. Estigma quiere decir que la opinión pública a menudo pone en duda acusaciones de mujeres que hablan sobre experiencias que sufrieron en el pasado o recientemente. ¿Realmente pasó como ella dice? Y si es así, ¿por qué se demoró tanto en hacer la denuncia?, ¿por qué se anima a hablar ahora? Parece que siempre quedan dudas.

Otro aspecto importante es el estereotipo de mujer, de comportamiento femenino, vigente en la sociedad. Una siente que en partes de América Latina todavía prevalece un pensamiento conservador sobre la apariencia y actitud de mujeres tanto en el espacio público como en el privado. En ojos de muchos parece existir la percepción de una relación entre la vestimenta, la apariencia física de una mujer y la ocurrencia del acoso o abuso. «Esta manera de vestirse en sí es una provocación»… así o parecido suelen sonar algunos prejuicios que circulan en parte de las sociedades latinoamericanas y en otros lados.

No afirmo que en la región europea las mujeres ya cuenten exactamente con los mismos derechos que los hombres. En ciertos momentos parece que, en la percepción latinoamericana, lo que ocurre es que en Europa la mujer está muy avanzada en varios ámbitos: derechos laborales, posición dentro de la familia y su autoconciencia como mujer, por ejemplo. Probablemente, la mujer europea se encuentra en una situación más favorable que una mujer con una preparación profesional y posición social comparable en América Latina. La cultura latinoamericana sin duda es diferente a la europea. Aunque una siente que acá una mujer se tiene que enfrentar más con el machismo cultural que una mujer en Europa central, es importante darse cuenta de que la igualdad de género absoluta allí tampoco existe.

También hay que destacar otros resultados que ha generado el debate feminista. En Argentina, por ejemplo, está en plena marcha tanto el movimiento Ni una menos como la lucha por el aborto legal. A partir de luchar por el aborto legal, un derecho que en muchos países europeos ya existe, las argentinas también quieren poner fin a este machismo que todavía prevalece en la sociedad. Así, en Buenos Aires decenas de miles de mujeres de todas edades y posiciones sociales salen a la calle a manifestar, por ejemplo. En esas manifestaciones, como también en la vida diaria, una siente un vínculo bastante fuerte de unidad y cohesión entre las argentinas, en cuanto a la lucha por sus derechos y contra el patriarcado. Además, muchas mujeres latinoamericanas, no solo argentinas, se movilizan bajo del movimiento Ni una menos, a denunciar públicamente la violencia de género que sufren mujeres en todo el continente.

Tengo la sensación de que no solo entre las mujeres sino también entre los hombres aumentó la conciencia con respecto a comportamientos sexuales y sociales inadecuados. Y parece que finalmente existe un discurso más sincero sobre el tema, entre amigos o colegas, por ejemplo. Un discurso más abierto, más transparente en cuanto al manejo con #MeToo y el debate feminista en general favorece a todos, no solo a las (o los) ya afectadas.

Lea Schütz

Lea Schütz

Practicante en la oficina Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer (2019)

Lo peligroso de ser periodista en América Latina

Los periodistas de nuestra región se enfrentan cada día a un escenario más duro para ejercer su labor. En países […]

Por: Redacción 28 May, 2019
Lectura: 3 min.
Libertad-de-prensa-en-el-mundo, 2019 |_Fuente: Reporteros-sin-fronteras
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los periodistas de nuestra región se enfrentan cada día a un escenario más duro para ejercer su labor.

Libertad-de-prensa-en-el-mundo, 2019 |_Fuente: Reporteros-sin-fronteras
Libertad de prensa en el mundo, 2019 | Fuente: Reporteros sin Fronteras

En países donde aflora la ilegalidad, y la impunidad judicial es moneda corriente, el periodismo puede ser la única fuente para revelar verdades que incomodan. Pero no a todos les gusta que se hagan preguntas. Basándonos en el índice 2019 elaborado por Reporteros sin Fronteras, podemos afirmar que en Latinoamérica se profundizó el deterioro de la libertad de prensa.

Para analizar el grado de libertad con que se ejerce el periodismo, RSF realiza en primer lugar un registro cuantitativo de los actos de violencia cometidos contra periodistas. A esto más tarde se le agrega un cuestionario destinado a expertos que indaga sobre el estado del pluralismo, la independencia de los medios de comunicación, el ambiente de trabajo y el grado de autocensura de los periodistas, el marco legal, la transparencia y la calidad de las infraestructuras para la producción de información. El resultado puede ir de lo mejor posible, que es 0, a lo peor, que es 100.

América completa exhibe un puntaje de 32, el segundo peor del mundo detrás de los Balcanes europeos con 21. Pero lo más dramático es que ninguna región cayó tanto como la nuestra durante el 2018: un 3,6% peor. Para sumar, Costa Rica, que ostenta un 12,24, es el único país latinoamericano donde la situación puede ser considerada buena y está entre los diez mejores países del mundo (el más destacado es Noruega, con 7,82). En el resto de la región la situación no es tan afortunada.

Es clara la relación entre democracia y libertad de prensa; la una no se puede pensar sin la otra. Por eso, la caída en autoritarismos que sufrieron Venezuela (49,10) y Nicaragua (35,53), sumada al deterioro democrático de Bolivia (35,38) y el siempre presente totalitarismo cubano (63,81), pocas esperanzas dejaban para una mejora en el oficio del periodismo.

Otro factor que hizo aumentar el peligro para los periodistas fueron los ataques que sufrieron en el marco de las numerosas elecciones que se celebraron durante el 2018. Brasil (32,79) es el mejor ejemplo de agresiones dirigidas a periodistas a lo largo de una campaña electoral donde desde varios lados se fomentó la desconfianza y el odio hacia la prensa. Muchas de estas embestidas se hicieron mediante la difusión de información falsa en las redes sociales sobre periodistas críticos con el ahora presidente Jair Bolsonaro. Esto se repitió en Honduras (48,53), Nicaragua (35,53) y Colombia (42,82).

Párrafo aparte merece México (46,78), que se consolida como el país más mortífero de la región para ejercer el periodismo y, tomando a todos los países del mundo, solo es superado por Siria y Afganistán. Las diez muertes de periodistas en México solo se explican por la confabulación de muchos gobiernos locales con carteles que no se andan con vueltas cuando se trata de liquidar a alguien que busca arrojar luz en sus oscuros negocios.

Ante el asolador panorama, nunca está de más destacar la increíble valentía de quienes día a día se ponen en total riesgo para llevar un poco más de transparencia a sus países.

 

Publicado en el portal Análisis Latino, de CADAL, el 14 de mayo de 2019.

 

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Juego de Tronos y la idea de lo político

La versión televisada de la saga Canción de hielo y fuego es un fenómeno cultural de alcance global, con una […]

Por: Guillermo Tell Aveledo Coll 27 May, 2019
Lectura: 5 min.
Juego de tronos
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La versión televisada de la saga Canción de hielo y fuego es un fenómeno cultural de alcance global, con una influyente visión del poder, que puede ser tan confusa como desalentadora.

Juego de tronos
Ilustración: Guillermo Tell Aveledo

En nuestro tiempo, cuando la enseñanza de los clásicos se pierde en las reformas educativas, y la segmentación del consumo cultural difumina la conversación pública, los grandes eventos de la cultura pop, con sus sagas míticas y explosivos arquetipos, son importantes elementos de socialización. Entre superhéroes, magos y duendes tenemos lo más cercano a un imaginario colectivo.

De todos estos eventos, la recientemente finalizada serie Juego de tronos es el más ostensiblemente político. El hilo de la narrativa imponía que la competencia por el Trono de Hierro, el centro de la soberanía de los siete reinos del Poniente, era el conflicto principal, resuelto en unas guerras de sucesión a veces distraídas por intrigas palaciegas, criaturas fantásticas, conflictos religiosos y lucha por recursos. Un mundo cruel donde los héroes nobles eran casi siempre incompetentes paladines de viejos valores, y donde los manipuladores cortesanos parecían protegidos por las demandas de la historia. Durante casi una década, seguimos con fascinación el rico despliegue cinematográfico y el detalle psicológico de una miríada de personajes, que subvertían a la vez las expectativas de la literatura fantástica y los modos de las antiguas gestas caballerescas.

Vimos las peripecias de caballeros y reinas como metáfora de nuestro tiempo. La multitud de escritos dedicados a interpretar y reinterpretar estas escenas contrastaron a la serie frente a los problemas de la democracia contemporánea, la centrífuga de los nacionalismos, la emergencia climática, la crisis de refugiados, la estrategia militar en conflictos asimétricos, la reivindicación de género y la guerra contra el terrorismo. Imágenes válidas, sin duda, pero si el núcleo del conflicto en juego era la lucha por el poder, el problema central debía ser el poder; esencialmente su obtención y su propósito.

Lo primero, reflejado en numerosos diálogos a lo largo de setenta capítulos, deviene en un maquiavelismo sencillo: la búsqueda del trono justificaba el engaño, la fuerza expedita, la irregularidad; el celo ambicioso representado en personajes como el arribista Lord Baelish, los subterfugios de Lord Varys, o la tenacidad dinástica de la reina Cersei. Lo segundo, como contracara de lo primero, descansaba en un platonismo que sostenía que todo lo anterior tenía sentido si se conseguía un príncipe sabio, justo y con las causas correctas: así se defendía el mensaje de profecías religiosas con el rey Stannis o la trágica predestinación de la reina Daenerys. Tal como dijo sagazmente Tyrion Lannister: admitieron las violencias de la madre de dragones mientras era el azote de los malvados; cuando se dieron cuenta de que había acumulado demasiado poder era casi demasiado tarde. Ambas tendencias se consolidaban en el destino de la casa Stark, la notoria protagonista del drama, de la cual los más nobles personajes, como Eddard, Robb y Jon, no eran políticamente sagaces; y donde los más astutos, como Sansa o Bran, podían justificar por necesidad o inevitabilidad —todo es uno— su obtención del trono. Sabemos ya quienes fueron premiados en la lógica de este relato.

Pero la limitación de estos enfoques radica en que el propósito del gobierno solo se sostenía de acuerdo con lo que las élites dictaminasen. Lo mejor que podía esperarse era que un rey fuese bueno y que en su paternal magnificencia disipara la niebla de la guerra. La historia termina siendo descorazonadora, y da razón a quienes ven en la política solo una faceta acomodaticia del poder desnudo, que tan bien se acomoda al modo vulgar de comprender la política. Es difícil exigir algo distinto a un show de evocación medieval, pero justamente por ello es que sus lecciones son limitadas para nuestra era, aunque las supongamos valiosas. La exigencia contemporánea radica en el reconocimiento de la dignidad humana como propósito del poder político, y esto apenas se asoma en destellos de los más sensibles personajes de la serie, cuando muestran preocupación por los más débiles en esa terrible sociedad, aunque nunca otorgándoles su propia agencia.

La imaginación sobre el poder en Canción de hielo y fuego, creada por el prolífico George R. R. Martin, la hace uno de los dramas políticos más sofisticados más allá de la ficción histórica, pero la complejidad de un gobierno moderno y sus crecientes exigencias humanas escapan a las posibilidades del medio televisivo. Claro está, difícilmente podríamos hacer con eso un buen espectáculo de masas.

 

Guillermo Tell Aveledo Coll

Guillermo Tell Aveledo Coll

Doctor en ciencias políticas. Decano de Estudios Jurídicos y Políticos, y profesor en Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

«Choose your future» o ¿adónde vas, Europa?

Paz, populismo, migración, brexit, temas predominantes de las elecciones europeas 2019. La Unión Europea (UE): un proyecto de paz. Esa […]

Por: Carmen Missal 23 May, 2019
Lectura: 4 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Paz, populismo, migración, brexit, temas predominantes de las elecciones europeas 2019.

La Unión Europea (UE): un proyecto de paz. Esa fue la intención en 1950, cuando se firmó el primer contrato entre Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos y Bélgica. En los últimos setenta años pasó mucho en la UE: más Estados se hicieron miembros de la Unión, se firmaron más contratos; por eso hoy en día existe un mercado libre, libertad de circulación y de trabajo y una misma moneda. En 1979, los ciudadanos tuvieron por primera vez la posibilidad de votar su Parlamento europeo. Cuarenta años después, del 23 al 26 de mayo, tendrán lugar las novenas elecciones europeas. Más de 400 millones de ciudadanos pueden votar en los 28 Estados miembros. Por un lado, hay varios partidos populares y eurocríticos; por otro lado, existen partidos que luchan por una Europa fuerte y unida.

Los Países Bajos y el Reino Unido empiezan a votar este viernes; después les siguen los otros miembros. El resultado de estas elecciones aún está abierto. Pero en 2014 más políticos eurocríticos fueron votados al Parlamento que nunca antes. En 2019 hay seis candidatos principales que quieren ser el nuevo o nueva presidente de la Comisión Europea: Manfred Weber (Partido Popular Europeo), Frans Timmermans (Partido Socialista Europeo), Jan Zahradil (Alianza de los Conservadores y Reformistas Europeos), Margrethe Vestager (Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa), Ska Keller (Partido Verde Europeo) y Nico Cué (Partido de la Izquierda Europea). Juntos discutieron en un debate de televisión sobre la migración, la seguridad, el populismo, el cambio climático, el empleo y el papel de Europa en el mundo.

«Choose your future» es el eslogan oficial de la UE para las elecciones parlamentarias. Con los ejemplos de Alemania, Austria, España, Francia e Italia veamos, por un lado, cómo cada país organiza su campaña electoral y, por otro lado, la consecuencia que los resultados podrían tener en los parlamentos nacionales.

Alemania: La campaña electoral de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) refiere a la idea inicial de la UE, que es paz, seguridad y bienestar. Otros partidos ponen su foco de atención en la protección del clima o en la política migratoria. El resultado de las elecciones podría influir en los gobiernos de cada estado federal del país.

Austria: Antes de las elecciones europeas el caso Ibiza conmociona el país. El vicepresidente ya no está en su cargo y probablemente en setiembre de este año tengan lugar nuevas elecciones de gobierno.

España: Después de las elecciones parlamentarias en abril, este último domingo de mayo tienen lugar simultáneamente las elecciones europeas y las elecciones comunales. Las campañas de los partidos están influenciadas por temas nacionales: el movimiento de Cataluña y la situación política actual.

Francia: Se espera con impaciencia el resultado de las elecciones del pueblo francés. En la última oportunidad, el partido Rassemblement National (RN, anterior Front National) fue el más votado. Según las encuestas, serán el RN, La Republique en Marche (partido del presidente francés) y Les Républicaines los partidos más fuertes.

Italia: El país en el sur de Europa tiene actualmente una coalición de los partidos Lega y MoVimento-5-Stelle. Los encuestadores asumen que el partido populista Lega recibirá la mayoría de los votos. Además, las campañas electorales no tratan mucho de temas europeos, sino que tienen un foco nacional. Por encima, el expresidente italiano Silvio Berlusconi es el candidato de su partido Forza Italia para este domingo.

Estos ejemplos muestran que a Europa se espera varias barreras. Iniciado en 1950 como proyecto de paz, el populismo, la migración y el brexit serán los temas predominantes del futuro. Los próximos años dirán qué camino tomará la Unión Europea y cómo se desarrollará. «Choose your future» ahora, porque ¿adónde vas, Europa?

 

 

Carmen Missal

Carmen Missal

Licenciada en Ciencia de la Comunicación y Ciencia de la Lengua de la Universidad de Passau. Pasante en la oficina Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer (2019)

Una puerta hacia nuevos desafíos para Alemania y Europa

La configuración de un nuevo Parlamento Europeo luego de las elecciones del domingo 26 de mayo dejará una serie de […]

Por: Franco Delle Donne 23 May, 2019
Lectura: 4 min.
Cúpula del Parlamento alemán, en Berlín | Foto: WikiCommons
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La configuración de un nuevo Parlamento Europeo luego de las elecciones del domingo 26 de mayo dejará una serie de cambios importantes que se traducirán en nuevos desafíos para la Unión Europea.

Cúpula del Parlamento alemán, en Berlín | Foto: WikiCommons
Cúpula del Parlamento alemán, en Berlín | Foto: Carmen Missal

Por un lado, los partidos mayoritarios sufrirán una importante merma en su caudal electoral y con ello en el recuento de escaños. Alrededor de 80 bancas perderán en conjunto los grupos democristianos-conservadores y socialdemócratas-progresistas. Esta caída generará una mayor fragmentación de la Cámara, que demandará la generación de nuevos consensos y mayores esfuerzos de todas las fuerzas políticas. Asimismo, la amenaza ultraderechista se consolidará y, si bien su heterogeneidad le impide aunar fuerzas, tendrá la oportunidad de aumentar su visibilidad e intentar dominar la agenda de temas.

Esta situación se ve reflejada en lo que sucede actualmente en Alemania. Las encuestas de intención de voto dan cuenta de que tanto los partidos de la Unión (CDU/CSU) como los socialdemócratas (SPD) sufrirán un golpe. En especial estos últimos, que perderán alrededor de doce escaños con relación a los conseguidos en 2014. Los beneficiados de esta situación son los ultraderechistas (AfD) y los verdes (Grüne). Ambos partidos verán crecer su representación en el Parlamento Europeo y, desde esquinas ideológicas diferentes, procurarán influenciar lo que suceda en Estrasburgo y Bruselas.

Esta elección cobra cierta importancia, ya que tiene lugar en un momento particular de la historia alemana. En efecto, la era de la canciller Angela Merkel está llegando a su fin. Por decisión propia, la líder de los democristianos ya ha dejado de ser la jefa del partido y cuando culmine la legislatura actual dejaría de ser la candidata de su partido. Esto pone a Alemania frente al desafío de reconstruir el liderazgo político de su país.

Sin embargo, la salida de la canciller no solo obliga a Alemania a pensar en su reemplazante, sino que la propia Unión Europea estará ocupada con esta tarea. En la última década, Merkel ha tenido un protagonismo fundamental para la estabilidad económica y política en la región. Bajo su liderazgo Europa ha mantenido su lugar preponderante en el concierto mundial.

La amenaza ultraderechista

Tanto en Alemania como en Europa, la consolidación de la ultraderecha es una cuestión primordial. Por un lado, por su discurso xenófobo, basado en el odio y sostenido en el miedo de ciertos sectores de la población. Pero por otro, por su proyecto de largo plazo de destruir la Unión Europea. Su pretensión implica retroceder décadas de integración política, de acuerdos comerciales y culturales y de construcción de consensos pacíficos y beneficiosos para todos los países, las regiones y los habitantes de la región.

La alianza que lleva adelante el líder italiano Matteo Salvini pone en riesgo la potencia de Europa y su capacidad para hacer frente a nuevos desafíos globales. La nueva configuración multipolar del mundo, con Donald Trump, Vladimir Putin y China como algunos de sus autores principales, no puede ser abordada desde la debilidad que pueda significar una Unión Europea dividida y desconectada.

Las próximas elecciones, tanto en Alemania como en Europa, serán una bisagra política. Se iniciará un tiempo en el que las distintas fuerzas políticas democráticas deberán demostrar su capacidad para generar nuevas alianzas y consensos que revitalicen la idea de una Europa fuerte, tolerante y próspera.

 

 

Franco Delle Donne

Franco Delle Donne

Doctor en Comunicación Política por la Freie Universität Berlin. Especialista en política alemana. Creador de «eleccionesenalemania.com», único blog de análisis político en español sobre Alemania. Conductor del pódcast «Bajo la Lupa».

Si te vieras con mis ojos

Un nuevo-viejo comienzo para la política. Catorce elecciones y 42 años después, PP y PSOE no sobrepasaron, en conjunto, y […]

Por: Enrique San Miguel Perez 22 May, 2019
Lectura: 2 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Un nuevo-viejo comienzo para la política. Catorce elecciones y 42 años después, PP y PSOE no sobrepasaron, en conjunto, y por primera vez, el 50% de los votos.

Pero fueron partidos decimonónicos como el PSOE (1879) y el PNV (1895), o de impronta decimonónica, como ERC (1931), los que se impusieron en su ámbito, el PSOE en el conjunto de España, PNV y ERC en País Vasco y Cataluña. El nuevo comienzo será liderado por viejos partidos. Pero los nuevos partidos, con más de un 40% de los sufragios, sin embargo, serán imprescindibles.

Un viejo-nuevo comienzo para España. Su ciudadanía dice que la crisis política y territorial no será superada acudiendo al extremismo y la sobreactuación. Dice que no sucumbe al exabrupto o a la descalificación. Dice que la democracia se nutre de la centralidad, la moderación y la espontaneidad de una sociedad en donde tolerancia y convivencia se sobreponen a los discursos apocalípticos. Un viejo y venerable pueblo quiere explorar un más amplio mapa partidario. Pero en el marco constitucional de 1978.

Un nuevo-nuevo comienzo para Europa. En España seguirán siendo muy minoritarias las fuerzas que impugnan la construcción europea que emprendieron Konrad Adenauer y Robert Schuman sobre la base del humanismo del amor, el perdón y la reconciliación, el diálogo para el encuentro, la generosidad y la humildad. Europa cuenta con un sólido bastión frente al populismo y al extremismo. España corre el riesgo de la esperanza y reafirma su adhesión a una maravillosa novedad-novedad histórica: la unidad fraterna de los pueblos de Europa.

Si te vieras con mis ojos, la última novela de Carlos Franz, o la relación entre Carmen Arriagada, Johann Moritz Rugendas y Charles Darwin, comienza con una cita de la imprescindible Frida Kahlo: «Si yo pudiera darte una cosa en la vida/ me gustaría darte la capacidad de verte a ti/ mismo a través de mis ojos». Si España se viera con los ojos de Europa, constataría la madurez de su democracia. Si España se viera con los ojos del mundo, se reencontraría al fin consigo misma.

 

 

Enrique San Miguel Perez

Enrique San Miguel Perez

Doctor en Historia y en Derecho. Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid

Europa, como debe ser

El presidente francés Emmanuel Macron hizo un llamamiento a los ciudadanos de Europa hace unos días. Hay que actuar con […]

Por: Annegret Kramp-Karrenbauer 21 May, 2019
Lectura: 11 min.
Annegret Kramp Karrenbauer | Foto: Olaf Kosinsky, vía WikiCommons
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El presidente francés Emmanuel Macron hizo un llamamiento a los ciudadanos de Europa hace unos días. Hay que actuar con urgencia. Tiene razón, porque nos enfrentamos a cuestiones urgentes: ¿queremos estar determinados en el futuro por decisiones estratégicas en China o en los Estados Unidos, o queremos desempeñar un papel activo en la configuración de las normas de la futura coexistencia mundial? ¿Queremos dar una respuesta común a un gobierno ruso que aparentemente quiere obtener su fuerza de la desestabilización y el debilitamiento de sus vecinos?

Annegret Kramp Karrenbauer | Foto: Olaf Kosinsky, vía WikiCommons
Annegret Kramp-Karrenbauer | Foto: Olaf Kosinsky, vía WikiCommons

Al final, ¿queremos someternos a las ideas sociales y políticas de los demás o queremos promover activamente el estilo de vida europeo de la democracia partidista representativa, el parlamentarismo, el Estado de derecho, la libertad individual y la economía social de mercado para nosotros mismos y en todo el mundo? Solo puede haber una respuesta a esta pregunta: nuestra Europa debe ser más fuerte.

Europa es un éxito sin precedentes. Pertenezco a la generación feliz que no ha experimentado la guerra. Se lo debemos a una Comunidad Europea que ha aprendido las lecciones del pasado y que mira decididamente hacia el futuro. Nosotros, los europeos, vivimos en una de las regiones más ricas y seguras del mundo, porque negociamos nuestros conflictos en la mesa de negociaciones y, a través de la estrecha alianza transatlántica, hemos construido un muro protector seguro contra las amenazas externas.

Sin embargo, muchos miran a Europa con preocupación. Pero no debemos malinterpretar a los ciudadanos de Europa. La idea europea cuenta ahora con más apoyo que nunca. Sin embargo, lo que les falta a la UE es claridad, orientación y capacidad para actuar en cuestiones clave del momento. Echan de menos la claridad cuando, por ejemplo, la UE necesita una eternidad para llegar a una opinión común sobre los acontecimientos en Venezuela. Echan de menos la orientación cuando se enfrentan al futuro de la economía digital y del mercado laboral digital. Echan de menos la capacidad de actuar cuando se trata de resolver los problemas de la migración, el cambio climático, el terrorismo y los conflictos internacionales.

Por lo tanto, las próximas elecciones al Parlamento Europeo no pueden consistir en defender el statu quo imperfecto de la UE de hoy contra las acusaciones populistas. La cuestión de a favor o en contra de Europa no se plantea para la mayoría de los ciudadanos. En su lugar, debemos discutir con diferentes conceptos sobre cómo la UE puede llegar a ser capaz de actuar en las cuestiones más importantes en el futuro y cómo continuará con su historia exitosa sin precedentes bajo condiciones globales cambiantes en el futuro.

La primera prioridad es asegurar las bases de nuestra prosperidad. También en el mercado interior europeo las ganancias van antes que la distribución. Hemos tomado el camino correcto en la unión económica y monetaria y con la estabilización de la zona del euro. Si queremos que nuestros negocios en Europa sigan siendo financiados por los bancos europeos, deberemos crear un mercado interior común para los bancos. Al mismo tiempo, debemos basarnos sistemáticamente en un sistema de subsidiariedad, responsabilidad individual y responsabilidad asociada. El centralismo europeo, el estatismo europeo, la comunitarización de la deuda, la europeización de los sistemas sociales y el salario mínimo serían el enfoque equivocado. Pero debemos aspirar a la convergencia en el sentido de la igualdad de condiciones de vida dentro de los Estados miembros y entre los Estados miembros. Por eso necesitamos una estrategia para promover la convergencia que combine inteligentemente los enfoques nacionales y europeos.

Ahora necesitamos un enfoque europeo sobre las cuestiones de cómo y con qué tecnologías queremos proteger el clima y al mismo tiempo gestionar bien nuestra economía, qué sistemas inteligentes queremos utilizar para alimentar a miles de millones de personas y preservar la creación, cuáles resultados de nuestra investigación pueden producir nuevos medicamentos y tratamientos para vencer a las enfermedades, y cuál es nuestra respuesta a una movilidad compatible con el clima pero que a la vez permita su individualización. La investigación, el desarrollo y la tecnología conjuntos deberían financiarse por un presupuesto de innovación de la UE y llevar la etiqueta Future made in Europe. Una nueva capacidad estratégica europea para las futuras tecnologías no debería suponer la derogación de las reglas para la competencia leal. Pero debe poner a Europa en condiciones de seguir siendo competitiva a escala mundial cuando, al mismo tiempo, otros distorsionan la competencia con medidas proteccionistas o monopolios estatales.

Europa tiene una gran responsabilidad en la protección mundial del clima. Como en el caso de la estabilidad financiera, están en juego las condiciones de vida de las generaciones futuras. No obstante, aún no se ha conseguido nada con los ambiciosos objetivos europeos y los límites para las emisiones. Este camino sólo tendrá una amplia aceptación entre la población si logramos tener en cuenta los aspectos económicos y sociales de manera que se preserven el empleo y la fortaleza económica y se creen nuevas oportunidades de desarrollo.

Por eso necesitamos un pacto europeo de protección del clima, negociado conjuntamente entre las empresas, los trabajadores y la sociedad, con la participación de actores europeos y nacionales democráticamente legítimos.

También debemos poner en práctica finalmente nuestros esfuerzos conjuntos para terminar con la distorsión de la competencia en Europa a través de la evasión fiscal. Con este fin, debemos cerrar las lagunas fiscales en Europa e introducir una fiscalidad digital basada en el modelo de la OCDE. Solo así las empresas internacionales contribuirán a nuestra economía social de mercado en Europa de manera tan justa como nuestras pequeñas y medianas empresas.

Estoy expresamente de acuerdo con Emmanuel Macron: nuestro sentido de comunidad y seguridad en Europa necesita unas fronteras exteriores seguras. Debemos completar Schengen. Para eso, en la UE necesitamos un acuerdo sobre la protección íntegra de las fronteras. Cuando la frontera exterior no pueda o deba estar protegida únicamente con medios nacionales, se debe crear y movilizar rápidamente Frontex como una fuerza operativa de policía de fronteras.

Ya en las fronteras de Schengen se debe comprobar si existe una solicitud de asilo, estatuto de refugiado o cualquier otro motivo de entrada. Esto requiere un registro electrónico de entradas y salidas y una ampliación del sistema de información de Schengen para que las autoridades puedan utilizar un sistema de datos uniforme y común a nivel nacional y europeo.

Europa mantiene su exigencia humanitaria de proteger a los refugiados perseguidos políticamente y a los refugiados de la guerra civil. Las soluciones europeas que buscamos para la acogida de los refugiados y el rechazo de los inmigrantes económicos han sido hasta ahora imposibles de aplicar. Sin embargo, los intentos de encontrar soluciones nacionales no tendrán éxito si no se cuestiona Schengen como principio. Por lo tanto, debemos reorganizar la política común de migración de la UE en el futuro, de acuerdo con el principio de vasos comunicantes. Cada Estado miembro debe hacer su propia contribución a la lucha contra las causas de la migración, la protección de las fronteras y la acogida de los inmigrantes. Pero cuanto más lo hace en un ámbito, menos debe ser su contribución en los demás ámbitos.

La Unión Europea necesita urgentemente mejorar su capacidad de actuación en materia de política exterior y de seguridad. Debemos seguir siendo transatlánticos y, al mismo tiempo, ser más europeos. En el futuro, la UE debería tener un puesto permanente común en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Por cierto, un Consejo de Seguridad Nacional para el desarrollo de directrices estratégicas y para la coordinación de la política exterior, de seguridad, defensa, desarrollo y comercio exterior también sería una idea muy estimulante para nosotros en Alemania.

Alemania y Francia ya están trabajando juntos en el proyecto de un avión de combate europeo del futuro, y otras naciones están invitadas a participar. En el próximo paso, podríamos comenzar con el proyecto simbólico de construir un portaaviones europeo común para expresar el papel global de la Unión Europea como potencia de seguridad y paz.

Al mismo tiempo, debemos crear una nueva perspectiva adicional con y para África. En interés de las personas que viven allí, pero también en nuestro propio interés, necesitamos una asociación estratégica a un mismo nivel. Pero esto también puede significar en términos concretos que la apertura de nuestro mercado a los productos agrícolas africanos y el desmantelamiento de nuestras extensas regulaciones y subvenciones en este ámbito ya no deben ser tabúes.

Ningún super-Estado europeo corresponde al objetivo de una Europa capaz de actuar. El trabajo de las instituciones europeas no puede reclamar ninguna superioridad moral sobre la cooperación de los gobiernos nacionales. Una nueva Europa no puede fundarse sin los Estados nacionales: ellos proporcionan legitimidad democrática e identificación. Son los Estados miembros los que formulan y agrupan sus propios intereses a escala europea. Esto es lo que da a los europeos su peso internacional. Europa debe centrarse en la subsidiariedad y en la responsabilidad individual de los Estados nacionales y, al mismo tiempo, ser capaz de actuar en interés común. Por lo tanto, nuestra Europa debería basarse en dos pilares iguales: el método intergubernamental y el método comunitario. Al mismo tiempo, también tendríamos que tomar decisiones que debieron tomarse hace tiempo y abolir los anacronismos. Entre ellas figuran la concentración del Parlamento Europeo en Bruselas y la imposición de los ingresos de los funcionarios de la UE.

Muchos Estados miembros se enfrentan al reto de mantener unida una sociedad que se ha vuelto más heterogénea como consecuencia de la inmigración. Esto es particularmente cierto en vista de las tendencias islámicas que son incompatibles con nuestras ideas de una sociedad abierta. Una de las grandes cuestiones para el futuro es, por tanto, si Europa puede impulsar una forma de islam que sea compatible con nuestros valores. Para ello, deberíamos crear «cátedras Nathan» europeas basadas en la tradición de la iluminación y la tolerancia, en las que formemos a nuestros propios imanes y profesores en este espíritu.

Tras la caída del Muro de Berlín hace casi treinta años, millones de centroeuropeos se han convertido en nuevos miembros de esta comunidad, y otros están deseosos de unirse a ellos. En cuanto a los Estados miembros de Europa Central y Oriental, hay que mostrar respeto por sus planteamientos y su contribución específica a nuestra historia y cultura europeas comunes. Y, sin embargo, no debe haber dudas sobre el núcleo innegociable de valores y principios. Si ahora tenemos el valor de hablar concretamente sobre las modificaciones de los tratados europeos, ni la élite de Bruselas, ni la élite occidental, ni la supuestamente proeuropea deberían permanecer entre ellos. Solo conseguiremos la legitimidad democrática de nuestra nueva Europa si incluimos a todo el mundo.

No debemos tener miedo de estos debates. El atractivo de nuestro estilo de vida europeo queda demostrado por la afluencia de turistas de todo el mundo a las metrópolis europeas, por los esfuerzos por unirnos y acercarnos a nuestros vecinos, y por los estudiantes internacionales y las nuevas empresas que quieren establecerse en Europa. Europa es un lugar de anhelo para muchos en el mundo. Por cierto, también la gente de la Rusia de Putin quiere vivir de acuerdo con la norma euro.

El mundo está cambiando y Europa está a punto de tomar una decisión. La mía es clara: hacer que Europa sea correcta ahora mismo. Necesitamos fuerza estratégica para nuestra industria, nuestra tecnología e innovación; debemos hacer que nuestros ciudadanos europeos se sientan seguros y mejorar nuestra capacidad en política exterior y de seguridad comunes para defender adecuadamente nuestros intereses.

Ahora debemos ponernos a trabajar con confianza y no desanimarnos con una constante ansiedad por los populistas.

 

El artículo original se publicó en Welt am Sonntag el 10 de marzo de 2019.

 

Annegret Kramp-Karrenbauer

Annegret Kramp-Karrenbauer

Ministra de Defensa de Alemania y presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) desde diciembre de 2018. Anteriormente, fue primera ministra del Sarre entre 2011 y 2018.

Wilhelm Hofmeister: «El llamado nacional-populismo es, de cierta forma, una fuga de la realidad»

El Dr. Wilhelm Hofmeister, director de la Fundación Konrad Adenauer para España y Portugal, visitó la oficina Montevideo de la […]

Por: Redacción 20 May, 2019
Lectura: 5 min.
. Wilhelm Hofmeister, director de la Fundación Konrad Adenauer para España y Portugal
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El Dr. Wilhelm Hofmeister, director de la Fundación Konrad Adenauer para España y Portugal, visitó la oficina Montevideo de la KAS y conversó con Diálogo Político. Habló sobre la relación entre América Latina y Europa, la importancia de la democracia en los tiempos que corren y cuál es la mayor herramienta para combatir el nacional-populismo.

. Wilhelm Hofmeister, director de la Fundación Konrad Adenauer para España y Portugal

La relación entre América Latina y Europa es histórica. ¿Qué importancia cobra, en el contexto actual, este vínculo? ¿Cuáles son los principales desafíos?

Los desafíos son, en el ámbito político, la necesidad de estrechar la relación mutua en las diversas áreas de la política. Nosotros los europeos compartimos muchos valores e ideas políticas con los latinoamericanos, sobre todo en el área de la democracia. América Latina es el continente más cercano a Europa en este tema, que está bajo amenaza en todo el mundo. Por eso creo que es importante para los europeos colaborar y profundizar las relaciones con Latinoamérica en el sector político.

Por otro lado, los europeos deben hacer un mayor esfuerzo por estrechar los vínculos con esta región en el área de la economía, las inversiones y el comercio. Europa ya no es el mayor socio económico y comercial de América Latina, ha perdido terreno frente a China en los últimos años y con ello también ha perdido oportunidades en Latinoamérica, porque este continente ofrece muchas oportunidades para la economía europea. Es un desafío que aprovechemos mejor esas oportunidades, ya que así también podremos contribuir al progreso económico y social de la región y, en consecuencia, nos permitirá estrechar las relaciones en el ámbito político.

Antaño se especulaba que lo que sucedía en América Latina era consecuencia directa de los sucesos que tenían lugar en Europa y Estados Unidos, ¿considera que esto sigue siendo así?

No creo que lo que ocurre en Latinoamérica sea consecuencia directa de lo que sucede en Europa. América Latina tiene vida propia y, si bien tiene muchas influencias —las relaciones estrechas con Estados Unidos han jugado un papel importante durante cierta época—, las ideas propias dentro del continente han contribuido al desarrollo de la región. Hay ideas propias sobre el desarrollo económico y social, hay conceptos propios sobre la estructura de la economía, el arreglo de la competencia, la inflación internacional.

Durante los últimos 50 años, post-Primera Guerra Mundial por así decirlo, América Latina ha tenido un concepto propio y lo ha defendido. Sabemos que la Comisión Económica de las Naciones Unidas ha jugado un rol importante y muy influyente en el desarrollo de ideas y conceptos propios en América Latina, particularmente en algunos países que han trabajado muy bien estos conceptos.

Por otro lado, en la época neoliberal, las ideas de Estados Unidos han jugado un papel mayor. Podríamos atrevernos a especular, incluso, que habría sido interesante para Latinoamérica participar con mayor interés y dedicación de los conceptos de una economía social de mercado tal y como se desarrollaba en Europa, sobre todo en Alemania. En esta área considero que América Latina no ha considerado lo suficiente los puntos clave de ese concepto para su propio desarrollo, y tal vez en el futuro Latinoamérica contemple más en esa clase de ideas. Yo estoy convencido de que eso ayudará mucho a un desarrollo mayor dentro de la región.

El nacional-populismo es un fenómeno que afecta a toda la democracia occidental. ¿Hay un antídoto realmente posible?

Yo creo que el único remedio es trabajar a favor de la democracia, tanto en las democracias europeas como en las latinoamericanas. Los políticos deben abocarse a su área, escuchar a la gente, procurar resolver los problemas económicos y sociales. Yo creo que eso puede ayudar a minimizar el peligro del nacional-populismo.

Considero que el llamado nacional-populismo es de cierta forma una fuga de la realidad. La realidad de las sociedades de Europa y Latinoamérica reside en la complejidad de los problemas, la diversidad de las sociedades y, frente a esos problemas, la democracia no puede ofrecer respuestas simples. El populismo sí.

Sin embargo, ofrecer respuestas simples a problemas complejos no va a funcionar, por eso el populismo siempre tiene la tendencia a ir hacia un cierto tipo de autoritarismo, porque en una sociedad libre no se puede recurrir a ese tipo de soluciones básicas. Y el autoritarismo tampoco va a resolver los problemas. Creo que el mejor medio para enfrentar el nacional-populismo es abordar los problemas en toda su complejidad, comunicar a la gente la profundidad de estos, y buscar soluciones adecuadas.

 

 

Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

E-lecciones en ciberpolítica

Hace unos pocos años todo era optimismo respecto a la ciberpolítica. El pesimismo llegó tras la autopsia a la campaña […]

Por: Carmen Beatriz Fernández 16 May, 2019
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Hace unos pocos años todo era optimismo respecto a la ciberpolítica. El pesimismo llegó tras la autopsia a la campaña presidencial los Estados Unidos y la campaña del brexit en Reino Unido.

Hace unos pocos años todo era optimismo respecto a la ciberpolítica: estaba llamada a ser una palanca que llenaría de vigor a la democracia, ampliando las bases de la participación ciudadana y contagiando de entusiasmo a las nuevas generaciones por la política y sus posibilidades de incidencia real en los cambios necesarios. Muchos de los análisis de las contiendas 2016 en USA y UK activaron las alarmas. El pesimismo llegó tras la autopsia a la campaña presidencial los Estados Unidos y la campaña del brexit en Reino Unido. Mientras que el foco de las dos últimas campañas norteamericana se había puesto en el potencial de nuevas herramientas y las positivas innovaciones de las campañas de Obama, la historia de 2016 se basó en la implosión de las comunicaciones: desde el hackeo de cuentas relevantes del comando de campaña demócrata hasta la desinformación generada por la proliferación de fakenews, pasando por la existencia de numerosos robots automatizados de redes sociales, ciborgs en granjas de trolls, y el manejo de técnicas de propaganda en ciberpublicidad pautada desde dentro y fuera de los Estados Unidos.

Pero en 2013, cuando todavía estábamos en una época de profundo optimismo respecto a las posibilidades de la ciberpolítica, ya en Latinoamérica existían cyborgs y las granjas de trolls que no empezaron a preocupar a Occidente hasta el año pasado. Ya se había asomado claramente el astroturfing, esa tendencia a diseñar campañas en redes sociales que, planificadas, centralizadas y pagadas, pretenden dar una impresión de espontaneidad. Las elecciones presidenciales de México y Brasil en 2018, los dos mayores países de la subregión, cada uno un universo en sí mismo, pueden dejar algunas lecciones del estado del arte de la ciberpolítica global.

México y el astroturfing como lección aprendida

La singular elección presidencial mexicana de 2018 mostró en vivo y directo la implosión del sistema político. AMLO permanentemente fue el frontrunner de la contienda. No solo en las búsquedas en Google, también en la cobertura mediática y en la intención de voto que se expresaba en las encuestas.

Sin embargo, en el marco de esta campaña tan predecible, hubo una lección interesante: el escaso astroturfing. La anterior elección presidencial, de 2012, enseñó a la sociedad cómo combatir a los bots. Ese año, México le elevó los riesgos a los bots de campaña y los hizo inefectivos a los ojos del elector entrenado. En la campaña se había identificado claramente al astroturfing como fenómeno electoral. El forjamiento de afectos en redes sociales, a través de perfiles falsos, se había convertido en un sonoro incidente de campaña durante las elecciones en las que resultó victorioso el presidente Peña Nieto. Al menos 350 cuentas con identidades falsas publicaban mensajes idénticos, cientos de veces por día a favor del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional. Muchas de estas cuentas quedaron en silencio una vez que el esquema fue revelado. El tema tuvo cierto impacto durante la campaña por una iniciativa lúdica ciudadana denominada Caza un Bot, que puso en ridículo los esfuerzos de ciberactivismo autómata del comando de campaña de Peña Nieto, al develarlos. Fue un juego exitoso y que alcanzó viralidad y que, probablemente, funcionó como vacuna a similares fenómenos en la campaña 2018.

Brasil y los laboratorios bumerán

El guión de la campaña electoral 2018 del gigante brasileño surfeaba sobre una trama de corrupción con conexiones que afectaban prácticamente a todos los poderes del Estado.

Pocos partidos políticos latinoamericanos, y quizás del mundo, pueden atribuirse las destrezas en ciberpolítica del Partido de los Trabajadores del Brasil (PT). Ello incluye las buenas y las malas artes. No sólo en términos de su capacidad de articular el ciberactivismo e incidir en la discusión pública, sino en cuanto a la creación de laboratorios de bots y cyberbots que orquestan participación para aparentar apoyo a políticas públicas, y dirigir hábilmente el astroturfing. También se crearon laboratorios de generación de noticias falsas para atacar a adversarios, desde blogs y páginas web de falsos activistas, con perfiles de ficción creados fingiendo ser auténticos. Existe abundante evidencia al respecto. Un estudio de Oxford (Bradshaw y Howard) sobre trolls y bots encontró testimonios de la manipulación del ciberactivismo, no sólo en el PT sino también en el Partido Socialdemócrata. La BBC realizó una completa investigación sobre cómo el PT durante la campaña que hizo ganar la reelección a Dilma tenía como parte de sus tácticas corrientes la creación de perfiles falsos, falsos influencers, la creación de rumores y la generación de contenidos falsos [2]. No solo eso: desde la gestión de gobierno, la campaña de Dilma Rousseff en 2014 también empleó la tecnopolítica al utilizar las bases de datos de los programas oficiales de ayudas sociales, y específicamente el de Bolsa Familia, el programa estrella, con bases de datos de hasta 50 millones de beneficiarios.

Con tan vasta experiencia en el tema de la posverdad que en el Brasil el PT contribuyó a crear, resultó llamativo el énfasis que en los días finales de la campaña por la primera vuelta Lula y Haddad le pusieron a las fakenews. Situados completamente a la defensiva, prácticamente cerraron la campaña manifestándose escandalizados por el auge de las falsas nuevas y crearon un sitio web para desmentirlas. La experticia del PT se devolvía como un poderoso bumerán. Lo cierto es que esas noticias falsas, que con seguridad existieron, corrían raudas por las cadenas de WhatsApp pero con una discreción tal que hacía muy difícil detenerlas. Al menos, no sin importante rezago. Un asesino silencioso…

Algunas lecciones

Lo que vimos en 2018 apunta a la debilidad institucional de los partidos políticos, a la implosión de sistemas democráticos que parecían sólidos y a una tendencia creciente hacia la polarización. Las redes sociales podrían estar conduciendo tanto a la desinformación como a la polarización pero pareciera pronto aún para concluirlo con contundencia.

Mucho de lo nuevo de la ciberpolítica comenzó en este lado del mundo, varios años antes de que las preocupaciones llegaran a las grandes democracias occidentales. Conviene por ello poner atención a lo que estamos viendo en los procesos actuales. La irrupción de WhatsApp en las campañas como nueva plataforma utilizada para la información política parece particularmente relevante. Si creíamos que el fenómeno de las fakenews era complicado de controlar con las plataformas de FaceBook, Twitter y Google, no habíamos visto nada en comparación con los nuevos retos que tocan la puerta.

 

Notas

[1] Este artículo aborda de manera resumida algunos puntos del artículo más desarrollado, contenido en el libro Nuevas campañas electorales en América Latina, editado por la KAS en diciembre de 2018.

[2] Serie de reportajes de la BBC publicados en diciembre de 2017 y marzo de 2018.

Carmen Beatriz Fernández

Carmen Beatriz Fernández

Consultora política internacional. CEO en DataStrategia. Urbanista. MBA (IESA), MA Political Campaigning (University of Florida), aspirante doctoral ). Investigadora del Center for Internet Studies and Digital Life de la Universidad de Navarra, España, donde es aspirante doctoral y docente. Enseña comunicación política en el IESA (Venezuela y Panamá)

Del inconveniente de no acordar

La división política que existe en Argentina repercute en todas las esferas de la vida pública. Quien gane las próximas […]

Por: Sebastian Chiappe 15 May, 2019
Lectura: 5 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La división política que existe en Argentina repercute en todas las esferas de la vida pública. Quien gane las próximas elecciones tendrá el desafío más importante en mucho tiempo.

Argentina se instaló con fuerza, desde hace ya algunos años, en el peligroso mundo de la política de trincheras. La lógica amigo-enemigo se apropió de la discusión pública y no solo ya no hay instancias de diálogo integradoras entre todos los actores, sino que el diagnóstico es aún más pesimista: quien tenga la mínima intención de generar algún acuerdo con su contrincante político puede ser visto como un traidor por propios y como un oportunista por ajenos.

La democracia se recuperó en el país hace ya casi 36 años. Aquel 1983 fue una revolución de optimismo y esperanza para todo un pueblo; sin embargo, desde ese éxtasis de libertad se viene dando un proceso asintomático de degradación de la cultura del diálogo. El sistema, no infalible por cierto, continúa de manera ininterrumpida desde ese entonces y con un principio ineludible que hace a su propio funcionamiento: necesita de la construcción de mayorías para marchar. Supone una inevitable y permanente búsqueda del acuerdo, algo que en la Argentina en los últimos años se terminó de romper.

Si bien la división política en la Argentina no es nueva —uno se podría remontar hasta el siglo XIX con los enfrentamientos entre unitarios y federales— hay una pronunciada diferencia entre aquellos días y los que corren. Desde aquel entonces hasta hace pocos años, los pilares que hacen a un proyecto de país no se discutían. O al menos había una serie de puntos de consenso que, gobernara quien gobernara, se respetaban. Haciendo un juego coyuntural, el famoso pacto de caballeros era inviolable e indiscutible.

Diálogo, consenso y acuerdo son conceptos que hoy día están desdibujados y no tienen lugar real en la discusión pública. Predomina una lógica impía que nació como un recurso electoral y ya es parte del proceso, no solo entre la dirigencia política sino en la misma sociedad, que no tolera opiniones distintas y utiliza la agresión como principal respuesta ante el disenso, algo que no es más que aquello que debería enriquecernos. Basta con repasar lo que sucedió en la última Feria del Libro, en la Ciudad de Buenos Aires.

En muchos países de Europa, en Brasil o en los Estados Unidos, el descreimiento con la democracia liberal llevó a triunfos electorales de espacios que se pararon en los extremos. En la Argentina del 2019 con campaña presidencial no se prevé que esto suceda —al menos así lo demuestran las encuestas serias—, ya que los propios actores se ocupan día a día en mostrarse como la única opción dentro de un contexto de conflicto.

Acá, a diferencia de lo que sucede en otros países, lo que denominamos política de trincheras transcendió a los regímenes populistas que condujeron los destinos del país durante varios años. Se expandió como una manera de hacer política y, al menos dentro de la actual clase dirigente, no se vislumbra como una verdadera intención salir de esta lógica. El análisis rápido indica que resulta imposible para cualquier gestión gobernar, sea del color político que sea, con un tercio del electorado que pretende que primen los fracasos por encima de los éxitos, por el solo hecho de pensar diferente. Esta lógica se replica en todas las esferas de la vida y llevó a rupturas de todo tipo.

Felipe González, expresidente de España, dijo en su último paso por Buenos Aires: «Desde 1984 me preguntan en la Argentina cómo hicimos el Pacto de La Moncloa». Se trata de una frase que no hace otra cosa que exhibir el fracaso. Pasaron 35 años desde aquel famoso acuerdo y la dirigencia política argentina no ha sabido, salvo pequeñas excepciones en temas puntuales, ponerse de acuerdo. La ambición de poder y el pensar más en las próximas elecciones que en las próximas generaciones han confundido a todos los actores involucrados.

En una particular paradoja, las figuras de los próceres nacionales, que sí consensuaban e implementaron un proyecto colectivo de país, han desaparecido hasta de los billetes. La lista es larga, pero alguna vez la Argentina fue diferente. A modo de ejemplo, se podría destacar a Julio Argentino Roca y a Domingo Faustino Sarmiento quienes, pese a sus marcadas diferencias, cada uno desde su lugar trabajaron para que se llevaran a cabo reformas en la educación pública.

Bajo un ambiente enrarecido y con una gran parte de la sociedad desilusionada y desesperanzada se inicia la campaña electoral en el país. Quienes peleen por la presidencia deberán mirar más allá de los vaivenes económicos y apostar por un gobierno que se apoye en pilares republicanos y, de una vez por todas, pueda convocar y convencer para retomar un sueño colectivo de país.

 

 

Sebastian Chiappe

Sebastian Chiappe

Licenciado en Comunicación Periodística en la Universidad Católica Argentina. Maestrando en Políticas Públicas en la Universidad Austral. Consultor político. Jefe de despacho en el Congreso de la Nación Argentina

Paraguay: buscando alternativas a crisis de representación

No han sido pocas las veces que en el Paraguay los resultados de comicios han sido puestos en duda. Partidos […]

Por: Ana Rivas Tardivo 13 May, 2019
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Sede del Tribunal Superior de Justicia Electoral en Asunción | Foto: TSJE
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

No han sido pocas las veces que en el Paraguay los resultados de comicios han sido puestos en duda. Partidos como Patria Querida y varias organizaciones ciudadanas pelean por una modificación del Código Electoral Paraguayo que establezca el desbloqueo de las listas de candidatos a cargos colegiados. 

Sede del Tribunal Superior de Justicia Electoral en Asunción | Foto: TSJE
Sede del Tribunal Superior de Justicia Electoral en Asunción | Foto: TSJE

En las elecciones generales de abril de 2018, por ejemplo, los candidatos de la Alianza Ganar, el conglomerado de partidos de centroizquierda que compitió con el Partido Colorado por la primera magistratura, no reconoció —ni lo ha hecho oficialmente hasta el día de hoy— los resultados que dieron como ganador al colorado Mario Abdo Benítez. Las encuestas previas a los comicios dieron hasta 20 puntos de ventaja a Benítez por sobre su contendor, Efraín Alegre. Sin embargo, Abdo ganó por una diferencia menor a 100.000 votos, lo que no solo contribuyó al desprestigio de las empresas encuestadoras, sino que además puso en tela de juicio todo el proceso electoral.

Un poco de historia

Durante los primeros 20 años de la transición democrática, el Tribunal Superior de Justicia Electoral, única institución encargada del juzgamiento de las elecciones en el país, había logrado cierto nivel de confianza ciudadana en cuanto a su rol jurisdiccional, especialmente en el año 2011, cuando los ministros del TSJE anunciaron la derrota del hegemónico Partido Colorado ante la Alianza que llevó al exobispo Fernando Lugo al poder. Fue el propio ministro colorado del Tribunal, Juan Manuel Morales, quien dio a conocer el triunfo de Lugo.

Sin embargo, luego de esas elecciones hubo un recambio de personas en el TSJE. Algunos de los ministros que habían asumido luego de la promulgación de la Constitución de 1992, que estableció el tribunal juzgador de elecciones, estaban en retirada. Además, investigaciones periodísticas habían dejado al descubierto innumerables casos sospechosos de corrupción, como protección a planilleros (personas que cobran salarios públicos sin ejercer función alguna), licitaciones amañadas y una serie de situaciones que configuraban un mal desempeño de funciones, aunque ninguno de los intentos por juzgar políticamente a los ministros del TSJE pudo prosperar en las Cámaras legislativas.

El TSJE está conformado sobre la base del mutuo control, es decir, cada partido político tiene su cupo de representación en el Tribunal. Un esquema ideal para el mantenimiento del tradicional bipartidismo que fue prácticamente hegemónico durante el siglo pasado, anulando de hecho el nacimiento de cualquier tercer espacio. Esta situación ha dado lugar a un sinnúmero de manipulaciones y abusos de poder que tienen como objetivo real mantener sin amenazas a las dos principales fuerzas políticas: la Asociación Nacional Republicana (ANR) y el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) en el poder.

Pero este estado de cosas ha ido en franco deterioro. Los ciudadanos han buscado afanosamente otros mecanismos de representación y espacios donde desarrollar ideas políticas mucho más renovadoras. El Frente Guazú se ha conformado en base a ideas de izquierda, bajo el liderazgo de Fernando Lugo; el PDP, partido de centroizquierda, liderado por un matrimonio de políticos veteranos; el Partido Patria Querida, de centroderecha, que habiendo perdido su representación legislativa en 2013 volvió sin embargo con fuerza en las últimas elecciones. Ninguno de estos sectores tiene representación en el organismo juzgador.

Debido a ello es que, desde hace 17 años, partidos como Patria Querida y varias organizaciones ciudadanas pelean por una modificación del Código Electoral Paraguayo que establezca el desbloqueo de las listas de candidatos a cargos colegiados. Hasta ahora, el Código establece que las elecciones se realizarán con listas cerradas y bloqueadas, es decir que, al votar, el ciudadano elige la lista y todos sus componentes, sin posibilidad de marcar a un candidato de su preferencia.

Con la modificación ya aprobada por ambas Cámaras legislativas, se busca dar un primer paso para disminuir la crisis de representación que hasta ahora deja a un enorme sector de la población paraguaya sin presencia real en las Cámaras legislativas y en los demás cargos colegiados (juntas municipales y departamentales). La modificación consiste en la posibilidad de dar un voto preferente a un candidato dentro de listas cerradas. Esto daría al menos una posibilidad de elegir un candidato que realmente llegara a la ciudadanía y no sería solo una imposición del partido político. Muchos son los detractores del sistema; señalan que esta no es más que una modificación de fachada que no tendrá una real incidencia ni cumplirá el objetivo de mejorar la calidad de la representación. Pero los paraguayos, especialmente los jóvenes —que son la inmensa mayoría del padrón nacional—, no se resignan a seguir con el esquema casi decimonónico que consagra el bipartidismo en detrimento de las demás corrientes de pensamiento que, por cierto, están cada vez más diversificadas en la sociedad paraguaya.

 

 

Ana Rivas Tardivo

Ana Rivas Tardivo

Egresada del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (1989). Trabajó en el diario La Tercera, Televisión Nacional de Chile y La Red Televisión en Chile. En Paraguay, fue cronista y columnista y la primera mujer jefa del área política del diario ABC Color, además de editora y coordinadora general del primer canal online de Paraguay, ABCTV.

Turquía en búsqueda de nuevos socios en América Latina

Después de alejarse políticamente de la Unión Europea, el presidente Recep Tayyip Erdoğan muestra su interés por América Latina. Turquía […]

Por: Julia Beneke 10 May, 2019
Lectura: 6 min.
Capadocia, en la región central de Turquía | Foto: pixabay.com
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Después de alejarse políticamente de la Unión Europea, el presidente Recep Tayyip Erdoğan muestra su interés por América Latina.

Capadocia, en la región central de Turquía | Foto: pixabay.com
Capadocia, en la región central de Turquía | Foto: pixabay.com

Turquía queda lejos de América Latina y, salvo por el famoso cuento Las mil y una noches, es apenas conocida en el continente. Aparte de eso, varios países latinoamericanos experimentaron la migración de turcos después de la caída del Imperio otomano (1299-1923). En este contexto se produjo el genocidio armenio, conocido a través de los relatos de sobrevivientes que emigraron a Latinoamérica. En Uruguay, por ejemplo, vive una comunidad armenia bastante grande. Debido a la inmigración de turcos, principalmente, en América Latina se escucha por todas partes que se les llama turcos a los árabes, aunque existen diferencias idiomáticas, culturas y religiosas entre los dos grupos. En contraste con la percepción pública de Turquía en América Latina, la imagen de este país es muy diferente en Europa.

En los últimos tres años las relaciones entre Turquía y la Unión Europea (UE) se han tensado. Esto es el resultado del liderazgo autoritario del presidente turco Erdoğan, el abandono de la libertad de prensa y la detención de periodistas y críticos, y de algunos ciudadanos de países europeos. Este desarrollo incluye, hace solo algunos días, el desconocimiento de los resultados de las elecciones comunales.

Turquía juega un rol importante en la situación geopolítica en la guerra en Siria. La injerencia turca en esta guerra civil también es influida por la cuestión kurda dentro del país. Los kurdos representan una minoría significativamente importante en Turquía (son aproximadamente 13 millones del total de 82 millones de habitantes) y aspiran a hacerse independientes y formar un Estado propio. Obviamente, eso hace peligrar la integridad del Estado turco que, por esa razón, atacó a las milicias kurdas que combaten en Siria y exigen más derechos autonómicos. Más allá de eso, el país juega un papel esencial porque la llamada oleada de migrantes sirios que llega a Europa cruza Turquía y, además, acoge a numerosos refugiados sirios. Con respecto a la reducción de migrantes que llegan a Europa, la UE depende de cierto modo de las decisiones de Erdoğan. Últimamente, la cooperación en este asunto resulta bastante difícil debido a las tensiones actuales entre Turquía y Europa.

Debilitado el contacto con los socios europeos, Turquía está obligada a buscar nuevos socios, no solo en Rusia o China, sino también en algunos países de América Latina. Últimamente, esta tendencia se manifestó, por ejemplo, respecto a la crisis en Venezuela y el nombramiento de Juan Guaidó como presidente interino a principios de este año. Mientras que la mayoría de los países del continente americano (Estados Unidos, Colombia, Chile, Perú, Brasil, Paraguay, Argentina, Guatemala, Canadá, Panamá, Honduras, Bahamas) y los miembros de la Unión Europea reconocen a Juan Guaidó como presidente interino, Turquía apoya a Nicolás Maduro. Así, se alinea con Rusia, China, Cuba, Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Sudáfrica, Palestina, Siria e Irán. El apoyo turco a Maduro puede ser interpretado una vez más como un alejamiento de la UE y de los valores y decisiones de Occidente.

Con esto en mente, parece lejano que a principios de este siglo Turquía haya tenido chances reales de convertirse en miembro de la Unión Europea. En aquel tiempo, se presentaba como un ejemplo para los países musulmanes, por ser un Estado en el que la democracia y el islam coexistían con considerable éxito.

El liderazgo autoritario del presidente Erdoğan, el alejamiento del Estado de derecho así como la abolición de la libertad de prensa (todo lo cual se intensificó, en particular, después del intento de golpe de Estado por el ejército) fueron causas del empeoramiento de las relaciones con la UE. Por esta razón, el presidente turco desde el 2000 mira a América Latina. En particular, le interesan países como Brasil, Chile o México, que cuentan con una economía floreciente y bastante fuerte. Turquía exporta sobre todo bienes manufacturados con tecnología media o baja hacia Latinoamérica. Otros exportaciones esenciales son frutas y comestibles, textiles, partes de automóviles y motores, hierro y acero. En los últimos diez años los intercambios comerciales entre Turquía y la región se han multiplicado. Brasil y México son sus socios comerciales más grandes en América Latina. Además, hay interés en firmar tratados de libre comercio (TLC), por ejemplo, con Perú, Ecuador y México. En 2011 ya se firmó un TLC con Chile. En México y en Colombia se establecieron oficinas de la Agencia Turca de Cooperación y Coordinación para fomentar la cooperación.

Aparte de la cooperación económica, la declaración del Latin American Year en 2006 es lo que subraya el mayor estatus de la política turca respecto al continente americano. Esto fue vinculado con un plan de acciones. Lo que siguió fueron visitas frecuentes de varios presidentes de Latinoamérica a Turquía entre 2009 y 2011, y la apertura de varias embajadas turcas en países latinoamericanos. Costa Rica, Venezuela y Cuba mostraron su interés por la colaboración con Turquía. En el pasado, Cuba apoyó a Turquía en asuntos varios, por ejemplo, en su candidatura para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y en la realización de la Expo en 2015. Además, en 2017, el exministro de Asuntos Exteriores de Costa Rica, Manuel González Sanz, alabó la buena relación con la República de Turquía y subrayó su importancia.

En vista de los desarrollos políticos actuales sigue siendo interesante ver cómo Turquía se va a posicionar en los asuntos internacionales. Más de allá de las situaciones coyunturales, ¿Latinoamérica se convertirá en un socio estratégico en las próximas décadas?

 

Julia Beneke

Julia Beneke

Lic. en Relaciones Internacionales y Ciencia Económica. Becaria en la oficina Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer, 2019

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