Muchas declaraciones de solidaridad con el pueblo palestino ignoran un elemento crucial: el movimiento Hamás no es Palestina. ¿Cuáles son las diferencias y por qué es clave saberlo?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Desde el ataque que el grupo terrorista Hamás lanzara contra el Estado de Israel, el mundo sigue los eventos en la Franja de Gaza. Sin embargo, recientes discursos de movimientos y figuras políticas, entre ellas varios líderes latinoamericanos, han contribuido a generar un clima de desinformación. Muchos vinculan las reivindicaciones de Hamás con aquellas propias del pueblo palestino, estableciendo una falsa sinonimia. La realidad es mucho más compleja.
Es clave entender qué es el pueblo palestino, dónde se ubica, qué es la franja de Gaza, qué es Hamás. Y en especial, en qué se diferencia de la causa palestina.
¿Qué es el pueblo palestino?
Cuando Naciones Unidas aprobó su plan de partición del antiguo mandato británico de Palestina, lo dividió territorialmente entre territorios adjudicados al pueblo hebreo y territorios adjudicados a los musulmanes. Estos musulmanes eran parte del Reino de Jordania, pertenecientes a la parte de Cisjordania (de este lado del Jordán). La región correspondiente al actual país de Jordania era conocida como Transjordania (más allá del Jordán). Eran pues, en aquél entonces, ciudadanos jordanos.
Tras la Guerra de los Seis Días que enfrentó a los estados árabes y a Israel en 1967, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en aquél entonces una organización terrorista militante que operaba en Cisjordania, abandonó la zona y buscó refugio en Transjordania. Sin embargo, una vez allí, su oposición al Rey de Jordania desencadenó, en el hecho conocido como Septiembre Negro, una guerra civil que culminó con la expulsión de los militantes palestinos al Líbano, pero también con la desacreditación del rey jordano como representante de los habitantes de Cisjordania.
De ahí en más el derramamiento de sangre en esa guerra civil llevó al distanciamiento de los cisjordanos. Así, iría cobrando forma una identidad colectiva entre ellos como algo distinto del resto de los jordanos, convirtiéndose así en lo que hoy llamamos pueblo palestino.
¿Dónde están los palestinos?
Los palestinos residen primariamente en la zona de la antigua Cisjordania (llamada también Banco Occidental), donde se encuentra la Autoridad Nacional Palestina (ANP). La ANP funciona bajo el paraguas de la OLP, organización que tras los Acuerdos de Oslo de 1993 y 1995 suscribió a un proceso de solución pacífica conducente a la existencia de dos estados. Esta maniobra habilitó su rehabilitación política y la convirtió en la única representante de la causa palestina reconocida internacionalmente. Pero no todos los ciudadanos palestinos residen allí. Muchos de ellos se encuentran en la Franja de Gaza.
Situación territorial de Israel y Palestina. Fuente: EP Data
¿Qué es Gaza?
La Franja de Gaza es un área de 365 km donde viven más de dos millones de personas, la mayoría de origen palestino. Se encuentran separados del resto de los territorios palestinos por la presencia del Estado de Israel entre ellos. Esto convierte a Gaza efectivamente en un enclave.
Lo particular de este enclave es que se encuentra bajo la gestión de Hamás. Se trata de un grupo terrorista, a diferencia del resto de los territorios palestinos, que están bajo administración de la ANP. De tal manera que Hamás no representa a la causa palestina, pues su único portavoz oficial sigue siendo la OLP.
¿Qué es Hamás?
Hamás, acrónimo en árabe de Movimiento de Resistencia Islámica, es un grupo terrorista y organización política armada que está a la cabeza de la Franja de Gaza desde el 2007 hasta ahora. Están asociados al yihadismo de la Hermandad Musulmana. Poseen una ideología antioccidental, antihegemónica y antiestadounidense que los asemeja más a organizaciones terroristas como Al-Qaeda o a parias internacionales como el régimen fundamentalista de Irán (benefactor económico de Hamás y de Hezbolá) que, a su contrapartida palestina secular, la OLP. A diferencia de la ANP y la OLP, el grupo terrorista se opuso a los Acuerdos de Oslo y a la existencia del Estado de Israel.
Tal es la división entre la ANP y la OLP con Hamás, que Mahmud Abás, actual líder de la ANP y la OLP, ha apoyado en el pasadoa Israel contra Hamás en reiteradas ocasiones. En efecto, la situación sui generis en la que se encuentra Gaza, como enclave territorial, impide que la ANP pueda ejercer un control efectivo sobre el territorio, quedando este a merced de los terroristas de Hamas.
Importancia de Gaza
Algunos estudios han recogido la idea de que allí donde no llega el Estado y el gobierno central (en este caso, la ANP y la OLP). El espacio es cubierto por actores no-estatales. Tal es el caso de Gaza y Hamás.
Hamás opera impunementedesde Gaza, sin que el gobierno de Abás pueda controlarlo. Utiliza a Gaza como base de operaciones desde la que ataca a Israel y se escuda detrás de civiles ante los bombardeos israelíes.
Asimismo, la posición estratégica de Gaza fuerza a Israel a estar siempre alerta a dos frentes: el suroeste, con Gaza, y el este, con el banco occidental. Es una suerte de pesadilla geoestratégica.
Por esto, la presencia de Hamás en Gaza constituye para Israel una preocupación de seguridad nacional. La continua permanencia de dicho grupo en el enclave, que se sirve de rehenes y civiles para disuadir ataques y victimizarse, pone en peligro no sólo a los israelíes, víctimas de sus ataques. También los habitantes de Gaza sufren sus acciones.
Hamás no es Palestina, ni Palestina, Hamás. Si a los terroristas les importaran los palestinos, buscarían preservar sus vidas y optarían por la vía del diálogo y de la paz. Buscan, fieles al modus operandi terrorista, maximizar la visibilidad de su causa a través del despliegue de la violencia. Sin importar lo que esto pueda acarrear para el pueblo que dicen representar.
Magíster en Relaciones Internacionales (especialización Global Conflict in the Modern Era, Universidad de Leiden) y magíster en Historia (Universidad de Montevideo). Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Nació en Ciudad de México un nuevo espacio político capaz de marcar el futuro de América Latina. En un encuentro sin precedentes, más de 30 organizaciones, líderes y jóvenes de América Latina le dieron vida al Foro América Libre. Un espacio para defender una agenda de libertad y democracia, como una alternativa al populismo del Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo.
«Quienes creemos en las ideas de la libertad y la democracia somos más y también somos mejores» advirtió la diputada mexicana Mariana Gómez del Campo, presidenta de la ODCA y al abrir el Foro América Libre.
En el Foro América Libre participaron líderes políticos como Xóchitl Gálvez, líder de la oposición en México, Miguel Ángel Rodríguez expresidente de Costa Rica y Jorge Quiroga, expresidente de Bolivia. También asistieron Vicente Fox, expresidente de México, Andrés Pastrana, expresidente de Colombia y Félix Maradiaga, excandidato presidencial de Nicaragua encarcelado por el régimen de Daniel Ortega y después desterrado a Estados Unidos.
Este importante grupo junto a líderes políticos de 18 países de América Latina, parlamentarios de Ucrania, Alemania, Parlamento Europeo, representantes políticos de Estados Unidos, activistas de la sociedad civil y defensores de Derechos Humanos, ratificaron su compromiso por la libertad y la democracia.
Declaración de México
El resultado de este primer encuentro fue la firma de la Declaración de México «Por una América Libre» en la cual se alerta al mundo sobre el autoritarismo y sus consecuencias en la región, la necesidad del respeto a principios democráticos como las elecciones libres, la separación de poderes, la necesidad de una justicia independiente, los límites a las acciones de los gobernantes y el respeto por los derechos humanos.
Como parte de esta declaración, el Foro América Libre advierte sobre cómo las condiciones de pobreza y desigualdad han sido «caldo de cultivo» para las alternativas populistas y como debemos enfocarnos en «el desarrollo integral de las personas», garantizando una economía libre y competitiva. En la lucha contra el crimen organizado pide usar «toda la fuerza de la ley y del Estado de Derecho» rechazando «radicalmente cualquier negociación y complicidad con quienes extorsionan, roban, secuestran, asesinan y siembran el terror en el continente».
Frente a las violaciones a los derechos humanos, los líderes convocados expresaron su respaldo y solidaridad con los pueblos de Cuba, Venezuela y Nicaragua como «naciones hermanas a las que el socialismo bolivariano ha sometido a atroces dictaduras y sufrimiento». De igual forma, la declaración condenó la «agresión injustificada» de la Rusia de Vladimir Putin a Ucrania.
Este nuevo espacio que vincula a defensores de la democracia en el mundo, nace para ser el contrapeso a quienes veneran y validan a dictadores y promueven narrativas autoritarias.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
Venezuela, cuando las dictaduras se equivocan y los deseos de libertad se cuelan
La primaria opositora fue exitosa porque el régimen de Maduro no previó dos asuntos: la resiliencia de la oposición y el apoyo del país. María Corina Machado ahora es la líder legítima. ¿Qué sé viene para 2024?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Venezuela, domingo temprano. Tímidamente, los venezolanos salieron a votar. A media mañana, largas filas a las afueras de los centros de votación. Urbanizaciones y barrios salieron a ejercer su derecho. Las elecciones primarias de la oposición venezolana se realizaron el pasado domingo 22 de octubre y este artículo es un análisis en caliente sobre lo que vivimos en días recientes.
Debo hacer una advertencia antes se avanzar: compartiré reflexiones escritas desde la experiencia. No son líneas asépticas, nacidas en la comodidad de un despacho. Soy política. Y es mi mayor deseo contribuir con el debate sobre lo que ocurre en mi país.
Compartiré tres ideas breves que pueden ayudar a comprender el momento político que estamos viviendo: i) sobre los errores de cálculo; ii) sobre el mar de fondo; y iii) sobre los resultados. No espero agotar ningún tema. Estaré satisfecha si estas líneas despiertan la curiosidad política e intelectual del lector. Este proceso está en desarrollo y está lejos de terminar. Por lo tanto, estos párrafos son una aproximación sobre la marcha a un momento político que puede ser importante para la historia democrática de Venezuela y de América Latina.
Errores de cálculo
La dictadura se equivocó. En Venezuela vivimos en dictadura. La elección primaria se hizo en un entorno especialmente hostil, marcado por la crisis humanitaria compleja y por la limitación grave a los derechos políticos de todos los venezolanos. Desde el principio, fue un proceso asediado. Sin duda alguna, fue una apuesta compleja y retadora. Haría falta un artículo completo para precisar y describir las amenazas y los atropellos que tuvieron que enfrentar la Comisión Nacional de Primaria, presidida por el doctor Jesús María Casal, los partidos políticos y la sociedad civil. Compra de conciencias, presiones indebidas, hostigamiento por parte de cuerpos de seguridad del Estado, bloqueo de páginas webs, campañas de desinformación, censura en los medios de comunicación y violencia política, entre otros.
Entonces, siendo que la dictadura chavista-madurista está aparentemente consolidada en el poder, es lógico que nos preguntemos: ¿por qué la dictadura permitió que se realizara la primaria?, ¿por qué el régimen, que es aparentemente poderoso, no detuvo la iniciativa? No hay respuesta sencilla para estas interrogantes. Las dictaduras son esencialmente opacas e intentar comprenderlas es arriesgado. Sin embargo, a modo de hipótesis, me atrevo a decir lo siguiente: la dictadura se equivocó.
Nicolás Maduro pensó lo siguiente: la oposición de Venezuela (partidos políticos y sociedad civil) está débil y desarticulada. El país está desanimado y de brazos caídos. En un entorno así, no valía la pena pagar el costo interno y externo de una represión abierta. En términos políticos, era más barato propiciar la división de la oposición, profundizando sus diferencias o comprando conciencias, al tiempo que se desestimulaba la participación del país con desinformación, propaganda invasiva y terror.
Ciudadanos venezolanos participan en las primarias en Caracas. Fuente: EFE/Miguel Gutiérrez.
Negociaciones
Recordemos otro asunto que no es menor: el proceso de primaria coincidió con el desenlace de las negociaciones entre la dictadura, la administración Biden y la Plataforma Unitaria. El régimen de Maduro acudió a esos encuentros con el firme propósito de lograr el levantamiento de sanciones económicas por parte de los Estados Unidos. Y darle un manotón a la primaria hubiese significado poner en riesgo ese propósito que le es absolutamente existencial. Nicolás Maduro necesita dinero para alimentar los consentimientos que lo sostienen en el poder.
De esta manera, el régimen apostó a firmar el acuerdo de Barbados para lograr la flexibilización de las sanciones y crear condiciones políticas para que la primaria fuera otro fracaso político de la oposición venezolana. Lo primero sucedió, lo segundo no. La primaria fue exitosa porque la dictadura no previó dos asuntos: la resiliencia política de la oposición y el apoyo del país, que se reservó para sí sus deseos de participar hasta que llegó el día de salir a votar.
Venezuela: heroísmo cívico
Mar de fondo cívico. Seis días antes de las primarias publiqué el artículo «Primarias en dictadura: conciencia y voto». Disfruté ordenar las ideas. En esos párrafos intenté transmitir mi optimismo. Un optimismo que estaba sustentado en la realidad que percibí en mi trabajo político de tierra. Semana tras semana, en cada reunión con las estructuras parroquiales de Primero Justicia, comencé a notar dos cosas: entusiasmo firme y extraordinario heroísmo cívico. En resumen: buen ánimo de lucha.
Hubo quienes se sorprendieron al leer mi artículo. Respetuosamente me comentaron que les había parecido demasiado esperanzador. Incluso, voluntarista, wishfull thinking. Y no los culpo. Yo misma dudé en publicarlo. Fue un texto arriesgado. Hoy me alegro de haberlo hecho, pero reconozco que estuve en la frontera de la osadía política e intelectual. La realidad es que era muy difícil advertir el desenlace del 22 de octubre. Al igual que la dictadura, éramos propensos al error de cálculo y de preñarnos de buenas intenciones que no darían los resultados esperados. Después de más de veinte años de lucha democrática, es lógico que nos cueste emocionarnos y que veamos con cautela cualquier ilusión de cambio.
Por eso, creo que una de las grandes lecciones de la primaria refiere al alma democrática del país, que no está dormida ni extinta, y a la capacidad de conectar con ella. Las dictaduras buscan colonizar la conciencia de quienes se le oponen. Se esmeran en construir calabozos psicológicos que limitan nuestra comprensión de la realidad. Me refiero a ese desánimo que se va anidando en nuestro interior y que va apagando nuestras ganas de luchar. Comenzamos a confundir osadía con valentía, realismo con pesimismo y voluntarismo con magnanimidad. Es ese cuestionamiento continuo al esfuerzo. Es la pérdida de sentido y de norte… es la desesperanza.
Mar de fondo
Reconozco la necesidad de derribar estos barrotes mentales, abrirnos al país y reconectar con él. Después del 22 de octubre percibo que el mar de fondo que describí en líneas anteriores se ha hecho más profundo. Me atrevo a decir que está más revuelto.
Por eso, considero que el gran desafío de una parte importante de la élite política y empresarial de Venezuela es reencontrarse con ese país que quiere un cambio y que le apostó a una opción política que se opone con firmeza a la dictadura. Nótese que evito deliberadamente utilizar el término radical; me parece que es una categoría fatua cuando se enfrenta a una dictadura feroz como la nuestra. Vale disentir.
Primaria, los resultados
Sobre los resultados. La Comisión Nacional de Primaria dio los resultados finales. María Corina Machado es la ganadora indiscutible de la jornada. Obtuvo 2.253.825 votos, con 92,35% de los votos emitidos. La participación total fue de 2.307.635. Este resultado es extraordinario e inesperado. Entonces, ¿qué lectura le podemos dar a este desempeño? Veamos cinco ideas:
Primero, la primaria fue un éxito. La participación de más de dos millones de personas en unas elecciones en dictadura es un triunfo indiscutible para todo el país. Además, se cumplió su principal objetivo. Venezuela tiene una candidata presidencial que cuenta con la legitimidad que le asigna un proceso electoral que fue transparente, justo y confiable. Al día de hoy, el liderazgo de María Corina Machado se sostiene sobre más de dos millones de voces.
Segundo, la dictadura no es infalible. Los mecanismos de dominación de Nicolás Maduro tienen límites y son derrotables. No quiero decir con esto que el porvenir sencillo y que la democracia está ganada. Lejos de mí esa idea. Me refiero a la obligación que tenemos de construir caminos de lucha realizables y audaces que movilicen al país y nos permitan propiciar más coyunturas como la que vivimos el domingo pasado.
Tercero, los opositores están unidos. Nueve de cada diez opositores votaron por María Corina Machado. Eso quiere decir que su propuesta retumbó en el corazón de casi todas las personas que votaron el 22 de octubre. Su discurso emocional, cercano y humano logró unir al espectro opositor en un solo bloque. Lo reitero: nueve de cada diez opositores votaron por ella. Sin embargo, no debemos perder de vista que esa unión de los votantes no significa la unidad práctica de los partidos políticos de oposición. Ese es, quizás, el mayor desafío cara a 2024.
Comisión Nacional de Primaria. Fuente: El Ucabista.
Desafío electoral 2024
Cuarto, los partidos políticos, que hasta el momento han liderado la lucha política experimentan una profunda crisis de representación. Solamente uno de cada diez venezolanos votó por alguno de los partidos políticos que integran la Plataforma Unitaria, que es la instancia política que congrega a las agrupaciones con fines electorales que se oponen a la dictadura de Nicolás Maduro. Un detalle importante: Vente Venezuela, movimiento político que lidera María Corina Machado, no forma parte de ella. Esta cifra es verdaderamente preocupante por dos razones: el sistema de partidos está muy débil y un resultado tan arrollador puede abrir puertas a la tentación de la exclusión.
Ciertamente, la ganadora podría pensar que puede prescindir de estas organizaciones. Considero que eso sería un gran error y solo beneficiaría a Nicolás Maduro. Estos partidos políticos, aunque estén desdibujados en lo electoral, son valiosos brazos operativos que se necesitarán en el desafío electoral de 2024. Por eso, debemos construir caminos de rehabilitación representativa que permitan mantener esas estructuras y animarlas a fortalecerse para el futuro cercano.
Quinto, el país opositor quiere cambio. Venezuela quiere que Maduro se vaya y, en esa aspiración, pareciera que no hay medias tintas. Aquellas voces que han insistido durante años en la cohabitación como método de lucha política se toparon con la impopularidad de su propuesta. El país no quiere cohabitar con la corrupción, con la pobreza y con la violencia.
El país quiere derrotar electoralmente a Nicolás Maduro y caminar hacia la democracia. Aunque suene redundante y cacofónico: el país quiere una oposición que se oponga a la dictadura. Una oposición que desafíe y le de voz al descontento. En este sentido, observo una polarización marcada por el clivaje democracia/dictadura. Esta disposición del votante impone un gran reto a quienes lideren el cambio político. Eventualmente, si logramos liberarnos en 2024, llegará el tiempo de la moderación. Sin duda, hay que preparar caminos políticos y psicológicos para ese momento.
María Corina Machado en rueda de prensa. Fuente: Puzkas.
Venezuela, grandes retos
Corresponde terminar este artículo y no quiero hacerlo sin mencionar brevemente los dos grandes retos que nos imponen estos resultados. Quedan en el tintero muchas ideas que seguramente desarrollaré en artículos posteriores.
El primer desafío es la construcción de una unidad superior que sea representativa, inclusiva y eficiente. Esta tarea será compleja. Puedo advertir tensiones entre la representación y la inclusión. En estricto sentido, se podría pensar que la inclusión de los factores distintos a Vente Venezuela en la nueva foto opositora debería ser mínima. María Corina Machado se llevó casi todos los votos.
Sin embargo, como no estamos en democracia y la opción ganadora es aún débil en su capacidad de organización, urge incluir a quienes están en la posición diametralmente contraria: con escasa representación y con alta capacidad de organización. La conciliación entre representación e inclusión nos permitirá ser eficientes en el evento electoral que nos une y nos convoca en 2024. Es el momento de hilar fino y construir una casa para todos. La candidata electa así lo ha dicho en sus intervenciones iniciales.
El segundo desafío es mantenernos en la ruta electoral. La dictadura reconoce su error de cálculo y ha activado rápidamente su principal mecanismo de resiliencia autoritaria: la represión. Mientras escribo esto, personeros del régimen amenazaron a la Comisión Nacional de Primaria, pidieron la revisión de los acuerdos firmados en Barbados y acudieron al Tribunal Supremo de Justicia para impugnar los resultados. El motor de esta violencia es una realidad desafiante: Nicolás Maduro sabe que es derrotable. Eso lo hace especialmente peligroso.
En tal sentido, debemos obrar con audacia. Colocarnos como objetivo estratégico irrenunciable participar en las elecciones presidenciales previstas y acudir unidos a la cita. Solo así venceremos en las urnas a la dictadura y podremos abrir puertas a la democracia para Venezuela.
Doctora en Ciencia Política por la Universidad de Rostock (Alemania). Presidenta del Instituto FORMA y la Fundación Juan Germán Roscio de Venezuela. Autora del libro «A callar que llegó la revolución». Directora de la revista «Democratización».
La segunda vuelta argentina se definirá entre Sergio Massa y Javier Milei. Para muchos votantes será una elección difícil, signada por miedos. Por un lado, a la continuidad kirchnerista, por otro, a experimentos de final incierto. Argentina sigue dando sorpresas.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El electorado argentino no termina de dar sorpresas. Luego de que en las primarias abiertas y obligatorias del 13 de agosto se encumbrara al libertario Javier Milei, diez semanas después, en la primera vuelta, el ganador fue el candidato oficialista Sergio Massa, quien al mismo tiempo es el ministro de economía con un record de inflación del 140%, lo que no sucedía hace 32 años. Ahora todo se definirá en el balotaje del 19 de noviembre.
La pregunta natural que todos los observadores se hacen es cómo puede ser que el responsable directo de una debacle económica en Argentina sea el más votado. La oficialista Unión por la Patria (UP) pasó del 27% en aquellas primarias, al 37% en esta ocasión. Esto responde a una sumatoria de factores, en donde hubo aciertos propios y errores ajenos.
En primer lugar, el candidato-ministro Massa echó mano de una infinidad de ayudas estatales, lo que localmente se popularizó como el «plan platita», destinadas a paliar los efectos de corto plazo de una inflación descontrolada. Dichas medidas, más allá de lo estrictamente económico, mostraron 1) preocupación social, 2) iniciativa en la emergencia, y 3) suficiente audacia para manejarse en una situación crítica, como piloto de tormentas.
Campaña del miedo
En segundo término, operó hábilmente una llamada «campaña del miedo», en donde apuntó en las dos semanas previas al comicio a una comparación entre el costo que tendrían ciertos servicios sociales públicos —transporte, energía, medicina— con Massa respecto a cuál sería el precio con los principales opositores, Javier Milei y Patricia Bullrich. También se agitó el rechazo a propuestas como romper las relaciones con el Vaticano, o tener el derecho a desconocer la paternidad de los hijos si no hubiese consentimiento de que progresara un embarazo, cuestiones que afectan sensibilidades profundas y populares.
El tercer punto es que Massa logró convertirse en protagonista absoluto de su propia campaña y visualizarse como hombre fuerte del gobierno en Argentina, sin que hubiera incidencia sustantiva del presidente Alberto Fernández y de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Hubo un disciplinamiento estratégico importante, aun de aquellos sectores internos de UP muy críticos del perfil del candidato. Con esto, el ministro se convirtió temporalmente en el líder absoluto del espacio. Esto contrastó con las muchas dificultades de conducción en el caso de Bullrich y con algunos dislates públicos de dirigentes muy cercanos a Milei.
Ministro competitivo
Esos cuatro factores dan el contexto a la gran pregunta: ¿por qué Massa, con esta crisis económica, sigue siendo competitivo? Veamos cómo funciona el proceso decisorio. Cuando un ciudadano llega a la mesa de votación, opta entre alternativas. De modo que si el ministro le parece horrible, pero le tiene más miedo a Milei, la respuesta es sencilla. De vuelta: «el menos malo», «preferible malo conocido que loco por conocer», «fulano es de terror, pero a mengana le falta fuerza», etc.
En los juegos proyectivos que utilizamos habitualmente en los grupos focales para identificar los criterios sobre la elección entre candidatos, entre el tigre y la rata, la mayoría opta obviamente por el felino, pero ¿entre el burro y la rata? A regañadientes se elige al burro, aunque no sea el animal ideal que asocian con un líder.
No debe olvidarse que la política contemporánea se convierte muchas veces en la elección del menos malo: se elige por descarte, no por entusiasmo con el preferido. Esto ha funcionado entre Biden y Trump, entre Macron y Le Pen, entre Lula y Bolsonaro, o entre Boric y Kast. Para muchos ciudadanos, las opciones distan de ser las ideales.
Aumento en la participación
En lo que respecta a la demografía electoral, hubo un crecimiento de ocho puntos en la participación, que pasó del 70% en las primarias al 78% este domingo 22 de octubre. Eso representa adicionar tres millones de votantes, lo cual puede alterar cualquier escenario previo, como sucede habitualmente desde 2011. Al mismo tiempo, se redujo mucho el porcentaje del voto en blanco. En este marco, Massa fue el gran beneficiado del crecimiento de la torta, que incrementó el capital de UP en 2,5 millones de apoyos. La fuerza de Milei, La Libertad Avanza, creció poco más de 300.000 electores. Y la tercera fuerza en discordia, Juntos por el Cambio, de Patricia Bullrich, fue la única de los cinco candidatos en competencia que obtuvo menos votos absolutos en la general respecto de las PASO, marcando otro hecho inédito.
El candidato oficialista logró mejorar notablemente el desempeño de UP en los barrios populares, en los cuales Milei había sacado ventaja en agosto. De este modo, no solo creció diez puntos porcentuales, sino que además frenó un eventual crecimiento exponencial de su adversario libertario. La candidata de Juntos, por su lado, hizo una elección magra. Solo se impuso en un distrito, la ciudad capital, arrastrando a una mala cosecha a sus listas para cargos legislativos, que perdieron nueve senadores nacionales.
Con toda esta información, ahora la foto sobre el electorado argentino es más acabada. Muestra que está menos predispuesto a situarse en los extremos, como pareció sugerir el resultado de las primarias. Es un fenómeno natural: cuando más gente participa, se diluye el poder de las minorías intensas, las cuales se escuchan más en las redes sociales.
Ahora los dos finalistas deberán ir a competir por el «Santo Grial» del electorado argentino: el centro moderado. Ambos deben huir de la vehemencia y la disrupción, para serenar su oferta. El escenario sigue siendo de una gran demanda de cambio. Sin embargo, el instrumento para expresarlo no es una figura común, sino que es alguien que ha hecho su cosecha como anti statu quo, que ahora deberá sumar apoyos políticos de aquellos que crítica furibundamente.
El ministro-candidato Massa, por su parte, es un político muy experimentado y hábil. Es criticado por sus oscilaciones de posicionamiento a lo largo de su historia, lo cual genera mucha desconfianza en amplios sectores.
Argentina sigue dando sorpresas y deja un final abierto.
Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Mariana Gómez del Campo es diputada federal de México y preside la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). En vísperas del Foro América Libre esta semana, un encuentro internacional que agrupa a organizaciones políticas, académicas e intelectuales en Ciudad de México, conversó con Diálogo Político sobre los desafíos que el populismo presenta a la democracia.
El Foro América Libre
¿Qué es el Foro América Libre?
—La mayoría de los países del continente americano hoy están gobernados por partidos de izquierda. Por primera vez, esto incluye a las cinco economías más grandes de América Latina.
En varios países de la región se han implementado las ideas del socialismo bolivariano y se atacan las bases de la libertad y la democracia. A pesar de que se dicen progresistas, muchos de sus líderes promueven la regresión autoritaria, el estatismo económico y el desmantelamiento de las instituciones democráticas.
El éxito de estos movimientos se debe, en buena medida, a que han logrado unir fuerzas con la llamada izquierda democrática en espacios como el Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla. Desde ahí, han promovido un relato cultural y una narrativa común que consiste en dividir y polarizar a las sociedades y presentarse como los buenos y honestos, frente a los neoliberales, los conservadores o los fascistas.
Mientras tanto, quienes creemos en la libertad y la democracia desde una perspectiva humanista no hemos sido suficientemente capaces de articular nuestra agenda. Esto ha generado un vacío que ha sido aprovechado por actores oportunistas y por personajes populistas con mala reputación democrática. También ha abierto una puerta a la propaganda y desinformación de actores externos autocráticos.
Marcar agenda
¿Hay otras plataformas análogas? ¿Qué distingue al Foro de América Libre del resto?
—El Foro América Libre aspira a ser una referencia en todo el continente, capaz de marcar agenda, generar conversación pública y culminar en un espacio de encuentro con los siguientes objetivos:
Marcar un hito de unidad democrática frente al acecho autoritario.
Motivar a los amantes de la democracia liberal para que entren de lleno a la batalla de las ideas.
Promover una América como actor internacional responsable frente a los desafíos geopolíticos.
Generar una narrativa convincente acerca de lo que está ocurriendo en la región.
Diseñar una agenda política sobre la América que soñamos.
Partidos esenciales
Hay mucha gente que considera a los partidos políticos obsoletos. ¿Qué responde usted como presidenta de la ODCA, organización que une a partidos políticos?
—Como presidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), comprendo que hay personas que consideran a los partidos políticos como obsoletos o que expresan descontento con la política partidista.
Sin embargo, los partidos políticos siguen siendo una parte esencial de la democracia representativa. A través de elecciones, los ciudadanos pueden elegir a sus representantes, y los partidos políticos ofrecen un medio organizado para presentar candidatos y plataformas políticas.
Esto asegura que las voces de los ciudadanos se escuchen y se traduzcan en políticas públicas y en leyes. Son vehículos para la diversidad de opiniones y perspectivas en una sociedad y permiten que diferentes individuos y grupos presenten sus ideas, lo que enriquece el proceso democrático y evita el monopolio del poder.
Además, los partidos en la oposición desempeñan un papel crítico al fiscalizar y cuestionar al partido en el poder. Esta supervisión garantiza la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión gubernamental.
La ODCA está comprometida con la promoción de los valores democráticos y la cooperación entre partidos políticos para abordar los desafíos del siglo XXI y fortalecer la confianza en el sistema democrático. La evolución de los partidos políticos es indispensable para adaptarse a las necesidades cambiantes de la sociedad y mantener la vitalidad de la democracia.
Mariana Gómez del Campo proclamada presidenta de la ODCA
Reto del Foro América Libre
¿Cómo ve el crecimiento del populismo y los autoritarismos en América Latina? ¿Cuál es el rol del Foro América Libre en esto?
—Desde la ODCA observamos con preocupación el crecimiento del populismo y los autoritarismos en América Latina. Estos fenómenos plantean desafíos significativos para la región en términos de estabilidad democrática y calidad en la gobernanza.
El auge del populismo y el autoritarismo puede amenazar los principios democráticos al debilitar a las instituciones democráticas y socavar la separación de poderes y la rendición de cuentas.
Además, las promesas populistas de soluciones rápidas a problemas económicos y sociales pueden llevar a políticas que generen incertidumbre y desequilibrios económicos.
El surgimiento del populismo también está vinculado a la polarización. Esto dificulta la construcción de consensos y el diálogo necesario para abordar los desafíos de la región de manera efectiva.
En la región existen dictaduras que han sumido a sus países en una total miseria, como son los casos de Cuba, Venezuela y Nicaragua.
En América Latina, la ODCA es la principal organización de partidos políticos alternativa al socialismo bolivariano. Si se pretende una nueva era de libertades y de prosperidad para América Latina, los partidos que no compartimos las ideas del Foro de Sao Paulo debemos reinventarnos, corregir los errores anteriores y abrirnos a iniciativas ciudadanas.
Sin duda, el populismo y el socialismo bolivariano que está minando las bases fundamentales de nuestra convivencia son adversarios políticos importantes. Este nuevo autoritarismo, organizado a través del Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla, está destruyendo nuestras democracias y generando miseria.
Para enfrentar la pesadilla totalitaria necesitamos abrirnos, establecer alianzas y hacer política en la que la persona humana sea el centro de las acciones.
Democracia cristiana vigente
¿Cree que un concepto como la democracia cristiana es aún vigente hoy?
—Sí, por supuesto. La democracia cristiana es una corriente política que se fundamenta en valores como la justicia social, la solidaridad, la responsabilidad y el respeto a los derechos humanos.
La democracia cristiana ha demostrado su capacidad de adaptación a los desafíos cambiantes de la sociedad, manteniendo su compromiso con la defensa de los derechos fundamentales y la construcción de consensos para la gobernanza efectiva. A lo largo de la historia, los partidos demócrata-cristianos han desempeñado un papel importante en la promoción de la democracia y la justicia social.
Hoy en día, la democracia cristiana sigue abogando por la construcción de sociedades justas, la reducción de desigualdades, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y el respeto a los derechos humanos. Promueve estos principios frente a desafíos como la desigualdad, la polarización política y las amenazas a la democracia.
Mariana Gómez del Campo en el Congreso de México
Gobierno de AMLO
En México hay un presidente muy popular, quien dice representar valores humanistas. ¿Cómo evalúa su gobierno hasta ahora?
—El gobierno de López Obrador está lejos de representar valores humanistas. Desde el inicio del sexenio, con una política de falsa austeridad, ha terminado con programas e instituciones cuya finalidad era el bienestar de la población.
Eliminó los refugios para mujeres víctimas de violencia, las escuelas de tiempo completo, las estancias infantiles, el seguro popular. Esto ha hecho que el sistema de salud en México esté colapsado.
Por otra parte, ataca desde su conferencia matutina a quienes no piensan igual que él. A periodistas, a los propios padres de niños con cáncer que se han manifestado por la falta de quimioterapias para sus hijos, a las madres de desaparecidos, a las mujeres víctimas de violencia. Eso lo convierte en un presidente autoritario que no tolera la diversidad de opiniones.
Candidatura de Xóchitl Gálvez
La oposición muy diversa se ha unido contra el presidente López Obrador apoyando a la candidatura de Xóchitl Gálvez. ¿Qué puede aprender América Latina de la experiencia mexicana?
—La realidad es que el gobierno de López Obrador es un verdadero fracaso en todos los sentidos. Además de haber sido incapaz de garantizar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, es, sin lugar a dudas, el presidente más mentiroso que ha tenido México. A través de la designación de Xóchitl Gálvez como coordinadora del Frente Amplio por México (FAM) se demostró que la unión hace la fuerza y que la participación ciudadana es fundamental.
La oposición le está demostrando al mundo que escuchando a la gente y con la finalidad de reconstruir el futuro de nuestro país, entre partidos políticos distintos, pero de manera democrática y legal, se pueden llevar a cabo acciones con un fin común. La unión fortalece la capacidad de la oposición para defender valores democráticos y el respeto a las instituciones. El FAM es un trato con los ciudadanos para rescatar a México. Estoy segura de que servirá de referente para los países que como México están luchando contra el autoritarismo.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Ecuador es un país pequeño que por décadas se autodefinió como una isla de paz. Hoy ese mito está sepultado. Acaba de debutar en el top 10 de las naciones con mayor índice de criminalidad, según el estudio de la organización Iniciativa Global contra el Crimen Organizado (GI-TOC, siglas en inglés), presentado, justamente en Quito, en septiembre pasado. Bajo el asedio de la violencia, el país acaba de elegir a un millennial de 35 años. Es heredero de un imperio de la exportación bananera, y será el presidente que dirigirá la nación durante los próximos 18 meses.
Noboa, el «heredero millenial»
El proceso electoral se activó en forma inesperada a mediados de mayo. El presidente ecuatoriano Guillermo Lasso disolvió el poder Legislativo, mientras este tramitaba un juicio político, en medio de graves denuncias en contra del mandatario. El mecanismo de la muerte cruzada, previsto en la Constitución desde 2008, fue usado por primera vez para terminar con un bloqueo político que creó un escenario de ingobernabilidad. Lasso debía concluir su mandato en 2025. Sin embargo, al cesar a la Asamblea activó el llamado a elecciones generales y, por tanto, también acortó su mandato. Antes de finalizar el año 2023 entregará el mando a su sucesor, quien será el presidente más joven de la historia del país sudamericano.
Daniel Noboa Azin no es un improvisado en la vida pública. Es hijo de Álvaro Noboa Pontón, quien fue cinco veces candidato a la presidencia del Ecuador, sin lograrla. Paradójicamente, Álvaro Noboa enfrentó, a fines de 2006, a Rafael Correa en las presidenciales de ese año. En el balotaje, Correa se impuso con el 56,6% de los votos a su contendor, a quien los ecuatorianos llaman coloquialmente Alvarito. Así inició la década de gobierno de la Revolución Ciudadana, que se extendió entre 2007 y 2017, en forma ininterrumpida, por el efecto de una nueva Constitución y sucesivas elecciones que dieron el triunfo a Rafael Correa y su movimiento político.
Político de familia
Daniel Noboa tuvo relación temprana con la vida política nacional, ya que su padre estaba en campaña permanente. Su madre, Anabel Azin, es una connotada médica que lleva brigadas de salud a habitantes de zonas desatendidas por el Estado.
Noboa llegó al Legislativo en mayo de 2021. Por sus credenciales de empresario exitoso, fue electo como presidente de la Comisión de Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional. Al margen del conglomerado empresarial de su familia, creó su primer emprendimiento con las siglas ADN cuando tenía 18 años. Al frente de esa comisión legislativa, presidió la Comisión Interparlamentaria de Amistad entre Ecuador y Rusia. En esa dignidad llevó a una delegación de asambleístas a ese país, algunos del movimiento de Correa. En entrevistas, él explicó que «no era una delegación comercial de venta de banano», el principal producto de exportación hacia Rusia.
Claves del triunfo
El triunfo de Daniel Noboa revela que buena parte del electorado ecuatoriano buscaba una respuesta antisistémica, que superara el discurso confrontacional del clivaje correísmo/anticorreísmo, según las analistas políticas Thalía Flores y Grace Jiménez.
En julio, el matemático Jorge Arroba y el consultor político Santiago Izquierdo prepararon un reporte para Revista Vistazo. En él, descifraban el padrón electoral para los comicios anticipados. Más de la mitad de los electores (55%) tienen menos de 42 años. Es decir, comprende las generaciones centennials y millennials. El grupo más significativo en términos numéricos tiene menos de 29 años. Esos fueron votos decisivos.
Para el analista político Arturo Moscoso, Noboa puede ser definido como outsider. Por su condición socioeconómica es visto como una figura de centroderecha, pero en una entrevista con Revista Vistazo se autodefinió como un representante de centroizquierda.
Su esposa, una influencer experta en nutrición saludable, fue su puntal en una campaña atípica en redes sociales. Se promocionaban como el ideal de una familia bien establecida, saludable, joven y hermosa. En otras palabras: apelaron a la fibra aspiracional de los ecuatorianos.
El mensaje de optimismo caló en una población pesimista, afectada por el crecimiento de la ola de criminalidad.
Más de cinco mil muertes violentas se produjeron durante 2023, y es posible que al terminar el año el país llegue a las 35 muertes por cada 100.000 habitantes.
Cifras en rojo
De los 221 cantones ecuatorianos, más de la mitad tuvieron cifras en rojo, y 67 de ellos tasas superiores al promedio de Latinoamérica, según un estudio del Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado (OECO).
En su caracterización sobre el crimen en Ecuador, del mismo think tank, el narcotráfico es el principal delito, seguido por el lavado de activos. Y en tercer lugar está el nivel de corrupción en los distintos estamentos del Estado.
A este país entra en promedio un volumen estimado de 500 toneladas anuales de droga, en su mayor parte, cocaína. Según Renato Rivera, coordinador de OECO, el problema es que no se controla el ingreso por distintas zonas de frontera, que incluyen pasos ilegales. Una vez en territorio, la droga pasa por distintos circuitos que controlan el almacenamiento, la custodia, el transporte y el envío hacia Europa. Esta es hoy por hoy el principal destino de la cocaína, seguida por Estados Unidos y toda Norteamérica en importancia.
Propuestas
Rivera, quien analizó las propuestas de campaña de los dos candidatos al balotaje de octubre, detectó que ninguno de ellos planteaba estrategias claras para frenar el ingreso de droga.
En el caso de Daniel Noboa, ofreció militarizar puertos y construir cárceles en barcazas. El problema de la violencia en Ecuador, como lo revelan varios estudios, es que el Estado no tiene control de las 37 prisiones que alojan a algo más de 31.000 personas.
Más de la mitad de los detenidos no cursó sino apenas los estudios básicos. Y un gran porcentaje presenta problemas de consumo de sustancias. Una errada decisión política del pasado provocó que los presos de distintas organizaciones delictivas se ubicaran en los mismos pabellones. Esto, con el propósito de evitar violencia y confrontaciones.
En la práctica, los pabellones se convirtieron en centros de operación del crimen organizado. Desde el interior de una celda en la cárcel de Cotopaxi, sierra andina central, se ordenó el crimen del presidenciable Fernando Villavicencio. Era el candidato que tenía el discurso más radical contra las mafias del narcotráfico, la corrupción, la contratación pública. Él afirmaba que todas las mafias «tienen vasos comunicantes» entre sí.
Desde el interior de otra celda, en la misma prisión, un detenido con ocho identidades distintas (y, por cierto, de diferentes nacionalidades) dirigía un cartel de drogas que lavaba activos. La estructura criminal fue desarticulada después de una coordinación de Europol en ocho naciones. Por obra y gracia de un operador de justicia, el detenido —que era reclamado por Albania e Italia por múltiples cargos— accedió a una liberación anticipada. Esto es parte del problema, la impunidad. Las muertes violentas se incrementaron en 500% entre 2019 y 2023. Los juzgadores sacan a delincuentes de las cárceles a través de recursos constitucionales que les favorecen.
Desafíos urgentes
En apenas 18 meses de mandato, Noboa deberá enfrentar la violencia, la inseguridad y deberá hallar maneras de blindar una economía dolarizada. Hasta fin de año, el déficit presupuestario bordeará los 5.000 millones de dólares.
¿Y la gobernabilidad? No está escrito aún cuál será el comportamiento de los opositores. El partido de Correa captó 52 de 137 escaños en la Legislatura. Es la primera fuerza política. Noboa apenas llevó 14 asambleístas al Parlamento.
Periodista. Editora política de Revista Vistazo. Cofundadora del portal Código Vidrio. Coautora del libro «Rehenes ¿Por qué murieron los periodistas de El Comercio?»
Marko Cortés: «México es menos libre y democrático que hace unos años»
México enfrenta elecciones definitorias. Una alianza compuesta por múltiples partidos adheridos a la democracia se constituye como alternativa al liderazgo caudillista y autoritario de Andrés Manuel López Obrador.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Marko Cortés Mendoza, político mexicano y presidente del Partido Acción Nacional, nos recibió para conversar sobre alianzas políticas en un momento clave para el país.
México entró en carrera electoral mucho antes de lo previsto. Por un lado, está el oficialista Morena. Por el otro, el Frente Amplio, una coalición entre el PAN, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Radical Democrático. Esta unión encabezada por Xóchitl Gálvez entre los distintos tiene en común ofrecer una alternativa al legado de Andrés Manuel López Obrador.
Alianza entre diferentes
¿Cómo se construye una alianza entre partidos tan diferentes?
—No es fácil coincidir con instituciones que han sido rivales durante décadas. Lo primero que se necesita es identificar las causas que nos unen y un espacio común para dialogar y construir un proyecto conjunto.
Los líderes de los tres partidos coaligados hemos sido legisladores y eso facilita el proceso porque dentro del Congreso sólo se tienen logros si se logran consensos, y ahí aprendimos todos a dialogar con los diferentes. Alonso Lujambio, un académico mexicano que falleció en el 2012, estudió cómo la convivencia de las diferentes fuerzas políticas en el Congreso fue la verdadera razón de la democratización en México, porque generó un espacio de convivencia más allá de la batalla electoral y la polarización local. Creo que eso es un factor base. Además, en 2021 ya hicimos un primer ejercicio coaligados los tres partidos y el resultado fue muy positivo. Se le arrancó la mayoría calificada en la Cámara de Diputados al presidente López Obrador y a su partido.
También, es importante decir que hoy México atraviesa una situación sumamente atípica en donde el sistema democrático mismo está en riesgo. Hemos vivido cinco años de ataque a las instituciones y en especial a los órganos autónomos, a los contrapesos del poder y a la autoridad judicial y electoral.
El 2024 es muy probablemente la última oportunidad de desterrar al autoritarismo y retomar el camino de la democracia y la institucionalidad en México. Las fuerzas políticas nos hemos unido no porque dejaran de haber diferencias entre nosotros, sino porque también hay grandes coincidencias básicas y estamos juntos para defender el país de leyes e instituciones que construimos en las últimas décadas.
Proceso de selección
¿Cómo lograron un proceso conjunto de selección? ¿La autoridad electoral para elegir a la responsable del Frente fue externa?
—Se generó una especie de autoridad electoral autónoma, llamada Comité Organizador. La integran siete personas con experiencia y autonomía, junto con representantes de cada uno de los tres partidos que estamos en el Frente. El Comité diseñó y condujo el proceso de elección. Y en realidad fue un éxito, porque movilizó a todo México y construyó un gran consenso alrededor de Xóchitl Gálvez.
¿Es la primera elección primaria entre varios partidos políticos en México?
—Sí de este tipo, pero existe un antecedente histórico. A finales de los ochenta, la izquierda en México estaba pulverizada en varios partidos y agrupaciones políticas, y organizaron una especie de elección primaria entre algunas de esas fuerzas políticas. Entonces eligieron de candidato presidencial al ingeniero Heberto Castillo.
Sin embargo, meses después de elegir candidato conjunto, el ingeniero declinó a favor de Cuauhtémoc Cárdenas. Este acababa de salir del PRI (partido oficial de entonces), pero ofrecía una opción más cercana a la izquierda que al oficialismo. Y, con la fuerza de algunos expriistas, logró encabezar un movimiento mayor al que tenía Heberto Castillo. De esa suma de personas y partidos, un año más tarde se formó el PRD. Pero el esfuerzo de organizar una elección primaria quedó difuminado porque el candidato electo no llegó a las urnas de votación. Por todo ello, sí, es la primera vez en la historia que se hace una primaria entre varios partidos políticos en México.
Rol de la sociedad civil
¿Qué función cumplió y cumple la sociedad civil?
—La sociedad civil mexicana ha tenido un fuerte despertar a partir de las propuestas de modificación de leyes electorales e imposiciones autoritarias del gobierno de López Obrador. Hubo dos marchas masivas en las que se notó la fuerza y la capacidad de la sociedad civil para externalizar sus peticiones.
La organización de la sociedad civil partió de cuando el presidente López Obrador intentó desarticular el Instituto Nacional Electoral con una reforma que debilitaba a los partidos políticos y le permitía al mismo presidente participar en las campañas. Entre los derechos que se afectaban con la propuesta estaban los de participación política, libre asociación, expresión, paridad y no intervención de las autoridades en los procesos electorales.
Las marchas le dieron un nuevo espacio a la sociedad civil como espacio organizado para reclamar causas. La defensa del INE fue una, pero desde entonces no se han detenido y han levantado la voz para denunciar tanto los ataques a las instituciones electorales como los ataques a otras instituciones como el Poder Judicial o las encargadas de la transparencia. Si lo medimos desde el inicio del sexenio, las mujeres fueron las primeras en poner a temblar al gobierno, pero ahora es toda la sociedad civil organizada.
Dentro del Frente Amplio por México, la sociedad civil es representada en más de 250 organizaciones que apoyan y que participaron en el proceso para elegir a la responsable del Frente.
Causas fundamentales
¿Qué une y qué separa al PAN, el PRI y el PRD?
—Lo primero que debe quedar claro es que estamos unidos en causas fundamentales. Pero cada fuerza política tiene su propia identidad, su propia historia, su propia militancia y sus propias batallas.
Nos une principalmente cuidar el México de las instituciones y leyes que construimos en las pasadas décadas. Los organismos autónomos que creamos, como el Banco de México o el Instituto Nacional Electoral. Nos unen las causas de la libertad y de la democracia. Hoy, por primera vez en la historia, se han visto regresiones en ambos temas y México es menos libre y democrático que hace unos años.
Nos une nuestra convicción por el Estado de derecho y la justicia. Nadie debe estar encima de la ley y nadie debe quedar impune si rompe la ley. El México de los intocables ya se había terminado. Vemos con mucha preocupación que hoy, desde el poder, se rompe y se llama a romper la ley.
Nos une que hoy México está peor que nunca y es urgente cambiar de rumbo. Hay más muertes que nunca y estamos frente a las peores cifras de inseguridad de la historia, las peores cifras en salud, la inversión pública más baja y más turbia. La caída del sistema educativo, la nula construcción de vivienda, el fracaso de las obras emblemáticas, la falta de apoyo a la cultura y al deporte, el aumento en la violencia contra las mujeres, el ataque a los contrapesos del poder y la polarización de la sociedad son ejemplo de lo mal que vamos.
Somos tres fuerzas políticas que tienen diferencias claras, pero que también tienen muchas coincidencias que hoy estamos privilegiando ante la urgencia de un país de muertos y deterioro.
Democracia debilitada
No es una elección sencilla. Las instituciones democráticas están debilitadas y la participación de López Obrador ha sido constantemente señalada por intromisión indebida.
—Desde luego que no es una elección sencilla, pero eso no es nuevo para el PAN, lo nuevo sería tener elecciones sencillas. Sin embargo, tu pregunta es clara y sí, claro que López Obrador tendrá una intromisión indebida, de hecho, ya la tiene y la ha tenido. Durante todo el proceso primario ha atacado a Xóchitl desde la tribuna del gobierno y con recursos públicos de forma descarada. Pero cada vez que le ha pegado, ella ha sabido usar esos ataques para crecer con ellos. Le impidió el derecho de réplica, la acusó de no ser indígena, la acusó de corrupción. E incluso divulgó información de contratos (de la empresa de Xóchitl) de forma ilegal. Lo bueno es que cada uno de sus ataques es más falso y más absurdo que el anterior y, en lugar de afectar, hacen evidente el miedo que tiene y que Xóchitl va a ganar.
Por otro lado, no se puede dejar de observar que en las elecciones del año pasado no sólo se metió el presidente con el aparato de gobierno. También se metió el crimen organizado e hizo evidente su pacto con Morena. No es sólo que López Obrador vaya a Sinaloa a saludar a la mamá del Chapo Guzmán. Es lo que ha pasado en todos los estados de la costa del Pacífico, son los amenazados, los desplazados y los desaparecidos. Es la estrategia de abrazos, no balazos que ha hecho de estos cinco años los más violentos y sanguinarios de la historia de México. Y eso es mucho decir.
Un proceso diferente
El proceso que siguió el partido del presidente de México, Morena, ha sido señalado por sus propios participantes. ¿Fue similar al que realizó el Frente Amplio por México?
—No fue en nada similar. El proceso que organizamos desde la oposición estuvo dividido en etapas para ir depurando las preferencias y al final tener una votación para definir al responsable o la responsable de la construcción del Frente Amplio por México. El proceso de Morena fue simplemente respaldar con una encuesta lo que el presidente de la República había decidido hace meses.
Para nosotros, en primera instancia, se permitió el registro de cualquier persona que quisiera ser el representante del Frente Amplio y se registraron más de 30 personas. En el caso del proceso de Morena, fue por invitación e invitaron a seis personas.
De los más de 30 inscritos al Frente Amplio, 13 pasaron a la siguiente etapa, en donde se pedían 150.000 firmas de apoyo. Después se hicieron dos encuestas para depurar la lista, junto con foros públicos temáticos para dar a conocer a los finalistas, y con los tres del final se haría la votación. No fue necesario llegar a las urnas porque los finalistas Santiago Creel y Beatriz Paredes reconocieron que la mejor posicionada era Xóchitl Gálvez. En el caso del procedimiento de Morena fue una encuesta de 20.000 casos y, aunque ya hay candidata, siguen sin cerrar el proceso, ya que está impugnado con serias acusaciones contra las autoridades de Morena, contra las estructuras de gobierno encargadas de repartir programas sociales (transferencias directas de dinero en efectivo) y contra el propio presidente de la República por intervenir.
Popularidad del caudillo
¿La popularidad de López Obrador se transfiere a la candidata de su proyecto?
—López Obrador es un caudillo y su historia, su popularidad y las pasiones que levanta son intransferibles. Por más que ha intentado trasladar su popularidad a sus allegados, lo que ha logrado es que no exista ningún liderazgo de su partido o de su gobierno que sea reconocido más allá de él.
Marko Cortés entrevistado por Julio Castillo
La señora X
¿Cómo llega la señora X a ser la encargada del Frente?
—La señora X es el elemento más disruptivo que ha tenido la política mexicana en décadas. Tiene una larga trayectoria de resultados en los ámbitos político y empresarial. Tiene una historia personal admirable y actualmente es senadora de la República por el PAN. Siempre se ha caracterizado por ser congruente, valiente y disruptiva, y cada espacio que ha tenido lo ha ganado por su talento y su capacidad.
Llega al proceso del Frente después de haber ganado el derecho de réplica contra el presidente López Obrador. Después de que en una de sus conferencias mañaneraseste dijo mentiras sobre Xóchitl, ella interpuso una demanda y ganó la posibilidad de usar el podio del presidente para desmentirlo. Y cuando fue a ejercer su derecho, el presidente le negó la entrada al recinto. El evidente abuso de autoridad puso a Xóchitl en el centro del debate nacional y abrió la posibilidad para ella de abrir las puertas del Palacio Nacional desde adentro y para todos los mexicanos.
Se inscribió al proceso junto con más de treinta contendientes y su ascenso fue inmediato. El requisito de las firmas, que era el más complicado, lo liberó sin dificultad por la participación espontánea y orgánica de miles de mexicanas y mexicanos. Y de no ser ni siquiera medida en las encuestas nacionales, subió alrededor de 40 puntos en tres meses. Hoy está a un dígito de encabezar las preferencias.
Su historia, su trayectoria, su personalidad y sus resultados desarticularon la narrativa oficialista. Hoy la esperanza cambió de manos y está con la oposición. México se escribe con M de mujer y X de Xóchitl.
Senadora Xóchitl Gálvez, candidata del Frente Amplio por México
El reto de 2024
¿Qué sigue después de elegir a la encargada del Frente?
—El reto de la elección de 2024 es muy grande porque no sólo es la presidencia de la República. Es el Congreso de la Unión (500 diputados y 128 senadores), nueve gubernaturas (Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán), más de mil diputaciones locales (estatales), casi dos mil presidencias municipales, más de dos mil sindicaturas y más de 14.000 regidurías. Es el proceso electoral más grande de la historia. Se tienen que definir los espacios donde habrá alianza, a cada una de las y los candidatos, y todo lo que ello conlleva.
También, en paralelo a la definición de candidaturas, se están haciendo las plataformas, que son propuestas al electorado para pedir su voto. En materia de alianza ya está prácticamente terminada la propuesta y se tiene que registrar junto con el plan de gobierno en noviembre. En lo referente al PAN, la Comisión Redactora de la Plataforma está trabajando desde junio, y en enero se registra la plataforma aprobada. Además, cada estado en el que se juega gubernatura o congreso local y cada municipio tienen que elaborar y registrar sus plataformas con las demandas sociales más urgentes. A final de cuentas, no buscamos el poder para ver qué se hace con él, lo buscamos precisamente porque sabemos qué hacer.
Es y será una época de mucho trabajo y de muchas definiciones. Una época que exige la generosidad y la entrega de todos aquellos que quieran construir un mejor país. El PAN está listo y estoy convencido de que el PAN fue fundado para llegar a este momento, y por eso vamos a ganar.
Revertir el autoritarismo
Muchos países en América Latina viven situaciones similares a la que atraviesa México. ¿Qué recomienda hacer?
—Hay momentos en la historia en donde se dan vuelcos hacia el autoritarismo o hacia el populismo. Sin duda, estamos viviendo uno de esos momentos. No es un problema exclusivo de América Latina, pero en la región afecta de manera más directa porque la idea del líder populista, la idea de caudillo gobernante es una idea que en muy buena parte fue generada en América Latina.
Sin embargo, el PAN tiene 84 años y los valores que nosotros defendemos los hemos defendido antes frente al autoritarismo y sabemos cómo ganarle. Lo mismo pasa en cada país de América Latina. No es nuevo el escenario. Ya lo hemos vencido antes, y hay que seguir algunas ideas. Para empezar, hay que defender la verdad, porque los regímenes autoritarios tienen sus propios datos y, si no se defiende la verdad, es muy complejo defender la democracia y la libertad.
Libertad y democracia
También hay que saber sumar y esto es universal a toda la región. Decía Castillo Peraza que se debe tener una ética de perdón porque tenemos que entablar un diálogo y una fuerza común con partidos y movimientos que alguna vez nos han agraviado, pero para ver al futuro es indispensable superar el pasado. Y los caudillossobreviven y se perpetúan en el poder porque la oposición no logra llegar a un proyecto conjunto y, en lugar de encabezar una gran batalla, viven decenas de pequeñas batallas que poco o nada pueden hacer frente al autoritario. Que quede claro: no estoy diciendo que se renuncie a la identidad propia. Estoy diciendo que la identidad propia sólo se puede desarrollar en clima de democracia, derechos y libertades, y si no lo hay, no habrá identidad de nadie más allá de la oficial.
A esta generación nos ha tocado defender la libertad y la democracia, y hay que estar atentos. También quisiera aprovechar el espacio para pedirle a todos los partidos afines de la región y a todas las personas que defiendan la libertad y los derechos, que estén atentos al proceso mexicano. Necesitamos todos los ojos del mundo en México para que no se atrevan a hacer un fraude; para que no se atrevan a seguir interviniendo desde el Estado en las elecciones. La batalla que vamos a enfrentar es por la libertad y por la democracia.
Cambio de dirección: así llegó Noboa a la presidencia del Ecuador
La victoria del joven empresario Daniel Noboa levanta algunas esperanzas. El país requiere superar la polarización y una delicada crisis de seguridad. ¿Cuál es el panorama?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En las elecciones presidenciales de Ecuador celebradas el 15 de octubre de 2023, el candidato de centroderecha Daniel Noboa emergió como vencedor. Con el 51,84% de los votos marcó de esta manera un punto de inflexión en la política ecuatoriana. Superó a su oponente, la candidata de izquierda y sucesora del movimiento correísta Luisa González, que obtuvo el 48,16%.
Daniel Noboa es un joven empresario de 35 años y se postuló como candidato del movimiento Acción Democrática Nacional (ADN). Presentó una alternativa política que busca liberar a Ecuador de la polarización asociada al correísmo y al anticorreísmo.
Sin embargo, su victoria presenta desafíos significativos, ya que se encuentra con una Asamblea Nacional que está mayoritariamente compuesta por miembros afines al movimiento correísta del expresidente condenado por corrupción Rafael Correa. Además, el país enfrenta un déficit presupuestario que se proyecta en alrededor del 4% del PIB para fin de año. Para mayo de 2025 están previstas elecciones parlamentarias y presidenciales regulares. Esto significa que su tiempo en el cargo es limitado y que deberá tomar decisiones estratégicas rápidas.
Un factor importante en la victoria de Daniel Noboa fue su capacidad de movilizar a los votantes jóvenes. Obtuvo un 52% de los votos en la franja de edad de 16 a 40 años, lo que indica un fuerte apoyo entre la juventud ecuatoriana. Utilizó eficazmente las redes sociales, especialmente TikTok, para llegar a los jóvenes votantes, que en su mayoría no participaban en la política. La movilización de la juventud fue vista como un signo de la población ecuatoriana que anhela la unidad y busca un cambio en la situación política y social del país.
El entorno económico y la seguridad se encuentran entre los problemas más presentes que enfrenta Ecuador, y estas áreas son las principales prioridades de la presidencia de Noboa. La creciente delincuencia, incluyendo la extorsión, el tráfico de drogas y de personas, ha convertido a Ecuador en uno de los países más peligrosos de América Latina. La falta de oportunidades de empleo ha llevado a una emigración significativa de jóvenes ecuatorianos en busca de un futuro mejor en el extranjero, especialmente de las regiones costeras y del sur de la Sierra. Noboa se comprometió a abordar estos problemas. Prometió centrarse en la creación de empleo y en la mejora de la seguridad en el país.
Noboa proviene de una de las familias más ricas en el Ecuador. Ha enfatizado la importancia de abordar los temas de la seguridad y el desempleo. Su experiencia educativa en instituciones de renombre como la NYU Stern School of Business, la Harvard Kennedy School y la George Washington University le ha brindado una base sólida para abordar los desafíos económicos y sociales del país.
A pesar de su enfoque en una economía liberal, Noboa también ha demostrado estar abierto a los principios de una economía de mercado social. Esto refleja la influencia de su educación y la dedicación social de su madre, que goza de un reconocimiento por su compromiso social en todo el país. Además, ha expresado interés en el ámbito de la formación dual para proporcionar oportunidades a jóvenes socialmente desfavorecidos a menudo excluidos del discurso político. Su equipo ha estado en contacto con la Cámara de Comercio alemana-ecuatoriana para explorar oportunidades de colaboración en este ámbito.
Desafío de un mandato breve
Su enfoque incluye el fortalecimiento de la educación general y profesional, la promoción de inversiones en sectores estratégicos, el apoyo a la creación de pequeñas y medianas empresas. El desarrollo de la infraestructura, la implementación de salarios mínimos más altos y nuevas negociaciones tarifarias se encuentran también en la agenda de su gobierno.
A diferencia de su oponente, Luisa González, Noboa respalda el uso continuado del dólar estadounidense como moneda de Ecuador. En cambio, se centra en fortalecer la disciplina fiscal, aumentar las reservas internacionales y promover la productividad, la competencia y la inversión nacional y extranjera. Esta posición ha sido bien recibida por los círculos empresariales nacionales e internacionales. Sin embargo, debido a la precaria situación fiscal del país, es poco probable que se produzcan cambios significativos en la política financiera existente. Su estilo de comunicación es menos confrontativo y más moderado.
Después de su victoria en las elecciones, Noboa reafirmó su agenda actual, que se centra en crear empleo y restablecer la seguridad en las calles del país. Destacó la necesidad de abordar la violencia, la corrupción y el odio que agobian a Ecuador. Y prometió devolver la educación a los jóvenes y brindar empleo a quienes lo necesitan. Sin embargo, debido a la corta duración de su mandato y la proximidad de las elecciones regulares en 2025, es poco probable que haya una agenda más amplia en el futuro cercano, según la opinión de expertos.
Asamblea Nacional diversa
La composición de la Asamblea Nacional es diversa, con varios partidos representados. Para lograr sus objetivos, Noboa necesitará formar alianzas y trabajar eficazmente con un Parlamento fragmentado.
La transición a la presidencia de Noboa es un breve descanso para Ecuador después de un ciclo electoral marcado por la violencia. Sin embargo, enfrenta desafíos urgentes como la seguridad, el desempleo y la crisis económica. La capacidad de su gobierno para brindar resultados rápidos será crucial, dada la corta ventana de tiempo antes de las próximas elecciones en 2025.
La estabilidad política y la reforma de las estructuras políticas y judiciales son fundamentales para el éxito del gobierno de Daniel Noboa. Se espera que la comunidad internacional también desempeñe un papel en la promoción de la seguridad y los derechos humanos en el país, así como en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Versión abreviada del artículo original, publicado en el sitio web de la KAS Ecuador, en idioma alemán. Traducción de Doris Filipovic y Manfred Steffen, oficina KAS Montevideo.
El conflicto entre Israel y Hamás, la importancia del lenguaje
El ataque de Hamás al pueblo judío puso en relieve una guerra aún más profunda. Se trata de la batalla de los relatos donde se suele confundir a los terroristas como líderes de una causa.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Vivimos un momento global de confusio linguarum (confusión de las lenguas) al mejor estilo de la Torre de Babel. El conflicto entre Israel y Hamás nos ha mostrado lo difícil que resulta hablar con justeza sobre las implicaciones humanas y morales de este nuevo episodio de una guerra centenaria entre judíos y árabes-musulmanes en el Medio Oriente. Y toda esta confusión es apalancada por los medios de comunicación y las redes sociales. En ocasiones se engaña abiertamente o se dicen medias verdades. Otras veces la manipulación de imágenes muy chocantes no nos permite distinguir entre realidad y mentira. Incluso la recuperación de vídeos del conflicto para integrarlas en videojuegos forman parte de este paisaje mediático de opacidad y deslumbramientos terroríficos.
Morbo y propaganda
Ninguno de los bandos en conflicto escapa a la propaganda. Es un arma tan importante como los misiles, los fusiles y los tanques. Se trata de ganar la guerra por la opinión pública, legitimar decisiones políticas, militares y terroristas, y tener un impacto psicológico en el enemigo. Hoy la tecnología permite alcanzar niveles de sofisticación nunca vistos en la guerra informativa. Los terroristas de Hamás se esmeraron en grabar videos de las atrocidades que cometieron en el sur de Israel. Fueron ellos mismos los que difundieron sus asesinatos y secuestros. Fueron ellos mismos los que mostraron al mundo sus botines humanos, ahora rehenes en los túneles de Gaza: ancianas, madres, bebés, niños y mujeres jóvenes.
El gobierno israelí también ha querido que el mundo vea el horror ejecutado por Hamás en kibutzim, en el festival de música y otros poblados del sur. Ha difundido imágenes de una crueldad tal que uno se puede preguntar cuál es el límite de lo que se debe mostrar al mundo.
También se difunden las imágenes desde Gaza, de víctimas humanas y edificios destruidos por las bombas lanzadas por Israel. Las agencias multilaterales como la ONU declaran una crisis humanitaria de proporciones apocalípticas. Esto lleva agua al molino retórico de Hamás, quien refuerza sus acusaciones contra la violencia de la «entidad sionista» (léase Israel).
Guerra por la opinión global
La guerra entre Israel y Hamás ha movilizado a cientos de miles de personas en el mundo. Las manifestaciones propalestinas se han multiplicado en Londres, París, Berlín, Madrid, Barcelona, Montreal, Toronto, Ottawa, Nueva York, Filadelfia y muchas otras ciudades de Occidente. Se han gritado consignas por la «liberación de Palestina» (Free Palestine). Se ha voceado con entusiasmo «desde el río hasta el mar», clamando por la desaparición de Israel. Otros grupos han manifestado a favor de Israel. Pero el alcance y magnitud de estas expresiones de apoyo al Estado judío son mucho más modestas en comparación con los movimientos propalestinos.
En varias universidades en Estados Unidos y Canadá, asociaciones de estudiantes y profesores han escrito comunicados justificando el ataque de Hamás como una acción legítima de resistencia contra la violencia de la colonización. Movimientos que se identifican con la comunidad LGTBQ+ se han solidarizado con los palestinos en Gaza, sin decir nada sobre las víctimas israelíes de los terroristas islamistas de Hamás. Algunos profesores y estudiantes en Harvard han reaccionado ante lo dicho por los grupos propalestinos, en un toma y dame que ya es parte de la rutina de divergencias entre la izquierda radical (llamada woke) y quienes defienden una visión liberal de la academia.
Los grandes medios de comunicación no se salvan de la controversia. En la BBC británica y en la CBC canadiense, dos corporaciones de servicio público de radiodifusión, se instruye a periodistas para que no califiquen a Hamás como terroristas. Se prefiere el uso de los términos militantes y combatientes porque son más «neutros». Así pretenden evitar que la BBC y la CBC tomen partido por un bando u otro, según razonan los directivos de estas corporaciones.
La banalización del lenguaje
Hay una gran ligereza con respecto al lenguaje usado para calificar estos hechos. Del lado israelí se han querido hacer comparaciones con la Shoá (el Holocausto), asimilando la matanza de Hamás contra los civiles en el sur de Israel con los crímenes nazis. Realmente, los horrores perpetrados por las organizaciones islamistas palestinas se asemejan más a los pogromos, asesinatos de judíos perpetrados en Rusia, Polonia y Ucrania en el siglo XIX y principios del siglo XX por antisemitas cristianos.
Del lado propalestino también se ha usado las analogías con la Segunda Guerra Mundial. Se ha dicho que Gaza es el campo de concentración más grande del mundo (el presidente colombiano Gustavo Petro invocó a Auschwitz en su apoyo a los palestinos). Otros han afirmado que la acción terrorista de Hamás es comparable al levantamiento de los judíos del gueto de Varsovia contra los nazis. La comparación es falsa y se hace desde la mala fe. Sin embargo, tiene impacto en personas más jóvenes que no conocen la historia y viven en el presentismo de las redes.
Quienes denuncian los «crímenes de Israel» contra los palestinos en Gaza, los califican como «genocidio». Introducen en sus mensajes la palabra apartheid. Esta retórica ignora los crímenes de Hamás (y de sus aliados de la yihad islámica palestina) y su bombardeo a civiles israelíes con miles de cohetes. Si alguien comete un «genocidio» y tiene una política de «apartheid», ¿no merecería que Hamás mate a casi 1400 israelíes («sionistas» prefieren decir) y tome cerca de 200 rehenes? De nuevo, se recurre a una retórica tremendista para influenciar a quienes no son capaces de ver más allá de las pantallas de sus teléfonos «inteligentes».
Conflicto entre Israel y Hamás
Ir a las fuentes originales
La mayoría del público occidental, ya sea que hable español, portugués, inglés, italiano, francés, alemán, holandés, o cualquier otro idioma europeo, no tiene acceso ni le interesa ir directamente a las fuentes que en árabe y en farsi difunden contenidos de comentaristas y líderes árabes e iraníes. Cuando uno va a las fuentes originales se despejan muchas dudas sobre el pensamiento y la retórica pro-Hamás que se difunde en el Medio Oriente.
Por ejemplo, un empresario y político jordano-palestino de nombre Talal Abu Ghazaleh dijo en una entrevista en árabe que «nosotros (los palestinos) le damos la bienvenida a la muerte», lo que no hacen los judíos. Pues la cultura del martirio está, según él, profundamente arraigada entre los musulmanes. Además, para no dejar duda de sus ideas, recordó que un supuesto político alemán amigo suyo le dijo que Hitler no había exterminado a todos los judíos, para dejar algunos vivos con el fin de que el mundo pudiera ver «por qué hay que matarlos». Pueden ver la entrevista con Abu Ghazaleh haciendo click aquí.
Por su lado, el Dr. Mahmoud Al-Shajrawi dijo a un medio palestino: «Una maravillosa fatwa (decreto religioso) fue promulgada ayer por la Asociación de Académicos Palestinos. La fatwa permite el asesinato de israelíes en todos los sitios donde se encuentren […]. La mayoría de ellos son soldados o conscriptos del ejército de ocupación. Y cuando regresen (a Israel), tomarán parte en el asesinato de nosotros y de nuestros hijos». El video del Dr. Al-Shajrawi se puede ver aquí.
Hamas no acepta disidencias
¿Lo afirmado por Abu Ghazaleh, o el Dr. Al-Shajrawi refleja la opinión de la mayoría de los palestinos de Gaza y Cisjordania? Es casi imposible saberlo. Primero, porque en el marco de un conflicto permanente es muy difícil hacer encuestas que sean confiables y que no estén influenciadas por la alta emocionalidad que la violencia y la percepción de injusticia producen en las personas. Segundo, porque los palestinos no han tenido elecciones democráticas en casi dos décadas.
Es el caso en Gaza desde 2006, cuando Hamás tomó el poder y estableció un gobierno autoritario que no acepta disidencias. Y en Cisjordania desde 2005, cuando Mahmoud Abbas fue electo presidente de la Autoridad Palestina. ¿Son los gazatíes las víctimas de Hamás o su base de apoyo popular? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que las acciones terroristas de Hamás son responsables del sufrimiento de millones de personas, de un lado y del otro de la frontera de Israel.
Cada aniversario reaviva el dolor. Y muestra el fracaso del gobierno federal de Morena de resolver el drama de los 43 estudiantes desaparecidos. La herida sigue abierta en México.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Hacen nueve años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural «Raúl Isidro Burgos». El Gobierno federal de Morena sigue demostrando una alarmante falta de compromiso genuino con la verdad, la justicia y los derechos humanos en el caso Ayotzinapa. Esta fecha triste y conmemorativa debería ser un recordatorio perenne de la necesidad de abordar este caso con la seriedad y la urgencia que merece.
La «verdad histórica» presentada por el entonces titular de la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam, fue una afrenta a la inteligencia y a la búsqueda de justicia. A pesar de las promesas y las declaraciones grandilocuentes, esta versión ha sido refutada de manera concluyente por expertos independientes. Esto demuestra un claro intento de encubrimiento del Gobierno anterior.
El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) brindó una esperanza en la búsqueda de la verdad. Pero su labor se vio obstaculizada y finalmente interrumpida por el Gobierno. Esta interrupción, junto con la campaña mediática para desprestigiar su trabajo, plantea serias dudas sobre el compromiso del Gobierno con la verdad y la justicia.
A pesar de la creación de instituciones como la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia (COVAJ) y la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA), el Gobierno de Morena ha desafiado constantemente los esfuerzos para obtener justicia. La cancelación de órdenes de aprehensión contra militares son un testimonio claro de la falta de voluntad para llevar a los responsables ante la justicia.
Falta de transparencia
El reciente Segundo Informe de la COVAJ y la demanda de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para obtener más información subrayan la falta de transparencia y cooperación. Es inaceptable que las familias de las víctimas tengan que luchar incansablemente por obtener documentos e información que deberían haberse proporcionado hace mucho tiempo.
La hipótesis sobre la participación del Ejército es un tema importante que debe investigarse de manera exhaustiva y objetiva. Pero no debemos desviar nuestra atención de la búsqueda de la verdad en su totalidad. La prioridad debe ser encontrar la verdad y brindar justicia a sus familias, en lugar de centrarse en la culpabilidad de una institución.
Hoy, más que nunca, es evidente que este Gobierno no ha cumplido con su deber de garantizar los derechos humanos y la justicia para las víctimas de Ayotzinapa. La sociedad no debe aceptar más promesas vacías y evasivas políticas. La verdad y la justicia para Ayotzinapa son imperativos morales que deben buscarse sin descanso. Este caso seguirá siendo un recordatorio constante de la necesidad de defender los derechos humanos y la justicia en México.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En la última década, las campañas políticas avanzan con dos engranajes en velocidades separadas, que casi nunca pudieron sincronizarse. La campaña electoral de Argentina no escapó a esa regla. La política está hecha de seres humanos que no aprenden de los errores de los demás. En estas campañas de dos velocidades, el engranaje tradicional lo empujan los avisos electorales en espacios cedidos en radio y TV; los consultores, que van llevando recetas por ahí; y las encuestas, que últimamente miden poco y mal, pero hablan mucho y pronto. Este engranaje está oxidado y bastante desgastado, por lo que mueve poco la velocidad electoral. Como ocurre con un motor viejo, requiere mucho dinero para mantenerlo en marcha.
El otro engranaje está conectado a las tecnologías de la información y hace funcionar la conversación política de manera desenfrenada. De aleaciones desconocidas para la ingeniería social del siglo pasado, tiene altísimo rendimiento. Memes irreverentes, mensajes que desafían los modales de lo políticamente correcto.
Las mismas operaciones que siempre hubo en las campañas circulan más rápida y efectivamente, sacando provecho de la sofisticación que alcanzan las falsificaciones. Tiene los tiempos del continuado las 24 horas los 7 días de la semana y no les comprenden las vedas electorales. Como este engranaje anda libre, no se somete a la planificación tradicional de la campaña.
Debate entre los candidatos
El debate electoral corresponde al engranaje pesado. En Argentina recién se acopló en 2015 por iniciativa ciudadana. Igual que los espacios publicitarios gratuitos regulados, en 2009, cuando ya había comenzado el declive de la publicidad en medios audiovisuales. En 2016 fue incorporado a la Ley Electoral para ver si la obligatoriedad compensaba la indolencia. Pero los reguladores diseñaron un esquema demasiado rígido, que sustrae lo más atractivo del debate, la espontaneidad. Y asignó a los moderadores el rol de celadores de secundaria, dedicados a pedir silencio y recordar modales.
La monotonía del debate quedó patente en un análisis de La Nación con un modelo de inteligencia artificial que analiza el audio y la imagen por separado para detectar expresiones y sentimientos. La ecuanimidad de los espacios se vio en que todos usaron más o menos las mismas palabras (unas 14.000). La diferencia, entonces, estuvo en las expresiones de los oradores. El modelo analizaba felicidad, tristeza, enojo, sorpresa, miedo, disgusto, calma y confusión. La emoción que todos expresaron, en mayor o menor medida, fue confusión.
Consignas previsibles
Las mujeres Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio) y Miriam Bregman (Izquierda Unida) fueron las que menos calma mostraron. El que hizo gala de ella fue el candidato oficialista Sergio Massa (Unión por la Patria), que también tuvo el pico de conversación en Twitter, según Políticos en Redes. Y el único que expresó algo de alegría fue Javier Milei (La Libertad Avanza) y menos tristeza. Inflación, la principal preocupación argentina, solo estuvo entre las palabras más usadas en Milei y Bullrich. Cuatro candidatos abusaron de la palabra Argentina, menos la candidata de la izquierda, que repitió más que nada el nombre del FMI.
En lugar de buscar claves en el engranaje más veloz, los equipos de campaña decidieron que solo había que repetir las consignas que venían de los avisos publicitarios. La profesora de la UBA Belén Amadeo, miembro del consejo asesor del debate, evaluó que «Los candidatos podrían haber aprovechado el potencial de los debates mucho más. Lo que ocurre, primero, es que están guionados por una cuestión de tiempo y eso los endurece mucho, además de que estaban sumamente nerviosos». Pero la especialista entiende que no supieron bajar los temas a la perspectiva de la ciudadanía y que la gente salió a guglear cosas que se mencionaron como «qué le dijo Milei al papa» o «qué son las Lelic». Concluye Amadeo que «los ciudadanos promedio no estaban viendo que los candidatos estuviesen hablando de ellos, estaban hablando entre ellos».
Campaña en alta velocidad
Por si faltaba algo para hacerlo más aburrido, preciosos minutos televisivos se gastaron con las explicaciones de unas reglas que se suponía que los candidatos ya conocían. «Ahora tiene su derecho a réplica tal, que recordamos que son cinco en todo el debate». «Hace uso de una de las cinco réplicas». «Ya agotó las cinco oportunidades de pedir réplica». Cinco aclaraciones por cinco candidatos más algunas extras, dan demasiadas aclaraciones. Obviamente fue el comentario más repetido en las redes.
Mientras el viejo engranaje del debate televisado se volvió más denso, el engranaje del overdrive de las plataformas alcanzó velocidades máximas. La mejor cobertura periodística la dieron los memes, porque en las mesas convocadas simultáneamente en todos los canales de radio y televisión no se animaron a decir tanto. Aunque entendieron que ahí estaba la atención y no hubo medio periodístico que no quisiera subir su velocidad publicando los memes que expresaban en tiempo real lo que pensaban del debate.
Conversación en tiempo real
El engranaje de alta velocidad suma la efervescencia de los canales de streaming que hicieron lo que saben hacer: comentar en tiempo real con la incorrección política que acostumbran. Los más activos en esos canales coinciden con los simpatizantes del partido de Milei. El aparato de medios oficiales y paraoficiales no tiene nervio para llegar a la mitad del país que tiene menos de 31 años. Juntos por el Cambio, que en 2015 supo tener una campaña en el engranaje digital, en menos de diez años se acomodó ahí. Pero lo que era novedoso entonces, es parte del engranaje oxidado en tiempos de la conversación en tiempo real de los vivos de Twitch y de YouTube.
Con todo, sigue siendo lo que más atención despierta en la campaña, equivalente al rating de una final mundialista. Es casi la única oportunidad para que los ciudadanos vean en directo el talante de los postulantes defendiendo sus ideas ante sus pares. Y la única vez en que la conversación política se sincroniza. Abandonando su caos habitual, se ordena con las intervenciones de los candidatos y las parodias y críticas que provocan. Ahí gurúes y consultores tienen una cantera para saber qué pensó la sociedad de su estrategia.
Doctora en Ciencias Sociales. Presidente de Infociudadana. Investigadora en Worlds of Journalism Study. Periodista en el diario La Nación y Radio de la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras la socialdemocracia transa con las izquierdas autoritarias, la centroderecha puede aprovechar el espacio para renovarse y defender la democracia desde el liberalismo clásico, el humanismo y el conservadurismo democrático.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El malestar actual de las democracias latinoamericanas —y de la española también— tiene mucho que ver con el hecho de que los partidos socialdemócratas más importantes, esas organizaciones políticas que durante la segunda mitad del siglo pasado ayudaron a construir múltiples transiciones a la democracia, no siempre se abstienen de coquetear con las nuevas izquierdas extremas. Éstas, por su parte, no han perdido un ápice de su voluntad de poder. En cambio, han sabido refaccionarse para seguir operando en el mundo de la post Guerra Fría. Este ha sido transformado por la Tercera Ola Democratizadora, la caída de la Unión Soviética y la apertura generalizada de fronteras comerciales.
Centroizquierda desdibujada
En el nuevo contexto global, la izquierda extrema ha aparcado los postulados más ortodoxos del marxismo convencional. Durante las últimas décadas se afanó en la generación de nuevas corrientes ideológicas y de renovadas prácticas políticas. En América Latina, estas prácticas abarcan desde la ampliación de los repertorios de protesta hasta la implementación de varios procesos constituyentes. Pasando por la colonización masiva de los medios académicos y culturales. Frente a tales novedades, los socialdemócratas tradicionales se muestran ahora escasos de ideas. Están inseguros de su propia tradición política y desbordados por el empuje de sus parientes más extremistas. Al punto que terminan a menudo entregados a las directrices que éstos plantean.
Este vasallaje queda plasmado en instancias de nuevo cuño como el Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla y la Internacional Progresista. Se trata de espacios nuevos, variopintos y diversos, surgidos en la tradición del internacionalismo comunista. Allí, tanto demócratas como autócratas terminan compartiendo ideario y líneas de acción. Participan multitud de partidos socialdemócratas que van rompiendo así, de forma tácita o explícita, un sano entendimiento con la centroderecha o lo que es lo mismo, con el fundamento del centro político que durante los años noventa permitió estabilizar el difícil tránsito a la democracia en múltiples países.
Parálisis de la centroderecha
Ahora bien, si la centroizquierda tradicional parece sucumbir lentamente al peso de la costumbre y de su propia la falta de convicciones e ideas, otro tanto acontece con los partidos tradicionales de la centroderecha latinoamericana. Sus cuadros y estructuras tienden a moverse perezosamente en el marco de una inercia esterilizante. A menudo están bajo el influjo de ciertas figuras que demuestran mayor alergia al cambio que al nepotismo. Escasea la voluntad de ir a la lucha cultural y de renovar el debate político con discusiones sobre valores y propuestas. Mientras se reacciona con escepticismo ante cualquier iniciativa innovadora.
Al igual que sus contrapartes socialdemócratas, los partidos de la centroderecha latinoamericana llevan varias décadas alternándose en el ejercicio del gobierno, acarreando así el consiguiente desgaste de sus capacidades de representación y articulación de las demandas populares. Los vínculos consolidados con ciertos sectores de la sociedad tienden a veces a distanciarlos del sentir popular, llevándolos incluso a calificar de populista cualquier intento de hablarle a la gente de a pie. Los efectos colaterales y perniciosos de esta inercia se incrementan en sociedades tan desiguales como las latinoamericanas. Ya que el vacío de contrapesos a la izquierda dejado por la centroderecha tradicional termina siendo llenado por liderazgos que sí son verdaderamente populistas y, a veces, autoritarios.
Pero aquí es donde se presenta una diferencia crucial con los socialdemócratas. La centroderecha suele mostrarse más exigente que la centroizquierda a la hora de asociarse con quienes emergen por su costado más extremo. Mientras las socialdemocracias regionales a veces van más allá de hacerles un guiño y abiertamente cooperan con las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Mucho más difícil resulta que los partidos tradicionales de la centroderecha hagan lo propio con figuras como Bukele, a quienes suelen cuestionar en declaraciones públicas.
Reflexión y renovación
A veces este distanciamiento obedece a una genuina conciencia democrática. Otras veces procura más bien defender entramados de intereses que involucran a ciertos partidos de la centroderecha tradicional. Y esas figuras disruptivas pueden llegar a ponerlos en jaque. Y en ocasiones sucede también que —por ferviente convicción o circunstancial conveniencia— la centroderecha se ha deslizado tanto hacia la izquierda que, por ejemplo, algunos cuadros políticos socialcristianos en Sudamérica dan la impresión de estar más cerca del ideario socialista —al estilo del Foro de São Paulo— que de las posiciones defendidas por organizaciones que integran el Partido Popular Europeo.
Como consecuencia de todo lo anterior, las posiciones de la centroderecha tradicional en América Latina se debilitan estructuralmente ante los bloques filo-autoritarios que reúnen a toda la izquierda, así como también ante el ascenso de ciertos populistas de derechas. Los reiterados llamados que hacen a sus antiguos socios socialdemócratas para reconstruir el centro político no parecen rendir demasiados resultados. Ya que éstos no siempre le hacen ascos a las hegemonías de izquierda que puedan implantar junto a sus socios más extremistas.
Innovación necesaria
El punto, en definitiva, es que a menudo faltan en las fuerzas sociales y políticas de la centroderecha tradicional los reflejos, agudeza y voluntad de poder necesarios para acometer una profunda renovación de sus prácticas políticas. La realidad parece demostrar que el centro político no puede reconstruirse mediante el mero cuestionamiento de unos y el lastimoso ruego a otros. Y mucho menos mimetizándose con ellos. En consecuencia, la única alternativa es asumir el reto de la innovación política en apego a la propia tradición. Y enarbolar para ello la defensa de valores, entrando de lleno al debate de ideas y volviendo a hacer política más allá de los partidos.
Asimismo, liberales clásicos, humanistas cristianos y conservadores democráticos han de retomar el deseo y la voluntad de convertirse en fuerzas políticas genuinamente populares, destacando los vínculos que los unen y no las diferencias que los distancian. Sólo así podrá configurarse un núcleo duro capaz de forjarse, por derecho propio, un amplio espacio político que esté orientado a la defensa y promoción de la libertad y la democracia. No hay otra vía para ejercer, con fuerza, gallardía y firmeza, la moderación necesaria para sostener el rumbo propio de una democracia liberal. Algunas iniciativaapuntan ya en esta dirección, teniendo a menudo por protagonistas a diversas mujeres, pero eso ya es materia para otro artículo.
Profesor de Estudios Políticos. Consultor y analista para diversas organizaciones. Doctor en Conflicto Político y Procesos de Pacificación por la Universidad Complutense de Madrid
¿Por qué Alemania está tan comprometida con el Estado de Israel?
El ataque de los terroristas de Hamás contra Israel impactó en todo el mundo, especialmente en Alemania. ¿Cuál es la raíz del fuerte compromiso del Estado alemán con la seguridad de Israel?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Alemania y su compromiso con el Estado de Israel tienen raíces profundas en la historia y se basan en eventos cruciales que han marcado su relación. El ataque del grupo terrorista Hamás a Israel, puso nuevamente sobre la mesa esta alianza.
¿Por qué la defensa de Israel es para Alemania una razón de Estado? ¿Cuál es la explicación al fuerte compromiso de los alemanes con la seguridad del pueblo israelí?
Todo comenzó con el intento de reconciliación después del Holocausto, un período oscuro en Europa en el que seis millones de judíos fueron exterminados. Para marcar el inicio de relaciones formales, en 1952 se firmó el Acuerdo de Luxemburgo. Esto que no solo estableció relaciones diplomáticas sino también los pagos de reparación alemanes a Israel.
El gobierno de la República Federal de Alemania siempre ha dado una alta prioridad a la reparación moral y financiera de las atrocidades cometidas por el régimen nazi. Esto significa que Alemania reconoce su responsabilidad histórica en los crímenes del pasado y busca enmendarlos tanto en términos morales como financieros.
Vínculo entre Alemania e Israel
Desde entonces, la relación germano-israelí ha crecido y se ha fortalecido en varios niveles, tanto a nivel oficial como en la sociedad civil. Alemania se ha comprometido sólidamente a combatir el racismo, el antisemitismo y la xenofobia. Respalda el derecho a la existencia de Israel como un estado democrático judío. Desde Konrad Adenauer hasta Olaf Scholz, los líderes alemanes han reafirmado el compromiso de Alemania con su responsabilidad histórica y la necesidad de enfrentar y reconocer los crímenes cometidos durante el período nazi. Esto implica una reflexión sobre la gravedad de los crímenes y la determinación de aprender de la historia para construir un futuro mejor.
El compromiso de Alemania con Israel se ha materializado en los aportes significativos de reparación realizados a lo largo de los años. Hasta 2021, estos pagos ascendieron a más de 80.000 millones de euros, de los cuales aproximadamente 29.000 millones de euros se destinaron a víctimas de la persecución nazi que residían en Israel. Además de los pagos directos, Alemania se comprometió a proporcionar ayuda económica y técnica a Israel para ayudar en su desarrollo económico y fortalecer su infraestructura.
Benjamin Netanyahu y Angela Merkel
En el contexto de la Unión Europea, Alemania es el principal socio comercial de Israel. Ambos países mantienen un importante flujo de comercio en áreas como productos químicos, tecnología, vehículos, electrónica y maquinaria. Además, Alemania tiene una fuerte presencia cultural y educativa en Israel a través de organizaciones como el Goethe-Institut y el DAAD, fomentando el intercambio de estudiantes, académicos y científicos.
Las relaciones en el ámbito de la ciencia y la investigación son particularmente estrechas. Comprenden colaboraciones duraderas y programas que permiten a numerosos israelíes estudiar e investigar en Alemania. El apoyo a la conservación cultural, como la renovación de la Abadía Dormitio de Jerusalén, también es una parte importante de la relación.
Paz y cooperación
Para Alemania, las buenas relaciones con Israel son cruciales en su política exterior. Como miembro activo de la Unión Europea, promueve los esfuerzos de paz en Medio Oriente y aboga por una solución de dos Estados como la mejor manera de garantizar la paz y seguridad tanto para Israel como para los palestinos. En las Naciones Unidas, Alemania aboga por un trato justo con las partes en conflicto en Medio Oriente.
El canciller federal, Olaf Scholz, expresó su solidaridad con los ciudadanos de Israel que viven con temor debido a los ataques. Afirmó que Alemania está al lado de Israel en estos momentos difíciles. La ministra de asuntos exteriores, Annalena Baerbock, afirmó que la violencia y los ataques contra civiles deben detenerse de inmediato. Reconoció el derecho de Israel a defenderse contra el terrorismo y condenó enérgicamente los ataques ejecutados desde la Franja de Gaza.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El grupo terrorista Hamás lanzó un ataque este fin de semana contra Israel. La ofensiva desde la Franja de Gaza, asesinó, violó y secuestró a militares y civiles por igual. Medio siglo después de la guerra del Yom Kipur, Israel está nuevamente en guerra.
¿Cuál es el objetivo de Hamas? Algunos expertos explican que el ataque persigue echar por tierra el acuerdo entre Israel con Arabia Saudita, provocar un conflicto a gran escala con Israel y poner sobre relieve la causa palestina.
Esta guerra, que ya lleva cientos de fallecidos, ganó notoriedad global en pocas horas. América Latina no escapa de esta repercusión. ¿Cuáles han sido las posiciones de los gobiernos latinoamericanos y de los principales dirigentes en la región? Diálogo Político aporta una panorámica sobre esto.
Sistema antimisiles de Israel intercepta cohetes de Gaza en Ashkelon. Fuente: Reuters/Amir Cohen
Por otro lado, hay gobiernos que se han mostrado neutrales, como es el caso de Lula da Silva (Brasil), que llamó a reanudar las negociaciones entre ambos Estados. En la misma sintonía se expresaron la cancillería de México, la de Chile y la de Bolivia. El gobierno de Honduras condenó el accionar de Hamás y también llamó al diálogo.
En contraste, diversos presidentes y gobiernos reivindicaron la lucha palestina y criticaron la respuesta del Ejecutivo israelí. Entre ellos, Daniel Ortega (Nicaragua) encabezó una defensa mediática a Palestina. Además, el gobierno de Venezuela, a través de su canciller Yvan Gil, y el de Cuba criticaron la postura de Israel. El presidente Gustavo Petro (Colombia) fustigó la respuesta militar israelí y dijo que «solo traerá un holocausto».
Carros luego de ataques de palestinos en Sdeot, Israel. Fuente: Lapresse
Posición desde Occidente
Como se explicó, el conflicto permeó la opinión pública y los gobiernos de todo el mundo. Las potencias occidentales repudiaron lo hecho por Hamás. Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron su apoyo irrestricto a Israel y, en el caso de la UE, el cese del respaldo económico para proyectos de desarrollo.
La Fundación Konrad Adenauer se hizo eco de la posición del Estado alemán contra el ataque de Hamas a Israel. Su presidente, El presidente de la KAS, Prof. Dr. Norbert Lammert, ha manifestado la prioridad de la defensa de Israel. El comunicado completo está disponible aquí.
Tanto personalmente como en nombre de la Fundación Konrad Adenauer, quiero asegurar nuestra solidaridad irrestricta a Israel. No hace falta decir que Israel tiene derecho a defenderse y contraatacar. Pero ahora no es el momento de dar consejos; más bien, debe quedar claro qué significa la seguridad de Israel en términos concretos como parte de la razón de Estado de Alemania.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En las primeras horas del 7 de octubre, el grupo terrorista Hamás perpetró ataques masivos con cohetes contra Israel. Al mismo tiempo, atacó al Estado judío en varios frentes por tierra y por mar, en un acto de violencia sin precedentes.
Israel fue sorprendido no sólo por la frecuencia de los ataques mediante cohetes, sino también por la brutalidad de la agresión terrestre, que reveló una dimensión completamente nueva.
Los terroristas pudieron atravesar la valla fronteriza fuertemente asegurada alrededor de la Franja de Gaza y avanzar hacia las ciudades israelíes de la zona fronteriza. Numerosos soldados fueron tomados rehenes y secuestraron a civiles israelíes hacia la Franja de Gaza.
Comunicado de la KAS
Lea aquí la declaración del presidente de la Fundación Konrad Adenauer, el Prof. Dr. Norbert Lammert:
«Desde Israel nos llegan imágenes e informes inimaginablemente crueles e insoportables. Lo que los terroristas palestinos provenientes de la Franja de Gaza han estado haciendo en Israel desde las primeras horas del 7 de octubre de 2023 es criminal y abyecto. El objetivo evidente de esta incursión que recuerda a un pogromo era matar y secuestrar a tantos civiles israelíes como fuera posible. Esto no había sucedido en esta escala desde la Shoah. El horror de estas acciones inhumanas de terroristas palestinos nos deja sin aliento.
Tanto personalmente como en nombre de la Fundación Konrad Adenauer, quiero asegurar nuestra solidaridad irrestricta a Israel. No hace falta decir que Israel tiene derecho a defenderse y contraatacar. Pero ahora no es el momento de dar consejos; más bien, debe quedar claro qué significa la seguridad de Israel en términos concretos como parte de la razón de Estado de Alemania.
En este contexto, deberían realizarse ajustes largamente postergados en el ámbito del apoyo financiero a los palestinos. Todas las medidas de política de desarrollo de Alemania respecto a los palestinos deben examinarse para garantizar que las organizaciones terroristas no se beneficien de ellas, tampoco en forma indirecta. Alemania también debe posicionarse inequívocamente frente a Irán, y también frente a los demás enemigos de Israel. Alemania está del lado de Israel.
También deberíamos echar una mirada crítica a nuestro país. Las imágenes de Berlín-Neukölln, donde al parecer se celebró el sufrimiento en Israel, muestran no por primera vez que el antisemitismo es particularmente virulento en las poblaciones de inmigrantes. Cualquiera que jubilosamente reparta dulces cuando se asesina a judíos en Israel debe experimentar toda la severidad del Estado constitucional alemán. En nuestro país, con su Constitución democrática, no debemos tolerar el antisemitismo, sin importar si proviene de un nativo o un inmigrante.
Palestinos junto a un tanque israelí destruido en Khan Younis. Fuente: AP Photo/Yousef Masoud
La Fundación Konrad Adenauer tiene una oficina exterior en Jerusalén desde hace más de cuarenta años. Continuaremos haciendo todo lo posible para apoyar a Israel en el territorio. Al mismo tiempo, nos aseguramos de que todos nuestros empleados en el terreno estén seguros. La situación en Israel y nuestro trabajo allí, por cierto, cambiarán en un futuro próximo. Pero una cosa es segura: la Fundación Adenauer seguirá apoyando a Israel en el futuro».
Traducción: Manfred Steffen, oficina KAS Montevideo
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
¿Por qué Trump es el favorito de los republicanos?
El Trump beligerante se siente en la libertad de actuar según su voluntad. Arremete hasta sus oponentes republicanos y se mofa públicamente del presidente de Estados Unidos. ¿Qué explica su popularidad?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El expresidente avanza implacable en la interna republicana, sin que las graves denuncias civiles y penales en su contra le causen la menor afectación.
Al igual que el mito clásico de Anteo, quien hallaba renovadas fuerzas al tocar la Tierra y se convertía en prácticamente invulnerable, el expresidente estadounidense Donald Trump demuestra una asombrosa tenacidad en su búsqueda de la victoria.
La sensación de invencibilidad que rodea a su figura en la carrera presidencial dentro del Partido Republicano resulta impresionante. Incluso las adversidades que podrían haber perjudicado a un político convencional, como las graves acusaciones y demandas en su contra, algunas de las cuales podrían acarrear consecuencias legales significativas, no parecen afectarlo. Tampoco su derrota en las elecciones de 2020 ante el demócrata Joe Biden, la que se niega a reconocer, o su decisión de abstenerse de participar en debates televisivos con sus contendientes republicanos, a quienes menosprecia. Hasta el momento, nada parece debilitarlo en su camino hacia las elecciones del próximo año.
El promedio de las encuestas de los precandidatos republicanos a las primarias de 2024, del pasado 4 de octubre, refleja de manera destacada el liderazgo de Trump, con un 55,3 %. Esta cifra representa una ligera disminución en comparación con su pico más alto que se registró el pasado 19 de setiembre.
Es un guarismo significativo cuando consideramos que el segundo lugar lo ocupa Ron DeSantis, el gobernador de Florida. Este cuenta con un respaldo del 13,7 %, en una tendencia a la baja desde principios de año. Los ocho restantes interesados en convertirse en el presidenciable republicano están notablemente rezagados. Esto incluye al exvicepresidente Mike Pence (3,3 %) y Nikki Haley (7,9 %), exembajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.
¿Un presidente en prisión?
Trump lidera la competencia republicana a pesar de las numerosas acusaciones en su contra. Estas incluyen casos graves de corrupción y varias imputaciones de intentar anular el resultado de las elecciones presidenciales de 2020 que podrían resultar en acusaciones criminales. A pesar de este bagaje, mantiene una posición ventajosa.
La Constitución de Estados Unidos no contiene disposiciones que prohíban la postulación de un candidato que enfrenta cargos judiciales o procesos en curso. Pero, ¿qué sucede si dicho candidato es elegido presidente por el voto popular y posteriormente se emiten fallos en su contra?
Es innegable que una sentencia de prisión plantearía una serie de desafíos, tanto prácticos como políticos. Esto lo analizan Erik Larson y Bob Van Voris en un artículo del servicio de Bloomberg. En Washington, se ha abierto una controversia entre quienes creen que, si la justicia determina que el expresidente Trump fue partícipe de una «insurrección o rebelión» debido al ataque al Capitolio el 6 de enero, se cuestionaría su elegibilidad para asumir la presidencia. Por otro lado, existe una posición contraria. Considera improbable que esto suceda, debido a las complejidades legales del caso y a la imposibilidad de demostrar la participación de Trump en el asalto al Congreso.
Partidarios de Trump en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021.
Votantes fieles
Lo único cierto hasta el momento es que la variedad de casos civiles y penales en los que Trump es protagonista en los tribunales solo lo perjudica al restarle tiempo y atención de la competencia interna republicana.
Creer que la base electoral de un líder populista lo abandonará debido a conductas inapropiadas y acciones al margen de la ley antes y durante su ejercicio del poder es una interpretación estereotipada. Se trata de un análisis equivocado, ya que sobreestima la influencia de la corrección política en el discurso democrático. Este error es equiparable al que se cometió durante la campaña electoral de 2016. En esa ocasión los demócratas, de manera equivocada, creyeron que era imposible que Hillary Clinton, una candidata altamente preparada, perdiera ante un multimillonario del sector inmobiliario conocido por su lenguaje fuerte, su falta de experiencia en asuntos públicos y su fama adquirida en el popular reality showEl Aprendiz.
Trump continúa aprovechando circunstancias que, en apariencia, son negativas, de manera similar a como lo hizo en el pasado. Su objetivo es reforzar la narrativa de que está siendo injustamente atacado por el establishment y la administración demócrata de Joe Biden. Desde su posición de víctima, los acusa de llevar a cabo una caza de brujas en su contra. Afirma además que lo persiguen por su defensa de los estadounidenses perjudicados por la mala política tradicional, incluso desde dentro de su propio partido. Ha llegado al punto de decir a sus seguidores: «Me están acusando por ustedes».
En los actos y recorridos por donde se percibe la ira o la preocupación del electorado, se observa a Trump tan enérgico y decidido como cuando enfrentó a Hilary.
«Nacionalismo económico»
En cada mitin, Trump proyecta una personalidad arrolladora. Ofrece a electores enojados por la incertidumbre emocional la posibilidad de mantener sus condiciones de vida si él regresa a la Casa Blanca. Presenta propuestas mágicas a sus votantes más viscerales, con la promesa de un jardín del Edén con flores nacionalistas.
Mientras sus contendientes se enfrentaron en el segundo debate televisado sin mover la aguja de la interna republicana, Trump habló con sus seguidores en una planta de fábrica de automóviles, en Michigan. El contexto, una huelga profunda que afecta a los principales fabricantes estadounidenses.
Ante trabajadores de una planta no sindicalizada, cerca de la emblemática Detroit, el expresidente habló de «nacionalismo económico» y de la urgencia por reconstruir «la base industrial manufacturera del país». Y lanzó críticas a «los depredadores de Wall Street, los tramposos chinos y los políticos corruptos».
Además de buscar el voto obrero y de ascendencia blanca del Cinturón Industrial, el expresidente republicano aprovechó un acto de evangélicos en Washington. Allí destacó el renovado apoyo de una base fundamental en su estrategia electoral.
Fiel a su pensamiento dicotómico, dijo a sus votantes cristianos que la próxima elección «decidirá si Estados Unidos será gobernado por tiranos marxistas, fascistas y comunistas que quieren destruir la herencia judeocristiana. O si será salvado por patriotas que temen a Dios y aprecian la libertad como todas las personas que están en esta sala».
El Trump beligerante se siente en la libertad de actuar según su voluntad. Arremete hasta sus oponentes republicanos y se mofa públicamente del presidente de Estados Unidos. Así logra atraer a votantes que descartan de antemano las posibles responsabilidades legales o éticas de su líder. Todo ello ha afectado el ánimo de varios grupos conservadores opuestos al expresidente, que ya dan por un hecho la victoria arrolladora del magnate.
Todavía hay tiempo
Sin embargo, es un error ondear tan rápidamente la bandera blanca en una carrera que recién empieza. Como demuestran otras instancias internas, todavía hay tiempo de avanzar.
Todavía es posible descubrir una vulnerabilidad crítica de Trump, al igual que Heracles la halló en Anteo, al que finalmente venció. Y eso podría cambiar el estado de ánimo de la opinión pública.
En política, la coherencia, perseverancia y persistencia, tarde o temprano rinden sus frutos.
Miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político. Investigador y analista en el think tank CERES. Profesor de periodismo en la Universidad de Montevideo.
Hace medio siglo la guerra sacudió al mundo. El alineamiento de la OTAN con Israel desencadenó el embargo petrolero que trastocó todo el mundo. En América Latina solamente Venezuela se benefició de la situación. ¿Podremos sacar enseñanzas?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Un día desaparecieron los autos y las autopistas se vaciaron en Europa. Esto no es un cuento de ciencia ficción, ocurrió realmente. Fue en octubre de 1973, hace medio siglo.
El origen de esta inusual situación fue el embargo de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (OPEP). Esta organización, que agrupa de los principales productores de petróleo, había decidido no exportar a los países que apoyaron a Israel durante la guerra de Yom Kippur (‘día del perdón’, en hebreo).
Yom Kippur es la festividad más significativa de la religión judía. Se trata de un día de la expiación y del arrepentimiento de corazón. Los observantes evitan comer y cualquier actividad que no sea la oración. Justamente ese día, hace medio siglo, fue elegido por una amplia coalición liderada por Egipto y Siria para lanzar un ataque contra Israel. El sangriento conflicto involucró a las potencias occidentales, alineadas con Israel, mientras que el bloque liderado por la URSS apoyó a la coalición árabe. El mundo estuvo al borde de una escalada incontrolable, que finalmente no se dio.
El embargo petrolero
El embargo impuesto por los países petroleros del golfo arábico mostró las debilidades de Europa, de Estados Unidos y también de América Latina. Quedarse sin petróleo significó no solamente falta de combustible para los automóviles de los ciudadanos. El incremento desmedido de los precios mundiales del petróleo afectó a toda la industria, el transporte y el comercio a nivel mundial. Dejó en evidencia la dependencia de una única fuente de energía y la necesidad de asegurar la disponibilidad de combustibles.
En América Latina hubo un país que sacó provecho de la situación: Venezuela. Con enormes reservas de crudo, este país comenzó a exportar cantidades significativas, inaugurando así una época de bonanza económica que llevaría al país a sus años dorados durante la década del setenta.
Fuerzas israelíes en el conflicto del Yom Kippur, 1973
Cara ambiental
En la década de la crisis del petróleo tuvo lugar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, en Estocolmo, Suecia. Fue la primera conferencia mundial en hacer del medio ambiente un tema central. Los participantes adoptaron una serie de principios para la gestión racional del medio ambiente, incluida la Declaración y el Plan de acción de Estocolmo para el medio humano. En esos años se generalizaba la discusión sobre el calentamiento global. El especialista en volcanes Haroun Tazieff advertía sobre las consecuencias de mantener las emisiones de gases de efecto invernadero. Ya se hablaba de las consecuencias de la polución, de la desforestación, de la posibilidad de colapso de ecosistemas indispensables para la supervivencia de los humanos en el planeta.
Muchas cosas cambiaron desde entonces. Poco tiempo después de la guerra se inició un proceso de paz que culminó con los Acuerdos de Camp David. Allí se firmó la paz entre Egipto e Israel, los principales contendientes de la guerra. El valiente gesto de reconocer a Israel le costó la vida al presidente egipcio, Anwar el-Sadat, víctima de un atentado. Pero su legado perduró: abrió la puerta a la reconciliación diplomática. En 1994, Jordania hizo lo propio. En esos días, Arabia Saudita e Israel estuvieron próximos a establecer relaciones diplomáticas en un acercamiento que tuvo lugar bajo los auspicios de Estados Unidos. Este acuerdo fue otro paso significativo del proceso de paz en la zona.
Autopista vacía durante el embargo petrolero. Fuente DW
Actualidad
Estos cincuenta años que transcurrieron desde la guerra del Yom Kippur resaltan la trascendencia de negociar. Es deseable que otros países se animen a recorrer la senda que inauguró Egipto y que Arabia Saudita está transitando ahora. La espantosa guerra en Ucrania nos confronta con el hecho de que lo que se considera seguro —en este caso, la paz en Europa— puede desaparecer de un día al otro. Los eventos climáticos en Canadá, Grecia y Hawai, por mencionar solo algunos, son indicadores de que las advertencias sobre el cambio climático de hace medio siglo eran ciertas. No podemos darnos el lujo de distraernos. El presente exige una ciudadanía comprometida con la paz, el ambiente y el futuro.
Magíster en Ciencias Ambientales por la Universidad de la República de Uruguay. Dipl. Ing. Fachhochschule für Druck in Stuttgart. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.
Magíster en Relaciones Internacionales (especialización Global Conflict in the Modern Era, Universidad de Leiden) y magíster en Historia (Universidad de Montevideo). Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.
Jonathan Bock: «La estrategia es silenciar o controlar lo que dicen los periodistas»
El director de la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia dio un panorama sobre las amenazas al periodismo: violencia y censura de grupos armados, gobiernos que buscan desacreditar al mensajero, espionaje digital y exilio.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El 2022 fue el año más violento para la prensa en América Latina en lo que va de siglo: 37 periodistas fueron asesinados. Esta cifra, según Jonathan Bock, director de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) de Colombia, representó la mitad de los homicidios de periodistas en el mundo. Este panorama de violencia, que incluye amenazas, espionaje, encarcelamientos, cierre de medios y exilio, continúa este año y parece ir de la mano de gobiernos autoritarios y de amenazas a la democracia.
En Diálogo Político entrevistamos al director de la FLIP acerca de este panorama en la región, y especialmente en Colombia, donde en los últimos años se han incrementado los riesgos para el periodismo.
La FLIP es una organización fundada en 1996 por periodistas en Colombia ante la violencia e intimidaciones. Desde ese momento, se ha consolidado como un referente en la defensa de la libertad de prensa en el país y en América Latina. La organización afronta actualmente el reto de defender la libertad de prensa y a los periodistas en medio de un clima de polarización y de constantes ataques.
Para el caso de Colombia, se mezclan las amenazas de grupos armados y del crimen organizado con el intento de funcionarios públicos de desacreditar al periodismo. Eso incluye al actual presidente Gustavo Petro. Esta realidad se cruza con la disminución del apoyo de los ciudadanos a la democracia en América Latina, como reveló el Latinobarómetro 2023.
Actores armados y políticos
La FLIP ha llamado la atención en el caso de Colombia, acerca de un aumento en la violencia contra los periodistas, ¿cuál es el panorama?
—En un lapso de siete meses fueron asesinados tres periodistas y estos casos han ocurrido en zonas del país donde hay un Estado débil y presencia de grupos armados. En algunos casos se trata de periodistas ciudadanos o que tienen una línea social y que usan las redes sociales para expresar su inconformidad sobre lo que pasa en su región.
Ese es el caso de Rafael Moreno (asesinado en octubre de 2022 en el departamento de Córdoba). O de Luis Gabriel Pereira, asesinado en Ciénaga de Oro (municipio de Córdoba). Un chico de 25 años que apenas hacía seis meses que publicaba historias en su página de Facebook. Hemos podido documentar que fue asesinado por mencionar al autor de un feminicidio. Esto muestra la fragilidad y vulnerabilidad de los periodistas de las regiones.
En Colombia no se había superado el escenario de periodistas asesinados. Siete años atrás había un caso en dos años, ahora hablamos de tres en siete meses.
Violencia contra la prensa
El panorama de violencia contra la prensa no solo incluye los homicidios, aunque son el delito de mayor magnitud.
—También están las amenazas. El año pasado fue un año récord en amenazas. Tuvimos casos de periodistas desplazados. Hay zonas en las que tienen que pedir permiso a los grupos [delictivos] para entrar. Incluso, les exigen revisar los textos o las fotos que toman e informarlos de qué temas van a cubrir.
En otros casos son presionados o amenazados para que difundan mensajes o panfletos de estos grupos armados o bandas criminales. Es una atmósfera que recuerda aquellos años de finales de los noventa y principios de siglo, con un conflicto muy vivo y grupos que tienen como estrategia silenciar o controlar lo que están diciendo los periodistas.
Estigma y violencia
A estos riesgos de los periodistas de las regiones se les suma las estigmatizaciones por parte de funcionarios públicos, incluso del presidente Gustavo Petro, a quien la FLIP le ha hecho varios llamados de atención.
—Hay que decir claramente que la estigmatización es violencia y que es una manera de desacreditar o deslegitimar a un periodista con el que no se está de acuerdo y hacer que la audiencia le pierda el respeto y cuestione su comunicación. Este es un problema muy profundo, que muestra que hay una intención política de contrarrestar la información periodística.
Hemos visto un aumento de esto en los últimos cuatro o cinco años. Si uno lo pudiera conceptualizar regional o globalmente, porque está ocurriendo en varios países, diría que en parte tiene que ver con las consecuencias del efecto Trump. Cómo desde la presidencia de Estados Unidos se comenzó no solo a cuestionar sino a caricaturizar y sacar todos los males a un sector del periodismo de ese país.
Esto se ha venido replicando en América Latina. En Colombia lo han hecho desde alcaldes, como Daniel Quintero en Medellín, hasta el presidente Petro. Se está cayendo en un escenario muy riesgoso, de generalizar a los medios de comunicación. De decir que hay un relato periodístico, de querer posicionar la idea de que los medios que él [Petro] dice son del establecimiento, como si fueran una especie de tótem con una única cabeza que funciona según los deseos de un poder.
Ese es un relato que no se soporta con los hechos y tiene ese efecto de deslegitimar al periodismo en general. Decir los medios del establecimiento es una definición muy amplia que le puede servir al presidente para atacar o cuestionar cualquier publicación que no le sea favorable.
Libertad de expresión
Una de las respuestas del presidente y de sus defensores ante los cuestionamientos contra la prensa es que él tiene derecho a la libertad de expresión.
—El presidente dice que los medios deberían ser neutrales, pero esto no es una conversación neutral. Él tiene interés de señalar a los medios que hablan o cuestionan su gobierno. La Corte Constitucional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han dicho que los funcionarios públicos, bajo el argumento de que tienen libertad de expresión, no pueden desacreditar a los medios de esta forma pública sino utilizar los recursos legales que tienen los ciudadanos para pedir rectificaciones o señalar un error.
Esto no quiere decir que los debates acerca de los medios no se den. Es claro que sí hay medios que pertenecen a empresas y conglomerados económicos con intereses. Por supuesto que existen errores en el periodismo y esto debería tener por supuesto unos contrapesos. Pero estos deben venir del propio sector, de una reflexión importante que haga la sociedad y la academia. No debemos confundir esto porque, cuando es el presidente quien hace esos cuestionamientos públicos, hay un desbalance de poder.
Oscuro panorama
Esto se repite en otros países, en algunos casos como Nicaragua o Salvador, de una forma más preocupante. La FLIP ha prestado apoyo a periodistas u organizaciones de otros países de la región. ¿Qué radiografía hace usted de la libertad de prensa?
—América Latina está viviendo uno de los momentos más significativos en cuanto a libertad de prensa. El 2022, hubo 37 periodistas asesinados, que es la mitad de los periodistas asesinados en todo el mundo. La situación en México es desoladora. En Haití el número de periodistas asesinados es una señal del deterioro del país.
Que haya periodistas asesinados en Ecuador y Chile, donde no se presentaban hechos de este tipo, muestra algo preocupante. También vemos cómo han aumentado los periodistas encarcelados. Se han cerrado medios de comunicación en Venezuela y Nicaragua, y un gran número de periodistas han tenido que seguir haciendo su trabajo en el exilio.
Esto es un panorama grave para la libertad de prensa en América Latina. Vemos patrones que se repiten en países y se trata de que hay un relato contra el periodismo que viene en muchos casos de los propios gobiernos, que buscan desacreditar al periodismo y lo ven como un adversario. Es el caso también de Bukele, en El Salvador. De López Obrador en México, que utiliza su espacio de La Mañanera para atacar constantemente a los periodistas de cierto sector o minimizar los casos de los periodistas que han sido asesinados. Además, vemos cómo los mecanismos de protección a los periodistas no funcionan en México.
Otro panorama son las prácticas de vigilancia contra periodistas como existe en El Salvador, México y Colombia. Es un panorama de falta de garantías para los periodistas en casi toda América Latina.
Vigilancia
¿Cómo han evolucionado en esta era digital las prácticas de vigilancia?
—La vigilancia legal e ilegal a periodistas es una práctica bastante arraigada en varios contextos latinoamericanos. En el caso mexicano, colombiano y salvadoreño, en medio de conflictos internos o luchas contra algunos grupos ilegales, se ha tenido un rango de acción para que, de manera ilegal, se perfile, investigue y escuche a periodistas con el propósito de conocer sus fuentes y movimientos.
En el caso colombiano, se tiene información de estas prácticas desde la década de los cincuenta, con los primeros reportes de que el ejército estaba espiando a periodistas e intelectuales con el fin conocer sus supuestos nexos con la insurgencia. A partir de allí, se han utilizado todo ese tipo de prácticas que recuerdan a la época de la Guerra Fría, hasta los más sofisticados con software como Pegasus.
A centenares de periodistas y defensores de derechos humanos en México les infectaron con este software sus teléfonos, que permite conocer todo lo que se encuentre en los móviles. Esto es información personal e información de sus fuentes, lo que pone en riesgo a los periodistas y a quienes estén en contacto con ellos.
¿Qué hacer?
¿Cómo controlar o qué hacer frente a este espionaje digital cuando es casi indetectable?
—Esto ha puesto en evidencia que no existen los mecanismos de control interno para saber quiénes están adquiriendo estos softwares. Es un escenario riesgoso el que la utilización de estos softwares espías esté en manos del Estado y de algunos particulares que venden sus servicios a agencias estatales, como se ha visto en el caso mexicano o en El Salvador.
Este tipo de tecnología debería estar prohibida, incluso para fines legales, hasta que no existan capacidades técnicas o mayores compromisos de transparencia en la adquisición de estos equipos porque seguiremos viendo que se reproducen estas prácticas en otros países.
Publicidad y censura
La FLIP tiene un proyecto llamado «Pauta Visible», en el que ha mapeado y analizado la pauta oficial. Se ha indicado que esta puede ser un mecanismo de censura…
—En los últimos años, la publicidad oficial es el mecanismo de censura indirecta más utilizado en Colombia y también ha sido un foco de corrupción en la administración pública. Recursos millonarios se destinan a engrandecer la figura de un funcionario público, entrometerse en las líneas editoriales de un medio e incorporar unas narrativas de que la gestión de determinado funcionario es fantástica.
La publicidad oficial debe dirigirse para que pueda existir una comunicación entre la administración y la ciudadanía, pero debe estar en unos ejes específicos: comunicar políticas públicas, publicar campañas sobre los derechos y las obligaciones de los ciudadanos, o en casos de emergencias. Pero, por el contrario, se está inundando constantemente de información propagandística sobre algunas figuras públicas.
Y no hay controles del Estado ni de la Contraloría o la Procuraduría frente a cómo se están destinando estos recursos públicos.
En Colombia, este asunto está sumamente arraigado y es una discusión que no quieren dar los políticos ni un sector de la prensa que se vería amenazado porque estos recursos se han convertido en una manera de subsidio encubierto. Ese es el problema, porque si se llegaran a prohibir los recursos estaríamos en un escenario en el que un gran número de medios estarían a puertas de cerrar porque no tendrían cómo existir.
Publicidad oficial
Entonces, ¿se debería prohibir, regular o cuál sería el camino?
—Se debería discutir sobre cómo se reemplaza la publicidad oficial y cómo se maneja ahora. Debería ser algo con unas reglas de juego transparentes para que puedan participar todos los medios de comunicación en igualdad de condiciones y que se encamine a un modelo en el que la publicidad oficial tenga unas normas claras.
Periodista colombiana. Directora de Colombiacheck. Ha trabajado como editora del diario «El País» de Cali. Becaria del programa Balboa en «El País» de España.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
La confianza en las instituciones de la democracia y en las elecciones plurales ha decaído. La tolerancia a la posibilidad de golpes de Estado se incrementó. El encantamiento del populismo autoritario ha ganado espacio.
La disminución de la oposición a golpes militares y a golpes del Ejecutivo es señal del peligro que corre la democracia en la región. Según esto, la tolerancia al golpe es el caldo de cultivo perfecto para regímenes autoritarios con la ilusión de soluciones rápidas y efectivas.
¿Dónde estamos parados en América Latina con relación a la democracia? ¿Se trata de una crisis más o vamos hacia un proceso de deterioro? ¿Un camino de ida hacia el autoritarismo o la chance de volver a fortalecer la democracia? Preguntas que hoy ponemos Bajo la Lupa.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
La Argentina está transitando dos momentos inéditos. El primero es que lleva tres presidencias seguidas que concluyen con balance negativo en la opinión pública. Cada administración deja una situación económica peor a la recibida. El segundo es que lleva once años de estancamiento, con subidas y bajadas, que la han llevado a tener la peor inflación desde 1991.
Ambos hechos han generado un estado de ánimo particular, diferente al de crisis anteriores como la famosa de 2001-2002, que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa y sepultó el régimen de convertibilidad «un peso, un dólar». En aquel momento predominaban la bronca y el enojo, con una sociedad muy movilizada y con mucha energía, explosiva.
En la actualidad, el electorado se encuentra con incertidumbre, angustia y miedo. Es una comunidad desahuciada, sin energía e implosiva. Por supuesto, como sucede en muchos lugares del mundo, la pandemia adicionó sus efectos negativos. En la Argentina se agravaron por una larga cuarentena, con todas las consecuencias económicas, sociales y psicológicas esperables.
Tres gobiernos fallidos
En este período de tres gobiernos fallidos, dos mandatos pertenecen al peronismo-kirchnerismo (la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner y el actual de Alberto Fernández con ella de vicepresidenta) y uno que encabezó la alianza Cambiemos, de la mano de Mauricio Macri. Esa corresponsabilidad ha generado un fastidio con el statu quo de las dos grandes coaliciones que protagonizaron los últimos ochos años de la política nacional.
En ese marco aparece el fenómeno de Javier Milei, un personaje que se autocalifica como libertario y que adhiere al anarcocapitalismo. En su filosofía, la lógica del mercado debe reglar todo tipo de interacción económica entre los individuos, para lo cual estos necesitan una amplia libertad y una intervención mínima del Estado. De la mano con este planteo central, ha enfocado su furia contra «la casta». Esta sería toda la clase política histórica responsable del permanente déficit fiscal del país, que ha desembocado en una inflación sin límites. En dicho estamento también incluye a los empresarios corporativos, los sindicalistas y parte del periodismo. Sus adherentes cantan habitualmente «la casta tiene miedo».
Un personaje inédito
Más allá de lo ideológico, Milei es un personaje fuera de lo común para lo que se espera de un líder político. Es muy vehemente en sus reacciones, muy tajante en sus definiciones, no tiene problema en decir improperios contra sus adversarios políticos y es muy creativo en su estilo comunicacional. Por ejemplo, a la coalición opositora Juntos por el Cambio la llama «Juntos por el Cargo», y al oficialista Frente de Todos lo denomina «Frente de Chorros». Todo en él, incluso su aspecto físico, va a contramano de lo políticamente correcto, generando adhesiones y rechazos muy acentuados. Transmite autenticidad, de la manera en que se podría expresar cualquier ciudadano muy enojado. De la mano de esa impronta, promete una revolución en todo sentido para que «Argentina vuelva a ser uno de los países más ricos del mundo».
Estas actitudes extremas, absolutamente disruptivas, lo han llevado a tomar posiciones muy controversiales, como respecto a la compra y venta de órganos, o de bebés: todo debería poder ser resuelto mediante la libertad de mercado. También ha causado alarma su idea de la libre posesión de armas.
Una parte de la sociedad argentina se cansó de «la grieta», entendiendo por esta al clivaje kirchnerismo-antikirchnerismo. El candidato libertario viene a postular que la gran confrontación es entre «la casta» y los ciudadanos que no pueden progresar. Cambia el eje de la discusión después de 15 años aproximadamente, cuando al inicio del primer gobierno de Cristina Kirchner se produjo un duro enfrentamiento con el sector agropecuario, conocido como «la crisis del campo». En ese sentido, más allá de lo que pueda suceder electoralmente, se puede decir que Milei ya ganó al modificar el marco del debate.
Trayectoria de Milei
Además, el fenómeno posee otras características sociopolíticas y demográficas que alimentan su carácter distintivo. Milei se presentó para diputado por la Capital Federal en 2021 y fue elegido con el 17 % de los votos. A partir de ahí se proyectó a nivel nacional y obtuvo el 30 % en las primarias abiertas del 13 de agosto pasado. Se impuso en 16 de los 24 distritos electorales, no haciendo —curiosamente— su mejor votación en el Área Metropolitana Buenos Aires, de donde él proviene, sino que se derramó en buena parte del Interior.
Sus segmentos de mayor apoyo son el sector socioeconómico medio bajo y bajo. Representa por primera vez un desafío a la ciudadela social peronista en 77 años, sin Estado, sin aparato territorial, sin fiscales y sin clientelismo. Al mismo tiempo, se ha convertido en un fenómeno por debajo de los 35/40 años, en función del estancamiento de tantos años que hace que los más jóvenes no vean un futuro promisorio. Su arenga de «viva la libertad, carajo!», impacta especialmente en el estamento etario más perjudicado por la larga cuarentena.
Los outsiders
Por otra parte, el sistema político argentino —a diferencia de otros en América Latina— siempre ha sido reacia a darle una oportunidad a los outsiders. Todos aquellos que vinieron de fuera de la política —como el expresidente Macri— debieron seguir el cursus honorum de ir escalando posiciones hasta llegar al premio mayor. Hasta acá, este es el caso de mayor éxito de un «extranjero» de que se tenga memoria por décadas.
Por último, se podría decir que ya no importa tanto el resultado final de la elección presidencial de este año. Solo con lo que ha sucedido hasta aquí —alta tasa de cambio en los gobiernos provinciales, de la mano de varias dinastías políticas que salieron del poder— significa que la política argentina está experimentando un cambio muy profundo. Valdría identificarlo como el final de un largo ciclo histórico que comenzó en 1945.
Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.
El IX encuentro del grupo evocó su verdadero motivo: compartir mesa con líderes democráticos y representantes de dictaduras acusadas de crímenes de lesa humanidad. La autocrítica estuvo ausente.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
La presencia espiritual de Fidel Castro, del Che Guevara y de Hugo Chávez se podía sentir el fin de semana en Puebla, declaró el canciller cubano, Bruno Rodríguez. Como ovacionado invitado especial del IX encuentro del Grupo de Puebla, el alto funcionario de la dictadura más longeva del continente aprovechó para celebrar el actual momento político en América Latina, en el cual se habría producido «una tendencia irreversible del progreso y del paso de un sistema unipolar, de una globalización neoliberal opresiva y de dominación hegemónica del imperialismo, a uno multilateral de nuevo tipo».
Pero no fue suficiente para el Grupo de Puebla dar un tratamiento estrella a un régimen autoritario como el cubano. También fue ovacionada la vicepresidenta del régimen venezolano. Delcy Rodríguez se dedicó a fustigar «los ataques permanentes contra la revolución bolivariana» y variados supuestos intentos de invadir a Venezuela. Ninguno de los presentes habló de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en ambos países. Estas han sido acreditadas, entre otros, en múltiples informes de organizaciones no gubernamentales y de las Naciones Unidas. No levantó la voz el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, ni la canciller de México, Alicia Bárcena. Tampoco el ministro de defensa de Argentina, Jorge Taiana, o alguna de las más de doscientas personas reunidas en el Museo Internacional del Barroco de Puebla.
En unidad avanzamos
Al encuentro bajo el título «En unidad avanzamos» no faltó prominencia política. Bernardo Arévalo, presidente electo de Guatemala, denunció un «golpe de Estado en proceso» de las autoridades de su país y exigió garantías democráticas desde la misma mesa desde la cual el canciller de la dictadura cubana pregonaba su propaganda. Ernesto Samper, expresidente colombiano demandó una «desdolarización» del sistema internacional y una moneda común latinoamericana, mientras que enfatizó que es imposible «hacer integración con gobiernos de derecha».
Con la presencia del embajador chino en México y periodistas de los medios de propaganda del Estado ruso, Sputnik y Russia Today, que reportaron ampliamente sobre el encuentro, los asistentes dedicaron mucho tiempo para alabarse mutuamente. Así elogió el coordinador del Grupo de Puebla, el excandidato presidencial chileno Marco Enríquez-Onimami al expresidente Rafael Correa. Lo calificó como uno de los «de los liderazgos más lucidos del progresismo en América Latina y el mundo».
La diputada chilena del Partido Comunista, Carol Kariola, denunció que Cuba y Venezuela eran «pueblos sometidos». No por sus propios regímenes sino por las sanciones económicas de Estados Unidos. Además, denunció el «lawfare» contra líderes «progresistas». Y mencionó a Lula da Silva, Dilma Rousseff, Cristina Fernández de Kirchner y los asistentes al encuentro Evo Morales y Rafael Correa. Este supuesto «lawfare» también es el tema del libro que el Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (CLAJUD), espacio de juristas allegados al Grupo de Puebla, presentó en los márgenes del encuentro.
Un lugar destacado en las intervenciones tuvo la alabanza hacía el proyecto político mexicano de Andrés Manuel López Obrador. Como anfitriones del evento fungieron el gobernador de Puebla, Sergio Salomón, y la candidata presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum. Algunos líderes latinoamericanos no estuvieron presentes pero mandaron saludos virtuales. Entre ellos, el presidente del gobierno español Pedro Sánchez —cuya ministra Irene Montero sí asistió—, de Chile, Gabriel Boric, y de Argentina, Alberto Fernández.
También la agresión rusa a Ucrania fue tema en el encuentro, pero no en estos términos. A los periodistas rusos acreditados seguramente les gustó que tanto Carol Kariola como Ernesto Samper hablaran de una «guerra entre Rusia y Ucrania», así como la particularidad de sus llamados a la «paz». La declaración final del encuentro rezaba: «Llamamos a Ucrania y Rusia a decretar un cese temporal al fuego y explorar la posibilidad de un diálogo en busca de la paz, siguiendo las propuestas de varios líderes internacionales como Xi Jinping, Luiz Inácio da Silva y el papa Francisco».
Marcar las diferencias
«En unidad avanzamos», título del encuentro, evocó más el verdadero motivo del Grupo de Puebla de lo que tal vez los organizadores imaginaban. Compartieron mesa y agenda líderes con credenciales democráticas y representantes de dictaduras y regímenes acusados de crímenes de lesa humanidad.
Una lectura del documento final muestra hacia dónde quieren avanzar los líderes del Grupo de Puebla, qué «unidad» y qué «agenda progresista» tienen en mente. Abolir el «modelo neoliberal», terminar con el «injerencionismo de la OTAN y la exacerbación de los conflictos geopolíticos» o rechazar «las medidas coercitivas unilaterales hacia Venezuela y Cuba», atribuyendo la polarización de las sociedades al «crecimiento en Latinoamérica y el Caribe (LAyC) de una derecha antidemocrática que avanza, sin embargo, democráticamente, con esa vieja ideología, el fascismo, que consiste en dividir entre “amigos y enemigos”, y cuyas posturas en contra del progresismo ponen en riesgo el pluralismo». La autocrítica en el documento está tan ausente como el compromiso con los derechos humanos universales o la democracia liberal.
Es tiempo para los demócratas de la región, especialmente también para la izquierda democrática, de marcar diferencias claras e inequívocas con el Grupo de Puebla. Este ha demostrado una vez más ser un Grupo de Populistas.
El presidente de México no puede ser reelecto, por lo que ha elegido una sucesora incondicional. ¿Podrá la oposición agrupada en un frente amplio derrotarlo y presentar una alternativa al autoritarismo?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Para nadie es un secreto que México atraviesa un proceso de regresión autoritaria. Desde el 1 de diciembre de 2018, fecha en que tomó posesión Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República, ha existido la deliberada intención de construir un régimen hegemónico.
López Obrador ha intervenido ilegalmente en elecciones para impulsar a los candidatos de su partido, Morena. Intentó destruir el Instituto Nacional Electoral, que no controla. Pretendió imponer a una seguidora suya como presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Al no lograrlo, se ha confrontado repetidamente con todo el Poder Judicial. Ha perseguido penalmente a sus críticos y opositores mediante la utilización facciosa de las instituciones públicas. Colocó en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a una militante de su partido. Todos los días ataca y denuesta a la oposición, a cuyos miembros considera «traidores a la patria». Ha evitado el nombramiento de tres comisionados en el importante Instituto de Transparencia y Acceso a la Información, a fin de que no pueda operar correctamente. Cada semana publica una lista con los nombres de los periodistas críticos a su gestión…
En paralelo a todo ello, López Obrador ha tejido una vasta red clientelar mediante apoyos discrecionales dirigidos a personas de la tercera edad y población en situación de pobreza. No importa si para ello tiene que incurrir en el más alto déficit público desde 1988. Esto le ha permitido mantener una aprobación popular aceptablemente alta, en torno al 60 %.
La sucesora
Debido a que la Constitución le impide reelegirse, el presidente de México ha elegido a una incondicional para sucederlo: la ex jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. Las elecciones presidenciales serán en junio de 2024.
Dicho lo anterior, surgen irremediablemente algunas preguntas: ¿es posible derrotar a López Obrador?, ¿qué está haciendo la oposición para lograrlo?
Hasta hace tres meses, la oposición lucía desconcertada. Más de 15 liderazgos habían anunciado su interés por buscar la nominación presidencial, pero ninguno de ellos parecía realmente competitivo y capaz de vencer al oficialismo.
Sin embargo, a finales de junio ocurrió algo inesperado. Después de que López Obrador le negara el derecho de réplica por unas declaraciones desafortunadas en su contra, la senadora Xóchitl Gálvez anunció su disposición a buscar la candidatura presidencial de la oposición.
De manera verdaderamente sorprendente y espontánea, cientos de miles de personas manifestaron su adhesión a Gálvez y firmaron por ella en el proceso interno del Frente Amplio por México. Esta coalición agrupa al Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática. Semanas después, y gracias a un proceso exitoso que incluyó firmas, encuestas y foros, Gálvez fue nominada como la candidata presidencial opositora.
Xóchitl Gálvez es un personaje atípico en la política mexicana. No pertenece a ningún partido político, a pesar de que durante el gobierno de Vicente Fox fue la comisionada nacional para la atención de los pueblos y comunidades indígenas. Y, algunos años más tarde, fue la jefa delegacional de Miguel Hidalgo, en la ciudad de México. Actualmente es senadora, adscrita como independiente en el grupo parlamentario del Partido Acción Nacional.
Xóchitl es una mujer forjada a sí misma. Originaria de una comunidad indígena, tuvo una niñez y una juventud complicadas y repletas de carencias. Salió adelante por sus propios méritos, se tituló como ingeniera y se convirtió en una destacada empresaria y filántropa. Fue reclutada posteriormente por el gobierno de Fox. Sus orígenes humildes empatizan con amplios sectores de la población mexicana que hasta ahora habían puesto sus esperanzas en Morena.
Enormemente carismática y aguerrida, Xóchitl Gálvez se ha convertido en una auténtica desafiante al poder de Morena y de López Obrador. Prácticamente todos los días, el presidente se refiere a ella de manera agresiva y despectiva durante su conferencia mañanera. Algunas encuestas ya señalan que está a unos cuantos puntos de la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum.
Los partidos opositores
Xóchitl está soportada por los tres históricos partidos que hicieron la transición a la democracia en México. Ciertamente, estos partidos arrastran un desgaste innegable, pero también es verdad que su estructura nacional y la preferencia de los electores hacia ellos aún es notable. Además, una enorme masa ciudadana apartidista se ha sumado con entusiasmo al proyecto de Xóchitl Gálvez. Ella ha insistido en que es «políticamente daltónica», y que los problemas de México no requieren ideologías, sino soluciones.
Los próximos meses serán enormemente intensos en México. El presidente López Obrador utilizará toda la maquinaria del Estado para tratar de impedir un eventual triunfo de Xóchitl. Pero lo cierto es que su activismo contra ella le está resultado contraproducente, ya que la senadora ha crecido en las preferencias de los ciudadanos precisamente a partir del ataque presidencial. Además, hay que considerar que su nivel de conocimiento es aún relativamente bajo. Casi la mitad de la población no la conoce, por lo que su margen de crecimiento es muy considerable.
Sí, sí se puede derrotar a Andrés Manuel López Obrador, pero no será sencillo. La próxima campaña electoral será particularmente belicosa, con una oposición unida, fuerte y con una candidata atractiva que se enfrentará a un partido encabezado por el mismísimo presidente de la República. Y este se convertirá en el coordinador y estratega de la aspiración presidencial de su pupila Claudia Sheinbaum.
Secretario de Estudios y Análisis Estratégico del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional de México. Vicepresidente político de ODCA. Politólogo
La polarización política afecta la sociedad boliviana. El proyecto Unámonos, respaldado por el gobierno federal de Alemania realiza una encuesta nacional para mitigar los efectos de dicha polarización. El diálogo es el camino.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Los dilemas de una Bolivia profundamente herida por el conflicto y la violencia han creado distancias insalvables. En la mesa, en el trabajo, en la calle, muchas personas evitan hablar de política porque conocen las consecuencias de los apasionamientos o simplemente por disentir con la «opinión equivocada del otro».
La crisis política y social que sacudió a Bolivia desde 2019, con la protesta civil y la renuncia del expresidente Evo Morales se sigue arrastrando y está lejos de resolverse. El debate reducido a golpe o fraude aún enfrenta a quienes consideran que se produjo una interrupción inconstitucional del gobierno con la llegada al poder de la exsenadora Jeanine Áñez como presidenta interina. Y, por otro lado, a quienes consideran que los resultados de los comicios fueron alterados luego de varias denuncias de falta de transparencia.
Esa separación entre los otros y nosotros elevó el nivel del disenso. Chocaron las posturas entre los que se identifican como oficialistas u opositores, y también contra quienes no se identifican con ninguno de los dos bandos. No solo son pensamientos diferentes, sino exigencias de lealtad, que pueden derivar en maniqueísmos de los que es difícil escapar.
El costo social
Cuatro años después, aún se necesita entender qué pasa con esa fractura social en Bolivia, pero más importante, si es posible un proceso de sanación. Difícil de lograr cuando el temor permanece en la memoria por experiencia propia o cercana y se activa cada vez que se reavivan los espacios de enfrentamiento. Así surge el proyecto Unámonos, una iniciativa apoyada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Federal de Alemania. Es ejecutado por la Konrad Adenauer Stiftung (KAS) y la Friedrich Ebert Stiftung (FES), con el objetivo de mitigar los efectos de la polarización en el país.
Con datos de 2022, la Primera Encuesta Nacional de Polarización, financiada por el proyecto Unámonos, develó que el 19,1 % de los consultados cortaron lazos con familiares, amigos o colegas por su postura política. Es decir, dos de cada diez bolivianos pagaron un precio personal muy alto por la violencia política en este tiempo. Ese «mejor no hablemos de política en la mesa» fue calando más hondo en la cotidianeidad.
Volvamos a hablar de política
Polarización
Según este estudio, la polarización en Bolivia se define en tres características. Existe una minoría ruidosa, en la que un 28,9 % cree que aquellos que tienen una postura política diferente a la suya son personas muy diferentes a ellos mismos; una mayoría autosilenciada, en la que a un 51,9 % le gusta hablar e informarse sobre política, pero evita hablar con otras personas para no pelear; y, finalmente, las realidades invisibilizadas, con un dato que reconfigura extremos, pues un 83 % dice anteponer su identidad boliviana a la identidad regional o étnica. Sin embargo, este aspecto puede jugar a favor de la polarización cuando minorías exacerban las identidades políticas para promover el enfrentamiento.
En la encuesta el 45,5% afirma que el 2019 hubo golpe de Estado y el 49,5% que hubo fraude. Pero un 24,5% considera que fue ambos o ninguno. Un porcentaje importante para una lectura más amplia de la compleja realidad que aún no está representada en el debate público.
«Lo que debemos extirpar es la creencia de que el único futuro posible de un país es aquel donde el otro haya sido derrotado», dice la politóloga Ana Velasco. La coordinadora del proyecto Unámonos plantea contar las historias desde los valores y no desde las creencias para evitar el reduccionismo de golpe o fraude, y pasar a un diálogo genuino que responda a una pregunta más importante: ¿cómo se vivió ese momento?
Un 63 % recuerda los hechos del 2019-2020 con miedo y un 58 % con rabia. Pero no solo son las emociones del pasado, sino también del presente y el futuro. Un 40,8 % admite sentir temor debido a los niveles de racismo e intolerancia política. A esto se suma un 48% que considera que Bolivia corre el riesgo de dividirse.
Desgaste y desencanto
Aislados, confinados, atemorizados, radicalizados, invisibilizados. Los bolivianos están digiriendo un presente para el que no estaban preparados y con señales de incertidumbre para un proceso electoral definitorio en 2025. El 73,9 % de la población no cree que los partidos políticos sean importantes para el futuro del país. El 66,8 % dice lo mismo acerca de las plataformas ciudadanas, el 63,1 %, sobre los movimientos sociales y el 65,3 % sobre los sindicatos.
La sociedad está cansada de las formas tradicionales de los políticos y sumergida, inevitablemente, en una crisis de representación política. Cerca de la mitad de los encuestados no se siente representado ni por los discursos del gobierno central ni por los de su gobierno regional. En ello no hay casi diferencias entre Oriente y Occidente. Existe una sensación de no representatividad algo mayor entre los más jóvenes de 40 años y entre los no indígenas. Ese efecto invisibilizador de la polarización, según devela el estudio, es producto de un estado de orfandad política.
¿Autodefensa mental?
En el afán de cuidar las relaciones humanas, más de la mitad de los consultados reconocen haber optado por la autocensura, una decisión que en un primer momento pareciera lógica, pero que con el tiempo deteriora el espectro democrático al normalizar la violencia.
Resolver emocionalmente las heridas y las distancias no es un paso fácil y no hacerlo ahonda las grietas del tejido social. Mientras unos callan para evitar confrontar, hay otros, generalmente en los extremos, que siempre hablan y hasta amplifican su voz a nombre de los demás. Un tercio de la población de Bolivia está bastante radicalizada y tiende a deshumanizar a los otros por su postura política.
La polarización no necesariamente es sinónimo de conflicto, sino una oportunidad para dialogar, negociar y reconocer al otro. Pero, ¿es posible hablar más allá de la intención de convencer? ¿Se puede construir un verdadero debate público en medio de la polarización? ¿Callar para no polarizar es una opción democrática?
La cruzada del proyecto Unámonos está promoviendo espacios para que los bolivianos puedan exponer sin miedo las sombras de los conflictos desde donde les tocó vivir. «Una cosa es la dificultad para tener lazos sociales fuertes con una persona muy distinta a uno, y otra es cuando relaciones sociales preexistentes se hieren o colapsan debido a la imposibilidad de ofrecer resistencia a la fuerza centrífuga de la polarización», explica Velasco.
Muchas opiniones se han guardado para evitar peleas o enemistades, pero la democracia invita al debate de las cosas que importan. Ya es tiempo de volver a hablar de política.
Periodista con posgrado en periodismo digital, docencia universitaria, derechos humanos y comunicación política. Corresponsal de Voice of America. Editora en Connectas.
El «encanto» de Nayib Bukele está basado en la legitimación desde los resultados. El Salvador hoy es terreno de un vínculo ambiguo: una alta valoración de la democracia regida por un autócrata popular.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El encantamiento de serpientes del populismo autoritario encuentra en América Latina un caso que encierra una paradoja. Se trata de El Salvador y el bukelismo, movimiento que se ha generado alrededor del presidente Nayib Bukele. La paradoja es la creencia en la democracia y en el autoritarismo al mismo tiempo. Es decir, la fe en las instituciones democráticas y en el proceder arbitrario del Ejecutivo.
Por un lado, la sociedad salvadoreña ha mostrado los últimos años una elevada confianza en las instituciones. De hecho, es el país que puntúa más alto según el Barómetro de las Américas de 2021, con 85%. Ha llegado a estar por encima de democracias plenas como Costa Rica y Uruguay. Igualmente, mantiene una confianza en las elecciones del 66 %, un número más alto que el promedio de la región. Pero, por otro lado, esta misma sociedad avala, con una elevada aceptación, la actuación autoritaria de Bukele. El mandatario se ha destacado por una gestión resistente a la división de poderes y una pragmática refundacional sin resortes institucionales.
Creencia democrática y práctica autoritaria
Tres eventos emblemáticos demuestran el carácter antidemocrático de Bukele. Primero, el asalto al Parlamento con militares en diciembre de 2020 para ordenar la aprobación de recursos extraordinarios a su política de seguridad bajo amenaza de disolver el Poder Legislativo. Segundo, el accionar extrajudicial en el combate a las pandillas que devino en diversas advertencias de vulneración de los derechos humanos de civiles inocentes. Tercero, la reducción en junio de 2023 del número de parlamentarios de la Asamblea Legislativa y de los gobiernos municipales a pedido del presidente, con el argumento de reducir la burocracia y ampliar el centralismo. Así, El Salvador disminuyó los escaños de representantes a la Cámara de 86 a 60, y la cantidad de municipios de 262 a 44.
En agosto de 2022, tres años y medio después de que Bukele ascendiera al poder, su popularidad llegó al 87,8 %. De acuerdo con Data World, este número trepó al 90 % en junio de 2023. Se conjuga así lo antes dicho: una alta valoración de la democracia, las instituciones, los derechos ciudadanos y la división de poderes, con la validación de un proceder autoritario que anula la pluralidad, potencia la concentración de poder y prioriza la efectividad en cualesquiera que sean sus términos.
Esta paradoja tiene además un detalle peculiar. En los últimos 20 años, la sociedad de El Salvador incrementó en 31 puntos porcentuales su rechazo a golpes militares, que pasó del 40 al 71 %, mientras que en ese mismo periodo sucedió lo opuesto respecto a rechazar golpes del Ejecutivo, el número descendió en 36 puntos porcentuales, de 85 a 49 % (Barómetro de las Américas, 2021). Así, el bukelismo ha hecho posible la convivencia entre creencia democrática y práctica autoritaria, con ropaje de legitimidad emanado de la convalidación (o sumisión) social. Y, quizá lo más preocupante, ha popularizado la idea de que un golpe de Estado sería positivo, siempre y cuando ayude a resolver problemas.
Nayib Bukele ha tenido una carrera variada en cuanto a sus posiciones políticas. Primero como alcalde de Nuevo Cuscatlán (2012-2015) y San Salvador (2015-2018) por el izquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. Luego pasó a ser parte del partido Gran Alianza por la Unidad Nacional, formado por anteriores miembros del derechista Alianza Republicana Nacional, con el que ganó la elección presidencial de 2019. Finalmente, una vez en el poder, fundó su propio partido, Nuevas Ideas. Esta organización se autopercibe como tercera posición. Se caracteriza por una práctica política que mezcla populismo, nacionalismo, progresismo, conservadurismo y el culto al personalismo de su principal referente. Nuevas Ideas es presidido por el primo de Bukele, Xavier Zablah Bukele.
La raíz de la popularidad de Bukele reside en su impronta arbitraria para el abordaje de la gestión pública, que rechaza contratiempos normativos y contrapesos institucionales. Para legitimar esa forma de ejercer el Ejecutivo, Nuevas Ideas recibió el apoyo del 66 % del electorado en 2021 y consiguió 56 de los 84 parlamentarios a la Asamblea Legislativa, ahora reducida a 60 escaños. Así también, obtuvo un 51 % de los votos a nivel municipal, lo que se transformó en la obtención de 152 de las 262 municipalidades, que ahora fueron reducidas a 44. Esta delegación popular en la figura de Bukele y sus abanderados le entregó el poder mayoritario en el Legislativo y en los gobiernos territoriales, potenciando un esquema de recentralización solo comparable con el de los autoritarismos hegemónicos.
Autoritarismo «for export»
La luna de miel del pueblo salvadoreño con el carismático Bukele acarrea graves consecuencias para la democracia latinoamericana. Un ejemplo nítido sobre una exportación tóxica es su manejo de la crisis de inseguridad. La administración de Bukele se precia de haber hecho descender dramáticamente los homicidios en el país, uno de los más violentos del continente. Sin embargo, esto se ha logrado gracias a un alto costo en materia de derechos humanos y violación del debido proceso.
El Salvador vive en estado de excepción desde marzo de 2022, cuando el presidente declaró la guerra a las maras o pandillas, principales actores del narcotráfico, secuestro, extorsión y otros delitos graves. Esta situación de emergencia normalizada ha regularizado la suspensión de las garantías constitucionales y la entrega de poderes ilimitados al Ejecutivo.
En el 2015, El Salvador tenía 103 muertos por cada 100.000 habitantes. En 2022, este indicador descendió a 7,8 muertos. Para ello, el Estado permitió la detención discrecional de miles de personas, sospechosas o no. Como consecuencia, muchos inocentes, en su mayoría jóvenes de barrios pobres, fueron encarcelados. La existencia misma del crimen y de los homicidios, que en Latinoamérica tiene indicadores alarmantes, es terreno fértil para el surgimiento de estas figuras que hacen de la mano dura su filosofía de gestión, llevándose puesta la institucionalidad.
Legitimación de los resultados
La actuación de Bukele frente al Ejecutivo, efectista a toda costa, pone en entredicho la existencia misma del Estado de derecho. Exhibe, ante una región envuelta en diversos problemas estructurales, la posibilidad de convalidar cualquier exceso con tal de resolver los problemas.
¿Puede exportarse el bukelismo a otros territorios de la región? De momento no hay cómo afirmarlo, pero sí existen seguidores de Bukele y su política de seguridad que promueven el método del salvadoreño con aspiraciones electorales en otros lugares de la región. Personas como los candidatos presidenciales Javier Milei (Argentina), Jan Topic (Ecuador), José Antonio Kast (Chile), Zury Ríos Sosa (Guatemala), Paraguayo Cubas (Paraguay), y la senadora colombiana María Fernanda Cabal, reivindican el proceder del líder de Nuevas Ideas.
Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.