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América Latina no es prioridad para Estados Unidos

La atención deberá estar en el impacto de los efectos indirectos, como el precio de los commodities, el dólar y nuevos enfrentamientos que generen mayor inestabilidad internacional.

Por: Jorge Sahd4 Nov, 2024
Lectura: 3 min.
América Latina no es prioridad para Estados Unidos
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

América Latina no es la centralidad de la política exterior de Estados Unidos. No lo ha sido para demócratas ni republicanos en la historia reciente. Menos lo será para el próximo presidente, sea Donald Trump o Kamala Harris, agobiados por una política interna cada vez más polarizada y disfuncional. Se enfrentan a temas abiertos como la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y la siempre tensa relación con China.

Gane Trump o Harris, la política de Estados Unidos hacia América Latina no variará mayormente. México es la excepción de México. Su economía depende de sus relaciones con el país vecino y que el 2026 enfrenta la renegociación del Tratado con EEUU y Canadá (T-MEC). Pero el resto de la región no tendrá mayores cambios por las políticas de uno u otro candidato.  

Podremos ver cambios en la estrategia hacia Venezuela, en temas migratorios con México y Centroamérica, en el combate al narcotráfico o en una retórica distinta frente a la mayor presencia de China en América Latina. Trump los hace con un estilo transaccional de “la zanahoria y garrote”. Harris, con uno más diplomático en línea de la administración Biden. Sin embargo, en la práctica ni uno ni el otro moverán la aguja.

A nivel ideológico, se piensa que un triunfo de Trump generará un nuevo eje ideológico con la Argentina de Milei a la cabeza, Bukele en el Salvador y otros países afines como Paraguay, Perú, Panamá, Costa Rica y República Dominicana. En la otra vereda, Chile, Colombia y Brasil enfrentarían una relación más tirante por las diferencias políticas. Más allá del valor simbólico, la historia muestra que las relaciones con Estados Unidos son mucho más fuertes, de Estado, que lo que sus gobernantes pueden pensar. Al final del día se termina imponiendo la diplomacia (y los intereses).  

Efectos indirectos

Si los efectos directos no serán relevantes más allá de quién gane la elección, entonces: ¿dónde debemos poner atención? En los efectos indirectos, es decir, en las consecuencias para América Latina de un escenario de mayor inestabilidad internacional. Por ejemplo, en el precio de los commodities, el dólar y nuevos enfrentamientos entre China y Estados Unidos que disminuyan el apetito al riesgo de los inversionistas.

La guerra de Rusia en Ucrania no cede, el conflicto en Medio Oriente tiene el riesgo de escalar y la situación de Taiwán siempre es una luz de alarma. El multilateralismo, otro muro de contención de conflictos, atraviesa un momento irrelevante y no hay rendición de cuentas a quienes violan el derecho internacional.

Si bien el dólar podría fortalecerse con Trump, ante nuevas medidas y alzas adicionales de aranceles, las políticas comerciales de Biden probaron ser proteccionistas, manteniendo un nivel elevado de aranceles con China y desplegando una ola de subsidios en su política industrial 2.0. Fue Biden, y no Trump, quien anunció un arancel de 100% a los autos eléctricos fabricados en China. El mercado pareciera considerar menos impredecible a Trump porque lo conoce. Los commodities y las economías latinoamericanas, en general, permanecerán expectantes a las débiles proyecciones de crecimiento chino, que podría verse amenazado por nuevas medidas del próximo gobierno americano.

No siendo prioridad nuestra región en la política exterior americana, la atención de los mercados deberá estar en el impacto indirecto: la vulnerabilidad frente a un escenario de mayor inestabilidad global.


Este artículo se publicó originalmente en La Tercera.

Jorge Sahd

Jorge Sahd

Director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile. Abogado y profesor. Máster en administración pública por la Universidad de Nueva York.

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