La economía latinoamericana y la influencia china

China ha ampliado enormemente su presencia política y económica en América Latina a través de inversiones directas como una forma de entrada de capital externo. Sin embargo, detrás de la historia de éxito de China quedan en evidencia las debilidades fundamentales del sistema.

Por: Hartmut Sangmeister 11 Abr, 2022
Lectura: 1 min.
La economía latinoamericana y la influencia china. Hartmut Sangmeister
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

China ha expandido masivamente su presencia política y económica en América Latina. La inversión directa de China se ha convertido en una forma importante de entrada de capital externo para muchas economías latinoamericanas.

Las amplias ofertas de financiamiento de los bancos estatales permiten a las empresas chinas desempeñar un papel de liderazgo en proyectos de infraestructura en América Latina. La diplomacia china de la chequera ha ganado muchos amigos en América Latina, pero las críticas a China son cada vez más fuertes. Porque las debilidades fundamentales del sistema que se esconden detrás de la historia de éxito china son cada vez más claras.

Nuevo DP Enfoque

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¿Nuevo orden bajo el auspicio de China?
La economía latinoamericana en el mercado global
Prof. Dr. Hartmut Sangmeister
DP Enfoque, número 9

Acceda aquí a la versión original en alemán.

Hartmut Sangmeister

Hartmut Sangmeister

Profesor emérito de Economía del Desarrollo en el Instituto Alfred Weber de Ciencias Económicas de la Universidad Ruprecht Karl de Heidelberg, Alemania. Recibió diversos reconocimientos, entre otros, el Premio de la Enseñanza del Ministerio de Ciencia de Baden-Württemberg (2002) y la Medalla de Oro al Mérito, de la Cámara de Industria y Comercio de la región Rin-Neckar (2003).

DP Enfoque Nro. 9 ¿Nuevo orden bajo el auspicio de China?

China ha instalado un nuevo orden económico en América Latina. Este documento lo explica y muestra cómo la región ha cedido.

Por: Hartmut Sangmeister 10 Abr, 2022
Lectura: 2 min.
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Informe sobre la economía latinoamericana y la influencia china.

Latinoamérica enfrenta enormes desafíos en el mercado global. La exportación de sus recursos naturales encuentra en China un ávido socio comercial. Sin embargo, ¿qué dependencias surgirán de este creciente intercambio? ¿Se puede hablar de un nuevo orden bajo los auspicios del gigante asiático?

China, nuevo orden

En su estrategia de expansión dentro de América Latina, las empresas chinas han recibido, y siguen recibiendo, apoyo específico del gobierno central de Beijing y de los gobiernos provinciales, en forma de financiamientos, subsidios o asegurándose de que otras empresas chinas no compitan con ellas en los mismos sectores a su entrada en los mercados latinoamericanos. A ello se le añade que el Instituto de América Latina y la Academia China de Ciencias Sociales proporcionan un amplio conocimiento sobre Latinoamérica y las peculiaridades de la vida política y económica de la región.

[Escucha Asia democrática: ¿otro socio para Latinoamérica?]

Bajo el lema «Fortalecer la cooperación amistosa para lograr el desarrollo común», emitido por Hu Jintao con motivo de su visita a América Latina, se tomaron en cuenta las sensibilidades políticas de las contrapartes latinoamericanas y, al menos de forma retórica, se cumplieron sus expectativas de cooperación en pie de igualdad.

Desde una perspectiva latinoamericana, la combinación de poder político y económico fue lo que hizo que China pareciera un socio atractivo, generando grandes esperanzas. El acercamiento hacia China también se recibió con beneplácito para limitar la influencia hegemónica de Estados Unidos. El éxito de la ofensiva china de embeleso hacia América Latina se vio plasmado en importantes indicadores de crecimiento en las relaciones económicas. El comercio exterior sinolatinoamericano se cuadriplicó durante los años 2002-2007, con tasas de crecimiento anual de hasta el 50 %.

[Lee también Cómo el Partido Comunista chino seduce a los partidos políticos en América Latina]

Publicación: Abril, 2022

ISBN: 978-9915-9444-4-9

Hartmut Sangmeister

Hartmut Sangmeister

Profesor emérito de Economía del Desarrollo en el Instituto Alfred Weber de Ciencias Económicas de la Universidad Ruprecht Karl de Heidelberg, Alemania. Recibió diversos reconocimientos, entre otros, el Premio de la Enseñanza del Ministerio de Ciencia de Baden-Württemberg (2002) y la Medalla de Oro al Mérito, de la Cámara de Industria y Comercio de la región Rin-Neckar (2003).

Dignidad y desarrollo. Breve tratado sobre ordoliberalismo y economía social de mercado

El libro Dignidad y desarrollo es parte de este esfuerzo; es un aporte basado en una tradición moral, económica y política que busca ayudar a construir sociedades más equitativas y desarrolladas.

Por: Roberto Casanova 7 Abr, 2022
Lectura: 1 min.
Dignidad y Desarrollo
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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El libro Dignidad y desarrollo es parte de este esfuerzo; es un aporte basado en una tradición moral, económica y política que busca ayudar a construir sociedades más equitativas y desarrolladas. Se presenta en un momento trascendental debido a los retos que conlleva la pandemia de covid-19 y a la necesidad de las naciones de reorientar sus políticas públicas y garantizar el desarrollo humano con dignidad.

Si bien es cierto que han transcurrido más de 70 años desde que se puso en práctica la doctrina ordoliberal, estamos convencidos de que sus lecciones se mantienen vigentes y que la promoción y el respeto de la dignidad de la persona humana debe ser una búsqueda permanente. Pero esto sólo puede alcanzarse con la participación de la ciudadanía, a la que exhortamos a ser protagonista en la construcción del futuro y la consolidación del sistema de Estado de derecho.

Roberto Casanova

Roberto Casanova

Economista por la Universidad Central de Venezuela y magíster en historia de las américas por la Universidad Católica Andrés Bello. Profesor universitario y autor de varias publicaciones. Coordinador del diplomado en Economía Social de Mercado de la KAS en Venezuela.

La invasión de Ucrania agita el tablero geopolítico latinoamericano

¿Cómo afectan las sanciones occidentales a Rusia y a sus países aliados, y qué puertas se le cierran en Latinoamérica?

Por: Redacción 7 Abr, 2022
Lectura: 2 min.
Invasión de Ucrania y Latinoamérica
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El mundo está en vilo por la invasión de Rusia a Ucrania. Una guerra retransmitida por los canales de televisión y las redes sociales. Latinoamérica no es ajena al conflicto, aunque lo mire desde miles de kilómetros. La guerra de Putin agita el tablero geopolítico latinoamericano, con algunos países recogiendo aún la alfombra roja que le habían puesto al tirano ruso.  

[Te recomendamos leer también «El poder de Rusia en Latinoamérica», sobre las estrategias rusas para influir en la región]

Qué papel político y económico puede jugar la región en el nuevo orden mundial, cómo afectan las sanciones a Rusia a sus países aliados o qué puertas se le cierran en Latinoamérica son algunas de las preguntas que hoy ponemos Bajo la Lupa

Invitados:

Claudia González Marrero, doctora en Estudios Culturales por la Universidad Justus Liebig, especializada en política cultural en sistemas autoritarios e investigadora de GAPAC.

Miguel Ángel Martínez Meucci, Doctor en Conflicto Político y Procesos de Pacificación. Ha sido profesor en varias universidades de Venezuela y Chile. Es consultor y miembro de diversas organizaciones civiles. 

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo Político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.    

Conducción y realización: Franco Delle Donne  y Rombo Podcasts.

Visita dialogopolitico.org 

Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

La apuesta de Putin en América Latina

Con la invasión a Ucrania, Biden ve con preocupación la presencia de Rusia en Caracas y espías de Moscú que operan en México.

Por: Gabriel Pastor 7 Abr, 2022
Lectura: 7 min.
Petróleo venezolano | Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El conflicto mundial por la invasión de la Rusia de Vladimir Putin a Ucrania no es una imagen fiel de la Guerra Fría, pero es innegable que algunas reacciones, decisiones políticas y movimientos diplomáticos tienen reminiscencias de la confrontación que en el siglo XX libraron Estados Unidos y la ex Unión Soviética, en nombre de la democracia liberal y el comunismo.

Un orden internacional perturbado por la agresión rusa ha provocado que un jugador principal como Washington haya empezado a mover sus fichas con estrategias de la realpolitik tan propias del mundo bipolar.

La actitud zarista y expansionista de Putin explican que la Administración estadounidense esté planteándose ajustes a su política exterior con la intención de recuperar su sentido de misión, como observan Michael Crowley y Edward Wong, de The New York Times.

Ello supone una alianza más robusta de Washington con aliados europeos y un examen respecto a las conversaciones que mantiene con sus enemigos, en función, justamente, del papel de Rusia en el orden internacional, un aspecto que no estaba incluido en la hoja de ruta de Joe Biden cuando llegó a la Casa Blanca.

Una estrategia de ajedrez en jugadas de funcionarios estadounidenses que denotan inquietud por la creciente presencia de Rusia en países de América Latina, como si fuera un fenómeno de anteayer.

Es que el gran rival global para Biden siempre fue China, la segunda potencia mundial por lejos. Rusia, de un gran poderío militar y nuclear, pero una economía comparable a la del estado de Texas, era un adversario de cuidado, pero no una amenaza existencial.

La guerra ha puesto en cuestión esta percepción, que se fortalece por la alianza autoritaria de Moscú y Pekín.

Caracas como esfera de influencia

Planificada desde tiempo atrás, la reunión en Caracas entre funcionarios de la Administración Biden y una delegación del gobierno de Venezuela, en la que participó el propio Nicolás Maduro, adquirió otra dimensión con el curso del conflicto bélico.

Es innegable el coletazo de la guerra en la reunión controvertida de la Casa Blanca y Miraflores, realizada el pasado 5 de marzo en Caracas.

¿Por qué controvertida? Estados Unidos desconoce a Maduro como presidente, sin relaciones diplomáticas desde 2019, lo ha sancionado con una batería de medidas que incluye la prohibición de comercializar petróleo en territorio estadounidense.

Luego, la Secretaría de Justicia presentó cargos criminales por narcotráfico contra Maduro, y la Administración para el Control de Drogas (DEA), por su lado, ofreció USD 15 millones a cambio de información que lleve a la captura de Maduro.

Asombra a cualquiera una reunión de Estados Unidos con un dictador que, además, está siendo investigado por un tribunal penal internacional por crímenes de lesa humanidad y, por si fuera poco, es un aliado destacado de Rusia en América del Sur.

Mucho se ha dicho del renovado interés de Estados Unidos por el petróleo de Venezuela y el reclamo de liberación de estadounidenses presos en Caracas sin el debido proceso.

Pero también en Washington se escucha hablar que Biden puede estar aprovechando la asfixia de Venezuela —sanciones estadounidenses y ahora Maduro sin poder utilizar el sistema financiero ruso— para alejar al chavismo de la influencia de Putin, una mácula desde la época de Hugo Chávez.

Se estima que, en la época de esplendor de Chávez, Venezuela invirtió alrededor de seis mil millones de dólares en armamento ruso (aviones de combate, helicópteros, tanques, misiles antiaéreos y rifles) y, desde entonces, la cooperación se ha cristalizado en unos 200 acuerdos. Asesores militares rusos en Caracas —incluso se sospecha de la presencia permanente del paramilitar Grupo Wagner— reflejan la narrativa prorrusa del chavismo.

Es pertinente que, en el contexto de la agresión militar rusa, Biden esté preocupado por la presencia del Kremlin en Caracas, donde puede influir o incluso extender más sus tentáculos hacia otros países de la región.

Desde antes de la invasión a Ucrania, la propia diplomacia rusa ha justificado la permanencia militar en Caracas y en países caribeños como respuesta a la expansión de la OTAN hacia países del este europeo, que el Kremlin no tolera.

Rusia ha actuado con argucia para intentar influir en procesos democráticos de la región como lo demostró en las elecciones estadounidenses en que Donald Trump llegó al poder.

[Te recomendamos leer también «El poder de Rusia en Latinoamérica», sobre las estrategias rusas para influir en la región]

Es comprobable el poder blando ruso a través de medios como Rusia Today (RT), con una fuerte presencia en plataformas de internet, además de televisión por cable, que difunde propaganda prorrusa y campañas de desinformación.

La administración de la vacuna Sputnik V, particularmente en Nicaragua, Argentina, Bolivia, Guatemala, Paraguay, Venezuela y México, también ha sido un instrumento del Kremlin.

El despliegue de fuerzas militares más allá de Caracas y el asesoramiento de seguridad a varios gobiernos han sido mensajes para inquietar a Estados Unidos, a los que recién ahora Washington parecería que está prestando más atención.

Espías en México

Y, en paralelo, comandos militares estadounidenses admitieron recientemente su preocupación por el espionaje ruso en México con el propósito de perjudicar a su país.

En una audiencia en el Senado el pasado 24 de marzo, el general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, se refirió a las malas intenciones de Rusia y China en la región.

La agencia de inteligencia militar de Rusia (GRU, su sigla en ruso) tiene en México más oficiales de inteligencia que en cualquier otro país del mundo, aseguró.

En su opinión, la inestabilidad que provocan organizaciones criminales en la frontera de México «crea la oportunidad para que actores como China, Rusia y otros que pudieran tener actividades nefastas en mente busquen acceso e influencia en nuestra área de responsabilidad (en referencia al Comando Norte) desde una perspectiva de seguridad nacional» de Estados Unidos.

Dos conclusiones podrían extraerse de estos dos episodios notoriamente interconectados:

  • Por un lado, la Casa Blanca, si cree que puede avanzar en la defensa de sus intereses, está dispuesta a conversar con dictadores como Maduro, aunque ponga en entredicho la lucha de Biden contra las autocracias.
  • Por otro lado, y sumando la inquietud por el espionaje ruso, el enfoque de las esferas de influencia, tan propia de la Guerra Fría y que está presente en la agresión de Rusia a Ucrania, parece que empieza a ocupar un lugar más destacado en Washington.

Hay quienes creen que la guerra en Ucrania es una oportunidad de oro para que Estados Unidos empiece a debilitar la influencia de Rusia en la región, principalmente en Caracas.

Pero una eventual negociación con Maduro, cuando menos, no tiene el apoyo del Partido Republicano y es divisiva en el Partido Demócrata, que en estas semanas se ha reflejado tanto en críticas como en silencios.

Es un enfoque removedor, por cierto, que Biden y la diplomacia deberían pasar por el tamiz de la malograda experiencia de la Guerra Fría en América Latina y el Caribe. El desafío de la política realista es, pues, no menospreciar las lecciones de la historia.

Notas relacionadas

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Gabriel Pastor

Gabriel Pastor

Miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político. Investigador y analista en el think tank CERES. Profesor de periodismo en la Universidad de Montevideo.

Costa Rica: fin del bipartidismo

La elección muestra un panorama político inesperado en un país cuya democracia es considerada ejemplar en el contexto latinoamericano. El presidente electo carece de organización partidaria sólida y se afirma que fue votado desde las emociones. ¿Se trata de la llegada del populismo extendido en la región?

Por: Redacción 6 Abr, 2022
Lectura: 5 min.
Mesa de Análisis Electoral - Costa Rica segunda vuelta 2022
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El domingo 3 de abril tuvo lugar la segunda ronda en Costa Rica entre los candidatos con mejor votación de la primera vuelta. Se enfrentaron José María Figueres Olsen, del Partido Liberación Nacional, y Rodrigo Chaves Robles, del Partido Progreso Social Democrático, quien resultó vencedor con aproximadamente 53% de los votos.

El director del Programa KAS Partidos, Sebastian Grundberger, presentó a los participantes de la mesa de análisis electoral sobre la segunda vuelta presidencial en Costa Rica: Betsy Rojas, consultora política y directora de Imacorp, Ronald Alfaro-Redondo, politólogo y profesor de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, y Sergio Araya, politólogo y coordinador de proyectos de KAS Costa Rica.

«Antes de la elección la interrogante era ¿qué va a pasar? Ahora, nuestra interrogante es ¿qué se viene?». Así inició Ronald Alfaro-Redondo su intervención.

Alfaro-Redondo indicó que estamos ante una nueva era política. «Constatamos fuertes reacomodos políticos, virajes rápidos y determinantes. Los votantes no tienen una identidad política sólida y afianzada. Eso produce desorientación. Los partidos políticos ofrecen atajos y facilitan a los ciudadanos la toma de decisión».

«En la reciente elección en Costa Rica, dos de cada tres electores se movieron. Pero no sabemos si efectivamente alguien lo capitalizó, ya que se produjeron movimientos en diferentes direcciones. Se constata una gran volatilidad. La causa de esto es que los partidos obtienen apoyo, pero no logran identificación», agregó.

Respecto a la distribución de los apoyos, Alfaro-Redondo afirmó que los partidos tradicionales estaban presentes en todo el territorio. Los nuevos partidos, en cambio, cuentan con bastiones locales. «Si estos se desploman, se quedan sin nada», concluyó. Otra cara de esto es el alto abstencionismo, que expresa una fractura territorial en cuanto a la participación.

Decisiones pasajeras y momentáneas

Las campañas arrancan con poco apoyo popular y están signadas por decisiones pasajeras y momentáneas. En esta elección por primera vez triunfó un candidato que no proviene claramente de un partido político. Esto podría resultar en que, «si no se requiere de un partido para ser presidente, de facto el sistema funcionaría con candidatos independientes. La realidad superó a la norma», reflexionó el disertante, y concluyó: «No se desgasten en armar un partido. El espacio lo llena el personalismo. La elección se convirtió en un referéndum entre personas».

«La motivación de los votantes parte más del corazón más que de la razón», inició Betsy Rojas. La consultora política y directora de Imacorp afirmó que a casi nadie le importa lo que se discute ni los programas de los partidos. Se perdió la confianza en partidos y candidatos. Si uno pregunta sobre candidatos, la primera asociación que aparece es la corrupción.

Mesa de Análisis electoral de Diálogo Político desde San José de Costa Rica

¿Fin del bipartidismo?

Mucha gente afirma no querer más el tradicional bipartidismo, pero pocos pueden concretar en qué consistiría el cambio.

Respecto a los resultados de la elección, hoy nadie sabe quién va a ser ministro de qué y aparentemente a nadie le importa particularmente. «Esto sí nos asusta a quienes creemos en el Estado de derecho y en la democracia basada en partidos políticos», continuó Rojas.

En cuanto a la votación, anotó que «el candidato Pisa, con su cuarto puesto en una elección pasada, obtuvo más votos que el ganador de ahora. Nos estamos achicando», concluyó.

«Respecto a las candidaturas, la cosa no es cómo soy sino cómo me ve la gente. La elección que estamos comentando es el resultado de esto», afirmó Rojas.

¿Se extiende el populismo?

Entre los asistentes al evento surgieron preguntas: ¿Es necesario desarmar los partidos existentes? ¿Los partidos tradicionales se agotaron y su marca es más bien negativa? Al parecer, los temas concretos logran agrupar más votantes que los partidos con sus respectivos programas. Hasta ahora, Costa Rica era considerado un país ejemplar en cuanto a la vigencia de las instituciones. ¿Nos alcanzó el populismo del resto del continente?

Elecciones en Costa Rica se definirán en segunda vuelta
Rodrigo Chaves Robles, presidente electo de Costa Rica

Alfaro-Redondo comentó que evidentemente es necesario reinventar y reforzar las identidades. ¿Qué habría pasado si en la elección hubiera existido la opción de votar por «ninguno de los dos candidatos»?

¿Hay esperanza en una renovación?

Rojas acotó que «más que los partidos, lo que está desgastada es la gente dentro de los partidos. Un cambio generacional podría dar fuerza a la renovación. El desafío es encontrar la forma de volver a encantar a la gente dándole voz y voto». Rojas llamó la atención sobre el desconocimiento de la gente y de sus necesidades. «Muchas veces se vota por quien te ayuda a obtener la comida», concluyó. «Los candidatos se agarraron a un tema particular y dejaron fuera temas de los que se ocupaban los partidos tradicionales. Mucha gente votó contra Figueres, no a favor de Chaves».

El evento fue moderado por Sergio Araya, politólogo y coordinador de proyectos de KAS Costa Rica. «Hemos descuidado lo relacionado con la persona. Parece que los partidos están ahogados con la sucesión de compromisos electorales. Requieren apoyo para reinventarse y ser los partidos del futuro. Hoy tenemos candidaturas independientes disfrazadas de partidos políticos. Si es eso lo que queremos, hagamos una reforma constitucional; pero si no es esto lo que queremos, entonces tratemos de fortalecer a los partidos políticos dándoles las herramientas para adaptarlos no al futuro, sino a la realidad de hoy, que, en el caso de Costa Rica, es muy cambiante», concluyó.

Acceda aquí al video completo del evento:

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Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Nicaragua: una política exterior de autoaislamiento

La calificación de Nicaragua como «dictadura» no es sorprendente. Pero que la denuncia salga de su propio embajador fue un golpe inesperado. ¿Se mantendrá el régimen de Ortega en su aislamiento? ¿Es esto un indicador de cambios?

Por: Elvira Cuadra Lira 4 Abr, 2022
Lectura: 6 min.
Arturo Mcfields (embajador Nicaragua) y Luis Almagro (OEA) | Flickr
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El 23 de marzo de 2022 ocurrió algo completamente inesperado en la Organización de Estados Americanos (OEA), uno de los foros hemisféricos más importantes. Ese día, el embajador de Nicaragua, Arturo McFields, inició su intervención en la sesión del Consejo Permanente de la organización con una declaración en la que manifestó que hablaba en nombre de «más de 177 presos políticos y más de 355 personas que han perdido la vida desde el año 2018». Afirmó que hablaba también en representación de los empleados públicos atemorizados y calificó al gobierno de los Ortega-Murillo como una dictadura.

La declaración provocó un cisma en el momento mismo de la reunión y en los círculos más altos del régimen encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, porque se trató de un hecho sin precedentes, que confirmó las preocupaciones de la OEA y de organismos internacionales de derechos humanos respecto a la situación de Nicaragua y reveló las dimensiones del descontento entre los propios allegados a la pareja presidencial que ya alcanza a funcionarios del más alto nivel.

Antecedentes históricos

El antecedente más cercano se produjo en 1979 cuando Panamá le cedió su asiento en la OEA a la oposición para denunciar a la dictadura de Anastasio Somoza.

Desde 2018, el régimen de Daniel Ortega ha mantenido una política exterior de cierre respecto a las iniciativas de la comunidad internacional para contribuir a encontrar una salida pacífica a la crisis sociopolítica que desde entonces vive Nicaragua. A la vez, niega reiteradamente los informes que en diferentes oportunidades han presentado la Secretaría General de la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) sobre la situación del país y las graves violaciones a los derechos humanos que se han cometido. Los representantes del Estado de Nicaragua en diferentes foros internacionales siempre han calificado los informes como mentiras y se han negado a reconocerlos.

En 2018 decidió expulsar del país a las misiones internacionales de la CIDH que llegaron para constatar y dar seguimiento a las denuncias de violaciones de derechos humanos cometidas durante el estallido social de ese año. Más recientemente, decidió expulsar al delegado residente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Se ha negado sistemáticamente a que los organismos de derechos humanos regresen, a pesar de que se le ha solicitado reiteradamente.

Denuncias internacionales

Tampoco ha querido reconocer los informes de actualización que se presentan cada cierto tiempo en la CIDH y el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. No ha permitido visitas del CICR ni de otros organismos humanitarios a las personas prisioneras de conciencia. No ha acatado las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para la liberación de las personas prisioneras políticas, ni las medidas cautelares de la CIDH para defensores de derechos humanos y otras personas en riesgo.

Esta actitud se acentuó durante 2021, en el contexto del proceso electoral y frente a las demandas de la comunidad internacional de garantizar las condiciones necesarias para que los ciudadanos ejercieran el derecho al voto en plena libertad y en una competencia justa y transparente.

Daniel Ortega también ha cerrado las puertas a distintas iniciativas promovidas desde la OEA y otros gobiernos latinoamericanos para encontrar una salida negociada y pacífica a la crisis. Ese fue el caso del Grupo de Trabajo para Nicaragua, integrado por los representantes de varios países y al cual nunca quiso recibir; las propuestas de negociación y establecimiento de canales de comunicación entre la Secretaría General de la OEA; y la negativa a adoptar las recomendaciones de diferentes resoluciones aprobadas tanto por el Consejo Permanente como por la Asamblea General. Las tensiones con el foro hemisférico subieron de tono cuando Nicaragua anunció su decisión de retirarse de la OEA en octubre de 2021.

Propuestas de mediación

Los ofrecimientos de Argentina y México, a mediados del 2021, también fueron rechazados agriamente, dando lugar a que ambos gobiernos llamaran a sus embajadores. Las tensiones con Argentina se incrementaron en enero de 2022, cuando al acto de investidura de Ortega asistió como invitado a Moshen Rezai, un alto funcionario iraní acusado ante la justicia argentina como responsable por el atentado contra la mutual judía Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994.

Otros países con los que el gobierno de Ortega ha protagonizado tensiones diplomáticas desde el 2021 y que se prologaron hasta 2022 son Costa Rica, Colombia, España y el Estado Vaticano. En estos tres últimos, luego de varios intercambios fuertes, la cancillería nicaragüense decidió retirarles las credenciales diplomáticas, expulsando prácticamente a los representantes diplomáticos. Decidió retirar a su embajador en Madrid. La Santa Sede, una vez que trascendió la noticia de la expulsión del nuncio, confirmó la noticia en una nota, en la que lamentó la decisión de Nicaragua.

En diciembre de 2021 el gobierno de Ortega rompió relaciones con Taiwán, una de las pocas representaciones diplomáticas con quien había mantenido relaciones cordiales y de quien recibía fondos de cooperación. La ruptura se produjo de manera intempestiva y sin antecedentes de tensión. Acto seguido, Ortega restableció las relaciones diplomáticas con la República Popular de China esperando encontrar en el país asiático un aliado que le dé acceso a fondos de apoyo financiero y respaldo político.

Aislamiento del régimen

La política exterior de autoaislamiento seguida por Daniel Ortega lo ha dejado con pocos aliados, que cuentan además con una reputación democrática comprometida; entre ellos, Cuba, Venezuela, Bolivia, México, Irán, Rusia y China. Enfrentado a un escenario de prolongación de la crisis política interna, falta de legitimidad nacional e internacional por los cuestionados resultados electorales que le aseguraron su continuidad en el poder, y presionado por los efectos económicos de la crisis, el régimen está urgido de encontrar aliados que lo provean de respaldo político frente al rechazo de la comunidad internacional y le faciliten salvavidas de apoyo económico. Sus esperanzas se habían centrado en Rusia y China, a los que consideraba apoyos críticos para hacer frente a las sanciones que le han impuesto Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, el Reino Unido y Suiza. Sin embargo, la comprometida situación de Rusia por la invasión a Ucrania y la reservada posición de China han truncado sus proyectos.

La gran interrogante es si el régimen mantendrá el autoaislamiento o buscará restablecer las buenas relaciones con la comunidad internacional. La reacción a la denuncia de Arturo McFields en la OEA parece indicar que mantendrá su rumbo solitario.

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Elvira Cuadra Lira

Elvira Cuadra Lira

Directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica. Socióloga.

Malvinas: 40 años después

El aniversario 40 del enfrentamiento entre Argentina y el Reino Unido por las islas Malvinas invita a la reflexión. ¿Es un conflicto vigente? ¿Qué enseñanzas nos presenta?

Por: Carlos Fara, Mariano Aguas 2 Abr, 2022
Lectura: 5 min.
Monumento a los caídos argentinos en las Malvinas | Adwo/Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

En estos 38 años de democracia, la Argentina resolvió casi todos sus conflictos limítrofes, la gran mayoría de ellos con Chile, mediante la negociación diplomática o recurriendo a fallos arbitrales. Pero lo que no ha resuelto, ni ha avanzado, es el reclamo de soberanía por Malvinas. Pasados cuarenta años de la guerra, se deben apuntar varias cuestiones sobre qué representa hoy y qué oportunidades le da el escenario a nuestro país.

Este fue el único conflicto bélico que tuvo la Argentina desde la unificación nacional que implicó la Constitución de 1853, salvo la Guerra de la Triple Alianza. No participamos de modo efectivo en ninguna de las dos grandes guerras mundiales, ni de otros conflictos como Corea.

De modo que los episodios de 1982 fueron totalmente ajenos a la memoria colectiva. Dada la derrota militar de ese momento y aquella experiencia histórica, es que uno de los grandes consensos nacionales a nivel social y de la dirigencia política es que la lucha debe darse por medios diplomáticos y ya nunca más por el camino de las armas.

Si bien el reclamo argentino tuvo una activación particular a partir de 1965, la evidente movilización popular que se generó con la recuperación militar del territorio en 1982 hablaba a las claras de lo que el tema despertaba en la conciencia popular. Cuarenta años después el recuerdo sigue siendo fuerte. El sistema educativo inculca el reclamo de soberanía generación tras generación. Incluso la reforma constitucional de 1994 incluye la soberanía sobre las Malvinas y las islas del Atlántico Sur. De hecho, la novel provincia de Tierra del Fuego (que data de 1990), incluye a dichos territorios dentro de sus límites.

Huellas de una guerra cruenta en las islas Malvinas | Sabine lj/Shutterstock

El reclamo no ha dejado de estar presente bajo ninguna de las presidencias democráticas; a veces de modo más confrontativo (período Kirchner), a veces de modo más heterodoxo (período Menem). Eso genera mucho debate respecto de cuánto se debe malvinizar la política exterior argentina, teniendo en cuenta la mirada realista (ampliamente mayoritaria en las distintas fuerzas políticas) respecto a que el objetivo de máxima solo se lograría en el largo plazo.

Para la sociedad el tema no es prioritario, pero sin duda que este 40 aniversario activará en la conciencia colectiva tanto el rechazo a la guerra —mal conducida— como el reclamo de soberanía. Demás está decir que los cambios culturales producidos en cuatro décadas —opinión pública menos politizada e ideologizada, más globalizada, desacostumbrada a los conflictos limítrofes— han vuelto a los argentinos menos fervorosos al respecto. Sin embargo, los excombatientes se muestran muy activos social y mediáticamente, por lo que influyen en la activación mencionada.

Una necesaria mirada realista

En la actualidad no hay un gran debate sobre la estrategia para obligar al Reino Unido a sentarse a la mesa de negociaciones.

Salvo algunas honrosas excepciones, es muy difícil encontrar abordajes que nos saquen de los lugares comunes, generalmente más sostenidos por comprensibles emociones que por sistemas de ideas que exploren caminos nuevos que nos permitan vislumbrar senderos políticos alternativos respecto del tema.

«Todo o nada» pareciera ser la máxima culturalmente aceptada y que actúa como un ancla más cercana a lo religioso que a lo que aconseja cierto realismo analítico en las relaciones internacionales.

Una mirada realista no presupone el renunciamiento a lo que consideramos nuestros derechos, sino una reevaluación sobre cuáles son los intereses permanentes de nuestra nación en dicha región del territorio, a la luz de un mundo que ha cambiado bastante en los 40 años transcurridos desde la guerra.

Cementerio en Islas Malvinas | Bernardo Boucho /Shutterstock

Si analizamos cuál es hoy una de las directrices más importantes de la política británica respecto de Malvinas, vamos a encontrar que la conservación del medio ambiente marino en el Atlántico sur juega un papel preponderante, transformando a Gran Bretaña en un campeón contra el calentamiento global y empoderando su rol en la región y en la proyección de sus intereses antárticos.

A pesar de lo que podamos recelar de dicha política, ese filón representa una gran oportunidad también para Argentina, si juega bien sus cartas, como lo ha comenzado a hacer hace algunos años con la creación de áreas marinas protegidas en el Mar Argentino.

En ese sentido, existen ámbitos donde ambas naciones cooperan y trabajan en pos de objetivos comunes, por ejemplo, dentro del Sistema del Tratado Antártico, donde Gran Bretaña es un socio en el mantenimiento en vigencia del statu quo que establece dicho tratado.

En la «larga marcha» que como nación debemos emprender para reconfigurar el mapa del Atlántico sur no podemos obviar al Reino Unido. Eso no implica olvidar nuestros intereses sino, por el contrario, redefinirlos en clave actual apuntando a una política de relativo bajo costo en la construcción de poder blando como es la conservación del mar, haciendo de Argentina un socio invaluable en dicha tarea.

Como reza el Himno de las Malvinas, «bajo un manto de neblina, no las hemos de olvidar», es un tema que nunca dejará de estar en la agenda nacional, aunque los frecuentes cambios políticos locales han conspirado contra la construcción de un consenso estratégico, que otros temas más urgentes postergan de manera sistemática.

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Carlos Fara

Carlos Fara

Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.

Mariano Aguas

Mariano Aguas

Doctorando en Ciencia Política, European University Institute (Florencia, Italia). Coordinador de la Licenciatura en Ciencia Política de la Universidad de Palermo, Buenos Aires. Docente universitario y de posgrado. Colaborador de diversos medios masivos de comunicación. Consultor de Fundación CIPPEC. Investigador visitante de CEDES.

¿Guerra en el vecindario? El conflicto Rusia-Ucrania en las subregiones latinoamericanas

Las repercusiones no son iguales para toda América Latina. Varían en función de aspectos políticos, económicos y geográficos. ¿Dónde impactan más directamente? Ponemos la lupa en las distintas zonas de la región.

Por: Miguel Ángel Martínez Meucci 31 Mar, 2022
Lectura: 8 min.
Conflicto, guerra Rusia y Ucrania
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La invasión rusa a Ucrania conlleva un replanteo del orden internacional del que América Latina muy probablemente no podrá eludirse. La escalada de las tensiones que vienen emergiendo entre potencias democráticas (lideradas por Estados Unidos) y autoritarias (con China a la cabeza y Rusia como actor más agresivo) incide con fuerza en nuestra región a lo largo de diversos planos: diplomático, económico, cultural, etc.

Y si bien el primer impacto posiblemente tenga que ver con el aumento del precio de las materias primas, de las cuales América Latina es un gran exportador, es necesario examinar también de qué manera la confrontación bélica en Ucrania podría impactar de forma más específica en cada uno de nuestros países, ya que, si bien guardan profundas similitudes generales, también presentan diferencias importantes entre sí.

Régimen político y orientación geoeconómica

¿En qué aspectos se manifiesta dicha heterogeneidad y cuáles de estos aspectos son los más relevantes para comprender el diverso modo en que la agresión rusa puede incidir en nuestros países? En nuestra opinión, la variable fundamental en este sentido es el tipo de régimen político que gobierna en cada Estado, pero su evaluación no puede dejar de lado una serie de circunstancias y factores de carácter geopolítico y geoeconómico que inciden de distinta manera en cada caso.

De la combinación de dichos factores podemos extraer algunas consideraciones preliminares que, sin ser exhaustivas, sí nos permiten cuando menos ofrecer un panorama general de la situación y hacernos una idea de lo que cabe esperar en el futuro a corto y mediano plazo.

Conflicto Rusia-Ucrania en Latinoamérica. Vacunas Coronavirus

Con respecto a la variable fundamental —el tipo de régimen político—, observamos que América Latina no es una excepción dentro de la regresión autoritaria general que vive el planeta. Según indica el estudio anual más reciente del V-Dem, son varios los países de América Latina que registran un deterioro de su democracia durante los últimos años.

A pesar de ciertos retrocesos puntuales, Uruguay, Chile y Costa Rica siguen presentando la mayor calidad democrática, mientras que la mayoría de nuestros países se ubican en niveles medios debido a las deficiencias registradas en diversos aspectos de sus democracias. Por su parte, Cuba, Venezuela y Nicaragua califican abiertamente como autocracias, y seguramente no es una casualidad que estos tres países sean los que, al menos en el plano político, se han mostrado más cercanos al régimen de Vladimir Putin.

El Caribe

En efecto, pocas semanas antes de acometer la invasión de Ucrania, Moscú señaló que no descartaba elevar el perfil de su actividad militar en dichos países, hasta ahora concentrada en la venta de armamento, la cooperación técnica y la presencia de personal ruso en territorio latinoamericano —incluyendo a efectivos del grupo Wagner, actor teóricamente privado pero con fuertes vínculos con el Estado ruso—.

Si la relación privilegiada de Rusia con Cuba data de los años sesenta del siglo XX, ahora es Venezuela el país que viene fungiendo como verdadera cabeza de playa para el incremento progresivo del perfil ruso en el continente americano. Su considerable extensión geográfica (superior a los 900.000 km2), abundancia de recursos naturales y larga frontera con Colombia —principal socio de la OTAN en América Latina— permiten imaginar los riesgos que entraña este vínculo.

La presencia reportada en la frontera colombo-venezolana de drones Orlan 10 y radares móviles P-18, ambos de fabricación rusa y aptos para diversas tareas de guerra electrónica, ha llevado a Bogotá a expresar oficialmente su incomodidad ante Moscú.

Conflicto Rusia-Ucrania en Latinoamérica. Monedas

En términos geográficos, los vínculos entre Rusia y América Latina lucen concentrados principalmente en el Mar Caribe, la primera de tres zonas geopolíticas y geoeconómicas en las que dividimos América Latina para efectos de estas breves consideraciones. No deja de llamar la atención el modo en que los Estados Unidos, históricamente muy celosos del control de esta cuenca marina, han manifestado un más bien escaso recelo ante el avance ruso. Durante las últimas dos décadas, tanto las capacidades como las intenciones de Rusia en el Caribe parecen haber generado muy pocas preocupaciones en Washington. Pero es posible que la guerra en Ucrania eleve las tensiones y que eventuales cambios estén ahora mismo en marcha.

Sudamérica atlántica: Mercosur

A esto cabe agregar que gobiernos en principio democráticos, ubicados en la Sudamérica atlántica —la segunda zona geográfica a la que haremos referencia aquí, en buena medida coincidente con el Mercosur—, no tuvieron mayor reparo en retratarse con Putin cuando las labores de inteligencia de la OTAN alertaban ya de la alta probabilidad que revestía una eventual invasión rusa a su vecino ucraniano.

Las reuniones del máximo jerarca ruso con presidentes ideológicamente alejados entre sí como lo son Bolsonaro y Fernández —quien ofreció a la Argentina como puerta de entrada a Rusia en la región, justo tres semanas antes de la agresión de Moscú a Ucrania— parecen demostrar que el asunto no va tanto de izquierdas y derechas, sino más bien del grado de claridad que existe, o no, con respecto a la necesidad de defender el modelo occidental de democracia liberal.

Conflicto Rusia-Ucrania en Latinoamérica. Materias primas

Más allá de estos coqueteos diplomáticos, que alguno calificará de frívolos, ¿existe un interés concreto de esta Sudamérica atlántica por vincularse a Rusia? ¿Se busca, por ejemplo, una mayor cooperación en materia energética y en la compraventa de armamento y fertilizantes —cooperación como la que ya de hecho existe, por ejemplo, entre Rusia y la India—? ¿O se trata acaso de estrechar lazos diplomáticos con potencias que, a diferencia de las occidentales, no cuestionan lo que cada gobierno hace dentro de sus fronteras?

Asumiendo que el terreno para la especulación es aún muy grande en este sentido, lo que sí cabe esperar es que estas aproximaciones tiendan a moderarse en el contexto que ha desatado la guerra en Ucrania.

La fachada occidental: Alianza del Pacífico

Por último, nos referiremos a una tercera zona geopolítica y geoeconómica que en gran medida se corresponde con la fachada latinoamericana hacia el Océano Pacífico y, por ende, con la Alianza del Pacífico. En esta área, cuyo comercio exterior se reparte muy claramente entre los Estados Unidos y China, la posición diplomática imperante se ha caracterizado por la condena general a la guerra y por exhortar a la búsqueda de soluciones pacíficas al conflicto.

Los países que integran este espacio latinoamericano se encuentran, por lo general, políticamente ubicados bajo la órbita de los Estados Unidos, si bien la creciente influencia comercial de China comienza a incidir también en el plano político.

Todo ello configura un contexto que, aunado a la lejanía geográfica e ideológica que estos Estados mantienen con la Rusia actual, parece apuntar hacia una posición de distante y moderada neutralidad ante los posibles cursos que pudiera seguir el conflicto en Eurasia.

A modo de conclusión

En función de lo señalado, y asumiendo que la velocidad con la que pueden desarrollarse los acontecimientos desaconseja conclusiones terminantes, consideramos que la crisis del orden internacional provocada por la guerra en Ucrania confronta a América Latina con la necesidad de revisar sus prioridades. Los crecientes nexos económicos con China o Rusia no deben arrastrar a nuestra región hacia un deterioro de la democracia que tanto trabajo le ha costado labrarse.

Asimismo, nuestros gobiernos tendrán ante sí el reto de eludir los errores del pasado, evitando que los ingresos extraordinarios que posiblemente conlleven una nueva alza en el precio de los commodities se consuman en otra oleada de gasto, inflación y bonanzas pasajeras.

[Te recomendamos leer también «El poder de Rusia en Latinoamérica», sobre las estrategias rusas para influir en la región]

Por otro lado, cabe esperar que las mayores repercusiones de la guerra en Ucrania para América Latina se desarrollen allí donde la influencia rusa es preponderante.

Posiblemente sea entonces al Caribe hacia donde debamos mirar en el corto y mediano plazo, con particular atención a la evolución de la diplomacia de Nicolás Maduro y a los resultados que deparen las próximas elecciones presidenciales en Colombia.

Dependiendo de cómo se desarrollen esas dos dinámicas, la ya muy compleja frontera colombo-venezolana podría convertirse en un foco aún más preocupante de tensiones geopolíticas, y esta vez más que nunca, con repercusiones hemisféricas.

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Miguel Ángel Martínez Meucci

Miguel Ángel Martínez Meucci

Profesor de Estudios Políticos. Consultor y analista para diversas organizaciones. Doctor en Conflicto Político y Procesos de Pacificación por la Universidad Complutense de Madrid

Prueba superada: el gobierno de Lacalle Pou ante el referéndum

Un gobierno que recargó sus baterías y una oposición con incentivos para la moderación son el nuevo contexto que dejó la consulta en Uruguay

Por: Adolfo Garcé 29 Mar, 2022
Lectura: 5 min.
Referendum en Uruguay LUC
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El domingo pasado, 27 de marzo, la ciudadanía uruguaya concurrió nuevamente a votar. En esta oportunidad, debía pronunciarse sobre el recurso de referéndum interpuesto por el Frente Amplio y organizaciones sociales aliadas contra 135 artículos de una ley tan importante como polémica. La llamada Ley de Urgente Consideración es una ley ómnibus (476 artículos), aprobada en julio de 2020 por la coalición de gobierno que lidera el presidente Luis Lacalle Pou. El mecanismo constitucional de la urgente consideración utilizado para aprobarla limita el tiempo del que dispone el Parlamento para su tramitación. En caso de no pronunciarse en los plazos previstos por la Constitución (máximo de 100 días), la iniciativa queda aprobada tácitamente.

Tanto para el Gobierno como para la oposición, esta elección era una pulseada muy importante. El referéndum no consiguió su objetivo. El Gobierno superó la prueba. Esto, desde luego, tendrá consecuencias en el resto del mandato de Lacalle Pou. Pero la votación mostró, otra vez, la estabilidad del sistema de partidos uruguayo. Permítanme desarrollar estos dos argumentos.

Un sistema de partidos sólido

El sistema de partidos, sometido a una prueba extraordinaria, volvió a exhibir su solidez. El 13 de marzo de 2020, menos de dos semanas después de que el nuevo gobierno asumiera sus funciones, se conocieron los primeros casos de covid-19. La pandemia no solamente trajo enfermedad y muerte. Cayeron el PBI, el empleo y el salario real. Subió la pobreza y se multiplicaron las ollas populares. Cuando todo empezaba a mejorar, la invasión de Ucrania por Rusia generó nuevas turbulencias. El costo del combustible, un insumo básico en la producción, se disparó, impactando sobre otros precios. Entre marzo de 2020 y marzo de 2022 pasó de todo. Sin embargo, la foto del resultado del referéndum de ayer tiene una similitud impactante con el resultado del balotaje de noviembre de 2019 que depositó a Lacalle Pou en el sillón presidencial.

Pese al tsunami sanitario y sus tremendas consecuencias económicas y sociales, la volatilidad del voto fue bajísima. La moraleja de esta descripción es sencilla y al mismo tiempo muy importante en términos analíticos. En un continente políticamente inestable, en una región donde los partidos nacen y mueren todo el tiempo, los partidos uruguayos se las siguen ingeniando para conservar sus lealtades.

La baja volatilidad no es casualidad. La coalición de gobierno conservó el apoyo obtenido en su momento en la elección nacional, porque logró combinar una muy buena gestión de la pandemia con un esfuerzo visible por empezar a cumplir con las promesas realizadas durante la campaña electoral de 2019. Un ojo en la pandemia. El otro en las promesas.

El FA, por su lado, logró conservar el apoyo obtenido en el balotaje porque fue capaz de marcar diferencias con el Gobierno en temas que forman parte de su identidad. A lo largo de estos dos años se hizo eco de la crisis generada por la pandemia y reclamó todo el tiempo un mayor esfuerzo del Gobierno por atender la emergencia social. Los dos bloques, Gobierno y oposición, lograron estar cerca de sus respectivas bases sociales. Los líderes, de un lado y del otro, mantuvieron contacto con sus electores.

El gobierno salió fortalecido

Aunque la diferencia entre la votación por la papeleta auspiciada por el gobierno (el no) y la promovida por la oposición (el a la derogación de los 135 artículos) fue de menos del 1 % del electorado (aproximadamente 22.000 votos), el Gobierno ganó y la oposición perdió. El Gobierno superó el desafío. La consecuencia inmediata es que los 135 artículos impugnados siguen vigentes.

Pero el resultado tiene otras consecuencias significativas, en el plano de la perspectiva de la producción gubernativa y en el horizonte electoral. Triunfando en el referéndum, el Gobierno logró preservar su pulso reformista. El gobierno de Lacalle Pou se propone mover el statu quo. No ganó la elección para dejarlo todo como estaba. Además de ley y orden, en materia de política económica el nuevo Gobierno impulsa políticas promercado (disminución del peso del Estado y apertura comercial). Además, tiene en carpeta dos reformas muy importantes para el desarrollo social en el mediano plazo: seguridad social y educación. El triunfo en el referéndum es un impulso anímico y político adicional para encarar reformas complejas.

Pasando del plano de las políticas públicas al de la competencia electoral, el resultado del domingo pasado invita a los dos bandos a bajar el tono de la confrontación y a buscar zonas de encuentro. Es notorio que hay dos mitades de tamaño similar que no tiene sentido ignorar. Seguramente, tomando en cuenta lecciones del pasado, muchos dirigentes del FA consideran que para volver a ganar una elección deben reconquistar electores de centro y que, para ello, deben evitar la radicalización del discurso. La combinación de un gobierno que recargó sus baterías y una oposición con incentivos para la moderación genera un escenario auspicioso desde el punto de vista de la gobernabilidad. Desde luego, el tiempo dirá.

Adolfo Garcé

Adolfo Garcé

Doctor en Ciencia Política. Docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República, Uruguay

10 claves para entender el liderazgo de Volodímir Zelenski

La resistencia ucraniana es un fenómeno que abarca al país en general, desde el ejército hasta las familias afincadas en las zonas más remotas del territorio, y a una persona en particular: su presidente Volodímir Zelenski.

Por: MAS Consulting 28 Mar, 2022
Lectura: 8 min.
Zelenski-Putin | Shutterstock
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El 24 de febrero de 2022, Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, tomó la decisión de no capitular y de resistir a la invasión rusa. Independientemente de cómo se resuelva finalmente la situación, que al momento de esta publicación se presenta como una incógnita, este informe analiza las diez cualidades del liderazgo de Volodímir Zelenski que han salido a relucir durante las últimas semanas.

Diálogo Político resume los 10 aspectos en los que MAS Consulting ha profundizado en su documento «Volodímir Zelenski: 10 claves para entender el liderazgo del presidente de Ucrania».

«La cuestión para nosotros ahora es ser o no ser. Esta pregunta de Shakespeare. Durante 13 días se ha podido hacer esta pregunta, pero ahora puedo dar una respuesta definitiva. Es definitivamente sí, ser. Ser libres».

1.      Comunicación

Las guerras no son unidimensionales. Al campo de batalla y las tácticas convencionales hay que añadir una dimensión que, en ocasiones, juega un papel determinante: la comunicación. Volodímir Zelenski es uno de los primeros presidentes del siglo XXI que, en un contexto bélico, han apostado por explotar el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales para lograr que su mensaje impacte más allá de las fronteras de su país. Su reputada experiencia ante las cámaras ha sido fundamental en la soltura y el dominio que ha demostrado en la gestión comunicativa.

2.      Ejemplaridad

La valoración positiva de un líder, independientemente de la disciplina en la que se ejerce, requiere de una condición innegociable: la ejemplaridad. Es decir, servir como referencia e inspiración. El video del 26 de febrero fue el primer paso que Volodímir Zelenski dio por la senda de la ejemplaridad. Kiev, la capital, ha acaparado durante días la atención ante los avances militares de Rusia y la posibilidad de sitiar la ciudad como ejercicio de presión frente al gobierno ucraniano. A pesar de la estrategia rusa de imposición de costos, tanto civiles como materiales, sobre la capital del país, Volodímir Zelenski decidió permanecer en Kiev.

3.      Pertenencia al grupo

«El presidente está aquí. Todos estamos aquí. Nuestros soldados están aquí. Nuestros ciudadanos están aquí, y nosotros estamos aquí»

Prácticamente en la totalidad de sus apariciones públicas, Zelenski ha evitado el traje y ha optado por la vestimenta de carácter militar. Una decisión que demuestra que se siente interpelado por la invasión rusa de su país, así como por la defensa del territorio y su población.

Por el contrario, Vladímir Putin ha medido a la perfección su exposición pública. Prueba de ello es la distancia protocolaria que mantuvo con Emmanuel Macron, presidente de la República Francesa, semanas antes de ordenar la invasión. Vladímir Putin no ha renunciado a la chaqueta ni a la corbata en ningún momento. Un guiño estético que refleja control. Un concepto que define la estrategia rusa en este conflicto.

4.      Influencia

A nivel interno, en noviembre de 2021, tan solo el 28,2 % de los ucranianos aprobaba la gestión presidencial de Zelenski. Aunque ganó las elecciones con más de un 70 % de los votos, en un plazo de dos años su valoración cayó a mínimos, con un 57 % de rechazo a su gestión.

Sin embargo, a medida que la invasión rusa a Ucrania se ha materializado, la aprobación a Zelenski se ha disparado y, aunque lo prudente es esperar a la resolución de la crisis, algunos medios apuntan a que su apoyo se situaría en torno al 90 % entre la población ucraniana.

5.      Autenticidad

La imagen de un líder es el principal activo de su reputación. La comunicación política actual cuida todos los detalles visuales que afecten a la proyección del líder. El cuidado exhaustivo de la imagen es ahora la norma. La autenticidad, por el contrario, muestra al líder tal cual es, lo que ayuda a conectar fácilmente con el público.

Volodímir Zelenski no ha renunciado a la adecuación entre mensaje e imagen, que es el pilar de una buena estrategia comunicativa. Ha demostrado que aparecer con ojeras en un vídeo grabado por él mismo, en formato vertical, y con ruido de fondo, no repercute negativamente en la reputación de un líder.

6.      Valentía

Durante los primeros días de la invasión rusa, se popularizó una cita que, sin haber sido posible confirmar su veracidad, se atribuye a Zelenski: «Necesito munición antitanque, no una vía de escape». En un conflicto, la labor propagandística se mide en términos de efectividad, mientras que la ética queda relegada. El hecho de que esa cita se haya hecho famosa sin ser verídica refleja que la configuración de la narrativa está inclinada del lado ucraniano.

Aunque la cita en cuestión albergue dudas, no extrañaría que fuera verdad, dado que Volodímir Zelenski durante dos semanas ha patentado su intención de no huir del país. Consciente de que pesan sobre él y su familia amenazas de muerte —«el enemigo me ha señalado como el objetivo número uno, y a mi familia como el número dos»—, Zelenski ha permanecido en Kiev durante todo el tiempo.

7.      Autoconocimiento

Más allá del debate en torno a la incorporación de Ucrania a la OTAN y la UE, Zelenski ha solicitado en numerosas ocasiones apoyo logístico y militar para poder defender el territorio ucraniano.

De nuevo, consciente de la asimetría entre el poder militar ruso y la capacidad defensiva ucraniana. Sus peticiones han ido desde aspectos generales, como la voluntariedad de unirse a las fuerzas ucranianas, hasta otros particulares, como el decreto de una zona de exclusión área sobre Ucrania.

Zelenski sabe que, tarde o temprano, Ucrania deberá avanzar en la mesa de negociaciones. El liderazgo exitoso es el que sobre la mesa establece sus condiciones y consigue que estas se cumplan.

8.      Compromiso

«Una guerra que ni hemos empezado ni queremos, pero que tenemos que llevar a cabo. No queremos perder lo que nos pertenece, a los nuestros, nuestro país, Ucrania».

A la espera de una resolución que permita juzgar finalmente la actuación de Zelenski, son varias las decisiones que demuestran su compromiso: la de permanecer en Ucrania y no capitular, la de organizar a población adulta, solicitar armamento, impulsar debates internacionales, movilizar a la sociedad civil extranjera, atender a los medios de comunicación y llamar a sus homólogos aliados internacionales. Ninguna de estas decisiones, cada una con sus costos añadidos, se entiende sin valorar el compromiso de Zelenski que, como ha demostrado desde el primer día, es la restauración de la paz en el territorio ucraniano.

9.      Eficacia

La rapidez en la toma de decisiones es una de las cualidades que hace a un líder destacarse por encima de otro, siempre y cuando se cumplan los objetivos. En un conflicto bélico, la eficacia nace de un análisis realista de la situación y, sobre todo, de una constante comunicación. El silencio es enemigo de la eficacia y, en situación de guerra, el liderazgo se forja por la capacidad de ofrecer certidumbre a la población.

10.    Visión de futuro

A medida que la invasión rusa de Ucrania se ha estancado, Zelenski ha dirigido su estrategia de influencia internacional apelando al futuro: «Si no nos ayudáis hoy, si no ofrecéis a Ucrania ayuda real, la guerra llamará a tu puerta mañana». Una idea que ha acompañado discursos posteriores, como el del 7 de marzo: «Nosotros decidimos el futuro del continente. Con nuestra resistencia. Y nuestros amigos, con su ayuda». Consciente de que la situación podía alargarse en el tiempo más de lo previsto, Zelenski no ha renunciado a mirar hacia delante. El 7 de marzo, en su discurso diario a la nación, insistió en que la resistencia de Ucrania tiene un propósito presente proyectado hacia el futuro: «Debemos asumir que cada día de esfuerzo, cada día de resistencia, crea unas condiciones mejores para nosotros. Una posición fuerte para garantizar nuestro futuro. En paz. Después de esta guerra».

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MAS Consulting

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Consultora especializada en asuntos públicos y comunicación con sede en Madrid. Trabaja con clientes corporativos, institucionales y políticos.

Cuba: plebiscitar los derechos y criminalizar a la ciudadanía

La consulta en Cuba implica una cuestionable plebiscitación de derechos. Pone en manos de una supuesta mayoría los derechos de una aparente minoría.

Por: Johanna Cilano 24 Mar, 2022
Lectura: 7 min.
Artistas e intelectuales cubanos frente al Ministerio de Cultura, La Habana, 27.11.2020. Fuente: RTI
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El pasado 1.º de febrero inició en Cuba el proceso de consulta popular del anteproyecto de Código de las Familias. El proceso, más que responder a los criterios consensuados que deben caracterizar a los mecanismos de democracia directa, constituye una instancia deliberativa acotada: el documento se discute en los barrios y se proponen modificaciones.

En ejemplo claro de autoritarismo participativo,[1] la consulta popular cubana no tiene carácter vinculante, no puede ser activada desde la ciudadanía, no es posible monitorear de manera independiente el agregado de propuestas ni realizar observación ciudadana acreditada. Tampoco se conocen los criterios que determinarán cuáles propuestas serán consideradas (y cuáles no) por la comisión de especialistas —cuyos nombres y rostros se desconocen— que funciona como filtro para sanear el debate del anteproyecto en un Parlamento que apenas sesiona y, mucho menos, confronta criterios. El paso siguiente de este proceso es un referéndum ratificatorio, del cual hoy solo tenemos el mandato constitucional y alguna breve referencia.

El Código de las Familias

El anteproyecto de Código de las Familias y el correlativo proceso de consulta representan elementos contradictorios de lo que hoy es la realidad cubana. De un lado, se presenta un texto legal con elementos progresistas que incorpora criterios y principios reconocidos en convenciones internacionales, amplía los derechos a sectores tradicionalmente excluidos y considera demandas insertas en la lucha de décadas de movimientos feministas, la comunidad de diversidad sexual y debates académicos.

De otro, se cuestiona el momento político de su promoción —tras la represión de las protestas del 11J y los procesos judiciales ejemplarizantes de manifestantes realizados en las últimas semanas—, que mantiene criterios de vaguedad y figuras que otorgan la posibilidad de utilizarlo de manera discrecional contra activistas y opositores, así como la publicidad que le permite hacer al régimen cubano, que lo presenta como logro propio, una estrategia de lavado de rostro.

La consulta

La consulta implica una cuestionable plebiscitación de derechos, que pone en manos de una supuesta mayoría los derechos de una aparente minoría.

Por último, aparece siempre la discusión sobre el hecho de que, en un régimen sin garantías democráticas, sin un auténtico Estado de derecho, es poco lo que la norma escrita en papel puede garantizar. Así, para algunos, participar en la consulta y votar por el Código implica reconocer al mismo régimen que reprime y destierra, que separa familias y fomenta el odio entre los ciudadanos.

En las mismas fechas, pero de manera mucho más sigilosa y opaca, se presenta el anteproyecto del nuevo Código Penal. Un texto cuya primera lectura no anima a pensar en caminos que canalicen la expresión de los múltiples disensos que hoy atraviesan a la sociedad cubana. A diferencia del Código de las Familias, para este Código Penal —hasta lo que hoy conocemos— no existirá consulta popular, no se discutirán en los barrios sus artículos y propuestas ni se imprimirán millones de ejemplares para que la ciudadanía lo conozca. Menos aún se someterá a referéndum para su aprobación final.

El Código Penal

El anteproyecto de Código Penal recurre nuevamente a las formulaciones vagas de tipos penales que implican una multiplicidad de conductas aplicables a diversos contextos, lo que busca producir un efecto inhibitorio de las expresiones de disconformidad social. La nueva norma recurre, además, a figuras cuestionadas desde las organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales, susceptibles de ser utilizadas para reprimir a opositores y críticos. Entre las novedades que incluye el Código —que buscan responder al creciente activismo de la sociedad civil cubana y al estallido social de julio pasado— encontramos una regulación del mercenarismo más cercana a la narrativa oficial del régimen, que busca criminalizar cualquier financiamiento (no importan montos ni fuentes) para realizar casi toda actividad ciudadana autónoma. Otra innovación autoritaria busca considerar como delito la dirección de asociaciones civiles no reconocidas por la ley.

El anteproyecto de Código Penal mantiene la existencia en la legislación cubana de la pena de muerte y amplía su catálogo de aplicación a nuevas figuras delictivas, incluyendo siempre la posibilidad de sancionar con esta a los «delitos contra la seguridad del Estado».

Calle de La Habana | Julian Peters Photography/Shutterstock
Calle de La Habana | Julian Peters Photography/Shutterstock

El Gobierno cubano parecía estar en una moratoria de facto de la pena de muerte desde 2003, último conocimiento público de la aplicación de esta; pero también se ha abstenido, en votaciones de las Naciones Unidas, a apoyar una moratoria universal en el uso de esta pena. Así que el factor progresista —la noción de que el proceso de modificación o creación de nuevas leyes debería asumir las tendencias más avanzadas y las mejores prácticas internacionales—, en este caso, a diferencia del Código de Familias, no parece ser relevante.

Tomando partido

Los medios independientes, los activistas y un número creciente de ciudadanos politizados se han hecho eco o están tomando partido respecto a ambas legislaciones. En el caso del Código de las Familias, la discusión en el seno de la ciudadanía mantiene un correlato en medios oficiales y paraestatales que producen materiales, artículos, mesas de opinión, programas. Y las figuras principales del régimen se hacen eco de las ventajas y la ampliación de derechos que significa la norma. Esto contrasta con el silencio absoluto respecto al Código Penal, donde los llamados a discutirlo, las solicitudes de información y los hashtags han sido impulsados únicamente por la sociedad civil autónoma.

Esta discusión pública se da, además, en las precarias condiciones de existencia de esta sociedad civil, disminuida por los encarcelamientos, los destierros, la vigilancia permanente y la inexistencia de reconocimiento legal. Las arenas de incidencia en ambos casos están marcadamente limitadas.

La posibilidad de organización autónoma de la sociedad, a favor o en contra de los anteproyectos, topa de frente con la criminalización de la protesta, la imposibilidad de realizar actos que induzcan el voto, la falta de acceso a canales y medios de difusión masiva, y la opacidad y falta de transparencia de todo el proceso legislativo.

En un contexto de ciudadanía negada y de simulación participativa, quizás la sociedad cubana tenga en algunos meses un mejor y merecido Código de las Familias que proteja, incluya y amplíe derechos. Para algunos, entre los que me incluyo, será clave lo que acabe prevaleciendo en la disputa de intereses durante estos meses, pues nada garantiza que el anteproyecto que hoy se discute sea la versión final sometida a referéndum.

Pero muy probablemente, en ese mismo momento, Cuba tenga un nuevo Código Penal que le permita enviar un mensaje intimidante a la sociedad, buscando ahogar cualquier intento de soñar e imaginar un país, entonces sí, con derechos, todos los derechos para todos.


[1] Dr. Armando Chaguaceda y Msc. Raudiel Peña Barrios. Local Citizen Participation under Leftist Authoritarianism. An analysis of the Cuban, Nicaraguan and Venezuelan experiencies. (inédito)

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Johanna Cilano

Johanna Cilano

Abogada y politóloga. Doctora en historia y estudios regionales. Investigadora nivel C del Sistema Nacional de Investigadores de México. Miembro de la Red de Politólogas. Co-directora de Gobierno y Análisis Político AC (GAPAC).

La guerra santa de Putin

¿Qué motiva a Putin a una guerra sangrienta que aísla internacionalmente a su país y cambia el orden mundial? Como justificación utiliza el mito de la sagrada Gran Rusia, la defensa de hermanos de fe perseguidos y la unidad de la iglesia.

Lectura: 6 min.
Cirilo I, patriarca ortodoxo de Moscú, y Valdimir Putin, presidente de Rusia
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Los expertos están en gran parte de acuerdo en que los gobernantes del Kremlin derivan sus acciones políticas de un mundo de pensamiento mundo interior ideológicamente solidificado. Sus elementos centrales son una alternativa intelectual y cultural a Occidente y el establecimiento de un reino neoimperial. Un elemento importante, pero a menudo poco profundizado, y a veces incomprendido, de este mundo interior son las referencias al cristianismo y al papel de la Iglesia Ortodoxa Rusa. ¿Cómo se deben clasificar estas referencias y qué función tienen para justificar la agresión militar contra Ucrania?

Guerra por la Santa Rusia

Estas referencias de justificación religiosa se alimentan de la idea de una unidad espiritual de la (gran) región rusa. El punto de referencia histórico es siempre la alusión a la alianza medieval de principados eslavos, la «Rus de Kiev». En la historiografía rusa no solo se la describe como precursora directa de la Rusia actual, sino también como el lugar de origen de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Su líder actual, Cirilo I, cuyo título completo es «patriarca de Moscú y toda Rusia», proclama hasta el día de hoy a Rusia, Bielorrusia y Ucrania como «Santa Rusia» y, por lo tanto, como una entidad espiritual.

Putin retomó esta visión del mundo literalmente en su discurso a la nación del 21 de febrero, declarando a Ucrania parte integral del espacio histórico, cultural y espiritual de Rusia. Ya en 2014 describió a Crimea como «sagrada para nosotros como el Monte del Templo en Jerusalén lo es para judíos y musulmanes».

Moscú como la «tercera Roma»

A esta idea suele asociarse la figura de Moscú como la «tercera Roma», después de la segunda Roma, Constantinopla. Esta idea, acuñada en el siglo XVI, representó originalmente un intento de revalorizar el nuevo Imperio ruso en términos de historia de la salvación y recién fue reinterpretada de manera imperialista en el siglo XIX.

Hasta el día de hoy se discute el efecto de esta narrativa dentro de Rusia. Moscú como la «tercera Roma» no fue utilizada directamente por la propaganda del aparato estatal ruso en el conflicto actual y tampoco está muy extendida entre la población rusa.

Sin embargo, los motivos de la idea reinterpretada de la «tercera Roma» se utilizan repetidamente en los contextos de justificación del liderazgo ruso para apuntalar religiosamente los reclamos seculares de poder. Sobre todo, la equiparación territorial de Moscú y la «Santa Rus» y la revalorización asociada del Imperio ruso justifican a los ojos de Putin el reclamo de Estados vecinos independientes y sirven a su propaganda como una demarcación de los enemigos externos del cristianismo ortodoxo ruso.

Guerra para proteger a los cristianos ortodoxos rusos perseguidos

El motivo de lucha contra una supuesta persecución y opresión de los cristianos ortodoxos rusos por parte de poderes inspirados o controlados por el Occidente secular es el segundo elemento de justificación religiosa en la propaganda rusa de la guerra de Ucrania.

En el pasado, los despliegues militares rusos en Siria y otros países, pero sobre todo el reconocimiento de las «repúblicas populares» de Donetsk y Lugansk, se justificaron con la opresión y persecución de los cristianos. También en relación con el ataque a Ucrania, Cirilo I habla de «fuerzas externas oscuras y hostiles» y «fuerzas del mal» que cuestionan la unidad de los creyentes. Putin afirma que en Kiev se estarían preparando «actos de violencia contra la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú».

Guerra por la unidad de la Iglesia

Con esto, Putin utiliza un tercer patrón de justificación con referencias religiosas. En 2019, se fundó la Iglesia Ortodoxa de Ucrania (OKU) como competidora de la hasta ahora dominante Iglesia Ortodoxa Ucraniana (UOK), que pertenece al Patriarcado de Moscú.

La fundación de la OKU, las polémicas asociadas a la «caída de la tercera Roma» y un privilegio legal frente a la UOK planeado por el gobierno de Poroshenko (2014-2019) dieron lugar a la narrativa rusa de un ataque a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Dado que el Patriarcado de Constantinopla otorgó la autocefalía (independencia) a la OKU, la Iglesia Ortodoxa Rusa rompió relaciones con el Patriarcado de Constantinopla. Desde entonces hay una ruptura en la ortodoxia general.

El gobierno ucraniano ha sido retratado por los líderes rusos como cismático y enemigo de la verdadera fe. Lo poco que esto tiene que ver con la realidad de Ucrania lo demuestra el hecho de que ambas iglesias, OKU y UOK, se posicionaron en contra de la invasión rusa y la UOK incluso llamó a Cirilo I a influir sobre Putin «para que se detenga el derramamiento fratricida de sangre en suelo ucraniano».

Llamamiento de la religión al servicio militar

El filósofo y teólogo judío británico Jonathan Sacks escribe en su libro No en el nombre de Dios que las guerras son casi siempre por el poder, la tierra y la fama, es decir, por cosas mundanas o profanas. Pero como nada une más a las personas que la fe, la religión a menudo es «reclutada para el servicio militar».

La guerra de agresión rusa contra Ucrania no es una excepción. Es esencialmente irrelevante si Putin realmente cree que la invasión de Ucrania es sagrada. Es crucial que vea en el mito de la sagrada Gran Rusia, en la lucha contra una supuesta persecución de los hermanos en la fe y en la supuesta preocupación por la unidad de la Iglesia, argumentos de peso para la legitimidad de su guerra de agresión y los utilice como tal.

La comunidad occidental de Estados no solo debería tomar nota de esto con interés, sino también trabajar en contranarrativas y correcciones teológicas e históricas.

Publicación original en idioma alemán: Kurzum (KAS)
Traducción de Manfred Steffen

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Dr. Andreas Jacobs

Dr. Andreas Jacobs

Jefe del Departamento de Cohesión Social de la Fundación Konrad Adenauer

Richard Ottinger

Richard Ottinger

Consultor internacional en diálogo religioso, Fundación Konrad Adenauer

Ética de la vergüenza, corrupción y sociedad

La cuestión de la corrupción en la sociedad no es nueva. Desde tiempos bíblicos existe la reflexión sobre el arrepentimiento y la vergüenza. En un mundo globalizado el silencio de algunos gobiernos provoca la sensación de impunidad y desafía a los ciudadanos.

Por: Isaac Nahón Serfaty 18 Mar, 2022
Lectura: 6 min.
Vergüenza y arrepentimiento
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La pregunta presenta una paradoja aparente: ¿cómo se puede agregar valor restando? Decimos aparente pues, como veremos en este texto, hay una forma de generar valor con la resta, al menos desde el punto de vista ético.

En el libro bíblico del Éxodo se prescriben lo que se podrían hoy llamar las leyes penales y civiles, las que tienen que ver con la regulación de las relaciones del ser humano con su prójimo. Allí se instituye que si alguien roba un buey o una oveja y los sacrifica o los vende, pagará cinco bueyes por el buey robado, y cuatro ovejas por la oveja robada (Éxodo 21:37).

Una interpretación puramente económica de la norma dirá que hay una diferencia productiva entre los dos animales. Cuando a alguien le roban un buey en el contexto de la agricultura artesanal, el dueño del animal pierde un activo que le permite arar la tierra, es decir, usar una herramienta para crear más valor (la plusvalía). En el caso de la oveja, pierde el animal pero no un activo que le permite generar plusvalía. De hecho, esta es la interpretación del comentarista conocido como Rabí Meir, quien explica así por qué el ladrón debe pagar cinco veces el valor del buey, pero solo cuatro veces el valor de la oveja. Valor, según esta lectura de la prescripción legal, es el resultado directo de una ganancia o, más bien, de la pérdida material.

Exposición moral

Hay otra interpretación que es menos economicista. Rabí Yojanán Ben Zakai dice que la diferencia del valor de restitución de lo robado reside en la exposición moral del ladrón. Este concepto puede resultar curioso. Sin embargo, es revelador de otra forma de entender el problema del valor.

Dice Rabí Yojanán Ben Zakai que el ladrón que se roba un buey y que pasa por el mercado con el producto de su delito arreándolo no se expone a la sospecha de que el animal ha sido hurtado. Puede dar la impresión de que el buey es suyo. En el caso de la oveja, cuando el ladrón debe cargar sobre sus hombros el producto de su robo, se expone a la sospecha de delito de quienes lo vean con el animal a cuestas. Y por eso la diferencia entre la proporcionalidad del valor de restitución en el caso del buey y de la oveja, porque el valor no es calculado a partir de la consideración productiva, sino del impacto moral sobre el ladrón (sí, del ladrón y no de la víctima del robo).

La interpretación de Rabí Yojanán pone en perspectiva la noción de daño moral y la asocia proporcionalmente a la cuestión del valor material, o si se quiere, al valor agregado (más bien desagregado, como veremos). El «descuento» que recibe el ladrón sobre el valor de restitución por el robo de la oveja (cuatro veces el valor del animal y no cinco veces como por el robo del buey), tiene que ver con el daño moral que ya ha sufrido el mismo delincuente por haber sido expuesto públicamente en su acto (al cargar el fruto de su robo delante del público). El valor de restitución de la oveja es 20 % proporcionalmente menor comparado con el valor de restitución del buey, pues según Rabí Yojanán el ladrón ya pagó con su reputación y su vergüenza parte del valor del animal robado.

¿Qué es el valor?

Esta interpretación del pasaje bíblico apunta a una doble condición de la definición de valor: su carácter productivo (o reproductivo) y su carácter axiológico, es decir, relativo a los valores en el sentido moral. Y en ella se considera de forma implícita algo que el sociólogo francés Gabriel Tarde (1843-1904) consideraba la dimensión intersubjetiva del valor.

En su libro La psicología económica (1902-1903), Tarde hace un paralelismo entre valor y color: «es una cualidad que atribuimos a las cosas como el color, pero que en realidad —como en el caso del color—-solo existe en nuestra mente como el producto de nuestra subjetividad. [El valor] es el resultado de un acuerdo colectivo que hace que las cosas sean más o menos creíbles, deseadas, o apreciadas, por un cierto número de personas».

La definición de Tarde permite reconciliar, al menos conceptualmente, el valor reproductivo y el valor moral, pues ambos son el resultado de nuestras percepciones y de cómo estas se forman en la dinámica intersubjetiva de los seres humanos. Estos, en la conversación social, bajo la influencia de los medios de comunicación y otros procesos de formación de la opinión, acuerdan qué es verdad, qué es útil y qué es hermoso.

Lo productivo y lo moral

En la interpretación que hace Rabí Yojanán de la norma bíblica confluyen ambas dimensiones del valor. Sin embargo, el valor productivo y el valor moral convergen en una hermenéutica que va contra la intuición: el valor de reposición del animal (la oveja) es menor relativamente en un 20 % que el del buey, ya que en el terreno de la percepción pública el ladrón ya pagó un precio que afecta su reputación.

El valor relativo de reposición disminuye en la medida en que se ha agregado en el cálculo la desvalorización moral del ladrón. Digo agregado y no considerado para resaltar cómo en la estimación del valor de reposición se toma en cuenta la humillación del ladrón que se ha expuesto en el espacio público a la sospecha de que es un delincuente.

Claro que esta interpretación moral presupone dos cosas: que el ladrón siente alguna vergüenza por su acción delictiva, y que sus congéneres consideran que el robo es una acción que debe ser repudiada. Esto quiere decir que, en la medida en que la intersubjetividad del grupo social defina los valores de una cierta forma, la interpretación de Rabí Yojanán será relevante. Si intersubjetivamente la sociedad considera que el robo no es un problema y el ladrón no se plantea un conflicto de conciencia sobre su acción, pues el cálculo que resta 20 % del valor de reposición por la oveja pierde todo su sentido.

Pensemos en los dineros de la corrupción y el delito que circulan por el mundo con toda impunidad. Hay gobiernos que con su silencio o complicidad crean el clima intersubjetivo para que los ladrones sigan actuando como si nada. Pasa sobre todo en las autocracias en las que oligarcas y sus cómplices políticos exhiben sus riquezas mal habidas sin que sufran consecuencias judiciales ni morales.

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Isaac Nahón Serfaty

Isaac Nahón Serfaty

Doctor en Comunicación. Profesor en la Universidad de Ottawa, Canadá

Riesgo político América Latina 2022

Informe que contiene el Índice Riesgo Político América Latina 2022

Por: Redacción 17 Mar, 2022
Lectura: 1 min.
Riesgo Político América Latina 2022
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
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Desde la erosión de la democracia, el ascenso del cambio climático, el riesgo del retorno de la violencia, hasta la proliferación de economías ilícitas y ciberamenazas, Riesgo Político América Latina 2022 advierte la profundización de riesgos existentes, la aparición con fuerza de otros emergentes y el desafío de una región que deberá continuar enfrentando tiempos nublados.

¿Estarán los gobiernos y las empresas preparados para manejar altos niveles de riesgo político y navegar en aguas inciertas?

Editado por el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile.

Editores: Jorge Sahd K., Daniel Zovatto, Diego Rojas y María Paz Fernández.

Redacción

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Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Lo que importa en una campaña electoral

Hablamos de "Campañas electorales", la nueva edición especial de Diálogo Político que nos explica cómo construir una campaña profesional.

Por: Redacción 17 Mar, 2022
Lectura: 1 min.
Campañas electorales, podcast, Bajo La Lupa
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Qué papel juegan las campañas electorales, cuáles son sus elementos básicos y qué características especiales tienen en Latinoamérica las campañas electorales son algunas de las preguntas que hoy ponemos Bajo la Lupa

La edición especial de Diálogo Político sobre campañas electorales reúne textos de personas con una gran experiencia en el tema y tiene su punto de partida en la colección de podcasts En Campaña, publicada durante el año 2021 en colaboración con Mas Consulting de España. Disponible aquí.

Invitados:

María Gabriela Páez, autora de uno de los textos y consultora de comunicación.

Daniel Ureña, director de Mas Consulting. 

Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.    

Conducción y realización: Franco Delle Donne  y Rombo Podcasts.

Visita dialogopolitico.org 

Redacción

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For export: la guerra de Ucrania y la economía latinoamericana

Si alguien cree que la distancia geográfica nos hace ajenos al conflicto, se ha equivocado. América Latina está siendo impactada por la sostenida subida de las materias primas.

Por: Miguel Ángel Martínez Meucci 17 Mar, 2022
Lectura: 7 min.
Pozo petrolero en Venezuela
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Durante más de un siglo, los estudios geopolíticos han tendido a reservar a América Latina una posición secundaria o menor, al menos en lo que respecta a conflictos de escala potencialmente planetaria. En el gran continente euroasiático, donde se concentran más de un tercio de la superficie terrestre y casi tres cuartas partes de la población de todo el planeta, solieron asentarse las civilizaciones más antiguas y se han producido los conflictos más devastadores.

Nuestra región, en cambio, se encuentra significativamente apartada de ese denso y conflictivo eje geopolítico euroasiático. Su lejanía geográfica del resto del mundo, así como una trayectoria histórica y cultural en donde las diferencias se dirimen en medio de lenguas y valores comunes, la han alejado de los conflictos internacionales más violentos y pertinaces de nuestro tiempo.

Un continente sin guerras

Solo en contadas ocasiones los Estados latinoamericanos han acometido acciones bélicas contra potencias extrarregionales. Si bien nuestros países registran elevados niveles de conflictividad, esta suele revestir un carácter casi enteramente intraestatal o a lo sumo regional; de ahí que no se los perciba como una amenaza en otros continentes. América Latina siempre ha recibido grandes flujos migratorios (voluntarios o forzados) provenientes de otras latitudes. Y su inserción dentro de lo que Immanuel Wallerstein llamaría el sistema-mundo ha estado marcada por su carácter fundamentalmente exportador de materias primas.

Ante los grandes conflictos mundiales, nuestros países suelen alejarse de todo protagonismo y asumir posiciones de relativa neutralidad, abogando por la paz, acogiendo migrantes y reforzando el rol de surtidor de commodities.

Estas tendencias se siguen verificando hoy en día, ante la coyuntura desatada por la agresión rusa a Ucrania. La guerra que de momento solo se libra en territorio ucraniano tiene ya, no obstante, profundas consecuencias en el plano internacional. Al no constituir Ucrania un miembro formal de la OTAN, la alianza atlántica no está obligada a involucrarse directamente en la guerra, una eventualidad que más bien, de concretarse, escalaría brutalmente el conflicto hasta convertirlo en un conflicto de potencial carácter nuclear. De ahí que la ayuda recibida de Occidente por los ucranianos se haya concentrado en el envío de armamento defensivo y ofensivo, así como sobre todo en el formidable paquete de sanciones promulgado por Washington y los gobiernos europeos.

También los costos se disparan

En este sentido, no deja de sorprender la reacción de un Occidente que antes de la guerra lucía «dormido», y sobre todo de una Unión Europea que lucía enfrascada en temas identitarios mientras brindaba cada vez menos atención a su propia seguridad. Europa se ha unido para sancionar al régimen de Putin, incluso al costo de reducir progresivamente sus importaciones de petróleo y gas natural desde Rusia.

El costo económico de tales medidas no ha tardado en dejarse notar: el precio de la luz, el gas y la gasolina en todo Occidente se ha disparado notablemente, tal como lo ha hecho también el precio del petróleo. Lo mismo viene sucediendo con los precios de cereales como el trigo y el maíz —de los cuales Ucrania es un gran productor mundial—, y de otras materias primas. Por su parte, Rusia se prepara para un aislamiento que apunta al largo plazo, y para ello opta por echarse económicamente en brazos de China, cuyo gobierno no le exigirá credenciales democráticas.

Semejante panorama sobreviene justo en la recta final de la pandemia de covid-19, cuando más necesario se hace retomar el crecimiento económico. Para afrontar los estragos del coronavirus, múltiples gobiernos optaron por liberar el gasto durante los últimos dos años y aceptaron el costo de una creciente inflación, que ya supera el 6 % en los Estados Unidos y el 5 % en Europa. Lejos de poder controlarla en el corto plazo, tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo han anunciado ya que la inflación se mantendrá, mientras rebajan sus expectativas de crecimiento. Y si bien el PIB de Rusia apenas supera el de España y no alcanza al de Italia, la suspensión del comercio con dicho país —y con Ucrania, dadas las condiciones que impone la guerra— obligan a Occidente a mirar hacia otras zonas del planeta para surtirse de materias primas.

El potencial exportador de la región

De este modo, y al igual que ocurrió durante las dos grandes guerras mundiales del siglo XX, el potencial exportador de América Latina pudiera ver incrementado su atractivo. Desde un punto de vista netamente económico, esto puede representar tanto una gran oportunidad como la fuente de importantes problemas a mediano y largo plazo para nuestra región, dependiendo de cómo sea gestionada esta coyuntura por sus gobiernos. Dado que el mercado energético es el principal afectado por las sanciones de Occidente a Rusia, el alto precio de los combustibles posiblemente eleve los ingresos de países como México, Colombia y Ecuador en rubros como los de la exportación de petróleo y gas natural, que representan una parte importante de sus PIB.

En el caso de Venezuela, aunque alberga las mayores reservas petroleras probadas del planeta, el impacto podría ser menor de lo que en un principio cabría esperar, debido al estado deplorable de su industria petrolera, al inestable estatus de sus asociaciones estratégicas con concesionarias extranjeras, a las sanciones foráneas y al hecho de que buena parte del petróleo venezolano ha sido vendido a futuro a China. No obstante, la reciente aproximación de la administración Biden, que ofrece levantar algunas de las sanciones impuestas al régimen de Nicolás Maduro y que contaría con el apoyo de compañías como Chevron —única estadounidense actualmente operando en Venezuela—, ENI o Repsol, demuestra que varios gobiernos acarician la idea.

El petróleo venezolano

Pero, así como Estados Unidos se encuentra ahora con que China ha comprado mucho petróleo venezolano, algo similar ocurre con otras materias primas. La gran nación asiática se ha ido consolidando como el principal socio comercial de buena parte de los países de América Latina, con particular interés en el control de productos como la soja argentina, los caladeros de pesca en Chile y Perú, el cobre chileno, etc. En cuanto una gran guerra convencional ha vuelto a tener lugar en la escena internacional, el retorno de la Realpolitik parece encontrar a los chinos mejor preparados para afrontar las consecuencias. Esto quizás augure un ciclo prolongado de altos precios de los commodities y una competencia global que pudiera reportar elevados ingresos a nuestra región.

No obstante, cabe preguntarse si estamos preparados para que un ciclo como este nos ayude, esta vez sí, a propulsar el desarrollo. La tentación de aprovechar los altos precios para incrementar el gasto, el consumo y el volumen del Estado ha sido una constante histórica difícil de superar para América Latina. Al final, el costo de incurrir en dicha tentación ha solido ser una súbita merma del poder adquisitivo, así como el repunte de la pobreza y de la protesta social. Así sucedió en la segunda década del siglo XXI tras la bonanza pasajera de la primera. Hoy, además, venimos de la recesión que ocasionó el covid-19 y afrontamos una elevada inflación. El tiempo dirá si nuestra región, que ahora mismo gira hacia gobiernos de izquierda y centroizquierda, manejará adecuadamente esta situación.

Notas relacionadas

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Miguel Ángel Martínez Meucci

Miguel Ángel Martínez Meucci

Profesor de Estudios Políticos. Consultor y analista para diversas organizaciones. Doctor en Conflicto Político y Procesos de Pacificación por la Universidad Complutense de Madrid

Sube la marea: polarización y coaliciones en Colombia

Los cambios en la composición del parlamento muestran un aumento de las opciones más alejadas del centro político. Diálogo Político convocó a expertos para analizar los resultados y las perspectivas para las próximas elecciones presidenciales.

Por: Redacción 16 Mar, 2022
Lectura: 5 min.
Candidatos colombianos
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Colombia tuvo elecciones parlamentarias que determinan la próxima elección presidencial. La principal constatación es la polarización política y el debilitamiento de las propuestas desde el centro político. Para analizar los cambios y las perspectivas, Diálogo Político convocó a expertos a una mesa de análisis electoral el 15 de marzo.

Los invitados fueron Ana María Saavedra, periodista y editora de Colombiacheck, autora de Diálogo Político, y Carlos Augusto Chacón, abogado, director académico del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP) de Colombia. El espacio estuvo moderado por el director de KAS Partidos, Sebastian Grundberger.

Los resultados

Resultados Cámara Diputados Colombia elecciones 2022

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Resultados Senado de Colombia elecciones 2022

¿Qué pasó? ¿Por qué sucedió?

«Esta es la primera instancia de una serie. La gran incógnita es si esto es parte de una vuelta de la izquierda al poder en el continente», comentó Sebastian Grundberger.

Carlos Augusto Chacón destacó que fue una jornada electoral importante. «La democracia es más que las elecciones, pero estas son indispensables», afirmó.

Respecto a las consultas, en el Pacto Histórico el resultado fue el esperado, con un triunfo del candidato Gustavo Petro. La sorpresa fue el segundo lugar para la candidata afro Francia Márquez.

En Centro Esperanza, la sorpresa fue el mal resultado. Se decía que el futuro iba a ser del centro, pero las encuestas demostraron estar infladas. Ganó Sergio Fajardo, pero con menos votos que la segunda candidata del Pacto Histórico. El derrotado fue Alejandro Gaviria, exfuncionario del gobierno de Juan Manuel Santos.

En la consulta de la coalición Equipo por Colombia ganó el exalcalde de Medellín Federico Gutiérrez. La sorpresa fue el amplio margen de su triunfo. Dentro del Partido Conservador contrastan los pocos votos del candidato respecto a los que obtuvo su partido.

¿Qué pasará ahora?

Con estos resultados, el Congreso se ha reconfigurado, aunque no radicalmente. Creció la izquierda de Petro, pero sin obtener una mayoría suficiente para tomar control del Congreso.

Ana María Saavedra destacó que posiblemente Petro vaya a la segunda vuelta. La cuestión es quién lo enfrentará. «En el país conviven variadas narrativas, entre ellas la del fraude está presente. Esto es peligroso para la democracia», acotó.

«También fue sorpresiva la votación del youtuber Jota Pe Hernández, con un fuerte discurso contra la corrupción. Seguramente la polarización va a ocupar lugar importante», agregó Saavedra.

¿Petro se puede moderar? ¿Los candidatos se arrimarán al centro?

Los analistas coincidieron en que el centro político está dividido por las peleas internas. Posiblemente no haya un presidente por voto de opinión. En el país se hace campaña digital, pero a la gente le gusta lo presencial. Las víctimas de la violencia son instrumentadas. Muchos no llegan a votar debido a la mala estructura institucional; otros no lo hacen por la presencia de grupos armados que lo impiden.

Saavedra afirmó que no estaba organizado el andamiaje para la votación, además de las amenazas y de la imposibilidad de ir a los territorios. Un caso de repercusión fue el del hijo de paramilitar que resultó elegido. Esto generó molestia y le puso rostro al problema.

«El de mayor oportunidad de crecimiento parece ser Federico Gutiérrez, con su discurso esperanzador y que se apoya en el tema regional. Su consigna es la paz, mirar hacia adelante y no hacer trizas los Acuerdos de Paz. Por otro lado, Petro maneja un discurso anti-Uribe y cuestionador de las instituciones. Es más difícil que atraiga a gente del centro», opinó Chacón. «Quienes no gustan de los extremos, es más probable que se acerquen a Federico», concluyó.

En pocas palabras

  • Rusia. «Existen transferencias desde Rusia, pero ni Rusia ni la guerra son tema relevante en Colombia. Nadie vota contra Petro por Rusia», concluyó.
  • El Partido Liberal. Chacón opinó que está sobrevalorada la imagen de Gaviria. «Aunque todos los liberales se fueran con Petro, no alcanzarían la mayoría», afirmó.
  • Rol de las encuestas. Saavedra afirmó que existen encuestas manipuladas, sin aval. «No hay que olvidar que son fotos, muestran tendencias y pueden cambiar».
  • Baja participación. Ambos disertantes coincidieron en que la participación fue baja, pero posiblemente suba en las presidenciales del 29 de mayo.
  • Influencia del narcotráfico. Saavedra afirmó que hubo matanzas, pero aun así las narrativas son demasiado fuertes.
  • Corrupción y grupos criminales. Chacón afirmó que el ELN y la disidencia de las FARC aún operan en Colombia. «Prima la desinformación. Si bien hay corrupción, existen dineros ilícitos y los grupos criminales quieren controlar el territorio, esto no es determinante».

El video completo de la mesa de análisis de las parlamentarias Colombia 2022 puede verse a continuación:

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Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

El abrazo de Boric

En Chile el nuevo gobierno representa un cambio generacional y cultural. El presidente se muestra gentil y despierta altas expectativas. Los resultados mostrarán si se produce al ansiado acuerdo que ponga fin a la crisis del estallido social.

Por: Jaime Abedrapo 15 Mar, 2022
Lectura: 5 min.
Presidente de Chile Gabriel Boric | @fotografoencampana (Fernando Ramírez)
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El 11 de marzo asumió el presidente Gabriel Boric. Afronta los mayores retos de Chile desde el fin de la dictadura en 1990. En efecto, este es el gobierno que tiene la misión de alcanzar un amplio acuerdo acerca del cambio en la morfología del poder en el país, crisis que quedó de manifiesto en 2019, en el denominado estallido social.

La discusión político institucional se lleva a cabo en la Convención Constituyente. Esta debe entregar la propuesta el próximo 4 de julio, para posteriormente ser sometida a una consulta ciudadana para su aprobación o rechazo. En esta perspectiva, el gobierno, que ha definido su estrategia de apoyo al apruebo, deberá lidiar con un trabajo que cada vez exhibe un mayor rechazo a través de distintos sondeos de opinión pública, mostrado en la última encuesta estar a seis puntos del apruebo, mientras que aún más de 20 % no manifiesta una opción.

Correlación de fuerzas

Desde otra perspectiva, la actual correlación de fuerzas en el sistema político revela que el presidente Boric y su alianza de gobierno Apruebo Dignidad (Partido Comunista más partidos del Frente Amplio) tienen minoría en las Cámaras de Diputados y de Senadores. A pesar de haber incorporado al bloque Convergencia Social al gabinete (Partido Socialista, Partido Radical y Partido por la Democracia), no consiguen las mayorías que se requieren para impulsar las reformas anunciadas por el Gobierno, como por ejemplo la reforma tributaria.

En los hechos, la Cámara de Diputados está altamente fragmentada. Si bien la oposición no consigue articularse, al gobierno le resultará extremadamente complejo alinear a las fuerzas políticas detrás de sus compromisos presidenciales por medio de acuerdos de ley. Ello, en especial, vale para la Democracia Cristiana, que quedó fuera de la alianza de gobierno pero cuyos actuales cinco senadores resultan necesarios para cualquier propuesta en el Congreso Nacional.

Boric y Piñera se saludan_compressed
Saludo de Gabriel Boric y Sebastián Piñera, presidentes entrante y saliente de Chile

En definitiva, la radiografía actual nos muestra a un gobierno entrante que asumió con una alta votación en las urnas y una inquietante percepción de ser capaz de realizar los cambios comprometidos. Es decir, se observa una alta expectativa ciudadana, que el propio presidente se esforzó —sin éxito— por disminuir en su discurso de asunción, debido a algunas características propias y de su equipo más cercano, que han sido muy eficientes en la empatía y en mostrar una cercana y horizontal relación con la ciudadanía.

Altas expectativas

En efecto, el cariño y la representación de las demandas de diversos colectivos ambientalistas, animalistas, feministas, indigenistas, entre otros, está evidenciando una desmedida esperanza de transformación política, social y cultural. Ello se percibe en un contexto en el que Chile exhibe una larga lista de problemas, cuyo denominador común es la violencia derivada del narcotráfico, crimen ordinario, conflicto en la Macrozona Sur y un flujo migratorio desregulado en expansión, además de una inflación no vista desde hace décadas, entre muchos otros asuntos que demandan la atención del gobierno.

Los escenarios para el presidente Boric son poco halagüeños, porque los desafíos son múltiples y de difícil conducción en un período de crisis política y económica. Además, el presidente Boric y su equipo, cada vez más conteste de los enormes desafíos que tiene que enfrentar, piden apoyo de mediano y largo plazo para avanzar en los compromisos de gobierno, aunque muy posiblemente la ciudadanía los exigirá aquí y ahora. En este escenario, el Ejecutivo no tendrá más opciones que apoyar incondicionalmente el apruebo a la nueva Constitución y ofrecer que tras ello se podrán implementar los compromisos del programa presidencial, en especial, los relativos a las reivindicaciones de los pueblos originarios y derechos sociales.

Nueva forma de hacer política

En consecuencia, la nueva elite que llega al poder en Chile no solo representa un cambio generacional y una manifestación de los cambios culturales que se observan en distintos movimientos sociales. Marca, además, una diferencia en la administración del poder, más horizontal y fundamentado en la demostración de afecto a los otros (ciudadanos).

Tal vez ello sea lo realmente novedoso de la forma de hacer política que presenta Boric, quien por sobre cualquier otra consideración se ha mostrado cariñoso y gentil con la ciudadanía, que estaba muy necesitada de afecto. Tal vez allí esté la respuesta al origen de las altas expectativas que la ciudadanía mantiene frente al nuevo gobierno, corriendo el riesgo de la decepción cuando del abrazo pasemos a cotejar los resultados.

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Chile hacia la segunda vuelta de Jaime Abedrapo publicada el 30.11.2021

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Jaime Abedrapo

Jaime Abedrapo

Director del Centro de Derecho Público y Sociedad (PUBLICUSS) de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad San Sebastián, Chile. Doctor en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (Instituto Universitario Ortega y Gasset, España). Cientista político. Periodista

Costa Rica: candidato sorpresa a la cabeza

En el país centroamericano se observa gran molestia con el orden político y social. Las encuestas muestran rechazo por ambos candidatos en la segunda vuelta. Rodrigo Chaves podría sacar ventaja de este contexto.

Por: Enrique Gomáriz Moraga 14 Mar, 2022
Lectura: 5 min.
Candidato presidencial Rodrigo Chaves
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Se evaporaron las dudas. Rodrigo Chaves podría convertirse en el próximo presidente, según todos los sondeos. Una vez publicados los resultados de las encuestas de intención de voto que en febrero hicieron la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad de Costa Rica (UCR), parecen despejarse las dudas sobre la marcha de las preferencias políticas con respecto a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo 3 de abril. Ambas muestran una cómoda ventaja de más de 10 puntos a favor de Rodrigo Chaves, del partido Progreso Social Democrático, con relación a José María Figueres, del partido Liberación Nacional.

Estos resultados, que señalan una notable disminución de los indecisos que ahora son del 15 %, confirman los de la primera encuesta que fue realizada por OPol para el diario La República y que otorgaba el 49 % de la intención de voto a Chaves frente al 33 % de Figueres, y que muy pocos analistas tomaron en serio. Ahora, esas cifras son de 43 % y 30 %, según la UNA, y de 46,5 % y 36 %, según la UCR. Ello ha creado sorpresa y alarma en muchos observadores que se preguntan por las causas de esta fuerte preferencia a favor de Chaves.

Ambos candidatos generan fuerte rechazo

Un dato importante es que la competencia se produce en un contexto en el que la opinión de los votantes indica altos índices de rechazo hacia los candidatos. De acuerdo con el sondeo de la UNA, a prácticamente la mitad de los consultados no les gusta ninguno de los dos candidatos pero, aun así, la mayoría afirma que acudirá a emitir el voto.

Las causas del rechazo difieren según los candidatos. Partiendo del sondeo de la UCR, a Figueres le reprochan la supuesta corrupción por el caso ICE-Alcatel durante su presidencia y su ausencia del país para eludir el cargo. Un 47 % de los encuestados afirma que ese antecedente influye mucho en su orientación del voto. Por su parte, Chaves es cuestionado por una denuncia de acoso sexual que enfrentó cuando trabajaba en el Banco Mundial. Ese asunto, sin embargo, influye mucho en un 38 % de los encuestados y no influye en absoluto en un 40 %.

Es decir, pesa apreciablemente más el cuestionamiento por corrupción de Figueres que la acusación de acoso sexual sobre Chaves. Ello guarda relación con la imagen negativa de Figueres que ronda el 49 % en comparación con una imagen negativa del 27 % para Chaves.

Molestia con el orden social y político

Por otro lado, los observadores coinciden acerca de que la inclinación favorable hacia Chaves guarda relación con la acentuada molestia de la gente de a pie contra el orden social y político del país. Incluso, hay quienes retratan al candidato como un mesías salvador al estilo de Donald Trump. Una deducción apresurada que merece contrastarse.

Es cierto que en Estados Unidos también se produjo una rebelión de la gente común frente a las élites, algo que puede apreciarse en la Costa Rica de hoy. Sin embargo, Rodrigo Chaves presenta un programa y una ideología política muy diferente, planteada formalmente desde la «socialdemocracia moderna», según se recoge en su plataforma.

¿Bajo respaldo parlamentario?

Por otra parte, se cuestiona la forma asertiva del candidato y su planteamiento de saltarse las trabas institucionales para acometer las medidas necesarias, pero eso es precisamente lo que le solicitan sus votantes: alguien que sea capaz de superar la trabazón institucional en que se apoya el denostado statu quo. En este cuadro cobra relevancia el hecho de que el partido de Chaves cuenta con solo 9 diputados de un total de 47, algo que deja entrever una virtual contradicción entre su fuerte iniciativa presidencial y la necesidad que tendrá de negociar en el futuro en caso de ganar.

El temor en círculos políticos y culturales al respecto podría minimizarse si se superara el otro factor que favorece al candidato Chaves que es la aguda división de las fuerzas políticas más relevantes. Puede ser que parte de la sociedad se decida a escogerlo por su rechazo a las élites, pero la alta intención del voto a su favor también procede del deslizamiento hacia su cauce electoral del voto que tuvieron los otros partidos en la primera vuelta. Hay una alta proporción de votantes socialcristianos y del oficialista Partido Acción Ciudadana que declaran que votarán por Chaves, además de votantes procedentes de varias fuerzas del centro emergentes como el Partido Liberal Progresista que consiguió 6 diputados en la pasada elección.

Todo indica que de momento puede más el rechazo al expresidente Figueres que el temor del presumible comportamiento hiperpresidencial de Rodrigo Chaves, a pesar de que buena parte de las élites culturales y políticas, de forma un tanto paradójica, tienden a caricaturizarlo. Habrá que ver si la rebelión contra las élites y la división política basada en viejos rencores se mantienen hasta el final de esta peculiar campaña electoral.

Publicación original en el portal Latinoamérica 21, 9 de marzo de 2022.

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Enrique Gomáriz Moraga

Enrique Gomáriz Moraga

Preparó su doctorado en sociología política con Ralph Miliband. Participó en «Zona Abierta» y la refundación de «Leviatán». Fue el primer director de «Tiempo de Paz». Trabajó en FLACSO Chile y ha sido consultor internacional de agencias como PNUD, FNUAP, GIZ, IDRC, BID.

¿La política contra la pared?

¿Quiénes tienen que cambiar más? ¿Los partidos o la sociedad? ¿O ambos? ¿Qué deben mejorar las campañas políticas? Diálogo Político aterrizó en Bogotá para discutir sobre partidos y campañas electorales en un encuentro interactivo.

Por: Redacción 11 Mar, 2022
Lectura: 2 min.
Partidos-contra-la-pared.-Presentacion-Dialogo-Politico-en-Bogota
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El desprestigio de los partidos políticos debilita a la democracia y facilita el camino al populismo. Este fue el punto de partida de la presentación, en el marco del encuentro del Consejo Editor de la plataforma Diálogo Político y de los community managers de KAS Latinoamérica. Allí se presentaron las últimas ediciones de Diálogo Político dedicadas a «El futuro de los partidos políticos» y «Campañas electorales».

Participaron en calidad de ponentes Adriana Amado, periodista argentina; Ruth Hidalgo, directora de la ONG Participación Ciudadana; Ángel Arellano, coordinador de proyectos de KAS Montevideo; y Sebastian Grundberger, representante de la KAS en Montevideo.

«Los partidos políticos deben recuperar su credibilidad. El no cumplimiento de sus compromisos de campaña electoral descalifica a los candidatos y alimenta el desencanto de los ciudadanos», afirmó Ruth Hidalgo en su contribución. Candidatos que se presentan «desde fuera de la política» fomentan la antipolítica y finalmente debilitan la democracia. «Necesitamos partidos profesionales y políticos capacitados. Es necesario trabajar en un nuevo sistema de partidos con reglas claras y transparentes. La política debe ser más rigurosa», concluyó Hidalgo.

En el evento se discutió si hay alguna esperanza para los partidos políticos, dada la realidad que presentan en América Latina, o si es necesario un nuevo enfoque de la representación. Sebastian Grundberger expresó que, «a pesar de todas las dificultades a las que se han enfrentado los partidos políticos en los últimos años, no existe una alternativa legítima a ellos». Y consideró que «Hay que volver a concientizar a los ciudadanos de que ellos son ineludibles para las decisiones legítimas y democráticas».

«Las redes no solo promueven mensajes negativos. Debemos salir de la toxicidad de las comunicaciones. Pero no solo las redes son las culpables de esto, sino también parte de lo que sucede en la sociedad», sostuvo la periodista argentina Adriana Amado. «Los automóviles existen hace cien años en mi país y existen reglas básicas; sin embargo, son la segunda causa de muerte en Argentina», añadió. «Los haters son un grupo intenso pero no mayoritario», concluyó.

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Redacción

Redacción

Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.

Otro reto a los partidos políticos

El colectivismo de clase está en crisis y afecta a los partidos políticos. Son necesarias nuevas formas de representación.

Por: Laura Toro Arenas 10 Mar, 2022
Lectura: 9 min.
Otro reto a los partidos políticos. Laura Toro
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

La crisis de los partidos políticos es una consecuencia directa del declive del colectivismo de clase en las sociedades contemporáneas. Ante este fenómeno, estas organizaciones de corte político deben reestructurar su narrativa fundacional y dirigirla hacia nuevas formas de proselitismo.

Es un lugar común hablar de una crisis generalizada de los partidos políticos en los esquemas democráticos. También ha sido una respuesta frecuente indicar que dicha crisis no es real. Por lo contrario, es una prueba del éxito que han tenido gestionando las diferentes demandas sociales que inicialmente les dieron la fuerza necesaria para posicionarse.

Ambas posturas subestiman la importancia de la relación de carácter simbólico y funcional que deben tener los partidos políticos con la sociedad para cumplir cabalmente su rol en las democracias.

Posiciones encontradas

Por un lado, quienes advierten de la existencia de una crisis afirman que, claramente, las tasas de adherencia a los partidos políticos han bajado, que los esquemas ideológicos se han debilitado y que estas organizaciones cada vez son menos capaces de leer las necesidades de aquellos a los que representan.

Por otro lado, quienes afirman que la teoría de la crisis de los partidos políticos es un espejismo señalan que estos argumentos solo tienen sentido si se evalúa a los partidos políticos bajo el esquema de los partidos de masas. Y que este es anacrónico, puesto que contemporáneamente las divisiones entre clases sociales se hacen borrosas. Los sujetos prefieren identificarse públicamente a partir de características individuales, y no de su pertenencia circunstancial a un sector social económicamente demarcado. En consecuencia, los individuos actuales no ven en las masas que se identifican con clases un referente identitario llamativo para sí mismos.

Adicionalmente, estos autores dicen que los partidos políticos contemporáneos sí son ahora muy exitosos en ámbitos donde antes no lo eran. Por ejemplo, ellos nunca habían logrado tener tanta injerencia sobre el Estado. De hecho, ahora más que nunca logran tramitar con efectividad las demandas de sus bases hacia el Estado. También señalan que la falta de diferenciadores ideológicos profundos entre los partidos muestra que las demandas más significativas se lograron tramitar.

En este artículo sostengo que, si bien los partidos políticos han mejorado de forma exponencial su capacidad para interactuar con el Estado y gestionar demandas específicas de la sociedad civil, el componente de representatividad e identidad de cierto tipo de población con ellos es fundamental para que puedan mejorar sustancialmente su sostenibilidad y su capacidad de movilización en el largo plazo. Es más, si los partidos políticos no encuentran una forma de mejorar su narrativa de representación de sectores de la sociedad, sí se enfrentarán claramente con una crisis de sostenibilidad. Esto se soporta ampliamente en informes como el de Schiumerini y Lupu (2022), publicado en la serie DP Enfoque n.º 8 (coedición LAPOP-Diálogo Político/KAS), donde se muestra que el apoyo a la democracia en América Latina a lo largo del tiempo ha bajado drásticamente y el porcentaje de ciudadanos que creen que la democracia es la mejor forma de gobierno se redujo en 18 de 20 países.

¿Qué debe hacer y qué están haciendo los partidos políticos?

Esto se justifica en que los partidos políticos son organizaciones con aspiraciones de corte electoral que tienen por lo menos dos funciones básicas: una de representatividad a nivel simbólico y una de representatividad en términos transaccionales. La conjunción de estos dos elementos es aquello que parece hacerlos distintos a otro tipo de fenómenos como organizaciones sociales, movimientos ciudadanos o redes clientelares.

La primera de estas funciones tiene que ver entonces con que los partidos efectivamente sean percibidos por sus bases como agentes colectivos de representación propia frente al Estado y a otros sectores sociales. En este caso, los partidos políticos enfrentan un problema importante y es que su narrativa suele girar en torno a la representación de la sociedad civil en términos de clases o sectores sociales con claras demandas ante el Estado. De alguna manera, la lógica de los partidos en este tema es similar a la icónicamente expresada por Lenin: «Un partido es la vanguardia de una clase, y su deber es liderar a sus masas y no meramente reflejar el nivel político promedio de todas las masas» (Lenin, 1917).

Esta imagen supone la narrativa según la cual hay un sector social o clase con demandas claramente definidas, que se oponen con fuerza a otro sector social o clase y las demandas que ellos tienen. En ese sentido, el partido trabaja por lograr que el Estado tramite efectivamente las demandas de su grupo por encima de otras que se oponen, si no radicalmente, por lo menos de una forma significativa.

El problema con esta narrativa es que, en el contexto de los partidos políticos contemporáneos, es difícilmente atractiva para la ciudadanía en general, que no suele ya definirse en términos de clase, sino de individuos, que además parecen tener pocas tendencias claras y agregables en términos de un grupo de demandas concretas y significativas a nivel de impacto político. Es decir, la filiación por simpatía hacia demandas concretas se ve seriamente limitada por las dificultades para agrupar sectores que las compartan con la fuerza que ello requiere en el contexto de las democracias actuales, donde estas demandas sean claramente antagónicas a las de otro sector significativo de la sociedad.

La segunda de estas funciones es la representatividad en términos transaccionales, la cual se refiere a la capacidad de los partidos políticos para gestionar eficientemente frente al Estado las demandas que les llegan. En este sentido, es claro que los partidos políticos contemporáneos han sido ampliamente exitosos. Ellos se han convertido en el mecanismo por excelencia para tramitar demandas concretas frente al Estado. De hecho, en muchos países gozan de financiación pública para su sostenimiento.

¿Un partido político eficiente es un partido político exitoso?

Ante este panorama, la pregunta radica en si el hecho de que los partidos políticos contemporáneos hayan triunfado en términos de representatividad transaccional hace menos preocupante su claro problema para alcanzar la representatividad simbólica actualmente. Yo sostengo que sí es profundamente preocupante. Puesto que la representatividad simbólica, más que la representatividad transaccional, es lo que diferencia a los partidos políticos de las meras redes clientelares.

En consecuencia, conseguir este tipo de representatividad implica también darles un tono más participativo y menos clientelar a las relaciones de la ciudadanía con el Estado. La ausencia de formas de representatividad simbólica significativas en los partidos políticos de América Latina puede probarse con el informe citado de Schiumerini y Lupu (2022), donde se señala la curiosa fuerte emergencia de apoyo ciudadano a figuras ejecutivas que golpean los estándares de corte democrático y, presumiblemente, no pasan por esquemas partidarios unificados y muy fuertes, sino que logran aprovecharse de la representatividad de corte simbólico que como individuos tienen.

Otro reto a los partidos políticos. Laura Toro

¿Cómo mejorar la representatividad simbólica de los partidos políticos?

Una posible solución para que los partidos políticos superen dicha narrativa anacrónica y adquieran formas de representatividad simbólica más exitosas puede venir desde el trabajo de George Lakoff (2010; 2017) sobre las filiaciones partidistas en Estados Unidos, y por qué las personas deciden ser liberales o conservadoras. Este autor explica que, más allá de elementos específicos o de posiciones concretas sobre la política o la economía, los sujetos contemporáneos se sienten atraídos hacia lógicas y narrativas de los fenómenos sociales que les ayudan a definirse, no en términos de contenidos o posiciones concretas, sino de lógicas.

En este sentido, por ejemplo, los demócratas tienen más simpatía hacia la idea de un padre protector, mientras los republicados hacia la figura de un padre estricto, y ven al Estado como una metáfora del padre de una familia. En consecuencia, su filiación partidaria se ve soportada en un tema de corte personal e identitario que va más allá de la esfera meramente política, y permite expandir la red de adeptos con criterios más amplios que generan una identidad partidaria más fuerte.

No obstante, los partidos políticos contemporáneos están lejos de incorporar esta lógica. Ellos hacen girar su aparato mediático y proselitista alrededor de la idea de que efectivamente representan las demandas de un sector específico de la sociedad. Esto trae dos consecuencias fundamentales: por un lado, reduce la resonancia que la imagen del partido político pueda tener sobre potenciales nuevos adeptos; y, por otro lado, consigue que el componente de transacción entre intereses de la población y el Estado sea el fundamental. La consecuencia más significativa de este fenómeno es que un partido que se focaliza en la mera capacidad de interactuar con el Estado, limita seriamente sus posibilidades de adquirir más injerencia simbólica real en el largo plazo.

A modo de conclusión, debe notarse que los partidos políticos deben incorporar nuevas formas de representación que exceden la categorización de las personas en términos de clase. Para esto pueden acceder a relatos más generales sobre cómo interactúan con el Estado y la sociedad en términos simbólicos, en oposición a otros partidos políticos.  Si los partidos políticos se focalizan ser representativos simbólicamente de ciertos sectores sociales están, a su vez, previniendo problemas de sostenibilidad serios que tiene la democracia en la región como los mencionados en el informe publicado por LAPOP y Diálogo Político (Schiumerini y Lupu, 2022), frente a la pérdida de confianza en la democracia y el apoyo a figuras autoritarias.

Bibliografía

Lakoff, G. (2010). Moral politics: How liberals and conservatives think. Chicago: University of Chicago Press.

Lakoff, G. (2017). Moral politics: What conservatives know that liberals don’t. Chicago: Chicago University Press.

Lenin, V. (1917). Lenin on the agrarian question. Nueva York: International Publishers.

Schiumerini, L., y Lupu, N. (2022). El apoyo ciudadano a la democracia en América Latina. Serie DP Enfoque, n.º 8, Diálogo Político. Montevideo: LAPOP – KAS.

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Laura Toro Arenas

Laura Toro Arenas

Magister en filosofía y políticas públicas (London School of Economics and Political Science). Politóloga (Universidad EAFIT, Colombia).

Para tiempos locos, partidos locos

Transitamos tiempos de cambios permanentes. Algunos sacuden los cimientos de una institucionalidad pensada para contextos más estables. Los partidos políticos tendrán que adaptarse y adoptar estructuras flexibles.

Por: Carlos Fara 9 Mar, 2022
Lectura: 5 min.
Para tiempos locos, partidos locos. Carlos Fara
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

Acceso a la versión en portugués

Cuando se analizan los partidos políticos en América Latina, se puede concluir que muchos de ellos son automóviles del siglo XIX para transitar en carreteras del siglo XX y ser manejados por conductores del siglo XXI. Está claro que algo se ha desajustado y va a haber problemas.

El terreno sobre el que están basados los partidos viene sufriendo resquebrajamientos, movimientos en las capas tectónicas que generan sismos cada vez más frecuentes. La gran mayoría de estas organizaciones no poseen estructuras antisísmicas, de modo que un terremoto y sus réplicas terminan por derrumbar edificios históricos. La consecuencia más evidente es que los habitantes huyen despavoridos hacia diversas latitudes. Unos se refugian en edificios ajenos que creen más sólidos, muchos intentan construir una vivienda precaria, pero pocos se dedican a reflexionar sobre cómo deberían ser los nuevos cimientos de una nueva morada de largo plazo

Nuevas estructuras para nuevos desafíos

Dado que esta fase histórica implica sismos permanentes, quienes aspiren a algo duradero deben pensar bien en el tipo de cimientos necesarios, pero también de qué material debe estar hecho el nuevo edificio para soportar lo mejor posible los cimbronazos, y qué comodidades internas debe tener la nueva vivienda. Cuánta más actividad sísmica se prevea, más flexible deberán ser la estructura.

Los antiguos partidos estaban pensados como si fueran edificios que debían durar una eternidad, ser inflexibles, grandes, sólidos, como si el mundo nunca fuera a cambiar. Como las grandes empresas, los ministerios de los gobiernos, las unidades militares o las viviendas que albergaban a varias generaciones de una familia. Pero hoy ese contexto dejó de existir. Por lo tanto, se necesitan armar los partidos de otra forma.

Siguiendo al gurú del management empresarial Tom Peters, «los tiempos de locura requieren de empresas locas». Pues, podríamos parafrasearlo jocosamente, diciendo que necesitamos partidos locos. Debemos incorporar a la política otros paradigmas organizacionales, que resultan de observar cómo se están transformando otros ámbitos. Si ya no se piensa en empresas rígidas, verticales y burocráticas, sino en una suma de unidades de negocios flexibles, ad hoc, organizadas por proyectos, ágiles, con rápida adaptación a los cambios en el ambiente, de bajo costo, que incorporen periódicamente los talentos necesarios para cada etapa, los partidos deberían reinventarse de forma permanente.

Rapidez y flexibilidad

Si ya no se requieren grandes ejércitos masivos, pesados para movilizar, sino fuerzas conformadas por unidades de desplazamiento rápido y con alta tecnología, algo de esto debe ser incorporado conceptualmente por nuestros partidos políticos.

En un sistema político, para cada función se necesita una organización diferente. Por eso los partidos son distintos a los sindicatos, las cámaras empresariales o los grupos de presión. Los partidos articulan intereses diversos de la sociedad, al mismo tiempo que intentan representarlos en los canales adecuados del sistema democrático. Sin embargo, la función de representación tanto concreta como simbólica se viene sintiendo amenazada por algunas de las estructuras mencionadas, sobre todo por las más activas contemporáneas como las ONG y los movimientos sociales.

Si muchos objetos de uso cotidiano ya no son lo que eran —paradigmáticamente, los teléfonos celulares que hoy reúnen decenas de funciones que antes cumplían otros aparatos—, y se han convertido en grandes híbridos —desde el microondas hasta el automóvil son todos computadoras—, es útil pensar que los partidos políticos no deberían ser solo partidos.

Para tiempos locos, partidos locos. Carlos Fara

Cercanía con el ciudadano

¿Por qué no imaginar un partido con diversos brazos o ventanas por las cuales los ciudadanos puedan asomarse o sentirse partícipes, sin que debamos pensar exclusivamente en la figura del militante clásico? ¿Por qué solo debe haber afiliados formales y no ciudadanos movilizados por issues puntuales, que quizá nunca deseen ser militantes ni dirigentes? Hoy, hasta el último adherente puede hacer una gran contribución produciendo y viralizando contenidos.

Asimismo, si el mundo se está convirtiendo en una gran red, deberíamos pensar también en los partidos-red, que no necesariamente son rígidas estructuras verticales, al menos en el plano del funcionamiento real, más allá de la necesidad de que existan estructuras formales que contengan una suma de células coordinadas por un nodo.

Por último, demás está decir que la comunicación política hoy es una función estratégica que deben asumir todos los integrantes de un partido, y no solo algunos grandes dirigentes, además del departamento específico. Pues la capacitación permanente en las nuevas herramientas debería ser una actividad constante, quizá un entrenamiento anual o semestral para adaptarse a la metamorfosis del universo comunicacional.

Estos no son más que algunos apuntes para provocar una reflexión sobre la necesidad de un nuevo paradigma de partidos políticos. Así como existen varios autores que hablan del transhumanismo —más allá de las implicancias filosóficas y éticas—, se podría imaginar un transpartidismo. Su objetivo final sea transformar a estas instituciones de la democracia mediante la incorporación de tecnologías y modelos organizacionales disponibles que mejoren sus capacidades clásicas.

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Carlos Fara

Carlos Fara

Consultor político especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación. Ha participado en campañas electorales en Argentina y Latinoamérica. Premio Aristóteles a la Excelencia 2010.

#8M Mujeres: ¿protagonistas invisibles?

El Día de la Mujer es una oportunidad para volver a reflexionar sobre la igualdad, la sociedad yla política. Presentamos el libro "Protagonistas" con testimonios de mujeres líderes en Latinoamérica

Por: Redacción 8 Mar, 2022
Lectura: 1 min.
#8M Mujeres: ¿protagonistas invisibles?
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Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.

El Día de la Mujer es una oportunidad para volver a reflexionar sobre el rol de la mujer en la sociedad y, por supuesto, en la política.

Nuestro continente americano enfrenta desafíos inéditos que exigirán creatividad y flexibilidad. Las instituciones del Estado de derecho —y en particular los partidos políticos— parecen demasiado rígidas y lentas.

Diálogo Político presenta el libro Protagonistas. La política latinoamericana tiene rostro de mujer, una serie de testimonios de mujeres que se dedican a la política. Desde sus experiencias personales queremos visibilizar sus aportes y logros, pero también las frustraciones que tuvieron que superar y los sueños aún no cumplidos.

#8M Mujeres: ¿protagonistas invisibles?
Descarga gratis el libro aquí

8M: TwitterSpace sobre Protagonistas

Para ingresar al encuentro vía Twitter que tendremos con parte de las entrevistadas del libro este 8 de marzo a las 16:00 hs Colombia y 18:00 hs Argentina, te invitamos a darle click aquí.

La política latinoamericana tiene rostro de mujer

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Redacción

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