Hablemos de campañas electorales. ¿Cómo ascendieron a la primera magistratura personas que hace un par de años siquiera eran considerados como posibles candidatos? ¿Qué técnicas utilizaron para ganar la confianza de los electores? Libro editado por el Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina de la KAS
Hoy más que nunca se habla de política en todas partes. En casa, en el transporte público, en las canchas de fútbol, en los certámenes de belleza y en cuanto evento o actividad relevante sucede en el mundo. Pero con tanto ruido y tanta información quizá se nos está pasando por alto analizar por qué y cómo llegaron al poder los políticos que alimentan ese ecosistema informativo a través de sus declaraciones, comentarios en redes sociales, decretos y actividad diaria.
En el Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer hemos querido hacer un alto y mirar con detenimiento qué ha sucedido en las últimas campañas electorales de la región. ¿Cómo ascendieron a la primera magistratura personas que hace un par de años siquiera eran considerados como posibles candidatos? ¿Qué técnicas utilizaron para ganar la confianza de los electores? ¿Cuáles son los aspectos relevantes de la comunicación, el marketing político, la movilización y las alianzas? ¿Qué de nuevo trajeron los llamados outsiders?
Esto nos llama la atención y por eso decidimos hacer el libro que ahora tiene entre sus manos. Reunimos a quince conocedores de campañas electorales que trabajan e investigan constantemente sobre estos temas en toda Latinoamérica. Queremos comprender qué sucede en el universo de las campañas y para eso aportamos esta obra que nos ayuda a mirar la vibrante actualidad política.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
La política está en todas partes, solo tienes que saber dónde mirar para identificarla. Y, si pones atención, tal vez no te tome mucho tiempo encontrar el espejo en el cual se refleja la política.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
La mayoría de las personas nos vemos en el espejo mínimo una vez al día. En este ritual casi siempre matutino, nos damos cuenta de si hemos cambiado con respecto a la imagen que teníamos el día anterior y nos hacemos una idea de cómo nos sentimos.
El espejo es un reflejo y frente a este elemento tan cotidiano me he propuesto poner a la política: gran amiga de muchos, personaje extraño para otros. ¿Cómo se mira la política en el espejo? ¿En qué espejo se podría mirar para saber cómo está? Lo cierto es que el espejo de la política es la sociedad y la relación que cada persona tiene con los demás.
No es solo la foto
Al salir de tu casa puedes empezar a ver el reflejo de la política en tu barrio: ¿Cómo son las calles? ¿Están limpias? ¿Puedes caminar libremente? ¿Respiras aire puro? ¿Tu ciudad es amable con las personas de movilidad reducida? Estas y muchas otras acciones se convierten en el reflejo de aquello que normalmente imaginamos lejano. La política no es solo la foto de un presidente o la reunión en un Parlamento, ni las noticias, ni las estadísticas. La política es el impacto que tienen en la vida diaria de las personas las decisiones que tomamos y los acuerdos —tácitos o implícitos— que hacemos.
Pero, además de las relaciones humanas, también hay otros espacios en donde la política se refleja sin ser consciente de que se mira al espejo. La razón por la que decides ver la nueva película de superhéroes y no la de animación; el día que empiezas a ver en la calle camisetas de un estampado en especial o cuando descubriste que después de la pandemia muchos más empezaron a ir en tenis al trabajo; ese antojo de sushi o de comida peruana que sientes los domingos en la tarde; cuando empiezas a ver que tu círculo de amigos es cada vez más reducido pero comparten muchas ideas en común. La política está en todo eso y mucho más. Y entre más rápido te des cuenta, más fácil será para ti comprenderlo.
Política y deporte
¿Has visto fútbol en los últimos meses? ¿Has notado que en las transmisiones de la Liga Española todos los marcadores van acompañados de un hashtag que dice «NO A LA INVASIÓN»? Muchas veces el deporte es más que el juego que se desarrolla en el estadio y es allí donde la política también entra a marcar. Desde que comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania, las transmisiones de la Liga Española han estado acompañadas de mensajes de solidaridad con Ucrania y rechazo a la intervención rusa. Primero el mensaje era en contra de la guerra, con un «NO A LA GUERRA». Luego de meses de guerra y de un gran número de muertos, el mensaje pasó a ser «NO A LA INVASIÓN». La mezcla entre deporte y política ha estado siempre presente, porque el deporte es también un reflejo del hombre, que es en esencia un ser político.
Política y moda
¿Qué te parece si hablamos de ropa? ¿Recuerdas las fotos de Kamala Harris cuando era candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos? ¿Qué parte de su vestuario te llamaba más la atención? Harris, en medio de la campaña política, decidió tener un look más fresco y con el que las personas que normalmente se encontraba en la calle se pudieran identificar. Su apuesta para sentirse más cómoda y cercana fue cambiar los tacones por unos zapatos deportivos Converse, que rápidamente se convirtieron en una prenda infaltable en sus atuendos diarios. ¿Empiezas a notar algo familiar? La política también está en la moda y en la forma de vestir, no es solo discursos y acciones lejanas.
Política y familia
Ahora hablemos de la familia y la amistad. Cuidar a otros y relacionarse con los demás es una de las acciones cotidianas que realizamos. Tomar decisiones pensando en ellos y en su bienestar es la base de la política y la vida en sociedad. Por eso, nuestras primeras lecciones de política las recibimos en casa o en nuestro barrio. Allí aprendemos nociones de lo justo o lo injusto, de los derechos y deberes, el trabajo en equipo y la búsqueda de un objetivo común. ¿Sigues pensando que la política es solo algo que hacen otras personas?
La política en todas partes
Ya que te has dado cuenta de que la política está en todas partes y que cada canción que escuchas, la ropa que te pones, los libros que lees, las películas que más te gustan, los sitios que más visitas, las calles que recorres y muchas otras cosas más tienen algo que ver con la política, puedes comprender un poco más de todo esto a través de dos herramientas muy útiles: El libro La política en el espejo, en el que, por medio de fábulas, se presenta la relación que existe entre la política y cosas de nuestra vida común, como la literatura, la ciudad, el cómic, el amor y muchas más cosas que son parte de nuestra cotidianeidad.
También, puedes escuchar La política en el espejo, en el que descubrirás que la política está en todas partes. En este podcast descubrirás temas como: la política y la fiesta, la política y los superhéroes, la política y las emociones y muchas otras relaciones que te demostrarán que todo lo que haces o conoces puede ser un reflejo de esa política que piensas tan lejana y ajena a ti. La política está en todas partes, solo tienes que saber dónde mirar para identificarla. Y, si pones atención, tal vez no te tome mucho tiempo encontrar el espejo en el cual se refleja la política.
Consultora en comunicación política. Politóloga por la Universidad Eafit de Colombia. Magíster por la Universidad Complutense de Madrid. Podcaster y escritora.
Con la muerte de Mijaíl Gorbachov, cierra el capítulo de los estadistas de fin de siglo XX, en el cual desplegó su improbable trayectoria. Hoy, que el orden mundial postsoviético está sacudido por grandes agitaciones, debemos reflexionar sobre la audacia y carencias de su legado.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En la memoria colectiva, ya difusa por la distancia, Gorbachov fue el último premier del otrora formidable sistema soviético. Desde esa posición, su política de atrevido reformismo chocó con las posibilidades del Estado que tuvo bajo su responsabilidad, viéndose constreñida por un limitado capital político ante la puja de los sectores más reaccionarios. Sin embargo, su voluntad promovió una conclusión pacífica de la Guerra Fría, potenciando una relación constructiva entre Oeste y Este, decidiendo no intervenir militarmente ante el Otoño de las Naciones de 1989.
Una larga trayectoria
Como otros líderes soviéticos, el improbable perfil de Gorbachov muestra un origen humilde, pero a diferencia de sus antecesores, no tuvo experiencia de la ebullición revolucionaria de 1917, o el rigor de los veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Gorbachov nació en 1931 en la aldea rural de Privolnóie, Stavropol, cerca del Cáucaso ruso. Criado en un koljós, en el apogeo de los experimentos de colectivismo agrícola de la era de Stalin, su modesta educación era un límite a su efectiva capacidad. Tras la guerra, ingresa a la Juventud Comunista, compartiendo la militancia, con los estudios y el trabajo como obrero agrícola. Formado como abogado en la Universidad Estatal de Moscú, formaliza su ingreso a los cuadros tecnocráticos del Partido Comunista de la URSS. Aunque es funcionario del partido, especializándose en asuntos agrícolas, e ingresando al Comité Central del partido a los cuarenta años, y al politburó dentro de la década siguiente. Su posición en el partido lo expone a las economías y dinámicas políticas de Occidente.
Esta etapa, propagandísticamente llamada “socialismo desarrollado” por el premier Leónid Brézhnev, intentó expandir la capacidad industrial soviética de la industria pesada hacia bienes de consumo masivo, que fracasa por la ineficacia de su planificación, y su dependencia efectiva de la renta petrolera. El acelerado ritmo ascendiente de la economía soviética de los cincuentas y sesentas declina rápidamente a partir de 1973, mientras que sus fuerzas militares se comprometen a la primera expedición expansionista soviética fuera de la Cortina de Hierro, en Afganistán. Un sistema agotado, respondió reforzando viejos modos, insistiendo en la sucesión de ancianos revolucionarios -de Brézhnev a Andropov a Chermenko- en la dirección del gobierno. El politburó soviético asume la necesidad de, al menos, un cambio de imagen, y Gorbachov es apoyado como Secretario General del PCUS, y octavo líder de la URSS.
Perestroika y Glasnost
Internamente, Gorbachov modifica la conducta del liderazgo soviético ante la percepción colectiva. De la distancia sacralizada o anquilosada, evoca algo de la llaneza de Jrushchov, pero con la sensibilidad técnica de un funcionario especializado. Visita frenéticamente fábricas y granjas, comunidades y escuelas, en atención a problemas locales. Urge al aparato del partido y del Estado a ser receptivo a las demandas sociales, y trata de mitigar el desdén ciudadano. Cultiva estas ideas en dos conceptos: Perestroika, o reestructuración, y Glasnost, o transparencia. La primera, con el propósito explícito de llevar al socialismo soviético a una etapa viable económica y políticamente. La segunda, tratando de romper el velo de silencio dentro de la cultura política soviética, fomentando la crítica y exigiendo cuentas reales al aparato público. Gorbachov estaba convencido no sólo de la grandeza de su país, sino del carácter coyuntural, accidental de la violencia y la corrupción del sistema soviético; podía convivirse con mayor libertad económica y de información, en un mundo que no amenazaba sus logros. Gorbachov estaba también persuadido que las otras experiencias del socialismo real podían proceder, y desarrollarse en esa dirección, pero la expectativa de esos autoritarismos era otra.
Gorbachov con el canciller alemán Helmut Kohl. Fuente: DW
En Occidente, la recepción comienza con una mezcla de incredulidad y euforia. El contexto global es el de la tercera ola de democratización, y en Europa Occidental, de la atemperación de partidos socialistas y eurocomunistas. De manera casi improbable, consigue en líderes liberales y conservadores, especialmente en los estadounidenses Ronald Reagan y George Bush, y en el alemán Helmut Kohl, interlocutores importantes. Junto con su esposa Raisa, son vistos como una nueva generación moderna, discreta y afable, pero también convencidos de la necesidad de desescalar tensiones. La verdad es que fue un compañero confiable, en la promoción del desarme nuclear, pero también en la distensión de potenciales conflictos armados ante la caída del Muro de Berlín.
Para sus críticos, la combinación de apertura política y reformismo económico ha sido castigada a la vez como demasiado tímida y demasiado audaz. Gorbachov recibe un país casi inviable, con una burocracia politizada, una tecnología rezagada, y una estructura administrativa que impedía decisiones cruciales. El desastre nuclear de Chernóbyl, la incapacidad de adaptación industrial a la era de la computación, y el peso de la guerra en Afganistán eran fardos pesados para cualquier liderazgo, más aún uno que confiaba en la buena voluntad de sus camaradas. Puede decirse que el propio sistema se hizo irreformable. Gorbachov trató de devolver algún poder a la sociedad, y éste fue secuestrado en el camino por una trama intencional y accidental de ofuscación soviética. Lo que hoy parece una conclusión anunciada, sorprendió al mundo: en el curso de pocos meses, los países de la esfera de influencia soviética se ven poseídos de movimientos de insurgencia popular que, a diferencia de décadas pasadas, no son sometidos con la lógica represiva del Pacto de Varsovia.
Gorbachov decide no intervenir, y con eso remueve el piso de legitimidad de las autoridades comunistas locales: o se reforman, o serán removidas por su población. Para su sorpresa, y paralelamente, esto es replicado dentro de las repúblicas soviéticas. Frentes populares en Letonia, Estonia y Lituania, el conflicto entre Armenia y Azerbaiján, y el reconocimiento mutuo de la independencia de Rusia, Ucrania y Bielorrusia al crear la Comunidad de Estados Independientes, dejaron impotente al líder soviético. Tras un intento de golpe ortodoxo en su contra, su autoridad había sido minada, y los reformistas más radicales lo dejaron de lado. El 25 de diciembre de 1991, Gorbachov anuncia su renuncia como líder de un estado que no era reconocido de hecho por su sociedad. Su discurso, televisado al mundo con cámaras estadounidenses, dio perspectiva a su decisión:
“Se ha impuesto la línea de la desmembración del país y de la desunión del Estado, lo cual no puedo aceptar… El destino quiso que cuando me vi al frente del Estado fuera ya patente que nuestro país no marchaba bien. Teníamos mucho de todo: tierras, petróleo, gas y otros recursos naturales, por no hablar de la inteligencia y el talento del que nuestro pueblo ha sido dotado, pero vivíamos mucho peor que en los países desarrollados y cada vez íbamos más retrasados con respecto a ellos. La causa estaba clara: la sociedad se ahogaba en las garras de un sistema autoritario burocratizado. Condenada a servir a la ideología y a soportar el terrible peso de la carrera armamentista, había llegado al límite de lo soportable.
Todos los intentos de reformas parciales y hubo muchos, habían fracasado uno tras otro. El país perdía la perspectiva. Así no se podía vivir. Había que cambiarlo todo radicalmente.”
¿Catástrofe geopolítica?
Lo que el liderazgo actual de Rusia ha calificado como “la catástrofe geopolítica más grande del siglo”, hoy parece inevitable. Para la mayoría de los rusos, hoy, Mijáil Gorbachov es el líder sobrepasado por los acontecimientos, y el prólogo de los años de catástrofe económica e inestabilidad política que siguieron a su renuncia. Para sus sucesores, era la conciencia crítica pero impotente contra la corrupción y la deriva autoritaria. Para el movimiento democrático liberal ruso, su integridad es también motivo de frustración. Sus dolientes, si se quiere, están en Occidente, y la reacción ante su muerte ilustra la zanja entre Rusia y el mundo libre: de unas frías y distantes condolencias, al elogio nostálgico. Gorbachov, sin duda, el último líder ruso que ha concitado admiración casi unánime en las democracias.
¿Se trata acaso de que vemos en Gorbachov la figura opuesta a Vladimir Putin? Donde el presente jefe ruso aparece con esa combinación de machismo, desdén hacia las reglas, venalidad y nostalgia imperial, el recuerdo de Gorbachov nos lo muestra como una persona sencilla, con gran honestidad personal, con la modestia de unas aspiraciones increíbles. Era Gorbachov el verdadero revolucionario, y ese vacío lo toma hoy el propósito expansivo del Kremlin, ante el cual la fama pacifista del último presidente soviético es una molestia. Desde una perspectiva autoritaria, acaso las lecciones no sean incorrectas. Todo dictador se ve retado ante la perspectiva de escoger entre Gorbachov, y ser barrido por sus reformas, o ser un Dengo o un Castro, que continuaron sus sistemas sin vergüenza alguna.
Las lecciones del estadista
El propio Gorbachov admitió con los años que, para poder llevar a cabo su audaz programa de transformación necesitaba ser un Zar, lo cuál era contrario a su carácter. Acaso el error es otro: la convicción de que es posible transformar un sistema desde adentro, omitiendo que ese sistema está construido por los vicios que se pretende erradicar. El desastre ruso de finales de siglo tiene su germen en el propio sistema soviético, y no en las reformas promovidas; no por nada la violencia y la corrupción son la constante, aunque se haya pasado de la nomenklatura a los oligarcas.
Gorbachov visita el muro de Berlín en 1998. Micheline Pelletier (GETTY)
¿Cuál es la lección para las democracias del mundo? El haber permitido, con el triunfalismo que caracteriza la autocomplacencia democrática, que la venalidad y la incompetencia tomasen el control de varias de las antiguas repúblicas socialistas, con la venia rapaz de especuladores occidentales, minaron la confianza de millones de ciudadanos en las reformas democráticas, y sí ha sido una tragedia política insoportable. A veces los cantos de sirena del cabildeo y los errores de inteligencia cuestan a los movimientos transformadores dentro de las sociedades que quieren emerger a la democracia, así como a los reformistas sensatos que pueden ser el único freno al colapso que inevitablemente desencadenará una añoranza autoritaria. No podemos dejar solos a los demócratas que buscan internamente cambiar sus sociedades, ya en Kiev, Moscú, Harare, La Habana, Managua o Caracas. Con Gorbachov parece morir la esperanza de la última ola de democratización del siglo XX, mientras estamos a la espera de la primera apertura de este ya largo siglo de autoritarismos.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Tal como lo señala la resolución A/RES/73/296 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el Día Internacional en Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Basados en la Religión o la Creencia, celebrado cada 22 de agosto, se condena la violencia dirigida a individuos, incluidas las personas pertenecientes a minorías religiosas, sobre la base o en nombre de una religión o creencia.
De igual manera, tal disposición deplora todos los actos de violencia cometidos contra las personas, sus hogares, empresas, propiedades, escuelas, centros culturales o lugares de culto, y todos los atentados cometidos en y contra lugares de culto, sagrados o santuarios a causa de la religión o creencias.
Intolerancia y violencia
No obstante, es pertinente reconocer y darle el peso que corresponde a aquellos actos de intolerancia y violencia que, aunque no están basados en la religión o creencias, sí afectan el libre ejercicio del derecho a la libertad religiosa e incluso llegan a poner en riesgo la seguridad humana de líderes religiosos o la integridad de sus templos de culto, convirtiéndolos en verdaderas víctimas.
Cuando se analiza el estado de la libertad religiosa en la región (de personas creyentes y no creyentes), una impresión común es que al menos en el nivel normativo existen garantías para la protección del derecho a la libertad religiosa, salvo en aquellos países con tendencia autoritaria. Sin embargo, también en países democráticos de América Latina existen diversos contextos en los cuales líderes religiosos, laicos activos, grupos religiosos e incluso organizaciones confesionales ven limitado no solo el derecho a la libertad religiosa —en su dimensión pública y colectiva—, sino también a una multiplicidad de derechos interdependientes, como los derechos a la libertad de expresión, a la libertad de asociación, a la objeción de conciencia, al libre tránsito, a la vida e integridad personal, entre otros.
Crimen organizado
Uno de estos escenarios es el relacionado con la vulnerabilidad de líderes religiosos en zonas cooptadas por el crimen organizado; situación identificada en países como México, Colombia, Honduras, El Salvador, Haití, por mencionar algunos. En estos casos, la libertad religiosa puede verse amenazada por actores no estatales que en su mayoría no tienen ninguna motivación religiosa. Las actividades de líderes o grupos religiosos son blancos de represalias, en la medida que representan una amenaza para la estabilidad de los grupos criminales en una determinada área.
En gran parte de los casos, los riesgos a los que se encuentran expuestos líderes o grupos religiosos son resultado de conflictos no religiosos. Sin embargo, ello no quiere decir que no se afecten múltiples dimensiones del derecho a la libertad religiosa. Por esto, diversas organizaciones de la sociedad civil, así como la academia, han visto la necesidad de resaltar esta problemática no solo en instancias nacionales sino también en el sistema regional de protección de derechos humanos.
Libertad religiosa en las comunidades indígenas
Otro escenario tiene que ver con violaciones al derecho a la libertad religiosa de comunidades indígenas, en dos sentidos: por un lado, como resultado de factores externos, que pueden poner en riesgo por ejemplo la cosmovisión y la protección de tierras ancestrales, tan importantes para la espiritualidad indígena; y, por otro, cuando se ejerce presión sobre minorías religiosas dentro de estas comunidades.
Es decir, cada vez que un individuo decide convertirse a otra religión o abandonar las prácticas sincréticas en una comunidad indígena, el converso se expone a todo tipo de amenazas, represalias y exclusión. En este sentido, no solo se puede hablar de minorías religiosas dentro de un grupo minoritario como las comunidades indígenas, sino de minorías religiosas discriminadas al interior de la comunidad indígena. Esta es una problemática persistente en Colombia y México y hacen falta mayores esfuerzos de los Estados de la región para identificar la existencia de este fenómeno, sobre todo en aquellos países con poblaciones indígenas numerosas.
Podemos mencionar un tercer escenario en América Latina, propio de países en los que las autoridades han debilitado la democracia y el Estado de derecho con el fin de permanecer en el poder. Debido a las tendencias autoritarias de gobiernos como el de Cuba, Venezuela o Nicaragua, se pueden identificar diversas medidas represivas, respaldadas por un ordenamiento jurídico legal, aunque en muchas ocasiones ilegítimo y aplicado de manera arbitraria a cualquiera que cuestione los postulados del partido de turno.
Motivos políticos
En este escenario, los líderes religiosos u organizaciones confesionales que denuncian constantemente a los regímenes citados por la violación de los derechos humanos se convierten en blanco de violaciones de la libertad religiosa por motivos políticos. Por tanto, cualquier líder religioso conocido o relacionado con la oposición al partido de turno es acosado o presionado incluso a través de medios violentos. De esta manera, las actividades religiosas se ven obstaculizadas o interrumpidas, y los lugares de culto vandalizados. En general, ninguno de los afectados puede encontrar una instancia, al menos a nivel nacional, en la que se denuncien tales acciones ilegales o se exija la garantía de sus derechos.
Finalmente, también debemos considerar que, en ocasiones, la expresión de creencias religiosas, puntos de vista y enseñanzas de los mismos grupos religiosos es constante objeto de escrutinio. Los mensajes, usualmente cristianos, en defensa del matrimonio o la familia desde principios religiosos en ocasiones se presentan como discursos discriminatorios o de odio hacia de grupos minoritarios. Por otro lado, en diversos países de la región, algunas autoridades gubernamentales y grupos seculares radicales buscan censurar la libertad de expresión de actores confesionales, en el ámbito público, con el argumento de un malentendido principio de laicidad o de la separación entre la iglesia y el Estado.
En determinados contextos, los seguidores de una religión o fe particular enfrentan críticas, insultos, límites a su libertad de expresión, sin mencionar ocasionales ataques físicos e incluso actos de vandalismo en sus templos. Esto, aunado a políticas o normas antidiscriminación, que usualmente se penan sanciones penales o administrativas, ha conllevado en algunas ocasiones a la autocensura.
Hostigamiento social
A partir de una investigaciónexploratoria realizada por el Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina, en la que se entrevistaron aproximadamente 40 personas que profesan la religión cristiana (católica y no católica) de Colombia y México, se ha identificado que este fenómeno se configura cuando una persona no puede o no se siente libre de manifestar abiertamente su fe o convicciones cristianas o cuando no puede expresar sus puntos de vista basados en sus creencias, por ejemplo, en temas relacionados con el matrimonio o la familia, sobre todo cuando van en contracorriente de la cultura predominante, ya que esto puede conllevar no sólo sanciones legales, sino también hostigamiento social.
Tal como se ha descrito, el estado de la libertad religiosa en la región presenta diversos desafíos. Muchos de ellos aún siguen sin ser reconocidos por los Estados miembros o incluso por los mismos grupos religiosos, y mucho menos a nivel interamericano o universal. Basta con revisar los informes por país elaborados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para darse cuenta de que, en general, el derecho a la libertad religiosa no es parte del análisis. Si bien en el ámbito existe un mayor enfoque hacia la protección de este derecho, siguen sin considerarse las diferentes problemáticas descritas.
A fin de cumplir con el mandato de la Asamblea General, es de suma importancia ampliar la educación en materia de derechos humanos, en especial, del derecho a la libertad religiosa, para entender sus múltiples dimensiones. Solo así será posible identificar cuándo estamos frente a concretas o potenciales vulneraciones y cuándo nos encontramos frente a víctimas de las violaciones a este derecho, aunque el motivo del conflicto no radique solo o por sí mismo en las creencias o la religión profesada, pero sí tenga un impacto directo en su ejercicio. De ese modo, será posible ahondar en los esfuerzos para promover una cultura de respeto a la diversidad y tolerancia a la pluralidad de expresiones religiosas.
Directora del Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina. Abogada, magíster en Derecho Constitucional y Derechos Humanos, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú.
Carros de lujo, miseria y violencia conviven a poca distancia a pesar de la aparente liberalización económica. Las elecciones de 2024 plantean tres tareas: reconectar políticamente con el país, decantar las fuerzas opositoras y construir una coalición unitaria.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Una avenida concurrida. Restaurantes de talla mundial. Un concesionario Ferrari. Personas ataviadas. Carros de lujo. No es Nueva York, es Las Mercedes, una urbanización ubicada en el este de Caracas, uno de los pequeños —pero llamativos— oasis de ostentación que hay en el país. A 8,6 kilómetros de distancia está Petare, uno de los barrios más grandes de Latinoamérica. Miseria y violencia. Desde hace semanas sus habitantes están sitiados por un enfrentamiento entre bandas criminales que se disputan el territorio.
He querido comenzar con este relato porque describe con precisión la Venezuela de hoy. Un país desigual y pobre. Este artículo breve es una aproximación al estado actual de las cosas en mi país. Lo escribo desde Caracas. No es un detalle biográfico menor. La cercanía física y humana ofrece insumos que pueden pasar por alto los análisis meramente científicos.
Este artículo está divido en dos partes. Primero, sobre la supuesta liberalización económica que se está impulsando. Y, segundo, sobre los desafios políticos que impone este contexto.
¿Liberalización económica?
Como punto de partida debemos preguntarnos qué es una liberalización económica. No es una pregunta sencilla y hay —por lo menos— dos aspectos que debemos tomar en cuenta para analizar el caso que nos ocupa. Primero, el entorno autoritario. Segundo, su dimensión criminal.
La aparente liberalización económica en Venezuela ocurre al margen de cualquier tipo de flexibilización política. Se podría decir que es una suerte de perestroika sin glasnost. Su único sustento es el voluntarismo del régimen y sus beneficiarios directos son una élite asociada a él. Avanza sin soporte institucional y, en un sentido, ocurre al margen del Estado. No hay leyes que la regulen, ni sistema financiero que la sostenga. Y esto me lleva al segundo ámbito: su dimensión criminal.
El derroche en lugares como Las Mercedes está íntimanente asociado a economías ilícitas: tráfico de drogas, legitimación de capitales, explotación minera y tráfico de armas, entre otros. Esta realidad es bien conocida por todos. El último informe de Transparencia Venezuela, titulado «Economías ilícitas al amparo de la corrupción», revela que «el volumen de las operaciones ilegales es equivalente a 21 % del producto interno bruto de Venezuela y se ubica en USD 43.440 millones».
Considerando lo anterior, quizás lo que estamos experimentando no es una liberalización económica en su sentido estricto, sino un mecanismo de reequilibramiento que busca darles cauce a las fuentes de enriquecimiento criminal. Ciertamente, este camino de resiliencia autocrática puede chispearles beneficios a terceros y crear una sensación de alivio. Sin embargo, hay tres signos de la realidad que describen sus limitaciones: pobreza, desigualdad y migración.
Venezuela sigue padeciendo la crisis humanitaria compleja. Basta con salir de los doce municipios premium del país para chocar con la miseria y la violencia. El salario mínimo integral es de USD 30 mensuales y la canasta básica asciende a USD 430. Cada visita al automercado es de infarto. Las familias sentimos asfixia. Junto a la pobreza está la desigualdad salvaje y estructural. No hay salud pública, educación pública, ni transporte público. El sector público murió de inanición. Y la clase media está en extinción. En Venezuela, eres millonario o eres pobre. No hay medias tintas.
Petare, el principal barrio de Caracas
Este entorno hostil y desgastante explica que el flujo migratorio siga en ascenso. Esta semana visité el estado Táchira, frontera con Colombia. Y parte el alma ver a familias enteras que van caminando hacia un futuro desconocido con su vida a cuestas. Esta Venezuela pobre y desigual los expulsa. Esto no es una liberalización, esto es un reacomodo de élites criminales.
Los desafíos políticos
Pasemos ahora al segundo asunto: los desafios políticos que impone este contexto. En líneas anteriores adelanté un dato fundamental: en Venezuela no se han flexibilizado los mecanismos de opresión. Se matienen el secuestro de los poderes públicos, el hostigamiento a la disidencia, los presos de conciencia, la inhabilitación política de los principales líderes del país, la proscripción de los principales partidos políticos de oposición y la censura feroz en los medios de comunicación. Lo reitero: no hay signos visibles ni estables de flexibilización política por parte de la dictadura.
Sumado a esto, el espectro político opositor se ha tornado oscuro y difícil de entender. Los esfuerzos del régimen por crear una oposición a su medida parecen estar cobrando frutos. El día de hoy, es difícil validar la cualidad opositora de algunos actores políticos y eso limita gravemente los esfuerzos unitarios de las fuerzas democráticas. Sumado a esto, el país está cansado. Más de dos décadas de lucha democrática sin los resultados esperados han desatado un hartazgo hacia lo político. Mi impresión es que Venezuela está ensimismada y bregando por sobrevivir.
Esta realidad impone desafíos concretos de cara a las elecciones presidenciales de 2024 y los comicios de 2025. Puedo identificar tres tareas impostergables: i) reconectar políticamente con el país; ii) decantar las fuerzas opositoras; y iii) construir una coalición unitaria que represente verdaderamente los deseos de democracia que nos guían. Estos tres asuntos los he pensando al calor de mi trabajo político. Dedico mis esfuerzos al fortalecimiento de Primero Justicia. Recorro el país. Y entiendo la profundidad de los retos que he planteado.
Hacerse visible
Reconectar políticamente con un país hastiado es complejo. No hay recetas únicas. Y en esta reflexión no pretendo agotarlo. Solo quiero precisar que uno de nuestros principales obstáculos para cumplir con esta tarea es el bloqueo comunicacional. Uno de los principales obstáculos es nuestra invisibilidad. Nosotros trabajamos sin descanso y no tenemos un espacio público en donde exponer nuestra labor. Por lo tanto, en un entorno marcado por la censura, debemos abocarnos al trabajo de tierra y a la construcción de redes de confianza que nos permitan crecer en capacidad de organización. Para reconectar, debemos salir a la calle y trabajar. Nadie conecta con lo que no conoce. Por eso, debemos acudir a nuestra creatividad para vencer la invisibilidad y mostrarle al país nuestro testimonio.
Pasemos a la segunda tarea: decantar las fuerzas opositoras. Esta labor está íntimamente relacionada con la primera. Una de las raíces de la desconexión entre políticos y ciudadanía es la sospecha extendida. Y para vencerla, debemos generar confianza. Decantar las fuerzas opositoras y construir un espectro opositor sano que honre los deseos de democracia de los venezolanos nos permitirá avanzar con firmeza hacia la reconstrucción de una unidad estable y duradera.
Oposición en Venezuela
Debo hacer una precisión. Esta ambición no responde a criterios puritanos. Esta labor atiende consideraciones prácticas. Si queremos recuperar la confianza de la ciudadanía y de los electores, debemos custodiar sus anhelos y no exponerlos a una estafa que profundice la desconexión. La pregunta inmediata es cómo hacerlo. Cómo decantar las fuerzas políticas opositoras en un contexto autocrático.
No hay respuesta única ni excluyente. Soy de la opinión que la mejor manera de hacerlo es medirnos en unas elecciones primarias en donde el país pueda levantar su voz. Que el voto ciudadano sea ese tamiz que separe la oposición real de la oposición simulada. Esta propuesta es riesgosa. La dinámica criminal que describí en párrafos anteriores ha penetrado la política y será dificil contener la intervención de capitales de dudosa procedencia en este evento. Lo reitero: no hay respuesta sencilla. Corresponde trabajar en ello.
Tercera tarea: construir una coalición unitaria que encarne eficientemente los deseos de democracia que nos guían. En 2021, después de años de represión y de la aniquilación del voto, las principales fuerzas opositoras decidieron apostar por la vía electoral para rescatar el orden democrático en el país. Se resolvió acompasar la ausencia de competitividad electoral con la lucha por condiciones electorales. Siendo esta la decisión política, corresponde ahora generar las mejores condiciones para hacerla posible.
Y, en ese sentido, la unidad política de la oposición es una variable insustituible. Pero hay que tomar en cuenta una cosa: impulsar la unidad política no es un mero acto de voluntarismo. Debe haber precondiciones para la generación de acuerdos que abran paso a una estructura unitaria. Con esperanza responsable debo decir que los principales partidos políticos de oposición están trabajando con tesón para crecer en capacidad de representación real y construir esos mecanismos.
Doctora en Ciencia Política por la Universidad de Rostock (Alemania). Presidenta del Instituto FORMA y la Fundación Juan Germán Roscio de Venezuela. Autora del libro «A callar que llegó la revolución». Directora de la revista «Democratización».
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El poder de Noticia de un secuestro, uno de los libros más importantes del repertorio bibliográfico de Gabriel García Márquez llegó a la televisión. La obra «no es ficción», aunque con elementos que bien podrían recrear un mundo fantasioso propio de las novelas o series de narcos, popularizadas en estos tiempos.
Esta fusión de la pluma literaria y la investigación periodística del maestro García Márquez no es algo fácil de imaginar en una pantalla. De hecho, los exquisitos relatos que van dando vida a la historia en más de 300 páginas, tienen esa provocación imaginativa que el lector de ayer y de hoy aún aprecia de los libros. Pero, por otro lado, la forma en que está contada permite un camino más sencillo a la adaptación audiovisual.
El desafío en la dirección lo asume el chileno Andrés Wood con el aval de Rodrigo García Barcha —hijo de Gabo—, también director, productor y guionista. La miniserie logra sin mayores ambiciones, pero sí con varias libertades de ficción, un thriller emocional más que histórico o político, que despierta la atención a lo largo de los seis episodios.
La trama
La trama gira en torno al secuestro de Maruja Pachón, periodista y figura política, casada con el congresista Alberto Villamizar. Ella fue secuestrada por los llamados Extraditables, un sector del cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar, que sembró terror en la Colombia de 1990. Este grupo pedía que el Gobierno refrendara una ley por la que los narcotraficantes de ese país pudieran ser juzgados en Estados Unidos.
Si bien el secuestro de Pachón es el que genera más atención y el hilo conductor de la serie, no fue el único. Y este es un aspecto clave que el propio García Márquez destacó en su obra: «Maruja Pachón y su esposo, Alberto Villamizar, me propusieron en octubre de 1993 que escribiera un libro con las experiencias de ella durante su secuestro de seis meses, y las arduas diligencias en que él se empeñó hasta que logró liberarla. Tenía el primer borrador avanzado cuando caímos en la cuenta de que era imposible desvincular aquel secuestro de los otros nueve que ocurrieron al mismo tiempo en el país. En realidad, no eran diez secuestros distintos —como nos pareció a primera vista— sino un solo secuestro colectivo de diez personas muy bien escogidas, y ejecutado por una misma empresa con una misma y única finalidad».[1]
El control que Pablo Escobar ejercía sobre el narco también le permitía incidir en las voluntades políticas. Esto se muestra en la serie, cuando puso en encrucijada al presidente de ese entonces, César Gaviria Trujillo, aunque el personaje en sí guarda marcadas diferencias con el libro y con la realidad.
La miniserie
Retratar episodios tan sensibles, de extrema violencia y latentes para los colombianos como fue este cruento conflicto armado, nunca llenaría las expectativas. La realidad de la memoria viva no podría resumirse en una pantalla. Por eso, de alguna manera, el acierto de la pieza audiovisual son los personajes y el dramatismo crudo, más allá de las encarnaciones de héroe o villano.
Para mantener el ritmo de la historia, la miniserie recurre a melodramas menores que aportan matices, aunque no son imprescindibles para seguir la evolución de los secuestros. Y, precisamente, en este punto las críticas apuntan al reduccionismo en el guion de los otros cautivos que, si bien tienen menos peso, se resiente que queden al margen.
Serie Noticias de un secuestro. Fuente: Amazon Prime.
Los actores, muy comprometidos con sus complejos personajes logran una buena narrativa emocional, ya sea desde el encierro, en la interacción con sus captores; desde el exterior, en la espera irrenunciable; o desde la tensión por la pugna de poder y las negociaciones gubernamentales con los capos del narco. Aunque queda muy claro que el peso político no es el eje de la miniserie, a diferencia del libro.
Los actores
Se destacan las interpretaciones de la actriz Cristina Umaña, en el papel de Maruja Pachón; Juan Pablo Raba, como el congresista Alberto Villamizar; Julieth Restrepo caracteriza a Beatriz Villamizar, también secuestrada y hermana de Alberto; Majida Issa como Nadia Turbay, periodista e hija del expresidente Julio César Turbay; y la reconocida Constanza Duque como Nidya Quintero, quien fue primera dama de Colombia.
Con el premio nobel Gabriel García Márquez siempre las expectativas son altas porque cada libro es un viaje con detalles intensos. Pero arriesgarse a tener un contenido suyo en una plataforma de streaming también puede ser una oportunidad para llegar a las generaciones que viven al día con las ofertas en línea.
El mundo del crimen organizado resulta muy atractivo para enganchar a las audiencias de hoy, y si esa es la expectativa con la que se llega a esta miniserie de Amazon Prime Video, puede ser decepcionante. No es otra serie de narcos a la sombra de un libro bien contado. Es una historia a la luz de la investigación e icónica obra del maestro Gabo. Eso hace una gran diferencia. Y puede jugar a favor o en contra.
Lo seguro, y siendo más nostálgicos que pragmáticos, es que ninguna escena filmada con maestría en técnica y actuación podría superar la frase que sentencia la obra de García Márquez: «Con la esperanza de que nunca más nos suceda este libro».
[1] Extracto del libro Noticia de un secuestro de Gabriel García Márquez (1996).
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Ficha técnica
Noticia de un secuestro Miniserie de TV, 2022 Coproducción Chile-Colombia Director: Andrés Wood Guion: Libro homónimo de Gabriel García Márquez Duración: 54′ Estreno: Amazon Prime Video, 12 de agosto de 2022
Periodista con posgrado en periodismo digital, docencia universitaria, derechos humanos y comunicación política. Corresponsal de Voice of America. Editora en Connectas.
La crisis ética de la política y el auge del fundamentalismo
El fundamentalismo ya no es una actitud presente solo en la religión. Aparece cada vez más en partidos políticos. ¿Cuáles son sus características esenciales?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Hace pocos días leí un artículo del filósofo argentino Carlos Hoevel retomando ideas de Eric Voegelin (1901-1985). Entendía que era imprescindible contar con «dirigentes políticos que hubieran pasado por una profunda experiencia ética y espiritual que los hiciera capaces de enfrentar con claridad mental, realismo y espíritu de sacrificio la dureza y complejidad de los problemas de la realidad».
Y que cuando esto no sucede, cuando los dirigentes políticos carecen de valores, de visión y coraje para hacer frente a los desafíos de la sociedad en la que viven, lo ciudadanos pierden la paciencia y «se entregan a la búsqueda de líderes antisistema portadores de ideologías simplistas y mesiánicas» que Voegelin llamó religiones políticas.
Hoevel describe con detalle las descripciones psicológicas que hace Voegelin de los líderes de las religiones políticas y la actualidad que se experimenta al leerlas, cuando pensamos en contextos populistas contemporáneos: un discurso radical, que se presenta como un santo intachable celoso de los valores que dice defender, como quien escucha el clamor del pueblo, con una fuerte crítica a los males sociales de su tiempo y especialmente a la conducta corrupta de sus dirigentes.
Crean un enemigo de la sociedad que lleva toda la culpa, al que le asignan el origen de todos los males, y ofrecen una respuesta simple y en apariencia fácil como solución a todo el mal. Y como la verdad está del lado de los buenos y elegidos, el resto no será escuchado. Al leerlo se puede reconocer las analogías entre estos análisis sobre las religiones políticas de Voegelin y las características del nuevo fundamentalismo político del que a veces solo se perciben algunas de sus consecuencias sociales.
La incapacidad para el diálogo
Cuando se asume que quienes no son de los nuestros no tienen nada para aportarnos ni dicen nunca la verdad, porque son siempre sospechosos de maldad y engaño, no es posible ningún tipo de diálogo. Y si se plantea un debate, solo serán monólogos de autoconfirmación. Se justifican en su fanatismo y resistencia a cualquier crítica en nombre de su pasión por la verdad o por determinados valores.
Si bien el fundamentalismo es un concepto originado en la teología protestante a comienzos del siglo XX, actualmente se lo utiliza para caracterizar una determinada forma de pensar y vivir las propias convicciones de tal modo que el diálogo se vuelva imposible, y, en el caso de la política, tomando formas de fanatismo dogmático.
Fundamentalistas los hay creyentes y ateos, de cualquier ideología política, porque lo que los caracteriza es que son una reacción radical al relativismo ético y cultural propio de sociedades plurales. El fundamentalismo aparece ya no solo como una actitud presente en fenómenos religiosos, sino cada vez más en partidos políticos y donde algunos líderes repiten formas clásicas del liderazgo sectario y mesiánico.
Características
Los analistas de este fenómeno describen ciertas características comunes a lo que podemos identificar como fundamentalismo:
Sentimiento de minoría y victimización: el fundamentalista se siente parte de una minoría postergada y combatida. Justifica así su ofensiva y agresividad porque en realidad se están «defendiendo» de quienes son los enemigos del bien y de la verdad.
Pensamiento maniqueo y sectario: Dividen la realidad y las personas en buenos-malos, amigos-enemigos.
Tienen un proyecto sociopolítico: buscan dar relevancia pública a sus propuestas, pero sin deliberación de ideas, tan solo buscando el poder para imponerse.
Apelan a una pureza moral, a una tradición original que los hace poseedores de la auténtica interpretación de la realidad. Son los únicos dueños de la verdad.
Obediencia ciega a la autoridad: la renuncia a cualquier crítica interna es condición para demostrar fidelidad a la causa.
La realidad se simplifica: todo es claro y sencillo, la causa del mal está perfectamente identificada y el remedio también. No hay complejidad.
Discurso paranoide de autojustificación: Desconfiar del otro, del diferente, en forma sistemática, impide la contaminación de la pureza del grupo. La convicción de que se es perseguido injustamente consolida la actitud defensiva.
Un vacío que llenar
En un contexto sociocultural de gran inseguridad en todas las dimensiones de la vida, es más común que se busquen refugios de seguridad para personas necesitadas de certezas sólidas y discursos simplistas y reduccionistas. Pero el problema que agudiza la emergencia de figuras de este tipo es el vacío ético y espiritual de la clase política.
El exceso de pragmatismo y la prioridad del interés particular por encima del bien común, junto con la falta de coraje para vivir acorde con las propias convicciones o a tomar decisiones con costo político, es tierra fértil para que crezcan liderazgos radicales que responden al descontento social.
Doctor en Filosofía. Magíster en Dirección de Comunicación. Profesor del Departamento de Humanidades y Comunicación de la Universidad Católica del Uruguay.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Tras la invasión a Ucrania, el rol de los medios rusos dirigidos por el Kremlin como fuente de desinformación de la población latinoamericana, ha tomado un peso mayor.
La presencia de estos medios masivos permite al Kremlin cuestionar el modelo democrático vigente en la mayor parte de América Latina y defender las posturas oficiales del gobierno ruso.
Las narrativas iliberales, propagadas desde medios, academia y bots afines, celebran la incertidumbre y la desesperanza porque son su caldo de cultivo preferido. Protegerse frente a este virus de la desinformación es también una tarea colectiva. Y urgente. Hoy lo ponemos ponemos Bajo la Lupa.
María Isabel Puerta Riera, doctora en Ciencias Sociales y profesora visitante de Ciencia Política en el Valencia College, Estados Unidos. Pertenece al grupo de investigadores Gobierno y Análisis Político (GAPAC) y a la Red de Politólogas.
Johanna Cilano, doctora en Historia y Estudios Regionales, y profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México. También pertenece al grupo de investigadores Gobierno y Análisis Político (GAPAC) y a la Red de Politólogas.
Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo Político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
La llegada de Gustavo Petro al poder ha estado rodeada de temores y expectativas. En sus primeros días anunció el gabinete, el reinicio de los diálogos con el ELN en Cuba, el restablecimiento de las relaciones con Venezuela y radicó la reforma tributaria.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Gustavo Petro arrancó su gobierno con una serie de decisiones que van desde la presentación de la reforma tributaria, la reanudación de las relaciones entre Colombia y Venezuela y el anuncio de una posible mesa de diálogo con la guerrilla del ELN hasta el nombramiento de los miembros de su gabinete, algunos de los cuales ya se conocían desde antes del 7 de agosto.
El mundo sigue de cerca a Colombia, luego de la elección de Petro. El exguerrillero que logró llevar al poder a la izquierda colombiana en una elección de primeras veces, protagonizada por la polarización. Asume la presidencia en un ambiente de esperanzas y altas expectativas de cambio. Al mismo tiempo de temores y resistencias de un sector de Colombia (más de diez millones y medio de personas votaron en segunda vuelta por su contendor Rodolfo Hernández) y del empresariado.
Colombia Risk Analysis publicó el texto «Qué esperar de los primeros 100 días del Gobierno de Gustavo Petro». Allí analizó la relación del gobernante con la economía y la viabilidad de las reformas que planteó en campaña (tributaria, pensional, salud, transición energética). En el informe se resaltan las altas expectativas que ha generado Petro, tanto internacionales como nacionales.
El gabinete, el arranque
Como un intento por dar tranquilidad, uno de sus primeros nombramientos fue el del ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo. Venía de la campaña de Sergio Fajardo y tiene una amplia trayectoria en lo público y en la academia.
El 7 de agosto pasado, día de la posesión presidencial, Petro anunció la totalidad de los ministros. Como asegura Nicolás Díaz-Cruz, director ejecutivo de Extituto, se trata de un gabinete paritario con alta formación académica y diálogo con sectores y movimientos sociales y políticos en carteras estratégicas, sobre todo, en medio ambiente. En Comercio y Transporte puso cuotas de los partidos tradicionales. Y la nombrada ministra de las TIC fue cuestionada por un conflicto de intereses, por lo que no se congeló la posesión.
En general, fue un gabinete bien recibido, que logró reafirmar el consenso que llamó el gran acuerdo nacional. Con éi logró las mayorías en Cámara y Senado. El posesionado canciller Álvaro Leyva afianzó la idea de que el cumplimiento de los acuerdos de paz y la búsqueda de negociaciones del ELN y de otros grupos armados es uno de los principales planes del gobierno Petro, como resaltó en su discurso del 7 de agosto.
Es que, como indicó Colombia Risk Analysis en su informe: «Como hilo conductor entre los objetivos de Petro estarán aumentar la productividad de la economía, hacer la transición hacia la sostenibilidad y la diversidad y promover la paz. Petro debe moderar su discurso en tres categorías si espera lograr algún cambio histórico en Colombia. Su estilo de gobierno, la composición de su gabinete y su relación con el Congreso serán influyentes. A veces incluso determinarán cuán expansivas y realistas pueden ser sus ambiciones. Por su parte, el sector privado también influirá en estas reformas a través de canales políticos o las cortes».
¿Todo tranquilo?
Por eso, la importancia de la elección de este gabinete, que dio tranquilidad al empresariado y a otros sectores. Con excepciones como el nombramiento de la exsenadora del Polo Democrático, Gloria Inés Ramírez, como ministra de Trabajo. Ramírez ha sido presidenta de la Federación Colombiana de Educadores (Fecode) e integrante del comité ejecutivo de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT). En sus primeras intervenciones, Ramírez ha generado polémicas en temas como las horas extras y los contratos de trabajo.
Otra de estas figuras que genera resquemores, especialmente al sector extractivo, es el de la ministra de Minas, Irene Vélez, del movimiento Soy Porque Somos de la vicepresidenta Francia Márquez. En el análisis «Con Irene Vélez, Petro refuerza su apuesta de cambio en el sector extractivo», de La Silla Vacía, se indica que «con esta movida sienta a una aliada de Francia Márquez en el gabinete y manda la señal de que su propuesta de desincentivar el petróleo y la minería va en serio.
Gustavo Petro le toma juramento a Francia Elena Márquez Mina que en este acto asume como vicepresidenta de Colombia. Foto: JUAN BARRETO / AFP
Al encargar de la cartera a una académica y activista ambiental vocera de las comunidades, algunos jugadores del sector temen que decisiones urgentes para el abastecimiento energético del país se tomen sin suficiente respaldo de datos, y que se pierda una tensión necesaria entre la cartera energética y la ambiental». Otro de los temores es la falta de experticia de la ministra —graduada en filosofía— en este tema.
Las reformas
Las reformas que planteó Petro durante su campaña, centradas en los sistemas pensionales y de salud, pero también en su propuesta de cambio de modelo económico. Con el panorama económico mundial y los ambiciosos planes del presidente electo, es posible que las altas expectativas de cambio no satisfagan a sus electores, especialmente a los más radicales.
Pero también, como evidencia el cuadro, algunas de estas reformas podrían sufrir cambios en el Congreso, pese a que logró las mayorías tanto en Cámara como en Senado.
Cámara de Representantes 2022, Colombia. Fuente: La Silla Vacía
Ya, a pocos días de la posesión presidencial, el ministro Ocampo radicó el proyecto de reforma tributaria llamado «Reforma tributaria para la igualdad y la justicia social». En la exposición de motivos se indica que este proyecto de reforma tributaria «tiene como objeto avanzar fundamentalmente en dos dimensiones. Primero, en disminuir las exenciones inequitativas de las que gozan las personas naturales de más altos ingresos y algunas empresas, cerrar caminos para la evasión y la elusión tributaria; y lograr la consecución suficiente de recursos para financiar el fortalecimiento del sistema de protección social».
Nuevos proyectos
El segundo proyecto que radicó el Gobierno fue la reforma al código electoral. Había sido presentado por el propio Petro como senador en la legislación pasada, pero había caído en la Corte Constitucional. Y un tercer proyecto es la ley que busca prohibir el fracking.
A este panorama de reformas, en un Congreso con mayorías, se le suman anuncios como el del reinicio de los diálogos entre el ELN y el gobierno en Cuba y el restablecimiento de las relaciones con Venezuela, con Armando Benedetti, una de sus fichas claves en las alianzas con los políticos tradicionales durante las elecciones, como embajador en el vecino país.
Así arranca el presidente Petro, que llegó al poder en medio de un escenario polarizado. Por un lado ha intentado en pocos días abarcar varias de sus promesas de campaña frente a lo social, el acuerdo de paz, diálogos con el ELN y grupos armados. Por el otro, con parte de su gabinete buscó frenar los temores de desestabilización de la economía.
Sin embargo, en el aire quedan preguntas entre sus opositores y algunos analistas sobre cuánto durará el Petro pragmático, cuánto durará este gabinete o si esta coalición de gobierno no se fracturará.
Periodista colombiana. Directora de Colombiacheck. Ha trabajado como editora del diario «El País» de Cali. Becaria del programa Balboa en «El País» de España.
Chile: ¿Sí o no? Una Constitución que divide al país
A principios de septiembre, los chilenos votarán una nueva Constitución. El proyecto no representa una base aceptada por una amplia mayoría. Intereses particulares están presentes de manera pronunciada en el texto.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Al igual que muchos otros países sudamericanos, Chile es independiente desde hace poco más de doscientos años. Durante este tiempo, el país ha existido como una república no menos de cinco veces, con Constituciones cambiantes. Tras el fin de la dictadura militar en 1990, la Constitución actual ha sido reformada decenas de veces.
Actualmente se está preparando un referéndum que se celebrará el 4 de septiembre para decidir una «Constitución Política de la República de Chile» completamente nueva. Este referéndum es precedido por un proceso de casi un año, en el que 155 representantes elegidos en una Convención específicamente para preparar una nueva Constitución redactaron el texto.
La votación para la creación de una nueva Constitución en 2020 y la elección de la Convención Constituyente en 2021 se dieron en el contexto de un Chile que enfrentaba una situación política y económicamente tensa. Las protestas sociales que comenzaron a finales de 2019 se extendieron, seguidas de enfrentamientos a veces violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Varias personas perdieron la vida en el proceso. La situación se desactivó a mediados de noviembre de 2019 con el acuerdo bipartito «Por la paz social y una nueva Constitución», en el que se decidió un referéndum que preguntaba al pueblo por la necesidad de formular un nuevo texto constitucional.
¿«Constitución Pinochet»?
En el debate sobre la reforma constitucional, la Constitución actual se denomina a menudo, casi que de manera unilateral, como la «Constitución de Pinochet». Es cierto que esta se adoptó en 1980, por lo que su versión original se remonta al periodo de casi 18 años del régimen militar y llevaba la firma del dictador Augusto Pinochet Ugarte. Sin embargo, también es cierto que ha sido modificada más de 50 veces desde entonces, bajo varios presidentes elegidos democráticamente. Esta Constitución de la ahora quinta república chilena ha formado así un marco estable para un Chile económicamente fortalecido durante los últimos 32 años. Varios elementos especialmente criticados de la «Constitución de Pinochet» (como la elección de senadores vitalicios) han sido abolidos hace tiempo.
La (dos veces) presidenta chilena Michelle Bachelet había declarado como objetivo una nueva Constitución. Cinco días antes de terminar su segundo mandato, la presidenta presentó un proyecto de reforma en 2017 que no encontró la mayoría necesaria para su aprobación.
Muchos observadores ven en una modernización equilibrada de la Constitución chilena, una oportunidad para un contrato social más justo. Al inicio del proceso constitucional en 2021, el presidente conservador Sebastián Piñera aún confiaba en que una reforma constitucional adoptada democráticamente ofrecería una oportunidad de ser reconocido y respetado por todos.
De hecho, existen reformas pendientes para reforzar el autogobierno local, dar a la población indígena una voz moderada en los aspectos que les afectan y salvaguardar mejor las normas de derechos humanos reconocidas, entre algunos de los temas a resaltar. Pero, sobre todo, este nuevo proyecto constitucional buscaba, idealmente, remediar el defecto de nacimiento de la actual Constitución, desde su creación durante la dictadura militar.
Convención de izquierda
Sin embargo, la sociedad chilena sigue dividida sobre la necesidad de una reforma constitucional. Los partidarios de la reforma ganaron el referéndum de octubre de 2020 sobre la redacción de una nueva Constitución con casi 80% de votos. Sin embargo, la participación apenas superó el 50%. En el mismo referéndum, la mayoría de los ciudadanos votó por una Asamblea Constituyente recién elegida en lugar de una Convención Constitucional mixta de parlamentarios y ciudadanos.
Al mismo tiempo que las elecciones municipales de mayo de 2021, tuvo lugar una elección separada de los 155 miembros de la Convención Constitucional. De los 155 elegidos, 17 asientos se reservaron para representantes indígenas, considerando que, en el último censo, el 9% de los chilenos se identificaron como pertenecientes a la población indígena.
La mayoría de los candidatos elegidos para la Convención Constitucional eran independientes y candidatos de la izquierda política. Los representantes de los partidos establecidos del espectro de centroderecha estuvieron claramente subrepresentados. Esto es, en primer lugar, culpa de los propios partidos, ya que no se posicionaron con la suficiente fuerza ante unas elecciones tan emblemáticas.
Sin embargo, también hay que decir que es bastante común en América Latina que el péndulo oscile fuertemente de izquierda a derecha (y viceversa) de elección en elección. A menudo, los gobiernos y presidentes de derecha e izquierda (a veces extremadamente) se turnan. La elección de la Convención Constitucional tuvo lugar varios años después de la elección de un presidente más conservador, por lo que el péndulo de la voluntad electoral volvió a girar hacia la izquierda. En el momento de estas elecciones —más de un año después del inicio de la pandemia mundial de COVID, especialmente virulenta en América Latina— no sólo los más desfavorecidos, sino también amplios sectores de la clase media, sentían las aflicciones por las crecientes carencias económicas y castigaron electoralmente a los responsables políticos del momento.
Puntos clave
El alcance de la propuesta de reforma constitucional es abrumador. Un total de 388 artículos y 57 disposiciones transitorias se incluyeron en el texto final. Un pequeño libro de más de 160 páginas fue entregado ceremoniosamente al nuevo (e izquierdista) presidente Gabriel Boric el 4 de julio de 2022.
Pero no solo es el volumen lo que hace dudar de cuántos ciudadanos han leído realmente el texto, lo que es digno de mención:
Una serie de palabras clave dan al proyecto de Constitución un carácter que en muchos aspectos lo hace aparecer como un contramodelo del ordenamiento básico existente. La nueva Constitución quiere ser plurinacional, intercultural, ecológica, regional. La representación equitativa también ocupa mucho espacio, al igual que los términos género y perspectiva de género (sin que este último término se describa con suficiente detalle).
El proyecto comienza clásicamente con la siguiente primera frase: «Chile es un Estado social y democrático de derecho». En cuanto a la protección de los derechos fundamentales, ha surgido un texto constitucional completamente moderno.
Otro aspecto positivo es el planteamiento de conceder más derechos a la población indígena, por ejemplo, en el ámbito de la educación. Esto se refiere, entre otras cosas, al uso de su propia lengua, especialmente el mapudungun de los mapuches que viven en el sur de Chile, con más de un cuarto de millón de hablantes. Estas lenguas autóctonas deberían tener un estatus de protección. Además de los mapuches, la Constitución nombra a otros diez «pueblos y naciones indígenas», de ahí el término plurinacionalidad, que también utiliza Bolivia.
Además, a la «naturaleza» se le concede su propia subjetividad jurídica, es decir, se la hace portadora de sus propios derechos. Esto debe considerarse en el contexto del rápido desarrollo de la legislación medioambiental, especialmente en América Latina, donde en Colombia, Brasil y Ecuador ya hay varias decisiones judiciales al respecto. Chile quiere dar un paso más y establecer su propia jurisdicción medioambiental.
El texto constitucional hace referencia en varias ocasiones a la cultura jurídica, a los sistemas jurídicos de los pueblos y naciones indígenas. Este fenómeno del pluralismo jurídico, poco conocido en Europa, tampoco es una peculiaridad chilena, sino que se discute en casi todos los Estados latinoamericanos.
Tribunal Constitucional
En la medida en que el proyecto de Constitución sólo menciona los conceptos fundamentales y exige en general su cumplimiento, no hay nada que decir en contra. El marco constitucional se completará con leyes subordinadas, más específicas. Es más difícil si se establecen requisitos muy específicos en el texto constitucional. Por ejemplo, el artículo 350 estipula un mínimo del 50% de mujeres para todas las «instituciones estatales autónomas». En marzo de 2022, los expertos en derecho constitucional de la Comisión de Venecia, a la que se pidió que evaluara la situación, señalaron que, aun reconociendo todos los esfuerzos deseables para lograr una representación equitativa en el nombramiento de los cargos públicos, la decisión de una cuota rígida de género ante el criterio de competencia profesional podría perjudicar el funcionamiento eficaz del sistema.
Plebiscito en Chile
Algunas disposiciones en el ámbito del Poder Judicial siguen pareciendo problemáticas. Por ejemplo, el Tribunal Constitucional (cuyo nombre se va a cambiar), que en la práctica ha dictaminado de forma bastante conservadora, debe renunciar a algunas de sus competencias. Los derechos de participación de los distintos órganos del Estado (que han garantizado un cierto equilibrio de las distintas posiciones políticas) en los nombramientos de cargos en la judicatura deben limitarse y, en su lugar, agruparse y transferirse a un Consejo Judicial. No se sabe si este consejo tomará entonces decisiones independientes y equilibradas.
Por último, varias disposiciones del proyecto de Constitución parecen innecesarias, por cuanto no representan realmente ninguna protección constitucional. Un ejemplo es el artículo 60(1), según el cual toda persona tiene derecho a practicar «deporte, actividad física y ejercicio».
Intereses particulares
Las críticas al proyecto constitucional son múltiples. Al (no sorprendente) rechazo del proyecto por las fuerzas que no se sienten suficientemente representadas en la Convención Constitucional, se suman otras voces de la política y la sociedad. Varios chilenos que no se oponen fundamentalmente a la reforma no consideran acertado el texto que ahora se somete a votación, al menos en esta forma.
El intento de dotar a Chile de más paz social y de un marco sólido para años y décadas con una nueva Constitución debe considerarse probablemente ya —incluso antes del referéndum— un fracaso.
Este texto constitucional lleva demasiado la firma de solo una parte del espectro político chileno. Hay un intento excesivo de anclar ciertas posiciones políticamente controvertidas de forma inalterable junto a ideas y elementos modernos (jurisdicción medioambiental, protección de los derechos fundamentales). ¿Debe realmente establecerse en la Constitución una cuota de paridad de al menos el 50% de mujeres en los cargos públicos? ¿Hay que dar un espacio tan amplio a la cuestión de género, que también es controvertida en América Latina?
De este modo, ciertas cosas quedan expuestas como lo que son: Intereses particulares que se deben cimentar constitucionalmente aquí. Una buena Constitución, sin embargo, vive del hecho de que (solo) proporciona un marco que deja espacio para futuros desarrollos y no se anticipa inadmisiblemente y reduce el margen de maniobra a cero en algunas cuestiones.
Probablemente, la Ley Fundamental Alemana también ha resultado especialmente duradera porque el estancamiento entre los principales partidos en el Consejo Parlamentario obligó a los participantes a llegar a un acuerdo y ninguna de las partes consiguió poner su propio sello en el texto desde el principio. Esto es diferente en Chile 2022.
A la vista de la historia reciente de Chile, algunas de las exigencias formuladas en el proyecto de Constitución pueden parecer comprensibles. Sin embargo, un marco constitucional no debe estar inspirado en deseos, sino que debe ser, sobre todo, capaz de funcionar y perdurar.
¿Cuál será el resultado?
Precisamente esto parece cuestionable. Una posible erosión del Estado de derecho, un número creciente de cargos y autoridades, cuotas fijas, derechos de veto de gran alcance, intervenciones unilaterales en los procesos de libre mercado, como un derecho de huelga extremadamente amplio, y otros elementos del proyecto constitucional chileno 2022 parecen un modelo de (otra) Constitución latinoamericana que no está a la altura de su pretensión de ser la base de un país en desarrollo con éxito.
La decepción de los numerosos desfavorecidos que esperan una rápida mejora de sus condiciones de vida gracias a la reforma constitucional parece ya preprogramada.
El entusiasmo por una nueva Constitución ha ido disminuyendo desde el referéndum de 2020, y el éxito del proyecto de reforma es actualmente todo menos seguro. Las últimas encuestas predicen un resultado ajustado. El bando del «rechazo», es decir, en contra del texto, sigue actualmente con casi 5 puntos porcentuales de ventaja sobre los partidarios del «apruebo».
¿Si o no a la nueva Constitución?
La expresidenta Bachelet, ahora Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, espera una victoria del bando reformista. Varios otros expresidentes se están posicionando en contra del proyecto.
El actual presidente chileno Boric había calificado relativamente pronto el éxito de este proceso de reforma como una elección del destino. En recientes declaraciones de finales de julio (antes del referéndum), ya hablaba de las modificaciones necesarias para volver a cambiar el texto constitucional tras la votación. De este modo, intenta que la opinión pública se incline por una mayoría a favor de la nueva Constitución. Para Chile, sin embargo, solo cabe esperar un documento más equilibrado.
Director del Programa Estado de Derecho para Latinoamérica de la Fundación Konrad Adenauer desde 2021. Abogado, mediador empresarial y traductor público de ucraniano y ruso. Experiencia profesional centrada en el derecho europeo e internacional, los derechos de las minorías, la política multilateral de desarrollo, la OSCE y las formas extrajudiciales de resolución de conflictos.
La erosión de la democracia en México y el auge del populismo
La democracia mexicana ha vivido un proceso de erosión impulsado por la llegada del populismo encarnado en Morena. ¿Cómo es posible que tenga una exitosa popularidad a pesar de sus fracasos como administración?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Desde antes de la campaña de 2018, en la que resultó electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), México había vivido un gradual proceso de erosión de los cimientos sociales de la democracia. En pocos años se perdió capital social. Esto se reflejó en la caída en las actividades voluntarias, la baja afiliación a los partidos políticos, la escasa pertenencia a organizaciones sociales, el creciente desinterés hacia la política, la crisis de representatividad y la desconfianza hacia las instituciones públicas.
La llegada de AMLO y Morena a la Presidencia capitalizó el enorme descontento social ocasionado por la creciente desigualdad, la polarización social, la pérdida de expectativas, la falta de oportunidades de empleo y la sustitución gradual de mano de obra debido al creciente proceso de maquinización.
AMLO y la democracia
El presidente comenzó un sistemático proceso de erosión de los cimientos institucionales de la democracia: controló ambas cámaras del Poder Legislativo, doblegó al Poder Judicial, mermó de manera significativa los órganos constitucionales autónomos, orquestó una campaña contra la prensa independiente y utilizó de forma facciosa a las instituciones de procuración e impartición de justicia para perseguir opositores y exonerar a leales acusados de actos de corrupción.
La militarización de la vida pública ha ido de la mano de la devastación de la administración pública, bajo el argumento de la austeridad republicana. El presidente y su movimiento cooptaron además al ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, impusieron a una persona leal en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en 2019, trataron de controlar al Tribunal Federal Electoral —lo que ocasionó una revuelta que concluyó con la destitución de su presidente en 2021— y, para el año electoral de 2022, recortaron el presupuesto del Instituto Nacional Electoral en 5000 millones de pesos.
Propaganda
Hoy, el gobierno se ha convertido en una portentosa maquinaria de propaganda, que diariamente esparce las buenas nuevas del movimiento presidencial, a la vez que calumnia y vitupera a la disidencia. En los primeros tres años de gobierno se organizaron 700 conferencias mañaneras. Allí el presidente esparció 67.000 falsedades e inexactitudes que, además de dominar la agenda mediática, han polarizado a la opinión pública.
El más reciente intento de desmontar la democracia fue la reforma para desaparecer a la autoridad electoral, cambiar el sistema de representación popular y centralizar la función electoral con fines de control político y clientelar. Los programas sociales presidenciales y las grandes obras de infraestructura han servido a la vez como instrumentos de propaganda política y como reductos fundamentales para consolidar una nueva política clientelar y corporativa. Es la que se pensó que habíamos dejado de lado, luego de décadas de que los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) hicieran uso del mecanismo para ganar elecciones.
Pero, a pesar de los pésimos resultados en salud, economía, seguridad, empleo, infraestructura, desigualdad, pobreza y medioambiente, el presidente López Obrador sigue gozando de amplia popularidad. En salud, México se ubicó en los primeros lugares por exceso de muertes derivadas de la pandemia. En materia de seguridad, hemos tenido el sexenio más violento de la historia con más de 125.000 asesinatos. Mientras, las políticas sociales han producido 4 millones de nuevos pobres y la Ciudad de México está permanentemente en contingencia ambiental por la quema de combustóleo en la refinería de Tula, Hidalgo. En la raíz de esta desconcertante apreciación de la imagen presidencial están fenómenos profundos que requieren de un análisis detallado.
Los relegados
Cuando México decidió incorporarse a América del Norte con el Tratado de Libre Comercio, se tomó una decisión que rápidamente enfrentó resistencias. Hoy día, después de aprobado el nuevo acuerdo comercial con Canadá y Estados Unidos, importantes tensiones emergen entre sectores y fuerzas que promueven la agenda global de la lucha contra el cambio climático, la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación y el gobierno abierto, y fuerzas que buscan el regreso a un pasado idílico de políticas sociales agresivas y de un Estado de bienestar fuerte, centralizado y poderoso.
El momento crucial en el que se dio este debate entre el Estado social y el Estado tecnocráticamente organizado fue 1988. De esa época data la escisión del partido oficial entre quienes promovían el salto a la globalidad y la revolución digital, y quienes buscaban regresar al Estado paternalista y clientelar. Hoy, estas tensiones siguen presentes. Como en su momento se dio con el movimiento de los luditas a raíz de la Revolución Industrial, en México persisten fuerzas destructivas, de choque y confrontación, que buscan desmontar la agenda global y regresar a la agenda tribal.
El presidente ha aislado a México del mundo, negándose a asistir a importantes eventos internacionales, e incluso tratando de boicotear la Novena Cumbre de las Américas. La política energética regresiva y contaminante ha detonado un mecanismo de consultas derivadas del T-MEC. Esto puede tener consecuencias comerciales de extrema gravedad y que ha sido despreciado por el presidente con burlas y sorna.
Frontera México-Estados Unidos
Quienes en 1988 quedaron relegados de la agenda tecnocrática son quienes hoy gobiernan el país. Personalidades como Porfirio Muñoz Ledo, Marcelo Ebrard Casaubón y el propio AMLO abandonaron el PRI e inicialmente se unieron a las fuerzas de izquierda para formar el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y luego Morena. La agenda regresiva que promueven, que incluye la destrucción sistemática y gradual de la democracia, se nutre de dos factores: la ira y el miedo. El papel de la ira como impulsora de las grandes transformaciones sociales ha sido dejado de lado históricamente. Pero, en nuestro milenio, autores como Peter Sloterdijk (Ira y tiempo) y Francis Fukuyama (Identidad) han mostrado la enorme relevancia que la ira ha tenido a lo largo de la historia.
Soluciones fáciles pero imposibles
Hoy el populismo, con su discurso polarizador y sus utopías salvíficas, es el gran depósito de la ira mundial; de ahí su éxito global. El populismo desata, capitaliza y canaliza las fuerzas destructivas de los impulsos timóticos y ofrece soluciones fáciles de comprender, pero imposibles de aplicar.
Con sus utopías, el populismo también se hace cargo de una emoción primaria fundamental, que se refiere siempre al futuro amenazador: el miedo. El miedo opera como el gran destructor de la confianza. Martha Nussbaum, en su libro La monarquía del miedo, ha puesto en evidencia el miedo global que hoy nos aqueja: miedo a estudiar y no encontrar un empleo, miedo a ser desplazados por las máquinas, miedo a una vejez en la indigencia, miedo a la destrucción por la guerra y el cambio climático. El populismo se nutre y alimenta el miedo, lo provoca y acicatea, con enemigos creados a cada momento.
La Fiscalía General de la República se ha utilizado facciosamente para perseguir selectivamente opositores. La Unidad de Inteligencia Financiera inició investigaciones y medidas disuasivas contra opositores como el ex candidato presidencial Ricardo Anaya y el excanciller Luis Videgaray. La Guardia Nacional se ha utilizado como muro humano que criminaliza a las personas que migran. Al mismo tiempo deja en total impunidad a grupos delincuenciales que, día tras día, se siguen adueñando de territorios en una guerra entre cárteles que ha obligado a decenas de miles de personas a huir de sus comunidades.
La ira y el miedo
Para las oposiciones, la lucha será infecunda y estéril mientras se obstinen en regresar a tiempos pasados, en lugar de hacerse cargo de la ira y el miedo presentes, mediante la crítica certera y la oferta de un porvenir posible. Mientras esto no se dé, el populismo seguirá en notable ascenso, a pesar de sus evidentes fracasos como gobierno.
En el caso de México, el populismo ha aglutinado el malestar ciudadano, le ha dado cauce e incluso lo ha exacerbado mediante una continua estrategia de polarización que sigue dividiendo a la sociedad. Hoy prevalece la diaria confrontación con quienes disienten del proyecto gubernamental. Se utiliza incluso la amenaza y la reprimenda para desalentar a las fuerzas opositoras. Hasta el día de hoy siguen luchando para evitar que continúe la espiral descendente que puede llevar a México a una nueva hegemonía partidista autoritaria, como sucedió en el siglo XX.
Filósofo. Profesor en la Universidad Vasco de Quiroga, México. Articulista en la revista "La Nación". Ex director general de Formación y Capacitación del Partido Acción Nacional. Miembro del staff de la Fundación Rafael Preciado Hernández. Maestría en Política Educativa en Universidad de Panamá, Maestría en Administración Pública y Política Pública en Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
Lo que nos cuenta Putin: medios rusos en América Latina
Se habla poco del tema, pero Rusia tiene instalada una gran red de apoyos con medios de comunicación, académicos e intelectuales en la región. ¿Cómo opera y cuál es su principal puerta de entrada? “Así nos habla el Kremlin” ofrece un análisis detallado del tema.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
En las últimas semanas, a raíz del conflicto entre Rusia y Occidente desatado a partir de la invasión a Ucrania, el alcance de los medios rusos como fuente de desinformación de la población latinoamericana ha tenido nuevos hitos y elementos probatorios. La presencia de estos medios masivos de comunicación y desinformación permite al Kremlin cuestionar el modelo democrático vigente en la mayor parte de América Latina y defender la postura oficial del gobierno ruso en varios temas, incluido el de la invasión de Ucrania.
América Latina en la mira
Países como México, Argentina y Colombia forman parte de los objetivos estratégicos mediático-políticos de Rusia de acuerdo a un estudio de Ipsos encargado por RT. Es significativo, de acuerdo con los hallazgos del DFR Lab, que un 50 % del tráfico en el sitio web de RT en Español se haya registrado en los países mencionados. Este comportamiento refleja la influencia que tienen los medios rusos en un mercado donde compiten con CNN, Voz de América y BBC, entre otros medios internacionales.
También es importante considerar el impacto que tienen en las distintas redes sociales: Twitter, Facebook, Instagram y Youtube, así como en sus canales de Telegram y WhatsApp y sus páginas web.
En pleno desarrollo
La penetración por medios como RT o Sputnik del espacio informativo latinoamericano ha derivado en un despliegue del sharp power ruso, cuya narrativa tiene sinergia con las de gobiernos aliados (Cuba, Nicaragua, Venezuela) y aquellas voces y redes intelectuales (como las que existen en CLACSO) que se conciben como la «alternativa multipolar frente al unipolarismo de Occidente», cuyas dinámicas están orientadas en realidad por la consolidación de una nueva hegemonía geopolítica opuesta a la democracia liberal.
Rusia y varios países de Latinoamérica han vivido procesos de autocratización paralelos en el siglo XXI. Regímenes iliberales personalistas, como los de Rusia, Venezuela y Nicaragua, han estrechado diálogo, colaboración y apoyo mutuo. Sus prácticas convergen en la eliminación progresiva de instituciones y actores democráticos (partidos de oposición, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil). Un caso paradigmático es el nexo entre Rusia y Venezuela. Esta se posiciona como puerta de entrada rusa al mercado y espacio regional latinoamericano, no solamente económico sino académico, cultural y mediático. Por su parte, Rusia ofrece un contrapeso diplomático como aliado global contra Estados Unidos, contra otros aliados democráticos y contra las interrogantes y desaprobaciones de la comunidad internacional.
Venezuela, puerta de entrada
Las relaciones ruso-venezolanas no solamente se han diversificado sino que se han profundizado, como hemos visto tras el análisis de las distintas dimensiones donde operan las sinergias iliberales —ideológicas, geopolíticas, de seguridad, mediáticas, etc.—.
Para explicar cómo se proyecta la influencia rusa en Latinoamérica, es posible identificar las sinergias del Kremlin con aliados autocráticos de la región en las posturas (diplomáticas y mediáticas) sobre democracia, derechos humanos y relaciones internacionales. En un análisis reciente de la cobertura y editoriales de varios medios rusos y venezolanos, destacan elementos como soberanía, lealtad y resistencia, interpretados desde un prisma iliberal soberanista, que delega en el Estado —y sus máximos titulares— la encarnación de la nación, por encima de cualquier otra consideración.
Los medios de desinformación rusos son máquinas de difusión de propaganda, que promueven la agenda del Kremlin y buscan alimentar la desconfianza en las instituciones dentro de las sociedades democráticas. Para estos medios, los ratings o la mera penetración en el público no es lo más importante, sino la posibilidad de que sus narrativas se vuelvan referentes y sus contenidos puedan ser transferidos a otras plataformas más confiables. Todo ello representa un campo de lucha adicional que requiere de mayor atención, debido a que es efectivo en su propósito de generar desconfianza en la democracia. Esto representa un verdadero desafío para las fuerzas democráticas de la región, justamente cuando la democracia liberal se encuentra atravesando su peor momento.
Avance sin oposición
El avance de la comunicación estratégica de Rusia en América Latina ha tenido relativamente poca oposición. Uno de los factores detrás del éxito de estos medios en América Latina es la falta de comprensión del público acerca de la naturaleza del interés de Moscú en el espacio informacional regional. Muchos latinoamericanos perciben la presencia de medios como RT o Sputnik como una simple expresión del pluralismo informativo.
En el contexto latinoamericano hay pocos debates públicos sobre el rol de los medios rusos, aunque tal vez la guerra en Ucrania modifique algo tal situación. Rusia intentará sostener su comunicación estratégica en el vecindario como una herramienta eficaz —por su alto e inmediato impacto y relativamente bajos costos— de su política exterior, encontrando sintonía con los públicos y discursos iliberales de las sociedades, élites y campo intelectual latinoamericanos.
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Presentación este jueves 24 de agosto. Registro aquí.
Abogada y politóloga. Doctora en historia y estudios regionales. Investigadora nivel C del Sistema Nacional de Investigadores de México. Miembro de la Red de Politólogas. Co-directora de Gobierno y Análisis Político AC (GAPAC).
Doctora en Ciencias Sociales. Magíster en Ciencia Política y Administración Pública. Profesora adjunta en el Valencia College. Autora del libro «Crisis de la democracia: ¿en el umbral de la posdemocracia?» (2021)
Partidos políticos y democracia: una interacción necesaria
El libro «Los partidos políticos y la democracia. Teoría y práctica en versión global» examina los requisitos previos para un sistema de partidos estable, vivo y diverso.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El libro se ocupa de los ámbitos más diversos, como la política local, la comunicación o la financiación. Al mismo tiempo, muestra la importancia de un sistema de partidos políticos estable y desarrollado para la democracia. Este doble enfoque, la clasificación de los partidos en el contexto democrático general y la descripción de una fundación estable de partidos, son características del libro y se encuentran en todos los capítulos.
Una discusión actual
También es característico el enfoque global de Hofmeister en la discusión del sistema de partidos, así como la referencia a la actualidad. Aborda por igual la evolución histórica y el statu quo de todos los continentes. Al mismo tiempo, complementa la base teórica de su libro con abundante acumulación literaria que explica las dinámicas democráticas en varios casos. Así, los conocimientos metodológicos básicos introducidos de antemano permiten al lector clasificar con fundamento los ejemplos concretos que siguen. La actualidad de la obra se pone de manifiesto a través de la tematización de cuestiones actuales como los efectos de la pandemia de covid-19, que Hofmeister también analiza.
El autor comienza su introducción a la teoría de partidos políticos con una definición y caracterización de la democracia. A través de un esbozo de la historia, así como de una repetición de los principios básicos y democráticos, sienta las bases para sus siguientes observaciones sobre los partidos. En el primer capítulo, «La democracia y los partidos políticos en el siglo XXI», revisa el marco teórico general en el que se sitúa la institución partido político. Hofmeister aclara que pretende «crear una comprensión de la democracia y de los partidos políticos, pero al mismo tiempo servir de guía para la construcción de partidos exitosos».
El autor destaca el papel de los partidos en la defensa de la democracia. Esta relación recíproca, la democracia como condición marco para el éxito de los partidos, y los partidos como instrumento importante para la defensa de la democracia, es el nodo central del libro.
La operativa de los partidos
Tras caracterizar a la democracia como condición marco general, Hofmeister aborda la estructura operativa de los partidos: sus formaciones y funciones, y la distingue de otros tipos de organización social. Aquí destaca el papel de los partidos como «mediadores de las diferentes opiniones en una sociedad» y «representantes de los diferentes grupos de interés».
Hofmeister también analiza los problemas actuales de los partidos, como la falta de representación y la alta volatilidad de los votantes. Su libro puede considerarse no solo una obra teórica general, sino también una evaluación crítica del statu quo de los partidos en diferentes partes del mundo. El autor subraya la diversidad de los sistemas de partidos y, al mismo tiempo, se distancia de la imagen de un tipo de partido ideal, que en su opinión no existe.
Tras los fundamentos de la democracia y de los sistemas de partidos, los siguientes capítulos se centran en los aspectos individuales y los requisitos previos para el éxito del trabajo de los partidos. Hofmeister analiza la relevancia de la ideología y la propuesta programática, la estructura organizativa y la importancia de la política local. Problematiza el rol de los miembros de los partidos y la financiación para garantizar su independencia y evitar la corrupción. Por otro lado, y sobre este último aspecto, también describe los posibles obstáculos a la financiación a la política. Aquí, el carácter instructivo del libro se hace evidente, ya que Hofmeister hace recomendaciones concretas y da ejemplos específicos.
Aporte a la discusión
Tras los capítulos de análisis de casos, Hofmeister examina la interacción entre los partidos y la sociedad. Aborda la importancia de la sociedad civil y, posteriormente, aspectos más específicos del trabajo de los partidos como la comunicación, las elecciones o los líderes políticos.
En general, el libro de Wilhelm Hofmeister Los partidos políticos y la democracia. Teoría y práctica en una versión global es una introducción completa al estudio de la democracia y la teoría de los partidos. La obra tiene relevancia práctica y de actualidad y utiliza ejemplos concretos para ilustrar los fundamentos teóricos previamente introducidos. Por tanto, es adecuado tanto para estudiar la literatura precedente como para profundizar en la aplicación práctica y los desarrollos actuales.
Pelosi en Taiwán: un gesto político y una respuesta desproporcionada
La visita de la speaker del Congreso de EEUU a Taiwán fue quirúrgica y poderosa. Provocó que su rival perdiera la línea. Para pretender el trono de las superpotencias, ¿basta solo con el músculo?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
La visita de la influyente congresista estadounidense Nancy Pelosi a Taiwán tuvo repercusión global y por eso su gesto no pasó desapercibido en redes sociales, medios de comunicación y, obviamente, tampoco en el ámbito político y diplomático. Mucho menos para los chinos. Aunque sucedió hace poco, ya se habló y escribió bastante sobre su significado. Y se remarcó, exageradamente (sobre todo en las burocracias diplomáticas y en la prensa occidental) la «imprudencia» que habría cometido la speaker de la Cámara de Representantes norteamericana.
Esta supuesta falta de mesura se vinculó directamente con la posible reacción del gigante asiático y el consiguiente aumento de la conflictividad global. Pero ese argumento recuerda a las infructuosas recetas contra el bullyng, basadas en «no hacer enojar al grandote» para evitar la agresión, a sabiendas de que, al final del día, eso sucederá igual, sin importar que lo provoquen o no.
Respuesta china
La respuesta china buscó reforzar la posición victimista que sostiene parte de su relato nacional: «somos un país emergente, integrante del sur global que responde siempre pacíficamente a las agresiones de la superpotencia imperialista». De hecho, este discurso —ciertamente anacrónico— ha permeado gran parte de la prensa, los círculos académicos y políticos del mundo, en especial, en América Latina.
Por eso, antes de seguir con este análisis, hay que definir el contexto en que se producen los hechos: estamos frente a dos superpotencias, las más poderosas del mundo, enfrentadas por un conflicto puntual en el marco de una disputa mayor por el poder global. Acá no hay víctimas ni asimetrías, excepto en lo que toca a la propia Taiwán, escenario coyuntural del drama.
Con el viaje de Pelosi, EEUU realizó un gesto político y, viendo las reacciones que produjo, muy eficiente. Y remarco lo de político porque eso contrasta con la reacción china, que estuvo ligada primordialmente a la acción militar. No fue la única posibilidad de la que disponían las autoridades chinas; sin embargo, fue la que eligieron.
De hecho, las constantes y poco diplomáticas advertencias previas del gobierno chino para que el viaje de la speaker no se concretara («quien juegue con fuego se quemará», entre otras) pusieron al gobierno estadounidense en un dilema, ya que suspender la visita, entonces, sería visto como un gesto de gran debilidad y temor.
Arqueología de un gesto político
Al mismo tiempo, la decisión china de frenar la cooperación en temas de interés global —por ejemplo, en el cambio climático— también fue una acción equivocada. Más que castigar a EEUU, esta decisión muestra ante los ojos de la opinión pública internacional el desapego y el carácter meramente táctico que otorga el gobierno de Xi a las agendas posmateriales que, además, sustentan una parte de sus apoyos políticos en otras partes del mundo.
Si miramos con mayor detalle aún, podemos seguir encontrando los matices que contenía el gesto político norteamericano, a saber: la visita la realizó una parlamentaria, al final de su carrera política y en un país donde el Congreso no recibe órdenes del presidente. Además, no aumentó el rango histórico de las visitas, ya que en los años noventa Taiwán también había recibido al entonces presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Newt Gingrich.
El carácter político del gesto se refuerza al punto que, al mismo tiempo, la Casa Blanca (a través de John Kirby, coordinador para comunicaciones estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional) reafirmó la política de «una sola China». Incluso, el propio presidente Biden montó una suerte de «despegue» de la acción de la veterana representante demócrata.
Nancy Pelosi en Taiwán. Foto: Al Drago/Bloomberg via Getty Images
Hipótesis de una reacción equivocada
El impacto que produjo la visita de Pelosi en las autoridades chinas impidió responder al gesto norteamericano con proporcionalidad e inteligencia. Y esto fue así, posiblemente, por la presión del próximo congreso del Partido Comunista Chino y la necesidad de mostrar un liderazgo sólido. O por la excesiva difusión de un ideario nacionalista en la población, alimentado por el gobierno de Xi. Y también podría explicarse porque no esperaban que el arribo de Pelosi a Taipéi, finalmente, se concretara.
Posiblemente, lo que más nervioso puso al gigante asiático fue observar que la política de EEUU comienza a mostrar una continuidad desde el plano interno y cierta inteligencia estratégica. Pocos meses atrás se reunió el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (popularmente conocido como Quad) que incluye, además de Japón y Australia, a otro grande de la región y potencial rival chino: la India.
Casi al mismo tiempo, y como preludio al viaje de Pelosi, EEUU recompuso pragmáticamente el vínculo con Arabia Saudita, incluyendo la discutida foto de Biden con Mohammed bin Salman (acusado del asesinato del periodista Jamal Khashoggi). Simultáneamente, un dron norteamericano mató en Afganistán al líder de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri (sugiriendo algo así como «nos fuimos, pero aún estamos ahí»).
La movida en Taiwán fue quirúrgica y poderosa a la vez, por eso provocó que su rival perdiera la línea. Durante años Xi mantuvo un discurso sobre cooperación pacifica, comunidad de intereses, progreso común y la ruta de la seda, como marco de una expansión no imperialista ni violenta. La llegada de Pelosi al estrecho descolocó al gobierno chino, que mostró un rostro que había trabajado arduamente en maquillar.
La moraleja es que, para pretender el trono de las superpotencias, no basta solo con el músculo. ¿Habrá aprendido China la lección?
Historiador por la Universidad de Buenos Aires. Máster en Estudios Latinoamericanos. Doctor en Procesos Políticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca. Profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Tras 20 años de diálogo y negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur hacían público el anuncio de un acuerdo comercial en 2019. A pesar del acuerdo, los textos definitivos no han sido firmados ni ratificados, por lo que aún no ha entrado en vigor. Cuando esto suceda, representará el mayor acuerdo comercial de la Unión Europea como de Mercosur tanto en lo que se refiere al número de ciudadanos involucrados, unos 750 millones, como en lo referente al ahorro arancelario que esperan obtener las empresas europeas, estimado en más de 4 mil millones de euros. Pero sobre todo, creará una nueva zona comercial que representa casi el 20% del Producto Interior Bruto mundial.
Qué beneficios y qué desafíos representa este acuerdo para la Unión Europea y los países latinoamericanos y qué hace falta para que produzca su firma y ratificación son algunas de las preguntas que hoy ponemos Bajo la Lupa.
Participan:
Miriam Gomes Saraiva, profesora e investigadora del Programa de Posgrado en Relaciones Internacionales de la Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ). Doctora en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid. Postdoctorado en el Instituto Universitario Europeo (Florencia, Italia).
Paolo Berizzi, embajador de la Unión Europea en Uruguay y ante el Mercosur. Antes ha sido Embajador de la Unión Europea en Paraguay (2017-2021).
Nicolás Albertoni, profesor de la Universidad Católica del Uruguay. Doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, University of Southern California, Los Ángeles (EEUU). Master in Economics, University of Southern California (EEUU).
Bajo la Lupa es un podcast de Diálogo político. Un proyecto de la Fundación Konrad Adenauer.
Plataforma para el diálogo democrático entre los influenciadores políticos sobre América Latina. Ventana de difusión de la Fundación Konrad Adenauer en América Latina.
O “centrão” no Congresso brasileiro e os espaços da política
O "centrão" é una união informal de partidos que constituem maioria no Congresso brasileiro. Diferentes governos o “contratam” para aprovar agendas. Isso implica enorme poder sobre o sistema político, que pode se manifestar em chantagem e corrupção.
Existe uma máxima que diz: “na política não existe espaço vazio”. A partir disso, surgem conflitos de diferente natureza em torno ao poder. No Brasil, o fim do regime militar, o processo de redemocratização, o governo civil e o processo constituinte trouxeram instantes desafiadores nos anos 1980. Eleito indiretamente por um colégio eleitoral, o oposicionista ao regime militar Tancredo Neves faleceu antes da posse. Seu vice, José Sarney, escolhido estrategicamente pelo PMDB para enfraquecer o status quo, assumiu o Brasil. O desafio é compreender em que medida ele tinha legitimidade junto ao povo e a setores políticos.
Sarney tomou posse em 1985 e, em 1986, o PMDB conquistou 22 dos 23 governos estaduais e fez maioria num Congresso Nacional que, simultaneamente, construiria a nova Constituição. O presidente precisava governar, tinha a potência do Executivo, mas encontrava resistências até mesmo no seu partido. As mais emblemáticas foram as simbolizadas pelo deputado Ulysses Guimarães, presidente da Constituinte, e pelo grupo dissidente que criaria o PSDB anos depois. Sarney demandava apoio do parlamento para governar e tinha interesses na Constituição.
Como trabalhar? O presidente vinha do grupo que governou o país no autoritarismo, deixou o PDS, contribuiu à construção do que seria o PFL e ingressou no PMDB para cumprir legislação que proibia coligações no pleito indireto. A morte de Tancredo interrompeu parte do sonho de parcelas da sociedade extasiada com o ideal da democracia. Para intérpretes da época, seu governo teve cara de PFL – um bloco das benesses do autoritarismo, com uma agenda conservadora nos costumes e nacionalista em termos econômicos. É nesse ambiente que floresce a ideia de “centrão”.
Nasce o “centrão”
O “centrão” não é uma instituição formal. Trata-se de elemento de análise que se refere a um grupo de partidos amorfo capaz de participar do eterno jogo de poderes em torno dos desafios à governabilidade. No Brasil, partidos que não necessariamente disputaram eleições presidenciais juntos precisam montar coalizões para compor os governos. Qual o preço de formatar esses encontros?
No governo Sarney, dentre outras estratégias, consagrou-se a distribuição da exploração de concessões públicas de rádio e TV para congressistas que apoiavam a agenda do Executivo. Nascia a ideia de “centrão”. Quem o conformava? Políticos de diferentes legendas dispostos a negociar incentivos individuais.
A partir dessa interpretação, diferentes governos “contratam” o “centrão” para aprovar agendas executivas que passem pelo Legislativo. A entrega de ministérios, a distribuição de cargos de confiança e a liberação de emendas orçamentárias são símbolos de poder capazes de ofertar estímulos partidários e individuais para permitir o avanço de uma agenda específica. Notam-se dois aspectos: existe uma agenda de governo e há interesse de legisladores em trocar força coletiva por microexecuções pontuais.
O poder de chantagem do “centrão”
Escândalos não faltam para caracterizar esse cenário, que não é, no entanto, sinônimo indissociável de corrupção. A despeito do que se imagina, ao menos até 2018 nem tudo era tão individual. Agendas do Executivo eram articuladas no interior do parlamento por partidos da base de sustentação do governo. Alguns deles eram aliados ideológica ou eleitoralmente à agenda presidencial, outros caracterizados pelo governismo. As palavras de ordem eram: “se existe governo, nós aderimos”. As legendas governistas carecem de comportamento ideológico e o pragmatismo indica ser essa a sua maior característica.
Assim, mesmo com a alternância de poder no Brasil, dois aspectos merecem atenção. Se, por um lado, o governismo transforma a política em espaço de busca por recursos mais individuais, por outro, oferta a real chance de se compor um governo. Qual o preço?
Novamente: escândalos de corrupção existem. E para acentuar a força do comportamento que caracteriza o “centrão”, nasceu a ideia de emendas parlamentares impositivas ao orçamento da União. Em 2015, uma mudança constitucional obrigou a Presidência a executar tais emendas. Isso significa que cada legislador, a despeito de posição partidária e relação com o governo, tem controle sobre recursos orçamentários.
Isso aumentou o poder de chantagem do Legislativo e, coincidentemente ou não, os presidentes se demonstraram frágeis desde então. Dilma Rousseff teve dificuldades de articulação política. Michel Temer não gozava de legitimidade junto ao eleitorado. Jair Bolsonaro prometeu que governaria sem os partidos, tratados por ele como sinônimo de corrupção.
As “emendas secretas” do Legislativo
Atualmente, o “centrão” respira poder, é caracterizado pelo governismo e entrega algo à agenda do Executivo. A pergunta fundamental é: Bolsonaro tem uma agenda? O presidente tem dificuldades para governar, e há quem diga que seu objetivo é apenas se manter no poder. O “centrão” viu nisso uma oportunidade para aumentar seu espaço em busca de mais recursos.
Fortaleceu, então, sem qualquer transparência, a ideia de “emendas secretas” ou “emendas do relator”. Essas emendas permitem que cada parlamentar negocie recursos adicionais com o relator do orçamento, com os presidentes do Congresso e com os líderes do governo. Essa é a fórmula de Bolsonaro para governar “sem os partidos”, como prometeu. As lideranças das legendas foram enfraquecidas à luz de negociações individualizadas entre governo e legisladores.
A oposição acionou o Judiciário, que pediu transparência constitucional na distribuição dessas emendas. Isso pode gerar conflitos, diante da sabida desigualdade em tal distribuição. O pedido da justiça é sistematicamente ignorado, e deve ser assim até as eleições em outubro, pois uma lista com nomes e valores geraria problemas severos nesse contexto.
Nesse cenário, restar pensar: o que será do futuro? O informe “centrão”, atrelado a um modo de ação informal, avança e aumenta suas demandas. Se há fragilidade de agenda, reduzida legitimidade do Executivo diante de parcelas da sociedade e vontade de legisladores de avançar ocultamente sobre recursos, só lhe restaria pedir mais.
Assim, o “centrão” quer que as “emendas secretas” sejam pagas compulsoriamente aos parlamentares a partir de 2023. Isso reduz o poder de negociação do Executivo e eleva a sensação de que o país está descentralizando suas agendas de investimento. Afinal de contas, na política, não existe espaço vazio.
Cientista político. Doctor por la Universidade de São Paulo. Coordinador de cursos de posgrado en la Fundação Escola de Sociologia e Politica de São Paulo (FESP) y presidente del Movimento Voto Consciente.
El «centrão» en el Congreso brasileño y los espacios de la política
El centrão es una unión informal de partidos que constituyen mayoría en el Congreso brasileño. Diferentes gobiernos lo “contratan” para aprobar agendas. Esto implica enorme poder sobre el sistema político, que se puede manifestar en chantaje y corrupción.
Hay una máxima que dice: «En política no hay espacios vacíos». De ahí surgen conflictos de diversa índole en torno al poder. En Brasil, el fin del régimen militar, el proceso de redemocratización, el gobierno civil y el proceso constituyente trajeron momentos desafiantes en la década de 1980. Electo presidente indirectamente por el Colegio Electoral, el opositor al régimen militar Tancredo Neves murió antes de asumir el cargo. Su vice, José Sarney, electo estratégicamente por el PMDB para debilitar el statu quo, se hizo cargo de Brasil. El desafío es entender hasta qué punto tenía legitimidad ante la ciudadanía y los sectores políticos.
Sarney asumió en 1985 y, en 1986, el PMDB ganó 22 de los 23 gobiernos estaduales y logró la mayoría en un Congreso Nacional que simultáneamente redactaría la nueva Constitución. El presidente necesitaba gobernar, tenía el poder del Ejecutivo, pero encontró resistencia incluso en su partido. La más emblemática fue simbolizada por el diputado Ulysses Guimarães, presidente de la Asamblea Constituyente, y por el grupo disidente que años después crearía el PSDB. Sarney demandaba apoyo parlamentario para gobernar y tenía intereses en la Constitución.
¿Cómo trabajar? El presidente procedía del grupo que había gobernado el país bajo el autoritarismo, abandonó el PDS, contribuyó a la construcción de lo que sería el PFL y se unió al PMDB para cumplir con la legislación que prohibía las coaliciones en elecciones indirectas. La muerte de Tancredo interrumpió parte del sueño de sectores de la sociedad extasiados con el ideal de la democracia. Para los intérpretes de la época, su gobierno se parecía al PFL, un bloque beneficiado por el autoritarismo, con una agenda conservadora en las costumbres y nacionalista en lo económico. En este ambiente floreció la idea de centrão.
Nace el «centrão»
El centrãono es una institución formal. Es un elemento de análisis que remite a un conjunto amorfo de partidos capaces de participar en el eterno juego de poder en torno a los desafíos de la gobernabilidad. En Brasil, los partidos que no necesariamente se presentaron juntos en las elecciones presidenciales precisan formar coaliciones para componer gobiernos. ¿Cuál es el costo de formatear estos encuentros?
Durante el gobierno Sarney, entre otras estrategias, se consagró el reparto de la explotación de las concesiones de radio y televisión públicas a los congresistas que apoyaban la agenda del Ejecutivo. Nacía la idea de centrão. ¿Quiénes lo conformaban? Políticos de distintos partidos dispuestos a negociar incentivos individuales.
Con base en esta interpretación, diferentes gobiernos «contratan» al centrão para aprobar las agendas ejecutivas que pasan por el Legislativo. La entrega de ministerios, la distribución de cargos de confianza y la liberación de enmiendas presupuestarias son símbolos de poder capaces de ofrecer incentivos individuales y a partidos para permitir el avance de una agenda específica. Se advierten dos aspectos: hay una agenda de gobierno y hay interés de los legisladores en cambiar la fuerza colectiva por microejecuciones puntuales.
El poder de chantaje del «centrão»
Los escándalos abundan para caracterizar este escenario, que no es, sin embargo, sinónimo indisociable de corrupción. A pesar de lo que uno pueda imaginar, al menos hasta 2018, no todo fue tan individual. Agendas del Ejecutivo fueron articuladas dentro del Parlamento por los partidos de la base de apoyo del gobierno. Algunos de ellos se alinearon ideológica o electoralmente con la agenda presidencial, otros se caracterizaron por el gobernismo. La consigna era: «si hay gobierno, nosotros adherimos». Los partidos de gobierno carecen de comportamiento ideológico y el pragmatismo indica que esa es su principal característica.
Así, incluso con la alternancia del poder en Brasil, dos aspectos merecen atención. Si, por un lado, el gobernismo transforma la política en un espacio para la búsqueda de más recursos individuales, por otro lado, ofrece una oportunidad real para formar gobierno. Pero, ¿a qué precio?
Repetimos: los escándalos de corrupción existen. Y, para acentuar la fuerza del comportamiento que caracteriza al centrão, surgió la idea de las enmiendas parlamentarias impositivas al presupuesto del Estado. En 2015, un cambio constitucional obligó a la Presidencia a implementar dichas enmiendas. Esto significa que cada legislador, independientemente de su posición partidaria y relación con el gobierno, tiene control sobre recursos presupuestarios.
Esto aumentó el poder de chantaje del Legislativo y, casualmente o no, los presidentes han sido frágiles desde entonces. Dilma Rousseff tuvo dificultades de articulación política. Michel Temer no gozaba de legitimidad ante el electorado. Jair Bolsonaro prometió que gobernaría sin los partidos, a los que trataba como sinónimo de corrupción.
Las «enmiendas secretas» del Legislativo
Actualmente, el centrão respira poder, se caracteriza por el gobernismo y entrega algo a la agenda del Ejecutivo. La pregunta fundamental es: ¿Bolsonaro tiene una agenda? Al presidente le cuesta gobernar y hay quienes dicen que su objetivo es solo mantenerse en el poder. El centrão vio esto como una oportunidad para aumentar su espacio en busca de más recursos.
Luego, sin ninguna transparencia, reforzó la idea de «enmiendas secretas» o «enmiendas del relator». Estas enmiendas permiten que cada parlamentario negocie recursos adicionales con el relator del presupuesto, con los presidentes del Congreso y con los líderes de gobierno. Esta es la fórmula de Bolsonaro para gobernar sin partidos, como prometió. Los líderes de los partidos se debilitaron a la luz de las negociaciones individualizadas entre el gobierno y los legisladores.
La oposición accionó al Poder Judicial, que pidió transparencia constitucional en la distribución de estas enmiendas. Esto puede generar conflictos, dada la conocida desigualdad en dicha distribución. El pedido de la justicia ha sido ignorado sistemáticamente, y así debe ser hasta las elecciones de octubre, pues una lista con nombres y valores generaría graves problemas en este contexto.
En este escenario, cabe preguntarse: ¿qué será del futuro? El centrão, vinculado a un modo de actuación informal, avanza y aumenta sus demandas. Si hay fragilidad de la agenda, reducida legitimidad del Ejecutivo frente a sectores de la sociedad y voluntad de los legisladores de avanzar de forma encubierta sobre los recursos, solo le quedaría pedir más.
Así, el centrão quiere que las «enmiendas secretas» sean pagadas obligatoriamente a los parlamentarios a partir de 2023. Eso reduce el poder de negociación del Ejecutivo y aumenta la sensación de que el país está descentralizando sus agendas de inversión. Después de todo, en política no hay espacios vacíos.
Traducción de Lívia Prado, de la oficina Montevideo de la Fundación Konrad Adenauer
Cientista político. Doctor por la Universidade de São Paulo. Coordinador de cursos de posgrado en la Fundação Escola de Sociologia e Politica de São Paulo (FESP) y presidente del Movimento Voto Consciente.
Centroamérica firmó la paz hace 35 años. Hubo logros, pero persiste la desigualdad y la instabilidad institucional. Queda un largo camino por recorrer.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
El fin de la guerra en Guatemala y El Salvador y la vuelta a la democracia en Nicaragua se gestaron como parte del Procedimiento para Establecer la Paz Firme y Duradera en Centroamérica firmado el 7 de agosto de 1987 en Esquipulas, Guatemala. A dicho pacto se le conoce también como Esquipulas II.
Treinta y cinco años después no hay guerra armada en Centroamérica. Pero no hay proceso electoral limpio en Nicaragua y el panorama político en El Salvador, Guatemala y Honduras es muy complejo. Al punto de que las tres democracias son consideradas híbridas por el índice global de The Economist, con nota de entre 4 y 6, de un puntaje máximo de 10.
La realidad de ambos momentos, 1987 y 2022, es muy distinta, totalmente incomparable. Sin embargo, hechos que llevaron a la paz en el siglo pasado son valiosas señales para Centroamérica y sus ciudadanos de hoy.
El procedimiento
El Procedimiento definió pasos y compromisos, pues realmente era el inicio de un proceso para cada país signatario:
1) Fue un acuerdo de jefes de Estado de las cinco naciones centroamericanas. Incluia a Costa Rica, pese a sus distintas condiciones: democracia plena entonces y también hoy;
2) Estos presidentes se enfrentaron a múltiples posiciones internas contrarias, el Ejército y los empresarios, y a la oposición de países aliados como Estados Unidos y Cuba;
3) Se dio con el apoyo o al amparo de organizaciones diversas, entre ellas las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Iglesia católica y la institucionalidad europea;
4) Fue posterior a otros acuerdos políticos que sentaron las bases de Esquipulas II, como lo fue el Grupo de Contadora;
5) Se dio en el marco de cambios globales vinculados a la reforma política y económica en la Unión Soviética, y en paralelo a la posterior caída del muro de Berlín.
Por una paz firme y duradera
«Cese al fuego y reconciliación» fue uno de los componentes del Procedimiento para Establecer la Paz Firme y Duradera en Centroamérica; también lo fueron «Cese de ayuda a las fuerzas irregulares», «Democratización» y «Elecciones libres», por sus nombres específicos.
Guatemala vivió una guerra civil durante 36 años, desde 1960 hasta 1996 cuando se firmó la paz entre el gobierno y la guerrilla agrupada en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
El Salvador padeció una guerra por no menos de 13 años, que finalizó en 1992 y permitió la incorporación del grupo insurgente, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en la vida política del país.
En el marco de Esquipulas II, en Nicaragua se convocó a elecciones en 1990. La Unión Nacional Opositora (UNO), con Violeta Barrios de Chamorro como candidata a la presidencia, obtuvo la mayoría por encima del Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) con Daniel Ortega. Este se encontraba en el poder y al frente de la Revolución sandinista desde 1979. Así se acabó el proceso de guerrilla interna y el apoyo internacional a la resistencia «Contra».
Vuelta a las elecciones
Es decir, el proceso político cambió en los tres países que acordaron la paz y sí hubo cese al fuego, incorporación política de los disidentes, una parcial reconciliación y vuelta a elecciones libres. No se podía anticipar, en ese entonces, que una justa electoral podía ser el elemento que justificara el poder casi absoluto, posteriormente, en El Salvador y Nicaragua, y que el paso de los años fortalecería pero muy ligeramente la institucionalidad (poderes Legislativo y Judicial) y los partidos políticos de Guatemala, Honduras y El Salvador.
Además de paz y democracia, Esquipulas II buscó la promoción del desarrollo mediante la cooperación internacional. La Unión Europea ha sido clave en esa labor. Pero incluso hoy se percibe una decepción por el pobre estado de la madurez política regional que los europeos trataron de apoyar.
El bienestar social y la estabilidad económica no habían tenido un espacio relevante en la política pública de los países centroamericanos, salvo Costa Rica, en la década de los ochenta del siglo XX ni tampoco en los años precedentes. En buena medida ello era producto de la guerra. En términos generales, la gestión política posterior a Esquipulas II permitió una mejora significativa de la actividad económica, aunque no en la misma medida o dimensión de la equidad y el bienestar social.
A principios de la década de 1980, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) indicaba en un reporte: «Centroamérica atraviesa por una profunda crisis, tanto en el ámbito económico como en el político-social, aspectos ambos tan estrechamente entrelazados que resulta ocioso tratar de determinar si alguno tiene precedencia causal sobre el otro».
Centroamérica hoy
En Guatemala, en ese entonces, el 25 % de la población recibía el 66 % del ingreso nacional, mientras que el 75 % restante percibía el 34 %. El país se caracterizaba económicamente por una ausencia de clase media. Un 82 % de los niños menores de 5 años sufrían de algún grado de desnutrición. Aproximadamente el 69 % de la población rural y el 30 % de la población urbana eran analfabetas. La esperanza de vida al momento de nacer se estimaba en 58 años.
Hoy, Guatemala, según el Banco Mundial, es un país de ingreso medio alto, su PIB per cápita es de USD 4603 (2020). Sin embargo, no se ha dado una reducción significativa de la pobreza y la desigualdad. Guatemala tiene la cuarta tasa más alta de desnutrición crónica en el mundo y la más alta en América Latina.
El Salvador experimentaba a inicios de los ochenta los mayores niveles de pobreza junto con Guatemala (58 % urbana y 76 % rural). La esperanza de vida al nacer era de 56 años, por citar solo dos indicadores sociales.
El Banco Mundial reporta que El Salvador tiene un gran potencial para impulsar un crecimiento económico dinámico, inclusivo y resiliente. Pero también señala que el crimen y la violencia son una amenaza para el desarrollo social y el crecimiento económico, y están entre los principales motivos para que muchos salvadoreños migren.
Nicaragua experimentó en la década de 1980 un colapso económico tras el cambio de modelo productivo que impulsó la Revolución sandinista, y una mejoría de algunos indicadores sociales, sobre todo de salud y educación. La esperanza de vida pasó de 59 años a 64 años en esa década. La mortalidad infantil comenzó a reducirse progresivamente desde 84 fallecimientos por 1000 habitantes a 55 en la década de 1990. Aun así, como señala el Banco Mundial, Nicaragua sigue siendo uno de los países menos desarrollados de América Latina, donde el acceso a los servicios básicos es un desafío diario.
Después de Vinicio Cerezo, quien gobernó a Guatemala y firmó Esquipulas II, el país ha tenido diez mandatarios en elecciones periódicas y crisis agudas en casi todas las gestiones.
El Salvador tuvo cuatro gobiernos consecutivos del mismo partido político, dos posteriores liderados por el FMLN. Desde 2019 y hasta el 2024 el gobierno es guiado por un partido alternativo populista con dominio total de los poderes del Estado.
De 1990 a 1997, Violeta Barrios de Chamorro presidió el gobierno de Nicaragua, luego de un mandato de 11 años de Daniel Ortega tras la Revolución sandinista que acabó con una dictadura de 42 años. De 1997 a 2017 se sucedieron dos gobiernos liberales, que dieron paso nuevamente y apoyaron el resurgimiento de Ortega. Este se mantiene mediante elecciones irregulares en control total y absoluto del poder.
La precedencia causal entre lo económico y lo político-social que señaló el reporte de la CEPAL queda más que confirmada con la realidad de los tres países beneficiados con la pacificación. Esto era válido hace 35 años y lo es hoy, pero en condiciones muy diferentes.
Periodista con un MBA con énfasis en finanzas. Fundadora de Punto y Aparte, un programa colaborativo de buen periodismo entre estudiantes y periodistas experimentados. Fue directora de «La Nación» y «El Financiero». Tiene 24 años de experiencia en medios, de los cuales 15 en posiciones de dirección. Profesora universitaria
Ruth Hidalgo: «La lucha de hoy en Ecuador es por salvar la democracia»
Dos cosas marcan la agenda del país. Por un lado, la crisis social y por el otro la relación conflictiva entre oposición desleal y Ejecutivo. ¿Cuáles son las razones y las propuestas de solución?
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Una convulsión social con protestas que devino en el cierre de Quito por diez días catapultó a Ecuador como tema de discusión en América Latina. La crisis política que derivó de las manifestaciones protagonizadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) ha planteado serios desafíos al gobierno nacional y a la estabilidad política del país.
El conflicto no solo dejó en relieve problemas sociales que datan de la última década, sino que acentuó la urgencia de una reforma política que mantenga la viabilidad de la democracia.
Ruth Hidalgo es una de las voces más respetadas para comprender al Ecuador. En su rol como directora ejecutiva de la Corporación Participación Ciudadana, promueve en el país una reforma al Código de la Democracia. El objetivo del proyecto es profesionalizar la política y regular la proliferación de partidos y candidaturas sin respaldo popular. Hidalgo es doctora en leyes, decana de la Escuela de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas, y miembro del Consejo de Redacción de Diálogo Político, desde donde conversamos para comprender las causas del desencuentro ecuatoriano con la política.
Hay varias versiones sobre los orígenes y causas del malestar social en Ecuador y si atañe a un problema de gestión de gobierno. ¿Qué hay detrás realmente?
El conflicto que planteó la Conaie tiene varios orígenes. No podemos dejar de pensar en la inequidad que existe en el país. Ese ha sido un detonante base. Otro componente importante ha sido la pandemia. Quienes más han sufrido este proceso han sido los menos favorecidos. Dentro de este componente hay un elemento contextual muy relevante: la situación en la que estaba Ecuador cuando inició la crisis sanitaria. Todos los fondos de reserva, el fondo de solidaridad y otros que permitirían afrontar situaciones de emergencia, ya no existían. Durante el correísmo fueron dilapidados y usados para otras cosas.
Ruth Hidalgo
Además, Ecuador estuvo atravesado por más de una década por un sistema de corrupción sostenido y concentrado específicamente en el sector de la salud. Eso fue una gran dificultad para el Estado a la hora de llegar a tiempo y abordar la emergencia de la pandemia cuando debía, al mismo tiempo, luchar contra la corrupción que estaba enquistada en toda la administración del sistema de salud.
Cambiado el gobierno, el presidente Guillermo Lasso se enfocó en la vacunación y tuvo un éxito considerable. Sin embargo, hemos visto una demora en la implementación de una agenda social que reclaman la mayoría de las personas.
¿El paro impulsado por la Conaie y respaldado por la oposición a Guillermo Lasso terminó siendo una vendetta política?
Este paro se inició como una protesta pacífica y con reclamos justos, pero estuvo matizado por intereses políticos, generados por un liderazgo violento y claramente ideologizado, que representa al mariateguismo puro y duro. Su líder máximo, Leonidas Iza, expresa que los cambios solo son posibles si se hacen de forma violenta, aun cuando eso represente reducir la sociedad a cenizas.
Manifestantes en marcha. Quito, 2022. Fuente: Verónica Lombeida/AFP. Getty Images en The New York Times.
La escalada de la protesta fue aprovechada por la Asamblea Nacional para incluso tramitar la posibilidad de destitución del presidente. Por suerte, eso no trascendió —y no lo digo por ser afín o no al presidente, sino por el apego al sistema democrático, donde los gobernantes deben cumplir con su mandato—. Entonces, lo que se inició como una protesta pacífica y pasó a un acto vandálico a nivel nacional, con muertes y ajusticiamiento de militares, destrucción de la propiedad, atropellos contra la ciudadanía, la destrucción de Quito y paralización durante dieciocho días, que lesionó gravemente la economía, terminó como un aviso de destitución al presidente.
Todo inició por el incremento del precio de los combustibles, pero este ya bajó y el conflicto no está resuelto. Es un panorama complejo, sobre todo a la luz de las elecciones seccionales [locales] que ocurrirán en 2023 y que podrán ser aprovechadas por la oposición para construir relatos que permitan ganar espacios en los gobiernos locales.
¿Y la reacción del gobierno?
No hubo una judicialización a los actos de vandalismo que destruyeron parte de la ciudad. Los actos que están en contra de la ley tienen que ser castigados: robar, matar, secuestrar. Se ha evidenciado cierta debilidad en la reacción para garantizar los derechos de todos ante una situación violenta que no debería ser tolerada.
La ola de protestas también dejó en relieve la crisis de representación política en el Ecuador.
En el Ecuador existe una crisis de representación enorme. La ciudadanía mayoritariamente no cree en sus políticos.
Nuestro sistema promueve que los partidos salgan como caramelos, que proliferen sin ningún control; que partidos minúsculos, muy locales, que solo tienen vida en un cantón, puedan presentar oferta electoral nacional sin ningún efecto. Hay alrededor de trescientos partidos en Ecuador. Si no hay una reforma, no habrá posibilidad de ordenar la representatividad política. Nosotros en Participación Ciudadana tenemos una propuesta de reforma estructural del sistema de partidos que reside en el Código de la Democracia. La hemos presentado a todos los sectores, incluso al presidente de la República, a quien pedimos que la propuesta se someta a una consulta popular.
No queremos desincentivar la participación política; por el contrario, queremos cambios para que sea más eficiente y democrática.
Además de la proliferación de partidos, la polarización es intensa. No hay vínculo de trabajo entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Es una Asamblea que está conspirando constantemente contra el Ejecutivo. En vez de legislar por el país, está trabajando en cómo puede salir del gobierno antes de terminar el periodo constitucional.
No hay proyectos de ley emblemáticos que nos permitan decir o analizar: «este y este otro proyecto resuelve tal tema y es importante por esto». Solo existe un Legislativo dedicado sistemáticamente a bajar al presidente de su cargo.
Hay una ausencia de masa crítica propositiva, democrática, de generación de ideas y de intercambio de argumentos, que es lo que la gente espera.
¿Cuál es el panorama a mediano plazo en el conflicto entre Ejecutivo y Legislativo?
Hubo un error estratégico importante del gobierno, que fue sacar de la Asamblea a sus principales alfiles, quienes pasaron a ser parte del gobierno. Esto contribuyó a la ausencia de masa crítica y de generación de discusión en la Asamblea, que ya de por sí ha sido un órgano con ausencia propositiva. Ahí hubo una carencia de comprensión del proceso político y de dejar evidencia de que los sectores radicales en el Parlamento solo tienen como agenda obstaculizar al gobierno.
Creo que el gobierno, cuando tuvo su popularidad más alta por varios meses a causa del éxito de las vacunas, que fue una de sus promesas electorales, debería haber ejecutado la muerte cruzada. Es decir, disolver la Asamblea e ir a una nueva elección para que se generara un nuevo reparto de fuerzas.
¿Es sostenible que el presidente Lasso se mantenga como una suerte de rehén de la Asamblea y de la oposición?
El presidente Guillermo Lasso tiene poca maniobra en su relación con la Asamblea. Si no actúa hábilmente, la Asamblea lo mantendrá en jaque. Hay cosas positivas de su trabajo que no se están comunicando. La ciudadanía ha pedido cambio de algunos ministros y no lo ha hecho.
¿Cuáles son las alternativas posibles para el Ejecutivo?
Creo que lo que le conviene al presidente es recapitalizar a sus votantes. Para eso, debe hacer una reingeniería completa de su plan de gobierno y de su estrategia comunicacional e incorporar una agenda social que ayude a las personas en las demandas más importantes. Se debería construir una agenda social aparte de lo que se discute en la mesa de diálogo, para el campo, el agro, la costa, la educación, el sistema de salud, y declararla política de Estado. Es decir, el Estado debe tener su propia agenda, pero lo que vemos es una ausencia del sentido de oportunidad. Las mesas de diálogo por el paro y el conflicto por la Conaie es una cosa, y el Estado, otra. El Estado trabaja para todos y debe tener proyectos para lo que la gente reclama.
Asamblea Nacional de Ecuador. Fuente: WikiCommons.
Y una de las consecuencias de la falta de diálogo orgánico entre los representantes políticos es la erosión de la confianza en la democracia…
La mesa de diálogo inició con diez puntos para negociar, pero con negociadores débiles, lo que mostró al Ejecutivo como un actor débil. Al día que hacemos esta entrevista [27 de julio de 2022], solo se mantienen dos puntos de negociación.
Ante esta falta de política responsable, el país corre el riesgo de caer en el futuro en manos de un populista outsider que haga promesas demagógicas en contra del sistema institucional y la democracia. La lucha de hoy en Ecuador es por salvar la democracia.
¿Quién o quiénes son la alternativa para la democracia ecuatoriana?
Tengo esperanza en las jóvenes y los jóvenes del Ecuador, que representan el 30,4% del padrón de votantes. Creo que ellos viven los mismos problemas, cuando salen a buscar trabajo, cuando quieren progresar. Ellos buscan otras cosas, oportunidades, trabajo, no quieren violencia, huyen de estas formas autoritarias.
Si es que algún partido político logra decodificar lo que piensan los jóvenes, y sus necesidades, se podrá construir una masa crítica importante para renovar a los partidos caducos y al sistema democrático con sus graves problemas.
Doctor en ciencia política, magíster en estudios políticos y periodista. Profesor de la Universidad Católica del Uruguay y de la Universidad de Las Américas de Ecuador. Coordinador de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer en Uruguay, y editor de Diálogo Político.
Licenciada en Historia y en Relaciones Internacionales (Universidad de San Pablo, Brasil). Maestranda en Estudios Latinoamericanos (Universidad de la República, Uruguay). Coordinadora de proyectos en la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo.
Transitamos una época de crisis e incertidumbre. Los seres humanos nos convertimos en una fuerza de transformación planetaria. El futuro es desafiado por dinámicas globales. Es necesario repensar los modelos de desarrollo de sociedad, así como la reconexión con el ecosistema terrestre.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Vivimos en una época de crisis e incertidumbre. Pareciera que la organización de la vida y la representación del futuro, tal y como lo imaginamos, están siendo desafiados por dinámicas globales que trascienden nuestro entendimiento y nos arrastran hacia situaciones inimaginadas y hasta distópicas. La aparición, hace más de dos años, de un virus de presumible origen zoonótico —enfermedad infecciosa y transmisible de animales vertebrados a seres humanos— como la covid-19 es prueba de ello.
Desde entonces, nuestras vidas se han visto totalmente trastocadas. Salvando las distancias, lo mismo podría decirse del cambio climático antropogénico, que es aquel que procede de los seres humanos y que tiene efectos sobre la naturaleza.
Si bien la comunidad científica se viene pronunciando sobre el tema desde hace más de 30 años, la evidencia acerca del aumento sostenido de la temperatura y las proyecciones futuras sobre el calentamiento del planeta son cada día más contundentes. Así lo confirma el sexto informe del Panel de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) entre 2021 y 2022.
La covid-19 y el cambio climático tienen varios puntos en común. Ambos son globales en escala y locales en impacto. No hay ningún país que pueda afrontarlos de manera aislada. Y abordar su complejidad requiere la inclusión de diferentes tipos de conocimientos y experiencias a través de enfoques transdisciplinarios.
En este sentido, la covid-19 y el cambio climático, lejos de ser asuntos estrictamente científicos, son problemas políticos y sociales. Por lo tanto, nos interpelan a pensar los múltiples aspectos involucrados, desde los patrones de producción y consumo, la percepción del riesgo y sus aspectos ético-políticos, los modelos de desarrollo vigentes y deseables de sociedad, hasta los vínculos que los seres humanos establecemos con la naturaleza.
Ecosistemas cambiantes y nuevos virus
Este último aspecto es crucial y cada día toma mayor relevancia en los debates científicos, en los medios de comunicación y en la sociedad civil. En efecto, un estudio publicado en la revista Nature sugiere recientemente que los cambios bruscos en los ecosistemas y la destrucción de hábitats, más las altas temperaturas que sobrevendrán en el futuro, pueden generar un ambiente idóneo para la emergencia de una red de nuevos virus y la transmisión de enfermedades con potencial de afectación a los seres humanos.
El estudio destaca que la migración de especies silvestres por la pérdida de hábitats naturales y el cambio climático antropogénico podrían generar las condiciones para el intercambio viral entre especies que no han tenido contacto previamente, lo que facilitaría el contagio zoonótico.
En esta misma línea, otros estudios han postulado que la covid-19, en tanto virus zoonótico, podría catalogarse como una enfermedad del Antropoceno, producto de procesos complejos en los que se imbrican la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad, la deforestación y los cambios en el uso del suelo para tierras cultivables y producción ganadera intensiva, y con las alteraciones que estos procesos conllevan para la salud humana y planetaria.
En América Latina, por ejemplo, las tasas de deforestación ilegal no han parado de crecer tanto en la región del Amazonas como en el Chaco argentino. Para este último caso, entre 2000 y 2019 se han deforestado 5 millones de hectáreas, dentro de las cuales el 40 % fue ilegal y produjo la pérdida de bosque nativo.
Este y otros síntomas de nuestra época indicarían que hemos entrado al Antropoceno, una nueva época geológica en la que los seres humanos nos hemos convertido en una fuerza de transformación global y planetaria.
La humanidad como fuerza geológica
Si hay algo certero es que los cambios en el mundo se han acelerado descontroladamente. De tal magnitud ha sido la intervención humana en el planeta que los científicos, a escala internacional, discuten nuestra posible entrada a una nueva época geológica en la historia de la Tierra, que han llamado el Antropoceno.
Acuñado por el premio nóbel de química Paul Crutzen y el biólogo Eugene Stoermer en el año 2000, el concepto da cuenta del dominio de los seres humanos sobre la faz de la tierra, por lo que han dejado de ser meramente agentes biológicos para convertirse en agentes geológicos con capacidad de transformación estratigráfica global.
Antropoceno: contaminación atmosférica
En un artículo seminal, Crutzen propone el inicio del Antropoceno con la revolución industrial y el cambio en la matriz energética hacia una economía fósil a fines del siglo XVIII. Tanta influencia ejerció este primer artículo en los ámbitos científicos que en el año 2009 se creó el Grupo de trabajo del Antropoceno (AGW), dependiente de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, con el objetivo de buscar evidencias estratigráficas, posibles marcadores y periodizaciones en el registro geológico.
Este grupo de trabajo ya ha presentado una propuesta formal, pero aún no ha sido refrendada por los expertos geólogos. Sin embargo, más allá de que sea aceptada o no, las discusiones sobre el Antropoceno han tomado una relevancia inusitada tanto dentro del ámbito de la geología como en el de las humanidades ambientales, las artes y los medios de comunicación.
El Antropoceno
Retomando las discusiones sobre los posibles inicios del Antropoceno, un grupo de científicos del Centro de Resiliencia de la Universidad de Estocolmo, liderados por Will Steffen, han demostrado cómo ciertos parámetros socioeconómicos y del sistema Tierra han tenido un crecimiento exponencial a partir de 1950 con la llamada Gran Aceleración.
En efecto, parámetros socioeconómicos como el aumento en la producción y el consumo, el mayor uso de energía, el crecimiento poblacional y la migración hacia las ciudades, el mayor uso del agua, hasta las telecomunicaciones y el turismo han aumentado de forma pronunciada desde 1950. Estas tendencias se reflejan en las dinámicas del sistema terrestre a través del incremento de los gases de efecto invernadero (GEI) (dióxido de carbono, metano), el aumento de la temperatura terrestre, la pérdida de bosques tropicales y la degradación de la biosfera terrestre. Inclusive, las pruebas con armas nucleares luego de 1954 también son un posible marcador del fin del Holoceno y las condiciones socioambientales que permitieron el desarrollo de la humanidad tal y como la conocemos.
La responsabilidad del Anthropos
Las discusiones sobre el Antropoceno son múltiples, tanto desde el ámbito geológico como desde las ciencias sociales y humanas que problematizan la responsabilidad de ese Anthropos. ¿Es posible hablar de la especie humana como la creadora de las condiciones de crisis ambiental y ecológica actuales? ¿O deberíamos hablar de un sistema económico, una ideología, fomentada por el sistema capitalista de producción y consumo?
Tal como sucede con el cambio climático antropogénico, no podemos atribuir la misma responsabilidad en esta crisis a comunidades sustentables que viven en armonía con la naturaleza que a determinados sectores socioeconómicos que la depredan para generar mayor rentabilidad. Por ello, se ha propuesto llamar a esta época con el nombre de Capitaloceno.
Foca gris del Atlántico atrapada en una red de pesca
La complejidad de nombrar a esta época actual ha llevado a importantes debates terminológicos. En este sentido, se han propuesto el occidentaloceno, destacando la responsabilidad de países occidentales sobre la situación actual; tecnoceno, que pone el acento en la tecnología, y hasta plantatioceno, concepto que da cuenta de la responsabilidad de las formas de producción intensivas y de monocultivos en las transformaciones sociales y ambientales.
Encrucijadas del futuro
En tanto idea para pensar, el Antropoceno se ha convertido en un núcleo de debate inter- y transdisciplinario sobre cómo los seres humanos cohabitamos con otras especies en el planeta, y fundamentalmente su interdependencia. Entonces, a la luz de las grandes encrucijadas que estamos experimentando con el cambio climático y la covid-19 como símbolos y síntomas de esta época actual, necesitamos estrategias de acción colectivas.
Ya no podemos esperar que las soluciones provengan solo de las esferas tecnocientíficas. Necesitamos incluir a la sociedad civil tanto en los debates como en la acción para repensar en conjunto los modelos de desarrollo vigentes y deseables de sociedad, y la reconexión con el ecosistema terrestre del cual somos parte.
Antropóloga. Profesora y doctora en Antropología (Universidad de Buenos Aires). STeP Fellow en el Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global. Especializada en las dimensiones humanas del clima y el cambio climático en el Antropoceno.
A raíz del conflicto entre Rusia y Occidente por la invasión a Ucrania, el rol de los medios rusos como fuente de desinformación de la población latinoamericana ha sido objeto de atención.
Sobre la narrativa política y medios de comunicación rusos dirigidos, y su impacto en la región.
Disponible en español y portugués.
En tanto ideología presente en medios, intelectuales y élites políticas de Rusia y Latinoamérica, las narrativas iliberales —proyectadas por medios y academias afines— gozan de apreciable presencia e impacto en el panorama regional. A raíz del conflicto entre Rusia y Occidente por la invasión a Ucrania, el rol de los medios rusos como fuente de desinformación de la población latinoamericana ha sido objeto de atención.
La presencia de estos medios masivos permite al Kremlin cuestionar el modelo democrático vigente en la mayor parte de América Latina y defender las posturas oficiales del gobierno ruso, al tiempo que se alinean con las perspectivas de las fuerzas iliberales —en especial de la izquierda radical— del espectro político regional.
Abogada y politóloga. Doctora en historia y estudios regionales. Investigadora nivel C del Sistema Nacional de Investigadores de México. Miembro de la Red de Politólogas. Co-directora de Gobierno y Análisis Político AC (GAPAC).
Doctora en Ciencias Sociales. Magíster en Ciencia Política y Administración Pública. Profesora adjunta en el Valencia College. Autora del libro «Crisis de la democracia: ¿en el umbral de la posdemocracia?» (2021)
El régimen chino entiende que, lejos de intentar imponer una visión revolucionaria, se trata de sembrar desconfianza aprovechando las promesas fallidas del liberalismo. Algunos de los que hoy son aliados, mañana pueden no serlo.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Transición del orden pospandémico
En el reacomodo del orden mundial pospandémico, el gobierno de Joe Biden se dio a la tarea de recuperar el espacio de influencia abandonado tras la implementación de la política America First. Luego de intentar revertir los efectos del retiro de compromisos multilaterales como el Acuerdo de París y el Acuerdo Nuclear con Irán, la nueva administración debió además reevaluar su política hacia dos actores clave en la nueva configuración global del poder: China y Rusia. Esto anticipaba la posibilidad de una escalada en medio de las tensiones existentes.
En esta entrega analizamos el sistema de relaciones que China está construyendo en su aspiración de liderar el mundo, y las reacciones a este proceso de realineamiento entre las potencias mundiales.
En el caso de China, y sobre todo luego de la invasión de Rusia a Ucrania, las expectativas sobre una distensión en la política exterior de los Estados Unidos han cedido. El único cambio sustantivo que se ha visto es la disminución del lenguaje confrontacional propio de la era Trump, sin alterar las políticas implementadas por este.
La realidad es que China representa un reto para el mundo, y en especial para Estados Unidos, independientemente del partido que llegue a la Casa Blanca. Se convirtió en un problema de interés doméstico con serias repercusiones electorales. Y fuerza una política exterior que pasó de la apertura al repliegue y genera consecuencias geopolíticas de impacto global.
La contraofensiva china
En este complejo escenario debemos encontrar, por una parte, la justificación del avance chino en su aspiración de consolidar un mundo multipolar y, por la otra, la desconfianza hacia su expansionismo económico y militar. El régimen chino entiende que, lejos de intentar imponer una visión revolucionaria, se trata de sembrar desconfianza aprovechando las promesas fallidas del liberalismo.
La contraofensiva china no persigue la imposición desde la perspectiva ideológica, como hemos dicho en entregas anteriores. Muy por el contrario, su estrategia invita a pensar el modelo chino como una alternativa, destacando las debilidades y contradicciones de la democracia liberal.
El argumento chino está centrado en el reclamo sobre la exclusión de su modelo, rechazando que sea visto como una amenaza para la democracia. El Partido Comunista Chino justificasu derecho a ser parte del sistema mundial en igualdad de condiciones, pero bajo sus propias reglas de juego y no de aquellas que dominan a las democracias liberales.
China y Rusia: un matrimonio de conveniencia
A diferencia de las democracias occidentales, China se ha resistido al establecimiento formal de alianzas tradicionales y prefiere ejercer su influencia económica y tecnológica sobre países en vías de desarrollo. Mientras, constituye asociaciones estratégicas con socios regionales con quienes comparte intereses geopolíticos y militares. China mantiene un tratado de asistencia mutua con Corea del Norte desde hace más de seis décadas, y sostiene además relaciones bilaterales en las que Rusia y Pakistán ocupan posiciones relevantes.
En el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, y poco antes de la invasión a Ucrania, China y Rusia suscribieron un acuerdo de asociación estratégica con el propósito de contrarrestar lo que ambos regímenes perciben como amenazas a su existencia. Estas son el expansionismo de la OTAN y el apoyo de Estados Unidos a la autonomía de Taiwán. El compromiso, que insiste en la naturaleza democrática de ambos regímenes, es amplio. Comprende una variedad de intereses comunes que pasan por la seguridad, iniciativas en materia aeroespacial, cambio climático, inteligencia artificial, hasta el control de internet.
Este acuerdo representa un punto de inflexión que refuerza la percepción sobre los cambios que está experimentando el orden mundial. Tanto Rusia como China, entienden que abre una oportunidad para disputar el liderazgo global frente a las democracias liberales en crisis. Este compromiso profundiza los vínculos militares que ambos países han venido cultivando desde mediados de los años 2000 a través de ejercicios militares que el propio régimen ruso ha reconocido representan un mecanismo de disuasión dirigido a Occidente.
Intereses estratégicos
China desconfía de la influencia de Occidente en su propio patio. Sus conexiones con Latinoamérica, Asia y África son una réplica de los esfuerzos del orden democrático global por promover sus valores. En el caso chino, se trata por una parte de sacar partido de la ausencia de Estados Unidos en el hemisferio. Por la otra, aprovechar las oportunidades que representa África, como lo reflejan los casos de la llamada debt–trap diplomacy.
Aunque hay excepciones, por ejemplo, en el caso de Venezuela, China se ha visto alcanzada por la trampa de acreedores, luego de la crisis financiera y el descenso de la producción petrolera venezolana, agravado por las sanciones económicas durante la administración de Trump. Esto en buena medida ha justificado una aproximación con mayor cautela en su iniciativa financiera, no solamente en Latinoamérica, como ocurre con el caso mencionado, sino inclusive con Rusia, donde se ha visto recortada su inversión en la Ruta de la Seda por temor a violar las sanciones impuestas luego de la invasión a Ucrania.
Realineamiento del orden mundial
A pesar de los esfuerzos de China por ser vista como un país neutral, se encuentran las aspiraciones de la potencia asiática en el realineamiento del orden mundial, luego de la guerra en Ucrania. En un ambiente altamente polarizado, el reto de China consiste en conciliar, por una parte, los intereses comunes con Rusia y, por la otra, los riesgos que esta alianza no oficializada representa para sus aspiraciones.
China ha hecho esfuerzos, no solamente en el ámbito financiero, por construir un eje anti-Occidente, apoyando a regímenes que Applebaum caracteriza como un sistema de protección de autócratas, una suerte de corporación autoritaria, Autocracy Inc., suministrando tecnología de soporte en la ofensiva del autoritarismo digital. A su vez, ha alimentado la animadversión no solamente hacia el régimen político, sino que además las empresas chinas que han sido vinculadas con casos de espionaje, provocando sanciones y prohibiciones que lesionan su imagen corporativa, algo de lo que el gobierno chino está muy consciente.
Otra perspectiva sugiere que China podría beneficiarse del desgaste de Rusia y Occidente en Ucrania, considerando que en esta nuevaguerra fría el gigante asiático ha desplazado a Rusia, pues, a pesar del desgaste pospandémico, su economía sigue siendo superior a la de su socio, mucho más luego de los efectos de las sanciones sobre la economía rusa debidas a la invasión. En este sentido, lo que parece ser un juego de equilibriode China, se trata más bien de un tablero de ajedrez, donde el apoyo al compromiso anunciado a principios de 2022 no deja de tener límites.
China no ha desistido de invadir a Taiwán, ni ha renunciado a su ambición de expulsar a los Estados Unidos de su espacio natural de influencia geopolítica, pero no es menos cierto que la agresión rusa en Ucrania ha forzado a China a replegarse procurando recuperar un estatus de neutralidad que por su cercanía con Rusia ha sido cuestionado.
El mejor escenario
Los indicadores de la economía china dan señales de desaceleración, producto de los efectos de la pandemia en el ámbito doméstico, así como de las secuelas de la guerra en Ucrania. A pesar del escenario adverso, el gobierno chino continúa manteniendo el apoyo a Rusia, mientras ejerce su neutralidad en las Naciones Unidas. Esta dualidad debería ser vista más como la apuesta de China por el declive de Rusia, en lugar de un acto de malabarismo político. No se trata de que China le retire su apoyo a Rusia en su confrontación con Occidente, sino que será poco lo que haga por evitar que el régimen de Putin siga desgastándose en el conflicto con Ucrania. El mejor escenario para China es el de una Rusia debilitada, aun cuando con el fortalecimiento y ampliación de la OTAN, sus planes sobre la recuperación de Taiwán tengan que ser reevaluados.
Doctora en Ciencias Sociales. Magíster en Ciencia Política y Administración Pública. Profesora adjunta en el Valencia College. Autora del libro «Crisis de la democracia: ¿en el umbral de la posdemocracia?» (2021)
América Latina: ¿gana o pierde con la guerra en Ucrania?
La invasión rusa tiene consecuencias también en América Latina. Particularmente en la economía, sobre los precios de combustibles y alimentos se sienten en todo el continente.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Mientras que desde la perspectiva europea surge un panorama claramente negativo de las consecuencias económicas de la invasión rusa a Ucrania, la situación para el continente latinoamericano es más diferenciada. El aumento de los precios energéticos y la escasez de materias primarias benefician a los exportadores latinoamericanos.
Simultáneamente, la inflación, los déficits de infraestructura y la incertidumbre política impiden aprovechar plenamente el potencial de producción. ¿Cómo se puede evaluar el impacto económico de la invasión rusa a Ucrania en América Latina? ¿Puede el continente aprovechar de las oportunidades creadas por los cambios globales en el mercado energético y materias primas?
Energía: oportunidades y limitaciones
A primera vista uno esperaría efectos positivos para la economía latinoamericana por la suba de los precios y la demanda de fuentes de energía y materias primas. El precio de petróleo crudo WTI cerró en torno a 75 dólares por barril en 2021. En marzo de 2022 alcanzó casi 120 dólares. A pesar de fluctuaciones, los precios del crudo se mantienen muy por encima del nivel del año anterior. Estos aumentos y la mayor demanda implican que los países productores de petróleo de América Latina reciban ingresos adicionales en divisa fuerte.
Sin embargo, la evaluación no es uniforme, pues hay países latinoamericanos exportadores y otros importadores de petróleo. Algunos países sufren claramente de escasez de energía.
Los países productores de petróleo también se benefician de los altos precios de las materias primas. Esto se explica por el hecho de que sus técnicas de extracción del llamado petróleo offshore. Este se extrae de las capas salinas profundas bajo el océano y cuya producción predomina en América Latina, son relativamente caras. Por lo tanto, es necesario un alto precio mundial de las materias primas para que la producción de petróleo en América Latina sea lucrativa.
Ganadores y perdedores
El aumento de los precios en todo el mundo a causa de la invasión rusa a Ucrania puede entonces hacerles el juego a los Estados productores de petróleo de la región. Igualmente, se plantea la cuestión de si el boom de la extracción en América Latina puede contribuir a una mejora a largo plazo de la situación económica dependiente de precios internacionales altos.
Otro componente son los problemas de infraestructura como la falta de oleoductos y gasoductos, a lo que se suman escándalos de corrupción y la intervención del Estado. Todo esto ha impedido hasta ahora la plena explotación del potencial de recursos de América Latina. Es incierto hasta qué punto los países exportadores de petróleo de la región puedan beneficiarse del boom actual de materias primas y si las capacidades y condiciones de producción son suficientes.
¿Impulso o freno?
En este contexto, un precio elevado del petróleo podría incluso resultar un impedimento para el desarrollo económico de América Latina a largo plazo, ya que esto reduce los incentivos a la inversión. Estas inversiones son ineludibles para subsanar las flagrantes deficiencias de infraestructura. Por otro lado, son importantes para promover la diversificación económica y así reducir la dependencia de las materias primas.
A largo plazo, los objetivos de la política energética de América Latina no deberían limitarse a la extracción de petróleo. A esta actividad debería sumarse la integración en otras fases de creación de valor. Así, el continente podría participar de los beneficios económicos del tratamiento adicional. Esto también parece importante en el marco de la creación de empleo, porque el proceso de extracción no requiere muchos puestos de trabajo.
Latinoamérica como locación
La creciente demanda de materias primas latinoamericanas puede ofrecer una posición negociadora mejor para el continente. Esto podría, por ejemplo, permitir que parte de la cadena de valor se quede en América Latina. Por lo tanto, el aumento de la relevancia de América Latina como exportadora de materias primas debido a la pérdida (temporal) de importantes proveedores de energía debe considerarse más importante que el aumento de los precios como tal. Por tanto, la medida en que América Latina pueda aprovechar este impulso en el sector energético para su propio desarrollo económico depende en gran medida de la orientación estratégica y la visión de futuro del gobierno. Para eso, los ingresos adicionales deben ser invertidos en la diversificación de la economía. El nuevo peso geopolítico debe ser utilizado para una integración más fuerte de la transformación ulterior de los productos primarios en el continente.
Agricultura: exportación y escasez
Además de las exportaciones de energía, también hay grandes oportunidades para los países latinoamericanos en el sector agrícola. Hasta ahora, los países de África y Medio Oriente como Egipto, Somalia e Benín han dependido del suministro de grano ruso y ucraniano. Por lo tanto, los cambios comerciales debidos a la invasión rusa podrían manifestarse en ampliaciones del mercado de ventas para los exportadores latinoamericanos.
Además de las ventajas puramente monetarias, el aumento de la demanda de sus exportaciones agrícolas también coloca a los Estados en una mejor posición para negociar a nivel internacional. Sin embargo, la escasez de fertilizantes, que proceden de gran medida de Rusia, y el aumento de los costos de transporte tienen un efecto negativo a la producción agrícola de América Latina.
Este aumento de los costos de la producción en la agricultura conlleva un incremento de los precios de los alimentos y representa una importante carga para los consumidores latinoamericanos. Por lo tanto, para evaluar el bienestar general de los efectos en el sector agrícola hay que sopesar los efectos positivos de la exportación con los efectos negativos para los consumidores locales. Además, hay que tener en cuenta que no todos los países latinoamericanos son, ni mucho menos, exportadores de alimentos. Para estos países, el impacto de los altos precios de los alimentos debido a la guerra de Ucrania es claramente negativo.
Resultado inconcluso
Una comparación de los dos principales sectores afectados por la invasión rusa a Ucrania —la energía y la agricultura— muestra grandes paralelismos. Ambas áreas tienen en común los beneficios para los Estados de América Latina por el aumento de los precios y la demanda. La creciente demanda internacional mejora también la posición negociadora geoestratégica del continente. Sin embargo, para ambos tipos de bienes no se puede sacar una conclusión clara sobre el impacto para América Latina en su conjunto porque la estructura de las importaciones y exportaciones de los países son muy heterogéneas.
La ambigüedad de la conclusión se ve reforzada por el hecho de que las posibles ganancias para el Estado y el sector privado se ven compensadas en cualquier caso por las consecuencias negativas para los consumidores y amplios sectores de la población. Sin embargo, una diferencia es que el sector agrícola latinoamericano sufre más los efectos económicos de la invasión rusa a Ucrania que el sector energético, debido al aumento de los precios de los fertilizantes.
No obstante, debido a las dificultades institucionales y estructurales hasta ahora de muchos países latinoamericanos es cuestionable hasta qué punto el continente puede beneficiarse de la evolución actual del mercado de materias primas.
Los desarrollos del comercio a causa de la invasión rusa a Ucrania representan así una oportunidad económica y geopolítica para el continente latinoamericano. Al mismo tiempo, sin embargo, revelan los déficits y debilidades fundamentales del marco institucional y de infraestructura de América Latina, que a menudo han frenado los desarrollos económicos anteriores.
Mario Voigt: la CDU construye nuevas bases programáticas
Un partido popular exitoso requiere de un programa político basado en principios. Mario Voigt, vicepresidente de la comisión encargada de la elaboración del nuevo programa de la CDU subraya los desafíos para el partido y convoca a expertos, científicos y grupos que conforman la ciudadanía para hacer el proceso lo más participativo e inclusivo posible.
Artículo original en español. Traducción realizada por inteligencia artificial.
Mario Voigt (Jena, 1977) es jefe de la bancada de diputados de la CDU (Unión Demócrata Cristiana) en el Parlamento del estado federado de Turingia. En febrero del 2022, el presidente de la CDU, Friedrich Merz, le encargó la vicepresidencia de la comisión encargada de desarrollar nuevas bases programáticas hasta 2024. El punto de partida será una declaración de principios a ser aprobada por una convención del partido en septiembre de 2022.
Es doctor en ciencias políticas, experto en comunicación política y profesor, entre otras, en la Hertie School of Governance de Berlín. Trabajó en la representación política de la empresa Siemens en Bruselas, en la sección de planificación de la CDU y en la oficina en Washington de la Fundación Konrad Adenauer de la que es exbecario. Actualmente es el candidato principal en Turingia.
Sebastian Grundberger: Estimado Sr. Voigt, ¿por qué la CDU necesita nuevas bases programáticas?
Mario Voigt: El nuevo programa es la respuesta de la CDU a las cuestiones de nuestra época, sobre todo con una mirada sobre dónde debería estar Alemania dentro de diez años. En el camino se trata de revelar puntos de vista particulares y características distintivas para la competencia política en Alemania. En el análisis de la campaña electoral federal hemos visto que son importantes las posiciones reconocibles e independientes. Se trata de movilizar al partido y, en definitiva, se debe convencer con claridad. Por esta razón es importante este proceso. Moviliza a los miembros, subraya lo que nos define y también ofrece la oportunidad de participación a grupos de la sociedad civil.
Buscando preguntas y respuestas
SG: Usted es vicepresidente de una comisión creada por el presidente del partido para acompañar y moderar este proceso. ¿Puede explicar someramente cómo se planifican las diferentes etapas a recorrer?
MV:Queremos involucrar activamente a nuestra membresía y, al mismo tiempo, integrar a expertos, académicos y grupos de la sociedad civil en nuestro proceso elaboración de un nuevo programa partidario hasta 2024. Dicho proceso se divide esencialmente en tres fases. La primera comprende el debate sobre nuestros valores, es decir, la parte principal: libertad, justicia y solidaridad. Y qué es lo que esto significa en el siglo XXI, especialmente entre 2020 y 2030. A la segunda parte la llamamos «Nuestras preguntas». Esto significa que salimos a la sociedad y formulamos a las personas las preguntas que nos preocupan.
Al mismo tiempo recopilamos las preguntas sobre los problemas que les gustaría que se abordaran. Esto conduce automáticamente a una tercera parte, «Nuestras respuestas» a estas preguntas. Todo este proceso debería culminar antes del verano, antes de las elecciones europeas en 2024. Esto sucederá a través de formatos como cabildos, dos congresos del partido para discutirlo y un congreso dedicado al programa básico. Creo que esto nos da una muy buena oportunidad para capturar momentos digitales, es decir, para incorporar directamente elementos de manera que nuestros miembros se involucren y perciban que agregan valor a su membresía. Queremos convertir a los afectados en protagonistas. Queremos dar a la sociedad la oportunidad de volver a conocer a la CDU como un partido popular exitoso en Alemania.
Prosperidad para todos
SG: Si bien todavía estamos al comienzo de este proceso como partido, ¿qué expectativas tiene y cuáles cree que son los temas más importantes? ¿Cuáles encierran un potencial particularmente alto de conflicto o mucho espacio para discusiones apasionadas?
MV: Para mí se trata de encontrar una historia señera para Alemania, y también para cada persona en Alemania. Esto significa que tenemos colocar en el centro temas como el respeto, la diligencia, el desempeño, la economía social de mercado y la seguridad individual y social, reinterpretarlos y de alguna forma redescubrirlos. Al mismo tiempo, también se trata de una narrativa de ascenso social para cada individuo. La prosperidad en Alemania, la de todos, sigue siendo nuestro objetivo.
Posteriormente, hay que conjugarlo y definir qué significa eso en una política económica moderna. ¿Qué significa esto en tiempos de cambio climático? ¿Qué significa esto en la cuestión entre lo urbano y lo rural? Creo que esta es una forma moderna en la que la CDU también puede visibilizarse como partido popular y diferenciarse positivamente de los que solo hacen política para minorías o nichos.
SG: Tenemos una nueva situación política mundial debido a la invasión rusa a Ucrania. ¿Cuánto ha cambiado este hecho la discusión en Alemania en general? ¿Qué significa esta invasión? ¿Cómo se refleja este cambio de situación en el programa de principios y en este proceso?
MV:Occidente se ve desafiado cuando se trata de responder como orden social libre y democrático a los ataques de los regímenes autoritarios. La guerra en Ucrania muestra que todavía hay personas en el mundo y en el orden social que no defienden la libertad, la economía social de mercado y la democracia. Esto tendrá, por supuesto, un impacto masivo. Es lógico que, como resultado, las cuestiones de seguridad —incluidas las de seguridad energética y seguridad alimentaria— inmediatamente se sitúen en el centro del debate. Para un debate sobre fundamentos, esto es algo que naturalmente me viene a la cabeza. Pero creo que se trata más de un sentimiento emocional de que también hay situaciones peligrosas que están justo a las puertas de Europa y que podrían ocurrir de inmediato. Por esta razón, un programa siempre se puede extender en forma multifacética. Creo que si no hubiera ocurrido esta guerra, el programa básico habría tratado de responder preguntas esenciales sobre el futuro, pero no tanto desde la perspectiva de la política de seguridad. Creo que esto es nuevo.
SG: Para muchos, lo interesante de la declaración de principios es la combinación de un grupo de trabajo por un lado y esta participación pública por el otro. Le agradecería si pudiera agregar algunas palabras sobre cómo cada miembro del partido puede influir e influirá en el proceso de discusión como parte de él.
MV: Creo que es importante entender que la pertenencia a un partido hoy debe significar un valor agregado. En un proceso de programa básico, esto significa que debe tratarse de motivar e involucrar a cada individuo con sus habilidades y calificaciones. Para la CDU, esto significa que hemos hecho un llamamiento para que, en cada una de las diez comisiones, los miembros de la base siempre puedan ocupar un asiento. Un total de casi cuatro mil personas solicitaron participar de las diez comisiones. Son muchos, con sus respectivos currículos y calificaciones.
Actualmente participan en la discusión en calidad de miembros seleccionados del comité o son parte de un proceso de información digital en el que pueden aportar sus ideas. Vamos a involucrar a todos los afiliados en una encuesta, a los 400.000. Y lógicamente vamos a iniciar muchos formatos de discusión en todo el país para involucrar también al partido en la discusión. Establecer esta capacidad de entablar un diálogo es, creo, el primer paso para señalar nuevamente a cada miembro, individualmente, que nos interesa su opinión. Eso debería jugar un papel importante en el próximo año y medio o dos. Creo que hemos dado un buen primer paso.
SG: ¿Dónde están los puntos de contacto entre este proceso y la discusión programática y otros partidos internacionales de centroderecha? ¿Qué puede servir de ejemplo, dónde se puede aprender de otras partes sobre el diseño de todo este proceso?
MV: En primer lugar, creo que todos los partidos están llamados a responder las preguntas globales. Comenzando por el clima, la nutrición, la energía, el cambio tecnológico, los retos digitales. Y, al mismo tiempo, se ve que los partidos conservadores y demócrata-cristianos en el mundo, por supuesto, también pueden aprender unos de otros, de acuerdo con una imagen del hombre que ve a las personas como talentosas, individuales, pero también falibles.
Por supuesto, también se trata siempre de encontrar un buen equilibrio entre la libertad, el marco regulatorio estatal y una economía social de mercado. Si tenemos éxito con esta mecánica, lograremos involucrar a la membresía en las áreas de debate, en los hilos de discusión del futuro; dicho en alemán moderno, en crear marcos y narrativas. En última instancia, también abordaremos la cuestión de cómo hacerlo llegar a los votantes. Si lo conseguimos, podremos contrarrestar con una propuesta global las erupciones populistas, sean de extrema izquierda o de extrema derecha. Y si aprendemos unos de otros, la CDU se beneficiará y creo que también lo harán los partidos demócrata-cristianos de todo el mundo.
Traducción: Manfred Steffen, de la oficina KAS Montevideo.